miércoles, mayo 28, 2025

El economista cubano Pedro Monreal advierte que el modelo económico impuesto por el Partido Comunista impide reformas reales


 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Dos observaciones, y algo más,   a Mauricio de Miranda Parrondo:

Pese a la gran inestabilidad económica y social (en particular: el bandolerismo)  que hay en Haití, Hay cubanos van a Haiti  a comprar ¨pacotilla¨ y mercancias de diferentes naturaleza para posteriormente revenderlas en Cuba. 

Los supuestos ¨logros de la Revolución¨  no fueron de la Revolución; fueron producto de la simbiosis  entre la tiranía Castrista y la Unión de  Repúblicas  Socialistas Soviética (donde Cuba  como dice  la canción Mi País,   del ya fallecido cantautor cubano Pedro Tamayo, que dice ¨mi país, mi país, primer país liberado paga su pan y cebolla con camiones de soldados¨) el desarrollo positivamente relevante que tenía Cuba  en los aspectos económico y social en los años 50s del pasado siglo antes de 1959 cuando la deuda externa de Cuba era de 48 millones de  dólares  que era una  cifra irrisoria comparada con la Renta Nacional de Cuba en esos años; esa deuda tocaba aproximadamente  a 7 pesos cubanos =  7 dólares. por cubano.

En el libro La verdadera República de Cuba, escrito por el Dr. Andrés Cao Mendiguren,  uno de los  mejores libros sobre la república cubana (1902-1958 ) que se ha escrito,  incluyendo la monumental obra en 10 tomos Historia de la Nación Cubana, aunque este último incluye el período colonial y llega hasta el año 1952, se lee:

 ¨Cabe decir que aquellos pensamientos de 1913 expresaban una realidad  porque esa nación  se alcanzó muy pronto  en décadas posteriores,  aunque en 1959  fue demolida por los que  usurparon el poder, y ha sido vilipendeada  por una oleada de intelectuales comprometidos o  mediocres. El testimonio de ello es que Cuba ocupaba  las primeras posiciones  en todos los renglones de los anuarios de las Naciones Unidas  para la América Latina. Y hay que reconocer que estos logros  tan destacados  no se hubieran podido conseguir  si nuestros gobernantes, y a pesar de sus errores,  no hubieran tenido interés  y acierto para  resolver los problemas de la sociedad cubana, si nuestros legisladores no nos hubieran  dado una legislación avanzada  y moderna, o si el  pueblo cubano no hubiera estudiado  y trabajado  para superarse. El pueblo cubano era exigente  y siempre aspiraba  a lo mejor, pero tenemos  que acusarnos  de un pecado,  y es que  cuando no lo lográbamos plenamente, en vez de analizar  los fallos  y aplaudir lo logrado, prodigábamos una crítica irresponsable.¨ (Cao, 2008, p. 87)


Juan Francisco Noyola Vázquez

En 1958 se estimaba  que en Cuba había 7 500 mendigos; esa cifra aparece en el libro oficialista  En el último año de aquella república, publicado en Cuba en la década de los años 80s, escrito por Ramiro J. Abreu  y prologado por Carlos Rafael Rodrñifuez, entonces miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba; hoy los mendigos en Cuba son cientos de miles o quizás millones, aunque ahora no puedan salir a las calles a mendigar de manera ostensible. Juan Francisco Noyola Vázquez (economista marxista mexicano fallecido el 27 de noviembre de 1962en el accidente de aviación cuando  integraba la delegación de Cuba  a una Conferencia de la FAO junto al economista cibano  Raúl Cepero Bonilla) en conferencias pronunciadas en el Banco Nacional de Cuba por invitación de la dictadura impuesta a partir de 1959, afirmó que Cuba es uno de los países (en los años cincuentas ) con excepción, tal vez, de Costa Rica y Uruguay, donde está menos mal distribuido el ingreso de América Latina.

A continuación una página de mi libro La Historia de Cuba que te ocultaron y otros temas, el cual se puede adquirir en Amazon. 


Si tenemos en cuenta  que  esos dólares  de aquella época  eran equivalentes al  peso cubano   sería bueno conocer   la cantidad de dólares que  esos dólares de 1958  cuantos dólares serían hoy  (aproximadamente habría que  multiplicarlos por  10 ) y estoy totalmente seguro que   una gran mayoría  del pueblo cubano de hoy  quisieran tener el ingreso  que tenían esos  cubanos de los barrios de indigentes de 1958. En el mercado informal el dólar estadounidense está hoy a 350 pesos cubanos ( CUP )  y no sería muy raro que algunos cubanos  se contentarían  con tener mensualmente   30 ó 55 dólares de  hoy.

Para calcular la inflación del dolar de manera más  aproximada ir a: 
Calculadora de inflación del dólar
https://www.dineroeneltiempo.com/inflacion/dolar
Yo los calcule y los resultados fueron:
 30 dólares de Estados Unidos en 1958 fueron en el año 2024   326.10 dólares
 55 dólares de Estados Unidos en 1958 fueron en el año 2024   597.85 dólares

En  el año 2024 el salario promedio mensual del trabajador cubano era de  poco más de 15 000 CUP,  que al cambio existente en ese año,  en el mercado informal, era de aproximadamente 16 dólares mensuales.

 

  La Historia de Cuba que te ocultaron y otros temas

 (Spanish Edition) Paperback – March 28, 2022

Para ir a la página de Amazon.com   en la que  se muestran más detalles  del libro y donde se  puede comprar, si así lo desea, favor de  hacer click  en la siguiente imagen.


Precio:$40 USD

La renta nacional o ingreso nacional (la variable más importante de la economía cubana), el PIB y los salarios, todos ellos expresados en millones de pesos, tuvieron el siguiente comportamiento esos años: Nota: Las cifras correspondiente al año 1957 eran provisionales. Las cifras pertenecen al Anuario Azucarero de 1958. El ingreso nacional en 1958 fue de 2 320,5 millones. La renta anual por habitante osciló entre los 330 dólares y los 350 dólares; la de E.U. era aproximadamente de 2 000 dólares en esos años (Pino, 97). En el Atlas de la Economía Mundial de fines de la década de los cincuenta, Cuba estaba situada en el lugar 22 entre más de ciento veinte naciones (Apuleyo, 149). Sobre la base de los valores de la Tabla de la página 16 del Material de Estudio Nro. 3 del MINED, los Países en Desarrollo y Países menos Desarrollados tuvieron respectivamente en 1976 un Producto Nacional Bruto per cápita de 450 y 140 dólares y en 1987 de 650 y 210 dólares respectivamente, todos menores que el que tuvo Cuba en 1957 (433,5) cuando se tiene en cuenta la devaluación que ha tenido el dólar desde 1957 hasta esas fechas. En 1958 aproximadamente entre el 82% y el 85% de la riqueza nacional estaba en manos cubanas, según se infiere del Anuario Azucarero (página 11) y de la tabla de la página 24 del libro "En el último año de aquella República" de Ramiro J. Abreu. En la rama azucarera los cubanos eran los dueños de aproximadamente el 60% de la producción de azúcar; el casi 40% que estaba en manos norteamericanas podemos verlo desde diferentes perspectivas; una de ellas, raramente abordada, era la de ser un fuerte baluarte en el mercado consumidor norteamericano a favor de toda el azúcar producida en Cuba, pues garantizaba unos poderosos aliados: los intereses de los productores norteamericanos de Cuba.  El ingreso nacional per cápita de los cubanos era el tercero de Iberoamérica.

El propio Fidel Castro expresó  en diferentes ocasiones en los años 70s y 80s que en Cuba era donde menos condiciones objetivas había en Latinoamérica para que se diera una Revolución; eso lo decía por las condiciones socioeconómicas que tenía Cuba. ¿Por qué se dió una Revolución?.: En 1950 la Misión Truslow, comisión internacional solicitada al Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) por el gobierno presidido por el Dr. Carlos Prío Socarrás para que hiciera un diagnóstico de la economía cubana y recomendara medidas para dinamizarla, planteó, entre otras cosas, que Cuba debía diversificar su economía teniendo al azúcar como punto de partida y que Cuba poseía los recursos humanos, financieros y materiales necesarios para ello salvo el combustible; alertó que la prosperidad bélica (II Guerra Mundial y Guerra de Corea) había propiciado nuevos niveles de vida para muchas personas y que el actual crecimiento económico no satisfacía las necesidades de su creciente población y que si la economía era incapaz de sostener ese nivel en tiempos menos prósperos, sobrevendría una gran tirantez política (Zuaznábar, 19 y 20). Como elemento conclusivo planteó: ¨Si los líderes se han descuidado en prever esta posibilidad, la opinión pública los inculpará. Y si ello ocurriera, el control podría pasar a manos subversivas y engañosas, como ha ocurrido en otros países donde los líderes no se han dado cuenta de las corrientes de estos tiempos. ¨ (Zuaznábar, p. 20) 


Para ver  más grande las páginas del Anuario Azucarero de 1958:   haga click una vez  y después  otra vez click




Lo que sucedió en Cuba fue lo que ya había advertido la Comisión Truslow en las conclusiones de su informe al hacer un estudio, a petición del Presidente Prío Socarrás, para la dinamización de la economía cubana; veamos:

En 1950 la Misión Truslow, comisión internacional solicitada al Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) por el gobierno presidido por el Dr. Carlos Prío Socarrás para que hiciera un diagnóstico de la economía cubana y recomendara medidas para dinamizarla, planteó, entre otras cosas, que Cuba debía diversificar su economía teniendo al azúcar como punto de partida y que Cuba poseía los recursos humanos, financieros y materiales necesarios para ello salvo el combustible; alertó que la prosperidad bélica (II Guerra Mundial y Guerra de Corea) había propiciado nuevos niveles de vida para muchas personas y que el actual crecimiento económico no satisfacía las necesidades de su creciente población y que si la economía era incapaz de sostener ese nivel en tiempos menos prósperos, sobrevendría una gran tirantez política (Zuaznábar, 19 y 20). Como elemento conclusivo planteó:

¨Si los líderes se han descuidado en prever esta posibilidad, la opinión pública los inculpará. Y si ello ocurriera, el control podría pasar a manos subversivas y engañosas, como ha ocurrido en otros países donde los líderes no se han dado cuenta de las corrientes de estos tiempos. ¨ (Zuaznábar, 20)

Y esas  ¨... manos subversivas y engañosas..¨ llegaron mediante la labor  del comunismo  internacional  encabezado por el aparato de la  Inteligencia Militar Soviética o GRU (más que del PSP, el Comintern o la KGB)   y usando a Fidel Castro Ruz  como el abanderado  de  una revolución nacionalista pese a que ya  era  un marxista leninista radical según confiesa poco antes de morir. 

