viernes, noviembre 08, 2019

Benito Mussolini: el socialista que fundó el fascismo. 7 citas de Adolf Hitler que prueban que era socialista



Mussolini: el socialista que fundó el fascismo

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Firme creyente de las ideas socialistas introducidas por su padre, con 17 años se afilió al Partido Socialista Italiano
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Fascist Message to Future Found Under Obelisk in Rome - redice.tv

Por El Libre Pensador
10 de abril de 2017

Benito Mussolini fue el dictador de Italia desde 1922 hasta 1943. Firme creyente de las ideas socialistas introducidas por su padre (el cual le llamó Benito Amilcare Andrea en honor a los dirigentes socialistas Benito Juárez, Amilcare Cipriani y Andrea Costa), con 17 años se afilió al Partido Socialista Italiano.

Pronto fue nombrado director del periódico oficial del partido (‘’Avanti!’’), el cual era el periódico con más tirada en Italia por aquel entonces.

Comenzó a hacer llamamientos continuos para que Italia entrara en la Primera Guerra Mundial, chocando con la idea de los líderes del partido que mantenían que Italia debía permanecer neutral. Finalmente, Mussolini se fue del partido y fundó su propio periódico ‘’Il Popolo d’Italia’’ (El pueblo de Italia). El propio Lenin lamentó su marcha y en una carta escrita a los líderes del partido socialista dijo: ‘’qué desperdicio que hayamos perdido a Mussolini. Él es un hombre de primera clase que hubiera llevado a nuestro partido al poder en Italia.’

(Ficha policial de Benito Mussolini)

Finalmente fundó el Partido Nacional Fascista en 1921. Adopto il fascio como símbolo (el hacha romana) y vestían camisas negras en honor a los arditi (conocidos como los más osados en el ejército de Italia). Los fascistas estaban dirigidos por antiguos oficiales y llevaban todo tipo de armamento para atacar a sus enemigos (desde el famoso manganello, hasta bacalaos secos).

Organizados como auténticas unidades de combate, comenzaron a sembrar el caos en todas aquellas ciudades donde estaban presentes. Cada vez tenían más adeptos y pasó de tener 20.000 militantes a 200.000 en apenas un par de meses. En las elecciones de 1921 consiguió entrar en el Parlamento Italiano con 2 diputados.

En 1922, Italia se encontraba en una situación económica y social terrible. Así pues, llamó a sus seguidores a marchar sobre Roma para reclamar el poder.

(Benito Mussolini y Adolfo Hitler, del Partido Nacional Socialista)

No obstante, Mussolini no acudió a la marcha y permaneció en Milán, ya que no esperaba obtener ningún resultado positivo. Poco más de 16.000 personas acudieron a la marcha. Sorprendentemente, el 27 de octubre de 1922, el cobarde e inepto rey Víctor Manuel III, le ordenó la formación de un gobierno de coalición nacional. Así fue como Mussolini pudo someter a Italia a los dictados de un nuevo sistema (el fascismo), tras haber obtenido 29.000 votos en las elecciones (el ganador obtuvo más de 1.500.000) y con tan sólo 16.000 hombres mal armados.

El resultado después de alcanzar el poder, es bien conocido por todos. Estas son las diez frases que mejor definen al creador del fascismo:

1- Primero me encerraban ellos a mí, ahora los encierro yo.

2- El fascismo rechaza frontalmente las doctrinas del liberalismo, tanto en el campo político como económico.

3- La concepción fascista se pronuncia por el Estado.

4- Socialismo significa la elevación y purificación de la conciencia individual, y su implantación será el resultado de una larga serie de esfuerzos.

Todos, en realidad, desde el profesional al obrero, pueden poner una piedra en este edificio, realizando un acto socialista todos los días.

5- La plutocracia europea intenta derribarnos, ¡pero no podrán con nosotros camaradas!

6- Un pueblo tiene que ser pobre para poder ser orgulloso.

