jueves, octubre 23, 2025

Roberto Álvarez Quiñones: En solo 36 meses Cuba perdió 30.767 médicos, en su abrumadora mayoría porque emigraron a un ritmo de más de 10.000 anuales. ¿Por qué emigran tantos médicos cubanos?


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 Tomado de https://diariodecuba.com/

¿Por qué emigran tantos médicos cubanos?

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En solo 36 meses Cuba perdió 30.767 médicos, en su abrumadora mayoría porque emigraron a un ritmo de más de 10.000 anuales.

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Por Roberto Álvarez Quiñones

Miami

19 Oct 2025 

¿Cuántos médicos suizos, holandeses, daneses, canadienses, japoneses, o estadounidenses han emigrado y hoy, dispersos por todo, el mundo ejercen esa vital profesión incluso en otros continentes?

¿Cuántos médicos cubanos antes de 1959, graduados en Cuba, emigraron para ejercer esa profesión en otras naciones? La respuesta a ambas preguntas es la misma, poquísimos.

Para empezar, todo médico (y cualquiera otra persona) que emigra lo hace porque no le va bien en su país, o tiene su horizonte profesional muy limitado y quiere ejercer la medicina en un país que sí le ofrezca las oportunidades para su desarrollo, y a la vez, vivir mejor él y su familia.

Surgen entonces dos preguntas claves: 1) ¿cuántos médicos cubanos emigraron antes de 1959?; y 2) ¿cuántos lo han hecho después? Aquí las respuestas sí son muy diferentes.

No se sabe exactamente cuántos galenos cubanos se fueron a ejercer su profesión en otros países cuando la Isla era "explotada por el imperialismo", pero sí que fueron muy poquitos, casos aislados, singulares. Luego de asaltar el poder los Castro y el argentino Guevara son decenas de miles los médicos cubanos los que han emigrado, y lo siguen haciendo en oleadas impresionantes.

En solo 36 meses se fueron de Cuba unos 30.000 médicos

Bueno, en verdad más que emigrar los médicos cubanos se escapan. Huyen del mismísimo Diablo, para decirlo en términos literarios, hacia cualquier nación del mundo que les permita ejercer con dignidad y a plenitud su noble y vital profesión.

Antes de 1959 ocurría todo lo contrario. Algunos jóvenes estudiaban Medicina en el extranjero, pero para regresar y ejercer la profesión en Cuba. También médicos cubanos, la mayoría recién graduados en la Universidad de La Habana, cursaban estudios avanzados de posgrado en el exterior para ejercer la profesión en Cuba con mayor rigor científico.

Y eso lo digo con conocimiento de causa. De tres primos míos médicos, uno estudió la carrera en Francia, y los dos graduados en Cuba hicieron la especialidad en EEUU. Pero los tres regresaron y ejercieron en la Isla… hasta que llegó el comunismo.

Al grano, según el Ministerio de Salud Pública (MINSAP), en 2021 en Cuba había 106.131 médicos, pero al inicio de 2025 la cifra era de 75.364 galenos. En solo 36 meses Cuba perdió 30.767 médicos, en su abrumadora mayoría porque emigraron, a un ritmo de más de 10.000 médicos anuales, que ahora prestan sus servicios en otros países.

El MINSAP en 2021 contaba con 312.406 trabajadores, y al iniciarse el año 2025 la cifra era de 234.884.  El país perdió 77.522 trabajadores de ese importantísimo sector, incluyendo también técnicos calificados y enfermeros. En su abrumadora mayoría emigraron y ninguno de ellos para regresar más calificado a Cuba.

No hay en el mundo otro caso parecido al de Cuba

No hay en el mundo otro caso ni siquiera parecido al de Cuba. De la India, el mayor emisor de migrantes médicos del planeta, con una población de 1.451 millones de habitantes, emigran anualmente unos 50.000 médicos. Aplicada a la población de Cuba esa relación población-médicos emigrantes de la India, de la Isla debieran emigrar 310 médicos cada año, no 10.000.

Otro ejemplo más a la mano, de Honduras, un país muy pobre que tiene 11 millones de habitantes y 21.000 médicos, emigraron unos 1.000 médicos, entre 2022 y 2024, el 4,7% del total de médicos, una cifra muy inferior al 28,2% médicos cubanos que emigraron en los últimos tres años

Mucho menos existe otro Gobierno en el planeta que haya convertido en propiedad del Estado a decenas de miles de médicos a los que explota como esclavos modernos en decenas de países para apropiarse del 85%-90% de sus salarios en divisas.

Pero hagamos hoy abstracción de esta delincuencial trata de personas en pleno siglo XX, de la exportación de médicos cubanos como si fuesen "instrumentos parlantes" (así definía Marco Terencio Varrón a los esclavos en la Roma antigua). Detengámonos ahora en la pregunta de por qué se van de Cuba tantos médicos.

