sábado, agosto 16, 2025

Dimas Castellanos desde Cuba: Esclavitud moderna: los médicos cubanos. Algunos datos sobre la Salud y la Medicina en Cuba antes de 1959 que se ha intentado silenciar

 

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Junio 29, 2021

Ex Tramitadora de PASAPORTES de MISIONES MÉDICAS CUBANAS ¡¡¡Lo Cuenta TODO!!!


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Tomado de https://diariodecuba.com/

Esclavitud moderna: los médicos cubanos

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'A las formas reconocidas de esclavitud como la trata de personas, el matrimonio forzado, la esclavitud sexual y el trabajo infantil, en el siglo XXI es preciso añadir el alquiler de los profesionales cubanos'.

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Por Dimas Castellanos

La Habana

15 agosto 2025 

El envío de profesionales a diversos países en nombre de la solidaridad internacional es una cara de la medalla que le ha granjeado al Gobierno cubano diversos reconocimientos. La otra cara es la condición en que  esos profesionales, entre los que destacan los trabajadores de la salud,  se enrolan en dichas misiones.

 Las denuncias públicas, deserciones, declaraciones de organismos internacionales y los miles de médicos que abandonan dichas misiones han conducido al debate acerca de si realmente marchan voluntarios o se trata de una manifestación de esclavitud moderna; debate que tomó fuerza a partir de la retirada de los médicos de Brasil en 2018

 Según Ivan I. Chupajin, los conceptos son una forma de pensamiento que refleja las peculiaridades íntimas y esenciales de los fenómenos de la realidad. Atendiendo al tema que nos ocupa, la esclavitud designa el sometimiento de una persona por otra a una obligación o trabajo. Este concepto tradicional remite a una situación jurídica en que una persona (el esclavo) es propiedad de otra (el amo), y por tanto, al carecer de libertad y derechos, queda reducida a una especie de objeto que puede ser comprado, vendido, donado, maltratado y/o castigado por el propietario. En tal circunstancia, el sometido queda desposeído de la libertad individual, una condición que es la esencia de los seres humanos.

 En determinados momentos de la historia de la humanidad la esclavitud tradicional constituyó la base del sistema económico. Un ejemplo clásico es la Antigüedad grecorromana, y en la modernidad el sistema colonial español, y otros. En las colonias del Caribe, Haití y Cuba llegaron a ser las principales productoras y exportadoras de azúcar y café del mundo gracias al trabajo esclavo.

 En la actualidad la esclavitud es considerada por el Derecho Internacional Penal como un delito de lesa humanidad. Sin perder la esencia del concepto tradicional, hoy la definición de esclavitud se aplica también a la condición de las personas o grupo de personas, aunque no sean propiedad de otro, que se ven obligadas a trabajar en condiciones inhumanas sin poder escapar, por culpa de amenazas, abuso de poder, manipulación u otras razones. Desde el punto de vista jurídico, el esclavo moderno no es propiedad del amo, lo cual permite disfrazar la esclavitud con la supuesta voluntariedad del sometido, obviando que en determinadas condiciones político-económicas (como ocurre en los sistemas totalitarios), las personas se ven obligadas, por lo cual la voluntariedad resulta ficticia.

 La pregunta clave es: ¿existe una relación esencial entre la esclavitud tradicional y la esclavitud moderna? La respuesta obliga a  partir de una premisa: los conceptos no son un reflejo fijo y permanente de la realidad, sino que están en permanente cambio para expresar la realidad cambiante.

 Si todo se desarrolla —preguntaba la profesora Zaira Rodríguez Ugidos—, "¿no rige eso también para los conceptos y categorías más generales del pensamiento?" De no ser así, significa que el pensamiento no está vinculado con la realidad cambiante.  

 En ese sentido, el término de esclavitud moderna es reflejo de la evolución, a través de la historia, de la esclavitud tradicional y conserva la característica esencial de esta —la pérdida de libertad—, pues aunque una persona no sea propiedad de otra, determinadas condiciones sociales, económicas y políticas lo conminan a comportarse como esclavo.

 En el caso actual de Cuba esas condiciones se originaron con la erradicación de la propiedad privada sobre los medios de producción, que dejó al cubano desamparado para actuar con autonomía. A esa imposición se unió el control estatal sobre la enseñanza, los medios de comunicación, la cultura, y la desaparición de las libertades ciudadanas. Además, la "enseñanza gratuita" convirtió a los educandos en un medio básico del Estado. Lo cual facilita su empleo, de manera similar a los médicos, en misiones determinadas por el Partido-Estado-Gobierno. Primero para fines políticos y después para paliar la incapacidad productiva del totalitarismo implantado, que arruinó la economía y condicionó la insuficiencia de salarios y pensiones para mantener una vida decorosa.  

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Instituto de la Memoria Historica Cubana
2015

Documental: Mito y realidad de la medicina en Cuba - IMHCT 


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CENTROS DE SALUD  ANTES DE 1959:


CENTROS DE SALUD GRATUITOS:

En 1958 había aproximadamente 97 unidades hospitalarias públicas o estatales, es decir: GRATUITAS, de ellas, 47 prestaban servicios en zonas rurales (Abreu, 40), y 52 casas de socorro municipales además de alguna que otra instalación a cargo del estado y 242 clínicas mutualistas, de ellas 96 en la capital (Anuario Estadístico, 565 y 566 y Álvarez, 2).

