domingo, mayo 19, 2024

Fundación de la República de Cuba el 20 de mayo de 1902. Breve análisis de la incidencia de la Enmienda Platt en la independencia, soberanía y desarrollo de la República de Cuba

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Deseo puntualizar que Canadá fue protectorado de Gran Bretaña hasta bien avanzado el siglo XX.

En el destacado libro La verdadera República de Cuba, escrito por el Dr. Andrés Cao Mendiguren, se lee:

 ¨Cabe decir que aquellos pensamientos de 1913 expresaban una realidad  porque esa nación  se alcanzó muy pronto  en décadas posteriores,  aunque en 1959  fue demolida por los que  usurparon el poder, y ha sido vilipendeada  por una oleada de intelectuales comprometidos o  mediocres. El testimonio de ello es que Cuba ocupaba  las primeras posiciones  en todos los renglones de los anuarios de las Naciones Unidas  para la América Latina. Y hay que reconocer que estos logros  tan destacados  no se hubieran podido conseguir  si nuestros gobernantes, y a pesar de sus errores,  no hubieran tenido interés  y acierto para  resolver los problemas de la sociedad cubana, si nuestros legisladores no nos hubieran  dado una legislación avanzada  y moderna, o si el  pueblo cubano no hubiera estudiado  y trabajado  para superarse. El pueblo cubano era exigente  y siempre aspiraba  a lo mejor, pero tenemos  que acusarnos  de un pecado,  y es que  cuando no lo lográbamos plenamente, en vez de analizar  los fallos  y aplaudir lo logrado, prodigábamos una crítica irresponsable.¨ (Cao, 2008, p. 87)

El Dr. Jorge Salazar Carrillo, profesor titular de economía de FIU  sobre el  gran desarrollo económico de Cuba en el siglo XX antes de Castro





Ceremonia de traspaso de poderes dentro del edificio de los Capitanes Generales
 
 
 
(Otra foto de dicha ceremonia de traspaso de poderes)

 (Momentos  en que se arria  al mediodia la bandera de EE.UU. y se iza la bandera cubana  en el antiguo edificio de los Capitanes Generales)


 (Máximo Gómez  izando la bandera cubana  en la azotea del antiguo edificio de los Capitanes Generales; a su lado Leonardo Wood  el que hasta hasta  pocos minutos atrás  era el gobernador  del gobierno interventor.)

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Tomado de http://www.vitral.org/vitral/vitral48/cent.htm


ENMIENDA PLATT Y REPÚBLICA


(Fragmento del homónimo artículo escrito y  publicado en Cuba  en el número 48 de la revista Vitral de la Díócesis de Pinar del Río)

Sabiduría vs imposición

La República nació con su independencia y soberanía limitadas en cuanto a principios se refiere; eso es un hecho innegable en nuestra historia. Los cubanos más preclaros se decidieron por la opción de aceptar por el momento la mencionada enmienda ante la alternativa de la ocupación indefinida de Cuba por las tropas norteamericanas y que la misma pudiera desencadenar una inútil guerra de guerrillas contra el Gobierno Interventor norteamericano que destruyera, más aun, al ya devastado país. El Mayor General Calixto García después de concluida la Guerra Hispano Cubana Norteamericana había dicho:

"Yo creo que los Estados Unidos no faltarán a su palabra empeñada; pero si así fuera siempre habría tiempo para morir, ya que no para vencer" ( Rodríguez, 44 y 45)

La sabia estrategia planteada desde los mismos inicios de la República por Don Juan Gualberto Gómez, y otros patriotas, y que está expuesta en las siguientes palabras, demostró ser la más adecuada para la joven república.

"Declaración solemne del propósito de que mientras ese tratado esté vigente, será escrupulosa y lealmente observado por el pueblo cubano y por su gobierno; sin perjuicio de que el Gobierno de la República de Cuba aproveche cualquier oportunidad favorable que pueda presentarse en el porvenir para influir cerca del Gobierno de los Estados Unidos, a fin de obtener por mutuo acuerdo, la modificación de aquellas cláusulas del Tratado en que el pueblo cubano encuentra limitada su independencia y mermada su soberanía." (Ibarra, 245)

Los contenidos más lesivos de la Enmienda Platt en contra de la plena soberanía cubana fueron abrogados en 1934.

Balance controversial de la Enmienda Platt

El balance de la Enmienda Platt es muy controversial. Considero que sus consecuencias deben analizarse desde al menos dos perspectivas o ángulos diferentes. Una primera perspectiva nos dice que la mencionada enmienda:

1)
 Propició el aumento significativo de las inversiones extranjeras en un país totalmente destruido necesitado de las mismas. La mencionada enmienda garantizaba, en cierto medida, el ambiente de paz necesario para el desarrollo de las inversiones en el país.

2) Contribuyó grandemente para que no sucedieran en Cuba, largas y sangrientas guerras fratricidas similares a las ocurridas durante y después de la independencia en muchas repúblicas hispanoamericanas y en Haití, o como la ocurrida en los propios Estados Unidos con la guerra de Secesión.

3) Limitó significativamente la posibilidad de una agresión extracontinental por parte de las potencias europeas como la efectuada por Alemania, con la ayuda de Inglaterra, a Venezuela en 1901 mediante los bombardeos a La Guaira, Maracaibo y Puerto Cabello, por ésta no pagar las deudas adquiridas con un poderoso consorcio alemán. Anteriormente, en 1897, la marina alemana ya había realizado demostraciones de fuerza en Haití.

Una segunda perspectiva de la Enmienda Platt nos dice que:

1) 
Limitó en cierta medida, en cuanto a principios se refiere, la soberanía de Cuba, otorgándole a la república desde un punto de vista formal, una independencia restringida.

2) Creó una mentalidad de Patronato en ciertos segmentos del pueblo cubano mediante la cual, se esperaba que los norteamericanos fueran los que resolvieran nuestros problemas políticos. En otros segmentos de la población cubana, creó o acentuó un sentimiento nacionalista antinorteamericano.

La enmienda Platt nos privó de gozar de una independencia y soberanía total, pero también nos evitó grandes desastres y sufrimientos.

Manuel Sanguily como Ministro de Estado (responsabilidad que corresponde a la de Canciller o Ministro de Relaciones Exteriores en nuestros días) del gobierno de José Miguel Gómez, en su discurso en el teatro Polyteama, a poco más de una década de la imposición de la Enmienda Platt, expresó:
"Mantendrá el Gobierno las relaciones más cordiales en el orden diplomático y de los negocios, con las naciones amigas entre nosotros dignamente representadas, y sobre todo cultivará los grandes y vitales intereses que en franca y afectuosa correspondencia nos ligan a los Estados Unidos, no ya solo en consideración a las ventajas que deriva de ellos nuestra economía, sino por los incomparables servicios que el pueblo y el Gobierno americanos han prestado a la causa de la justicia, de la civilización y de nuestra nacional soberanía.
Y no os sorprenda esta sincera manifestación de quien siempre ha vivido inquieto y receloso en el temor de los grandes y los fuertes. Dos veces -una, por la ceguedad de nuestra vieja y orgullosa Metrópoli; otra por la ceguedad de enconos fratricidas-, vinieron aquí los americanos traídos por su fortuna o llamados por nuestras discordias, y siempre se retiraron de nuestro territorio, haciéndonos el doble beneficio de construir dos veces la república, y dejándonos en el corazón atribulado, desengaños y escarmientos; más en ambas ocasiones, motivos superiores de admiración y de gratitud por esa magnánima conducta que jamás en la historia habían observado los pueblos fuertes y triunfantes con los débiles, conturbados y decaídos" (
Ibarra, 312)

He escogido esas palabras de Manuel Sanguily en el teatro Polyteama, y no las de otro cualquier patriota o ciudadano, por la posición vertical que siempre mantuvo Sanguily en su quehacer político:

Sanguily se opuso en un primer momento, como ya expresamos, a la imposición de la Enmienda Platt. Posteriormente, y ya en la República como miembro del Senado cubano, se opuso a la venta de tierras cubanas a capital norteamericano. En ese cargo de Secretario de Estado del Gobierno de José Miguel Gómez, se opuso de palabra y de hecho a la injerencia norteamericana en Méjico cuando el derrocamiento del presidente Francisco I. Madero y su sustitución por Victoriano Huerta, actitud que suscitó desavenencias con el gobierno norteamericano. Sanguily fue en su momento, él más fuerte y decidido opositor en el Senado cubano a la aprobación en 1903 del Tratado de Reciprocidad Comercial con los Estados Unidos (TRC). La verticalidad de Sanguily llegó hasta el punto de acusar públicamente de corrupto al gobierno de José Miguel Gómez (1909-1913), pese a pertenecer a su gabinete como Secretario de Estado.

