miércoles, junio 11, 2025

Roberto Álvarez Quiñones: ¿Es absurdo decir que Cuba vive un medioevo castrista? Video de ErnestoMiami: ¿Y si la Revolución nunca triunfó? Cuba y su destino perdido

 Tomado de https://diariodecuba.com

¿Es absurdo decir que Cuba vive un medioevo castrista?

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Aquí, el análisis de las señales y de por qué los cubanos no están preparados para sobrevivirlas.

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Por Roberto Álvarez Quiñones

Miami 

08 Jun 2025

¿Es un disparate afirmar que en muchos aspectos la vida actual de los cubanos de a pie en la Isla se asemeja a la que llevaban los pueblos en el imperio de Carlomagno, o en los tiempos de Juana de Arco? No, no lo es, sobre todo si consideramos la psicología social y vivencial que genera cada época histórica.

Los humanos ya vienen al mundo con cierta protección genético-cultural para afrontar la vida que les ha tocado vivir. Por eso se adaptan mejor a las adversidades. Diríase que en buena medida reaccionan por reflejo incondicionado, es decir, con respuestas y actitud automáticas heredadas, no derivadas de aprendizaje previo, como cuando el bebé recién nacido succiona leche del pecho materno sin que nadie lo haya enseñado.

Y ahí está el detalle, los cubanos en la Isla no están "protegidos" genética y culturalmente para enfrentar la vida de tintes medievales que en buen grado les han impuesto a cientos de miles de familias, que hoy en muchos aspectos viven incluso peor que sus homólogas de la Edad Media, porque sufren más.

En el cuasi milenio medieval (476-1492) que en Estados Unidos llaman Dark Age (Edad Oscura) la gente venía al mundo ya con el ADN adecuado para alumbrarse con velas o lámparas de aceite, acostarse al anochecer, ir a buscar el agua al río, o sacarla de un pozo, transportarse en carretas, a caballo, o a pie, vivir en casas pequeñas muy rudimentarias de madera, barro, o piedra, sin la higiene adecuada.

Mayormente se alimentaban con lo que sembraban y los animales que criaban. La carne la salaban y ahumaban para que no se pudriera. Y con la leche hacían queso. No había antibióticos ni otros medicamentos y morían por enfermedades que hoy se curan en pocos

Era esa la única vida que ellos conocían y solo podían añorar la que se daban los señores feudales, nobles, regidores, comerciantes; pero no porque vivieran de forma muy diferente o dispusieran de antibióticos, sino porque los criados trabajaban muy duro y lo hacían todo. Aquel tipo de vida tan difícil durante tanto tiempo devino cultura y se enraizó en los genes de la gente (palabra esta derivada de gene).

El origen de aquel período histórico básicamente rural y atrasado, surgió con la caída del Imperio Romano (476) y el desmantelamiento de la más avanzada cultura conocida entonces, cuando las ciudades se volvieron inseguras por invasiones, saqueos y genocidios. Las poblaciones urbanas se trasladaron al campo en medio de la dispersión geográfica del poder político, militar y cultural que originó feudos, y de ahí el nombre de feudalismo que también tiene el medioevo.

Aquello, en mayor o menor grado, duró hasta el siglo XV, cuando con la toma de Constantinopla y la caída del imperio bizantino, en 1453, y con la llegada de Cristóbal Colón a "las Indias" en 1492, comenzó la Edad Moderna, que después dio paso a la Contemporánea con la Revolución Francesa, en 1789.

Los cubanos no nacen protegidos genética y culturalmente para el medioevo

Al grano, los cubanos vienen al mundo con una cultura y genes diferentes. Cuba ni siquiera tiene reminiscencias de rasgos medievales, como sí los tienen algunas naciones extremadamente pobres del África Subsahariana. Es más, la Revolución Industrial entró en el siglo XIX en Latinoamérica precisamente por Cuba. Y a mediados del siglo XX su economía ya ocupaba la posición 29 entre las mayores del planeta.

Pero en 1959 asaltó el poder un megalómano y misántropo llamado Fidel Castro que hizo trizas la floreciente economía de mercado cubana. En poco tiempo se desplomó, y si no hubo hambruna fue por los subsidios multimillonarios de la Unión Soviética.

Al fallecer el mecenas soviético y acabarse también el dinero que por un tiempo estuvo regalando a Cuba la dictadura de Venezuela, el país se hundió en la mayor crisis económico-social de su historia. Y los cubanos fueron como subidos a la Máquina del Tiempo y trasladados a la Edad Media profunda.

