viernes, septiembre 30, 2022

Video con entrevista al comediante Ulises Toirac: 'Tengo un miedo terrible por el futuro del pueblo cubano'

 Tomado de https://diariodecuba.com/

El comediante Ulises Toirac: 'Tengo un miedo terrible por el futuro del pueblo cubano'

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'Todos los cubanos, estemos donde estemos, somos cubanos. No hay nadie menos, no hay nadie más', dice el actor que dio vida a Chivichana y habla con DIARIO DE CUBA sobre su carrera y su infancia.

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Por Wendy Lazcano

Madrid

29 septiembre 2022


El comediante cubano Ulises Toirac. DDC TV

El comediante, director y guionista cubano Ulises Toirac dice sufrir los achaques justos de tener 59 años y vivir en Cuba. "La gente me ve y piensa que soy un muñequito sin edad, pero se sienten los años; llevo 45 trabajando para el público", afirma sobre su carrera que, no obstante, lo hace sentir afortunado. "Me siento muy orgulloso de las oportunidades que he tenido y de la paciencia del público", añade el hombre que le dio vida a Chivichana en entrevista con DIARIO DE CUBA.

Todo artista curtido recuerda puntos de inflexión que han marcado su carrera, para Toirac han sido varios. "Yo soy un tipo afortunado. Tuve a Sabadazo, Y tú de qué te ríes, y Jura decir la verdad; los tres fueron, en su momento, campeones gigantes de rating. Sabadazo logró en un fin de año el 97% de la audiencia. Y tú de qué te ríes tuvo la magia de presentar nuevas caras. Es el proyecto del que más orgulloso estoy, costó diez pesos literalmente, la escenografía y los actores eran gratis prácticamente. Con Jura decir la verdad aposté al formato de Tres Patines y La Tremenda Corte, en un momento en el que era un tema tabú, por la absurda política de menospreciar a los cubanos que se van". 

El comediante, que actualmente trabaja en su programa diario el El rapidín matutino, advierte que nadie se escapa de la censura cuando trabaja con el humor en la categoría de sátira social. 

"No me voy a erigir en una víctima, de hecho, creo que he tenido bastante suerte para las cosas que he dicho, quizá porque siempre pienso sosegadamente antes cómo me van a caer arriba las fieras y cómo tengo que responder. Me ha pasado de todo, desde que me intenten suspender una peña, hasta que me digan que no puedo hacer un espectáculo en teatro justo antes de empezar, programas que me engavetaron y no pudieron salir al aire... El humor va a la conciencia de la gente, va a destrozar tabúes, sociales, éticos, religiosos y sexuales".

Debido al reconocimiento público que ha logrado a lo largo de su carrera, Toirac se viste de "ropa y de ánimo" antes de salir de su casa. "Sé que no puedo salir a la calle y rascarme una nalga en una esquina o salir con mal carácter. No soy exactamente la persona que se para en el escenario, pero he aprendido a serlo, porque la gente se disgusta si no ve a ese que ellos conocen. Esa gente que está allá afuera paga todo lo que yo como y bebo en mi vida, así que se merecen que los trate con absoluto respeto".

El comediante dice sentir una gran responsabilidad por la influencia que tiene en la gente. "Me ha pasado de todo con el público. Recuerdo que una mujer, en enero de 1994, me paró cuando estaba caminando por Santo Suarez y me dijo que ese año se le había ido su hijo a EEUU y su esposo había fallecido. Me contó que pensó en quitarse la vida ese fin de año, pero 'gracias a ustedes no lo hice'", relata el Toirac emocionado.

Si alguna vez te encuentras con el comediante en la calle y no te devuelve el saludo no te lo tomes a mal. "Tengo un oído jodido, escucho por uno solo, hay gente que me saluda en la calle, yo no los oigo y se disgustan".