El fundamento de la preocupación norteamericana por nuestra estabilidad republicana iba desde los más excelsos y enaltecedores sentimientos humanos de solidaridad, hasta la más fría y calculada preocupación por sus inversiones económicas y su seguridad nacional. En ese amplio espectro, es donde debemos situar los móviles que tuvieron las numerosas personalidades norteamericanas que intervinieron en la confección, aprobación y aplicación de la Enmienda Platt.

Un caso concreto de la aplicación de la Enmienda Platt

Por otra parte, debemos admitir que en general, en el caso cubano, los gobiernos norteamericanos no se inclinaron en hacer un uso indiscriminado o exagerado de la prerrogativa que les daba la Enmienda Platt. El proceder del presidente Teodoro Roosevelt durante "la guerrita de agosto" de 1906 así lo atestigua, pues tanto el presidente Estrada Palma como los alzados contra él, pidieron la intervención norteamericana y fue el presidente Roosevelt el que trató de que la misma no se produjera. La carta de Roosevelt al embajador cubano Gonzalo de Quesada del 14 de septiembre de 1906 y su telegrama a Estrada Palma del 25 de septiembre de ese mismo año así lo muestran. Algunos fragmentos de la mencionada carta son:

" Solemnemente conjuro a todos los patriotas cubanos a unirse estrechamente para que olviden sus diferencias, todas sus ambiciones personales, y recuerden que el único medio de conservar la independencia de su república es evitar, a todo trance, que surja la necesidad de una intervención exterior para salvarla de la anarquía y de la guerra civil.
Espero ardientemente que estas palabras de apelación, pronunciadas en nombre del pueblo americano, por el amigo más firme de Cuba y el mejor intencionado hacia ella que pueda existir en el Mundo, serán interpretadas rectamente, meditadas seriamente y que se procederá de acuerdo con ellas, en la seguridad de que, si así se hiciere, la independencia permanente de Cuba y su éxito como República se asegurarán.
" (Pichardo, 283)
En el telegrama de Roosevelt a Estrada Palma del 25 de septiembre, éste le escribe en un tono invocatorio y suplicante:
" Bajo su gobierno y durante cuatro años, ha sido Cuba República independiente. Yo le conjuro, en bien de su propia fama de justo, a que no se conduzca de tal suerte que la responsabilidad por la muerte de la República, si tal cosa sucediere, pueda ser arrojada sobre su nombre. Le suplico proceda de manera tal, que aparezca que Ud. por lo menos, se ha sacrificado por su país y que lo deja aún libre cuando abandone su cargo." (Pichardo, 285)


Estrada Palma permaneció intransigente y convocó al Congreso para renunciar pese a que los sublevados no pedían su renuncia. Se creó una comisión para convencerlo que retirara la renuncia pero el resultado fue negativo. No pudieron obtener arreglo alguno con Estrada Palma, el cual, para colmo, le pidió al Vicepresidente que también renunciara, dejando así acéfala a la república.

El país quedó sin presidente y con una sublevación en sus entrañas que deseaba también la intervención extranjera. La intervención se produjo y como la anterior intervención militar, no hubo oposición armada a la misma.
El Subsecretario de Estado Bacon, según el historiador Howard Hill, citado por Ibarra, le dijo contrito a Taft:
" Me avergonzaré de mirar a mister Root a la cara. Esta intervención es contraria a su política y a todo lo que él ha estado predicando en América del Sur" (Ibarra, 294)

Elihu Root, el padre de la Enmienda Platt, era en ese momento Secretario de Estado.

Según algunos historiadores cubanos de nuestros días, la renuencia del gobierno norteamericano a intervenir se debió a que podía afectarse la imagen del nuevo modelo neocolonial que se estaba experimentando en Cuba y que deseaba llevar a otros países latinoamericanos. Considero que esa explicación no es compatible con la imagen del gobierno cuyo presidente públicamente dio a conocer la política del Gran Garrote y de las Cañoneras. Esta ocasión no fue la única en la que el gobierno de los E.U. invocó la Enmienda Platt para intervenir en Cuba, pero sí fue la única en la que la intervención verdaderamente se llevó a cabo; las otras invocaciones (algunas veces precedidas de intentos por reconciliar a las partes cubanas beligerantes) se limitaron a amagos de intervención y a algún que otro desembarco en determinadas regiones lejanas del país, cercanas a la Base de Guantánamo o dentro de ella y en Santiago de Cuba, las cuales ayudaron a que se apaciguaran los ánimos de los cubanos que contendían entre sí. El artículo tercero de la Enmienda Platt se aplicó, o estuvo a punto de aplicarse, solamente en momentos en los que se habían producido enfrentamientos armados en el país y el gobierno democráticamente elegido había perdido o estaba perdiendo ostensiblemente el control del país. Esta situación se puede ilustrar también con el siguiente fragmento de la nota del Secretario de Estado norteamericano P.S. Knox, el 16 de enero de 1912, al Presidente José Miguel Gómez: "evitaran una situación peligrosa que pudiera obligar al Gobierno de los Estados Unidos, contra sus propios deseos, a considerar las medidas que debe tomar en función de sus obligaciones con respecto a las relaciones con Cuba"(Alzugaray, 29).

El artículo tercero de la Enmienda Platt nunca se aplicó cuando los objetivos políticos, sociales, obreros y de la mujer se buscaban pacíficamente. La anterior república cubana, pese a los defectos, deficiencias y males que tuvo, ocupó comparativamente una posición privilegiada en América Latina en cuanto a las conquistas políticas, sociales, laborales y de la mujer que en ella se alcanzaron.

No conozco que en esas intervenciones o amagos se haya producido algún enfrentamiento armado entre las fuerzas norteamericanas y alguna fuerza cubana.

Un hecho polémico no sujeto a esquemas

La intervención norteamericana en los asuntos cubanos en las postrimerías del antepasado siglo XIX y en los inicios del pasado siglo XX ha sido un hecho histórico muy polémico de nuestra historia. Para que se tenga una idea de lo controvertida que ha sido la apreciación cubana sobre la intervención norteamericana después de finalizada la guerra de independencia contra España diré, que en contra de todo esquema simplista, podemos encontrar desde burgueses cubanos admiradores de los E.U. opinar duramente en contra de ella, hasta a un destacado político de izquierda defender, en cierta medida y en la década del 40, la presencia norteamericana en los primeros años de independencia de España, pues esta aceleraba el desarrollo del capitalismo en Cuba y con ello, según la filosofía marxista clásica, la instauración del socialismo en Cuba.

