miércoles, junio 19, 2024

Luis Cino Álvarez desde Cuba: En la ciudad de Cárdenas y en el pueblo habanero de El Cano, en junio de 1962: fueron los primeros cacerolazos

 
Tomado de https://www.cubanet.org/

Cárdenas y El Cano, junio de 1962: los primeros cacerolazos

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No bastándole los policías y milicianos para aplacar la atronadora protesta, el comandante Jorge Serguera ordenó sacar tanques de guerra a las calles de Cárdenas.

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Por Luis Cino

19 de junio, 2024

LA HABANA, Cuba.- Actualmente, cuando se han hecho frecuentes los episodios de cubanos que en todo el país suenan los calderos en protesta contra los apagones y la escasez de alimentos, es oportuno recordar que los primeros cacerolazos que tuvo que enfrentar el régimen castrista ocurrieron hace 62 años, en junio de 1962, en Cárdenas y El Cano.   

El 19 de junio de 1962, en Cárdenas, ciudad de la costa norte de Matanzas, a 150 kilómetros al este de La Habana, ocurrió el primer cacerolazo. Ese día varias decenas de cardenenses, principalmente mujeres, salieron a las calles a protestar por la escasez de alimentos, golpeando los calderos y profiriendo gritos en contra de la cartilla de racionamiento, que había sido impuesta tres meses antes, el 12 de marzo de 1962.

Según alegó Fidel Castro, el racionamiento, que era consecuencia de “la guerra económica contra Cuba del imperialismo yanqui y la contrarrevolución”, era para distribuir con equidad los alimentos e impedir el acaparamiento y la especulación, y duraría “el tiempo que la situación del país lo requiriese”.

No bastándole los policías y milicianos para aplacar la atronadora protesta, el comandante Jorge Serguera, que era por entonces el jefe militar de la provincia Matanzas, ordenó sacar tanques de guerra a las calles de Cárdenas para intimidar a los manifestantes. Aquel desmesurado espectáculo represivo hizo que Serguera fuera sustituido y enviado como embajador a la recién independizada Argelia.  

El presidente Osvaldo Dorticós, en un áspero discurso, culpó al “bloqueo” norteamericano de la escasez y calificó las protestas de Cárdenas como “una miserable provocación contrarrevolucionaria”.

Unos días después, a fines de junio, hubo también protestas contra el desabastecimiento en El Cano, un poblado al sudoeste de La Habana.  

En la represión de la protesta en El Cano, hubo un miliciano muerto, varios heridos y decenas de detenidos. Luego vinieron las represalias del régimen: se reorganizó la milicia del poblado, cerraron varios establecimientos particulares y fueron confiscados autos y camiones de los habitantes.

Así, se creó una situación de paro forzoso para hacer que se integrara la mayor cantidad posible de vecinos a una granja experimental que instalaron en la zona, similar a otra que hicieron en Guane, Pinar del Río, mezcla de koljoz y kibutz, para probar cómo sería el comportamiento  de los trabajadores en la sociedad comunista.

El experimento de la granja comunista, por suerte para los canenses, duraría poco. Pero en marzo de 1968 la llamada Ofensiva Revolucionaria acabó de sumir a los habitantes del otrora próspero poblado en la pobreza y la dependencia al Estado.

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 Los insoportables primeros años

Por Nicolás  Águila

18 enero, 2021

Noto, entre analistas y politólogos cubanos de tomo y lomo, una malsana tendencia a idealizar los años iniciales del castrato. Como si lo que aquel humorista mexicano definiera trivialmente como 'la revolución con pachanga' no hubiera tenido un lado particularmente siniestro que enseguida limitó la espontaneidad pachanguera del pueblo. 

El régimen de Fidel Castro, que se estrenó con un baño de sangre sin precedente en Cuba, seguido de encarcelamientos masivos arbitrarios, se consolidó a base del terror y la sevicia. A lo que se agregaba la escasez creciente y los cambios traumáticos en la mecánica nacional que degradarían considerablemente el nivel de vida de la población, una vez agotados los efectos iniciales de las medidas populistas del comienzo con que se granjeó el apoyo de las capas más pobres y esperanzadas de la población.

Por otro lado, la histeria antirreligiosa a partir de 1960 y la implantación del ateísmo obligatorio, más el adoctrinamiento en las escuelas en 1961, llamado Año de la Educación, terminarían polarizando una sociedad crispada dividida en ñángaras y gusanos. Eran tiempos de sectarismo a tope, de sarampión ideológico, de empacho político. 

'Sarampionados' (por lo del izquierdismo como enfermedad infantil que dijera Lenin) les llamaban a aquellos 'empachados' que te salían al paso a la manera revolucionaria, como si te dieran un pescozón doctrinario: "Negativo, compañero". Mientras tanto, a todas horas, en la radio ponían la conguita de 'La ORI es la candela' y del 'palante y palante', por no hablar de los interminables discursos del charlatán en jefe.

Tal era la irritación y el descontento acumulado en los primeros años que, en 1965, el régimen se vio obligado a abrir la válvula del éxodo para soltar el exceso de presión de una caldera a punto de estallar. Camarioca fue, pues, la culminación del desastre económico-social del régimen castrista en sus primeros cinco años. Un pueblo en estampida le decía NO al comunismo y votaba con los pies.

Al que te diga que el régimen castrista contaba con apoyo mayoritario a mediados de los años sesenta, pídele que te muestre las encuestas u otros estudios demoscópicos que lo demuestren, por no hablar de elecciones, que son las encuestas verdaderas, las de mayor validez y que jamás se celebraron.

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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Deseo señalar que en esos primeros tiempos hubo una situación de protesta en Las Cañas y el Chico, Provincia de La Habana, que según me han contado, tuvo que intervenir tropas militares para sofocar la situación. Recuerdo que cuando yo era niño e iba en un viaje de fin de semana en el carro de la familia, militares no nos dejaron pasar por la carretera que iban a esos pueblos. Recuerdo que en esos tiempos, se habló entre las personas más de confianza de la familia, que habían habido protestas en esos pueblos o cercanos a ellos.

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Tomado de http://www.miscelaneasdecuba.net


El Silencio de los Calderos


Por Pedro Álvarez Peña
2006-12-19

Sonaron las casuelas vacías de decenas de cardenenses el 16 de junio de 1962. Esta protesta, conocida popularmente como La protesta de las Calderas, tuvo lugar en mi pueblo natal aquel día.

Sobre la misma escuché muchas veces desde mi infancia. En la escuela me dijeron que había sido la gente del barrio de la Verbena, el peor del pueblo según las lenguas, donde unos pocos salieron a la calle. Al preguntar a mi abuelo recuerdo que me dijo que no, que hubo gente de todos lados, más bien mujeres y que estuvieron en la calle Real, Avenida de Céspedes, vía principal de la Ciudad.

Cárdenas conocida como la Perla del Norte, Ciudad Bandera o pueblo de los cangrejos esta situada en la costa, 23º 03' Norte, 81º 22' Oeste, fue fundada como puerto de salida del azúcar pues la producción de la misma se encontraba en auge en la zona en el segundo cuarto del siglo XIX.

Desde temprana edad fue un pueblo de primicias. Primer lugar donde ondeó la bandera nacional sobre suelo cubano (19 de Mayo, 1850). Primera refinería de azúcar de Cuba (1851); primer monumento a Cristóbal Colón en las Américas (1862); primera planta eléctrica para alumbrado público (Septiembre, 1889 segunda del mundo, detrás de New York). Primera ciudad cubana bombardeada al iniciarse la Guerra Hispano-Cubana-Norteamericana (11 de Mayo, 1898. Recuerdo el proyectil incrustado en el edificio de la compañía eléctrica en la esquina de Calzada y Linea a una cuadra de mi casa).

( Espigón de Cárdenas )

Primer mausoleo en Cuba con los restos de héroes de la guerra de independencia contra España (1899). Primer museo público de Cuba, "Oscar Maria de Rojas" (Diciembre, 1899); primer planeador diseñado y construido en Cuba vuela sobre Cárdenas (Diciembre, 1945); primera fábrica de papel de bagazo en Cuba (a mediados de 50as). Después de la revolución fue cuna de la primera semana de la cultura e igualmente de la primera semana del deporte.

