miércoles, junio 11, 2025

"Manifiesto J-25" de los Estudiantes Universitarios Cubanos: "Decimos basta".

 Tomado de https://www.arbolinvertido.com

"Manifiesto J-25" de los Estudiantes Universitarios Cubanos: "Decimos basta"

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Manifiesto de jóvenes del 2025 (significado de las iniciales J-25), movimiento en gestación de estudiantes universitarios de toda Cuba.

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ÍNDICE

Cubanas y cubanos:

I. Declaración de Principios

II. Sobre la Crisis

III. Denuncia y Responsabilidad

IV. Compromiso con la Emancipación Nacional

V. Llamado a la Unidad para la Acción Cívica

VI. Al Mundo que Nos Observa

VII. Conclusión: Por la República que Nos Debemos


MANIFIESTO J-25: "CUBA SOY YO"

Cubanas y cubanos:

Con la memoria viva de nuestra historia y el compromiso profundo con el porvenir de la nación, alzamos la voz desde el dolor y la esperanza. Hoy, como ayer, volvemos a decir: con todos y para el bien de todos. No venimos a imponer, sino a convocar. No desde una trinchera partidista, sino desde la raíz compartida de nuestra cubanía. Este manifiesto nace de una urgencia moral y de una verdad sencilla: Cuba no puede seguir secuestrada por un poder que ha negado al pueblo su derecho a participar, decidir y soñar.

I. Declaración de Principios

La República de Cuba fue fundada sobre los ideales de soberanía ciudadana, dignidad humana, justicia y libertad. Estos principios, que alguna vez animaron la lucha por la independencia, han sido deformados y utilizados como escudo de un régimen que se ha perpetuado en el poder suplantando al pueblo.

No se trata de competencia entre ideologías. Se trata de vidas. Del derecho a tener futuro, y a construir responsablemente un presente. Del deber de recuperar lo que es de todos: la nación, y la capacidad de autodeterminación que cimentan un legado bicentenario de sacrificios por la dignidad humana.

El presente manifiesto convoca a todas las cubanas y cubanos, sin distinción, sin rencores, sin etiquetas impuestas. Aquí caben quienes aún creen, quienes dudan y quienes temen; quienes visten uniforme y quienes trabajan la tierra; quienes partieron y quienes resisten. Nos une la certeza de que un país no es un partido, y que ningún proyecto legítimo puede existir sin el consentimiento libre y plural del pueblo. Revolución es ara, no altar; y es en esa premisa martiana en la que fundamentamos nuestra renuncia a la censura de voces cubanas que expresan su rechazo al actuar egoísta de un gobierno que no se debe al Pueblo, sino a sí mismo; y que desconoce el poder del compromiso cívico para construir en libertad una mejor sociedad.

Quienes se han autoproclamado líderes por tantas décadas, y a quienes denunciamos hoy, solo han secuestrado la voz del Pueblo de Cuba para dar la falsa imagen de un sistema que es una mera ficción, en lo que el pueblo alienado es obligado a pagar años de mala gestión, pero no puede determinar el acontecer y actuar de su país.

II. Sobre la Crisis

La realidad que vivimos es el resultado de décadas de concentración del poder, exclusión ciudadana y supresión de las libertades fundamentales. Cuba padece una crisis estructural y sistémica: la economía está colapsada, el sistema de salud agoniza, la educación se ha vuelto retórica vacía, y el hambre, la incertidumbre y la desesperanza marcan el día a día de millones. A esto se suma la profunda pérdida de confianza en la dirección de la Revolución, minada por años de propaganda oficialista, nepotismo institucional y censura sistemática. Las medidas administrativas adoptadas han sido insuficientes o contraproducentes, incapaces de aliviar las penurias cotidianas o de ofrecer soluciones sostenibles a los problemas de fondo. La desconexión entre el poder y la realidad de la ciudadanía ha generado un vacío de legitimidad que ningún discurso puede ya encubrir.

La emigración masiva, la censura, el hostigamiento a voces críticas, la penalización del pensamiento libre y el desmantelamiento de cualquier tejido autónomo de la sociedad civil no son hechos aislados: son síntomas de un modelo que se agotó y que, en su agotamiento, erosiona la dignidad de todos.