Sí, porque estamos hablando de la "potencia médica" de la cual tanto presumió el Embaucador en Jefe como una "obra de la Revolución", cuando era el tío Alexei quien desde Moscú obsequiaba el dinero para mantener aquella vitrina propagandística. Claro, al fallecer el tío la vitrina se vino abajo.

La salud pública castrista solo funcionó con dinero soviético

Antes del castrismo la salud pública cubana gozaba de fama mundial por alta calidad y eficiencia, y si luego de 1959 funcionó adecuadamente fue porque la Unión Soviética la financió. Luego, por un tiempo la narcodictadura venezolana evitó el colapso total del sistema sanitario cubano. Pero se acabó la plata venezolana y quedó al desnudo la "prepotencia médica". Hoy Cuba tiene un sistema sanitario muy inferior al de la Cuba precastrista.

A la hora de explicarse por qué tantos médicos cubanos se van del país alguien podría argüir que por las mismas razones que lo han hecho 3,5 millones de cubanos desde que los Castro Ruz y el argentino Guevara asaltaron el poder.

Pero no es así, porque en el caso de los galenos hay otro factor adicional que va más allá de la pobreza y el malvivir: el no poder ejercer debidamente la medicina en Cuba debido a las asombrosas dificultades que tienen para realizar su trabajo quienes al graduarse hicieron solemnemente el juramento hipocrático, llamado así en honor al griego Hipócrates (460-370 A.C), considerado como "Padre de la Medicina".

Se trata de un código de ética en la práctica de la medicina, que entre otras cosas declara: "Pondré todos los medios a mi alcance para  mejorar la calidad de la atención médica y para fortalecer la salud pública (…) siempre en beneficio del paciente (…) consagraré mi vida al servicio de la humanidad".

Porque uno de los peores azotes adicionales al malvivir de los médicos en Cuba es la insólita escasez de medicamentos y de insumos de todo tipo. Un cirujano cubano amigo mío que trabajaba en el hospital Miguel Enríquez de La Habana, me contó a principio de los años 90 que con frecuencia no se podían realizar intervenciones quirúrgicas porque no había hilo para hacer las suturas o gasa para contener la sangre. Que las jeringuillas para coger la vena eran reusadas y a veces no había cuchillas para sacarle punta a las agujas ya en mal estado.

Es sabido que en Cuba los pacientes tienen que llevar a los hospitales las sábanas, almohadas, bombillos y hasta el mercurocromo. No hay agua, las paredes y pisos están sucios, pululan cucarachas, mosquitos y los malos olores. En las farmacias cubanas no hay medicamentos, ni siquiera aspirina u otros analgésicos. Según reportan periodistas independientes, los hipertensos, cardíacos o diabéticos están meses sin sus medicamentos. Nadie sabe cuántos cubanos mueren al año por falta de medicamentos vitales.

Sin dictadura se restaurará el prestigio de la medicina precastrista

Y de regreso un instante a la explotación de médicos cubanos en ultramar. Hay aquí dos caras de la moneda. En una, esa trata de personas en ultramar agrava la crisis de la atención médica en Cuba, cada vez más carente de médicos y sobre todo de especialistas.

Aunque a los médicos en "misión" les retiran sus pasaportes y son vigilados por esbirros del MININT (vestidos de blanco), les es más factible escapar del Big Brother comunista en otro país y ejercer allí libremente la profesión, o irse para otra nación. Eso facilita el éxodo migratorio, la única válvula que tienen para dejar de ser explotados, realizarse plenamente como médicos, y vivir mejor ellos y sus familias.

Pero en la otra cara de la moneda vemos que Cuba ha perdido y sigue perdiendo gran parte uno de los segmentos más preciado de su capital humano, con el éxodo de esos médicos.

Así se cae por gravedad la pregunta medular: ¿Habrían emigrado tantos miles de médicos cubanos si Fidel Castro no hubiese existido?

Y ahí está el detalle, en la respuesta negativa. Es una desgracia paradojal de origen "revolucionario" que miles de galenos sean prácticamente forzados a emigrar y beneficien así a otros pueblos, no al de Cuba, con el ejercicio de su noble profesión. Gracias, Fidel. Gracias, Raúl.

Conclusión: el descalabro del sistema de salud pública únicamente puede ser detenido y solucionado si se echa del poder a la cofradía mafiosa que lo usurpa. Solo así se restaurará la merecida admiración y el respeto internacional de que gozaba la medicina cubana antes del diluvio castrista-comunista, cuando los nombres de extraordinarios doctores cubanos eran elogiados por todo el mundo.

