jueves, febrero 01, 2024

En busca del maestro perdido. Francisco Almagro Domínguez: El desastre de Cuba ha tenido, entre otras causas, la deformación cívica e instruccional, desde los primeros años de escuela hasta la universidad

 
Tomado de https://www.cubaencuentro.com/

En busca del maestro perdido

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El desastre de Cuba ha tenido, entre otras causas, la deformación cívica e instruccional, desde los primeros años de escuela hasta la universidad

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Por Francisco Almagro Domínguez

Miami

31/01/2024

Desde Cuba la hija de una amiga me cuenta que no tiene casi profesores. Le quedan, dice, dos para tres y cuatro asignaturas. ¿No hay ni siquiera de los llamados emergentes?, pregunto. Quién se acuerda de eso, responde. Los pocos que quedan salen de las aulas corriendo para hacer otros trabajos y llevar algo de comer a sus casas, concluye. El régimen ha anunciado un aumento salarial en el sector. Uno más. Está muy bien. Merecido. Pero como suele suceder, los mejores productos y acaso aquellos ausentes, estarán a mano con las nuevas tarjetas de depósito, habilitadas con dólares norteamericanos, la moneda del Imperio que bloquea criminalmente a Cuba (sic).

Es contradictorio que siendo la educación pública una de las perlas exhibidas por el régimen cubano, haya tenido tantos problemas por falta de personal, recursos materiales y actualizaciones de los contenidos. La primera explicación es que se trata de un sistema masivo, generalizado, y gratuito que comprende millones de personas desde los primeros grados hasta los estudios universitarios y de postgrado. Una empresa como esa necesita inversiones a la medida, sobre todo las relacionadas con el factor humano, el más importante: cientos de miles de maestros necesitan cubrir necesidades materiales y actualizaciones pedagógicas, científicas-técnicas, culturales, políticas.

El Proceso comenzó con la llamada Campaña de Alfabetización. Se dio por terminada el 22 de diciembre de 1961, y proclamó alfabetos a más de 700.000 personas en apenas unos meses. Tal heroicidad ha sido cuestionada por su efectividad real, pues no hubo manera de comprobar la veracidad de manera independiente; los textos usados, además, tenían una clara intención doctrinal, enaltecedora la Epopeya y sus nuevos lideres. Decenas de miles de brigadistas, la mayoría niños y adolescentes de las capitales provinciales se internaron en las montañas y los llanos cubanos con el peligro de ser secuestrados y asesinados en medio de una verdadera guerra civil. Mas allá de los resultados y las críticas, la Campaña de Alfabetización rompió con el marasmo de la educación pública en las zonas rurales, y permitió que millones de personas siguieran estudiando hasta hacerse profesionales cuando unos meses antes apenas podían leer una simple oración.

Es difícil valorar hoy en día la intención de nacionalizar la enseñanza, y prohibir a las iglesias y otras instituciones regentar sus propias escuelas y universidades. Lo que ahora nos puede parecer un error, un suicido pedagógico, en aquella época tuvo muchos defensores. Creían que al estandarizar los métodos y contenidos para todo el país se garantizaba un nivel de instrucción medio para todos los estudiantes; no habría unos mejor preparados que otros. Quizás el régimen tenía otra idea: formar al Hombre Nuevo. Un sujeto materialista, leal, dispuesto a cumplir cualquier tarea encomendada sin preguntarse por qué y cómo.

Muy pronto el régimen se percató de que debía ajustarse la camisa de once varas. No había suficientes maestros ni aulas para una población emergente llamada baby boomers —nacidos entre 1946 y 1964—. El éxodo de maestros, unos negados a enseñar conceptos marxistas y otros cesantes de escuelas privadas, dejó a las aulas cubanas con un déficit de profesores de casi un tercio del total. Entonces, y una vez más, se convertiría el revés en victoria.

La victoria reforzaría la originalidad del sistema: convertir los cuarteles en escuelas y traer a las ciudades las campesinas recién alfabetizadas como maestras de nuevo tipo para hombres nuevos. Se les conoció como maestras Makarenko, en honor al pedagogo estalinista que introdujo el valor del trabajo y el colectivismo en la educación. Quienes debemos las primeras letras —y los primeros pellizcos, tizas y borradores por la cabeza, y castigos crueles— a las maestras Makarenko nunca podremos olvidar su corta edad y aquellos albergues en las mansiones “abandonadas” por sus dueños en Miramar, donde también revoloteaban reclutas del Servicio Militar en busca de las mieles del olvido.

Los discípulos de los Makarenko, sin saber muy bien de tildes y esdrújulas, de haches que no suenan o no van ahí, llegaron a la adolescencia, una edad peligrosa para cualquier sociedad desde los tiempos de Código Hammurabi. Esta vez los cuarteles comenzaban a deteriorarse y no ofrecían todas las garantías de la reclusión y el amansamiento de los hormonales adolescentes. Tampoco todas las jóvenes Makarenko quisieron ir a los campos de donde habían salido unos años antes. Así que la solución volvió a ser convertir la derrota en ciernes en un triunfo demoledor: edificar cientos de escuelas en las afueras de los pueblos, en medio de la campiña. Surgieron las escuelas secundarias y los preuniversitarios en el campo. Y para maestros… ¡los mismos estudiantes! Los alumnos de grados superiores fueron “convencidos” con futuras carreras universitarias y estipendios magros para integrar el Destacamento Pedagógico Manuel Ascunce. Inolvidables aquellas maratónicas reuniones “de captación”; obtener el porciento de candidatos a educadores requeridos para satisfacer las metas del municipio y la provincia de educación.

Estos nuevos estudiantes-profesores no tiraban borradores por la cabeza ni pellizcaban por debajo de los pupitres. Dada su edad y cierta preparación sociopática, sus castigos en las becas podrían pasar a la historia de la educación en Cuba como de original marginalidad y malignidad. No participaban directamente en el escarnio. Usaban a los instructores, otros estudiantes, como mano sicaria. Estar en atención por horas, o limpiar los albergues hasta bien entrada la madrugada eran escarmientos menores por ser habituales. Lo peor no era el ensañamiento sino una falta generalizada de empatía, creerse superiores por decreto al usar un uniforme azul un poco más oscuro. Cualquier pregunta de un estudiante era un desafío, debido al nivel de impericia y la falta de conocimientos. Aun así, siempre hubo, como las maestras Makarenko, profesores-estudiantes cuya vocación de enseñar con el ejemplo los hizo hasta hoy —se acercan ya a los setenta años— dignos herederos de Luz y Caballero, y salvaron millones de almas para el bien y la verdad.

Al desaparecer el llamado campo socialista el grifo de recursos para la educación se fue secando. Por enésima ocasión, y ante la estampida de los maestros a otras áreas en busca de mejores salarios y condiciones, surge el siempre y socorrido reencuadre: los maestros emergentes. Debido a la escasez de recursos, no había borradores ni tizas. Tampoco sicarios disponibles. Se bastaban ellos mismos para imponer la disciplina por los métodos que en cuarenta años de Involución habían aprendido en las madrazas del Hombre Nuevo: la violencia física y las palabras obscenas.

Y así hemos llegado al punto de partida. Tenemos un país repleto de analfabetos funcionales, no que no sepan dónde va o no la hache, si no que al hablar parece que han aprendido otro idioma, ininteligible. Sus conocimientos de historia y geografía son catequesis aprendidas donde lo único valioso ha sido la Involución, y los detalles geográficos son aquellos renombrados con la Epopeya —Granma siempre será un barco que quiere decir abuela en inglés.

Pues me cuentan que en Cuba no alcanzan los maestros, ni Makarenko, del Destacamento, o emergentes. Por supuesto, tampoco recursos como libretas suficientes, lápices, útiles de laboratorio, computadoras. Los estudiantes de hoy están obligados a contratar tutores, quizás ex Makarenkos o veteranos ex profesores del Destacamento. Mientras, los contenidos de las materias siguen estando desfasados, para no decir teñidos de una gruesa capa ideológica. No pueden educar porque una cosa dice el libro de texto y el maestro —esconde la risa y el bochorno de sus alumnos— y otra la calle, tan pronto cruza el portón de la escuela. No formaran hombres y mujeres capaces de lidiar con la complejidad del mundo actual, 98 % compuesto por sociedades de mercado, de economía capitalista. Cuba “es todo lo que hay”. Cuba y el sociolismo tropical son el Alfa y el Omega del Universo.

Casi todo el desastre económico y social de la Isla ha tenido, entre otras causas eficientes, la deformación cívica e instruccional desde los primeros años de escuela hasta la universidad. La educación es un asunto muy serio para encargárselo a una ideología política. Una ideología como la comunista, cerrada, excluyente, y fracasada en los cuatro puntos cardinales, solo puede engendrar seres humanos elitistas, soberbios, y, sobre todo, ineficaces.