III. Denuncia y Responsabilidad

No se puede hablar de soberanía cuando se niega el derecho a decidir. No hay dignidad posible en un sistema que reprime a quienes piensan distinto. La persistencia de una élite aferrada al poder ha usurpado durante décadas el rol del pueblo como soberano. Esta situación no es resultado de errores coyunturales ni de causas externas exclusivamente. Es, ante todo, consecuencia de una estructura de poder cerrada, autorreferencial, y desvinculada de las necesidades reales del país.

Del mismo modo, rechazamos toda forma de injerencia externa que haya contribuido a agravar el aislamiento, el empobrecimiento y la polarización de nuestra nación. Durante décadas, actores foráneos han instrumentalizado el sufrimiento del pueblo cubano para promover agendas de división e intolerancia, secuestrando la expresión auténtica de nuestra identidad nacional. Esta manipulación ha sido funcional al poder represivo del Estado, legitimando la censura ideológica y profundizando la fractura social. La emancipación de Cuba debe ser obra de los cubanos, sin tutelas ni imposiciones.

También denunciamos la hipocresía de un Estado que se autoproclama socialista mientras actúa sistemáticamente en contra del interés popular. Bajo el disfraz de la igualdad y el discurso obrero, ha consolidado una élite privilegiada que vive a espaldas del pueblo, mientras somete a las mayorías a la escasez, la obediencia forzada y la dependencia ideológica de un Partido Comunista que ni representa a la clase trabajadora ni ejerce la función de vanguardia. El poder no ha sido un instrumento de liberación, sino de control.

Las medidas implementadas por el gobierno no solo han fracasado en revertir el empobrecimiento generalizado, sino que han profundizado las diferencias sociales, generando una segregación silenciosa y creciente entre quienes tienen acceso a divisas y quienes sobreviven en la marginalidad. La inseguridad económica se ha vuelto estructural, afectando sobre todo a los sectores más vulnerables, mientras se castiga la iniciativa individual, se criminaliza el emprendimiento y se perpetúa un modelo de dependencia que niega la autonomía de los ciudadanos.

IV. Compromiso con la Emancipación Nacional

Este manifiesto no impone una fórmula, propone un camino: abrir las puertas a una nueva etapa republicana basada en el respeto mutuo, la pluralidad y la justicia social. Se hace urgente:

Reconstruir las instituciones democráticas mediante procesos abiertos, participativos y soberanos.

Garantizar los derechos fundamentales de expresión, reunión, asociación y participación política sin represalias.

Recuperar la economía nacional desde una perspectiva ética, sostenible y centrada en la equidad, la propiedad digna, el trabajo decente y el bienestar colectivo.

Proteger y dignificar el conocimiento, la salud, la cultura y el servicio público, hoy erosionados.

V. Llamado a la Unidad para la Acción Cívica

Convocamos a la nación entera, sin distinciones de origen, credo o función. A quienes aún visten uniforme: su deber no es con una cúpula, sino con la patria. A quienes temen hablar: su voz vale. A quienes han perdido la fe: este manifiesto es también para ustedes. Llamamos a construir un movimiento cívico nacional, pacífico y decidido, que recupere la palabra como herramienta, la calle como espacio legítimo, y el amor a Cuba como fundamento común.

No buscamos revancha, buscamos reconciliación con la verdad. No convocamos a la violencia, sino a la valentía de ser libres. La acción que proponemos nace del alma martiana: radical en principios, generosa en espíritu.

VI. Al Mundo que Nos Observa

A la comunidad internacional le decimos: esta es una causa por la vida, la libertad y la dignidad. No es una pugna ideológica ni una disputa de poder: es un grito de un pueblo que no se resigna. Apóyennos no desde la interferencia, sino desde la solidaridad activa. Cuba necesita acompañamiento, escucha y puentes, no más silencios ni simulaciones diplomáticas.

