sábado, noviembre 26, 2022

Pedro Pablo Arencibia: ENMIENDA PLATT Y REPÚBLICA (Fragmento) Sabiduría vs imposición. Vicente Morín Aguado desde Cuba: La Enmienda Platt ante la historia de Cuba: confrontando al antimperialismo doctrinario


Tomado de http://www.vitral.org/vitral/vitral48/cent.htm


ENMIENDA PLATT Y REPÚBLICA

(Fragmento)


Por Pedro Pablo Arencibia Cardoso
(publicado en la Revista Vitral No. 48 en el años 2002)

Sabiduría vs imposición

La República nació con su independencia y soberanía limitadas en cuanto a principios se refiere; eso es un hecho innegable en nuestra historia. Los cubanos más preclaros se decidieron por la opción de aceptar por el momento la mencionada enmienda ante la alternativa de la ocupación indefinida de Cuba por las tropas norteamericanas y que la misma pudiera desencadenar una inútil guerra de guerrillas contra el Gobierno Interventor norteamericano que destruyera, más aun, al ya devastado país. El Mayor General Calixto García después de concluida la Guerra Hispano Cubana Norteamericana había dicho:

"Yo creo que los Estados Unidos no faltarán a su palabra empeñada; pero si así fuera siempre habría tiempo para morir, ya que no para vencer" ( Rodríguez, 44 y 45)

La sabia estrategia planteada desde los mismos inicios de la República por Don Juan Gualberto Gómez, y otros patriotas, y que está expuesta en las siguientes palabras, demostró ser la más adecuada para la joven república.

"Declaración solemne del propósito de que mientras ese tratado esté vigente, será escrupulosa y lealmente observado por el pueblo cubano y por su gobierno; sin perjuicio de que el Gobierno de la República de Cuba aproveche cualquier oportunidad favorable que pueda presentarse en el porvenir para influir cerca del Gobierno de los Estados Unidos, a fin de obtener por mutuo acuerdo, la modificación de aquellas cláusulas del Tratado en que el pueblo cubano encuentra limitada su independencia y mermada su soberanía." (Ibarra, 245)

Los contenidos más lesivos de la Enmienda Platt en contra de la plena soberanía cubana fueron abrogados en 1934.

Balance controversial de la Enmienda Platt

El balance de la Enmienda Platt es muy controversial. Considero que sus consecuencias deben analizarse desde al menos dos perspectivas o ángulos diferentes. Una primera perspectiva nos dice que la mencionada enmienda:

1)
 Propició el aumento significativo de las inversiones extranjeras en un país totalmente destruido necesitado de las mismas. La mencionada enmienda garantizaba, en cierto medida, el ambiente de paz necesario para el desarrollo de las inversiones en el país.

2) Contribuyó grandemente para que no sucedieran en Cuba, largas y sangrientas guerras fratricidas similares a la ocurrida durante y después de la independencia en muchas repúblicas hispanoamericanas y en Haití, o como la ocurrida en los propios Estados Unidos con la guerra de Secesión.

3) Limitó significativamente la posibilidad de una agresión extracontinental por parte de las potencias europeas como la efectuada por Alemania, con la ayuda de Inglaterra, a Venezuela en 1901 mediante los bombardeos a La Guaira, Maracaibo y Puerto Cabello, por ésta no pagar las deudas adquiridas con un poderoso consorcio alemán. Anteriormente, en 1897, la marina alemana ya había realizado demostraciones de fuerza en Haití.

Una segunda perspectiva de la Enmienda Platt nos dice que:

1) 
Limitó en cierta medida, en cuanto a principios se refiere, la soberanía de Cuba, otorgándole a la república desde un punto de vista formal, una independencia restringida.

2) Creó una mentalidad de Patronato en ciertos segmentos del pueblo cubano mediante la cual, se esperaba que los norteamericanos fueran los que resolvieran nuestros problemas políticos. En otros segmentos de la población cubana, creó o acentuó un sentimiento nacionalista antinorteamericano.

La enmienda Platt nos privó de gozar de una independencia y soberanía total, pero también nos evitó grandes desastres y sufrimientos.

Manuel Sanguily como Ministro de Estado (responsabilidad que corresponde a la de Canciller o Ministro de Relaciones Exteriores en nuestros días) del gobierno de José Miguel Gómez, en su discurso en el teatro Polyteama, a poco más de una década de la imposición de la Enmienda Platt, expresó:
"Mantendrá el Gobierno las relaciones más cordiales en el orden diplomático y de los negocios, con las naciones amigas entre nosotros dignamente representadas, y sobre todo cultivará los grandes y vitales intereses que en franca y afectuosa correspondencia nos ligan a los Estados Unidos, no ya solo en consideración a las ventajas que deriva de ellos nuestra economía, sino por los incomparables servicios que el pueblo y el Gobierno americanos han prestado a la causa de la justicia, de la civilización y de nuestra nacional soberanía.
Y no os sorprenda esta sincera manifestación de quien siempre ha vivido inquieto y receloso en el temor de los grandes y los fuertes. Dos veces -una, por la ceguedad de nuestra vieja y orgullosa Metrópoli; otra por la ceguedad de enconos fratricidas-, vinieron aquí los americanos traídos por su fortuna o llamados por nuestras discordias, y siempre se retiraron de nuestro territorio, haciéndonos el doble beneficio de construir dos veces la república, y dejándonos en el corazón atribulado, desengaños y escarmientos; más en ambas ocasiones, motivos superiores de admiración y de gratitud por esa magnánima conducta que jamás en la historia habían observado los pueblos fuertes y triunfantes con los débiles, conturbados y decaídos" (
Ibarra, 312)

He escogido esas palabras de Manuel Sanguily en el teatro Polyteama, y no las de otro cualquier patriota o ciudadano, por la posición vertical que siempre mantuvo Sanguily en su quehacer político:

Sanguily se opuso en un primer momento, como ya expresamos, a la imposición de la Enmienda Platt. Posteriormente, y ya en la República como miembro del Senado cubano, se opuso a la venta de tierras cubanas a capital norteamericano. En ese cargo de Secretario de Estado del Gobierno de José Miguel Gómez, se opuso de palabra y de hecho a la injerencia norteamericana en Méjico cuando el derrocamiento del presidente Francisco I. Madero y su sustitución por Victoriano Huerta, actitud que suscitó desavenencias con el gobierno norteamericano. Sanguily fue en su momento, él más fuerte y decidido opositor en el Senado cubano a la aprobación en 1903 del Tratado de Reciprocidad Comercial con los Estados Unidos (TRC). La verticalidad de Sanguily llegó hasta el punto de acusar públicamente de corrupto al gobierno de José Miguel Gómez (1909-1913), pese a pertenecer a su gabinete como Secretario de Estado.

El fundamento de la preocupación norteamericana por nuestra estabilidad republicana iba desde los más excelsos y enaltecedores sentimientos humanos de solidaridad, hasta la más fría y calculada preocupación por sus inversiones económicas y su seguridad nacional. En ese amplio espectro, es donde debemos situar los móviles que tuvieron las numerosas personalidades norteamericanas que intervinieron en la confección, aprobación y aplicación de la Enmienda Platt.

Un caso concreto de la aplicación de la Enmienda Platt

Por otra parte, debemos admitir que en general, en el caso cubano, los gobiernos norteamericanos no se inclinaron en hacer un uso indiscriminado o exagerado de la prerrogativa que les daba la Enmienda Platt. El proceder del presidente Teodoro Roosevelt durante "la guerrita de agosto" de 1906 así lo atestigua, pues tanto el presidente Estrada Palma como los alzados contra él, pidieron la intervención norteamericana y fue el presidente Roosevelt el que trató de que la misma no se produjera. La carta de Roosevelt al embajador cubano Gonzalo de Quesada del 14 de septiembre de 1906 y su telegrama a Estrada Palma del 25 de septiembre de ese mismo año así lo muestran. Algunos fragmentos de la mencionada carta son:

" Solemnemente conjuro a todos los patriotas cubanos a unirse estrechamente para que olviden sus diferencias, todas sus ambiciones personales, y recuerden que el único medio de conservar la independencia de su república es evitar, a todo trance, que surja la necesidad de una intervención exterior para salvarla de la anarquía y de la guerra civil.
Espero ardientemente que estas palabras de apelación, pronunciadas en nombre del pueblo americano, por el amigo más firme de Cuba y el mejor intencionado hacia ella que pueda existir en el Mundo, serán interpretadas rectamente, meditadas seriamente y que se procederá de acuerdo con ellas, en la seguridad de que, si así se hiciere, la independencia permanente de Cuba y su éxito como República se asegurarán.
" (Pichardo, 283)
En el telegrama de Roosevelt a Estrada Palma del 25 de septiembre, éste le escribe en un tono invocatorio y suplicante:
" Bajo su gobierno y durante cuatro años, ha sido Cuba República independiente. Yo le conjuro, en bien de su propia fama de justo, a que no se conduzca de tal suerte que la responsabilidad por la muerte de la República, si tal cosa sucediere, pueda ser arrojada sobre su nombre. Le suplico proceda de manera tal, que aparezca que Ud. por lo menos, se ha sacrificado por su país y que lo deja aún libre cuando abandone su cargo." (Pichardo, 285)


Estrada Palma permaneció intransigente y convocó al Congreso para renunciar pese a que los sublevados no pedían su renuncia. Se creó una comisión para convencerlo que retirara la renuncia pero el resultado fue negativo. No pudieron obtener arreglo alguno con Estrada Palma, el cual, para colmo, le pidió al Vicepresidente que también renunciara, dejando así acéfala a la república.

El país quedó sin presidente y con una sublevación en sus entrañas que deseaba también la intervención extranjera. La intervención se produjo y como la anterior intervención militar, no hubo oposición armada a la misma.
El Subsecretario de Estado Bacon, según el historiador Howard Hill, citado por Ibarra, le dijo contrito a Taft:
" Me avergonzaré de mirar a mister Root a la cara. Esta intervención es contraria a su política y a todo lo que él ha estado predicando en América del Sur" (Ibarra, 294)

Elihu Root, el padre de la Enmienda Platt, era en ese momento Secretario de Estado.

Según algunos historiadores cubanos de nuestros días, la renuencia del gobierno norteamericano a intervenir se debió a que podía afectarse la imagen del nuevo modelo neocolonial que se estaba experimentando en Cuba y que deseaba llevar a otros países latinoamericanos. Considero que esa explicación no es compatible con la imagen del gobierno cuyo presidente públicamente dio a conocer la política del Gran Garrote y de las Cañoneras. Esta ocasión no fue la única en la que el gobierno de los E.U. invocó la Enmienda Platt para intervenir en Cuba, pero sí fue la única en la que la intervención verdaderamente se llevó a cabo; las otras invocaciones (algunas veces precedidas de intentos por reconciliar a las partes cubanas beligerantes) se limitaron a amagos de intervención y a algún que otro desembarco en determinadas regiones lejanas del país, cercanas a la Base de Guantánamo o dentro de ella y en Santiago de Cuba, las cuales ayudaron a que se apaciguaran los ánimos de los cubanos que contendían entre sí. El artículo tercero de la Enmienda Platt se aplicó, o estuvo a punto de aplicarse, solamente en momentos en los que se habían producido enfrentamientos armados en el país y el gobierno democráticamente elegido había perdido o estaba perdiendo ostensiblemente el control del país. Esta situación se puede ilustrar también con el siguiente fragmento de la nota del Secretario de Estado norteamericano P.S. Knox, el 16 de enero de 1912, al Presidente José Miguel Gómez: "evitaran una situación peligrosa que pudiera obligar al Gobierno de los Estados Unidos, contra sus propios deseos, a considerar las medidas que debe tomar en función de sus obligaciones con respecto a las relaciones con Cuba"(Alzugaray, 29).

El artículo tercero de la Enmienda Platt nunca se aplicó cuando los objetivos políticos, sociales, obreros y de la mujer se buscaban pacíficamente. La anterior república cubana, pese a los defectos, deficiencias y males que tuvo, ocupó comparativamente una posición privilegiada en América Latina en cuanto a las conquistas políticas, sociales, laborales y de la mujer que en ella se alcanzaron.