CENTROS DE SALUD  PRIVADOS  DE BAJO  COSTO

Las clínicas mutualistas, uno de los representantes de la salud rentada (la otra representante eran las consultas particulares o privadas), eran instituciones que por una módica mensualidad se tenía derecho a consulta, ingreso y cirugía así como a medicamentos; las había de poco más de 2 pesos mensuales, que eran la mayoría, hasta algunas de 10 pesos. En los años cincuenta, aproximadamente millón y medio de personas estaban asociados a las clínicas mutualistas:

¨ Desde la primera mitad del siglo XIX comienzan a fundarse casas de salud privadas y, en la segunda mitad, las asociaciones regionales españolas de ayuda mutua fundan, también, casas de salud mutualistas; ambas consolidan su labor en el presente siglo. Estos dos llamados sistemas de salud (privado y mutualista) tendrían a su cargo, con el SNS estatal (Sistema Nacional de Salud), la atención médica de la población cubana ..." (Álvarez Sintés ,2)

CENTROS DE SALUD DE ASOCIACIONES REGIONALES ESPAÑOLAS DE AYUDA MUTUA Y DE ASOCIACIONES DE DIFERENTES GREMIOS, ETC.

Una de las  asociaciones regionales españolas de ayuda mutua fue la del Centro Asturiano de La Habana; otra fue la del Centro Gallego de La Habana.  El uso para los asociados de las instalaciones de recreo,  salud e instrucción  estaba incluido  en la cuota mensual. Señalo con vehemencia que en las instalaciones de salud  no había que pagar medicinas, ingresos ni las intervenciones quirúrgicas;  la instalación de salud  correspondiente al Centro Asturiano de La Habana era la Clínica La Covadonga, en El Cerro,  y la del Centro Gallego era la Clínica La Benéfica, en Luyanó.. Habían otras asociaciones no regionales como era, por ejemplo,  el Centro de Dependientes  de La Habana, cuya jnstalación de salud era la Clínica de Dependientes  situada en la Avenida de 10 de Octubre cercana a la Calzada de El Cerro  y que hoy  se llama Hospital Clínico Quirúrgico de 10 de Octubre.
  
  
La cuota mensual de los asociados al Centro Asturiano de La Habana   en la década  de los años 50 del pasado siglo  era de 2 pesos con 75 centavos cubanos.




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La Sanidad Silenciada. Relevante artículo del Dr. Antonio Guedes sobre la Salud en Cuba antes de 1959. Artículo publicado en el No. 24 de la Revista Encuentro de la Cultura Cubana. Número homenaje a la República de Cuba
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sábado, junio 14, 2025

Dimas Castellano desde Cuba: La sanidad y los hospitales cubanos en la República. Antonio Guedes: La Sanidad Silenciada

 

La sanidad y los hospitales cubanos en la República

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Datos que echan por tierra el intento castrista de borrar la historia de la salud y la medicina cubanas antes de 1959.

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El hoy desaparecido Hospital Pediátrico de La Habana fue el mayor hospital infantil de toda América Latina; fue construido por el gobierno de Gerardo Machado y Morales. Fotos y comentarios añadidos por el bloguista de Baracutey Cubano

Por Dimas Castellano

La Habana

11 de junio  2025 

En 1902, al término de la ocupación norteamericana, el estado de la Salud Pública en Cuba era muy superior al que existía al concluir la Guerra de Independencia en 1898.

De la etapa de ocupación, la República heredó una eficiente estructura organizacional: una red de hospitales públicos, privados, mutualistas y casas de socorro, programas para el tratamiento de enfermedades infecciosas, instituciones investigativas, escuelas de enfermería y de cirugía dental, un cuerpo de médicos de altísimo nivel y un estado de higienización avanzado. Sobre esa base se erigieron nuevas asociaciones e instituciones, gracias a las cuales Cuba se ubicó entre los países más avanzados de América Latina.

Asociaciones cívicas e instituciones

Una reducida muestra de las nuevas asociaciones e instituciones surgidas basta para desmontar la narrativa totalitarista en su intento de borrar la obra precedente en materia de salud: la Secretaría de Sanidad y Beneficencia (primer ministerio de Salud Pública de Cuba y en el mundo, 1909); el servicio oncológico del Hospital Reina de las Mercedes (1920); la Federación Médica de Cuba, la Liga Contra el Cáncer y el Instituto del Cáncer, primero de su tipo en Cuba (1925); el Servicio de Oftalmología del Hospital Calixto García (1926); la Sociedad Cubana de Cancerología (1934); los seguros sociales como derechos de los trabajadores (1940); un Servicio Técnico de Salubridad encargado de las estadísticas, los productos biológicos, la investigación, y la sanidad (1936); la Corporación Nacional de Asistencia Pública, el Consejo Nacional de Tuberculosis, el Instituto Técnico de Salubridad Rural, el Centro de Orientación Infantil, y el Patronato para la Protección de la Sífilis y otras enfermedades (1936); la sociedad de Tisiología, para divulgar los avances de la especialidad (1940); la celebración del IV Congreso Panamericano de Tuberculosis con la participación de 750 médicos cubanos y 150 extranjeros (1945); la Sociedad de Neumología (1950); la Liga Contra la Ceguera (1951), y el hospital (1958), actual Pando Ferrer.