7- Los mejores fascistas son los que obedecen en silencio.

8- La organización corporativa del Estado, ya es un hecho consumado. El estado democrático y liberal, débil y agnóstico, ya no existe. En su lugar ha surgido el Estado Fascista.

9- Si el siglo XIX fue un siglo de individualismo, se espera que este, el siglo XX, será el siglo del colectivismo y así el siglo del Estado.

10- Durante toda mi vida fui socialista internacionalista. Cuando estalló la gran guerra vi que todos nuestros partidos que eran internacionalistas se convirtieron en socialistas nacionalistas. Eso me pasó a mí y eso es el fascismo.

J.G.M
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7 citas de Adolf Hitler que prueban que era socialista

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A menudo la gente asegura que Hitler y los Nazis representaban al capitalismo y a la derecha de hoy en día, estas citas demuestran lo contrario.
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Por MÁS Libertad
Jul 29, 2019

!) «He aprendido mucho del marxismo»… «como no dudo en admitir»

Hitler pudo haber denunciado públicamente al marxismo a causa de su guerra contra la odiada Unión Soviética, pero en privado siempre admitió que era de corazón un izquierdista. Una vez le dijo a Otto Wagener que el problema con los políticos de la República de Weimar era que «nunca habían leído a Marx».

Creía que el problema de los comunistas alemanes era que no entendían la diferencia entre los principios y las tácticas. Se refirió a ellos como simples panfletarios, mientras que «He puesto en práctica lo que estos traficantes de bolígrafos han comenzado tímidamente». Declaró claramente que «todo el nacionalsocialismo» se basó en Marx.

2) «Mi tarea es convertir el volk (pueblo) alemán al socialismo sin simplemente matar a los viejos individualistas»

Hitler quería utilizar la antigua clase liberal clásica, los empresarios y los recursos de los individualistas para construir el socialismo en Alemania. El socialismo se define técnicamente como la propiedad pública de los medios de producción, y en lugar de hacer lo que hizo Stalin y purgar a los capitalistas, se comprometió en lugar de simplemente confiscar su capital. La economía podría controlarse fácilmente simplemente despojando a la clase capitalista de sus medios de producción y guiando su capacidad productiva a través de las manos del Estado.

3) «Si somos socialistas, definitivamente debemos ser antisemitas, y lo opuesto, en ese caso, es el materialismo y el mammonismo, al que nos buscamos oponer». «¿Cómo, como socialista, no puedes ser un antisemita?»

En un discurso en Munich en agosto de 1920, Hitler se dirigió al Partido Nacional Socialista sobre los problemas de la raza y la política. Era ampliamente conocido que los socialistas de la época estaban vinculados a las políticas eugenésicas, como lo han hecho a lo largo de la historia. De hecho, todos los que apoyaron el genocidio en ese momento también se llamaron a sí mismos socialistas.

4) «Debemos encontrar y recorrer el camino del individualismo al socialismo sin revolución».

En declaraciones a su asociado, Hitler argumentó que el problema con el comunismo ruso era que habían elegido su camino como revolucionario. Si se iba a destruir el individualismo, la revolución era la forma más dolorosa y difícil de destruir a los capitalistas. Marx y Lenin tenían los objetivos correctos en mente, pero simplemente eligieron las tácticas incorrectas.

5) «¿Por qué necesitamos problemas para socializar bancos y fábricas? Socialicemos a los seres humanos».

(Paul Joseph Goebbels quien ocupó el cargo de Ministro de Ilustración pública (propaganda) era un seguidor de las políticas socialistas.)

La idea de Hitler de la unidad nacional era llevar el socialismo directamente a la gente. Quería que el socialismo no se tratara solo de nacionalizar la industria, sino de nacionalizar a la gente. Las personas son los servidores del Estado, y el socialismo fue la solución a todos los males de la sociedad.

