martes, octubre 28, 2025

Algunas versiones de la desaparición o muerte del Comandante Camilo Cienfuegos quién podria ser una potencial y peligrosa alternativa a los Castro

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

La muerte del Comandante  Camilo Cienfuegos Gorriarán  fue extremadamente  beneficiosa a Fidel y a Raúl Castro,  ya fuera Camilo  comunista o no; cómplice  fiel o infiel a Fidel Castro, conspirador o no  contra la naciente tiranía Castrista, buena persona o mala persona, etc., pues Camilo era una potencial y peligrosa  alternativa a los Castro ya que tenía  gran valor personal, carisma verdadero, arraigo en las Fuerzas Armadas Revolucionarias y una  gran simpatía y popularidad dentro de gran parte del pueblo cubano. 

Tampoco debemos olvidar que detrás de Fidel Castro estaban los experimentados  operativos  de  la Inteligencia del partido comunista de Cuba que respondía a  Fabio Grobart; entre los que se encontraban Osvaldo Sánchez Cabrera, Ramón Nicolau González, Flavio Bravo Pardo,  Víctor Pina Cardoso y otros:

En esta foto, de la mal llamada Caravana de la Libertad,  se encuentra Víctor Pina Cardoso detrás de Camilo Cienfiegos, Fidel Castro y Huber Matos; hay otra foto  donde Pina Cardoso está delante e inclinado  diciéndole algo al que parece ser  Sánchez Cabrera 

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Elieser El Bayardo

Mayo, 2025

Camilo Cienfuegos Héroe o Villano

 El Matarrelatos

27 de octubre de 2025

La VERDAD OCULTA del Último Vuelo de Camilo Cienfuegos

El restimoniante Jaime Costa Chávez ¨El Catalancito¨  fue víctima de un derrame cerebral al cual sobrevivió;  había sido  asaltante al Cuartel Moncada, expedicionario del yate Granma y  y en la guerrilla de Sierra Maestra, en donde alcanzó el grado de Comandantela  El presunto testimonio  está más extenso al final de este post.

Como Mataron a Camilo Cienfuegos.un testigo Directo cuenta...

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DE LOS ARCHIVOS DEL BLOG BARACUTEY CUBANO

Documental: ¿Asesinaron a Camilo?


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DESMITIFICANDO UN MITO

Por Aldo Rosado-Tuero
28 de marzo de 2018


En estos días he observado atónito el resurgir en las redes sociales el mito de que Camilo Cienfuegos “el Comandante bueno, carismático y noble”—así lo calificó alguien en Facebook—era anticomunista y por eso Fidel lo mató o lo mandó a matar. En esa discusión se airearon las más increíbles y disparatadas tesis—sin que nadie aportara una sola prueba, sobre el apoyo de Camilo a Hubert Matos, sobre que Camilo y Raúl eran enemigos desde la Sierra, que si a Camilo lo mató Raúl o el “Comandante Pancho” y hasta—ríanse—que fue Vilma Espín quién le descerrajó un tiro.

Como periodista y como combatiente que he dedicado tres cuartas partes de mi vida a combatir la tiranía castrista y que además conocí a Camilo Cienfuegos, no puedo soportar en silencio tanta cháchara intrascendente que trata de dignificar al más fiel perrito faldero que ha tenido Fidel Castro, a un esbirro que veía por el culo de su amo Fidel y quién servilmente en un juego de béisbol entre revolucionarios se negó a integrar el equipo que enfrentaba al equipo en que jugaba Fidel Castro con la más abyecta y “chicharrona” frase que yo he escuchado jamás: “Contra Fidel, ni en la pelota”.


(Camilo Cienfuegos y Fidel Castro. Fidel fue el pitcher o lanzador y Camilo el cather o receptor del equipo ocasional de béisbol ¨Barbudos¨, Comentario añadido por el bloguista de Baracutey Cubano))

¿Por qué iba Fidel a desaparecer a su más fiel cachanchán?

El mito tiene su génesis en la idea de uno de los “cerebros” de la CIA, que cuando se fue a inaugurar la planta de radio que la agencia le financió a Hubert Matos, se le ocurrió que tal vez se pudieran ganar a algunos militares castristas lanzando el bulo de que Camilo estaba de acuerdo con Hubert Matos y que por eso Fidel lo hizo matar y lo desapareció.

Ese mito, sin ninguna prueba que lo legitime, apoyado por la propaganda de la CIA, ha aumentado entre las nuevas generaciones, a pesar de que los oficiales que acompañaron a Hubert Matos el 21 de octubre de 1959,  han negado rotundamente la versión de que Camilo se entrevistó con Hubert a solas.
 En Nuevo Acción hemos publicado las declaraciones de quién fuera capitán ayudante del regimiento Agramonte y por ende de Huber Matos, Roberto Cruz Zamora (en EE.UU.=Roberto Cruzamora), que también fueron profusamente difundidas por el Miami Herald y por la radio, en que Roberto narra cómo fue la detención de Hubert por Camilo   y la despótica postura de quien en aquel momento era el Jefe del ejército castrista y el más fiel esbirro del tirano Fidel Castro.

(Hubert Matos al frente e inmediatamente detrás se encuentra el también detenido Roberto Cruz Zamora)

Olvidan los que propagan y defienden el mito la postura de Camilo antes y después del 21 de octubre de 1959. Su actitud despótica de ese día, su discurso en la terraza Norte del Palacio Presidencial solamente unos días después de meter a Hubert y sus oficiales en la cárcel (leer debajo el texto de ese discurso) otras pruebas que mostraré hoy que desmienten la falsa propaganda en favor de Camilo Cienfuegos, uno de los más fieles cancerberos del castrato.

Como una foto vale por mil palabras aquí les mostraré unas cuantas fotos que desconstruyen totalmente el mito del “Camilo bueno”.

La foto que encabeza este artículo fue tomada el 21 de octubre, después que Camilo había detenido y enviado para la prisión de La Cabaña a Hubert Matos y sus oficiales y en ella aparece Camilo junto a Fidel—que había mandado a su perro de presa adelante—y ambos denostaron y llamaron a Hubert TRAIDOR.


La foto de arriba de este párrafo es la copia de una nota manuscrita de Camilo Cienfuegos al periódico Castrista “Debate” dando las gracias al pueblo camagüeyano por “haber ayudado a desbaratar la nueva traición a la patria”

(En el mismo año 1959  la avioneta o helicoptero en que viajaban Raúl Castro y otras personas tuvo que hacer un aterrizaje forzoso en la Ciénaga de Zapata  y Raúl Castro estuvo perdido unas horas ; se inició la búsqueda y fue precisamente, si mal ni recuerdo pero  esto que escribo fue un reportaje de esa época en la revista Bohemia, Camilo Cienfuegos el que encontró a Raúl Castro. Comentario del Bloguista de Baracutey Cubano)

Y en esta otra foto (arriba) es la que desmiente gráficamente la “histórica enemistad de Raúl y Camilo que viene desde  la Sierra”. En ella están juntos disfrutando de unas vacaciones los dos comandantes más culpables después del tirano mayor por la destrucción de Cuba

Fue precisamente el ya difunto Roberto Cruzamora (ver foto de arriba  en la que aparece Roberto detrás de Huber cuando iban presos para La Habana, y quién compartió celda con Hubert por  7 años, quién hablando del tema me dijo: “Para probar que Fidel es el diablo que es, no hay que inventarle nada. Basta con los horrores que ha hecho. Inventarle  mentiras, solo debilita nuestros argumentos ante los no cubanos, que al descubrir esas mentiras dudarán de las verdades de los crímenes reales del castrismo”

Texto del último discurso de Camilo Cienfuegos después de tomar prisionero a Hubert Matos y demás oficiales del Regimiento Agramonte, los tilda de traición y respalda la revolución:

““Tan altos y firmes como la Sierra Maestra son hoy la vergüenza, la dignidad y el valor del pueblo de Cuba en esta monstruosa concentración frente a este Palacio, hoy revolucionario, del pueblo de Cuba […] Tan alto como el Pico invencible del Turquino, es hoy y será siempre el apoyo de este pueblo cubano a la Revolución que se hizo para este pueblo cubano […] Se demuestra esta tarde que no importan las traiciones arteras y cobardes que puedan hacer a este pueblo y a esta Revolución, que no importa que vengan aviones mercenarios tripulados por criminales de guerra y amparados por intereses poderosos del gobierno norteamericano, porque aquí hay un pueblo que no se deja confundir por los traidores; aquí hay un pueblo que no le teme a la aviación mercenaria […]

Porque sabemos que este pueblo cubano no se dejará confundir por las campañas hechas por los enemigos de la Revolución, porque el pueblo cubano sabe que por cada traidor que surja habrá mil soldados rebeldes que estén dispuestos a morir defendiendo la libertad y la soberanía que conquistó este pueblo […]  Porque para detener esta Revolución cubanísima tiene que morir un pueblo entero, y si esto llegara a pasar serían una realidad los versos de Bonifacio Byrne: Si desecha en menudos pedazos se llega a ver mi bandera algún día… ¡nuestros muertos alzando los brazos la sabrán defender todavía! […] que no piensen los que envían los aviones, que no piensen los que tripulan los aviones que vamos a postrarnos de rodillas y que vamos a inclinar nuestras frentes. De rodillas nos pondremos una vez, y una vez inclinaremos nuestras frentes, y será el día que lleguemos a la tierra cubana, que guarda veinte mil cubanos para decirles: ¡Hermanos, la Revolución está hecha, vuestra sangre no cayó en balde!” (Fin de la cita)

¿Son estas las palabras de un tipo que estaba de acuerdo con Huber Matos? ¡Por Dios, tengan un poco más de seriedad!

Los hechos demuestran históricamente que Fidel no tenía por qué desaparecer a su más fiel esbirro que lo seguía como un perrito faldero, mientras disfrutaba de sus vicios más conocidos: “ron, mujeres y pelota”, como le dijera en su cara el 21 de octubre de 1959 uno de los oficiales que eligieron ir a la cárcel con Hubert Matos. La hechos históricos deben de prevalecer sobre la propaganda. Que Fidel—al igual que Raúl—era  capaz de asesinar a sus mejores amigos y colaboradores no cabe la menor duda, pero Camilo no le dio en vida nunca una sola muestra para que dudara de su absoluta y perruna lealtad.

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EL 21 DE OCTUBRE DE 1959 EN CAMAGÜEY

(Camilo Cienfuegos, Fidel Castro y Húber Matos  en la mal llamada Caravana de La Libertad en enero de 1959)

Por Roberto Cruzamora *

El 21 de octubre de 1959 pudo haberse evitado la tragedia que ha agobido al pueblo de Cuba durante más de 47 años. Aquel día, en Camagüey, estaban dadas todas las condiciones para liquidar el balbuciente castrismo. Huber Matos tenía el apoyo decicido de oficiales y tropa del Regimiento Agramonte y demás escuadrones de la provincia, así como de las federaciones obreras, campesinas y estudiantiles a nivel provincial.