La ideología de Fidel Castro


  Salvador Díaz Versón


El periodista Salvador Díaz Versón quién había ocupado un alto cargo policial en uno de los gobiernos auténticos  (Jefe de la Inteligencia Militar del gobierno de Carlos Prío Socarrás)  tenía en su poder los expedientes de la Liga Anticomunista donde  estaban depositados muchos años de  investigación  sobre los comunistas en Cuba y fuera de Cuba. El expediente A-943 correspondía a Fidel Castro Ruz y en él se reflejaba que Fidel  Castro había comenzado a trabajar para la Unión Soviética  en 1943 y que en su reclutamiento y entrenamiento había desempeñado un importante  papel un diplomático supuestamente llamado Gomer Bashirov, En el expediente también habían fotos y documentos que  que evidenciaban su conexión con Moscú. Después del triunfo de la Revolución y concretamente tan cercano como el 23 de enero de 1959  se requisaron los archivos que estaban, si mal no recuerdo haber leido, en la casa de Salvador Díaz Versón en Cojimar.  En ese expediente había una carta de Fidel Castro dirigida  a Abelardo Adán en Praga que fue interceptada por Salvador Díaz Versón decía: ¨ Nuestro amigo me dijo que me mantiene reservado para mayores esfuerzos  y que no debo quemarme  viajando ahora. Ellos tienen  un plan  en el cual yo seré  el eje que  se implementara muypronto. Es posible  que entonces volvamos a vernos sin temor al imperialismo yanqui¨.  La información de casi todo lo que está en este párrafo están en las páginas 777 y 778 del excelente libro (aunque no coincido en algunas interpretaciones que aparecen en él)  titulado La Verdadera República de Cuba , del Dr.Andrés Cao Mendiguren.
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o
. El informe completo en pdf tiene 1100 páginas y 50.7 Mb  puede leerse en idioma Inglés (en el único idioma en que se escribió aunque un resumen de dicho informe se encuentra en idioma español) haciendo click AQUI. El gobernante Fulgencio Batista  fue el que mediante  Joaquín Martínez Sáenz,  como Presidente del Banco Nacional y  el catalán Julián Alienes Urosa, como  Jefe del Departamento de Investigaciones económicas de dicha institución, , implementó  muchas de las sugerencias  y recomendaciones presentadas en el informe.  la cual  estuvo  conformada por 17  especialistas, los cuales cobraron  una significativa cantidad de dinero por su trabajo.

Integrantes de la Comisión Truslow
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Economista: La esencia de la crisis en Cuba está en el 'anquilosamiento' deliberado de la planificación centralizada

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Pedro Monreal advierte que el modelo económico impuesto por el Partido Comunista impide reformas reales, mientras Mauricio de Miranda alerta sobre la 'haitianización' de Cuba.

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Pedro Monreal

DDC

Madrid

27 Mayo 2025

El economista cubano Pedro Monreal consideró que la actual debacle económica del Estado no puede reducirse a simples "tropiezos del regulador", como plantea el relato oficial. Según el analista, se trata del "anquilosamiento" deliberado de un modelo económico basado en la planificación centralizada, sostenido por el Partido Comunista de Cuba (PCC) y que, lejos de actualizarse frente a las urgencias del país, continúa operando como un freno estructural a cualquier transformación profunda.

En un hilo en X, Monreal analiza un texto publicado por el portal oficial Cubadebate, "relativamente abarcador" que, en su opinión, "aborda temas importantes y soslaya otros", pero no deja "claro si refleja la voluntad oficial de debatir".

"El propio título desvirtúa la naturaleza de la crisis del Estado cubano al calificar de 'tropiezos del regulador' algo que esencialmente es el anquilosamiento políticamente premeditado por el PCC de un modelo económico anclado en la planificación centralizada", señala Monreal.

"Se transfigura la naturaleza del mandato del PCC expuesto en la llamada 'Conceptualización del modelo', que lejos de funcionar como fundamento de transformaciones trascendentes, se erige como escollo para superar el esquema de planificación centralizada", añade.

En opinión de Monreal, "la crisis de 'regulación' económica y social del Estado cubano no es un fallo de ejecución, ni de grados de descentralización, ni de fricciones en los límites y terrenos de los 'actores'. Expresa las indeseables, pero inevitables, 'costuras' de la concepción del modelo".

Cuestiona que la opción de la jefatura del PCC parece ser "continuar una política conservadora enmarcada en un modelo económico superado por la realidad (planificación centralizada) que ha mostrado no ser funcional para las necesidades del país".

También critica la falta de un debate serio sobre alternativas regulatorias al ignorarse experiencias de reforma en otros países gobernados por partidos comunistas, como China y Vietnam. En lugar de eso, se recurre a referencias clásicas como Marx o Lenin sin actualizar el marco teórico al contexto actual.

"Es llamativa la manera en que se evade una caracterización esencial del Estado al ignorar su función inherentemente represiva mediante diversos instrumentos de coerción. No es simplemente un ente 'regulador' que tropieza. Ni en Cuba ni en ninguna otra parte", considera.

Sobre un pasaje del artículo que menciona "un extraño muro entre los intereses de los trabajadores y de los ciudadanos con los del Estado", que supuestamente es resultado de una manipulación subjetiva, Monreal precisa que "la propia estadística oficial indica una clara tendencia 'post-ordenamiento' de compresión brutal de la participación de la remuneración de trabajadores en el PIB del país" y alerta de que "sin resolver eso habrá pobreza masiva, desigualdad y enajenación".

"No son simples tropiezos de la regulación estatal. Es una crisis derivada de la decisión de la jefatura del PCC de conceptualizar una versión 'light' de la planificación centralizada para preservar el poder en medio de la crisis. Es un problema político, no de regulación", concluye.

Hacia la “haitianización” de Cuba

Por su parte, el economista Mauricio de Miranda Parrondo compartió el lunes en su perfil de Facebook algunos puntos de su intervención en el Congreso LASA 2025.

Miranda Parrondo advierte que el mantenimiento del modelo económico centralizado y las políticas implantadas por el régimen cubano han llevado al colapso del sistema productivo, al estancamiento de la inserción internacional y a una reducción sostenida del nivel de vida.

(Mauricio de Miranda Parrondo)

Según Miranda Parrondo, el modelo de acumulación vigente es incapaz de superar el subdesarrollo, lo que no solo bloquea la llegada de inversiones extranjeras, sino que también hunde a la población en una "sangría migratoria" y la amenaza con un nuevo estallido social, al tiempo que pone en riesgo las conquistas sociales de las últimas décadas.

El especialista alerta sobre la "haitianización" de Cuba, un proceso de empobrecimiento masivo, desigualdad creciente y deterioro acelerado de las condiciones de vida que haría colapsar aún más la estabilidad nacional.

Denuncia la estructura política "arcaica y esclerosada" del país —con un poder oficial y otro "en la sombra"— y la incapacidad del Partido Comunista para renovar su política de cuadros, lo que mina la credibilidad interna y externa en la capacidad del sistema para afrontar la crisis.

Para revertir esta dinámica, Miranda Parrondo propone transitar hacia un modelo de economía mixta bajo un Estado democrático, con instituciones inclusivas que aseguren mercados transparentes, pleno estado de derecho y libertades civiles.

Plantea la sustitución de entidades extractivas por otras que regulen el mercado con transparencia, redistribuyan la riqueza hacia los más vulnerables, gestionen recursos naturales y desarrollen infraestructura. Aboga también por reducir el sector presupuestado y la burocracia, fomentar la iniciativa privada y cooperativa, y restaurar la soberanía y convertibilidad real del peso cubano mediante un tipo de cambio flexible.

Según Miranda Parrondo, el modelo de acumulación vigente es incapaz de superar el subdesarrollo, lo que no solo bloquea la llegada de inversiones extranjeras, sino que también hunde a la población en una "sangría migratoria" y la amenaza con un nuevo estallido social, al tiempo que pone en riesgo las conquistas sociales de las últimas décadas.

El especialista alerta sobre la "haitianización" de Cuba, un proceso de empobrecimiento masivo, desigualdad creciente y deterioro acelerado de las condiciones de vida que haría colapsar aún más la estabilidad nacional.

Denuncia la estructura política "arcaica y esclerosada" del país —con un poder oficial y otro "en la sombra"— y la incapacidad del Partido Comunista para renovar su política de cuadros, lo que mina la credibilidad interna y externa en la capacidad del sistema para afrontar la crisis.

Para revertir esta dinámica, Miranda Parrondo propone transitar hacia un modelo de economía mixta bajo un Estado democrático, con instituciones inclusivas que aseguren mercados transparentes, pleno estado de derecho y libertades civiles.

Plantea la sustitución de entidades extractivas por otras que regulen el mercado con transparencia, redistribuyan la riqueza hacia los más vulnerables, gestionen recursos naturales y desarrollen infraestructura. Aboga también por reducir el sector presupuestado y la burocracia, fomentar la iniciativa privada y cooperativa, y restaurar la soberanía y convertibilidad real del peso cubano mediante un tipo de cambio flexible. 

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Breves fragmentos  tomados de mi libro La Historia  de Cuba que te ocultaron y otros temas:

EDUCACIÓN;

«En 1958 había en el país 21 Institutos de Segunda Enseñanza, 6 Escuelas Normales para maestros, 9 Escuelas Profesionales de Comercio, 11 Escuelas del Hogar, 1 Escuela Nacional de Bellas Artes, 3 Escuelas de Artes Plásticas, 3 Escuelas de Artes y Oficios, 3 Escuelas Técnicas Industriales, 108 Escuelas Primarias Superiores, 40 Misiones Educativas, 1 824 Escuelas Primarias Elementales Urbanas, 4 114 Escuelas Primarias Elementales Rurales, 9 898 Aulas Escuelas Elementales Urbanas y 4 669 Rurales, 1 597 Kindergartens (o preescolar) y 736 Centros de Enseñanza Privada, 6 Escuelas de Agricultura, 350 Clubs de Enseñanza Agrícola, 1 Instituto Cívico Militar y Centro Superior Tecnológico. Todo el sistema educacional de Cuba estaba integrado por unos 20 000 profesores y 500 000 alumnos aproximadamente». (Anuario Azucarero de Cuba 1958, p. 11).

En el año 1900, según el Censo de Población de ese año, la población de Cuba era de 1 572 797 habitantes. El 64% de la población no sabía leer, y sabía leer pero no escribir el 2%. El 57% de la población mayor de 10 años era analfabeta (DEHA, 1929, tomo XXVI, p. 748).

