martes, junio 18, 2024

Dictadura de Cuba: Nueva Ley de Migración eliminará límite de estancia de 24 meses en el exterior y establece más limitaciones de entrada y salida del país para cubanos por razones de "Seguridad y Defensa Nacional".

Martí Noticias

21 de junio, 2024

Régimen cubano explica nueva ley de inmigración: será peor de lo que se pensaba

Mario J. Pentón

20 de junio. 2024

¿Cubanos podrán renunciar a la ciudadanía y entrar a Cuba con otro pasaporte?

 Mario J. Pentón

17 de junio, 2024

Nueva ley de emigración en Cuba podría eliminar el límite de estancia en el exterior por 24 meses


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Tomado  de https://www.cubanet.org/

Nueva Ley de Migración eliminará límite de estancia de 24 meses en el exterior

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También establece limitaciones de entrada y salida del país para cubanos por razones de "Seguridad y Defensa Nacional".

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CUBANET

17 de junio, 2024 

SAN LUIS POTOSÍ, México.- Un anteproyecto de la nueva Ley de Migración, publicado por la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba, busca implementar cambios que pondrían fin a los límites de estancia de los cubanos en el exterior.

Según expone el documento legal relativo a los proyectos legislativos de Extranjería y de Migración, la ley suprimiría el tiempo de estancia de 24 meses en el exterior y la designación de migrante por esta razón, “a partir de la nueva definición de residencia efectiva migratoria”.

El proyecto de ley busca regular el proceso migratorio cubano para alcanzar una “migración regular, ordenada y segura”, en medio de la severa crisis migratoria que atraviesa el país.

De acuerdo con el texto, el objetivo principal es ofrecer soluciones migratorias que coadyuvan a la inserción de los cubanos en el nuevo modelo económico.

Según la propuesta de ley, los cubanos, cuando estén en el territorio nacional, recibirán un tratamiento “similar al de los cubanos residentes, excepto en aquellos aspectos que la Ley establece otro”.

Al suprimir el tiempo de estancia límite de 24 meses en el exterior y en consecuencia, de la desginación de migrante por esa razón, se introduce la definición de “residencia efectiva migratoria”.

Esta se describe como “la condición que alcanzan los ciudadanos cubanos y los extranjeros residentes, cuando permanecen durante cada año calendario, anterior a la fecha en que se certifica, la mayor parte de su tiempo en el territorio nacional, o mediante una combinación de un período de permanencia y otras evidencias materiales que demuestren arraigo en el país”.

Regulaciones sobre la entrada

Respecto a las entradas y salidas del país, el anteproyecto de ley ratifica que se debe tener un pasaporte válido o documento equivalente expedido a nombre del titular de viaje, el carnet de identidad o una tarjeta de menor como residente temporal, permanente, humanitario o provisional.

Los extranjeros no residentes en el país, por su parte, deben tramitar una visa de entrada, a excepción de aquellos ciudadanos de países con los que exista un convenio de exención de este documento con el Ministerio de Relaciones Exteriores.

En el texto se puntualiza que para su entrada en el territorio nacional puede resultar inadmisible una persona con antecedentes vinculados a actividades de terrorismo, trata de persona y tráfico ilícito de migrantes, de drogas, lavado de activos o tenencia o portación ilegal de armas, además de otros actos que sean condenados a nivel internacional.

También será limitada la entrada al país a cubanos cuando por “interés de garantizar la Defensa, Seguridad Nacional o el Orden Interior”; “medidas dirigidas a combatir o impedir la propagación de epidemias”; “orden o interés público”; entre otras que conlleven un estado de emergencia o que puedan perjudicar a la población, refiere el documento.

A su vez, señala que estas medidas le serán informadas al ciudadano cubano cuando estén en el territorio  nacional, a su arribo al país o “por otros medios apropiados.”

Limitaciones de salida

No podrán salir del país, según la legislación del régimen, quienes estén sujetos a proceso penal o de cualquier otra materia, siempre que las autoridades hayan dispuesto la medida cautelar de prohibición del territorio nacional.

Tampoco podrán hacerlo los que tengan pendiente el cumplimiento de una sanción penal en la que la prohibición de salida del país sea una sanción accesoria; quienes estén sujetos a las prestaciones del Servicio Militar Obligatorio; “cuando razones de Seguridad y Defensa Nacional así lo aconsejen”; quienes tengan obligaciones con el estado cubano o responsabilidad civil, siempre que hayan sido dispuestas por las autoridades correspondientes, entre otras.

La Asamblea Nacional del Poder Popular incluyó en su página oficial el texto de este y de la Ley de Extranjería e insertaron los correos electrónicos mediante los cuales los interesados podrán enviar criterios y sugerencias: comunicacion@anpp.gob.cu y leyesdiie@rem.cu.

El pasado año, Laura Pujol, subdirectora general de Asuntos Consulares y Atención a Cubanos Residentes en el Exterior de la Cancillería, indicó que la normativa traerá “muchísimos cambios que van a estar atemperados con la nueva Constitución”.

“No puede haber el más mínimo pensamiento de que esas leyes van a venir para crear un retroceso en la relación con la emigración. Todo lo contrario. Esas leyes, como todo lo que se ha venido haciendo, van a venir para dar un paso más hacia adelante en esos vínculos”, dijo.

La funcionaria  aseguró que la política de las autoridades de la Isla con respecto a los cubanos que residen en el extranjero “ha sido siempre la de dar pasos en el abrazar, pasos en el recibir, pasos en el sanar, pasos hacia el estrechamiento de los vínculos”.

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Daniel Benitez News

17 de junio, 2024

Nueva ley migratoria en Cuba, cubanos podrán renunciar a ciudadanía y más reformas



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viernes, mayo 10, 2024

Video de Pepe Forte: ¿Conocías del proyecto de Central Electro-Nuclear en Pinar del Río, Cuba, antes de 1959?

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

En la revista Bohemia del 23 de marzo de 1958 se encuentra el artículo Con un reactpr nuclear darán electricidad a Pinar del Río. Para leer vompletamente  el articulo anteriormente  mencionado haga click  en  revista Bohemia del 23 de marzo de 1958, que lo llevará a un fichero PDF con ese  número completo  de dicha revista; el artículo de marras  comienza en la página 43 de dicho fichero PDF.

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El Dr Marcelo Alonso Roca fue muy conocido en Cuba por sus libros de Física que escribió conjuntamente con Virgilio Acosta; eran los libros Física ¨de Alonso y Acosta¨. El científico cubamo Marcelo Alonso Roca llegó a ser Secretario Ejecutivo de la Comisión Interamericana de Energía Nuclear y director de Ciencia y Tecnología de la Organización de Estados Americanos. El artículo de Bohemia sobre la electronuclear en Cuba está en la revista Bohemia del 23 de marzo de 1958 que es de donde saqué esta foto del Dr. Marcelo Alonso.

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Pepe Forte

8 de mayo,2024

¿Conocías del proyecto de Central Electro-Nuclear en Cuba antes de 1959?

Cuba se preparaba para un gran desarrollo tecnológico en su era republicana, que fue interrumpido por la revolución comunista de Fidel Castro. En medio de una sostenida ola nacional de apagones de 24 horas contínuas en el presente, contrasta enterarse en el año 2024, que Cuba, que tenía un sistema electroenergético capaz, eficiente y moderno antes de 1959, ya en 1958 se preparaba para la construcción de una central atómica para generar corriente, que estaría terminada en apenas dos años y habría estado en funcionamiento total para 1961... pero esto se frustró con la llegada del comunismo. En esta directa de El Ático de Pepe, su conductor Pepe Forte explica y revela a los seguidores del show, los detalles de aquel plan de 1958, de empezar a hacer una generadora atómica de corriente eléctrica, que habría sido la primera del continente, después de Estados Unidos. ¿Conocías del proyecto de Central Electro-Nuclear en Cuba antes de 1959? Bueno, pues si no, mira esta edición de EL ATICO DE PEPE, en que explicamos el lamentablemente frustrado proyecto de central electroatómica de la desaparecida Cuba republicana.   







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lunes, enero 29, 2024

Dimas Castellanos sobre pedagogía de José Martí donde afirma que Cuba requiere de un nuevo proyecto nacional conformado con la participación de todos, lo que implica desarrollar en las nuevas condiciones el proyecto educativo de José Martí

 
Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

En la carta de José Martí a su gran amigo  Fermín Valdés Domínguez de mayo de 1894 (Tomo 3, p. 168)  Martí afirma:

José Martí, Obras Completas (Tomo 3, Editorial de Ciencias Sociales, Instituto Cubano del Libro, La Habana, 1975

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Tomado de https://diariodecuba.com

La pedagogía de José Martí

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Cuba requiere de un nuevo proyecto nacional conformado con la participación de todos, lo que implica desarrollar en las nuevas condiciones el proyecto educativo de José Martí.'

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Por Dimas Castellanos

Lleida, España

28 enero 2024

Cubano de talante excepcional en su fecunda trayectoria, hondo pensamiento, penetrante sensibilidad e intensa vocación de servicio, José Julián Martí Pérez (1853-1895) fue, además de político, poeta periodista, traductor y diplomático de brillante desempeño, un gran pedagogo.

Reconocido por los cubanos como Apóstol, Héroe Nacional, Maestro, fue formado en las enseñanzas del primer ideólogo independentista de Cuba: el padre Félix Varela. El proceso educativo, según Varela, consistía en que el hombre llegara a comprender su época y se invistiera del dinamismo y la creatividad necesarios para no ser aplastado por las circunstancias ni quedar neutralizados por el medio social. Proceso que en José Martí acrisoló y cobró sustancia en su expresión más acabada, al convertirse en la figura cimera de nuestra cultura nacional, pero no únicamente: su proyecto emancipador y antihegemónico, de profunda eticidad, inauguró cauces en la historia y cultura americana y universal.

Iniciador, en la prosa y el verso, del movimiento modernista, sus textos han sido traducidos y publicados en el mundo entero. Hacedor de una nueva forma de periodismo y, finalmente, gestor de una revolución heredada del legado de nuestros padres fundadores y de las luchas que le precedieron —cuyos principios esenciales conservan hoy indiscutible validez–, Martí retomó el inconcluso proceso de conformación de la nación cubana para conducirla hasta una república moderna, concebida como igualdad de derecho de todo el nacido en Cuba, espacio de libertad para la expresión del pensamiento y de una economía diversificada en manos de muchos pequeños propietarios. Para que cada cubano fuera hombre político enteramente libre.