Ciertos profesores han perdido la motivación para enseñar. No poseen, siquiera, la estima de sus educandos pues los perciben como parte del sistema doctrinario, no como lo que deberían ser, educadores para la libertad de pensar y hacer con responsabilidad. Al perder el amor por el aula y los pupitres, algunos han hecho de la escuela y los estudiantes un medio, no el fin de sus vidas. Marcel Proust diría que “los días pueden ser iguales para un reloj, pero no para un hombre”. Por suerte, y suelo ser muy optimista en esto, todavía quedan muchos maestros que no miran la hora cuando están en un aula frente a sus alumnos.

© cubaencuentro.com

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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Cuba en 1958 tenía uno de los índices de analfabetismo más bajos del continente americano; diferentes autores los sitúan entre el 18% y el 23%. Una frase de Fidel Castro fue  ¨yo no te digo cree, yo te digo lee¨. Lo que no dijo el Manipulador en Jefe es que se iba a apropiar de todos los medios masivos de comunicación de Cuba, en particular de la prensa escrita y de todas las imprentas, y que sólo se publicaría lo que la tiranía quería que el pueblo cubano leyera, a la vez que prohibía la entrada al país de diarios, libros, revistas, etc. que tuvieran un mensaje en contradicción con el adoctrinamiento  que le imponía el naciente Castrismo  al pueblo cubano con su bloqueo cultural e informativo.

Muchos brigadistas fueron enviados zonas de conflicto armado  con una cartilla Castrista  para adoctrinar y cantando el himno  de la alfabetización  cuya letra  muestro a continuación. La perversidad del Castrismo buscando mártires de vidas ajenas  es inigualable en la historia cubana.

Himno de la Alfabetización. Eduardo Saborit

Somos la Brigada Conrado Benítez,
somos la vanguardia de la Revolución,
con el libro en alto cumplimos una meta:
llevar a toda Cuba la alfabetización.
Por llanos y montañas el brigadista va,
cumpliendo con la Patria, luchando por la paz.
¡Abajo  imperialismo!, ¡Arriba  libertad!
Llevamos con las letras la luz de la verdad.
Cuba, Cuba, estudio, trabajo, fusil,
lápiz, cartilla, manual,
 alfabetizar, aalfabetizar.
 
Ah!, El adolescente de 16 años Manuel Ascunce Domenech  fue situado en un momento álgido de la lucha  en casa de Pedro Lantigua, un campesino de la zona que era guía (práctico) de las tropas Castristas que combatían a los alzados antiCastristas y que les mostraba a la tropa  los lugares donde  los alzados podían refugiarse, según testimonió (a principios de los años 90s del pasado siglo XX en unos supuestos juicios sobre el daño del Imperialismo norteamericano al pueblo de Cuba) el General Anibal Velaz  quién era un alto jefe del MINFAR en toda la provincia de Las Villas en esos años.. Los alzados ya le habían enviado amenazas a Pedro Lantigua. El jefe de la tenientura que llevó a cabo el asesinato de Manuel Ascunce Domenech y la muerte de Pedro Lantigua fue Braulio Amador sin que se tenga conocimiento, hasta ahora,  que alguna capitanía o comandancia de los alzados tuviera conocimiento o hubiera dado la orden de asesinar al adolescente brigadista.

Guillermo Fariñas, quién, según él,  tuvo un tío  en el selecto grupo El Molino  de la Seguridad del Estado, en la provincia de Las Villas y su padre combatió en El Congo junto a Che Guevara, escribió en  su artículo TOTAL FALTA DE CONSIDERACIÓN :

Luís Felipe Denis Díaz, un difunto general, en una conferencia en los Camilitos de la desaparecida provincia de Las Villas expresó: “Nosotros como Seguridad del Estado contábamos con la colaboración de los maestros voluntarios en las zonas de guerra”. Así que serán los historiadores quienes dirán si Ascunce era agente o no.

Luís Felipe Denis Díaz fue el jefe de la Seguridad del Estado en todo El Escambray cuando la lucha contra las guerrillas antiCastristas y anticomunistas.

Manuel Ascunce Domenech no fue el único brigadista asesinado. El Castrismo obtuvo sus mártires para sostener su régimen ¨de difuntos y flores¨.



Alfabetizadoras cubanas en el antiguo Cinódromoal cual se le llamó posteriormente Estadium Eduardo Saborit, el autor de  la canción Cuba, qué linda es Cuba y del himno de la alfabetización; foto de archivo.
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La otra cara de la enseñanza en Cuba: alfabetización letrada y analfabetismo cívico

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La Campaña de Alfabetización de 1961, ambicioso proyecto de instrucción, fue el primer gran ensayo para el adoctrinamiento y la militarización en Cuba.

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Por Dimas Castellanos

La Habana

24 mayo 2022

La Campaña de Alfabetización, además de un ambicioso proyecto de instrucción, fue el primer gran ensayo para el adoctrinamiento y la militarización de la sociedad en Cuba. En ella participaron unos 330.000 cubanos (121.000 alfabetizadores populares, 100.000 brigadistas "Conrado Benítez", 15.000 brigadistas "Patria o Muerte", 35.000 maestros y miles de cuadros políticos y trabajadores administrativos).

Comenzó en 1959 por el Ejército Rebelde —integrado básicamente por campesinos con poca o ninguna instrucción—, continuó en 1960 por algunas provincias y en 1961 se extendió a todo el país. El 22 de diciembre de ese año se declaró que, de 979.207 analfabetos adultos, se alfabetizaron 707.000, lo que ubicó a Cuba entre los países de menor índice de analfabetismo en el mundo.

Los antecedentes

Entre 1900 y 1953 el analfabetismo en la población mayor de diez años se redujo del 57% al 23,6%, uno de los índices más bajos de este hemisferio. Es decir, la mayoría de los cubanos aprendieron a leer y escribir antes de 1959; sin lo cual no hubiera sido posible movilizar de una sola vez unos 300.000 alfabetizadores en 1961.

Los mandatarios que ocuparon la presidencia entre 1902 y 1958 —cuya mayor preocupación fue la economía— no desatendieron el tema. Tomás Estrada Palma dedicó el 25% del presupuesto nacional a la instrucción pública y aumentó el número de aulas de 3.000 a 5.000. Mario García Menocal abrió nuevas aulas y creó el servicio de maestros ambulantes en las zonas de montañas. Gerardo Machado también aumentó el número de escuelas primarias, de escuelas normales de kindergarten y creó las escuelas superiores. Fulgencio Batista, jefe de las fuerzas armadas durante la presidencia de Miguel Mariano Gómez, designó militares para enseñar en lugares apartados y abrió 2.300 escuelas rurales.

En 1956, Ana Echegoyen de Cañizares encabezó un proyecto de alfabetización. Maestra normalista, doctora en Pedagogía e investigadora, Echegoyen fue la primera mujer negra que ocupó la Cátedra de Metodología Pedagógica en la Facultad de Educación de la Universidad de La Habana. En 1941 visitó EEUU para conocer cómo se eliminaba el analfabetismo en ese país, realizó una investigación acerca de la alfabetización de adolescentes y adultos en América Latina y, junto al pedagogo mexicano Jesús Isaías Reyes, elaboró las cartillas de alfabetización del Centro de Cooperación Regional para la Educación de Adultos en América Latina y el Caribe, la cual antecedió y sirvió de base a la empleada en 1961.

Apoyada por diversos organismos públicos y de la sociedad civil, como la Universidad de La Habana, la Federación de Escuelas Privadas de Cuba y el Bloque Cubano de Prensa, Echegoyen reclutó maestros, profesores, estudiantes universitarios y trabajadores sociales como alfabetizadores. Aunque del plan piloto, que consistía en alfabetizar 10.000 adultos, por razones económicas solo se pudieron incluir 5.000, trazó un camino para un proceso gradual de alfabetización sin necesidad de paralizar el resto de las actividades docentes, como ocurrió entre abril y diciembre de 1961.

En febrero de 1957, al concluir su proyecto alfabetizador, Echegoyen escribió un informe para la UNESCO, titulado "Métodos de alfabetización de adultos en Cuba". Fidel Castro y Vilma Espín le ofrecieron el cargo de ministra de Educación, que ella rechazó. Su labor académica desapareció de las páginas de la pedagogía cubana.

La Campaña de Alfabetización de 1961

Más allá los esfuerzos y sacrificios de cientos de miles de cubanos para enseñar a leer y escribir, y de su valor para el desarrollo económico y cultural de la nación, la Campaña de Alfabetización de 1961 fue el primer paso para fomentar el analfabetismo cívico: la cartilla y el manual empleados conformaron dos instrumentos perfectos de adoctrinamiento ideológico.

La Cartilla de alfabetización se estructuró en 14 temas. El primero era la Organización de Estados Americanos (OEA), y su primer ejercicio consistía en buscar las vocales O, E y A en las palabras Cuba, Camilo, Fidel y Raúl.

