miércoles, junio 03, 2026

Alberto Roteta Dorado_ COLOMBIA MERECE RETORNAR A SU TRADICIONAL FORMA DE GOBIERNO CON LA DERECHA

Resultaos aproximados  de los dos candidatos que van a segunda vuelta

 

COLOMBIA MERECE RETORNAR A SU TRADICIONAL FORMA DE GOBIERNO CON LA DERECHA

Por el Doctor Alberto Roteta Dorado

Santa Cruz de Tenerife. España. Los representantes de la izquierda jamás aceptan sus derrotas. Son capaces de convertir los grandes y graves reveses en aparentes victorias, aunque estas sean de carácter simbólico o de sentido moral. Si de elecciones se trata, las cosas son diferentes, toda vez que se culpa al adversario de posibles irregularidades en el proceso eleccionario. Con esto se desvía la atención popular hacia el lado que les conviene, lo que les permite atenuar el efecto que presupone el hecho de ser derrotados. 

Es lo que acaba de hacer Gustavo Petro, el presidente de Colombia, una vez que se supo el resultado de los comicios efectuados ayer, 31 de mayo de 2026, en los que Abelardo De la Espriella, el representante del Movimiento Defensores de la Patria, de orientación de derecha, obtuvo un total de 10 361 499 votos a favor, lo que representa el 43.74%, frente al representante de la izquierda Iván Cepeda, del partido político Pacto Histórico, quien obtuvo un total de 9 688 361, lo que representa el 40.90%. 

No obstante, a pesar de la mayoría obtenida por Abelardo De la Espriella, no cumple con el número exigido por la constitución vigente para llegar a la presidencia del país. Es necesario la obtención del 50% más uno de los votos para gobernar en el siguiente período (2026-2030), lo que se definirá en segunda vuelta prevista para el próximo 21 de junio. 

Pero retomemos la idea de Petro – por lo general la de la mayoría de los representantes de la izquierda que se aferran al poder– de no reconocer los resultados que le ofrecen una ventaja a la derecha colombiana. Según Petro, los algoritmos del software de conteo y escrutinios fueron variados en las últimas semanas en tres ocasiones y añadieron 800.000 cédulas más de personas que no estaban inicialmente en el censo oficial, además de no tener fuerza vinculante. 

La directora para las Américas de Human Rights Watch (HRW), Juanita Goebertus, se ha enfrentado enérgicamente a Petro al defender la independencia y fiabilidad del sistema electoral colombiano, una vez que se hicieran públicas las declaraciones del exguerrillero colombiano. La alta funcionaria de HRW se refirió a las dudas injustificadas del actual presidente y convocó a la comunidad internacional a respetar la Registraduría, entidad organizadora de los comicios. 

Vale hacer mención del giro que está experimentando el continente Americano en los últimos años. Cuando el Socialismo del siglo XXI había invadido y dinamitado gran parte de Hispanoamérica, sobre todo de Suramérica (Venezuela, Chile, Ecuador, Argentina, Uruguay, Brasil y Bolivia) el panorama, por suerte, para la región y para el mundo, experimentó un giro significativo. Sin embargo, esta suerte no la tuvo Colombia, nación que se había mantenido inmaculada de la vorágine socialista y que, por primera vez en su historia, con la llegada de Gustavo Petro al poder, asumía un gobierno con orientación de tipo socialista. 

Los últimos sucesos sociopolíticos de la masa continental que el cubano José Martí definiera como "Nuestra América" han sacudido los débiles cimientos del socialismo colombiano, un socialismo muy a la manera de Petro, el exguerrillero que carga sobre sus espaldas el peso que lo vincula a las violentas acciones como militante en la guerrilla Movimiento 19 de abril. Muy a su manera, toda vez que no pudo implementar en la nación suramericana el típico socialismo del siglo XXI al estilo de Chávez, Correa o Morales. 

En la Colombia que habían dejado Santos y Uribe en un pasado reciente no eran aplicables por la fuerza los cánones de esta tendencia políticaNo obstante, en el terreno de las relaciones internacionales se ha mostrado muy a gusto con los principales líderes socialistas de la región. Sus encuentros con Andrés Manuel López Obrador así lo demuestran, aunque ha mantenido cierta línea de ambigüedad con los dictadores de Cuba y Venezuela. Recordemos sus opiniones moderadas con relación a los más recientes comicios venezolanos. 

Así, en Colombia las cosas no han salido como, tal vez, la izquierda esperaba. Los movimientos indigenistas (Autoridades Indígenas de Colombia, MAIS (Movimiento Alternativo Indígena y Social) y ASI (Alianza Social Independiente), a pesar de su aparente peso político, más allá de los propios votos, no alcanzaron representatividad en estos comicios, quedando en la pequeña bolsa de los "otros". A lo que se añade un hecho muy significativo. Se trata de la inconformidad de miles de indígenas con el sistema de Gustavo Petro. Según algunos representantes de dichas comunidades ellos no quieren subsidios, sino reconocimiento y posibilidades de empleos que les permitan convertirse en empresarios, de ahí que decidieran apoyar a Abelardo De la Espriella, el candidato de la derecha o de la ultraderecha, como de manera despectiva se le está identificando por los progres. 

De cualquier manera, este triunfo de la derecha en Colombia solo abre una puerta. La diferencia de votos no resulta tan significativa como para estar confiados en un rotundo éxito. Ojalá que se repita el milagro de Argentina con Milei. Para esto es necesario en los siguientes días, con urgencia, reforzar las labores de campaña que favorezcan a De la Espriella. 

Colombia merece retornar a su tradicional sistema de gobierno de derecha.

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NTN24

2 de  junio, 2026

"Si dice que no, no importa; nuestra democracia resistió a Petro, que es peor que el covid": Cabal


NTN24

2 de  junio, 2026

“Es un honor para mí dar a Abelardo de la Espriella mi respaldo total y absoluto”: Donald Trump







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jueves, agosto 11, 2022

Zoé Valdés sobre Felipe VI y Simón Bolivar ante el hecho que el Rey Felipe VI fue abucheado durante la toma de posesión de Gustavo Petro como Presidente de Colombia. La opinión del comunista Carlos Marx sobre Simón Bolivar

 Tomado de https://zoepost.com/mi-rey/

Mi  Rey

Rey Felipe VI de España, Jefe del Estado Español

Por Zoé Valdés.

09/08/2022

Leo lo siguiente “durante la toma de posesión de Gustavo Petro como mandatario, el monarca español fue abucheado“… Seguramente fue abucheado por la masa de ignorantes allí presentes.

“El rey Felipe VI de España ha quedado en el centro de la polémica por protagonizar lo que ha sido considerado como un gesto irrespetuoso durante los actos protocolares de la toma de posesión del nuevo presidente de Colombia, Gustavo Petro.” Continúa la nota de Agencias.

Bien, debo aclarar lo siguiente, tal como lo escribe Carmen Postigo Silva en su Facebook, a lo que adhiero:

“El 15 de junio de 1813 Simón Bolivar firmó el “Decreto de la Guerra a Muerte, Españoles y canarios, contad con la muerte…”

Ordenó el asesinato de miles de prisioneros nacidos en España, entre los que más de un tercio eran canarios. Sacaron a los presos de las prisiones, a los enfermos de sus camas y los llevaron al paredón.

En la Guaira, Caracas y Valencia los presos estuvieron durante un año y medio hacinados entre sus propias heces. Los que no murieron, fueron asesinados en las plazas de estas ciudades y fueron matados a machetazos y a pedradas. (D. Madrid).

Como para que el rey de España se levante al paso de la espada de este asesino…”

“El domingo pasado, en el masivo acto realizado en Bogotá, el monarca no se levantó de su silla cuando los efectivos de Casa Militar y custodios de la espada de Simón Bolívar, símbolo de la independencia de Colombia y otros países latinoamericanos, pasaron frente a él para colocarla en un espacio de la tarima donde Petro ofreció su primer discurso como mandatario.” No puede ser símbolo de independencia quien se negó a independizar a Haití y a Cuba, por racista.

El episodio se hubiera ahorrado si el Rey de España, Felipe VI, no hubiera asistido a esa toma de posesión, que es la toma de posesión de un narcoguerrillero terrorista; pero desdichadamente allá fue, como no quedaba otro remedio, a cumplir con su misión de Rey de España. Mi Rey. Gracias, Su Majestad, por haberse dignado a no erguirse ni a postrarse frente a un símbolo del crimen.

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Intereconomiatube
Marzo 17, 2017

En el espacio  Tiempos Modernos el empresario e investigador de origen colombiano, Pol Victoria, nos acompaña para hablar sobre la negra verdad sobre Simón Bolívar




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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

 Carlos Marx en su carta a Federico Engels de fecha 14 de febrero de 1858 se refirió a Simón Bolívar como el "canalla más cobarde, brutal y miserable. Bolívar es el verdadero Soulouque", . En esa misma carta, Marx afirmó que Bolívar era un mito de la fantasía popular: "La fuerza creadora de los mitos, característica de la fantasía popular, en todas las épocas ha probado su eficacia inventando grandes hombres. El ejemplo más notable de este tipo es, sin duda, el de Simón Bolívar".