La Enmienda Platt no fue abrogada en 1934 por poseer la república cubana en esa fecha, un gobierno fuerte que respondiera a los intereses del gobierno norteamericano, pues todos sabemos lo convulsa que fue en nuestro país la década del 30 del pasado siglo XX; tampoco se abrogó por ser una demanda del sentimiento nacionalista antinorteamericano que había en determinados estratos de la población cubana de los años veinte y treinta (también existían sentimientos antiespañol, antijudio, antihaitiano, antijamaicano, etc), sentimiento que después de 1940 y hasta 1959 disminuyó grandemente (Domínguez, 244). Fueron varios los factores que motivaron esa decisión entre los que, por supuesto, también se encontraban esa corriente y ese sentimiento nacionalista, pero no se pueden obviar tampoco: el trabajo paciente, tenaz y sabio de nuestros diplomáticos, las relaciones de amistad entre Cuba y Estados Unidos, la política del Buen Vecino de Franklyn D. Roosevelt, y finalmente, la percepción norteamericana de los cambios que se habían producido en las relaciones internacionales de las otras potencias con los países de nuestro continente.

Por último, deseo observar que el nuevo tratado sobre las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos que se firmó en esos años, nunca tuvo en su haber, un período norteamericano de ocupación de nuestro país pese a la inestabilidad política y de oposición armada que presentaron algunos gobiernos cubanos antes del primero de enero de 1959.
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20 de Mayo de 1902


 (Mañana del 20 de mayo de 1902:  La bandera norteamericana ondea aún en el Castillo de los Tres Reyes del Morro de La Habana)

Por disposición del gobernador militar Leonard Wood, a fines de abril de 1902, se fijó el 20 de Mayo para la transmisión de poderes. En ese día se iban a retirar de Cuba las tropas norteamericanas y tomaría posesión del gobierno el presidente electo, Tomás Estrada Palma. La culminación de los deseos del patriotismo cubano, el nacimiento de la República, tuvo así su fecha oficial.

La víspera, el día 19, la Academia de Ciencias había celebrado una reunión. Su vicepresidente, el doctor Tomás V. Coronado, se excusó por la fecha en su discurso: "Día de gran júbilo para La Academia de Ciencias médicas, físicas y naturales es el que conmemoramos hoy, el XLII aniversario de su fundación... La Academia, cumpliendo un deber reglamentario, se ve precisada a celebrar su fiesta solemne de antiguo establecida, en día como éste, triste, muy triste, porque también conmemora la sentida muerte de aquel apóstol a quien Dios concedió fuerza y perseverancia inimitables para tremendas luchas por la libertad. Los académicos depositan una lágrima ante la tumba del que se llamó José Martí, y penetrados de las ideas altruistas del compatriota desaparecido, proseguimos las tareas científicas pretendiendo también enaltecer y honrar la Patria que él nos dio..."

Un testigo de la época, Rafael Martínez Ortiz, recordó así esos días de Mayo de 1902 en su libro Cuba: los primeros años de independencia (1911): "El 19 fue día de recogimiento: se conmemoraba la muerte de Martí; las banderas a media asta con crespones de luto ondeaban sobre los hogares: parecía prepararse la nación con la plegaria en los labios y con el recuerdo de los sacrificados en el alma a celebrar dignamente la más grande de las fiestas... Al sonar el primer campanazo de la media noche, la muchedumbre apiñada en las calles y paseos principales, cambió de aspecto; al recogimiento sucedió la algazara, al silencio el estrépito, la calma a la agitación... La aurora encontró la ciudad vestida de gala; los lazos negros que sombreaban al atardecer las banderas habían desaparecido... La alegría era general y era legítima; palpaban los cubanos sus ensueños... Todas las fiestas celebradas hasta entonces habían sido pálidas comparadas con las de esa fecha inolvidable..."

 A las ocho de la mañana del día 20 tuvo lugar en la Catedral un Te Deum, dijo el Diario de la Marina, "En celebración de la constitución de la República, y para dar gracias a Dios Nuestro Señor por los beneficios que se ha dignado dispensarle... Asistieron al religioso acto, que resultó muy lucido, el presidente de la República Sr. Tomás Estrada Palma, el Secretario de Estado y Justicia, señor [Carlos de  Zaldo y el general Máximo Gómez... Las naves del hermoso templo, adornadas con lujosas cortinas ostentando los colores nacionales, se vieron invadidas por una multitud de fieles entre los que figuraban numerosas damas, todo lo que prueba que los sentimientos religiosos no han menguado en el corazón de las habitantes de esta ciudad..." Hubo, en la tarde, una recepción en el Palacio a la que asistieron autoridades y dignatarios (senadores y representantes, y, entre otras personalidades, Máximo Gómez, Carlos Finlay, Fernando Figueredo y Rafael Montoro), agentes diplomáticos de varios países (los Ministros de los Estados Unidos, de Inglaterra y México; los Encargados de Negocios de España, Bélgica y China; los Cónsules de Chile y del Ecuador...) Y siguieron desfiles, en la Plaza de Armas, del ejército, la policía, la guardia rural y los bomberos, mientras en las calles de La Habana y en los parques de las ciudades del interior, se celebraba con similar alegría tan señalada fecha.





El 21 de mayo comentó el El Diario de la Marina lo sucedido el día anterior; allí se lee:

El pueblo de la Habana demostró ayer una vez más que sabe aliar la alegría y el entusiasmo a la cordura, y que posee el secreto de expresar ostensible y hasta ruidosamente su regocijo, sin provocar conflictos ni promover desórdenes. La nota característica de la conmemoración de ayer fue que en "todas las clases y todos los elementos sociales. El 20 de Mayo es felizmente una fecha que en nadie despierta, como otras, ningún recuerdo amargo, y a cuya significación pueden asociarse unos con entusiasmo, otros con sincera cordialidad y con espíritu fraternal todos... El bien más preciado para un pueblo es su paz moral, único asiento firme de la tranquilidad pública, y no es necesario perseguirlo en Cuba, porque está ya en lo esencial conseguido; no se necesita más que consolidarlo hasta hacerlo indestructible. Es ése uno de los resultados que a los ojos del observador ofrece la conducta del pueblo de La Habana, de todo el pueblo de La Habana, y seguramente de todo el pueblo de Cuba de regocijo, dando a la ciudad un aspecto desusado de animación. Al dar las doce de la noche el martes 19, en todas las calles se dispararon cohetes y voladores, las campanas repicaron, los tranvías aparecieron engalanados con banderitas y cortinas con los colores de la bandera cubana, y gran número de personas comenzó a recorrer el paseo del Prado, hasta el Malecón, y las principales calles de la ciudad...

Y en la emigración que tanto había contribuido a la independencia con sus recursos humanos y económicos, se celebró ese 20 de Mayo con el mayor entusiasmo. El recuerdo del acontecimiento quedó en las páginas de The Morning Tribune, el periódico de Tampa, al día siguiente de la fecha, donde con grandes titulares en la primera páginas se lee: "Big Day in Havana. President Estrada Palma is Sworn In. Cuba's Flag Flíes". "Cuba Now Free. Great Enthusiasm Attends Advent of the Long-Suffering Island Among the Nations of the Earth. Cuba Libre! " "President Roosevelt Proclaims the New Republic of Cuba ". Y sobre la celebración en la ciudad dice una reseña con el titulo "The Cuban Citizens Hail Their New Republic "; "Pocas fueron las casas de Ybor City y West Tampa que no pusieron en evidencia la consagración de Cuba Libre. Los hogares y los negocios de los cubanos residentes en Tampa estaban engalanados con banderas y retratos de los héroes cubanos... Los comerciantes norteamericanos mostraron su alegría adornando, también entusiastas, sus negocios con los colores de Cuba. Auspiciados por el Club Nacional Cubano, hubo varios actos con saludos de artillería, música, discursos, voladores, fiestas y servicios religiosos, los cuales hicieron que esta celebración del 4 de Julio cubano en Tampa no pueda olvidarse por los cubanos ni por toda la ciudadanía ". "El edificio del Club Nacional Cubano, situado en la esquina de la Novena Avenida y la calle Catorce, estuvo bellamente adornado y se celebró un banquete. Los ciudadanos más prominentes de la ciudad asistieron a él... En todas las fábricas de tabaco se suspendieron las labores, como si fuera un día de fiesta. Fue la celebración más entusiasta en toda la historia de la colonia cubana ". [It was the most enthusiastic celebration in the history of the local Cuban colony.