Los 13 temas restantes eran: "La reforma agraria nació en la Sierra"; "La reforma agraria da tierra a los campesinos"; "Ya los campesinos son dueños de la tierra"; "La cooperativa pesquera ayuda al pescador"; "Los pescadores ahora viven mejor"; "El campesino compra bueno y barato en la tienda del pueblo"; "No habrá bohíos ni solares en años venideros"; "Unidos jóvenes y viejos, juramos con Fidel: juntos defender a Cuba"; "Ganamos todas las batallas guiados por Fidel", "Somos dueños de nuestra riqueza"; "Los obreros tienen tres deberes: producir, ahorrar y organizarse"; "Queremos enseñar al que no sabe"; "¿Qué podemos leer? ¡Patria o Muerte! Venceremos".

En la Cartilla de alfabetización la única mención a José Martí, principal figura política de nuestra historia, aparece en sus páginas finales: una foto suya y un poema de Nicolás Guillén que cierra con el verso "Vino Fidel y cumplió, lo que prometió Martí".

Por su parte, el Manual del alfabetizador —una guía técnica y política—, contenía 24 temas. Entre ellos los siguientes: "La Revolución"; "Fidel es nuestro líder"; "La tierra es nuestra"; "El derecho a la vivienda"; "Cuba tenía riqueza y ahora es pobre"; "La nacionalización"; "La revolución convierte cuarteles en escuelas"; "El imperialismo"; "La guerra y la paz"; "El pueblo unido y alerta"; "La alfabetización"; "La revolución gana todas las batallas"; y "La Declaración de La Habana".

El Manual del alfabetizador contenía un vocabulario de 336 palabras, cargado de significados ideológicos, útiles para instruir, no para educar, que es una función de mayor complejidad.

La Campaña de Alfabetización fue concebida como punto de partida de otros objetivos no declarados en el programa inicial de la revolución. Por ello, las cifras de alfabetizados conforman una cara de la moneda; la otra cara fue el adoctrinamiento.

La sustitución de la educación por la instrucción ideologizada condujo a la pérdida de la condición de ciudadano y su conversión en súbdito del Estado totalitario. Un siglo antes de la Campaña de Alfabetización, José de la Luz y Caballero, en uno de sus valiosos aforismos, había sentenciado: "Instruir puede cualquiera, educar solo quien sea un evangelio vivo".

Conclusiones

Si la alfabetización fue un paso importante para la instrucción de una parte del pueblo cubano, la restricción de las libertades —condición insoslayable de la cultura– malogró sus objetivos.

Junto al adoctrinamiento, las "Palabras a los intelectuales" de Fidel Castro en junio de 1961, el desmantelamiento de la sociedad civil y la pérdida de los derechos y libertades, desapareció el concepto de ciudadano en Cuba.

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A L F A B E T I Z A D O R E S


Por Luis Cino

Todo cambió en mi casa. Bastó que hablara el Comandante. La próxima tarea de la revolución era alfabetizar.

Ante la nueva misión, mi hermana dejó de recoger dinero por las calles para tanques y aviones de guerra. Antes había dejado de ir a misa y de escuchar los discos de Paul Anka y Neil Sedaka. Ya no le interesaba la natación ni suspiraba por Gregory Peck o el difunto James Dean.

Su enamorado y algunas de sus amiguitas estaban muertos para ella. Se habían marchado al Norte revuelto y brutal. Hicieron bien en no despedirse. No quería que la confundieran con una bitonga burguesita. Ella era revolucionaria: pa'lante y pa'lante y al que no le guste que tome purgante.

Mi hermano olvidó a Tarzán y Superman. Aplazó su preocupación por los pelos que le brotaban en las axilas. Guardó la escopeta de pellets. Se cortó el tupé para lucir un porte marcial. Apagó Radio Kramer y parado frente al espejo, en vez de remedar el meneo de Elvis, ensayó como le quedaban la boina y la camisa de miliciano del uniforme de papá.

La explosión de La Coubre ya había rajado los cristales de las ventanas de la vieja casa de mis abuelos. Su familia, que lo había resistido todo, también se resquebrajaba. Mi tía, que al principio hacía promesas a los santos para que Fidel recuperara la voz, había convencido a su marido para empezar a hacer los papeles para irse a Miami. El resto de los parientes, con mayor o menor
intensidad, proclamaban su intención de morirse por lo que todos empezaban a denominar "esto".

El primer combate familiar estalló un Día de las Madres. La discusión opacó la voz de Benny o de Daniel Santos (¿o sería Rolando Laserie?) en el tocadiscos Philco. Fui el único que no intervino en la bronca. Debajo de la mesa, estaba entretenido halando la cola al perro.

La segunda discusión fue por lo de la alfabetización.

Mi abuela, grausista a rabiar desde la lucha contra Machado (que era para ella la única revolución habida y por haber) no acababa de tragarse lo del comunismo. No entendía bien que era pero no perdonaba a los comunistas su pacto con Batista. Y ahora, Cuba se llenaba de rusos y los comunistas estaban hasta en su familia. Hasta su marido, que hablaba mal el español, descuidaba la cocción de los macarrones para declarar su conversión total a la fe de la hoz y el martillo.

Lo de que sus nietos fueran a alfabetizar a las lomas fue demasiado para ella. En vano lloró y protestó. No hubo quien convenciera a mi padre de que sus hijos no fueran a alfabetizar.

Uniformados de gris, con enormes mochilas verde oliva y provistos de las cartillas con el catecismo fidelista, partieron a alfabetizar a Oriente. Mi padre los despidió orgullosos. Mi abuela lloraba. Yo me limpiaba los mocos.

Mi hermana tenía 16 años. Mi hermano no había cumplido los 14. A ella la dejaron en Manzanillo. A él lo enviaron a la Sierra Maestra. Hizo la ascensión a lomo de mulo y con diarreas.

Regresaron en tren, como héroes, una tarde fría de noviembre. Flacos y mugrientos, abrazaron a la familia con la satisfacción de haber cumplido con el Comandante.

Mi hermana volvió más flaca, con el pelo quebradizo y la piel manchada por el sol. Volvió hablando como un carretonero y fumando como una condenada. Dejó su virginidad en un bosque de yagrumas poblado de hormigas y santanillas. La cambió por una colonia de monilias y una promesa incumplida de reanudar el noviazgo en La Habana.

Mi hermano regresó más alto, más prieto, y con piojos. Las picadas de pulgas y mosquitos infestadas le dejaron marcas oscuras en la piel. Contaba sus sustos de guijes y alzados y sus baños en los ríos helados de la Sierra. Aún guarda un collar de polimitas y una foto amarillenta en que con poco más de cinco pies de estatura, cara de guerrero comanche y revolver al cinto, posa junto a un bigotudo miliciano a caballo.

La familia serrana alfabetizada visitó nuestra casa dos veces. Luego no volvieron a la capital. Mi familia se alegró. Eran buenas personas, pero la comida racionada ya no alcanzaba para tanta gente.

Transcurridos 45 años, esos son mis recuerdos, nublados por el tiempo, de la Campaña de Alfabetización.

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Noticiero ICAIC: Fin de la Campaña de Alfabetización y llegada a La Habana





 

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miércoles, septiembre 13, 2023

Francisco Almagro Domínguez: El extraño caso del Hombre Nuevo en Cuba. Seis décadas entre colas y marchas

 Tomado de https://www.cubaencuentro.com

El extraño caso del Hombre Nuevo

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Seis décadas entre colas y marchas

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(Imagen añadida por el Bloguista de Baracutey Cubano)

Por Francisco Almagro Domínguez

Miami

13/09/2023

A este niño le dijeron que sería el Hombre Nuevo. Y desde muy pequeño lo pusieron en un Círculo Infantil para que a las madres sustitutas les dijera “tías”, y no viera a su verdadera madre hasta bien entrada la noche. De pequeñito también fue a sembrar café Caturra con su padre, y cortinas rompe vientos con los abuelos… los domingos. También para ser Hombre Nuevo debía ser pionero, comunista, como aquel Extranjero. Todos los días en el matutino de la escuela saludar la bandera frente al busto de Martí, y gritar el lema de ser como Él.

En casa hay que aprender a vigilar al vecino. Quien no apaga la luz innecesaria. Con la Patrulla Click, tocar la puerta ajena, y decir compañero, como se dice en español, hay que ahorrar porque el país lo necesita. El Nuevo Hombre todavía niño denuncia lo mal hecho, incluso si de su propia familia se trata. De tal modo la tía, quien es además su madrina, ha muerto. Es una canalla. Se ha ido al Norte, donde vive el enemigo, gente mala.

