miércoles, julio 29, 2026

Sobre Cuba: GAESA cambia de piel: la estrategia para intentar sobrevivir a las sanciones del Presidente Donald Trump

GAESA cambia de piel: la estrategia para intentar sobrevivir a las sanciones de Trump

Por Equipo de Investigación CubaNet

Julio 27, 2026

El pasado jueves, 23 de julio, el Departamento de Estado de Estados Unidos sancionó al fondo de  inversión CEIBA  Investments Limited por sus negocios con el régimen cubano. Junto con la designación, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés) emitió varias licencias generales que autorizan temporalmente el cierre ordenado de transacciones con CEIBA y con las empresas en las que posea, directa o indirectamente, al menos el 50% de participación.

La decisión supone un duro golpe para uno de los principales  inversionistas extranjeros en el mercado inmobiliario cubano y estrecha aún más el cerco financiero sobre La Habana. En momentos en que el régimen busca desesperadamente atraer capital extranjero para aliviar su crisis económica, Washington acaba de poner en la mira a uno de sus socios más valiosos y a una de las vías con las que aspiraba a seguir captando inversión. Inversión

La relevancia de CEIBA para el régimen va mucho más allá de un simple fondo de inversión. Mientras el Gobierno cubano anunciaba en junio un paquete de 176 medidas para intentar rescatar una economía al borde del colapso —entre ellas la autorización para vender activos y propiedades estatales—, una operación de mucho mayor calado ya se había prácticamente consumado.

Más de un mes antes, el 22 de abril, habían concluido las negociaciones con la Inmobiliaria Monte Barreto S.A. (IMB), una de las empresas más importantes de la Corporación CIMEX S.A. y propietaria del emblemático Miramar Trade Center, el complejo de negocios más grande de la Isla. Finalmente, la transferencia accionaria se completó el 4 de junio, cuando IMB dejó de pertenecer al Grupo de Administración Empresarial de las Fuerzas Armadas (GAESA) y pasó a manos de CEIBA, un fondo registrado en Guernsey, sancionado por Washington apenas el 23 de julio pasado.

Hasta el 4 de junio, CEIBA poseía el 49% de las acciones de IMB. Ese día GAESA le cedió oficialmente el resto.

Así se concretó el primer traspaso total de un activo estratégico de CIMEX, una empresa integrada al entramado económico de GAESA.

A simple vista, podría parecer una operación más de inversión extranjera, pero testimonios obtenidos por CubaNet apuntan en otras direcciones.

La venta de Monte Barreto no sería un caso aislado. Según dos fuentes de alto nivel dentro de CIMEX y un funcionario del Ministerio de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera (MINCEX), consultados bajo condición de anonimato por temor a represalias, la operación forma parte del inicio de una profunda reorganización de GAESA.

El objetivo sería desprenderse, al menos formalmente, de parte de sus activos para protegerlos del creciente impacto de las sanciones impuestas por la Administración de Donald Trump y de un eventual endurecimiento de las medidas financieras contra el conglomerado militar.

Sin embargo, lo que aseguran las fuentes consultadas es que no se están deshaciendo de las empresas; las están moviendo de lugar para no perder el control sobre los negocios más rentables de la Isla.

Una de las piezas centrales de esa estrategia sería CEIBA, una compañía que mantiene vínculos de décadas con el Estado cubano.

Hasta ahora, el conglomerado militar había privilegiado empresas mixtas o contratos de administración con inversionistas extranjeros. La cesión completa de una compañía de esta magnitud marca un precedente inédito. Y podría ser apenas el comienzo. Dirección

Tres fuentes consultadas por CubaNet aseguran que otros activos administrados por GAESA podrían seguir el mismo camino en los próximos meses. Entre ellos figuran empresas inmobiliarias, instalaciones vinculadas a la Zona Especial de Desarrollo Mariel e incluso decenas de hoteles gestionados por la cadena española Meliá Hotels International.

Esta estrategia apunta a que GAESA no estaría vendiendo su patrimonio para retirarse realmente de la economía cubana, como intenta aparentar.