VII. Conclusión: Por la República que Nos Debemos

Hoy no basta con sobrevivir. Queremos vivir plenamente. Y vivir plenamente es poder decidir, disentir, participar, amar y quedarse. Por eso decimos basta. No por odio, sino por justicia. No para destruir, sino para construir juntos la república que soñaron nuestros abuelos y merecen nuestros hijos.

Este manifiesto es una semilla. Que germine en cada conciencia. Que se multiplique en cada barrio. Que se diga, se copie, se escuche. Que llegue a todos los rincones de esta isla, y que también cruce el mar.

Por la vida digna.

Por la verdad.

Por el derecho a decidir.

Por Mella.

Por Martí.

¡VIVA CUBA LIBRE!

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Gleyvis Coro Poesía sin Fin Gracias a Gleyvis Coro Montanet por expresar el sentir de tantos cubanos



 Liuba María Hevia se solidariza con los estudiantes  cubanos  que protestan contra el tarifazo de ETECSA,  que realmente  viene del EMPORIO MILITAR  GAESA

Luis Dener

10 de junio de 2025

Manifiesto de los estudiantes J-25!!! Canel… prepara tu AVIÓN de fuga


Cuba Soy Yo Los 3 de La Habana ft Eddy K


Alexis Valdes & Willy Chirino - YO SOY CUBANO (Video Oficial)



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martes, julio 28, 2020

Dagoberto Valdés Hernández desde Cuba: TENEMOS UNA SOLA VIDA



TENEMOS UNA SOLA VIDA


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De tanto darle tiempo al tiempo se nos va la vida
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Por Dagoberto Valdés Hernández
27 julio, 2020

Vamos sobreviviendo. Vamos aguantando. Vamos resistiendo y sufriendo, hasta que se nos acaba la vida. Algunos aconsejan vivir el minuto y olvidarse del resto. Otros viven como si tuviéramos mil vidas o una eternidad en este mundo. La realidad es otra: tenemos una sola vida en esta tierra, el tiempo pasa volando y la vida es el primero y principal de los derechos humanos.

Esta certeza regresa y nos revisita con creciente frecuencia. Es directamente proporcional a la recursiva crisis en que vivimos los cubanos. Ahora, a las interminables crisis anteriores aún inacabadas, se suma una pandemia a causa de un virus ultramicroscópico que pareciera no depender de nosotros. Además, sin terminar aún de salir de esta incertidumbre que nos paralizó la vida, se nos echa encima una serie de medidas económicas que provocan más inseguridad y sufrimiento, porque dependen de la voluntad de unos pocos que han decidido por todos y que las imponen sin alternativas.

El creciente sufrimiento y el visible malestar del pueblo son patentes y crecen. Se manifiesta en cada esquina, en cada cola, en la ansiosa zozobra de cada “a ver si viene”, de cada “a ver si alcanzo”, de cada maltrato de quienes debieran guardar y contribuir al orden, a la estabilidad y al sosiego ciudadano y a evitar las riñas y pendencias entre los propios cubanos. Nadie puede esperar que de la escasez no surjan las deformaciones sociales como el acaparamiento, el nerviosismo del “y si se acaba”, las trifulcas de las colas y los revendedores. Pero, no todos nos damos cuenta de que la raíz y causa profunda de todo esto es la mala administración y la imposición de un modelo que lleva décadas demostrando que no funciona. No funciona.

Entonces vuelven “nuevas” medidas que no son otras que las mismas de siempre. Recicladas, reformadas, maquilladas, sacadas de los acuerdos de hace años, pausadas por los mismos que las reinician. Hay que decirlo claramente: no se puede experimentar con seres humanos, aún más, cuando la reiteración de los intentos ha dado resultados negativos. Todavía menos, cuando lo que se modifica son aspectos cosméticos y no la estructura del modelo.

Autoridades: Tenemos una sola vida

Tenemos una una sola vida en esta tierra. Por tanto, en economía como en política, los tiempos no son ni pueden ser indefinidos. Estas medidas impactan en la vida de los ciudadanos. No es ético, ni legal, ni humano, gastar la vida experimentando variantes viejas de un modelo ineficiente.