Había otras fechas que hubieran honrado los esfuerzos para lograr la independencia: el 10 de Octubre, por el alzamiento de Céspedes en 1868 y el inicio de la Guerra de los Diez Años; el 27 de Noviembre, por los estudiantes de Medicina fusilados en La Habana en 1871; el 24 de Febrero, por el Grito de Baire y el comienzo de la guerra del 95; el 19 de Mayo, por la caída en Dos Ríos de José Martí, en ese mismo año; el 7 de Diciembre por la muerte de Antonio Maceo y Panchito Gómez Toro en Punta Brava, en 1896. ¿Por qué, entonces, escogió Wood el 20 de Mayo desconociendo fechas llenas de espíritu separatista?

La fecha podía tener directa relación con el desembarco en Cárdenas de Narciso López, y que el 19 de mayo de 1850 ondeó en aquella ciudad la bandera cubana enarbolada por el matancero Juan Manuel Macías. La ocupación de Cárdenas por López (tenido por algunos como anexionista) y sus compañeros, la gran mayoría norteamericanos, sólo duró unas 12 horas, desde la madrugada hasta la noche del 19. En esa fecha también se conmemoraba la muerte de Martí, y no era posible mezclar el luto de ese recuerdo con la alegría por el nacimiento de la República, y postergó la celebración. Además, debe recordarse que, a mediados de 1902, urgía dar por terminada la intervención norteamericana, y que las fechas más queridas por los cubanos estaban casi todas al principio o al final del año (febrero, octubre, noviembre, diciembre). Y aun puede suponerse que, con buen juicio, Wood prefirió una fecha virgen que a nadie le trajera el recuerdo de las luchas y conflictos entre los varios sectores de la sociedad. Pero si la intención que determinó la fecha del 20 de Mayo como la del nacimiento de la República no fue todo lo pura que podía esperarse, la consagró para siempre el fervor del pueblo por lo que para él representaba.



Un año después

La página del Diario de la Marina del 20 de Mayo de 1903. Junto al elogio por la fecha y el aplauso por la conducta de los cubanos al celebrar el primer aniversario de la República, publicaron la noticia de que embarcaba para España Nicolás Rivero, el director del periódico, enemigo de la independencia de Cuba y partidario de anexar el país a los Estados Unidos.

No tenía un año la República cuando el gobierno, con el fin de honrar a sus mártires y de perpetuar en la memoria de todos el más auténtico patriotismo, el 18 de marzo de 1903, determinó declarar días festivos, además del 20 de Mayo, el 24 de Febrero, el 10 de Octubre, el 7 de Diciembre y, por la fiesta cristiana, el 25 de Diciembre; años después también fue día festivo el 28 de Enero, por el natalicio de Martí. El 20 de Mayo de 1903 aún conservaban todo su vigor las mejores esperanzas de la población, luego, con el tiempo, reducidas por las injusticias y los egoísmos que culminaron en la tragedia que aún vive el país. En un hermoso artículo titulado "El primer aniversario ", dijo el Diario de la Marina:

No es un año tiempo suficiente para apreciar la bondad y la solidez de un régimen político, ni para juzgar la labor de los que han sido llamados a implantarlo y desenvolverlo. Por otra parte la fecha que hoy conmemora Cuba, y a cuya conmemoración se asocian con entera cordialidad los elementos todos de este pueblo, simboliza algo más elevado que la instauración de una política y hasta de un régimen: opositores tiene la actual situación.., y, sin embargo, es para todos una fiesta, la fiesta de la patria, la que hoy se celebra, conmemorando el ingreso de la mayor de las Antillas en el concierto de las naciones... Administrándose y rigiéndose por sí misma, Cuba ha dado al mundo durante el primer año de vida propia el espectáculo de un pueblo apto para el cumplimiento de los delicados y complejos deberes que en una comunidad civilizada son inseparables del ejercicio de los derechos de la soberanía. Las dificultades y hasta los obstáculos no han faltado... Mas a todas esas dificultades se ha sobrepuesto el admirable buen sentido de este pueblo, de su espíritu sosegado y pacífico, tenazmente enemigo de las revueltas y de las agitaciones infecundas, que posee en grado eminente y por lo general poco conocido, la virtud del trabajo y de la perseverancia...

Y el anónimo escrito continuaba con esta atrevida queja contra la Enmienda Platt y la intervención de los Estados Unidos en los asuntos cubanos:

Cuba ha demostrado su capacidad para vivir sin protectores interesados; éstos no le faltan, sin embargo, y seguramente más bien que aceptarlos, los soporta. En la tarea de lo provenir después de consolidado y mejorado el régimen vigente, y de complementarlo asentando sobre bases duraderas y firmes la relaciones comerciales con el exterior, [debe] hacer desaparecer por un esfuerzo perseverante y estrictamente legal cuanto constituye una amenaza o un peligro para la vida propia y libre del pueblo que celebra hoy el primer aniversario de su independencia.

Esos juicios elogiosos y nobles en un periódico que había sido enemigo declarado de la independencia, dicen mucho del ánimo que reinaba en el país.

 (La bandera cubana es izada el 20 de mayo de 1902)

 (La bandera cubana  ya izada  en El Morro habanero)

  (Concentración de personas frente al Hotel Inglaterra, Prado y San Rafael,  en los momentos de la  trasmisión de poderes el 20 de mayo de 1902. Todas las imágenes fueron añadidas por el bloguista de Baracutey Cubano)

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lunes, agosto 28, 2023

Dimas Castellanos desde Cuba: Enrique José Varona: el secuestro de su obra. El gran pedagogo cubano dejó advertido que el peor monopolio era el que pueda ejercerse sobre la instrucción pública, incluso de parte de un Gobierno.

 Nota del Bloguista de Batacutey Cubano

Muy pocas veces se dice que el Gabinete del Primer Gobierno Interventor norteamericano 1899-1901 estaba integrado por cubanos. En ese gabinete Enrique José Varona y de la Pera atendía la esfera Educativa. Para los que retomen el cacareado tema de la injerencia norteamerica en los asuntos de Cuba, aquí van estas palabras  de dos grandes patriotas cubanos que pueden aclarar ese tema respecto a la Guerrita de Agosto de 1906 en la que ambas partes contendientes solicitaban la segunda intervención norteamericana:

Manuel Sanguily y Enrique José Varona declararon respectivamente, a raíz del deceso de Teodoro Roosevelt, al Heraldo de Cuba el siete de enero del 1919: “ ... ocurrió fatalmente la intervención de los americanos por culpas que no fueron suyas, pues que, al contrario, procuró cuando estuvo en sus manos, evitarlas ...” y “ ... nos dio su consejo sano y desapasionado en momentos de prueba para la nueva nación ...”.

Antes de comenzar les diré que SOY UN INDEPENDENTISTA CUBANO, un independentista cubano en el sentido martiano de independencia, el cual generaliza aquel que restringe ese concepto a una relación Colonia- Metrópoli.