La inmigración masiva hasta mediados de los años treinta (el crecimiento demográfico de Cuba por décadas entre 1902 y 1919 fue de una magnitud extraordinaria: 39%, según plantea Pichardo en su página 468), y muy en particular los miles de braceros antillanos, influyó en la tasa de analfabetismo de los habitantes del país. El 24.8% de 1 193 058 de inmigrantes que llegaron a Cuba entre 1902 y 1934 eran procedentes de Jamaica, Haití y Puerto Rico (Ibarra, 1992, p. 452); la inmensa mayoría eran braceros. No obstante lo anterior, en la década de los cincuenta, el nivel de analfabetismo se encontraba entre el 18% y el 23% (según diferentes autores), siendo uno de los más bajos de América. Existía la enseñanza pública (gratuita) a cargo del Estado para todos los actuales niveles y tipo de enseñanza pero con otros nombres: Primaria, Superior, Bachillerato, Comercio, Técnica Industrial, Universidad, etc.; en algunas de ellas, la selección se hacía por escalafón mediante exámenes de ingreso dado el número limitado de plazas.

En el año 1956-1957 se gastaron 75,8 millones en Educación y Cultura, los cuales representaban el 22,3% de los gastos del presupuesto del Estado cubano (Zuaznábar, 1989, p. 107); porciento que comparado con los que dedicaron a ese rubro el resto de los países latinoamericanos en los años 1975, 1980 y 1984, solamente fue superado por Costa Rica en 1975, Bolivia en 1980 y 1984, Colombia en 1984, Ecuador en 1975 y 1980 y Venezuela en 1984 (Anuario Estadístico de Cuba 1988, p. 672). La enseñanza pública en la anterior República no estaba politizada en cuanto a sus contenidos, objetivos y exigencias.

SALUD: 

En 1958 habían aproximadamente 97 unidades hospitalarias públicas  (es decir: gratuitas) , de ellas, 47 prestaban servicios en zonas rurales (Abreu, 1984, p. 40), y 52 casas de socorro municipales además de alguna que otra instalación a cargo del estado y 242 clínicas mutualistas, de ellas 96 en la capital (Anuario Estadístico 1988, pp. 565-566) y (Álvarez, 2001, p. 2). Las clínicas mutualistas, uno de los representantes de la salud rentada (la otra representante eran las consultas particulares o privadas), eran instituciones que por una módica mensualidad se tenía derecho a consulta, ingreso y cirugía así como a medicamentos; las había de poco más de 2 pesos mensuales, que eran la mayoría, hasta algunas de 10 pesos. En los años cincuenta, aproximadamente millón y medio de personas estaban asociados a las clínicas mutualistas:

En 1958 la tasa bruta de mortalidad de la población era del 6,4 por cada mil habitantes (Zuaznábar, 1) pese a la situación política y de confrontación armada que existía en el país; en 1953 había sido de 6,3 por cada mil habitantes. Esa tasa ubicaba a Cuba entre los países de menor tasa de América Latina y con índices que solamente alcanzaron muchas de sus repúblicas hermanas iberoamericanas veinte años después (Anuario Estadístico de 1988,629 ). La esperanza de vida al nacer era de 58.8 años y la mortalidad infantil en menores de un año era de 32,5 por cada mil nacidos vivos, la cual desde principios de siglo seguía una tendencia decreciente (Zuaznábar, 1) pese al existente rechazo social al recurso del aborto, rechazo que existía hasta en casos en que se presentaran malformaciones fetales en el embarazo, y la no invención todavía en el mundo de algunas pruebas de análisis de laboratorio clínico o algunos instrumentos de la electromedicina(como es, por ejemplo, el equipo de ultrasonido) los cuales permiten detectar tempranamente problemas serios en el embarazo. La esperanza de vida de 58.8 años era superior en esa época a la de muchos países de América Latina y el Caribe, y mayor que las que alcanzaron veinte años después todos los países de África, salvo Argelia y Túnez (Anuario Estadístico 1988, 627). La cifra de mortalidad infantil cubana de 32,5 correspondiente a 1958 era todavía en la primera mitad de los años ochenta mejor que la de muchos países de Latinoamérica en esos años: Paraguay (45,0), Ecuador (69,5), Brasil (70,6), Méjico (53), Colombia (50), Bolivia (124,4), Honduras (82), Perú (98,6), Argentina (35,3), El Salvador (35,1) y Guyana (36,2) (Anuario Estadístico de 1988, 629). América Latina en su conjunto presentó aún en el año 2001 la cifra de 32 (Granma, 5). Cuba en estos dos últimos parámetros tenía índices pertenecientes al Primer Mundo de esos años según los datos de la UNICEF que aparecen en la Tabla de la página 16 del Material de Estudio Nro. 3 del Ministerio de Educación; los valores de Cuba en 1958 en estos dos parámetros con respecto de los Países en Desarrollo y Países menos Desarrollados fueron similares o mejores que los que ellos presentaron en 1992:

En China y Vietnam la mortalidad infantil en 1996 era respectivamente de 34 y 40 por mil nacidos vivos (Robaina, 35).

La población cubana en 1958 era de aproximadamente 6 763 736 habitantes y había en el país 6 286 médicos ( sin incluir estomatólogos ) y un total de 32 501 camas y de ellas 28 536 de asistencia médica (Anuario Estadístico de 1988, 564 y 569). Del total de camas de servicio hospitalario 10 643 pertenecían al servicio estatal, servicio en el cual laboraban 1 125 médicos (Zuaznábar, 5). El 51% de las camas de los hospitales estaban situadas en la capital del país (Abreu, 40). Los números de habitantes por cama (237) y de habitantes por médico (1076) en 1958 eran mejores que los de la mayoría de los países latinoamericanos en esa época y más aún, que los que tuvieron esos países aproximadamente 20 años después como se puede comprobar observando la página 675 del Anuario Estadístico de 1988. Observando las cifras de aproximadamente el año 1980 diré, que solamente Puerto Rico (789), Argentina (521), Uruguay (533) y Venezuela (888) tuvieron mejores índices de habitantes por médico que el que tuvo Cuba en 1958; el resto lo tuvieron peor. Al comparar las cifras de aproximadamente el año 1980 con relación al número de habitantes por camas diré que solamente Argentina (176 ), Puerto Rico (229) y Guyana (215) tuvieron mejores índices que el que tuvo Cuba en 1958; el resto de los países latinoamericanos todavía en el año 1980 presentaron índices peores que el que presentó Cuba en 1958. En la Cuba de 1958 el número de camas de asistencia médica por cada 100 000 habitantes era de 422, En América Latina en su conjunto y en estos momentos es solamente de 220 camas (Granma, 5).

La prevalencia de la Lepra en 1958 era de 0,7 por cada mil habitantes (Informe Anual 1976, Anexo p. 46). Las tasas de morbilidad por cada 100 000 habitantes de muchas enfermedades en la Cuba de finales de los años cincuenta eran también mejores que las de muchos países latinoamericanos: Tuberculosis (18,2); Difteria (2,4); Escarlatina (0,1). No se habían presentado casos de Fiebre Amarilla, Tifoidea y Peste Bubónica; al comenzar la República, la Tifoidea, por ejemplo, había presentado una morbilidad de 5,1 por mil habitantes. Las cifras de morbilidad de Viruela, Tifus, Tosferina, Sarampión, Sífilis y Hidrofobia eran de las mejores en América Latina. Las siguientes tasas de muerte por 100 000 habitantes en el año 1958, salvo que se especifique otro año, apoyan lo anterior: Fiebre Tifoidea (0,4); Tétanos (3,0); Tuberculosis en 1959 (16,6); Poliomielitis aguda (0,1); Sarampión (0,4); Meningitis no meningococcica (2,1); Paludismo (0,4); Difteria en 1959 (0,9); suicidio o lesiones autoinfligidas (13,9); accidentes de vehiculo de motor y otros accidentes de transporte (7,2); defunciones maternas (125,3) y defunciones maternas por aborto (9,3). Las dos últimas tasas son por cada 100 000 nacidos vivos. (Informe Anual de 1976, Anexos 36-43). La tasa de mortalidad materna de Cuba en 1958 de 125,3 era mejor que las que aún aparecen en el año 1992 para Países en Desarrollo (350) y Países menos Desarrollados (590) en la Tabla mencionada del Material de Estudio del MINED..

Todo esto debemos de enmarcarlo en el desarrollo incipiente que existía de las vacunas y, en general, del desarrollo de las Ciencias Médicas en esa época a nivel mundial (por ejemplo, la vacuna antipoliomielítica que se aplica en Cuba desde hace cuatro décadas fue creada por Albert Sabin a principios de la década de los sesenta), aunque debo recordar que en esos años los niños de entonces recibimos de manera masiva y gratuita en las escuelas, yo era alumno de escuela pública, las vacunas contra el tétanos y el tifus. Existen cifras de una muy citada encuesta de 1957 de la Agrupación Católica Universitaria realizada a una muestra de 2 500 familias de obreros agrícolas que difieren mucho de esos índices (Pino, 119-120) y que a mí personalmente, me hacen cuestionar la representatividad de la muestra o la fiabilidad de las fuentes indirectas por mí consultadas sobre esa investigación, aunque conozca que en el ambiente rural las cifras de morbilidad y mortalidad de muchas enfermedades eran muy superiores a las que se presentaban en el entorno urbano. La prostitución, de la que se habla en el Análisis Globalizador, se había reducido extraordinariamente pese a la propaganda de algunas agencias de viajes extranjeras, publicadas también en algunas revistas extranjeras, que promocionaban a Cuba como el burdel de América. El bajo índice de enfermedades venéreas que presentaba el país y la información aparecida en el periódico El Mundo del 14 de febrero de 1958 que plantea, que aproximadamente 11 000 personas vivían de la prostitución, hablan del bajo índice de prostitución del país. Debo aclarar que en esa cifra se encuentran: los dueños de casas, burdeles y bares, las matronas, los proxenetas, el personal de servicio y limpieza, los policías corruptos, etc. y los llamados inversionistas, que eran los que echaban a andar el negocio (Abreu, 49). Esa actividad se llevaba a cabo generalmente en zonas muy específicas y era criticada y rechazada socialmente.

En 1958 los gastos del presupuesto del Estado para la salud pública fueron el 5,3% (18 millones) del total de gastos del presupuesto nacional para ese año (Zuaznábar, 107).

Los tres sistemas nacionales de salud (estatal, privado y mutualista) existentes al triunfo de la Revolución de 1959, no cubrían las zonas rurales más apartadas del país. En 1959 se inició la construcción acelerada de 50 hospitales rurales (Informe Anual 1976, 22). A finales de la década de los cincuenta, la muerte por enfermedades diarréicas agudas, muertes fácilmente evitables, ocupaba el tercer lugar entre las causas de muerte para todos los grupos de edades y en primer lugar para los menores de un año (Informe Anual 1976, 45); esta situación continuó hasta 1963 en que ocupó el quinto lugar con el 6,0% del total de defunciones del país.