La opinión pública de Camagüey ya estaba recelosa de Castro y algo parecido ocurría en el resto de la isla,  incluyendo a altos dirigentes del Movimiento 26 de Julio, el gobierno y jefe militares de otras provincias, con las que conversábamos abiertamente del rechazo al cáncer del comunismo que hacía metástasis más y más en el cuerpo sano de la revoluciónn
nacionalista.

Liquidado Castro, ¿ qué habría pasado? Cierta confusión en los primeros momentos. pero ¿habría podido el a la sazón impopular sustituto Raúl Castro, resistir con éxito la sublevación del Ejército Rebelde y el estado de conciencia nacional contra la instauración del comunismo? ¡No! Muerto y denunciado el plan “melón” de Fidel, habría muerto al nacer ese monstruo híbrido estratégico de los Castro y la revolución habría vuelto  a los cauces que la originaron.

Esa fue una ocasión digna de mejor suerte protagónica. Hubo, sin embargo, ausencia total de liderazgo por parte de Huber Matos, a quién apoyé entonces sin mirar consecuencias y de lo cual aún 
hoy no me arrepiento, a sabiendas de que Matos fue una bandera que se deshizo entre las manos de los que la sosteníamos, estrujada y raída por el efecto erosivo del tiempo.

(Foto histórica del traslado de los detenidos en Camagüey el 21 de octubre de 1959. En primer plano a la derecha, Huber Matos, inmediatamente detrás  de él Roberto Cruzamora. Ambos ya fallecidos)

No se puede hablar de la coyuntura histórica que analizamos sin hablar de la conducta de su principal fugura, Matos. Las coyunturas históricas marcan a sus protagonistas. Matos lleva sobre sus hombros y su conciencia la terrible carga de su actitud vacilante e irresoluta. Su carta a Fidel y la declaración grabada en su voz el 21 de octubre en horas de la mañana, leídas ambas retrospectivamente, nos hacen exclamar: ¡Ojalá que nunca las hubiera hecho! Son un largo dedo índice que lo inculpa y explica sicológicamente por qué nos ordenó a los oficiales y a la tropa que nos disparáramos “bajo ningún concepto” para evitar “derramamientos de sangre”. Esa actitud era propia de un Ghandi, no de un comandante militar defenestrado en público por Castro, quién entró en el Regimiento Agramonte rodeado de una turba que movilizó en las calles de Camagüey y con sólo unos pocos escoltas que trajo de La Habana.

El trabajo sucio de perfecto sicario lo realizó Camilo Cienfuegos. Arrestó a un Matos inerme-que intentó ser conciliador- con actitud descompuesta y peyorativa. No tuvo en cuenta siquiera que lo hacía  en la casa y delante de la familia de quien se rendía sin oponer la menor resistencia.

(Huber Matos en un acto  conmemorando el nacimiento de la República de Cuba el 20 de mayo de 1902. Foto de dos o tres años antes de fallecer)

Ahora Matos, dice que Camilo tuvo una conversación privada con él en su dormitorio. Como testigo que permaneció todo el tiempo junto a Matos, puedo jurar que esta conversación no tuvo lugar, pues Camilo nunca estuvo a solas con Matos. Dice Matos que Camilo le envió dos notas a la prisión. Como  único compañero de celda de Matos que nunca se separó de él, puedo jurar que esas notas jamás se recibieron en prisión. Hay que tener en cuenta  que en aquellos años la confianza recíproca entre Matos y y yo era notoria.

La triste realidad es que Camilo-ya en la oficina central de la Jefatura del Regimiento-llegó tan lejos en calificativos de la peor especie contra Huber Matos que no se detuvo en su ensañamiento ni siquiera después  de haberlo quebrado emocionalmente. Como si todo eso no bastara, el ataque de Camilo a Matos desde el balcón del Palacio Presidencial el 26 de octubre de 1959 puede refrescar memorias olvidadizas sobre el mito de Camilo “El Bueno”.

La memoria de José Manuel Hernández, capitán del escuadron de Florida, y el sargento José García, nos exigen moralmente desde sus tumbas que digamos la verdad, por la que ellos se inmolaron de su propia mano el 21 de octubre, en gesto de protesta digna de recordación y encomio.

*  Roberto Cruzamora era el  capitán ayudante del Regimiento Ignacio Agramonte, cuando ocurrieron los hechos narrados el 21 de octubre de 1959. Recibió la condena  más larga después de la impuesta  a Huber Matos por aquellos hechos.

(Publicado en la edición del sábado 21 de octubre del 2006)
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Conversando con Hubert Matos - Sobre Camilo Cienfuegos (part. I)



Conversando con Hubert Matos - Sobre Camilo Cienfuegos (part. II)




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Habla un allegado a Camilo Cienfuegos

(Testimonio de Carlos Fariña Vargas,)

       
 (Osvaldo Sánchez Cabrera , uno de los agentes de la KGB o quizás del GRU (Inteligencia Militar de la URSS)  en Cuba y uno de los jefes del brazo armado del Partido Socialista Popular ( uno de los nombres que tuvo el partido comunista de Cuba)   al lado de Camilo Cienfuegos. Una de las versiones de la desaparición de Camilo Cienfuegos  apuntan a Osvaldo Sánchez como ejecutor del asesinato de Camilo. Osvaldo Sánchez  muere acidentalmente por ¨fuego amigo¨ cuando derribaron su avioneta cerca de Varadero. Nota del bloguista de baracutey Cubano)

Carlos Fariña Vargas, fotógrafo argentino, trabajaba en el diario La Prensa, de Lima, desde 1957. Un buen día se encontró con Agustín Tamargo, entonces subdirector de la revista cubana Bohemia, quien viajaba por algunos países de América Latina tratando de publicar trabajos que dieran a conocer la rebelión que tenía lugar en Cuba. Fariña supo así de las acciones contra el dictador Batista, del asalto al cuartel Moncada, y del alegato conocido como “La historia me absolverá”.

    Al igual que otros, simpatizó con aquella joven revolución, y llegó a cooperar en algunas actividades que lo conectaron con el exilio cubano en Lima. Aquí conoció a Hilda Gadea, entonces esposa de Ernesto Guevara, y le tomó fotos a la hija de ambos. Una de esas fotos se la obsequiaría después al Ché.

    A los pocos días de su llegada a La Habana en el año 1959, el jefe de la Revolución envió aviones de las fuerzas armadas a casi todos los países latinoamericanos para repatriar a los exiliados. Algunos presidentes de otros países también prestaron aviones con ese fin, como fue el caso de Honduras, de donde regresaron unos 200 cubanos. Perú fue el último país adonde se envió por exiliados cubanos, debido a presiones del Ché, quien vivía en Cuba con Aleida March y no deseaba un reencuentro con Hilda. Pero antes de terminarse enero llegó el vuelo desde Lima con los exiliados cubanos, y con dos latinoamericanos simpatizantes de la nueva revolución: Carlos Fariña y el periodista chileno Orlando Contreras.

    La acogida en el aeropuerto de la fuerza aérea, en Marianao, al fondo del campamento de Columbia, fue muy efusiva y emocionante. Uno de los repatriados del mismo vuelo, con la espontaneidad característica de los cubanos, se llevó a los dos extranjeros a comer a su casa; allí durmieron y, al día siguiente, Carlos y Orlando se fueron caminando hasta el hotel Hilton, en el Vedado: un foco de ebullición desde donde el Comandante por esos días dirigía el país. Al llegar al hotel fueron directo al baño, para encontrarse nada menos que con Tamargo, que entonces dirigía el noticiero del canal 11. En esa primera visita al todavía hotel Habana Hilton, Orlando y Carlos quedaron muy impresionados al ver que en fecha tan temprana ya se transmitía televisión a colores en Cuba .

    Se dirigieron los tres a buscar un hotel en la calle Prado, donde Agustín los presentó con Riera, un dirigente de la Asociación de Cafetaleros. Fue este señor quien, al saber que eran periodistas, decidió llevarlos con Camilo Cienfuegos, el Jefe del Estado Mayor del Ejército Rebelde. Así que a las pocas horas de estar en Cuba conocieron al legendario guerrillero y le ofrecieron sus servicios. Cuando le presentaron al fotógrafo, Camilo soltó enseguida una de las suyas: ¡Coño, otro argentino más! ¡Si ya tenemos bastante con el Ché Güevara! (así decía, pronunciando la u). Y después de pocas palabras más, les dijo algo que nunca supieron si fue orden o ruego: ¡Encárguense del Negociado de Prensa y Radio!

    Para ocupar esa responsabilidad se requería que fueran oficiales del ejército rebelde, y Camilo los propuso a ambos como Segundos Tenientes ante el presidente Urrutia, quien estaba encargado entonces de tales nombramientos; por supuesto Urrutia los nombró de inmediato. Orlando Contreras se iría después para la Voz del INRA, una estación de radio dedicada a informar sobre los logros de la Reforma Agraria, y con el tiempo llegó a ser un periodista muy conocido en la Isla.

    Por su parte, Fariña en lo adelante estuvo siempre al lado de Camilo; andaba con él todo el día y todos los días, para arriba y para abajo, inspeccionando regimientos o simples puestos de soldados, en misiones y en transgresiones, y pudo conocer muy bien y admirar profundamente al hombre cuya valentía sólo era comparable a su simpatía. Casi se convirtió en su guardaespaldas.

    Realizaron juntos un sinfín de correrías y trabajos por toda la isla. ¡Deja la cámara y agarra el fusil! —solía decirle Camilo. En broma, porque él también valoraba el trabajo del fotógrafo. Una vez, en Las Villas, llegaron a un puesto militar y Camilo, siguiendo lo que ya era su costumbre, entró por el fondo saltando la cerca de alambre de púas. A Carlos no le quedó otro remedio que seguirlo, aunque eso podía significar que las postas les dispararan. El único soldado presente, de guardia en la entrada principal, los reconoció enseguida. El jefe del puesto no estaba cumpliendo sus funciones, se había ido nada menos que para la playa. Camilo pidió el libro de partes, y escribió que aquel soldado que estaba cumpliendo su deber era ascendido a Teniente y por lo tanto quedaba al mando de la unidad, mientras que el Jefe de la Unidad era degradado. El teniente así castigado había peleado en la Sierra, y después, en La Habana, el Comandante le buscó un trabajo bien remunerado fuera del ejército. Camilo tenía unos principios de justicia firmes y transparentes —me decía Carlos, pensativo.