Y aunque comencé con ello no mencioné que era el primer acto de "protesta de las calderas" contra la tiranía de Fidel Castro (1962). Se protestó ese día por la implantación de la Libreta de Racionamiento, y en rechazo al camino comunista que ha tomado la revolución. Tengo entendido que los protestantes recorrieron varias cuadras haciendo sonar sus cazuelas de cocina. He oído decir también que entraron los tanques en la ciudad también para aplacar cualquier situación y que Castro mencionó que jamás volvería a pisar ese pueblo cuna del luchador estudiantil José Antonio Echevarria y el comandante expedicionario del Granma José Smith Comas.

Sin embargo estuvo allí casi exactamente un año después de los calderos durante la puesta en mar de 17 nuevas embarcaciones construidas en los astilleros cardenenses el 18 de junio de 1963. En el discurso ese día Castro arremetió: "Y es bueno decirle al lumpen de Cárdenas y a los burgueses de Cárdenas: Cuando veas las barbas de tu vecino arder, pon las tuyas en remojo. ¡Paciencia!, ¡tiempo!, es lo que la Revolución necesita, que irá venciendo todos los obstáculos, lo irá resolviendo todo, irá liquidando los privilegios y las injusticias que quedan, los egoísmos que quedan y los vicios que quedan. ¡Paciencia y tiempo, que el porvenir es de la patria, el porvenir es de la Revolución!"

Con estas palabras parecía tratar de calmar a las amas de casa de la ciudad para que no salieran más a la calle, empero mandaba un mensaje asustador a todo el pueblo de que si intentaban algo se atuvieran a las consecuencias.

De hecho esta protesta de los calderos marcó muchas pautas en mi pueblo. Recuerdo como se comentaba sobre esto con cierto orgullo, de que el pueblo había protestado ante Fidel Castro, algo poco común en el medio en que crecíamos en los años setenta y ochenta. Se decía que era un pueblo de gusanos muchas veces. De hecho muchas familias cardenenses abandonaron la ciudad desde el comienzo de la revolución, un flujo que tampoco ha cesado con los años.

Ejemplo de ello es el caso de Elián González, balserito cubano conocido en todo el mundo. A pesar de todo lo que el régimen quiso ganar con su repatriación no deja de estar claro el argumento de que su madre cardenense, que en paz descanse, se iba del país llevando consigo al pequeño niño en una rudimentaria balsa perdiendo la vida en tal travesía.

Cosa interesante es el pito de la cubanísima. Existe una estación de radio a las afueras de Cárdenas que solo transmite una señal obstructiva en la misma frecuencia de la estación "La Cubanísima" de Miami para que los habitantes del pueblo no escuchen las palabras del exilio.

Otra cosa que muestra la voluntad del régimen para que no se escuchen más calderos en las calles de Cárdenas es la unidad militar 1410 situada en la loma de Fines a las afueras de la ciudad en un lugar estratégico de la carretera a Coliseo hacia el sur, lejos de la costa y en unas alturas. Esta es una de las principales unidades del Ejercito Central.

Ahora la ciudad cuenta con el Museo a la Batalla de Ideas, inaugurado por Fidel Castro el 14 de julio de 2001, después del regreso de Elián. Con esto nuevas griterías se escuchan en las calles, aunque no con casuelas, ni calderos. El pasado 6 de diciembre tuvieron lugar las celebraciones por el séptimo aniversario de la Batalla de Ideas. Los cardenenses desfilaron por las calles de su pueblo hasta el museo donde tuvo lugar un acto revolucionario.

Sin embargo me han llegado rumores del silencio amenazante que se cierne sobre nuestro pueblo y toda Cuba sumida en la incertidumbre del mañana y el cotidiano horripilante presente. De las calles vacías en las noches oscuras, la gente callada cuando no hay desfiles. El miedo endógeno carcome los huesos mas el cerebro piensa libre. La protesta de los corderos.

Fuentes:
Cárdenas, Cuba. Bellísima página de la ciudad hecha por Ernesto J. de la Fé

Circuito Sur, La Historia de Cuba

Discurso de Fidel Castro en el acto celebrado en Cárdenas para botar al mar 17 barcos pesqueros, 18 de junio de 1963.

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ALGUNOS COMENTARIOS DEJADOS

eddy0155 ha dejado un nuevo comentario en su entrada "El primer ¨toque de cazuela¨ antiCastrista en Cuba...":

soy de Cardenas y recuerdo aquello,participo como dice tu abuelo gente de todos lados ,una prima mia embarazada estuvo presa por eso y hubo herido por uno de los primeros actos de reùdio y bandalismo organizado por la tirania castrista,porque lo unico que hicieron esas personas fue salir con calderos y gritar¡queremos comida tenemos hambre! y no era mentira.amo mi pueblo aunque vivi en la habana desde el año 63 hasta que sali de cuba toda mi familia es de alla y estoy orgulloso de ser cardenense y hasta de ser gusano conmo dicen los ñangaras.

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Los cosieron a tiros de ametralladora

Por Jose Antonio Fornaris y Odelín Alfonso Torna
 Enero 2, 2014

A HABANA, Cuba, 2 de enero, 2014, José Antonio Fornaris y Odelín Alfonso Torna / www.cubanet.org  – Más de cinco decenios no han podido borrar lo sucedido en El Cano, el 28 de mayo de 1962, un hecho de sangre ejecutado por el ejército liderado por el Comandante Fidel Castro, y que dejó el saldo de un muerto, dos heridos y ocho personas arrestadas durante doce días.

Apenas 14 días después del incidente, este poblado, ubicado a 20 kilómetros del centro de La Habana y con una población entonces de 3 mil 800 habitantes, fue declarado el “Primer Pueblo Socialista de Cuba”.

Muchos se preguntarán por qué Primer Pueblo Socialista de Cuba, si ya Fidel Castro se había declarado marxista-leninista a raíz de la invasión organizada por Estados Unidos por Bahía de Cochino en abril de 1961.

El asesinato de Miguel Ángel Escalante, en presencia de otros diez que jugaban Siló (juego con dados) en un improvisado terreno de pelota, (beisbol) provocó indignación en los habitantes de El Cano. Esto motivó que los comercios privados cerraron, en las puertas de las casas se colocaron cintas negras y se avivaron los toques de cazuelas durante horas.

Por años se trató inútilmente de sembrar la historia de que estos jugadores estaban “haciendo contrarrevolución”. Además de contra Ángel Escalante, una patrulla del ejército, comandada por el capitán Camejo, abrió fuego sobre Sergio Quijano González, Matías Ginebra, Manolo Canilla, Amelio Bello, Bernardo Garrido Fuentes, Pedro Pérez Carrillo, José Antonio González (Pichile), Ángel (Bibijagua) y los apodados Yuyito y Minino.

(Sergio Quijano González testimonia ante el periodista Jose Antonio Fornaris  )

Cien negociantes arrestados

El 29 de mayo de 1962, bajo las órdenes del propio Fidel, el ejército tomó el pueblo y estableció un puesto de mando en las afueras, de lo que se conoce actualmente como la “Cafetería El Caporal”. Fue entonces que se decidió intervenir los negocios privados y declarar a El Cano el “Primer Pueblo Socialista de Cuba”. Más de cien negociantes fueron arrestados ese día, entre ellos los dueños de 17 téjares.

Sergio Quijano González (conocido como Cuquito), de 72 años, es el único que sobrevive a aquel hecho. Ya jubilado, Sergio recuerda como si fuera ayer cada detalle. “Éramos un grupo de 11 ó 12 que jugamos el Siló. Fuimos acusados de hacer contrarrevolución y todo fue mentira. A la voz de ¡alto! todos nos mandamos a correr. Ellos (los militares) mataron a Miguel Ángel e hirieron a Pichile (José Antonio González). A Pichile la bala le entró por detrás de la oreja derecha y le salió por el lado izquierdo de la cara.”

