miércoles, noviembre 26, 2025

Jorge Luis González Suárez desde Cuba: Los enormes basureros que proliferan por toda la ciudad generan peste y enfermedades, como la actual epidemia de arbovirosis.

La Habana que fue y ya no es

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Los enormes basureros que proliferan por toda la ciudad generan peste y enfermedades, como la actual epidemia de arbovirosis.

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Por Jorge Luis González Suárez

Noviembre 19, 2025

LA HABANA.- Celebramos un aniversario más de la fundación de San Cristóbal de La Habana. El 16 de noviembre de 1519, hace 506 años, se realizó el acto fundacional. Como siempre, la fecha llega con su ritual conmemorativo y los eventos previstos.

Es un orgullo para quienes nacimos en esta ciudad y también para quienes llegaron de otros lugares del país y hoy viven en la “capital de todos los cubanos”.

Sobre la fundación, varios historiadores discrepan del lugar original. Algunos sostienen que la villa se estableció primero en la costa sur de la actual provincia de Mayabeque.

Otros incluso dudan del sitio exacto de la famosa ceiba donde, aseguran, se celebró la primera misa. Ese árbol estaba casi a la orilla del mar. La ceiba actual ha sido sustituida varias veces por el daño del salitre. Si Cuba era un gran bosque, ¿no pudo haberse elegido otra ceiba cercana?

También la fecha es motivo de dudas. El Acta Capitular, que probaba el día fundacional, se perdió cuando el pirata francés Jacques de Sores atacó y quemó La Habana en 1555.

En los Archivos de Indias tampoco existe copia del documento. Por eso no es posible afirmar con certeza que La Habana se fundó el 16 de noviembre de 1519. Se cree que se escogió esa fecha porque en el santoral católico corresponde a San Cristóbal.

El pequeño asentamiento inicial creció durante cinco siglos hasta alcanzar unos 800 kilómetros cuadrados.

Antes de 1959, la modernización urbanística avanzó de forma constante. A las grandes residencias coloniales se sumaron las mansiones de Miramar y los hoteles y rascacielos del Vedado en los años 50. El resto de la ciudad se llenó de edificios multifamiliares, viviendas humildes, solares, cuarterías y mercados de todo tipo. Todo convivía en una urbe atravesada por amplias avenidas y calzadas.

Las fuentes documentales sobre La Habana son vastas. Hay obras de autores cubanos y extranjeros, además de grabados, fotos y películas. Entre los textos imprescindibles están “Lo que fuimos y lo que somos o la Habana antigua y moderna”, de José María de la Torre; “Habana Antigua”, de Manuel Pérez Beato; y “La Habana; apuntes históricos”, de Emilio Roig de Leuchsenring, primer historiador de la ciudad.

Hoy, caminar por La Habana revela un panorama desolador. Mucho ha desaparecido por la incuria y la desidia de las autoridades. Solo una pequeña parte del casco histórico está restaurada, gracias al fallecido Historiador de la Ciudad, Eusebio Leal. Esa zona es, además, la más visitada por los turistas.

Los derrumbes son frecuentes y causan heridos y muertos. Tras ellos, o tras demoliciones por mal estado, quedan espacios vacíos. En el mejor de los casos, se convierten en parques o parqueos.

Los enormes basureros que proliferan por toda la ciudad generan peste y enfermedades, como la actual epidemia de arbovirosis. La recogida de desechos es lenta y deficiente.

Si sumamos los apagones que dejan a oscuras grandes zonas, los comercios y servicios cerrados, la falta de agua potable en muchos barrios, el pésimo transporte urbano y el aumento de la delincuencia, tenemos un panorama que recuerda al infierno descrito por Dante.

Juan Formell tituló una de las canciones más conocidas de Los Van Van “La Habana no Aguanta Más”.

Cierto. Esa es una verdad como un templo

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Paquito Vlogs777

2025

Un Reflejo de lo que fuimos y lo que somos / (CUBA)



Pepe Forte

Noviembre 25, 2025

Cuba: Tétrico Panorama de Salud Publica

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DE LOS ARCHIVOS DEL BLOG BARACUTEY CUBANO

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano que desde hace años  he estado publicando.


Un detalle que quizás caracterice la personalidad de Eusebio Leal es la siguiente: 

En las primeras décadas de la República de Cuba, se suscitó un debate científico en la Academia de Ciencias de Cuba sobre la existencia o no de la legendaria ceiba en la reunión del primer cabildo habanero y en la primera misa. Don Fernando Ortíz  tenía la opinión que esa ceiba existió y Emilio Roig de Leuchsering (posteriormente   Historiador de la Ciudad de La Habana y supuesto  mentor de Eusebio Leal) afirmaba que no existió. El debate finalizó saliendo triunfante la idea de la NO existencia de dicha ceiba. Muchos años después Eusebio Leal en un oportunismo por incrementar el turismo a la Ciudad de La Habana y con ello las arcas de la tiranía Castrista  retoma la opinión de Fernando Ortiz y no la de su supuesto mentor, inventando leyendas alrededor de esa ceiba, y de sus supuestas sucesoras, que  es la que está en el templete muy cerca de la costa. Por cierto: ¿ Alguien ha visto alguna vez una ceiba frondosa muy cercana a una  costa? . Las profundas raices de las ceibas y el agua salobre cercana a las costas tienen mucho que ver. En la Península de Guanahacabibes se pueden ver, en el primer y en el segundo farallón,  ceibas raquíticas.

Eusebio Leal hasta desvistió del resano  los pocos restos de la antigua muralla que protegía a La Habana para aparentar que estaban en su aspecto original, lo cual no es  cierto. hay personas, incluyendo la viuda de  Emilio Roig de Leuchsering  y el hijo del Presidente Alfredo Zayas que trabajaba en la Oficina del Historiador de La Habana, que Eusebio Leal Leal nunca fue discípulo de Emilio Roig de Leuchsering.
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La Ceiba

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Sobre una añeja tradición habanera
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Por Waldo Acebo Meireles
Miami
28/11/2019

El pasado 16 de noviembre, de acuerdo a las noticias llegadas de por allá, los habaneros [de origen o adoptados] le dieron las tres vueltas a la ceiba que se encuentra en el Templete, en el extremo noroeste de la Plaza de Armas. Era una añeja tradición habanera, como aquella otra que se celebraba también en noviembre, el día 2, día de los Fieles Difuntos que nada tiene que ver con el Halloween de por acá, ni con el Día de los Muertos mexicano.

Era tradición en ese día, más bien en la noche de ese día, en la Plazuela del Santo Ángel Custodio, frente a la vetusta iglesia del mismo nombre, en ese reducido lugar que era conformado por el encuentro de la calle Compostela con Cuarteles, era la cima de la única colina existente en la Habana Vieja, celebrar una representación del Don Juan Tenorio de José Zorrilla, esto ocurría invariablemente todos los años, esa obra de sustancia trágico-religiosa que contenía, entre otros cientos, estos versos:

¿No es verdad, ángel de amor,
que en esta apartada orilla
más pura la luna brilla
y se respira mejor?

Que los habaneros, y también los que no lo eran, sustituían los últimos dos con otros más bien obscenos que hubiesen escandalizados a la pura e ingenua ideal receptora de los mismos.

Pero volvamos a la ceiba, pongámosla con mayúscula la Ceiba del tema, que Pichardo llamó séiba [SIC] y señalaba: “Arbol silvestre, el más grande de todos, el gigante de los campos, que con cien brazos abiertos parece amenazar el cielo”[1] Poético nuestro lexicógrafo, que además de considerar que es una voz indígena, le dedicó poco más de página y media al tema.

Pero volvamos a nuestro asunto, otro de nuestros eruditos consideró que esto de la misa a la sombra de una ceiba es una leyenda sin base alguna, ni documento que lo acredite en las Actas Capitulares habaneras, ni en los Archivos de India, en Sevilla[2].

(Ceiba y Templete, La Habana.)

Es decir que es un cuentecito bonito y que desarrolló una tradición que consistía en darle vuelta a la Ceiba tres veces en la dirección contraria a las manecillas del reloj y pedir un deseo, no tres como están ahora exagerando los habaneros y por otra parte no se realizaba esta actividad, que podía marear a alguna viejecita habanera, el día 16 sino en la noche anterior, y antes de las doce campanadas, así de complicada era la ceremonia.

Otro asunto es que esta de ahora es la quinta ceiba que ocupa tan especial lugar en el imaginario habanero, la primera, la supuesta original falleció en 1757 de muerte natural, sabrá dios a que edad, pero por lo menos tenía unos 250 años; la segunda la talaron en 1827 para construir el Templete, es decir fue asesinada con poco más de 70 años; la tercera a pesar de todos los esfuerzos realizados murió en 1960, mal pronóstico, con unos 140 años; la cuarta, la pobre le tocó ser sembrada por las inhábiles manos para la agricultura que ha demostrado el régimen, y duró hasta 2016, es decir fue una víctima más de esas incapacidades agrarias solo duró 56 añitos. ¿Cuánto durará la actual? No le arriendo ganancias.

Pero si le vamos a creer a otro de nuestros eruditos[3]: “…la ceiba de El Templete fue el emblema de la municipalidad de la villa de La Habana, y el más antiguo y permanente emblema de libertades ciudadanas que conservamos en Cuba. A esa ceiba debiera concurrir nuestro pueblo habanero en peregrinación cada vez que sienta mermadas sus libertades”; tendríamos que acudir a la Ceiba en peregrinación masiva y cotidiana, darle las tres vueltas y pedir un solo deseo. Uno solo es suficiente.

[1] Esteban Pichardo.- Diccionario provincial casi razonado de vozes y frases cubanas.
[2] Emilio Roig De Leuchsenring.- Actas Capitulares Del Ayuntamiento De La Habana T I Vol II pp. 177-180.

[3] Fernando Ortiz.- Archivos del Folklore Cubano, La Habana, Volumen Ill, Num. 3, pp. 287-288.



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jueves, octubre 23, 2025

Roberto Álvarez Quiñones: En solo 36 meses Cuba perdió 30.767 médicos, en su abrumadora mayoría porque emigraron a un ritmo de más de 10.000 anuales. ¿Por qué emigran tantos médicos cubanos?


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 Tomado de https://diariodecuba.com/

¿Por qué emigran tantos médicos cubanos?