A su vez, percibía la patria como "dicha de todos, dolor de todos, y cielo para todos, y no feudo ni capellanía de nadie". Propósito y definiciones que remató en noviembre de 1891 en su discurso "Con todos y para el bien de todos", con aquel ideal tan lejano aún: "Yo quiero que la ley primera de nuestra república sea el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre".

Con ese fin analizó las causas del fracaso de la Guerra de los Diez Años, que a pesar de los sacrificios y de la sangre derramada, no logró su objetivo. Del análisis extrajo un sistema de principios con los que amalgamó su teoría de la revolución: el concepto de guerra necesaria y el papel del partido como institución organizadora; eslabones mediadores para arribar a la república moderna: un magno proyecto que incluía la formación de un pueblo capaz de autogobernarse a través de cuerpos representativos electos democráticamente. Es decir, un propósito estrechamente vinculado a la enseñanza, que se resume en los siguientes seis puntos de su ideario pedagógico:

  • "Cerrémosle el paso a la república que no venga preparada por medios dignos del decoro del hombre, para el bien y la prosperidad de todos los cubanos"
  • "Quien quiera nación viva, ayude a establecer las cosas de su patria de manera que cada hombre pueda labrarse en un trabajo activo y aplicable una situación personal independiente"
  • "Educar es depositar en cada hombre el resumen del mundo viviente, hasta el día en que vive: es ponerlo a nivel de su tiempo, para que flote sobre él, y no dejarlo bajo de su tiempo, con lo que no podrá salir a flote; es preparar el hombre para la vida"
  • "La felicidad general de un pueblo descansa en la independencia individual de sus habitantes. Una nación libre es el resultado de sus pobladores libres"
  • "Un pueblo instruido será siempre fuerte y libre (…): toda nación será infeliz en tanto que no eduque a todos sus hijos. Un pueblo de hombres educados será siempre un pueblo de hombres libres"
  • "Si los pobres se habitúan a pedirlo todo al Estado, cesarán a poco de hacer esfuerzo alguno por su subsistencia (…) De ser siervo de sí mismo, pasaría el hombre a ser siervo del Estado. De ser esclavo de los capitalistas, como se llama ahora, irá a ser esclavo de los funcionarios"

Como vemos, Martí concibió la educación como función social transformadora de las condiciones socioculturales y económicas; como puente de oportunidades para el desarrollo integral del cubano, preparado a participar en la política de su país. De ahí lo antinatural del monopartidismo, cuya implantación implica la destrucción de los demás partidos políticos, tal como ha ocurrido en Cuba con la instauración del modelo más perfecto y terminado de régimen totalitario, que ha llevado a Cuba al estancamiento y el fracaso.

La pedagogía martiana aboga por la enseñanza para la vida y su carácter práctico. Son ideas humanistas relacionadas con la sensibilidad, el amor, el respeto y la dignidad humana. A partir de ellas como maestro, desarrolló una práctica pedagógica con cubanos y puertorriqueños, desde 1891 en La Liga, en Nueva York, donde todos los lunes reunía a familias para impartirle clases de distintas materias.

José Martí es una rara simbiosis de amor, intuición, pasión, magnetismo, armonía y profundidad, sin la cual habría sido imposible enfrentar, en las condiciones de Cuba, la obra de preparar un pueblo y organizar una guerra que condujera a una sociedad de paz, armonía y justicia.

La guerra necesaria organizada por Martí condujo a la República de 1902 con independencia incompleta y soberanía limitada. Aunque las constituciones de 1901 y 1940 sentaron las bases para el fomento de una sociedad democrática, nuestra carencia cívica desembocó en la ingobernabilidad que llevo al golpe militar de 1952, y seguidamente a la respuesta insurreccional que triunfó en 1959 y que nos ha retrotraído a una situación peor a la existente en la época colonial.

Fracasado el totalitarismo, ajeno a la naturaleza humana, ante la ineludible necesidad de cambiar, las autoridades cubanas han optado por copiar el modelo oligárquico de Rusia, impropio de nuestras necesidades e idiosincrasia. Pasado más de un siglo de la caída en combate de José Martí,  la república con todos y para el bien de todos, por la que vivió y murió el Maestro, continúa pendiente.

Cuba requiere de un nuevo proyecto nacional conformado con la participación de todos, lo que implica desarrollar en las nuevas condiciones el proyecto educativo de José Martí. Para que los cubanos puedan desempeñar el papel activo y determinante que les corresponde en los destinos nacionales, junto a la necesaria restitución de las libertades suprimidas, se impone retomar la labor formadora que inició el padre Varela y continuaron eminentes cubanos, entre ellos José Martí. 

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Martí, en una carta rimada del 21 de octubre de 1889 (Tomo 16, 354-358), dirigida a un antiguo compañero y colaborador, el anexionista Néstor Ponce de León, expuso sus convicciones antianexionistas pero a la vez el respeto a las ideas de los demás.

A mi Señor
Néstor Ponce de León:

Viene a decirme Capriles
Que alguien dijo en Broadway,
Que en mi discurso exclamé:
“¡Los anexionistas viles! ”

¡Bien y con mucha razón
Me mandó usted el recado
De tenerme preparado
El espinudo bastón!

Miente como un zascandil
El que diga que me oyó
Por no pensar como yo
Llamar a un cubano “vil”.
.....................................
Donde no nos puedan ver
Diré a mi hermano sincero:
“¿Quieres en lecho extranjero
A tu Patria, a tu mujer? ”

Pero enfrente del tirano
Y del extranjero enfrente,
Al que lo injurie: “Detente”
Le he de gritar: “¡Es mi hermano!”

En la Patria de mi amor
Quisiera yo ver nacer
El pueblo que puede ser,
Sin odios y sin color.

Quisiera, en el juego franco
Del pensamiento sin tasa,
Ver fabricando la casa
Rico y pobre; negro y blanco.

Y cuando todas las manos
Son pocas para el afán,
¡Oh, patria, las usarán
En herirse los hermanos!

Algo en el alma decide,
En su cólera indignada,
Que es más vil que el que degrada
A un pueblo, el que lo divide.

¿Quién con injurias convence?
¿Quién con epítetos labra?
Vence el amor. La palabra
Sólo cuando justa, vence.

Si es en uno el honor, los modos
Varios se habrán de juntar:
¡Con todos se ha de fundar,
para el bienestar de todos!

Su Martí
N.Y. 21 de octubre de 1889

El Mártir de Dos Ríos nunca sintió odio o rencor contra los anexionistas o contra cualquier otra persona. Es bueno aclarar que solamente en su pequeña obra ¨Abdala¨, escrita a los 16 años, es donde habla positivamente del odio o rencor al definir el amor a la patria como ¨…el odio invencible a quien la oprime; es el rencor eterno a quien la ataca¨ (Tomo 18, p. 19). Después de la experiencia del presidio político desterró a esas palabras de su corazón y cuando llamó a la Guerra Necesaria, no recurrió al odio al enemigo para hacer de los combatientes revolucionarios frías y eficientes máquinas de matar. En su obra sobre el presidio político en Cuba escribió:

«La venganza y el odio son dos fábulas que en horas malditas se esparcieron por la tierra»

Años más tarde y siendo coherente con su doctrina de amor, sentenció:

¨En pueblos, sólo edifican los que perdonan y aman. Se ha de amar al adversario mismo a quien se está derribando en tierra. Los odiadores debieran ser declarados traidores a la república. El odio no construye¨ (Tomo 14,  p. 496)


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sábado, enero 21, 2023

Dos de Luis Cino Álvarez desde Cuba: Cuba: ¿Unidad o pluralidad en la oposición? y En La Habana hay una pila de locos

 
Tomado de https://www.cubanet.org


Cuba: ¿Unidad o pluralidad en la oposición?

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Por forzar una unidad para la que no estamos preparados no debemos sacrificar la pluralidad dentro de la oposición, la diversidad de enfoques y visiones

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(El Presidente Barack H, Obama reunido con algunos escogidos disidentes y opositores en su visita a La Habana. Foto y comentario del Bloguista de Baracutey Cubano) 

Por Luis Cino Álvarez

20 de enero,2023

LA HABANA, Cuba. — En Venezuela, el régimen de Nicolás Maduro, cuando estaba contra las cuerdas, y valiéndose de una falsa oposición —la llamada “oposición funcional”—, logró disolver el gobierno interino de Juan Guaidó y dividir a la verdadera oposición entre los que aceptan dialogar con el oficialismo y los que no. En eso, como en la represión pura y dura, le ha sido muy provechosa la asesoría de la Seguridad del Estado cubana.

En Cuba, donde ni siquiera hay los atisbos de democracia que quedan en los países del llamado socialismo del siglo XXI, la Seguridad del Estado ha tenido éxito en sembrar la división y los antagonismos en los movimientos opositores al castrismo.

Paradójicamente, la fragmentación, el individualismo, la improvisación, la espontaneidad, han hecho mucho más difícil el trabajo de los represores. Una oposición unida hubiese sido para la Seguridad del Estado más fácil de descabezar; pero los represores optaron por dividir. Entonces, atizando las diferencias y los bretes para tener a los opositores enfrentados y que no logren ponerse de acuerdo ni siquiera sobre los muchos puntos que tienen en común, la policía política se ha visto enfrascada en un rompecabezas en el que pasa mucho trabajo para seguir el hilo de las tramas creadas por sus infiltrados y provocadores, o de las que brotan entre los opositores por celos, ansias de protagonismo, intolerancia, etc.

Un exilio numeroso, militante, con recursos económicos y una fuerte presencia en la política estadounidense, ha hecho que existan paralelamente dos oposiciones a la dictadura: una interna y otra en el exterior. A veces las tácticas, estrategias e intereses de ambas se interfieren; y a través de sus infiltrados y provocadores la Seguridad del Estado ha aprovechado esta situación para avivar los conflictos dentro de las facciones opositoras.