Toirac, quien en su vida personal dice ser sosegado, estudioso, y amar la computación y a su familia, siempre quiso hacer reír a la gente. "Siempre fui rarito físicamente, ahora es cuando menos raro soy, de chama era un portento de rareza y lo disfrutaba mucho, me daba muchas posibilidades para hacer reír. Siempre disfruté sorprender a la gente con ideas nuevas, lo que llaman ahora pensamiento lateral. Me acuerdo una vez de niño, en un acto, hice del séptimo enanito de Blanca Nieves. Solo tenía un texto en toda la representación y aquello fue un desastre. Se suponía que era un momento dramático y cuando hablé la escuela se cayó abajo, a partir de ahí siempre tuve la inclinación de ser comediante".

Su camino profesional fue aclarándose cuando se involucró con el movimiento de aficionados estudiando en la CUJAE. Al graduarse formó su propio grupo, que participó en el festival universitario del humor en 1984. "Luego entablé relación con Virulo y el Conjunto Nacional de Espectáculos de aquella época, y ya todo se encaminó". 

Sobre los cambios necesarios en Cuba, Toirac dice que, en este momento, los ve imposible de suceder. "Cada vez más polarización. La radicalización cada vez toma más fuerza, el odio y la intransigencia de ambos extremos".

"Hay mucha gente empujando, atrasando y permitiendo con ello que se extremen más las cosas. Tengo un miedo terrible por el futuro de este pueblo, la cosa está muy jodida, sí pienso que tiene que cambiar". 

"A veces me tildan de 20 cosas, porque me estás obligando a decir lo que tú quieres que yo diga y no lo que digo yo, y eso es lo que te molesta. Estoy viendo cada vez menos posibilidades de una solución pacífica, y cuando digo pacífica no digo que no sea una solución grande". 

Preguntado sobre las protestas del 11J, Toirac dice que fue "una prueba de fuerza, tanto es así que después con la que hizo Yunior García no se llegó a ningún sitio. El 11J demostró que la gente puede salir a las calles y que puede tener consecuencias. Nadie te va a entregar el poder de gratis. Me sorprendió que la gente tuviera el coraje de salir. Vi mucha gente en buena onda, diciendo las cosas que pensaba; vi otros no tan así, para los que resultaba una especie de diversión. Estuve muy nervioso porque sabia que se podía ir de las manos".

"El Gobierno tiene todas las herramientas para perpetuarse. No lo vi, como en otros países del mundo, en donde se desata una violencia vertical, pero vi los signos de que esta puede ser aplicada.  Ese día y el siguiente no los vi con alegría". 

Como mensaje final el comediante agradece la paciencia de sus seguidores y los buenos momentos que ha vivido por su carrera, y hace un llamado de unión. "Todos los cubanos, estemos donde estemos, somos cubanos. No hay nadie menos, no hay nadie más".

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domingo, enero 09, 2022

Manuel C. Díaz: LA TREMENDA CORTE -Un clásico de la radio cubana-

 Tomado de https://zoepost.com/

LA TREMENDA CORTE -Un clásico de la radio cubana-


Por Manuel C. Díaz.

7 de enero, 2021

«El tremendo juez, de la tremenda corte, ¡va a resolver un tremendo caso…!» Así comenzaba, noche a noche, uno de los programas cómicos de la radio cubana de más éxito en la historia de la radiodifusión latinoamericana. Sí, latinoamericana. Y es que la Tremenda Corte llegó a escucharse también en varios países del continente.

El programa comenzó a transmitirse en 1942, primero a través de la RHC Cadena Azul y posteriormente a través de CMQ Radio, desde la que estuvo saliendo al aire hasta 1961, cuando fue cancelado por las autoridades revolucionarias.

Algunos de sus principales actores, como Leopoldo Fernández, (José Candelario Tres Patines), Aníbal de Mar (El Tremendo Juez), Mimi Cal (Luz María Nana Nina), Miguel Ángel Herrera (El Secretario) y Wilfredo Fernández (Perico Jovellanos y Campoflorido) debieron marchar al exilio; otros, como Adolfo Otero (Rudesindo Calveiro y Escobiña), Julito Díaz (en ocasiones reemplazaba al Secretario), y Edwin Fernández, que interpretaba a Simplicio Bobadilla y Comejaibas, murieron en Cuba; los dos primeros en 1958, y el tercero, en 1997. También murió Reynaldo Miravalles, quien en el papel de Leoncio Garrotín y Rompecocos, aparecía frecuentemente en el programa.