Hoy, en la tercera década del siglo XXI cientos de miles las familias cubanas cocinan con leña. La mayor parte del día y la noche no tienen electricidad. No disponen de un servicio regular y estable de agua potable y no hay ríos ni pozos para obtenerla.

Y, ojo, muchos cubanos mueren o se agravan de sus enfermedades por falta de antibióticos y otros medicamentos, que no hay ni en los hospitales. Cientos de miles viven en casuchas improvisadas con pedazos de cartón, madera y latas, en barrios con peores condiciones higiénicas que las que podían tener las familias medievales en Brujas, Venecia, Constantinopla o Córdoba.

En La Habana, otrora una de las más bellas y limpias urbes del mundo, hay en las calles enormes basureros nauseabundos, infectados de roedores, moscas, mosquitos; y pestilentes aguas negras de las que emanan bacterias y microbios. Esos focos públicos de enfermedades hoy en las ciudades cubanas superan a los de cualquier aldea medieval.

Eso explica por qué hay en la Isla enfermedades que no debe haber en las ciudades modernas, como cólera, malaria, lepra, tuberculosis, dengue, zika, ataques a mortales de gastroenteritis, y otras más. Y no nos sorprendamos si se producen brotes de viruela o resucita la peste bubónica de los tiempos de Boccaccio.

Detengámonos ahora en las noches cubanas, oscuras cual "boca de lobo" como las de la Dark Age. Hace 1.200 años, en tiempos del emperador Carlomagno, las familias se alumbraban con lámparas de aceite y velas. Acostarse a dormir poco después de ponerse el sol era lo normal.

Se pudren los alimentos, no se puede dormir bien, no hay agua

Hoy en Cuba las noches son igualmente oscuras, pero no hay aceite ni otros combustibles para faroles, y velas mucho menos. Con el colapso del sistema electroenergético los apagones en Cuba son diarios, de más de 19 y 20 horas, y a veces de 52 horas seguidas en todo el país.

A las familias se les pudren en el refrigerador los escasos alimentos que han podido conseguir. No pueden conservar la carne, si la logran adquirir a precios cósmicos, pues carecen de sal. No pueden hacer queso con la leche, porque no la hay.

Tampoco forma parte de la cultura cubana "acostarse con las gallinas", como lo hacían los francos, lombardos, sajones, bávaros, frisones, bávaros, y otros pueblos carolingios. Los cubanos están genéticamente aptos para irse a dormir varias horas más tarde, luego de aprovechar la noche de mil maneras.

Con un clima tropical húmedo y caluroso, los cubanos tampoco pueden dormir bien pues no pueden utilizar ventiladores, y quienes están "dolarizados" gracias a la diáspora, no pueden encender sus equipos de aire acondicionado. Sin ventilador, no pueden poner el mosquitero y el calor no deja conciliar el sueño. Los mosquitos que llegan desde el hediondo basurero callejero inoculan enfermedades y las moscas y ratones se encargan de contaminar todo lo demás en el hogar.

Y para constatar en vivo rasgos medievales de la vida actual en la Isla, veamos dos testimonios recientes captados en el terreno mismo.

Raimundo, un jubilado de 70 años que vive en Santiago de Cuba, dijo a la periodista independiente Laura Sarmiento: "Antes, en la mañana, me iba a la panadería para esperar el pan. Ya no hay pan; ahora me voy para el camino viejo de El Cobre a buscar leña (dice que la corta él mismo); en la casa ya no queda ningún mueble viejo que romper; no hay luz brillante, ni aserrín para hacer un fogón (…) la leña sale gratis; el carbón está caro y es un dinero que te quitas para comprar comida".

Mercedes, una habanera de 82 años, expresó a 14YMedio: "Mi'jo, la gente está cocinando con leña o carbón, pues la balita de gas cuesta en la calle 20.000 pesos. Mi pensión como maestra de primaria jubilada es de 2.600 pesos al mes y no puedo comprarla. El Gobierno está matando al pueblo de hambre".

Hay otras analogías entre el vivir carolingio y el medioevo castrista. Pero este breve bosquejo da una idea de , sin el componente genético-cultural necela vida que hoy da la "revolución" a los cubanossario, y que se da la mano con la de muchos siglos atrás, cuando nadie podía imaginarse que descendientes suyos caminarían por la Luna, mientras otros vivirían tan mal como ellos.

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¿Y si la Revolución nunca triunfó? Cuba y su destino perdido




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domingo, junio 01, 2025

Roberto Álvarez Quiñones: ¿Qué añoran en Cuba cuando añoran la 'etapa romántica' del castrismo?

