miércoles, junio 03, 2026

Alberto Roteta Dorado_ COLOMBIA MERECE RETORNAR A SU TRADICIONAL FORMA DE GOBIERNO CON LA DERECHA

Resultaos aproximados  de los dos candidatos que van a segunda vuelta

 

COLOMBIA MERECE RETORNAR A SU TRADICIONAL FORMA DE GOBIERNO CON LA DERECHA

Por el Doctor Alberto Roteta Dorado

Santa Cruz de Tenerife. España. Los representantes de la izquierda jamás aceptan sus derrotas. Son capaces de convertir los grandes y graves reveses en aparentes victorias, aunque estas sean de carácter simbólico o de sentido moral. Si de elecciones se trata, las cosas son diferentes, toda vez que se culpa al adversario de posibles irregularidades en el proceso eleccionario. Con esto se desvía la atención popular hacia el lado que les conviene, lo que les permite atenuar el efecto que presupone el hecho de ser derrotados. 

Es lo que acaba de hacer Gustavo Petro, el presidente de Colombia, una vez que se supo el resultado de los comicios efectuados ayer, 31 de mayo de 2026, en los que Abelardo De la Espriella, el representante del Movimiento Defensores de la Patria, de orientación de derecha, obtuvo un total de 10 361 499 votos a favor, lo que representa el 43.74%, frente al representante de la izquierda Iván Cepeda, del partido político Pacto Histórico, quien obtuvo un total de 9 688 361, lo que representa el 40.90%. 

No obstante, a pesar de la mayoría obtenida por Abelardo De la Espriella, no cumple con el número exigido por la constitución vigente para llegar a la presidencia del país. Es necesario la obtención del 50% más uno de los votos para gobernar en el siguiente período (2026-2030), lo que se definirá en segunda vuelta prevista para el próximo 21 de junio. 

Pero retomemos la idea de Petro – por lo general la de la mayoría de los representantes de la izquierda que se aferran al poder– de no reconocer los resultados que le ofrecen una ventaja a la derecha colombiana. Según Petro, los algoritmos del software de conteo y escrutinios fueron variados en las últimas semanas en tres ocasiones y añadieron 800.000 cédulas más de personas que no estaban inicialmente en el censo oficial, además de no tener fuerza vinculante. 

La directora para las Américas de Human Rights Watch (HRW), Juanita Goebertus, se ha enfrentado enérgicamente a Petro al defender la independencia y fiabilidad del sistema electoral colombiano, una vez que se hicieran públicas las declaraciones del exguerrillero colombiano. La alta funcionaria de HRW se refirió a las dudas injustificadas del actual presidente y convocó a la comunidad internacional a respetar la Registraduría, entidad organizadora de los comicios. 

Vale hacer mención del giro que está experimentando el continente Americano en los últimos años. Cuando el Socialismo del siglo XXI había invadido y dinamitado gran parte de Hispanoamérica, sobre todo de Suramérica (Venezuela, Chile, Ecuador, Argentina, Uruguay, Brasil y Bolivia) el panorama, por suerte, para la región y para el mundo, experimentó un giro significativo. Sin embargo, esta suerte no la tuvo Colombia, nación que se había mantenido inmaculada de la vorágine socialista y que, por primera vez en su historia, con la llegada de Gustavo Petro al poder, asumía un gobierno con orientación de tipo socialista. 

Los últimos sucesos sociopolíticos de la masa continental que el cubano José Martí definiera como "Nuestra América" han sacudido los débiles cimientos del socialismo colombiano, un socialismo muy a la manera de Petro, el exguerrillero que carga sobre sus espaldas el peso que lo vincula a las violentas acciones como militante en la guerrilla Movimiento 19 de abril. Muy a su manera, toda vez que no pudo implementar en la nación suramericana el típico socialismo del siglo XXI al estilo de Chávez, Correa o Morales. 

En la Colombia que habían dejado Santos y Uribe en un pasado reciente no eran aplicables por la fuerza los cánones de esta tendencia políticaNo obstante, en el terreno de las relaciones internacionales se ha mostrado muy a gusto con los principales líderes socialistas de la región. Sus encuentros con Andrés Manuel López Obrador así lo demuestran, aunque ha mantenido cierta línea de ambigüedad con los dictadores de Cuba y Venezuela. Recordemos sus opiniones moderadas con relación a los más recientes comicios venezolanos. 

