miércoles, mayo 27, 2020

Alfredo M. Cepero: ¿POR QUÉ LOS PUEBLOS COMETEN SUICIDIO?



¿POR QUÉ LOS PUEBLOS COMETEN SUICIDIO?

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En mi opinión, el mejor antídoto contra el suicidio de cualquier pueblo es crear ciudadanos que tengan el coraje de confrontar los mitos, el sentido común de cuestionar las nuevas ideas y la capacidad de pensar por sí mismos. En esto cuento con el aval de aquel iluminado que fue José Martí, quién dijo: "Cree hombres quien quiera pueblos".
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Por Alfredo M. Cepero
Director de www.lanuevanacion.com
Sígame en: http://twitter.com/@AlfredoCepero
5-26-2020

Una pregunta difícil de contestar pero digna de tomar en consideración porque una respuesta acertada impactaría la felicidad y la prosperidad de muchas personas. Una incógnita que se remonta a los primeros pasos del hombre sobre la Tierra. ¿Por qué se dejó Eva cautivar por la serpiente para que desobedeciera el mandato divino de no comer la fruta prohibida?  ¿Por qué se dejó Adán seducir por Eva para que comiera la manzana que lo condenó a él y a su descendencia al destierro y al sufrimiento? Dos preguntas para las que nadie, que yo sepa, ha proporcionado una respuesta satisfactoria; pero que demuestran la gigantesca incógnita que es el hombre.

Y, hablando de incógnita, el francés Alexis Carrel, en su muy difundida obra "La Incógnita del Hombre", ensayó una respuesta cuando dijo: " El hombre que conocen los especialistas no es pues el hombre concreto. El hombre real no es más que un esquema compuesto con esquemas construidos por las técnicas de cada ciencia. Es, a la vez, el cadáver disecado por los anatomistas, la conciencia que observan los psicólogos y los amos de la vida espiritual, y la personalidad que la introspección revela en cada uno de nosotros".

Al mismo tiempo, el ser humano no siempre sabe discernir conforme a la razón y por esa causa no aprende de la experiencia y vuelve a equivocarse en una situación semejante. Si a eso sumamos la fatídica mezcla de la ignorancia con la arrogancia nos encontramos con que, combinando dos refranes, podemos decir que: "El hombre es el único animal que no aprende por cabeza ajena y que tropieza dos veces en la misma piedra". En nuestra América hay ejemplos de pueblos que se creyeron inmunes al virus del comunismo y hoy sufren opresión y miseria bajo la bota de la tiranía cubana.

Otro francés, Gustavo LeBon, en su libro "Psicología de las Multitudes", afirma: "La masa es más que la simple adición de los individuos que la componen y es siempre intelectualmente inferior al hombre aislado". Por otra parte, el anonimato del que disfrutan como parte de un grupo numeroso, produce en sus integrantes un sentimiento de impunidad que los impulsa a una conducta belicosa y destructiva.

Por ejemplo, la masa criminal que asesinó, el 14 de julio de 1789, a Launay, gobernador de la Bastilla, estaba compuesta por honrados tenderos, boticarios y artesanos. Lo mismo puede decirse de la noche de San Bartolomé, de los comuneros, de los cubanos que en 1959 pedían "paredón" para los miembros del gobierno anterior y de toda suerte de manifestaciones públicas que terminan en orgías de sangre, saqueos y destrucción.

En tal sentido, podemos decir, sin temor a exagerar, que acontecimientos como estos son motivados por la renuencia de los ciudadanos a asumir la responsabilidad de velar por la honestidad del gobierno y el bienestar de su pueblo. Porque cuando la ciudadanía asume una actitud de indiferencia, el pueblo se convierte en una tribu dispuesta a seguir al primer  líder que le señale cualquier camino por equivocado que éste sea.

Ese fue el caso inaudito de un pueblo supuestamente educado y pragmático como el alemán. Los estudiosos del tema concuerdan en que el régimen de Adolfo Hitler fue el gobierno más popular en la historia alemana. Pero, todos sabemos que, después de la guerra, muy pocos alemanes admitieron haber colaborado con el Partido Nazi. Y esto no era una mentira sino parte del engaño perpetrado por todos los regímenes fascistas sobre sus víctimas.  

Otro ingrediente manipulado por los déspotas para someter a sus víctimas es la creación del mito. El líder valiente, inteligente e infalible que los conducirá a la tierra prometida.  Tales han sido los ejemplos de líderes carismáticos como el propio Adolfo Hitler, Benito Mussolini, Fidel Castro, Mao Tse Tung,  José Stalin, Hugo Chávez y  Juan Domingo Perón.  El Che Guevara fue un fenómeno diferente pero digno de analizar.

Este "atorrante" fue exaltado de la mediocridad a la idolatría por una prensa comprometida con el castro comunismo. No se graduó de médico, no sabía una "papa" de economía, ni tenía habilidad de escritor. Sin embargo, era tratado como médico, fue presidente del Banco Nacional de Cuba y plagió el libro sobre guerrillas escrito por Mao Tse Tung. Pero el error de competir con Fidel Castro en sus proyecciones políticas le costó la vida en el pueblucho de La Higuera, en Bolivia.