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sábado, agosto 16, 2025

Dimas Castellanos desde Cuba: Esclavitud moderna: los médicos cubanos. Algunos datos sobre la Salud y la Medicina en Cuba antes de 1959 que se ha intentado silenciar

 

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Junio 29, 2021

Ex Tramitadora de PASAPORTES de MISIONES MÉDICAS CUBANAS ¡¡¡Lo Cuenta TODO!!!


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Tomado de https://diariodecuba.com/

Esclavitud moderna: los médicos cubanos

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'A las formas reconocidas de esclavitud como la trata de personas, el matrimonio forzado, la esclavitud sexual y el trabajo infantil, en el siglo XXI es preciso añadir el alquiler de los profesionales cubanos'.

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Por Dimas Castellanos

La Habana

15 agosto 2025 

El envío de profesionales a diversos países en nombre de la solidaridad internacional es una cara de la medalla que le ha granjeado al Gobierno cubano diversos reconocimientos. La otra cara es la condición en que  esos profesionales, entre los que destacan los trabajadores de la salud,  se enrolan en dichas misiones.

 Las denuncias públicas, deserciones, declaraciones de organismos internacionales y los miles de médicos que abandonan dichas misiones han conducido al debate acerca de si realmente marchan voluntarios o se trata de una manifestación de esclavitud moderna; debate que tomó fuerza a partir de la retirada de los médicos de Brasil en 2018

 Según Ivan I. Chupajin, los conceptos son una forma de pensamiento que refleja las peculiaridades íntimas y esenciales de los fenómenos de la realidad. Atendiendo al tema que nos ocupa, la esclavitud designa el sometimiento de una persona por otra a una obligación o trabajo. Este concepto tradicional remite a una situación jurídica en que una persona (el esclavo) es propiedad de otra (el amo), y por tanto, al carecer de libertad y derechos, queda reducida a una especie de objeto que puede ser comprado, vendido, donado, maltratado y/o castigado por el propietario. En tal circunstancia, el sometido queda desposeído de la libertad individual, una condición que es la esencia de los seres humanos.

 En determinados momentos de la historia de la humanidad la esclavitud tradicional constituyó la base del sistema económico. Un ejemplo clásico es la Antigüedad grecorromana, y en la modernidad el sistema colonial español, y otros. En las colonias del Caribe, Haití y Cuba llegaron a ser las principales productoras y exportadoras de azúcar y café del mundo gracias al trabajo esclavo.

 En la actualidad la esclavitud es considerada por el Derecho Internacional Penal como un delito de lesa humanidad. Sin perder la esencia del concepto tradicional, hoy la definición de esclavitud se aplica también a la condición de las personas o grupo de personas, aunque no sean propiedad de otro, que se ven obligadas a trabajar en condiciones inhumanas sin poder escapar, por culpa de amenazas, abuso de poder, manipulación u otras razones. Desde el punto de vista jurídico, el esclavo moderno no es propiedad del amo, lo cual permite disfrazar la esclavitud con la supuesta voluntariedad del sometido, obviando que en determinadas condiciones político-económicas (como ocurre en los sistemas totalitarios), las personas se ven obligadas, por lo cual la voluntariedad resulta ficticia.

 La pregunta clave es: ¿existe una relación esencial entre la esclavitud tradicional y la esclavitud moderna? La respuesta obliga a  partir de una premisa: los conceptos no son un reflejo fijo y permanente de la realidad, sino que están en permanente cambio para expresar la realidad cambiante.

 Si todo se desarrolla —preguntaba la profesora Zaira Rodríguez Ugidos—, "¿no rige eso también para los conceptos y categorías más generales del pensamiento?" De no ser así, significa que el pensamiento no está vinculado con la realidad cambiante.  

 En ese sentido, el término de esclavitud moderna es reflejo de la evolución, a través de la historia, de la esclavitud tradicional y conserva la característica esencial de esta —la pérdida de libertad—, pues aunque una persona no sea propiedad de otra, determinadas condiciones sociales, económicas y políticas lo conminan a comportarse como esclavo.

 En el caso actual de Cuba esas condiciones se originaron con la erradicación de la propiedad privada sobre los medios de producción, que dejó al cubano desamparado para actuar con autonomía. A esa imposición se unió el control estatal sobre la enseñanza, los medios de comunicación, la cultura, y la desaparición de las libertades ciudadanas. Además, la "enseñanza gratuita" convirtió a los educandos en un medio básico del Estado. Lo cual facilita su empleo, de manera similar a los médicos, en misiones determinadas por el Partido-Estado-Gobierno. Primero para fines políticos y después para paliar la incapacidad productiva del totalitarismo implantado, que arruinó la economía y condicionó la insuficiencia de salarios y pensiones para mantener una vida decorosa.  