Se ha dado el caso de que algunas organizaciones del exilio —tampoco exentas de la infiltración del G2—, para adelantar sus agendas, han provocado la fractura o duplicación de proyectos en Cuba que tenían resultados tangibles.

La cuestión no es sacrificar o subordinar proyectos que funcionan por otros que están en veremos, a ver si resultan y qué sale de ellos. No necesariamente lo novedoso es lo mejor.

No es que apostemos al malo o regular conocido (del que ya sabemos sus méritos y también de la pata que cojea) antes que al bueno por conocer. La vida nos ha enseñado a dudar de los tipos carismáticos y con condiciones naturales de liderazgo; también de los demasiado valientes y de labia fácil. Si vamos a buscar nuevos líderes, las experiencias pasadas y recientes indican que hay que ser cautelosos. No necesitamos caudillos, ya bastantes hemos tenido en la historia, sino ciudadanos responsables y políticamente maduros, capaces de hallar soluciones mediante el consenso y el debate.

Es lógico el cansancio por los tantos documentos que periódicamente emiten determinados líderes opositores; que desconfiemos del lenguaje populista como para complacer a todos y la ingenuidad respecto a la posibilidad, casi impracticable —al menos por ahora—, de desmontar la dictadura a partir de sus propias leyes.

Los mínimos resquicios que por descuido deja la “legalidad socialista” no son como para hacerse demasiadas ilusiones y creer que la disidencia, diezmada, aún sin acabar de salir de los muros del ghetto y sin conquistar las mentes y los corazones demasiado apáticos y asustados de la población, está en capacidad de imponer condiciones al régimen. ¡Qué decir entonces de proyectos que dictan su ultimátum a la dictadura como si las fuerzas opositoras, luego de controlar varias provincias, estuviesen a las puertas de La Habana!

No será con documentos ni conceptos políticos que resultan abstractos ante tanto agobio cotidiano que se logre la movilización popular.

Reunir en un proyecto a muchos de los más importantes nombres de la oposición y la sociedad civil puede resultar decisivo para conseguir la unidad, pero la experiencia nos ha enseñado que las firmas, por sí solas, no bastan. Pronto algunos de los firmantes empezarán a disentir de algunos puntos y hasta de las comas, o argumentar que no leyeron bien el texto, o que no están conformes con que su firma aparezca más arriba, más abajo o junto a la de fulano o mengana. Luego vendrá el regateo de méritos y la habitual sarta de descalificaciones mutuas. Entre ellas, la más socorrida: la acusación de que “el otro” trabaja para la Seguridad del Estado.

Más que una falsa unidad impuesta bajo dudosos presupuestos y de armar concertaciones improvisadas, se deben buscar los puntos de concordancia y el modo de que los diferentes proyectos opositores se complementen. Si las afinidades no son lo suficientemente fuertes para cohesionarnos, mantengamos entonces el pluralismo.

Cuando digo que no debemos perder la pluralidad, no es que abogue por la olla de grillos en que a veces parece convertirse la oposición. Hablo de pluralismo, pero con respeto y tolerancia a la hora de debatir.

Ahora mismo no hay muchos líderes opositores dispuestos a sacrificar sus proyectos en pos de uno común, con resultados a mediano o largo plazo. Menos todavía que acepten subordinarse modestamente a otro líder.

Por forzar una unidad para la que no estamos preparados no debemos sacrificar la pluralidad dentro de la oposición, la diversidad de enfoques y visiones. Es algo que ya tenemos adelantado en el camino a la democracia, donde se busca el consenso y no la unanimidad. Tengámoslo en cuenta antes de precipitarnos a las filas de otro partido único, a aplaudir las órdenes de un Disidente en Jefe.

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Tomado de https://www.cubanet.org/

En La Habana hay una pila de locos

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No hay que ser sociólogo para explicar el por qué de la proliferación de dementes que vagan por las calles: el agobiante estrés cotidiano con que se vive, la mala alimentación, la falta de medicinas y un largo etcétera

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Por Luis Cino Álvarez

18 de enero,2023

LA HABANA, Cuba. — Cuando yo era niño solía tropezarme con un mulato barbudo, cuarentón, fornido, con pinta de boxeador, que todos los días, a cualquier hora, tiraba un carretón de madera cargado de escombros por la Calzada de Diez de Octubre, en una u otra dirección. Vestía ropa hecha con saco de yute, fumaba en una enorme pipa las colillas de cigarros que recogía del suelo, y apenas pronunciaba palabras.

Decía la gente que era de Párraga, que había sido policía durante el régimen de Batista, que tenía varios muertos en su haber, y que de tanto ocultarse y fingir demencia para escapar de la cárcel o el paredón, enloqueció.

La última vez que lo vi, ya no tiraba del carretón. Fue en una guagua, hace más de 25 años. Estaba muy viejo y mucho más flaco, y los pasajeros le huían, pero ya no por el miedo y su mala fama, sino porque apestaba a rayos.

Mi infancia en La Víbora estuvo poblada de locos: Violeta, Guayaba, Pela-muertos, Juana Macho, La Marquesa y La China, que aconsejaba estar “honradamente, trabajando” …

Cada barrio habanero tenía sus locos, eran parte del paisaje. Pero el principal de todos, el Caballero de París, era un símbolo de la ciudad. Siempre digno, vestido de negro, la piel como de cera, el pecho forrado con periódicos por dentro del chaquetón, si hacía frío; con su barba anterior a la de los barbudos rebeldes, y la larga y rizada melena muy anterior a la de Robert Plant.

El Caballero de París murió en un asilo, pocos años después de que las autoridades lo recogieran. Lo pelaron y afeitaron, lo bañaron y le asignaron, a costa del Estado, ropa limpia, medicamentos, desayuno, almuerzo y comida. En la capital del paraíso revolucionario que querían mostrar a los visitantes solidarios, no era de buen ver que un loco, por muy emblemático que fuera, deambulara por la calle.

Tras la debacle del período especial, ya no hay recato en ocultar a los locos. Es más, a ciertos orates de la Habana Vieja, oportunamente disfrazados de personajes costumbristas -licencias mediante-, los convirtieron en atracciones turísticas. Si las jineteras lo son, ¿por qué ellos no?

Hace una década, Manolito Simonet y su Trabuco proclamaban, a ritmo de timba, que “en La Habana hay una pila de locos”. Y es que en La Habana siempre hubo muchos locos deambulando por las calles, pero no tantos como se ven hoy.

No hay que ser sociólogo para explicar el porqué de la proliferación de dementes que vagan por las calles: el agobiante stress cotidiano con que se vive, la mala alimentación, la falta de medicinas y un largo etcétera.

En los hospitales psiquiátricos, de no ser casos graves y que no tengan familiares que los atiendan, es difícil conseguir un ingreso. Total, si ni siquiera allí hay medicamentos para los pacientes.

Conozco personas que han tenido que comprar en el mercado negro las pastillas que necesitan sus familiares ingresados en Mazorra, porque la dirección del hospital les ha comunicado que no las tienen ni saben cuándo las habrá.

Los locos de mi niñez eran amables y, a veces, hasta simpáticos. Ni remotamente incurrían en las impertinencias y hasta la agresividad de los que ahora veo por las aceras de La Habana, asediando a los turistas o vociferando en las guaguas atestadas de gente sudorosa y angustiada por los problemas cotidianos. Cuando no vociferan, berrean boleros (Benny Moré parece ser su preferido), rancheras mexicanas o baladas de Nelson Ned.

Muchos pasaron del alcoholismo a la demencia. Lo peor es que todavía apestan a alcohol. La bebida, sumada al hambre, complica considerablemente las cosas en los orates. Máxime si han pasado por la cárcel.

En los últimos años se ha incrementado la cantidad de personas dementes que piden comida o dinero en los alrededores de las cafeterías. A algunos les brilla el odio en sus ojos, como si todos fuéramos culpables de lo que pasa.

En la ruta P6 suelo ver a un octogenario que vive en el Reparto Eléctrico, quien, como mismo asegura que peleó en la Sierra y está dispuesto a morir por la Revolución, proclama con voz estentórea: “Yo soy el yuma”.

Asombra la cantidad de locos que dicen haber ganado grados en la Sierra Maestra, Girón o Angola. Algunos presumen de estar muy próximos a los jefes, de hablar de tú a tú con ellos. La gente, cuando los oye, comenta que “se quemaron por culpa de esto”.

Pero también abundan —y cada vez son más— los que prorrumpen en improperios contra el régimen. A veces escucho a algunos orates decir verdades que los cuerdos no se atreven a expresar alto y claro. Y no logro entender por qué a alguien le puede causar risa o molestar lo que dicen; como si no fuera mucho más disparatado y molesto el delirante y gastado discurso de los mandamases. Como si todos no fuéramos, de un modo u otro, pacientes del gran manicomio ruinoso en que nos convirtieron el país unos locos con carnet de comunistas.

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jueves, septiembre 08, 2022

Rafaela Cruz desde Cuba: ¿se está cayendo el Castrismo?

 Tomado de https://diariodecuba.com


Cuba: ¿se está cayendo el castrismo?

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La situación actual es peor y distinta a cualquiera de las previas agudizaciones de la sempiterna crisis que desde 1959 padece Cuba. Incluso las dudosas estadísticas oficiales dibujan un cuadro estremecedor.

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Por Rafaela Cruz

La Habana

07 Sep 2022 

Una sensación se generaliza entre los cubanos: tanto los que viven costas afuera como los que sobreviven costas adentro presienten que algo está a punto de pasar. Los del exilio ya lo debaten abiertamente; los del insilio —aquellos en Cuba forzados al silencio— son más conservadores, quizás para no fomentar falsas expectativas, y apenas lo barruntan, pero atestiguan el agotamiento extremo del país e intuyen que la actual crisis del régimen es diferente a otras previas.

Incluso las dudosas estadísticas oficiales dibujan un cuadro estremecedor.

Entre 1990 —año del propagandístico "31 y pa'lante"— y la actualidad, la industria cubana se ha reducido a la mitad. La mayor debacle sucedió en la fabricación de bienes intermedios y de equipo, que cayó, respectivamente, en un 80 y un 94% —casi desapareciendo—, cuando son los sectores industriales tecnológicamente decisivos y de mayor valor agregado.