Tenemos una sola vida, tampoco se puede gastar la existencia de los seres humanos por mantener el poder o un sistema político, por muy bueno que lo consideren quienes lo defienden. El poder es un servicio que debe buscar el bien común y si no lo consigue no es un servicio. Lo importante es el servicio, de ahí lo decisivo de la alternancia de los servidores y su competencia.

Tenemos una sola vida, la economía y la política impactan directamente en la sociedad. Si la vida social se deteriora, si se pierden los valores, si se degenera la convivencia, si crece la violencia, si se multiplica la corrupción, si se profundizan las diferencias de clases, si se aceptan las injusticias sociales por mantener el modelo largamente ineficiente que no alcanza la justicia social, entonces hay que cambiar los modelos económicos y políticos estructurales, y no seguir la escuela del gatopardismo: “cambiar algo para que todo siga igual”.

Tenemos una sola vida, y los errores en lo económico, lo político y lo social impactan en la persona de cada ciudadano y en cada familia. Se llama “daño antropológico” y se identifica como: “el debilitamiento, la lesión o el quebranto, de lo esencial de la persona humana, de su estructura interna y de sus dimensiones cognitiva, emocional, volitiva, ética, social y espiritual, todas o en parte, según sea el grado del trastorno causado.”[1]Este daño a la persona humana es el impacto que más tardaremos en sanar en nuestra sociedad, incluso aunque los cambios ocurran hoy mismo. No hay derecho, nadie tiene derecho a lesionar la única vida que tenemos.       

Ciudadanos: Tenemos una sola vida

Si la vida humana es derecho y es responsabilidad de cada persona, entonces no todo depende de los cambios o transformaciones profundas del Estado o el gobierno. En primer lugar, cada ciudadano es el soberano de su vida y de la nación en que vive. Por eso, debemos tomar las riendas de nuestra existencia para ejercer el primero de todos los derechos: cuidar, cultivar y desarrollar nuestra única vida con el máximo de plenitud posible, con libertad y responsabilidad plenamente asumidas, aprendidas, ejercidas y defendidas. Nadie puede decidir por nosotros, ni una Iglesia, ni un Partido, ni un gobierno. Nadie puede tomar la decisión de cómo vivir y qué hacer con nuestras vidas como personas y como ciudadanos.

Tenemos una sola vida, aprendamos a usar la libertad y a hacerlo con responsabilidad. Lo peor que pueda pasarle a un país y a un ser humano es que no sepamos usar bien la libertad. Esto significa, en primer lugar, que cada persona debe decidir su propio proyecto de vida con autonomía y con igualdad de oportunidades ante la ley. Si los ciudadanos de un país no pueden escoger libremente su propio proyecto de vida, pacífica y civilizadamente, respetando las opciones y la vida de los demás, sin excluir ni dañar, algo anda muy mal en la organización de esa sociedad.

Tenemos una sola vida, todos los ciudadanos tenemos el derecho y el deber de participar en la elección del modelo económico que decidamos entre todos. Se viola ese derecho y se malgasta la vida si los ciudadanos tenemos que estar pendientes de que un pequeño grupo en una Mesa Redonda decida por nosotros las medidas que considere necesarias para su continuidad; incluso se molesten porque se haya “filtrado” una medida antes de que el grupo las diera a conocer, prueba fehaciente de que el pueblo no participó de esa toma de decisión, ni siquiera a través del parlamento.

Y ese derecho ciudadano no es solo para elegir, sino para evaluar, periódicamente, y sin perder tiempo de vida de seres humanos, si ese modelo económico da resultado, si funciona, si es eficiente, si es justo, si busca la igualdad, si persigue el bien común real y medible. Ese derecho alcanza también para definir qué es el bien común, cómo se mide y lo que hay que cambiar para alcanzar una economía que funcione, que sea viable y que se productiva, siendo lo más justa y equitativa posible. Si se avanza en lo contrario, vamos por mal camino y cada ciudadano es responsable de manifestarlo, demandarlo y proponer soluciones. Eso de ninguna manera puede ser un delito. Lo contrario es perder la única vida que tenemos.