Ahora bien, en la región donde el mito adquirió proporciones galácticas fue en la América Latina. El venezolano Carlos Rangel lo describió en forma magistral en su obra "Del buen Salvaje al buen Revolucionario". El principal mito a rebatir por Rangel es lo que él identifica como una versión adaptada del mito del buen salvaje y la Edad de Oro —mitos del Viejo Mundo— en la que los latinoamericanos serían personas buenas pero corrompidas por la sociedad occidental. Esta mitología sería el resultado de un proceso compensatorio ante el fracaso histórico de las naciones hispanoamericanas frente al progreso de la europea y la norteamericana que en algunos casos partieron de iguales o peores condiciones.

Pero, a pesar de todos sus progresos, las naciones desarrolladas no cuentan con un seguro que las proteja contra el suicidio. Tal es el caso de la propia capital del capitalismo en el mundo. El control de los claustros universitarios por la izquierda vitriólica y la ignorancia de la juventud americana sobre la realidad de los regímenes totalitarios de izquierda ponen en peligro a la democracia en los Estados Unidos. Esos jóvenes, ignorantes del fracaso y de la maldad de los regímenes comunistas, creen en la fábula del socialismo idealista y teórico que les venden el obsesivo Bernie Sanders y la alucinada Alexandria Ocasio-Cortez.

Esa juventud desorientada y desarraigada no ha tenido el beneficio de una sólida educación de historia. Y los pueblos sin historia son una macilla moldeable en las manos de demagogos y tiranos. Sus profesores le han ocultado esa historia para llevarlos con mayor facilidad hacia el abismo de un comunismo disfrazado de socialismo democrático. No se han enterado que el socialismo, en cualquiera de sus formas, es un camino que siempre termina en el comunismo.

Si estos jóvenes hubieran escuchado las advertencias de Churchill, o Thatcher sus profesores no habrían podido envenenarles las mentes. Margaret Thatcher describió la doctrina diabólica con muy pocas palabras: "El problema con el socialismo es que fracasa cuando se le acaba el dinero de los demás". Pero fue Winston Churchill, el hombre de hierro que salvó a Inglaterra de la furia destructiva del nazismo, quien lo describió en forma brutal en un discurso pronunciado en la Universidad de Fulton, en los Estados Unidos, el 5 de marzo de 1946. "Por cuanto he visto de nuestros amigos los rusos durante la guerra, estoy convencido de que nada admiran más que la fuerza y nada respetan menos que la debilidad". Después de esto, no es  necesario decir mucho.

Sin embargo, no es posible mantener silencio en cuanto a esta compleja situación de los pueblos que cometen suicidio. Aún cuando no exista una solución total contamos con medios para reducir el riesgo. Dos de ellos me vienen a la mente en este momento. Primero, poner fin a la primacía de una ideología sobre otras en nuestros centros de educación y enseñar a los estudiantes a optar entre varias. Segundo, establecer límites de tiempo en el ejercicio de los cargos de los miembros de los gobiernos a todos los niveles. Dos metas ambiciosas que demandarán tiempo y esfuerzo pero la alternativa es tan devastadora que no puede ser ignorada.

En mi opinión, el mejor antídoto contra el suicidio de cualquier pueblo es crear ciudadanos que tengan el coraje de confrontar los mitos, el sentido común de cuestionar las nuevas ideas y la capacidad de pensar por sí mismos. En esto cuento con el aval de aquel iluminado que fue José Martí, quién dijo: "Cree hombres quien quiera pueblos".

5-26-2020

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viernes, noviembre 22, 2019

Video: Adolfo Hitler y la Reinauguración del Mercado de CUATRO CAMINOS




Marcos Garcia El hijo de Teresa
Hitler recibe el informe sobre los disturbios de la reinauguración del mercado de Cuatro Caminos en La Habana.
No poseemos ni reclamamos los derechos del vídeo original, que pertenecen a los dueños del filme "La Caida" . La música utilizada es de la saga "Star War".
El guion y los diálogos superpuestos pertenecen a un actor cubano que ha pedido permanecer en el anonimato.

Adolfo Hutler y la Reinauguración del Mercado de CUATRO CAMINOS


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viernes, noviembre 08, 2019

Benito Mussolini: el socialista que fundó el fascismo. 7 citas de Adolf Hitler que prueban que era socialista



Mussolini: el socialista que fundó el fascismo

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Firme creyente de las ideas socialistas introducidas por su padre, con 17 años se afilió al Partido Socialista Italiano
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Fascist Message to Future Found Under Obelisk in Rome - redice.tv

Por El Libre Pensador
10 de abril de 2017

Benito Mussolini fue el dictador de Italia desde 1922 hasta 1943. Firme creyente de las ideas socialistas introducidas por su padre (el cual le llamó Benito Amilcare Andrea en honor a los dirigentes socialistas Benito Juárez, Amilcare Cipriani y Andrea Costa), con 17 años se afilió al Partido Socialista Italiano.

Pronto fue nombrado director del periódico oficial del partido (‘’Avanti!’’), el cual era el periódico con más tirada en Italia por aquel entonces.

Comenzó a hacer llamamientos continuos para que Italia entrara en la Primera Guerra Mundial, chocando con la idea de los líderes del partido que mantenían que Italia debía permanecer neutral. Finalmente, Mussolini se fue del partido y fundó su propio periódico ‘’Il Popolo d’Italia’’ (El pueblo de Italia). El propio Lenin lamentó su marcha y en una carta escrita a los líderes del partido socialista dijo: ‘’qué desperdicio que hayamos perdido a Mussolini. Él es un hombre de primera clase que hubiera llevado a nuestro partido al poder en Italia.’

