miércoles, marzo 01, 2023

Abel R. Castro Figueroa: MATEMÁTICAS EN CUBA (2-B)

 MATEMÁTICAS EN CUBA (2-B)

Por Abel R. Castro Figueroa

28 febrero de 2023


Miguel Antonio Jiménez Pozo presenta un ejemplo evidente de "obsesión": su propia confesión respecto del día que conoció el Teorema de Korovkin. He aquí sus palabras:  Aquella noche no pude dormir. La verdad, a mí también me impresionó mucho el teorema. ¿Cómo podía ser  posible que, si una sucesión de operadores lineales positivos convergía uniformemente en las funciones 1, x, y x2 a ellas mismas, entonces tenía que ocurrir lo mismo en todo el espacio de funciones continuas sobre el intervalo [0,1]? Sin embargo, en mi caso me había olvidado del teorema a los pocos minutos; Miguel no dejó de pensar en él, no porque no entendiese la demostración, sino porque a su juicio no comprendía la esencia del asunto, el porqué de la asombrosa propiedad. Lo que había afirmado era una verdad literal: se fue a dormir a las siete de la mañana. Pero entonces ya había llegado al meollo del asunto, lo que daría lugar a su definición de las funciones de prueba, sobre las que escuché alabanzas de Kostyuchenko.

 Comenzó la carrera con 26 años, cuando se supone que el cerebro no está ya muy "fresco" para tal emprendimiento. Sin embargo, desde un inicio se destacó. Fue alumno de Celiar Silva, cuyos conocimientos supo aprovechar como ningún otro (alguna vez me dijo que Silva lo apreciaba mucho, no dudo que en algún período haya sido su alumno predilecto; cuando comenzaron a llegar los especialistas europeos, uno de los mejor preparados para aprovechar sus conocimientos era seguramente Jiménez.). Dos años más tarde era lo que entonces se llamaba Instructor No Graduado (ING) al igual que otros estudiantes, pero él al mismo tiempo mantenía un trabajo de gran responsabilidad en las Telecomunicaciones en Cuba. Su pertenencia como trabajador al Ministerio de Comunicaciones se debió originalmente a su trabajo de telegrafista, habilidad hoy olvidada que también había adquirido. Los cursos de Kostyuchenko le dieron a Jiménez el empujón que necesitaba para dedicarse al Análisis Funcional (“todo lo aplicaba a algo”, me decía Jiménez del profesor ucraniano).

La carencia de profesores en la carrera se percibía con claridad. Alguno de los franceses impartió el curso de Teoría de la Medida y, al parecer, los estudiantes cubanos que mejor lo asimilaron fueron Concepción Valdés Castro (Conchita) y Jiménez; finalmente se pidió a Jiménez que lo impartiera, porque le habían encargado las notas. Esto constituyó un mérito extraordinario y después fue prácticamente olvidado.

Jiménez años antes había defendido una Maestría (el Presidente del Tribunal  fue el Dr. Egbert Brieskorn; se aprovechó la presencia del brillante matemático alemán en Cuba;  su oponente fue el también alemán  ¨Didi¨, apodo del Dr. Diederich Hinrichsen), y unos cinco de nosotros pensábamos estar haciendo una Maestría con Kostyuchenko en una segunda visita de éste. Resolvimos un problema que él nos planteó a cada cual, pero como ya Cuba copiaba el sistema soviético, que no contemplaba las maestrías, aquellos trabajos no fueron considerados como tales. Muchos años después las maestrías se crearon de nuevo, principalmente para extranjeros.

            Jiménez presentó su trabajo que le valió el grado de Candidato a Doctor (como se llamaba entonces) en Matemática en 1979 en la Universidad de Lomonósov, con el Dr. Potapov como tutor formal. No fue quien le planteó el problema de investigación; sin embargo, le dio buenos consejos y lo apoyó. Años después, en 1993, obtuvo en Cuba el grado de Doctor en Ciencias.

En varios aspectos Jiménez fue pionero. Fue el primer matemático cubano que después de la convulsa década del sesenta obtuvo resultados originales propios, el primer presidente electo de la Sociedad de Matemáticas (Lagomasino y Fraguela fueron vicepresidentes), el primero en alcanzar la maestría en Cuba (entiendo que antes el profesor Carlos Bouza, de Matemáticas Aplicadas, la había obtenido en Yugoslavia), el primero que alcanzó el doctorado (Ph. D.) sin la ventaja de gozar de una beca, (y lo mismo con el Doctorado en Ciencias), el primero en recibir el Premio Pablo Miquel, y el primer matemático en ganar la Orden Carlos J, Finlay, la distinción científica más importante que otorga Cuba.

            Fue presidente de la Sociedad Cubana de Matemáticas durante 9 años, es decir, fue reelecto dos veces (y lo hubiera sido más veces si no hubiese decidido retirarse del cargo). En ese tiempo, la sociedad realizó eventos de suma importancia, como la realización del histórico Primer Congreso, donde se entregó por primera vez el merecido reconocimiento de Miembros Eméritos a seis personas que antes de 1959 habían contribuido al desarrollo de las Matemáticas en Cuba y se encontraban en el país: Luis Davidson San Juan, Robertina Maquieira Mayans, Roberto Peña López, Raimundo Reguera Vilar, José Borges Badell y Joaquín Melgarejo Rodríguez. A partir de este Congreso la Sociedad comenzó un serio trabajo, primero de expansión al interior del país, y después de establecimiento de relaciones internacionales.

            Para el Segundo Congreso de la Sociedad hasta se recibió una carta de  Fidel Castro; después de este congreso aumentó sustancialmente la matrícula en la carrera. La iniciativa de que se celebrara la Olimpiada Mundial de Matemáticas en Cuba fue también de Jiménez; ayudado por Davidson, Reguera y Luis Campistrous presentaron su plan al Ministro y fue aprobado. Al año siguiente de la Olimpiada Mundial se celebró la Olimpiada Panamericana.