¿Qué añoran en Cuba cuando añoran la 'etapa romántica' del castrismo?

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Personas mayores muy disgustadas por la vida miserable que llevan hoy en la Isla, siguen siendo castristas y añoran los años 60.

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Por Roberto Álvarez Quiñones

Miami

31 Mayo 2025 

Hay en Cuba personas mayores (un cubanismo para decir viejo sin ofender) muy disgustadas por la vida miserable que hoy llevan, pero que siguen siendo castristas y añoran los años 60 cuando la "revolución" sí era legítima, según ellos, y vivían mejor.

Alegan que se trabajaba con más productividad, el transporte público funcionaba mejor, no había apagones. Había escasez de alimentos pero no hambruna, las calles y los edificios estaban en buen estado, no había niños y ancianos en harapos pidiendo limosna, ni basureros nauseabundos en las calles. No había crisis aguda de combustible o de gas para cocinar, ni falta de agua. Todo se compraba en pesos cubanos, incluso para costear viajes turísticos a países socialistas, y la vida nocturna en La Habana seguía muy animada.

Por supuesto, ignoran olímpicamente los miles de civiles inocentes fusilados, los presos políticos, los abusos y el terror contra "burgueses" y "gusanos", las expropiaciones de tierras, empresas y propiedades de todo tipo.

Pero hagamos hoy abstracción de la barbarie castro-comunista y veamos la faceta económica. Esos nostálgicos concluyen que la "revolución" en aquel entonces sí era tal porque los cubanos tenían "conciencia revolucionaria, entusiasmo, patriotismo, y vergüenza", y eso se perdió. Sueñan con lo que llaman "etapa romántica de la revolución". Pero no se explican por qué antes la economía marchaba mejor, con "bloqueo" y todo, y después no.

Pues bien, la explicación es muy sencilla: sin ser conscientes de ello están añorando el capitalismo cubano precastrista. Echan de menos el know-how, y la anterior cultura "burguesa" laboral y empresarial de probada eficiencia, productividad y disciplina inherentes al capitalismo.

Añoran la infraestructura industrial, comercial, la banca, minería, almacenes, transporte, carreteras, ferrocarriles, puertos, aeropuertos, comunicaciones, de aquella economía que en 1958 ya marchaba con buen paso hacia el Primer Mundo.

Por valor de varios miles de millones de dólares (no hay una cifra exacta disponible) Fidel Castro se apropió de todo aquello sin pagar un centavo. A cada capitalista "siquitrillado" (adjetivo despectivo lanzado por el propio dictador) le colocaron en su empresa robada un letrerito que decía "Nacionalizado", y punto.

De forma inconsciente, sienten morriña por el pasado capitalista

Lo peor es que muchos se tragaron el cuento de que, además de la "conciencia revolucionaria" la economía funcionó mejor gracias al Che Guevara y su "genialidad" como ministro y rector de las industrias cubanas, y de la economía nacional en su conjunto, al frente también de la JUCEPLAN (Ministerio de Economía por entonces).

El comandante argentino tenía una formación teórica marxista-leninista-estalinista-maoísta, y sobre todo trotskista, más completa que Fidel Castro, y este le encargó al "Carnicero de La Cabaña" el montaje del sistema económico comunista en Cuba. Lo nombró ministro de Industrias, e interventor de la JUCEPLAN.

(Ernesto ¨Che¨ Guevara de la Serna  y Regino Boti León)

Digo interventor, porque aunque formalmente el Che era solo el "asesor técnico" de la JUCEPLAN, en la práctica era él quien la dirigía, por encima del ministro-presidente Regino Boti (economista egresado de Harvard) y del Gobierno. Yo trabajaba entonces en el Ministerio del Comercio Exterior y no era ningún secreto que quien controlaba la JUCEPLAN era el argentino, quien "proponía" los planes y decisiones a tomar.

La economía funcionó mejor a pesar de Guevara, y no al revés

O sea, si la economía en aquel entonces funcionó mejor fue a pesar de Guevara, quien lo que hizo fue desmontar el andamiaje económico heredado del capitalismo e implantar el sistema presupuestario aplicado por Stalin en la URSS en los años 30, y luego por Mao Tse Tung en China.

Y, a propósito, destaco aquí algo diría que desconocido en Cuba. El llamado "pensamiento económico" del Che Guevara es básicamente puro trotskismo. Fue León Trotski el bolchevique más fanático de la planificación centralizada, única, de toda la economía en su conjunto, "para asegurar la proporcionalidad necesaria entre las diferentes ramas de la economía". Así se lo dijo a Lenin en una carta, el 3 de mayo de 1921.