(Ficha policial de Benito Mussolini)

Finalmente fundó el Partido Nacional Fascista en 1921. Adopto il fascio como símbolo (el hacha romana) y vestían camisas negras en honor a los arditi (conocidos como los más osados en el ejército de Italia). Los fascistas estaban dirigidos por antiguos oficiales y llevaban todo tipo de armamento para atacar a sus enemigos (desde el famoso manganello, hasta bacalaos secos).

Organizados como auténticas unidades de combate, comenzaron a sembrar el caos en todas aquellas ciudades donde estaban presentes. Cada vez tenían más adeptos y pasó de tener 20.000 militantes a 200.000 en apenas un par de meses. En las elecciones de 1921 consiguió entrar en el Parlamento Italiano con 2 diputados.

En 1922, Italia se encontraba en una situación económica y social terrible. Así pues, llamó a sus seguidores a marchar sobre Roma para reclamar el poder.

(Benito Mussolini y Adolfo Hitler, del Partido Nacional Socialista)

No obstante, Mussolini no acudió a la marcha y permaneció en Milán, ya que no esperaba obtener ningún resultado positivo. Poco más de 16.000 personas acudieron a la marcha. Sorprendentemente, el 27 de octubre de 1922, el cobarde e inepto rey Víctor Manuel III, le ordenó la formación de un gobierno de coalición nacional. Así fue como Mussolini pudo someter a Italia a los dictados de un nuevo sistema (el fascismo), tras haber obtenido 29.000 votos en las elecciones (el ganador obtuvo más de 1.500.000) y con tan sólo 16.000 hombres mal armados.

El resultado después de alcanzar el poder, es bien conocido por todos. Estas son las diez frases que mejor definen al creador del fascismo:

1- Primero me encerraban ellos a mí, ahora los encierro yo.

2- El fascismo rechaza frontalmente las doctrinas del liberalismo, tanto en el campo político como económico.

3- La concepción fascista se pronuncia por el Estado.

4- Socialismo significa la elevación y purificación de la conciencia individual, y su implantación será el resultado de una larga serie de esfuerzos.

Todos, en realidad, desde el profesional al obrero, pueden poner una piedra en este edificio, realizando un acto socialista todos los días.

5- La plutocracia europea intenta derribarnos, ¡pero no podrán con nosotros camaradas!

6- Un pueblo tiene que ser pobre para poder ser orgulloso.

7- Los mejores fascistas son los que obedecen en silencio.

8- La organización corporativa del Estado, ya es un hecho consumado. El estado democrático y liberal, débil y agnóstico, ya no existe. En su lugar ha surgido el Estado Fascista.

9- Si el siglo XIX fue un siglo de individualismo, se espera que este, el siglo XX, será el siglo del colectivismo y así el siglo del Estado.

10- Durante toda mi vida fui socialista internacionalista. Cuando estalló la gran guerra vi que todos nuestros partidos que eran internacionalistas se convirtieron en socialistas nacionalistas. Eso me pasó a mí y eso es el fascismo.

J.G.M
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7 citas de Adolf Hitler que prueban que era socialista

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A menudo la gente asegura que Hitler y los Nazis representaban al capitalismo y a la derecha de hoy en día, estas citas demuestran lo contrario.
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Por MÁS Libertad
Jul 29, 2019

!) «He aprendido mucho del marxismo»… «como no dudo en admitir»

Hitler pudo haber denunciado públicamente al marxismo a causa de su guerra contra la odiada Unión Soviética, pero en privado siempre admitió que era de corazón un izquierdista. Una vez le dijo a Otto Wagener que el problema con los políticos de la República de Weimar era que «nunca habían leído a Marx».

Creía que el problema de los comunistas alemanes era que no entendían la diferencia entre los principios y las tácticas. Se refirió a ellos como simples panfletarios, mientras que «He puesto en práctica lo que estos traficantes de bolígrafos han comenzado tímidamente». Declaró claramente que «todo el nacionalsocialismo» se basó en Marx.

2) «Mi tarea es convertir el volk (pueblo) alemán al socialismo sin simplemente matar a los viejos individualistas»

Hitler quería utilizar la antigua clase liberal clásica, los empresarios y los recursos de los individualistas para construir el socialismo en Alemania. El socialismo se define técnicamente como la propiedad pública de los medios de producción, y en lugar de hacer lo que hizo Stalin y purgar a los capitalistas, se comprometió en lugar de simplemente confiscar su capital. La economía podría controlarse fácilmente simplemente despojando a la clase capitalista de sus medios de producción y guiando su capacidad productiva a través de las manos del Estado.

3) «Si somos socialistas, definitivamente debemos ser antisemitas, y lo opuesto, en ese caso, es el materialismo y el mammonismo, al que nos buscamos oponer». «¿Cómo, como socialista, no puedes ser un antisemita?»

En un discurso en Munich en agosto de 1920, Hitler se dirigió al Partido Nacional Socialista sobre los problemas de la raza y la política. Era ampliamente conocido que los socialistas de la época estaban vinculados a las políticas eugenésicas, como lo han hecho a lo largo de la historia. De hecho, todos los que apoyaron el genocidio en ese momento también se llamaron a sí mismos socialistas.

4) «Debemos encontrar y recorrer el camino del individualismo al socialismo sin revolución».