En la dictadura  castro comunista  esos  resultados de la  salud  cubana antes de 1959,  son casi siempre ocultados;lo mismo sucede con  figuras médicas cubanas de  relevancia internacional. A continuación  una de esas figuras condenadas al ostracismo: 

El Dr. Severo Ochoa de Albornoz, médico asturiano nacionalizado en Estados Unidos de Norteamérica y Premio Nobel de Medicina 1959,  , expresó: «Si no hubiera sido un exiliado comprometido con la libertad de Cuba, Gómez Gimeránez hubiera recibido el Premio Nobel de Medicina. Él debió haber recibido el Nobel antes que yo.» 


Albert Einstein prologó una de esas obras de Gómez Gimeránez y escribió de él que “no sabemos si es un biólogo en el mundo de las matemáticas o un matemático en el mundo de la biología”.

(Albert Einstein)

Albert Einstein en carta,  escrita el 27 de noviembre de 1942, al Presidente Fulgencio Batista, que el "doctor Domingo H. Gómez me ha dicho que él ha tenido la suerte de recibir su poderosa ayuda. Yo he tenido la oportunidad de familiarizarme con parte del trabajo científico del doctor Gómez relacionado con Hemodinámica y Angiocinética. En esta área, él ha creado y desarrollado una nueva técnica experimental, con la cual ya ha obtenido nuevos e importantes resultados"...

Y agrega en la misiva: "Sería muy conveniente darle la oportunidad al doctor Gómez de divulgar su trabajo"... "Los caminos nuevos en la ciencia siempre encuentran una resistencia pasiva considerable por parte de otros especialistas, los cuales en este caso, tendrán dificultad para informarse acerca de las teorías y métodos experimentales que el doctor Gómez ha desarrollado eficazmente".

En la obra de 10 volúmenes  titulada Historia de la Nación Cubana, publicada en Cuba en 1952, se encuentran más relevantes  logros de la Medicina en Cuba  obtenidos por  médicos cubanos.




En la obra de 10 volúmenes  titulada Historia de la Nación Cubana, publicada en Cuba en 1952, se encuentran más relevantes  logros de la Medicina en Cuba  obtenidos por  médicos cubanos; también en el posts  Relevantes médicos cubanos nominados al Premio Nobel de Medicina.
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martes, junio 20, 2023

Esteban Fernandez. Esteban Fernandez sobre la comida en Cuba antes de 1959. Tania Quintero: En La Habana precastrista se saciaba el hambre con unos centavos. Lo más difícil era escoger dónde.

 
Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

El ingreso nacional per cápita de los cubanos era el tercero de Iberoamérica. En cuanto a las estructuras sociales,  Juan Francisco Noyola Vásquez, economista marxista mexicano,  afirmó en conferencias pronunciadas en el Banco Nacional de Cuba (llegó a Cuba por invitación  que el actual régimen le hizo  al poco tiempo éste arribar de facto al poder en 1959) que Cuba era uno de los países (en los años cincuentas del siglo XX) con excepción, tal vez, de Costa Rica y Uruguay, donde  en América Latina estaba menos mal distribuido el ingreso. Recordemos que Noyola  al ser marxista no alabaría el sistema capitalista que en esos años 50s había en Cuba.  

Más en mi libro:

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Tomado de https://www.facebook.com/

LA COMPLETA

Por Esteban Fernandez

19 de junio,2023

Muchísimos cubanos no conocieron, o no se acuerdan, o nunca vieron “la completa”. Sin embargo, “la completa” es una de las muchas cosas que yo me enorgullezco de la época gloriosa que nos tocó vivir a muchos. 

La “completa” simplemente garantizaba en mi pueblo (y quizás en todas partes) que nadie se acostara a dormir con el estómago vacío.

Les explico: En restaurantes y fondas de mi terruño servían al anochecer un tremendo plato de comida por 20 o 25 centavos. No era langosta ni caviar, pero traía una porción enorme de arroz, frijoles negros, diferentes tipos de potajes por encima, yuca, malanga, plátanos, aguacate, boniato, y muchas veces hasta un trozo de carne de res o de puerco. 

El 99 por ciento de los restaurantes y las fondas güineras servían “completas”, principalmente en El Globo, Bencito y La Pescadora. 

Para ponerle la tapa al pomo en el parque a un joven al que le decíamos "Bebo Mc Gregor" se le ocurrió quejoso decir: “Bueno, pero no todo el mundo tiene la peseta para pagar por una completa”. 

Un amigo llamado Angelito Budete  que trabajaba en “El Anon del  parque”  estuvo de acuerdo diciendo que “A muchos quizás  no les alcanzaba para conseguir una completa”. 

Como siempre en estas cosas surge un líder y un muchacho que le decían “Pelencho” dijo: “Bueno, caballero, vamos todos los domingos- que es cuando más gente va al parque- a realizar colectas para que nadie pase hambre aquí”. 

No sé cuánto se recogió en esas poninas, lo único que recuerdo es que a mí me entregaron cuatro pesos y pico para llevarlos al Globo y entregárselos a un empleado de apellido Miñauri con la encomienda que si alguien llegaba a pedir comida sin tener la peseta le sirvieran un plato. 

Como es conocido, tras asumir los vándalos  el poder en Cuba, al cundir la escasez total en la isla, la “completa” pasó a ser uno de los “fantasmas del oprobioso pasado”.

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En Cuba  antes de 1959 era muy fácil, y para todos los bolsillos, desayunar, merendar, almorzar y comer o cenar. 

Y si había una economía  un poco más holgada, o una ocasión especial, existían restaurantes para el  bolsillo de la clase media cubana que era, proporcionalmente, la más extensa  de toda Iberoamérica:

Restaurant ¨El Carmelo¨ de la calle Calzada, El Vedado, en el año 1957

Restaurant ¨El Floridita¨ en la Calle Obispo

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Una completa en una fonda china, por 15 centavos, podía incluir carne estilo "ropa vieja", "moros y cristianos" y plátanos maduros fritos.


Tomado de http://www.martinoticias.com

¿Salimos a comer algo?

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En La Habana precastrista se saciaba el hambre con unos centavos. Lo más difícil era escoger dónde.
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Por Tania Quintero
octubre 02, 2015

El 1 de octubre se celebró el día internacional del adulto mayor, las personas de edad o los ancianos, como prefieran decirles. Ese día, Cubanet publicó un video y un texto de Rosa M. Avilés sobre Domitila Blanco, una cubana de 95 años que acaba de fallecer, desamparada y en miserables condiciones de vida, como tantos y tantos viejos cubanos.

Y yo, casualmente, estaba preparando un post para mi blog sobre Ricardo Simón Antonio, sonero de Holguín que acaba de cumplir 97 años. Buscando en YouTube a ver si encontraba un video con el holguinero, encontré el documental Los viejos y sabios músicos de Cuba, donde el protagonista es Laíto Sureda.

Estanislao Sureda Hernández, "Laíto", nació en Cienfuegos en 1914 y falleció en La Habana en 1999. Blanco, alto y flaco, fue una de las grandes voces de nuestra música popular y uno de los mejores intérpretes que tuvo la Sonora Matancera. Su resurgimiento en la isla se produjo a mediados de los 90, cuando hizo una versión de "Idilio", del puertorriqueño Alberto Amadeo Rivera (1903-1968).

En el documental, entre otras anécdotas –imperdible la del Benny– Laíto recuerda cuando por 15 centavos en una fonda china te comías una "completa" (arroz blanco, potaje, carne y plátanos maduros fritos).

Me recordó que en mi infancia, a cada rato me mandaban a comprar una "completa" para los cuatro de la casa: mis padres, mi tío Luis, recientemente fallecido a los 98 años, y yo.

Con un peso te llenaban la cantina


Me daban un peso y una cantina, para que me echaran las cuatro raciones por separado. Siempre iba a una fonda china que quedaba a dos cuadras de la casa, en Monte casi esquina a Castillo, al lado de una ferretería que colindaba con el edificio de la COA (Cooperativa de Ómnibus Aliados) que, a su vez, quedaba pegada a mi escuela, la "Ramón Saínz".

(Cuando no se quería cocinar se encargaba una "cantina".)

En mi barrio, El Pilar, en El Cerro, quien quería comida de cantina la encargaba en San Joaquín entre Monte y Omoa, pero a mi padre le gustaba más cómo cocinaban los chinos la comida cubana, sobre todo la carne con papas.

Si queríamos comida china, íbamos a "La Estrella de Oro", en Monte, antes de llegar a los Cuatro Caminos. Por lo regular comprábamos arroz frito, chop suey y maripositas chinas.

Las fritas preferidas eran las de René y costaban 10 quilos (centavos). En su timbiriche, en Monte y Fernandina, también podías pedir pan con bistec (0.20); perros calientes (0.15); minuta de pargo (0.15) o pan con tortilla (0.10). René te echaba lo que le pidieras: catsup, mostaza, cebolla fresca bien picadita o papitas fritas a la juliana. O aliño, de un pomo con ajicitos picantes macerados en vinagre.

(Una fonda cubana de los años 50.)

Cerca del puesto de René estaba la cafetería donde solo vendían batidos. Quedaba al lado del cine Roosevelt (después le pusieron Guisa; ya no existe, como tantos cines habaneros). Había de mamey, anón, platanito, fruta bomba, mango, trigo y leche malteada, el vaso pequeño costaba 0.10 centavos y el grande 0.20.

Al lado, una panadería y dulcería. Las torrejas que hacían eran muy sabrosas y por un medio (5 centavos) te daban dos, enchumbadas en almíbar. Pan, palitroques y galletas grandes de sal se compraban en la panadería que había en Monte y San Joaquín, que todavía en 2003 existía, ya en pésimas condiciones. 

Los domingos no cocino

Los domingos por la tarde mi madre no cocinaba. Comíamos sandwich (0.50) con pan de flauta, jamón, queso, pierna asada y pepinillo encurtido; medianoche (0.35) con pan suave (alargado y dulzón), jamón, queso, mortadella y pepinillo encurtido; o galleticas preparadas (0.25), cuatro galletas de soda pegadas, con jamón, queso y pierna asada.

(La medianoche, versión "light" del sandwich cubano.)

Casi siempre era yo la encargada de adquirir la "cena" dominguera, en la Casa Presno, en Monte y Fernandina, o en cualquiera de las dos cafeterías que había en la Esquina de Tejas, las dos frente al cine Valentino y la valla de gallos.

Para tomar, malta: sola o con leche condensada.

Helados, en el puesto de chinos, en Romay y Zequeira (3 quilos una bola y 5 quilos dos bolas, de coco, mamey u orejones, como antes le decían al helado de tutti fruti). O esperar a que por la tarde o por la noche pasaran los carritos de Guarina, Hatuey o El Gallito.
 