La alta dirigencia bolchevique rechazó el plan único y Lenin explicó que eso solo podría ser efectivo en una economía altamente industrializada y desarrollada.  ¿Pero, bueno, Fidel Castro no gritaba a diario que se hizo la "revolución" para sacar a Cuba del subdesarrollo? ¿En qué quedamos?

El centralismo aberrante en la URSS resultó tan desastroso que al morir Stalin el Kremlin lo tiró a la basura y lo sustituyó con el sistema llamado "cálculo económico", menos irracional.

Pero el Che lo consideraba una "traición al socialismo" pues las empresas estatales soviéticas tenían bastante autonomía, obtenían un porcentaje de las utilidades, decidían los surtidos a producir y las inversiones a realizar. Y los trabajadores recibían primas en dinero según las ganancias obtenidas. Además, se había puesto fin al disparate del trabajo "voluntario" y a los premios solo "morales" con banderitas, aplausos y fotos en el mural.

En Cuba, el argentino implantó su denominado "sistema presupuestario", centralizado a ultranza, que concebía a toda la economía cubana como si fuera una sola empresa, con un plan único a lo Trotski.

Y de autonomía para operar, nada.  El Che decía que darles autonomía a las empresas estatales sería un regreso al capitalismo, las convertiría en "lobitos entre sí dentro de la construcción del socialismo", como dijo textualmente en una reunión en el Ministerio de Industrias, en febrero de 1964, en la cual insistió en "considerar el conjunto de la economía como una gran empresa".

Guevara creó monopolios estatales en cada rama de la economía, las llamadas Empresas Consolidadas. Implantó la "emulación socialista", dizque para sustituir la libre competencia capitalista; el trabajo "voluntario" para forjar al "hombre nuevo" (copiado de los nazis); trabajar por pura conciencia revolucionaria, no pensando en un salario.

Y hago aquí un paréntesis clave. Es un insulto grotesco a los cubanos que en la Isla se siga hoy reeditando el libro El pensamiento económico de Ernesto Che Guevara, de Carlos Tablada, y que este señor continúe alabando el absurdo sistema económico que rechazaron los mismísimos bolcheviques.

Aún se trabajaba con la eficiencia aprendida en el capitalismo

Como vimos, Guevara con su trotskismo lo que hizo fue desmantelar el andamiaje de una eficiente economía que en 1958 ya había situado a la pequeña Cuba, con solo 6,5 millones de habitantes, en la posición 29 entre las mayores economías del mundo, según estadísticas de la ONU

Y lo que torpedeó a fondo, pero no pudo desmantelar fue el know-how capitalista heredado. La fuerza de trabajo siguió siendo mayormente la misma, "cujeada" en la economía de mercado y que psicológicamente estaba preparada para trabajar solo bien.

Sí, en el capitalismo las cosas se hacen bien, o no se hacen, pues no se venden. Y para decirlo en mismo léxico de Karl Marx, entonces "no se realiza la mercancía". Si el productor no vende lo producido pierde la materia prima y todo el dinero invertido en eso que produjo.

Los obreros, empleados y profesionales de aquellos años 60 continuaron trabajando con la productividad a que estaban acostumbrados. Claro, tampoco ya al 100%. Ya no tenían los incentivos de antes y empezaba la escasez de alimentos (en julio de 1963 surgió la libreta de abastecimiento).

No obstante, diría que ya por reflejo condicionado, trabajaban con una eficiencia superior a la fuerza laboral que la fue sustituyendo, ya netamente socialista. Y no eran eficientes por "conciencia revolucionaria", o por la "emulación socialista" o para ganar banderitas, o diplomas de trabajador de vanguardia.

Y como el país producía más, exportaba más y se importaban bienes de consumo, maquinaria, fertilizantes, materia prima, proporcionalmente en mayor cantidad que en los años posteriores. Además, hasta la Ofensiva Revolucionaria de 1968 había en Cuba unos 60.000 negocios privados que satisfacían muchas necesidades de la población y hacían la vida más llevadera.

Con el avance del comunismo se fue erosionando hasta diluirse totalmente aquel pedigrí económico capitalista heredado. El que en 1958 ya ubicaba a la cubana entre las 30 mayores economías del planeta. Pero "en eso llegó Fidel", como cantaba el adulón de Carlos Puebla.

Por eso le pregunto a los nostálgicos de la llamada "época romántica" de marras: ¿se imaginan ustedes cómo sería hoy Cuba si Fidel Castro no hubiese nacido?

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