CEIBA, una empresa con muchos intereses en Cuba

Si la adquisición de Monte Barreto, propietaria y operadora del Miramar Trade Center, fuera una operación ordinaria entre una empresa cubana y un inversionista extranjero, probablemente no habría mucho más que contar. Pero el nuevo dueño no es un actor cualquiera y su relación con Cuba es de larga data.

CEIBA aparece registrada en Guernsey, una isla y dependencia de la Corona británica ubicada en el Canal de la Mancha, frente a la costa de Francia, con un régimen tributario favorable que la ha convertido en centro financiero offshore.

Desde su creación, se ha presentado como un fondo internacional especializado en  inversiones en la Isla, específicamente en bienes raíces comerciales y en el sector turístico. De ahí que no resulta extraño que GAESA, con la que CEIBA ha trabajado durante años, le haya cedido la propiedad. Sin embargo, varias fuentes consultadas por este medio apuntan que la elección de CEIBA se explica también en la relación de cercanía y confianza con el régimen cubano.

Para un exfuncionario de la Embajada de Cuba en el Reino Unido, que trabajó en los años en los que fue creada la empresa, el objetivo con este traspaso podría ser “mantener el control en favor del Gobierno cubano”.

Según su testimonio, el proyecto comenzó a tomar forma entre finales de los años 90 y principios de los 2000, cuando La Habana buscaba nuevas fórmulas para captar inversiones internacionales tras el colapso del bloque soviético. La idea, explica el exfuncionario, era crear un vehículo capaz de atraer capital extranjero, pero administrado por personas de confianza para el régimen.

El nombre inicial de la empresa fue Beta Gran Caribe Fund Limited. Desde 2001 su principal gestor ha sido el abogado neerlandés Sebastiaan Berger, quien se mantiene dirigiendo el fondo en la actualidad y es un personaje recurrente en esta historia.

Un año después, la corporación fue rebautizada como CEIBA, el árbol de profundo arraigo en la cultura cubana, venerado por muchos y símbolo de la fundación de La Habana.

Asimismo, es un árbol conocido por su amplia y profunda maraña de raíces, lo que casualmente describe la estructura oculta, subterránea, con la que operan los militares cubanos para evadir el escrutinio público y el embargo. GAESA ha operado por décadas sin transparentar ninguna de sus acciones y, justo ahora, con las circunstancias adversas que ha traído la Administración Trump, necesita camuflarse mejor. Militar

Según el exdiplomático consultado, desde sus inicios las operaciones de CEIBA, al igual que las del Havin Bank, eran seguidas desde cerca por la representación cubana en Londres.

Tanto CEIBA y el Havin Bank como CIMEX (GAESA) serían, tal como lo describe un funcionario del Ministerio de Comercio Exterior y la  Inversión Extranjera, “un mismo sistema endogámico donde cada elemento está en función de un objetivo”. Ese objetivo es, para la fuente, asegurar el control del régimen, aunque “parezcan, con toda intención, entidades independientes”.

Según las fuentes consultadas, la operación con Monte Barreto no supondría entregar el control a un actor externo e inexplorado, sino trasladarlo hacia una estructura conocida por los propios militares cubanos.

Este argumento lo refuta Berger, quien asegura que la empresa extranjera posee el control completo sobre todas las operaciones y no consulta al Estado cubano ni a ninguna otra entidad. “No hay consejeros cubanos en su consejo de administración (todos dimitieron el 4 de junio de 2026) e IMB goza de plena autonomía, incluso en lo relativo a la contratación y remuneración de sus empleados”, dijo el abogado a CubaNet.

De hecho, el gestor de inversiones argumentó que esta transacción sería una muestra de cómo las cosas ahora sí están cambiando en Cuba, una opinión que evidentemente no comparte el Gobierno de Estados Unidos, que acaba de sancionar a la compañía.

Tras la designación, Ceiba rechazó públicamente la interpretación de Washington. En un comunicado difundido el pasado viernes, 24 de julio, la compañía sostuvo que la adquisición del 51% restante de Monte Barreto fue negociada en condiciones de mercado, se financió con fondos de la propia inmobiliaria y se completó dentro del plazo establecido para poner fin a sus relaciones comerciales con GAESA. CEIBA calificó la sanción como un error y negó que la transacción tuviera como propósito proteger activos o flujos de ingresos del conglomerado militar. Además, anunció que solicitará a la Oficina de Control de Activos Extranjeros y al Departamento de Estado su exclusión de la lista de personas bloqueadas.