No conozco que en esas intervenciones o amagos se haya producido algún enfrentamiento armado entre las fuerzas norteamericanas y alguna fuerza cubana.

Un hecho polémico no sujeto a esquemas

La intervención norteamericana en los asuntos cubanos en las postrimerías del antepasado siglo XIX y en los inicios del pasado siglo XX ha sido un hecho histórico muy polémico de nuestra historia. Para que se tenga una idea de lo controvertida que ha sido la apreciación cubana sobre la intervención norteamericana después de finalizada la guerra de independencia contra España diré, que en contra de todo esquema simplista, podemos encontrar desde burgueses cubanos admiradores de los E.U. opinar duramente en contra de ella, hasta a un destacado político de izquierda defender, en cierta medida y en la década del 40, la presencia norteamericana en los primeros años de independencia de España, pues esta aceleraba el desarrollo del capitalismo en Cuba y con ello, según la filosofía marxista clásica, la instauración del socialismo en Cuba.

La Enmienda Platt no fue abrogada en 1934 por poseer la república cubana en esa fecha, un gobierno fuerte que respondiera a los intereses del gobierno norteamericano, pues todos sabemos lo convulsa que fue en nuestro país la década del 30 del pasado siglo XX; tampoco se abrogó por ser una demanda del sentimiento nacionalista antinorteamericano que había en determinados estratos de la población cubana de los años veinte y treinta (también existían sentimientos antiespañol, antijudio, antihaitiano, antijamaicano, etc), sentimiento que después de 1940 y hasta 1959 disminuyó grandemente (Domínguez, 244). Fueron varios los factores que motivaron esa decisión entre los que, por supuesto, también se encontraban esa corriente y ese sentimiento nacionalista, pero no se pueden obviar tampoco: el trabajo paciente, tenaz y sabio de nuestros diplomáticos, las relaciones de amistad entre Cuba y Estados Unidos, la política del Buen Vecino de Franklyn D. Roosevelt, y finalmente, la percepción norteamericana de los cambios que se habían producido en las relaciones internacionales de las otras potencias con los países de nuestro continente.



(Manuel Márques-Sterling (embajador de Cuba en EE.UU. siendo Presidente Carlos Mendieta y Montefur)  firmando el nuevo tratado sobre las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, el cual abrogaba la Enmienda Platt. Detrás Cordell Hull, entonces Secretario de Estado de los EE.UU. Benjamin Sumner Welles también estaba presente en esa firma. En mi ñibro La Historia de Cuba que te ocultaron y otros temas profundizo sobre estos temas y muchos otros...)


Por último, deseo observar que el nuevo tratado sobre las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos que se firmó en esos años, nunca tuvo en su haber, un período norteamericano de ocupación de nuestro país pese a la inestabilidad política y de oposición armada que presentaron algunos gobiernos cubanos antes del primero de enero de 1959.
***************

******************

Tomado de https://www.cubaencuentro.com/

La Enmienda Platt ante la historia de Cuba: confrontando al antimperialismo doctrinario

*******

A propósito de la biografía de Oswaldo Payá por David E. Hoffman

*******

Por Vicente Morín Aguado

La Habana

25/11/2022

Adelantándonos a la esperada traducción al español de Give me Liberty, The true Story of Oswaldo Payá and his daring quest for a free Cuba, Simon & Schuster 2022, repasamos las 143 páginas iniciales, recuento de la corta vida republicana en Cuba (1902 a 1959), preámbulo necesario para comprender la llegada al poder de Fidel Castro y las posteriores motivaciones del emblemático opositor a la dictadura más larga en la historia de Occidente.

Payá recibió en 2002 el premio Sajárov del Parlamento Europeo, encontrando la muerte una década después en oscuras circunstancias que el gobierno sucesivo de los dos hermanos Castro se ha negado a esclarecer.

El texto introductorio resulta un buen ejemplo de cómo es apreciada hoy la historia de Cuba, en particular de sus relaciones con Estados Unidos, vista desde el norte con la honestidad intelectual de un reconocido periodista.

Tal parece que muchos estadounidenses virtuosos sienten algo de culpa al abordar el asunto, por tanto, es necesario comentar el tema sin prejuicios, a la luz de los hechos.

Al comenzar, leemos sobre la controvertida Enmienda Platt, aprobada en el capitolio de Washington como parte de la Ley de Asignaciones al Ejército de 1901, impuesta a la Asamblea de 31 cubanos que en abril de ese año redactaban la carta magna de la república en ciernes.

Tratándose de la soberanía de una nación, el texto era inaceptable, porque de entre seis lacónicos artículos, el tercero decía que: “Estados Unidos puedan ejercitar el derecho de intervenir para la conservación de la independencia cubana, el mantenimiento de un gobierno adecuado para la protección de vidas, propiedad y libertad individual”.

De paso, se obligaba al naciente Estado a ceder hasta cuatro puntos de su territorio con el objeto de establecer bases navales norteamericanas y, agregando presión a su declarado dominio sobre el país que es, geográfica e históricamente un archipiélago, la posesión de la Isla de Pinos, parte del territorio nacional, estaría sujeta a discusión futura por tratado.

Recordemos que, al firmarse el Tratado de París, en diciembre de 1898, la rendición de España ante EEUU determinó para Cuba la ocupación militar de su territorio por el ejército del país vencedor. Simple y llanamente, Leonard Wood, gobernador designado, les dijo a los constituyentes que las tropas interventoras no abandonarían el país si el apéndice votado en Washington no era incluido en la constitución.

Hoffman cita dos cartas de Wood a dos figuras claves de su gobierno, el secretario de Guerra, Elihu Root y el presidente Theodore Roosevelt. Al primero le dice: “Estos hombres son todos sinvergüenzas y aventureros políticos cuyo objetivo es saquear la isla”. Médico de cabecera de dos presidentes anteriores al momento de ser enviado a Cuba, le escribe al mandatario del momento: “La gente aquí, Sr. Presidente, sabe que no están listos para el autogobierno”.

Digamos que esa era la opinión del influyente Wood, pero no necesariamente la de sus interlocutores más poderosos que él. Si mal había un sector imperialista, insuflado por la reciente victoria ante una potencia europea en pleno declive, otros políticos eran pragmáticos y hasta los había claramente simpatizantes del pueblo cubano.

Roosevelt combatió junto a sus Rough Riders en la enconada batalla de la Loma de San Juan, Santiago de Cuba, donde centenares de cubanos, integrados en el ejército libertador, los llamados mambises, junto a los estadounidenses, derrotaron al tenaz defensor ibérico.

Los patriotas de la Isla estaban organizados militarmente a lo largo de su país, su número rondaba 5 mil efectivos, con experimentados jefes, capaces de hazañas como la invasión de oriente a occidente entre 1895-1896, comparada en la prensa de Nueva York con la marcha de Sherman durante la guerra civil.

La vocación civilista democrática de los rebeldes anticolonialistas era de larga data, apenas iniciada la primera contienda en 1868, se creó una república con poderes civiles dominantes sobre el ejército insurrecto. Cuba no era Puerto Rico o Las Filipinas, ganadas igualmente durante esta breve guerra contra la corona de Madrid, tal realidad influyó notablemente en las relaciones entre ambos países.

De paso, no olvidar que anterior a la enmienda imperialista del influyente senador por Connecticut, estaba una Joint Resolution, votada en el mismo cónclave donde oficiaba Platt, con la significativa afirmación de que “El pueblo de Cuba es, y de derecho, debe ser libre e independiente”.

El autor de la biografía de Payá se extiende con Wood, refiriendo otra carta al célebre hombre del Big Stick, fechada en 28 de octubre de 1901: “Por supuesto, que a Cuba se le ha dejado poca o ninguna independencia con la Enmienda Platt y lo único indicado ahora es buscar la anexión.”

Reproducimos otros párrafos de la misiva en cuestión porque el texto indica otros propósitos, además del anexionista:

“…creo que no hay un gobierno europeo que la considere por un momento otra cosa sino lo que es, una verdadera dependencia de los Estados Unidos, y como tal es acreedora de nuestra consideración. Con el control que sin duda pronto se convertirá en posesión, en breve prácticamente controlaremos el comercio de azúcar en el mundo. La isla se norteamericanizará gradualmente y, a su debido tiempo, contaremos con una de las más ricas y deseables posesiones que haya en el mundo…”

El desprecio, la subestimación del gobernador hacia los cubanos es indignante, razón que le induce al error, valorando inadecuadamente la realidad, algo que, reitero, no hicieron sus superiores en la Casa Blanca.

De momento, subrayamos que, para la potencia americana emergente era lógico reafirmar su espacio propio frente a otros imperialismos y esta decisión no ha de confundirse con la intención anexionista tan manifiesta en el afamado médico militar.

De imperialismos y como consecuencia, el antimperialismo, es bueno recordar una verdad sencilla: la confrontación se remonta a los orígenes de la civilización, está presente en todas partes y épocas hasta hoy, y por lo vivido, así será en las próximas décadas. Centrar esta confrontación en Estados Unidos es una visión perturbadora, una evidente manipulación política con propósitos espurios.

La manifestación más clara de lo que acabamos de decir, de importancia capital para entender la historia de Cuba, es el antimperialismo doctrinario, cuya génesis está en Lenin, autor del célebre opúsculo titulado El Imperialismo, fase superior del capitalismo, publicado en Rusia en 1917, semanas después de bajarse del tren inmortalizado en la literatura por Stefan Zweig.

Lenin, una vez en el poder, creó la III Internacional, encargada de difundir el nuevo antimperialismo, cuyo enfoque latinoamericano apuntaría hacia Estados Unidos. Al paso del tiempo, los comunistas se han encargado de borrar los demás imperios, sobre todo los creados por ellos mismos, mencionando a uno solo, Estados Unidos. Europa imperial, sacándose de encima tan inoportuno estigma de su propia historia, ha sido cómplice, junto a otras potencias, en esta peculiar maniobra política planetaria.

Regresando a Cuba, tuvimos antes que el líder bolchevique preclaros antimperialistas nada doctrinarios, porque no afirmaban como Vladimir Ilich el fin inexorable del capitalismo junto a la obligada dictadura del proletariado, menciono a los tres líderes principales de lo que se llamó “La Revolución de Independencia”, según palabras de dos de ellos: José Martí y Máximo Gómez.

La frase y concepto alude al “Manifiesto de Montecristi”, de elaboración martiana, firmado por el fundador de nuestra nación, junto a quien fuera, y por elección de sus soldados, no por designación o auto proclama, General en Jefe del Ejército Libertador de Cuba, Máximo Gómez, un dominicano quien acompañó y firmó junto a Martí el citado documento, de hecho, la segunda declaración de independencia cubana, el 25 de abril de 1895 en la pequeña villa homónima de su país natal.

En el documento, Martí y Gómez afirman: “…Las Antillas libres salvarán la independencia de nuestra América, y el honor ya dudoso y lastimado de la América inglesa, y acaso acelerarán y fijarán el equilibrio del mundo…”.

Era un anticipo glorioso del papel político internacional que el pensamiento martiano asignaba a la nación que pretendía fundar al iniciar una nueva etapa de guerra contra España. He afirmado intencionalmente Martí y Gómez porque nuestra historiografía atribuye el pensamiento de este documento trascendental al gran intelectual cubano, menospreciando a su amigo, compañero de armas, el General Gómez, como si el dominicano fuera un iletrado, firmante de documentos que no entendía o no compartiera las ideas que refrendaba.

Gómez fue también antimperialista, aunque mantuviera la firme decisión de no ser protagonista en la política doméstica una vez instaurada la república. De entre muchos, recuerdo el testimonio de Orestes Ferrara, quien llegara a presidente de la Cámara de Representantes, el cual menciona en sus memorias la opinión del militar dominicano al comentar sobre la ocupación yanqui: “Estaré agradecido de los americanos sólo cuando cumplan su promesa, y si la cumplen con decencia, sin agraviar al cubano. De lo contrario, seré un enemigo de ellos como lo he sido de los españoles”.

Nos resta Antonio Maceo, segundo al mando del ejército libertador, de piel negra, nacido libre en los campos de Cuba, quien dejó claras manifestaciones de rechazo a la posible anexión de su país a Estados Unidos.