    Fariña conoció a muchos de los hombres más allegados a Camilo. Por ejemplo, al jefe de su escolta, llamado Manolo. Había peleado al mando del héroe, y al parecer era tan arrojado como su jefe. Cuentan que en medio del fragor de la batalla solía pararse y gritarles a los soldados de Batista: ¡Casquitos, me van a coger la cabeza de la pinga!, llevándose la mano al sitio correspondiente. Tanto repitió eso, que le decían “Manolo Cabeza de Pinga”. Supo también Fariña que gran parte de la columna de Camilo fue enviada por Fidel en junio de 1959 a invadir Santo Domingo e iniciar la lucha guerrillera contra Trujillo (con la oposición, entonces todavía posible, de varios de los principales jefes revolucionarios). Buena parte de la columna desapareció, unos hombres muertos en combate y otros asesinados después de caer prisioneros.

    Un día se encontraban en Bayamo, en una cantina, y Camilo le preguntó: Oye, Ché, ¿tú eres comunista? Carlos le respondió que no, y Camilo prosiguió: ¡Yo tampoco, y si esto se jode, agarro mis escopeteros y cojo p´al monte otra vez! No viviría lo suficiente para hacerlo. Ese día estaban en un grupo, y además es de suponer que frases como esa las dijo también Camilo en otros lugares, con otra gente. No estaba en su naturaleza ocultarse para hablar nada, menos ocupando la posición que tenía. Un artículo suyo que había salido en Bohemia era muy claro en cuanto a sus opiniones, radicalmente contrarias al comunismo y a lo que llamaba el imperialismo soviético.

    En una oportunidad, avanzado ya el año 59, se encontraban en Varadero y recibieron la orden de presentarse en Santa Clara para participar en un acto en el Parque Central de esa ciudad. Camilo era de Yagüajay, un pueblo de esa provincia, donde además había alcanzado una de sus victorias más resonantes con el Ejército Rebelde; si era querido y admirado en toda Cuba, más lo era todavía en Santa Clara. Aunque salieron rápidamente, en un DC3 pilotado por quien entonces era conocido como El Casquito Lozano (ex piloto de Cubana de Aviación que en esos días manejaba el helicóptero de Camilo y después sería director de Aeronáutica Civil), llegaron tarde, porque se habían demorado en localizarlos. Eso no hubiese tenido mayor importancia, pero resulta que llegaron al acto en pleno discurso de Fidel, y cuando el pueblo reconoció a Camilo se volvió hacia él y corrió hacia el grupo que llegaba para vitorearlo, mientras Fidel seguía hablando para gente de espaldas que sólo se fue volteando a medida que Camilo se acercaba a la tribuna . El Gran Líder disimuló de momento el enojo. Pero después, reunidos en una casa de la ciudad (también estaba el Ché, que había hablado antes que Fidel), Camilo tuvo que aguantarle no sólo una fuerte reprimenda, sino toda una perorata sobre la importancia de que en una Revolución hubiera un solo líder para mantener la unidad de todo el pueblo, y el gran cuidado que debería tenerse en esos asuntos. Eso, a pesar de que era obvio que no había sido intención de Camilo quitarle público. Aquella situación, con Camilo, guarda cierta similitud con otra de muchos años después: cuando Gorbachov viajó a Cuba, El General Arnaldo Ochoa habló con él en ruso, frente a Fidel, que por unos momentos dejó igualmente de ser el centro de la atención. Fue un lapso breve, pero ese es el tipo de cosas que ciertas personalidades no perdonan.

    Doce días antes de la desaparición de Camilo, Fidel suprimió el Ministerio de Defensa y creó el de las Fuerzas Armadas. El resultado de esta decisión fue que tanto el Ejército Rebelde, como la Marina de Guerra y la Aviación, quedaron supeditados al nuevo ministerio, y por lo tanto Camilo se convirtió en subalterno de Raúl Castro. Ni corto ni perezoso, Raúl comenzó a “depurar” el ejército y ordenó dar de baja a centenares de guerrilleros, entre ellos buena parte de lo que quedaba de los soldados que habían combatido con Camilo, y a todos los miembros de su escolta, a los que mandó de regreso a sus lugares de procedencia.

    Camilo en esos días se movía prácticamente sin protección, aunque, confiado como era, el asunto no le preocupaba. Por eso, cuando partió de Camagüey por última vez, Manolo no iba con él. Los comunistas seguían tomando con rapidez todas las posiciones clave en el país, hasta que Huber Matos protestó por ello y le escribió la conocida carta a Fidel. Camilo estaba ajeno a estos acontecimientos; acompañado por Carlos Fariña, había estado quince días recorriendo la provincia de Oriente. Regresaron a la capital para el fin de semana.

    Carlos se encontraba hablando con Lozano cuando el comandante le dijo que se fuera a descansar, que se verían el lunes. Pero por algún presentimiento el fotógrafo fue al Estado Mayor al día siguiente. Como tenía los uniformes sucios, iba vestido de civil, y en un transporte militar, cosa prohibida desde hacía poco por una orden de Fidel. No obstante, no sólo lo dejaron pasar, sino que le pidieron darse prisa: tenía una citación de Camilo para presentarse lo antes posible en el Regimiento Agramonte (el que estaba bajo el mando de Huber Matos en Camagüey), y un recado de que el Capitán Teruel, ayudante de Raúl Castro, lo estaba buscando. Encontró a Teruel y se dirigieron al aeropuerto militar, al fondo de Columbia, donde había varios aviones preparados en disposición combativa. En uno de ellos partieron para el regimiento camagüeyano.     Carlos fue de inmediato a la oficina de Huber Matos, y allí estaba Camilo, sin camisa, sentado sobre el escritorio en forma de media luna de Huber Matos. A su lado había un arma queCamilo le había regalado a Huber, y que mucha gente conocía: un calibre 38 pequeño. En la cacha externa tenía grabada una bandera cubana, y en la interna una palabra que Camilo solía usar en broma con algunos de sus allegados: “Comevaca”. Era un regalo afectuoso, que aludía a la época guerrillera. Huber había agregado a su cartuchera un aditamento y usaba esta pistolita encima de la suya.

    Carlos le preguntó a Camilo qué sucedía. Eso bastó para que el comandante, siempre alegre y sonriente, manifestando una cólera inexplicable, le gritara: ¡Quién eres tú para preguntarme! Carlos lo miró serio y extrañado sin decir nada. Ante el silencio respetuoso de su ayudante, Camilo se calmó y le dijo que fuera a comer algo. Al lado de la oficina de Matos había un pequeño cuarto con un catre donde echarse a dormir un poco, cuando el natural exceso de trabajo y preocupaciones de un oficial de su rango en esos tiempos lo mantenía demasiadas horas en su oficina. Fariña iba retirándose, pero pudo escuchar cómo Camilo, asomado a la puerta de ese cuarto, decía: No te preocupes, Huber, yo voy a ser testigo de descargo a tu favor.

    Muchos piensan que si Fidel hubiera ido en persona a aprehenderlo, Huber Matos se hubiese defendido. Era un verdadero ídolo en su regimiento y todos sus soldados lo habrían apoyado. Pero el Máximo Líder envió a uno de los dos comandantes más prestigiosos (el otro era
el Ché), que era jefe de Huber por ser Jefe del Estado Mayor, y además su amigo. Ambos confiaban, confiaron, en la justicia revolucionaria que no era otra cosa que el arbitrio de Fidel: Camilo accedió a cumplir la orden de aprehensión y Huber a dejar que lo tomaran preso.

    Al fin Fariña supo por qué Camilo lo había mandado llamar: le solicitó que fuera a todas las emisoras provinciales de radio y grabara los programas transmitidos en los últimos diez días que habían contado con la participación de Matos. Era una orden de Fidel, quien pretendía rebuscar en las palabras del acusado cualquier cosa que le sirviera como prueba de la “traición” por la que ya había decidido condenarlo. Después de darle esta orden a Fariña, Camilo regresó a La Habana. Ramiro Valdés partía con el Comandante Matos y más de 40 de sus oficiales, en calidad de presos, al campamento de Columbia.

    Pero ocurrió un problema técnico: todavía las emisoras camagüeyanas transmitían en 50 ciclos y todos los aparatos con que contaba Fariña funcionaban en 60; de modo que no se podía grabar; tuvo que regresar a La Habana a buscar grabadoras apropiadas, en un automóvil de los que tenían decomisados en el regimiento de Huber.

    Obtenidos los equipos, Carlos se reportó en el Estado Mayor antes de volver a Camagüey, y se encontró con que Camilo se dirigía de nuevo a esa ciudad. El comandante le pidió que fuese en el avión con él, pero Carlos le explicó que tenía que devolver el automóvil, pues había dejado su firma por él en Camagüey, de modo que viajaron separados. Ese detalle quizás le salvó la vida al fotógrafo, pues de haber viajado con Camilo en el avión, probablemente hubieran regresado también juntos, en el vuelo del desenlace trágico.

    Jorge Enrique Mendoza, con algunos ayudantes, fue el encargado por Fidel de fabricar la supuesta conspiración de Huber. Camilo fue a Camagüey con la intención de interrogar a los hombres de Mendoza, de lo cual Raúl Castro tuvo conocimiento. ¿Qué información llevaba Camilo Cienfuegos para La Habana como resultado de su investigación? Nunca se sabrá; lo que sí se sabe bien es que Camilo no creía en la supuesta conspiración de Huber.

    En el último viaje Habana-Camagüey Camilo iba a volar con uno de sus ayudantes, el capitán Lázaro Soltura, pero Raúl Castro dispuso que Camilo viajara con Senén Casas Regueiro, que seguiría hasta Santiago después. ¿Por qué impidió Raúl que viajara el ayudante de Camilo, si sobraban plazas en el avión? Es uno de los detalles que se han convertido en incógnita. El avión en que regresaba Camilo para La Habana era un Cessna 310, bimotor. Salió con un soldado de escolta y el piloto, llamado Luciano Fariñas (el mismo apellido de Carlos pero con ese al final).

    Hay distintas versiones sobre el aparato de radio del avión; algunos afirman que no tenía o estaba defectuoso, y otros que funcionaba bien. El hecho es que, como dice Carlos, Camilo se montaba en cualquier cosa. El piloto Fariñas, entonces teniente, tenía alguna experiencia; en una ocasión Carlos y Camilo cayeron con él en las inmediaciones de Cayo Largo, accidente sin consecuencias debido a fallas del avión, en que Fariñas demostró habilidad y sangre fría. El vuelo, aquel 28 de Octubre, iba a durar unas dos horas. Nunca más fue visto el héroe popular, el Señor de la Vanguardia, el comandante rebelde más querido y más representativo de la idiosincrasia del cubano.

