Nota del Blogguista de Baracutey Cubano
En las elecciones chilenas ni Allende, ni Eduardo Frei (padre), ni el que alcanzó el tercer lugar en los votos. llegaron a la mayoría necesaria para ser Presidente de la República de Chile; por cierto, la diferencia entre Allende y Frei fue de 36.6% de Salvador Allende contra 35.3% de Eduardo Frei. Dada esa situación, el Congreso chileno le concedió la Presidencia a Salvador Allende, que fue el que más votos obtuvo, pero bajo el compromiso de que no llevaría a cabo leyes radicales que polarizaran al pueblo chileno. Allende imcumplió ese compromiso y fue advertido tanto por el Congreso como por los militares, dado los disturbios y enfrentamientos que se produjeron, que no permitirían esa situación en el país. Salvador Allende continuó con esa política y se dió el Golpe Militar del 11 de septiembre de 1973.
(Fidel Castro y Salvador Allende)
Fidel Castro con los inflamables discursos de su larga estancia en Chile, aceleró y profundizó los enfrentamientos. Fidel Castro y sus aprendices de dictadores del Socialismo del Siglo XXI aprendieron y han perfeccionado sus métodos; los pueblos NO.
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DE LOS ARCHIVOS DEL BLOG BARACUTEY CUBANO
Tomado de http://es.wikipedia.org/
Elección presidencial de Chile de 1970
Viernes 4 de septiembre de 1970
Tipo Presidencial
Demografía electoral
Hab. inscritos 3.539.747
Votantes 2.962.748
Participación 83.5%
Votos válidos 2.936.743
Resultados:
Salvador Allende Gossens - PS
Coalición Unidad Popular
Votos 1.075.616 36.6%
Jorge Alessandri Rodríguez - Independiente de derecha
Votos 1.036.278 35.3%
Radomiro Tomic Romero - DC
Votos 824.849 28.1%
Según la constitución vigente, si ninguno de los candidatos obtenía la mayoría absoluta, la elección debería ser realizada por el Congreso Pleno entre los dos candidatos que obtuvieran la más alta votación. Lo estrecho de los resultados, con menos de cuarenta mil votos de diferencia entre Allende y Alessandri, puso a la Democracia Cristiana como el árbitro de la situación.
Durante la Presidencia de Eduardo Frei Montalva, la sociedad Chilena por primera vez empezó a polarizarse mas que en el pasado. Durante este periodo, la izquierda empezó a actuar de forma mas violenta, al final creando guerrillas Comunistas, motivando extrema violencia; Esto era ajeno a la tradición y estabilidad Chilena hasta esta época. En las elecciones de 1970, la Unidad Popular (UP), representado por Salvador Allende Gossens, ganó la presidencia por un tercio del voto popular (36%). La Unidad Popular estaba compuesto por el Partido Socialista, el Partido Comunista, el Partido Radical, Izquierda Cristiana, y Movimiento de Acción Popular Unida (MAPU). Este hecho demuestra de que no ganó con una "absoluta mayoría" como los Comunistas y los Socialistas hacen creer. El fue elegido por voto indirecto del Congreso ya que no obtuvo una mayoría absoluta de los votos por el pueblo; esto muestra porqué no fue elegido DIRECTAMENTE por el pueblo. Para que el Congreso lo eligiera Presidente de la república, el partido con mayoría, la Democracia Cristiana, le obligó a firmar el "Estatuto de Garantías Democráticas" lo cual afirmaría que Salvador Allende se mantuviera al margen de la constitución. Salvador Allende, una vez Presidente, declaró que firmó el documento para poder llegar al poder, y era una mera "táctica política".