Tenemos una sola vida, y todos los ciudadanos tenemos el derecho y el deber de participar en la elección del modelo político y de participar en el sistema que decidamos entre todos, asegurando también a los discrepantes sus espacios de libertad. Perder la vida discriminado, segregado e ignorado por pensar diferente, por proponer soluciones diferentes para tu propio país, va contra cualquier proyecto de humanismo que considere a la persona como el centro, el sujeto y el fin de la organización social. La crítica no puede considerarse antipatriótica, la disidencia no puede considerarse mecánicamente como mercenarismo. Eso es hacerle perder la vida al que discrepa dentro de su propio país cuando las mismas autoridades postulan una convivencia civilizada con otros países con sistemas políticos y económicos diferentes. ¿Por qué no se acepta dentro, lo que reclamamos en el exterior?

Vivir para los demás es resucitar

Permítaseme un inciso: una parte significativa de los cubanos, están motivados por una fe religiosa o por una mística cívica, por ello hemos escogido permanecer aquí en Cuba y vivir para ella, desde aquí, o en cualquier latitud en que peregrinen los cubanos, incluso cuando parezca que perdemos nuestros mejores años e incluso muramos en la espera de ver nuestros sueños de libertad, justicia social, fraternidad y prosperidad.

Para esa parte de los cubanos, quien consume sus años por una causa justa, pacífica y noble, asumiendo las riendas de su proyecto de vida y tomando parte en lo político, lo económico, lo social o lo religioso, en los diversos espacios de la sociedad civil, hay un sentido trascendente de la vida: “quien pierda su vida, la ganará” (Lucas 17,33). Y no se trata de aguantar en esta vida para ganar la eterna. Eso puede ser alienante. Se trata de considerar “ganancia” la entrega voluntaria de la vida por causas y proyectos liberadores y edificadores de una convivencia familiar y social cada vez más plenamente humana.

Esos cubanos, pensando diferente, proponiendo cambios estructurales y profundos, pensando su país, viven para los demás, entregan su única vida en proyectos libremente asumidos, no impuestos. Viven para servir a su país, estén en la Isla o en la Diáspora. Nadie les quita la vida. Entregamos la única que tenemos por Cuba. “Morir por la Patria es vivir”[2]. “Vivir es amar, amar es resucitar”[3]. Vivir así es convertir nuestra pequeña existencia en semilla y proyecto de una vida mayor y trascendente, aquí y más allá.

Ese es el sentido y la razón de mi vida y la raíz de mi esperanza.

Hasta el próximo lunes, si Dios quiere.

     

[1] Valdés D. (2019) “El daño antropológico causado por el totalitarismo en Cuba”. Tesis de Maestría. Inédita. p. 103.
[2] Verso del Himno Nacional de Cuba.
[3] Verso de la poetisa cubana Dulce María Loynaz.
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Dagoberto Valdés Hernández (Pinar del Río, 1955).
Ingeniero agrónomo.
Máster en Ciencias Sociales por la Universidad Francisco de Vitoria, Madrid, España.
Premios “Jan Karski al Valor y la Compasión” 2004, “Tolerancia Plus” 2007, A la Perseverancia “Nuestra Voz” 2011 y Premio Patmos 2017.
Dirigió el Centro Cívico y la revista Vitral desde su fundación en 1993 hasta 2007.
Fue miembro del Pontificio Consejo “Justicia y Paz” desde 1999 hasta 2006.
Trabajó como yagüero (recolección de hojas de palma real) durante 10 años.
Es miembro fundador del Consejo de Redacción de Convivencia y su Director.
Reside en Pinar del Río.

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jueves, marzo 26, 2020

Doctor Alberto Roteta Dorado: CORONAVIRUS, DE LA NO PERCEPCIÓN A LA POLITIZACIÓN.

España: Esta tragedia tiene responsables


Estado de Alarma
30 marzo, 2020
Así mienten los propagandistas del Gobierno en la crisis del coronavirus

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EldistritoTV
23 de marzo 2020 

Carlos Cuesta descubre las 6 grandes mentiras de Sánchez en la crisis del coronavirus



EldistritoTV
22 de marzo de 2020

España: Un gobierno donde la Sanidad la dirige un filósofo y  una situación sin sentido

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CORONAVIRUS, DE LA NO PERCEPCIÓN A LA POLITIZACIÓN.