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En solo 36 meses Cuba perdió 30.767 médicos, en su abrumadora mayoría porque emigraron a un ritmo de más de 10.000 anuales.

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Por Roberto Álvarez Quiñones

Miami

19 Oct 2025 

¿Cuántos médicos suizos, holandeses, daneses, canadienses, japoneses, o estadounidenses han emigrado y hoy, dispersos por todo, el mundo ejercen esa vital profesión incluso en otros continentes?

¿Cuántos médicos cubanos antes de 1959, graduados en Cuba, emigraron para ejercer esa profesión en otras naciones? La respuesta a ambas preguntas es la misma, poquísimos.

Para empezar, todo médico (y cualquiera otra persona) que emigra lo hace porque no le va bien en su país, o tiene su horizonte profesional muy limitado y quiere ejercer la medicina en un país que sí le ofrezca las oportunidades para su desarrollo, y a la vez, vivir mejor él y su familia.

Surgen entonces dos preguntas claves: 1) ¿cuántos médicos cubanos emigraron antes de 1959?; y 2) ¿cuántos lo han hecho después? Aquí las respuestas sí son muy diferentes.

No se sabe exactamente cuántos galenos cubanos se fueron a ejercer su profesión en otros países cuando la Isla era "explotada por el imperialismo", pero sí que fueron muy poquitos, casos aislados, singulares. Luego de asaltar el poder los Castro y el argentino Guevara son decenas de miles los médicos cubanos los que han emigrado, y lo siguen haciendo en oleadas impresionantes.

En solo 36 meses se fueron de Cuba unos 30.000 médicos

Bueno, en verdad más que emigrar los médicos cubanos se escapan. Huyen del mismísimo Diablo, para decirlo en términos literarios, hacia cualquier nación del mundo que les permita ejercer con dignidad y a plenitud su noble y vital profesión.

Antes de 1959 ocurría todo lo contrario. Algunos jóvenes estudiaban Medicina en el extranjero, pero para regresar y ejercer la profesión en Cuba. También médicos cubanos, la mayoría recién graduados en la Universidad de La Habana, cursaban estudios avanzados de posgrado en el exterior para ejercer la profesión en Cuba con mayor rigor científico.

Y eso lo digo con conocimiento de causa. De tres primos míos médicos, uno estudió la carrera en Francia, y los dos graduados en Cuba hicieron la especialidad en EEUU. Pero los tres regresaron y ejercieron en la Isla… hasta que llegó el comunismo.

Al grano, según el Ministerio de Salud Pública (MINSAP), en 2021 en Cuba había 106.131 médicos, pero al inicio de 2025 la cifra era de 75.364 galenos. En solo 36 meses Cuba perdió 30.767 médicos, en su abrumadora mayoría porque emigraron, a un ritmo de más de 10.000 médicos anuales, que ahora prestan sus servicios en otros países.

El MINSAP en 2021 contaba con 312.406 trabajadores, y al iniciarse el año 2025 la cifra era de 234.884.  El país perdió 77.522 trabajadores de ese importantísimo sector, incluyendo también técnicos calificados y enfermeros. En su abrumadora mayoría emigraron y ninguno de ellos para regresar más calificado a Cuba.

No hay en el mundo otro caso parecido al de Cuba

No hay en el mundo otro caso ni siquiera parecido al de Cuba. De la India, el mayor emisor de migrantes médicos del planeta, con una población de 1.451 millones de habitantes, emigran anualmente unos 50.000 médicos. Aplicada a la población de Cuba esa relación población-médicos emigrantes de la India, de la Isla debieran emigrar 310 médicos cada año, no 10.000.

Otro ejemplo más a la mano, de Honduras, un país muy pobre que tiene 11 millones de habitantes y 21.000 médicos, emigraron unos 1.000 médicos, entre 2022 y 2024, el 4,7% del total de médicos, una cifra muy inferior al 28,2% médicos cubanos que emigraron en los últimos tres años

Mucho menos existe otro Gobierno en el planeta que haya convertido en propiedad del Estado a decenas de miles de médicos a los que explota como esclavos modernos en decenas de países para apropiarse del 85%-90% de sus salarios en divisas.

Pero hagamos hoy abstracción de esta delincuencial trata de personas en pleno siglo XX, de la exportación de médicos cubanos como si fuesen "instrumentos parlantes" (así definía Marco Terencio Varrón a los esclavos en la Roma antigua). Detengámonos ahora en la pregunta de por qué se van de Cuba tantos médicos.

Sí, porque estamos hablando de la "potencia médica" de la cual tanto presumió el Embaucador en Jefe como una "obra de la Revolución", cuando era el tío Alexei quien desde Moscú obsequiaba el dinero para mantener aquella vitrina propagandística. Claro, al fallecer el tío la vitrina se vino abajo.

La salud pública castrista solo funcionó con dinero soviético

Antes del castrismo la salud pública cubana gozaba de fama mundial por alta calidad y eficiencia, y si luego de 1959 funcionó adecuadamente fue porque la Unión Soviética la financió. Luego, por un tiempo la narcodictadura venezolana evitó el colapso total del sistema sanitario cubano. Pero se acabó la plata venezolana y quedó al desnudo la "prepotencia médica". Hoy Cuba tiene un sistema sanitario muy inferior al de la Cuba precastrista.

A la hora de explicarse por qué tantos médicos cubanos se van del país alguien podría argüir que por las mismas razones que lo han hecho 3,5 millones de cubanos desde que los Castro Ruz y el argentino Guevara asaltaron el poder.

Pero no es así, porque en el caso de los galenos hay otro factor adicional que va más allá de la pobreza y el malvivir: el no poder ejercer debidamente la medicina en Cuba debido a las asombrosas dificultades que tienen para realizar su trabajo quienes al graduarse hicieron solemnemente el juramento hipocrático, llamado así en honor al griego Hipócrates (460-370 A.C), considerado como "Padre de la Medicina".

Se trata de un código de ética en la práctica de la medicina, que entre otras cosas declara: "Pondré todos los medios a mi alcance para  mejorar la calidad de la atención médica y para fortalecer la salud pública (…) siempre en beneficio del paciente (…) consagraré mi vida al servicio de la humanidad".

Porque uno de los peores azotes adicionales al malvivir de los médicos en Cuba es la insólita escasez de medicamentos y de insumos de todo tipo. Un cirujano cubano amigo mío que trabajaba en el hospital Miguel Enríquez de La Habana, me contó a principio de los años 90 que con frecuencia no se podían realizar intervenciones quirúrgicas porque no había hilo para hacer las suturas o gasa para contener la sangre. Que las jeringuillas para coger la vena eran reusadas y a veces no había cuchillas para sacarle punta a las agujas ya en mal estado.

Es sabido que en Cuba los pacientes tienen que llevar a los hospitales las sábanas, almohadas, bombillos y hasta el mercurocromo. No hay agua, las paredes y pisos están sucios, pululan cucarachas, mosquitos y los malos olores. En las farmacias cubanas no hay medicamentos, ni siquiera aspirina u otros analgésicos. Según reportan periodistas independientes, los hipertensos, cardíacos o diabéticos están meses sin sus medicamentos. Nadie sabe cuántos cubanos mueren al año por falta de medicamentos vitales.

Sin dictadura se restaurará el prestigio de la medicina precastrista

Y de regreso un instante a la explotación de médicos cubanos en ultramar. Hay aquí dos caras de la moneda. En una, esa trata de personas en ultramar agrava la crisis de la atención médica en Cuba, cada vez más carente de médicos y sobre todo de especialistas.

Aunque a los médicos en "misión" les retiran sus pasaportes y son vigilados por esbirros del MININT (vestidos de blanco), les es más factible escapar del Big Brother comunista en otro país y ejercer allí libremente la profesión, o irse para otra nación. Eso facilita el éxodo migratorio, la única válvula que tienen para dejar de ser explotados, realizarse plenamente como médicos, y vivir mejor ellos y sus familias.

Pero en la otra cara de la moneda vemos que Cuba ha perdido y sigue perdiendo gran parte uno de los segmentos más preciado de su capital humano, con el éxodo de esos médicos.

Así se cae por gravedad la pregunta medular: ¿Habrían emigrado tantos miles de médicos cubanos si Fidel Castro no hubiese existido?

Y ahí está el detalle, en la respuesta negativa. Es una desgracia paradojal de origen "revolucionario" que miles de galenos sean prácticamente forzados a emigrar y beneficien así a otros pueblos, no al de Cuba, con el ejercicio de su noble profesión. Gracias, Fidel. Gracias, Raúl.

Conclusión: el descalabro del sistema de salud pública únicamente puede ser detenido y solucionado si se echa del poder a la cofradía mafiosa que lo usurpa. Solo así se restaurará la merecida admiración y el respeto internacional de que gozaba la medicina cubana antes del diluvio castrista-comunista, cuando los nombres de extraordinarios doctores cubanos eran elogiados por todo el mundo.

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jueves, febrero 09, 2023

Juan Antonio Blanco: ¿Preparan en Cuba una privatización de la salud pública 'a la rusa'?

 ¿Preparan en Cuba una privatización de la salud pública 'a la rusa'?


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Tomado de https://diariodecuba.com/

¿Preparan en Cuba una privatización de la salud pública 'a la rusa'?

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Un sector de la población cubana, en especial los mayores de 50 años, ha aceptado por años las faltas de libertades del comunismo a cambio de 'salud y educación garantizadas'. ¿Y ahora qué?

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Por Juan Antonio Blanco

Miami

09 febrero 2023

Suceden cosas curiosas en Cuba. Acaban de conceder autorización a una MIPYME (TaTamanía) para que médicos, enfermeras y terapeutas monten un negocio privado de atención a ancianos. Tampoco La Habana ha reaccionado hostilmente al anuncio de un negocio privado (Horus Intellicare Solutions) para proveer servicios de telemedicina en territorio cubano desde EEUU, donde la diáspora pagará por la atención médica de sus familiares y amigos en la Isla.

¿A qué se debe la silenciosa tolerancia sobre esos hechos mientras se cocinan nuevas y más estrictas medidas contra la salida al exterior de médicos y enfermeras del sistema público de salud?