Centros asistenciales

Entre 1906 y 1954 se inauguraron: la Asociación Canaria de Beneficencia, Instrucción y Recreo de la Habana (Quinta Canaria); el Sanatorio Antituberculoso La Esperanza; el Centro Castellano; el Hospital de Emergencia en Centro Habana; el Hospital General Calixto García (antiguo Alfonso XIII); el Hospital Hijas de Galicia (actual Hospital Miguel Enríquez); el Leprosorio de San Lázaro; el Preventorio de salud José Martí para niños tuberculosos; el Hospital de Emergencias (1909), trasladado en 1920 al moderno edificio de Carlos III (primer hospital monumental de La Habana); la Casa de Salud, Quinta Santa Teresa de Jesús; el Hospital Militar de Columbia; el Hospital de Maternidad América Arias; el Pediátrico en el reparto Lugardita y el Hospital General Conill, ambos en Boyeros; el Hospital de Homicultura, de higiene infantil, embarazos, partos, curaciones, en Matanzas; el Hospital Nacional del Cáncer (Curie); Maternidad Obrera de Marianao; el Sanatorio Ambrosio Grillo, con capacidad para 400 pacientes; los hospitales infantiles Pedro Borrás, Sagrado Corazón (actual González Coro), y Ángel Arturo Aballí; el Hospital de las Ánimas, reconvertido para tratar enfermos infecciosos; y el Sanatorio Topes de Collantes, equipado con la más alta tecnología de la época.

Los actuales hospitales provinciales y la mayoría de los municipales se construyeron antes de 1959. Los ingenios azucareros, alejados de las ciudades, tenían sus propios hospitales para los trabajadores. Además, se inauguraron innumerables clínicas privadas a lo largo y ancho del país, y las instituciones mutualistas de la salud brindaban amplios servicios médicos, realizaban visitas a las casas, suministraban medicinas, y crearon delegaciones en los pueblos importantes. Si el paciente necesitaba hospitalización, se trasladaba a algunas de sus sedes en las capitales de provincia, o en La Habana.

Resultados

El sistema de salud cubano en la República estaba integrado por una combinación de servicios gratuitos de salud pública financiados por el Gobierno, y de servicios privados que abarcaban todas las ciudades importantes de la Isla. Existían hospitales especializados en el cuidado de la lepra, enfermedades mentales, cáncer, poliomielitis, oftalmología, ortopedia, tuberculosis, pediatría, enfermedades contagiosas y cardiología, con consultas externas en otras provincias para quienes no necesitaban hospitalización; además estaban los llamados dispensarios, centrados en el diagnóstico y la prevención, que aplicaban tratamientos especializados en enfermedades como lepra, tuberculosis o la pediatría.

(Los hospitales públicos, dispensarios  y casas  de socorrro eran GRATUITOS.  Las 242 clínicas mutualista en su inmensa  mayoría costaban mensualmente entre 2 y 3 pesos mensuales. Ecistían las consultas médicas privadas y clínicas privadas como la Clínica Miramar; que es la ¨Cira García¨ de hoy para extranjeros . Comentario e imagen añadidos por el Bloguista de Baracutey Cubano)

En 1958 Cuba contaba con más de 108 hospitales públicos, 250 privados y 200 casas de socorro. Las compañías de seguro y clínicas a bajo precio competían con los centros mutualistas. La mortalidad por tétanos infantil disminuyó, se erradicó la fiebre amarilla, se estableció la vacunación permanente de la viruela, y se elaboró una avanzada legislación sanitaria.

Entre los indicadores de salud basta citar los siguientes: la esperanza de vida, que en 1931 era de aproximadamente 42 años, en 1958 se elevó a 64 años, superada solamente por Argentina y Uruguay; la mortalidad infantil (33,4 por cada mil nacidos), solo era superada por Estados Unidos y Canadá; más de un médico por cada mil habitantes (según la OMS, en el período 50-54, Cuba ocupaba el puesto once en el mundo y el primero en América Latina); los hospitales públicos contaban con 21.141 camas y los privados otras 15.000, para un total de 36.141, mejor que la mayoría de los países latinoamericanos. Estos índices de salud eran equiparables a los más avanzados de su época en la región y en el mundo.

Conclusiones

Pese a los avances señalados, el sistema de salud de la República tenía lagunas. Sus servicios, mayoritariamente concentrados en la capital, el mayor núcleo urbano del país, no alcanzaban a las zonas montañosas y remotas de la Isla, aunque se contaba con un eficiente transporte por aire, mar y tierra, que permitía trasladar a La Habana con facilidad a los pacientes necesitados de atención especializada.

Los datos brindados echan por tierra el intento de borrar la historia de la salud y la medicina cubanas antes de 1959, como parte de un proyecto que, sobre un falso "estado calamitoso" previo, vendió la idea de considerar a Cuba, con posterioridad a esa fecha, como potencia médica, obviando que los avances obtenidos en las primeras décadas de totalitarismo fueron resultado de la base creada anteriormente, sustentada en el progreso económico, en la labor de destacados médicos, y en la libertad de que gozaban las asociaciones de profesionales en los gobiernos republicanos de 1902 a 1958, sin necesidad de subvenciones foráneas.