6) «Somos socialistas, somos enemigos del sistema económico capitalista actual para la explotación de los económicamente débiles, con sus salarios injustos, con su evaluación indecorosa de un ser humano de acuerdo con la riqueza y la propiedad en lugar de la responsabilidad y el rendimiento, y todos estamos determinados destruir este sistema bajo todas las condiciones» 1927

¿Realmente necesitas algo más claro que esto? Hitler declaró claramente que era un enemigo del capitalismo.

7) «Lo que el marxismo, el leninismo y el estalinismo no lograron, estaremos en condiciones de lograrlo».

Hitler era simplemente un socialista heterodoxo. Una vez más, creía que los problemas de sus predecesores eran simplemente tácticos, no filosóficos.

La plataforma del partido nazi

Ahora bien, estas no son citas, per se, son simplemente las tablas de la plataforma con la que se lanzo del Partido Nacionalsocialista. Aún así, Hitler los apoyó, y son relevantes porque muestran la intención de los esquemas de redistribución de riqueza de Hitler, así como su deseo de socialismo.

11. Que todos los ingresos no ganados, y todos los ingresos que no surgen del trabajo, sean abolidos.

12. Como toda guerra impone a la gente sacrificios temerosos en sangre y tesoros, todas las ganancias personales que surjan de la guerra deben considerarse como traición a la gente. Por lo tanto, exigimos la confiscación total de todos los beneficios de guerra.

13. Exigimos la nacionalización de todos los fideicomisos.

14. Exigimos participación en los beneficios en las grandes industrias.

15. Exigimos un aumento generoso de las pensiones de vejez.

[…]

25. Para llevar a cabo este programa exigimos: la creación de una autoridad central fuerte en el Estado, la autoridad incondicional del parlamento político central de todo el Estado y todas sus organizaciones.

Esta era la formación de comités profesionales y de comités que representen las diversas fincas del reino, para asegurar que las leyes promulgadas por la autoridad central sean llevadas a cabo por los estados federales.

Los líderes del partido se comprometían a promover la ejecución de los puntos anteriores a toda costa, si es necesario, en el sacrificio de sus propias vidas.

Este artículo apareció por primera vez en The Libertarian Republic por Austin Petersen.
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Tomado de http://revista.libertaddigital.com

Hitler y el Che, dos caras de la misma moneda
(Fragmento)

Hitler y Lenin perseguían un mismo objetivo: erradicar la libertad individual y el capitalismo. El primero tenía una visión nacionalista basada en la lucha de razas; el segundo, una perspectiva internacionalista sustentada en la lucha de clases. Luciano Pellicani, en su obra Lenin y Hitler, los dos rostros del totalitarismo, desentraña a la perfección el denominador común de ambas ideologías. Así, basta con leer los alegatos anticapitalistas de los líderes nazis para comprobar el germen puramente socialista del totalitarismo hitleriano:
  • Adolf Hitler: La lucha más fuerte no debía hacerse contra los pueblos enemigos, sino contra el capital internacional. La lucha contra el capital financiero internacional era el punto programático más importante en la lucha de la Nación alemana para su independencia económica y su libertad (...)
  • En la medida en que la economía se adueñó del Estado, el dinero se convirtió en el Dios que todos tenían que adorar de rodillas (...) La Bolsa empezó a triunfar y se dispuso lenta pero seguramente a someter a su control la vida de la nación (...) El capital debe permanecer al servicio del Estado y no tratar de convertirse en el amo de la nación.
  • Tampoco después de la guerra podremos renunciar a la dirección estatal de la economía, pues de otro modo todo grupo privado pensaría exclusivamente en la satisfacción de sus propias aspiraciones. Puesto que incluso en la gran masa del pueblo todo individuo obedece a objetivos egoístas, una actividad ordenada y sistemática de la economía nacional no es posible sin la dirección del Estado.
  • Yo no soy sólo el vencedor del marxismo, sino también su realizador. O sea, de aquella parte de él que es esencial y está justificada, despojada del dogma hebraico-talmúdico. El nacionalsocialismo es lo que el marxismo habría podido ser si hubiera conseguido romper sus lazos absurdos y superficiales con un orden democrático.
  • Joseph GoebbelsNosotros somos socialistas (...) somos enemigos, enemigos mortales del actual sistema económico capitalista con su explotación de quien es económicamente débil, con su injusticia en la redistribución, con su desigualdad en los sueldos (...) Nosotros estamos decididos a destruir este sistema a toda costa (...) El Estado burgués ha llegado a su fin. Debemos formar una nueva Alemania (...) El futuro es la dictadura de la idea socialista del Estado (...) Ser socialista significa someter el Yo al Tú; socialismo significa sacrificar la personalidad individual al Todo.
  • S. H. Sesselman (líder el partido nazi en Múnich): Nosotros somos completamente de izquierda y nuestras exigencias son más radicales que las de los bolcheviques.
  • Gregor Strasser (presidente del partido nazi entre 1923 y 1925, mientras Hitler estuvo encarcelado): Nosotros, jóvenes alemanes de la guerra, nosotros, revolucionarios nacionalsocialistas, desencadenamos la lucha contra el capitalismo.
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viernes, octubre 18, 2019