            A partir de 1994 Miguel ingresó en la Facultad de Ciencias Físico Matemáticas de la BUAP, donde ya se encontraba Fraguela, invitado también mediante Cátedra Patrimonial de Excelencia del CONACYT. Jiménez ha desarrollado una variada gama de actividades académicas, de investigación científica y de aplicaciones de la matemática tanto industriales como en otras disciplinas científicas. También fue por 16 años (2000 a 2016) Profesor Catedrático Visitante de la Universidad de Jaén, España, que se había desgajado de la Universidad de Granada. Durante casi todos esos años trabajó en Jaén 2 o 3 meses. En esta universidad fue miembro fundador y editor jefe de la publicación indizada Jaen Journal on Approximation, en la que continúa trabajando. Es lo que se llama un alumni de la Universidad de Humbolt, en Alemania, Profesor Honorario de la Universidad Técnica de Cluj-Napoca, Rumanía, miembro del Sistema Nacional de Investigadores de México, Nivel II, y miembro regular de la Academia Mexicana de Ciencias. Ha sido Profesor Invitado de prestigiosas universidades tanto de Europa como de Las Américas, y organizador de diferentes eventos nacionales e internacionales.

Miguel es una persona cuidadosa de ciertos aspectos de la vida que son importantes, pero muchos olvidamos. Aquí pienso en que para la exposición de su Tesis de Candidatura en la UH invitó a su viejo maestro de primaria, o en que fue quien tuvo la iniciativa de solicitar que se suspendieran las clases cuando falleció el Doctor Roberto Peña (el único que había sido profesor en la UH antes de 1959 y se había mantenido como tal; los otros habían sido atraídos de diferentes Institutos y Colegios) para que los estudiantes pudieran asistir a su sepelio. También fue de quien surgió la idea de organizar los reconocimientos de Fraguela y Bustamante en la BUAP, en sus respectivos septuagésimos aniversarios.

            Los intereses de Jiménez dentro de las Matemáticas están principalmente en el Análisis Armónico, la Teoría de Aproximación y la Teoría de Optimización. Pero también se ha interesado en las aplicaciones, como por ejemplo en el caso de la industria extractora de petróleo. Ha impartido cursos cortos y largos en diversos lugares y oportunidades. Resaltan sus cursos sobre Aproximación en Jaén y el de Análisis Multirresolución con ondeletas (wavelets) en  Caracas.

Jiménez se ha destacado como matemático, pero también como profesor con más de 400 cursos impartidos (recordemos la máxima latina: docendo discitur, es decir, enseñando se aprende). También ha sobresalido como organizador y difusor de las matemáticas, editor de revistas, asesorías de diferentes niveles, presidente de jurado en las olimpiadas Mundial e Iberoamericana de matemáticas, y últimamente ha dedicado sus pensamientos y esfuerzos también a la Historia y la Filosofía de las Matemáticas y la Enseñanza de esta ciencia.

            A continuación, una lista de membresías y distinciones que ha alcanzado:

1.     Profesor honorario, Universidad Técnica de Cluj Napoca, en Rumania.

2.     Medalla de esa ciudad rumana, así como la orden de la Asociación de Inventores e Innovadores de ese país.

3.     Presidente de la Comisión de matemáticas y computación del Concejo Científico de la ACC.

4.     Revisor de la Zentralblatt für Mathematik durante 30 años.

5.     Catedrático Invitado a la Universidad de Jaén, España

6.     Profesor Titular en la Universidad Central deVenezuela

7.     Miembro del SNI Nivel II, en México.

8.     Antes de nacionalizarse como mexicano, fue dos veces declarado (1995 y 2002) Visitante distinguido de la Ciudad de Puebla.

9.     Presidente de la SCMC de 1982 a 1991.

10.  Distinción por los XXV años de la Educación Cubana en 1991.

11.  Distinción por los XX años de la BUAP en 2015.

12.  Representante de Cuba en la Comisión Internacional para la Enseñanza de la matemática (ICMI) en la década de los ochenta.

13.  Miembro del Consejo Científico de la BUAP por cuatro años.

14.  Oficialmente se le considera ex alumno de la Universidad de Lomonósov.

15.  Fue cofundador (en 1987) y miembro del Comité Ejecutivo de una serie de trece congresos sobre  Aproximación y Optimización en el Caribe.

 

Todo lo que en este escrito se registra lo alcanzó con un serio factor en contra, que operó durante varios años en sus inicios; cito el magnífico resumen de la trayectoria vital y académica de Jiménez que puede consultarse en la revista Matemáticas y sus aplicaciones, #9, de la BUAP, con motivo de sus 80 años, en 2018:

 se le prohibía frecuentemente la aceptación de invitaciones a congresos, o a estudiar o trabajar en universidades europeas e incluso mexicanas a las que era invitado".

             Fui testigo de esos hechos, provocados por dos causas: posturas políticas y envidia. Haber tenido que sobreponerse a esa rémora acrecienta el valor de sus logros.

            Hoy, con 85 años, Miguel sigue lleno de vitalidad. Tal vez no convendría que, como otrora, hiciera entrenamiento de judo con la selección nacional cubana de ese deporte, pero ojalá yo llegue a esa edad con su misma salud mental. A él me une una amistad bastante estrecha a pesar de la distancia y el escaso trato, pero sé que no me dejo llevar por ese afecto cuando afirmo que, habiendo sido él profesor de los otros dos doctores de segundo nivel mencionados antes, y de muchos otros matemáticos menos conocidos, ha sido una especie de patriarca de las matemáticas cubanas en los últimos años, al menos en el occidente del país.

 (Pedro Pablo Arencibia Cardoso, Abel R. Castro Figueroa y Miguel Antonio Jiménez Pozo, hace unos pocos años. Foto y comentario añadidos por el Bloguista del blog Baracutey Cubano)


Juan Bory Reyes y este servidor coincidimos alguna vez en reuniones, probablemente de Planes y Programas, en provincias que no eran La Habana; en Cuba decíamos "del interior" pero la expresión no es feliz. En esencia era un desconocido para mí, y empecé a conocerlo ahora mediante documentos que registran su trabajo, aparte de algunos emails que hemos intercambiado. Me parece una magnífica persona y seguramente me hubiera gustado disfrutar de su amistad. Al principio temía, conociéndolo menos, no poder ser tan exhaustivo como con los tres anteriores, que son mis amigos y a quienes conozco desde hace mucho, aunque las relaciones hayan sido escasas por años. Espero exponer sus logros con justicia y equidad.

            Alcanzó el primer doctorado (Dr. C) en 1988 y el de Dr. Sc. en 2008. Graduado de la UO, es el cuarto de los matemáticos cubanos y el primero de la región oriental en alcanzar el segundo doctorado. Su primer doctorado, relativo a un problema de contorno de Riemann, lo obtuvo bajo la dirección de Belarmino González Diéguez, el primer doctor en Matemáticas de esa Universidad, quien hace tiempo vive en La Florida y actualmente trabaja en la Universidad de Miami. El segundo doctorado correspondió al área del análisis de Clifford.