¿Fue esto realmente lo que motivó la intervención de Fidel Castro?

Según recoge el volumen La Historia de El Cano, archivado en la biblioteca del pueblo, el hecho se justifica porque “determinados elementos de la localidad, movidos por sentimientos y espíritus burgueses, ´viejos sargentos políticos que se enriquecieron a la sombra de Guas Iclán o del alcalde Orúe, o productos de la explotación de obreros´, utilizando de pretexto para ello un hecho absolutamente accidental, el 29 de mayo de 1962 se lanzaron a la calle, cerraron sus negocios y trataron de escenificar una algarabía contrarrevolucionaria.”

Socialista por la fuerza

Sin embargo, Ricardo Escalante, sobrino de Miguel Ángel Escalante, recuerda como María, una vecina que vivía a doscientos metros de donde jugaban al Siló, los delató con el ejército: “entonces estos maricas pensaban que ellos estaban haciendo contrarrevolución y los cocieron a tiros con la ametralladora (…) Eso que le llamaron el Primer Pueblo Socialista de Cuba no es por la revolución, fue por ese asesinato que hubo”.

(Dionisio Olivera, testigo ocular)

El masón Dionisio Olivera, testigo ocular del tiroteo con apenas 15 años de edad, considera que El Cano se declaró socialista por la fuerza: “Ellos hicieron una de esas conocidas redadas, no fuimos socialistas, más bien nos socializaron (…) Yo paso ese día y veo el corre-corre, ya estaba lo voz de que no se podía jugar. Entonces se formó el tiroteo y yo como muchacho, en lugar de correr para donde estaba el tiroteo corrí para la finca de mi padre. Cuando llego ahí es que me entero que mataron a Miguel Ángel, que era uno de los que estaba jugando al Siló”.

“Miguel Ángel fue uno más de los jugadores que hubo en el pueblo, El Cano se caracteriza principalmente por ser muy jugador desde hace doscientos años. Hubo un capricho, como todos los caprichos de acabar con las religiones, la masonería y las buenas costumbres, y ellos (los gobernantes) quisieron acabar con el juego. No lo lograron, nunca lo lograron”, agrega Dionisio.

“Lo mataron como a un perro”

Si realmente fueron acusados de contrarrevolución, ¿por qué los jugadores capturados permanecieron solamente doce días en prisión, máxime cuanto este delito a principios de la revolución era condenado con largas penas o el fusilamiento? ¿Por qué Ramiro Valdés (actualmente vicepresidente de Cuba), dijo a Sergio Quijano que “ellos no iban a tener problemas por ese incidente”, mientras la familia del fallecido sufrió por años el acoso de la policía?

En busca de testimonios de familiares cercanos a Miguel Ángel Escalante, dimos con una de sus hermanas. La señora, de unos 70 años, se negó a contar la historia por temor a represalias contra su familia, alegando entre sollozos que lo único que quería era tener a su hermano vivo: “Para que voy a estar removiendo una cosa que sucedió hace tantos años, al final me lo mataron como si fuera un perro; y después vinieron los oprobios y demás cosas que tuvimos que soportar, y que finalmente mató a mi madre.”

El 21 de junio de 1966, uno de los hermanos de Miguel Ángel, Amado Escalante, murió cuando el auto donde viajaba fue impactado por un jeep del ejército, hecho que despertó dudas sobre otro posible asesinato. José Becerra, sobreviviente del accidente e indemnizado con 800 pesos por el gobierno cubano (32 dólares con el cambio actual), dijo al respecto: “fue un accidente de tránsito. Veníamos seis muchachones y tres murieron. Que yo recuerde el culpable cumplió seis años.”

El verdugo siguió paseando las calles

El capítulo “El presente Socialista”, del libro extraído de la biblioteca por un voluntario anónimo, cita que en la etapa “pseudo-republicana, El Cano fue zona en la que proliferó la mala yerba de la politiquería y el compadrazgo. Su influencia perniciosa pretendió hacerse sentir en el decurso de la gloriosa Revolución Socialista.”

Para el masón Dionisio, de aquel incidente “lo que más le mortificó a El Cano fue que el ejecutor, el verdugo (capitán Camejo) siguió paseando por el pueblo, y muchas personas –incluyendo mi tía Carmen, dueña de la farmacia– protestaron. Esto supuestamente llegó a oídos de Fidel Castro, porque la ejecución de todo el plan fue por el propio Fidel Castro allá arriba en El Caporal. Lo vi con sus pies grandes, su cabeza grande y su enorme estatura, dirigiendo todo aquel espectáculo.”

Sin dudas la protesta por la muerte de Miguel Ángel dio curso a la intervención de El Cano y posterior nacionalización de los negocios privados en Cuba, ofensiva fidelista que culminó en 1968, con la llamada Ofensiva revolucionaria. Tiempo después el capitán Camejo escapó a los Estados Unidos en un yate robado.
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Pepe Forte

Agosto 5 2021 

Desde el temprano Levantamiento de El Cano en 1962, hasta el nacional del 11 de julio de este año, pasando por los disturbios frente a la Oficina de Intereses en La Habana, el show hace un recuento de las revueltas anticastristas en los más de 60 años de dictadura comunista de Cuba. Este programa del 5 agosto, en un aniversario de "El Maleconazo"  y, conectando con las protestas anticastristas del 11 de julio de 2021, hace un recuento de las veces que el pueblo de Cuba se rebeló contra las autoridades y las fuerzas represivas de la dictadura. El plato fuerte de la conversación es el olvidado Levantamiento de El Cano, ocurrido tan temprano como en 1962. El 28 de mayo de ese año, la ciudadanía del poblado de El Cano, al Oeste de La Habana, en las cercanías de Arroyo Arenas, se lanzó en protesta antigubernamental a las calles, y éstas fueron reprimidas al estilo de Budapest en 1956 antes, y de Tiananmén luego en 1989, por la imponente presencia de tanques de guerra del ejército. A continuación, el pueblo fue intervenido comercialmente a través de la cancelación total de actividad privada minorista y, con el establecimiento de una "junta revolucionaria" de control, el propio Fidel Castro, en el colmo del sarcasmo, definió en lo delante a El Cano como "El Primer Pueblo Socialista de Cuba". Esta es la explicación sucinta del hecho, pero los detalles y ampliaciones las encontrarás en el show, además del desgrane de otras revueltas de este tipo como la de Cojímar en 1993, y el enfrentamiento de los ex-prisioneros políticos y sus familiares que, en mayo de 1980, ripostaron al ataque de una "brigada de respuesta rápida" frente a la Oficina de Interese en La Habana.   

#Cubano #Cuba #ElAticoDePepe

Recuento de las revueltas anticastristas en Cuba | El levantamiento de El Cano




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miércoles, julio 26, 2023

Videos y testimonios sobre lo que no se dice en Cuba respecto al ataque al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953 y la falta de valentía de Fidel Castro Ruz y de su hermano Raúl durante y después del ataque a dicho cuartel

Nota del Blogusta de Baracutey Cubano

En el artículo 26 de julio de 1953: Memoria histórica de un hecho publicado en el diario Granma (Órgano Oficial del Comité Central del  PCC), se lee  lo siguiente  en el  pie de  la misma foto que encabeza este post.

