Video: Libertad de prensa en Cuba: Cómo Castro la destruyó // La hora de la unanimidad totalitaria. Pedro Pablo Arencibia argumenta en contra de algunos mitos castristas
26 de septiembre, 2026
Libertad de prensa en Cuba: Cómo Castro la destruyó // La hora de la unanimidad totalitaria
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Nota del Bloguista del blog Baracutey Cubano
Excelente video pero deseo hacer dos señalamientos:
La Constitución de 1940 admite temporalmente la censura de prensa cuando admite la suspensión de las garantias Constitucionales, las cuales se suspenden en determinadas y extraordinarias circunstancias; veamos:
Tomado de
https://pdba.georgetown.edu/Constitutions/Cuba/cuba1940.html
Sección segunda. De las garantías constitucionales
(fragmento)
Art. 41- Las garantías constitucionales de los derechos reconocidos en los artículos veintiséis, veintisiete, veintiocho, veintinueve, treinta (párrafos primero y segundo), treinta y dos, treinta y tres, treinta y seis, y treinta y siete (párrafo primero) de esta Constitución podrán suspenderse, en todo o en parte del territorio nacional, por un período no mayor de cuarenta y cinco días naturales, cuando lo exija la seguridad del Estado, o en caso de guerra o invasión del territorio nacional, grave alteración del orden u otros que perturben hondamente la tranquilidad pública.
La suspensión de las garantías constitucionales sólo podrá dictarse mediante una Ley especial acordada por el Congreso, o mediante Decreto del Poder Ejecutivo; pero en este último caso en el mismo Decreto de suspensión se convocará al Congreso para que, dentro de un plazo de cuarenta y ocho horas y reunido en un solo Cuerpo, ratifique o no la suspensión, en votación nominal y por mayoría de votos. En el caso de que el Congreso así reunido vetase en contra de la suspensión, las garantías quedarán automáticamente restablecidas.
La Constitución de 1940 ya se había restablecido con las elecciones del 1 de noviembre de 1954; no obstante los llamados Estatutos Constitucionales de Batista de marzo o abril de 1952 no iban en contra de la mencionada Constitución según sentenció el Tribunal de Garantías Constitucionales en votación de 10 votos contra 5. En el artículo del Dr. Alberto Luzárraga ( sobresaliente abogado y banquero INTERNACIONAL cubano) titulado EL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL Y SU ORGANIZACION: UNA PROPUESTA DE REFORMA, se lee:
¨...Aunque sin duda hubo buenas sentencias, aparentemente el tema constitucional no cobró suficiente importancia en la conciencia popular ni en el Tribunal en sí. Este efecto se palpó a raíz del 10 de Marzo cuando por una votación de 10 contra 5 el Tribunal de Garantías (por sentencia #127 de 17 de Agosto de 1953) desestimó el recurso interpuesto por 25 ciudadanos contra los Estatutos Constitucionales promulgados por Batista...¨
Hago la observación de que los miembros de ese tribunal no estaban supeditados a Batista ni habían sido nombrados por Batista para ejercer esa responsabilidad. Sería interesante conocer los argumentos de los que votaron a favor de desestimar el recurso y los argumentos de los que votaron en contra. Tampoco he conocido de que Batista haya tomado represalias contra los 5 magistrados que votaron en contra de sus Estatutos.
El 1 de noviembre de 1954 se efectuaron elecciones políticas generales pluripartidistas que pese al retraimiento de parte de la Oposición política, se eligieron 18 senadores y 16 Representantes a la Cámara que eran de la Oposición política; con la toma el 24 de febrero de 1955 de la Presidencia por el candidato electo Fulgencio Batista se restableció automáticamente la Constitución de 1940 en virtud que los Estatutos Constitucionales o Ley constitucional de 1952 disponía en su Artículo 256, y de acuerdo con la modificación que se le hiciera por Decreto Ley No. 1133, del 30 de octubre de 1953 (Gaceta Oficial, 6 de noviembre de 1953, Edición Extraordinaria No. 90) que la Constitución de 1940 sería restablecida a partir de la fecha en que tomara posesión del mando del país el presidente electo..