En el extenso artículo de Carlos Marx titulado ´Bolivar y Ponte¨, publicado en el tomo III de The New American Cyclopedia y escrito en enero de 1858, aparecen sustentadas esas opiniones del socialista alemán sobre Simón Bolivar.

Hago la importante observación de que al independizarse de sus respectivas Metrópolis, las repúblicas sudamericanas eran más ricas que las Trece Colonias de Norteamérica. Al independizarse las repúblicas sudamericanas fueron escenarios de guerras civiles más sangrientas y destructoras que sus guerras de independencias. No pocos de sus antiguos libertadores se convirtieron en dictaduras, enseñoreándose sobre sus pueblos. Recordemos una de  las críticas de José Martí sobre el caudillismo.

¨... O la república tiene por base el carácter entero de cada uno de sus hijos, el hábito de trabajar con sus manos y pensar por sí propio, el ejercicio íntegro de sí y el respeto, como de honor de familia, al ejercicio íntegro de los demás; la pasión, en fin, por el decoro del hombre, - o la república no vale una lágrima de nuestras mujeres ni una sola gota de sangre de nuestros bravos. Para verdades trabajamos, y no para sueños. Para libertar a los cubanos trabajamos, y no para acorralarlos. ¡ Para ajustar en la paz y en la equidad los intereses y derechos de los habitantes leales de Cuba trabajamos, y no para erigir, a la boca del continente, de la república, la mayordomía espantada de Veintimilla, o la hacienda sangrienta de Rosas, o el Paraguay lúgubre de Francia !¨
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BOLÍVAR Y PONTE

Por Carlos Marx
( escrito en 1858)

BOLÍVAR Y PONTE, Simón, el "Libertador" de Colombia, nació el 24 de julio de 1783 en Caracas y murió en San Pedro, cerca de Santa Marta, el 17 de diciembre de 1830. Descendía de una de las familias mantuanas, que en la época de la dominación española constituían la nobleza criolla en Venezuela. Con arreglo a la costumbre de los americanos acaudalados de la época, se le envió Europa a la temprana edad de 14 años. De España pasó Francia y residió por espacio de algunos años en París. En 1802 se casó en Madrid y regresó a Venezuela, donde su esposa falleció repentinamente de fiebre amarilla. Luego de este suceso se trasladó por segunda vez a Europa y asistió en 1804 a la coronación de Napoleón como emperador, hallándose presente, asimismo, cuando Bonaparte se ciñó la corona de hierro de Lombardía. En 1809 volvió a su patria y, pese a las instancias de su primo José Félix Ribas, rehusó adherirse a la revolución que estalló en Caracas el 19 de abril de 1810. Pero, con posterioridad a ese acontecimiento, aceptó la misión de ir a Londres para comprar armas y gestionar la protección del gobierno británico. El marqués de Wellesley, a la sazón ministro de relaciones exteriores, en apariencia le dio buena acogida. pero Bolívar no obtuvo más que la autorización de exportar armas abonándolas al contado y pagando fuertes derechos. A su regreso de Londres se retiró a la vida privada, nuevarnente, hasta que en setiembre de 1811 el general Miranda, por entonces comandante en jefe de las fuerzas rectas de mar y tierra, lo persuadió de que aceptara el rango de teniente coronel en el estado mayor y el mando de Puerto Cabello, la principal plaza fuerte de Venezuela.

Cuando los prisioneros de guerra españoles, que Miranda enviaba regularmente a Puerto Cabello para mantenerlos encerrados en la ciudadela, lograron atacar por sorpresa la guardia y la dominaron, apoderándose de la ciudadela, Bolívar, aunque los españoles estaban desarmados, mientras que él disponía de una fuerte guarnición y de un gran arsenal, se embarcó precipitadamente por la noche con ocho de sus oficiales, sin poner al tanto de lo ocurría ni a sus propias tropas, arribó al amanecer a Guaira y se retiró a su hacienda de San Mateo. Cuando la guarnición se enteró de la huida de su comandante, abandonó en buen orden la plaza, a la que ocupa de inmediato los españoles al mando de Monteverde. Este acontecimiento inclinó la balanza a favor de España y forzó a Miranda a suscribir, el 26 de julio de 1812, por encargo del congreso, el tratado de La Victoria, que sometió nuevamente a Venezuela al dominio español. El 30 de julio llegó Miranda a La Guaira, con la intención embarcarse en una nave inglesa. Mientras visitaba al coronel Manuel María Casas, comandante de la plaza, se encontró con un grupo numeroso, en el que se contaban don Miguel Peña y Simón Bolívar, que lo convencieron de que se quedara, por lo menos úna noche, en la residencia de Casas. A las dos de la madrugada, encontrándose Miranda profundamente dormido, Casas, Peña y Bolívar se introdujeron en su habitación con cuatro soldados armados, se apoderaron precavidamente de su espada y su pistola, lo despertaron y con rudeza le ordenaron que se levantara y vistiera, tras lo cual lo engrillaron y entregaron a Monteverde. El jefe español lo remitió a Cádiz, donde Miranda, encadenado, murió después de varios años de cautiverio. Ese acto, para cuya justificación se recurrió al pretexto de que Miranda había traicionado a su país la capitulación de La Victoria, valió a Bolívar el especial favor de Monteverde, a tal punto que cuando el primero le solicitó su pasaporte, el jefe español declaró: "Debe satisfacerse el pedido del coronel Bolívar, como recompensa al servicio prestado al rey de España con laentrega de Miranda".

Se autorizó así a Bolívar a que se embarcara con destino a Curazao, donde permaneció seis semanas. En compañía de su primo Ribas se trasladó luego a la pequeña república de Cartagena. Ya antes de su arribo habían huido a Cartagena gran cantidad de soldados, ex combatientes a las órdenes del general Miranda. Ribas les propuso emprender una expedición contra los españoles en Venezuela y reconocer a Bolívar como comandante en jefe. La primera propuesta recibió una acogida entusiasta; la segunda fue resistida, aunque finalmente accedieron, a condición de que Ribas fuera el lugarteniente de Bolívar. Manuel Rodríguez Torices, el presidente de la república de Cartagena, agregó a los 300 soldados así reclutados para Bolívar otros 500 hombres al mando de su primo Manuel Castillo. La expedición partió a comienzos de enero de 1813. Habiéndose producido rozamientos entre Bolívar y Castillo respecto a quién tenía el mando supremo, el segundo se retiró súbitamente con sus granaderos. Bolívar, por su parte, propuso seguir el ejemplo de Castillo y regresar a Cartagena, pero al final Ribas pudo persuadirlo de que al menos prosiguiera en su ruta hasta Bogotá, en donde a la sazón tenía su sede el Congreso de Nueva Granada. Fueron allí muy bien acogidos, se les apoyó de mil maneras y el congreso los ascendió al rango de generales. Luego de dividir su pequeño ejército en dos columnas, marcharon por distintos caminos hacia Caracas. Cuanto más avanzaban, tanto más refuerzos recibían; los crueles excesos de los españoles hacían las veces, en todas partes, de reclutadores para el ejército independentista. La capacidad de resistencia de los españoles estaba quebrantada, de un lado porque las tres cuartas partes de su ejército se componían de nativos, que en cada encuentro se pasaban al enemigo; del otro debido a la cobardía de generales tales como Tízcar, Cajigal y Fierro, que a la menor oportunidad abandonaban a sus propias tropas. De tal suerte ocurrió que Santiago Mariño, un joven sin formación, logró expulsar de las provincias de Cumaná y Barcelona a los españoles, al mismo tiempo que Bolívar ganaba terreno en las provincias occidentales. La única resistencia seria la opusieron los españoles a la columna de Ribas, quien no obstante derrotó al general Monteverde en Los Taguanes y lo obligó a encerrarse en Puerto Cabello el resto de sus tropas.