    A los 20 minutos de salir el avioncito de Camilo, despegó del mismo aeropuerto un Sea Fure, avión de fabricación inglesa que era el caza de hélice más rápido en la época. Salió con las armas descubiertas, y al regresar, se vio que el piloto había disparado los cañones y las ametralladoras; informó que lo había hecho para probar las armas. La posibilidad, el sentimiento de que le hubiera disparado a Camilo era tan fuerte, que Manolo “Cabeza de Pinga” lo obligó a ir con él en una lancha hasta donde decía haber disparado, y le exigía, encabronado y encañonándolo, que encontrara los cartuchos vacíos, cosa desde luego imposible en el mar. Al regreso Manolo estuvo a punto de matarlo, y al parecer lo hubiera hecho si no le quitan al piloto de enfrente y lo apaciguan. El nombre de este piloto no se recuerda, pero se comentó entonces que Raúl Castro le había dado de alta en la fuerza aérea. Nunca se tuvo otra noticia de él. Fidel mencionó en su explicación posterior lo del despegue del Sea fure, sin decir el nombre del piloto y sin que nunca se le llamara a hacer declaración alguna. Es más, el capitán Fortuño, miembro de la Fuerza Aérea de Camagüey, dijo a la prensa el 31 de octubre que había notado en el avión de Camilo que “un motor estaba fallando”. Fortuño tampoco fue llamado a declarar. En realidad no podía ser llamado a declarar, porque no se realizó investigación alguna sobre el supuesto accidente.

    El gobierno, por su parte, demoró solamente treinta horas en dar por perdido al comandante. El parte oficial fue publicado en Revolución la mañana del 30 de octubre, a 36 horas del despegue del Cessna.

    Después de la desaparición del héroe, el jefe de la torre de control de Camagüey fue encontrado muerto de un disparo en la sien. La sangre y la masa encefálica mezcladas en un amasijo pegajoso le dejaron la cabeza pegada a la pared. Quedó de pie, extrañamente recostado al muro; Carlos estaba presente cuando algunos compañeros lo despegaron de la pared y lo acostaron. Oficialmente, el controlador fue declarado suicida.

    Fariña participó en la búsqueda de su jefe y amigo, volando 10 horas diarias durante 6 días, hasta que se perdió toda esperanza de encontrarlo. Un total de 130 aviones, según se informó, se dedicaron a buscar a Camilo. El gobierno de Cuba hasta le pidió ayuda al de los Estados Unidos para localizarlo, pero le marcó unos límites tan al norte, que no había la menor posibilidad de que fuera encontrado por los americanos. Otro detalle interesante que Fariña recuerda es que Fidel compareció por televisión junto al padre de Camilo y le dijo que tenía que resignarse, pero se lo dijo ¡antes de que se diera por concluida la búsqueda!

    Como suele suceder en estos casos, surgieron varias versiones de aparición: en Pinar del Río, en Yagüajay, incluso que andaba con una enfermera. El 4 de Noviembre una noticia aseguraba que había aparecido vivo. Todo el pueblo se entusiasmó; lo ubicaban en una embarcación pequeña llamada “Recuje” u “Ocuje”, que tocaría costa de un momento a otro. Pronto se supo que era falso.

    Almeida ya había sido nombrado sustituto de Camilo como Jefe del Estado Mayor cuando Carlos Fariña regresó de la búsqueda. Entonces se enteró de que estaban desarmando a todos los ayudantes de Camilo. Él llegó con Almeida a entregarle también su arma, pero el nuevo jefe le dijo que la conservara. A los pocos días uno de los militares allegados a Camilo, el comandante Cristino Naranjo, ayudante del héroe hasta su desaparición, fue muerto por el capitán Manuel Beatón en una de las entradas al campamento de Columbia, a la que Naranjo llegaba en automóvil con dos de sus hombres. Según la versión oficial, se le pidió identificación y, al buscarla, la posta creyó que se trataba de un arma y los balearon, matando a los tres. No es algo imposible pero sí difícil de creer, ya que Beatón conocía perfectamente a Naranjo . Otro de los allegados a Camilo fue encontrado muerto en un automóvil, y varios más fueron encarcelados por diversos motivos. Gran parte de los ayudantes del Estado Mayor de Camilo murieron o desaparecieron en poco tiempo. Lo que quedaba de la columna de Camilo fue dispersada, enviados algunos hombres a Isla de Pinos y otros a Pinar del Río, para la base de San Julián. Entre estos estaba un grupo que después fue llamado a participar en la guerrilla del Ché en Bolivia.

    Fariña presenció también la farsa del juicio contra Huber Matos. Fue una excepción, pues sólo permitieron la presencia de altos oficiales. El fiscal fue Papito Serguera, quien tenía sobre su mesa una pila de documentos como de un pie de alto, las supuestas pruebas no se sabe de qué. Fariña me contó que cuando llegó Fidel a la sala del juicio, Huber le gritó un par de verdades, al punto de que los escoltas de Fidel rastrillaron las armas y lo apuntaron. Después no pudo decir nada más. Fidel como siempre habló todo lo que quiso, desviando el problema principal, que era la renuncia de Matos a su cargo porque los comunistas se estaban infiltrando en el ejército, a otros asuntos de poca importancia, además tergiversándolos. Terminó con una frase dirigida a los jueces, parafraseando el final de su defensa cuando el ataque al Moncada. Alguna vez tuve en mis manos un folleto con este discurso, cito de memoria: Si ustedes quieren absolverlo, ¡absolvedlo, no importa, la historia lo condenará!

    Para aquellos jueces, en cuya designación desde luego Fidel mismo había intervenido, era muy difícil llevarle la contraria a un acusador que era también su jefe. El Comandante Huber Matos fue condenado a 20 años de cárcel por haber escrito aquella carta, sin dudas la renuncia más duramente castigada de la historia. Es obvio que los oficiales fueron invitados a presenciar aquellos hechos con una intención disuasiva.

    A Carlos Fariña los sucesos relacionados con la muerte de Camilo, el juicio de Huber Matos, algunos fusilamientos que presenció, muchos otros de los cuales supo, presumiendo que no eran justos, le significaron lo que en Cuba se llama una cura de caballo de ese virus que es la simpatía hacia la revolución cubana. Hizo que un amigo le enviara del extranjero una carta diciéndole que su padre estaba enfermo, y aunque Almeida se negó a autorizarlo a salir del país, después Raúl accedió a ello. Ojos que te vieron ir, nunca más regresó a la Isla; vivió y trabajó hasta su muerte en mi misma ciudad, donde el azar nos hizo encontrarnos y me contó sus experiencias.
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Tomado del libro  El Clarín toca al amanecer, del Ex Comandante Jaime Costa


“Todos hablaban de la aparición de Camilo, y los centros de información se sentían presionados por la gente, que querían noticias en detalle. Yo seguía sin saber la verdad de aquel raro juego.

Volvimos a entrar en el rústico caserón campesino, y nos acercamos nuevamente a Fidel, que escuchaba a Dorticós:

-¿No ves? te lo dije -le repetía, exhibiendo su triunfal alegría-, no queda más remedio que hacer lo que se hizo con Frank País, ya que cogerá demasiada fuerza y tendrás que responderle de todo esto y finalmente compartir el poder con él… ‘no se puede dar marcha atrás’, para todos Raúl está perdido y nadie pregunta por él, les da lo mismo que aparezca o no, y tal vez prefieren que no lo encuentren. Voy a dar orden de que digan que Raúl apareció y verás que se pierde la noticia sin que a nadie le interese.

-¿Tú crees que será así? -preguntó Fidel, mostrando cara de absoluta ingenuidad y casi me pareció que no había pensado la pregunta, sino que la hizo mecánicamente, sin procesarla, teniendo su cerebro ocupado por otra idea.

Alejándose, Dorticós fue a conversar con el mismo grupo de la ocasión anterior y se mantuvo con ellos no menos de media hora, regresando a donde estaba Fidel, que caminaba lentamente, pero afirmando con fuerza cada pisada, como si los pies estuvieran expresando conclusiones a las que iba arribando su cerebro.

-Nadie le hizo caso a la noticia, -repetía ahora Dorticós, añadiendo:- acuérdate de Frank País.

Fidel se detuivo un ratico en silencio y sin decir algo, como quien de hecho acepta la idea que le han filtrado en su mente, dijo:

-Bueno, vamos.

La expresión de Dorticós parecía triunfal, como que había ganado la partida y se sentía seguro de que ya Fidel estaba en el plan de acción para ejecutar lo que le tenían programado como principal actor, máximo jerarca y figura decisiva. Todos fuimos para los autos, no sé cómo yo me senté en el timón de uno, y a mi lado Almeida, atrás otra persona que no recuerdo y Fidel Castro, quien esta ocasión tampoco hizo la menor referencia personal a mí. Salimos rumbo a la Ciénaga de Zapata, que está en el lado opuesto, al sur de la Isla. Yo no conocía el camino y Almeida me orientaba, constituyendo una caravana de vehículos, que eludíamos toda complicación para llegar al lugar propuesto. Por el radio del auto oímos que un parte de Palacio había desmentido la información previa que afirmaba la aparición de Camilo Cienfuegos, informando además, que ya se había localizado a Raúl Castro. Movimos para otras estaciones y repetían lo mismo, finalmente volvían a sus informaciones rutinarias y apagamos el receptor. Todos estábamos en silencio cuando llegamos al batey de un centro agrícola, con casas dispersas que no parecían ocupadas por gentes del lugar, sino como almacenes de aperos de labranza, maquinarias, abonos, y más allá una casa de vivienda cuyo amplio portal avanzaba un tanto haci ala explanada.

La casa había sido seguramente, la residencia de los señores expropiados y ahora era usada, según me pareció, como lugar de descanso y trabajo discreto. Frente a la misma, la explanada se prolongaba formando una pequeña pista de aterrizaje, en la cual había un avión Cesna, que era el que habitualmente utilizaba Camilo Cienfuegos.

Fidel entró en la casa, sentándose en un sofá y estirándose a lo largo, como si necesitara descanso. Oía todo cuanto se decía y pasaba la vista, sin detenerse en alguien, o se quedaba con la mirada perdida, como si estuviera estudiando los secretos de la pared, simulaba prestar atención a cuanto le decían unos yotros, sin dar respuesta alguna a nadie, más bien como si estuviera catalogando las opiniones que iba escuchando de quienes, por su jerarquía, se sentían autorizados a opinar, o decir algo.