En esa mismo misma entrada de Wipipedia se lee:
Intervención soviética
El dinero de la KGB fue dirigido con mayor precisión. Allende hizo una solicitud personal de dinero soviético a través de su contacto personal, el oficial de la KGB Svyatoslav Kuznetsov, quien llegó urgentemente a Chile desde Ciudad de México para ayudar a Allende. La asignación original de dinero para estas elecciones a través del KGB fue de 400 000 dólares y un subsidio personal adicional de 50 000 dólares directamente a Allende.21
Otros países pertenecientes al Bloque del Este tomaron parte del proceso. La CIA afirmó que la campaña de Allende recibió 350 000 dólares de Cuba.22 Los partidos de la Unidad Popular también pidieron ayuda a Alemania Oriental, que les otorgó 15 000 dólares y materiales para la campaña.23
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(Foto durante la maniobra militar que se desarrolló cerca de la antigua base aérea de San Julián, Pinar del Río, a la que fueron invitados altos oficiakes chilenos; de izquierda a derecha aparecen: General Arnaldo Ochoa Sánchez, General Zenén Casas Regueiro, Comandante en Jefe Fidel Castro, General Rafael del Pino, un General chileno y General Víctor Dreke)
Fragmento de la entrevista al ex General castrista Rafael del Pino que le hizo la periodista Erika Luters Gamboa del diario chileno El Mercurio en agosto de 2006
Chilenos en la isla
En 1972, el general Rafael del Pino fue testigo privilegiado de una fracasada acción de Fidel Castro para adoctrinar a militares chilenos, profundamente anticomunistas, enviados a Cuba por Salvador Allende.
-¿Qué actuación tuvo usted durante la visita de los militares chilenos?
"Yo fui uno de los oficiales principales que Castro designó para atender a las delegaciones militares chilenas. Tuve oportunidad de confraternizar con ellos en esas visitas. Todos eran muy profesionales. Yo recuerdo que durante unas maniobras en San Julián Fidel, extremo occidental de la isla, Castro le dedicó especial atención al coronel Roberto Souper. La inteligencia cubana le había informado a Fidel que el coronel no era de confiar y Castro trató por todos los medios de adoctrinarlo".
Del Pino recuerda que la delegación era espiada las 24 horas del día, ya que los anfitriones debían elaborar un parte diario a Fidel para reportar el estado de opinión de las visitas.
"Sus habitaciones en el hotel Habana Libre estaban llenas de micrófonos por todas partes", recalca. Por eso, tras conocerse en La Habana la participación de Souper en el "tanquetazo", en 1973, la furia de Fidel se dejó caer sobre los oficiales que no realizaron la operación de "lavado de cerebro" a los chilenos para que apoyaran a Allende.
Hoy la historia se repite, pero con oficiales venezolanos. "Esto parece increíble, pero desgraciadamente es así. Ahora con las visitas de oficiales venezolanos a Cuba se ha incrementado este tipo de adoctrinamiento", sostiene Del Pino.
"Hay que reconocer que Castro, a pesar de estar decrépito, le queda todavía materia gris para seguir aprovechándose de cuanto idiota surja en el mundo".
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Lo que nadie dice: así de miserable era Chile bajo el gobierno de Allende
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Por Vanessa Vallejo
Sep 18, 2019
En 1973 las mujeres le tiraban maíz a los militares mientras les gritaban que eran unos cobardes por no sacar a Allende del poder.tirándole maíz a los soldados mientras les gritan que son unos cobardes por no sacar a Allende del poder. Esta es solo una de las cosas que ocurrían en Chile en 1973, y que la izquierda intenta borrar de los anales de la historia.
La izquierda es increíblemente buena cambiando la realidad. Son muy astutos despertando sentimientos y convenciendo a la gente de que tienen la verdad. La estrategia que han manejado en Chile, respecto a lo sucedido con Salvador Allende y Augusto Pinochet, empieza por hacer que el mundo entero se olvide de la miseria en la que estaban sumidos los chilenos antes de que Pinochet tomara el poder.
El General era un dictador terrorífico y Allende un martir, ese es el relato simplista y mentiroso que han creado. Como si Pinochet un día, de la nada, hubiera decidido instaurar una dictadura y quedarse con el poder simplemente porque así se le antojó.
La izquierda oculta las marchas que hacían las madres porque no tenían comida para darle a sus hijos, no hablan ni de las largas filas que hacían los chilenos para conseguir alimentos básicos, ni de la inflación, ni de la escasez. No quieren que nadie sepa que la Cámara de Diputados declaró inconstitucional el gobierno de Allende.
Se llenan la boca diciendo que lo de Allende era un Gobierno del pueblo y para el pueblo, cuando en realidad fue un gobierno minoritario -que llegó al poder por suerte- y al que la mayoría de chilenos odiaba. ¿Y cómo no?, si para 1973 la mitad de la población estaba sumida en la pobreza.