El laboratorio de ideas Cuba Siglo 21 había alertado el mes pasado de que los oligarcas de GAESA en Cuba se inclinan por copiar el sistema económico del Estado mafioso ruso. Lamentablemente, ya ese pronóstico fue validado por el anuncio oficial ruso-cubano de que Cuba procedería a una reforma general de su sistema económico bajo asesoría y supervisión de Moscú. Si bien eso es preocupante, ya era motivo de inquietud lo que estaba ocurriendo con el sistema cubano de salud, antes de hacerse este anuncio.

Según cifras oficiales, en Cuba el número de hospitales decreció entre 2008 y 2021 un 32%. Sin embargo, las inversiones en hoteles de lujo sobrepasan desde hace años las realizadas en el sector de salud pública por miles de millones de dólares. En apenas cinco años, del 2017 al 2021, la salud pública y asistencia social recibieron el 1,29% de las inversiones mientras que los "servicios empresariales, actividades inmobiliarias y de alquiler" fueron beneficiados con el 50,48% del total de las inversiones. No es casual que el pésimo mantenimiento de la higiene en hospitales provoque anualmente infecciones y muertes siendo las más recientes las de diez recién nacidos en un hospital materno.

Un sector de la población cubana, en especial los mayores de 50 años, ha aceptado por años las faltas de libertades del comunismo a cambio de "salud y educación garantizadas". Pero en la pandemia del Covid-19 en 2021 los cubanos enfrentaron la cruel realidad de que el sistema de salud pública es un sofisma. Los pacientes tienen que llevar a los hospitales no solo sábanas y toallas, sino también tienen que conseguir desde la sutura para las operaciones, hasta sueros y antibióticos. Y todo eso procede de la diáspora, sea en productos, o en remesas para adquirirlos en el mercado negro.

Lo que existe hoy en Cuba es algo nuevo y peor que el comunismo. Llámese Estado mafioso, Estado criminal, mafiocracia, cleptocracia autocrática o como se prefiera, el nuevo Estado cubano no tiene la menor intención de proveer a la población de salud y educación a cambio de arrebatarles sus libertades políticas y civiles. Estas se las siguen quitando sin garantizarles otra cosa.

¿Mejorará la salud pública con la asesoría de la mafia rusa? Difícilmente. No debe objetarse la posibilidad de que se abra un sector privado de salud, pero no a la rusa, de modo que caiga el sistema público y se privilegie a los amigos de la oligarquía con permisos para que monten sus negocios de medicina privada.

Las ideas de los tecnócratas rusos lograron que entre 2000 y 2018, el número de hospitales en su país pasara de 10.700 a 4.390 para una población de 146 millones. La mayor parte situados en Moscú y San Petersburgo. Pese a la existencia de un sector de medicina privada, actualmente se estima que solo un 20% de la población rusa tiene acceso a servicios médicos de calidad. En Rusia la inversión en los hospitales públicos ha sido relegada y su infraestructura se deteriora cada vez más. Y aunque los hospitales privados suelen encontrarse en condiciones aceptables, los precios son muy altos para el ciudadano medio.

Los líderes y tecnócratas rusos que ahora asesoran a Miguel Díaz-Canel denominaron ese proceso en su país "optimización" de la infraestructura de salud pública. ¿Adónde llevarán la salud pública de la Isla bajo su asesoría? ¿Podrán hundirla aún más? ¿La "reordenarán"? ¿La privatizarán en favor de la nueva mafia cubana y sus amigos?

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viernes, diciembre 16, 2022

Sacerdote Alberto Reyes desde Cuba: He estado pensando… en la libertad religiosa. En fin, todo esto sería posible si en mi tierra hubiera libertad religiosa… pero no la hay


 Tomado de https://www.facebook.com/

He estado pensando XV.

He estado pensando… en la libertad religiosa.


Por Alberto Reyes

14 de diciembre,2022

 Los seres humanos vivos permanecemos en tensión. Digo “vivos” porque hay quien anda por ahí pero ya decidió morirse: no piensa, no sueña, carece de horizontes.

 Esa “vida en tensión” parte del presente y se nutre de ideales y sueños posibles. Así, desde el presente, se visualiza el futuro deseable, y se tiende hacia él.

 Pero es muy importante que la tensión sea justa, porque una cosa es tender hacia un futuro deseable y otra cosa es enajenarse, imaginándose en un mundo deseado pero inexistente en el hoy.

 Yo tengo muchos sueños que, desde mi presente, me tensan hacia el futuro: sueño con un país donde haya pluralidad política, economía sana, libertad de expresión, disciplina social pero no represión… y sueño con un país donde haya libertad religiosa, que no se reduce a que los creyentes podamos reunirnos en nuestros templos a dar culto al Dios que nos congrega.

  •  Si en mi tierra hubiera libertad religiosa, no existiría una Oficina de Asuntos Religiosos encargada de controlar la práctica de la fe, de fiscalizar cada movimiento de la Iglesia y de llamar machaconamente a los obispos y superiores cuando les molesta lo que dice o hace un sacerdote o religioso, para intentar que sean ellos los que “metan en cintura” a ese sacerdotes o religioso mientras los realmente interesados quedan con las manos limpias.
  •  Si en mi tierra hubiera libertad religiosa, las iglesias tendríamos acceso a los medios de comunicación social, y podríamos ofrecer nuestros programas de radio y televisión, para dar a conocer a través de ellos el Evangelio de Jesucristo, que consideramos el mejor programa de vida que existe.
  •  Si en mi tierra hubiera libertad religiosa, las iglesias tendríamos la posibilidad de participar en el sistema educativo e intervenir en la formación de las nuevas generaciones, introduciendo en los programas de estudio clases de religión para aquellos que las quisieran, o estableciendo escuelas propias que permitan a los padres escoger la educación que deseen para sus hijos, según su fe, sus creencias y sus valores.
  •  Si en mi tierra hubiera libertad religiosa, las iglesias tendríamos acceso al sistema de salud, pudiendo ofrecer a la población más alternativas de atención sanitaria.
  •  Si en mi tierra hubiera libertad religiosa no tendríamos que depender de permisos para manifestar públicamente nuestra fe, y podríamos planificar y convocar misas públicas, procesiones, Via Crucis en las calles, cabalgatas navideñas… sólo con informar a las autoridades sobre el uso de los espacios públicos.

  •  Si en mi tierra hubiera libertad religiosa se permitiría la construcción de templos en aquellos lugares donde hay comunidades cristianas establecidas que a falta de templo tienen que reunirse en casas particulares. 
  •  Si en mi tierra hubiera libertad religiosa se podrían reconstruir los templos destruidos por huracanes o dañados por el paso del tiempo con un simple trámite de reconstrucción y no habría que sufrir un largo proceso de autorizaciones que puede durar años mientras las comunidades sobreviven como pueden.
  •  Si en mi tierra hubiera libertad religiosa no se demolerían templos considerados “ilegales”, que se hicieron sin los permisos correspondientes porque esos permisos nunca llegaron.
  •  Si en mi tierra hubiera libertad religiosa, se permitiría el registro oficial de nuevas denominaciones cristianas que quieren ejercer su derecho a evangelizar en Cuba.
  •  Si en mi tierra hubiera libertad religiosa, no se impediría la participación en celebraciones religiosas a cristianos cuyo pensamiento es diferente al discurso oficial del gobierno. Tampoco se acosaría continuamente con “llamadas de atención” a laicos, religiosos y sacerdotes que expresan opiniones diferentes a las del gobierno y, por supuesto, no se les “regularía”, impidiéndoles su movilidad, ni se les expulsaría de la tierra en la que quieren permanecer y servir.
  •  Si en mi tierra hubiera libertad religiosa, no se acusaría ni denigraría a los sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos que, movidos por su fe, levantan la voz para, ejerciendo su identidad bautismal de profetas, denunciar las injusticias sociales y que buscan acompañar a aquellos que son víctimas de esas injusticias.

 En fin, todo esto sería posible si en mi tierra hubiera libertad religiosa… pero no la hay.

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martes, septiembre 20, 2022

Roberto Álvarez Quiñones: Cuba, 1958: ¿Una revolución social o que se fuera Batista?

 Nota del Bloguista de Baracutwey Cubano

Fulgencio Batista y Zaldivar  dejaría de ser Presidente de la República  de Cuba el 24 de febrero de 1959, pues se cumplían los 4 años de  haber sido electo en las elecciones multipartidistas del 1 de noviembre de 1954. La Constitución de 1940 no permitía la reeleción y ella había sido ya restaurada al llamar a esas elecciones generales. Batista quiso empezar su mandato sin presos políticos y por eso planteó en el Congreso de la República  que se discutiera una posible Amnistía,General,  lo cual no era. singularmente extraordinario, pues esa amnistía fue la número 118  que se dió en la República de Cuba; veamos: 

Los gobiernos de la República de Cuba anteriores a 1959 se caracterizaron por ser gobiernos donde la clemencia y la generosidad estuvieron frecuentemente  presentes; tal es así que sumaron 118 las amnistías que se otorgaron desde el 20 de mayo de 1902 (fecha de la fundación de la República de Cuba) hasta el 8 de mayo de 1955. La Amnistía General para todos los presos políticos, en la que se incluyeron a todos los asaltantes al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953 y demás presos políticos pues fue de carácter general fue la número 118. En  el artículo  118 Amnistías en medio siglo de Cuba Republicana  de la autoría de René Ruiz, publicado en la revista Bohemia del 8 de mayo de 1955 se aborda la clemencia y generosidad de esos gobiernos y se muestra la siguiente estadística:


En este post del blog Baracutey Cubano añado una captura de pantalla del antes mencionado artículo de René Ruiz.

Sobre  esa amnistía de 1953  diré que el Presidente electo Fulgencio  Batista (electo en las elecciones multipartidista del 1 de noviembre de 1954) quería  empezar su  gobierno constitucional sin presos políticos y le sugirió al Congreso que estudiaran la posibilidad de otorgar una Amnistía General para los presos políticos. El Congreso, electo por el voto popular en esas elecciones, estaba conformado  en su gran mayoría por partidarios  de Batista pues el Partido Ortodoxo no quiso participar (se fue al llamado retraimiento) en esas elecciones y el Partido Auténtico, encabezado por el Dr. Ramón Grau San Martín, estaba en las boletas  pero al irse Ramón Grau al retraimiento dos días antes de las elecciones, muchos auténticos y simpatizantes de ese partido no fueron a votar,  no obstante los auténticos eligieron a 18 senadores y  16 concejales. Según algunas personas el Congreso votó casi unánimemente a favor de la Amnistía General salvo las excepciones de Rafael Díaz - Balart en la Cámara Baja y la de  Santiago Rey Pernas  en la Cámara Alta o Senado; otras personas dicen que no hubo excepciones pues en el libro del Congreso concerniente a esas fechas no aparece ningún discurso de Rafael Díaz -Balart Gutiérrez  en contra.