Cuando el gobernador de Caracas, general Fierro, tuvo noticias de que se acercaba Bolívar, le envió parlamentarios para ofrecerle una capitulación, la que se firmó en La Victoria. Pero Fierro, invadido por un pánico repentino y sin aguardar el regreso de sus propios emisarios, huyó secretamente por la noche y dejó a más de 1.500 españoles librados a la merced del enemigo. A Bolívar se le tributó entonces una entrada apoteótica. De pie, en un carro de triunfo, al que arrastraban doce damiselas vestidas de blanco y ataviadas con los colores nacionales, elegidas todas ellas entre las mejores familias caraqueñas, Bolívar, la cabeza descubierta y agitando un bastoncillo en la mano, fue llevado en una media hora desde la entrada la ciudad hasta su residencia. Se proclamó "Dictador y Libertador de las Provincias Occidentales de Venezuela" --Mariño había adoptado el título de "Dictador de las Provincias Orientales"--, creó la "Orden del Libertador", formó un cuerpo de tropas escogidas a las que denominó guardia de corps y se rodeó de la pompa propia de una corte. Pero, como la mayoría de sus compatriotas, era incapaz de todo esfuerzo de largo aliento y su dictadura degeneró pronto en una anarquía militar, en la cual asuntos más importantes quedaban en manos de favoritos que arruinaban las finanzas públicas y luego recurrían a medios odiosos para reorganizarlas. De este modo el novel entusiasmo popular se transformó en descontento, y las dispersas fuerzas del enemigo dispusieron de tiempo para rehacerse. Mientras que a comienzos de agosto de 1813 Monteverde estaba encerrado en la fortalede Puerto Cabello y al ejército español sólo le quedaba una angosta faja de tierra en el noroeste de Venezuela, apenas tres meses después el Libertador había perdido su prestigio y Caracas se hallaba amenazada por la súbita aparición en sus cercanías de los españoles victoriosos, al mando de Boves. Para fortalecer su poder tambaleante Bolívar reunió, el 1de enero de 1814, una junta constituida por los vecinos caraqueños más influyentes y les manifestó que no deseaba soportar más tiempo el fardo de la dictadura. Hurtado de Mendoza, por su parte, fundamentó en un prolongado discurso "la necesidad de que el poder supremo se mantuviese en las manos del general Bolívar hasta que el Congreso de Nueva Granada pudiera reunirse y Venezuela unificarse bajo un solo gobierno". Se aprobó esta propuesta y, de tal modo, la dictadura recibió una sanción legal.

Durante algún tiempo se prosiguió la guerra contra los españoles, bajo la forma de escaramuzas, sin que ninguno de los contrincantes obtuviera ventajas decisivas. En junio de 1814 Boves, tras concentrar sus tropas, marchó de Calabozo hasta La Puerta, donde los dos dictadores, Bolívar y Mariño, habían combinado sus fuerzas. Boves las encontró allí y ordenó a sus unidades que las atacaran sin dilación. Tras una breve resistencia, Bolívar huyó a Caracas, mientras que Mariño se escabullía hacia Cumaná. Puerto Cabello y Valencia cayeron en las manos de Boves, que destacó dos columnas (una de ellas al mando del coronel González) rumbo a Caracas, por distintas rutas. Ribas intentó en vano contener el avance de González. Luego de la rendición de Caracas a este jefe, Bolívar evacuó a La Guaira, ordenó a los barcos surtos en el puerto que zarparan para Cumaná y se retiró con el resto de sus tropas hacia Barcelona. Tras la derrota que Boves infligió a los insurrectos en Arguita, el 8 de agosto de 1814, Bolívar abandonó furtivamente a sus tropas, esa misma noche, para dirigirse apresuradamente y por atajos hacia Cumaná, donde pese a las airadas protestas de Ribas se embarcó de inmediato en el "Bianchi", junto con Mariño y otros oficiales. Si Ribas, Páez y los demás generales hubieran seguido a los dictadores en su fuga, todo se habría perdido. Tratados como desertores a su arribo a Juan Griego, isla Margarita, por el general Arismendi, quien les exigió que partieran, levaron anclas nuevamente hacia Carúpano, donde, habiéndolos recibido de manera análoga el coronel Bermúdez, se hicieron a la mar rumbo a Cartagena. Allí a fin de cohonestar su huida, publicaron una memoria de justificación, henchida de frases altisonantes.

Habiéndose sumado Bolívar a una conspiración para derrocar al gobierno de Cartagena, tuvo que abandonar esa pequeña república y seguir viaje hacia Tunja, donde etaba reunido el Congreso de la República Federal de Nueva Granada. La provincia de Cundinamarca, en ese entonces, estaba a la cabeza de las provincias independientes que se negaban a suscribir el acuerdo federal neogranadino, mientras que Quito, Pasto, Santa Marta y otras provincias todavía se hallaban en manos de los españoles. Bolívar, que llegó el 22 de noviembre de 1814 a Tunja, designado por el congreso comandante en jefe de las fuerzas armadas federales y recibió la doble misión de obligar al presidente de la provincia de Cundinamarca a reconociera la autoridad del congreso y de marchar luego sobre Santa Marta, el único puerto de mar fortificado granadino aún en manos de los españoles. No presentó dificultades el cumplimiento del primer cometido, puesto que Bogotá, la capital de la provincia desafecta, carecía de fortificaciones. Aunque la ciudad había capitulado, Bolívar permitió a sus soldados que durante 48 horas la saquearan. En Santa Marta el general español Montalvo, disponía tan sólo de una débil guarnición de 200 hombres y de una plaza fuerte en pésimas condiciones defensivas, tenía apalabrado ya un barco francés para asegurar su propia huida; los vecinos, por su parte, enviaron un mensaje a Bolívar participándole que, no bien apareciera, abrirían las puertas de la ciudad y expulsarían a la guarnición. Pero en vez de marchar contra los españoles de Santa Marta, tal como se lo había ordenado el congreso, Bolívar se dejó arrastrar por su encono contra Castillo, el comandante de Cartagena, y actuando por su propia cuenta condujo sus tropas contra esta última ciudad, parte integral de la República Federal. Rechazado, acampó en Popa, un cerro situado aproximadamente a tiro de cañon de Cartagena. Por toda batería emplazó un pequeño cañón, contra una fortaleza artillada con unas 80 piezas. Pasó luego del asedio al bloqueo, que duró hasta comienzos de mayo, sin más resultado que la disminución de sus efectivos, por deserción o enfermedad, de 2.400 a 700 hombres. En el ínterin una gran expedición española comandada por el general Morillo y procedente de Cádiz había arribado a la isla Margarita, el 25 de marzo de 1815. Morillo destacó de inmediato poderosos refuerzos a Santa Marta y poco después sus fuerzas se adueñaron de Cartagena. Previamente, empero, el 10 de mayo 1815, Bolívar se había embarcado con una docena de oficiales en un bergantín artillado, de bandera británica, rumbo a Jamaica. Una vez llegado a este punto de refugio publicó una nueva proclama, en la que se presentaba como la víctima de alguna facción o enemigo secreto y defendía su fuga ante los españoles como si se tratara una renuncia al mando, efectuada en aras de la paz pública.

Durante su estadía de ocho meses en Kingston, los genrales que había dejado en Venezuela y el general Arismendi en la isla Margarita presentaron una tenaz resistencia las armas españolas. Pero después que Ribas, a quién Bolívar debía su renombre, cayera fusilado por los españoles tras la toma de Maturín, ocupó su lugar un hombre de condiciones militares aun más relevantes. No pudiendo desempeñar, por su calidad de extranjero, un papel autónomo en la revolución sudamericana, este hombre decidió entrar al servicio de Bolívar. Se trataba de Luis Brion. Para prestar auxilios a los revolucionarios se había hecho a la mar en Londres, rumbo a Cartagena, con una corbeta de 24 cañones, equipada en gran parte a sus propias expensas y cargada con 14.000 fusiles y una gran cantidad de otros pertrechos. Habiendo llegado demasiado tarde y no pudiendo ser útil a los rebeldes, puso proa hacia Cayos, en Haití, adonde muchos emigrados patriotas habían huido tras la capitulación de Cartagena. Entretanto Bolívar se había trasladado también a Puerto Príncipe donde, a cambio de su promesa de liberar a los esclavos, el presidente haitiano Pétion le ofreció un cuantioso apoyo material para una nueva expedición contra los españoles de Venezuela. En Los Cayos se encontró con Brion y los otros emigrados y en una junta general se propuso a sí mismo como jefe de la nueva expedición, bajo la condición de que, hasta la convocatoria de un cóngreso general, él reuniría en sus manos los poderes civil y militar. Habiendo aceptado la mayoría esa condición, los expedicionarios se hicieron a la mar el 16 de abril de 1816 con Bolívar como comandante y Brion en calidad de almirante. En Margarita, Bolívar logró ganar para su causa a Arismendi, el comandante de la isla, quien había rechazado a los españoles a tal punto que a éstos sólo les restaba un único punto de apoyo, Pampatar. Con la formal promesa de Bolívar de convocar un congreso nacional en Venezuela no bien se hubiera hecho dueño del país, Arismendi hizo reunir una junta en la catedral de Villa del Norte y proclamó públicamente a Bolívar jefe supremo de las repúblicas de Venezuela y Nueva Granada. El 31 de mayo de 1816 desembarcó Bolívar en Carúpano, pero no se atrevió a impedir que Mariño y Piar se apartaran de él y efectuaran, por su propia cuenta, una campaña contra Cumaná. Debilitado por esta separación y siguiendo los consejos de Brion se hizo a la vela rumbo a Ocumare [de la Costa], adonde arribó el 3 de julio de 1816 con 13 barcos, de los cuales sólo 7 estaban artillados. Su ejército se componía tan sólo de 650 hombres, que aumentaron a 800 por el reclutamiento de negros, cuya liberación había proclamado. En Ocumare difundió un nuevo manifiesto, en el que prometía "exterminar a los tiranos" y "convocar al pueblo para que designe sus diputados al congreso. Al avanzar en dirección a Valencia, se topó, no lejos de Ocumare, con el general español Morales, a la cabeza de unos 200 soldados y 100 milicianos. Cuando los cazadores de Morales dispersaron la vanguardia de Bolívar, éste, según un testigo ocular, perdió "toda presencia de ánimo y sin pronunciar palabra, en un santiamén volvió grupas y huyó a rienda suelta hacia Ocumare, atravesó el pueblo a toda carrera, llegó a la bahía cercana, saltó del caballo, se introdujo en un bote y subió a bordo del « Diana», dando orden a toda la escuadra de que lo siguiera a la pequeña isla de Bonaire y dejando a todos sus compañeros privados del menor auxilio". Los reproches y exhortaciones de Brion lo indujeron a reunirse a los demás jefes en la costa de Cumaná; no obstante, como lo recibieron inamistosamente y Piar lo amenazó con someterlo a un consejo de guerra por deserción y cobardía, sin tardanza volvió a partir rumbo a Los Cayos. Tras meses y meses de esfuerzos, Brion logró finalmente persuadir a la mayoría de los jefes militares venezolanos -que sentían la necesidad de que hubiera un centro, aunque simplemente fuese nominal- de que llamaran una vez más a Bolívar como comandante en jefe, bajo la condición expresa de que convocaría al congreso y no se inmiscuiría en la administración civil. El 31 de diciembre de 1816 Bolívar arribó a Barcelona con las armas, municiones y pertrechos proporcionados por Pétion. El 2 de enero de 1817 se le sumó Arismendi, y el día 4 Bolívar proclamó la ley marcial y anunció que todos los poderes estaban en sus manos. Pero 5 días después Arismendi sufrió un descalabro en una emboscada que le tendieran los españoles, y el dictador huyó a Barcelona. Las tropas se concentraron nuevamente en esa localidad, adonde Brion le envió tanto armas como nuevos refuerzos, de tal suerte que pronto Bolívar dispuso de una nueva fuerza de 1.100 hombres. El 5 de abril los españoles tomaron la ciudad de Barcelona, y las tropas de los patriotas se replegaron hacia la Casa de la Misericordia, un edificio sito en las afueras. Por orden de Bolívar se cavaron algunas trincheras, pero de manera inapropiada para defender contra un ataque serio una guarnición de 1.000 hombres. Bolívar abandonó la posición en la noche del 5 de abril, tras comunicar al coronel Freites, en quien delegó el mando, que buscaría tropas de refresco y volvería a la brevedad. Freites rechazó un ofrecimiento de capitulación, confiado en la promesa, y después del asalto fue degollado por los españoles, al igual que toda la guarnición.