José Martí dijo:

¨ La independencia de un pueblo consiste en el respeto que los poderes públicos demuestren a cada uno de sus hijos.¨

y observen que los poderes públicos pueden ser foráneos o no y que el respeto es hacia cada uno de sus ciudadanos y no a una parte.

Por cierto José Martí dijo:

¨Y no quiero a mi patria ¡no! víctima de capataces. La prefiero esclava de los demás a verla esclava de sus hijos.¨ (* citada por Pichardo, 189) *

Lo cual es compatible con lo escrito en su carta a Máximo Gómez, al escribirle al dominicano su determinación de:

¨no contribuir en un ápice por el amor ciego a una idea en que me está yendo la vida, a traer a mi tierra a un régimen de despotismo personal, que sería más vergonzoso y funesto que el despotismo político que ahora soporta y más grave y difícil de desarraigar, porque vendría excusado por algunas virtudes, establecido por la idea encarnada en él, y legitimado por el triunfo¨ (Tomo 1, 177)

La carta de Roosevelt al embajador cubano Gonzalo de Quesada del 14 de septiembre de 1906 y su telegrama a Estrada Palma del 25 de septiembre de ese mismo año así lo muestran. Algunos fragmentos de la mencionada carta son:


" Solemnemente conjuro a todos los patriotas cubanos a unirse estrechamente para que olviden sus diferencias, todas sus ambiciones personales, y recuerden que el único medio de conservar la independencia de su república es evitar, a todo trance, que surja la necesidad de una intervención exterior para salvarla de la anarquía y de la guerra civil.
Espero ardientemente que estas palabras de apelación, pronunciadas en nombre del pueblo americano, por el amigo más firme de Cuba y el mejor intencionado hacia ella que pueda existir en el Mundo, serán interpretadas rectamente, meditadas seriamente y que se procederá de acuerdo con ellas, en la seguridad de que, si así se hiciere, la independencia permanente de Cuba y su éxito como República se asegurarán." (Pichardo, Documentos para el estudio de la Historia de Cuba 283)

En el telegrama de Teodoro Roosevelt a Estrada Palma del 25 de septiembre, éste le escribe en un tono invocatorio y suplicante:

" Bajo su gobierno y durante cuatro años, ha sido Cuba República independiente. Yo le conjuro, en bien de su propia fama de justo, a que no se conduzca de tal suerte que la responsabilidad por la muerte de la República, si tal cosa sucediere, pueda ser arrojada sobre su nombre. Le suplico proceda de manera tal, que aparezca que Ud. por lo menos, se ha sacrificado por su país y que lo deja aún libre cuando abandone su cargo." (Pichardo, 285)

* Esa cita fue tomada del libro José Martí. Lecturas para niños de la notable historiadora cubana, fallecida en Cuba, Hortesia Pichardo del capítulo Mi Patria y de  la página 189 de la edición publicada en Cuba en 1990 por el Combinado Poligráfico de Guantánamo. 

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Tomado de https://diariodecuba.com/cultura/1693151903_49403.html

Enrique José Varona: el secuestro de su obra

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El gran pedagogo cubano dejó advertido que el peor monopolio era el que pueda ejercerse sobre la instrucción pública, incluso de parte de un Gobierno.

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Enrique José Varona y de la Pera
Por Dimas Castellanos
La Habana
27 agosto 2023

Alguien de cuyos aportes a la pedagogía en Cuba escribía antes aquí, Alfredo Miguel Aguayo, dijo de Enrique José Varona: "De los muchos y admirables rasgos que el estudio ofrece la compleja y rica personalidad de Varona, ninguno a mi juicio la define mejor que su incomparable talento pedagógico".

Nacido el 13 de abril de 1849 en Puerto Príncipe, hoy Camagüey, Varona fue uno de esos cubanos de vasta cultura, adquirida esencialmente de forma autodidacta. De cuerpo débil, complementado con una fuerza espiritual extraordinaria, se unió a los alzados camagüeyanos en 1868, empresa que abandonó por razones de salud. Militó en el Partido Liberal Autonomista, de cuya Junta Directiva fue vocal y redactor de su órgano oficial: El Triunfo. Dirigió la Revista de Cuba, espacio de obligatoria consulta sobre la labor intelectual de esa época, y colaboró con otras publicaciones. A la muerte de José Martí, asumió la dirección del periódico Patria. En la República ocupó la presidencia del Partido Moderado. Catedrático de la Universidad de La Habana, aceptó en el Gobierno las secretarías de Hacienda e Instrucción Pública. Entre 1913 y 1917 fue vicepresidente de la República. En 1923 presidió el acto de fundación de la Federación Estudiantil Universitaria. Y en 1927 se pronunció contra la prórroga de poderes de Gerardo Machado. Falleció el 19 de noviembre de 1933.

Aunque participó en la política, a juicio de Elías Entralgo, "no fue un político al modo que comúnmente entendemos el concepto. Ni lo que se llama entre nosotros un hombre de partido. No fue jamás un incondicional de su partido […]. Para él, la política era el buen gobierno de la comunidad".

Si bien carecía de formación profesional en el campo de la Pedagogía, se consagró a la enseñanza junto con la política, la poesía, la literatura y la filosofía. Convencido que para vivir de otro modo se necesitaba aprender de otro modo, y de que nada sería bueno ni perfecto mientras los hombres no fueran buenos y perfectos, al ser nombrado por el Gobierno de Ocupación como secretario de Instrucción, Varona, se entregó de cuerpo y alma a esta labor, tanto en lo administrativo como en el ejercicio del magisterio.

Se desempeñó en ese periodo como profesor de Filosofía Moral, Psicología y Sociología en la Universidad de La Habana. Su norte en la enseñanza lo definió el mismo: "Llamado a dirigir la Instrucción Pública de mi país en estas circunstancias, y sabiendo que era propósito firme del actual gobernador general reformarla de modo que fuese más eficaz, entendí que era mi deber acometer la difícil empresa, para echar siquiera los cimientos de la obra".

Roto los lazos con la antigua metrópoli se imponía un cambio en la orientación de la enseñanza pública, que abarcó desde la escuela primaria hasta la universidad. Al respecto Varona expresó: "nuestra enseñanza debe cesar de ser verbal y retórica para convertirse en objetiva y científica. A Cuba le bastan dos o tres literatos; no puede pasarse sin algunos centenares de ingenieros. Aquí está el núcleo de mi reforma (…) Las fuerzas con que cuento para producir ese resultado son: la autonomía que dejo a las Facultades; la libertad de que disfruta el estudiante para satisfacer sus aptitudes e inclinaciones; el estímulo que ha de producir la concurrencia de los profesores no oficiales, a quienes se franquea las aulas universitarias".

Para crear "un ambiente pedagógico fecundo y eficiente", al decir de Alfredo Aguayo, Varona estableció la Escuela de Pedagogía de la Universidad de La Habana, primera institución de su clase unida a una universidad de lengua española. Fue precedida en América Latina únicamente por el Instituto Pedagógico de Chile.

En 1927 Varona manifestaba a los graduados de ese año su profunda convicción sobre la importancia de la enseñanza: "Pero no se conformen ustedes con los cambios políticos, si a estos no sigue, para completarlos y afianzarlos, un cambio de orientación social". En Con el eslabón, precisó: "Toda revolución política se esteriliza, como no abra el camino a una revolución social". En agosto de 1930, en Mis consejos, enfatizó: "La república ha entrado en crisis, porque gran número de ciudadanos han creído que podían desentenderse de los asuntos públicos. Este egoísmo cuesta muy caro. Tan caro, que hemos podido perderlo todo". Y en otra oportunidad advirtió: "De todos los monopolios artificiales, ninguno es más pernicioso que el de la instrucción. Y el monopolio existe, ya pretenda ejercerlo un individuo, una clase, un organismo social, ya el Gobierno en representación del Estado. Junto a la enseñanza oficial conviene que florezca la enseñanza privada".