La agricultura, peor. Con respecto a 2013, se obtienen hoy menos viandas, hortalizas, arroz, maíz, frijoles y frutas… algunos renglones han caído entre un 70 y un 80%. En los últimos seis años, la producción de arroz se contrajo un 60%, la de cerdo un 70%, la de res un 22% y la de harina de trigo un 32%. La oferta agropecuaria total de hoy es la mitad de la de 2018. Hay hambre en Cuba.

Lógicamente, esa reducción brutal de producción agrícola e industrial se refleja en el valor de la circulación mercantil minorista que, medida como porciento del PIB, ha pasado del 38,4% en 2010 al 22,7% en 2021 (aun con un PIB bastante menor), un declive constante donde cada año ha ido peor que el anterior.

(Imagen añadida por el Bloguista de Baracutey Cubano)

Para compensar la improductividad nacional, el Gobierno comprometió la balanza comercial del país hasta un déficit en 2021 de 1.300 millones de dólares. El peso relativo de la producción nacional de alimentos y bienes industriales se reduce con respecto a lo que se importa. Crece la deuda externa.

Caer enfermo espanta a los cubanos. Si en 2018 se pensó que un faltante de 150 fármacos del cuadro básico del Sistema Nacional de Salud era dramático, ahora faltan 324, casi el 40%. Entre ellos hay anestésicos, antibióticos y algunos de los principales medicamentos para controlar la epidemia de trastornos cardiovasculares y psiquiátricos. La gente sufre y muere.

No fue el Covid-19, sino la ruina del sistema de salud, lo que provocó que en 2021 fallecieran 167.645 cubanos, superando en más de un 50% la media histórica. Un genocidio que los medios estatales obvian.

Y ni el Covid-19 ni el "bloqueo" explican por qué, cuando más producción hace falta, los salarios de los obreros agropecuarios e industriales, que antes de la Tarea Ordenamiento superaban la media nacional en un 34 y un 35%, respectivamente, ahora están por debajo, mientras que los salarios en administración pública (burocracia) y en defensa (represión) sí superan la media.

Ni el Covid-19 ni el "bloqueo" explican que de entre seis y ocho millones de toneladas anuales de producción azucarera se haya bajado a menos de medio millón, lo que traducido a precios actuales significa una pérdida de ingresos superior a 3.500 millones de dólares.

Ni el Covid-19 ni el "bloqueo" explican tampoco los apagones, relacionados, sí, con una reducción del 50% de la inversión en suministros de electricidad, gas y agua durante los últimos seis años, al mismo tiempo que la inversión en turismo crecía un 15%, acaparando casi la mitad de la inversión nacional. A más hoteles, más apagones.

La manía hotelera abulta el PIB, pero este agregado macroeconómico no informa sobre la sostenibilidad del crecimiento, por lo que Cuba, aun "creciendo", tiene un costo de oportunidad superior a la utilidad perdida en la descapitalización de sectores vitales que impactan directamente en la población, como la propia agricultura y la industria.

Pero incluso inflando el PIB con el sobredimensionamiento de la planta hotelera (sin hacer inversiones complementarias que la hagan sostenible), la Economist Intelligence Unit, en su serie hasta 2026, estima para Cuba crecimientos inferiores al 5%, mínimo imprescindible que debería crecer la economía para que el pueblo note alguna mejoría. No habrá tal mejoría a corto o medio plazo.

Entre mala inversión y poca renta, una formación bruta de capital crónicamente negativa ha llevado el país a la actual desinversión, descapitalización, desindustrialización y desconexión de las cadenas de valor internacionales, que diferencia esta crisis de las anteriores. Ahora, a la ineficiente gestión centralizada de la economía, se suma un capital físico improductivo, corroído y obsoleto.

Y no es solo material lo envejecido e improductivo. Casi uno de cada cinco cubanos supera los 60 años, que es lo esperable cuando, en 2021, nacen 34.000 niños menos que una década antes. De 2016 a la fecha, el país perdió 126.009 habitantes; de estos, más de la mitad desaparecidos en 2020, un récord que, debido a la emigración, se superará este año, confirmándose que la situación actual es peor y distinta a cualquiera de las previas agudizaciones de la sempiterna crisis que desde 1959 padece la nación.

La extrema urgencia económica y demográfica se potencia con una degradación antropológica, obra y gracia de un sistema de adoctrinamiento que comienza en el útero y se corona con un diploma universitario cada vez más insignificante. El alma cívica de la nación es sensiblemente corrupta, notablemente soez y agresivamente insolidaria. La arcilla de la Revolución resultó un fango pestilente en el que apenas creen algunos nostálgicos recalcitrantes. Cuba hoy es descreimiento y desesperanza, pero también anhelo de cambio.

Aun en medio de esta tormenta perfecta de la cual es difícil ver salida, el castrismo conserva intacta su estructura política. Su monopolio informativo, adoctrinador y propagandístico, ensombrece cualquier pequeña libertad que se cuele por las redes sociales; sus órganos de vigilancia y represión están afilados y, lo más importante para su sostenibilidad, la sociedad civil cubana permanece atomizada por un sistema curtido por 62 años de experticia totalitaria.


No parece que baste el absoluto fracaso económico y moral de la Revolución cubana, el castrismo no se rendirá. Concretar esa sensación de que queda poco, depende de un levantamiento popular sostenido o una fractura en la cúspide del poder. De momento, ambas alternativas parecen precarias, aunque es cierto que el río está sonando: cada vez más gente le planta cara al régimen, y cada vez es más palpable la tensión entre las facciones mafiosas de la cúpula castrista.

Pero lo "cercano" en términos políticos e históricos puede ser lejano para la perspectiva individual. Un riesgo enorme es caer en la desilusión luego de esta semieuforia que hoy se respira, peor aún sería si la impaciencia se traduce en culpabilizaciones mutuas. ¡Aquí hay un solo culpable!

Desde Dionisio de Siracusa a hoy, todas las tiranías han caído. Todas. El castrismo se está desmoronando desde el día en punto, hace bastante tiempo ya, en que la mayoría de los cubanos dejaron de creer en él, pero eso no quiere decir que vaya a terminar de caerse ya o que vaya a caer por su propio peso.

La Revolución sobrevivió a los 60 porque llegó Kruschev, sobrevivió al Periodo Especial porque apareció Chávez; nada garantiza que no surja ahora otro mecenas internacional, o una coalición de pequeños interesados (China, Rusia, Brasil, Venezuela, México) que pueda coordinarse —formal o informalmente— para sostener al régimen. Tampoco es descartable que algo de inversión foránea cuaje en más aceite, pollo, detergente y una disminución de los apagones que provoque que la gente vuelva a resignarse a su infortunio conocido, el cual puede parecer menos amenazador que una libertad jamás experimentada.

Es cierto que el castrismo es hoy más débil que nunca, pero el pueblo aún no tiene fuerzas. El pueblo es un gigante dormido; que despierte depende tanto del hartazgo material, como de aprender a soñar con libertad y prosperidad. Ustedes, los que lograron escapar, pueden manejar esas dos palancas. No se cansen de hacerlo, no nos dejen solos… aunque a veces lo merezcamos.

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martes, noviembre 30, 2021

Sí, Cuba es un Estado fallido. Dimas Castellanos desde Cuba: El oficialismo se empeña en denunciar que es EEUU quien pretende presentar a Cuba como un Estado fallido.

 Tomado de https://diariodecuba.com/

Sí, Cuba es un Estado fallido

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El oficialismo se empeña en denunciar que es EEUU quien pretende presentar a Cuba como un Estado fallido.

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Por Dimas Castellanos

La Habana

28 noviembre 2021

"El libreto que sigue el Gobierno de EEUU es el de tratar de mostrar a Cuba como un Estado fallido", expresó el ministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Bruno Rodríguez Parrilla, el pasado miércoles 10 de noviembre, en su comparecencia ante el cuerpo diplomático acreditado en Cuba.

Entre los elementos definitorios que caracterizan a un Estado fallido, los derivados de la economía son fundamentales.

El 19 de febrero de 1959, seis días después de asumir el cargo de primer ministro, Fidel Castro anunció un programa de gobierno. "Aumentaría notablemente la producción agrícola, se duplicaría la capacidad de consumo de la población campesina y Cuba borraría su pavorosa cifra de desempleo crónico, logrando para el pueblo un nivel de vida superior al de cualquier otra nación", dijo. Para lograrlo se expropiaron las empresas extranjeras y las cubanas. Transcurridos tres años, en marzo de 1962, la ineficiencia resultante obligó a implantar la libreta de racionamiento.

En marzo de 1968, con la llamada Ofensiva Revolucionaria, la estatización alcanzó a las 55.000 micros y pequeñas empresas que habían sobrevivido; lo cual agudizó la ineficiencia en la producción y los servicios. Una situación que empeoró con el intento de producir diez millones de toneladas de azúcar en 1970, que dislocó toda la economía, sin lograr el resultado esperado. La promesa de febrero de 1959 continuó en lista de espera.

Las subvenciones soviéticas —65.000 millones de dólares en 30 años—, tres veces más de lo que recibió toda América Latina de la Alianza para el Progreso de EEUU y los millones prestados por el Club de París y países capitalistas, cayeron en saco roto.

Las reformas introducidas después de la implosión del socialismo en Europa Oriental y a partir del año 2008, no lograron reanimar la eficiencia productiva. Hoy, a 62 años de la promesa de aquel febrero de 1959, los renglones económicos en los que Cuba se había destacado hasta 1958, retrocedieron a límites impensables.

La producción de azúcar disminuyó progresivamente hasta igualar las cifras producidas en la época de la Colonia. El café descendió de 60.000 a 6.105 toneladas entre 1960 y 2014, una cifra insuficiente para cubrir la demanda, lo cual obligó a comprar café en el mercado exterior para completar el consumo nacional. Y las medidas tomadas para producir 24.000 toneladas de café en el año 2020 no dieron resultado.

La producción de carne, leche y derivados del ganado vacuno descendió al punto que desaparecieron de la dieta de los cubanos. Mientras que la disminuida oferta de carne de cerdo y sus derivados elevó los precios hasta tornarse resultado de la espiral inflacionaria.