Si hemos de agregar otro argumento, reconforta saber que aún a pesar de la clara advertencia de Míster Wood, la Enmienda Platt fue aprobada por la Asamblea Constituyente con 16 votos a favor y 11 en contra, de los 31 posibles.

La República llegó, al fin, el 20 de mayo de 1902, con Tomás Estrada Palma de primer presidente. Hablamos de un maestro de escuela, quien había sido uno de los sucesivos presidentes de la república en armas, también prisionero de los españoles, exiliado en EEUU donde adquirió la ciudadanía, creando una prestigiosa escuela privada en Central Valley, cerca de Nueva York.

José Martí lo había rescatado para su nuevo proyecto independentista, al fundar, también exiliado, el Partido Revolucionario Cubano, del cual fuera Estrada Palma Delegado, electo sustituto del apóstol de nuestra independencia al marchar este último junto a Máximo Gómez a los campos de la patria avasallada.

Nacía la República con himno, bandera, escudo, presidente, dos cámaras legislativas y demás atributos al buen estilo norteamericano, incluyendo el sufragio universal para varones, sin distinciones legales, fueros u otras formas de discriminación que vergonzosamente prevalecían en buena parte del país vecino, de cuyo protectorado no podía escapar, asegurado bajo enmienda constitucional.

Muy pronto se pondrían a prueba tales libertades y sus limitaciones.

El exprofesor de Central Valley gobernó cuatro años con reconocida honestidad administrativa, dejando un superávit de casi 20 millones de dólares a la hacienda pública. Decidió que no hacía falta un ejército nacional, mejor era una tropa de maestros. La peyorativa y absolutista afirmación de Leonard Wood sobre los cubanos quedaba así desmentida, pero hubo sus peros y de muy mala manera.

Llegadas las nuevas elecciones, Don Tomás decidió que debía reelegirse incondicionalmente, creando para ello lo que llamó el “gabinete de combate”. Hubo fraude electoral ante la evidente victoria de sus opositores liberales, los cuales se alzaron en armas, fresca todavía la belicosidad contra el autoritarismo que habían combatido los cubanos durante décadas de enfrentamientos con la corona española.

El primer presidente se mantuvo en sus trece, negándose a un acuerdo con la oposición. Ante la posibilidad real de perder el poder, paradoja de nuestra historia, no serían los americanos imperialistas quienes invocarían el artículo tercero de la consabida enmienda, lo invocó directa y personalmente Tomás Estrada Palma.

Es notorio que Teddy Roosevelt le escribió a su homólogo cubano:

“Bajo su Gobierno, y durante cuatro años, ha sido Cuba república independiente. Yo le exhorto, en bien de su propia fama de justo, a que no se conduzca de tal suerte que la responsabilidad por la muerte de la república, si tal cosa sucediere, pueda ser arrojada sobre su nombre. Le suplico proceda de manera tal que aparezca que usted, por lo menos, se ha sacrificado por su país y que lo deja aún libre cuando abandone su cargo”.

El Icónico presidente representado en los libros de historia comunista con un garrote al hombro, termina su carta así:

“Mando, al efecto, a La Habana, al Secretario de la Guerra Mr. Taft y al subsecretario de Estado Mr. Bacon, como representantes especiales de mi gobierno, para que presten la cooperación que sea posible a la consecución de evitar la intervención”.

El 28 de septiembre de 1906 Estrada Palma renunció, acompañado de su consejo de ministros, a sabiendas de la presencia en La Habana de la alta representación gubernamental norteamericana cuya única opción fue asumir provisionalmente el poder de acuerdo a las obligaciones derivadas de la controversial enmienda que había invocado el mandatario cubano.

De momento Taft gobernaba a Cuba, designando al abogado Charles Magoon para el cargo, con la expresa misión de ejecutar un censo minucioso de población, leyes complementarias imprescindibles para la administración interna, hasta entonces postergadas y, celebrar próximas elecciones.

Todas las facciones aceptaron de buena gana la intervención, que, entre otros detalles, mantuvo flotando el pabellón cubano, evitando herir la sensibilidad patriótica nativa de ver nuevamente flotando en los espacios públicos la bandera de las muchas estrellas. Excepto el gobernador Magoon y algún que otro consejero, los cargos gubernamentales fueron ejercidos por cubanos.

Una vez terminado el censo en 1907, al año siguiente hubo elecciones, desde las municipales hasta las presidenciales, ganando ampliamente el Partido Liberal, que elevó a la presidencia al general de la guerra de independencia José Miguel Gómez. Es bueno recalcar que aún no había un ejército nacional, el cual comenzó a crear este nuevo presidente al asumir su mandato un año después.

Detalles importantes fueron la presencia de representantes a la cámara y senadores negros, parte de la promoción alentada por los liberales, inclusive, el gobernador norteamericano legalizó un partido político nuevo, conocido bajo el nombre de Independientes de Color (PIC), cuya ejecutoria nos lleva a un nefasto momento de la historia republicana igualmente vinculado a la Enmienda Platt.

Los Independientes de Color proclamaban el justo derecho a la abolición de toda forma de discriminación racial, práctica evidente y extendida en la sociedad, aunque fuera constitucionalmente ilegal. Negros y mestizos en general estaban en clara desventaja, escasa representación de acuerdo a su proporción poblacional, herencia de un país que fuera esclavista hasta solo 15 años antes de su independencia.

José Martí, antimperialista nada doctrinario, profundo humanista y demócrata, había advertido el problema, al escribir las Bases del Partido Revolucionario Cubano, creado en el exilio de Tampa y Cayo Hueso. Era muy preciso al respecto el artículo cuarto:

“El Partido Revolucionario Cubano no se propone perpetuar en la República Cubana, con formas nuevas o con alteraciones más aparentes que esenciales, el espíritu autoritario y la composición burocrática de la colonia, sino fundar en el ejercicio franco y cordial de las capacidades legitimas del hombre, un pueblo nuevo y de sincera democracia, capaz de vencer, por el orden del trabajo real y el equilibrio de las fuerzas sociales, los peligros de la libertad repentina en una sociedad compuesta para la esclavitud”.

Sin embargo, lo contradictorio era que los líderes del PIC apelaban a la exclusividad racial al crear su agrupación política, lo que generó una repulsa generalizada, cuyo clímax sería una ley aprobada por iniciativa de un representante a la Cámara de piel oscura, el culto periodista Manuel Morúa, declarando fuera de la ley cualquier agrupación política promotora de la exclusividad étnica, racial o de otro tipo.

La guerra por la independencia había juntado en los campos de batalla contra el colonialismo a los cubanos sin distinciones raciales, pese a los prejuicios indudables e inevitables, hubo generales negros, algunos redactores de la constitución también y ya se ha dicho, el congreso contaba con miembros de esa coloración de la piel.

En 1912, un periódico muy influyente, El Veterano, editado por los excombatientes libertadores, publicó un titular elocuente y lapidario para los independientes de color:

“Ni blancos ni negros, solo cubanos”.

Pero los dirigentes del PIC, algunos de ellos prestigiosos veteranos, se mantuvieron en sus posiciones, llegando a un extremo que pudiéramos calificar de inmadurez política: se fueron a Washington, recordando que durante la recién concluida intervención les habían legalizado, solicitando ante el Secretario de Estado Knox, interceder a su favor presionando al gobierno de la Isla. El colmo fue escribirle una carta con similares objetivos al presidente Taft, quien nada hizo por apoyarlos, dejando el asunto en manos cubanas.

Viendo que no prosperaban sus aspiraciones, los dirigentes del PIC amenazaron con irse a las armas, presentando un ultimátum a José Miguel Gómez, empeñado entre otras tareas, en la creación del ejército nacional.

El 20 de mayo de 1912 estalló la insurrección al tomar los rebeldes armados la pequeña ciudad de La Maya, en el oriente. El fantasma de la intervención rondaba porque los alzados estaban exigiendo contribuciones a varios propietarios agrícolas, entre ellos azucareros, y el nuevo gobernante decidió estrenar sus recién creadas tropas.

Otra vez eran los mismos cubanos quiénes acudían a la Casa Blanca para que mediara en sus conflictos internos. Lo peor fue que la pretendida insurrección no pasó de unas decenas de belicosos insurrectos, sin embargo, la respuesta, cargada por los prejuicios raciales, sería atroz: los cronistas calculan los muertos por centenares, algunas fuentes hablan de hasta 3 mil negros y mestizos ultimados en los campos.

Fue una matanza indiscriminada, sin justificación plausible, que manchó el gobierno de José Miguel Gómez, cuyo balance era positivo en varias esferas de la vida nacional.

Repasando el articulado de la Enmienda Platt, debemos abordar otros aspectos de su real incidencia sobre nuestro país.

El acápite sobre las bases navales quedó finalmente en una sola locación de las cuatro previstas, la conocida Base de Guantánamo. La existencia de tal instalación jamás fue cuestionada por gobierno cubano alguno hasta la llegada de Fidel Castro, a pesar de que la Enmienda fue oficialmente derogada en 1934.

No existe una justificación real para decir que se trata de un asunto imposible, los Estados Unidos han negociado, y renunciado, a instalaciones militares de mucho mayor valor que la preterida, casi inoperante base guantanamera, inclusive frente a gobiernos antimperialistas amigos de Castro. Basta citar el canal de Panamá. Sencillamente, se ha interpuesto el antimperialismo doctrinario, patológicamente antinorteamericano, del intransigente barbudo verde olivo.

Nos resta el peculiar caso de la Isla de Pinos, un territorio al sur de la Isla mayor de Cuba, nada desdeñable con sus 2.200 km2 de extensión. Geográficamente es parte de la plataforma insular cubana e históricamente fue dependencia española de La Habana desde la temprana colonización de Cuba.

El artículo plasmado en el apéndice plattista seguía las pautas del Tratado de París, en la práctica, nada cambió porque jamás Washington ejerció su autoridad sobre el territorio y sus habitantes, que en aquella época llegaron a unos 3.000. Desde 1901 y sucesivamente, las autoridades municipales de administración, justicia, policía y militares, fueron siempre cubanas.

En la capital, al firmarse entre Cuba y EEUU un tratado permanente de relaciones, formalizando lo escrito en la Enmienda Platt, se pasó a negociar el asunto de las bases navales, acordándose de inmediato y paralelo, un segundo tratado por el cual el gobierno norteamericano renunciaba a todo derecho de soberanía sobre la Isla de Pinos.

Era el año 1903 y al siguiente, 1904, los plenipotenciarios John Hay por la parte gringa y Gonzalo de Quesada por la criolla, formalizaron lo antes acordado en el llamado Tratado Hay-Quesada sobre Isla de Pinos. Inmediatamente el senado cubano lo ratificó, el del vecino norteño tardó hasta 1925 en hacerlo, dando vientos a la creciente bandera antimperialista dentro del archipiélago caribeño.

El limbo legal creado por la demora estadounidense en ratificar lo que era un hecho y un derecho, alimentó la inmigración de colonos norteamericanos, ante la creencia, fomentada por inescrupulosos especuladores de tierras (real states), de que la ínsula sureña era o muy pronto sería territorio norteamericano.

En 1905, un centenar de colonos yanquis se reunieron en Nueva Gerona, capital pinera, solicitando a la Casa Blanca la intervención a su favor. La respuesta de Elihu Root los dejó sin aliento. Copio fragmentos de la carta enviada al presidente de la asociación de colonos por quien era entonces Secretario de Guerra y Estado:

“La Isla de Pinos se halla legalmente sujeta a la jurisdicción y Gobierno de la República de Cuba, y usted y sus asociados están obligados a obedecer las leyes del país en tanto permanezcan en la Isla. El Tratado que se halla actualmente pendiente ante el Senado, si se aprueba por ese Cuerpo, renunciará a todo derecho de parte de los Estados Unidos a la Isla de Pinos. El Tratado únicamente concede a Cuba lo que es suyo, de acuerdo con el derecho internacional y la justicia”. (Elihu Root, 27 de noviembre de 1905)

Pasaron dos años y, insistiendo en sus pretensiones, uno de los colonos de mayor preminencia, Míster Samuel H. Pearcy, estableció una demanda contra la aduana de Nueva York, reclamando el derecho a no pagar aranceles de importación para tabacos fabricados en la Isla de Pinos, por considerarlos hechos en territorio legalmente de EEUU.