Fidel con Ñico López, Abel Santamaría y José Luis Tassende en la Finca Santa Elena, en Los Palos, donde hacían prácticas de tiro antes de ir al asalto al Cuartel Moncada. En cuclillas de izquierda a derecha: Ernesto Tizol y Billy Gascón. Esta histórica foto se encuentra en el museo Casa Abel Santamaría de La Habana. Foto: Archivo




Esta foto la tuvo Raúl Castro  detrás de su buró en  su oficina   del MINFAR. El que está a su lado es Ñico López 


Ñico López era del  Partido Socialista Popular (PSP; nombre entonces del partido comunista en Cuba)   y desempeñaba  un papel relevante en la conspiración  y, al menos,  por disciplina partidista, tenía que informar lo que se estaba preparando. Quizás el partido lo situó para saber de primera mano los por menores de la conspiración. No olvidemos tampoco  que  Salvador Díaz Versón (Jefe de la Inteligencia Militar en todo el gobierno de Prío) tenía en su poder los expedientes de la Liga Anticomunista donde  estaban depositados muchos años de  investigación  sobre los comunistas en Cuba y fuera de Cuba. El expediente A-943 correspondía a Fidel Castro Ruz y en él se reflejaba que Fidel  Castro había comenzado a trabajar para la Unión Soviética  en 1943 y que en su reclutamiento y entrenamiento había desempeñado un importante  papel un diplomático supuestamente llamado Gomer Bashirov, En el expediente también habían fotos y documentos que  que evidenciaban su conexión con Moscú. Después del triunfo de la Revolución y concretamente tan cercano como el 23 de enero de 1959  se requisaron los archivos que estaban, si mal no recuerdo haber leido, en la casa de Salvador Díaz Versón en Cojimar.  En ese expediente había una carta de Fidel Castro dirigida  a Abelardo Adán en Praga que fue interceptada por Salvador Díaz Versón decía: ¨ Nuestro amigo me dijo que me mantiene reservado para mayores esfuerzos  y que no debo quemarme  viajando ahora. Ellos tienen  un plan  en el cual yo seré  el eje que  se implementara muy pronto. Es posible  que entonces volvamos a vernos sin temor al imperialismo yanqui¨.  La información de casi todo lo que está en este párrafo están en las páginas 777 y 778 del excelente libro (aunque no coincido en algunas interpretaciones que aparecen en él)  titulado La Verdadera República de Cuba , del Dr.Andrés Cao Mendiguren.

Deseo  mostrar parte del contexto  político en que se llevaron  a cabo los preparativos y el ataque a los cuarteles Moncada en la ciudad de Santiago sw Cuba  y  al cuartel  Carlos Manuel de Céspedes en la ciudad de Bayamo:


En entrevista del historiador  Antonio ¨Tony¨Rafael de la Cova con Mario Salabarría Aguiar (quien fuera comandante jefe del Servicio de Investigaciones Extraordinarias de la Policía Nacional durante el gobierno constitucional del Presidente Ramón Grau San Martín) el 7 de diciembre de 1983, Salabarría expresó algo que  se soslaya en muchos de los artículos sobre  los preparativos antes del ataque al cuartel Moncada,  que indica que ya antes de dispararse el primer tiro en el Moncada ya   Fidel Castro y algunos de los  futuros asaltantes estaban fuera de la ley:

Yo hable con Orlando Castro en presidio sobre lo del Moncada. El es un elemento serio. Hay otra gente que agranda las cosas, y agregan. Lo del robo de automóviles me lo dijo un preso común, José Sánchez Fernández, apodado “Veinte a Diez” que lo utilizaron para ese robo de autos que llevaron al Moncada. El me hablaba de [Raúl] Martínez Ararás. Sánchez cayó preso en uno de los robos de autos en Matanzas, y Fidel fue como abogado y se lo resolvió.

Antonio  Rafael de la Cova  Ph,D.  en la investigación sobre los asaltos a los cuartes de Santiago de Cuba y de Bayamo entrevistó a 104 personas (las entrevistas están en Internet) ; entre ellas a 39 militares y a 14 de los asaltantes.

Algunas cifras sobre los asaltos a los cuartes de Santiago de Cuba y de Bayamo:
El número de los convocados por  la jefatura (Fidel Castro, Abel Santamaría, etc.)  que  llegaron o estaban en  Santiago de Cuba fueron  160; de ellos murieron en combate y asesinados: 61.
Militares muertos: 19
De los convocados, 25 fueron a asaltar el Cuartel de Bayamo  y 3 desertaron a última hora. En la granja Siboney 8 o     10 se negaron a participar del asalto al cuartel Moncada al ver el pobre armamento que se tenía para ello, además del hecho que un grupo de no más de 5 ó 6 personas de los convocados sabía  realmente para qué viajarían a Santiago de Cuba.
Después del fracaso militar de  los ataques a los cuarteles, de los 45 que regresan a la Granja Siboney; solamente 19 se dirigen con Fidel Castro  hacia las montañas, el cual  se había retirado, o huido, del Moncada antes de las 6 am (el combate había comenzado aproximadamente a las 5:20 am) pese a que hasta cerca de las 8 am aún se estaba disparando hacia el Moncada desde el Hospital Civil, donde estaban Abel Santamaría y el Dr. Antonio Muñoz Monroy entre otros.

Muchas más revelaciones en:

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Ciertas peripecias del nacimiento con fórceps de la revolución cubana que dan para películas de Monty Python

Por Arnaldo M. Fernández
Broward
30/07/2020

El viernes 31 de julio de 1953, Ernesto Tizol —cuadro dirigente del Comité Militar del movimiento insurreccional aún anónimo de Fidel Castro— se entrega a las autoridades tras las gestiones de su padre con un cura y un masón en la estela del asalto a los cuarteles de Santiago de Cuba y Bayamo. Tizol había llegado a casa de sus padres en Holguín el mismo 26 de julio, luego de anticiparse al nacimiento de ese fenómeno histórico denominado revolución cubana con la acción contrarrevolucionaria de doblar por la Avenida Las Américas en vez de continuar por la Avenida Victoriano Garzón hacia el Moncada.

Los vehículos que venían detrás siguieron la rima y en La historia me absolverá (1954) Castro explicó: “Aun cuando disminuya nuestro mérito, la mitad del grueso de nuestras fuerzas y la mejor armada, por un error lamentable, se extravió a la entrada de la ciudad y nos faltó en el momento decisivo (…) Tomó por una calle equivocada y se desvió por completo dentro de una ciudad que no conocían”. Tal como Castro dictó la historia oficial que embaraja la deserción como extravío, Batista echaría a rodar la fake history de que Castro mismo “did not appear at the tragic scene of the fighting” [1]. Así corre aún por mentideros exiliares y redes sociales gracias a quienes no saben de qué hablan o entonan cualquier cosa para el alma divertir.

Ser o no ser bayamés

La ruta al Moncada era intuitiva y el lugarteniente de Castro para el ataque al cuartel de Bayamo, Raúl Martínez-Ararás, cuñado de Tizol, aclaró que no cabía equivocación. Tizol había negociado el arriendo de la Granjita Siboney —punto de partida de la caravana de 16 autos de los asaltantes— con el propietario José Vázquez-Rojas. A tal efecto fue dos o tres veces a una gasolinera en la Avenida Garzón que Vázquez Rojas también poseía. Por eso Tizol sabía bien que, para ir al cuartel Moncada desde la granjita, tenía que pasar por frente a esta gasolinera, sita más allá de la intersección de Avenida Garzón con Avenida de las Américas.

Tizol y los extraviados andaban por Alturas de Quintero cuando escucharon el tiroteo. Boris Luis Santa Coloma, Oscar Alcalde y otros regresaron, pero muchos optaron por no correr al combate. Tizol se deshizo del uniforme y del arma para tomar un ómnibus rumbo a Holguín.

Viernes de Concilio

Para el 31 de julio, las gestiones de otro cura [Arzobispo Enrique Pérez-Serantes] y otro masón [Gran Maestro Carlos Piñeiro del Cueto] habían frenado el desmadre de los militares en la caza de rebeldes. Pérez-Serantes enrumbó por la carretera de Siboney hacia el caserío de Sevilla con ánimo de regresar a Santiago trayendo a Fidel Castro, pero volvió sin él. Ya circulaba hasta en volantes la orden dada por Batista: “Respetar la vida de los insurgentes”. Piñeiro del Cueto oyó a Batista advertirle por teléfono al jefe del regimiento acuartelado en el Moncada, coronel Alberto del Río Chaviano, que iba a pasarle la cuenta si ejecutaban a otro prisionero [2].

De ahí que ese mismo día Ramirito Valdés fuera conducido vivito y cojeando [3] al vivac de Santiago, tras ser detenido cerca de La Calera en la carretera al Castillo del Morro. A sus interrogadores diría que sólo sé que no sé nada, ni siquiera quién es Fidel Castro, pero en juicio se vino abajo esta coartada socrática y fue condenado a 10 años. Otros 19 que negaron haber participado en el asalto corrieron mejor suerte y salieron absueltos por falta de pruebas.