La familia, acá, habita el paraíso de los obreros y los campesinos. Están haciendo una zafra de 10 millones de toneladas de azúcar que va a desarrollar el país. Lo dice el Máximo Líder. Nunca se equivoca. Cuando habla en la televisión o en la radio no se puede ni chistar. La abuela puso el Corazón de Jesús que estaba en la sala en su cuarto; la madre, el del Máximo Líder en su lugar —ya había colocado el cartelito en la puerta: esta es tu casa Fulano. Mientras, Los Siete Samuráis del 70, La vaquita Matilda, Olivito y Pelusín del Monte hacen desaparecer a Mickey Mouse y a Superman.

¡Qué importan los apagones! ¡Vivan las chismosas! El país va hacia delante. ¡Mira qué carnavales y qué carrozas —la del Azúcar ¿con espejos? ¿O era la de la Construcción? El futuro es del Hombre Nuevo. “Esto” es una circunstancia pasajera, un paso duro y necesario porque el socialismo hay que construirlo, no lo entregan hecho. Pero es duro ver al abuelo recogiendo cabos de cigarros del suelo para hacer “tupamaros” con hojas de Biblia. A la abuela, haciendo engrudo con harina para forrar las libretas con periódicos y papel de RX.

Los Diez Millones no fueron, aunque una orquesta recién se nombra Van Van. Con un poco de suerte y paciencia el niño- proyecto Hombre Nuevo podrá ir a un restaurante cuando la madre logre coger un turno por teléfono. “Antes” solo los ricos podían comer en estos lugares, dice ella. Por desgracia, la familia del futuro Hombre Nuevo no tiene suerte ni siquiera para sacarse un buen día para comprar los juguetes —básico, no básico y dirigido. “Antes” solo los niños ricos tenían juguetes, dice el padre.

El semi-niño creció creyéndolo todo. Por eso cuando le dijeron de la Nueva Escuela, el semillero del Hombre Nuevo, no lo pensó dos veces para entrar en la Beca. Al principio, vestido de azul marino, corbata y chaqueta, sintió liberarse de la familia. No los necesitaba. Ahora es un hombrecito, como dice el instructor de albergue mientras lo castiga a limpiar el baño después del silencio; y el guía de campo, que doble el lomo, que quien ha visto un joven con dolores y lamentos. Cierto día el becario del semillero iba a quedarse sin pase; alguien había robado su corbata. Fue la primera vez que, como Hombre Nuevo, comprendió y ejecutó la palabra “resolver”. Había que “resolver” una corbata, y a mano tenía la del amigo. El amigo también aprendería ese mismo día que una circunstancia, un incidente, es solo intercambiar verbos, robar por resolver.

Ya se iba formando como Hombre Nuevo. Ahora, en los 80, solo faltaba obtener la carrera. En las “escuelas de la calle” la gente no estudia, y los maestros son mediocres, dicen sus padres. Para evitar cualquier percance, los formadores —casi tan jóvenes como los formados— revisan las respuestas antes de entregar las pruebas, o salen a fumar, dejan que copien, y si no funciona, ponen la fórmula en la pizarra —por entonces no vendían los exámenes; para eso habrá que esperar hasta los 90.

El semi-hombre nuevo es casi adulto. Pero se quedó sin carrera. Le toca el Servicio Militar de finales de los 70: Angola y Etiopia. Hombre Nuevo Internacionalista: a entregar la vida si es necesario… porque la vida, la suya, no vale nada, como canta el trovador desde un reclinable de museo; o vale tanto como la del desconocido, durante el día amigo, y en la noche enemigo. El semi-hombre internacionalista regresa “con tres heridas, la del amor, la de la vida y la de la muerte”.

De vuelta a la Patria todo ha cambiado. El milagro de la resurrección. ¡Tía ha vuelto a la vida! ¡Tía canalla acuérdate de mi talla! En el Norte no están muertos sino dormidos. El Hombre que quiere ser Nuevo debe aprender a tratar cadáveres insepultos y bien nutridos. A partir de entonces muchos hombres y mujeres creen que es mejor ir por el mundo de sonámbulos que de difuntos, y cantando las estrofas del Himno Nacional —“vivir en cadenas es morir”— desatan la Gran Estampida del Mariel. Inauguran así la Década Prodigiosa de los Durmientes: Guantánamo, Ruta de los volcanes, Siberia, Patrocinio…

Poco falta entonces para que la madraza del Neo-Homo renuncie a su papel de metrópoli del Universo Comunista. El hombre que quiere ser nuevo no entiende. No puede entender por qué al quitarle la escalera, el país ni siquiera ha podido sujetarse de la brocha. Tampoco por qué hombres de verde olivo, formadores de nuevos hombres, son pasados por las armas. El Máximo Líder dice, en el aire, sin sujeción a brocha alguna, que ahora si van a construir el socialismo… y el Nuevo Hombre se pregunta: Y “antes”, ¿estaban haciendo un experimento?

Lo llaman Periodo Especial en Tiempo de Paz. Así arranca la Década Lastimosa. No es nada que el Hombre Nuevo no conozca. “Esto” es una circunstancia pasajera, algo que será superado en breve, dicen. En esta nueva circunstancia hay bicicletas en vez de guaguas, polivitaminas por carne, apagones por luz, Cerelac por leche, soya por picadillo. La consiga para el hombre que sigue queriendo ser nuevo es la misma: hay que resistir. Solo falta otro padrino, alguien que bautice… y aparece uno que, en efecto, bautiza con fuego, es decir, con petróleo.

Pero la felicidad dura poco en casa del Hombre Nuevo. Desaparecido el Capitán en Jefe, el barco se escora de nuevo. El Segundo Timonel trata de nivelarlo, y consciente al menos de su incapacidad para navegar en las turbulentas aguas del naufragio, encarga a otros hombres nuevos timonear el barco, sacarlo del encallamiento. Solo que los escogidos para la cosecha no la han sembrado. Como el Hombre Nuevo, no saben cómo se siembra ni cómo y cuándo se siega.

Mientras, el niño que se hizo hombre y ahora envejece, sospecha el regreso a los días de su infancia y adultez, de apagón en apagón, de promesa en promesa; y como lo hizo con los abuelos, y con los padres —¡aquel puerco en la bañera! ¡Los pollitos muriendo bajo la intensa luz del único bombillo!— tendrá que sembrar pescados en los estanques, hortalizas en los techos desconchados, comer avestruces, gallinas decrepitas y tripa.

La única diferencia con el pasado es que ahora lo llaman “continuidad”; lo malo es una “coyuntura”, ya no es una circunstancia pasajera. Para colmo, la tía ha fallecido, literal, no socialmente. No hay nadie que venga “del más allá” de noventa millas, donde viven otros hombres que no son tan malos mientras “sonambulen” con la moneda del enemigo.

En una cola bajo la canícula del verano tropical, esperando una guagua o que algo se lo lleve por delante, siente que regresa a la época de niño. Ha perdido la dentadura, usa la misma ropa, apenas se baña, come puré de lo que encuentre o echen en la bodega, y pasa todo el día jugando con otro Neo-Hombre a quien es el último en una cola donde no sabe si alcanzará el pollo… del Revuelto y Brutal. El hombre ha entregado su infancia, adultez y vejez a cambio de que sus hijos, y los hijos de sus hijos vivan mejor.

“Esto” va en recursiva, se dice. Es como un laberinto donde todo regresa al principio. Es como una resaca del tiempo; un déjà vu resistente al entendimiento. Seis décadas entre colas y marchas: los pescadores del Alecrín, jamón del Diablo para la Navidad, Ángela Davis, la Pizza Napolitana, la Embajada del Perú y el Pueblo Combatiente, la Masa Cárnica, la Tribuna Abierta, el Niño Secuestrado, la hamburguesa McCastro para los vanguardias, los Cinco Héroes, el Picadillo Texturizado, los Primero de Mayo, el Frinkandel o perro sin tripa, los 26 y pa’lante.

Ha caminado contra la naturaleza y contra el implacable, el que pasó. El niño se convirtió en hombre antes de tiempo. El hombre se hizo niño, indefenso. Él debería saber, todos deberíamos saber, que la historia no puede terminar así.

© cubaencuentro.com

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lunes, agosto 28, 2023

Dimas Castellanos desde Cuba: Enrique José Varona: el secuestro de su obra. El gran pedagogo cubano dejó advertido que el peor monopolio era el que pueda ejercerse sobre la instrucción pública, incluso de parte de un Gobierno.

 Nota del Bloguista de Batacutey Cubano

Muy pocas veces se dice que el Gabinete del Primer Gobierno Interventor norteamericano 1899-1901 estaba integrado por cubanos. En ese gabinete Enrique José Varona y de la Pera atendía la esfera Educativa. Para los que retomen el cacareado tema de la injerencia norteamerica en los asuntos de Cuba, aquí van estas palabras  de dos grandes patriotas cubanos que pueden aclarar ese tema respecto a la Guerrita de Agosto de 1906 en la que ambas partes contendientes solicitaban la segunda intervención norteamericana:

Manuel Sanguily y Enrique José Varona declararon respectivamente, a raíz del deceso de Teodoro Roosevelt, al Heraldo de Cuba el siete de enero del 1919: “ ... ocurrió fatalmente la intervención de los americanos por culpas que no fueron suyas, pues que, al contrario, procuró cuando estuvo en sus manos, evitarlas ...” y “ ... nos dio su consejo sano y desapasionado en momentos de prueba para la nueva nación ...”.