El déficit habitacional, que según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, hasta 1959 era de más de 700.000 casas, se intentó resolver con la "batalla por la vivienda". El primer plan, de 1959 a 1970, de 32.000 viviendas anuales, promedió solo unas 11.000. Durante el segundo plan, de 1971 a 1980, de 38.000 viviendas anuales, el promedio anual fue inferior a las 17.000 viviendas. Y en 1980, con una población superior a los diez millones de habitantes, se planificó construir hasta 100.000  viviendas anuales, pero no se rebasaron las 40.000.

En 2005 se anunció que se iban a "construir y terminar no menos de 100.000 viviendas nuevas por año a partir del 2006". Este plan corrió la misma suerte de los anteriores. En 2008 se construyeron cerca de 45.000. En 2009 la cifra descendió hasta unas 34.000. En 2013 quedó por debajo de 26.000 viviendas. En 2015 se terminaron unas 30.000 y para 2016, según el informe presentado por Marino Murillo en diciembre de 2015, se preveía concluir el año con 27.480 viviendas. En lugar de su solución, el déficit habitacional se ha agudizado.

Hasta 1958 Cuba se caracterizó por la inmigración. Entre 1959 y 1965 la fuga de cubanos, por vías legales e ilegales, generó la primera gran ola migratoria por el puerto matancero de Camarioca. Cuando los viajes por mar se interrumpieron, los miles de cubanos pendientes por salir, lo hicieron mediante los llamados "vuelos de la amistad", fletados por EEUU desde el aeropuerto de Varadero. En abril de 1973, al concluir el puente aéreo, 260.000 cubanos habían abandonado el país. En 1980, en una segunda oleada masiva, emigraron otros 125.000 cubanos. En agosto de 1994, miles de habaneros escenificaron el llamado Maleconazo, dando lugar a una tercera ola migratoria que lanzó fuera de la Isla aproximadamente a 33.000.

En los últimos años, a través de los países centroamericanos, de Rusia y de cualquier país que no exija visa de entrada, otros miles de cubanos, a pesar de los grandes riesgos que enfrentan, continúan abandonando Cuba. Esa estampida comenzó antes de que EEUU promulgara la Ley de Ajuste Cubano, la política de "pies secos pies mojados" y el programa de parole para médicos cubanos. Si esas oleadas ocurrieron antes y después de esas medidas, significa que las principales causas están en otra parte.

Como colofón, según el propio Gobierno, en 2021 más de 500 empresas estatales arrojan pérdidas; los cubanos pasan la mayor parte del tiempo aglomerados en interminables colas para adquirir, a precios elevadísimos, productos básicos como alimentos, aseo y medicinas; se presentan dificultades para garantizar la leche normada para los menores de siete años; la mayoría de la familias, al reiniciarse el curso escolar, no pueden comprar un par de zapatos nuevos a sus hijos para asistir a la escuela; y en medio de la pandemia, países que ante de 1959, en la mayoría de los renglones estaban por debajo de Cuba, han donado ayuda humanitaria para paliar nuestra crisis.

Las contradicciones debidas a la falta de libertades, que durante décadas arrojaron a la cárcel y al exilio a miles de cubanos, han resurgido en las nuevas generaciones con mayor fuerza en la época de las nuevas tecnologías de la información y de las redes sociales. Esas generaciones han ido, gradualmente, tomando conciencia de la imposibilidad de seguir viviendo como hasta ahora. De las manifestaciones de protestas por cosas puntuales, se produjo un salto cualitativo con el reclamo de libertades para participar en los destinos de la nación. El Movimiento San Isidro, la concentración frente al Ministerio de Cultura, las manifestaciones del 11J y el llamamiento de la Plataforma Archipiélago para una marcha pacífica confirman una conducta cívica, en espiral, que reclama cambios profundos.

La causa: la promesa incumplida de febrero de 1959, debido a la incapacidad del modelo implantado. Los cubanos, que en su gran mayoría apoyaron el proceso revolucionario en sus inicios, hoy reclaman un nuevo consenso. Resulta imposible conservar el modelo y salvar la nación, pues el modelo, por su naturaleza, es irreformable y por tanto, insalvable.

Ese resultado, tan tétrico como real, no tiene otra calificación que la de Estado fallido.

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sábado, agosto 14, 2021

Pedro Pablo Arencibia Cardoso: ALGUNOS ANTECEDENTES, PROYECTOS Y MIS PREOCUPACIONES SOBRE LA RECONSTRUCCIÓN DE UNA CUBA LIBRE Y DEMOCRÁTICA

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NOTA DE CUBANÁLISIS-EL THINK-TANK:

El presente ensayo de Pedro Pablo Arencibia Cardoso, editor del blog Baracutey Cubano, es una versión ampliada del publicado en la Revista Hispano Cubana No. 47. Resulta estimulante ver propuestas como estas alrededor de cómo se vislumbra el futuro de la nación cubana tras la larga noche del castrismo. Los lectores podrán estar de acuerdo o no con los planteamientos de Arencibia Cardoso, pero no es nada fácil que puedan quedar indiferentes ante sus conclusiones y propuestas.

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ALGUNOS ANTECEDENTES, PROYECTOS Y MIS PREOCUPACIONES SOBRE LA RECONSTRUCCIÓN DE UNA CUBA LIBRE Y DEMOCRÁTICA

Pedro Pablo Arencibia Cardoso

Estamos en un momento muy peligroso para Cuba y los cubanos. Yo comparo este momento como aquel por el que está pasando una persona que camina, mediante una estrecha viga, por encima de un abismo  mientras deja atrás un incendio  y tiene delante la tierra salvadora: esa persona está cerca de salvarse,  pero corre el peligro de caer a una muerte segura si cae al abismo. Ese abismo para Cuba es el castrismo light o el cambio-fraude (http://www.youtube.com/) del que habló el líder opositor pacífico Oswaldo José Payá Sardiñas, presumiblemente asesinado por no plegarse a los intereses y a la estrategia de ciertas organizaciones del Exilio y a la estrategia e intereses de la tiranía de los Castro y cómplices.

Estamos en tiempos de quejas, denuncias y acciones, pero también estamos en tiempos de elaborar planes para la reconstrucción material y espiritual de Cuba así como de planes que eliminen la posibilidad de caer nuevamente en otro abismo como en el que caímos hace más de medio siglo.

Cuba merece y puede ser reconstruida pero su reconstrucción material y espiritual  tendrá que enfrentar  grandes problemas como son el daño antropológico que ha sufrido  el cubano en este más de medio siglo de totalitarismo y el no dejar abandonados a su suerte a aquellos ciudadanos no aptos para enfrentar las exigencias de una sociedad competitiva. Para llevar a cabo esa reconstrucción será necesaria la activa y positiva contribución de todos los cubanos (en los que se incluyen con todo derecho a los cubanos de la diáspora cubana) y en particular de aquellos más capacitados, generosos y de más claro convencimiento de su responsabilidad social y particular en la construcción de una nueva Cuba.

Para la reconstrucción de Cuba existen antecedentes y referentes históricos nacionales, positivos y negativos, que tenidos en cuenta pueden ayudar en la reconstrucción.

Referentes históricos sobre la reconstrucción material de Cuba

Cuba, cuando era colonia de la Metrópoli española, era llamada “la más preciada joya de la Corona” pues de Cuba, pese a que en Cuba apenas se encontró y extrajo oro, se envió para España más riqueza que la de todos los países iberoamericanos juntos durante el tiempo que estos fueron colonias de España. Sin embargo, la Cuba de hoy está materialmente destruida y la miseria está dramáticamente  presente en los entornos donde vive, labora,  estudia, se cura, muere  y hasta se entierra a ese cubano que en estos tiempos se le llama “el cubano de a pie”. El grado de destrucción y miseria en Cuba es tal que no pocos cubanos piensan que la miseria y la destrucción estarán por siempre presentes en Cuba de esa manera significativa como lo están hoy. Muchos de esos cubanos pesimistas desconocen que en más de una ocasión Cuba demostró de manera fehaciente una gran capacidad de reconstrucción económica después de haber sido devastada materialmente, incluyendo la pérdida de gran parte de su población.

 Un primer ejemplo que avala la afirmación anterior es que Cuba después de poco más de una década de finalizada la Guerra de los Diez Años (1868-1878) ya se había recuperado. Jesús M. García Molina, funcionario de la Unidad de Desarrollo Económico de la Sede Subregional de la CEPAL en México, en su artículo La economía cubana desde el siglo XVI al XX: del colonialismo al socialismo con mercado [1], en su página 15, escribe:

“Al igual que otros países de la región, en la etapa relativamente pacífica (1878-1894) de Cuba las actividades exportadoras, principalmente la agroindustria azucarera, alcanzaron gran dinamismo y constituyeron el puente de vínculo con el exterior mediante recursos naturales, principalmente productos muy demandados en el comercio internacional que constituían materias primas transables en aquel entonces”.

Lo cual es compatible con el gráfico [2] de la producción de azúcar, base 960 en el período 1820-1899 que aparece en la obra, en tres tomos, titulada El ingenio. Complejo económico social cubano del azúcar, del destacado historiador cubano Manuel Moreno Fraginals.

Un segundo ejemplo, es que también después de poco más de una década de finalizada la segunda guerra de independencia cubana, comenzada el 24 de febrero de 1895 y finalizada en agosto de 1898 como Guerra Hispano Cubana Norteamericana, ya Cuba estaba reconstruida y ocupando un lugar muy relevante entre las economías del continente americano; recordemos que Cuba comenzó, esencialmente, como república libre e independiente el 20 de mayo en 1902. Pero poco después de finalizada la guerra en 1898 ya se veía el comienzo de esa recuperación, pese a que  en el año 1897 se había llevado a cabo la horrenda estrategia militar conocida como La Reconcentración, implementada por el Capitán General Valeriano Weyler, pero  ideada por el General Arsenio Martínez Campos (nacido en Segovia, España, según unos historiadores y en Guanabacoa, Cuba, según otros historiadores) así como la destrucción, por ambas partes contendientes, de los sembradíos y cosechas de los campos cubanos, y la orden3 dada por el Generalísimo Máximo Gómez, Jefe del Ejército Libertador,  de impedir la entrada de alimentos, incluyendo ganado, a los pueblos y ciudades ocupados por los soldados españoles, que eran todos, o casi todos, los pueblos y ciudades existentes en el país. Desde el punto de vista de la justicia y la objetividad histórica es necesario puntualizar que en el marco de esas guerras por la independencia cubana entre Colonia y Metrópoli, se desarrollaron guerras civiles entre cubanos integristas, partidarios de que Cuba siguiera siendo española, con cubanos independentistas que deseaban una república políticamente independiente de España.