Nazismo y comunismo: las verdaderas cifras del terror tras la histórica condena de la Unión Europea

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Mo obstante tanro el Nazismo como el Comunismo son anticapitalistas:

 

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Nazismo y comunismo: las verdaderas cifras del terror tras la histórica condena de la UE

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El 19 de septiembre, el Parlamento europeo igualó oficialmente los «asesinatos en masa, genocidios y deportaciones de ambos regímenes» durante el siglo XX
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Stalin (derecha) estuvo en el poder cerca de treinta años. Hitler, 12. Ambos murieron en el cargo/ Cien años de la ejecución de Rosa Luxemburgo: la comunista discrepante con la Revolución Rusa - ABC

Por Israel Viana
Madrid
16/10/2019 

El resultado fue aplastante: 535 votos a favor, 66 en contra y 52 abstenciones. El pasado 19 de septiembre, la Unión Europea situó oficialmente al comunismo al mismo nivel que el nazismo, tras aprobar una resolución en la que se condenó que «ambos regímenes cometieron asesinatos en masa, genocidios y deportaciones, y fueron los causantes de una pérdida de vidas humanas y de libertad a una escala hasta entonces nunca vista en la historia de la humanidad».

Los europarlamentarios pedían, además, que todos los Estados miembros «hagan una evaluación clara y basada en los crímenes y actos de agresión perpetrados por los regímenes comunistas totalitarios y el régimen nazi». A pesar de su trascendencia histórica, esta resolución ha pasado desapercibida para la gran mayoría de los medios de comunicación, lo que resulta curioso si tenemos en cuenta que dicha comparación ha sido un debate recurrente entre los historiadores más prestigiosos del mundo desde la caída de la URSS hace tres décadas.

En 1995, por ejemplo, el periodista polaco Ryszard Kapuscinski llegó a la siguiente conclusión en su libro «El imperio» (Anagrama): «Si podemos establecer la comparación, el poder destructor de Stalin fue mucho mayor. La destrucción realizada por Hitler no duró más de seis años, mientras que Stalin empezó su terror en los años veinte y llegó hasta 1953. Su poder se mantuvo 30 años y la maquinaria de terror se prolongó mucho más. No es que Hitler fuese mejor, pero no tuvo tanto tiempo». No hay que olvidar que a Lenin ya se le responsabiliza antes de tres millones de muertes desde que tomó el poder en 1917 hasta su salida en 1924, sin incluir las registradas en la guerra civil.

«Libro negro del comunismo»

El debate alcanzó su punto álgido en 1997, con la publicación del «Libro negro del comunismo» a raíz del 80 aniversario de la Revolución de Octubre. Fue redactado por un grupo de historiadores bajo la dirección del investigador francés Stéphane Courtois, que se esforzó por hacer un balance preciso y documentado del verdadero coste humano del comunismo. Se apoyó en la información desclasificada de los archivos de Moscú y estableció un cómputo final sobrecogedor: cien millones de muertos, cuatro veces más que la cifra atribuida por estos mismos autores al nacionalsocialismo de Hitler.