El panorama de Chile para la época antes de que Pinochet tomara el poder era muy similar a la Venezuela de hoy. Increíblemente, la izquierda ha logrado que la gente olvide todo esto y vea a Allende como un romántico idealista.
Allende no representaba a la mayoría de los chilenos y generaba grandes miedos
En 1970 Allende es candidato presidencial por la Unidad Popular (UP), una alianza de partidos de izquierda formada en octubre de 1969. La coalición estaba constituida por el Partido Socialista, Partido Comunista, Partido Radical, el Movimiento de Acción Unitaria (MAPU), el Partido Social Demócrata (PSD) y la Acción Popular Independiente (API).
Antes de eso ya había sido candidato presidencial en tres ocasiones en las que no obtuvo el triunfo. Para 1970 Salvador Allende compite con Jorge Alessandri, candidato de la derecha y de los empresarios apoyado por el Partido Nacional y la Democracia Radical, y con Radomiro Tomic, apoyado por la Democracia Cristiana.
Los resultados de las elecciones fueron los siguientes:
Salvador Allende: 1.070.334 votos (36,2%)
Jorge Alessandri: 1.031.159 votos (34,9%)
Radomiro Tomic: 821.801 votos (27,8%)
Como ningún candidato consiguió mayoría, de hecho, la diferencia entre Allende y el candidato de la derecha fue mínima, apenas de 39 000 votos, le tocó al Congreso decidir.
Para convertirse en presidente se necesitaba el voto de 101 congresistas, Allende lo consiguió gracias al apoyo de la democracia cristiana, que se decidió a ponerlo como presidente después de que el izquierdista firmara el Estatuto de Garantías Constitucionales en el que se comprometía a garantizar el respeto de las libertades civiles, las elecciones, la libertad de expresión y en general la Constitución.
Que le hicieran firmar un documento público en el que se comprometiera a respetar la Constitución muestra la desconfianza que existía. Desde antes de que empezara a gobernar, muchos, incluso quienes lo apoyaron, lo veían potencialmente peligroso.
Allende no era, como afirma la izquierda, el «Gobierno del pueblo», tenía un apoyo muy minoritario y siempre fue considerado por muchos como un sujeto peligroso.
El terrorífico plan de gobierno
El gobierno de Allende se basaba en las clásicas ideas keynesianas y marxistas. La intención era que la economía fuera completamente manejada por el Partido Comunista. Pedro Vuskovic Bravo, el ministro de economía de Allende tenía como objetivo convertir a Chile en una economía socialista.
(El tirano Fidel Castro y Salvador Allende cuando la larga vista del sátrapa cubano a Chile. Fotos y comentarios añadidos por el Bloguista de Baracutey Cubano)
Vuskovic anunció así su proyecto de gobierno: «La finalidad de nuestra maniobra, que se conseguirá a través de la abolición de la propiedad privada, será la destrucción de las bases económicas del imperialismo y de la clase dominante».
Las principales reformas:
- Estatización de las «áreas claves» de la economía. Empresas industriales, empresas comerciales y el sistema bancario.
- Nacionalización de los principales recursos, la Gran Minería del Cobre (GMC), salitre, carbón, hierro y acero.
- Ampliación de la Reforma Agraria (que había sido implementada en el Gobierno anterior, pero que llegaría a su punto máximo en el gobierno de Allende).
- Congelación de los precios de los bienes de la canasta básica.
- Aumento, vía decreto, de los salarios nominales (solo al principio del gobierno este decretó un alza en promedio del 55% de los salarios).
- Sumado a lo anterior, la idea de fondo era aumentar la demanda agregada mediante gasto estatal, lo que se financió vía emisión monetaria causando una terrible inflación.
Evidentemente el plan de Allende no se llevó a cabo pacíficamente. No hay forma de quitarle a la gente sus propiedades de manera pacífica.
La reforma agraria, por ejemplo, estuvo principalmente en manos de paramilitares, quienes por la fuerza arrebataron las propiedades no solo a grandes terratenientes, sino principalmente a gente humilde que se quedó sin nada, porque excusados en que eran el gobierno del pueblo unos socialistas les robaron lo que tenían.