Bory ha alcanzado los siguientes premios y distinciones (de Cuba relaciono solo los nacionales):

1.     Premio Pablo Miquel de la SCMC.

2.     Distinción Especial del Ministro de Educación Superior de Cuba por la Destacada Labor Científica, en cuatro ocasiones.

3.     Premio Especial del Ministerio de Educación Superior de Cuba al Resultado Científico de Mayor Trascendencia y Originalidad, años 2010 y 2011.

4.     Premio Nacional de Salud. Investigaciones Básicas. Ministro de Salud Pública de Cuba, 2013.

5.     Premio Anual de Salud. Artículo Científico. Ministerio de Salud Pública de Cuba, 2022.

6.     Miembro de por vida de la International Society for Analysis, its Applications and Computation.

7.     Miembro Emeritus de la SCMC.

8.     Premio Nacional de la ACC en siete años diferentes.

9.     Orden "Frank País" en segundo grado.

10.  Medalla "Carlos J. Finlay”.

11.  Distinción Juan Tomas Roig.

12.  Distinción de la Comisión Nacional de Grados Científicos por su tesis de Doctor en Ciencias.

13.  Medalla "José Tey" del consejo de Estado de la República de Cuba.

14.  Distinción "Por la Educación Cubana" que otorga el Ministro de Educación Superior.

15. Medalla entregada en ocasión del sesquicentenario del surgimiento de la Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana.

16.  En el IPN logró el Estímulo de desempeño de investigadores Nivel IX (el máximo).

17.  Es investigador del SNI del CONACYT mexicano. En el presente año 2023 alcanzó el nivel III (el máximo).

 

En cuanto a responsabilidades administrativas y científicas, ha sido Jefe de Departamento de Matemáticas en la Facultad de Ciencias Naturales y Matemáticas de la Universidad de Oriente (UO), Vicedecano de esa Facultad, y Vicerrector de la Universidad. Académico Titular de la Academia de Ciencias de Cuba por doce años, Vicepresidente del Tribunal Nacional de Defensas de Doctorados en Matemáticas y Computación, en Cuba, durante el periodo 2006-2014. Miembro del Tribunal de Otorgamiento del Premio Nacional “Pablo Miquel" de la SCMC, en el 2007 y 2009, y miembro del Comité Editorial de la revista “Ciencias Matemáticas entre 1998 y 2003.

Bory ha dirigido hasta el momento 13 tesis de D.C. o Ph. D. Cuatro de sus estudiantes han sido cubanos, siete mexicanos y dos belgas. Ha publicado más de 167 artículos con revisión de pares, con coautores de 17 países diferentes. Ha sido árbitro de más de 25 revistas internacionales de prestigio.

He aquí una síntesis de su trayectoria laboral, donde se aprecia que ha sido invitado en diferentes países. No es fácil discriminar entre la actividad docente y la científica en muchos casos; solo intento no repetir.

 

§  U. O. Cuba. Licenciatura, Maestría y Doctorado en Matemáticas. 1981- 2014.

§  Universidad Autónoma de Zacatecas. México. Febrero-Junio de 1991.

§  Universidad Autónoma de México (UAM). Tutor de maestría y doctorado en el área de análisis del posgrado en ciencias matemáticas (IM-UNAM).

§  Profesor colaborador del programa de maestría en matemáticas aplicadas (UAM-UAGRO).

§  Escuela Superior de Física y Matemáticas (ESFM) del IPN, México. Programas de Maestría y Doctorado en Ciencias Fisicomatemáticas. Desde 2015.

§  Invitado al Instituto Politécnico Nacional  de México (IPN) (a la ESFM) en los años 2004, 2009, 2010, 2013.

§  Invitado al IMPA, Rio de Janeiro. Cuatro estancias entre 2007 y 2011.

§  Universidad de Aveiro, Portugal. 2009 y 2010.

§  ITESM (Instituto Tecnológico y de Estudios superiores de Monterrey). Años 2013 y 2014.

§  Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica, Zac. IPN, México, de 2014 a la fecha.

 

Bory ha participado en más de veinte proyectos de investigación, y ha sido responsable de unos doce de ellos. Estos proyectos han sido financiados o apoyados principalmente por instituciones de Cuba, México y Brasil.

            Es coautor del libro Algebra Cuaterniónica y algunas aplicaciones. Con elementos de historia de la ciencia. En el JCR (Journal of Citation Reports) figura un total de 830 citas de sus trabajos. En su caso es también interesante observar que ha publicado en colaboración con autores de más de una decena de países: Cuba (22); Bélgica, (6); México (24); Haití (1); Rusia (1); Portugal (3); Chile (1); Ucrania (1); Turquía (2), España (1), Israel (2), Argentina (2), Santo Domingo (2), EE. UU. (1), Republica Checa (2).

A lo largo de su trayectoria profesional ha participado y participa actualmente en la labor de formación de recursos humanos a nivel de Licenciatura y de posgrado (Maestría y Doctorados): En Cuba (12 Tesis de Licenciatura; 1 Tesis de Maestría y 3 Tesis de Doctorado), México (16 Tesis de Maestría y 10 Tesis de Doctorado) y Bélgica (2 Tesis de Doctorado), en las siguientes áreas del conocimiento: Educación Matemática, Matemáticas Aplicadas, Ingeniería de Sistemas, Ciencias Fisicomatématicas y Matemáticas. Para plantear y dirigir las tesis a que hacemos referencia, Bory tiene que haber alcanzado un conocimiento profundo en cada una de esas áreas; espero que el lector aprecie este hecho.

Bory ha colaborado de varias maneras con el CONACIT y el IPN, sobre todo como evaluador para diferentes actividades. Ha asistido a gran cantidad de eventos, algunos de ramas muy específicas, como Ingeniería mecánica, biomedicina, electromagnetismo, etc. Los países donde ha asistido a estos eventos son Cuba, México, Rusia, República Dominicana, España, Italia, Japón, Bélgica, China. Estados Unidos, Canadá, España, Portugal, Holanda, Colombia, Inglaterra, Austria. Ha asistido como ponente en muchas de ellas; en varias como coautor. Estamos ante una labor científica destacadísima, y por suerte, debidamente reconocida.