Antes de comenzar les diré que SOY UN INDEPENDENTISTA CUBANO, un independentista cubano en el sentido martiano de independencia, el cual generaliza aquel que restringe ese concepto a una relación Colonia- Metrópoli.

José Martí dijo:

¨ La independencia de un pueblo consiste en el respeto que los poderes públicos demuestren a cada uno de sus hijos.¨

y observen que los poderes públicos pueden ser foráneos o no y que el respeto es hacia cada uno de sus ciudadanos y no a una parte.

Por cierto José Martí dijo:

¨Y no quiero a mi patria ¡no! víctima de capataces. La prefiero esclava de los demás a verla esclava de sus hijos.¨ (* citada por Pichardo, 189) *

Lo cual es compatible con lo escrito en su carta a Máximo Gómez, al escribirle al dominicano su determinación de:

¨no contribuir en un ápice por el amor ciego a una idea en que me está yendo la vida, a traer a mi tierra a un régimen de despotismo personal, que sería más vergonzoso y funesto que el despotismo político que ahora soporta y más grave y difícil de desarraigar, porque vendría excusado por algunas virtudes, establecido por la idea encarnada en él, y legitimado por el triunfo¨ (Tomo 1, 177)

La carta de Roosevelt al embajador cubano Gonzalo de Quesada del 14 de septiembre de 1906 y su telegrama a Estrada Palma del 25 de septiembre de ese mismo año así lo muestran. Algunos fragmentos de la mencionada carta son:


" Solemnemente conjuro a todos los patriotas cubanos a unirse estrechamente para que olviden sus diferencias, todas sus ambiciones personales, y recuerden que el único medio de conservar la independencia de su república es evitar, a todo trance, que surja la necesidad de una intervención exterior para salvarla de la anarquía y de la guerra civil.
Espero ardientemente que estas palabras de apelación, pronunciadas en nombre del pueblo americano, por el amigo más firme de Cuba y el mejor intencionado hacia ella que pueda existir en el Mundo, serán interpretadas rectamente, meditadas seriamente y que se procederá de acuerdo con ellas, en la seguridad de que, si así se hiciere, la independencia permanente de Cuba y su éxito como República se asegurarán." (Pichardo, Documentos para el estudio de la Historia de Cuba 283)

En el telegrama de Teodoro Roosevelt a Estrada Palma del 25 de septiembre, éste le escribe en un tono invocatorio y suplicante:

" Bajo su gobierno y durante cuatro años, ha sido Cuba República independiente. Yo le conjuro, en bien de su propia fama de justo, a que no se conduzca de tal suerte que la responsabilidad por la muerte de la República, si tal cosa sucediere, pueda ser arrojada sobre su nombre. Le suplico proceda de manera tal, que aparezca que Ud. por lo menos, se ha sacrificado por su país y que lo deja aún libre cuando abandone su cargo." (Pichardo, 285)

* Esa cita fue tomada del libro José Martí. Lecturas para niños de la notable historiadora cubana, fallecida en Cuba, Hortesia Pichardo del capítulo Mi Patria y de  la página 189 de la edición publicada en Cuba en 1990 por el Combinado Poligráfico de Guantánamo. 

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Tomado de https://diariodecuba.com/cultura/1693151903_49403.html

Enrique José Varona: el secuestro de su obra

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El gran pedagogo cubano dejó advertido que el peor monopolio era el que pueda ejercerse sobre la instrucción pública, incluso de parte de un Gobierno.

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Enrique José Varona y de la Pera
Por Dimas Castellanos
La Habana
27 agosto 2023

Alguien de cuyos aportes a la pedagogía en Cuba escribía antes aquí, Alfredo Miguel Aguayo, dijo de Enrique José Varona: "De los muchos y admirables rasgos que el estudio ofrece la compleja y rica personalidad de Varona, ninguno a mi juicio la define mejor que su incomparable talento pedagógico".

Nacido el 13 de abril de 1849 en Puerto Príncipe, hoy Camagüey, Varona fue uno de esos cubanos de vasta cultura, adquirida esencialmente de forma autodidacta. De cuerpo débil, complementado con una fuerza espiritual extraordinaria, se unió a los alzados camagüeyanos en 1868, empresa que abandonó por razones de salud. Militó en el Partido Liberal Autonomista, de cuya Junta Directiva fue vocal y redactor de su órgano oficial: El Triunfo. Dirigió la Revista de Cuba, espacio de obligatoria consulta sobre la labor intelectual de esa época, y colaboró con otras publicaciones. A la muerte de José Martí, asumió la dirección del periódico Patria. En la República ocupó la presidencia del Partido Moderado. Catedrático de la Universidad de La Habana, aceptó en el Gobierno las secretarías de Hacienda e Instrucción Pública. Entre 1913 y 1917 fue vicepresidente de la República. En 1923 presidió el acto de fundación de la Federación Estudiantil Universitaria. Y en 1927 se pronunció contra la prórroga de poderes de Gerardo Machado. Falleció el 19 de noviembre de 1933.

Aunque participó en la política, a juicio de Elías Entralgo, "no fue un político al modo que comúnmente entendemos el concepto. Ni lo que se llama entre nosotros un hombre de partido. No fue jamás un incondicional de su partido […]. Para él, la política era el buen gobierno de la comunidad".

Si bien carecía de formación profesional en el campo de la Pedagogía, se consagró a la enseñanza junto con la política, la poesía, la literatura y la filosofía. Convencido que para vivir de otro modo se necesitaba aprender de otro modo, y de que nada sería bueno ni perfecto mientras los hombres no fueran buenos y perfectos, al ser nombrado por el Gobierno de Ocupación como secretario de Instrucción, Varona, se entregó de cuerpo y alma a esta labor, tanto en lo administrativo como en el ejercicio del magisterio.

Se desempeñó en ese periodo como profesor de Filosofía Moral, Psicología y Sociología en la Universidad de La Habana. Su norte en la enseñanza lo definió el mismo: "Llamado a dirigir la Instrucción Pública de mi país en estas circunstancias, y sabiendo que era propósito firme del actual gobernador general reformarla de modo que fuese más eficaz, entendí que era mi deber acometer la difícil empresa, para echar siquiera los cimientos de la obra".

Roto los lazos con la antigua metrópoli se imponía un cambio en la orientación de la enseñanza pública, que abarcó desde la escuela primaria hasta la universidad. Al respecto Varona expresó: "nuestra enseñanza debe cesar de ser verbal y retórica para convertirse en objetiva y científica. A Cuba le bastan dos o tres literatos; no puede pasarse sin algunos centenares de ingenieros. Aquí está el núcleo de mi reforma (…) Las fuerzas con que cuento para producir ese resultado son: la autonomía que dejo a las Facultades; la libertad de que disfruta el estudiante para satisfacer sus aptitudes e inclinaciones; el estímulo que ha de producir la concurrencia de los profesores no oficiales, a quienes se franquea las aulas universitarias".

Para crear "un ambiente pedagógico fecundo y eficiente", al decir de Alfredo Aguayo, Varona estableció la Escuela de Pedagogía de la Universidad de La Habana, primera institución de su clase unida a una universidad de lengua española. Fue precedida en América Latina únicamente por el Instituto Pedagógico de Chile.

En 1927 Varona manifestaba a los graduados de ese año su profunda convicción sobre la importancia de la enseñanza: "Pero no se conformen ustedes con los cambios políticos, si a estos no sigue, para completarlos y afianzarlos, un cambio de orientación social". En Con el eslabón, precisó: "Toda revolución política se esteriliza, como no abra el camino a una revolución social". En agosto de 1930, en Mis consejos, enfatizó: "La república ha entrado en crisis, porque gran número de ciudadanos han creído que podían desentenderse de los asuntos públicos. Este egoísmo cuesta muy caro. Tan caro, que hemos podido perderlo todo". Y en otra oportunidad advirtió: "De todos los monopolios artificiales, ninguno es más pernicioso que el de la instrucción. Y el monopolio existe, ya pretenda ejercerlo un individuo, una clase, un organismo social, ya el Gobierno en representación del Estado. Junto a la enseñanza oficial conviene que florezca la enseñanza privada".

La manifestación del 30 de septiembre de 1930, en la que murió Rafael Trejo, se dirigía inicialmente a la casa de Varona, un hecho suficiente para aquilatar su influencia en el estudiantado.

Elías Entralgo, en "Una vida sin prisa, pero sin tregua", escribió sobre Varona: "Ese incesante afán de conocimientos, esa incansable curiosidad cultural, constituyen la más alta expresión de heroicidad: La utilidad de los héroes de espada termina con la hora del triunfo; la de los héroes de la cultura es infinita" (Enrique José Varona: Su vida. Su obra y su influencia, La Habana, 1937).