¿Una venta en la que el dinero nunca salió del sistema?

Hasta aquí, la operación de venta podía interpretarse como una maniobra del Estado cubano para obtener liquidez en medio de la crisis  económica. Sin embargo, un reporte revela un detalle curioso que fue confirmado a CubaNet por el propio Berger. Economía

La operación no requirió aportaciones de efectivo por parte de CEIBA. Para la adquisición total de las acciones, la empresa utilizó los propios recursos generados por Monte Barreto: reservas acumuladas, dividendos no distribuidos y otros fondos que ya pertenecían a la inmobiliaria.

En otras palabras, la empresa fue comprada utilizando su propio dinero.

Para un funcionario de CIMEX entrevistado por CubaNet bajo condición de anonimato, ese detalle demostraría que el objetivo de la operación no era principalmente obtener recursos frescos para el Estado o atraer nuevos inversores. “No era necesario”, advierte. “El acuerdo fue una pantalla”.

Berger respondió que tales afirmaciones sobre la adquisición de IMB son “rotundamente falsas”.

Sin embargo, múltiples fuentes al interior de ministerios cubanos insisten en que el traspaso forma parte de una estrategia mucho más amplia, que apenas comienza.

La hipótesis coincide con la información aportada por otros dos expertos consultados para esta investigación, que describen el mismo fenómeno utilizando palabras distintas: reorganización, mutación, reestructuración. Pero el objetivo sería el mismo: una puerta giratoria que permita reducir la exposición directa de GAESA ante futuras sanciones internacionales.

Desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, el conglomerado militar se ha convertido nuevamente en uno de los principales objetivos de la política estadounidense hacia Cuba. Las sanciones financieras, las restricciones a empresas vinculadas con los militares y la posibilidad de nuevas medidas han incrementado los riesgos para quienes mantienen negocios con compañías controladas por las Fuerzas Armadas.

En ese contexto, desprenderse formalmente de determinados activos podría ofrecer una ventaja.

Si las propiedades aparecen registradas a nombre de empresas extranjeras aparentemente independientes, el costo político y jurídico de nuevas sanciones baja. Al menos, esa es la lógica que describen las fuentes consultadas por CubaNet, las cuales apuntan a que más empresas seguirán el mismo camino.

Monte Barreto sería solo el primer paso

Lo ocurrido con el Miramar Trade Center y la inmobiliaria no es un caso aislado. Fuentes vinculadas a distintos niveles de la estructura empresarial del régimen aseguran que otros activos estratégicos de GAESA podrían seguir el mismo camino en los próximos meses. Entre ellos mencionan otras empresas inmobiliarias, proyectos asociados a la Zona Especial de Desarrollo Mariel y una parte importante de la infraestructura hotelera administrada por cadenas extranjeras. Militar

Uno de los casos más avanzados sería el de Meliá Hotels International.

Dentro de la cadena española hay fuentes que advierten que varios de sus principales directivos han viajado recientemente a Cuba para acelerar negociaciones relacionadas con la adquisición de activos que hasta ahora la compañía solo administraba en nombre del Estado cubano.

Aunque este mes la compañía anunció oficialmente el cese de sus operaciones en Cuba, las conversaciones incluirían alrededor de una treintena de hoteles e inmuebles, cuya propiedad continúa en manos del Estado. Los funcionarios consultados sostienen que Meliá podría replicar la fórmula de CEIBA y adquirir el control y la propiedad total de varios de sus negocios en Cuba.

Precisamente, cuando se habla de Meliá, el camino también conduce al fondo de  inversión inglés.

Ya en 2018 ambas compañías habían anunciado un ambicioso programa conjunto de  inversiones durante la Feria Internacional de Turismo (FITCuba).

Cinco meses después, la Bolsa de Valores de Londres (London Stock Exchange) dio la bienvenida a CEIBA, convirtiéndola en el primer fondo enfocado en Cuba que cotizaba en ese mercado. A la ceremonia, por cierto, estuvo presente el personal diplomático cubano en Londres.