Piar, un hombre de color, originario de Curazao, concibió y puso en práctica la conquista de la Guayana, a cuyo efecto el almirante Brion lo apoyó con sus cañoneras. El 20 de julio, ya liberado de los españoles todo el territorio, Piar, Brion, Zea, Mariño, Arismendi y otros convocaron en Angostura un congreso de las provincias y pusieron al frente del Ejecutivo un triunvirato; Brion, que detestaba a Piar y se interesaba profundamente por Bolívar, ya que en el éxito del mismo había puesto en juego su gran fortuna personal, logró que se designase al último como miembro del triunvirato, pese a que no se hallaba presente. Al enterarse de ello Bolívar, abandonó su refugio y se presentó en Angostura, donde, alentado por Brion, disolvió el congreso y el triunvirato y los remplazó por un "Consejo Supremo de la Nación", del que se nombró jefe, mientras que Brion y Francisco Antonio Zea quedaron al frente, el primero de la sección militar y el segundo de la sección política. Sin embargo Piar, el conquistador de Guayana, que otrora había amenazado con someter a Bolívar ante un consejo de guerra por deserción, no escatimaba sarcasmos contra el "Napoleón de las retiradas", y Bolívar aprobó por ello un plan para eliminarlo. Bajo las falsas imputaciones de haber conspirado contra los blancos, atentado contra la vida de Bolívar y aspirado al poder supremo, Piar fue llevado ante un consejo de guerra presidido por Brion y, condenado a muerte, se le fusiló el 16 de octubre de 1817. Su muerte llenó a Mariño de pavor. Plenamente consciente de su propia insignificancia al hallarse privado del concurso de Piar, Mariño, en una carta abyectísima, calumnió públicamente a su amigo victimado, se dolió de su propia rivalidad con el Libertador y apeló a la inagotable magnanimidad de Bolívar.

La conquista de la Guayana por Piar había dado un vuelco total a la situación, en favor de los patriotas, pues esta provincia sola les proporcionaba más recursos que las otras siete provincias venezolanas juntas. De ahí que todo el mundo confiara en que la nueva campaña anunciada por Bolívar en una flamante proclama conduciría a la expulsión définitiva de los españoles. Ese primer boletín, según el cual unas pequeñas partidas españolas que forrajeaban al retirarse de Calabozo eran "ejércitos que huían ante núestras tropas victoriosas", no tenía por objetivo disipar tales esperanzas. Para hacer frente a 4.000 españoles, que Morillo aún no había podido concentrar, disponía Bolívar de más de 9.000 hombres, bien armados y equipados, abundantemente provistos con todo lo necesario para la guerra. No obstante, a fines de mayo de 1818 Bolívar había perdido unas doce batallas y todas las provincias situadas al norte del Orinoco. Como dispersaba sus fuerzas, numéricamente superiores, éstas siempre eran batidas por separado. Bolívar dejó la dirección de la guerra en manos de Páez y sus demás subordinados y se retiró a Angostura. A una defección seguía la otra, y todo parecía encaminarse a un descalabro total. En ese momento extremadamente crítico, una conjunción de sucesos afortunados modificó nuevamente el curso de las cosas. En Angostura Bolívar encontró a Santander, natural de Nueva Granada, quien le solicitó elementos para una invasión a ese territorio, ya que la población local estaba pronta para alzarse en masa contra los españoles. Bolívar satisfizo hasta cierto punto esa petición. En el ínterin, llegó de Inglaterra una fuerte ayuda bajo la forma de hombres, buques y municiones, y oficiales ingleses, franceses, alemanes y polacos afluyeron de todas partes a Angostura. Finalmente, el doctor [Juan] Germán Roscio, consternado por la estrella declinante de la revolución sudamericana, hizo su entrada en escena, logró el valimiento de Bolívar y lo indujo a convocar, para el 15 de febrero de 1819, un congreso nacional, cuya sola mención demostró ser suficientemente poderosa para poner en pie un nuevo ejército de aproxi madamente 14.000 hombres, con lo cual Bolívar pudo pasar nuevamente a la ofensiva.

Los oficiales extranjeros le aconsejaron diera a entender que proyectaba un ataque contra Caracas para liberar a Venezuela del yugo español, induciendo así a Morillo a retirar sus fuerzas de Nueva Granada y concentrarlas para la defensa de aquel país, tras lo cual Bolívar debía volverse súbitamente hacia el oeste, unirse a las guerrillas de Santander y marchar sobre Bogotá. Para ejecutar ese plan, Bolívar salió el 24 de febrero de 1819 de Angostura, después de designar a Zea presidente del congreso y vicepresidente de la república durante su ausencia. Gracias a las maniobras de Páez, los revolucionarios batieron a Morillo y La Torre en Achaguas, y los habrían aniquilado completamente si Bolívar hubiese sumado sus tropas a las de Páez y Mariño. De todos modos, las victorias de Páez dieron por resultado la ocupación de la provincia de Barinas, quedando expedita así la ruta hacia Nueva Granada. Como aquí todo estaba preparado por Santander, las tropas extranjeras, compuestas fundamentalmente por ingleses, decidieron el destino de Nueva Granada merced a las victorias sucesivas alcanzadas el 1 y 23 de julio y el 7 de agosto en la provincia de Tunja. El 12 de agosto Bolívar entró triunfalmente a Bogotá, mientras que los españoles, contra los cuales se habían sublevado todas las provincias de Nueva Granada, se atrincheraban en la ciudad fortificada de Mompós.

Luego de dejar en funciones al congreso granadino y al general Santander como comandante en jefe Bolívar marchó hacia Pamplona, donde paso mas de dos meses en festejos y saraos. El 3 de noviembre llego a Mantecal, Venezuela, punto que había fijado a los jefes patriotas para que se le reunieran con sus tropas Con un tesoro de unos 2.000.000 de dólares, obtenidos de los habitantes de Nueva Granada mediante contribuciones forzosas, y disponiendo de una fuerza de aproximadamente 9.000 hombres, un tercio de los cuales eran ingleses, irlandeses, hanoverianos y otros extranjeros bien disciplinados, Bolívar debía hacer frente a un enemigo privado de toda clase de recursos, cuyos efectivos se reducían a 4.500 hombres, las dos terceras partes de los cuales, además, eran nativos y mal podían, por ende, inspirar confianza a los españoles. Habiéndose retirado Morillo de San Fernando de Apure en dirección a San Carlos, Bolívar lo persiguió hasta Calabozo, de modo que ambos estados mayores, enemigos se encontraban apenas a dos días de marcha el uno del otro. Si Bolívar hubiese avanzado con resolución, sus solas tropas europeas habrían bastado para aniquilar a los españoles. Pero prefirió prolongar la guerra cinco años más.