En declaraciones a su asociado, Hitler argumentó que el problema con el comunismo ruso era que habían elegido su camino como revolucionario. Si se iba a destruir el individualismo, la revolución era la forma más dolorosa y difícil de destruir a los capitalistas. Marx y Lenin tenían los objetivos correctos en mente, pero simplemente eligieron las tácticas incorrectas.

5) «¿Por qué necesitamos problemas para socializar bancos y fábricas? Socialicemos a los seres humanos».

(Paul Joseph Goebbels quien ocupó el cargo de Ministro de Ilustración pública (propaganda) era un seguidor de las políticas socialistas.)

La idea de Hitler de la unidad nacional era llevar el socialismo directamente a la gente. Quería que el socialismo no se tratara solo de nacionalizar la industria, sino de nacionalizar a la gente. Las personas son los servidores del Estado, y el socialismo fue la solución a todos los males de la sociedad.

6) «Somos socialistas, somos enemigos del sistema económico capitalista actual para la explotación de los económicamente débiles, con sus salarios injustos, con su evaluación indecorosa de un ser humano de acuerdo con la riqueza y la propiedad en lugar de la responsabilidad y el rendimiento, y todos estamos determinados destruir este sistema bajo todas las condiciones» 1927

¿Realmente necesitas algo más claro que esto? Hitler declaró claramente que era un enemigo del capitalismo.

7) «Lo que el marxismo, el leninismo y el estalinismo no lograron, estaremos en condiciones de lograrlo».

Hitler era simplemente un socialista heterodoxo. Una vez más, creía que los problemas de sus predecesores eran simplemente tácticos, no filosóficos.

La plataforma del partido nazi

Ahora bien, estas no son citas, per se, son simplemente las tablas de la plataforma con la que se lanzo del Partido Nacionalsocialista. Aún así, Hitler los apoyó, y son relevantes porque muestran la intención de los esquemas de redistribución de riqueza de Hitler, así como su deseo de socialismo.

11. Que todos los ingresos no ganados, y todos los ingresos que no surgen del trabajo, sean abolidos.

12. Como toda guerra impone a la gente sacrificios temerosos en sangre y tesoros, todas las ganancias personales que surjan de la guerra deben considerarse como traición a la gente. Por lo tanto, exigimos la confiscación total de todos los beneficios de guerra.

13. Exigimos la nacionalización de todos los fideicomisos.

14. Exigimos participación en los beneficios en las grandes industrias.

15. Exigimos un aumento generoso de las pensiones de vejez.

[…]

25. Para llevar a cabo este programa exigimos: la creación de una autoridad central fuerte en el Estado, la autoridad incondicional del parlamento político central de todo el Estado y todas sus organizaciones.

Esta era la formación de comités profesionales y de comités que representen las diversas fincas del reino, para asegurar que las leyes promulgadas por la autoridad central sean llevadas a cabo por los estados federales.

Los líderes del partido se comprometían a promover la ejecución de los puntos anteriores a toda costa, si es necesario, en el sacrificio de sus propias vidas.

Este artículo apareció por primera vez en The Libertarian Republic por Austin Petersen.
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Tomado de http://revista.libertaddigital.com

Hitler y el Che, dos caras de la misma moneda
(Fragmento)

Hitler y Lenin perseguían un mismo objetivo: erradicar la libertad individual y el capitalismo. El primero tenía una visión nacionalista basada en la lucha de razas; el segundo, una perspectiva internacionalista sustentada en la lucha de clases. Luciano Pellicani, en su obra Lenin y Hitler, los dos rostros del totalitarismo, desentraña a la perfección el denominador común de ambas ideologías. Así, basta con leer los alegatos anticapitalistas de los líderes nazis para comprobar el germen puramente socialista del totalitarismo hitleriano:
  • Adolf Hitler: La lucha más fuerte no debía hacerse contra los pueblos enemigos, sino contra el capital internacional. La lucha contra el capital financiero internacional era el punto programático más importante en la lucha de la Nación alemana para su independencia económica y su libertad (...)
  • En la medida en que la economía se adueñó del Estado, el dinero se convirtió en el Dios que todos tenían que adorar de rodillas (...) La Bolsa empezó a triunfar y se dispuso lenta pero seguramente a someter a su control la vida de la nación (...) El capital debe permanecer al servicio del Estado y no tratar de convertirse en el amo de la nación.
  • Tampoco después de la guerra podremos renunciar a la dirección estatal de la economía, pues de otro modo todo grupo privado pensaría exclusivamente en la satisfacción de sus propias aspiraciones. Puesto que incluso en la gran masa del pueblo todo individuo obedece a objetivos egoístas, una actividad ordenada y sistemática de la economía nacional no es posible sin la dirección del Estado.
  • Yo no soy sólo el vencedor del marxismo, sino también su realizador. O sea, de aquella parte de él que es esencial y está justificada, despojada del dogma hebraico-talmúdico. El nacionalsocialismo es lo que el marxismo habría podido ser si hubiera conseguido romper sus lazos absurdos y superficiales con un orden democrático.
  • Joseph GoebbelsNosotros somos socialistas (...) somos enemigos, enemigos mortales del actual sistema económico capitalista con su explotación de quien es económicamente débil, con su injusticia en la redistribución, con su desigualdad en los sueldos (...) Nosotros estamos decididos a destruir este sistema a toda costa (...) El Estado burgués ha llegado a su fin. Debemos formar una nueva Alemania (...) El futuro es la dictadura de la idea socialista del Estado (...) Ser socialista significa someter el Yo al Tú; socialismo significa sacrificar la personalidad individual al Todo.
  • S. H. Sesselman (líder el partido nazi en Múnich): Nosotros somos completamente de izquierda y nuestras exigencias son más radicales que las de los bolcheviques.
  • Gregor Strasser (presidente del partido nazi entre 1923 y 1925, mientras Hitler estuvo encarcelado): Nosotros, jóvenes alemanes de la guerra, nosotros, revolucionarios nacionalsocialistas, desencadenamos la lucha contra el capitalismo.
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miércoles, octubre 09, 2019