La manifestación del 30 de septiembre de 1930, en la que murió Rafael Trejo, se dirigía inicialmente a la casa de Varona, un hecho suficiente para aquilatar su influencia en el estudiantado.

Elías Entralgo, en "Una vida sin prisa, pero sin tregua", escribió sobre Varona: "Ese incesante afán de conocimientos, esa incansable curiosidad cultural, constituyen la más alta expresión de heroicidad: La utilidad de los héroes de espada termina con la hora del triunfo; la de los héroes de la cultura es infinita" (Enrique José Varona: Su vida. Su obra y su influencia, La Habana, 1937).

En 1887 José Martí expresaba: "Fundar, más que agitar, quiere Varona. Como cumple aún en las épocas más turbulentas, a aquellos a quienes el desinterés aconseja el único modo útil de amar a la patria".

Un siglo después de la inmensa labor desplegada por Enrique José Varona, en lo que respecta a la educación y formación ciudadana, las universidades cubanas y el sistema de enseñanza en general, monopolizados por el Estado, han derivado en centros para formar súbditos. Con ese propósito, y a despecho de sus funciones. Desde 1959 el Gobierno cubano se ha encargado de borrar toda huella que conduzca al redescubrimiento de figuras como la de Varona, y en lugar de sus proyecto de enseñanza, ha impuesto consignas excluyentes y discriminatorias, entre ellas: "Pioneros por el comunismo, seremos como el Che", o "La Universidad para los revolucionarios".

La obra de Enrique José Varona, pilar de la nación cubana, mantiene plena vigencia. Y aunque parezca borrada de la historia, continúa pendiente de realización. Él puso un grano de esfuerzo en el mejoramiento de Cuba y del mundo. Continuar su obra es responsabilidad ética de los cubanos de hoy.

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jueves, mayo 20, 2021

20 de mayo de 1902 fundación de la República. de Cuba. Breve análisis de la incidencia de la Enmienda Platt en la independencia, soberanía y desarrollo de la República de Cuba

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Deseo puntualizar que Canadá fue protectorado de Gran Bretaña hasta bien avanzado el siglo XX.

En el libro La verdadera República de Cuba, escrito por el Dr. Andrés Cao Mendiguren,  uno de los  mejores libros sobre la república cubana (1902-1958 ) que se ha escrito (quizás el mejor de los que  he leido en mi vida),  incluyendo la monumental obra en 10 tomos Historia de la Nación Cubana, aunque este último incluye el período colonial y llega hasta el año 1952, se lee:

 ¨Cabe decir que aquellos pensamientos de 1913 expresaban una realidad  porque esa nación  se alcanzó muy pronto  en décadas posteriores,  aunque en 1959  fue demolida por los que  usurparon el poder, y ha sido vilipendeada  por una oleada de intelectuales comprometidos o  mediocres. El testimonio de ello es que Cuba ocupaba  las primeras posiciones  en todos los renglones de los anuarios de las Naciones Unidas  para la América Latina. Y hay que reconocer que estos logros  tan destacados  no se hubieran podido conseguir  si nuestros gobernantes, y a pesar de sus errores,  no hubieran tenido interés  y acierto para  resolver los problemas de la sociedad cubana, si nuestros legisladores no nos hubieran  dado una legislación avanzada  y moderna, o si el  pueblo cubano no hubiera estudiado  y trabajado  para superarse. El pueblo cubano era exigente  y siempre aspiraba  a lo mejor, pero tenemos  que acusarnos  de un pecado,  y es que  cuando no lo lográbamos plenamente, en vez de analizar  los fallos  y aplaudir lo logrado, prodigábamos una crítica irresponsable.¨ (Cao, 2008, p. 87)

El Dr. Jorge Salazar Carrillo, profesor titular de economía de FIU  sobre el  gran desarrollo económico de Cuba en el siglo XX antes de Castro



  (Concentración de personas frente al Hotel Inglaterra, Prado y San Rafael,  en los momentos de la  trasmisión de poderes el 20 de mayo de 1902. Todas las imágenes fueron añadidas por el bloguista de Baracutey Cubano)

 
 (Ceremonia del traspaso de poderes dentro del edificio de los Capitanes Generales)

 
(Otra foto de dicha ceremonia de traspaso de poderes)

 (Momentos  en que se arria  al mediodia la bandera de EE.UU. y se iza la bandera cubana  en el antiguo edificio de los Capitanes Generales)


 (Máximo Gómez  izando la bandera cubana  en la azotea del antiguo edificio de los Capitanes Generales; a su lado Leonardo Wood  el que hasta hasta  pocos minutos atrás  era el gobernador  del gobierno interventor.)

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 Cuba 20 de Mayo Nacimiento de la República.



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Tomado de http://www.vitral.org/vitral/vitral48/cent.htm


ENMIENDA PLATT Y REPÚBLICA

(Fragmento)

Sabiduría vs imposición

La República nació con su independencia y soberanía limitadas en cuanto a principios se refiere; eso es un hecho innegable en nuestra historia. Los cubanos más preclaros se decidieron por la opción de aceptar por el momento la mencionada enmienda ante la alternativa de la ocupación indefinida de Cuba por las tropas norteamericanas y que la misma pudiera desencadenar una inútil guerra de guerrillas contra el Gobierno Interventor norteamericano que destruyera, más aun, al ya devastado país. El Mayor General Calixto García después de concluida la Guerra Hispano Cubana Norteamericana había dicho:

"Yo creo que los Estados Unidos no faltarán a su palabra empeñada; pero si así fuera siempre habría tiempo para morir, ya que no para vencer" ( Rodríguez, 44 y 45)

La sabia estrategia planteada desde los mismos inicios de la República por Don Juan Gualberto Gómez, y otros patriotas, y que está expuesta en las siguientes palabras, demostró ser la más adecuada para la joven república.

"Declaración solemne del propósito de que mientras ese tratado esté vigente, será escrupulosa y lealmente observado por el pueblo cubano y por su gobierno; sin perjuicio de que el Gobierno de la República de Cuba aproveche cualquier oportunidad favorable que pueda presentarse en el porvenir para influir cerca del Gobierno de los Estados Unidos, a fin de obtener por mutuo acuerdo, la modificación de aquellas cláusulas del Tratado en que el pueblo cubano encuentra limitada su independencia y mermada su soberanía." (Ibarra, 245)

Los contenidos más lesivos de la Enmienda Platt en contra de la plena soberanía cubana fueron abrogados en 1934.

Balance controversial de la Enmienda Platt

El balance de la Enmienda Platt es muy controversial. Considero que sus consecuencias deben analizarse desde al menos dos perspectivas o ángulos diferentes. Una primera perspectiva nos dice que la mencionada enmienda:

1)
 Propició el aumento significativo de las inversiones extranjeras en un país totalmente destruido necesitado de las mismas. La mencionada enmienda garantizaba, en cierto medida, el ambiente de paz necesario para el desarrollo de las inversiones en el país.

2) Contribuyó grandemente para que no sucedieran en Cuba, largas y sangrientas guerras fratricidas similares a la ocurrida durante y después de la independencia en muchas repúblicas hispanoamericanas y en Haití, o como la ocurrida en los propios Estados Unidos con la guerra de Secesión.

3) Limitó significativamente la posibilidad de una agresión extracontinental por parte de las potencias europeas como la efectuada por Alemania, con la ayuda de Inglaterra, a Venezuela en 1901 mediante los bombardeos a La Guaira, Maracaibo y Puerto Cabello, por ésta no pagar las deudas adquiridas con un poderoso consorcio alemán. Anteriormente, en 1897, la marina alemana ya había realizado demostraciones de fuerza en Haití.