En el siguiente video Manuel Márquz - Sterling (eminente historiador cubano y Profesor Emérito de una universidad norteamericana recientemente fallecido y cuyo padre fue un adversario político de Batista ) afirma que con las elecciones del 1 de noviembre de 1954  Batista restituía la Constitución de 1940. 

En el texto El Imperio de la Ley en Cuba de la Comisión Internacional de Juristas, Ginebra, escrito en 1962 se lee:

«La ley constitucional de 1952 disponía en su Art. 256, de acuerdo con la modificación que se le hiciera por Decreto Ley No. 1133, del 30 de octubre de 1953 (G.O. 6 noviembre de 1953, Edic. Extr. No. 90) que la Constitución de 1940 sería restablecida a partir de la fecha en que tomara posesión del mando el presidente electo. Las elecciones presidenciales se celebraron el día 3 de noviembre de 1954, resultando electo Fulgencio Batista...Automáticamente, en virtud de la citada cláusula de tránsito constitucional, comenzó a regir nuevamente la Constitución de 1940». (ICJ, 1962, p. 92)). Andrés Domingo y Morales del Castillo había sustituido a Batista como mandatario para que Batista participara en las elecciones de noviembre de 1954.

En el artículo del Dr. Alberto Luzárraga (abogado y banquero cubano-americano) titulado El Tribunal Constitucional y su organización: una propuesta de reforma, se lee:

«Aunque sin duda hubo buenas sentencias, aparentemente el tema constitucional no cobró suficiente importancia en la conciencia popular ni en el Tribunal en sí. Este efecto se palpó a raíz del 10 de Marzo cuando por una votación de 10 contra 5 el Tribunal de Garantías (por sentencia #127 de 17 de Agosto de 1953) desestimó el recurso interpuesto por 25 ciudadanos contra los Estatutos Constitucionales promulgados por Batista; sin que esta decisión conllevase el mismo grado de censura popular que el golpe del 10 de Marzo y sin que se resintiese el funcionamiento del tribunal que siguió operando como si no hubiese faltado a su razón esencial de ser.

Es justo sin embargo reconocer que el voto de la minoría declaró que la Ley Constitucional de 4 de Abril de 1952 “es inconstitucional y no podrá aplicarse en ningún caso ni forma, debiendo ser derogada....por quebrantar los principios de soberanía popular innatos en el pueblo cubano....violar el contenido total de la Constitución de 1940 que no ha sido derogada, su articulado, su esencia, sus principios y razón de ser, y en suma por no provenir de órgano legitimado para hacerlo». (Luzárraga, 2014, p. 3)

Hago la observación de que los miembros de ese tribunal no estaban supeditados a Batista ni habían sido nombrados por Batista para ejercer esa responsabilidad; en general la rama Judicial fue independiente durante los gobiernos de Fulgencio Batista. Sería interesante conocer los argumentos de los que votaron a favor de desestimar el recurso. Tampoco he conocido de que Batista haya tomado represalias contra los 5 magistrados que votaron en contra de sus Estatutos.

 Después del 1 de enero de 1959 NUNCA se ha otorgado una amnistía por la dictadura castro comunista que oprime a Cuba desde esa fecha donde el odio y el resentimiento se disfrazaron de justicia en dolorosas y sangrientas parodias donde las sentencias prácticamente ya estaba dadas y, en ocasiones, hasta los ataúdes estaban presentes en las salas donde se estaban efectuando los ¨juicios¨. 


Nota aclaratoria sobre la definición de Amnistía 

La amnistía es la eliminación de la responsabilidad penal de un delito. Esta acción jurídica suele ser desarrollada por el Poder Legislativo y afectar a diversas personas que, anteriormente, habían sido consideradas culpables de una violación de la ley.

ALa amnistía es la eliminación de la responsabilidad penal de un delito. Esta acción jurídica suele ser desarrollada por el Poder Legislativo y afectar a diversas personas que, anteriormente, habían sido consideradas culpables de una violación de la ley.

Es importante distinguir entre la amnistía y el indulto. El indulto también es un recurso que extingue la responsabilidad penal, pero el autor del delito sigue siendo considerado como culpable. Es decir, el indulto sólo perdona el cumplimiento de la pena.

La amnistía, en cambio, se aplica sobre el propio delito (se perdona el delito, no la pena). Esto significa que la amnistía logra la extinción de la responsabilidad civil o penal y borra los antecedentes. La amnistía también puede generar consecuencias retroactivas.

Por otra parte:

Según se lee en el libro oficialista En el último año de aquella República, del autor Ramiro J. Abreu (ex oficial del MININT y funcionario del Departamento América del Comité Central del Partido Comunista de Cuba en los años ochenta del pasado siglo XX, años en que fue publicado dicho libro en Cuba), Batista hizo ciertos cambios en su gabinete, compulsado por ciertas fuerzas políticas nacionales y extranjeras y hasta por el propio Nuncio, Monseñor Luigi Centoz, que conllevó a una nueva imagen de su régimen y a una posible solución no violenta a la situación política del país. Leemos en sus páginas 81 y 82:

¨… Ya, desde antes, permitió la reestructuración de los partidos políticos de ´oposición´, restableció ´la libertad de prensa ´ y las garantías constitucionales´, y el 10 de marzo dio el indulto a 40 personas. Con el mismo propósito, Batista se deshizo de su Premier, Jorge García Montes, y nombró en ese cargo a su Embajador en Estados Unidos, Emilio Núñez Portuondo, De esta forma, dio paso al llamado gabinete de la concordia, con el cual procuró tener una apariencia de Gobierno flexible con ribetes liberales …¨

En ese libro también se lee, en sus páginas 99 y 100, que Batista en marzo de 1958 le propuso al Movimiento 26 de Julio que participara como un partido político en las próximas elecciones junto a los otros partidos. Fidel Castro se negó alegando que esa proposición era una trampa de Batista. Los que hemos padecido la tiranía de Fidel Castro  casi por  medio siglo, sabemos que la verdadera razón de la negativa de Fidel Castro era que no quería Poder, sino todo el Poder; solamente dejó oficialmente el Poder, a regañadientes y poco a poco, cuando estaba al borde de la muerte, designando a su hermano y cómplice Raúl Castro como su sucesor.




Acto de desagravio a Batista por el asalto al Palacio Presidencial el 13 de marzo de 1957. El acto se efectuó en los primeros días de Abril y asistieron más de 200 000 personas.

Inauguración del túnel de la Bahía de La Habana,. Batista al centro vestido de blanco, el 31 de mayo de 1958

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Tomado de https://diariodecuba.com/

Cuba, 1958: ¿Una revolución social o que se fuera Batista?

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Ante la interrogante del título, la respuesta sobre qué querían los cubanos habría sido evidente.

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Por Roberto Álvarez Quiñones

Los Ángeles

19 septiembre 2022

A Raúl Castro, Miguel Díaz-Canel, Ramiro Valdés y demás mandamases del régimen habría que preguntarles, cuando hablan de "continuidad", si a fines de 1958 los cubanos querían una revolución social, a lo bolchevique, o que Batista se fuera y se aplicase la progresista Constitución de 1940.

Si la interrogante mencionada arriba hubiera sido formulada en una encuesta nacional, probablemente más del 90% de los entrevistados habría respondido que se fuera Batista.

¿De qué continuidad habla el régimen entonces? ¿Hacía falta una revolución social en Cuba?

Uno de los tres países con mayor nivel de vida en Latinoamérica

¿Se necesitaba una revolución transformadora de la sociedad en un país que junto a Uruguay y Argentina registraba el más alto nivel de vida en América Latina, según datos de la ONU, y cuyo ingreso per cápita duplicaba al de España y se acercaba al de Italia? Precisamente en 1958 había en la Embajada de Cuba en Roma 12.000 solicitudes de italianos deseosos de emigrar a la Isla.

¿Se imaginó alguien en enero de 1959 que Cuba sería un país comunista y que 63 años después esa dictadura aún insistiría en su continuidad?

Ahora, atando cabos, uno no se sorprende con lo sucedido. Al organizar el criminal asalto al cuartel Moncada, Fidel Castro ya repetía la palabrita "revolución", cuando el pueblo lo que quería era restablecer la democracia y un Estado de derecho, sin tocar para nada el sistema de economía de mercado.

Las revoluciones sociales son iconoclastas, arrasan con todo

Sin embargo, una vez consolidado en el poder, Castro I fabricó tal vez el más exitoso de sus mitos: que en Cuba era necesaria una revolución porque éramos un país atrasado económica y socialmente, muy pobre, con pésimos servicios de Salud y Educación debido a la "explotación imperialista" y al capitalismo criollo.

Los cubanos, por su parte, no pensaban en eso. No se lanzaron a las calles las masas hambrientas y los sans culottes (gente pobre y marginada) que, en el París de la Bastilla, en julio de 1789, iniciaron la liberal Revolución Francesa. Es importante diferenciar entre rebelión o revolución política, y una revolución social. Las rebeliones políticas triunfantes modifican el estatus político, o incluso el Estado, pero no la estructura socioeconómica de la nación y de toda la sociedad.

Una revolución social arrasa con todo. No hay nada más iconoclasta, antidemocrático y arbitrario en el mundo. Cambia las relaciones de propiedad, producción, distribución, y los medios de comunicación. Transforma la política, la economía, la cultura, la educación, las costumbres, la ética, la moral, la filosofía. Lo coloca todo patas arriba con la promesa de "un futuro luminoso", frase que tanto gustaba a Lenin, Mussolini, Hitler… y Fidel Castro.

Pero lo del megalómano Castro I era atornillarse en el poder per secula seculorum (frase latina que aprendió en el Colegio de Belén, y le encantó), y la única forma de lograrlo era convirtiendo la rebelión política triunfante en dictadura comunista con fuertes rasgos fascistas, subvencionada convenientemente por Moscú, para disponer en Cuba de una cabeza de playa soviética en las narices de EEUU.