Entró Agustín Martínez, quien dando por situado el tema a que se refería, le dijo:

-¿Qué te parece, igual que Frank País, que era tan líder como tú, porque los del 26 de Julio le obedecían más que a tí y no quedó más remedio que entregarlo? Fue el Partido -añadió vivamente- el primero que se dio cuenta, ya que él tenía muchas simpatías por los americanos y estos lo valoraban mucho, en la medida en que se iba convirtiendo en líder del Ejército Rebelde, pues tú dabas una orden y la gente iba a consultarle para ver si la aprobaba o no, antes de cumplirla, y ahora se repite la historia con éste, que tiene la simpatía de los americanos y del Ejército Rebelde. ¿Tú viste la alegría del pueblo cuando se dijo que había aparecido?

Fidel permanecía en silencio, no denotaba ni aprobación, ni rechazo, sencillamente oía y seguía en abstracción.

Entró Aragonés y también, sin introducción alguna, como apoyándose por lo expuesto por Augusto Martínez, le decía:

-¿Tú pensaste que el pueblo se lanzara a la calle, como lo hizo con la noticia de la aparición de Camilo? ¿No fue igual que cuando dijo que había aparecido Raúl, verdad?

Fidel tampoco articuló palabra alguna. Eran las mismas ideas que se repetían, bajando de categoría los exponenetes y de elegancia en la expresión, pero las mismas ideas machacadas, repetidas, elaboradas por alguien tras bambalinas, que se las iban haciendo entrar en el cerebro poco a poco, a través de tres personas distintas a las cuales había oido las mismas expresiones, o era un teatro por el cual se hacía aparecer que Fidel estaba siendo empujado a una decisión que ya estaba tomada, porque había nacido en él, y los demás eran únicamente supuestos gestores que servían para darle la sensación de voluntad colegiada a lo que era irrefrenable propósito en la mente del máximo dirigente.

Fidel seguía en silencio. Tenía un tabaco apagado en la mano izquierda y permanecía tirado en el sofá, con la espalda apoyada sobre el brazo derecho. Luego de permanecer en la misma posición un largo rato se puso de pie y pidiendo que nadie lo acompañara, que quería estar solo, salió y comenzó a pasearse lentamente frente a la casa…”

…”Yo me acerqué a la ventana, revisando el paisaje que me ofrecían los pequeños grupos que conversaban aquí y allá, y a cierta distancia en la minúscula pista de aterrizaje, el pequeño avión de Camilo cienfuegos. No se me ocurrió entonces pararme y decirle a todos:

-Miren, este es el avión que estamos buscando, este es el avión de Camilo.

Quedé mudo. Nadie se me acercaba, nadie me hablaba. Fidel iba y venía como si contara los pasos. A la izquierda, otras casas rústicas que me lucieron desocupadas. Pensé que la única regularmente habitada era en la que estábamos nosotros.

Llegaron dos máquinas que habían salido un rato antes,  trayendo algunas cosas de comer, que supuse habían adquirido en algún pueblo próximo y penetrando en la casa, fueron a una habitación interior, supuestamente el comedor. Muchos se movieron en igual dirección para participar de los alimentos. Yo me quedé en el mismo lugar, me sentía aislado y confundido y tods, como obedeciendo a una orden que se mantenía en silencio, no pasando de frases a palabras entrecortadas y mínimos comentarios. Sólo los de más rango conversaban en pequeños grupos separados.

Bastante más tarde llegó Raúl Castro con ramiro valdés y alguien más. No hubo saludos, nadie dijo nada. Raúl preguntó por Fidel y, seguido de Ramiro, fue en su busca pues había desaparecido del escenario visible. La presencia e inmediata ausencia de Raúl provocó la atención de todos, el murmullo de cuyos bajos comentarios cobró el tono más alto, pero todo siguió igual, excepto que sólo quedaban al alcance de mi vista los de rango superior y personal auxiliar, todos los “notables” fueron desapareciendo.

Al poco rato, el silencio imperante hasta entonces fue roto abruptamente, comenzando a oirse voces altas, gritos a veces, exclamaciones e imprecaciones, de un tono más alto… oí la voz tiplada de Raúl, como es habitual cuando él quiere imponerse y hacerse oir, puse atención y no oi más a Raúl. El vocerío venía de una de las casas próximas a la residencia en que nosotros estábamos. Hubo unos minutos de silencio, y luego la voz de Fidel, comoexpresando una conclusión que decía: “El pueblo es el que  te condena, nosotros no, y te condena porque quieres ser más que yo, y eso lo destruiría todo y se hundiría la revolución”.

Después, la voz de Camilo que decía:

-¡Qué carajo la revolución!, si tú sabes que esto se ha jodido por la cantidad de parásitos comunistas que tú has traído al gobierno, y que todas las acusaciones no son más que intrigas de los comunistas con los cuales yo he estado en conflicto desde hace tiempo, y no me soportan, porque no pueden manejarme.

Sonaron golpes como si fueran manotazos dados sobre una mesa, y después un golpe seco, como si un cuerpo hubiera sido lanzado contra la pared de madera. Y un balbuceo de Dorticós, que decía:

-Ya ves, ya ves -y se extendía en expresiones que sólo capté a retazos. Otra vez Camilo, que decía:

-Ahí tienes a Dorticós, intrigante número uno, por entregar la revolución a los comunistas, que cuando nosotros luchábamos, era un miserable botellero de Batista, aspirante a aristócrata, que se ha convertido en el abrepuertas del Partido Comunista.”

…”Ahora Dorticós, irritado, que le decía:

-Te opones a todo, te disgusta todo, te atraviesas en todo. No quieres la nueva estructura del Ministerio del Interior, no quieres que se reorganicen las fuerzas armadas, te opones a todos y no cooperas en ninguno de los nuevos planes, y es más, hay un acto, tú esperas llegar exactamente cuando Fidel está hablando, para que se interrumpa el discurso y Fidel tenga que callarse hasta que la gente termine de aplaudirte, para después continuar. Eso lo has hecho veinte veces en el último tiempo, y tú sabes, y todo el mundo sabe, que el Ejército es un semillero de conspiraciones, y que lo de Hubert no fue por gusto y que tú fallaste y que si te dejamos seguir, lo que estabas haciendo, hubiera sido un desastre.

Camilo, sin darle respuesta a lo dicho por Dorticós, decía:

-¿Tú crees, Fidel, que con tipos como éste, que no es más que un oportunista y un aprovechado, se puede salvar la revolución, cuando se pasa la vida intrigando contra los valores serios del proceso, para alejarlos del poder y forzar la entrada de los comunistas? Ese es un cretino vestido de presidente, que desde que lo trajeron trabaja día y noche para destruír la revolución y ese es tu consejero. ‘No jodas, revolución con el cabezón de presidente’.

Volvía a oírse la voz de Fidel más irritado aún, que atropellando las malas palabras y los insultos, terminaba diciéndole:

-Yo no te hice Jefe del Ejército para que me pagaras de esa manera, lo que eres, es un mal agradecido, un sinvergüenza y un traidor, que siempre estás buscando la forma de atravesarte en mis planes y criticando cuanto yo hago.

La respuesta era firme en la voz de Camilo:

-Carajo, son calumnias que estos intrigantes te han metido en la cabeza, quienes me han hecho tremendo paquete y tú, imbécil, te dejas manejar. Quédate con los comunistas, si crees más en ellos que en mí, quédate con ellos y a tí te traicionarán y te hundirán también. Tú sabes que son unos cobardes y que no pueden ver a ningún revolucionario y que son un factor negativo y extraño que se ha metido dentro de la revolución, incapaces de hacer nada por ellos mismos, sólo saben actuar mediante la traición y nunca de frente. Cobardes, como a mí que me mandaron a buscar, haciéndome creer que eras tú quien me llamaba y por eso vine a este lugar, y entonces el Ché y todos me recibieron y me hicieron entrar aquí engañado, diciéndome que tú estabas aquí esperándome. ¿Por qué no fueron ellos a buscarme para traerme preso? No tienen el valor para eso y sólo se atreven a hacerlo mediante el engaño, Tú sabes bien, Fidel, de lo que son capaces estos descarados, por conseguir sus propósitos.No hubo más diálogo. Apareció Fidel caminando con la cabeza baja y en silencio, tras él, Dorticós, Raúl, Ramiro y otros, se sentaron en el portal de la casa ddonde y como pudieron. Otra vez el silencio dominaba el ambiente, sólo interrumpido por breves comentarios, persona a persona.

De pronto, como por arte de magia, aparecieron unos camareros vestidos de blanco portando bandejas de abundante comida y bebida, que servían sin taza, con diligente eficiencia, como gentes que, sin duda, eran del oficio gastronómico, y que cumplían a la perfección su función, y de pronto, desaparecieron.”…

…”Yo comí poco y me acosté en un sofá que había quedado despejado en el ajetreo de la comida, y pensando que aquella situación permanecería sin definirse por muchas horas, me dejé vencer por el sueño y dormí, sin tener una idea del tiempo que había transcurrido, como fui abruptamente despertado por unas ráfagas de  de ametralladora que sonaban muy cerca. De un salto ya estaba en la ventana, tratando de determinar el lugar de donde había partido el sonido de los tiros. En la puerta estaban Raúl, Abrantes, y Almeida, y allá en la distancia, cerca del avión, Fidel, Dorticós y otros en medio de la oscuridad.

Ahora sacaban de la pequeña casa inmediata a la nuestra en una parihuela el cuerpo de un hombre eivdentemente muerto, cuyos brazos colgaban en abandono, que llevaron hasta el avión, produciéndose unos movimientos de violencia y acto seguidos varios tiros de pistola espaciados. Junto al avión se movían varios hombres en acción e instantes después aparecieron lenguas de fuego que iluminaban todo el distante escenario y envolvían totalmente el pequeño aparato, que lucía caído de frente, como si su nariz casi tocara la pista, no demorándose en oirse explosiones y crecer las llamas que parecía súbitamente alimentadas. Pensé que los depósitos de gasolina habían entrado en combustión después de las explosiones.

Ya se había retirado todos los hombres de las proximidades del pequeño avión en llamas y Fidel, Dorticís y sus inmediatos llegaban a la casa, donde tramaron algo. Fidel, dirigiéndose a todos y a nadie en particular, como pasando la vista para no pasarla en persona alguna, dijo:

-Bueno, ya saben, aquí no ha pasado nada, nadie ha visto nada, nadie vio nada, ya que fue el pueblo quien lo condenó, yo no, -y como si lo creyera necesario repitió otra vez- aquí no ha pasado nada, nadie vio nada.

Lucía muy agitado y hablaba con intervalos de silencio que no parecían adecuados a su habitual manera de expresarse. Entonces, poniéndose de pie, a la vez que caminaba dijo:

-Bueno, vamos -cuando ya estaban trasponiendo la puerta, hacia la esplanada frente a la casa.