Una segunda perspectiva de la Enmienda Platt nos dice que:

1) 
Limitó en cierta medida, en cuanto a principios se refiere, la soberanía de Cuba, otorgándole a la república desde un punto de vista formal, una independencia restringida.

2) Creó una mentalidad de Patronato en ciertos segmentos del pueblo cubano mediante la cual, se esperaba que los norteamericanos fueran los que resolvieran nuestros problemas políticos. En otros segmentos de la población cubana, creó o acentuó un sentimiento nacionalista antinorteamericano.

La enmienda Platt nos privó de gozar de una independencia y soberanía total, pero también nos evitó grandes desastres y sufrimientos.

Manuel Sanguily como Ministro de Estado (responsabilidad que corresponde a la de Canciller o Ministro de Relaciones Exteriores en nuestros días) del gobierno de José Miguel Gómez, en su discurso en el teatro Polyteama, a poco más de una década de la imposición de la Enmienda Platt, expresó:
"Mantendrá el Gobierno las relaciones más cordiales en el orden diplomático y de los negocios, con las naciones amigas entre nosotros dignamente representadas, y sobre todo cultivará los grandes y vitales intereses que en franca y afectuosa correspondencia nos ligan a los Estados Unidos, no ya solo en consideración a las ventajas que deriva de ellos nuestra economía, sino por los incomparables servicios que el pueblo y el Gobierno americanos han prestado a la causa de la justicia, de la civilización y de nuestra nacional soberanía.
Y no os sorprenda esta sincera manifestación de quien siempre ha vivido inquieto y receloso en el temor de los grandes y los fuertes. Dos veces -una, por la ceguedad de nuestra vieja y orgullosa Metrópoli; otra por la ceguedad de enconos fratricidas-, vinieron aquí los americanos traídos por su fortuna o llamados por nuestras discordias, y siempre se retiraron de nuestro territorio, haciéndonos el doble beneficio de construir dos veces la república, y dejándonos en el corazón atribulado, desengaños y escarmientos; más en ambas ocasiones, motivos superiores de admiración y de gratitud por esa magnánima conducta que jamás en la historia habían observado los pueblos fuertes y triunfantes con los débiles, conturbados y decaídos" (
Ibarra, 312)

He escogido esas palabras de Manuel Sanguily en el teatro Polyteama, y no las de otro cualquier patriota o ciudadano, por la posición vertical que siempre mantuvo Sanguily en su quehacer político:

Sanguily se opuso en un primer momento, como ya expresamos, a la imposición de la Enmienda Platt. Posteriormente, y ya en la República como miembro del Senado cubano, se opuso a la venta de tierras cubanas a capital norteamericano. En ese cargo de Secretario de Estado del Gobierno de José Miguel Gómez, se opuso de palabra y de hecho a la injerencia norteamericana en Méjico cuando el derrocamiento del presidente Francisco I. Madero y su sustitución por Victoriano Huerta, actitud que suscitó desavenencias con el gobierno norteamericano. Sanguily fue en su momento, él más fuerte y decidido opositor en el Senado cubano a la aprobación en 1903 del Tratado de Reciprocidad Comercial con los Estados Unidos (TRC). La verticalidad de Sanguily llegó hasta el punto de acusar públicamente de corrupto al gobierno de José Miguel Gómez (1909-1913), pese a pertenecer a su gabinete como Secretario de Estado.

El fundamento de la preocupación norteamericana por nuestra estabilidad republicana iba desde los más excelsos y enaltecedores sentimientos humanos de solidaridad, hasta la más fría y calculada preocupación por sus inversiones económicas y su seguridad nacional. En ese amplio espectro, es donde debemos situar los móviles que tuvieron las numerosas personalidades norteamericanas que intervinieron en la confección, aprobación y aplicación de la Enmienda Platt.

Un caso concreto de la aplicación de la Enmienda Platt

Por otra parte, debemos admitir que en general, en el caso cubano, los gobiernos norteamericanos no se inclinaron en hacer un uso indiscriminado o exagerado de la prerrogativa que les daba la Enmienda Platt. El proceder del presidente Teodoro Roosevelt durante "la guerrita de agosto" de 1906 así lo atestigua, pues tanto el presidente Estrada Palma como los alzados contra él, pidieron la intervención norteamericana y fue el presidente Roosevelt el que trató de que la misma no se produjera. La carta de Roosevelt al embajador cubano Gonzalo de Quesada del 14 de septiembre de 1906 y su telegrama a Estrada Palma del 25 de septiembre de ese mismo año así lo muestran. Algunos fragmentos de la mencionada carta son:

" Solemnemente conjuro a todos los patriotas cubanos a unirse estrechamente para que olviden sus diferencias, todas sus ambiciones personales, y recuerden que el único medio de conservar la independencia de su república es evitar, a todo trance, que surja la necesidad de una intervención exterior para salvarla de la anarquía y de la guerra civil.
Espero ardientemente que estas palabras de apelación, pronunciadas en nombre del pueblo americano, por el amigo más firme de Cuba y el mejor intencionado hacia ella que pueda existir en el Mundo, serán interpretadas rectamente, meditadas seriamente y que se procederá de acuerdo con ellas, en la seguridad de que, si así se hiciere, la independencia permanente de Cuba y su éxito como República se asegurarán.
" (Pichardo, 283)
En el telegrama de Roosevelt a Estrada Palma del 25 de septiembre, éste le escribe en un tono invocatorio y suplicante:
" Bajo su gobierno y durante cuatro años, ha sido Cuba República independiente. Yo le conjuro, en bien de su propia fama de justo, a que no se conduzca de tal suerte que la responsabilidad por la muerte de la República, si tal cosa sucediere, pueda ser arrojada sobre su nombre. Le suplico proceda de manera tal, que aparezca que Ud. por lo menos, se ha sacrificado por su país y que lo deja aún libre cuando abandone su cargo." (Pichardo, 285)


Estrada Palma permaneció intransigente y convocó al Congreso para renunciar pese a que los sublevados no pedían su renuncia. Se creó una comisión para convencerlo que retirara la renuncia pero el resultado fue negativo. No pudieron obtener arreglo alguno con Estrada Palma, el cual, para colmo, le pidió al Vicepresidente que también renunciara, dejando así acéfala a la república.

El país quedó sin presidente y con una sublevación en sus entrañas que deseaba también la intervención extranjera. La intervención se produjo y como la anterior intervención militar, no hubo oposición armada a la misma.
El Subsecretario de Estado Bacon, según el historiador Howard Hill, citado por Ibarra, le dijo contrito a Taft:
" Me avergonzaré de mirar a mister Root a la cara. Esta intervención es contraria a su política y a todo lo que él ha estado predicando en América del Sur" (Ibarra, 294)

Elihu Root, el padre de la Enmienda Platt, era en ese momento Secretario de Estado.