Para apuntalar su revolución, Castro mintió sin pudor alguno. Hablaba del malvivir en la Cuba previa. Pero la Isla, entre otras cosas, era el mayor exportador de productos agrícolas de Latinoamérica en proporción al tamaño de su población, según la FAO.

Cuba era el sexto país del mundo en automóviles por habitantes

En 1958 la Isla se autoabastecía de carne de res, cerdo, pollo, pescados y mariscos, leche, huevos, viandas, hortalizas, frutas tropicales, café y tabaco. Además, exportaba los excedentes tras cubrir el mercado nacional. Había entonces 6.6 millones de cabezas de bovinos, una por cada habitante. El consumo de carne de res en 1958 fue el tercero más alto de Latinoamérica tras Uruguay y Argentina, y uno de los más altos del mundo: 81 libras por persona, según el Statistical Year Book de la ONU y un informe del Ministerio de Hacienda de Cuba.

Además, Cuba poseía la mejor ganadería tropical del mundo, y ya había desplazado a Estados Unidos en la exportación hacia Latinoamérica de sementales de la raza cebú, unos 1.000 toros anuales. En 1958 se produjeron 960 millones de litros de leche, equivalentes a 2.6 millones de litros diarios, casi medio litro por persona.

En 1958, Cuba era el sexto país del mundo en automóviles por habitantes, solo superado por EEUU, Canadá, Gran Bretaña, Venezuela y Alemania Occidental. Había 156.000 automóviles, según la Dirección General de Impuestos. Cuba fue el segundo país del mundo (tras EEUU) en tener una red nacional de televisión. Era la nación de América Latina con más periódicos, revistas y aparatos de TV per cápita. Y con un millón de radiorreceptores, era el octavo país del planeta per cápita.

País avanzado en Salud Pública y Educación

Por otra parte, en 1958 Cuba tenía un médico por cada 980 habitantes, tercer lugar en Latinoamérica, por detrás de Argentina (uno por cada 760 habitantes) y Uruguay (uno por cada 860). Había 35.000 camas de hospitales, una cama por cada 190 habitantes, cifra superior a la de los países del Primer Mundo, con una cama por cada 200 habitantes.

A fines de los años 50 Cuba era el segundo país del continente con más baja mortalidad infantil, con 33 por cada mil nacidos vivos. Italia, en 1958, tenía una tasa de 50 por cada mil; Francia, 34 por mil, y Japón, 40 por mil, según la OMS. Sin revolución social, Cuba los superaba a los tres.

En 1956, Cuba fue reconocida por la ONU como uno de los países con menos iletrados en Iberoamérica y el mundo (23%). La mayoría de las naciones latinoamericanas, y España, rondaban el 50% de analfabetismo. En 1958, era el país que dedicaba mayor porcentaje del gasto público a la educación, con el 23%, según la UNESCO. El bachillerato cubano figuraba entre los mejores de Iberoamérica.

Imponer la revolución comunista, un crimen de lesa humanidad

Hoy casi nadie en Cuba sabe que, en la Universidad de La Habana, una de las más prestigiosas de América Latina, la matrícula anual costaba solo 60 pesos —60 dólares—, a pagar en tres plazos. Un joven podía graduarse de médico, ingeniero, abogado, arquitecto, contador público, físico-matemático, o en carreras de letras y pedagogía, con el pago de cinco pesos mensuales por las clases y las prácticas de laboratorio.

Todos los estudiantes de la Universidad de La Habana tenían atención médica y recibían hospitalización gratuita en la Clínica del Estudiante, en el séptimo piso del actual Hospital Fajardo en La Habana.

Y contaban con el Balneario Universitario en la Playa de Miramar (al final de la calle 42), con una piscina olímpica, cafeterías, salones para bailes y actividades diversas, canchas de voleibol, botes para remar y una playa con arena. Cada estudiante tenía además derecho a llevar un invitado. ¿Qué revolución podía anhelar un estudiante universitario en aquella Cuba tan "explotada" por el capitalismo?

La imposición del totalitarismo comunista (y fascistoide) en Cuba, ubicada en el corazón del mundo y la cultura occidentales, fue un crimen de lesa humanidad por el que Fidel Castro no pagó, pero que debe pagar su cómplice de origen y heredero en el trono.

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viernes, julio 15, 2022

Tania Díaz Castro desde Cuba: Una información para mis lectores sobre la falsa Covid-19

 
Tomado de https://taniadiazcastro.com

Una información para mis lectores sobre la falsa Covid-19

Por Tania Díaz Castro

Julio 5, 2022

Hemos salido al fin de la falsa Covid-19, aunque todavía hay gente en Cuba que usan el nasobuco por miedo al contagio. ¿Por qué miedo, me pregunto, si hay cerca de cien virus que, según los últimos descubrimientos de las ciencias médicas, atacan a los seres humanos, a los animales y a las plantas?

¿No sería esa la razón por lo cual en los salones de los altos jerarcas del dinero, se inventó la Covid para, sobre todo, reducir la población mundial, o sea, la humanidad y obtener ellos más dinero?

Por qué el régimen comunista castrista aprobó ese plan maquiavélico para el pueblo cubano, no se sabe todavía. Entre otras razones, pienso yo, sería por tapar la boca al pueblo y que se midiera al expresar sus ideas políticas, muy desafortunadas por estos largos años, según todos sabemos.

Pero hay otras explicaciones, claro que sí.

Yo siempre quise desmentir esta farsa y no pude. Donde escribía desde hacía largos años, en la página web de Cubanet, me lo prohibieron los que mandan, protegiendo sus pagas.

Debemos tener presente pues, aquel libro que durante años se hiciera a mimeógrafo en el Departamento de Divulgación del Ministerio de Salud Pública, llamado Anuario Estadístico de Salud Cubano, donde se conocía el número de muertes que ocurrían cada año a personas que padecían enfermedades graves y que la industria farmacéutica más avanzada del mundo no curaba, como el cáncer, el sida, la diabetes, enfermedades del corazón, cerebrovasculares, de las vías respiratorias, del hígado y otras.

Al año, según las estadísticas, eran cientos las muertes. Esas mismas, a partir del año 2020, se convirtieron, de la noche a la mañana, en muertes por Coronavirus.

Pero no todos se tragaron esa mentira. Estaban los médicos que sabían la verdad, el personal de enfermería de los hospitales y todas aquellas personas que, de una manera o de otra, trabajaban con aquellas estadísticas del MINSAP.

Yo, por ejemplo, que cubría programas de salud, como ¨Hacia una vida sana en por nuestros campos y ciudades¨, un programa estelar que salía por Radio Progreso a las once y media de la mañana y que lo escribí desde 1977 hasta 1984, jamás creí en esa patraña universal, porque manejé las estadísticas de salud como datos exactos de personas muertas cada año.

Desde el inicio de la Pandemia, Cuba acumuló siete mil 851 fallecidos por el virus. De esa manera el régimen represivo cubano, dirigido hoy por el señor Díaz-Canel, se convirtió en un bufón, como aquellos bufones de la antigüedad que alababan a los reyes para tener una buena vida y alejarse de la miseria y el hambre de los pueblos. .—

Tania Díaz Castro, 29 de junio de 2022.

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sábado, febrero 29, 2020

Andrés Reynaldo: La mina que decía 'Cuba'. Esta semana hubo más de un norteamericano que abrió los ojos sobre Cuba.

Alex Otaola a Bernie Sanders

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La mina que decía 'Cuba'

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Esta semana hubo más de un norteamericano que abrió los ojos sobre Cuba.
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Anderson Cooper (izq.) entrevistando a Bernie Sanders, 2016. THE HOLLYWOOD REPORTER

Por Andrés Reynaldo
Miami 29 Feb 2020 

Mal momento para que Bernie Sanders defendiera el legado de los Castro. Justo cuando en el establishment demócrata comienza a cundir el pánico ante la expectativa de que el izquierdismo se les convierta en socialismo real.

En verdad, Uncle Bernie dijo lo que los liberales estadounidenses llevan diciendo por 60 años. "Sí, los Castro fusilan, reprimen, exilian….Sin embargo, la educación, la salud… Es injusto decir que todo es malo". Dicho en el programa "60 Minutes", de la cadena CBS, una de las plazas fuertes del prime time dominical, frente al ultraliberal Anderson Cooper, Bernie pensaría que estaba en casa.

Pues no. Cooper, que en la cadena CNN oficia de cancerbero a las puertas de la corrección política, el #MeToo, el chantajismo de las minorías y la descerebrada intifada antioccidental de la academia, desguazó la plataforma sandernista con la agresiva lógica de un exasperado contable. ¿Y cuánto va a costar el programa de salud? ¿Y quién va a pagar por esto? ¿Quién por aquello? Bernie esperaba una alfombra roja y se encontró con un campo minado.

La explosión de la mina que decía "Cuba" en grandes letras rojas tiene que haber salpicado de mordiente metralla el mojón funerario de Fidel en Santa Ifigenia. Ya en los noticieros del domingo por la noche, la repulsa al castrismo compartía titulares con el coronavirus. Todavía sigue al cierre de esta columna.

De pronto, el establishment liberal estuvo clarísimo sobre la dictadura. Abundaron las comparaciones con los nazis. A la mañana del martes, en el programa The View, de la cadena ABC, Whoopi Goldberg (¡ya uno no puede con tanta sorpresa!) advirtió que alabar a los Castro equivale a minimizar a Hitler. Hemos leído editoriales y tuits sobre los presos políticos, los fusilamientos, la represión a los disidentes, la escasez. Por no faltar, salió a relucir el formidable récord de alfabetización precastrista. (Al respecto, habla por sí mismo el dato de que en toda la Isla nunca se doblaron las películas extranjeras y antaño tuvimos más cines que hoy Comités de Defensa).

El clímax vino en el debate de los precandidatos el martes a la noche en Carolina del Sur. Bajo el abucheo de la audiencia, Bernie insistía (correctamente) en que no había dicho nada que no dijera Barack Obama. Al exvicepresidente Joe Biden se le pusieron los tres pelos de punta. De hecho, el rechazo al castrismo fue su más vehemente pasaje en el debate. A toda dentadura y con preocupante espasmo ocular, Biden aseguró que ni él ni Obama jamás elogiaron ningún aspecto del castrismo ni han consentido con ningún régimen autoritario. ¿Qué les parece? ¡Y ni una sola mención al embargo!