Ceiba recaudó 30 millones de libras (39 millones de dólares) mediante la emisión inicial de nuevas acciones. Tras este éxito, su empresa mixta TosCuba inició la construcción del hotel Meliá Trinidad Península, operado por Meliá Hotels International. Dirección

Un exdirectivo cubano de Meliá, que aceptó hablar con CubaNet, asegura que la presencia de una marca internacional en la Isla fue determinante para atraer inversionistas a CEIBA. Meliá dejó de ser simplemente un operador hotelero y se convirtió en una pieza esencial de la estructura de negocios de CEIBA, “una parte inseparable de su núcleo de proyección y estrategias de negocios”, afirma.

A través de la empresa conjunta HOMASI, ambos participan en un portafolio integrado por cinco hoteles: Meliá Habana, Meliá Las Américas, Meliá Varadero, Sol Palmeras y Meliá Trinidad.

El hombre que conecta muchas de las piezas

Si CEIBA fue concebida como una pieza esencial para este nuevo camino que ha tomado la inmobiliaria Monte Barreto, hay un nombre que aparece una y otra vez: Sebastiaan Berger.

El abogado neerlandés llegó a Cuba en 1996 como parte del equipo jurídico Trenité Van Doorne. Poco después fundó en La Habana el despacho Berger, Young and Associates, que con el paso de los años se convirtió en uno de los principales asesores legales de las  inversiones extranjeras en la Isla, donde residió hasta 2013.

Pero su papel va mucho más allá del de un abogado.

Berger figura como directivo o miembro de la junta en una extensa red de compañías relacionadas con CEIBA y, por tanto, con la Isla. Su nombre aparece asociado a sociedades registradas en Panamá, los Países Bajos, España y el Reino Unido vinculadas con la administración de propiedades inmobiliarias y complejos turísticos de gran envergadura en Cuba.

Berger también desempeñó un papel relevante en procesos que marcaron la relación financiera entre Cuba y el exterior. Por ejemplo, en 2008 publicó un exhaustivo libro con el marco legal para las empresas y personas interesadas en hacer negocios en Cuba.

Su presencia e influencia ―cuando de inversión extranjera en Cuba se trata― se mantienen hasta hoy y lo confirma la adquisición total de Monte Barreto.

Fue Berger quien presentó la propuesta de inversión para su aprobación al Consejo de Administración de CEIBA y quien lideró el equipo que implementó la transacción.

Todos los consultados creen que esa continuidad no es casual. Cuando uno sigue el rastro de Berger termina llegando siempre al mismo sitio: negocios estratégicos del Estado cubano.

Y es precisamente esa trayectoria la que ayuda a entender por qué, cuando GAESA decidió desprenderse de uno de sus activos más valiosos, la operación terminó en manos de una empresa dirigida por alguien que lleva casi 30 años trabajando junto al propio sistema. Militar

La lealtad que ha mostrado el abogado neerlandés sería un requisito indispensable porque, según sostienen los entrevistados, el objetivo nunca habría sido perder el control total de esos activos, sino mantenerlos bajo la administración de personas confiables.

La venta de Monte Barreto y otras transacciones en proceso marcan el inicio de una nueva etapa para GAESA. Más que una retirada, pareciera una transformación. Es la vieja nomenklatura cubana buscando la manera de blindar a sus descendientes, la nueva oligarquía. Sin embargo, la Administración Trump, con Marco Rubio como secretario de Estado, parece ir un paso adelante.

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Mario J. Pentón

27 julio, 2026

¡EXCLUSIVA! Así intenta GAESA esconder sus negocios para evadir las sanciones de Trump


Juan Manuel Cao Live

24 de julio, 2026

El periodista Mario Pentón invitado en CaoLive discute las últimas decisiones de Washington.


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miércoles, noviembre 26, 2025

Jorge Luis González Suárez desde Cuba: Los enormes basureros que proliferan por toda la ciudad generan peste y enfermedades, como la actual epidemia de arbovirosis.

La Habana que fue y ya no es

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Los enormes basureros que proliferan por toda la ciudad generan peste y enfermedades, como la actual epidemia de arbovirosis.