Por tanto, lo que correspondía al Partido-Estado-Gobierno era mejorar la salud en las zonas agrarias y perfeccionar la obra que le antecedió, no negar los avances anteriores, para finalmente arribar al desastre actual.

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Las siguientes imágenes fueron tomadas de la página de facebook llamada Habana Cimarrona, del recién fallecido Ivo Basterrechea; donde encontrará muchas  otras similares. .


Sobre el hospital antituberculoso de Topes de Collantes

HERE THEY TORTURED THE ESCAMBRAY REVOLTERS: History of the Topes de Collantes hospital


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La Sanidad Silenciada. Relevante artículo del Dr. Antonio Guedes sobre la Salud en Cuba antes de 1959. Artículo publicado en el No. 24 de la Revista Encuentro de la Cultura Cubana. Número homenaje a la República de Cuba
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martes, mayo 06, 2025

Dagoberto Valdés Hernández: EL MITO DE LAS MASAS. LA OPINIÓN PÚBLICA

 
Tomado de https://centroconvivencia.org/

EL MITO DE LAS MASAS

Por Dagoberto Valdés Hernández

Mayo 5, 2025

He escuchado en estos días, después del primero de mayo, a personas que expresan su decepción por aquello de que “van muchas personas a marchar estando la situación tan crítica, sin tener que comer, ni agua, ni corriente, ni medicamentos…”. Visto así puede ser desalentador, yo prefiero mirar a la profundidad del hecho para que no nos penetre un mensaje ilusorio.

Comencemos diciendo que en los países donde se ha impuesto un régimen totalitario, es decir, que controla todas las instituciones, los centros de trabajo, las escuelas, y hasta la vida misma de los ciudadanos, hay creados unos mecanismos de presión, de chantaje, que no solo coaccionan a una gran parte de la población, sino que las amenaza con perder el trabajo y con perder la carrera universitaria o posiciones ventajosas en la sociedad. Es verdad que lo ideal sería no ceder al chantaje, no doblegarse ante las presiones, pero no todo el mundo tiene vocación de mártir civil o incruento.

Sin embargo, también es verdad que, para el nivel de control total sobre los centros de trabajo, estudio, instituciones burocráticas, barrios y personas, el porciento de los que van a desfilar es mucho menor que la población activa y consciente. Solo se necesitaría, para darnos cuenta de la proporción mínima, calcular el total de la población cubana y la cantidad de personas que desfilan, incluso teniendo en cuenta las abultadas cifras oficiales.

Solo un ejemplo: la población de La Habana oficialmente es de dos millones, 156 mil, 350 habitantes, según estimado de 2024, y según cifras oficiales desfilaron unos 600 mil habaneros, lo que significaría solo el 27,8% de la población de la capital, siempre considerando que los cálculos de participantes son los del régimen. No llega ni a un tercio de los habitantes de La Habana. Si eso fuera un referendo libre, evidentemente se podría considerar que ni la mitad de la población, ni siquiera la tercera parte, apoya al sistema. Pero estos son solo cálculos aritméticos aproximados y difusos. Otra cosa sería medir la opinión del pueblo cubano en cada cola, en cada esquina, en cada apagón, en cada hospital de Cuba. Todos sabemos cuál sería el resultado.

El mito de las masas

Profundizando en el análisis, podríamos considerar otra forma de abordar este fenómeno de los desfiles que tanto desánimo y frustración produce. Se trata de uno de los mitos más alimentados por el régimen: el mito de las masas.

Comencemos por recordar lo que significa la palabra “mito”. Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua (RAE), mito es una: “Narración maravillosa situada fuera del tiempo histórico y protagonizada por personajes de carácter divino o heroico. Historia ficticia que encarna algún aspecto universal de la condición humana”. Y la RAE fija como sinónimos de mito: “fábula, leyenda, ficción, quimera, invención, cuento”. El Diccionario digital de Conceptos define que “Un mito es un relato tradicional, sagrado, dotado de carácter simbólico, que narra como si fueran reales, acontecimientos extraordinarios y trascendentes”.

En este sentido podemos afirmar que las revoluciones, en todos los tiempos y geografías, han construidos sus propios mitos. Uno de ellos es “el mito de las masas” que es el relato ficticio y fuera del tiempo histórico, que narra como si fuera real que las masas tienen pensamiento y voluntad propios, y son las que protagonizan acontecimientos extraordinarios y heroicos.

La historia y la experiencia de muchos pueblos demuestran que esto no es más que un mito, un relato construido para apoyar el protagonismo y el poder de un pequeño grupo. Podemos poner algunos ejemplos:

Las masas enardecidas que recibieron a Jesucristo en su entrada en Jerusalén aquel primer Domingo de Ramos fueron las mismas que al viernes siguiente vociferaban: crucifícalo, crucifícalo. Mientras que la verdadera trama la tejían las autoridades civiles y religiosas usando a las masas como presión y apoyo. Las masas sin criterio y sin voluntad propia son las mismas que un día apoyan a Cristo y otro día apoyan a Pilato. El mismo Jesús lamenta la vaciedad y lo variable de su pueblo cuando dice: “¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas y apedreas a los que son enviados a ti! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como junta la gallina a sus polluelos debajo de sus alas, y no quisiste! ¡Miren cuán desolada queda la casa de ustedes!” (Mateo 23, 37-38).