El pleito Pearcy Vs. Stranahan, concluyó con una sentencia definitoria del Tribunal Supremo declarando que: “el gobierno cubano ejerce legítimamente la soberanía sobre la Isla de Pinos” y que “este gobierno [de Estados Unidos] nunca ha tomado, ni ha intentado tomar, esa posesión de hecho y de derecho que es esencial para hacerla nacional”.

En fin, dos de los tres poderes constitutivos de la nación dejaban sin efecto el consabido artículo de la Enmienda Platt, que en la cotidianeidad, carecía de valor alguno.

Finalmente, el 13 de marzo de 1925 fue ratificado el tratado por los senadores de Washington. En La Habana un joven líder comunista, abiertamente afiliado a la III internacional, convocó a una reunión pública, argumentando que los cubanos nada debíamos agradecerle a los Estados Unidos por el gesto.

Su argumento principal, escrito en octavillas, era el siguiente:

“El darnos a Isla de Pinos es un acto natural, siempre fue nuestra”.

Hasta aquí, repetía lo dicho por Elihu Root a sus compatriotas cuando le reclamaron el supuesto derecho sobre la Isla 20 años atrás, sin embargo, Mella agregaba la cantaleta doctrinaria, inflamada por el apéndice constitucional vigente:

“Isla de Pinos es de Cuba pero Cuba no es libre. Los capitalistas yanquis poseen la tierra, las industrias, esclavizando al pueblo; y el gobierno de Washington, con la Enmienda Platt y con el abuso de la fuerza tiene convertida a la Isla en una colonia. Estudiantes, gritemos: ¡abajo el imperialismo yanqui!”.

La Enmienda Platt fue finalmente derogada, por inoperante, y contraproducente además, de acuerdo a la nueva política de otro presidente de apellido Roosevelt, Franklin, el 29 de mayo de 1934.

La segunda parte de este ensayo abordará, rememorando la imprescindible presencia de Oswaldo Payá, otra enmienda a las constituciones cubanas, cuya resonancia para la libertad es mucho mayor, está vigente y coacciona hasta con la pena de muerte las acciones por restablecer la democracia en Cuba.

© cubaencuentro.com

*************

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Deseo puntualizar que Canadá fue protectorado de Gran Bretaña hasta bien avanzado el siglo XX.

En el libro La verdadera República de Cuba, escrito por el Dr. Andrés Cao Mendiguren,  uno de los  mejores libros sobre la república cubana (1902-1958 ) que se ha escrito (quizás el mejor de los que  he leido en mi vida),  incluyendo la monumental obra en 10 tomos Historia de la Nación Cubana, aunque este último incluye el período colonial y llega hasta el año 1952, se lee:

 ¨Cabe decir que aquellos pensamientos de 1913 expresaban una realidad  porque esa nación  se alcanzó muy pronto  en décadas posteriores,  aunque en 1959  fue demolida por los que  usurparon el poder, y ha sido vilipendeada  por una oleada de intelectuales comprometidos o  mediocres. El testimonio de ello es que Cuba ocupaba  las primeras posiciones  en todos los renglones de los anuarios de las Naciones Unidas  para la América Latina. Y hay que reconocer que estos logros  tan destacados  no se hubieran podido conseguir  si nuestros gobernantes, y a pesar de sus errores,  no hubieran tenido interés  y acierto para  resolver los problemas de la sociedad cubana, si nuestros legisladores no nos hubieran  dado una legislación avanzada  y moderna, o si el  pueblo cubano no hubiera estudiado  y trabajado  para superarse. El pueblo cubano era exigente  y siempre aspiraba  a lo mejor, pero tenemos  que acusarnos  de un pecado,  y es que  cuando no lo lográbamos plenamente, en vez de analizar  los fallos  y aplaudir lo logrado, prodigábamos una crítica irresponsable.¨ (Cao, 2008, p. 87)

Ejemplo de crítica irresponsable:


Pues:

El Dr. Jorge Salazar Carrillo, profesor titular de economía de FIU  sobre el  gran desarrollo económico de Cuba en el siglo XX antes de Castro



Etiquetas: , , , , , , , ,


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...

domingo, agosto 28, 2022

Dimas Castellanos desde Cuba: Estatización versus progreso: propiedad privada en Cuba.

 
Tomado de https://diariodecuba.com/

Estatización versus progreso: propiedad privada en Cuba

********

Las nuevas medidas económicas del régimen han fracasado por no tener en cuenta el problema de la propiedad.

********

Por Dimas Castellanos

La Habana

24 agosto 2022

Sin desconocer los efectos negativos que haya tenido en cuanto a la redistribución de la riqueza, la propiedad privada ha demostrado ser un medio imprescindible para el desarrollo social.

El derecho a la propiedad, emanado de la tendencia humana a la posesión sobre los bienes, está vinculado a la disposición de la persona sobre sí misma. Cuando ese derecho humano, regido por leyes económicas, se altera por razones de ideología o de cualquier otra índole, la propiedad sufre lo que las aves silvestres en cautiverio: pierde su función social y perece.

El proceso de estatización desarrollado en Cuba entre 1959 y 1968 generó una crisis que hizo metástasis en el cuerpo social, devino crisis estructural profunda y ha colocado a la nación y a sus nacionales al borde del abismo. Los múltiples intentos por reanimar la economía en Cuba obviando las causas que la engendraron, han demostrado su inutilidad. El único valor de tal "esfuerzo" radica en haber confirmado la insoluble contradicción entre la estatización de la propiedad y el progreso.

En Cuba, desde la Colonia hasta hoy, la concentración de la propiedad agraria ha constituido un problema raigal. En el siglo XVI comenzó un proceso de diversificación de los latifundios coloniales que alcanzó su punto máximo en la segunda mitad del siglo XIX, momento a partir del cual la competencia entre los ingenios azucareros y la penetración de capital norteamericano concentró la propiedad de más de la mitad de la tierra cultivable del país en los latifundios republicanos.

La Constitución de 1901 estableció que nadie podía ser privado de su propiedad sino por autoridad competente y por causa justificada de utilidad pública; mientras la Constitución de 1940 refrendó la existencia y legitimidad de la propiedad privada en su más amplio concepto de función social. Ambas constituciones permitieron en la primera mitad del siglo XX la gestación de una clase de pequeños, medianos y grandes empresarios nacionales.

Después de 1959, la revolución que había declarado revertir esa deformación, en lugar de resolverla, la acentuó con el estatismo, que convirtió a los latifundios republicanos en los improductivos latifundios socialistas. Y lo ocurrido con la propiedad agraria se repitió con las demás formas de propiedad: desde las grandes empresas industriales hasta la infinidad de medianas y pequeñas empresas fueron estatizadas. Este proceso culminó con la Ofensiva Revolucionaria, en marzo de 1968, que fue el tiro de gracia, al erradicar los últimos vestigios de propiedad privada, mientras la eliminación de los dueños desmovilizó el interés personal por los resultados de la producción y de los servicios.

En 1993, el derrumbe de la Unión Soviética obligó al Gobierno a introducir medidas coyunturales, las cuales, al amenazar con el resurgimiento de una clase media, fueron paralizadas y con ello frenadas las fuerzas productivas; decisión favorecida por la aparición de los subsidios de Venezuela.

En 2008 el Estado comenzó a entregar las tierras que nunca logró hacer producir. En usufructo, entendido este como derecho a disfrutar de un bien ajeno. Lo cual constituye una decisión absurda, pues nada justifica que quien hace producir la tierra no pueda poseerla en propiedad, mientras el Estado, incapaz de lograrlo, se abroga el derecho de continuar como propietario.

El fracaso obligó en 2012 a dictar el Decreto-Ley 300, con la misma carencia: el control monopólico del Estado sobre la propiedad, lo que condujo a un nuevo fracaso. En 2014 se dictó otro decreto modificando al 311, con resultados similares. Y así sucesivamente hasta las más recientes medidas, ninguna de las cuales ha logrado ni logrará revertir la decadencia sostenida de la economía que ha conducido a la actual penuria, por una razón inobjetable: se ha obviado la causa principal y primera, que es la propiedad.

El resultado de la estatización no admite dudas. El daño sufrido por la economía en Cuba es harto evidente. Lo podemos ver en el retroceso de la capacidad exportadora del país. En un artículo recién aparecido en este diario, Roberto Álvarez Quiñones brinda cifras elocuentes: "en 1958 Cuba exportó bienes por valor de 7.488 millones de dólares y en 2021 solo 1.548 millones, 4,8 veces menos". O, como explica Emilio Morales, "los nueve sectores que más ingresos aportan a la economía tuvieron pérdidas acumuladas en los últimos cuatro años de más de 29 millones de dólares". A lo que cabría añadir una observación de otro artículo de Morales:  "el nuevo mercado cambiario, que pretende combatir el mercado informal y captar divisas para invertirlas en el desarrollo del país, pone en evidencia la incapacidad productiva y el intento de amortiguar la falta de liquidez y de créditos internacionales; lo cual ni bajará los niveles de inflación ni estabilizará la moneda nacional".

Tan desastroso resultado se mantendrá mientras los productores permanezcan vedados de ser propietarios y/o de recibir un salario capaz de satisfacer sus necesidades más elementales, lo que confirma una sentencia: sin restaurar los derechos y libertades suprimidos, comenzando por el derecho ciudadano a la propiedad, no habrá recuperación económica de Cuba. Así de sencillo.

Tanto para el griego Aristóteles como para el italiano Tomás de Aquino, la propiedad privada es una institución necesaria al hombre por razones puramente prácticas y se justifica en la medida que resulte útil para el bien de los hombres. Para estos pensadores, separados en el tiempo por más de 1.500 años, el bien de las personas es lo primario y, por tanto, las formas de propiedad constituyen un medio de coadyuvar al verdadero fin, que es el hombre como ser humano. Algo que el cubano José Martí, resumió así: "Es rica una nación que cuenta muchos pequeños propietarios (...) En economía política y en buen gobierno, distribuir es hacer venturosos".

El actual Gobierno de Cuba —ya fuera de tiempo—, o el que lo sustituya, tendrá que comenzar por desatar las fuerzas productivas, comenzando por restituir el derecho a la propiedad sobre los medios de producción para poner en contacto directo a la ciudadanía con la posibilidad y el derecho a ser propietaria, y así despertar el interés que la estatización revolucionaria erradicó.

**************

Published on Mar 23, 2014

El Dr. Jorge Salazar Carrillo, profesor titular de economía de FIU inició el primer capítulo de tres sobre el Desarrollo Económico de Cuba, durante los siglos 16, 17, 18, 19, 20 y el castro-estalinismo 1959- 2014


CAPITULO I
El desarrollo económico de cuba durante los siglos XVI,XVII,XVIII y XIX

Published on Mar 23, 2014

El Dr. Jorge Salazar Carrillo, profesor titular de economía de FIU explicó el gran desarrollo económico de Cuba durante el siglo XX, antes de la llegada del castro-estalinismo al poder en 1959..


CAPITULO II
El gran desarrollo económico de Cuba en el siglo XX antes de Castro



*******
El Dr. Jorge Salazar-Carrillo, profesor titular de economía de FIU, nos explica como el castro-estalinismo destruyó la Economía de cuba de 1959 a 2014


CAPITULO III
 Destrucción total de la economía de Cuba, 1959 - 2014

Etiquetas: , , , , , , , , , , , ,


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...

lunes, diciembre 27, 2021

Esteban Fernandez: El Paraiso Perdido. Julio M. Shiling: Fue una gran república


EL PARAISO PERDIDO

Por Esteban Fernandez

26 de diciembre 2021

Éramos felices y no lo sabíamos, vivíamos en un vergel y no nos percatábamos de eso, solo peleabamos entre Almendaristas y Habanistas.

No estábamos conformes con nada, hasta si le subían unos centavos al pasaje de las guaguas unos jóvenes revoltosos bajaban las escalinatas de la Universidad protestaban y hasta quemaban algunas.