En 1887 José Martí expresaba: "Fundar, más que agitar, quiere Varona. Como cumple aún en las épocas más turbulentas, a aquellos a quienes el desinterés aconseja el único modo útil de amar a la patria".

Un siglo después de la inmensa labor desplegada por Enrique José Varona, en lo que respecta a la educación y formación ciudadana, las universidades cubanas y el sistema de enseñanza en general, monopolizados por el Estado, han derivado en centros para formar súbditos. Con ese propósito, y a despecho de sus funciones. Desde 1959 el Gobierno cubano se ha encargado de borrar toda huella que conduzca al redescubrimiento de figuras como la de Varona, y en lugar de sus proyecto de enseñanza, ha impuesto consignas excluyentes y discriminatorias, entre ellas: "Pioneros por el comunismo, seremos como el Che", o "La Universidad para los revolucionarios".

La obra de Enrique José Varona, pilar de la nación cubana, mantiene plena vigencia. Y aunque parezca borrada de la historia, continúa pendiente de realización. Él puso un grano de esfuerzo en el mejoramiento de Cuba y del mundo. Continuar su obra es responsabilidad ética de los cubanos de hoy.

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lunes, febrero 27, 2023

En las escuelas de Cuba llueve orine. Roberto Álvarez Quiñones: Hoy, con el doble de población de 1958, el país cuenta con 160 escuelas rurales menos que antes de que los Castro asaltaran el poder.

 Tomado de https://diariodecuba.com/

En las escuelas de Cuba llueve orine

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Hoy, con el doble de población de 1958, el país cuenta con 160 escuelas rurales menos que antes de que los Castro asaltaran el poder.

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Por Ronerto Álvarez Quiñones

Miami

25 febrero 2023

Recientemente, durante la visita a México del "presidente" cubano Miguel Díaz-Canel, el mandatario Andrés Manuel López Obrador anunció: "Yo ofrezco al presidente Miguel Díaz-Canel que México va a encabezar un movimiento más activo para que nos unamos todos los países y se defienda la independencia, la soberanía de Cuba y nada de darles un trato de país terrorista".

Ante semejante agravio a los cubanos, al apoyar a la tiranía comunista que ya casi acabó con Cuba, es práctico echar un vistazo a algunos de los "logros de la revolución" que a estas alturas tan enfáticamente elogia el presidente populista mexicano.

Y un buen comienzo es otear brevemente el sistema nacional de educación, que junto con la salud pública ha sido el principal baluarte de la propaganda castrista. Durante décadas, Fidel Castro fabricó con ambos servicios sociales sus más exitosos mitos publicitarios. Los vendió como "obra genuina de la revolución cubana". El planeta todo se lo creyó y Castro I devino benefactor de su pueblo y de los pobres del mundo. Y se atornilló en el poder ad infinitum.

Llueve orine en las escuelas cubanas

Ahora pongamos los pies en la tierra y veamos lo que dijeron hace unos días dos madres de escolares en Holguín: "En la escuela de mi hijo, para no embarrarse de orine los zapatos habría que entrar en zancos, pues se acumula fuera del inodoro. Y los inodoros no descargan, permanecen llenos de caca todo el tiempo. Simplemente no hay mantenimiento, es una asquerosidad", se quejó indignada Suriley, madre de un estudiante de secundaria básica en Holguín.

Otra madre holguinera, Dayné, afirmó que "del techo gotea orine con agua desde el baño de arriba", y que los inodoros "cogen gusanos porque no se descargan". Ana Laura, hija de Laura Inés, está en segundo grado en una escuela primaria y nunca ha ido al baño de la escuela, dice que "prefiere aguantar y aguantar antes que ir a un lugar tan asqueroso".

Y eso que estas quejas de Suriley y Dayné son solo tangenciales, pues se refieren a los servicios sanitarios y la falta de higiene, no a la crisis sistémica de la enseñanza en Cuba, que huele peor que los baños escolares.

Volviendo un poco atrás, según los bajos estándares del Tercer Mundo podría decirse que hasta los años 80 el castrismo logró tener un amplio sistema de instrucción escolar, que no educacional, cosa muy diferente.  

Pero todo era postizo, se basaba en una doble falacia: 1) la educación no era financiada por el Gobierno de Cuba, sino por el Kremlin, con subsidios de hasta 3.000 millones de dólares anuales; 2) el verdadero propósito de Castro no era educativo propiamente, sino el de realizar la mayor operación de lavado de cerebro ocurrida nunca en el hemisferio occidental. Por eso cerró todos los colegios privados, y despidió a los maestros y profesores "formados por la burguesía" que no se sumaron al adoctrinamiento comunista.

Escuelas en el campo: despilfarro, alumnas embarazadas, abusos

En uno de sus arranques de megalomanía a Castro I se le ocurrió un demencial plan "único en el mundo", aunque con fuerte tufo fascista. Construyó 535 gigantescas escuelas de tres y cuatro pisos en los campos cubanos, con una severa afectación a la economía nacional y la vida de los cubanos.

Los cientos de miles de estudiantes secundarios y preuniversitarios que fueron internados en aquellas escuelas en lugares remotos eran obligados a trabajar media jornada como peones agrícolas. Y los estudiantes de las ciudades eran llevados a trabajar en la agricultura por períodos entre 45 días y tres meses.

Así, niños y adolescentes fueron separados de sus padres y puestos bajo el control del Estado para adoctrinarlos mejor y formar el "hombre nuevo". La promiscuidad sexual y la violencia verbal y física alcanzaron altos niveles. Muchas alumnas adolescentes resultaron embarazadas y se convirtieron en madres solteras. Otras abortaron con riesgos para sus vidas.

En los 20 años que duró el plan, hasta 1991, se utilizaron diez millones de toneladas de cemento, se ensamblaron 2.000 ómnibus rusos (Girón) para transportar a los estudiantes.  Se consumieron 16 millones de toneladas de alimentos y 15 millones de toneladas de combustible. Eso sin contar el equipamiento técnico y docente, uniformes, y todo el cuantioso avituallamiento necesario en general. Con aquellos recursos se pudo desarrollar notablemente la infraestructura de la economía para satisfacer mejor las necesidades de la población.

Al acabarse el maná que caía desde Moscú, aquellas inmensas escuelas rurales fueron cerradas y abandonadas. Algunas convertidas en cárceles, otras en refugios de delincuentes, en viviendas tomadas por asalto. Otras siguen vacías porque nadie quiere laborar en terrenos llenos de marabú.

Los maestros dejan las aulas

Como resultado de aquel disparate, hoy Cuba, con el doble de población de 1958, cuenta con 160 escuelas rurales menos que antes de que los Castro asaltaran el poder. Actualmente hay 4.729 escuelas rurales y hace 65 años había 4.889, según la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) del régimen, y el antiguo Ministerio de Hacienda.  Y desde 2013 se han cerrado 1.934 escuelas rurales. Hace diez años había muchas más en los campos del país

El objetivo prioritario de los Castro siempre fue el de sembrar en la conciencia nacional cubana una visión torcida de la sociedad, la historia, el mundo, la humanidad, el desprecio a los valores de la cultura y la democracia occidentales, las libertades del ciudadano moderno. Y para glorificar al socialismo, el dictador y su claque.

Hasta la propia Campaña de Alfabetización tuvo propósitos doctrinarios. Las primeras palabras que enseñaban los brigadistas Conrado Benítez eran loas a la revolución y a Fidel. A propósito, Cuba con un índice de 23% de analfabetos en 1956 había sido reconocida por la ONU como uno de los países con menos analfabetos en Iberoamérica y todo el mundo. En España era de un 50%. Además, para alfabetizar no era necesaria una tiranía estalinista.

(En algunos libros que consulté  cuando yo era profesor universitario de un Instituto Superior Pedagógico en Cuba, se planteaba que el analfabetismo era del 18%-; en otros el 23% Comentario del Bloguista de Baracutey Cubano)

Corriendo ya la tercera década del siglo XXI, con impresionantes avances en la tecnología e innovaciones científicas, Cuba presenta un asombroso y triste atraso técnico-científico, educacional y cultural que la remonta a la primera mitad del siglo XX.

Cuando la "explotación capitalista", Cuba en educación se ubicaba en la punta de vanguardia de Latinoamérica, junto a Argentina, Uruguay, Costa Rica y Chile. Hoy está en la cola. Faltan maestros, aulas adecuadas, libros de texto, uniformes, equipos imprescindibles para las clases y las prácticas de laboratorios.

Escasean los lápices, las libretas, y los uniformes. No hay acceso libre a internet, ni programas de estudios propios del siglo XXI. Los edificios y muebles están en estado ruinoso, sueltan los pedazos. Y ya vimos que hasta gotean orine en las aulas.