Excepto Elizabeth Warren, el resto de los precandidatos se sacudió el castrismo a cuatro manos. Pete Buttigieg, el más joven y, probablemente, el único a quien espera un mayor destino político, cerró lamentando que a estas alturas hubiera demócratas tratando de mostrar el lado bueno de los Castro.

Más tarde, en el programa "Cuomo Prime Time", de CNN, vimos tragar en seco y con temblores de barbilla al editor político de The New York Times, Patrick Healey, frente a la andanada anticastrista de la analista Karen Finney.

Healy, familiar por su izquierdismo a todo lector asiduo del NYT, argumentó, grosso modo, cuán difícil era condenar a unos líderes que habían hecho tanto por su pueblo. Finney precisó que bastaba ir a Cuba para ver lo que no habían hecho. La educación castrista, agregó en amplio detalle, no fue otra cosa que el vehículo del adoctrinamiento totalitario.

Robert Conquest estableció que todos somos conservadores en lo que más nos importa. También, que una organización acaba por derivar hacia la izquierda si no se propone ser deliberadamente conservadora. Estas dos leyes históricas aplican a los demócratas. Ahora están probando cuán amargos son los frutos que sembraron. Amargos, con un potencial venenoso.

La ola socialista no es poca cosa. Su tumultuosa base consiste en dos generaciones educadas en el odio al capitalismo y el mercado, la supresión (si viene al caso, violenta) de las ideas conservadoras en las universidades, la noción de una América irredimiblemente imperialista, decadente y racista, la apreciación del cambio climático en términos religiosos y la denuncia de las humanidades y por último las ciencias como el maligno legado del hombre blanco.

Para el Partido Demócrata acaso haya sonado tarde la alarma de Bernie. Imposible saber si en noviembre el sandernismo pasará del sueño al coma. Pero esta semana hubo más de un norteamericano que abrió los ojos sobre Cuba.
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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Es importante puntualizar que en Cuba antes del triunfo de la revolución de 1959 había educación gratuita  desde la escuela primaria hasta la universitaria.   En los años 50 del pasado siglo más del 20% de la matrícula de la Universidad de La Habana eran matrícula gratis pese a que la carrera más  costosa era la de Medicina  con un costo de 70 pesos cubanos anuales   (incluyendo 5 pesos por el uso del estadiun universitario)  y el pago se podía hacer en tres cuotas. También existía educación privada. El Estado cubano en esa época era uno de los Estados de América Latina que  dedicaba, de su presupuesto anual, el mayor porciento a la Educación de sus habitantes.
FIDEL CASTRO RUZ EN EL DISCURSO PRONUNCIADO EN CONMEMORACION DEL XX ANIVERSARIO DEL ATAQUE AL CUARTEL MONCADA  EL 26 DE JULIO DE 1973 EXPRESÓ: En la educación está el instrumento fundamental de la sociedad para desarrollar los individuos integrales capaces de vivir en el comunismo.  

Tampoco podemos ignorar que el Estado Castrista  le pagaba y paga de por vida salarios indecorosos  a todos sus trabajadores, incluyendo a los profesionales. Durante décadas  más del 90% de la fuerza laboral de Cuba tenía como patrón al Estado con sus escalas salariales. 

Finalmente: 

Una de las ideas fundamentales del comunista Antonio  Gramsci puede resumirse en su frase: “Tomen la educación y la cultura y el resto se dará por añadidura”.

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¿Y la educación y la salud pública?

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La vitrina sanitaria y educacional del castrismo existió, pero no fue autóctona, sino un  castillo de naipes construido con dinero ajeno.
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Por Roberto Álvarez Quiñones
Los Ángeles
8 Sep 2015

Tras el reportaje El suplicio de cada inicio de curso: comprar un uniforme  , publicado en DIARIO DE CUBA, parece oportuno echarle un vistazo al derrumbe de la espina dorsal de la propaganda castrista durante décadas: la educación y la salud pública como "obra genuina de la revolución".

Ambos servicios sociales, sin costo alguno para pacientes y educandos, conformaron la imagen más fuerte que Fidel Castro  vendió al mundo entero en su afán de mostrar que Cuba gozaba de un sistema social superior al vigente en Latinoamérica y en todo Occidente.

Pero "para decir mentiras y comer pescado, hay que tener mucho cuidado", como reza el refrán español. Resulta que hoy los Castro ya no hablan de educación ni de salud pública, como no sea para decir que la exportación —léase explotación— de miles de médicos, enfermeros y técnicos de la salud es la mayor fuente de divisas del país.

El Gobierno ya no logra que las escuelas y las universidades funcionen adecuadamente. Faltan libros de texto, libretas, lápices, uniformes, materiales y equipos imprescindibles. Tampoco hay suficientes maestros y profesores calificados, ni programas de estudio de acorde con los nuevos tiempos de avances tecnológicos —revolucionarios de verdad— que en el orden educacional van marcando a su paso esta primera centuria del tercer milenio.

La calidad de la enseñanza cubana es mala por lo general. Y los edificios y muebles de las escuelas casi sueltan los pedazos por falta de mantenimiento. El presupuesto nacional para la educación ha sido reducido drásticamente. En fin, que el sistema de educación en Cuba prácticamente colapsó.

Se cierran hospitales

En el sector de la salud, la "revolución", en vez de aumentar el número de camas y de centros hospitalarios, y modernizarlos, como hacen todos los países, lo que hace es clausurarlos. Casi 60 hospitales han sido cerrados desde 2010. La nación ya perdió la cuarta parte de su capacidad de hospitalización.

Decenas de miles de empleados de la salud han sido despedidos. Los consultorios del médico de la familia se redujeron de 14.007 en 2006 a 11.486 en 2012, y luego han ido desapareciendo en la medida que aumenta la exportación de médicos.

Esclavos de bata blanca

Todavía algunos organismos internacionales se hacen eco de la propaganda castrista y afirman que Cuba es el país del mundo que cuenta con el mayor número de médicos por habitante. Falso. Casi la mitad de los 82.000 médicos cubanos graduados en la Isla (también se gradúan extranjeros) prestan servicio en 67 países, fundamentalmente en Venezuela (unos 28.000) y Brasil (11.487 en junio de este año). Algo increíble.

Son enviados por el régimen no por altruismo, sino para apropiarse del grueso del salario de dichos doctores en moneda convertible. Esos galenos son verdaderos esclavos de bata blanca en pleno siglo XXI.

Con tanta escasez  de médicos en Cuba ha caído peligrosamente la atención primaria de la salud y en mayor grado la atención médica especializada. Muchas intervenciones quirúrgicas  no se realizan por falta de cirujanos, o de lo necesario para operar.

Las entidades sanitarias globales aún deslumbradas por el castrismo tampoco dicen que de los  3.8 millones de viviendas que hay en la Isla el 29% de ellas carecen de abastecimiento de agua por acueducto y que el 61% no tiene desagüe hacia sistemas de alcantarillado; ni que las aguas albañales corren como riachuelos medievales por muchas calles de las ciudades.

(Caricaturas y foto añadidas por  el  bloguista de Baracutey Cubano)

La propia prensa oficial critica el estado calamitoso de los hospitales, en los que la falta de higiene es alarmante. Pululan las cucarachas y los mosquitos. Los pacientes tienen que llevar sus sábanas, almohadas,  bombillos, y a veces hasta las jeringuillas, el yodo y el mercurocromo. Y la poca comida para los hospitalizados es intragable.
El tío Boris pagaba la cuenta

¿A qué se debe ese cataclismo sanitario y educacional de la "revolución"? La respuesta es simple: los sistemas de salud y de educación en Cuba eran financiados por la Unión Soviética y, cuando ese país se desintegró, arrastró consigo a los servicios sociales cubanos, pese al apuntalamiento que durante varios años han tenido con las subvenciones de Venezuela.

Ciertamente entre los años 60 y fines de los 80, según los estándares del Tercer Mundo, Cuba tuvo un alto nivel sanitario y educacional. Castro, en sus discursos grandilocuentes, hacía creer que el sistema económico "superior" existente en la Isla sustentaba aquellas prestaciones sociales.

Se ampliaron los servicios médicos gratuitos a la población, incluyendo zonas rurales, con una calidad aceptable internacionalmente y destacada en ciertos aspectos científicos. Se erigió una vasta red de escuelas a lo largo y ancho de la Isla, la cual elevó el "piso" educacional general y contribuyó a formar decenas de miles de profesionales universitarios.

Pero por los discursos del dictador nadie en el mundo, ni siquiera dentro de Isla, podía percatarse de que todo era  postizo. El Comandante en Jefe se acreditaba los honores, pero era el tío Boris quien pagaba la cuenta, con subsidios que oscilaban entre $2.000 y $4.000 millones anuales. Fue cuando faltaron las subvenciones soviéticas que se evidenció la imposibilidad del castrismo de sufragar los gastos sociales de que tanto presumía.

De alguna manera los subsidios de Venezuela pudieron solventar parte de esos gastos sociales durante algunos años. Pero el deterioro incesante de la economía cubana ha venido ensanchando tanto el barril sin fondo en demanda de cash que los regalos chavistas se hicieron insuficientes. Para colmo el precio del petróleo se desplomó.

Éxodo imparable de maestros

La falta de recursos financieros externos para la educación generó otro factor que ha agravado seriamente el panorama. Debido al ínfimo salario que reciben los maestros (unos 20 dólares),  estos abandonan la profesión para trabajar por cuenta propia, bien como "repasadores" (maestros privados), o para abrir una "paladar", etc. El Gobierno les aumentó algo el sueldo, pero dada la inflación desmesurada estos no alcanzan el poder adquisitivo equivalente al de 1989, antes de desintegrarse la URSS.

Lo cierto es que ya casi nadie quiere ser maestro en Cuba. El Gobierno informó que de 19.859 plazas disponibles nacionalmente en 2015 para cursar estudios pedagógicos, solo se matricularon 4.398 alumnos. O sea, 15.461 plazas (el 78%) se quedaron sin cubrir porque nadie se interesó por ellas.