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Por Jorge Luis González Suárez

Noviembre 19, 2025

LA HABANA.- Celebramos un aniversario más de la fundación de San Cristóbal de La Habana. El 16 de noviembre de 1519, hace 506 años, se realizó el acto fundacional. Como siempre, la fecha llega con su ritual conmemorativo y los eventos previstos.

Es un orgullo para quienes nacimos en esta ciudad y también para quienes llegaron de otros lugares del país y hoy viven en la “capital de todos los cubanos”.

Sobre la fundación, varios historiadores discrepan del lugar original. Algunos sostienen que la villa se estableció primero en la costa sur de la actual provincia de Mayabeque.

Otros incluso dudan del sitio exacto de la famosa ceiba donde, aseguran, se celebró la primera misa. Ese árbol estaba casi a la orilla del mar. La ceiba actual ha sido sustituida varias veces por el daño del salitre. Si Cuba era un gran bosque, ¿no pudo haberse elegido otra ceiba cercana?

También la fecha es motivo de dudas. El Acta Capitular, que probaba el día fundacional, se perdió cuando el pirata francés Jacques de Sores atacó y quemó La Habana en 1555.

En los Archivos de Indias tampoco existe copia del documento. Por eso no es posible afirmar con certeza que La Habana se fundó el 16 de noviembre de 1519. Se cree que se escogió esa fecha porque en el santoral católico corresponde a San Cristóbal.

El pequeño asentamiento inicial creció durante cinco siglos hasta alcanzar unos 800 kilómetros cuadrados.

Antes de 1959, la modernización urbanística avanzó de forma constante. A las grandes residencias coloniales se sumaron las mansiones de Miramar y los hoteles y rascacielos del Vedado en los años 50. El resto de la ciudad se llenó de edificios multifamiliares, viviendas humildes, solares, cuarterías y mercados de todo tipo. Todo convivía en una urbe atravesada por amplias avenidas y calzadas.

Las fuentes documentales sobre La Habana son vastas. Hay obras de autores cubanos y extranjeros, además de grabados, fotos y películas. Entre los textos imprescindibles están “Lo que fuimos y lo que somos o la Habana antigua y moderna”, de José María de la Torre; “Habana Antigua”, de Manuel Pérez Beato; y “La Habana; apuntes históricos”, de Emilio Roig de Leuchsenring, primer historiador de la ciudad.

Hoy, caminar por La Habana revela un panorama desolador. Mucho ha desaparecido por la incuria y la desidia de las autoridades. Solo una pequeña parte del casco histórico está restaurada, gracias al fallecido Historiador de la Ciudad, Eusebio Leal. Esa zona es, además, la más visitada por los turistas.

Los derrumbes son frecuentes y causan heridos y muertos. Tras ellos, o tras demoliciones por mal estado, quedan espacios vacíos. En el mejor de los casos, se convierten en parques o parqueos.

Los enormes basureros que proliferan por toda la ciudad generan peste y enfermedades, como la actual epidemia de arbovirosis. La recogida de desechos es lenta y deficiente.

Si sumamos los apagones que dejan a oscuras grandes zonas, los comercios y servicios cerrados, la falta de agua potable en muchos barrios, el pésimo transporte urbano y el aumento de la delincuencia, tenemos un panorama que recuerda al infierno descrito por Dante.

Juan Formell tituló una de las canciones más conocidas de Los Van Van “La Habana no Aguanta Más”.

Cierto. Esa es una verdad como un templo

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Paquito Vlogs777

2025

Un Reflejo de lo que fuimos y lo que somos / (CUBA)



Pepe Forte

Noviembre 25, 2025

Cuba: Tétrico Panorama de Salud Publica

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DE LOS ARCHIVOS DEL BLOG BARACUTEY CUBANO

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano que desde hace años  he estado publicando.