Ya las llamas habían crecido y el fuego parecía irse extinguiendo, todos habíamos salido tras Fidel que luego de andar un trecho se detuvo y volviéndose, repitió:

-Ya saben, aquí no ha pasado nada, nadie vio nada, fue el pueblo quien lo condenó, yo  no -y cuando parecía que iba a salir caminando, deteniendo su impulso, se volvió nuevamente para decir- para la historia es un héroe, que todo el mundo lo sepa bien, y que sus cenizas se repartirán por toda Cuba, ya que él es un mártir del pueblo, es un héroe.

Montó en la máquina partiendo de inmediato.

Ya era de madrugada y hacía frío. Todos iban a coger sus vehículos y Raúl, que reparó en mí al pasar, me preguntó:

-¿Y tú con quién viniste?

-Con Almeida.

-Bueno, vete con él, -me sugirió y siguió caminando, agregando- ya sabes que no ha pasado nada.”…




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viernes, abril 19, 2024

Los verdaderos delatores del hecho sangriento ocurrido en Cuba en el edificio Humbolt 7 el 20 de abril de 1957 donde fueron muertos personas violentas pertenecientes al Directorio Revolucionario

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano


Esto no es ¨más de  lo mismo¨ respecto a lo que aparece en  la versión oficialista CASTRISTA, la cual pueden leer, por ejemplo, haciendo click  AQUÍ.
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Algunos apuntes y señalamientos sobre los hechos sangrientos ocurridos el 20 de abril de 1957  en Humbolt 7


Edificio de Humbolt 7. Foto tomada en Ciudad de México en 1956 donde aparecen Fructuoso Rodríguez, Joe Westbrook, Faure Chomón y Juan Nuiry, el cual sin ser miembro del DR fue invitado a México por José Antonio Echeverria;    se dice en el video (en el instante 1:09:45) de este post que era un infiltrado de Fidel dentro del Directorio Revolucionario.

Por Pedro Pablo Arencibia
16 de mayo de 2020


Estos son sólo algunos apuntes y señalamientos sobre los hechos  ocurridos en el edificio, enumerado  con el  número 7,  de  la  calle Humbolt; lugar muy populoso y céntrico  de la   ciudad de La Habana por estar  ubicado bastante  cerca de las importantes arterias de Malecón, Infanta y la Calle 23 de El Vedado.   Estos  apuntes y señalamientos fueron  motivados por los siguientes comentarios que leí en un artículo publicado en un importante sitio de noticias y de asuntos cubanos y a los cuales les añadiré algunas imágenes: 


10 Mayo 2020 - 23:12 CEST
Pamela Landy
Y digo más, según la lectura: Cuando acusaron al tal Marquitos, dio la casualidad que enviaron a Faure Chomón como Embajador de Cuba ante la Unión de República Socialista Soviéticas, mientras que Raúl Díaz Argüellez asumía la Jefatura de la Policía Nacional Revolucionaria.

Ese libro de Ventura no tiene desperdicio... no se salva ni el gato. Ahí se explica exactamente desde los sucesos de Humbold 7 hasta la operación contra Frank País en Santiago de Cuba... y sus culpables y promotores Haydeé Santamaría y Armando Hart. Ofrece más detalles señalando claramente a Vilma Espín Guillois como la prima delatora absoluta.

Saludos, Pam Landy
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10 Mayo 2020 - 23:03 CEST

Pamela Landy
En su libro de "Memorias", el Tte Crnel Esteban Ventura, entonces jefe policial, destruye todas las tesis de los actuales sátrapas, atribuyendo ser promotor de los sucesos de Humbold 7 al finado Raúl Díaz Argüellez. Este tuvo una reunión personal con Ventura y Faure Chomón en el apartamento 4 del edificio de la calle Carlos III número 902, esquina a Espada. Chomón casi exigió a Ventura que tenía que asegurarles que Serviá, Machado, Wesbrock y Fructuoso Rguez tenían que morir. De lo contrario se sabría que ellos tenían que ver con el chivatazo. A esa reunión se asistió más tarde -siempre según el relato de Ventura Novo- el Brigadier Hernando Hernández, Jefe de la Policía.

Cuenta Ventura que Hernando personalmente dirigió el operativo, mientras él, Chomón y Díaz Argüelles se mantuvieron en el apartamento pegados a la radio. Posteriormente Ventura acudió a la Casa de Socorro de la calle San Lázaro a comprobar la muerte de los cuatro. El caso Humbold 7 ocupa todo el capítulo XLV del libro

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10 Mayo 2020 - 22:15 CEST
PicadillodeSoya
El caso Marquito fue manipulado descaradamente por la rata de Fidel Castro para quitarse de arriba a unos cuantos comunistas de la vieja guardia,no entiendo porqué DDC da por hecho que Marquito fue el delator y usa el mismo lenguaje de la dictadura para referirse a los hechos de Humboldt 7, Masacre, en Humboldt se ocultaban algunos miembros del Directorio que habían intentado asesinar al General Fulgencio Batista,cuando fueron por ellos le dispararon a la policía y estos respondieron también con disparos,murieron como lo que fueron:Terroristas.

Sobre los anteriores comentarios  diré que:


I) Raúl Díaz Argüelles  y Faure Chomón fueron sacados del apartamento de Humbolt 7 tiempo antes de que miembros de la Policía Nacional irrumpieran en  el edificio de Humbolt 7 y mataran a:  Fructuoso Rodríguez, Juan Pedro Carbó Servíá, Joe Westbrook  y a José Machado Rodríguez,  los cuales eran cuatro altos miembros del Directorio Estudiantil que estaban escondidos en ese lugar por su 
relación con el asalto al Palacio Presidencial el 13 de marzo de 1957,  aunque Esteban Ventura Novo pensaba que  Carbó Serviá  se encontraba fuera de Cuba.  Se cree que al estar  Raúl Díaz Argüelles  vinculado de cierta  manera al Partido Socialista Popular (PSP) y  el  PSP conocer  la denuncia de ¨Marquitos¨,  o de cualquier otra persona,  a la Policía Nacional  lo sacó de ese edificio  para salvarlo junto a Faure Chomón. También cabe la posibilidad que el PSP haya promovido esa denuncia (ya sea por medio de ¨Marquitos¨, de Raúl Díaz Argüelles, de Chomón o de cualquier otra persona) para descabezar  casi totalmente al Directorio Revolucionario y así promover a  esas posiciones  a personas  menos anticomunistas  o más dóciles o comprables (por ejemplo: Faure Chomón)  y con ello  fortalecer  la figura del caballo al que ellos habían apostado después de haberlo reclutado, entrenado y apoyado: Fidel Castro Ruz,   con el cual el PSP había hecho un supuesto  pacto el 10 de noviembre de 1956 en México,  según se lee en el libro Terror Castrista, de Alejandro Prieto Blanco. En la pequeña biografía de Osvaldo Sánchez Cabrera, uno de los operativos más  importante del Comintern y de la KGB que había en Cuba,  que fue  publicada en Cuba se lee que Osvaldo Sánchez se reunió con Fidel Castro en dos ocasiones en México. 

En el blog Cuba 1952-1959 del destacado historiador Manuel Márquez-Sterling cuyo contenido corresponde  al contenido de un libro suyo del mismo nombre se lee:
 
No debemos tampoco   descartar  que el ¨chivatazo¨  fuera un ¨pase de cuenta¨  del PSP a aquellos que con el asesinato  del Teniente Coronel  Antonio Blanco Rico truncaron  un exitoso trabajo de penetración del PSP de muchos años, pues hay indicios de que Blanco Rico era un miembro clandestino del PSP,  lo cual no debe sorprendernos pues en la finca de recreo   del General Arístide Sosa de Quesada, amigo íntimo y compadre de Batista,  se encontraba a buen recaudo el Archivo Nacional del PSP.  Después del triunfo de la Revolución Arístide Sosa de Quesada fue condecorado; otro ejemplo es la militancia comunista clandestina de Mariano Faget, Jefe del BRAC (Buró de Represión de Actividades Comunistas)  en Cuba,   la cual conocí por primera vez  al leer  el libro  titulado La Verdadera República de Cuba, cuyo autor es el ya fallecido Dr. Andrés Cao Mendiguren y que fuera publicado en el año 2008. El hijo de Mariano Faget,  de igual nombre,  que llegó a ser en su momento el cubano americano de más alta posición en el Departamento de Inmigración y Naturalización de los EE.UU. sería  décadas después  parte de la red de espionaje Castrista  conocida como la red Avispa.

 En el libro Terror Castrista de Alejandro Prieto Blanco se lee:




II) Al menos tres de las personas del Directorio refugiadas en Humbolt 7 eran ¨de armas tomar¨,  ya que habían promovido y  protagonizados hechos sangrientos y, al menos dos de ellos, estaban armados en el momento de la irrupción de la Policía Nacional en Humbolt 7, pues en la antibatistiana sección en Cuba de  la revista Bohemia y concretamente en la correspondiente  al 28 de abril de 1957,  se lee que, al menos, dos de los cuatro que estaban escondidos, en ese momento,  en el apartamento  tenían pistolas; Joe Westbrook  estaba al tanto  y hasta quizás promovió acciones violentas y sangrientas del Directorio Revolucionario por el lugar que ocupaba en la dirección del DR. Joe Westbrook  participó  en el llamado asalto a Radio Reloj, donde se le disparó al control maestro de la emisora después de concluir el llamado de José Antonio, el cual no sólo fue cortado por la planta retrasmisora de Arroyo Arenas,  sino que se trasmitíó cuando aún no había comenzado el asalto al Palacio Presidencial, lo  cual alertó a deteminadas patrullas policiales y del SIM; veamos lo que se dice en la sección en Cuba respecto a las armas que portaban ¨Machadito¨ y Fructuoso Rodríguez



Un amigo mio que era cuando la lucha contra el dictador Fulgencio Batista miembro de la jefatura provincial del Directorio Revolucionario me narró el impacto que tuvo en él unas palabras que les dijo en una reunión Fructuoso Rodríguez, el cual visitaba esa provincia como miembro de la jefatura nacional del Directorio Revolucionario; esas palabras lo hicieron desilucionarse de la lucha pese a que no la abandonó totalmente de manera drástica ya que podía serle mortalmente fatal.


 (Policías resguardándose y respondiendo a los disparos que  salían de edificios de la Universidad de La Habana durante una protesta en contra del gobierno de Fulgencio Batista. Dos  de esos edificios era el de Ciencias Comerciales y el de  Farmacía ya que  son los que da mejor posición y ángulo para disparar hacia la calle San Lázaro.) 