Ochenta años después de haber salido al aire por primera vez, y gracias a que más de trescientos episodios fueron sacados de Cuba, todavía La Tremenda Corte se escucha no solo en la radio de Miami, sino también en la de países como México, Perú, Panamá, Costa Rica y República Dominicana.

Y uno no puede dejar de preguntarse: ¿cuáles son las causas de un éxito tan perdurable?; ¿cómo es posible que un programa hecho en los albores de la radio y cuyos argumentos se basaban en la realidad cubana de aquella época, pueda gustarles a jóvenes latinoamericanos cuyos padres no habían nacido cuando éste se transmitía desde la Isla en los años cuarenta y cincuenta?

Las respuestas a esas preguntas habría que buscarlas, primero, en la calidad de los libretos. Y segundo, en el profesionalismo de sus actores. No hay más que escuchar los programas para comprobar que sus libretos estaban adelantados a su tiempo. En ellos están presentes todos los elementos de las más sofisticadas comedias modernas: personajes interesantes; diálogos cortos, incisivos e inteligentes; tramas simples, pero con enredos; y finales con resolución de los conflictos.

(Castor Vispo)

Su autor, Castor Vispo, era un español nacido en La Coruña que a los 18 años llegó a Cuba para reunirse con sus familiares. Su primer trabajo fue en las oficinas de un almacén. Para cuando Vispo comenzó a escribir (un poco al estilo culto e irreverente de Jardiel Poncela) en el semanario La Semana (más tarde se incorporaría a la revista humorística Zig Zag), ya se sentía identificado con la esencia de la cultura popular criolla.

De ahí pasó a la radio, donde creó una serie humorística cuyo personaje principal era un detective gallego con el americanizado nombre de Rudy Rod. Algún tiempo después produjo un programa cómico llamado El Precinto Competidora, que terminaría por convertirse en La Tremenda Corte.

En cuanto a los actores habría que decir que todos, desde los principales, Leopoldo Fernández y Aníbal de Mar, hasta sus contrapartes, Mimí Cal y Adolfo Otero, procedían del teatro vernáculo (aquel del Negrito, el Gallego y la Mulata), en el que habían adquirido una gran experiencia.

En el caso de Leopoldo Fernández, haciendo temporadas en las provincias con su propia compañía teatral, la cual fundó en su ciudad natal de Jagüey Grande, en1926. Y ya en La Habana, trabajando con otros artistas del género, como Candita Quintana, Federico Piñero, Alberto Garrido y Mimi Cal, quien fue su esposa durante dieciséis años. También trabajó en comedias en el Teatro Martí (en las que hacía uso de sus legendarias «morcillas») y con la compañía de Revistas y Zarzuelas, de Robreño, en el teatro Payret.

Aníbal de Mar fue otro artista que trabajó en casi todos los teatros de la isla, hasta que pasó a la radio haciendo el papel (antes de que se incorporara a la Tremenda Corte) de Chan Li Po, personaje que lo catapultó a la fama nacional.

Mimí Cal y Adolfo Otero también provenían del teatro, ella con la compañía de Arquímedes Pous y la de Lecuona, con las que, además de actuar, también bailaba. Y él, con la compañía de Garrido y Piñero, presentándose en el Teatro Martí. También trabajó en las películas Hitler soy yo y Siete muertes a plazos fijos, ambas del realizador Manuel Alonso.

(Algunos personajes de La Tremenda Corte)

Como quiera que haya sido, lo cierto es que La Tremenda Corte fue, es y será, un clásico de la radio cubana. Un genuino representante del verdadero humor cubano, ese humor que, sin necesidad de recurrir a la vulgaridad, podía ser criollo y popular a la vez.