Así, en Colombia las cosas no han salido como, tal vez, la izquierda esperaba. Los movimientos indigenistas (Autoridades Indígenas de Colombia, MAIS (Movimiento Alternativo Indígena y Social) y ASI (Alianza Social Independiente), a pesar de su aparente peso político, más allá de los propios votos, no alcanzaron representatividad en estos comicios, quedando en la pequeña bolsa de los "otros". A lo que se añade un hecho muy significativo. Se trata de la inconformidad de miles de indígenas con el sistema de Gustavo Petro. Según algunos representantes de dichas comunidades ellos no quieren subsidios, sino reconocimiento y posibilidades de empleos que les permitan convertirse en empresarios, de ahí que decidieran apoyar a Abelardo De la Espriella, el candidato de la derecha o de la ultraderecha, como de manera despectiva se le está identificando por los progres. 

De cualquier manera, este triunfo de la derecha en Colombia solo abre una puerta. La diferencia de votos no resulta tan significativa como para estar confiados en un rotundo éxito. Ojalá que se repita el milagro de Argentina con Milei. Para esto es necesario en los siguientes días, con urgencia, reforzar las labores de campaña que favorezcan a De la Espriella. 

Colombia merece retornar a su tradicional sistema de gobierno de derecha.

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NTN24

2 de  junio, 2026

"Si dice que no, no importa; nuestra democracia resistió a Petro, que es peor que el covid": Cabal


NTN24

2 de  junio, 2026

“Es un honor para mí dar a Abelardo de la Espriella mi respaldo total y absoluto”: Donald Trump







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domingo, octubre 22, 2023

Una oportunidad argentina. Julio M. Shiling sobre Javier Milei y las elecciones en Argentina el 22 de octubre de 2023

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Massa gana la primera vuelta y disputará el balotaje con Milei

Con el 99 % de las mesas escrutadas en las elecciones presidenciales en Argentina, el peronista Sergio Massa (Ministro de Economía del actual ejecutivo  que ha llevado a Argentina a tener una gran  inflación y un 40% de nivel de pobreza en la población) está primero con el 36,68 % de los votos. Segundo lugar queda Javier Milei, de La Libertad Avanza, con el 29,99 %

Los ¨piqueteros¨ peronistas-kirchneristas, los cuales reciben  dinero del gobierno, se han activado en grado sumo buscando los votos para el peronista Sergio Massa y para otros peronistas que aspiran a otros cargos políticos;  para obtener los votos  los  ¨piqueteros¨ y otras fuerzas peronistas hacen uso de múltiples recursos, algunos de los cuales son de dudosa legalidad...

ELECCIONES 2023 EN VIVO ¿FRAUDE A MILEI?

( a partir del instante 5:38:14 habla Javier Milei su discurso; anteriormente Patricia Bullrich en 5:0:0.  habla del reparto de plata por parte del gobierno peronista-kirchneristas para obtener votos) 


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Tomado de https://patriademarti.com/

Una oportunidad argentina

Por Julio M. Shiling

20 Octubre 2023

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Las próximas elecciones en Argentina ofrecen al gigante sudamericano una oportunidad de oro para cambiar de rumbo y apartarse del control de la hegemonía peronista. Con la tercera economía más grande de América Latina (después de Brasil y México), una mano de obra altamente cualificada y capaz, y abundantes recursos naturales, Argentina ha estado cautiva durante muchos años de un dogma tóxico de izquierdas que ha diezmado el nivel de vida de los argentinos. Dos de los tres principales candidatos a las elecciones del 22 de octubre prometen trazar un rumbo diferente. Javier Milei, el principal candidato, parece más firme a la hora de completar potencialmente la tarea, ya que su compromiso de desmantelar el estatismo está ideológicamente muy arraigado.