 

Ricardo Abreu Blaya. En el verano de 1965 iba yo en el tren más grande que haya abordado, con cerca de 300 vagones, para el viaje más largo que jamás hice en ese vehículo: de La Habana hasta Guantánamo, tres días completos. De ahí seguiríamos hacia Baracoa para recoger café. La algarabía de las decenas de adolescentes que iban en cada vagón se detenía cuando el tren estaba próximo a una de sus paradas, y en una de ellas, pasó alguien voceando el nombre del lugar: ¡Cacocum!, ¡Cacocum! Vaya nombres que se gastan los orientales —pensé: tres sílabas, y cada una con su ce fuerte. Era como Pirindingo, el pueblo de los chistes de Eloísa Álvarez Guedes, con sus tres íes.

            Faltaban cuatro años para que Ricardo Abreu Blaya naciera en ese lugar. El nombre pegajoso del pueblo se había escuchado en toda Cuba, pero con seguridad hoy es mejor conocido porque allí fue donde Ricardo vino al mundo y sus habitantes sentirán por él lo que yo llamo “orgullo ajeno”, por oposición a la “vergüenza ajena”, expresión que tanto se escucha. Puede que  las otras cuatro personas de las que hablo aquí no comprendan muy bien lo que digo, porque vivieron su niñez en ciudades. Tal vez los ayude la lectura de Por los extraños pueblos, de Eliseo Diego, donde se habla del

 

sacramento gozoso de la lluvia
en el humilde cáliz de mi parque.

 

            Mi parque, qué duda cabe, es el parque de mi pueblito. Perdonen el desvío lírico (se me sale lo de guajirito pueblerino) y volvamos a Ricardo.

            ¿Cómo se podía, en aquel pueblito, al que si acaso el rimbombante nombre salvaba del olvido en el occidente del país, encontrar alguna cosa para aguzar el ingenio, algo que alimentara la inteligencia? No podía hacer mucho; tal vez empezó por jugar damas españolas, pues su padre era “campeón” del pueblo, sin torneo y sin corona. Por suerte para Ricardo contó con algo mejor: ese papá tenía inclinación al pensamiento abstracto, le gustaban los problemas matemáticos y logró inculcarle amor e interés por esa ciencia con lo que tenía a mano: los acertijos matemáticos. Tal vez por eso Ricardo estudió el preuniversitario en la escuela vocacional de la zona, y cuando fue seleccionado para estudiar con una beca, escogió la carrera de Matemáticas y fue a comenzarla en Praga, la ciudad más acogedora del mundo, según la opinión pobremente justificada, pero firme, de quien escribe.

Antes de que terminara la carrera tuvo lugar el traumático proceso político iniciado por Gorbachov, que produjo la caída del muro de Berlín y la descomposición de la URSS. Los vientos de la Perestroika lo empujaron de nuevo hacia el Caribe, pues el gobierno cubano decidió que todos los estudiantes en países socialistas regresaran a Cuba por temor a la posible contaminación ideológica. Como Ricardo había avanzado en la carrera, decidió seguirla en Cuba en la institución más cercana a su casa que la ofrecía, es decir, la UO, en Santiago de Cuba.

Al terminar la licenciatura comenzó a dar clases en la Secundaria de Cacocum, y de inmediato comenzó el primer doctorado. Esto ocurrió en 1994, cuando un profesor se lo propuso, entusiasmado por la forma en que Ricardo había resuelto un problema de su Tesis de Licenciatura. No es difícil adivinar quién fue ese profesor: Juan Bory. Hay distancias temporales y geográficas que deben salvarse, pero yo asocio esta situación con la guía a Mario González por parte de Pablo Miquel.

Este primer doctorado no estuvo exento de dificultades, como el hecho de que por entonces no existía beca para algo semejante, y Ricardo tenía que ir a Santiago a consultar a Bory en un tren que al regreso debía abandonar en marcha. No pretendo provocar con esto ni lástima ni admiración; en plena juventud no resulta una gran proeza, pero sí un hecho que se debe constatar.

            En la entrevista que le realizó la periodista Liudmila Peña Herrera, publicada en Cubadebate, Blaya cuenta que, junto con un amigo brasileño, pensó en que existía la posibilidad de aplicar el análisis de Clifford al fenómeno de conducción del calor de una forma novedosa. Le dice:

 

Te confieso que padecí de un insomnio terrible, porque son muchas emociones y decepciones: pensaba que lo tenía, estaba súper emocionado, pero había un error.

 

El lector imaginará lo que pensé (recordando a Jiménez y el Teorema de Korovkin): otro que se desveló una noche completa por un problema matemático. Me pregunto si no le habrá ocurrido también al profesor Silva con el Teorema de Fermat. A Blaya, por lo que cuenta, debe haberle pasado también con un hueso más duro: la Hipótesis de Riemann sobre la distribución de números primos, que está en el folklore de las Matemáticas desde 1854 y les ha roto los dientes a muchos que quisieron hincárselos. Es uno de los siete problemas del milenio cuya solución se premia con un millón de dólares. Aclaro, para quienes no están familiarizados con esta nomenclatura, que inicialmente este tipo de propiedades imaginadas se llaman Conjeturas. Cuando se trabaja en una de ellas y no se pueden demostrar ni su certeza ni su falsedad, pero la mayoría de quienes se dedican a la rama en cuestión piensan que es cierta, pasa a llamarse Hipótesis. Naturalmente, si es demostrada, se habla de un Teorema.

            La secundaria de Cacocum se vistió de lujo con tal profe de matemáticas, pero la dicha en casa del pobre no dura demasiado. Ricardo saltó de dar clases en la Secundaria a impartirlas en la Universidad de Holguín (UHO). Alcanzó el Doctorado en Ciencias Matemáticas en 1999 en la UO y el Doctorado en Ciencias, el de segundo grado, en 2012, en la UHO.

            Veamos algunas de sus distinciones, nombramientos y reconocimientos:

1.     Premio de la Academia de Ciencias de Cuba en seis oportunidades.

2.     Premio “Pablo Miquel" en 2005.

3.     Distinción Especial del Ministro de Educación Superior por la Destacada Labor Científica, Cuba, en los años 2002, 2006, 2009, 2012, 2015.

4.     Premio de la Academia de Ciencias del Tercer Mundo (TWAS) a Joven Matemático Cubano, en 2005.

5.     Premio Especial del Ministerio de Educación Superior de Cuba al Resultado Científico de Mayor Trascendencia y Originalidad.