Destino de Tizol

El capitán Bebo Lavastida, jefe de inteligencia militar del regimiento, tomó declaración a Tizol. Su confesión corroborada selló la condena a 13 años, que también encajaron Oscar Alcalde, Raúl Castro y Pedro Miret por estimar el tribunal que habían desempeñado cierto papel de liderazgo. Al salir en libertad por la amnistía de 1955, Tizol marchó al exilio en USA con su esposa e hijos. Regresaría a Cuba en 1959 y ocuparía cargos gubernamentales de poca monta. En 1978 pasó a fungir como tercer secretario de la embajada cubana en Checoslovaquia, donde curiosamente prestaba servicio desde 1974 otro que también salió de la Granjita Siboney —en un Dodge 1950— y nunca llegó al Moncada: Oscar Quintela [4]. Tizol fallecería el 1 de julio de 1984 sin que Granma se dignara a publicar su obituario.

Coda

En vez de meter la pata con que Castro no llegó al Moncada, el teatro bufo del anticastrismo tardío debiera poner en escena ciertas peripecias del nacimiento con fórceps de la revolución cubana que dan para películas de Monty Python: Léster Rodríguez olvidó subir a la azotea en su exploración del Palacio de Justicia y a la hora del combate se topó con un muro tan alto que no permitía disparar contra el cuartel; Ñico López dejó en el motel Gran Casino los alicates con que debía cortar la alambrada para abrirse paso hacia el cuartel de Bayamo por el terreno yermo adyacente; Renato Guitar dibujó mal el plano de ubicación del arsenal del cuartel Moncada y quienes tenía la misión de ocuparlo subieron por una escalera hacia la barbería…

Notas

[1] Cuba Betrayed, Nueva York: Vantage Press (1962), 35.
[2] De la Cova, A. R.: The Moncada Attack, Columbia (SC): Editorial de la Universidad de Carolina del Sur (2007), 168.
[3] Siendo ya ministro del Interior, Ramirito contó al novelista francés Robert Merle que había disparado su pistola contra un sargento alto y mulato, quien devolvió el fuego hiriéndolo en un pie. Cf.: Merle, R.: Moncada: Premier combat de Fidel Castro, Paris: Robert Laffon (1965), 182. Tras escapar en un auto con los neumáticos ponchados por los tiros, Ramirito no pudo rodar más allá del reparto Vista Alegre y andaba a pie al ser arrestado.
[4] Quintela regresó a La Habana y dejó el Dodge en el mismo lugar de donde había salido, con las llaves en la guantera y las puertas cerradas. Sería interrogado como sospechoso unos días después, pero dio excusa tan plausible que ni siquiera fue a juicio. De su célula —Calabazar— sólo René Bedia cayó en el jamo batistiano y fue sancionado a 10 años.

© cubaencuentro.com
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El Dr. Antonio de la Cova  y otros testigos habla sobre el asalto al cuartel Moncada con Oscar Haza, Julio 26, 2007

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Servicio fúnebre  a los 19 militares muertos en el ataque al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953. Un ataque producido con premeditación, nocturnidad, y alevosía, ya que al comenzar el ataque estaban durmiendo. Los atacantes vestían  los mismos uniformes militares que los atacados. Años después Fidel Castro Ruz  criticó que los aviones de la Brigada de Asalto 2506 que combatió en Bahía de Cochinos y sus alrededores,  estaban pintados de manera similar que los aviones de la Fuerza Aérea Revolucionaria ....

LA MENTIRA DE FIDEL CASTRO EN LA HISTORIA ME ABSOLVERÁ SOBRE EL ¨TIGRE¨, QUE REALMENTE ERA ¨EL MULO´, QUE SUPUESTAMENTE LE SACÓ LOS OJOS A ABEL SANTAMARÍA EN EL MONCADA CUANDO REALMENTE NI ABEL TENÍA SACADOS LOS OJOS Y ¨EL MULO ¨ ERA REALMENTE UN INFELIZ INCAPAZ DE MATAR A NADIE. EL DUEÑO DE LA FUNERARIA ATESTIGUÓ EN UN PROGRAMA DE " A MANO LIMPIA " DE QUE NO HABÍA NINGÚN CADAVER SIN OJOS.

Fragmento tomado de http://www.latinamericanstudies.org


Entrevista del Dr. Antonio de la Cova a Jesús Yanez Pelletier; en  letras negritas o bold lo que habla o pregunta  el Dr.  Dr. Antonio de la Cova

Debajo de las matas. Otra cosa, aquí se habla también de que el oficial Morejón fue uno de los que implicaron también en la muerte de esta gente. ¿Este no era el teniente Pedro Morejón Valdés?

Pedro Morejón, sí.

¿Este es uno de los oficiales que implican en las muertes de los presos?

Sí, sí, sí, y él, si le hubieran dado chance, hubiera acabado allí también.

Por cierto, yo también hablé con “El Mulo” González.

¿”El Mulo” González? [risa]

Murió en el año 78 [Febrero 28, 1988].

Sí, ¿no? Bueno, pues, “El Mulo,” ¿cómo se llamaba él, Eladio?

Eulalio González Amador.

Eulalio. Eulalio González. Era un infeliz. ¿Tú sabes lo que me dijo él? Que él, el único gran dolor que tenía él era que le habían perforado, que estuvieron a punto de matar la hijita. Que uno de los disparos rompìó la cuna.

Y le mataron la cotorra. El le echó la culpa a Alfonso Silva.

Yo no sé a quien le echó la culpa, pero él me decía a mí, “Coño, Yánez, por poco me matan la chiquita.”

Yo tengo la tesis que González, para mí, por lo que me has dicho tu y me ha dicho muchaotra gente, González yo no creo que participó en matar a los presos.

No, no hombre, no, mentira.

Sí. Yo creo, aunque a él le echan la culpa en “La Historia Me Absolverá,” y lo apodan “El Tigre,” y toda esa cosa.

Sí, el que le sacó los ojos a Abel y que tenía las manos ensangrentadas. “El Mulo” González no tenía valor para eso.

Efectivamente, no tenía valor para eso.

Era un infeliz.

Sí, era un infeliz. Eso mismo es lo que me han dicho otras personas. Y claro, los grandes culpables ahí eran Lavastida, Rico Boué, toda esta gente, Policarpo Ochoa Ferrer, toda esta gente. Y entonces, claro, cogen a este infeliz, le echan a él todos los muertos, y esta gente se queda callada.

Se quedan callados, por supuesto.

Sí. Oyeme, él, que trabajo, él, yo se que él trabajaba en la prisión de Boniato que era donde tenía los gallos finos. ¿Qué es lo que él hacía allí?

Nada. El no trabajaba allí.

¿No trabajaba allí?

El iba a la prisión a cuidar sus gallos, él tenía gallos allí, que los cuidaba allí.

El iba allí nada más a cuidar sus gallos.

A cuidar sus gallos. El no trabajaba en la prisión.

El falleció en el año 88. Yo lo ví semanas antes de que muriera. Oye, y cobarde. Tu sabes que a mí me dijo el teniente Camps, que una vez lo vió a él en una bodega, y él decía, “No, porque yo en Cuba, yo a lo que me dedicaba era a trabajar en un central. Yo era campesino, esto y lo otro.” Y dice Camps que él fue y lo miró y le dijo, “Oigame, yo lo conozco a usted del central Moncada.” Y que se asustó. Se asustó porque no lo reconoció. Y después lo vió y le dió un abrazo.

Era un guajiro infeliz. Yo tengo la idea que era un guajiro infeliz. El era amigo de mi suegro.
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LA VERDADERA HISTORIA DE LA CAPTURA DE RAÚL CASTRO

Raúl Castro Ruz, Jesús Montané Oropesa y otros asaltantes al Cuartel Moncada detenidos 

Por el Dr. Antonio de la Cova
La Nueva Cuba
Agosto 6, 2006

La verdad es más cercana a la versión que estoy citando aquí de mi libro "The Moncada Attack: Birth of the Cuban Revolution" (El Ataque al Moncada: Nacimiento de la Revolución Cubana), que será publicado por la Prensa de la Universidad de South Carolina, el 30 de junio de 2007.