Una de las enseñanzas de este pasaje para Cuba hoy es que: con las masas no se construye la unidad de los pueblos. Es educando sus conciencias, enseñándoles a pensar y construyendo consensos de mínimos en la pluralidad, cómo se puede alcanzar la unidad respetando la diversidad de roles de la sociedad civil.

Otro ejemplo, más reciente: En los últimos momentos antes de la caída del régimen de Nicolae Ceausescu en Rumanía, todos recordamos las imágenes de aquella plaza en la que la masa, veleidosa y tornadiza, se congregaba para aplaudirlo. Dios quiera que en Cuba no suceda ni como en Jerusalén ni como en Rumanía, porque la actitud de las masas ha sido históricamente voluble. Masa no es pueblo. Masa no es comunidad. La nación es la comunidad de personas libres y responsables. Eso queremos que sea Cuba: una nación libre y soberana, unida en la diversidad.

La opinión pública

Por mucho que la propaganda repita hasta la saciedad que la situación es otra, todos los que vivimos en Cuba sabemos cuál es la realidad. Por mucho que organicen desfiles y actos de masas, todos los cubanos, incluidos los que van al desfile y los que lo organizan, sabemos perfectamente cómo está la situación en Cuba y en qué etapa terminal está la crisis sistémica en que vivimos o sobrevivimos. La masa es a la propaganda lo que la opinión pública es a la realidad. Masa y propaganda son volubles y cambian en un día. La opinión pública y la realidad son tozudas y llevan tiempo y trabajo perseverante para cambiarlas.

No en vano respondió el Padre Félix Varela a esa pregunta que desanima y paraliza: “…a los que siempre andan diciendo: ¿Quién le pone el cascabel al gato? ¿Es preciso ponérselo? …Fórmese la opinión y basta… y perciba todo el mundo que los ánimos están de acuerdo y entonces… ¡Gato escaldado, del agua fría huye!” (Varela, F. “El Habanero” II, 239).

En Cuba hoy, todo el mundo percibe la realidad que estamos viviendo. Los ánimos de los cubanos de hoy no están para creer en mitos sino para transformar las realidades.

Los mitos caen cuando la realidad se impone. Y cuando los mitos caen, los ánimos se levantan.

Hasta el próximo lunes, si Dios quiere.

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Dagoberto Valdés Hernández (Pinar del Río, 1955).

Ingeniero agrónomo. Máster en Ciencias Sociales por la Universidad Francisco de Vitoria, Madrid, España.

Premios “Jan Karski al Valor y la Compasión” 2004, “Tolerancia Plus” 2007, A la Perseverancia “Nuestra Voz” 2011 y Premio Patmos 2017.

Dirigió el Centro Cívico y la revista Vitral desde su fundación en 1993 hasta 2007.

Fue miembro del Pontificio Consejo “Justicia y Paz” desde 1999 hasta 2007.

Trabajó como yagüero (recolección de hojas de palma real) durante 10 años.

Es miembro fundador del Consejo de Redacción de Convivencia y su Director.

Reside en Pinar del Río.

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ErnestoMiami

31 de mayo, 2025

¿Por qué Marchan en Cuba? La farsa que el régimen NO quiere que veas

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Al Rojo Vivo

1 de mayo, 2025

Gobierno cubano celebra el Primero de Mayo en medio de apagones y escasez de alimentos

Mario J. Pentón

Mato 3, 2025

Los mejores momentos del 1 de Mayo en Cuba ¡Prepárate para reírte!

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Nota del Bloguista del Bloh Baracutey Cubano

Recientemente Dagoberto obtuvo el grado de Doctor por una universidad  en España.

Tomado de https://centroconvivencia.org/

Palabras del Director de Tesis Doctoral de Dagoberto Valdés Hernández. Madrid, 21 de enero de 2025

Por Dr. José Ángel Agejas

Con la venia del tribunal

Agradezco al presidente la oportunidad que me brinda de tomar la palabra en primer lugar para comentar, como director de la tesis que el doctorando Don Dagoberto Valdés Hernández acaba de exponernos, con el título: “Fundamentos antropológicos y filosóficos en la obra de José Martí: un proyecto humanista para la sanación del daño antropológico y la reconstrucción de Cuba”. Estimo oportuno destacar algunas cuestiones relativas a su trabajo que, a mi juicio, ayudan a comprender algo mejor el marco teórico y vital del que surge esta investigación, el alcance de sus logros y las posibles limitaciones que hayan podido descubrir en ella.

Ha sido un honor para mí dirigir y acompañar a don Dagoberto en su minucioso, exigente y riguroso trabajo de lectura y análisis de la obra de José Martí. Cuando don Dagoberto se dirigió a mí para solicitar mi acompañamiento en estos años de trabajo, he de reconocer que me sorprendieron dos cosas que veo muy oportuno destacar aquí: la primera relacionada con su capacidad de trabajo y formación, era su humildad, una virtud esencial en el genuino trabajo intelectual que se disponía a emprender. No hacía alarde ni de su elevada preparación ni de su dilatada experiencia. Y la segunda, más directamente vinculada con el tema de la tesis, era su amplia experiencia en el conocimiento de las cuestiones sociopolíticas muy especialmente en su amada Cuba natal.