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Instituto de la Memoria Historica Cubana
2015

Documental: Mito y realidad de la medicina en Cuba - IMHCT 


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CENTROS DE SALUD  ANTES DE 1959:


CENTROS DE SALUD GRATUITOS:

En 1958 había aproximadamente 97 unidades hospitalarias públicas o estatales, es decir: GRATUITAS, de ellas, 47 prestaban servicios en zonas rurales (Abreu, 40), y 52 casas de socorro municipales además de alguna que otra instalación a cargo del estado y 242 clínicas mutualistas, de ellas 96 en la capital (Anuario Estadístico, 565 y 566 y Álvarez, 2).

CENTROS DE SALUD  PRIVADOS  DE BAJO  COSTO

Las clínicas mutualistas, uno de los representantes de la salud rentada (la otra representante eran las consultas particulares o privadas), eran instituciones que por una módica mensualidad se tenía derecho a consulta, ingreso y cirugía así como a medicamentos; las había de poco más de 2 pesos mensuales, que eran la mayoría, hasta algunas de 10 pesos. En los años cincuenta, aproximadamente millón y medio de personas estaban asociados a las clínicas mutualistas:

¨ Desde la primera mitad del siglo XIX comienzan a fundarse casas de salud privadas y, en la segunda mitad, las asociaciones regionales españolas de ayuda mutua fundan, también, casas de salud mutualistas; ambas consolidan su labor en el presente siglo. Estos dos llamados sistemas de salud (privado y mutualista) tendrían a su cargo, con el SNS estatal (Sistema Nacional de Salud), la atención médica de la población cubana ..." (Álvarez Sintés ,2)

CENTROS DE SALUD DE ASOCIACIONES REGIONALES ESPAÑOLAS DE AYUDA MUTUA Y DE ASOCIACIONES DE DIFERENTES GREMIOS, ETC.

Una de las  asociaciones regionales españolas de ayuda mutua fue la del Centro Asturiano de La Habana; otra fue la del Centro Gallego de La Habana.  El uso para los asociados de las instalaciones de recreo,  salud e instrucción  estaba incluido  en la cuota mensual. Señalo con vehemencia que en las instalaciones de salud  no había que pagar medicinas, ingresos ni las intervenciones quirúrgicas;  la instalación de salud  correspondiente al Centro Asturiano de La Habana era la Clínica La Covadonga, en El Cerro,  y la del Centro Gallego era la Clínica La Benéfica, en Luyanó.. Habían otras asociaciones no regionales como era, por ejemplo,  el Centro de Dependientes  de La Habana, cuya jnstalación de salud era la Clínica de Dependientes  situada en la Avenida de 10 de Octubre cercana a la Calzada de El Cerro  y que hoy  se llama Hospital Clínico Quirúrgico de 10 de Octubre.
  
  
La cuota mensual de los asociados al Centro Asturiano de La Habana   en la década  de los años 50 del pasado siglo  era de 2 pesos con 75 centavos cubanos.




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La Sanidad Silenciada. Relevante artículo del Dr. Antonio Guedes sobre la Salud en Cuba antes de 1959. Artículo publicado en el No. 24 de la Revista Encuentro de la Cultura Cubana. Número homenaje a la República de Cuba
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viernes, julio 11, 2025

Una Investigación de Casa Palanca en Cuba. La Privatización Silenciosa. Prácticas de corrupción en el actual Sistema Nacional de Salud Cubano. Dr. Antonio Guedes: La Sanidad Silenciada; artículo sobre la Salud en Cuba antes de 1959.

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Para leer de manera íntegra la extensa y profunda investigación de Casa Palanca sobre La Privatización Silenciosa. Prácticas de corrupción en el Sistema Nacional de Salud Cubano, haga click encima del título de la investigación

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Tomado de https://www.casapalanca.org/

Salarios mensuales  mínimos y promedio en Cuba 2025

Informes de la ONEI señalan que el salario mínimo en Cuba está fijado en 2.100 CUP (5,45 USD), mientras que el salario promedio mensual de 2024 fue de 5.839 CUP  (15,16 USD). Las jubilaciones, por su parte, no superan los 2.000 CUP (5,19 USD) en promedio.

Se estima que dos personas de un núcleo familiar necesitan casi ocho salarios promedios y más de 29 jubilaciones mínimas para cubrir los gastos básicos de manutención.





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La sanidad y los hospitales cubanos en la República

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Datos que echan por tierra el intento castrista de borrar la historia de la salud y la medicina cubanas antes de 1959.

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El hoy desaparecido Hospital Pediátrico de La Habana fue el mayor hospital infantil de toda América Latina; fue construido por el gobierno de Gerardo Machado y Morales. Fotos y comentarios añadidos por el bloguista de Baracutey Cubano

Por Dimas Castellano

La Habana

11 de junio  2025 

En 1902, al término de la ocupación norteamericana, el estado de la Salud Pública en Cuba era muy superior al que existía al concluir la Guerra de Independencia en 1898.