No agradecíamos -y tal parecía que ni cuenta nos dábamos- que teníamos una de las clases medias más grande del planeta. ¿Quiénes sabíamos que nuestro peso estaba a la altura del dólar? Nunca escuché decir eso.

Los emigrantes eran muy pocos y los inmigrantes muchos. Jamás escuchamos loas a la libertad de prensa y al derecho de críticas de absolutamente todos nuestros gobernantes…

Lo teníamos todo, playas bellas, el cielo mas azul del planeta, la tierra más fértil, pero nos quejábamos de todo, llamábamos ladrones a todos los políticos, sin embargo, cuando algunos salían pobres de los cargos públicos decíamos: “¡Que tonto fue por no haber robado!” Todavía hoy se utilizan nuestros defectos como justificación al castrismo.

Se hablaba de discriminación racial cuando en la vida cotidiana todos considerábamos a los negros, a los blancos, a los mulatos y hasta los chinos aplatanados nuestros amigos y hermanos.

Había mil errores, corrupción, sectores y zonas donde había pobreza, muchos odiaban el golpe de estado de Batista y en nuestras mentes convertíamos en millones nuestros defectos. Mirábamos las manchas del sol sin agradecer su brillantes.

Unos perversos malandrines, bribones, asesinos, delincuentes comunes, fueron vistos como nuestros salvadores, al cabecilla de ellos como un José Martí, y hasta como un resucitado Jesucristo. Algunos se alejaron de Dios aceptando de buena gana que su puesto lo ocupara un Satanás nacido en Birán.

Y un primero de enero, hace exactamente 63 años, a la Isla bella y prospera le cayó encima una bomba atómica muchos mas catastrófica que la de Hiroshima, un millón de terremotos y huracanes, una plaga muchísimo peor que las de Egipto, un virus mucho mas devastador que el Corona… Y la mayoría tuvo la estupidez de aplaudir y recibir como héroes a los enviados del Diablo…

De una punta a la otra la tierra fue anegada con la sangre de compatriotas, la prosperidad fue aniquilada, y descubrimos que hasta de abajo de las piedras salían envidiosos, criminales y delatores.

La capital ayer iluminada y bella parece que fue bombardeada, lo mejor de la nación fue encarcelada, a veces hasta por “el grave delito” de ser religiosos…

Un par de tipejos -apoyados por el populacho- que debieron haber sido abortados por su madre, acabaron con la quinta y con los mangos …

Con tantos países que existen en el orbe terrestre nos tocó a nosotros el mayor de los castigos. No es justo. Y lo triste es que todavía no nos ponemos de acuerdo para barrer del mapa a las alimañas que han pulverizado a nuestro país.

Y 63 años más tarde, a 90 millas de sus costas, algunos nos quieren hasta quitar el derecho de exponer nuestra nostalgia y de recordar con amor el paraíso perdido.

No busquemos mas excusas, la culpa de todo la tuvo un monstruo, nuestra ignorancia, la envidia y maldad de muchos y sobre todo los que hoy siguen apoyando y participando en la barbarie.

**************

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

En el libro La verdadera República de Cuba, escrito por el Dr. Andrés Cao Mendiguren,  uno de los  mejores libros sobre la república cubana (1902-1958 ) que se ha escrito (quizás el mejor de los que  he leido en mi vida),  incluyendo la monumental obra en 10 tomos Historia de la Nación Cubana, aunque este último incluye el período colonial y llega hasta el año 1952, se lee:

 ¨Cabe decir que aquellos pensamientos de 1913 expresaban una realidad  porque esa nación  se alcanzó muy pronto  en décadas posteriores,  aunque en 1959  fue demolida por los que  usurparon el poder, y ha sido vilipendeada  por una oleada de intelectuales comprometidos o  mediocres. El testimonio de ello es que Cuba ocupaba  las primeras posiciones  en todos los renglones de los anuarios de las Naciones Unidas  para la América Latina. Y hay que reconocer que estos logros  tan destacados  no se hubieran podido conseguir  si nuestros gobernantes, y a pesar de sus errores,  no hubieran tenido interés  y acierto para  resolver los problemas de la sociedad cubana, si nuestros legisladores no nos hubieran  dado una legislación avanzada  y moderna, o si el  pueblo cubano no hubiera estudiado  y trabajado  para superarse. El pueblo cubano era exigente  y siempre aspiraba  a lo mejor, pero tenemos  que acusarnos  de un pecado,  y es que  cuando no lo lográbamos plenamente, en vez de analizar  los fallos  y aplaudir lo logrado, prodigábamos una crítica irresponsable.¨ (Cao, 2008, p. 87)

*******

Realpolitik commented on "Esteban Fernandez: El Paraiso Perdido. Julio M. Shiling: Fue una gran república"

6 mins ago

He llegado a pensar que a Cuba le fue tan bien que su dicha, en vez de propiciar agradecimiento y satisfacción, dió lugar a ambición, codicia y envidia, y la envidia sobre todo fue fatal. No queda duda de que muchos cubanos ni apreciaban lo que tenían ni lo merecían, y acabaron derrumbando su propia casa y las del resto del país, a cambio de ruinas envenenadas. De cierto modo, fue un "error" imperdonable, o tan serio que hubo que pagar un precio altísimo, y todavía se sigue pagando.

***************

 Tomado de https://patriademarti.com/

Fue una gran república

Por Julio M. Shiling

20 de mayo, 2021

Fue una gran república. El comunismo en Cuba, igual que en otros países que han padecido (o padecen) semejante mal, urgió de un régimen totalitario para fundamentar su incrustación. Factores cruciales para concretar exitosamente ese empeño, han sido la mecanización sistemática del terror estatal, un esquema de premiación/castigo para provocar la sumisión y la promulgación y el reforzamiento de la contracultura. Este último elemento estratégico del proyecto comunista cubano consiste de la tergiversación metódica de la realidad y los hechos, por medio de la manipulación de la cultura, que es como las sociedades perciben el mundo material. Esta maquinación busca alinear la percepción de la substantividad cotidiana de los cubanos, con los objetivos ideológicos y dictatoriales, para así facilitar el control social. Como punta de lanza, esta imposición cultural artificial ha conllevado a que, con consistencia invariable, el poder político haya confeccionado la adulteración del pasado, la ocultación del presente y el engaño sobre el futuro.

Nuestros próceres han sido difamados. Los crímenes de lesa humanidad cometidos han sido negados descaradamente. La historia cubana entera, tal como la ha propagado el castrocomunismo y sus papagayos, ha padecido de una campaña de embaucamiento intensivo. La república que surgió aquel 20 de mayo hace 116 años y que según la mistificación castrista, ellos mataron el 1 de enero de 1959, ha soportado el mayor vilipendió en su guerra deconstructiva sucia. Sin embargo, los hechos son maestros en la obstinación. 

Cuba republicana, como todo ensayo político, tuvo sus luces y sus sombras y fue parte de un proceso en evolución constructivo, que el régimen de los Castro frustró. Cuba de 1902 a 1958, dejó grabado fidedignamente para cualquiera que quisiera indagar, analizar y formular un juicio crítico y equilibrado, su record como república liberal. Es cierto que las cifras no revelan en cualquier análisis la complejidad integradora del caso en punto, pero no es menos cierto que las ciencias sociales sin pretender describirlo todo, emplean índices y establecen estándares por alguna razón. Éstos nos permiten examinar datos y figurar parámetros de comparación. El castrismo con los índices ha sido un experto en la prestidigitación calculada, ese arte que busca engañar al espectador, utilizando las manos y otros trucos. Dicho sea de paso, que esos mismos índices o sus equivalentes, son los que nos muestran la información que abajo aparece.

Algunos de los logros en la salud de la República de Cuba eran laudables. En 1957, Cuba gozaba de una tasa de mortalidad infantil más baja que Francia, Bélgica, Austria, Japón e Italia. Hoy todos esos países tienen índices en este campo que superan a Cuba. En cuanto a médicos per cápita, Cuba republicana tenía más galenos por cada mil habitantes en la década de los 1950’s que el Reino Unido, Finlandia, Noruega, Suecia, Irlanda y España y estaba emparejada con los Países Bajos. En cuanto a la expectativa de vida humana en años, en esa misma década, los cubanos vivían más que los costarricenses, los chilenos, los surcoreanos y los portugueses. Hoy todos los ciudadanos de estas naciones viven igual o más que los cubanos. Por un país en “subdesarrollo”, Cuba pre comunista superaba a muchos de los galardonados hoy en la élite del primer mundo. ¿A qué mundo llevaron los castristas a Cuba?

El campo de la educación, brotan semejante resultados y es víctima de la misma gesta timadora. El argumento del castrocomunismo en cuanto a sus alardeados “avances” en la educación, depende de la ignorancia de su receptor. En otras palabras, la dictadura busca limitar el análisis de las cifras, a un fenómeno estático y aislado y no uno comparativo y dinámico. El experimento comunista cubano heredo un país alfabetizado en casi un 80% de su población. Progreso de la proporción que alude la propaganda castrista, lo tuvieron países como El Salvador, Perú, Brasil, Bolivia y República Dominicana (entre muchos otros). En 1950, El Salvador tiene un nivel de alfabetización de menos del 40%. Hoy cerca del 90% de los salvadoreños pueden leer y escribir. Los dominicanos estaban en la misma situación y hoy 92% de sus ciudadanos están alfabetizados. Ambos casos más que duplicaron los porcentajes en los índices de alfabetización. Brasil y Perú, con un 50% de alfabetizados en 1950, han alcanzado respectivamente hoy, el 93% y el 95%. ¿Por qué no se habla de los grandes logros de estos países? ¡Todos ellos lo lograron sin tener que sufrir 58 años de un régimen totalitario!

En cuanto a la relación entre la remuneración a la sociedad y la suma de lo que produce el país en bienes y servicios y llamado el producto interno bruto (“PIB”), Cuba estaba, en 1956, en el cuarto lugar del mundo con el 64% del PIB cubano empleándose como remuneración a los trabajadores cubanos. Hoy en Cuba ese por ciento es del 37%. ¡Esto representa un decrecimiento de un 42%! En términos del PIB per cápita (en relación al número de personas), Cuba gozaba del puesto número 15 en la escala mundial en 1957 en ingreso. En el 2010, la dictadura castrista colocó a Cuba en el número 29. Lo que hemos visto es un crecimiento negativo, en prácticamente todas las clasificaciones medibles, cuando se toma en cuenta el tiempo transcurrido y se hace una comparación dinámica y relativa.

En la política, el resumen es aún más claro. En los 56 años de la Cuba republicana, hubo 16 individuos que ocuparon la presidencia, de partidos políticos diferentes y en gran parte, participando en elecciones competitivas. Podemos señalar entre 1902 y 1958, 11 años de gobernanza cubana de corte autoritario. Esto significa que a pesar, incluso, de los 2 años de gobierno extranjero producto de la segunda intervención norteamericana (gran error de los políticos criollos), las libertades civiles y políticas fueron la regla y no la excepción. Esto es un contraste magnánimo con los 62 años de absolutismo totalitario, dinástico, oligárquico y militar, de Cuba comunista.

Por eso cada 20 de Mayo, cada cubano, viviendo en libertad o en despotismo, debe de celebrar el Día de la Independencia de Cuba. ¿Qué Cuba republicana tuvo defectos? Claro que sí. Igual que absolutamente toda república liberal en la historia, sin excepción. El ensayo democrático es un proceso evolutivo de perfeccionamiento continuo. ¡Cuán fatídico resultó el experimento comunista que comenzó aquel 1 de enero de 1959! Ahí paró el avance. Cuba fue, sin duda, una gran república. 