Después que el ataque al Moncada fue sofocado, se envió aviso de radiocomunicación rapidamente a los puestos militares en la provincia de Oriente. El teniente Vicente Camps Ruiz, de 42 años de edad, había sido asignado dos días antes a la guarnición de San Luis, 17 millas al norte de Santiago de Cuba, que contaba con 15 hombres. Él respondió a la alerta. situando un bloqueo en la carretera y vigilancia sobre las línea ferroviaria entre San Luis y el poblado de Dos Caminos. El lunes, temprano en la mañana, Raúl Castro, entonces con 21 años de edad, caminaba rumbo a San Luis, siguiendo las líneas del ferrocarril, habiendo dormido la noche antes en un cañaveral en El Cristo. Había comprado pan y agua en Dos Caminos antes de caer en la emboscada tendida por el sargento de la policía Emilio Bóveda González, el cabo Canet y el policía Victoriano Pellecier. Bóveda condujo al detenido al puesto de San Luis, porque no tenía identificación, mientras dejó a los otros dos policías en el puesto de vigilancia.

Cuando el teniente Campos interrogó a Raúl Castro, alrededor de las 8 de la mañana, éste dijo llamarse Ramón González, y ser hermano del lider del PAP (partido de Fulgencio Batista) en Marcané. Declaró que había asistido a los carnavales de Santiago e iba de regreso a su casa en Cueto, cerca de Marcané. Camps recuerda: "Raúl no tenía documentación y sólo traía 50 centavos en los bolsillos. Se me hizo sospechoso cuando no pudo explicar satisfactoriamente por qué no había comprado pasaje de ida y vuelta para los carnavales. Entonces él dijo que había ido a Santiago en un carro con dos amigos que nombró." Camps hizo desvestir al prisionero para ver si tenía alguna herida y examinar su hombro para ver si tenía marcas de haber disparado con un rifle. "No obstante su declaración de que era un campesino, yo noté que usaba canzoncillos atléticos, una ropa interior no usada por los campesinos por su similitud con la ropa interior femenina." El teniente recuerda que las manos de Raúl Castro temblaban cuando lo dejó en la celda mientras verificaba su identidad.

El teniente Camps llamó al jefe militar del puesto de Alto Cedro, quien le contestó que la persona que supuestamente había llevado a Raúl hasta Santiago, había vendido su carro un mes antes y que el otro alegado acompañante estaba convaleciendo de una fractura en una pierna. La descripción dada de Ramón González, no coincidía con la del detenido. Cuando el sospechoso fue confrontado con los hechos, enseguida confesó su participación en el asalto al Moncada y su verdadera identidad. La prueba de la parafina demostró que el detenido no había disparado ningún arma de fuego. Al día siguiente Camps y dos cabos escoltaron al prisionero hasta el cuartel de Palma Soriano, donde permaneció por tres días hasta que fue trasladado al vivac de la Cárcel Municipal de Santiago, un edificio colonial construído en 1845. Camps le dijo a Raúl: " mira, a tu hermano lo mataron," y le entregó un ejemplar del periódico gubernamental Ataja con una titular que decía "Muerto Fidel Castro." Camps dijo que el jóven exclamó: "Murió como él quería, fue un gran cabrón." A la pregunta de Camps de "¿Por qué dices eso?", Raúl le contestó: "porque nos traicionó. Dijo que nos íbamos a unir a algunos soldados del Moncada que iban a dar un golpe de estado. Yo no maté a nadie".

Al llegar a Santiago Raúl Castro declaró a los reporteros de Cadena Oriental de Radio y del Havana Post lo siguiente:

"Yo arribé a Santiago el sábado por la noche con el propósito de tomar parte en el asalto al Moncada. Me marché de La Habana, donde vivía en la calle Neptuno # 214, el viernes, invitado por mi hermano Fidel, quien no me explicó los planes hasta que arribamos a la granja Siboney. Allí nos dijo que íbamos a asaltar el Moncada y como íbamos a hacerlo, pero todo resultó diferente (ellos fueron engañados y les dijeron que los soldados y los oficiales estaban contra el gobierno y que los iban a apoyar). Mi hermano me aseguró que no iba a haber asesinatos, pero cuando llegamos al hospital civil, ocurrieron algunos. Yo entré al edificio del Palacio de Justicia, con cinco compañeros, para evitar que los soldados lo tomaran y desde allí dispararan contra los atacantes."

"En la granja Siboney nos entregaron uniformes del ejército y armas. No teníamos planes de que hacer en Cuba, yo era ortodoxo, y dije "era" porque el ortodoxismo no existe ya. Al fallar el plan me deshice del uniforme del ejército y bajé, por la colina detrás del Palacio de Justicia y abandoné la ciudad y me dirigí a Dos Caminos, cuando fui arrestado y llevado a San Luis y al Moncada, donde fui bien tratado en ambos lugares."

(Citado del artículo "Brother of Fidel Castro Admits Hospital Murders," Havana Post, July 31, 1953, página 1).
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Parte 2
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(Aquí   Mario Chánes de Armas, asaltante al Cuartel Moncada, cuenta como Fidel Castro Ruz se rinde  donde estaba escondido y que no estaba dormido)


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Fidel Castro, Armando Mestre,Juan Almeida  y otros asaltantes en el VIVAC de Santiago de Cuba; observen que no están esposados ni se les ve golpeados.

Wenceslao Cruz
Junio 17, 2016

Pedro Corzo entrevista al Padre Jorge Bez Chabebe sobre la  rendición y detención de Fidel Castro después del asalto al Cuartel Moncada,  el triunfo de larevolución y  los cubanos fusilados por Raúl Castro

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Más en:

El Dr. Antonio de la Cova y  participantes del asalto al cuartel Moncada  hablan con Maria Elvira Salazar, Julio 26, 2004. Hacer CLICK  encima de Watch on YouTube


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domingo, octubre 30, 2022

29 de octubre 2022. Video de Mario J. Pentón. Tres desaparecidos y cinco personas murieron tras el hundimiento de una lancha de Miami por el impacto de una lancha guardafronteras Castrista cerca del poblado de Bahía Honda

AmericaTeVeCanal41
31 de octubre,2022

EXCLUSIVA: Hablan desde Cuba sobrevivientes del hundimiento de lancha en Bahía Honda


AmericaTeVeCanal41
31 de octubre,2022

Desgarrador testimonio de padre que perdió a su hijo en la lancha que hundieron militares cubanos




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Mario J. Pentón

30 de octubre 2022

Actualización sobre el hundimiento de una lancha por el régimen cubano

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Bahia Honda despide a cubanos asesinados  en intento de salida ilegal


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Tomado de https://www.cibercuba.com

Mueren cuatro adultos y una menor tras hundimiento de una embarcación por parte de guardafronteras de Cuba

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La embarcación procedente de Miami intentaba sacar de la isla a más de 20 cubanos, según medios oficiales

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Redacción de CiberCuba

29/10/2022

Cinco personas, entre ellas una menor de edad, murieron tras el hundimiento de una embarcación proveniente de Miami por el impacto de una lancha guardafronteras cubana en el poblado de Bahía Honda, Artemisa ubicado en la costa norte occidental de Cuba. 

La embarcación transportaba 23 personas y se volcó tras el impacto de la lancha guardafrontera. Como resultado, murieron un hombre, tres mujeres y una niña.

La colisión se produjo al norte de Bahía Honda, Artemisa. La lancha procedente del sur de Florida "violó el mar territorial de Cuba en una operación de tráfico de personas", indicó la tarde de este sábado una nota informativa en la televisión cubana.

Las autoridades cubanas culparon a Estados Unidos por "la política hostil y cruel" y la vigencia de la Ley de Ajuste Cubano , que "estimula las salidas ilegales desde Cuba".