Sus personajes eran gente de pueblo; y sus ocurrentes historias, siempre llenas de enredos y malentendidos, eran una imagen de la cotidianeidad ciudadana de aquellos años.

En cierta forma, La Tremenda Corte es una versión radial de la Cuba de ayer. El símil, no por manido, es menos válido. Escuchar sus episodios es como regresar a ella; aunque sólo sea por media hora.

Hasta el día en que el Tremendo Juez, de la Tremenda Corte, al fin, dicte sentencia.

Manuel C. Díaz es escritor, crítico de arte y literatura y cronista de viajes.


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viernes, abril 03, 2020

Carlos Espinosa Domínguez sobre el famoso programa radial humorístico La Tremenda Corte y la sugerencia para que el tedio y la depresión no nos abrumen

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

La Serpiente Roja. Primera película cubana sonora La Habana


De Lunes a Viernes y a las 12:30 PM  por Radio Mambí  (710 AM) se retrasmite los episodios de  La Tremenda Corte


Personajes e interpretes

Caricatura Trespatines hecha por el dibujante Arcadio Esquivel.
El señor Juez – Anibal de Mar
José Candelario Trespatines - Leopoldo Fernández
Luz María Nananina – Mimí Cal
Rudesindo Caldeiro y Escobiña - Adolfo Otero
Secretario - Miguel Ángel Herrera
Otro Secretario - Julito Díaz
Simplicio Bobadilla y Comejaibas - Erdwin Fernández
Leoncio Garrotín y Rompecocos - Reinaldo Miravalles
Perico Jovellanos y Campoflorido - Wilfredo Fernández
Chino Wong - Emilio Ruiz
Luz María Nananina - Norma Zúñiga (en TV)
Rudesindo Caldeiro y Escobiña - Florencio Castelló (en TV)
Patagonio Tucumán y Bandoneón - Marco de Carlo
Perico Jovellanos y Campoflorido-Wilfredo Fernández 
Leoncio Garrotín y Rompecocos- Reynaldo Miravalles
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La risa, remedio infalible

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Ahora, cuando más que nunca necesitamos poner buena cara para que el tedio y la depresión no nos abrumen, escuchar La Tremenda Corte es una excelente opción
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(Caracterizados para actuar ante un público)
Imágenes de la tremenda Corte tomadas de 

Por Carlos Espinosa Domínguez
Aranjuez
03/04/2020

En las últimas semanas es frecuente encontrar en los periódicos que muchos escritores proponen maneras de entretenernos en casa, para sobrellevar el confinamiento a que nos obliga esta situación excepcional. Entre las sugerencias, es común hallar libros como Diario del año de la peste, El amor en los tiempos del cólera, La peste, Ensayo sobre la ceguera, y de filmes y series como Contagio, The Stand, La amenaza de Andrómeda y Guerra Mundial Z. Sin cuestionar esas alternativas, yo, por mi parte, prefiero hacer recomendaciones que ayuden a hacer más llevaderos y amenos estos días, aplicando aquello de que al mal tiempo, buena cara.

Y para poner alegría en nuestras caras, nada mejor que el humor. Reír, dijo alguien cuyo nombre no se registra, es como cambiar los pañales del bebé: no resuelve permanentemente el problema, pero hace las cosas más agradables por un momento. Algo que ahora más que nunca necesitamos, para que el tedio y la depresión no nos abrumen. Pensando en sugerencias de ese tipo, una de las primeras que me ha venido a la mente es la de un programa radial que muchos consideran como la mejor comedia radiofónica creada en su época en América Latina. Los cubanos debemos sentirnos orgullosos de ella, pues es un producto netamente vernáculo. Hablo, muchos seguramente ya lo han adivinado, de La Tremenda Corte.

Hace algún tiempo, el amigo Carlos Cabrera Pérez, quien acostumbra a hacer comentarios atinados e inteligentes, me llamó la atención sobre el hecho curioso de que uno de nuestros programas radiales más populares fuese creado por un extranjero. En efecto, la idea original y el concepto de La Tremenda Corte se debió al español Cástor Vispo Villardefranco (La Coruña, 1907-La Habana, 1973). Eso ha hecho que sus paisanos lo consideren el más cubano de los gallegos que se asentaron en la Isla.