Doctor Alberto Roteta Dorado.
25 de marzo de 2020

Santa Cruz de Tenerife. España.- Todos hablamos o escribimos sobre el coronavirus, unos desde una perspectiva científica y con conocimiento de causa; otros, cual verdaderos parlanchines se dedican a inventar hipótesis basadas en la imaginación, con lo que, sin duda, hacen más daño que el propio virus; los otros se dedican, lamentablemente, a reproducir imágenes de chistes, choteos y burlas, con lo que contribuyen a faltar el respeto a aquellos miles que ya han muerto y otros tantos que están por morir debido a esta terrible pandemia que ya nos hace recordar a la funesta peste, enfermedad que durante la edad media se extendió por toda Europa exterminando a una parte considerable de su población 

¿Qué decir entonces que ya no se haya dicho acerca del coronavirus, y sobre todas las cosas, cómo hacerlo para no aburrir a los lectores saturados ya de tanta información y desinformación excesivas? Veamos pues, al menos, dos o tres puntos en relación con el terrible mal del momento. 

Nunca pensé que la situación alcanzara tal magnitud. Al inicio de todo, estaba convencido que tendría su clímax en la lejana China, y que solo unos pocos casos en el resto del mundo se contagiarían con este nuevo virus de la familia de los Coronaviridae. No tuve la real percepción de la magnitud del problema, y es justo esto lo que también les ocurrió a los líderes políticos y a las autoridades sanitarias de países como Italia – donde continuaron concentraciones sorprendentes en los estadios de fútbol más importantes, a donde acudieron jugadores de España y donde el turismo continuó como si nada pasara–, y España – donde el inepto gobierno socialista de Pedro Sánchez, impulsado por Pablo Iglesias, el desagradable Podemita comunista, convocó a miles de españoles a celebrar el día de la mujer–; y también lo que les sucede a muchos en el mundo, quienes no han llegado a interiorizar el problema a partir de la no percepción de la magnitud del riesgo de desaparecer de un momento a otro.   

Las consecuencias aquí las tenemos. En unas semanas Italia ocupó el segundo puesto de acuerdo al número de casos contagiados confirmados (74.386 frente a los 81.662 de China, dato del miércoles, 25 de marzo), con lo que dejó atrás a Corea del Sur y a Irán, naciones que lograron el control de la pandemia a pesar de los miles de casos y cientos de muertes que tuvieron en unas pocas semanas. Actualmente es Italia el primer país, si de muertes se trata, en este álgido asunto (7503 muertes, según datos de la tarde del 25 de marzo, contra los 3285 que han reportado las autoridades de China).

Por su parte, España diagnostica cada día un mayor número de casos, llegando a un total de 47.610 positivos al coronavirus, y un total de 3.445 muertes, con lo cual, ya superó a China si de número de muertes se trata, siendo entonces el segundo país del mundo, superado solo por Italia, en cuanto a número de fallecidos, y si las cosas siguen de este modo, podría llegar a superar a Italia en cuanto a número de casos contagiados. 

Otro punto que quisiera comentar en relación con la pandemia del coronavirus es la actual situación de Estados Unidos, y específicamente el relacionado con el vertiginoso avance de su número de casos confirmados. De un momento a otro se reportan miles de nuevos casos, aunque, por suerte, apenas han tenido defunciones por esta causa. Según los más recientes reportes su cifra asciende a 55.243 con 842 fallecidos, con lo que se convirtió en los últimos días en el tercer país del mundo si consideramos el total de casos diagnosticados; aunque insisto en la idea de la rápida crecida de sus casos, algo en lo que también falló mi percepción toda vez que creía hasta hace poco en una posible limitación regional, en la que América como continente se hubiera podido quedar atrás. 