Solo en el mes de octubre, la Guardia Costera ha interceptado a más de 1000 cubanos intentando cruzar el estrecho de Florida, según datos oficiales.

La escasez de alimentos y medicinas, el incremento de la represión política, el encarecimiento de la vida y la falta de libertad para cambiar la realidad que viven, no le deja a los cubanos más alternativa que la migración.

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Canal Caribe

29/10/2022

Nota informativa del Ministerio del Interior en Cuba


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PERO ....

AmericaTeVeCanal41

2016

Víctimas mortales  en  el horrendo hundimientp del remolcador 13 de Marzo


Desgarrador testimonio de hombre que perdió 14 familiares en el remolcador 13 de Marzo,  el 13  de julio de 1994



"VOCES DE CUBA" - TESTIMONIOS DEL HUNDIMIENTO DEL REMOLCADOR 13 DE MARZO



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. Publicado en Baracutey Cubano en julio del 2009 -



6 de julio del 2007, Summit, New Jersey.


Entre las flagrantes atrocidades cometidas por el régimen castrista en su larga historia de abusos, se destacan dos incidentes –la Masacre del Río Canímar y la del Remolcador 13 de marzo, ambas ocurridas en el mes de julio. Estos sucesos no dejan duda sobre el profundo desprecio del liderazgo cubano por la vida humana y su cruel trasgresión al derecho de los ciudadanos cubanos a salir de su país.

El 6 de julio de 1980 tres jóvenes se apoderaron de una recién inaugurada embarcación de excursiones, el “XX Aniversario,” que navegaba a lo largo del pintoresco Rio Canímar, desembocando en la bahía de Matanzas. Los sorprendidos pasajeros gritaron de alegría cuando supieron que se dirigían a los Estados Unidos, pero el guardia de seguridad se resistió, disparándole a los jóvenes. Estos lo hirieron con pistolas llevadas a bordo, obtenidas en su servicio militar obligatorio. Preocupados por el estado del herido, lo enviaron a tierra junto a un pasajero que rehusaba partir.

Alertadas las autoridades, ordenaron una persecución. Lanchas de alta velocidad de la Marina cubana alcanzaron la nave y dispararon a mansalva contra los pasajeros. Al no poderla hundir, pronto apareció un avión de la Fuerza Aérea, que también abrió fuego sobre el “XX Aniversario.” Finalmente, un barco especializado en trabajos industriales pesados entró en escena, embistiendo la sólida nave hasta que se hundió. La mayoría de los heridos y que habían logrado escapar sanos hasta el momento se ahogó. Aunque el barco tenía capacidad para 100 pasajeros, sólo sobrevivieron diez personas. El número preciso de víctimas quedó en secreto, pero se cuentan al menos 56 conocidas, incluyendo niños de 3, 9, 11, y 17 años. No se les entregaron los cadáveres recuperados a sus familiares y se prohibió la realización de funerales comunitarios. El gobierno cubano declaró que había sido un accidente y amenazó a los sobrevivientes con prisión para exigir su silencio, manteniéndolos bajo vigilancia por años.

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Archivo Cuba have un llamado a los gobiernos mundiales, a las organizaciones internacionales, y a todas las personas de buena voluntad a que hagan al gobierno cubano responsible de sus crímenes y a que exijan que se respeten los derechos fundamentales de los cubanos a la vida, a la seguridad y a la libertad de salir de su país por voluntad propia.

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LA MASACRE DEL RÍO CANIMAR, PROVINCIA DE MATANZAS, CUBA

6 DE JULIO DE 1980

El Domingo 6 de Julio de 1980, establecido como el Día del Niño, un sinnúmero de personas mayores de edad, y algunos llevando a menores de edad, abordaron en el Centro de Recreo Caminar la embarcación adaptada para excursión "XX Aniversario".

El barco comenzó a navegar lentamente por las aguas y cuando llevaban un corto tiempo en la travesía, los hermanos y miembros del Servicio Militar Obligatorio: Sergio Águila Yanes de 19 años de edad, con el arma de fuego que portaba, y Silvio Águila de 18 años de edad, conminaron al capitán de la embarcación y a los dos tripulantes (custodios, y uno tenia un arma), que el "yate" pusiera rumbo a los EE.UU. En esta decisión de escapar de Cuba, también los acompañaba Roberto Calveiro de 15 años de edad. Otro joven que estaba en el plan a última hora decidió no participar en el escape. (Debido al hermetismo que siempre ha adoptado el régimen comunista cuando algo no le conviene, se desconoce si otros ocupantes excursionistas estaban en el plan).

Cuando el Capitán bajo esa premisa giró la nave, y puso proa hacía el norte, el custodio armado a un descuido de Sergio debido a la confusión que se había formado entre los excursionistas, sacó su pistola y Sergio le disparó hiriéndolo (versión: "un miliciano que participó en los hechos, comentó que el custodio se había lanzado al agua y llegó nadando a la orilla" otros ciudadanos afirmaron "que el custodio fue muerto por el disparo que le impacto en el pecho", y en las versiones también se exponen: "que el custodio fue herido y puesto en una lancha de pescadores que estaba cerca, o en un bote pequeño que llevaba remolcando el barco excursionista").


Pero bien, aunque es lamentable si el custodio fue herido y murió, lo trascendental de este caso del Río Canimar, es la masacre que perpetuó el régimen en su arrogancia criminal, y por supuesto, basado también que sus asesinatos a niños, mujeres, y ancianos eran impune, no tenían ninguna repercusión adversa en el ámbito internacional, aunque si en el plano nacional, pues continuaban manteniendo el terror implantado en la población.

Los hechos según Radio Martí.

De acuerdo a una investigación de Radio Martí que fue trasmitida en un programa de más de media hora el jueves 5 septiembre de 1985 y titulado "La Matanza del Río Canimar", y la cual fue basada en entrevistas a unas 20 personas residentes en Cuba, y de las cuales varias fueron pasadas en el programa sin decir sus nombres por razones obvias, reseñamos lo siguiente:

Que el 6 de julio de 1980 cuando los sucesos del llamado éxodo marítimo del Mariel, una embarcación de recreo llevando entre 70 y 100 pasajeros de paseo por el Río Canimar, fue tomada por unos tres o cuatro jóvenes militares armados que a punta de pistola amenazaron al capitán del barco para que pusiera rumbo a los Estados Unidos, y en ese momento un miembro de la Seguridad del Estado que iba en el barco sacó su pistola y fue muerto por los secuestradores.

Al entrar el barco turista en la Bahía de Matanzas, y los guardafronteras percatarse de lo que sucedía, mandaron una patrulla marítima, la cual le hizo varios disparos de advertencia, pero la nave no se detuvo. Pasado unos minutos otra lancha de los guardafronteras apareció en la escena y un avión, y como la embarcación turística seguía su curso norte, las patrullas del régimen comenzaron a dispararle directamente. Aunque la andanada de balas era intensa por parte de los guardafronteras, el XX Aniversario no se detenía, y fue en ese momento que se apareció una draga y envistió al barco turístico provocando su hundimiento, y por consiguiente la perdida de vidas de un indeterminado número de personas.

En las entrevistas realizadas por R. Martí, algunos dijeron que ese día habían mucha movilización de militares en Matanzas, y que las funerarias velaban a un inusual número de cadáveres. Este programa lo repitió varias veces Radio Martí dando más detalles de la masacre..