El balance no fue una revelación, a pesar de todo. Numerosos investigadores ya se habían interesado en los años previos por los gulag, las hambrunas provocadas por Stalin en Ucrania y las deportaciones masivas de los disidentes del régimen soviético. En 1989, el politólogo Zbigniew Brzezinski ya había establecido los muertos del régimen soviético en 50 millones, en su obra «El gran fracaso: nacimiento y muerte del comunismo en el siglo XX». Robert Conquest, cuyos trabajos sobre la Unión Soviética le convirtieron en una autoridad, estimó 40 millones de víctimas, sin contar a los fallecidos en la Segunda Guerra Mundial. En 1987, Rudolph Rummel, de la Universidad de Hawai, dijo que la URSS había matado a 61,9 millones de personas entre 1917 y 1987. Mientras que el historiador ruso y premio Nobel de Literatura Aleksandr Solzhenitsyn, en el segundo volumen de su «Archipiélago Gulag», de 1973, cifró el número de víctimas de la represión en 88 millones.

La idea de que se pueda comparar a ambos regímenes ha sido siempre rechazada con indignación por los comunistas. De hecho, incluso el grupo socialista europeo –en el que se encuadra el PSOE– presentó una propuesta distinta a la resolución finalmente aprobada, en la que se evitaba mencionar al comunismo y los crímenes cometidos en su nombre en la condena. Es probable que los nazis también hubieran rechazado con igual indignación esta declaración pública, pero no hay que olvidar que esta equiparación ya fue establecida en la primera mitad del siglo XX por autores tan importantes y dispares como George Orwell, Simone Weil, Marcel Mauss, Bernard Shaw, el Nobel de Literatura André Gide y socialistas rusos convencidos como Victor Serge. Hay muchos historiadores que, incluso, defienden que el nazismo no podría explicarse sin la existencia previa del comunismo.

Exterminio racial o político

Una de las diferencias más notables entre ambos es que que los gulag soviéticos se emplearon para castigar y eliminar a los disidentes políticos soviéticos, con el objetivo de transformar lo más rápido posible las estructuras socio-económicas del país e impulsar la colectivización y la industrialización. Los nazis, por su parte, emplearon sus campos de concentración para el exterminio de la raza judía, principalmente.

El balance más desolador de este último fue hecho público hace dos años por el Holocausto Memorial Museum de Washington, a través del proyecto «Enciclopedia de Campos y Guetos». El resultado fue un mapa de 42.500 campos de concentración, guetos y factorías de trabajos forzados que provocaron entre 15 y 20 millones de muertos o internados. En su mayoría fueron judíos, pero también integrantes de otros grupos perseguidos por el nazismo, como los gitanos y los homosexuales. «Las cifras son más altas de lo que originalmente pensamos», aseguró el director del German Historical Institute de Washington, Hartmut Berghoff.

Sin embargo, el cómputo de la mayoría de estudios hechos desde 1945 era de seis millones. Ese mismo año, el Instituto de Asuntos Judíos de Nueva York ya situó los muertos entre 5.659.600 y 5.673.100. Una cifra similar a la que fue revelada antes por William Höttl, antiguo miembro de las SS, que declaró que fue usada por Adolf Eichmann, el arquitecto de la solución final, en 1944.

A la luz de estas cifras, Courtois estableció otra diferencia importante que parece haber sido resarcida con la presente resolución. «Habría que reflexionar sobre el régimen que a partir de 1945 fue considerado como el más criminal del siglo y un régimen comunista que, hasta 1991, ha conservado toda su legitimidad internacional y que hoy está en el poder en varios países y mantiene adeptos en el mundo entero».

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