6.     Premio Anual por la Tesis de Doctor en Ciencias defendida en el período comprendido entre el  1 de septiembre de 2012 y el 31 de agosto de 2013.

7.     Miembro Titular de la Academia de Ciencias de Cuba.

8.     Experto del Programa Nacional de Proyectos de Ciencias Básicas del CITMA, Cuba.

9.     Miembro del Tribunal Nacional Permanente de Defensas de Doctorados en Ciencias Matemáticas.

10.  Miembro vitalicio de la Sociedad Internacional para el Análisis, sus Aplicaciones y Computación (ISSAC).

11.  Es miembro del Consejo Científico Asesor de la UHO.

 

La mayoría de los trabajos de Blaya corresponden a las Ecuaciones en Derivadas Parciales. Rebasa ya los 180 artículos publicados, cifra respetabilísima, sobre todo si se considera su relativa juventud, y en consecuencia, que le falta aún buen tramo por recorrer. Ha realizado varias estancias académicas en diferentes centros, y ha participado como conferencista en eventos nacionales e internacionales. Fue profesor Titular de la UHO entre los años 2000 y 2018, y en la actualidad es profesor investigador de tiempo completo de la Facultad de Matemáticas de la Universidad Autónoma de Guerrero, en México. También es ya miembro del SNI de México, Nivel I.

Noticia de última hora: Ricardo Abreu Blaya acaba de ganar (el 17 de febrero de 2023) el IX concurso literario de sonetos “Por una sonrisa un cielo” (nombre tomado de una rima de Bécquer) organizado por el sitio Mundo Escritura. Los dejo con el soneto ganador. Blaya nos anuncia que prepara un libro de poesías “algo no euclidianas”.

 

Simples mortales


No pasamos de ser simples mortales.
De qué vale intentar tocar la gloria,
si al final nos quedamos sin historia.
Relativos. Inertes. Opcionales.

Hay muchísimos más irracionales
que estúpidas razones. La victoria
es una construcción de la memoria.
Los cromañones y los neandertales

nos hacen titubear. No existe clave.
Pensar es nuestro juego favorito.
Alguna puerta espera por la llave

que en vano se le entrega al erudito.
Por grande que sea un número, se sabe
que es más próximo a cero que a infinito.

 

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domingo, febrero 26, 2023

Abel R. Castro Figueroa: MATEMÁTICAS EN CUBA (2-A)

 MATEMÁTICAS EN CUBA (2-A)

Por Abel R. Castro Figueroa

24 de febrero, 2023

acastro@iteso.mx

Tener éxito no es casual,

es una variable que depende del esfuerzo.

Sófocles

 Antes de que los matemáticos franceses comenzaran a dar cursos en La Habana, habían empezado a visitar la Universidad matemáticos soviéticos. Sin dudas, el más relevante fue Anatoly Gardiévich Kostyuchenko (+). Era un gran especialista en Análisis Funcional y Operadores Diferenciales, profesor de la Lomonósov, y Presidente de la Sociedad de Matemáticas de Moscú. Tenía, según recuerdo, dos premios Lenin, uno de ellos secreto porque concernía al campo militar. Pasó tres meses en La Habana en el año académico 1966-1967, y después siguió vinculado a la Escuela Matemática de Cuba durante muchos años más. No sabía español, pero estaba acompañado del profesor hispano soviético (doctor de  primer nivel) Carlos Vega, que había sido su estudiante y servía de traductor. Ahí nos enteramos de que Tolya es el diminutivo de Anatoly. Tuvo una influencia muy grande en algunos matemáticos cubanos, sobre todo en Andrés Fraguela y Miguel Jiménez. No sé qué produjeron en los demás sus conferencias, pero ante tanta sabiduría varias veces me hizo sentir tan insignificante como una hormiga que podría salirme del salón por la ranura bajo la puerta. Andaba con un gran maletín que yo imaginaba lleno de libros, y en una ocasión, en un receso, aproveché para husmear, porque había dejado el zipper medio abierto. Tremenda sorpresa: lo que contenía era su equipo de buceo, que usaba todos los días en las playas cercanas a La Habana, una enorme delicia para él. Todo aquello de lo que hablaba el individuo en sus clases lo tenía en su cabeza.

            En 1968, varios destacados matemáticos de Francia asistieron al Congreso Cultural de La Habana, entre ellos Laurent Schwartz, que había ganado la medalla Fields en 1950 y era uno de los matemáticos más importantes y famosos del mundo. Impartió una conferencia en la Escuela de matemáticas y también se presentó en televisión. Un grupo de estos matemáticos  formó el Comité de Liaison para apoyar la educación superior en Cuba. Didier Dacunha-Castelle fue el primer presidente de este comité, que inició Escuelas de Verano intensivas ese mismo año. Algunos franceses, como Claude George y Claude Mutafian, permanecieron en La Habana dos años. Todos fueron excelentes profesores. Aclaro que en aquellos cursos participaron especialistas de una variada gama, y hubo unos cuantos que ni siquiera conocí y no menciono.

            Diederich Hinrichsen, de la República Federal de Alemania (RFA), fue contactado por Dacunha-Castelle, que buscaba a alguien para enseñar topología general. Diederich (a quien decíamos Didi) llegó a La Habana en 1970 para una estancia de un año, en la que inició una regular y fructífera relación con matemáticos cubanos. Dictó conferencias y realizó seminarios tanto en la Universidad de La Habana como en el Instituto Pedagógico, y ayudó de diferentes maneras, por ejemplo, logrando que llegara a Cuba una computadora personal. También dirigió la escritura de un magnífico libro de Topología. Los alemanes pronto formaron su propio grupo de apoyo, el KOWIZUKU. Por entonces también fue a Cuba Egbert Brieskorn, que había sido candidato a la Medalla Fields, con quien el que escribe asistió a un bello curso de Sistemas Dinámicos. Mis peripecias como su contraparte las cuento en El País de la Siguaraya. Brieskorn no fue enviado por el KOWIZUKU, sino por la propia IMU que contaba con diferentes comisiones. Estos profesores eran simpatizantes de la Revolución Cubana, y casi todos de izquierda. Ambos comités se extinguieron en poco tiempo; me consta que al menos uno de los europeos se desencantó al ver en realidad cómo eran las cosas, y por su parte, ya el gobierno cubano también prefería el acercamiento a los soviéticos. Esta postura se acentuó después de la entrada de Cuba en el CAME, en 1972.