Del nuevo continente vale mencionar a países como Brasil con 2.271 casos, Chile con 1.142 y Ecuador con 1.082, siendo los más destacados en cuanto al número de casos positivos; aunque por suerte con una escasa mortalidad, aunque la preocupación y el estado de alertidad de sus autoridades políticas y sanitarias no deberá decaer dadas las condiciones diferentes de desarrollo de sus naciones. Las abismales diferencias entre los países que integran la extensión que nace en el río Bravo, y rumbo al sur se extiende hasta la península de Patagonia, es una de las características definitorias de esta región.

Esperemos que juntos podamos salir de esta terrible plaga que llegó para azotarnos, y de qué manera. Por suerte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) hace un esfuerzo extraordinario por combatir la pandemia del Covid-19.  Argentina, Bahréin, Canadá, Francia, Irán, Noruega, Sudáfrica, España, Suiza y Tailandia se han unido al estudio que propone la OMS, en el que se espera la participación de miles de pacientes; sin olvidar lo referente a las vacunas en fases de experimentación de las que ya se tiene noticia.     

La propuesta terapéutica para curar la neumonía de Wuhan incluye cuatro fármacos: 
1.Remdesivir. Diseñado originalmente para tratar el ébola, el remdesivir no mostró ser efectivo. Sí parece, sin embargo, tener potencial en contra de los coronavirus según pruebas de células cultivadas en laboratorios.
2. Cloroquina/hidroxicloroquina. Este fármaco se utilizó durante muchos años para el tratamiento de la malaria, hasta que el parásito que produce esta enfermedad generó resistencia al medicamento.
3. Ritonavir y lopinavir. La combinación de estas dos drogas se ha utilizado para el tratamiento del VIH. Los expertos coinciden en que esta mezcla no ha mostrado resultados alentadores contra el coronavirus.
4. Ritonavir/lopinavir e interferon-beta. La cuarta opción de terapia que probará el estudio es la mezcla de ritonavir y lopinavir junto con interferón-beta, molécula que ayuda a controlar la inflamación y que ha mostrado ser efectivo en animales infectados con síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS). 

CUBA CON SU INTERFERÓN NO FORMA PARTE DE LA MEGAINVESTIGACIÓN. Entre las propuestas que son evaluadas por la OMS no figura para nada el "interferón cubano", el fármaco que el régimen castrista ha pretendido lanzar al mundo, aun conociendo que solo constituye un paliativo con posibles efectos antivirales e inmunomoduladores pero no la cura definitiva para la enfermedad; aún así, los ignorantes siguen repitiendo sin cesar las “virtudes” del antiviral que el castrismo quiere imponer.

Ante su fracaso en este sentido han optado por EXPORTAR A SUS PROFESIONALES SANITARIOS, a quienes presentan ante el mundo como muestra del altruismo y el humanismo de la revolución cubana. Solo que no dicen lo que está cobrando el régimen de la isla por cada uno de sus profesionales enviados a Italia, Perú, Nicaragua y Venezuela, y menos aún, con la considerable suma con la que se quedan para ofrecer a sus médicos solo entre el 25% y el 30% de lo devengado; de ahí lo incierto de ese humanismo y altruismo con que ahora han sustituido a las “virtudes” del interferón toda vez que la OMS no lo ha tenido en cuenta en sus proyectos de investigación.

Y así andan las cosas por el mundo. Tal vez los lectores se saturen con la cantidad de cifras y datos estadísticos; pero les advierto que esto tiene la intención de que se observe de manera concreta y precisa el problema, y que, por encima de todas las cosas, debe quedar muy bien definido que cualquier medida que tomemos resulta pequeña si tenemos en cuenta la magnitud de este asunto, que lamentablemente, llegó a estas dimensiones en gran medida por la irresponsabilidad de unos, el desconocimiento y la falta de percepción de otros, la ineptitud de otros tantos, y la preferencia por salvaguardar las economías de sus naciones dejando a un segundo plano la salud de sus habitantes.  
  http://forofilo.net/index.php?blog=191;sa=topic;id=1201
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VOX España
25 de marzo de 2020

Sábado 21 de marzo de 2020 en el Congreso de los Diputados: Santiago Abascal destapa las mentiras de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias


VOX España
25 de marzo de 2020

Replica de Santiago Abascal durante el debate de la ampliación del estado de alarma


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