domingo, agosto 01, 2021

Los nietos del Che. Miguel Sales Figueroa con un texto breve sobre las protestas en Cuba

 AmericaTeVeCanal41

Julio 30, 2021

¿Que hay detrás de la muerte de generales en Cuba?

****************

Los nietos del Che

 Por Miguel Sales Figueroa

31 de julio 2021

La gramática de la lengua española no explica todo lo que ocurre actualmente en Cuba, pero ayuda a entenderlo.

Por ejemplo, en alguna ocasión he escrito que Miguel Díaz-Canel es una sinécdoque. La sinécdoque es una figura retórica en la que se designa la parte por el todo o el todo por la parte. El nombre de Díaz-Canel (la parte) resume y sirve para designar al gobierno y al régimen de la Isla (el todo), aunque en realidad su representatividad sea muy endeble.

Los lemas que coreaban los manifestantes del 11 de julio, de marcado tono sexual, iban dirigidos contra el sistema (¡Policía, pinga!) y contra el presidente (¡Díaz-Canel, singao!). Tanto al orondo mandatario como a alguno de sus voceros (Aleida Guevara, entre otros), les molestó el carácter “vulgar” del repertorio callejero. Algo así ocurrió hace varios años, cuando el rockero Gorky Ávila estrenó aquella inolvidable canción dedicada al Moringuero en Jefe, cuyo estribillo repetía “no coma tanta pinga, Comandante”.  

Sentirse injuriado por esas invectivas populares es tomar el rábano por las hojas. Son metáforas del afán liberal que no admiten una interpretación literal. Díaz-Canel no debería enfadarse. Cuando lo llaman singao, nadie alude a su virginidad anal, en sentido recto, sino a su condición de mentiroso y mala persona, en sentido figurado. Si en vez de realizar una carrera política trepando entre las mieles y los algodones del PCC, el nuevo presidente hubiera pasado unos meses en el embere mayor -que es donde se han forjado siempre los dirigentes cubanos, desde José Martí hasta el más joven de los líderes opositores que hoy comen harina con gorgojos en el Combinado del Este- comprendería fácilmente el carácter metafórico de las nuevas consignas.

En cuanto al buen o mal gusto de los lemas, cabe subrayar una evidencia que haría sonrojar a Pero Grullo: son los hijos y nietos del régimen de 1959 quienes los han concebido y promulgado, enfrentándose el 11 de julio a las porras de la policía política y los garrotes de las escuadras de sicarios que allí llaman “brigadas de respuesta rápida”. Toda la instrucción, todo el adoctrinamiento y toda la educación familiar que han recibido, es producto del sistema socialista. Son aquellos niños que durante años tuvieron que jurar “Pioneros por el comunismo, seremos como el Che”, en la ridícula ceremonia matutina de la escuela. (Ya por entonces, algunos con precoz vocación anexionista apostillaban: “asmáticos”).

Aleida Guevara calificó a esos jóvenes de “marginales” y “gente de baja calaña”. El gesto exquisito de la hija del carnicero de La Cabaña recuerda a los mohines de disgusto de las marquesas que en 1789 veían pasar bajo las ventanas de sus palacios a los sans-culottes, que desfilaban por París cantando, con las cabezas de los nobles degollados ensartadas en la punta de una pica. Ella mejor que nadie debería de saber que las revoluciones se hacen con esos ingredientes: sangre, violencia y grosería. Y si todavía no se ha enterado, le sugiero que lea la correspondencia de su difunto padre, que es una esclarecedora gramática del crimen político.