De la etapa de ocupación, la República heredó una eficiente estructura organizacional: una red de hospitales públicos, privados, mutualistas y casas de socorro, programas para el tratamiento de enfermedades infecciosas, instituciones investigativas, escuelas de enfermería y de cirugía dental, un cuerpo de médicos de altísimo nivel y un estado de higienización avanzado. Sobre esa base se erigieron nuevas asociaciones e instituciones, gracias a las cuales Cuba se ubicó entre los países más avanzados de América Latina.

Asociaciones cívicas e instituciones

Una reducida muestra de las nuevas asociaciones e instituciones surgidas basta para desmontar la narrativa totalitarista en su intento de borrar la obra precedente en materia de salud: la Secretaría de Sanidad y Beneficencia (primer ministerio de Salud Pública de Cuba y en el mundo, 1909); el servicio oncológico del Hospital Reina de las Mercedes (1920); la Federación Médica de Cuba, la Liga Contra el Cáncer y el Instituto del Cáncer, primero de su tipo en Cuba (1925); el Servicio de Oftalmología del Hospital Calixto García (1926); la Sociedad Cubana de Cancerología (1934); los seguros sociales como derechos de los trabajadores (1940); un Servicio Técnico de Salubridad encargado de las estadísticas, los productos biológicos, la investigación, y la sanidad (1936); la Corporación Nacional de Asistencia Pública, el Consejo Nacional de Tuberculosis, el Instituto Técnico de Salubridad Rural, el Centro de Orientación Infantil, y el Patronato para la Protección de la Sífilis y otras enfermedades (1936); la sociedad de Tisiología, para divulgar los avances de la especialidad (1940); la celebración del IV Congreso Panamericano de Tuberculosis con la participación de 750 médicos cubanos y 150 extranjeros (1945); la Sociedad de Neumología (1950); la Liga Contra la Ceguera (1951), y el hospital (1958), actual Pando Ferrer.

Centros asistenciales

Entre 1906 y 1954 se inauguraron: la Asociación Canaria de Beneficencia, Instrucción y Recreo de la Habana (Quinta Canaria); el Sanatorio Antituberculoso La Esperanza; el Centro Castellano; el Hospital de Emergencia en Centro Habana; el Hospital General Calixto García (antiguo Alfonso XIII); el Hospital Hijas de Galicia (actual Hospital Miguel Enríquez); el Leprosorio de San Lázaro; el Preventorio de salud José Martí para niños tuberculosos; el Hospital de Emergencias (1909), trasladado en 1920 al moderno edificio de Carlos III (primer hospital monumental de La Habana); la Casa de Salud, Quinta Santa Teresa de Jesús; el Hospital Militar de Columbia; el Hospital de Maternidad América Arias; el Pediátrico en el reparto Lugardita y el Hospital General Conill, ambos en Boyeros; el Hospital de Homicultura, de higiene infantil, embarazos, partos, curaciones, en Matanzas; el Hospital Nacional del Cáncer (Curie); Maternidad Obrera de Marianao; el Sanatorio Ambrosio Grillo, con capacidad para 400 pacientes; los hospitales infantiles Pedro Borrás, Sagrado Corazón (actual González Coro), y Ángel Arturo Aballí; el Hospital de las Ánimas, reconvertido para tratar enfermos infecciosos; y el Sanatorio Topes de Collantes, equipado con la más alta tecnología de la época.

Los actuales hospitales provinciales y la mayoría de los municipales se construyeron antes de 1959. Los ingenios azucareros, alejados de las ciudades, tenían sus propios hospitales para los trabajadores. Además, se inauguraron innumerables clínicas privadas a lo largo y ancho del país, y las instituciones mutualistas de la salud brindaban amplios servicios médicos, realizaban visitas a las casas, suministraban medicinas, y crearon delegaciones en los pueblos importantes. Si el paciente necesitaba hospitalización, se trasladaba a algunas de sus sedes en las capitales de provincia, o en La Habana.

Resultados

El sistema de salud cubano en la República estaba integrado por una combinación de servicios gratuitos de salud pública financiados por el Gobierno, y de servicios privados que abarcaban todas las ciudades importantes de la Isla. Existían hospitales especializados en el cuidado de la lepra, enfermedades mentales, cáncer, poliomielitis, oftalmología, ortopedia, tuberculosis, pediatría, enfermedades contagiosas y cardiología, con consultas externas en otras provincias para quienes no necesitaban hospitalización; además estaban los llamados dispensarios, centrados en el diagnóstico y la prevención, que aplicaban tratamientos especializados en enfermedades como lepra, tuberculosis o la pediatría.