Citas de Adolf Hitler y otros colaboradores que prueban que eran socialista y lo correcto que fue llamarle Partido Nacional Socialista al Partido Nazi. COMUNISMO Y NAZISMO 25 Reflexiones sobre el totalitarismo en el Siglo XX (1917-1989)



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7 citas de Adolf Hitler que prueban que era socialista

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A menudo la gente asegura que Hitler y los Nazis representaban al capitalismo y a la derecha de hoy en día, estas citas demuestran lo contrario.
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Por MÁS Libertad
Jul 29, 2019

!) «He aprendido mucho del marxismo»… «como no dudo en admitir»

Hitler pudo haber denunciado públicamente al marxismo a causa de su guerra contra la odiada Unión Soviética, pero en privado siempre admitió que era de corazón un izquierdista. Una vez le dijo a Otto Wagener que el problema con los políticos de la República de Weimar era que «nunca habían leído a Marx».

Creía que el problema de los comunistas alemanes era que no entendían la diferencia entre los principios y las tácticas. Se refirió a ellos como simples panfletarios, mientras que «He puesto en práctica lo que estos traficantes de bolígrafos han comenzado tímidamente». Declaró claramente que «todo el nacionalsocialismo» se basó en Marx.

2) «Mi tarea es convertir el volk (pueblo) alemán al socialismo sin simplemente matar a los viejos individualistas»

Hitler quería utilizar la antigua clase liberal clásica, los empresarios y los recursos de los individualistas para construir el socialismo en Alemania. El socialismo se define técnicamente como la propiedad pública de los medios de producción, y en lugar de hacer lo que hizo Stalin y purgar a los capitalistas, se comprometió en lugar de simplemente confiscar su capital. La economía podría controlarse fácilmente simplemente despojando a la clase capitalista de sus medios de producción y guiando su capacidad productiva a través de las manos del Estado.

3) «Si somos socialistas, definitivamente debemos ser antisemitas, y lo opuesto, en ese caso, es el materialismo y el mammonismo, al que nos buscamos oponer». «¿Cómo, como socialista, no puedes ser un antisemita?»

En un discurso en Munich en agosto de 1920, Hitler se dirigió al Partido Nacional Socialista sobre los problemas de la raza y la política. Era ampliamente conocido que los socialistas de la época estaban vinculados a las políticas eugenésicas, como lo han hecho a lo largo de la historia. De hecho, todos los que apoyaron el genocidio en ese momento también se llamaron a sí mismos socialistas.

4) «Debemos encontrar y recorrer el camino del individualismo al socialismo sin revolución».

En declaraciones a su asociado, Hitler argumentó que el problema con el comunismo ruso era que habían elegido su camino como revolucionario. Si se iba a destruir el individualismo, la revolución era la forma más dolorosa y difícil de destruir a los capitalistas. Marx y Lenin tenían los objetivos correctos en mente, pero simplemente eligieron las tácticas incorrectas.

5) «¿Por qué necesitamos problemas para socializar bancos y fábricas? Socialicemos a los seres humanos».

(Paul Joseph Goebbels quien ocupó el cargo de Ministro de Ilustración pública (propaganda) era un seguidor de las políticas socialistas.)

La idea de Hitler de la unidad nacional era llevar el socialismo directamente a la gente. Quería que el socialismo no se tratara solo de nacionalizar la industria, sino de nacionalizar a la gente. Las personas son los servidores del Estado, y el socialismo fue la solución a todos los males de la sociedad.

6) «Somos socialistas, somos enemigos del sistema económico capitalista actual para la explotación de los económicamente débiles, con sus salarios injustos, con su evaluación indecorosa de un ser humano de acuerdo con la riqueza y la propiedad en lugar de la responsabilidad y el rendimiento, y todos estamos determinados destruir este sistema bajo todas las condiciones» 1927

¿Realmente necesitas algo más claro que esto? Hitler declaró claramente que era un enemigo del capitalismo.

7) «Lo que el marxismo, el leninismo y el estalinismo no lograron, estaremos en condiciones de lograrlo».

Hitler era simplemente un socialista heterodoxo. Una vez más, creía que los problemas de sus predecesores eran simplemente tácticos, no filosóficos.

La plataforma del partido nazi

Ahora bien, estas no son citas, per se, son simplemente las tablas de la plataforma con la que se lanzo del Partido Nacionalsocialista. Aún así, Hitler los apoyó, y son relevantes porque muestran la intención de los esquemas de redistribución de riqueza de Hitler, así como su deseo de socialismo.

11. Que todos los ingresos no ganados, y todos los ingresos que no surgen del trabajo, sean abolidos.

12. Como toda guerra impone a la gente sacrificios temerosos en sangre y tesoros, todas las ganancias personales que surjan de la guerra deben considerarse como traición a la gente. Por lo tanto, exigimos la confiscación total de todos los beneficios de guerra.