(Los chinos de La Habana eran expertos en freír majúas. Se muestran en el tazón manjúas sin cocinar pues cuando se cocinaban quedaban doraditas y crujientes; no se les eviseraba por lo pequeñas que eran y eran especiales para acompañar las cervezas según afirmaban los adultos, pues yo era un niño y  las comía sin tomar bebidas alcoholicas. Son la carnada viva con la que se pesca el bonito. Comentario  ampliado del bloguista de BC)

Mariquitas, boniatos fritos, frituras de bacalao y chicharrones de viento o tripitas, también en el puesto de chinos. Y majúa frita, por un medio o un "nickel" el cartuchito (Antes de 1959 en Cuba circulaban monedas americanas de 5, 10 y 25 centavos. Y el peso cubano tenía el mismo valor del dólar estadounidense). En mi época, gustaban mucho las majúas, unos pececitos que los chinos eran expertos en freír.

¿Quién dijo que la manteca es mala?

Empellitas, las que hacía mi mamá. El aceite de oliva –Carbonell, en lata– ella solo lo usaba en ensaladas y potajes. Como buena campesina, a todo lo demás le echaba manteca de cerdo. Y nunca tuvo problemas de colesterol ni con el peso: siempre fue delgada, vivió 86 años, y si no duró más como el resto de sus hermanos, casi todos centenarios, fue porque desde niña fumaba cigarros fuertes.

Papitas fritas de paquete, en el Estadio del Cerro, al cual yo iba solo cuando jugaba el Habana o para acompañar a mi padre, que era del Cienfuegos.

Refrescos, maltas y cervezas, en la bodega de los "gallegos" de la esquina, en Monte y Romay. También en la bodega comprábamos chiclets, Adams de cajita o de bola (o balón); galleticas de sal, de soda o dulces; africanas, peters y besitos de chocolate; y rompequijás, entre otras chucherías, de Siré, La Estrella o La Ambrosía. O boniatillos, que había de dos tipos, no sé dónde los hacían, pero eran sabrosos y cada uno costaba 2 quilos. 

(Delicia cubana: coquitos acaramelados.)

La especialidad de los vendedores callejeros eran los coquitos acaramelados, el maní tostado, salado o garapiñado, las naranjas peladas, los durofríos y, sobre todo, los tamales, con o sin picante, calienticos, riquísimos, por solo 10 centavos.

Hoy, muchos viejos cubanos recuerdan aquellos tiempos, cuando con muy poco dinero podías comer bastante y sabroso. Tiempos que nunca más volverán. Como tampoco Domitila, Laíto, mis abuelos, mis padres, mis tíos, y los abuelos, padres y tíos de ustedes.

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Documental "Los Viejos y Sabios Musicos de Cuba" - Son Cubano. En 14:55 se empieza hablar de ¨la Completa¨ a 15 centavos ,  lo que esa comida resolvía y como en esa época se salía adelante


Laito Sureda, su hijo  y Rolo Martínez con la Sonora   cantan  Idilio -1997



 

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sábado, noviembre 26, 2022

Pedro Pablo Arencibia: ENMIENDA PLATT Y REPÚBLICA (Fragmento) Sabiduría vs imposición. Vicente Morín Aguado desde Cuba: La Enmienda Platt ante la historia de Cuba: confrontando al antimperialismo doctrinario


Tomado de http://www.vitral.org/vitral/vitral48/cent.htm


ENMIENDA PLATT Y REPÚBLICA

(Fragmento)


Por Pedro Pablo Arencibia Cardoso
(publicado en la Revista Vitral No. 48 en el años 2002)

Sabiduría vs imposición

La República nació con su independencia y soberanía limitadas en cuanto a principios se refiere; eso es un hecho innegable en nuestra historia. Los cubanos más preclaros se decidieron por la opción de aceptar por el momento la mencionada enmienda ante la alternativa de la ocupación indefinida de Cuba por las tropas norteamericanas y que la misma pudiera desencadenar una inútil guerra de guerrillas contra el Gobierno Interventor norteamericano que destruyera, más aun, al ya devastado país. El Mayor General Calixto García después de concluida la Guerra Hispano Cubana Norteamericana había dicho:

"Yo creo que los Estados Unidos no faltarán a su palabra empeñada; pero si así fuera siempre habría tiempo para morir, ya que no para vencer" ( Rodríguez, 44 y 45)

La sabia estrategia planteada desde los mismos inicios de la República por Don Juan Gualberto Gómez, y otros patriotas, y que está expuesta en las siguientes palabras, demostró ser la más adecuada para la joven república.

"Declaración solemne del propósito de que mientras ese tratado esté vigente, será escrupulosa y lealmente observado por el pueblo cubano y por su gobierno; sin perjuicio de que el Gobierno de la República de Cuba aproveche cualquier oportunidad favorable que pueda presentarse en el porvenir para influir cerca del Gobierno de los Estados Unidos, a fin de obtener por mutuo acuerdo, la modificación de aquellas cláusulas del Tratado en que el pueblo cubano encuentra limitada su independencia y mermada su soberanía." (Ibarra, 245)

Los contenidos más lesivos de la Enmienda Platt en contra de la plena soberanía cubana fueron abrogados en 1934.

Balance controversial de la Enmienda Platt

El balance de la Enmienda Platt es muy controversial. Considero que sus consecuencias deben analizarse desde al menos dos perspectivas o ángulos diferentes. Una primera perspectiva nos dice que la mencionada enmienda:

1)
 Propició el aumento significativo de las inversiones extranjeras en un país totalmente destruido necesitado de las mismas. La mencionada enmienda garantizaba, en cierto medida, el ambiente de paz necesario para el desarrollo de las inversiones en el país.

2) Contribuyó grandemente para que no sucedieran en Cuba, largas y sangrientas guerras fratricidas similares a la ocurrida durante y después de la independencia en muchas repúblicas hispanoamericanas y en Haití, o como la ocurrida en los propios Estados Unidos con la guerra de Secesión.

3) Limitó significativamente la posibilidad de una agresión extracontinental por parte de las potencias europeas como la efectuada por Alemania, con la ayuda de Inglaterra, a Venezuela en 1901 mediante los bombardeos a La Guaira, Maracaibo y Puerto Cabello, por ésta no pagar las deudas adquiridas con un poderoso consorcio alemán. Anteriormente, en 1897, la marina alemana ya había realizado demostraciones de fuerza en Haití.

Una segunda perspectiva de la Enmienda Platt nos dice que:

1) 
Limitó en cierta medida, en cuanto a principios se refiere, la soberanía de Cuba, otorgándole a la república desde un punto de vista formal, una independencia restringida.

2) Creó una mentalidad de Patronato en ciertos segmentos del pueblo cubano mediante la cual, se esperaba que los norteamericanos fueran los que resolvieran nuestros problemas políticos. En otros segmentos de la población cubana, creó o acentuó un sentimiento nacionalista antinorteamericano.

La enmienda Platt nos privó de gozar de una independencia y soberanía total, pero también nos evitó grandes desastres y sufrimientos.

Manuel Sanguily como Ministro de Estado (responsabilidad que corresponde a la de Canciller o Ministro de Relaciones Exteriores en nuestros días) del gobierno de José Miguel Gómez, en su discurso en el teatro Polyteama, a poco más de una década de la imposición de la Enmienda Platt, expresó:
"Mantendrá el Gobierno las relaciones más cordiales en el orden diplomático y de los negocios, con las naciones amigas entre nosotros dignamente representadas, y sobre todo cultivará los grandes y vitales intereses que en franca y afectuosa correspondencia nos ligan a los Estados Unidos, no ya solo en consideración a las ventajas que deriva de ellos nuestra economía, sino por los incomparables servicios que el pueblo y el Gobierno americanos han prestado a la causa de la justicia, de la civilización y de nuestra nacional soberanía.
Y no os sorprenda esta sincera manifestación de quien siempre ha vivido inquieto y receloso en el temor de los grandes y los fuertes. Dos veces -una, por la ceguedad de nuestra vieja y orgullosa Metrópoli; otra por la ceguedad de enconos fratricidas-, vinieron aquí los americanos traídos por su fortuna o llamados por nuestras discordias, y siempre se retiraron de nuestro territorio, haciéndonos el doble beneficio de construir dos veces la república, y dejándonos en el corazón atribulado, desengaños y escarmientos; más en ambas ocasiones, motivos superiores de admiración y de gratitud por esa magnánima conducta que jamás en la historia habían observado los pueblos fuertes y triunfantes con los débiles, conturbados y decaídos" (
Ibarra, 312)

He escogido esas palabras de Manuel Sanguily en el teatro Polyteama, y no las de otro cualquier patriota o ciudadano, por la posición vertical que siempre mantuvo Sanguily en su quehacer político:

Sanguily se opuso en un primer momento, como ya expresamos, a la imposición de la Enmienda Platt. Posteriormente, y ya en la República como miembro del Senado cubano, se opuso a la venta de tierras cubanas a capital norteamericano. En ese cargo de Secretario de Estado del Gobierno de José Miguel Gómez, se opuso de palabra y de hecho a la injerencia norteamericana en Méjico cuando el derrocamiento del presidente Francisco I. Madero y su sustitución por Victoriano Huerta, actitud que suscitó desavenencias con el gobierno norteamericano. Sanguily fue en su momento, él más fuerte y decidido opositor en el Senado cubano a la aprobación en 1903 del Tratado de Reciprocidad Comercial con los Estados Unidos (TRC). La verticalidad de Sanguily llegó hasta el punto de acusar públicamente de corrupto al gobierno de José Miguel Gómez (1909-1913), pese a pertenecer a su gabinete como Secretario de Estado.

El fundamento de la preocupación norteamericana por nuestra estabilidad republicana iba desde los más excelsos y enaltecedores sentimientos humanos de solidaridad, hasta la más fría y calculada preocupación por sus inversiones económicas y su seguridad nacional. En ese amplio espectro, es donde debemos situar los móviles que tuvieron las numerosas personalidades norteamericanas que intervinieron en la confección, aprobación y aplicación de la Enmienda Platt.