(Conrado Carratalá abandonando la Universidad de la Habana despues de un  registro en busca de armas.)

Fructuoso Rodríguez les dijo en esa reunión  que para dinamizar la lucha en la provincia era necesario que en las manifestaciones estudiantiles hicieran lo que ellos hacían en La Habana: cuando ellos convocaban a una manifestación frente a la Universidad de La Habana, a la  quema de gomas de autos  para obstruir el tránsito de los vehículos, o a otra acción que alterara el orden ciudadano,  situaban a un tirador en uno de los edificios de la Universidad cercanos a la manifestación o protesta  (en el edificio que era de Ciencias Comerciales y/o el de Farmacia en aquel entonces) de tal manera que quedara frente a los policias que se situaban frente a la manifestación o protesta. En un momento determinado y cuando ambas partes estaban con los ánimos soliviantados por los gritos ofensivos de la parte adversaria, el tirador, o los tiradores ocultos, disparaba en contra de uno de los policías. Los policías al ver caer herido a uno de sus compañeros reprimian con mayor dureza a la manifestación, llegando hasta a disparar contra la misma. Eso hacía la lucha más ¨dinámica´y violenta y en los noticieros que cubrían la manifestación sólo se veía a los policías disparando hacia donde estaba la manifestación. Hago la observación de que por la Reforma Universitaria que le daba autonomía a las universidades, los cuerpos armados de la República tenían prohibida la entrada en las universidades cubanas, aunque en muy pocas ocasiones sí lo hicieron; eso duró hasta que el Castrato tomara el Poder.

En Cuba ese tipo de iniciativa no era nueva: cuando la lucha contra el dictador Gerardo Machado, el Directorio Estudiantil de aquella época se reunió y planteó que había que ¨poner un muerto¨ para que la lucha se hiciera más fuerte contra Machado;  finalmente el muerto¨ lo puso¨ en esa manifestación Rafael Trejo al fajarse con uno de los policías que reprimian esa manifestación. También se dice que Fidel Castro fue el que disparó desde el edificio López Serrano ( situado cerca de Línea y L ) contra un policia cuando Eddy Chibás estaba ya al convencer a la policía que la manifestación a la que había convocado era realmente pacífica y que no se producirían disturbios por parte de los manifestantes. A Fidel Castro tal parece que le agradó esa manera de proceder y cuando tomó el poder situó en zonas de beligerancia armada a maestros y brigadistas portadores en sus cuadernos de alfabetización de mensajes políticos a favor del Castrismo para que al calor de la lucha y de las miserias humanas (que las había y hay en todas las partes contendientes aunque sean de manera ampliamente minoritaria) aparecieran los muertos y mártires que lo ayudarían a que una mayor parte del pueblo se pusiera a su lado.
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Los orígenes más inmediatos de esos  hechos son: 

1)  El asesinato del Teniente Coronel Antonio Blanco Rico  entonces Jefe del Servicio de Inteligencia Militar (SIM) en el  famoso cabaret Montmatre, situado a mediados de  la calle P entre la calle 23 y Humbolt; años después sería un comedor obrero y  la sede del restaurant Moscú, hasta que fue destruido por un incendio y la desidia  gubernamental. En esa acción varias personas resultaron heridas por armas de fuego;  no recuerdo haber leido que Blanco Rico estuviera armado.


Entrada al Cabaret Montmatre

Salón  de Juego del Cabaret Montmatre.

2) El ataque al Palacio Presidencial el 13 de marzo de 1957   ya que en dicho lugar  vivía y trabajaba  el Presidente Fulgencio Batista  y Zaldivar  con su extensa familia Batista-Fernández. El objetivo de ese ataque era matar a Batista y a todo aquel que intentara impedir o se interpusiera,  de cualquier manera,   en  obstaculizar  ese objetivo. La acción no fue nada quirúrgica por las armas y el número de atacantes,  por lo que en ella  podían morir personas inocentes como ¨daños colaterales¨ como podían ser, por ejemplos, Martha Fernández Miranda, esposa de Batista, y su  prole.



Veamos  lo relativo  al asesinato del Teniente Coronel, y jefe del SIM, Antonio Blanco Rico:

En el siguiente fragmento del  libro Terrorismo Castrista,  de Alejandro Prieto Blanco,  se escribe  con imprecisiones  el  nombre de uno de los participantes,  pues el nombre completo de Carbó Serviá  era: Juan Pedro Carbó Serviá, el cual aparece también (quizas como consecuencia, de un lapsus mentis) como  Sergio Carbó, el cual fue el nombre de  un importante participante  en la Revolución del 4 de Septiembre de 1933, miembro de la llamada Pentarquía  y un destacado periodista y director de  periódicos. En otras fuentes  aparece erróneamente como participante en dicho asesinato  José Machado Rodríguez (¨Machadito¨), hijo de un juez de Guanabacoa que se negó a darle refugio en su casa después que  ¨Machadito¨   participara en el asalto al Palacio Presidencial quizás pensando que ese iba a ser uno de los primeros lugares donde la Policía Nacional lo buscaría. Quizás el origen del error de incluir a ¨Machadito¨en ese hecho sangriento haya  sido el hecho que el veterinario Juan Pedro  Carbó  Serviá y ¨Machadito¨, ex alumno de la carrera de Derecho, eran inseparables hasta el punto  que después de salir del edificio del Palacio Presidencial el día del ataque y ¨Machadito¨ darse cuenta que Juan Pedro Carbó Servía no había salido, entró nuevamente a Palacio y lo sacó pese a Carbó Servía estar herido y ser de muy alta estatura. En otras fuentes cometen el error de situar a Rolando Cubelas como el chofer del auto de los participantes en esa misión donde el objetivo era realmente  asesinar a Santiago Rey Pernas, entonces Ministro de Gobernación,  el cual no asistió esa noche pese a ser visita frecuente a ese cabaret y a su casino de juegos:


Más adelante se lee en ese libro:

Rolando Cubelas, uno de los ejecutores de Antonio Blanco Rico,  escapó de Cuba hacia EE.UU.  junto a otro de los ejecutores  en un yate capitaneado por Juan Duñabeitía; posteriormente regresaria a Cuba para combatir al gobierno de Batista.

En el libro Víctima o Culpable (libro sobre el Caso Marquitos y los hechos de Humbolt 7)  del historiador Newton Briones Montoto (quien falleció hace unos pocos meses a los 82 años en Cuba como consecuencia de los golpes recibidos en una riña callejera en 5ta Avenida)  en Cuba  y quien sirvió durante casi 30 años en los órganos del Departamento de Seguridad del Estado (DSE) aparece  escrito lo siguiente: 


Para añadir más adelante:


Pero en el siguiente fragmento se habla mucho más de afinidad entre Antonio Blanco Rico y  el PSP o Partido Socialista Popular que era el nombre que en esos años tenía el partido comunista en Cuba,

Fragmento de la entrevista titulada EL SÓVIET CARIBEÑO, “LAS CADENAS VIENEN DE LEJOS”, tomado de https://zoevaldes.net/
 y que es realmente una conversación entre el periodista Felipe Lázaro y César Reynel Aguilera, autor este último, del libro  El Soviet Caribeño. La otra historia de la Revolución cubana.

FL:  En tu libro,  explicas que el núcleo duro de la inteligencia del PSP estaba muy bien posicionado (o infiltrado) dentro de las estructuras militares y policiales del Estado cubano -y en otras instituciones de la sociedad prerrevolucionaria- y das algunos ejemplos, como cuando los jóvenes del Directorio Revolucionario (comandados por Carbó Servía y Rolando Cubela) pensaban atentar contra Santiago Rey, ministro de Gobernación de Batista en el cabaret habanero Montmartre y como éste no asistió, se toparon con el coronel Antonio Blanco Rico. Jefe del SIM batistiano y lo ultimaron a balazos, desconociendo que Blanco Rico era un militante del partido comunista infiltrado en la policía cubana desde los años cuarenta.  Incluso afirmas que en el avión que llevó a Batista al exilio,  habían tres agentes del PSP, uno era el coronel Mariano Faget y dejas caer el caso del teniente Esteban Ventura (como lo hizo Norberto Fuentes en uno de los tomos de la autobiografía de Fidel Castro)… Pero mencionas a dos: Faget y Ventura, ¿quién fue el tercero? ¿Hay pruebas tangibles -o razonables- de que Ventura fue un agente del PSP o quizás ambos (Ventura y PSP) se informaban (practicaban un quid pro quo): el PSP pedía ayuda a Ventura para sacar a algún militante o dirigente de la cárcel y a cambio, el PSP le proporcionaba información valiosa sobre la lucha insurreccional o de índole política?  ¿Puedes hablarnos del caso Faget y de su hijo Marianito (cubanoamericano): Su trabajo policial en la Cuba prerrevolucionaria, y su exilio en Miami, laborando para las autoridades norteamericanas, mientras informaba a la inteligencia castrista hasta su muerte?


(Teniente Coronel Antonio Blanco Rico, póstumamente ascendido a Coronel. Foto y comentario añadidos por el Bloguista de Baracutey Cubano)

CRA
: Blanco Rico fue un hombre del Partido. Eso lo escuché muchas veces y de eso no tengo dudas. Al mismo tiempo, para que eso sea aceptado por la Historia hay que esperar a que el comunismo cubano se decida a rendirle el honor que ellos siempre, más tarde o más temprano, les rinden a sus agentes. Si te fijas en la entrada de Blanco Rico en el sitio de desinformación castrista llamado Ecured verás que, en contra de toda lógica, no lo presentan como lo que fue: un esbirro del Servicio de Inteligencia Militar de una odiada tiranía. Digo en contra de toda lógica porque no hacerlo implica poner bajo una luz negativa a los miembros del Directorio que le dieron muerte;  y el Directorio es, hoy por hoy, una de las organizaciones sagradas del panteón revolucionario del castrismo. Igual, llama mucho la atención que Fidel Castro haya decidido quejarse de la muerte de Blanco Rico en 1956. Un momento en que el apoyo del Directorio le resultaba mucho más remunerador que denunciar la muerte de un esbirro. Desde el punto de vista político, o manipulativo, algo en lo que a Fidel Castro siempre le dieron categoría de genio, era mucho más importante callar sobre Blanco Rico para buscar cualquier tipo de alianza real con el Directorio. A pesar de eso, Fidel Castro hizo exactamente lo contrario, y eso es algo que habla en el sentido de su relación con el PSP, de lo dañina que había sido la muerte de Blanco Rico para los planes de esa organización y, por tanto, para los de Fidel Castro. Además, y como ya dije en otro post en mi blog, el apellido Blanco es un apellido premiado en la historia del comunismo cubano. Habría que ver si alguno de los muchos Blancos del comunismo cubano fue familia del jefe del SIM.