            Aquí hablaré de compañeros brillantes, pero eso no implica la inexistencia de otros tan brillantes como ellos que, por diferentes razones, algunas relacionadas con el sistema de gobierno imperante en Cuba, no pudieron aplicar su inteligencia para obtener resultados matemáticos y grados científicos. También aclaro que mi conocimiento es limitado; si alguien discrepa de lo que aquí afirmo, o piensa que falta algo imprescindible, le ruego que me lo haga saber a través de la dirección electrónica que figura bajo el título: seré presto para subsanar errores y remediar omisiones. Aclaro también que no me referiré a quienes se han dedicado de modo fundamental a la Educación Matemática, las Matemáticas Aplicadas, la Computación, o la Física. Por último, anuncio otro escrito que le seguirá a este dentro de unos meses, donde hablaré de otros matemáticos cubanos relevantes y podré agregar enmiendas de ser necesario. Aclaro que aquí aparecen hechos objetivos, que como tales no tienen discusión, y algunas opiniones que son de mi entera responsabilidad.

En esta parte me referiré a los matemáticos cubanos con segundo doctorado (esto se precisa más adelante) que, o son los más destacados en los últimos 20 o 30 años, o están entre ellos. En el breve período 1989-1993 lo alcanzaron Guillermo López Lagomasino, Andrés Fraguela Collar y Miguel Jiménez Pozo en ese orden. En 2008 lo obtuvo Juan Bory Reyes, y en 2012 Ricardo Abreu Blaya. A continuación, comentaré brevemente sobre ellos. También alcanzó este grado José Ruiz Schulcloper, pero aquí no lo tomo en cuenta porque entiendo que su trabajo es de Matemáticas Aplicadas.

            Este Segundo Doctorado no es otro doctorado, sino un doctorado de nivel superior. Existe en varios países; Francia, por ejemplo, es uno de ellos, y tal vez donde primero se definió tal grado (en 1808). En ese país se denomina Doctorado de Estado. De los franceses del Comité de Liaison tenían doctorado de estado Didier Dacunha-Castelle y Claude George. En la antigua URSS ese segundo doctorado se conocía simplemente con el nombre de doctor, y por eso el que alcanzaba lo que en todas partes se llama doctor, homologable al Ph.D., en Cuba se llamaba candidato en ciencias (кандидат наук) o simplemente candidato. Esta situación creaba inconvenientes, sobre todo en los cubanos que visitaban otros países, pues del título de "Candidato" nadie infería que se hubiese alcanzado algún nivel superior a la licenciatura, solo que tal vez la persona algún día podría ser doctor. Además, los que ya habían alcanzado el segundo doctorado no eran debidamente estimados. Durante demasiado tiempo esta denominación se mantuvo en Cuba; la precisión tardó hasta 1992, cuando se creó el segundo doctorado y se definieron los conceptos y la nomenclatura por la Comisión Nacional de Grados Científicos. El primer doctorado se denota por D.C. y se llama "doctorado en ciencias en determinada especialidad", por ejemplo, haciendo referencia a una persona, se dice que es doctor en matemáticas. El segundo doctorado se denomina Doctorado en Ciencias, y se denota mediante Dr. Cs. Es claro que, para alcanzar este grado, además de muy inteligente, hay que ser, como diría un amigo español con cierta ironía, un pelín obsesivo.

            La escritora norteamericana Kate Sanborn dio una conferencia en California en 1893 titulada “¿Qué es el genio?” donde, refiriéndose a los escritores, expresó que “el genio es inspiración, talento y transpiración”. Más tarde Edison, el inventor, emitió una expresión más cuantificada, repetida por muchos otros, que es la que sobrevive: “El genio es un uno por ciento de inspiración y un noventa y nueve por ciento de transpiración”. Como sea, para obtener logros hay que esforzarse, y eso se aplica a cualquier ámbito, como se sabía al menos desde Sófocles, de acuerdo con el epígrafe.

 

Guillermo Tomás López Lagomasino entró en la carrera el curso siguiente al mío, pero teníamos diferentes planes de estudio y nos graduamos ambos en 1971. Como mi plan se reajustaba, tuvimos alguna asignatura común, tal vez el semestre de Álgebra Multilineal de Claude Mutafian. Magnífico profesor, a pesar de su tartamudez, que era capaz de conseguir que nuestra intuición llegara hasta lo más abstracto. Mutafian publicó varios tomos de Álgebra Moderna que eran una delicia. Por esa época era muy popular un libro del periodista y político francés Jean-Jacques Servan-Schreiber llamado "El Desafío Americano", lo que hizo que Mutafián titulara su serie de tres libros "El desafío algebraico". Hablaba del "placer orgásmico de una demostración", pues defendía la idea de que primero se debía entender todo intuitivamente, y por qué se hacían las cosas de cierto modo, para que luego el sentido de las definiciones y demostraciones resultara una consecuencia natural. Esto chocaba con la presentación bourbakista que estaba de moda, pero sus clases iluminaban nuestros pensamientos.

            En una asamblea que se celebró en el Anfiteatro de Biología donde se elegían dirigentes de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), Guillermo mismo explicó improvisando su "trayectoria revolucionaria" como se llamaba entonces, iniciada nada menos que en los Estados Unidos, donde había participado de adolescente en manifestaciones de apoyo a Cuba junto con su familia. Después sería presidente de la FEU de la Facultad, hasta tiempo después de graduarnos. De inmediato comenzamos a trabajar como profesores en el Departamento de Matemáticas Generales, que entonces estaba dirigido por José Luis Fernández Muñiz (+). Lagomasino fue Segundo Jefe del Departamento hasta 1974.


Guillermo López Lagomasino exponiendo en un seminario en la URSS

            En 1978 defendió en Moscú su tesis para el primer doctorado bajo la supervisión del Académico Andrei A. Gonchar. De regreso a Cuba trabajó, de 1980 a 1995, como editor de la revista Ciencias Matemáticas, fundada por la Sociedad Cubana de Matemáticas y Computación (SCMC) en acuerdo con la Universidad de La Habana. Esta asociación era necesaria, pues las Sociedades Científicas en Cuba no son personas jurídicas: por ejemplo, no pueden comprar ningún material de oficina ni pagar salarios, eso tenía que hacerlo el llamado Organismo Rector, que era alguna institución estatal. En ese período fue de nuevo Segundo Jefe de Departamento, después Jefe, y luego Vicedecano de Investigaciones.