Pedro Corzo entrevista al relevante historiador Manuel Marques Sterling (año 2008); hijo de Carlos Marques Sterling, quien fuera un destacado político opositor a Batista . En el intervalo 20:25 a 21:07 el historiador afirma que Fulgencio Batista restauró la Constitución de 1940
En mi libro La Historia de Cuba que te ocultaron y otros temas, página 364, añado más argumentos sobre la restitución de la Constitución de 1940 por Fulgencio Batista después de los dos golpes de Estado que se llevaron a cabo el 10 de marzo de 1952:
En otro orden de cosas deseo señalar que en Cuba la distribución de la riquezaa era de las mejores en Latinoamérica según observó el economista marxista mexicano Juan Antonio Noyola Vázquez; la bibliografía está en mi libro La Historia de Cuba que te ocultaron y otros temas: Sobre la distribución de la riqueza en Cuba antes de 1959, comparada con la distribución de la riqueza en los demás países de Latinoamérica:
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La libertad de expresión, si quiere ser verdadera, tiene que desplegarse sobre todos y no ser prerrogativa ni dádiva de nadie. Tal es el caso. No se trata de defender las ideas del Diario de la Marina; se trata de defender el derecho del Diario de la Marina a expresar sus ideas. Y el derecho de miles de cubanos a leer lo que consideren digno de ser leído. Por esa plena libertad de expresión y de opción se luchó tenazmente en Cuba. Y se dijo que si se comenzaba por perseguir a un periódico por mantener una idea, se terminaría persiguiendo todas las ideas. Y se dijo que se anhelaba un régimen donde tuvieran cabida el periódico Hoy, de los comunistas, y el Diario de la Marina, de matiz conservador. A pesar de ello, el Diario de la Marina ha desaparecido como expresión de un pensamiento. Y el periódico Hoy queda más libre y más firme que nunca.Evidentemente el régimen ha perdido su voluntad de equilibrio.
Para los que anhelamos que cristalice en Cuba, de una vez por todas, la libertad de expresión. Para los que estamos convencidos de que en esta patria nuestra la unión y la tolerancia son esenciales para llevar adelante los más limpios y fecundos ideales, la desaparición ideológica de otro periódico tiene una triste y sombría resonancia. Porque, preséntesele como se le presente, el silenciamiento de un órgano de expresión pública, o su incondicional abanderamiento en la línea del gobierno, no implica otra cosa que el sojuzgamiento de una tenaz postura crítica. Allí estaba la voz y allí estaba el argumento. Y como no se quiere, o no se puede, discutir el argumento, se hizo imprescindible ahogar la voz. Viejo es el método, bien conocido son sus resultados.
He aquí que va llegando a Cuba la hora de la unanimidad: la sólida e impenetrable unanimidad totalitaria. La misma consigna será repetida por todos los órganos publicitarios. No habrá voces discrepantes, ni posibilidad de crítica, ni refutaciones públicas. El control de todos los medios de expresión facilitará la labor persuasiva: el miedo se encargará del resto. Y, bajo la vociferante propaganda, quedará el silencio. El silencio de los que no pueden hablar. El silencio cómplice de los que, pudiendo, no se atrevieron a hablar.
Pero, se vocifera siempre, la patria está en peligro. Pues si lo está, vamos a defenderla haciéndola inatacable en la teoría y en la práctica. Vamos a esgrimir las armas, pero también los derechos. Vamos a comenzar por demostrarle al mundo que aquí hay un pueblo libre, libre de verdad, donde pueden convivir todas las ideas y todas las posturas. ¿O es que para defender la justicia de nuestra causa hay que hacer causa común con la injusticia de los métodos totalitarios? ¿No sería mucho más hermoso y más digno ofrecer a toda la América el ejemplo de un pueblo que se apresta a defender su libertad sin menoscabar la libertad de nadie, sin ofrecer ni la sombra de un pretexto a los que aducen que aquí estamos cayendo en un gobierno de fuerza?
Lamentablemente, tal no parece ser el camino escogido. Frente a la sana multiplicidad de opiniones se prefiere la fórmula de un solo guía y una sola consigna, y una total obediencia. Así se llega a la unanimidad totalitaria. Y entonces ni los que han callado hallarán cobijo en su silencio. Porque la unanimidad totalitaria es peor que la censura. La censura nos obliga a callar nuestra verdad; la unanimidad nos fuerza a repetir la mentira de otros. Así se nos disuelve la personalidad en un coro colectivo y monótono.
Y nada hay peor que eso para quienes no tienen vocación de obedientes rebaños
Etiquetas: 1959, apoyo, Batista, C-40, censura, Cpnstitución de 1940, cuba, destrucción, destruyó, eliminó, fidel castro, Fulgencio Batista, libertad de prensa, prensa, radio, restauración, revista Bohemia, Revolución, televisión, unanimidad
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