Un detalle que quizás caracterice la personalidad de Eusebio Leal es la siguiente: 

En las primeras décadas de la República de Cuba, se suscitó un debate científico en la Academia de Ciencias de Cuba sobre la existencia o no de la legendaria ceiba en la reunión del primer cabildo habanero y en la primera misa. Don Fernando Ortíz  tenía la opinión que esa ceiba existió y Emilio Roig de Leuchsering (posteriormente   Historiador de la Ciudad de La Habana y supuesto  mentor de Eusebio Leal) afirmaba que no existió. El debate finalizó saliendo triunfante la idea de la NO existencia de dicha ceiba. Muchos años después Eusebio Leal en un oportunismo por incrementar el turismo a la Ciudad de La Habana y con ello las arcas de la tiranía Castrista  retoma la opinión de Fernando Ortiz y no la de su supuesto mentor, inventando leyendas alrededor de esa ceiba, y de sus supuestas sucesoras, que  es la que está en el templete muy cerca de la costa. Por cierto: ¿ Alguien ha visto alguna vez una ceiba frondosa muy cercana a una  costa? . Las profundas raices de las ceibas y el agua salobre cercana a las costas tienen mucho que ver. En la Península de Guanahacabibes se pueden ver, en el primer y en el segundo farallón,  ceibas raquíticas.

Eusebio Leal hasta desvistió del resano  los pocos restos de la antigua muralla que protegía a La Habana para aparentar que estaban en su aspecto original, lo cual no es  cierto. hay personas, incluyendo la viuda de  Emilio Roig de Leuchsering  y el hijo del Presidente Alfredo Zayas que trabajaba en la Oficina del Historiador de La Habana, que Eusebio Leal Leal nunca fue discípulo de Emilio Roig de Leuchsering.
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La Ceiba

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Sobre una añeja tradición habanera
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Por Waldo Acebo Meireles
Miami
28/11/2019

El pasado 16 de noviembre, de acuerdo a las noticias llegadas de por allá, los habaneros [de origen o adoptados] le dieron las tres vueltas a la ceiba que se encuentra en el Templete, en el extremo noroeste de la Plaza de Armas. Era una añeja tradición habanera, como aquella otra que se celebraba también en noviembre, el día 2, día de los Fieles Difuntos que nada tiene que ver con el Halloween de por acá, ni con el Día de los Muertos mexicano.

Era tradición en ese día, más bien en la noche de ese día, en la Plazuela del Santo Ángel Custodio, frente a la vetusta iglesia del mismo nombre, en ese reducido lugar que era conformado por el encuentro de la calle Compostela con Cuarteles, era la cima de la única colina existente en la Habana Vieja, celebrar una representación del Don Juan Tenorio de José Zorrilla, esto ocurría invariablemente todos los años, esa obra de sustancia trágico-religiosa que contenía, entre otros cientos, estos versos:

¿No es verdad, ángel de amor,
que en esta apartada orilla
más pura la luna brilla
y se respira mejor?

Que los habaneros, y también los que no lo eran, sustituían los últimos dos con otros más bien obscenos que hubiesen escandalizados a la pura e ingenua ideal receptora de los mismos.

Pero volvamos a la ceiba, pongámosla con mayúscula la Ceiba del tema, que Pichardo llamó séiba [SIC] y señalaba: “Arbol silvestre, el más grande de todos, el gigante de los campos, que con cien brazos abiertos parece amenazar el cielo”[1] Poético nuestro lexicógrafo, que además de considerar que es una voz indígena, le dedicó poco más de página y media al tema.

Pero volvamos a nuestro asunto, otro de nuestros eruditos consideró que esto de la misa a la sombra de una ceiba es una leyenda sin base alguna, ni documento que lo acredite en las Actas Capitulares habaneras, ni en los Archivos de India, en Sevilla[2].

(Ceiba y Templete, La Habana.)

Es decir que es un cuentecito bonito y que desarrolló una tradición que consistía en darle vuelta a la Ceiba tres veces en la dirección contraria a las manecillas del reloj y pedir un deseo, no tres como están ahora exagerando los habaneros y por otra parte no se realizaba esta actividad, que podía marear a alguna viejecita habanera, el día 16 sino en la noche anterior, y antes de las doce campanadas, así de complicada era la ceremonia.