Además, creo que es de justicia mencionar el especial esfuerzo que para don Dagoberto ha supuesto mantener la disciplina de trabajo científico y académico en las particulares condiciones que atraviesa la sociedad cubana y que, si bien todos conocemos en abstracto, se convierten en un auténtico y sorprendente viacrucis cuando uno concierta una reunión online y le cortan o bien el suministro eléctrico, o bien el acceso a Internet… O cuando es llamado una y otra vez por las autoridades policiales para que dé minuciosa cuenta de sus encuentros con estudiosos o activistas de la diáspora cubanadurante los viajes de estudios a España o a otros países del entorno norteamericano.

Como el tribunal ya conoce por la documentación que aportó el doctorando para la defensa de su tesis, junto a su amplia formación intelectual que comprende su ingeniería, master en ciencias sociales, es de justicia señalar los diversos premios internacionales por su trabajo en pro de la justicia, la paz y la convivencia. Al mismo tiempo, destacan en este sentido su más de 20 años en el think tank actualmente denominado Centro de Estudios Convivencia (CEC) heredero y continuador del extinto Centro de Formación Cívica y Religiosa.

Su investigación ha supuesto, además, un claro desarrollo de la labor científica en el marco del espíritu y misión de la Universidad Francisco de Vitoria donde el diálogo entre fe y razón permite el desarrollo de una ciencia abierta en la que las relaciones efectivas entre los marcos teóricos y hermenéuticos de las distintas ciencias superan el bloqueo y reduccionismo ideológicos para acercarse al conocimiento tanto de la obra de José Martí como de la realidad social cubana, con la narrativa propia de quien busca comprender para promover la dignidad de la persona y el bien común.

La recuperación de la obra del padre de la patria cubana y la fecundidad real y nada ideológica de su pensamiento es uno de los méritos que me gustaría destacar de este trabajo a la luz de estas claves epistemológicas.

Otro de los méritos de esta tesis es la coherencia, unidad y sistematicidad con los que la madurez intelectual del doctorando ha elaborado un itinerario de lectura de la obra de José Martí rico en proyección y matices al tiempo que plenamente coherente con el autor, su formación, su biografía y sus intenciones, lejos de manipulaciones sectarias o ideológicas.

Me permito destacar, por último, el esfuerzo de síntesis clarificadora que en la tesis ha llevado a cabo de un pensamiento que puede dar lugar a prolijos desarrollos y ensayos que, estoy convencido, serán uno de los frutos en la prospectiva de ese trabajo, pero que por rigor debían quedar en este momento, precisamente, esbozados como líneas o prospectivas de investigación y difusión para el futuro.

Lejos de la comodidad por lo ya alcanzado, su espíritu de trabajo destaca en las incontables actividades del mencionado Centro de Estudios y, particularmente, en los análisis semanales que publica acercando ese diálogo entre ciencia, razón y fe, para comprender mejor el día a día de su país. Baste apuntar aquí, por ejemplo, su columna de este pasado lunes (20 de enero) acerca de las excarcelaciones de presos políticos y las claves que ofrece para comprenderlas y valorarlas adecuadamente. El daño antropológico, la propuesta humanista y el vínculo con el día a día a los que alude el título de la tesis, tienen en estas columnas semanales un claro ejemplo de fecundidad y desarrollo.

Y en esta línea no puedo dejar de señalar algo nada casual. Precisamente hoy, hace 27 años, iniciaba Juan Pablo II la primera visita de un Papa a Cuba. En las palabras de despedida, en el aeropuerto de La Habana, el Pontífice señaló: “Antes de abandonar esta capital, quiero decir un emocionado adiós a todos los hijos de este País: (…), confiando en que continuarán conservando y promoviendo los valores más genuinos del alma cubana que, fiel a la herencia de sus mayores, ha de saber mostrar, aun en medio de las dificultades, su confianza en Dios, su fe cristiana, su vinculación a la Iglesia, su amor a la cultura y las tradiciones patrias, su vocación de justicia y de libertad. En ese proceso, todos los cubanos están llamados a contribuir al bien común, en un clima de respeto mutuo y con profundo sentido de la solidaridad”. Como puede fácilmente comprobarse, el trabajo de esta tesis engarza perfectamente con aquella invitación del Papa Magno de mantener la fidelidad a la herencia recibida y promover los valores más genuinos del alma cubana y alentar el trabajo en pro del bien común.

A este tribunal compete valorar realmente los méritos y logros del trabajo del doctorando. Las limitaciones y fallos del mismo son consecuencia no buscada de la poca pericia de este director. Aprovecho la oportunidad para agradecer, una vez más, a este tribunal su trabajo y atención, y al doctorando la confianza depositada en mí.

Muchas gracias.

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lunes, agosto 28, 2023

Dimas Castellanos desde Cuba: Enrique José Varona: el secuestro de su obra. El gran pedagogo cubano dejó advertido que el peor monopolio era el que pueda ejercerse sobre la instrucción pública, incluso de parte de un Gobierno.