Abordemos ahora lo concerniente al asalto al Palacio Presidencial el 13 de marzo de 1957:

Es algo conocido fuera de Cuba que José Antonio Echeverría al percatarse de la personalidad y de las  intenciones de Fidel Castro  quiso adelantar el ataque al Palacio Presidencial para  que Fidel Castro no tomara el poder, pero  es menos conocido esto  que se lee en el ya citado libro Terrorismo  Castrista:



VIDEO DONDE SE MUESTRA LAS VERDADERAS RELACIONES ENTRE FIDEL CASTRO RUZ Y JOSÉ ANTONIO ECHEVERRÍA


 De izquierda a derecha, Popi Corpión, José Antonio Echeverría, Fidel Castro, René Anillo y Rafael del Pino Siero (NO ES EL GENERAL DE BRIGADA DE LA AVIACIÓN CASTRISTA) durante la primera visita de José Antonio Echeverría a México donde redactan y firman “La Carta de México”, 29 de agosto de 1956 (foto Cubadebate)
Y OTRAS GRANDES REVELACIONES ...

Streaming - presentación del libro: “FIDEL CASTRO Y EL DIRECTORIO REVOLUCIONARIO

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Es extremadament frecuente que al escribir sobre  el asalto al Palacio Presidencial el 13 de marzo de 1957   se obvie la participación de la Organización Auténtica  (OA), el brazo armado del Partido Revolucionario Cubano (Auténtico),  pese a que de los 42 asaltantes al edificio del Palacio Presidencial 34 pertenecían a la OA y solamente 8 pertenecían al Directorio Estudiantil.  Muy  frecuentemente  en Cuba también  se ocultan o se les da muy poca importancia a otras acciones llevadas a cabo por la Organización Auténtica  (OA), como fueron, por ejemplo:  el ataque al Cuartel  Domingo Goicuría en Matanzas el 29 de abril de 1956 y la expedición del  (yate) Corynthia que fue una acción armada que se llevó a cabo en las montañas de Oriente contra la dictadura de Fulgencio Batista, y que fue financiada por el expresidente cubano Carlos Prío Socarrás. La llegada de los revolucionarios se había producido el 23 de mayo por Cabonico, Mayarí, al mando de Calixto Sánchez White. Después del desembarco y de camino a la Sierra del Cristal fueron sorprendidos y aniquilados...¨, según se lee en Wikipedia.   El asalto al cuartel Domingo Goicuria  por parte de la OA  y las  otras  acciones contra el gobierno de de Fulgencio Batista llevadas a cabo por parte de otras organizaciones antibatistianas se obvian o  ningunean en Cuba para centrar la lucha contra dicho gobierno en la vertiente de ¨la montaña¨ del Movimiento 26 de Julio,  que era  la comandada por Fidel Castro, la cual sólo tuvo gran importancia,  en cuanto a su beligerancia y acciones combativas,  en la segunda mitad de 1958. 

 En el   libro La verdadera República de Cuba   del antibatistiano Dr. Andrés Cao Mendiguren se plantea que el Partido Socialista Popular o PSP obstaculizó  el ataque al Palacio Presidencial y, entre otros ejemplos,  escribe que el empleado del Palacio de Bellas Artes que tenía la misión de abrirle la entrada a los asaltantes para que subieran   a los altos del edificio y  dispararan desde  ahí   en contra de los defensores de Palacio que estaban ubicados en la azotea, era miembro del PSP  con la tarea asignada de  no cooperar  con la entrada de los asaltantes a dicho edificio. Tengo la opinión que los obstáculos  del PSP a dicho ataque no fue para favorecer a Batista sino a Fidel Castro.



Fidel Castro rechazó el asalto al Palacio Presidencial porque de haber triunfado el asalto,  se hubiera convertido en una persona de segunda importancia y no  obtendría TODO el poder político y no hubiera podido imponer su dictadura. En sus declaraciones expresó que rechazaba los atentados personales pero  se lee en el libro de Norberto Fuentes  titulado Narcotráfico y otras tareas revolucionario, que en 1973 Fidel Castro  ordenó secuestrar a Batista en la localidad de Marbella, España, llevarlo en avión hasta Argelia y  de ahí en un barco trasladarlo a Cuba donde sería sometido a una caricatura de juicio sin garantías procesales , como ha ocurrido en Cuba desde enero de 1959. La  misión le fue encargada al hoy fusilado Antonio de la Guardia Font y la operación se llamó inicialmente ¨Ratón¨ (como si Fidel Castro no hubiera huido del Moncada, del combate de Alegría de Pío y se  hubiera mantenido bien lejos de las escaramuzas y los  ¨combates¨ de la Sierra Maestra) y posteriormente se le cambió el nombre de Operación 88, ya que en la charada cubana ese número corresponde a ¨muerto grande¨, es decir, ya Batista estaba sentenciado pero ell día que llegó Tony de la Guardia a España  fallecía Batista de muerte natural. . ASÍ PAGABAN LOS CASTRO EL QUE BATISTA LES HAYA PERDONADO LA VIDA Y QUE DE UNA CONDENA DE 15 AÑOS  DE FIDEL CASTRO  SOLAMENTE HAYA CUMPLIDO MENOS DE DOS AÑOS GRACIAS A UNA AMNISTÍA GENERAL. OTORGADA POR EL GOBIERNO DE BATISTA Y EL CONGRESO NACIONAL DADA LA NORMALIDAD QUE HABÍA ALCANZADO EL PAÍS DESPUÉS DEL ASALTO AL CUARTEL MONCADA. El carácter terrorista de Fidel Castro se puede verificar sin duda alguna leyendo el artículo Un plan terrorista de Fidel Castro que verdaderamente le daría un ¨Viernes Negro¨ a Nueva York.
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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Sobre el actuar de Esteban Ventura Novo deseo escribir lo siguiente (aún cuando se use la muy frecuente manipulación de llamarle justificación a lo que es una explicación  del contexto en que sucedieron los hechos)  para que así se tenga un mayor y profundo conocimiento de los hechos y de sus causas que hoy muchas personas jóvenes desconocen: 



Las fuerzas policiales de Esteban Ventura Novo enfrentaba, fundamentalmente,   a lo que hoy se le llama terrorismo urbano y que en la época se les llamaba ¨hombres de acción¨  o revolucionarios, los cuales ejecutaban acciones violentas (muchas veces mortales) que afectaban tanto a civiles inocentes ajenos a la lucha que se estaba llevando a cabo  como a militares  que no habían cometido crímenes o torturas.  Sobre las torturas  se ha novelado mucho; es cierto  que se golpeaba físicamente tanto con los puños como con ¨bicho de buey¨, porra, puntapiés, etc, se quemaba la piel con cigarros o tabacos encendidos, etc, pero ni entre los ¨revolucionarios¨ sobrevientes ni en las fotos de los  asesinados  aparecen evidencias de uñas sacadas, ojos sacados, extracciones de testículos, etc.. Se dice que los instrumentos de torturas para sacar uñas, sacar ojos, etc. mostrados  en la revista Bohemia del año 1959 fueron sacados de un museo  que mostraba  esos instrumentos de los tiempos de la Cuba colonial. Señalo que la tiranía nunca ha mostrado la foto de Abel Santamaría sin los ojos  y mucho menos  el cuerpo de Oscar Lucero sin testículos,  pese a que respectivamente  el SIM tomó fotos de todos los cadáveres de los asaltantes al Cuartel Moncada  y los fotoreporteros de Bohemia, y de otros medios de prensa,  fotografiaban  a los revolucionarios-terroristas que  eran asesinados y tirados  en solares yermos, etc . El investigador histórico César Reynel Aguilera, ( quién  es Doctor en Medicina e investigador histórico además de escritor) autor del revelador  libro  El soviet caribeño. La otra historia de la Revolución Cubana, plantea que Esteban Ventura Novo  prácticamente no tomaba acción contra los comunistas del Partido Socialista Popular de aquella época de la década de los años 50 y que probablemente había cierto tipo de colaboración entre Ventura y ellos. 

Es muy importante conocer que en el gobierno de Fulgencio Batista  de esos años 50s, el Sistema Judicial era INDEPENDIENTE  del Sistema Ejecutivo  encabezado  por Batista  y que frecuentemente ocurría que autores de atentados y asesinatos  que tenía  entre sus víctimas  a  civiles, miembros del ejército y miembros de la policía,   después de ser detenidos, eran liberados bajo fianza por determinados jueces  después de haberse ejecutado el pedido del recurso de HABEAS CORPUS, el cual hacía que el detenido pasara de estar bajo la custodia de las autoridades militares  a la custodia de las autoridades civiles  y presentado ante un juez. Los autores de esos atentados y asesinatos cuando eran liberados bajo fianza  por un juez pasaban a la clandestinidad, salían del Cuba o se refugiaban en las guerrillas de las montañas; ese actuar fue una de las causas de las ejecuciones extrajudiciales. Un policía, ya  fallecido,  de la Policía Nacional me contó como  un determinado oficial asesinó a uno de esos jueces  que apareció  maniatado; también me contó que el tomó preso al cantante Ramón Veloz en la cafeteria La Arcada (al lado de CMQ en M y  casi  23 en El Vedado ) vendiendo bonos del Movimiento 26 de Julio que llevaba en un maletín y que esperó en vano que lo citaran  para juicio pues había desaparecido el documento necesario para ser citado hasta que un oficial policial le explicó lo que sucedía en el parte del sistema judicial. En una entrevista que le dio Mario Salabarría al historiador, ya fallecido, Antonio de la Cova, Salabarría narra como en los años 40s  tomó preso a Fidel Castro por haber disparado con un revolver  en un mitin  y que salio absuelto pues el arma que se le ocupó  no servía para disparar; en la mencionada entrevista Salabarría  expresó que había una persona en el sistema judicial que por 20 pesos  alteraba el arma en custodia para que fuera presentada como inservible y el detenido saliera absuelto. La  tiranía Castrista, en la práctica, eliminó EN LA PRÁCTICA  el recurso de HABEAS CORPUS   y,  además, las cárceles donde se penan  las condenas  están  bajo  el mando militar ya que  el director y los custodios son todos militares del MININT.

HUMBOLDT 7. La supuesta  verdad detrás de la masacre de jóvenes cubanos

Parte I



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Parte II




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 Parte III

(A partir de la 1:33:00 empieza a  narrar lo relativo a la delación de Raúl Díaz Argüelles (hijo de Marina Quesada, amiga de Esteban Ventura)  y de Faure Chomón respecto a los escondidos en Humbolt 7)

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