Otro asunto es que esta de ahora es la quinta ceiba que ocupa tan especial lugar en el imaginario habanero, la primera, la supuesta original falleció en 1757 de muerte natural, sabrá dios a que edad, pero por lo menos tenía unos 250 años; la segunda la talaron en 1827 para construir el Templete, es decir fue asesinada con poco más de 70 años; la tercera a pesar de todos los esfuerzos realizados murió en 1960, mal pronóstico, con unos 140 años; la cuarta, la pobre le tocó ser sembrada por las inhábiles manos para la agricultura que ha demostrado el régimen, y duró hasta 2016, es decir fue una víctima más de esas incapacidades agrarias solo duró 56 añitos. ¿Cuánto durará la actual? No le arriendo ganancias.

Pero si le vamos a creer a otro de nuestros eruditos[3]: “…la ceiba de El Templete fue el emblema de la municipalidad de la villa de La Habana, y el más antiguo y permanente emblema de libertades ciudadanas que conservamos en Cuba. A esa ceiba debiera concurrir nuestro pueblo habanero en peregrinación cada vez que sienta mermadas sus libertades”; tendríamos que acudir a la Ceiba en peregrinación masiva y cotidiana, darle las tres vueltas y pedir un solo deseo. Uno solo es suficiente.

[1] Esteban Pichardo.- Diccionario provincial casi razonado de vozes y frases cubanas.
[2] Emilio Roig De Leuchsenring.- Actas Capitulares Del Ayuntamiento De La Habana T I Vol II pp. 177-180.

[3] Fernando Ortiz.- Archivos del Folklore Cubano, La Habana, Volumen Ill, Num. 3, pp. 287-288.



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martes, febrero 15, 2022

En "Ceiba", un íntimo documental del exilio y la familia cubana dirigido por la hija de Zoé Valdés: Attys Luna Vega Valdés aparecen testimonios de Zoé Valdés, Ricardo y Justo Vega, entre otros


Tomado de https://www.diariolasamericas.com/

"Ceiba", un íntimo retrato del exilio y la familia cubana

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El documental "Ceiba, memorias de una familia cubana", de Attys Luna Vega Valdés, cuenta con testimonios de Zoé Valdés, Ricardo y Justo Vega, entre otros

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Por Grethel Delgado

14 de febrero de 2022

MIAMI— Una mujer camina por la acera del malecón habanero con su hija en brazos. Se arregla el cabello mientras el viento le sacude la falda amarilla. Mira a ambos lados como si buscara algo. Son los años noventa y la joven se despide de un país donde no puede escribir con libertad. Más tarde aparece caminando por una calle francesa con su pequeña en un cochecito, y se detiene frente a una vitrina de librería donde hay fotos, manuscritos y libros suyos. Es Zoé Valdés, una reconocida escritora cubana en el exilio.

Como se lee en la página de la Maison De L’amérique Latine, “esta película recorre los recuerdos de la familia de la directora, de origen cubano, a lo largo de tres generaciones: sus abuelos, sus padres y la suya propia. Cuando tenía un año, casi dos, sus padres optaron por el exilio. No sólo porque se opusieron al régimen castrista, sino también porque su madre, escritora, tomó la decisión en ese preciso momento de contar en sus libros y a la prensa extranjera la realidad de su vida cotidiana”.

Vega Valdés ha cursado estudios de cine en la Universidad de París III y en la Universidad Católica de Valparaíso (Chile). Con su tema musical Perra obtuvo el premio Joven Talento, otorgado por Premios Latino en Marbella. Es la codirectora artística del Collectif La Houle. Actualmente estudia un máster en dirección y creación en la Universidad de París VIII, donde escribe el cortometraje de ficción Slam.

Escribir sobre una ceiba cortada

Con este material, Attys Luna indaga sobre la familia, el exilio y la identidad. Su interesante sello creativo demuestra a todas luces que es hija de su madre y de su padre. La joven tiene una sensibilidad especial para transmitir con imágenes una miríada de emociones y texturas culturales que rebasan el tiempo del documental. La joven cineasta y rapera presenta una visión poética de su infancia, de las bases que la conectan con Cuba y el destierro. Para eso se apoya en entrevistas con miembros de su familia y en locaciones en Francia, España y Estados Unidos, además de un rico material de archivo: videos tomados por su padre en Cuba, las imágenes del día a día en la casa, las necesidades, el pasado.