 Nota del Bloguista de Batacutey Cubano

Muy pocas veces se dice que el Gabinete del Primer Gobierno Interventor norteamericano 1899-1901 estaba integrado por cubanos. En ese gabinete Enrique José Varona y de la Pera atendía la esfera Educativa. Para los que retomen el cacareado tema de la injerencia norteamerica en los asuntos de Cuba, aquí van estas palabras  de dos grandes patriotas cubanos que pueden aclarar ese tema respecto a la Guerrita de Agosto de 1906 en la que ambas partes contendientes solicitaban la segunda intervención norteamericana:

Manuel Sanguily y Enrique José Varona declararon respectivamente, a raíz del deceso de Teodoro Roosevelt, al Heraldo de Cuba el siete de enero del 1919: “ ... ocurrió fatalmente la intervención de los americanos por culpas que no fueron suyas, pues que, al contrario, procuró cuando estuvo en sus manos, evitarlas ...” y “ ... nos dio su consejo sano y desapasionado en momentos de prueba para la nueva nación ...”.

Antes de comenzar les diré que SOY UN INDEPENDENTISTA CUBANO, un independentista cubano en el sentido martiano de independencia, el cual generaliza aquel que restringe ese concepto a una relación Colonia- Metrópoli.

José Martí dijo:

¨ La independencia de un pueblo consiste en el respeto que los poderes públicos demuestren a cada uno de sus hijos.¨

y observen que los poderes públicos pueden ser foráneos o no y que el respeto es hacia cada uno de sus ciudadanos y no a una parte.

Por cierto José Martí dijo:

¨Y no quiero a mi patria ¡no! víctima de capataces. La prefiero esclava de los demás a verla esclava de sus hijos.¨ (* citada por Pichardo, 189) *

Lo cual es compatible con lo escrito en su carta a Máximo Gómez, al escribirle al dominicano su determinación de:

¨no contribuir en un ápice por el amor ciego a una idea en que me está yendo la vida, a traer a mi tierra a un régimen de despotismo personal, que sería más vergonzoso y funesto que el despotismo político que ahora soporta y más grave y difícil de desarraigar, porque vendría excusado por algunas virtudes, establecido por la idea encarnada en él, y legitimado por el triunfo¨ (Tomo 1, 177)

La carta de Roosevelt al embajador cubano Gonzalo de Quesada del 14 de septiembre de 1906 y su telegrama a Estrada Palma del 25 de septiembre de ese mismo año así lo muestran. Algunos fragmentos de la mencionada carta son:


" Solemnemente conjuro a todos los patriotas cubanos a unirse estrechamente para que olviden sus diferencias, todas sus ambiciones personales, y recuerden que el único medio de conservar la independencia de su república es evitar, a todo trance, que surja la necesidad de una intervención exterior para salvarla de la anarquía y de la guerra civil.
Espero ardientemente que estas palabras de apelación, pronunciadas en nombre del pueblo americano, por el amigo más firme de Cuba y el mejor intencionado hacia ella que pueda existir en el Mundo, serán interpretadas rectamente, meditadas seriamente y que se procederá de acuerdo con ellas, en la seguridad de que, si así se hiciere, la independencia permanente de Cuba y su éxito como República se asegurarán." (Pichardo, Documentos para el estudio de la Historia de Cuba 283)

En el telegrama de Teodoro Roosevelt a Estrada Palma del 25 de septiembre, éste le escribe en un tono invocatorio y suplicante:

" Bajo su gobierno y durante cuatro años, ha sido Cuba República independiente. Yo le conjuro, en bien de su propia fama de justo, a que no se conduzca de tal suerte que la responsabilidad por la muerte de la República, si tal cosa sucediere, pueda ser arrojada sobre su nombre. Le suplico proceda de manera tal, que aparezca que Ud. por lo menos, se ha sacrificado por su país y que lo deja aún libre cuando abandone su cargo." (Pichardo, 285)

* Esa cita fue tomada del libro José Martí. Lecturas para niños de la notable historiadora cubana, fallecida en Cuba, Hortesia Pichardo del capítulo Mi Patria y de  la página 189 de la edición publicada en Cuba en 1990 por el Combinado Poligráfico de Guantánamo. 

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Tomado de https://diariodecuba.com/cultura/1693151903_49403.html

Enrique José Varona: el secuestro de su obra

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El gran pedagogo cubano dejó advertido que el peor monopolio era el que pueda ejercerse sobre la instrucción pública, incluso de parte de un Gobierno.

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Enrique José Varona y de la Pera
Por Dimas Castellanos
La Habana
27 agosto 2023

Alguien de cuyos aportes a la pedagogía en Cuba escribía antes aquí, Alfredo Miguel Aguayo, dijo de Enrique José Varona: "De los muchos y admirables rasgos que el estudio ofrece la compleja y rica personalidad de Varona, ninguno a mi juicio la define mejor que su incomparable talento pedagógico".

Nacido el 13 de abril de 1849 en Puerto Príncipe, hoy Camagüey, Varona fue uno de esos cubanos de vasta cultura, adquirida esencialmente de forma autodidacta. De cuerpo débil, complementado con una fuerza espiritual extraordinaria, se unió a los alzados camagüeyanos en 1868, empresa que abandonó por razones de salud. Militó en el Partido Liberal Autonomista, de cuya Junta Directiva fue vocal y redactor de su órgano oficial: El Triunfo. Dirigió la Revista de Cuba, espacio de obligatoria consulta sobre la labor intelectual de esa época, y colaboró con otras publicaciones. A la muerte de José Martí, asumió la dirección del periódico Patria. En la República ocupó la presidencia del Partido Moderado. Catedrático de la Universidad de La Habana, aceptó en el Gobierno las secretarías de Hacienda e Instrucción Pública. Entre 1913 y 1917 fue vicepresidente de la República. En 1923 presidió el acto de fundación de la Federación Estudiantil Universitaria. Y en 1927 se pronunció contra la prórroga de poderes de Gerardo Machado. Falleció el 19 de noviembre de 1933.