(Cástor Vispo Villardefranco)

A los dieciocho años emigró a Cuba para reunirse con algunos de sus familiares, que ya residían allí. En sus primeros años trabajó en las oficinas de un almacen y en la administración del diario El Universal, y en su tiempo libro se dedicaba a escribir. La oportunidad de empezar a realizarlo profesionalmente la tuvo en el recién creado semanario humorístico La Semana, en donde creó un personaje llamado El Barón del Calzoncillo Encantado, que más adelante adaptó para llevarlo a la emisora RHC Cadena Azul. En 1937 estrenó la serie humorística Rudesindo Rodríguez, Rudy Rod, con la cual introdujo el primer personaje suyo que se hizo popular, un detective gallego de Santa María de Ortigueira. Era una parodia de La Serpiente Roja, una popularísima serie radial escrita por Félix B. Caignet. Su personaje principal, el detective chino Chan Li Po, lo interpretaba Aníbal de Mar (1908-1980), quien pasó a hacer lo mismo en el programa de Cástor Vispo. En 1940, este escribió Pepe el Cortao, en el cual también parodiaba otro personaje de un famoso espacio de Caignet. Aparte de esa actividad en la radio, en 1938 fue uno de los fundadores del semanario humorístico Zig-Zag.
Su consagración como humorista llegó con La Tremenda Corte. Llevaba ya más de quince años en Cuba. Había aprendido las esencias de nuestra cultura popular y las plasmó en los libretos del nuevo programa. La Tremenda Corte salió al aire por primera vez el 7 de enero de 1942, en RHC Cadena Azul, propiedad de Amado Trinidad Velasco. En 1947, los anunciantes y patrocinadores lograron que el programa pasara a la emisora CMQ, para que tuviera una mayor radio audiencia. Se hacía en vivo a las 8 y 30 de la noche, tres veces por semana, y se transmitió hasta 1961 de forma ininterrumpida. Ni siquiera dejó de hacerse cuando dos de sus actores fallecieron casi simultáneamente. En total se grabaron 19 temporadas y más de 300 programas, la mayoría de los cuales se pueden encontrar hoy en internet.

El elenco lo integraban Aníbal de Mar, Leopoldo Fernández (1904-1985), Mimí Cal (1900-1978), Miguel Ángel Herrera (1920-2003), Adolfo Otero (1893-1958) y Wilfredo Fernández (1924-2005), quienes interpretaban, respectivamente, al Tremendo Juez, José Candelario “Tres Patines”, Luz María “Nananina”, el gallego Rudecindo Caldeiro y Escobiña y el Secretario. En algunas ocasiones, este último lo hizo Julito Díaz (1890-1958). A los caracteres anteriores se incorporó en algunas ocasiones Simplicio Bobadilla y Comejaiba, al que ponía la voz Edwin Fernández (1928-1997).

Aparte de su actividad en la radio, Cástor Vispo escribió guiones para algunas películas: Hitler soy yo (1944), Tiburcio Santamaría: El vigilante poeta de la 9ª Estación de Policía (1948) y La verdad desnuda. Asimismo, varias comedias suyas fueron representadas en el Teatro Martí por la compañía de teatro de Leopoldo Fernández. Conjuntamente con su trabajo en La Tremenda Corte, este y Aníbal de Mar desarrollaron una exitosa labor en el cine y la televisión. Protagonizaron la comedia musical Hotel de muchachas (1951) y en 1955 empezaron a hacer en CMQ TV El Show de Pototo y Filomeno, que incluía música en vivo y segmentos humorísticos. Su popularidad propició que el programa fuera presentado en los centros nocturnos habaneros Sierra y Montmartre, así como la grabación de dos discos y la participación de la pareja en otra película, ¡Olé Cuba! (1957). El programa televisivo tuvo mucha aceptación en países como Puerto Rico, Venezuela, Colombia, República Dominicana, Panamá y Perú, que fueron visitados por los miembros del reparto y donde fueron aclamados.