Un testigo de aquellos tiempos de recuperación, el Coronel del Ejército Libertador, político y empresario Orestes Ferrara, escribió [4] lo siguiente:

(Orestes Ferrara  casi de perfil al centro de la foto)

“La vida económica y social crecía como las hojas de los árboles en primavera, casi a la vista del hombre. A medida que se iba restableciendo el orden, normalizando las instituciones, instaurando los servicios públicos,… el ganado se iba aumentando gradualmente en los vastos potreros… Las siembras salían de sus escondrijos… Los antiguos señores, casi feudales, que habían abandonado la Cuba agrícola para refugiarse en Tampa, Nueva York o París (los emigrados buscan siempre las ciudades más bellas para pasar sus horas de dolor), volvían a sus dominios ancestrales. Así los Terry, descendientes de Don Tomás Terry, que fue considerado por algún tiempo, con razón o sin ella, «el hombre más rico del mundo» se instalaban otra vez en el Ingenio Caracas… Los Estévez y los Abreu reocuparon sus posesiones en Santa Clara… Los Oña… en la zona de Sagua. Y por dondequiera se encontraban los Berenguer, los Albarrán u otros retoños de robustos árboles de la familia cubana…”

El lugar relevante del cual escribía en un párrafo anterior se puede verificar fácilmente leyendo Cuba y sus hermanas [5], un breve pero enjundioso artículo de Don Fernando Ortiz, sabio cubano llamado “el tercer descubridor de Cuba”, escrito en 1913. Ese lugar se obtuvo cuando hacía solamente 15 años que había concluido en el país una devastadora y sangrienta guerra en la que, en todo momento de la conflagración, pese al pequeño tamaño de Cuba, hubo más del doble de tropas de la Metrópoli española que las que hubo en su conjunto en América del Sur durante las diferentes guerras de independencia de principio del siglo XIX que dieron lugar al nacimiento de varias de esas hermanas repúblicas iberoamericanas.  Baste decir que Cuba entre 1909 y 1910 en lo referente al Comercio Exterior ocupó, entre las 20 repúblicas iberoamericanas de aquel entonces, el primer lugar6  en cuanto a valores  tanto  en importaciones por habitante como en exportaciones por habitante, al alcanzar respectivamente las cantidades de  $47.95 y $70.30.

Tal fue la recuperación cubana, que Cuba en 1921 fue el primer país del mundo que restauró7 su Hacienda después de la Primera Guerra Mundial (1914-1918) y que pagó su deuda de guerra a los Estados Unidos. En el libro These Eventful Years, publicado en 1924, aparece el artículo The Wealth of Nations firmado por el entonces reputado economista norteamericano O. P. Austin, en el que éste afirma que Cuba, en cuanto a riqueza, comparada con las principales y más prósperas naciones del mundo, ocupaba el segundo lugar [8].

Pero esa destacada posición no sólo correspondió a las primeras décadas del siglo XX. Durante poco más de medio siglo Cuba republicana mantuvo posiciones económicas relevantes respecto a las repúblicas iberoamericanas, lo cual puede ser constatado en  Internet [9]  y en el reciente artículo del periodista Roberto Álvarez Quiñones titulado ¿Exportación de servicios, o subsidios? [10] en el que escribe:

“El contraste con el antes y el después es dramático. En 1958 Cuba fue el quinto mayor exportador de América Latina, con $732 millones, solo cuatro millones de dólares menos que las exportaciones de México, que ocupó el cuarto lugar tras Brasil, Argentina y Venezuela, según estadísticas del Fondo Monetario Internacional.

Ese año anterior a la llegada de Castro al poder las exportaciones cubanas de bienes superaron el valor conjunto de todas las exportaciones combinadas de cinco naciones latinoamericanas: Perú ($291 millones), Uruguay ($139 millones), República Dominicana ($136 millones), Ecuador ($95 millones) y Bolivia ($65 millones)”.

En general, la economía cubana en la década de los años 50s del pasado siglo estaba entre las cuatro primeras economías de Iberoamérica pese a cierto grado de destrucción e inestabilidad originadas por las acciones de ciertas organizaciones revolucionarias terroristas que incendiaban cañaverales y saboteaban fábricas y comercios si los dueños no pagaban los llamados “impuestos de guerra” o no compraban los bonos del Movimiento 26 de Julio.  Pastorita Núñez, fallecida hace un par de años, era la encargada a nivel nacional de recaudar esos fondos millonarios por dicho movimiento. Hago notar de que la relevancia de esos datos económicos de Cuba es mucho mayor cuando se promedian esos datos con respecto a las poblaciones de los diferentes países (o sea, cuando se calculan per cápita) y se comparan con los de los demás países. Hasta el propio Fidel Castro expresó en más de uno de sus discursos, que con el triunfo de la Revolución Cubana era la primera vez que triunfaba una Revolución en un país donde no había una crisis económica.

Aunque debo puntualizar que si bien en la Cuba de la segunda mitad de los años 50s no había crisis económica, sí habían algunos problemas sociales y económicos; uno de ellos era el desempleo, el cual algunos autores los sitúan en un 12 %, el cual se trató de reducir  por parte del gobierno de Fulgencio Batista con la política del Gasto Público Compensatorio a sugerencia de La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)  en el marco de las ideas de Raúl Prebisch, un economista argentino que es clasificado como neomarxista por algunas personas. 

(Tabla  extraida del libro La Economía Cubana en la década  de los 50, de  Ismael Zuaznábar)

En la economía cubana de esa década de los años 50s, el ingreso de la producción no azucarera había superado al ingreso de la industria azucarera como ejemplo de la diversificación de una economía que estaba en tránsito y reajustándose hacia una economía de comercio y servicios donde el turismo y su infraestructura ya poseían una importancia que, según lo planeado, crecería exponencialmente en un futuro cercano si no hubiera llegado el 1 de enero de 1959 la debacle revolucionaria. Si desean profundizar en los logros de Cuba antes de que los Castro llegaran al poder, con relación a la Educación, la Salud y la Economía pueden leer mi ensayo Una Primera Aproximación a la República: 1902-1958 [11]. Es importante señalar que  todo ese desarrollo se logró con el esfuerzo y el trabajo de los cubanos, pues en 1958 la Deuda Externa de Cuba era  aproximadamente de 48 millones de dólares, lo cual equivalía a poco más de 7 dólares por habitante; hoy solamente la deuda cubana con el Club de París supera los más de 3,000 dólares por habitante; deuda per cápita que es mayor de 5,000 dólares si se añaden las deudas de Cuba con los antiguos países de Europa del Este y en particular con la extinta Unión Soviética; deuda heredada por Rusia.

Esa capacidad de recuperación económica de los cubanos  se demostró una vez más, pero ahora fuera de Cuba, a partir de 1959 con la llegada al Sur de la Florida, en los EE.UU., de centenares de miles de exilados cubanos; cubanos que  en casi su totalidad tuvieron que salir de Cuba dejando atrás sus fortunas y propiedades aunque ellas  hubieran sido creadas con sus esfuerzos, trabajos y sacrificios; ese robo se enmascaró inicialmente diciendo que esos eran “bienes malversados”,  pero no fue hasta enero del año 2013 que se permitió vender algunas propiedades a aquellos que emigran permanentemente de Cuba a otros países, aunque se desconocen los detalles de cómo hay que hacer esa venta. Tal era la expoliación y las vejaciones que recibieron esos cubanos por parte de la tiranía, que en los aeropuertos les hacían vaciar sus bolsillos, les incautaba el dinero y las joyas personales que llevaban puestas y en sus equipajes; incluyendo anillos y relojes de pulsera de cierto valor; tampoco las personas que se iban de Cuba podían alquilar o cerrar sus propiedades para un eventual regreso. Esas personas esquilmadas por la entonces flamante dictadura totalitaria fueron un factor sumamente importante en el desarrollo impetuoso y extensivo de la ciudad de Miami y de sus alrededores en el Sur de la Florida pese a que prácticamente sus capitales partieron de cero.

La capacidad de recuperación de Cuba y de los cubanos preocupa a algunos gobiernos y empresarios de otros países del continente americano que verían afectadas las economías personales y las de sus países si Cuba se libera y en ella se instala la democracia con un sistema de economía de mercado y un sistema de gobierno que vele por el bien y la prosperidad de todos sus ciudadanos. Quizás esa preocupación explique, en parte, la indiferencia que ha existido en países hermanos ante la tragedia cubana y la complicidad que han tenido algunos de sus gobiernos con la dictadura totalitaria de los hermanos Fidel y Raúl Castro. Pero eso no es nada nuevo: en las guerras de independencia cubana del siglo XIX, la solidaridad de los gobiernos latinoamericanos hacía la causa independentista cubana fue casi nula. Otro elemento que explicaría esa indiferencia y/o complicidad de esos gobiernos es el temor a que el Castrismo le desestabilice sus países mediante individuos y organizaciones que le deben grandes favores, de todo tipo, a los que desde hace más de medio siglo conculcan las libertades políticas, económicas y sociales, etc. que han provocado ese desastre, tanto material como espiritual, que es la Cuba de hoy.