**************

El Dr. Jorge Salazar Carrillo, profesor titular de economía de FIU  sobre el  gran desarrollo económico de Cuba en el siglo XX antes de Castro


Etiquetas: , , , , , , , , , ,


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...

sábado, agosto 14, 2021

Pedro Pablo Arencibia Cardoso: ALGUNOS ANTECEDENTES, PROYECTOS Y MIS PREOCUPACIONES SOBRE LA RECONSTRUCCIÓN DE UNA CUBA LIBRE Y DEMOCRÁTICA

************

NOTA DE CUBANÁLISIS-EL THINK-TANK:

El presente ensayo de Pedro Pablo Arencibia Cardoso, editor del blog Baracutey Cubano, es una versión ampliada del publicado en la Revista Hispano Cubana No. 47. Resulta estimulante ver propuestas como estas alrededor de cómo se vislumbra el futuro de la nación cubana tras la larga noche del castrismo. Los lectores podrán estar de acuerdo o no con los planteamientos de Arencibia Cardoso, pero no es nada fácil que puedan quedar indiferentes ante sus conclusiones y propuestas.

************

ALGUNOS ANTECEDENTES, PROYECTOS Y MIS PREOCUPACIONES SOBRE LA RECONSTRUCCIÓN DE UNA CUBA LIBRE Y DEMOCRÁTICA

Pedro Pablo Arencibia Cardoso

Estamos en un momento muy peligroso para Cuba y los cubanos. Yo comparo este momento como aquel por el que está pasando una persona que camina, mediante una estrecha viga, por encima de un abismo  mientras deja atrás un incendio  y tiene delante la tierra salvadora: esa persona está cerca de salvarse,  pero corre el peligro de caer a una muerte segura si cae al abismo. Ese abismo para Cuba es el castrismo light o el cambio-fraude (http://www.youtube.com/) del que habló el líder opositor pacífico Oswaldo José Payá Sardiñas, presumiblemente asesinado por no plegarse a los intereses y a la estrategia de ciertas organizaciones del Exilio y a la estrategia e intereses de la tiranía de los Castro y cómplices.

Estamos en tiempos de quejas, denuncias y acciones, pero también estamos en tiempos de elaborar planes para la reconstrucción material y espiritual de Cuba así como de planes que eliminen la posibilidad de caer nuevamente en otro abismo como en el que caímos hace más de medio siglo.

Cuba merece y puede ser reconstruida pero su reconstrucción material y espiritual  tendrá que enfrentar  grandes problemas como son el daño antropológico que ha sufrido  el cubano en este más de medio siglo de totalitarismo y el no dejar abandonados a su suerte a aquellos ciudadanos no aptos para enfrentar las exigencias de una sociedad competitiva. Para llevar a cabo esa reconstrucción será necesaria la activa y positiva contribución de todos los cubanos (en los que se incluyen con todo derecho a los cubanos de la diáspora cubana) y en particular de aquellos más capacitados, generosos y de más claro convencimiento de su responsabilidad social y particular en la construcción de una nueva Cuba.

Para la reconstrucción de Cuba existen antecedentes y referentes históricos nacionales, positivos y negativos, que tenidos en cuenta pueden ayudar en la reconstrucción.

Referentes históricos sobre la reconstrucción material de Cuba

Cuba, cuando era colonia de la Metrópoli española, era llamada “la más preciada joya de la Corona” pues de Cuba, pese a que en Cuba apenas se encontró y extrajo oro, se envió para España más riqueza que la de todos los países iberoamericanos juntos durante el tiempo que estos fueron colonias de España. Sin embargo, la Cuba de hoy está materialmente destruida y la miseria está dramáticamente  presente en los entornos donde vive, labora,  estudia, se cura, muere  y hasta se entierra a ese cubano que en estos tiempos se le llama “el cubano de a pie”. El grado de destrucción y miseria en Cuba es tal que no pocos cubanos piensan que la miseria y la destrucción estarán por siempre presentes en Cuba de esa manera significativa como lo están hoy. Muchos de esos cubanos pesimistas desconocen que en más de una ocasión Cuba demostró de manera fehaciente una gran capacidad de reconstrucción económica después de haber sido devastada materialmente, incluyendo la pérdida de gran parte de su población.

 Un primer ejemplo que avala la afirmación anterior es que Cuba después de poco más de una década de finalizada la Guerra de los Diez Años (1868-1878) ya se había recuperado. Jesús M. García Molina, funcionario de la Unidad de Desarrollo Económico de la Sede Subregional de la CEPAL en México, en su artículo La economía cubana desde el siglo XVI al XX: del colonialismo al socialismo con mercado [1], en su página 15, escribe:

“Al igual que otros países de la región, en la etapa relativamente pacífica (1878-1894) de Cuba las actividades exportadoras, principalmente la agroindustria azucarera, alcanzaron gran dinamismo y constituyeron el puente de vínculo con el exterior mediante recursos naturales, principalmente productos muy demandados en el comercio internacional que constituían materias primas transables en aquel entonces”.

Lo cual es compatible con el gráfico [2] de la producción de azúcar, base 960 en el período 1820-1899 que aparece en la obra, en tres tomos, titulada El ingenio. Complejo económico social cubano del azúcar, del destacado historiador cubano Manuel Moreno Fraginals.

Un segundo ejemplo, es que también después de poco más de una década de finalizada la segunda guerra de independencia cubana, comenzada el 24 de febrero de 1895 y finalizada en agosto de 1898 como Guerra Hispano Cubana Norteamericana, ya Cuba estaba reconstruida y ocupando un lugar muy relevante entre las economías del continente americano; recordemos que Cuba comenzó, esencialmente, como república libre e independiente el 20 de mayo en 1902. Pero poco después de finalizada la guerra en 1898 ya se veía el comienzo de esa recuperación, pese a que  en el año 1897 se había llevado a cabo la horrenda estrategia militar conocida como La Reconcentración, implementada por el Capitán General Valeriano Weyler, pero  ideada por el General Arsenio Martínez Campos (nacido en Segovia, España, según unos historiadores y en Guanabacoa, Cuba, según otros historiadores) así como la destrucción, por ambas partes contendientes, de los sembradíos y cosechas de los campos cubanos, y la orden3 dada por el Generalísimo Máximo Gómez, Jefe del Ejército Libertador,  de impedir la entrada de alimentos, incluyendo ganado, a los pueblos y ciudades ocupados por los soldados españoles, que eran todos, o casi todos, los pueblos y ciudades existentes en el país. Desde el punto de vista de la justicia y la objetividad histórica es necesario puntualizar que en el marco de esas guerras por la independencia cubana entre Colonia y Metrópoli, se desarrollaron guerras civiles entre cubanos integristas, partidarios de que Cuba siguiera siendo española, con cubanos independentistas que deseaban una república políticamente independiente de España.

Un testigo de aquellos tiempos de recuperación, el Coronel del Ejército Libertador, político y empresario Orestes Ferrara, escribió [4] lo siguiente:

(Orestes Ferrara  casi de perfil al centro de la foto)

“La vida económica y social crecía como las hojas de los árboles en primavera, casi a la vista del hombre. A medida que se iba restableciendo el orden, normalizando las instituciones, instaurando los servicios públicos,… el ganado se iba aumentando gradualmente en los vastos potreros… Las siembras salían de sus escondrijos… Los antiguos señores, casi feudales, que habían abandonado la Cuba agrícola para refugiarse en Tampa, Nueva York o París (los emigrados buscan siempre las ciudades más bellas para pasar sus horas de dolor), volvían a sus dominios ancestrales. Así los Terry, descendientes de Don Tomás Terry, que fue considerado por algún tiempo, con razón o sin ella, «el hombre más rico del mundo» se instalaban otra vez en el Ingenio Caracas… Los Estévez y los Abreu reocuparon sus posesiones en Santa Clara… Los Oña… en la zona de Sagua. Y por dondequiera se encontraban los Berenguer, los Albarrán u otros retoños de robustos árboles de la familia cubana…”

El lugar relevante del cual escribía en un párrafo anterior se puede verificar fácilmente leyendo Cuba y sus hermanas [5], un breve pero enjundioso artículo de Don Fernando Ortiz, sabio cubano llamado “el tercer descubridor de Cuba”, escrito en 1913. Ese lugar se obtuvo cuando hacía solamente 15 años que había concluido en el país una devastadora y sangrienta guerra en la que, en todo momento de la conflagración, pese al pequeño tamaño de Cuba, hubo más del doble de tropas de la Metrópoli española que las que hubo en su conjunto en América del Sur durante las diferentes guerras de independencia de principio del siglo XIX que dieron lugar al nacimiento de varias de esas hermanas repúblicas iberoamericanas.  Baste decir que Cuba entre 1909 y 1910 en lo referente al Comercio Exterior ocupó, entre las 20 repúblicas iberoamericanas de aquel entonces, el primer lugar6  en cuanto a valores  tanto  en importaciones por habitante como en exportaciones por habitante, al alcanzar respectivamente las cantidades de  $47.95 y $70.30.

Tal fue la recuperación cubana, que Cuba en 1921 fue el primer país del mundo que restauró7 su Hacienda después de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) y que pagó su deuda de guerra a los Estados Unidos. En el libro These Eventful Years, publicado en 1924, aparece el artículo The Wealth of Nations firmado por el entonces reputado economista norteamericano O. P. Austin, en el que éste afirma que Cuba, en cuanto a riqueza, comparada con las principales y más prósperas naciones del mundo, ocupaba el segundo lugar [8].

Pero esa destacada posición no sólo correspondió a las primeras décadas del siglo XX. Durante poco más de medio siglo Cuba republicana mantuvo posiciones económicas relevantes respecto a las repúblicas iberoamericanas, lo cual puede ser constatado en  Internet [9]  y en el reciente artículo del periodista Roberto Álvarez Quiñones titulado ¿Exportación de servicios, o subsidios? [10] en el que escribe:

“El contraste con el antes y el después es dramático. En 1958 Cuba fue el quinto mayor exportador de América Latina, con $732 millones, solo cuatro millones de dólares menos que las exportaciones de México, que ocupó el cuarto lugar tras Brasil, Argentina y Venezuela, según estadísticas del Fondo Monetario Internacional.

Ese año anterior a la llegada de Castro al poder las exportaciones cubanas de bienes superaron el valor conjunto de todas las exportaciones combinadas de cinco naciones latinoamericanas: Perú ($291 millones), Uruguay ($139 millones), República Dominicana ($136 millones), Ecuador ($95 millones) y Bolivia ($65 millones)”.

En general, la economía cubana en la década de los años 50s del pasado siglo estaba entre las cuatro primeras economías de Iberoamérica pese a cierto grado de destrucción e inestabilidad originadas por las acciones de ciertas organizaciones revolucionarias terroristas que incendiaban cañaverales y saboteaban fábricas y comercios si los dueños no pagaban los llamados “impuestos de guerra” o no compraban los bonos del Movimiento 26 de Julio.  Pastorita Núñez, fallecida hace un par de años, era la encargada a nivel nacional de recaudar esos fondos millonarios por dicho movimiento. Hago notar de que la relevancia de esos datos económicos de Cuba es mucho mayor cuando se promedian esos datos con respecto a las poblaciones de los diferentes países (o sea, cuando se calculan per cápita) y se comparan con los de los demás países. Hasta el propio Fidel Castro expresó en más de uno de sus discursos, que con el triunfo de la Revolución Cubana era la primera vez que triunfaba una Revolución en un país donde no había una crisis económica.

Aunque debo puntualizar que si bien en la Cuba de la segunda mitad de los años 50s no había crisis económica, sí habían algunos problemas sociales y económicos; uno de ellos era el desempleo, el cual algunos autores los sitúan en un 12 %, el cual se trató de reducir  por parte del gobierno de Fulgencio Batista con la política del Gasto Público Compensatorio a sugerencia de La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)  en el marco de las ideas de Raúl Prebisch, un economista argentino que es clasificado como neomarxista por algunas personas. 

(Tabla  extraida del libro La Economía Cubana en la década  de los 50, de  Ismael Zuaznábar)

En la economía cubana de esa década de los años 50s, el ingreso de la producción no azucarera había superado al ingreso de la industria azucarera como ejemplo de la diversificación de una economía que estaba en tránsito y reajustándose hacia una economía de comercio y servicios donde el turismo y su infraestructura ya poseían una importancia que, según lo planeado, crecería exponencialmente en un futuro cercano si no hubiera llegado el 1 de enero de 1959 la debacle revolucionaria. Si desean profundizar en los logros de Cuba antes de que los Castro llegaran al poder, con relación a la Educación, la Salud y la Economía pueden leer mi ensayo Una Primera Aproximación a la República: 1902-1958 [11]. Es importante señalar que  todo ese desarrollo se logró con el esfuerzo y el trabajo de los cubanos, pues en 1958 la Deuda Externa de Cuba era  aproximadamente de 48 millones de dólares, lo cual equivalía a poco más de 7 dólares por habitante; hoy solamente la deuda cubana con el Club de París supera los más de 3,000 dólares por habitante; deuda per cápita que es mayor de 5,000 dólares si se añaden las deudas de Cuba con los antiguos países de Europa del Este y en particular con la extinta Unión Soviética; deuda heredada por Rusia.