(En la foto después de Anibal de Mar está Federico Piñeiro. Federico Piñero era la  otra parte del dúo humorístico  formado por Alberto Garrido y Federico Piñeiro con los personajes de Chicharito y Sopeira. Comentario del Bloguista de Baracutey Cubano)

Cada episodio se iniciaba con una frase dicha por el Secretario: “El Tremendo Juez de la Tremenda Corte va a resolver un tremendo caso”. Se seguía un esquema fijo, en el cual intervenían el juez, el acusado y los acusadores, y se juzgaba siempre algún delito cometido por el escurridizo Tres Patines. En realidad, los guiones no se basaban tanto en esos delitos, sino en la habilidad de este para eludir la justicia. Los casos se nombraban con una palabra a la que se le añadía la terminación “cidio”: galleguicidio, sobrinicinio, poeticidio, adivinicidio, relampaguicidio… Aunque se partía de un libreto, también había margen para la improvisación. Hay que recordar que la mayor parte de los integrantes del elenco provenían del teatro vernáculo, de modo que estaban bien entrenados para hacerlo. Esa capacidad de improvisar se advierte en algunos episodios, en los que algunos de los actores no pueden aguantar la risa.

Su humor se conserva vigente

Pese a que han transcurrido casi seis décadas de que dejó de transmitirse, La Tremenda Corte continúa escuchándose y siegue siendo popular en muchos países de la América hispana. Eso se debe, en primer lugar, a que su humor se conserva vigente. Algo poco usual en una comedia, un género que suele trabajar a partir de materiales perecederos. Es además un humor blanco, liviano, pues conviene recordar que Cástor Vispo creó el programa para hacer que los cubanos olvidaran un poco la guerra que entonces se libraba en Europa.


Aunque es muy criollo, el humor de La Tremenda Corte no se apoya mucho en el costumbrismo. Tampoco recurre a la vulgaridad ni al doble sentido. Logra hacer reír con inteligencia, con fineza y con los juegos de palabras y retruécanos a los que Tres Patines era muy dado:

Juez: En fin, Nananina, ¿qué le hizo a usted Tres Patines?
Nananina: Me estafó un peso, señor Juez.
Juez: ¿Cómo que se lo estafó?
Nananina: Tomándome el pelo. Me cobró un peso para darme el pase para los terminales. Y usted sabe, yo le jugué y no me saqué nada.
Tres Patines: Porque los adivinos serios y científicos como yo no damos los números para los terminales, señora.
Nananina: ¿Y entonces para qué me los dio a mí?
Tres Patines: Señora, por Dios, lo que yo le di a usted fue un número que no existía para que se diera cuenta de eso precisamente. Un número imposible de jugar.
Nananina: ¿Imposible de jugar por qué? Lo que usted me dijo fue que jugara el 9 con pase para el 75.
Tres Tapines: Mira a ver, eso no existe.
Juez: ¿Por qué no existe, Tres Patines? ¿No existe el número 9?
Tres Patines: Sí.
Juez: ¿Y no existe el 75?
Tres Patines: También, pero lo que no existe es el 9 con pase para el 75.
Juez: ¿Por qué?
Tres Patines: ¿Por qué va a ser, compadre? ¿Qué cosa es el 9?
Juez: El 9 es elefante.
Tres Patines: ¿Y el 75?
Juez: Cinematógrafo.
Tres Patines: ¿Y cuándo tú has visto un elefante que tenga pase para un cinematógrafo? No hay portero que lo deje entrar, aunque pague la entrada, chico.
Juez: Bueno, está bien. Pero aquí dice que usted le cobró un peso a Nananina.
Tres Patines: Sí.
Juez: Usted le cobró el peso, y el peso sí existía, ¿verdad?
Tres Patines: Sí, pero yo le cobré el peso a ella para darle una lección. Porque a los adivinos científicos no se les pide el número para los terminales.
Nananina: ¿Usted lo quiere más caretudo, señor Juez?
Juez: Bueno, Nananina, Tres Patines tiene un poco de razón.
Tres Patines: No, un poco no, una gran cantidad razonable.
Juez: Yo le doy la cantidad que yo crea.
Tres Patines: All right, pero no me diga un poco, no me regatee.
Juez: Nananina, Tres Patines tiene un poquito de razón. ¿Qué le parece? ¿Le gusta? Yo digo la cantidad que a mí me parezca, señor. Porque eso de ir a un adivino para…
Tres Patines: Sí, hombre.
Juez: Cállese la boca. ¿Qué pasa?
Tres Patines: No, que veo que me estás defendiendo en parte.
Juez: Lo estoy defendiendo, pero si sigue así no lo voy a defender más.
Tres Patines: Pero es que dices que no tenga razón. Tú mismo estás haciendo para quitármela.
Juez: Yo no estoy haciendo nada para quitarle a usted nada, señor. Cuando usted tiene la razón yo se la doy, porque soy justo con usted.
Tres Patines: Cuando yo la tengo, no necesito que me la des porque ya la tengo, chico.
Juez: No, señor.
Tres Patines: ¿Me vas a dar lo que yo tengo?
Juez: Yo se la doy cuando usted la tiene, pero cuando no la tiene no se la doy.
Tres Patines: Ahí está, mira a ver. Cuando no la tengo es cuando me la tienes que dar. ¿Es la verdad o no es la verdad?