En octubre de 1819 el congreso de Angostura había forzado a renunciar a Zea, designado por Bolívar, y elegido en su lugar a Arismendi. No bien recibió esta noticia, Bolívar marchó con su legión extranjera sobre Angostura, tomó desprevenido a Arismendi, cuya fuerza se reducia a 600 nativos, lo deportó a la isla Margarita e invistió nuevamente a Zea en su cargo y dignidades. El doctor Roscio, que había fascinado a Bolívar con las perspectivas de un poder central, lo persuadió de que proclamara a Nueva Granada y Venezuela como "República de Colombia", promulgase una constitución para el nuevo estado --redactada por Roscio-- y permitiera la instalación de un congreso común para ambos países. El 20 de enero de 1820 Bolívar se encontraba de regreso en San Fernando de Apure. El súbito retiro de su legión extranjera, más temida por los españoles que un número diez veces mayor de colombianos, brindó a Morillo una nueva oportunidad de concentrar refuerzos. Por otra parte, la noticia de que una poderosa expedición a las órdenes de O'Donnell estaba a punto de partir de la Península, levantó los decaídos ánimos del partido español. A pesar de que disponía de fuerzas holgadamente superiores, Bolívar se las arregló para no conseguir nada durante la campaña de 1820. Entretanto llegó de Europa la noticia de que la revolución en la isla de León había puesto violento fin a la programada expedición de O'Donnell. En Nueva Granada, 15 de las 22 provincias se habían adherido al gobierno de Colombia, y a los españoles sólo les restaban la fortaleza de Cartagena y el istmo de Panamá. En Venezuela, 6 de las 8 provincias se sometieron a las leyes colombianas. Tal era el estado de cosas cuando Bolívar se dejó seducir por Morillo y entró con él en tratativas que tuvieron por resultado, el 25 de noviembre de 1820, la concertación del convenio de Trujillo, por el que se establecía una tregua de seis meses. En el acuerdo de armisticio no figuraba una sola mención siquiera a la Republica de Colombia, pese a que el congreso había prohibido, a texto expreso, la conclusión de ningún acuerdo con el jefe español si éste no reconocía previamente la independencia de la república.

El 17 de diciembre, Morillo, ansioso de desempeñar un papel en España, se embarcó en Puerto Cabello y delegó el mando supremo en Miguel de Latorre; el 10 de marzo de 1821 Bolívar escribió a Latorre participándole que las hostilidades se reiniciarían al término de un plazo de 30 días. Los españoles ocupaban una sólida posición en Carabobo, una aldea situada aproximadamente a mitad de camino entre San Carlos y Valencia; pero en vez de reunir allí todas sus fuerzas, Latorre sólo había concentrado su primera división, 2.500 infantes y unos 1.500 jinetes, mientras que Bolívar disponía aproximadamente de 6.000 infantes, entre ellos la legión británica, integrada por 1.100 hombres, y 3.000 llaneros a caballo bajo el mando de Páez. La posición del enemigo le pareció tan imponente a Bolívar, que propuso a su consejo de guerra la concertación de una nueva tregua, idea que, sin embargo, rechazaron sus subalternos. A la cabeza de una columna constituida fundamentalmente por la legión británica, Páez, siguiendo un atajo, envolvió el ala derecha del enemigo; ante la airosa ejecución de esa maniobra, Latorre fúe el primero de los españoles en huir a rienda suelta, no deteniéndose hasta llegar a Puerto Cabello, donde se encerró con el resto de sus tropas. Un rápido avance del ejército victorioso hubiera producido, inevitablemente, la rendición de Puerto Cabello, pero Bolívar perdió su tiempo haciéndose homenajear en Valencia y Caracas. El 21 de setiembre de 1821 la gran fortaleza de Cartagena capituló ante Santander. Los últimos hechos de armas en Venezuela --el combate naval de Maracaibo en agosto de 1823 y la forzada rendición de Puerto Cabello en julio de 1824-- fueron ambos la obra de Padilla. La revolución en la isla de León, que volvió imposible la partida de la expediúión de O'Donnell, y el concurso de la legión británica, habían volcado, evidentemente, la situación a favor de los colombianos.

El Congreso de Colombia inauguró sus sesiones en enero de 1821 en Cúcuta; el 30 de agosto promulgó la nueva constitución y, habiendo amenazado Bolívar una vez mas con renunciar, prorrogó los plenos poderes del Libertador. Una vez que éste hubo firmado la nueva carta constitucional, el congreso lo autorizó a emprender la campaña de Quito (1822), adonde se habían retirado los españoles tras ser desalojados del istmo de Panamá por un levantamiento general de la población. Esta campaña, que finalizó con la incorporación de Quito, Pasto y Guayaquil a Colombia, se efectuó bajo la dirección nominal de Bolívar y el general Sucre, pero los pocos éxitos alcanzados por el cuerpo de ejército se debieron íntegramente a los oficiales británicos, y en particular al coronel Sands. Durante las campañas contra los españoles en el Bajo y el Alto Peru --1823-1824-- Bolívar ya no consideró necesario representar el papel de comandante en jefe, sino que delegó en el general Sucre la conducción de la cosa militar y restringio sus actividades a las entradas triunfales, los manifiestos y la proclamación de constituciones. Mediante su guardia de corps colombiana manipuló las decisiones del Congreso de Lima, que el 10 de febrero de 1823 le encomendó la dictadura; gracias a un nuevo simulacro de renuncia, Bolívar se aseguró la reelección como presidente de Colombia. Mientras tanto su posición se había fortalecido, en parte con el reconocimiento oficial del nuevo estado por Inglaterra, en parte por la conquista de las provincias altoperuanas por Sucre, quién unificó a las últimas en una república independiente, la de Bolivia. En este país, sometido a las bayonetas de Sucre, Bolívar dio curso libre a sus tendencias al despotismo y proclamó el Código Boliviano, remedo del Code Napoleón. Proyectaba trasplantar ese código de Bolivia al Perú, y de éste a Colombia, y mantener a raya a los dos primeros estados por medio de tropas colombianas, y al último mediante la legión extranjera y soldados peruanos. Valiéndose de la violencia, pero también de la intriga, de hecho logró imponer, aunque tan sólo por unas pocas semanas, su código al Perú. Como presidente y libertador de Colombia, protector y dictador del Perú y padrino de Bolivia, había alcanzado la cúspide de su gloria. Pero en Colombia había surgido un serio antagonismo entre los centralistas, o bolivistas, y los federalistas, denominación esta última bajo la cual los enemigos de la anarquía militar se habían asociado a los rivales militares de Bolívar. Cuando el Congreso dé Colombia, a instancias de Bolívar, formuló una acusación contra Páez, vicepresidente de Venezuela, el último respondió con una revuelta abierta, la que contaba secretamente con el apoyo y aliento del propio Bolívar; éste, en efecto, necesitaba sublevaciones como pretexto para abolir la constitución y reimplantar la dictadura. A su regreso del Perú, Bolívar trajo además de su guardia de corps 1.800 soldados peruanos, presuntamente para combatir a los federalistas alzados. Pero al encontrarse con Páez en Puerto Cabello no sólo lo confirmó como máxima autoridad en Venezuela, no sólo proclamó la amnistía para los rebeldes, sino que tomó partido abiertamente por ellos y vituperó a los defensores de la constitución; el decreto del 23 de noviembre de 1826, promulgado en Bogotá, le concedió poderes dictatoriales.

En el año 1826, cuando su poder comenzaba a declinar, logro reunir un congreso en Panamá, con el objeto aparente de aprobar un nuevo código democrático internacional. Llegaron plenipotenciarios de Colombia, Brasil, La Plata, Bolivia, México, Guatemala, etc. La intención real de Bolívar era unificar a toda América del Sur en una república federal, cuyo dictador quería ser él mismo. Mientras daba así amplio vuelo a sus sueños de ligar medio mundo a su nombre, el poder efectivo se le escurría rápidamente de las manos. Las tropas colombiams destacadas en el Perú, al tener noticia de los preparativos que efectuaba Bolívar para introducir el Código Boliviano, desencadenaron una violenta insurrección. Los pruanos eligieron al general Lamar presidente de su república, ayudaron a los bolivianos a expulsar del país las tropas colombianas y emprendieron incluso una victoriosa guerra contra Colombia, finalizada por un tratado que redujo a este país a sus límites primitivos, estableció la igualdad de ambos países y separó las deudas públicas de uno y otro. La Convención de Ocaña, convocada por Bolívar para reformar la constitución de modo que su poder no encontrara trabas, se inauguró el 2 de marzo de 1828 con la lectura de un mensaje cuidadosamente redactado, en el que se realzaba la necesidad de otorgar nuevos poderes al ejecutivo. Habiéndose evidenciado, sin embargo, que el proyecto de reforma constitucional diferiría esencialmente del previsto en un principio, los amigos de Bolívar abandonaron la convención dejándola sin quórum, con lo cual las actividades de la asamblea tocaron a su fin. Bolívar, desde una casa de campo situada a algunas millas de Ocaña, publicó un nuevo manifiesto en el que pretendía estar irritado con los pasos dados por sus partidarios, pero al mismo tiempo atacaba al congreso, exhortaba a las provincias a que adoptaran medidas extraordinarias y se declaraba dispuesto a tomar sobre sí la carga del poder si ésta recaía en sus hombros. Bajo la presión de sus bayonetas, cabildos abiertos reunidos en Caracas, Cartagena y Bogotá, adonde se había trasladado Bolívar, lo invisteron nuevamente con los poderes dictatoriales. Una intentona de asesinarlo en su propio dormitorio en Bogotá, de la cual se salvó sólo porque saltó de un balcón en plena noche y permaneció agazapado bajo un puente, le permitió ejercer durante algún tiempo una especie de terror militar. Bolívar, sin embargo, se guardó de poner la mano sobre Santander, pese a que éste había participado en la conjura, mientras que hizo matar al general Padilla, cuya culpabilidad no había sido demostrada en absoluto, pero que por ser hombre de color no podía ofrecer resistencia alguna.