Esa capacidad de recuperación económica de los cubanos  se demostró una vez más, pero ahora fuera de Cuba, a partir de 1959 con la llegada al Sur de la Florida, en los EE.UU., de centenares de miles de exilados cubanos; cubanos que  en casi su totalidad tuvieron que salir de Cuba dejando atrás sus fortunas y propiedades aunque ellas  hubieran sido creadas con sus esfuerzos, trabajos y sacrificios; ese robo se enmascaró inicialmente diciendo que esos eran “bienes malversados”,  pero no fue hasta enero del año 2013 que se permitió vender algunas propiedades a aquellos que emigran permanentemente de Cuba a otros países, aunque se desconocen los detalles de cómo hay que hacer esa venta. Tal era la expoliación y las vejaciones que recibieron esos cubanos por parte de la tiranía, que en los aeropuertos les hacían vaciar sus bolsillos, les incautaba el dinero y las joyas personales que llevaban puestas y en sus equipajes; incluyendo anillos y relojes de pulsera de cierto valor; tampoco las personas que se iban de Cuba podían alquilar o cerrar sus propiedades para un eventual regreso. Esas personas esquilmadas por la entonces flamante dictadura totalitaria fueron un factor sumamente importante en el desarrollo impetuoso y extensivo de la ciudad de Miami y de sus alrededores en el Sur de la Florida pese a que prácticamente sus capitales partieron de cero.

La capacidad de recuperación de Cuba y de los cubanos preocupa a algunos gobiernos y empresarios de otros países del continente americano que verían afectadas las economías personales y las de sus países si Cuba se libera y en ella se instala la democracia con un sistema de economía de mercado y un sistema de gobierno que vele por el bien y la prosperidad de todos sus ciudadanos. Quizás esa preocupación explique, en parte, la indiferencia que ha existido en países hermanos ante la tragedia cubana y la complicidad que han tenido algunos de sus gobiernos con la dictadura totalitaria de los hermanos Fidel y Raúl Castro. Pero eso no es nada nuevo: en las guerras de independencia cubana del siglo XIX, la solidaridad de los gobiernos latinoamericanos hacía la causa independentista cubana fue casi nula. Otro elemento que explicaría esa indiferencia y/o complicidad de esos gobiernos es el temor a que el Castrismo le desestabilice sus países mediante individuos y organizaciones que le deben grandes favores, de todo tipo, a los que desde hace más de medio siglo conculcan las libertades políticas, económicas y sociales, etc. que han provocado ese desastre, tanto material como espiritual, que es la Cuba de hoy.

Algunos proyectos ya existentes sobre la futura reconstrucción de Cuba

Desde hace décadas hay estudios y planes para la reconstrucción de Cuba en una etapa post-castrista. Esos estudios y planes los han llevado a cabo varias organizaciones del exilio, instituciones académicas y hasta personas individuales. Veamos solamente algunos ejemplos que no correspondan a organizaciones:

1) El Instituto La Rosa Blanca tiene un proyecto para la reconstrucción de Cuba titulado Proyecto de Programa Político de la Rosa Blanca12, el cual “…no pretende prever, lógicamente, los detalles todos del cambio. Es, además, eso, un programa para el cambio y tendrá que modificarse y enriquecerse en el camino, con la luz del ideal delante de los ojos y con los oídos de la sensibilidad política pegados a la realidad…”

2) Alberto Luzárraga, destacado jurista y banquero, se ha ocupado durante años de estudiar y profundizar el ordenamiento jurídico a tono con el siglo XXI que será necesario para la Cuba futura post-castrista. Desde un punto de vista constitucional, Luzárraga toma como referente para su anteproyecto constitucional a la Constitución cubana de 1940 pero la actualiza a las nuevas condiciones. El autor del anteproyecto constitucional invita y anima a que este sea revisado, completado y mejorado, pues parte de que una Constitución nunca puede ser producto de un solo redactor. Para conocer un poco más sobre ese anteproyecto pueden leer el artículo Constitución del 40. Puesta al Día [13] y ver en Internet la presentación en Power Point titulada Constitución y Libertad [14]. El proyecto de Luzárraga se redondea con el pragmático libro Diálogo de la Tercera República, el cual “…es un libro para el cubano de la isla del siglo XXI que quiere vivir en libertad y necesita entender en qué consiste ser nación, como se la desvirtúa, como se construye, como funciona un estado de derecho, como se le conserva, cuáles peligros le acechan, qué es una constitución, para qué sirve, qué debe y no debe contener, cómo debe organizarse un poder judicial, qué es la banca, qué es el dinero. En el libro se ofrece un prontuario sobre economía y libertad y en sus apéndices se tratan temas como la nulidad de los contratos de inversión en la Cuba castrista y la privatización”.

3) Desde dentro de Cuba también han sido confeccionados proyectos para la reconstrucción de Cuba. Uno de esos proyectos es el titulado El Camino del Pueblo [15], del Movimiento Cristiano Liberación, el cual fue firmado por un número significativo de organizaciones cívicas, disidentes y opositoras radicadas en Cuba.

4) Uno de los proyectos con un alto grado de concreción y especificidad para la reconstrucción y desarrollo de Cuba en un área determinada, es el proyecto para la reconstrucción  y el desarrollo urbanístico de la ciudad de La Habana titulado Habana y sus paisajes [16] (Havana and its landscapes. A city into the future: a sustainable approach to urban design), de la escuela de Arquitectura de la Florida International University, FIU, proyecto que dirigió el gran arquitecto y urbanista Nicolás Quintana.

Algunas de mis ideas respecto a la reconstrucción de Cuba.

La Reconciliación entre la inmensa mayoría de los cubanos prácticamente ya ha concluido y eso se puede apreciar en la actitud que la mayoría del pueblo cubano tiene con los cubanos residentes en el exterior que llegan a Cuba, así como la actitud que tienen los cubanos que se fueron de Cuba con aquellos que llegan de visita o de manera definitiva a otros países. También esa reconciliación se puede observar en las relaciones que tienen los cubanos anticastristas y los cubanos castristas tanto en Cuba como en el exterior; hasta en la ejecución de los abominables actos de repudios se observa que es una muy pequeña minoría aquellos individuos que participan agresivamente en esos actos.  Por muy largo tiempo habrá furibundos cubanos castristas y furibundos cubanos anticastristas, pero son y serán una muy pequeña minoría. Un Estado de Derecho es suficiente para mantener el orden y la integridad de unos y de otros; esto se ha demostrado en Miami. Por otra parte, es un derecho de esas personas ser furibundos o no serlo.

La Reconciliación no debe usarse para eximir de Justicia; hasta en el Sacramento de la Reconciliación uno debe, según plantea la Biblia, restituir al afectado por la acción pecadora y a la Iglesia con oraciones por el daño que la acción pecadora le causó a la imagen de la Iglesia. La Reconciliación y el Perdón no invalida la acción de la Justicia, la cual tampoco debe ser una Justicia veterotestamentaria de “ojo por ojo y diente por diente”, sino una Justicia neotestamentaria donde esté presente la misericordia. El perdonar o no perdonar corresponde a las víctimas y no a personas ajenas al crimen o delito cometido.  La Justicia debe ser aplicada independientemente de la vertiente política o ideológica de la persona que cometió el crimen u otro delito grave siempre que no haya penado en prisión por esos actos. Finalmente sobre este punto: La Reconciliación, la Justicia y el Perdón deben pasar por la Verdad.

Necesidad de la creación e implementación de un Estado de Derecho

La tarea de la reconstrucción de Cuba no será nada fácil, de ahí que el Estado cubano (en sus tres ramas: ejecutiva, legislativa y judicial) tendrá que crear las condiciones jurídicas para que la reconstrucción de toda la infraestructura política, social y económica del país se lleve a cabo de la mejor manera para la nación y para sus ciudadanos. Para ello debe garantizar la existencia de un Estado de Derecho donde, por ejemplo, los inversores y los que van a ejecutar las obras, incluyendo a los obreros, tengan la seguridad y la   protección jurídica de sus inversiones, sus trabajos y esfuerzos.

Sobre el proceso de privatización

La privatización de las empresas y de las tierras se hará teniendo en cuenta las buenas y las malas experiencias de otros países, en particular las de los países de Latinoamérica, donde la privatización no ha dado los frutos esperados por la manera en que ellas se han llevado a cabo. Se tendrá en cuenta el derecho de propiedad de los dueños a los que les fueron expropiadas, confiscadas, robadas, etc. esas propiedades por el Estado Castrista: no se excluye el litigio judicial para dirimir los derechos de los litigantes sobre las propiedades.

Asamblea Constituyente y redacción de una nueva Constitución

Para que el pueblo cubano esté representado en la Asamblea Constituyente y en las tres ramas del gobierno, en sus diferentes instancias y niveles, por los cubanos más honestos, capacitados y honrados será necesario exponer con el tiempo suficiente, de manera responsable, objetivamente documentada y por todos los medios de comunicación y de debate la labor y la actitud que han desarrollado y manifestado durante su vida aquellas personas propuestas para ocupar cargos y responsabilidades. Lo anterior debe ser aplicado independientemente de la posición ideológica o política que esas personas hayan tenido. Personas corruptas, manipuladoras, criminales, abusadoras, malversadoras, corruptoras, déspotas, etc., han estado presentes no sólo entre los simpatizantes del Castrismo; las miserias humanas también han estado presentes en personas militantes del anticastrismo, algunas de las cuales  residen en Cuba y otras en el Exilio. El supuesto mal uso de fondos para la liberación y democratización de Cuba y la doble moral (que al decir del escritor y poeta Raúl Rivero es no tener ninguna) han levantado debates, discusiones y hasta riñas entre supuestos líderes del anticastrismo. Nada será peor que el Castrismo de más de medio siglo que hemos sufrido ni, sobre todo, tan largo, pero Cuba merece algo mucho mejor que oportunistas y “camajanes”, ya sean castristas o anticastristas.

En la Constitución se prohibirá la reelección Presidencial y una persona no podrá ser Presidente o Primer Ministro por más de dos períodos. El esposo, la esposa o personas que tengan el primer grado de consanguinidad con el Presidente saliente no podrá aspirar a la Presidencia. Soy de la opinión que Cuba debe adoptar el modelo Parlamentario de gobierno y no el Presidencialista. No se permitirán Leyes Habilitantes que permitan gobernar por decreto, sin tener en cuenta a la rama Legislativa, al Presidente o al Primer Ministro.

Sobre delitos correspondientes a funcionarios y personalidades del Estado y del Gobierno en sus diferentes instancias y ramas.

El Estado prohibirá la existencia de cabilderos, el tráfico de influencias y el conflicto de intereses. Todas las responsabilidades políticas y de gobierno en los diferentes niveles tendrán un límite en cuanto a años de ejercicio (no más de 8 años) y número de reelecciones; sus salarios se llevarán periódicamente a consulta popular. El funcionario o empleado público que sea relevado de su responsabilidad política o gubernamental por mal trabajo, o por haber cometido un delito grave (como son por ejemplo: el perjurio, el cohecho, el tráfico de influencias y el fraude a Hacienda) no recibirá bono alguno ni contaran los años de ese período, en que cometió ese delito, para su retiro; en los casos de delitos graves, tendrá que devolver el fruto de su delito o se le confiscarán sus propiedades a él o a sus herederos. Esas responsabilidades deben verse como un servicio a la sociedad y si una persona con alguna de esas responsabilidades entiende que tiene una baja remuneración por sus servicios, se le sugerirá que se traslade a la empresa privada, y ahí enfrente a la competencia y muestre sus capacidades. Nadie es imprescindible.