Un caso concreto de la aplicación de la Enmienda Platt

Por otra parte, debemos admitir que en general, en el caso cubano, los gobiernos norteamericanos no se inclinaron en hacer un uso indiscriminado o exagerado de la prerrogativa que les daba la Enmienda Platt. El proceder del presidente Teodoro Roosevelt durante "la guerrita de agosto" de 1906 así lo atestigua, pues tanto el presidente Estrada Palma como los alzados contra él, pidieron la intervención norteamericana y fue el presidente Roosevelt el que trató de que la misma no se produjera. La carta de Roosevelt al embajador cubano Gonzalo de Quesada del 14 de septiembre de 1906 y su telegrama a Estrada Palma del 25 de septiembre de ese mismo año así lo muestran. Algunos fragmentos de la mencionada carta son:

" Solemnemente conjuro a todos los patriotas cubanos a unirse estrechamente para que olviden sus diferencias, todas sus ambiciones personales, y recuerden que el único medio de conservar la independencia de su república es evitar, a todo trance, que surja la necesidad de una intervención exterior para salvarla de la anarquía y de la guerra civil.
Espero ardientemente que estas palabras de apelación, pronunciadas en nombre del pueblo americano, por el amigo más firme de Cuba y el mejor intencionado hacia ella que pueda existir en el Mundo, serán interpretadas rectamente, meditadas seriamente y que se procederá de acuerdo con ellas, en la seguridad de que, si así se hiciere, la independencia permanente de Cuba y su éxito como República se asegurarán.
" (Pichardo, 283)
En el telegrama de Roosevelt a Estrada Palma del 25 de septiembre, éste le escribe en un tono invocatorio y suplicante:
" Bajo su gobierno y durante cuatro años, ha sido Cuba República independiente. Yo le conjuro, en bien de su propia fama de justo, a que no se conduzca de tal suerte que la responsabilidad por la muerte de la República, si tal cosa sucediere, pueda ser arrojada sobre su nombre. Le suplico proceda de manera tal, que aparezca que Ud. por lo menos, se ha sacrificado por su país y que lo deja aún libre cuando abandone su cargo." (Pichardo, 285)


Estrada Palma permaneció intransigente y convocó al Congreso para renunciar pese a que los sublevados no pedían su renuncia. Se creó una comisión para convencerlo que retirara la renuncia pero el resultado fue negativo. No pudieron obtener arreglo alguno con Estrada Palma, el cual, para colmo, le pidió al Vicepresidente que también renunciara, dejando así acéfala a la república.

El país quedó sin presidente y con una sublevación en sus entrañas que deseaba también la intervención extranjera. La intervención se produjo y como la anterior intervención militar, no hubo oposición armada a la misma.
El Subsecretario de Estado Bacon, según el historiador Howard Hill, citado por Ibarra, le dijo contrito a Taft:
" Me avergonzaré de mirar a mister Root a la cara. Esta intervención es contraria a su política y a todo lo que él ha estado predicando en América del Sur" (Ibarra, 294)

Elihu Root, el padre de la Enmienda Platt, era en ese momento Secretario de Estado.

Según algunos historiadores cubanos de nuestros días, la renuencia del gobierno norteamericano a intervenir se debió a que podía afectarse la imagen del nuevo modelo neocolonial que se estaba experimentando en Cuba y que deseaba llevar a otros países latinoamericanos. Considero que esa explicación no es compatible con la imagen del gobierno cuyo presidente públicamente dio a conocer la política del Gran Garrote y de las Cañoneras. Esta ocasión no fue la única en la que el gobierno de los E.U. invocó la Enmienda Platt para intervenir en Cuba, pero sí fue la única en la que la intervención verdaderamente se llevó a cabo; las otras invocaciones (algunas veces precedidas de intentos por reconciliar a las partes cubanas beligerantes) se limitaron a amagos de intervención y a algún que otro desembarco en determinadas regiones lejanas del país, cercanas a la Base de Guantánamo o dentro de ella y en Santiago de Cuba, las cuales ayudaron a que se apaciguaran los ánimos de los cubanos que contendían entre sí. El artículo tercero de la Enmienda Platt se aplicó, o estuvo a punto de aplicarse, solamente en momentos en los que se habían producido enfrentamientos armados en el país y el gobierno democráticamente elegido había perdido o estaba perdiendo ostensiblemente el control del país. Esta situación se puede ilustrar también con el siguiente fragmento de la nota del Secretario de Estado norteamericano P.S. Knox, el 16 de enero de 1912, al Presidente José Miguel Gómez: "evitaran una situación peligrosa que pudiera obligar al Gobierno de los Estados Unidos, contra sus propios deseos, a considerar las medidas que debe tomar en función de sus obligaciones con respecto a las relaciones con Cuba"(Alzugaray, 29).

El artículo tercero de la Enmienda Platt nunca se aplicó cuando los objetivos políticos, sociales, obreros y de la mujer se buscaban pacíficamente. La anterior república cubana, pese a los defectos, deficiencias y males que tuvo, ocupó comparativamente una posición privilegiada en América Latina en cuanto a las conquistas políticas, sociales, laborales y de la mujer que en ella se alcanzaron.

No conozco que en esas intervenciones o amagos se haya producido algún enfrentamiento armado entre las fuerzas norteamericanas y alguna fuerza cubana.

Un hecho polémico no sujeto a esquemas

La intervención norteamericana en los asuntos cubanos en las postrimerías del antepasado siglo XIX y en los inicios del pasado siglo XX ha sido un hecho histórico muy polémico de nuestra historia. Para que se tenga una idea de lo controvertida que ha sido la apreciación cubana sobre la intervención norteamericana después de finalizada la guerra de independencia contra España diré, que en contra de todo esquema simplista, podemos encontrar desde burgueses cubanos admiradores de los E.U. opinar duramente en contra de ella, hasta a un destacado político de izquierda defender, en cierta medida y en la década del 40, la presencia norteamericana en los primeros años de independencia de España, pues esta aceleraba el desarrollo del capitalismo en Cuba y con ello, según la filosofía marxista clásica, la instauración del socialismo en Cuba.

La Enmienda Platt no fue abrogada en 1934 por poseer la república cubana en esa fecha, un gobierno fuerte que respondiera a los intereses del gobierno norteamericano, pues todos sabemos lo convulsa que fue en nuestro país la década del 30 del pasado siglo XX; tampoco se abrogó por ser una demanda del sentimiento nacionalista antinorteamericano que había en determinados estratos de la población cubana de los años veinte y treinta (también existían sentimientos antiespañol, antijudio, antihaitiano, antijamaicano, etc), sentimiento que después de 1940 y hasta 1959 disminuyó grandemente (Domínguez, 244). Fueron varios los factores que motivaron esa decisión entre los que, por supuesto, también se encontraban esa corriente y ese sentimiento nacionalista, pero no se pueden obviar tampoco: el trabajo paciente, tenaz y sabio de nuestros diplomáticos, las relaciones de amistad entre Cuba y Estados Unidos, la política del Buen Vecino de Franklyn D. Roosevelt, y finalmente, la percepción norteamericana de los cambios que se habían producido en las relaciones internacionales de las otras potencias con los países de nuestro continente.



(Manuel Márques-Sterling (embajador de Cuba en EE.UU. siendo Presidente Carlos Mendieta y Montefur)  firmando el nuevo tratado sobre las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, el cual abrogaba la Enmienda Platt. Detrás Cordell Hull, entonces Secretario de Estado de los EE.UU. Benjamin Sumner Welles también estaba presente en esa firma. En mi ñibro La Historia de Cuba que te ocultaron y otros temas profundizo sobre estos temas y muchos otros...)


Por último, deseo observar que el nuevo tratado sobre las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos que se firmó en esos años, nunca tuvo en su haber, un período norteamericano de ocupación de nuestro país pese a la inestabilidad política y de oposición armada que presentaron algunos gobiernos cubanos antes del primero de enero de 1959.
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Tomado de https://www.cubaencuentro.com/

La Enmienda Platt ante la historia de Cuba: confrontando al antimperialismo doctrinario

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A propósito de la biografía de Oswaldo Payá por David E. Hoffman

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Por Vicente Morín Aguado

La Habana

25/11/2022

Adelantándonos a la esperada traducción al español de Give me Liberty, The true Story of Oswaldo Payá and his daring quest for a free Cuba, Simon & Schuster 2022, repasamos las 143 páginas iniciales, recuento de la corta vida republicana en Cuba (1902 a 1959), preámbulo necesario para comprender la llegada al poder de Fidel Castro y las posteriores motivaciones del emblemático opositor a la dictadura más larga en la historia de Occidente.

Payá recibió en 2002 el premio Sajárov del Parlamento Europeo, encontrando la muerte una década después en oscuras circunstancias que el gobierno sucesivo de los dos hermanos Castro se ha negado a esclarecer.

El texto introductorio resulta un buen ejemplo de cómo es apreciada hoy la historia de Cuba, en particular de sus relaciones con Estados Unidos, vista desde el norte con la honestidad intelectual de un reconocido periodista.

Tal parece que muchos estadounidenses virtuosos sienten algo de culpa al abordar el asunto, por tanto, es necesario comentar el tema sin prejuicios, a la luz de los hechos.

Al comenzar, leemos sobre la controvertida Enmienda Platt, aprobada en el capitolio de Washington como parte de la Ley de Asignaciones al Ejército de 1901, impuesta a la Asamblea de 31 cubanos que en abril de ese año redactaban la carta magna de la república en ciernes.

Tratándose de la soberanía de una nación, el texto era inaceptable, porque de entre seis lacónicos artículos, el tercero decía que: “Estados Unidos puedan ejercitar el derecho de intervenir para la conservación de la independencia cubana, el mantenimiento de un gobierno adecuado para la protección de vidas, propiedad y libertad individual”.

De paso, se obligaba al naciente Estado a ceder hasta cuatro puntos de su territorio con el objeto de establecer bases navales norteamericanas y, agregando presión a su declarado dominio sobre el país que es, geográfica e históricamente un archipiélago, la posesión de la Isla de Pinos, parte del territorio nacional, estaría sujeta a discusión futura por tratado.

Recordemos que, al firmarse el Tratado de París, en diciembre de 1898, la rendición de España ante EEUU determinó para Cuba la ocupación militar de su territorio por el ejército del país vencedor. Simple y llanamente, Leonard Wood, gobernador designado, les dijo a los constituyentes que las tropas interventoras no abandonarían el país si el apéndice votado en Washington no era incluido en la constitución.

Hoffman cita dos cartas de Wood a dos figuras claves de su gobierno, el secretario de Guerra, Elihu Root y el presidente Theodore Roosevelt. Al primero le dice: “Estos hombres son todos sinvergüenzas y aventureros políticos cuyo objetivo es saquear la isla”. Médico de cabecera de dos presidentes anteriores al momento de ser enviado a Cuba, le escribe al mandatario del momento: “La gente aquí, Sr. Presidente, sabe que no están listos para el autogobierno”.

Digamos que esa era la opinión del influyente Wood, pero no necesariamente la de sus interlocutores más poderosos que él. Si mal había un sector imperialista, insuflado por la reciente victoria ante una potencia europea en pleno declive, otros políticos eran pragmáticos y hasta los había claramente simpatizantes del pueblo cubano.

Roosevelt combatió junto a sus Rough Riders en la enconada batalla de la Loma de San Juan, Santiago de Cuba, donde centenares de cubanos, integrados en el ejército libertador, los llamados mambises, junto a los estadounidenses, derrotaron al tenaz defensor ibérico.

Los patriotas de la Isla estaban organizados militarmente a lo largo de su país, su número rondaba 5 mil efectivos, con experimentados jefes, capaces de hazañas como la invasión de oriente a occidente entre 1895-1896, comparada en la prensa de Nueva York con la marcha de Sherman durante la guerra civil.