En 1829, la encarnizada lucha de las facciones desgarra ba a la república y Bolívar, en un nuevo llamado a la ciudadanía, la exhortó a expresar sin cortapisas sus deseos en lo tocante a posibles modificaciones de la constitución. Como respuesta a ese manifiesto, una asamblea de notables reunida en Caracas le reprochó públicamente su ambiciones, puso al descubierto las deficiencias de gobierno, proclamó la separación de Venezuela con respecto a Colombia y colocó al frente de la primera al general Páez. El Senado de Colombia respaldó a Bolivar, pero nuevas insurrecciones estallaron en diversos lugares. Tra haber dimitido por quinta vez, en enero de 1830 Bolívar aceptó de nuevo la presidencia y abandonó a Bogotá para guerrear contra Páez en nombre del congreso colombiano. A fines de marzo de 1830 avanzó a la cabeza de 8.000 hombres, tomó Caracuta, que se había sublevado, y se dirigió hacia la provincia de Maracaibo, donde Páez lo esperaba con 12.000 hombres en una fuerte posición. No bien Bolívar se enteró de que Páez proyectaba combatir seriamente, flaqueó su valor. Por un instante, incluso, pensó someterse a Páez y pronunciarse contra el congreso. Pero decreció el ascendiente de sus partidarios en ese cuerpo y Bolívar se vio obligado a presentar su dimision ya que se le dio a entender que esta vez tendría que atenerse a su palabra y que, a condición de que se retirara al extranjero, se le concedería una pensión anual. El 27 de abril de 1830, por consiguiente, presentó su renuncia ante el congreso. Con la esperanza, sin embargo, de recuperar el poder gracias a la influencia de sus adeptos, y debido a que se había iniciado un movimiento de reacción contra Joaquín. Mosquera, el nuevo presidente de Colombia, Bolívar fue postergando su partida de Bogotá y se las ingenió para prolongar su estada en San Pedro hasta fines de 1830, momento en que falleció repentinamente.

Ducoudray-Holstein nos ha dejado de Bolívar el siguiente retrato: "Simón Bolívar mide cinco pies y cuatro pulgadas de estatura, su rostro es enjunto, de mejilla hundidas, y su tez pardusca y lívida; los ojos, ni grandes ni pequeños, se hunden profundamente en las órbitas; su cabello es ralo. El bigote le da un aspecto sombrío y feroz, particularmente cuando se irrita. Todo su cuerpo es flaco y descarnado. Su aspecto es el de un hombre de 65 años Al caminar agita incesantemente los brazos. No puede andar mucho a pie y se fatiga pronto. Le agrada tenderse o sentarse en la hamaca. Tiene frecuentes y súbitos arrebatos de ira, y entonces se pone como loco, se arroja en la hamaca y se desata en improperios y maldiciones contra cuantos le rodean. Le gusta proferir sarcasmos contra los ausentes, no lee más que literatura francesa de carácter liviano, es un jinete consumado y baila valses con pasión. Le agrada oírse hablar, y pronunciar brindis le deleita. En la adversidad, y cuando está privado de ayuda exterior, resulta completamente exento de pasioness y arranques temperamentales. Entonces se vuelve apacible, paciente, afable y hasta humilde. Oculta magistralmente sus defectos bajo la urbanidad de un hombre educado en el llamado beau monde, posee un talento casi asiatico para el disimulo y conoce mucho mejor a los hombres que la mayor parte de sus compatriotas."

Por un decreto del Congreso de Nueva Granada los restos mortales de Bolívar fueron trasladados en 1842 a Caracas, donde se erigió un monumento a su memoria.

Véase: Histoire de Bolivar par Gén. Ducoudray-Holstein, continuée jusqu'á sa mort par Alphonse Viollet (Paris, 1831); Memoirs of Gen. John Miller (in the service of the Republic of Peru; Col. Hippisley's Account of his Journey to the Orinoco (London, 1819).

Artículo publicado en el tomo III de The New American Cyclopedia. Escrito en enero de 1858. Apareció en la edición alemana de MEW, t. XIV, pp. 217-231. Digitalizado para MIA-Sección en Español por Juan R. Fajardo, y transcrito a HTML por Juan R. Fajardo, febrero de 1999.
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En mi  libro, publicado en marzo del 2022, titulado  La Historia de Cuba que te ocultaron  y otros temas se pueden leer otros aspectos de la personalidad de Simón Bolivar:
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La actitud de Bolívar sobre la petición del presidente haitiano Alexandre Pétion durante su refugio en Haití es muy elocuente: Pétion le envió un pedido solicitándole a Bolívar la abolición de la esclavitud en todos los territorios que independizara, Bolívar atendió el pedido, pero nunca lo cumplió. (Barcia, 1999, p.37)   

Foner,  historiador norteamericano marxista, escribió:

«En 1830, la década de esfuerzos intensos por la independencia de Cuba se había cerrado. Las autoridades españolas seguían acusando a Colombia y México de proseguir su plan de invadir la isla, pero tal acusación tenía muy poca base real: la oposición de Estados Unidos había resuelto definitivamente la cuestión. Además, con la caída del reaccionario gobierno borbónico en Francia y el ascenso de Luis Felipe al trono de 1830, Fernando VII había perdido toda posibilidad de ayuda francesa para reconquistar sus antiguas colonias. México y Colombia, libres ya de la amenaza de España, dejaron de prestar ayuda a las actividades independentistas en Cuba, y el reconocimiento formal, por parte de España, de las repúblicas hispanoamericanas, que ocurrió en 1836, acabó con todas las esperanzas cubanas de auxilio procedente de aquellos países». (Foner, 1988, p.185)

Pero mi opinión es que las verdaderas razones del cese de las promesas de ayuda hacia Cuba por parte de las repúblicas hispanoamericanas podemos encontrarlas en el siguiente fragmento de una carta personal (es decir, sin la finalidad que su contenido se  conociera públicamente) de Bolívar del 20 de diciembre de 1824 al general Santander:

«Me parece bien que el gobierno de Colombia, por los medios que juzgase a propósito, intimase a España que si en tanto tiempo no reconocía la independencia de Colombia y hacía la paz, estas mismas tropas irían inmediatamente a La Habana y Puerto Rico.
Más cuenta nos tiene la paz que libertar esas dos islas: J’ai ma politique a moi. La Habana independiente nos daría mucho que hacer, la amenaza nos valdría más que la insurrección. Yo tengo mi política. Este negocio bien conducido puede producir un gran efecto. Si los españoles se obstinaren, Sucre puede ir a una parte, y Páez a otra, porque ambos están animados del mismo deseo... ». (Foner, 1988, p.166)

Más en: 

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miércoles, junio 29, 2022

Video: ¿Qué consecuencias traerá para #Cuba la victoria de Gustavo Petro en Colombia?

 Tomado de https://diariodecuba.com/cuba/1656511313_40567.html

¿Qué consecuencias traerá para Cuba la victoria de Gustavo Petro en Colombia?

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En esta emisión de 'Los Puntos A Las Íes', el historiador y ensayista Rafael Rojas, y el politólogo e historiador Armando Chaguaceda, hablan con los periodistas Wendy Lazcano y Michel Suárez sobre el giro a la izquierda en la región.

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DDC TV

Madrid

29 junio 2022

¿Qué consecuencias traerá para #Cuba la victoria de Gustavo Petro en Colombia?



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viernes, junio 24, 2022

Carlos Alberto Montaner sobre el dilema de Gustavo Petro como Presidente de Colombia

 Tomado de https://es-us.noticias.yahoo.com/

El dilema de Petro

Por Carlos Alberto Montaner

24 de junio de 2020

 Todo fue muy civilizado. Muy colombiano. Muy educado. El presidente Iván Duque, a quien la historia lo absolverá porque no se ha echado un peso al bolsillo, lo llamó, lo felicitó y le ofreció reunirse con él. Álvaro Uribe dijo algo que lo honra. Fue su primera reacción ante el triunfo de Petro el domingo 19 de junio: “Para defender la democracia es menester acatarla. Gustavo Petro es el presidente”.