Al inicio, Attys Luna lee un mensaje de su madre, en una especie de declaración vital, de asunción de un legado poderoso que atraviesa todo el cuerpo audiovisual: “Cuánto desearía que vivieras más cercana de la poesía que de la guerra, que tus manos acaricien la tierra y pienses con sabiduría y sin rencores en el dolor del exilio”. La joven abre el álbum familiar, presenta un ensayo sobre sus raíces, que son fuertes y marcadas por dos padres con interesantes mundos creativos, pero a la vez rotos en un punto. Profundiza en la herida y obtiene descarnados relatos de una Zoé que tenía un policía censor detrás de cada página, de un padre “formateado” por el miedo, realidades que se repiten ahora mismo en la isla, donde la intimidad se interseca con la censura. Rescata los retazos de una comunicación fragmentada, de las cartas cruzadas en el exilio, la nostalgia de los cumpleaños, los que no se fueron y quienes no olvidaron.

“Los recuerdos más tristes son decir adiós”, confiesa en un momento Yanet Vega, prima de Attys Luna. Su otro primo, Damián Vega, ofrece su testimonio también desde Barcelona, España. “Prefiero más vivir aquí que volver a decir ‘yo soy cubano, vuelvo a Cuba, vuelvo a mi sitio’. Mi sitio no lo tengo actualmente en ningún lado”, dice Damián. Del otro lado del Atlántico, en Miami, su abuelo paterno Justo Vega pinta la casa donde vivía su esposa en Cuba. Pregunta su nieta: “¿Y esta casa sigue existiendo?” Justo responde: “A la vez que tú sales de Cuba una casa la pierdes, se la dan a otra gente. Por eso la estoy pintando, para que mi señora por lo menos tenga un recuerdo”.

Attys Luna se apoya en diversos referentes como los materiales del documental Fiel Castro (2008), realizado por su padre, Ricardo Vega. Va más allá de la utilización de los testimonios de los balseros cubanos y logra un enlace entre una misa reciente en la Ermita de la Caridad en Miami y otra de los años 90. El engarce pone los pelos de punta, habla de un dolor de isla que se extiende a lo largo de los años en un mismo canto. Los planos borrosos de los años 90 en Cuba, la ligereza de una madre que sostiene a su niña en plena calle, y el "no somos escoria" de un hombre a punto de echarse al mar, se quedan flotando en la mente del espectador.

Otro de los momentos más contundentes a nivel visual es el juego de planos donde Ricardo mira un majestuoso árbol por el visor de su cámara, y luego aparece igualmente con su cámara sobre un enorme tronco cortado, como quien escribe una nueva historia sobre una piel mutilada e insiste en una especie de renacimiento. Aquí hay un bello paralelismo con la ceiba, sagrada en la religión yoruba, que se practica en Cuba. Como explica Lydia Cabrera en El monte, la ceiba es la “madre de los árboles y de los hombres”, donde “se obtienen las cosas más imposibles”. Este árbol es símbolo de identidad y esencia cubanas; la ceiba no se corta, no se debe cortar, tampoco la familia.

En los agradecimientos del filme destacan quienes dieron su apoyo desde el primer momento, como Tania Assaf, Lucrecia, Omer Pardillo, Armando Lucas Correa, Enaida y Ramón Unzueta, Leopoldo Fernández Pujals, Pepe Triana, Ángel de Fana, el equipo de la Ermita de la Caridad en Miami y los Plantados, entre otros.

Hay que destacar su canción Mémé, una especie de preludio de este documental. En el video, la joven rapea una declaración de amor a su abuela materna, Gloria Martínez, mientras lleva flores por el caminito de un cementerio hasta llegar a su tumba. Entre Yemayá y la Virgen de la Caridad, Attys Luna invoca a su estirpe femenina, mira al espejo de su pasado y lanza frases como máximas de vida.

“La muerte no se ve, pero la toco con mis palmas”, rapea en una parte de la canción. Hay mucho poder en este tema, pero también mucha ternura. El mensaje cala hondo por la belleza de su letra. En esta canción hay rincones donde muchos podemos identificarnos.




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