Etiquetas: , , , , , , , , , ,


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...

miércoles, marzo 11, 2020

La Corona y la Plaga. Francisco Almagro Domínguez sobre la ocultación o tergiversación en Cuba de los datos de contagiados y fallecidos por causas políticas



La Corona y la Plaga

*********
En Cuba siempre los datos exactos sobre contagiados y fallecidos han sido ocultados o tergiversados, bajo la justificación de “no sembrar el pánico y la desconfianza en la Revolución”
*********

Por Francisco Almagro Domínguez
Miami
10/03/2020
La enfermedad es el tirano más temible.
Albert Camus

A esta hora las autoridades políticas y sanitarias de la Isla deben estar muy preocupadas por el coronavirus. Debido a su alto nivel de contagio, y las rápidas complicaciones, como neumonías y fallos cardiacos, la infección viral está teniendo un protagonismo mediático que compite con las primarias demócratas en Estados Unidos, la tregua con el Talibán, el agravamiento del conflicto político en Venezuela. Comparado esto con el lugar que ocupa la noticia en Cuba, hace pensar no solo que hay una intención de “no preocupar” a la población, sino que el régimen, sotto voce, podría estarse preparando para enfrentar una situación higiénico-epidemiológica y política de grandes proporciones.

Como sabemos bien, la noticia importante en el Órgano Oficial es aquella que no aparece en titulares, no aparece, y si lo hace, está en las últimas páginas, en Hilo Directo, y en letra pequeña. Un reporte sobre China al principio, que, por supuesto indicaba un decrecimiento en su papel de exportador del virus —no en su economía—, y la advertencia de la OMS. (Organización Mundial de la Salud) sobre las medidas a tomar para evitar el contagio, es casi todo lo publicado al redactar estas líneas.

Conocemos que muchas enfermedades emergentes y reemergentes[i] tienen su causa eficiente en un deterioro de la higiene personal y ambiental. En ciertos países hay una tendencia a subvalorar el medio en la prevención de enfermedades infecciosas, sean virales, bacterianas o parasitarias. Otra causa directa de que reaparezcan infecciones casi derrotadas por la ciencia es la negación de ciertos individuos y familias a vacunarse, como ha podido suceder con el sarampión y las parotiditis (paperas).

En la Isla no hay una idea cierta de que fuimos un referente mundial en enfermedades tropicales y la prevención de estas con medidas higiénico-sanitarias antes de 1959[ii]. Cuba fue el país de mejor sanidad en las Américas en la primera mitad del siglo XX, debido, en parte, a que la Enmienda Platt autorizaba la intervención militar en caso de que una epidemia masiva amenazara sus costas. Esto nos puede parecer condenable, una especie de chantaje. No olvidemos que sin la ayuda del ejército norteamericano, liderados por Walter Reed[iii] y sus colaboradores —algunos fallecidos durante la constatación del agente trasmisor de la Fiebre Amarilla—, Carlos Juan Finlay hubiera seguido siendo un oftalmólogo “loco y tartamudo” que criaba mosquitos en su casa. Tampoco los gringos hubieran concluido el Canal de Panamá sin la idea del genio cubano, debido a cientos de fallecidos en esas obras[iv].

(El presidente marioneta  cubano Miguel Díaz-Canel dice mentirosamente que la Isla, en la que escasea hasta el agua y los productos para la higiene personal,  está preparada para enfrentar el coronavirus. Comentario añadido por el Bloguista de Baracutey Cubano)

Sobre la situación sanitaria en la Cuba actual no es necesario profundizar. Se sabe que la falta de agua, de adecuados y funcionales desagües, y la deficiente recogida de basura y de desechos sólidos son espadas de Damocles sobre la cabeza del gobierno. A ello hay que agregar algo que en este caso específico, el coronavirus, resulta grave: la ausencia de útiles de aseo personal y limpieza. El COVID-19, como ha sido bautizada la infección, se elimina con un simple lavado de manos de unos veinte segundos o restregárselas con alcohol para uso tópico en la piel, conocido en Estados Unidos como hand sanitizer (siempre es preferible la primera opción, el lavado de las manos).