Gustavo Petro, en cambio, les dio las gracias a los “jóvenes” y a “las minorías oprimidas”. Con los primeros tiene razón. Su triunfo no se explica sin la juventud que le dio su primer voto a los 18 años, a los 19, 20 o 21, ayudado por la falta de memoria histórica, dado que la Toma del Palacio de Justicia ocurrió en los tiempos remotos, casi bíblicos, de 1985. En cuanto a las “minorías oprimidas”, no se sabe exactamente a quiénes se refiere. Tiene que explicarse. 

Como tiene que explicar el galimatías que ha armado al decir que va a inventar “el capitalismo y la democracia”. Con todas las deficiencias qué existen en el engranaje económico de Colombia, sí hay empresas privadas y éstas están regidas por el mercado, como es notorio que acontece en la nación: ahí hay capitalismo. Al mismo tiempo, ¿cómo llegó él al poder si no existiera el modelo democrático universalmente respetado?      

Daniel Raisbek es un pensador liberal de El Cato Institute. Y dijo que Petro forma parte del “establecimiento” político habitual, aunque con las incorporaciones de “académicos de izquierda, periodistas o influenciadores progresistas, carcamales del sector público y políticos de carrera, según la ideología que, gelatinosamente, une a estos subgrupos, la muy intervenida economía nacional, la cual ocupa el puesto 92 en el Índice de libertad económica del Instituto Frazier”.

Se sabe que los primeros 30 puestos son los sospechosos habituales de siempre. Los países mejor organizados, los más prósperos, los que siempre tienen un aluvión de inmigrantes llamando a sus puertas: los escandinavos (Dinamarca, Suecia, Noruega, Finlandia, Islandia), Inglaterra, Suiza, Luxemburgo, Estados Unidos, Canadá, Francia y Alemania, Holanda, Bélgica, Italia, España, Irlanda, Austria, Portugal y, últimamente, para demostrar que el agua siempre coge su nivel, la República Checa o Chequia. 

Los 30 siguientes, los que quedan de la Unión Europea, más los árabes ricos -Qatar, Los Emiratos, Arabia Saudita- y algunas islas del Caribe, como Bahamas, Barbados, República Dominicana. O como Martinica, Puerto Rico y Curazao, que son libres, pero no soberanos. A los que se agregan algunos rincones asiáticos (Singapur, Taiwán, Corea del Sur). Hay un vínculo clarísimo entre la libertad y la prosperidad. Eso está perfectamente transparente en el “Índice Frazier” o el de la “Heritage”. Vale la pena examinarlos a ambos.

En general, esos índices tienen en cuenta varias categorías: The Rule of Law (La existencia de Derechos de Propiedad, la respetabilidad de los tribunales, y la decencia y honradez de los gobiernos). El tamaño del gobierno (Medido por el porcentaje de los impuestos, la Intensidad del gasto público, y los hábitos fiscales). La eficacia reguladora (La libertad para hacer negocios, la libertad para trabajar y la libertad cambiaria o para hacer con los beneficios lo que les plazca a los dueños). La verdadera apertura de los mercados (El comercio realmente libre, libertad para invertir y libertad financiera).

El problema que se le planteará a Petro, y a cualquiera que gobierne, es que si elige el mercado, el capitalismo y la democracia (como él se ha comprometido), no hay duda de que ha seleccionado la mejor opción de acuerdo a la naturaleza humana, pero eso tiene un costo en diferencia de ingresos, en desajustes sociales y en distinto modo de entender la vida.

Por la otra punta del fenómeno, si elige controlar la naturaleza de los seres humanos, estará sustituyendo la democracia por la autocracia y dará lugar a un mundo más chato y gris. (Créame, señor Petro: yo vengo de una sociedad en la que sacrificaron la libertad para lograr la igualdad). Al final sólo lograron el cinismo y la miseria más abyecta.  

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La Familia Perez
25 junio 2022

Lo han vuelto a hacer Impiden a Omara Ruiz Urquiola regresar a Cuba


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miércoles, junio 22, 2022

Alberto Roteta Dorado: COLOMBIA ACABA DE CAER EN LAS MALOLIENTES FAUCES DEL COMUNISMO

 

COLOMBIA ACABA DE CAER EN LAS MALOLIENTES FAUCES DEL COMUNISMO 

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Gustavo Petro acaba de ser elegido presidente de Colombia sin poder dejar atrás un tormentoso pasado que se remonta a la década del setenta del pasado siglo, cuando siendo muy joven militó en el Movimiento 19 de abril, M-19, organización guerrillera urbana activa hasta 1990; aunque convertida en movimiento político, como izquierda democrática, conocido como Alianza Democrática M-19, en la que conspiró y participó de manera activa en numerosas acciones. 

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Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.

21 de junio, 2022

Santa Cruz de Tenerife. España. No es lo mismo un triunfo rotundo alcanzado por una mayoría significativa de votos que haber ganado en un evento, certamen o elecciones por solo una exigua diferencia porcentual. Ganar significa quedar por encima de otros candidatos; aunque solo sea por unos puntos cuasi insignificantes. Triunfar presupone el logro de la conquista pero con resultados que, si bien no tienen que ser necesariamente arrolladores, si deben ser lo suficientemente significativos como para poder demostrar que se es verdaderamente el favorito por una gran mayoría de votos. En el caso de la victoria por una diferencia mínima de votos – nada más parecido a un empate técnico– hasta el factor suerte se pone en evidencia, amén de los reajustes de cuentas que, como todos sabéis, puede suceder ante la desesperación por lograr imponerse en el poder de una nación.    

(Gustavo Petro)

Una diferencia de 3,13% solo dice que alguien logró vencer, pero insisto: no podemos referirnos a un triunfo, y tampoco esto significa que el pueblo colombiano prefiera a la izquierda, fenómeno poco conocido en esta nación, toda vez que por primera vez este país tendrá un gobierno de tendencia izquierdista. Colombia es una de las pocas naciones de América Latina que se ha mantenido dirigida por gobiernos de derecha y de centroderecha desde hace un buen tiempo, lo que, por desgracia, acaba de cambiar a partir de la llegada al poder de Gustavo Petro este domingo, 19 de junio de 2022, en una segunda vuelta. 

Con todos los votos escrutados, Gustavo Petro, el candidato de izquierda, representante de la Coalición Pacto Histórico (Colombia Humana-Unión Patriótica), se ha acabado de imponer en Colombia con el 50,44% de los votos –más de 11 millones de un electorado de 39 millones, de los que votaron unos 22 millones – frente al 47,31% de su rival, el exalcalde de Bucaramanga, Rodolfo Hernández, representante de la Liga de Gobernantes Anticorrupción, de derecha y bautizado por los "medios" como “ultraderechista” y “populista”. 

De cualquier modo, con solo un 3,13% por encima de su contrincante, se trate de un triunfo, victoria, o simplemente que ganó, y ya está, lo cierto es que en lo adelante, y por un período de cuatro años, Colombia, una de las pocas naciones de América Latina que se había logrado salvar de las garras del comunismo, será gobernada por un sistema de izquierda, y ya todos sabéis lo que esto representa, no solo para los colombianos, sino para toda la región, algo (esto último) de lo que estaremos tratando en breve en un escrito analítico mucho más amplio.  

América Latina está perdida, y por ahora, sin posibilidades de salvación. Es como si los pueblos de la extensa región, llamada Nuestra América por el sabio cubano José Martí, se pusieran de acuerdo para cumplir a cabalidad las leyes cósmicas que rigen el universo mediante ciclos alternativos de oscilaciones continuas. Etapas de progreso y democracias – con sus limitaciones, errores, y desaciertos, pero democracias– en alternancia con regímenes totalitarios, manipulados por la izquierda continental, aparecen y desaparecen siguiendo ese ciclo oscilante al que me he referido antes. 

Para nadie es un secreto, ni un hecho lejano que se disipa entre la imaginación y lo especulativo, que la izquierda está de regreso en América Latina y pretende ahora, tras sus fracasos en naciones como Ecuador, Brasil, Uruguay y Costa Rica, posesionarse con firmeza. Por desgracia, ya no se puede hacer referencia en el presente a la supervivencia de las tradicionales dictaduras de Cuba, Venezuela y Nicaragua, los que hubieran sido los últimos remanentes  del comunismo continental si se hubiera logrado poner fin al resurgimiento y al progreso del Socialismo del siglo XXI en la región. 

Ahora se añaden varios países a la lista de los simpatizantes o que están en franca comunión con las tendencias autoproclamadas como progresistas. Los casos de Bolivia, Chile, Argentina y México, y ahora Colombia, son una verdadera amenaza para los principios democráticos de América Latina y para la estabilidad de todo el continente. El boicot a la Cumbre de Las Américas, evento recién en los Estados Unidos de América, es un ejemplo clave en este sentido.

Esto es solo el comienzo de lo que se avecina. Recordemos que aún falta por definirse la situación de Brasil, cuyo expresidente, y también expresidiario, Ignacio Lula da Silva, sigue aferrado a retomar el mando de la extensa nación suramericana, algo que, de concretarse sería definitorio para el esperado fortalecimiento de engendros comunistas como el Foro de Sao Paolo y el Grupo de Puebla.