Algunos proyectos ya existentes sobre la futura reconstrucción de Cuba

Desde hace décadas hay estudios y planes para la reconstrucción de Cuba en una etapa post-castrista. Esos estudios y planes los han llevado a cabo varias organizaciones del exilio, instituciones académicas y hasta personas individuales. Veamos solamente algunos ejemplos que no correspondan a organizaciones:

1) El Instituto La Rosa Blanca tiene un proyecto para la reconstrucción de Cuba titulado Proyecto de Programa Político de la Rosa Blanca12, el cual “…no pretende prever, lógicamente, los detalles todos del cambio. Es, además, eso, un programa para el cambio y tendrá que modificarse y enriquecerse en el camino, con la luz del ideal delante de los ojos y con los oídos de la sensibilidad política pegados a la realidad…”

2) Alberto Luzárraga, destacado jurista y banquero, se ha ocupado durante años de estudiar y profundizar el ordenamiento jurídico a tono con el siglo XXI que será necesario para la Cuba futura post-castrista. Desde un punto de vista constitucional, Luzárraga toma como referente para su anteproyecto constitucional a la Constitución cubana de 1940 pero la actualiza a las nuevas condiciones. El autor del anteproyecto constitucional invita y anima a que este sea revisado, completado y mejorado, pues parte de que una Constitución nunca puede ser producto de un solo redactor. Para conocer un poco más sobre ese anteproyecto pueden leer el artículo Constitución del 40. Puesta al Día [13] y ver en Internet la presentación en Power Point titulada Constitución y Libertad [14]. El proyecto de Luzárraga se redondea con el pragmático libro Diálogo de la Tercera República, el cual “…es un libro para el cubano de la isla del siglo XXI que quiere vivir en libertad y necesita entender en qué consiste ser nación, como se la desvirtúa, como se construye, como funciona un estado de derecho, como se le conserva, cuáles peligros le acechan, qué es una constitución, para qué sirve, qué debe y no debe contener, cómo debe organizarse un poder judicial, qué es la banca, qué es el dinero. En el libro se ofrece un prontuario sobre economía y libertad y en sus apéndices se tratan temas como la nulidad de los contratos de inversión en la Cuba castrista y la privatización”.

3) Desde dentro de Cuba también han sido confeccionados proyectos para la reconstrucción de Cuba. Uno de esos proyectos es el titulado El Camino del Pueblo [15], del Movimiento Cristiano Liberación, el cual fue firmado por un número significativo de organizaciones cívicas, disidentes y opositoras radicadas en Cuba.

4) Uno de los proyectos con un alto grado de concreción y especificidad para la reconstrucción y desarrollo de Cuba en un área determinada, es el proyecto para la reconstrucción  y el desarrollo urbanístico de la ciudad de La Habana titulado Habana y sus paisajes [16] (Havana and its landscapes. A city into the future: a sustainable approach to urban design), de la escuela de Arquitectura de la Florida International University, FIU, proyecto que dirigió el gran arquitecto y urbanista Nicolás Quintana.

Algunas de mis ideas respecto a la reconstrucción de Cuba.

La Reconciliación entre la inmensa mayoría de los cubanos prácticamente ya ha concluido y eso se puede apreciar en la actitud que la mayoría del pueblo cubano tiene con los cubanos residentes en el exterior que llegan a Cuba, así como la actitud que tienen los cubanos que se fueron de Cuba con aquellos que llegan de visita o de manera definitiva a otros países. También esa reconciliación se puede observar en las relaciones que tienen los cubanos anticastristas y los cubanos castristas tanto en Cuba como en el exterior; hasta en la ejecución de los abominables actos de repudios se observa que es una muy pequeña minoría aquellos individuos que participan agresivamente en esos actos.  Por muy largo tiempo habrá furibundos cubanos castristas y furibundos cubanos anticastristas, pero son y serán una muy pequeña minoría. Un Estado de Derecho es suficiente para mantener el orden y la integridad de unos y de otros; esto se ha demostrado en Miami. Por otra parte, es un derecho de esas personas ser furibundos o no serlo.

La Reconciliación no debe usarse para eximir de Justicia; hasta en el Sacramento de la Reconciliación uno debe, según plantea la Biblia, restituir al afectado por la acción pecadora y a la Iglesia con oraciones por el daño que la acción pecadora le causó a la imagen de la Iglesia. La Reconciliación y el Perdón no invalida la acción de la Justicia, la cual tampoco debe ser una Justicia veterotestamentaria de “ojo por ojo y diente por diente”, sino una Justicia neotestamentaria donde esté presente la misericordia. El perdonar o no perdonar corresponde a las víctimas y no a personas ajenas al crimen o delito cometido.  La Justicia debe ser aplicada independientemente de la vertiente política o ideológica de la persona que cometió el crimen u otro delito grave siempre que no haya penado en prisión por esos actos. Finalmente sobre este punto: La Reconciliación, la Justicia y el Perdón deben pasar por la Verdad.

Necesidad de la creación e implementación de un Estado de Derecho

La tarea de la reconstrucción de Cuba no será nada fácil, de ahí que el Estado cubano (en sus tres ramas: ejecutiva, legislativa y judicial) tendrá que crear las condiciones jurídicas para que la reconstrucción de toda la infraestructura política, social y económica del país se lleve a cabo de la mejor manera para la nación y para sus ciudadanos. Para ello debe garantizar la existencia de un Estado de Derecho donde, por ejemplo, los inversores y los que van a ejecutar las obras, incluyendo a los obreros, tengan la seguridad y la   protección jurídica de sus inversiones, sus trabajos y esfuerzos.

Sobre el proceso de privatización

La privatización de las empresas y de las tierras se hará teniendo en cuenta las buenas y las malas experiencias de otros países, en particular las de los países de Latinoamérica, donde la privatización no ha dado los frutos esperados por la manera en que ellas se han llevado a cabo. Se tendrá en cuenta el derecho de propiedad de los dueños a los que les fueron expropiadas, confiscadas, robadas, etc. esas propiedades por el Estado Castrista: no se excluye el litigio judicial para dirimir los derechos de los litigantes sobre las propiedades.

Asamblea Constituyente y redacción de una nueva Constitución

Para que el pueblo cubano esté representado en la Asamblea Constituyente y en las tres ramas del gobierno, en sus diferentes instancias y niveles, por los cubanos más honestos, capacitados y honrados será necesario exponer con el tiempo suficiente, de manera responsable, objetivamente documentada y por todos los medios de comunicación y de debate la labor y la actitud que han desarrollado y manifestado durante su vida aquellas personas propuestas para ocupar cargos y responsabilidades. Lo anterior debe ser aplicado independientemente de la posición ideológica o política que esas personas hayan tenido. Personas corruptas, manipuladoras, criminales, abusadoras, malversadoras, corruptoras, déspotas, etc., han estado presentes no sólo entre los simpatizantes del Castrismo; las miserias humanas también han estado presentes en personas militantes del anticastrismo, algunas de las cuales  residen en Cuba y otras en el Exilio. El supuesto mal uso de fondos para la liberación y democratización de Cuba y la doble moral (que al decir del escritor y poeta Raúl Rivero es no tener ninguna) han levantado debates, discusiones y hasta riñas entre supuestos líderes del anticastrismo. Nada será peor que el Castrismo de más de medio siglo que hemos sufrido ni, sobre todo, tan largo, pero Cuba merece algo mucho mejor que oportunistas y “camajanes”, ya sean castristas o anticastristas.

En la Constitución se prohibirá la reelección Presidencial y una persona no podrá ser Presidente o Primer Ministro por más de dos períodos. El esposo, la esposa o personas que tengan el primer grado de consanguinidad con el Presidente saliente no podrá aspirar a la Presidencia. Soy de la opinión que Cuba debe adoptar el modelo Parlamentario de gobierno y no el Presidencialista. No se permitirán Leyes Habilitantes que permitan gobernar por decreto, sin tener en cuenta a la rama Legislativa, al Presidente o al Primer Ministro.

Sobre delitos correspondientes a funcionarios y personalidades del Estado y del Gobierno en sus diferentes instancias y ramas.

El Estado prohibirá la existencia de cabilderos, el tráfico de influencias y el conflicto de intereses. Todas las responsabilidades políticas y de gobierno en los diferentes niveles tendrán un límite en cuanto a años de ejercicio (no más de 8 años) y número de reelecciones; sus salarios se llevarán periódicamente a consulta popular. El funcionario o empleado público que sea relevado de su responsabilidad política o gubernamental por mal trabajo, o por haber cometido un delito grave (como son por ejemplo: el perjurio, el cohecho, el tráfico de influencias y el fraude a Hacienda) no recibirá bono alguno ni contaran los años de ese período, en que cometió ese delito, para su retiro; en los casos de delitos graves, tendrá que devolver el fruto de su delito o se le confiscarán sus propiedades a él o a sus herederos. Esas responsabilidades deben verse como un servicio a la sociedad y si una persona con alguna de esas responsabilidades entiende que tiene una baja remuneración por sus servicios, se le sugerirá que se traslade a la empresa privada, y ahí enfrente a la competencia y muestre sus capacidades. Nadie es imprescindible.

Sobre la construcción de la infraestructura material para el desarrollo

La reconstrucción futura de Cuba estará en gran medida a cargo del sector privado, luego el Estado cubano tendrá la responsabilidad de que el contrabando y el narcotráfico no hagan de Cuba un puente o destino para sus actividades, incluyendo el lavado de dinero. Las recaudaciones de impuestos no serán suficientes para la reconstrucción de Cuba, pero la reconstrucción de Cuba no se debe poner en manos de capitales foráneos; otra cosa es que el Gobierno o el Estado use capitales extranjeros y de cubanos en el exterior para la reconstrucción de Cuba. Para ello, el Estado o Gobierno debe solicitar y mantener bajo su control la solicitud y uso de empréstitos de organismos internacionales.

Para mantener ese control se debe hacer uso de la gran experiencia que han acumulado funcionarios y expertos nacionalistas de Cuba y de otros países en diferentes organizaciones internacionales bancarias y financieras que hayan demostrado de manera fehaciente cuidar y defender los intereses nacionales de sus países y ciudadanos; la desesperación no debe hacernos vender el país “por un plato de lentejas”. La reconstrucción de Cuba solo será posible si en ella se involucra al mayor número de cubanos guiados por personas capacitadas, experimentadas y generosas que desean lo mejor para Cuba. No podemos dejar esa reconstrucción en manos de individuos e instituciones que verán en Cuba el terreno virgen para satisfacer mediante un capitalismo salvaje sus insaciables egoísmos y ambiciones.

La transportación de grandes volúmenes de carga para la reconstrucción de Cuba requerirá vías y medios en buen estado, luego un problema que será necesario resolver mientras se lleva a cabo la reconstrucción de Cuba será la construcción, reparación y ampliación de las autopistas, calles, carreteras y vías férreas, sin olvidar el transporte fluvial y el de cabotaje para abaratar los costes. En los puertos y aeropuertos, donde no existan, se deben construir terminales para manipular contenedores y condiciones para recibir, atender y servir a grandes números de pasajeros procedentes de cruceros turísticos y de líneas aéreas. Se debe incentivar la producción de materiales para la construcción y reparación de casas, edificios, acueductos, redes de distribución de agua, etc., así como la de materiales usados en la generación y distribución eléctrica.