            No sé si Guillermo recordará que en una ocasión (gracias seguramente a una asignación del sindicato o algo semejante) compartimos con nuestras familias por unos días una casa en la playa de Bocaciega ("el mejor lugar del mundo para vivir", afirmó alguna vez Lichi Diego). No soltaba el lápiz y el papel, siempre analizando algún asunto de matemáticas que ya hasta tal punto le interesaban. En su condición de jefe del Departamento, el que yo haya logrado alcanzar mi doctorado se lo debo a él y nunca lo olvidaré; me complace dejar esta constancia pública. Recuerdo también una oportunidad en que nos citaron al Aula 9 y dirigió la reunión un personaje de cuyo nombre me alegro no acordarme, creo que era vicerrector, que después de utilizar frases tan impropias para su rango como "Vienen dando jan" —jan es una vara de madera rematada en un clavo que no se usa, como dice el Diccionario de la RAE (confundiéndolo con la coa) para hacer hoyos en la tierra, sino para picar a los bueyes— quiso captar voluntarios para participar en las brigadas de respuesta rápida, pero su lenguaje no era claro, se trataba de una de esas cosas que en ocasiones convenía solo insinuar, o tal vez tanteaba para ver la reacción. La voz de Guillermo se alzó nítida desde el fondo del salón, expresando lo que casi todos los demás pensábamos y ninguno se atrevía a decir: "¡Si lo que quieren es que vayamos a darle palos a la gente, conmigo no cuenten!". Enseguida fue secundado por otros. El vicerrector cambió el tema de inmediato y no presencié otra ocasión en que se hiciera ese intento en la Facultad.

            En el bienio 1987-1989 Guillermo fue investigador visitante en el Instituto Steklov de la antigua Unión Soviética, y defendió su segundo doctorado. Fue el primero de los cubanos en hacerlo. Entre los resultados de su Tesis se contaba la demostración de una conjetura del académico Gonchar que no se había podido demostrar desde su aparición diez años antes. En 1991-92 pasó un año sabático en España, con el respaldo del ministerio de educación de ese país, y un semestre en la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M), donde empezaría a trabajar como profesor fijo (pasando por diferentes nombramientos al principio) desde 1995, año en que se radicó definitivamente en España.

            En Cuba fue acreedor de diferentes reconocimientos, como el Premio Pablo Miquel, máximo reconocimiento que otorga la SCMC, la Distinción Especial del Ministro de Educación, y la Orden Nacional Carlos J. Finlay, además de otros concedidos por diferentes instituciones. En 1988 fue considerado uno de los tres trabajos más valiosos de ese año en el Instituto Steklov, donde pasó dos años como investigador invitado.

            También ha sido invitado, como profesor, por las universidades norteamericanas de South Florida y Vanderbilt (esta última en tres ocasiones), y varias veces por períodos de algunos meses por la Universidad de Coimbra, la UC3M —naturalmente, antes de formar parte de su planta— y la Universidad Politécnica de Madrid (UPM). Como investigador ha estado invitado en las universidades de Orsay (3 meses), Bremen (1 mes, en 3 ocasiones; es aquí donde trabajaba Didrich Hinriksen), y en la Complutense de Madrid (1 mes). Para estancias más breves y la impartición de cursos cortos, ha estado más de dos veces en las universidades españolas de La Laguna, Almeria, Granada, Sevilla, Zaragoza, La Rioja, Santander y Vigo, y en la universidad portuguesa de Aveiro.

 Fue por cuatro años Director del Departamento de Matemáticas de la UC3M. También Profesor Emérito, cargo que esa universidad reconoce por tres años a algunos de sus profesores que llegan a la edad de jubilarse, y es Profesor Honorífico de la misma. Guillermo encabezó el grupo GAMA (No confundir con MAGA; hablo del Grupo de Análisis Matemático Aplicado) apoyado por el gobierno español, hasta su jubilación en 2022.

Pertenece al Consejo Editorial de Journal of Aproximation Theory, la revista más reconocida en esa especialidad, y cuenta con gran cantidad de publicaciones, particularmente en el tema de los Aproximantes de Padé, rama de la teoría de aproximación donde ha dejado su impronta. Después de jubilarse sigue en esta posición.

            Guillermo intercambió varias veces con la Universidad de Jaén y con su revista dedicada a la aproximación, que publica desde 2009. Esta universidad realiza anualmente una Jornada de Aproximación. Muchos latinoamericanos no están familiarizados con la expresión española "Irse por los cerros de Úbeda" para referirse a alguien que se sale del objeto que se discute. Pues bien, Úbeda no sólo existe, sino que es Patrimonio de la Humanidad, y fue en esta ciudad que se celebró la Jornada número IX, en 2018, que fue dedicada a los 70 años de Lagomasino.

            Este no fue el único reconocimiento. La UPM y la UC3M, donde trabajaba hasta su jubilación, celebraron también en 2018 una conferencia internacional, el 7o Taller Iberoamericano de Polinomios Ortogonales y Aplicaciones, que también le fue dedicado a Guillermo por su aniversario. Los trabajos presentados fueron publicados en el libro Orthogonal Polynomials: Current Trends and Applications. Proceedings of the 7th EIBPOA Conference. Como es natural, Guillermo tuvo una participación destacadísima en el evento.

            Ha formado parte de cerca de veinte proyectos de Investigación financiados en convocatorias públicas, como responsable en varios de ellos. Entre las instituciones de respaldo se encuentran la Academia de Ciencias del Tercer Mundo (TWAS), el Centro Internacional de Física Teórica de Trieste, el Programa de Ciencias de la OTAN, e instituciones de España y Portugal. Ha publicado varios libros como Proceedings de eventos, pero desde su época estudiantil colaboró eon un libro de Claude Mutafian sobre Álgebra Multilineal. Cuenta con unos 130 trabajos publicados, que tienen más de 2,260 referencias. Dirigió 16 trabajos de doctorado, contando el último que estaba en proceso cuando se escribían estas líneas.

            Me he enterado de que Lagomasino en su adolescencia era bueno en el béisbol. Tal vez las Grandes Ligas se perdieron un buen integrante. De lo que no hay dudas es de que Cuba ha tenido en él un brillante matemático. Para más detalles sobre su vida académica invito a visitar la página:

 https://sites.google.com/view/lagomasino/

       

Andrés Fraguela Collar era conocido desde estudiante como uno que le daba duro al estudio, al punto de que era catalogado como docentista, en la época un supuesto defecto ideológico que se aplicaba a los que ponían la tarea de la adquisición de conocimiento sobre otras actividades. Así siguió, y así ha seguido. También dibujaba muy bien, y al parecer ha conservado esa costumbre. Aquí podrán ver uno de sus últimos dibujos. Como profesor de la carrera, buscaba siempre los resultados más generales y abstractos.