La conclusión de todo esto es que los hermanos Castro y la Junta Militar que los sostiene en el poder engañaron al pueblo de Cuba y al mundo. La educación y la salud pública no constituyeron en verdad un "logro de la revolución". La  improductiva economía centralmente planificada instaurada por el dueto Che Guevara-Fidel Castro nunca habría podido sustentar aquellos servicios porque sobrepasaban la precaria capacidad financiera del país.

Sin el dinero del Kremlin y los petrodólares bombeados desde Caracas no habrían funcionado ni medianamente los hospitales y las escuelas. El way of life de los cubanos habría retrocedido a la Edad Media, al borde de la hambruna y las epidemias cíclicas, dependiendo sobre todo de la ayuda humanitaria internacional.

Moraleja: la vitrina sanitaria y educacional del castrismo existió, pero no fue autóctona, sino un  castillo de naipes construido con dinero ajeno.

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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano 

Sin embargo, Cuba durante  su período de República (1902-1958) ocupó una posición privilegiada  a nivel regional y hasta mundial en Educación, Salud y Economía  por sus propios recursos, pues la Deuda Externa  Cubana era aproximadamente de 40 millones de dólares que eran aproximadamente  la misma cantidad en pesos cubanos, pues el peso cubano llegó a valer 1, 2 y hasta 3 céntimos por encima del dólar; una cantidad irrisoria cuando tenemos en cuenta la Renta Nacional cubana de esa época. Esa Deuda Externa  por habitante era aproximadamente de 7 dólares. A continuación y básicamente algunos fragmentos de mi artículo UNA PRIMERA APROXIMACIÓN A LA REPÚBLICA (1902-1958) publicado en la revista Vitral,  número 49, de la Diócesis de Pinar del Río en el año 2002 cuando yo aún vivía en Cuba.


EDUCACIÓN 

La inmigración masiva hasta mediados de los años treinta (el crecimiento demográfico de Cuba por décadas entre 1902 y 1919 fue de una magnitud extraordinaria: 39%, según plantea Pichardo en su página 468), y muy en particular los miles de braceros antillanos, influyó en la tasa de analfabetismo de los habitantes del país. El 24.8% de 1 193 058 de inmigrantes que llegaron a Cuba entre 1902 y 1934 eran procedentes de Jamaica, Haití y Puerto Rico (Ibarra, 452); la inmensa mayoría eran braceros. No obstante lo anterior, en la década de los cincuenta, el nivel de analfabetismo se encontraba entre el 18% y el 23% (según diferentes autores), siendo uno de los más bajos de América ya que ocupaba el 4to. lugar  en cuanto a la población que sabia leer y escribir. Existía la enseñanza pública (gratuita) a cargo del Estado para todos los actuales niveles y tipo de enseñanza pero con otros nombres: Primaria, Superior, Bachillerato, Comercio, Técnica Industrial, Universidad, etc.; en algunas de ellas, la selección se hacía por escalafón mediante exámenes de ingreso dado el número limitado de plazas.

Según el testimonio de algunos familiares y amigos, la matrícula en la Universidad de la Habana en la década del veinte costaba aproximadamente 30 pesos y en la década de los cincuenta, 50 pesos; pero si se presentaba una carta, solicitando que no se le cobrara esa entrada inicial por poseer bajos ingresos, se le exoneraba del pago de la matrícula. Para resolver el costoso problema de los libros para estudiar, se crearon las bibliotecas escolares y universitarias. Al terminar la década de los cincuenta, existían 3 universidades públicas y varias privadas, aunque de estas últimas, la única con verdadera importancia era la de Santo Tomás de Villanueva, en Miramar. El número de profesores y alumnos universitarios eran respectivamente de 801 y 22 500 (Anuario Azucarero 1958, 11). Al comenzar la República, los alumnos universitarios eran poco más de 300.

En 1958 la educación privada se desarrollaba notablemente y contaba con una matrícula de aproximadamente 90 000 alumnos (Abreu, 42). La enseñanza privada le aliviaba al Estado cubano los gastos concernientes a Educación, pues le ahorraba los gastos de educación de aquellas personas que tenían la solvencia económica para ello y deseaban pagarla; además, la educación privada garantizaba, en cierta medida, el tipo de educación que deseaban los padres para sus hijos acorde a sus valores e intereses personales. En algunas ocasiones parte del cobro de la matrícula servía para brindarles matrícula gratis a niños y adolescentes pobres en escuelas anexas a esas instituciones; un ejemplo de lo anterior ocurría en el antiguo Colegio de Belén, hoy Instituto Técnico Militar (ITM) . El Estado cubano antes de 1959 no era dueño de los medios de producción y de los servicios; básicamente su presupuesto se obtenía de la recaudación de aduanas y de una limitada recaudación de impuestos por diferentes rubros.

En el año 1956-1957 se gastaron 75,8 millones en Educación y Cultura, los cuales representaban el 22,3% de los gastos del presupuesto del Estado cubano (Zuaznábar, 107); porciento que comparado con los que dedicaron a ese rubro el resto de los países latinoamericanos en los años 1975, 1980 y 1984, solamente fue superado por Costa Rica en 1975, Bolivia en 1980 y 1984, Colombia en 1984, Ecuador en 1975 y 1980 y Venezuela en 1984 (Anuario Estadístico de Cuba, 672). La enseñanza pública en la anterior República no estaba politizada en cuanto a sus contenidos, objetivos y exigencias.

La corrupción administrativa gubernamental provocaba que una parte de esos recursos fueran malversados por algunos funcionarios. El escándalo producido por la apropiación de los recursos financieros destinados al Desayuno Escolar en la década de los cincuenta, es un ejemplo inequívoco de la existencia de esa corrupción.

En 1958 había en el país 21 Institutos de Segunda Enseñanza, 6 Escuelas Normales para maestros, 9 Escuelas Profesionales de Comercio, 11 Escuelas del Hogar, 1 Escuela Nacional de Bellas Artes, 3 Escuelas de Artes Plásticas, 3 Escuelas de Artes y Oficios, 3 Escuelas Técnicas Industriales, 108 Escuelas Primarias Superiores, 40 Misiones Educativas, 1 824 Escuelas Primarias Elementales Urbanas, 4 114 Escuelas Primarias Elementales Rurales, 9 898 Aulas Escuelas Elementales Urbanas y 4 669 Rurales, 1 597 Kindergartens (o preescolar) y 736 Centros de Enseñanza Privada, 6 Escuelas de Agricultura, 350 Clubs de Enseñanza Agrícola, 1 Instituto Cívico Militar y Centro Superior Tecnológico. Todo el sistema educacional de Cuba estaba integrado por unos 20 000 profesores y 500 000 alumnos aproximadamente. (Anuario Azucarero de Cuba 1958, 11).

La hoy llamada Educación Especial estaba en un grado de desarrollo muy incipiente y muy limitada; estaba generalmente a cargo de instituciones de caridad y religiosas.

SALUD

En 1958 la tasa bruta de mortalidad de la población era del 6,4 por cada mil habitantes (Zuaznábar, 1) pese a la situación política y de confrontación armada que existía en el país; en 1953 había sido de 6,3 por cada mil habitantes. Esa tasa ubicaba a Cuba entre los países de menor tasa de América Latina y con índices que solamente alcanzaron muchas de sus repúblicas hermanas iberoamericanas veinte años después (Anuario Estadístico de 1988,629 ). La esperanza de vida al nacer era de 58.8 años y la mortalidad infantil en menores de un año era de 32,5 por cada mil nacidos vivos, la cual desde principios de siglo seguía una tendencia decreciente (Zuaznábar, 1) pese al existente rechazo social al recurso del aborto, rechazo que existía hasta en casos en que se presentaran malformaciones fetales en el embarazo, y la no invención todavía en el mundo de algunas pruebas de análisis de laboratorio clínico o algunos instrumentos de la electromedicina(como es, por ejemplo, el equipo de ultrasonido) los cuales permiten detectar tempranamente problemas serios en el embarazo. La esperanza de vida de 58.8 años era superior en esa época a la de muchos países de América Latina y el Caribe, y mayor que las que alcanzaron veinte años después todos los países de África, salvo Argelia y Túnez (Anuario Estadístico 1988, 627). La cifra de mortalidad infantil cubana de 32,5 correspondiente a 1958 era todavía en la primera mitad de los años ochenta mejor que la de muchos países de Latinoamérica en esos años: Paraguay (45,0), Ecuador (69,5), Brasil (70,6), Méjico (53), Colombia (50), Bolivia (124,4), Honduras (82), Perú (98,6), Argentina (35,3), El Salvador (35,1) y Guyana (36,2) (Anuario Estadístico de 1988, 629). América Latina en su conjunto presentó aún en el año 2001 la cifra de 32 (Granma, 5). Cuba en estos dos últimos parámetros tenía índices pertenecientes al Primer Mundo de esos años según los datos de la UNICEF que aparecen en la Tabla de la página 16 del Material de Estudio Nro. 3 del Ministerio de Educación; los valores de Cuba en 1958 en estos dos parámetros con respecto de los Países en Desarrollo y Países menos Desarrollados fueron similares o mejores que los que ellos presentaron en 1992: En China y Vietnam la mortalidad infantil en 1996 era respectivamente de 34 y 40 por mil nacidos vivos (Robaina, 35).

La población cubana en 1958 era de aproximadamente 6 763 736 habitantes y había en el país 6 286 médicos ( sin incluir estomatólogos ) y un total de 32 501 camas y de ellas 28 536 de asistencia médica (Anuario Estadístico de 1988, 564 y 569). Del total de camas de servicio hospitalario 10 643 pertenecían al servicio estatal, servicio en el cual laboraban 1 125 médicos (Zuaznábar, 5). El 51% de las camas de los hospitales estaban situadas en la capital del país (Abreu, 40). Los números de habitantes por cama (237) y de habitantes por médico (1076) en 1958 eran mejores que los de la mayoría de los países latinoamericanos en esa época y más aún, que los que tuvieron esos países aproximadamente 20 años después como se puede comprobar observando la página 675 del Anuario Estadístico de 1988. Observando las cifras de aproximadamente el año 1980 diré, que solamente Puerto Rico (789), Argentina (521), Uruguay (533) y Venezuela (888) tuvieron mejores índices de habitantes por médico que el que tuvo Cuba en 1958; el resto lo tuvieron peor. Al comparar las cifras de aproximadamente el año 1980 con relación al número de habitantes por camas diré que solamente Argentina (176 ), Puerto Rico (229) y Guyana (215) tuvieron mejores índices que el que tuvo Cuba en 1958; el resto de los países latinoamericanos todavía en el año 1980 presentaron índices peores que el que presentó Cuba en 1958. En la Cuba de 1958 el número de camas de asistencia médica por cada 100 000 habitantes era de 422, En América Latina en su conjunto y en estos momentos es solamente de 220 camas (Granma, 5).