Argentina entró en el siglo XX como un país próspero. En 1913 era más rico que Alemania, Francia, España y otras naciones del primer mundo. Antes de la década de 1930, fluctuaba entre las diez primeras economías mundiales. Los datos disponibles para 2023 sitúan a Argentina, medida por el PIB, en el puesto 23 del mundo. Esto es más de un 100 % menos de lo que ocupaba a principios del siglo pasado. ¿A qué se debe esta contracción?

No es solamente una cuestión de lento crecimiento económico. La inflación, una amenaza probada que empobrece el nivel de vida y desvía la riqueza como un impuesto oculto, ha molestado a los argentinos durante generaciones. Estamos hablando de una inflación de dos dígitos. Además, este malestar combinado de crecimiento sedante y alta inflación ha provocado el desplome de su moneda. El caso ejemplar de prosperidad que fue Argentina ha quedado relegado a los libros de historia.  ¿Cuándo comenzó esta espiral descendente?

Aunque nunca hay un agente causal único, se puede señalar una variable específica que ha iniciado este cambio perjudicial. Ese factor ha sido Juan Domingo Perón, sus políticas, el gran seguimiento que recibió el movimiento que encabezó y el dominio que el peronismo ha tenido sobre la vida argentina. Siguiendo un programa que pretendía cortejar a la clase trabajadora, se instauró el estatismo en Argentina en términos generales. Esto ha tenido un enorme impacto socioeconómico en la sociedad argentina que persiste aún hoy en día. El clientelismo floreció, el capital se fue, y un país que una vez fue un imán para la inmigración se ha convertido en un exportador neto de capital humano a través de la emigración a Europa, EE. UU. y otras naciones latinoamericanas.

Javier Milei es economista, se define como libertario/liberal clásico y es miembro electo de la Cámara de Diputados de Argentina. Como principal candidato en la carrera presidencial de 2023, promete revertir el modelo socioeconómico mediocre que ha saqueado la riqueza y los niveles de vida durante generaciones al paradigma que Argentina empleó en sus días de gloria. Aunque los críticos cuestionan su capacidad para reformar el arraigado sistema actual, Milei está seguro de que es posible. Las pruebas empíricas de lo que funciona y lo que no, desde el punto de vista económico, y su insistencia dogmática en aplicar las recetas necesarias, son tranquilizadoras, teniendo en cuenta que otros antes que él, llegaron a prometer lo mismo.

Políticos notables como Carlos Saúl Menem (1989-1999), Fernando De La Rúa (1999-2001) y Mauricio Macri (2015-2019), considerados promercado y antisocialistas según los estándares argentinos, intentaron desmantelar el denostado, pero antiguo, prototipo multipartidista de Perón. Aunque cada uno de ellos lo hizo relativamente bien, en diversos grados, a la hora de cuestionar y apoyar un marco para apartarse del dominio estatista establecido (que incluye la esfera cultural), el resultado nunca fue suficiente para borrar el pasado enfermizo y generar una renovación nacional. Las líneas estructuradas por los padres fundadores de la nación, que sentaron las bases del excepcionalismo argentino, ese elemento distintivo que subrayó la historia de éxito de Argentina a mediados del siglo XIX y principios del XX, nunca se alcanzaron.

Las presidencias consecutivas de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner (2003-2015) forjaron los gobiernos más izquierdistas de la historia argentina. Surgidos de la Juventud Peronista, el brazo universitario del grupo terrorista marxista Montoneros, los Kirchner trataron radicalmente de alinear a Argentina según el molde socialista continental esbozado por el régimen cubano con el modelo del Foro de Sao Paulo. Juntos, disimularon las leyes de reconciliación de Argentina aprobadas por Menem para evitar la división derivada de la guerra civil del país (1955-1979, 1989)[i] entre las guerrillas comunistas (rurales y urbanas) y los regímenes democráticos, así como militares/civiles no democráticos, e iniciaron una aplicación unilateral de la ley, enjuiciando únicamente a quienes se encontraban en una de las bandas del conflicto. 