(Los hospitales públicos, dispensarios  y casas  de socorrro eran GRATUITOS.  Las 242 clínicas mutualista en su inmensa  mayoría costaban mensualmente entre 2 y 3 pesos mensuales. Ecistían las consultas médicas privadas y clínicas privadas como la Clínica Miramar; que es la ¨Cira García¨ de hoy para extranjeros . Comentario e imagen añadidos por el Bloguista de Baracutey Cubano)

En 1958 Cuba contaba con más de 108 hospitales públicos, 250 privados y 200 casas de socorro. Las compañías de seguro y clínicas a bajo precio competían con los centros mutualistas. La mortalidad por tétanos infantil disminuyó, se erradicó la fiebre amarilla, se estableció la vacunación permanente de la viruela, y se elaboró una avanzada legislación sanitaria.

Entre los indicadores de salud basta citar los siguientes: la esperanza de vida, que en 1931 era de aproximadamente 42 años, en 1958 se elevó a 64 años, superada solamente por Argentina y Uruguay; la mortalidad infantil (33,4 por cada mil nacidos), solo era superada por Estados Unidos y Canadá; más de un médico por cada mil habitantes (según la OMS, en el período 50-54, Cuba ocupaba el puesto once en el mundo y el primero en América Latina); los hospitales públicos contaban con 21.141 camas y los privados otras 15.000, para un total de 36.141, mejor que la mayoría de los países latinoamericanos. Estos índices de salud eran equiparables a los más avanzados de su época en la región y en el mundo.

Conclusiones

Pese a los avances señalados, el sistema de salud de la República tenía lagunas. Sus servicios, mayoritariamente concentrados en la capital, el mayor núcleo urbano del país, no alcanzaban a las zonas montañosas y remotas de la Isla, aunque se contaba con un eficiente transporte por aire, mar y tierra, que permitía trasladar a La Habana con facilidad a los pacientes necesitados de atención especializada.

Los datos brindados echan por tierra el intento de borrar la historia de la salud y la medicina cubanas antes de 1959, como parte de un proyecto que, sobre un falso "estado calamitoso" previo, vendió la idea de considerar a Cuba, con posterioridad a esa fecha, como potencia médica, obviando que los avances obtenidos en las primeras décadas de totalitarismo fueron resultado de la base creada anteriormente, sustentada en el progreso económico, en la labor de destacados médicos, y en la libertad de que gozaban las asociaciones de profesionales en los gobiernos republicanos de 1902 a 1958, sin necesidad de subvenciones foráneas.

Por tanto, lo que correspondía al Partido-Estado-Gobierno era mejorar la salud en las zonas agrarias y perfeccionar la obra que le antecedió, no negar los avances anteriores, para finalmente arribar al desastre actual.

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Las siguientes imágenes fueron tomadas de la página de facebook llamada Habana Cimarrona, del recién fallecido Ivo Basterrechea; donde encontrará muchas  otras similares. .


Video en español sobre el hospital antituberculoso de Topes de Collantes

HERE THEY TORTURED THE ESCAMBRAY REVOLTERS: History of the Topes de Collantes hospital


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La Sanidad Silenciada. Relevante artículo del Dr. Antonio Guedes sobre la Salud en Cuba antes de 1959. Artículo publicado en el No. 24 de la Revista Encuentro de la Cultura Cubana. Número homenaje a la República de Cuba. El Dr. Antonio Guedes ha publicado recientemente  el libro  Del dicho al hecho. La leyenda de la sanidad en Cuba 1902-2024, el cual puede ser adquirido  en Amazon en formatos Kindle y en papel a muy bajos precios.


Este estudio de la sanidad en Cuba está basado principalmente en los informes de organismos internacionales, como los emitidos por la Organización Mundial de la Salud y los Anuarios Estadísticos de América Latina, Anuarios Estadísticos de Cuba (del Comité Estatal de Estadísticas, ONEI). Para el período a partir de 1959, fundamentalmente en los datos oficiales proporcionados por el gobierno cubano. Es importante tener una visión completa de la sanidad cubana durante sus 122 años (1902-2024) como país independiente para poder entender y conocer su realidad. Después de hacer ese recorrido, se puede afirmar que Cuba no es hoy una “potencia médica” tal como intenta trasmitir el gobierno instaurado en 1959. Por mucho que se repita esa idea y que la avalen algunos organismos internacionales, sin verificación objetiva, la realidad es muy tozuda. Si se está informado y bien intencionado, se comprueba que la sanidad cubana es una debacle –cada vez mayor y más grave con el paso de los años.