Según algunos historiadores cubanos de nuestros días, la renuencia del gobierno norteamericano a intervenir se debió a que podía afectarse la imagen del nuevo modelo neocolonial que se estaba experimentando en Cuba y que deseaba llevar a otros países latinoamericanos. Considero que esa explicación no es compatible con la imagen del gobierno cuyo presidente públicamente dio a conocer la política del Gran Garrote y de las Cañoneras. Esta ocasión no fue la única en la que el gobierno de los E.U. invocó la Enmienda Platt para intervenir en Cuba, pero sí fue la única en la que la intervención verdaderamente se llevó a cabo; las otras invocaciones (algunas veces precedidas de intentos por reconciliar a las partes cubanas beligerantes) se limitaron a amagos de intervención y a algún que otro desembarco en determinadas regiones lejanas del país, cercanas a la Base de Guantánamo o dentro de ella y en Santiago de Cuba, las cuales ayudaron a que se apaciguaran los ánimos de los cubanos que contendían entre sí. El artículo tercero de la Enmienda Platt se aplicó, o estuvo a punto de aplicarse, solamente en momentos en los que se habían producido enfrentamientos armados en el país y el gobierno democráticamente elegido había perdido o estaba perdiendo ostensiblemente el control del país. Esta situación se puede ilustrar también con el siguiente fragmento de la nota del Secretario de Estado norteamericano P.S. Knox, el 16 de enero de 1912, al Presidente José Miguel Gómez: "evitaran una situación peligrosa que pudiera obligar al Gobierno de los Estados Unidos, contra sus propios deseos, a considerar las medidas que debe tomar en función de sus obligaciones con respecto a las relaciones con Cuba"(Alzugaray, 29).

El artículo tercero de la Enmienda Platt nunca se aplicó cuando los objetivos políticos, sociales, obreros y de la mujer se buscaban pacíficamente. La anterior república cubana, pese a los defectos, deficiencias y males que tuvo, ocupó comparativamente una posición privilegiada en América Latina en cuanto a las conquistas políticas, sociales, laborales y de la mujer que en ella se alcanzaron.

No conozco que en esas intervenciones o amagos se haya producido algún enfrentamiento armado entre las fuerzas norteamericanas y alguna fuerza cubana.

Un hecho polémico no sujeto a esquemas

La intervención norteamericana en los asuntos cubanos en las postrimerías del antepasado siglo XIX y en los inicios del pasado siglo XX ha sido un hecho histórico muy polémico de nuestra historia. Para que se tenga una idea de lo controvertida que ha sido la apreciación cubana sobre la intervención norteamericana después de finalizada la guerra de independencia contra España diré, que en contra de todo esquema simplista, podemos encontrar desde burgueses cubanos admiradores de los E.U. opinar duramente en contra de ella, hasta a un destacado político de izquierda defender, en cierta medida y en la década del 40, la presencia norteamericana en los primeros años de independencia de España, pues esta aceleraba el desarrollo del capitalismo en Cuba y con ello, según la filosofía marxista clásica, la instauración del socialismo en Cuba.

La Enmienda Platt no fue abrogada en 1934 por poseer la república cubana en esa fecha, un gobierno fuerte que respondiera a los intereses del gobierno norteamericano, pues todos sabemos lo convulsa que fue en nuestro país la década del 30 del pasado siglo XX; tampoco se abrogó por ser una demanda del sentimiento nacionalista antinorteamericano que había en determinados estratos de la población cubana de los años veinte y treinta (también existían sentimientos antiespañol, antijudio, antihaitiano, antijamaicano, etc), sentimiento que después de 1940 y hasta 1959 disminuyó grandemente (Domínguez, 244). Fueron varios los factores que motivaron esa decisión entre los que, por supuesto, también se encontraban esa corriente y ese sentimiento nacionalista, pero no se pueden obviar tampoco: el trabajo paciente, tenaz y sabio de nuestros diplomáticos, las relaciones de amistad entre Cuba y Estados Unidos, la política del Buen Vecino de Franklyn D. Roosevelt, y finalmente, la percepción norteamericana de los cambios que se habían producido en las relaciones internacionales de las otras potencias con los países de nuestro continente.

Por último, deseo observar que el nuevo tratado sobre las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos que se firmó en esos años, nunca tuvo en su haber, un período norteamericano de ocupación de nuestro país pese a la inestabilidad política y de oposición armada que presentaron algunos gobiernos cubanos antes del primero de enero de 1959.
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20 de Mayo de 1902
 (Mañana del 20 de mayo de 1902:  La bandera norteamericana ondea aún en el Castillo de los Tres Reyes del Morro de La Habana)
Por disposición del gobernador militar Leonard Wood, a fines de abril de 1902, se fijó el 20 de Mayo para la transmisión de poderes. En ese día se iban a retirar de Cuba las tropas norteamericanas y tomaría posesión del gobierno el presidente electo, Tomás Estrada Palma. La culminación de los deseos del patriotismo cubano, el nacimiento de la República, tuvo así su fecha oficial.
La víspera, el día 19, la Academia de Ciencias había celebrado una reunión. Su vicepresidente, el doctor Tomás V. Coronado, se excusó por la fecha en su discurso: "Día de gran júbilo para La Academia de Ciencias médicas, físicas y naturales es el que conmemoramos hoy, el XLII aniversario de su fundación... La Academia, cumpliendo un deber reglamentario, se ve precisada a celebrar su fiesta solemne de antiguo establecida, en día como éste, triste, muy triste, porque también conmemora la sentida muerte de aquel apóstol a quien Dios concedió fuerza y perseverancia inimitables para tremendas luchas por la libertad. Los académicos depositan una lágrima ante la tumba del que se llamó José Martí, y penetrados de las ideas altruistas del compatriota desaparecido, proseguimos las tareas científicas pretendiendo también enaltecer y honrar la Patria que él nos dio..."

Un testigo de la época, Rafael Martínez Ortiz, recordó así esos días de Mayo de 1902 en su libro Cuba: los primeros años de independencia (1911): "El 19 fue día de recogimiento: se conmemoraba la muerte de Martí; las banderas a media asta con crespones de luto ondeaban sobre los hogares: parecía prepararse la nación con la plegaria en los labios y con el recuerdo de los sacrificados en el alma a celebrar dignamente la más grande de las fiestas... Al sonar el primer campanazo de la media noche, la muchedumbre apiñada en las calles y paseos principales, cambió de aspecto; al recogimiento sucedió la algazara, al silencio el estrépito, la calma a la agitación... La aurora encontró la ciudad vestida de gala; los lazos negros que sombreaban al atardecer las banderas habían desaparecido... La alegría era general y era legítima; palpaban los cubanos sus ensueños... Todas las fiestas celebradas hasta entonces habían sido pálidas comparadas con las de esa fecha inolvidable..."
 
A las ocho de la mañana del día 20 tuvo lugar en la Catedral un Te Deum, dijo el Diario de la Marina, "En celebración de la constitución de la República, y para dar gracias a Dios Nuestro Señor por los beneficios que se ha dignado dispensarle... Asistieron al religioso acto, que resultó muy lucido, el presidente de la República Sr. Tomás Estrada Palma, el Secretario de Estado y Justicia, señor [Carlos de  Zaldo y el general Máximo Gómez... Las naves del hermoso templo, adornadas con lujosas cortinas ostentando los colores nacionales, se vieron invadidas por una multitud de fieles entre los que figuraban numerosas damas, todo lo que prueba que los sentimientos religiosos no han menguado en el corazón de las habitantes de esta ciudad..." Hubo, en la tarde, una recepción en el Palacio a la que asistieron autoridades y dignatarios (senadores y representantes, y, entre otras personalidades, Máximo Gómez, Carlos Finlay, Fernando Figueredo y Rafael Montoro), agentes diplomáticos de varios países (los Ministros de los Estados Unidos, de Inglaterra y México; los Encargados de Negocios de España, Bélgica y China; los Cónsules de Chile y del Ecuador...) Y siguieron desfiles, en la Plaza de Armas, del ejército, la policía, la guardia rural y los bomberos, mientras en las calles de La Habana y en los parques de las ciudades del interior, se celebraba con similar alegría tan señalada fecha.
 (La bandera cubana es izada el 20 de mayo de 1902)

 (La bandera cubana  ya izada  en El Morro habanero)

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