Para realizar la estatización del sistema bancario Allende decidió, evadiendo al Congreso, que se negaba a aprobarle sus decisiones inconstitucionales, dos causales para intervenir un banco: por la detección de alguna irregularidad financiera y en caso de que existiesen problemas laborales que impidiesen su normal funcionamiento.
Así logró, para 1972, tener casi completo control de la banca en Chile. A mitad de ese año el Estado controlaba el 85% del crédito bancario en moneda nacional y del 95% en moneda extranjera.
Para expropiar a las empresas hizo lo mismo: como el Congreso no le aprobaba sus ideas inconstitucionales, gobernaba por decreto.
El resultado: Miseria
Como siempre ha ocurrido donde se aplican medidas estatistas, el resultado tras tres años de gobierno comunista de Allende fue la miseria.
déficit del sector público pasó del 1,4 % del PIB en 1970 al 22,9 % en 1973, ya que el plan era impulsar la demanda con gasto estatal.
(Chilenos ¨haciendo colas¨ o líneas para comprar alimentos)
El gobierno impuso precios máximos, pero a pesar de eso, como siempre ocurre cuando se decreta control de precios, la inflación era brutal. Para 1973 lo normal en Chile era ver filas enormes de gente intentando conseguir alimentos básicos. La inflación oficial, la que daba el Gobierno, era del 300 %, pero el aumento real de los precios llegó a pasar el 600 %.
«¿Ha ocurrido algo semejante en algún país del mundo? En 1970, cuando Allende llega al poder, un par de zapatos costaba 150 escudos. En 1973, ese mismo par de zapatos salía a 3.000 escudos. Lo mismo ocurría con los bienes básicos. Un pollo costaba 80 escudos en 1970 y 1.500 escudos en 1973. Peor aún, era difícil encontrar los productos, por el desabastecimiento», dijo el expresidente chileno Eduardo Frei -antecesor de Allende- en una entrevista para ABC realizada un mes después de que Pinochet tomara el poder.
«Los militares fueron llamados y cumplieron una obligación legal, porque el poder Ejecutivo y el Judicial, el Congreso y la Corte Suprema, habían denunciado públicamente que la presidencia y su régimen quebrantaban la Constitución, los acuerdos votados en el Parlamento y las sentencias dictadas por jueces absolutamente extraños a la política (…) Cuando un gobierno procede así, el derecho a la rebelión se convierte en un deber. Es un derecho jurídico, proclamado por todos los tratadistas e historiadores, como el padre Juan de Mariana en España», agregó el expresidente en la entrevista.
La gente tenía hambre, no había productos básicos, tenían que hacer filas eternas para intentar conseguir algo. Las mujeres hacían las «marchas de las ollas vacías», salían con sus niños a protestar porque no tenían qué darles de comer.
Los ladrones del gobierno expropiaban a grandes empresarios y a gente humilde por igual. La Cámara de los Diputados declaró inconstitucional el gobierno de Allende por las continuas y sistemáticas violaciones a la carta magna. Por eso las mujeres le tiraban maíz a los regimientos, por eso la mayoría de los chilenos rogaban que alguien sacara a Allende del poder. Los militares en Chile respondieron a ese llamado.
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Tomado de https://www.cubanet.org/
La injerencia cubana en Chile precipitó el derrocamiento de Allende
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Se suele insistir en culpar a la CIA por el golpe militar del 11 de septiembre de 1973, pero se pasa por alto la cuota de responsabilidad que tuvo Fidel Castro por su injerencia en Chile
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Por Luis Cino Álvarez
Septiembre 11, 2020
LA HABANA, Cuba. – Fidel Castro demoró 35 años en aceptar la posibilidad de que el presidente chileno Salvador Allende no resultara muerto en combate, en el Palacio de La Moneda, el 11 de septiembre de 1973, mientras resistía el asalto de los militares golpistas, como aseguraba la versión oficial cubana. Solo entonces el dictador sugirió que Allende podría haberse suicidado.
“No hay contradicción alguna entre ambas formas de cumplir con el deber”, sentenció Castro en una de las Reflexiones que firmaba como Compañero Fidel, en junio de 2008, cuando se cumplió el centenario del nacimiento del expresidente chileno.