En el caso de Cuba habría mayores agravantes: la situación política y económica. Es indiscutible que al apretar el embargo, las posibilidades de comercio y de turismo reducen la entrada de dólares frescos y rápidos al país. El turismo, que venía sufriendo una caída importante desde la suspensión de los cruceros y los supuestos viajes académicos, ahora se profundiza con lo que muchos están catalogando de “histeria mediática”. Nadie viaja. Nadie vacaciona. Se cancelan eventos internacionales de deportes, ciencias, tecnología y comercio. Las bolsas de todo el mundo están sufriendo como en la gran recesión de 2008.

Ante una situación tan poco halagüeña, el régimen solo tiene tres opciones viables según sus llamados principios: una, prepararse en silencio para poner a punta lo que queda de su otrora buen sistema de vigilancia epidemiológica, favorecido por ser Isla, y cuya entrada solo puede hacerse por mar y aire. Dos, manejar de modo muy astuto la información a los medios de comunicación, como ya ha sucedido con las anteriores infecciones masivas de Dengue Hemorrágico, Cólera y Chikunguña. Tres, priorizar la higienización personal y ambiental, lo cual significa acelerar la compra de productos para la higiene personal y de lugares públicos; garantizar en locales cerrados la menor concentración de personas posible.

Lo bueno de lo malo que tiene un régimen totalitario-feudal como el cubano, esa Corona que rige en la Isla con puño de hierro, es que estas tres metas son relativamente fáciles de lograr… si funcionaran. Al tener el control absoluto del sistema de salud, y a pesar del deterioro de sus policlínicos y hospitales, el encadenamiento —¡ese sí llegó a ser real!— de los servicios en tres niveles[v] de atención médica permite la identificación rápida y eficiente de los casos sospechosos. El problema no es que no existan los mecanismos. El problema es el hombre detrás de la bata blanca, del equipo de laboratorio, o la moto-mochila: si no lo estimulan suficiente, hará mal su trabajo.

Otra ventaja del moderno feudo que es Cuba: la información sobre la cantidad de casos y fallecidos siempre es altamente clasificada. No se trata de calumniar al régimen comunista, sino de decir la verdad. Los médicos que lean estas líneas saben muy bien que en otras “plagas” sucedidas en Cuba, la información real sobre contagiados y fallecidos ha sido ocultada o tergiversada bajo la justificación de “no sembrar el pánico y la desconfianza en la Revolución”.

En el caso específico del Dengue Hemorrágico en su reaparición después de los noventa hubo que habilitar escuelas para aislar enfermos y muy poco se filtró a la prensa sobre la magnitud de la enfermedad al inicio. También con el pretexto de no ahuyentar el tan necesario turismo internacional, algunas enfermedades contagiosas son “simpáticamente” rebautizadas, con el peligro que esto conlleva[vi]. La verdad sobre el VIH-SIDA es ahora bien conocida. Pero al principio la “culpa” fue de un coreógrafo homosexual que visitaba el “Imperio” y no de militares destacados en Angola, quienes desgraciadamente y sin adecuada información, tuvieron relaciones íntimas con una mujer infestada.

Por último, y la tercera que no es la vencida, es mucho lo que habría que hacer en Cuba para regresar al mínimo de salubridad ambiental e higiene personal que hubo allí hace sesenta años. Dueño de todo ­—y dueño de nada, diría el Puma— el régimen debe importar con urgencia jabones y alcoholes, cloros y vinagres para desinfectar un país que es una bomba de insalubridad. La canción para estos días pudiera ser así: “En cada cuadra un limpiapiés, en cada barrio mucho jabón, cuadra por barrio, barrio por pueblo, un país en ducha: desinfección”. Con suerte, el verano comenzará temprano: el COVID-19 es sensible al calor, como cualquier otro virus invernal. El lema, para entonces, pudiera decir “seguirá la peste y el mal aliento, pero el virus no coronará”.