A lo antes apuntado hay que añadir que el programa contaba con unos diálogos incisivos, cortos e ingeniosos, así como con unas situaciones que, a pesar de su sencillez, poseían suficientes ingredientes para mantener el interés y provocar la risa y, a menudo, la carcajada. Otro acierto del programa era el profesionalismo del elenco, en el cual se destacaban de manera especial Aníbal de Mar y Leopoldo Fernández. El de La Tremenda Corte era, en fin, un concepto del humor adelantado a su tiempo. Ahí está la clave de por qué hoy sigue entreteniendo y gustando a audiencias de diferentes nacionalidades y generaciones.

Tras la cancelación de La Tremenda Corte, Aníbal de Mar, Mimí Cal y Leopoldo Fernández se fueron al exilio. Fuera de Cuba hubo intentos por resucitar aquel exitoso programa. A mediados de los 60, una emisora de Monterrey, México, empezó a transmitir los episodios grabados en Cuba. La buena acogida del público hizo que se creara una versión para la televisión. Se emitía una vez a la semana y duraba media hora. Del elenco original solo repitieron Aníbal de Mar y Leopoldo Fernández. Mimí Cal, que residía en Miami, rehusó tomar parte. Solo se realizaron tres temporadas y media, debido a que los costos de producción resultaron demasiado altos para la cadena, a lo cual se sumó la falta de un patrocinio fuerte.

En 1969, Panamericana Televisión, de Perú, compró los capítulos filmados y los derechos de emisión. Asimismo, contrataron por una corta temporada a Leopoldo Fernández para hacer otra variante del programa, El guardia Tres Patines, en la que el actor caracterizaba a un policía despistado. El espacio no tuvo mucha difusión y tampoco trascendió fuera del ámbito local. Hubo todavía una última y poco afortunada tentativa de adaptar el personaje en Tres Patines en su salsa (1970). Tras realizarla, el actor se fue a Estados Unidos, donde continuó trabajando.

El éxito que alcanzó en su momento La Tremenda Corte era algo imposible de repetir. En primer lugar, faltaba su creador, Cástor Vispo, quien hasta su muerte permaneció en Cuba. Por otro lado, el elenco, a excepción de Aníbal de Mar y Leopoldo Fernández, era otro. Nada podrá sustituir a aquel clásico de nuestra radio, que hoy se continúa escuchando y que se resiste a envejecer.

© cubaencuentro.com

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