13. Exigimos la nacionalización de todos los fideicomisos.

14. Exigimos participación en los beneficios en las grandes industrias.

15. Exigimos un aumento generoso de las pensiones de vejez.

[…]

25. Para llevar a cabo este programa exigimos: la creación de una autoridad central fuerte en el Estado, la autoridad incondicional del parlamento político central de todo el Estado y todas sus organizaciones.

Esta era la formación de comités profesionales y de comités que representen las diversas fincas del reino, para asegurar que las leyes promulgadas por la autoridad central sean llevadas a cabo por los estados federales.

Los líderes del partido se comprometían a promover la ejecución de los puntos anteriores a toda costa, si es necesario, en el sacrificio de sus propias vidas.

Este artículo apareció por primera vez en The Libertarian Republic por Austin Petersen.
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Tomado de http://revista.libertaddigital.com

Hitler y el Che, dos caras de la misma moneda
(Fragmento)

Más allá de esta anécdota, lo trágico de la cuestión radica en que multitud de jóvenes, políticos e intelectuales continúan alabando las virtudes de esta ideología totalitaria y genocida, al tiempo que proclaman con total soltura su espíritu "antifascista", cuando en realidad comunismo, fascismo y nazismo configuran un frente común. Son, en esencia, manifestaciones diversas del pensamiento anticapitalista más extremo.

Uno de los aspectos más llamativos y contradictorios de estos movimientos de izquierda tiene que ver con su total ignorancia del ideario nacionalsocialista, que guarda numerosas similitudes con el comunista. Ambos aspiran a reconstruir la sociedad desde los cimientos –para lo cual precisan derribar las instituciones existentes–; a conformar un mundo nuevo que, a modo de paraíso utópico, dé origen a un hombre renovado, cuya voluntad individual quede anegada por el bien común, el espíritu del pueblo (léase Estado). Así pues, el eje vertebrador de comunistas y nazis es ni más ni menos que su idolatrado socialismo.

Hitler y Lenin perseguían un mismo objetivo: erradicar la libertad individual y el capitalismo. El primero tenía una visión nacionalista basada en la lucha de razas; el segundo, una perspectiva internacionalista sustentada en la lucha de clases. Luciano Pellicani, en su obra Lenin y Hitler, los dos rostros del totalitarismo, desentraña a la perfección el denominador común de ambas ideologías. Así, basta con leer los alegatos anticapitalistas de los líderes nazis para comprobar el germen puramente socialista del totalitarismo hitleriano:
  • Adolf Hitler: La lucha más fuerte no debía hacerse contra los pueblos enemigos, sino contra el capital internacional. La lucha contra el capital financiero internacional era el punto programático más importante en la lucha de la Nación alemana para su independencia económica y su libertad (...)
  • En la medida en que la economía se adueñó del Estado, el dinero se convirtió en el Dios que todos tenían que adorar de rodillas (...) La Bolsa empezó a triunfar y se dispuso lenta pero seguramente a someter a su control la vida de la nación (...) El capital debe permanecer al servicio del Estado y no tratar de convertirse en el amo de la nación.
  • Tampoco después de la guerra podremos renunciar a la dirección estatal de la economía, pues de otro modo todo grupo privado pensaría exclusivamente en la satisfacción de sus propias aspiraciones. Puesto que incluso en la gran masa del pueblo todo individuo obedece a objetivos egoístas, una actividad ordenada y sistemática de la economía nacional no es posible sin la dirección del Estado.
  • Yo no soy sólo el vencedor del marxismo, sino también su realizador. O sea, de aquella parte de él que es esencial y está justificada, despojada del dogma hebraico-talmúdico. El nacionalsocialismo es lo que el marxismo habría podido ser si hubiera conseguido romper sus lazos absurdos y superficiales con un orden democrático.
  • Joseph GoebbelsNosotros somos socialistas (...) somos enemigos, enemigos mortales del actual sistema económico capitalista con su explotación de quien es económicamente débil, con su injusticia en la redistribución, con su desigualdad en los sueldos (...) Nosotros estamos decididos a destruir este sistema a toda costa (...) El Estado burgués ha llegado a su fin. Debemos formar una nueva Alemania (...) El futuro es la dictadura de la idea socialista del Estado (...) Ser socialista significa someter el Yo al Tú; socialismo significa sacrificar la personalidad individual al Todo.
  • S. H. Sesselman (líder el partido nazi en Múnich): Nosotros somos completamente de izquierda y nuestras exigencias son más radicales que las de los bolcheviques.
  • Gregor Strasser (presidente del partido nazi entre 1923 y 1925, mientras Hitler estuvo encarcelado): Nosotros, jóvenes alemanes de la guerra, nosotros, revolucionarios nacionalsocialistas, desencadenamos la lucha contra el capitalismo.
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Las estrechas relaciones entre la Alemania Nazi y la URSS


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COMUNISMO Y NAZISMO
25 Reflexiones sobre el totalitarismo en el Siglo XX (1917-1989)

( Fragmento de un extenso ensayo)
Por Alain de Benoist

I
La publicación, con ocasión del 80.º aniversario de la Revolución de Octubre, de un Libro negro del comunismo redactado por un grupo de historiadores bajo la dirección de Stéphane Courtois, ha desencadenado un debate de gran amplitud primero en Francia y después en el extranjero.[5] La obra, que tenía que haber sido prologada por François Furet, fallecido algunos meses antes, se esfuerza por dibujar, a la luz de las informaciones de que hoy disponemos, un balance preciso y documentado del coste humano del comunismo. Este balance se cifra en cien millones de muertos, o sea, cuatro veces más que el número de muertos que esos mismos autores atribuyen al nacionalsocialismo .