Pero retomemos el tema específico de las recientes elecciones de Colombia. Los colombianos – a diferencia de los cubanos, venezolanos y nicaragüenses que no pueden decidir nada– tuvieron la oportunidad de elegir entre un candidato de la izquierda, que además es un exguerrillero, expresidiario, entre otros tantos ex..., y un candidato de derecha, que tampoco era una buena opción para la presidencia de un país  –sus millones jamás podrán suplir su ignorancia política, su charlatanería y sus trivialidades–, pero que, al menos, y hasta tanto apareciera en el futuro otra propuesta con mejores aptitudes, podría haber mantenido a Colombia sin la tenebrosa mácula del Socialismo del siglo XXI. 

Triste destino, oscuro karma, o lo que sea: Colombia acaba de caer en las malolientes fauces del comunismo. Ahora los regímenes ¿"progresistas"? de la región, que por desgracia no son pocos, están de fiesta. Colombia es una excelente plaza para los progres. El precedente de las terroríficas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC, que por varias décadas hicieron de las suyas, y aún hoy bajo otros ropajes siguen en su insidioso y temerario accionar, el hecho de ser la cuna del narcotráfico suramericano, la posesión de  extensas fronteras con Venezuela, Brasil, Perú y Ecuador, entre otros elementos, la convierten ahora, con la llegada de “Don” Petro al poder, en un excelente caldo de cultivo para la progresión, difusión y consolidación del comunismo regional.

¡Que Dios nos coja confesados!

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SIN  VERIFICAR:

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domingo, junio 19, 2022

Video sobr:e elecciones en Colombia 19J 2022: Agentes cubanos trabajando para exportar el castrismo a ese país vía Gustavo Petro. Mira las pruebas en este video

 
Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Por una pequeña mayoría  el pueblo Colombiano escogió el CAMBIO PARA PEOR pese a los millones de venezolanos que han tenido que irse a vivir a Colombia. Recordemos (dejando a un lado su pasado guerrillero del M19 con todo lo que eso implica) que Gustavo Petro fue un mal Alcalde de Santa Fe de Bogotá y que desde hace años forma parte del poder político en Colombia. Muy pronto llamará a una Constituyente que le apruebe una Constitución a la medida de su ideología que lo atornille en la silla presidencial.

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Tomado de https://www.eltiempo.com/

Estos fueron los resultados de las elecciones de este domingo.

Boletín N° 19:

Resultados preconteo:

- Gustavo Petro y Francia Márquez: 50,48 % (11.266.138 votos)

- Rodolfo Hernández y Marelen Castillo: 47,26 % (10.546.163 votos)

Mesas informadas: 103.025 de 103.364  (99,67 %)

Votantes: 22.608.807 de 39.002.239

Votos:

En Blanco: 501.453 (2,24 %)

Nulos: 271.464 (1,20 %)

No Marcados: 23.589 (0,10 %)

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Tomado de https://www.youtube.com

Foundation for Human Rights in Cuba

Jun 16, 2022

#eleccionescolombia #eleccionescolombia2022 #cubaenColombia

¿Están trabajando ya en Colombia los agentes cubanos para exportar el castrismo a ese país por la vía de aupar a Gustavo Petro a la presidencia? 

Mira las pruebas en este video

Teniente Coronel de la Inteligencia cubana dirige apoyo a Petro en elecciones colombianas


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Wenceslao Cruz

Junio 14, 2022

¿Qué está en JUEGO en COLOMBIA?




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jueves, febrero 10, 2022

Colombia; El ex guerrillero y fracasado alcalde de Bogotá señala abiertamente sus objetivos comunistas estando completamente borracho y desinhibido en un mitin en la ciudad de Girardot

 LibertadDigital

Feb 10, 2022

LibertadDigital #GustavoPetro #Colombia

Gustavo Petro, candidato de la extrema izquierda colombiana, completamente borracho y desinhibido en un mitin en la ciudad de Girardot señala abiertamente sus objetivos comunistas

Gustavo Petro   y sus objetivos comunistas


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Tomado de https://www.elnacional.com/

Gustavo Petro se disculpa por «subirse de tragos» durante un acto público

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El político admitió su error en Twitter. Los seguidores se mostraron sorprendidos por el mea culpa

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Por Genesis Reyes 

febrero 8, 2022

Gustavo Petro, candidato a la presidencia de Colombia, estuvo de visita en el municipio Girardot cuando notaron una forma de hablar distinta en este como si tuviera unos cuantos tragos encima.

Con videos que recorrieron las redes sociales, los usuarios mayormente colombianos, rechazaron esta actitud, sin embargo algunos otros destacaron que por esa acción se nota «mucho más cercano al pueblo».

«Yo no tengo problemas con que Petro se tome unos tragos. Eso lo hace ver más cercano al pueblo» señaló el usuario en Twitter @ManuelBeltrn14.

Sin embargo, este martes 8 de febrero el candidato se disculpó en su cuenta oficial en esta red social y confirmó que efectivamente tenía unos cuantos tragos encima.

Petro afirma que si estaba bajo los efectos del alcohol

El candidato se disculpó por el momento bochornoso ante sus 4.4 millones de seguidores.

«Es verdad que con el cansancio del viaje a Europa y el cambio de horario, me cayó mal un trago que tome antes del acto de Girardot, en una reunión previa. Le pido excusas a quienes asistieron al acto, que quise cumplir a pesar de mi cansancio» ,expresó.

Ante esta respuesta la reacción de los seguidores fue inmediata, muchos de ellos aplaudieron la «valentía» que tuvo el político colombiano para admitir su error.

«Se necesita altura y dignidad para reconocer los errores. Eso es mucho más respetuoso que salir a negarlo todo. Aquí algunos se sorprenden de un trago, pero callan ante la compra de votos. Adelante Gustavo.» dijo el seguidor @DonIzquierdo.

De igual forma, el usuario @CordobaDek destacó que «he sido muy crítico con Gustavo Petro en el último tiempo, pero… Esta aclaración que haces demuestra una cosa: que tienes capacidad de aceptar, capacidad de explicación ante un problema, índices de un buen gobierno!. No como otros… Que van como lobos, con piel de ovejas!.»

Con más interacción en las redes sociales continúa la disputa de si estuvo bien la acción de Petro o si al contrario, se debe repudiar.

Para ver el video en Twitter hacer click en el siguiente enlace::

https://twitter.com/i/status/1491083149417218050 .

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domingo, junio 17, 2018

Colombia. Iván Duque es el nuevo Presidente de Colombia


 Resultados tomados de https://www.colombia.com/elecciones/2018/resultados/
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PLAN DE GOBIERNO DE IVÁN  DUQUE
  • Quitaremos los privilegios a cualquier funcionario que reciba sobornos y este no podrá volver a ser contratado por el Estado ni ocupar cargos públicos. 
  • Eliminaremos la mermelada del presupuesto del Estado, haciéndolo 100% transparente. Activaremos mecanismos de denuncia sobre actos de corrupción o enriquecimiento ilícito, aprovechando redes sociales y líneas telefónicas con protección para la colaboración ciudadana.
  • Los presupuestos aprobados del Estado estarán en línea para que todos los ciudadanos puedan consultarlos y hacerles seguimiento. 
  • Apoyaremos toda iniciativa ciudadana que tenga como objetivo proteger el agua de nuestro país.
  • Implementaremos cadena perpetua para violadores y asesinos de menores. Vamos a proteger a nuestros niños para que crezcan en un ambiente seguro.
  • Sin educación no podemos crecer, y lucharemos por garantizarle a nuestros niños la mejor educación, infraestructura y alimentación
  • "Todos por el campo" es un programa para mejorar la calidad de vida de nuestros campesinos.
  • Quiero adelantar la reforma pensional que tanto se necesita sin aumentar la edad de pensión y garantizando cobertura para todos.
  • Somos el mejor equipo para Colombia y estamos listos para trabajar juntos por el futuro de nuestro país, porque el futuro es de todos. 
  • Construiremos un país donde todos quepamos. Colombia es solo una y el futuro es de todos. 
  • Nuestras principales alianzas son con la gente y con el futuro de Colombia. Duque está con la gente, y la gente está con Duque.
  • Creemos en la libertad y en el respeto por la propiedad privada que los colombianos han construido con esfuerzo y trabajo. 
  • No aceptaremos políticos por más de tres periodos en un cargo de elección popular. La política debe abrir opciones a la renovación. 
  • Construiremos más carreteras para que los campesinos puedan transportar sus productos y los vendan al mejor precio.
  • Habrá cárcel con barrotes para los corruptos y repondrán hasta el último peso que se robaron. No permitiremos que la corrupción pase por encima de la ley.
  • Crearemos 6 días sin IVA al año para beneficiar a los comerciantes y compradores. Los colombianos podrán acceder a productos de tecnología, vestuario y hogar con la estimulación de la liquidación de inventarios.
  • Implementaremos cadena perpetua para violadores y asesinos de menores. Vamos a proteger a nuestros niños para que crezcan en un ambiente seguro.
  • Implementaremos la jornada continua con doble alimentación de calidad, niños y jóvenes tendrán todos los nutrientes que necesitan para el aprendizaje.

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