La vocación civilista democrática de los rebeldes anticolonialistas era de larga data, apenas iniciada la primera contienda en 1868, se creó una república con poderes civiles dominantes sobre el ejército insurrecto. Cuba no era Puerto Rico o Las Filipinas, ganadas igualmente durante esta breve guerra contra la corona de Madrid, tal realidad influyó notablemente en las relaciones entre ambos países.

De paso, no olvidar que anterior a la enmienda imperialista del influyente senador por Connecticut, estaba una Joint Resolution, votada en el mismo cónclave donde oficiaba Platt, con la significativa afirmación de que “El pueblo de Cuba es, y de derecho, debe ser libre e independiente”.

El autor de la biografía de Payá se extiende con Wood, refiriendo otra carta al célebre hombre del Big Stick, fechada en 28 de octubre de 1901: “Por supuesto, que a Cuba se le ha dejado poca o ninguna independencia con la Enmienda Platt y lo único indicado ahora es buscar la anexión.”

Reproducimos otros párrafos de la misiva en cuestión porque el texto indica otros propósitos, además del anexionista:

“…creo que no hay un gobierno europeo que la considere por un momento otra cosa sino lo que es, una verdadera dependencia de los Estados Unidos, y como tal es acreedora de nuestra consideración. Con el control que sin duda pronto se convertirá en posesión, en breve prácticamente controlaremos el comercio de azúcar en el mundo. La isla se norteamericanizará gradualmente y, a su debido tiempo, contaremos con una de las más ricas y deseables posesiones que haya en el mundo…”

El desprecio, la subestimación del gobernador hacia los cubanos es indignante, razón que le induce al error, valorando inadecuadamente la realidad, algo que, reitero, no hicieron sus superiores en la Casa Blanca.

De momento, subrayamos que, para la potencia americana emergente era lógico reafirmar su espacio propio frente a otros imperialismos y esta decisión no ha de confundirse con la intención anexionista tan manifiesta en el afamado médico militar.

De imperialismos y como consecuencia, el antimperialismo, es bueno recordar una verdad sencilla: la confrontación se remonta a los orígenes de la civilización, está presente en todas partes y épocas hasta hoy, y por lo vivido, así será en las próximas décadas. Centrar esta confrontación en Estados Unidos es una visión perturbadora, una evidente manipulación política con propósitos espurios.

La manifestación más clara de lo que acabamos de decir, de importancia capital para entender la historia de Cuba, es el antimperialismo doctrinario, cuya génesis está en Lenin, autor del célebre opúsculo titulado El Imperialismo, fase superior del capitalismo, publicado en Rusia en 1917, semanas después de bajarse del tren inmortalizado en la literatura por Stefan Zweig.

Lenin, una vez en el poder, creó la III Internacional, encargada de difundir el nuevo antimperialismo, cuyo enfoque latinoamericano apuntaría hacia Estados Unidos. Al paso del tiempo, los comunistas se han encargado de borrar los demás imperios, sobre todo los creados por ellos mismos, mencionando a uno solo, Estados Unidos. Europa imperial, sacándose de encima tan inoportuno estigma de su propia historia, ha sido cómplice, junto a otras potencias, en esta peculiar maniobra política planetaria.

Regresando a Cuba, tuvimos antes que el líder bolchevique preclaros antimperialistas nada doctrinarios, porque no afirmaban como Vladimir Ilich el fin inexorable del capitalismo junto a la obligada dictadura del proletariado, menciono a los tres líderes principales de lo que se llamó “La Revolución de Independencia”, según palabras de dos de ellos: José Martí y Máximo Gómez.

La frase y concepto alude al “Manifiesto de Montecristi”, de elaboración martiana, firmado por el fundador de nuestra nación, junto a quien fuera, y por elección de sus soldados, no por designación o auto proclama, General en Jefe del Ejército Libertador de Cuba, Máximo Gómez, un dominicano quien acompañó y firmó junto a Martí el citado documento, de hecho, la segunda declaración de independencia cubana, el 25 de abril de 1895 en la pequeña villa homónima de su país natal.

En el documento, Martí y Gómez afirman: “…Las Antillas libres salvarán la independencia de nuestra América, y el honor ya dudoso y lastimado de la América inglesa, y acaso acelerarán y fijarán el equilibrio del mundo…”.

Era un anticipo glorioso del papel político internacional que el pensamiento martiano asignaba a la nación que pretendía fundar al iniciar una nueva etapa de guerra contra España. He afirmado intencionalmente Martí y Gómez porque nuestra historiografía atribuye el pensamiento de este documento trascendental al gran intelectual cubano, menospreciando a su amigo, compañero de armas, el General Gómez, como si el dominicano fuera un iletrado, firmante de documentos que no entendía o no compartiera las ideas que refrendaba.

Gómez fue también antimperialista, aunque mantuviera la firme decisión de no ser protagonista en la política doméstica una vez instaurada la república. De entre muchos, recuerdo el testimonio de Orestes Ferrara, quien llegara a presidente de la Cámara de Representantes, el cual menciona en sus memorias la opinión del militar dominicano al comentar sobre la ocupación yanqui: “Estaré agradecido de los americanos sólo cuando cumplan su promesa, y si la cumplen con decencia, sin agraviar al cubano. De lo contrario, seré un enemigo de ellos como lo he sido de los españoles”.

Nos resta Antonio Maceo, segundo al mando del ejército libertador, de piel negra, nacido libre en los campos de Cuba, quien dejó claras manifestaciones de rechazo a la posible anexión de su país a Estados Unidos.

Si hemos de agregar otro argumento, reconforta saber que aún a pesar de la clara advertencia de Míster Wood, la Enmienda Platt fue aprobada por la Asamblea Constituyente con 16 votos a favor y 11 en contra, de los 31 posibles.

La República llegó, al fin, el 20 de mayo de 1902, con Tomás Estrada Palma de primer presidente. Hablamos de un maestro de escuela, quien había sido uno de los sucesivos presidentes de la república en armas, también prisionero de los españoles, exiliado en EEUU donde adquirió la ciudadanía, creando una prestigiosa escuela privada en Central Valley, cerca de Nueva York.

José Martí lo había rescatado para su nuevo proyecto independentista, al fundar, también exiliado, el Partido Revolucionario Cubano, del cual fuera Estrada Palma Delegado, electo sustituto del apóstol de nuestra independencia al marchar este último junto a Máximo Gómez a los campos de la patria avasallada.

Nacía la República con himno, bandera, escudo, presidente, dos cámaras legislativas y demás atributos al buen estilo norteamericano, incluyendo el sufragio universal para varones, sin distinciones legales, fueros u otras formas de discriminación que vergonzosamente prevalecían en buena parte del país vecino, de cuyo protectorado no podía escapar, asegurado bajo enmienda constitucional.

Muy pronto se pondrían a prueba tales libertades y sus limitaciones.

El exprofesor de Central Valley gobernó cuatro años con reconocida honestidad administrativa, dejando un superávit de casi 20 millones de dólares a la hacienda pública. Decidió que no hacía falta un ejército nacional, mejor era una tropa de maestros. La peyorativa y absolutista afirmación de Leonard Wood sobre los cubanos quedaba así desmentida, pero hubo sus peros y de muy mala manera.

Llegadas las nuevas elecciones, Don Tomás decidió que debía reelegirse incondicionalmente, creando para ello lo que llamó el “gabinete de combate”. Hubo fraude electoral ante la evidente victoria de sus opositores liberales, los cuales se alzaron en armas, fresca todavía la belicosidad contra el autoritarismo que habían combatido los cubanos durante décadas de enfrentamientos con la corona española.

El primer presidente se mantuvo en sus trece, negándose a un acuerdo con la oposición. Ante la posibilidad real de perder el poder, paradoja de nuestra historia, no serían los americanos imperialistas quienes invocarían el artículo tercero de la consabida enmienda, lo invocó directa y personalmente Tomás Estrada Palma.

Es notorio que Teddy Roosevelt le escribió a su homólogo cubano:

“Bajo su Gobierno, y durante cuatro años, ha sido Cuba república independiente. Yo le exhorto, en bien de su propia fama de justo, a que no se conduzca de tal suerte que la responsabilidad por la muerte de la república, si tal cosa sucediere, pueda ser arrojada sobre su nombre. Le suplico proceda de manera tal que aparezca que usted, por lo menos, se ha sacrificado por su país y que lo deja aún libre cuando abandone su cargo”.

El Icónico presidente representado en los libros de historia comunista con un garrote al hombro, termina su carta así:

“Mando, al efecto, a La Habana, al Secretario de la Guerra Mr. Taft y al subsecretario de Estado Mr. Bacon, como representantes especiales de mi gobierno, para que presten la cooperación que sea posible a la consecución de evitar la intervención”.

El 28 de septiembre de 1906 Estrada Palma renunció, acompañado de su consejo de ministros, a sabiendas de la presencia en La Habana de la alta representación gubernamental norteamericana cuya única opción fue asumir provisionalmente el poder de acuerdo a las obligaciones derivadas de la controversial enmienda que había invocado el mandatario cubano.

De momento Taft gobernaba a Cuba, designando al abogado Charles Magoon para el cargo, con la expresa misión de ejecutar un censo minucioso de población, leyes complementarias imprescindibles para la administración interna, hasta entonces postergadas y, celebrar próximas elecciones.

Todas las facciones aceptaron de buena gana la intervención, que, entre otros detalles, mantuvo flotando el pabellón cubano, evitando herir la sensibilidad patriótica nativa de ver nuevamente flotando en los espacios públicos la bandera de las muchas estrellas. Excepto el gobernador Magoon y algún que otro consejero, los cargos gubernamentales fueron ejercidos por cubanos.

Una vez terminado el censo en 1907, al año siguiente hubo elecciones, desde las municipales hasta las presidenciales, ganando ampliamente el Partido Liberal, que elevó a la presidencia al general de la guerra de independencia José Miguel Gómez. Es bueno recalcar que aún no había un ejército nacional, el cual comenzó a crear este nuevo presidente al asumir su mandato un año después.

Detalles importantes fueron la presencia de representantes a la cámara y senadores negros, parte de la promoción alentada por los liberales, inclusive, el gobernador norteamericano legalizó un partido político nuevo, conocido bajo el nombre de Independientes de Color (PIC), cuya ejecutoria nos lleva a un nefasto momento de la historia republicana igualmente vinculado a la Enmienda Platt.

Los Independientes de Color proclamaban el justo derecho a la abolición de toda forma de discriminación racial, práctica evidente y extendida en la sociedad, aunque fuera constitucionalmente ilegal. Negros y mestizos en general estaban en clara desventaja, escasa representación de acuerdo a su proporción poblacional, herencia de un país que fuera esclavista hasta solo 15 años antes de su independencia.