La prevalencia de la Lepra en 1958 era de 0,7 por cada mil habitantes (Informe Anual 1976, Anexo p. 46). Las tasas de morbilidad por cada 100 000 habitantes de muchas enfermedades en la Cuba de finales de los años cincuenta eran también mejores que las de muchos países latinoamericanos: Tuberculosis (18,2); Difteria (2,4); Escarlatina (0,1). No se habían presentado casos de Fiebre Amarilla, Tifoidea y Peste Bubónica; al comenzar la República, la Tifoidea, por ejemplo, había presentado una morbilidad de 5,1 por mil habitantes. Las cifras de morbilidad de Viruela, Tifus, Tosferina, Sarampión, Sífilis y Hidrofobia eran de las mejores en América Latina. Las siguientes tasas de muerte por 100 000 habitantes en el año 1958, salvo que se especifique otro año, apoyan lo anterior: Fiebre Tifoidea (0,4); Tétanos (3,0); Tuberculosis en 1959 (16,6); Poliomielitis aguda (0,1); Sarampión (0,4); Meningitis no meningococcica (2,1); Paludismo (0,4); Difteria en 1959 (0,9); suicidio o lesiones autoinfligidas (13,9); accidentes de vehiculo de motor y otros accidentes de transporte (7,2); defunciones maternas (125,3) y defunciones maternas por aborto (9,3). Las dos últimas tasas son por cada 100 000 nacidos vivos. (Informe Anual de 1976, Anexos 36-43). La tasa de mortalidad materna de Cuba en 1958 de 125,3 era mejor que las que aún aparecen en el año 1992 para Países en Desarrollo (350) y Países menos Desarrollados (590) en la Tabla mencionada del Material de Estudio del MINED..

Todo esto debemos de enmarcarlo en el desarrollo incipiente que existía de las vacunas y, en general, del desarrollo de las Ciencias Médicas en esa época a nivel mundial (por ejemplo, la vacuna antipoliomielítica que se aplica en Cuba desde hace cuatro décadas fue creada por Albert Sabin a principios de la década de los sesenta), aunque debo recordar que en esos años los niños de entonces recibimos de manera masiva y gratuita en las escuelas, yo era alumno de escuela pública, las vacunas contra el tétanos y el tifus. Existen cifras de una muy citada encuesta de 1957 de la Agrupación Católica Universitaria realizada a una muestra de 2 500 familias de obreros agrícolas que difieren mucho de esos índices (Pino, 119-120) y que a mí personalmente, me hacen cuestionar la representatividad de la muestra o la fiabilidad de las fuentes indirectas por mí consultadas sobre esa investigación, aunque conozca que en el ambiente rural las cifras de morbilidad y mortalidad de muchas enfermedades eran muy superiores a las que se presentaban en el entorno urbano. La prostitución, de la que se habla en el Análisis Globalizador, se había reducido extraordinariamente pese a la propaganda de algunas agencias de viajes extranjeras, publicadas también en algunas revistas extranjeras, que promocionaban a Cuba como el burdel de América. El bajo índice de enfermedades venéreas que presentaba el país y la información aparecida en el periódico El Mundo del 14 de febrero de 1958 que plantea, que aproximadamente 11 000 personas vivían de la prostitución, hablan del bajo índice de prostitución del país. Debo aclarar que en esa cifra se encuentran: los dueños de casas, burdeles y bares, las matronas, los proxenetas, el personal de servicio y limpieza, los policías corruptos, etc. y los llamados inversionistas, que eran los que echaban a andar el negocio (Abreu, 49). Esa actividad se llevaba a cabo generalmente en zonas muy específicas y era criticada y rechazada socialmente.
En 1958 los gastos del presupuesto del Estado para la salud pública fueron el 5,3% (18 millones) del total de gastos del presupuesto nacional para ese año (Zuaznábar, 107).

Los tres sistemas nacionales de salud (estatal, privado y mutualista) existentes al triunfo de la Revolución de 1959, no cubrían las zonas rurales más apartadas del país. En 1959 se inició la construcción acelerada de 50 hospitales rurales (Informe Anual 1976, 22). A finales de la década de los cincuenta, la muerte por enfermedades diarréicas agudas, muertes fácilmente evitables, ocupaba el tercer lugar entre las causas de muerte para todos los grupos de edades y en primer lugar para los menores de un año (Informe Anual 1976, 45); esta situación continuó hasta 1963 en que ocupó el quinto lugar con el 6,0% del total de defunciones del país. La corrupción administrativa en el sistema nacional de salud estatal provocaba que se dieran tristes situaciones como, por ejemplo, la del hospital psiquiátrico ubicado en la localidad de Mazorra; otra mácula en ese sistema de salud estatal es que frecuentemente se utilizó la asistencia médica (en particular los ingresos hospitalarios) con fines políticos dada la existencia de un sistema pluripartidista con elecciones periódicas y el oportunismo de algunas personas.

ECONOMÍA

La renta nacional o ingreso nacional ( la variable más importante de la economía cubana), el PIB y los salarios, todos ellos expresados en millones de pesos, tuvieron el siguiente comportamiento esos años:
Nota: Las cifras correspondiente al año 1957 eran provisionales. Las cifras pertenecen al Anuario Azucarero de 1958. El ingreso nacional en 1958 fue de 2 320,5 millones.

La renta anual por habitante osciló entre los 330 dólares y los 350 dólares; la de E.U. era aproximadamente de 2 000 dólares en esos años (Pino, 97). En el Atlas de la Economía Mundial de fines de la década de los cincuenta, Cuba estaba situada en el lugar 22 entre más de ciento veinte naciones (Apuleyo, 149). Sobre la base de los valores de la Tabla de la página 16 del Material de Estudio Nro. 3 del MINED, los Países en Desarrollo y Países menos Desarrollados tuvieron respectivamente en 1976 un Producto Nacional Bruto per cápita de 450 y 140 dólares y en 1987 de 650 y 210 dólares respectivamente, todos menores que el que tuvo Cuba en 1957 (433,5) cuando se tiene en cuenta la devaluación que ha tenido el dólar desde 1957 hasta esas fechas. En 1958 aproximadamente entre el 82% y el 85% de la riqueza nacional estaba en manos cubanas, según se infiere del Anuario Azucarero (página 11) y de la tabla de la página 24 del libro "En el último año de aquella República" de Ramiro J. Abreu. 


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Adoctrinados desde la cuna

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Niños de entre seis y once años repiten las frases en que se comprometen a ser “dignos relevos de la Unión de Jóvenes Comunistas”
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Por Ana León y Augusto César San Martín
18 DE JUNIO, 2018

LA HABANA, Cuba.- El juramento de los “Pioneros José Martí” que cada año se realiza en honor al aniversario por el natalicio de Ernesto “Che” Guevara, evidencia la extrema ideologización a que son sometidos los niños cubanos, un proceso obligatorio enmascarado tras la propaganda de la enseñanza gratuita. Bajo un sol calcinante, acosados por los gritos y amenazas de las maestras, alumnos de entre seis y once años repiten las frases en que se comprometen a ser “dignos relevos de la Unión de Jóvenes Comunistas”.

A pesar del obvio fracaso que ha sido el esquema socialista insular —durante y después del período sovietizante—, pervive una mentalidad enfocada hacia un pasado distópico, cuyas consecuencias resuenan hoy en cada aspecto de la vida social que los infantes no son capaces de comprender. Ellos nada saben del comunismo y sus implicaciones; por consiguiente, el juramento pioneril constituye una violación a su derecho de elegir libremente una afiliación política.

Los padres no pueden oponerse a este feroz adoctrinamiento que desde las aulas deforma la conciencia social y política de sus hijos. Apenas conocen el juramento y no se atreven a cuestionar su sesgo militante, porque el miedo es mayor que la preocupación por la calidad de la educación que están recibiendo los niños.

El trabajo ideológico sobre los educandos es más importante que la pedagogía, la ética y la cultura, rasgo que refrenda el esquema de perpetuidad diseñado por el gobierno para mantener un poder a todas luces fallido; pero contra el cual resulta muy difícil luchar debido a la progresiva anulación de la voluntad política ciudadana.

El anhelado cambio es muerto antes de nacer en la conciencia de esos niños que sudan de pie bajo el sol, tratados con un rigor propio del Servicio Militar. Su juramento es un discurso muerto que pronto será olvidado; porque esa perorata hueca no garantiza que se convertirán en jóvenes comunistas, ni siquiera en hombres y mujeres de provecho. Lo que sí asegura es que crezcan en el miedo, la confusión, la mentira y la hipocresía, llevando consigo la semilla de un inmovilismo crónico, razón primera por la cual Cuba continúa destruyéndose desde dentro.

La deliberada exclusión por parte del gobierno cubano de otras alternativas educacionales ha atentado contra la pluralidad de experiencias y criterios que eventualmente pudieran derivar hacia la creación de un modelo de sociedad basado en la democracia abierta y participativa. Por ello impulsar un cambio en la Isla es más complicado de lo que se cree.

Las secuelas del adoctrinamiento alcanzan tal magnitud que incluso quienes no están de acuerdo con el sistema llevan el germen del totalitarismo, víctimas de una inoculación sostenida que ha corrompido generaciones.

La captura del libre pensamiento inicia en edades tan tempranas que prácticamente obliga a considerar una “refundación” de la Patria; algo que solo podría lograrse con ciudadanos menores de cinco años, pues una vez que pisen las escuelas del régimen quedarán expuestos a la amenaza. Esos retoños incontaminados serían el último recurso para construir una sociedad inmune a la tara ideológica que ha sido la desaparecida y todavía mal llamada “revolución cubana”

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