Aunque participó en la política, a juicio de Elías Entralgo, "no fue un político al modo que comúnmente entendemos el concepto. Ni lo que se llama entre nosotros un hombre de partido. No fue jamás un incondicional de su partido […]. Para él, la política era el buen gobierno de la comunidad".

Si bien carecía de formación profesional en el campo de la Pedagogía, se consagró a la enseñanza junto con la política, la poesía, la literatura y la filosofía. Convencido que para vivir de otro modo se necesitaba aprender de otro modo, y de que nada sería bueno ni perfecto mientras los hombres no fueran buenos y perfectos, al ser nombrado por el Gobierno de Ocupación como secretario de Instrucción, Varona, se entregó de cuerpo y alma a esta labor, tanto en lo administrativo como en el ejercicio del magisterio.

Se desempeñó en ese periodo como profesor de Filosofía Moral, Psicología y Sociología en la Universidad de La Habana. Su norte en la enseñanza lo definió el mismo: "Llamado a dirigir la Instrucción Pública de mi país en estas circunstancias, y sabiendo que era propósito firme del actual gobernador general reformarla de modo que fuese más eficaz, entendí que era mi deber acometer la difícil empresa, para echar siquiera los cimientos de la obra".

Roto los lazos con la antigua metrópoli se imponía un cambio en la orientación de la enseñanza pública, que abarcó desde la escuela primaria hasta la universidad. Al respecto Varona expresó: "nuestra enseñanza debe cesar de ser verbal y retórica para convertirse en objetiva y científica. A Cuba le bastan dos o tres literatos; no puede pasarse sin algunos centenares de ingenieros. Aquí está el núcleo de mi reforma (…) Las fuerzas con que cuento para producir ese resultado son: la autonomía que dejo a las Facultades; la libertad de que disfruta el estudiante para satisfacer sus aptitudes e inclinaciones; el estímulo que ha de producir la concurrencia de los profesores no oficiales, a quienes se franquea las aulas universitarias".

Para crear "un ambiente pedagógico fecundo y eficiente", al decir de Alfredo Aguayo, Varona estableció la Escuela de Pedagogía de la Universidad de La Habana, primera institución de su clase unida a una universidad de lengua española. Fue precedida en América Latina únicamente por el Instituto Pedagógico de Chile.

En 1927 Varona manifestaba a los graduados de ese año su profunda convicción sobre la importancia de la enseñanza: "Pero no se conformen ustedes con los cambios políticos, si a estos no sigue, para completarlos y afianzarlos, un cambio de orientación social". En Con el eslabón, precisó: "Toda revolución política se esteriliza, como no abra el camino a una revolución social". En agosto de 1930, en Mis consejos, enfatizó: "La república ha entrado en crisis, porque gran número de ciudadanos han creído que podían desentenderse de los asuntos públicos. Este egoísmo cuesta muy caro. Tan caro, que hemos podido perderlo todo". Y en otra oportunidad advirtió: "De todos los monopolios artificiales, ninguno es más pernicioso que el de la instrucción. Y el monopolio existe, ya pretenda ejercerlo un individuo, una clase, un organismo social, ya el Gobierno en representación del Estado. Junto a la enseñanza oficial conviene que florezca la enseñanza privada".

La manifestación del 30 de septiembre de 1930, en la que murió Rafael Trejo, se dirigía inicialmente a la casa de Varona, un hecho suficiente para aquilatar su influencia en el estudiantado.

Elías Entralgo, en "Una vida sin prisa, pero sin tregua", escribió sobre Varona: "Ese incesante afán de conocimientos, esa incansable curiosidad cultural, constituyen la más alta expresión de heroicidad: La utilidad de los héroes de espada termina con la hora del triunfo; la de los héroes de la cultura es infinita" (Enrique José Varona: Su vida. Su obra y su influencia, La Habana, 1937).

En 1887 José Martí expresaba: "Fundar, más que agitar, quiere Varona. Como cumple aún en las épocas más turbulentas, a aquellos a quienes el desinterés aconseja el único modo útil de amar a la patria".

Un siglo después de la inmensa labor desplegada por Enrique José Varona, en lo que respecta a la educación y formación ciudadana, las universidades cubanas y el sistema de enseñanza en general, monopolizados por el Estado, han derivado en centros para formar súbditos. Con ese propósito, y a despecho de sus funciones. Desde 1959 el Gobierno cubano se ha encargado de borrar toda huella que conduzca al redescubrimiento de figuras como la de Varona, y en lugar de sus proyecto de enseñanza, ha impuesto consignas excluyentes y discriminatorias, entre ellas: "Pioneros por el comunismo, seremos como el Che", o "La Universidad para los revolucionarios".

La obra de Enrique José Varona, pilar de la nación cubana, mantiene plena vigencia. Y aunque parezca borrada de la historia, continúa pendiente de realización. Él puso un grano de esfuerzo en el mejoramiento de Cuba y del mundo. Continuar su obra es responsabilidad ética de los cubanos de hoy.

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