José Martí, antimperialista nada doctrinario, profundo humanista y demócrata, había advertido el problema, al escribir las Bases del Partido Revolucionario Cubano, creado en el exilio de Tampa y Cayo Hueso. Era muy preciso al respecto el artículo cuarto:

“El Partido Revolucionario Cubano no se propone perpetuar en la República Cubana, con formas nuevas o con alteraciones más aparentes que esenciales, el espíritu autoritario y la composición burocrática de la colonia, sino fundar en el ejercicio franco y cordial de las capacidades legitimas del hombre, un pueblo nuevo y de sincera democracia, capaz de vencer, por el orden del trabajo real y el equilibrio de las fuerzas sociales, los peligros de la libertad repentina en una sociedad compuesta para la esclavitud”.

Sin embargo, lo contradictorio era que los líderes del PIC apelaban a la exclusividad racial al crear su agrupación política, lo que generó una repulsa generalizada, cuyo clímax sería una ley aprobada por iniciativa de un representante a la Cámara de piel oscura, el culto periodista Manuel Morúa, declarando fuera de la ley cualquier agrupación política promotora de la exclusividad étnica, racial o de otro tipo.

La guerra por la independencia había juntado en los campos de batalla contra el colonialismo a los cubanos sin distinciones raciales, pese a los prejuicios indudables e inevitables, hubo generales negros, algunos redactores de la constitución también y ya se ha dicho, el congreso contaba con miembros de esa coloración de la piel.

En 1912, un periódico muy influyente, El Veterano, editado por los excombatientes libertadores, publicó un titular elocuente y lapidario para los independientes de color:

“Ni blancos ni negros, solo cubanos”.

Pero los dirigentes del PIC, algunos de ellos prestigiosos veteranos, se mantuvieron en sus posiciones, llegando a un extremo que pudiéramos calificar de inmadurez política: se fueron a Washington, recordando que durante la recién concluida intervención les habían legalizado, solicitando ante el Secretario de Estado Knox, interceder a su favor presionando al gobierno de la Isla. El colmo fue escribirle una carta con similares objetivos al presidente Taft, quien nada hizo por apoyarlos, dejando el asunto en manos cubanas.

Viendo que no prosperaban sus aspiraciones, los dirigentes del PIC amenazaron con irse a las armas, presentando un ultimátum a José Miguel Gómez, empeñado entre otras tareas, en la creación del ejército nacional.

El 20 de mayo de 1912 estalló la insurrección al tomar los rebeldes armados la pequeña ciudad de La Maya, en el oriente. El fantasma de la intervención rondaba porque los alzados estaban exigiendo contribuciones a varios propietarios agrícolas, entre ellos azucareros, y el nuevo gobernante decidió estrenar sus recién creadas tropas.

Otra vez eran los mismos cubanos quiénes acudían a la Casa Blanca para que mediara en sus conflictos internos. Lo peor fue que la pretendida insurrección no pasó de unas decenas de belicosos insurrectos, sin embargo, la respuesta, cargada por los prejuicios raciales, sería atroz: los cronistas calculan los muertos por centenares, algunas fuentes hablan de hasta 3 mil negros y mestizos ultimados en los campos.

Fue una matanza indiscriminada, sin justificación plausible, que manchó el gobierno de José Miguel Gómez, cuyo balance era positivo en varias esferas de la vida nacional.

Repasando el articulado de la Enmienda Platt, debemos abordar otros aspectos de su real incidencia sobre nuestro país.

El acápite sobre las bases navales quedó finalmente en una sola locación de las cuatro previstas, la conocida Base de Guantánamo. La existencia de tal instalación jamás fue cuestionada por gobierno cubano alguno hasta la llegada de Fidel Castro, a pesar de que la Enmienda fue oficialmente derogada en 1934.

No existe una justificación real para decir que se trata de un asunto imposible, los Estados Unidos han negociado, y renunciado, a instalaciones militares de mucho mayor valor que la preterida, casi inoperante base guantanamera, inclusive frente a gobiernos antimperialistas amigos de Castro. Basta citar el canal de Panamá. Sencillamente, se ha interpuesto el antimperialismo doctrinario, patológicamente antinorteamericano, del intransigente barbudo verde olivo.

Nos resta el peculiar caso de la Isla de Pinos, un territorio al sur de la Isla mayor de Cuba, nada desdeñable con sus 2.200 km2 de extensión. Geográficamente es parte de la plataforma insular cubana e históricamente fue dependencia española de La Habana desde la temprana colonización de Cuba.

El artículo plasmado en el apéndice plattista seguía las pautas del Tratado de París, en la práctica, nada cambió porque jamás Washington ejerció su autoridad sobre el territorio y sus habitantes, que en aquella época llegaron a unos 3.000. Desde 1901 y sucesivamente, las autoridades municipales de administración, justicia, policía y militares, fueron siempre cubanas.

En la capital, al firmarse entre Cuba y EEUU un tratado permanente de relaciones, formalizando lo escrito en la Enmienda Platt, se pasó a negociar el asunto de las bases navales, acordándose de inmediato y paralelo, un segundo tratado por el cual el gobierno norteamericano renunciaba a todo derecho de soberanía sobre la Isla de Pinos.

Era el año 1903 y al siguiente, 1904, los plenipotenciarios John Hay por la parte gringa y Gonzalo de Quesada por la criolla, formalizaron lo antes acordado en el llamado Tratado Hay-Quesada sobre Isla de Pinos. Inmediatamente el senado cubano lo ratificó, el del vecino norteño tardó hasta 1925 en hacerlo, dando vientos a la creciente bandera antimperialista dentro del archipiélago caribeño.

El limbo legal creado por la demora estadounidense en ratificar lo que era un hecho y un derecho, alimentó la inmigración de colonos norteamericanos, ante la creencia, fomentada por inescrupulosos especuladores de tierras (real states), de que la ínsula sureña era o muy pronto sería territorio norteamericano.

En 1905, un centenar de colonos yanquis se reunieron en Nueva Gerona, capital pinera, solicitando a la Casa Blanca la intervención a su favor. La respuesta de Elihu Root los dejó sin aliento. Copio fragmentos de la carta enviada al presidente de la asociación de colonos por quien era entonces Secretario de Guerra y Estado:

“La Isla de Pinos se halla legalmente sujeta a la jurisdicción y Gobierno de la República de Cuba, y usted y sus asociados están obligados a obedecer las leyes del país en tanto permanezcan en la Isla. El Tratado que se halla actualmente pendiente ante el Senado, si se aprueba por ese Cuerpo, renunciará a todo derecho de parte de los Estados Unidos a la Isla de Pinos. El Tratado únicamente concede a Cuba lo que es suyo, de acuerdo con el derecho internacional y la justicia”. (Elihu Root, 27 de noviembre de 1905)

Pasaron dos años y, insistiendo en sus pretensiones, uno de los colonos de mayor preminencia, Míster Samuel H. Pearcy, estableció una demanda contra la aduana de Nueva York, reclamando el derecho a no pagar aranceles de importación para tabacos fabricados en la Isla de Pinos, por considerarlos hechos en territorio legalmente de EEUU.

El pleito Pearcy Vs. Stranahan, concluyó con una sentencia definitoria del Tribunal Supremo declarando que: “el gobierno cubano ejerce legítimamente la soberanía sobre la Isla de Pinos” y que “este gobierno [de Estados Unidos] nunca ha tomado, ni ha intentado tomar, esa posesión de hecho y de derecho que es esencial para hacerla nacional”.

En fin, dos de los tres poderes constitutivos de la nación dejaban sin efecto el consabido artículo de la Enmienda Platt, que en la cotidianeidad, carecía de valor alguno.

Finalmente, el 13 de marzo de 1925 fue ratificado el tratado por los senadores de Washington. En La Habana un joven líder comunista, abiertamente afiliado a la III internacional, convocó a una reunión pública, argumentando que los cubanos nada debíamos agradecerle a los Estados Unidos por el gesto.

Su argumento principal, escrito en octavillas, era el siguiente:

“El darnos a Isla de Pinos es un acto natural, siempre fue nuestra”.

Hasta aquí, repetía lo dicho por Elihu Root a sus compatriotas cuando le reclamaron el supuesto derecho sobre la Isla 20 años atrás, sin embargo, Mella agregaba la cantaleta doctrinaria, inflamada por el apéndice constitucional vigente:

“Isla de Pinos es de Cuba pero Cuba no es libre. Los capitalistas yanquis poseen la tierra, las industrias, esclavizando al pueblo; y el gobierno de Washington, con la Enmienda Platt y con el abuso de la fuerza tiene convertida a la Isla en una colonia. Estudiantes, gritemos: ¡abajo el imperialismo yanqui!”.

La Enmienda Platt fue finalmente derogada, por inoperante, y contraproducente además, de acuerdo a la nueva política de otro presidente de apellido Roosevelt, Franklin, el 29 de mayo de 1934.

La segunda parte de este ensayo abordará, rememorando la imprescindible presencia de Oswaldo Payá, otra enmienda a las constituciones cubanas, cuya resonancia para la libertad es mucho mayor, está vigente y coacciona hasta con la pena de muerte las acciones por restablecer la democracia en Cuba.

© cubaencuentro.com

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 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Deseo puntualizar que Canadá fue protectorado de Gran Bretaña hasta bien avanzado el siglo XX.

En el libro La verdadera República de Cuba, escrito por el Dr. Andrés Cao Mendiguren,  uno de los  mejores libros sobre la república cubana (1902-1958 ) que se ha escrito (quizás el mejor de los que  he leido en mi vida),  incluyendo la monumental obra en 10 tomos Historia de la Nación Cubana, aunque este último incluye el período colonial y llega hasta el año 1952, se lee:

 ¨Cabe decir que aquellos pensamientos de 1913 expresaban una realidad  porque esa nación  se alcanzó muy pronto  en décadas posteriores,  aunque en 1959  fue demolida por los que  usurparon el poder, y ha sido vilipendeada  por una oleada de intelectuales comprometidos o  mediocres. El testimonio de ello es que Cuba ocupaba  las primeras posiciones  en todos los renglones de los anuarios de las Naciones Unidas  para la América Latina. Y hay que reconocer que estos logros  tan destacados  no se hubieran podido conseguir  si nuestros gobernantes, y a pesar de sus errores,  no hubieran tenido interés  y acierto para  resolver los problemas de la sociedad cubana, si nuestros legisladores no nos hubieran  dado una legislación avanzada  y moderna, o si el  pueblo cubano no hubiera estudiado  y trabajado  para superarse. El pueblo cubano era exigente  y siempre aspiraba  a lo mejor, pero tenemos  que acusarnos  de un pecado,  y es que  cuando no lo lográbamos plenamente, en vez de analizar  los fallos  y aplaudir lo logrado, prodigábamos una crítica irresponsable.¨ (Cao, 2008, p. 87)

Ejemplo de crítica irresponsable:


Pues:

El Dr. Jorge Salazar Carrillo, profesor titular de economía de FIU  sobre el  gran desarrollo económico de Cuba en el siglo XX antes de Castro



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