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DROGUERIA SARRÁ

Publicado por Derubín Jácome4 de marzo de 2016

Los catalanes José Sarrá y su tío Valentín Catalá, boticarios, llegaron a Cuba a mediados del siglo XIX para hacer carrera y probar fortuna en los negocios. Pero lograron mucho más, porque los Sarrá conquistaron La Habana y aunque en 1885 existían más de 65 farmacias que vendían tanto patentes nacionales como extranjeras, poco después, la fundada por ellos será la más importante.

Estos catalanes crean la “Sociedad Catalá, Sarrá y Co.”, y fundan en 1853, en una pequeña casa de la calle de Teniente Rey, la farmacia “La Reunión”, con la estrategia de proveer no solo productos farmacéuticos de alta calidad, sino hacerlo a precios razonables. Para ello invierten 50.000 pesos en la fundación de esta farmacia y droguería, en La Habana Vieja, junto a un pozo de agua pura, que resultaba idónea para la elaboración de sus medicamentos.

El establecimiento, orientado a la venta al por mayor, se llamó “La Reunión” ya que unificaba las farmacias tradicional y homeopática. La primera quedaría a cargo de José y la segunda por su tío, quien también asumiría la contabilidad. Montaron un laboratorio que poco tiempo después ya surtía de ungüentos, sales, jarabes, extractos y otros productos a farmacéuticos y hospitales de toda Cuba.

En 1858 se incorpora a la empresa otro familiar, el también científico y negociante José Sarrá y Valldejulí, sobrino del cofundador. Siete años después, Valentín les venderá su parte para establecerse por su cuenta en Barcelona. La antigua Sociedad es disuelta y se constituye la “Sarrá y Co.”

Sarrá Valldejulí, el nuevo socio, realizaría grandes cambios en la empresa, comprando algunas propiedades en la manzana donde se encontraba la farmacia y mejorando la botica, a la que le agregó oficinas, almacén y un laboratorio aún mayor, adquiriendo nuevos equipos, como una máquina de vapor para hacer pulverizaciones o presas para extraer aceite de ricino. Sacaría al mercado nuevos productos propios de gran éxito, como la “Magnesia Sarrá”. También destaca la formación de más de cien farmacéuticos en estos laboratorios.

Fue tal la importancia de esta droguería, que en el año 1881 su Majestad Alfonso XII de España le concedió al Dr. José Sarrá el título honorífico de “Farmacéutico y Droguero de la Real Casa” y otorgándole el uso del Escudo de Armas Reales en las muestras, facturas y etiquetas de sus productos. Para 1883 se instalará la Droguería y Farmacia “La Reunión” en su edificio de Teniente Rey y Compostela.

(José Sarrá, fundador de la que fue muy relevante drogueria o farmaceútica Sarrá, Junto a su esposa Celia Hernández Buchó y su hijos, María Teresa, Celia y Ernesto José)

En el nuevo edificio, la importancia del negocio crecerá en proporción a su amplitud, manteniendo el primer lugar entre las de su clase. En 1898 muere su dueño fundador y la dirección de la casa pasa a ser propiedad de la firma “Viuda de José Sarrá e Hijo”, conformada por la señora Doña Celia Hernández y Buchó, viuda de Sarrá y su hijo Ernesto, que aunque solo contaba con 19 años, ya se distinguía en sus estudios de la carrera de Farmacia. En manos de ambos la casa mantuvo siempre su lugar prominente, hasta quedar finalmente como único propietario su hijo.

Es precisamente esta tercera generación de propietarios, con Ernesto Sarrá Hernández a la cabeza, la que en las primeras décadas del siglo XX transforma el prestigioso negocio en uno de los emporios más importantes de Cuba.

En 1912 será Ernesto quien adquiere varias casas en la esquina de Teniente Rey, Habana y Compostela, que unido a los anteriores edificios forma un conjunto de 18 nuevos inmuebles con una superficie de 13,000 m2. El prestigioso negocio se transforma en uno de los emporios más importantes de Cuba, con 46 edificios, 600 empleados y más de 500 productos, llegando a ocupar más de 45 edificios con 40,000 metros cuadrados de área.

Para tener una idea del crecimiento del negocio, se adquieren las casas de la calle Compostela nº 87, 89, 91, 93, 95, 97, 99, 101, 103 y 105; en Teniente Rey la nº 35, 39, 52, 54, 56, 58 y 60 y en la calle Habana las nº 126, 128, 130, 132, 134 y 136. Ocupando casi completamente los tres frentes de una manzana, lo que le permitía tener 33 vidrieras de exposición hacia la calle. En la calle Buenos Aires nº 21 se encontraban los garajes para guardar los camiones que hacían el servicio de la casa.

La Droguería llegó a ser más que una farmacia y un laboratorio de especialidades farmacéutica, biológicas y opoterápicas, sino también una Tienda por departamentos, una fábrica de jabón, de perfumes, insecticidas y desinfectantes, locería, cristalería, juguetería y un almacén de suministros para lecherías de materias primas para dulcerías y panaderías.