En rigor, tales cifras no constituyen una revelación. Numerosos autores, desde Boris Souvarin hasta Robert Conquest y Soljenitsin, se habían interesado ya en el sistema concentracionario soviético (Gulag); en las hambrunas deliberadamente mantenidas — si no provocadas — por el Kremlin en Ucrania, que en 1921-22 y 1932-33 causaron cinco y seis millones de muertos respectivamente; en las deportaciones de que fueron víctimas siete millones de personas en la URSS (kulaks, alemanes del Volga, chechenos, inguches y otros pueblos del Cáucaso) entre 1930 y 1953; en los millones de muertos provocados por la «revolución cultural» china, etc. Respecto a esos trabajos anteriores, el balance que propone el Libro Negro parece incluso calculado a la baja: no han faltado estimaciones mucho más altas. [6]

El interés del libro reside más bien en que se apoya en una documentación rigurosa procedente en parte de los archivos de Moscú, hoy abiertos a los investigadores. Ésa es la razón de que las cifras que en él se reflejan no hayan sido apenas impugnadas, y la conclusión de un cierto número de observadores es que «el balance del comunismo constituye el caso de carnicería política más colosal de la historia» [7] o que ya se ha hecho la verdad sobre «el mayor, el más sanguinario sistema criminal de la historia». [8]

Así las cosas, lo que ha despertado el debate no son tanto los propios hechos como su interpretación. Sea cual fuere su latitud — observa Stéphane Courtois —, todos los regímenes comunistas han «erigido el crimen de masas en verdadero sistema de gobierno» .

Puede deducirse de ahí que el comunismo no ha matado en contradicción con sus principios, sino en conformidad con ellos — en otros términos, que el sistema comunista no ha sido sólo un sistema que ha cometido crímenes, sino un sistema cuya esencia misma era criminal. «Nadie más — escribe Tony Judt — podrá desde ahora poner en duda la naturaleza criminal del comunismo».[9] A ello se añade el hecho de que el comunismo ha matado más que el nazismo, que ha matado durante más tiempo que él y que ha comenzado a matar antes que él. «Los métodos instituidos por Lenin y sistematizados por Stalin y sus émulos — escribe Courtois — no sólo recuerdan a los métodos nazis, sino que con mucha frecuencia les son anteriores». Y añade: «Este mero hecho incita a una reflexión comparativa sobre la similitud entre el régimen que a partir de 1945 fue considerado como el más criminal del siglo y un régimen comunista que hasta 1991 ha conservado toda su legitimidad internacional y que, hasta hoy, está en el poder en varios países y mantiene adeptos en el mundo entero» .


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jueves, agosto 08, 2019

Jesse Owens, la verdad sobre el héroe de la Olimpiada Berlín 1936

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

En el artículo se lee: ¨Estados Unidos era un pais profundamente racista¨

En los Estados del Sur de los EE.UU. (Los Estados Unidos de América posee una estructura Federal, la cual permite que cada Estado posea ciertas leyes propias) era donde  existía racismo. 

Al nacer los EE.UU. con la Independencia de las Trece  Colonias Norteamericanas ,   las colonias del  Norte eran partidarias  de la abolición de la esclavitud, no así las colonias del Sur;  la estructura federal permitió que cada colonia decidiera sobre ese aspecto, pues de dividirse,  la Unión Americana se debilitaría tanto que para Gran Bretaña  sería  muy probable la recuperación de su ex colonia como lo intentó en la Guerra de 1812-1815  donde los británicos estuvieron al punto de recuperarla  pese a la unión  entre las Trece Colonias en contra de la invasión británica.

Años después  con la victoria de los Estados del Norte sobre los Confederados de los Estados del Sur en la Guerra Civil norteamericana,  se abolió por decreto la esclavitud  en todos los Estados Unidos de América,  pero no así el racismo subyacente en parte de la población norteamericana. Deseo  aclarar  que la razón fundamental por la que  se produce la Guerra Civil,  o Guerra de Secesión,  no es tanto la esclavitud como el hecho que las colonías del Sur tenían muy estrechas  relaciones  comerciales con Gran Bretaña (pues en ellas era donde fundamentalmente se cultivaba el algodón, materia prima para la gran industria textil de Gran Bretaña)   y se temió que las colonias del Sur pidieran  su salida de la Unión Americana y su incoporación a Gran Bretaña por los beneficios que eso les aportaria. Un dato curioso  es que una de las personas que poseía más esclavos en el Sur era  paradojicamente una persona de la raza negra, mientras que  muchos blancos no poseían  esclavos o tenían miy pocos.