Un bachiller de 1958 era un sabio comparado con uno de hoy

La educación hoy en Cuba una vergüenza nacional, no solo en lo docente, sino por la grave pérdida de valores éticos, cívicos y morales. Niños y adolescentes, incluyendo hembras, se gritan entre sí obscenidades inimaginables.

Más de 35.000 maestros y profesores han abandonado las aulas entre 2009 y 2021, debido al bajísimo salario que reciben y a otros factores. Las plazas vacantes generalmente se cubren con jovencitos improvisados como maestros sin la preparación necesaria. Muchos no articulan bien las palabras y no se les entiende bien lo que dicen. La corrupción campea sin control. Con regalitos al "profe", muchos alumnos aseguran su aprobación en exámenes.

(Instituto de Segunda Enseñanza (Bachillerato,  Preuniversitario) de Manzanillo construido por el gobierno del Presidente Carlos Prío Socarras. En  esa presidencia se construyeron varios de ellos con similar estructura como es, por ejemplo, el de la ciudad de Pinar del Río. Comentario del Bloguista del blog Baracutey Cubano) 

Si saltando las barreras del tiempo se pusiesen hoy a competir en conocimientos un bachiller graduado en 1958 y uno de 2022 nos quedaríamos boquiabiertos de lo mal parado que saldría el bachiller de estos tiempos por su indigencia educacional.

Pienso que no sería una exageración afirmar que hoy no hay en Latinoamérica un panorama educativo más desastroso que el de Cuba. Por algo ni Miguel Díaz-Canel, ni nadie en la cúpula dictatorial, menciona ya la palabra educación.

No obstante, Andrés Manuel López Obrador sigue alabando los "logros" de la revolución comunista, incluida la educación. No alcanzamos a saber si es que no tiene idea de lo que dice, o si compite para convertirse en el peor enemigo externo del pueblo cubano.

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La enseñanza en Cuba. ¿Instrucción o adoctrinamiento?


Por: Dr. Alberto Roteta Dorado.-
20 de agosto de 2019


Santa Cruz de Tenerife. España.- La lucha por la supervivencia es una condición inherente a todas las criaturas vivientes. El hombre es capaz de extrapolar esta cualidad a las instituciones, entidades, edificaciones e instancias fruto de su creación, a las que intenta salvar de la destrucción y del olvido cuando estas pasan a su fase decadente. Para esto se auxilia de formas muy inverosímiles, y aunque parezca increíble, con frecuencia acude a métodos cuasi inhumanos para salvaguardar lo que considera una reliquia. 


Es por esto que no debe sorprendernos cualquier disparate en los sendos titulares de algunos medios oficialistas cubanos, o en las llamadas redes sociales – tan de moda por estos tiempos–, los que movidos por cierto ímpetu en pos de hacer algo por su perdida revolución se empeñan en realzar aquellos elementos que aun siguen considerando dentro de sus “triunfos”, cual paradigmas intocables.  

Cuando creía haber visto todo alguien comparte lo que tal vez considera sea lo último en materia de “hazañas” de la revolución cubana. “Unesco: La educación cubana es un ejemplo para el mundo”, es el titular de un medio conocido como Actualidad, y que comparte en las redes uno de los que se empeña en hacer sobrevivir lo que resulta demasiado decadente y carcomido como para poder hacer algo por su supervivencia. 


Dicho artículo en realidad fue publicado en febrero de 2014. No obstante, el encargado de promoverlo ahora, a pesar de haber pasado más de cinco años, lo hace cumpliendo lo que le han “orientado” desde “niveles superiores” (tratando de emplear el obsoleto y ridículo lenguaje de los comunistas de la isla), esto es, tratar de demostrar al mundo las “proezas” de la llamada revolución cubana, justamente ahora que está en su peor momento, no solo desde el punto de vista económico con las grandes penurias y escaseces que ya todos conocemos, sino desde el punto de vista social, ético y moral.


(Martha del Carmen Mesa, Viceministra primera del Ministerio de Educación Superior (MES))

Recordemos que esa educación gratuita y para todos que tanto se han encargado de pregonar los defensores del castrismo no es más que una apariencia a modo de imagen estereotipada. Detrás de esa imagen, que al parecer la UNESCO se creyó, se esconde la verdadera historia de un sistema educativo fundamentado en el más cruel adoctrinamiento de nuestros tiempos. 

En los primeros años de la década del sesenta tuvieron lugar una serie de transformaciones capaces de invadir todos los espacios del territorio cubano. Nada ni nadie quedaron exentos a la terrorífica influencia de los radicales cambios que se gestaron de manera gradual, pero siempre aniquilando todo aquello que el régimen consideró “rezago del pasado” o residuos “pequeño-burgueses”, acudiendo a su terminología oficial.  

El llamado gobierno revolucionario se encargó de marginar a los profesores de una trayectoria destacada en los años precedentes al 1959 que no mantuvieran una conducta acorde a los nuevos cánones que estableció el comunismo. Esto determinó un gran éxodo de docentes, en su mayoría doctores en pedagogía, y en filosofía y letras por la Universidad de La Habana, y de otros que sin tener esta honorable categoría – actualmente corresponde a una licenciatura en ciencias pedagógicas– eran personas de una cultura extraordinaria y con vocación por el magisterio, lo que unido a la marginación que ejerció el régimen con los que se quedaron, originó el primer gran caos educacional.

A partir de entonces comenzaron los maestros y profesores improvisados que sin tener conocimientos  pedagogía – una verdadera ciencia y todo un arte en su sentido esencial y fundamental– tuvieron que dar “su paso al frente” ante el llamado que les hizo la naciente revolución cubana. 

(Jorge Mañach)

Atrás quedaron los tiempos de Jorge Mañach y de Medardo Vitier – por solo citar a dos insignes pedagogos y filósofos cubanos–, colosales pilares de la docencia en la etapa anterior a la usurpación del poder por Fidel Castro. Aquellos que no tenían una línea de formación, y ante todo de praxis, de carácter marxista no pudieron continuar sus investigaciones y sus labores en la docencia de un país que de la noche a la mañana se convirtió al socialismo, y en el que se declaró al engendro monstruoso de la filosofía marxista-leninista como forma oficial de filosofía.  

Con la campaña de alfabetización, promovida entre el 1 de enero de 1961 y el 22 de diciembre de 1962, comenzó el proceso de adoctrinamiento más grande de la historia de la nación cubana. Bajo la óptica de enseñar a leer y escribir a las multitudes se intentó – y por desgracia se logró– transformar el pensamiento de los hombres

Este fue el verdadero objetivo de la masiva campaña que tuvo como autor intelectual nada menos que al Che Guevara, personaje que ya por aquel entonces había dirigido los fusilamientos masivos de miles de cubanos y estaba a punto de declarar en la ONU que seguirían fusilando, amén de haber inculcado el odio entre los hombres, aunque actualmente los niños cubanos han de repetir, cual sagrado mantra, cada mañana antes de comenzar sus clases: “Pioneros por el comunismo, seremos como el Che”. 

Con este precedente qué se podía esperar de la educación cubana de la era castrista, considerada por los seguidores del régimen como etapa revolucionaria. La mala-suerte estaba echada. En lo adelante un fracaso tras otro ha caracterizado a la educación cubana, a pesar de que algunos se aferran a creer lo contrario, y lo peor, que sabiendo de sus derrotas se encargan de convertir cada revés en una “victoria”.  

Ya las multitudes estaban listas, cartilla y manual en mano, para reproducir las consignas comunistas devenidas luego en célebres frases del peor régimen del hemisferio occidental de nuestro tiempo. Luego las aspiraciones fueron otras. Había que hacer una campaña por alcanzar el sexto grado de escolaridad, después las Facultades Obrero-Campesinas, las pretensiones de un noveno grado, y con el tiempo la masividad de la educación superior, aunque algunos universitarios cubanos sean semianalfabetos.     

No importa que se tenga o no los conocimientos y las habilidades que se sobreentiende exijan los planes de estudios y las normas curriculares de la enseñanza. Hay que aprobarlos a todos; esa es la premisa del corrupto régimen que intenta afianzarse mostrando al mundo cifras numéricas y  sin importar la calidad, algo que la UNESCO en 2014, y posteriormente otras instituciones internacionales, al parecer desconocen o prefieren desconocer. 

Si se realizara un sondeo mediante una muestra aleatoria estratificada a estudiantes de diversos niveles de la enseñanza podrá comprobarse el grado de desconocimiento generalizado de los educandos cubanos, incluidos los universitarios de cualquier carrera.

Se perfectamente que esto no es un fenómeno exclusivo de la educación cubana, sino que de manera general en el mundo existen serios problemas con la calidad del aprendizaje y la enseñanza. Solo que no siempre nos encontramos con un disparate tan grande como el que se comparte en las redes sociales, aún cuando es noticia algo caducada, acerca de que “La educación cubana es un ejemplo para el mundo”. 