            Trabajó como profesor en la UH de 1972 a 1980 y fue Jefe del ICIMAF (Instituto de Cibernética, Matemáticas y Física de la Academia de Ciencias de Cuba, ACC) entre 1980 y 1992. Como vicepresidente de la Sociedad de Matemática participó en la organización del Primer Congreso, realizado en 1982, que se ha mantenido con periodicidad trienal. Entre sus distinciones en Cuba se encuentran el Premio Pablo Miquel, el Premio Nacional de Ciencia y Tecnología “Manuel F. Grant” de la ACC, y el Premio al mejor trabajo de Ciencias Técnicas, Físicas y Matemáticas, también de la ACC.

Pintura de Andrés Fraguela Collar

Fue nombrado Representante de Cuba en el Consejo Científico del Instituto Stephan Banach de Matemáticas del CAME, el Consejo de Ayuda Mutua Económica (donde el autor del presente escrito pasó un semestre dedicado a los Sistemas Dinámicos). Fraguela también fue Asesor del Ministro, y miembro del Consejo Científico de la ACC durante varios años. Defendió su tesis de Doctorado en Ciencias Matemáticas y Físicas en la Universidad Estatal de Moscú en 1980 (el tutor fue el mencionado A. G. Kostyuchenko) y el Doctorado de Estado en 1991, en colaboración con el Instituto Steklov.  

Andrés Fraguela Collar al terminar su primer doctorado

El CONACYT de México inició en 1992 el primer grupo del Programa de Cátedras Patrimoniales, con apoyo de la National Science Foundation de los Estados Unidos, para invitar a  investigadores de alto nivel, casi todos con segundo doctorado. Aprovechaba México de esa manera a los que querían emigrar de lo que había sido el campo socialista. Más de 20 rusos, un búlgaro y un cubano fueron invitados. Ya saben de qué cubano se trata: Fraguela, a quien debieron haberle dado un estipendio adicional, pues era el único que sabía español y con frecuencia tenía que actuar como traductor. Los búlgaros son algo atravesados, y no lo digo porque se hayan encaprichado en ponerle nada menos que a su capital un nombre español; si usted quiere decir “si” o ”no” en Bulgaria moviendo la cabeza, sepa que debe hacer el “otro” movimiento, no el que tiene usted por costumbre. Pero el matemático búlgaro, por supuesto, también hablaba ruso. A Fraguela lo habían solicitado de tres instituciones diferentes, de manera que pudo escoger, y seleccionó la BUAP (Benemérita Universidad Autónoma de Puebla). El tiempo ha demostrado que fue un gran acierto.

Por solicitud del rector organizó el Posgrado de Matemáticas y creó el grupo de investigación en Modelación Matemática y Ecuaciones Diferenciales, considerado por el CONACYT como un grupo de alta productividad. En este grupo se han formado más de 60 doctores de varios países. Personalmente Fraguela ha asesorado y graduado 19 doctores y más de 30 Maestros en Ciencias que trabajan en diferentes Universidades de México. 

A partir del año siguiente recibió una estrecha colaboración de Miguel Jiménez y también participaron los doctores cubanos José Luis Fernández Muñiz y Francisco Guerra,, así como tres especialistas rusos, todos invitados por Fraguela. En este marco, ha participado en medio centenar de proyectos, nacionales e internacionales, de los que ha dirigido unos 35. Ha sido nombrado Visitante Distinguido de las Ciudades de Puebla y Atlixco en México y también el reconocimiento de Visitante Distinguido de la Universidad Complutense de Madrid.

Ha sido coordinador del Centro Multidisciplinario de Modelamiento (sic) Matemático y Computacional de la Universidad Autónoma de Puebla. Fue invitado como representante de Latinoamérica al Congreso de la Unión Matemática Africana celebrado en Luanda, Angola, en 2019. Es miembro de la Academia de Ciencias de México y del Sistema Nacional de Investigadores (SNI, nivel II) de ese país.

Andrés Fraguela Collar con la Ministra de Educación de Angola y el Secretario de  Estado de ese país

Las cinco personas de que aquí hablo, con mayor o menor alcance, han intentado realizar investigaciones aplicadas, pero Fraguela ha demostrado una especial habilidad para atraer (o dejarse atraer) por especialistas de diferentes ramas del conocimiento científico, y ha logrado convocar a personalidades destacadas y trabajar con ellas en equipos multidisciplinarios con magníficos resultados en áreas como geofísica, epidemiología, y diversas ramas de la medicina y la física. Eso, sin olvidarse de las investigaciones teóricas.

            Ha dedicado también muchas energías a la formación de profesores. Tiene una amplia experiencia en la enseñanza de Matemáticas en todos los niveles educativos y en varios países. Se destaca su contribución en México, donde ha sido Coordinador del Programa de la Secretaría de Educación de México para definir los Marcos de Referencia en Pensamiento Lógico Matemático para el ingreso a la Educación Superior en México. Fundó el “Programa Integral de Formación de Maestros” (PIFMA), que está patentado con derecho de autor y se ha aplicado en México, República Dominicana y Angola. Me sorprendió gratamente ver que aplicaba la Inteligencia Artificial antes de que ChatGPT se pusiera de moda. Fue invitado a la República Dominicana por el Banco Mundial y el Ministerio de Educación de ese país. Recomiendo la visita al website de PIFMA donde se encontrarán detalles: www.pifmaeducation.com.

            Cuenta con unos 150 papers y capítulos de libros, y unos 8 libros. Por supuesto, ha realizado ponencias, conferencias, cursos, etc. El 11 de Septiembre de 2020 la BUAP le organizó un homenaje por su 70 aniversario, en plena epidemia de COVID. Este homenaje se recogió en un video que también puede ser visto en este blog Baracutey Cubano mediante el siguiente enlace:

 https://baracuteycubano.blogspot.com/2020/09/video-del-homenaje-al-relevante.html

 Aquí hay un enlace a dos de sus libros: uno dedicado a la enseñanza que describe el PIFMA, y uno dedicado al COVID, del que es Editor.

 https://drive.google.com/drive/folders/10O43MMNlNqHF0MEC22cW8KINO0AQ1Znz?usp=sharing

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