Dada la erradicación de la esclavitud, y no del racismo, en el Sur se  crearon las ¨leyes de Jim Crow¨. Sobre ellas se lee ñp siguiente en el artículo  La historia de Jim Crow:


Dejénme explicar lo que el término “Jim Crow” significa para aquellos que no lo saben. El término se originó en una canción interpretada por Daddy Rice, un cantautor blanco de 1830. Rice se cubría la cara con pasta de carbón, o corcho quemado, para parecerse a un hombre negro, cantando y bailando como si se tratara de la caricatura de un ingenuo hombre negro. Por la década de 1850, este personaje con la cara pintada de negro se había convertido cruelmente en una de las 
 más despreciativas y estereotipadas del concepto de inferioridad del hombre negro en la cultura popular de los Estados Unidos, y era un estereotipo en los shows de aquellos días.

l término se convirtió a finales del siglo XIX en sinónimo de un concepto perverso de segregación racial, dirigida específicamente a los afroamericanos. No está claro por qué se eligió este término. Sin embargo, lo que está claro es que hacia 1900, el término ya era identificado en general con las leyes y acciones racistas que privaban a los afroamericanos de sus derechos civiles, definiendo a los negros como inferiores a los blancos, y señalándolos como personas subordinadas.

Fue en ese momento, en el que ese concepto se incorporó al léxico de la intolerancia racial, tras la histórica decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos, en el Caso Plessy vs. Ferguson en 1896, como resultado de una demanda presentada por el Consejo de Ciudadanía de Nueva Orleans. La idea era compartida por muchos de los Estados del Sur, tratando de frustrar todos los esfuerzos y logros conseguidos durante la época de la Reconstrucción, tras la Guerra Civil.

Así, los integrantes del Comité de Ciudadanos, arreglaron la detención de Homer Plessy a fin de desafiar las leyes de segregación de Luisiana. Su argumento fue el siguiente: "Nosotros, como hombres libres, seguimos creyendo que tenemos razón, y que nuestra causa es sagrada", refiriéndose a la Confederación del Sur. La Corte Suprema estuvo de acuerdo, y la política de segregación se convirtió en una ley de la tierra que perdura durante más de sesenta años, como consecuencia de esa decisión brutal.

Tras la reconstrucción, y como resultado de la misma, los afroamericanos fueron capaces de hacer grandes progresos creando sus propias instituciones, aprobando leyes de derechos civiles, y eligiendo funcionarios de cara a ocupar cargos públicos. En respuesta a estos logros, los blancos del sur lanzaron una feroz guerra ilegal contra los negros del Sur y sus aliados blancos. En la mayoría de los lugares, los blancos llevaron a cabo esta guerra bajo el manto de organizaciones secretas como el Ku Klux Klan. Miles de afroamericanos fueron asesinados y aterrorizados brutalmente durante esos sangrientos años. Se podría decir que cualquier lugar al sur de Canadá, era "El Sur", puesto que era la ley de la tierra.

El Gobierno federal trató de detener el derramamiento de sangre con el envío de tropas y numerosas investigaciones, pero sus esfuerzos eran demasiado limitados y, francamente, en el fondo no se pretendía resolver el problema....

Finalmente señalaré, ya que el autor del artículo no lo dice aunque muy probablemente lo sabe,  que  el Ku Klux Klan  se fundó e integró con miembros del Partido Demócrata como respuesta a la abolición de la esclavitud.


Durante la etapa entre Cleveland y Wilson el Partido Demócrata había sido tentado por las corrientes populistas y antiimperialistas que estaban de moda en la sociedad estadounidense de finales del siglo XIX.

Después de Wilson, surgieron algunas tensiones entre los demócratas que querían reformar el partido y los más reaccionarios; especialmente por el tema de la estrecha relación entre buena parte del partido y el grupo racista Ku Klux Klan (en 1924 por un solo voto no fue aprobada una propuesta de resolución en la Convención Nacional Demócrata que condenaba al Ku Klux Klan y llamaba a romper relaciones con él).

El  Ku Klux Klan  presente en la Convención Nacional 
del Partido Demócrata de 1924

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Jesse Owens, la verdad sobre el héroe de Berlín

   
Por Redaccion
16 abril, 2016

Jesse Owens fulminó todas las marcas de los atletas arios en los Juegos Olímpicos de Berlín, un golpe de efecto estadounidense para desacreditar la propaganda racista de Hitler.


En la Alemania nacional socialista de 1936, Owens fue una celebridad y el auténtico héroe de Berlín.

La historia negra y la propaganda anti-nazi afirmaba que los nazis odiaban a Owens con todas sus fuerzas y que el propio Hitler lo despreciaba, pero una película que se estrena en España -«Race, el héroe de Berlín»-, basada en un libro que escribió uno de sus compañeros de equipo desmontan por completo la leyenda.

Lo cierto es, que el mayor desprecio y las mayores muestras de discriminación las sufrió de sus propios compañeros.

Estados Unidos era un pais profundamente racista y les avergonzaba que un negro los representara. Después de que Owens ganara en esa olimpiada, su gobierno no le dejaría correr jamás.

Estas son algunas palabras de Jesse Owens al respecto:

“Cuando pasé, el Canciller se levantó, me saludó con la mano y yo le devolví la señal. Pienso que los reporteros tuvieron mal gusto al criticar al hombre del momento en Alemania”

Luego a Jesse Owens tambien se le dio hospedaje en Alemania, donde muchos germanicos le pedían autografos. Mas tarde, al volver a Estados Unidos, volvería a ser discriminado.

Cuando volví a mi país natal, después de todas las historias que se inventaron sobre Hitler, no pude viajar en la parte delantera del autobús en mi propio país. Volví a la puerta de atrás. No podía vivir donde quería. Ni siquiera fui invitado a la Casa Blanca a darle la mano al Presidente de mi país.

Redacción
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Race el héroe de Berlín - trailer subtitulado


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