Sistemas de Salud y de Educación

Se reconstruirá un Sistema de Salud que conste de tres componentes: una componente pública, una componente de clínicas o centros de salud privados y una componente de consultas privadas.  Los recursos para la componente pública se obtendrán de tres fuentes:

  • Un determinado porciento del salario de los trabajadores.
  • Un determinado porciento que aportará la empresa o centro de trabajo donde laboran los trabajadores.
  • Un determinado porciento que aportará el Estado mediante los impuestos.

En el mundo hay países, tanto desarrollados como subdesarrollados, que tienen gran experiencia con diferentes sistemas de salud; no debemos de “inventar la bicicleta”, sino de los diferentes sistemas de salud existentes y sus experiencias acumuladas durante décadas confeccionar nuestro sistema de salud según las condiciones existentes en Cuba.  El actual sistema de Salud de los EE.UU. no es un ejemplo a copiar. En Costa Rica, país subdesarrollado, con el 7% del ingreso salarial del trabajador, los costarricense tienen garantizados una buena atención médica y hasta el entierro. De ser necesario, se eliminará el Ejército o se reducirá al mínimo para que su presupuesto sea dirigido y distribuido entre la Salud y la Educación.

La educación tendrá dos componentes: Una pública y otra privada. Se garantizará que ambas educaciones en los niveles primarios y secundarios no difieran significativamente en cuanto a los contenidos, las exigencias y la calidad de los profesores.

Sobre la producción agropecuaria.




(Tabla  extraida del libro La Economía Cubana en la década  de los 50, de  Ismael Zuaznábar)

Uno de los más urgentes problemas que se tendrá que encarar en una Cuba post Castro es el de solucionar de manera definitiva y decorosa la alimentación de la población; sobre ese punto tienen una importancia esencial la propiedad y la explotación de las tierras. Oscar Pino Santos, un comunista que laboró, hasta su muerte en el año 2006, en el castrista Consejo Estado y que poco tiempo antes de fallecer fue premiado con el Premio Nacional de Ciencias Sociales por la obra de toda una vida, planteó en su libro El imperialismo norteamericano en la economía de Cuba [17], escrito en el año 1957, lo que no fue capaz de entender, o al menos de decir o escribir públicamente, mientras sirvió al Castrismo durante décadas:

“El atraso técnico y por consecuencia los bajos rendimientos caracterizan también la agricultura cubana. Esto tiene mucho que ver con la estructura inadecuada de la propiedad agraria del país, a la cual me he referido antes...”

Más adelante, Oscar Pino Santos escribe:

“Los datos expuestos dejan ver claramente ese fenómeno según el cual el 63,7% de los cultivadores cubanos /grandes, medianos y pequeños- no son los dueños de la tierra que explotan, la cual cubre por otra parte un área que es más de las dos quintas partes del área nacional en fincas. La existencia de una dualidad entre el dueño de la tierra y el agricultor que la explota tiene lesivos efectos...”

Esa dualidad que plantea Pino Santos entre el dueño de la tierra y el agricultor que la explota es, sin embargo, a mi entender, la causa fundamental por la que Cuba en estos últimos 54 años de Castrismo, ha empeorado hasta lo inimaginable la supuesta, y para mi falsa, deficiente situación de la agricultura nacional  criticada por Pino Santos en 1957, pues apunto que los rendimientos agrícolas y pecuarios antes de la Revolución  mostrados y criticados por Pino Santos en su libro fueron muy superiores a los logrados después del triunfo de la Revolución, lo cual puede observarse comparándolos con los que aparecen en el Anuario Estadístico del año 1988, del Comité Estatal de Estadísticas  de la República de Cuba, los cuales corresponden a una etapa anterior a la eliminación de los subsidios soviéticos y al fin de las relaciones comerciales con los países socialistas del Este de  Europa,  al desintegrarse el Socialismo en esos países.

Antes de 1959, año del triunfo de la oposición al régimen de Fulgencio Batista, muchos de los dueños eran ricos terratenientes pero desde el mismo año 1959, el único terrateniente, latifundista y geófago en Cuba es el mal llamado Estado Revolucionario. Es precisamente el hecho que el agricultor cubano no sea el dueño de la tierra o no se sienta dueño de la tierra, ya sea en las granjas estatales, en las cooperativas campesinas o en la Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC), lo que ha traído como consecuencia que anteriores latifundios privados (utilizados muchos de ellos para la explotación extensiva de la ganadería y  la siembra de caña de azúcar así como de otros cultivos)  fueran  convertidos en latifundios estatales  mediante la estatización (más que  nacionalización) que  hoy, y desde hace décadas, son  improductivos latifundios estatales, pues lo que supuestamente es de todos, no es de nadie. Deseo señalar que en la Cuba previa a 1959, el tamaño promedio de las fincas era de 140 acres mientras que en EE.UU. era de 195 acres. Las dos reformas agrarias, en particular la segunda, la cual fue promulgada fundamentalmente para aniquilar a los alzados en armas que luchaban en contra de la naciente dictadura, marcaron el inicio de la ruina de la agricultura cubana y con ello la escasez o desaparición de productos del agro en un país con una tierra tan feraz que hasta algunos productos tenían tres cosechas al año. De ahí que el Estado debe devolver la tierra a sus legítimos dueños e incentivar la venta de tierras a las personas que la hacen producir. El Estado no debe ser un obstáculo para las relaciones que se establecen en una economía de mercado donde la propiedad privada es respetada.

Por cierto, en el Cuadro No. 20 del mencionado libro de Pino Santos se muestra el consumo doméstico, producción nacional e importaciones de los principales productos alimenticios en el período 1954-1956. Aclaro que en esa época se importaban algunos productos agrícolas que se podían cosechar en Cuba porque era más barato importarlos que producirlos en Cuba; la importación de esos productos no era consecuencia de incapacidad de la agricultura cubana aunque, por ejemplo, la industria azucarera era comparativamente más eficiente que la agricultura cañera. En ese cuadro, cuya relación de alimentos bien serviría como ejemplo objetivo de la canasta básica del cubano promedio de aquellos tiempos, se muestran  datos interesantísimos; uno de esos datos es el hecho de que el 98% de la cantidad y el 92% del valor de los productos lácteos consumidos por la población cubana eran de producción nacional. Desde hace décadas solamente los niños cubanos menores de 7 años tienen derecho a comprar un litro de leche de vaca diario. En el artículo La Ganadería en Cuba del empresario y líder ganadero Miguel Penabad Fraga, artículo publicado en 1957 en el número especial del Diario de la Marina por su 125 aniversario, Cuba en el año 1953 tenía 0.9034 res por habitante (habitantes de Cuba: 5’610,000; reses: 5’068,000) superada solamente, entre 36 países desarrollados y en vías de desarrollo, por Brasil 1.01; Argentina 2.39 y Uruguay 3.01.

Bibliografía y Notas

[1] García, J. (2005). La economía cubana desde el siglo XVI al XX: del colonialismo al socialismo con mercado. Obtenido en:

http://www.eclac.org/publicaciones/xml/7/20767/Serie%2028-vf.pdf

[2] Citado en 1

[3] Un ejemplo de generosidad, transigencia y magnanimidad. Obtenido en http://www.vitral.org/vitral/vitral40/hecyop.htm

[4] Ferrara, O. (1976). Una mirada sobre tres siglos: Editorial Playor, S. A.

[5] Ortiz, F. (     ). Entre cubanos. Psicología tropical. La Habana: Editora Ciencias Sociales. Obtenido en

(http://baracuteycubano.blogspot.com/2013/09/cuba-el-sabio-don-fernando-ortiz-y-su.html),

[6] Citado en Diccionario Enciclopédico Hispano Americano (DEHA) (1929), Tomo XXVI. Boston: Editora .M. Jackson.

[7] Citado en Estos Últimos Años (1928), Tomo I . Boston: Editora .M. Jackson.

[8] En 5

[9] Miscelánea de Cuba. Obtenido en http://www.miscelaneasdecuba.net/web/article.asp?artID=25069

[10] Diario de Cuba. Obtenido en http://www.diariodecuba.com/cuba/1372890389_4055.html)

[11] Arencibia, Pedro (2002).  Una Primera Aproximación a la República: 1902-1958. Vitral No.49. Obtenido en http://www.vitral.org/vitral/vitral49/cent1.htm

[12] http://www.larosablanca.org/LAROSABLANCA/Nuestras_Ideas.html.

[13] http://www.futurodecuba.org/

[14] http://www.futurodecuba.org/Constitucion%20y%20Libertad.10.20.pptx

[15] http://www.oswaldopaya.org/es/el-camino-del-pueblo/

[16] http://cri.fiu.edu/research/commissioned-reports/havana-landscape-quintana.pdf

http://www.elnuevoherald.com/2007/12/23/134800/la-habana-renace-en-proyecto-de.html

http://baracuteycubano.blogspot.com/2007/08/ndices-de-la-ganadera-en-cuba-en-1957.html .

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Published on Mar 23, 2014

El Dr. Jorge Salazar Carrillo, profesor titular de economía de FIU inició el primer capítulo de tres sobre el Desarrollo Económico de Cuba, durante los siglos 16, 17, 18, 19, 20 y el castro-estalinismo 1959- 2014


CAPITULO I
El desarrollo económico de cuba durante los siglos XVI,XVII,XVIII y XIX


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 Published on Mar 23, 2014

El Dr. Jorge Salazar Carrillo, profesor titular de economía de FIU explicó el gran desarrollo económico de Cuba durante el siglo XX, antes de la llegada del castro-estalinismo al poder en 1959..


CAPITULO II
El gran desarrollo económico de Cuba en el siglo XX antes de Castro



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El Dr. Jorge Salazar-Carrillo, profesor titular de economía de FIU, nos explica como el castro-estalinismo destruyó la Economía de cuba de 1959 a 2014


CAPITULO III
 Destrucción total de la economía de Cuba, 1959 - 2014


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