Es cierto que en Cuba había barrios marginales, y pueblos sin asfaltar, y caseríos sin luz ni agua limpia, corriente, antes de la Involución del 59. Nada muy diferente a lo que sucedía hace medio siglo en casi toda la América hispana. Pero siempre hemos oído decir que el cubano eran un hombre y una mujer limpios. Que se bañaban, se echaban talco —sobre todo las bellas morenas para resaltar su frescura— y se ponían desodorantes y perfumes, o colonias los hombres después de afeitarse. En cada lavamanos había un jabón, que no tenía que ser Camay —“El jabón de las mujeres hermosas”. Más de medio siglo después, el que visita Cuba enseguida nota la falta de higiene personal, a pesar de que la mayoría de nuestros compatriotas da prioridad, junto a la comida, a esos gastos. Los nuestros se han acostumbrado al vertedero, cuando no votan en una bolsa plástica los excrementos para el medio de la calle porque los inodoros están tupidos o no existen. Las famosas columnas carpenterianas son urinarios públicos. Las tuberías se abren en medio de la calle como árboles podridos, y Francisco de Albear, ciento cincuenta y ocho años después, se pregunta desde el Cielo por qué la mitad de La Habana es como un desierto, sin otra agua que la que viene cada tres o cuatro días en una pipa herrumbrosa.

Como suele suceder, ya ha aparecido un culpable del COVID-19: el imperialismo norteamericano. Ellos han creado la cepa, según los listos del Socialismo del Siglo XXI, para perjudicar a China. Según ellos, y así lo refiere el Órgano Oficial citando a los orates, de sus laboratorios salieron la Fiebre Porcina africana, el Dengue Hemorrágico, la Roya de la caña de azúcar, y probablemente la actual plaga de los frijoles que ha dejado a los cubanos sin uno de sus platos preferidos[vii]. Los yanquis, tan tenebrosos y malvados, pero poco inteligentes, son capaces de fabricar virus y bacterias letales contra Cuba sabiendo que están a menos de 130 kilómetros de sus objetivos. Y entonces el desastre, el que no para de azotar la Isla por sesenta años, ¿de qué “plaga” se trata?

[i] Enfermedades emergentes y reemergentes: emergentes son aquellas conocidas pero que por alguna mutación o situación ambiental se han hecho epidémicas; las reemergentes son infecciones que parecían haber desaparecido y regresan a la actualidad con mayor virulencia y en lugares donde habían sido erradicadas: malaria, cólera, fiebre amarilla.

[ii] El doctor Pedro Kouri fundó en 1937 el Instituto de Medicina Tropical, anexo a la Universidad de la Habana. Fue una de las primeras instituciones en el mundo, y quizás la primera en América, en el estudio, diagnóstico y tratamiento de enfermedades trasmisibles y parasitarias tropicales.

[iii] Walter Reed no es el mediocre ladronzuelo que pinta la historiografía médica oficial. Se especializó en bacteriología y Patología en John Hopkins. Con grado de mayor, fue designado por el secretario de salud al frente de la comisión que investigaba la Fiebre Amarilla. Reed nunca negó el esencial papel de Finlay en identificar el agente trasmisor de la enfermedad. Walter Reed y sus colaboradores usaron esa información, y científicamente demostraron que era cierta.

[iv] En el Canal de Panamá hay una traja de reconociendo al camagüeyano ilustre.

[v] Nivel Primario: médicos de familia y policlínicos. Nivel Secundario: hospitales. Nivel Terciario: institutos de investigación.

[vi] Después de cien años de eliminado el cólera en Cuba, reapareció en el Oriente de la Isla un brote en 2012. Las autoridades los reseñaron al principio como un Síndrome Diarreico Agudo, sabiendo por sus características clínicas y el genio epidemiológico —presencia en el área— que era muy parecida la epidemia sucedida en la vecina Haití después del terremoto.

[vii] Un insecto nombrado Megalurothripsusitatus es el causante de los trips de las flores de frijol. La planta no florece. El frijol cae prematuramente sin madurar.


© cubaencuentro.com


Etiquetas: , , , , , ,


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...