También introdujo técnicas de marketing moderno, como regalar perfumes e invitar a merendar a los mejores compradores en la tienda de la droguería, sección “Atracciones Sarrá”. La “Droguería Sarrá” no solo llegó a ser la droguería más grande de Cuba y de Latinoamérica, sino incluso la segunda del mundo tras la norteamericana “Johnson”.

Por su excelencia y méritos alcanzados, en 1934 el “Congreso de la República de Cuba” le concede a la “Droguería Sarrá” el uso del Escudo de la República para que apareciera también en las muestras, facturas y etiquetas. En la Universidad de la Habana y la Universidad de Villanueva se establece el “Premio Sarrá”, que se otorgaba anualmente a los mejores estudiantes de farmacia.

El imperio Sarrá tuvo un largo siglo de vida en Cuba y además del prestigio alcanzado en sus negocios, como evidencia del esplendor alcanzado por esta familia, puedo citarles las residencias de dos miembros de esta familia:

La de su fundador, ocupada actualmente por el Ministerio de Cultura, es la espectacular mansión enclavada en la calle 2 esquina a 13 en el Vedado y la de una de sus hermanas es el llamado “Palacete Velasco Sarrá”, erigido en 1912 en el destacado emplazamiento de La Habana Vieja, que actualmente ocupa la sede de la “Embajada de España” en Cuba, que recibe el edificio en 1984, después de muchos años de abandono tras su expropiación a la familia a comienzos de la década del 60.

En 1999, un grupo de nietos y de bisnietos del Dr. Ernesto José Sarrá establecieron en el Estado de la Florida la corporación “Sarra Natural Products”, para ofrecerle al público la misma calidad, confianza y excelencia que prestigia el nombre Sarrá. Los Productos Naturales Sarrá se venden en farmacias y droguerías en la Florida, New York y New Jersey.

El edificio principal de la “Droguería Sarrá” está considerado como Patrimonio Mundial de la Humanidad. Actualmente es Museo de Farmacia.
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Tomado de https://www.elnuevoherald.com/

Cuba antes de 1959: prosperidad y frustraciones de una república

Por Jaime Suchlicki
19 de diciembre de 2008
(fragmento)

Para 1959, los indicadores económicos apuntaban a una economía moderna en pleno desarrollo. El per cápita de los cubanos era de $431 similar al de España e Italia. Cuba tenía una de las tasas de mortalidad infantil más baja del mundo (37 por cada 1,000); un alfabetismo del 80 por ciento, tercero en América Latina, después de Argentina y Costa Rica; y el tercer número más alto mundialmente per capita de médicos y dentistas. Cuba tenia más de 40 laboratorios farmacéuticos que producían el 50 por ciento de las medicinas que se consumían en la isla. En 1959 Cuba era el tercer país en América Latina en número de radios y televisores.
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Tomado de http://scielo.sld.cu/pdf/far/v50n1/far16116.pdf

(publicado en Revista Cubana de Farmacia. 2016;50(1) )

Preparaciones farmacéuticas de los siglos XIX y XX en la región oriental de Cuba

Por Clara Aurora Zúñiga Moro
Universidad de Oriente Santiago de Cuba.
 Cuba.

(Fragmento, página 8)
Ya en la segunda mitad del siglo XX, con el incremento en el país de laboratorios de firmas nacionales y extranjeras y la avalancha de productos farmacéuticos en el mercado, se impusieron medidas restrictivas en este sentido. En la XLI Asamblea Médica Nacional celebrada en La Habana, los días 12 y 13 de enero de 1957, se acordó recomendar a la clase médica que en toda oportunidad en que se realizara propaganda de algunas especialidades farmacéuticas se debía solicitar la identificación para corroborar que el producto estuviera elaborado por una industria aprobada por el Consejo de Medicamentos, Alimentos y Cosméticos del Colegio Médico Nacional. En 1959 se produce la primera edición de la Guía Farmacoterapéutica cubana, con amplia información en relación con las especialidades medicamentosas que se elaboraban, distribuían o envasaban en las industrias nacionales y extranjeras que habían recibido el Certificado de Industria Aprobada del Consejo de Medicamentos. Los laboratorios que recibían este certificado eran sometidos a la inspección y vigilancia de ese consejo y sus productos eran analizados periódicamente en el Laboratorio de Investigaciones Científicas de esa institución. Aparecían con esta categoría unos 70 laboratorios, la gran mayoría de ellos representantes de firmas internacionales como los laboratorios Selles S.A., Linner, Hoffman La Roche y otras firmas de sociedades nacionales como Labrapia de Cuba S.A., Instituto biológico cubano y Laboratorios Planas de la Cuba industrial farmacéutica S.A. (31)

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