El kirchnerismo desvinculó el peso argentino del dólar. El sentido de esta política, establecida por Menem y continuada por De La Rúa, era evitar la aparición crónica de inflación e hiperinflación. Sin embargo, la contrapartida fue el encarecimiento de las exportaciones argentinas. Néstor Kirchner puso fin inmediatamente a esta política, que, a corto plazo, hizo más atractivos los productos argentinos para los mercados extranjeros. Junto con un plan de gasto social expansivo y costoso, el resultado ha sido una creciente subclase dependiente del Estado, un clima empresarial hostil, delincuencia rampante, inseguridad social, narcotráfico, corrupción flagrante e impunidad para los grupos de izquierda que operan marginalmente. El kirchnerismo también cercenó los principios básicos del Estado de derecho. El gobierno de Alberto Fernández (2019-presente) se considera una continuación de facto del reinado dinástico de los Kirchner, ya que Cristina Fernández de Kirchner es la vicepresidenta y llevó el izquierdismo a la administración.

Milei también se ha centrado en la guerra cultural que las teorías marxistas han provocado en Argentina. Al insistir en que revertirá los privilegios y el estatus de clase especial que los gobiernos anteriores concedieron (incluido el de Macri) a proyectos políticos identitarios como la Ideología de Género, la Teoría Crítica Queer, el Feminismo Radical y otros cultos woke, se ha asociado a sí mismo con los valores conservadores y de la civilización occidental. Aunque esto es moral y filosóficamente coherente con un ethos democrático, Milei ha sido calificado malignamente de “extrema derecha” por medios de comunicación de izquierdas, expertos de los medios de comunicación e incluso algunos círculos libertarios ateos. Cuando Milei tachó al Papa Francisco de comunista, no desentonó, de hecho. Jorge Mario Bergoglio ha tenido profundas conexiones intelectuales y emocionales con la teología de la liberación de inspiración marxista y temas clericales de extrema izquierda desde la década de 1970. La cuestión de si el Papa Francisco es un heredero teológica y moralmente cualificado de San Pedro ha sido planteada por muchos católicos, no solamente por Milei.  

Sergio Massa, ministro de Economía del actual Gobierno, es un producto de la tradición peronista. Los vínculos evidentes que tiene con el kirchnerismo, como miembro permanente del gabinete de Fernández, nos aseguran que Massa continuará con la Argentina en un camino descendente. No se trata simplemente de un “redistribucionismo” exagerado. Es la aceptación fundamental de las políticas socialistas trasnochadas y de los adagios culturales marxistas en los que está comprometido el partido de Massa lo que confirma la continuidad por el mismo camino, es decir, el empeoramiento de la crítica situación a la que se enfrenta Argentina.

Patricia Bullrich, actualmente en tercer lugar en las encuestas, fue ministra de Seguridad de Macri. Muchos ven en su candidatura el vástago del gobierno de su exjefe. Bullrich, excomunista montonera, rompió con el socialismo hace tiempo. Sin embargo, la decepción que supuso la presidencia de Macri para muchos que esperaban una revisión del paradigma peronista, su ambivalencia en muchos temas clave y su reticencia a abordar problemas estructurales lastran la candidatura de Bullrich. En otras palabras, muchos argentinos ven a Bullrich como Macri II. Probablemente tengan razón.

La “radicalidad” de Milei, poniendo su estilo de músico de rock excéntrico a un lado, es su mayor activo. A la hora de evaluar los males de su país, ha sido perspicaz. Una presidencia de Milei podría ampliar la oportunidad de reformas institucionales. La libertad, en todos los ámbitos, es el eje de su candidatura. Los derechos naturales, la igualdad ante la ley, la responsabilidad y la libertad ordenada son los temas electorales proclamados. Reducir el clientelismo enquistado que la casta política ha cimentado institucionalmente parece un imperativo moral. Esto es lo que se necesita. Los meros ajustes fiscales no bastarán. Sus enemigos le llaman el “loco”. Tal vez este tipo de “locura” sea lo que Argentina necesita.

[i] La primera guerrilla marxista, Resistencia Peronista, fue comandada por John William Cooke y lanzó la insurgencia comunista en septiembre de 1955. La guerra marxista por el poder político fue llevada a cabo por diferentes movimientos. Los principales fueron el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y los Montoneros, aunque hubo al menos catorce grupos disidentes socialistas extremistas que participaron a distintos intervalos en la insurgencia rural y urbana. En 1986, la guarnición militar de La Tablada fue atacada por el grupo comunista Movimiento Todos por la Patria.

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