Pero hay una insistente versión que nunca ha sido confirmada, la que apunta a que Allende no se suicidó sino que fue ultimado por el cubano Patricio de La Guardia, que formaba parte de la escolta presidencial y tenía la orden de Fidel Castro de impedir que el mandatario cayera prisionero.
Tal vez nunca se sepa la verdad sobre la muerte de Salvador Allende. De cualquier modo, es poco probable que el exgobernante hubiese aceptado rendirse y que le arrebataran la presidencia. No era su estilo, tozudo como era.
Recordemos que desde 1952, durante 18 años, Allende, a quien llamaban “el candidato eterno”, participó en cuatro elecciones presidenciales consecutivas, y no cejó en su empeño hasta que resultó electo en los comicios del 4 de septiembre de 1970.
El hecho de que Allende, a la cabeza de Unidad Popular, una coalición de comunistas, socialistas y radicales de extrema izquierda, cuyo objetivo declarado era implantar el socialismo en Chile pero dentro de las reglas del pluralismo político, hubiese sido democráticamente electo, contrarió a Fidel Castro. Le molestaba que un marxista hubiera llegado a la presidencia por las urnas, dentro de las reglas del juego de la democracia representativa y no a través de la lucha armada, como él preconizaba desde los años 60. Además, el socialismo democrático de Allende contrastaba agudamente con el régimen de corte estalinista imperante en Cuba.
Desde los comienzos del gobierno de la Unidad Popular, Fidel Castro quiso influir para que las cosas en Chile se hicieran a su manera. De esa forma, la ayuda cubana resultaría más dañina que beneficiosa para Allende.
Se suele insistir en culpar a la CIA por el golpe militar del 11 de septiembre de 1973, pero se pasa por alto la cuota de responsabilidad que tuvo Fidel Castro por su injerencia en Chile.
Castro visitó Chile a finales de 1971. Permaneció más de 20 días en el país austral y lo recorrió de punta a punta. Pronunció discursos incendiarios y opinó profusa e imprudentemente acerca de todo. Mientras trataba de convencer a los jefes militares de que el socialismo no era antagónico con los institutos armados, aconsejaba a Allende la formación de milicias obreras para “mantener la adhesión de los vacilantes, imponer condiciones y decidir el destino de Chile”.
Aquella visita, que pareció interminable, fue el catalizador de la crisis del Gobierno de Allende.
La ingobernabilidad que condujo al golpe militar se creó entre todos los que quisieron imponer sus puntos de vista a los demás, unos y otros en los extremos del espectro político chileno.
Allende tuvo que enfrentar el dilema de ser el presidente de todos los chilenos o solo de un sector de la Unidad Popular. Alejado de los métodos leninistas, sus políticas fueron rebasadas por los elementos de la extrema izquierda que exigían una mayor radicalidad.
La extrema izquierda, con los pistoleros del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, la ocupación al estilo bolchevique de fábricas y latifundios, y el amago de armar las milicias obreras, sobrepasó al Gobierno de Allende, que no supo o no pudo lidiar con todo aquello, detrás de lo cual estaba la mano del régimen cubano.
Allende recibió la última carta de Fidel Castro el 29 de julio de 1973, 42 días antes del golpe militar, de manos de Carlos Rafael Rodríguez y Manuel Piñeiro, quienes viajaron a Santiago de Chile con el pretexto de asistir a la reunión del Movimiento de Países No Alineados. Su objetivo real era reiterar a Allende el apoyo cubano en la guerra civil que parecía inminente y para la que Fidel Castro se preparaba con el mayor sigilo.
“Hazles saber a Carlos y a Manuel en qué podemos cooperar tus leales amigos cubanos”, escribió Fidel Castro en aquella carta.
Allende, para evitar una guerra civil, se negó a formar las milicias proletarias como aconsejaba Fidel Castro. Pero ya era tarde. Todo había ido demasiado lejos. La injerencia cubana precipitó el golpe militar.
Allende, atrincherado en el Palacio de La Moneda, enfrentó a los militares golpistas en compañía de un puñado de sus más cercanos colaboradores y varios cubanos de las tropas élite del MININT. Cuando los carabineros hallaron el cadáver del presidente en un salón del Palacio, el fusil ametrallador que le regaló Fidel Castro estaba a sus pies.