Este escueto escrito que se publicó en el medio Actualidad está basado en informaciones de aspecto cuantitativo como: calidad, primera infancia, la primaria, los jóvenes, la alfabetización de los adultos y la paridad entre los sexos; dejando a un lado los aspectos cualitativos, donde se debió incluir la  de la enseñanza siempre que esta se hubiera medido en realidad por observadores mediante la aplicación de métodos cualitativos y no reafirmada según los datos ofrecidos por las autoridades del castrismo.  

Debe distinguirse bien lo que es instrucción, educación y en primer lugar lo que es adoctrinamiento. Es justamente esta última categoría la que ha prevalecido en el sistema educativo cubano, esto es, su verdadera razón de ser para lograr el servilismo masivo que se requiere para sostener a un sistema dictatorial y totalitario. 

¿Cómo pueden instituciones y organizaciones creerse semejante disparate cuando en realidad cada inicio de un curso escolar representa una odisea ante la carencia de maestros y profesores, sin contar que la calidad de dichos maestros es la peor?

Justamente al inicio del curso escolar 2014-2015, coincidiendo con el año en que la UNESCO declaró de manera pública la idea de que el sistema de enseñanza cubano constituye un ejemplo para el mundo, había un déficit de 10. 800 maestros y profesores, lo que significa que solo se contaba con el 93% de la plantilla requerida para poder ofrecer instrucción a casi dos millones de educandos de diversos niveles de la enseñanza.   

Esta deficiencia se ha mantenido cada curso toda vez que al inicio del curso 2016-2017 se repetía la historia, esta vez con el 94,2% de los docentes requeridos; aunque en este curso se reporta que 390 centros escolares se encontraban en estado crítico en cuanto a infraestructura, lo que determinó que se tuvieran que reubicar miles de estudiantes en otros centros ante el cierre de dichos colegios a punto de derrumbarse. En el 2017-2018 hubo un déficit de 16.000 maestros y para el curso 2018-2019 una carencia de 10.000, lo que demuestra que resulta imposible el slogan de que la educación cubana sea un modelo ante el mundo.

No obstante, los dirigentes comunistas de la isla se mantienen aferrados a un “proceso de perfeccionamiento de la educación” que jamás termina – como tampoco culmina la disparatada idea de esa sociedad que hace seis décadas dicen estar edificando mediante la permanencia de un modelo socioeconómico de tipo socialista–, y que sin importar las consecuencias pretenden sostener. 

Dentro de las llamadas “estrategias” que el régimen ha adoptado en sus intentos de hacer sobrevivir la “educación” en medio del caos se encuentran ideas tan disparatadas como la utilización de adolescentes de 15 años, los que recién han concluido sus estudios de secundaria básica, para “formarlos” como profesores de dicho nivel de enseñanza. 

Ya se podrán imaginar los lectores que podrá salir de este nuevo engendro propuesto en el 2017, toda vez que dichos educandos al no haber recibido una formación con un mínimo de calidad no podrá esperarse que puedan aportar absolutamente nada a los estudiantes, excepto la reiteración de las consignas socialistas y alguna que otra reseña de elogio –aprendida de memoria unas horas antes se presentarse al aula– al considerado líder histórico de la llamada revolución cubana, con lo que incentivarán el culto a la personalidad, la adoración y el servilismo que tanto promueven los sistemas totalitarios. 

Otra de las opciones a las que ha tenido que acudir la dictadura castrista consiste en utilizar a estudiantes de la enseñanza universitaria entre el tercer y quinto años de estudios para dar clases en las secundarias básicas, nivel del mayor déficit de maestros; otro desacierto, por cuanto, se sobreentiende que dichos estudiantes no tengan motivaciones de carácter pedagógico y solo asumirán su rol por cumplir lo establecido sin ser señalados luego como una negación ante una “tarea designada por la revolución”.   
     
En fin, que si alguna vez alguien dudó de las historias que se cuentan acerca de que durante los exámenes de ingreso a la universidad los aspirantes no saben escribir correctamente la letra del himno nacional cubano, o no tienen la menor idea de los aspectos más elementales de la historia patria, o de la pésima ortografía de aquellos que salen de las universidades cubanas, que no quepa la menor duda, todo es real, aunque para muchos resulte increíble. 

A estas alturas ¿qué más da? Al fin de cuentas  –como suele ponerse en sendos carteles en la isla– “la universidad es para los revolucionarios”, y algunos seguirán creyendo la utopía de que “la educación cubana es un modelo para el mundo”; solo que dicho modelo es el del adoctrinamiento y no el de la instrucción. 
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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano
Cuba en 1958 tenía uno de los índices de analfabetismo más bajos del continente americano; diferentes autores los sitúan entre el 18% y el 23%. Una frase de Fidel Castro fue  ¨yo no te digo cree, yo te digo lee¨. Lo que no dijo el Manipulador en Jefe es que se iba a apropiar de todos los medios masivos de comunicación de Cuba, en particular de la prensa escrita y de todas las imprentas, y que sólo se publicaría lo que la tiranía quería que el pueblo cubano leyera, a la vez que prohibía la entrada al país de diarios, libros, revistas, etc. que tuvieran un mensaje en contradicción con el adoctrinamiento  que le imponía el naciente Castrismo  al pueblo cubano con su bloqueo cultural e informativo.
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Alfabetizadoras cubanas en el antiguo Cinódromoal cual se le llamó posteriormente Estadium Eduardo Saborit, el autor de  la canción Cuba, qué linda es Cuba y del himno de la alfabetización; foto de archivo.

Muchos brigadistas fueron enviados zonas de conflicto armado  con una cartilla Castrista  para adoctrinar  enseñando la letra F con el nombre Fidel, la letra R con la palabra Revolución, etc. y cantando el himno  de la alfabetización  cuya letra  muestro a continuación. La perversidad del Castrismo buscando mártires de vidas ajenas  es inigualable en la historia cubana,  pues saben que en los conflictos armados se hace presente el heroismo pero también en algunas personas,  independientemente de la causa  por la que estén luchandom,  los peores y más bajos sentimientos del ser humano .

Himno de la Alfabetización. Eduardo Saborit

Somos la Brigada Conrado Benítez,
somos la vanguardia de la Revolución,
con el libro en alto cumplimos una meta:
llevar a toda Cuba la alfabetización.
Por llanos y montañas el brigadista va,
cumpliendo con la Patria, luchando por la paz.
¡Abajo  imperialismo!, ¡Arriba  libertad!
Llevamos con las letras la luz de la verdad.
Cuba, Cuba, estudio, trabajo, fusil,
lápiz, cartilla, manual,
 alfabetizar, aalfabetizar.

 Ah!, El adolescente de 16 años Manuel Ascunce Domenech  fue situado en un momento álgido de la lucha  en casa de Pedro Lantigua, un campesino de la zona que era guía (práctico) de las tropas Castristas que combatían a los alzados antiCastristas y que les mostraba a la tropa  los lugares donde  los alzados podían refugiarse, según testimonió (a principios de los años 90s del pasado siglo XX en unos supuestos juicios sobre el daño del Imperialismo norteamericano al pueblo de Cuba) el General Anibal Velaz  quién era un alto jefe del MINFAR en toda la provincia de Las Villas en esos años.. Los alzados ya le habían enviado amenazas a Pedro Lantigua. El jefe de la tenientura que llevó a cabo el asesinato de Manuel Ascunce Domenech y la muerte de Pedro Lantigua fue Braulio Amador sin que se tenga conocimiento, hasta ahora,  que alguna capitanía o comandancia de los alzados tuviera conocimiento o hubiera dado la orden de asesinar al adolescente brigadista, aunque Fidel Castro  en un discurso culpó a los jefes insurgentes de las montañas del Escambray..

Guillermo Fariñas, quién, según él,  tuvo un tío  en el selecto grupo El Molino  de la Seguridad del Estado, en la provincia de Las Villas y su padre combatió en El Congo junto a Che Guevara, escribió en  su artículo TOTAL FALTA DE CONSIDERACIÓN : 

Luís Felipe Denis Díaz, un difunto General, en una conferencia en los Camilitos de la desaparecida provincia de Las Villas expresó: “Nosotros como Seguridad del Estado contábamos con la colaboración de los maestros voluntarios en las zonas de guerra”. Así que serán los historiadores quienes dirán si Ascunce era  colaborador o no de la Seguridad del Estado o quizás  hasta agente pues hubo reclutamientos  por parte del DSE hasta de adolescentes de 13 años.

Luís Felipe Denis Díaz fue el jefe de la Seguridad del Estado en todo El Escambray cuando la lucha contra las guerrillas antiCastristas y anticomunistas.

Manuel Ascunce Domenech no fue el único brigadista asesinado. El Castrismo obtuvo sus mártires para sostener su régimen ¨de difuntos y flores¨.

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