Sobre la construcción de la infraestructura material para el desarrollo

La reconstrucción futura de Cuba estará en gran medida a cargo del sector privado, luego el Estado cubano tendrá la responsabilidad de que el contrabando y el narcotráfico no hagan de Cuba un puente o destino para sus actividades, incluyendo el lavado de dinero. Las recaudaciones de impuestos no serán suficientes para la reconstrucción de Cuba, pero la reconstrucción de Cuba no se debe poner en manos de capitales foráneos; otra cosa es que el Gobierno o el Estado use capitales extranjeros y de cubanos en el exterior para la reconstrucción de Cuba. Para ello, el Estado o Gobierno debe solicitar y mantener bajo su control la solicitud y uso de empréstitos de organismos internacionales.

Para mantener ese control se debe hacer uso de la gran experiencia que han acumulado funcionarios y expertos nacionalistas de Cuba y de otros países en diferentes organizaciones internacionales bancarias y financieras que hayan demostrado de manera fehaciente cuidar y defender los intereses nacionales de sus países y ciudadanos; la desesperación no debe hacernos vender el país “por un plato de lentejas”. La reconstrucción de Cuba solo será posible si en ella se involucra al mayor número de cubanos guiados por personas capacitadas, experimentadas y generosas que desean lo mejor para Cuba. No podemos dejar esa reconstrucción en manos de individuos e instituciones que verán en Cuba el terreno virgen para satisfacer mediante un capitalismo salvaje sus insaciables egoísmos y ambiciones.

La transportación de grandes volúmenes de carga para la reconstrucción de Cuba requerirá vías y medios en buen estado, luego un problema que será necesario resolver mientras se lleva a cabo la reconstrucción de Cuba será la construcción, reparación y ampliación de las autopistas, calles, carreteras y vías férreas, sin olvidar el transporte fluvial y el de cabotaje para abaratar los costes. En los puertos y aeropuertos, donde no existan, se deben construir terminales para manipular contenedores y condiciones para recibir, atender y servir a grandes números de pasajeros procedentes de cruceros turísticos y de líneas aéreas. Se debe incentivar la producción de materiales para la construcción y reparación de casas, edificios, acueductos, redes de distribución de agua, etc., así como la de materiales usados en la generación y distribución eléctrica.

Sistemas de Salud y de Educación

Se reconstruirá un Sistema de Salud que conste de tres componentes: una componente pública, una componente de clínicas o centros de salud privados y una componente de consultas privadas.  Los recursos para la componente pública se obtendrán de tres fuentes:

  • Un determinado porciento del salario de los trabajadores.
  • Un determinado porciento que aportará la empresa o centro de trabajo donde laboran los trabajadores.
  • Un determinado porciento que aportará el Estado mediante los impuestos.

En el mundo hay países, tanto desarrollados como subdesarrollados, que tienen gran experiencia con diferentes sistemas de salud; no debemos de “inventar la bicicleta”, sino de los diferentes sistemas de salud existentes y sus experiencias acumuladas durante décadas confeccionar nuestro sistema de salud según las condiciones existentes en Cuba.  El actual sistema de Salud de los EE.UU. no es un ejemplo a copiar. En Costa Rica, país subdesarrollado, con el 7% del ingreso salarial del trabajador, los costarricense tienen garantizados una buena atención médica y hasta el entierro. De ser necesario, se eliminará el Ejército o se reducirá al mínimo para que su presupuesto sea dirigido y distribuido entre la Salud y la Educación.

La educación tendrá dos componentes: Una pública y otra privada. Se garantizará que ambas educaciones en los niveles primarios y secundarios no difieran significativamente en cuanto a los contenidos, las exigencias y la calidad de los profesores.

Sobre la producción agropecuaria.




(Tabla  extraida del libro La Economía Cubana en la década  de los 50, de  Ismael Zuaznábar)

Uno de los más urgentes problemas que se tendrá que encarar en una Cuba post Castro es el de solucionar de manera definitiva y decorosa la alimentación de la población; sobre ese punto tienen una importancia esencial la propiedad y la explotación de las tierras. Oscar Pino Santos, un comunista que laboró, hasta su muerte en el año 2006, en el castrista Consejo Estado y que poco tiempo antes de fallecer fue premiado con el Premio Nacional de Ciencias Sociales por la obra de toda una vida, planteó en su libro El imperialismo norteamericano en la economía de Cuba [17], escrito en el año 1957, lo que no fue capaz de entender, o al menos de decir o escribir públicamente, mientras sirvió al Castrismo durante décadas:

“El atraso técnico y por consecuencia los bajos rendimientos caracterizan también la agricultura cubana. Esto tiene mucho que ver con la estructura inadecuada de la propiedad agraria del país, a la cual me he referido antes...”

Más adelante, Oscar Pino Santos escribe:

“Los datos expuestos dejan ver claramente ese fenómeno según el cual el 63,7% de los cultivadores cubanos /grandes, medianos y pequeños- no son los dueños de la tierra que explotan, la cual cubre por otra parte un área que es más de las dos quintas partes del área nacional en fincas. La existencia de una dualidad entre el dueño de la tierra y el agricultor que la explota tiene lesivos efectos...”

Esa dualidad que plantea Pino Santos entre el dueño de la tierra y el agricultor que la explota es, sin embargo, a mi entender, la causa fundamental por la que Cuba en estos últimos 54 años de Castrismo, ha empeorado hasta lo inimaginable la supuesta, y para mi falsa, deficiente situación de la agricultura nacional  criticada por Pino Santos en 1957, pues apunto que los rendimientos agrícolas y pecuarios antes de la Revolución  mostrados y criticados por Pino Santos en su libro fueron muy superiores a los logrados después del triunfo de la Revolución, lo cual puede observarse comparándolos con los que aparecen en el Anuario Estadístico del año 1988, del Comité Estatal de Estadísticas  de la República de Cuba, los cuales corresponden a una etapa anterior a la eliminación de los subsidios soviéticos y al fin de las relaciones comerciales con los países socialistas del Este de  Europa,  al desintegrarse el Socialismo en esos países.

Antes de 1959, año del triunfo de la oposición al régimen de Fulgencio Batista, muchos de los dueños eran ricos terratenientes pero desde el mismo año 1959, el único terrateniente, latifundista y geófago en Cuba es el mal llamado Estado Revolucionario. Es precisamente el hecho que el agricultor cubano no sea el dueño de la tierra o no se sienta dueño de la tierra, ya sea en las granjas estatales, en las cooperativas campesinas o en la Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC), lo que ha traído como consecuencia que anteriores latifundios privados (utilizados muchos de ellos para la explotación extensiva de la ganadería y  la siembra de caña de azúcar así como de otros cultivos)  fueran  convertidos en latifundios estatales  mediante la estatización (más que  nacionalización) que  hoy, y desde hace décadas, son  improductivos latifundios estatales, pues lo que supuestamente es de todos, no es de nadie. Deseo señalar que en la Cuba previa a 1959, el tamaño promedio de las fincas era de 140 acres mientras que en EE.UU. era de 195 acres. Las dos reformas agrarias, en particular la segunda, la cual fue promulgada fundamentalmente para aniquilar a los alzados en armas que luchaban en contra de la naciente dictadura, marcaron el inicio de la ruina de la agricultura cubana y con ello la escasez o desaparición de productos del agro en un país con una tierra tan feraz que hasta algunos productos tenían tres cosechas al año. De ahí que el Estado debe devolver la tierra a sus legítimos dueños e incentivar la venta de tierras a las personas que la hacen producir. El Estado no debe ser un obstáculo para las relaciones que se establecen en una economía de mercado donde la propiedad privada es respetada.

Por cierto, en el Cuadro No. 20 del mencionado libro de Pino Santos se muestra el consumo doméstico, producción nacional e importaciones de los principales productos alimenticios en el período 1954-1956. Aclaro que en esa época se importaban algunos productos agrícolas que se podían cosechar en Cuba porque era más barato importarlos que producirlos en Cuba; la importación de esos productos no era consecuencia de incapacidad de la agricultura cubana aunque, por ejemplo, la industria azucarera era comparativamente más eficiente que la agricultura cañera. En ese cuadro, cuya relación de alimentos bien serviría como ejemplo objetivo de la canasta básica del cubano promedio de aquellos tiempos, se muestran  datos interesantísimos; uno de esos datos es el hecho de que el 98% de la cantidad y el 92% del valor de los productos lácteos consumidos por la población cubana eran de producción nacional. Desde hace décadas solamente los niños cubanos menores de 7 años tienen derecho a comprar un litro de leche de vaca diario. En el artículo La Ganadería en Cuba del empresario y líder ganadero Miguel Penabad Fraga, artículo publicado en 1957 en el número especial del Diario de la Marina por su 125 aniversario, Cuba en el año 1953 tenía 0.9034 res por habitante (habitantes de Cuba: 5’610,000; reses: 5’068,000) superada solamente, entre 36 países desarrollados y en vías de desarrollo, por Brasil 1.01; Argentina 2.39 y Uruguay 3.01.

Bibliografía y Notas

[1] García, J. (2005). La economía cubana desde el siglo XVI al XX: del colonialismo al socialismo con mercado. Obtenido en:

http://www.eclac.org/publicaciones/xml/7/20767/Serie%2028-vf.pdf

[2] Citado en 1

[3] Un ejemplo de generosidad, transigencia y magnanimidad. Obtenido en http://www.vitral.org/vitral/vitral40/hecyop.htm

[4] Ferrara, O. (1976). Una mirada sobre tres siglos: Editorial Playor, S. A.

[5] Ortiz, F. (     ). Entre cubanos. Psicología tropical. La Habana: Editora Ciencias Sociales. Obtenido en

(http://baracuteycubano.blogspot.com/2013/09/cuba-el-sabio-don-fernando-ortiz-y-su.html),

[6] Citado en Diccionario Enciclopédico Hispano Americano (DEHA) (1929), Tomo XXVI. Boston: Editora .M. Jackson.

[7] Citado en Estos Últimos Años (1928), Tomo I . Boston: Editora .M. Jackson.

[8] En 5

[9] Miscelánea de Cuba. Obtenido en http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=25069

[10] Diario de Cuba. Obtenido en http://www.diariodecuba.com/cuba/1372890389_4055.html)

[11] Arencibia, Pedro (2002).  Una Primera Aproximación a la República: 1902-1958. Vitral No.49. Obtenido en http://www.vitral.org/vitral/vitral49/cent1.htm

[12] http://www.larosablanca.org/LAROSABLANCA/Nuestras_Ideas.html.

[13] http://www.futurodecuba.org/

[14] http://www.futurodecuba.org/Constitucion%20y%20Libertad.10.20.pptx

[15] http://www.oswaldopaya.org/es/el-camino-del-pueblo/

[16] http://cri.fiu.edu/research/commissioned-reports/havana-landscape-quintana.pdf

http://www.elnuevoherald.com/2007/12/23/134800/la-habana-renace-en-proyecto-de.html

http://baracuteycubano.blogspot.com/2007/08/ndices-de-la-ganadera-en-cuba-en-1957.html .

************

Published on Mar 23, 2014

El Dr. Jorge Salazar Carrillo, profesor titular de economía de FIU inició el primer capítulo de tres sobre el Desarrollo Económico de Cuba, durante los siglos 16, 17, 18, 19, 20 y el castro-estalinismo 1959- 2014


CAPITULO I
El desarrollo económico de cuba durante los siglos XVI,XVII,XVIII y XIX


***********
 Published on Mar 23, 2014

El Dr. Jorge Salazar Carrillo, profesor titular de economía de FIU explicó el gran desarrollo económico de Cuba durante el siglo XX, antes de la llegada del castro-estalinismo al poder en 1959..


CAPITULO II
El gran desarrollo económico de Cuba en el siglo XX antes de Castro



*******
El Dr. Jorge Salazar-Carrillo, profesor titular de economía de FIU, nos explica como el castro-estalinismo destruyó la Economía de cuba de 1959 a 2014


CAPITULO III
 Destrucción total de la economía de Cuba, 1959 - 2014


*********

 

Etiquetas: , , , , , , , , , , ,


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...