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Algunos de los masacrados: Sergio Águila Yanes; Mirta de Armas Naranjo; Onelia Quintana; Delio Gómez González; Marisol Martines Aragonés (menor); Osmany Rosales Valdés (menor); Juan Domínguez Alfonso; Vicente Fleitas Cabrera; Lilián González López (menor); Marisel San Juan Aragonés (menor); José San Juan;

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El 11 de septiembre de ese año 1985. el periodista Tomás Regalado que en ese tiempo trabajaba para el periódico en español del Miami Herald, saca un articulo titulado "Más para Radio Martí", de donde tomamos los siguientes párrafos:

(Tomás Regalado, hoy comisionado y aspirante a Alcalde de la ciudad de Miami )

...... para este propósito iniciar esta breve cronología, no en el litoral de Matanzas, sino en el teatro Atenas de la capital de la provincia. En horas de la mañana del 6 de julio de 1980, se iniciaba en el teatro Atenas la Asamblea de Renovación y Ratificación de Mandatos del Partido Comunista en la provincia de Matanzas; presidía la misma Julián Rizo Álvarez, entonces primer secretario del Partido en la provincia de Matanzas, y junto a él entre otros se encontraba el mayor Romelio Pérez León, jefe del Ministerio del Interior en la ciudad de Matanzas. Alguien se acerca a Julián Rizo y le dice algo, y éste airadamente toma el micrófono y grita: "Compañeros, queda suspendida esta actividad por motivos de una emergencia. Acto seguido, Rizo, Pérez León y mas de una veintena de funcionarios y ayudantes abordaron sus autos y se dirigieron a la ribera del río Canimar, casi en su desembocadura en la Bahía de Matanzas. Allí, en la posta de los guardafronteras, aun tirado sobre una pequeña chalupa, se encontraba el cadáver de un agente del Ministerio del Interior con un balazo en el pecho, y junto a el, sollozando, el capitán del barco de turismo del Canimar, quien contó lo que había ocurrido: Que minutos después de haber iniciado el viaje de turismo río arriba, cuatro personas, tres jóvenes reclutas del servicio militar y un sargento de tercera que habían logrado entrar como pasajeros en el barco ocultando cada uno una pistola Makarov y dos AKM-- habían asumido el control de la embarcación, un barco de ferro-cemento construido en los astilleros de Cárdenas y que había sido modificado, incluso mediante la colocación de asientos en el techo. El custodio extrajo un M-52 para hacer frente a los jóvenes, y estos le dieron muerte. Mas tarde le dieron permiso al capitán para que llevara el cadáver a la orilla en una pequeña chalupa que tenia el barco. Ya en esos momentos, el barco conducido por uno de los jóvenes, se dirigía hacia la bahía. Julián Rizo, dirigiéndose al mayor Pérez León, le grita: "De ahí no pueden irse", señalando hacia lo que se conoce como el bolso de la Bahía de Matanzas. En esos momentos una lancha que patrullaba el río San Juan llegó a toda maquina al lugar y minutos después una avioneta de fumigación agrícola hace dos pases sobre el barco, disparando contra la embarcación. La lancha patrullera hace también disparos y cae muerto uno de los jóvenes que habían asumido el control de la nave.

Llegan otras dos lanchas y hacen un cerco a la nave secuestrada que ya ha parado sus motores; los jóvenes ordenan que las mujeres y niños bajen a los camarotes. Rizo, histérico, repetía que no podían "salir de la bolsa de la bahía", y mirando una draga o arenera en el muelle, ordena que varios tiradores la aborden y "le partan para arriba al barco". Y así fue. La pesada draga golpea al barco, pero nada ocurre; el segundo golpe, sin embargo, fue fatal, el barco se parte en dos y se hunde en segundos; las lanchas patrulleras rescatan a ocho de los pasajeros y a los tres jóvenes, 11 sobrevivientes en total, se recogen unos 10 cadáveres; el resto quedo atrapado en los camarotes.
Al siguiente día, oculta en una pagina interior del periódico matancero Girón, se publica una nota de tres líneas donde se informa que se frustró un intento de salida ilegal del país; y nada mas.

Nota de CS: En el relato del capitán hay algunas incongruencias, como que los disparos hechos desde la avioneta o la lancha patrullera que llegaron primero a la escena, mataron a uno de los asaltantes.

Pero como expresamos con anterioridad, lo trascendental de este caso es la masacre que efectuó el régimen comunista contra niños y mujeres que eran en su mayoría los ocupantes del barco.

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Luego de estas trasmisiones de Radio Martí, y los artículos que aparecieron en los periódicos El Miami Herald, el San Francisco Chronicle, el Philadelphia Inquirer y otros medios de prensa en Estados Unidos, de Europa y Latinoamérica, fueron saliendo en forma esporádica más datos de la masacre del Canimar y que cubanos en el exilio daban a conocer.

Julián Rizo Álvarez quien era el secretario del Partido Comunista de Matanzas, y dio en la escena del crimen la orden del ametrallamiento (por supuesto previa confirmación con la jerarquía de la Habana), lo nombraron a los escasos cinco meses de los hechos, a la Secretaria del Partido Comunista a nivel nacional en el II Congreso del PCC (Diciembre 1980). Después en el III Congreso del PCC, por sus "meritos" dentro de la tiranía, a Rizo lo nombran miembro alterno en el Politburó, y en el IV Congreso del PCC continuó en el Politburó (octubre 1991).

Sobre el suicidio de Sergio Águila Yanes es más que cuestionable, pues en casos como este el régimen utilizando sus sofisticados medios para aplicar el terror psicológico, obliga a testigos declarar lo que desean aunque el testigo logre salir tiempo después al exilio; no obstante al transcurrir el tiempo, los años del testigo fuera de Cuba, puede que narre la verdad de lo ocurrido.. Un caso que refleja más o menos este terror psicológico, es el hecho ocurrido el 14 de julio 2003 en La Coloma, Pinar del Río, donde cuatro jóvenes procuraron apoderarse de una lancha para escapar de Cuba, y tres según las declaraciones a la prensa de Marquiel Montana de 17 años, sus compañeros se suicidaron. Ver en estas Historias individuales el video con voz y datos: Caso La Coloma.

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APORTES AL GENOCIDIO

Por Norberto Fuentes

El 6 de julio de 1980, el barco de río «XX Aniversario» salió del centro turístico Canímar Abajo, situado en las márgenes del río Canímar, en Matanzas, con más de 60 pasajeros. Sergio Aguila Yanes, de 19 años, sargento en el ejército cubano, reclutó a su hermano menor Silvio y a sus amigos Roberto y Humberto, y juntos habían planeado la fuga. Cuando el barco se alejó de los muelles, sacaron sus armas e intentaron tomar por sorpresa a los guardias. No pudieron y cuando uno de los guardias sacó la pistola, Sergio disparó primero y lo hirió. Pronto el barco estuvo bajo control de los muchachos, que ordenaron a su capitán que se desviara hacia hacia los Estados Unidos.

( El autor y Fidel Castro; foto posteada por el blogguista )

El informe del tiroteo no tardó en llegar a Julián Rizo Alvarez, primer secretario del Partido en Matanzas, que inmediatamente convirtió un restaurante local en puesto de mando con teléfonos directos a la oficina central del Partido y a Fidel Castro, que le dio órdenes explícitas de que no se podía permitir que el barco se escapara. Fidel Castro subrayó a Rizo Alvarez «que pase lo que pase». Rizo despachó enseguida varias lanchas torpederas para que detuvieran el «XX Aniversario». Los barcos de guerra, más pequeños y más rápidos, se acercaron al barco e insistieron en que pararan y regresaran a Cuba. Los muchachos decidieron no obedecer las demandas del gobierno y siguieron hacia el norte. Después de que le notificaron por radio que las torpederas no podrían detener al «XX Aniversario», Rizo tomó una decisión. «Las órdenes fueron no permitir que el barco saliera de Cuba, aunque eso significara hundirlo». Como si supieran lo que iba a ocurrir, algunos de los pasajeros levantaron a sus hijos rogando a los barcos del gobierno que no dispararan. Rizo dio la orden de disparar y comenzó la masacre de los hombres, mujeres y niños que estaban a bordo del «XX Aniversario».

A pesar de que había dos barcos completamente armados atacando al «XX Aniversario» y a sus pasajeros, Rizo despachó otro patrullero más fuertemente armado y a un avión que empezó a circular encima. Los pilotos del avión empezaron el ataque justo antes de que el barco de río saliera de las aguas cubanas. Después que el avión hizo dos pases mortales, el barco estaba aún milagrosamente a flote, aunque sólo capaz de navegar en círculo. Para entonces, casi la mitad de sus sesenta pasajeros estaban ya muertos o heridos. Cuando se dio cuenta de las repercusiones internacionales que habría si el «XX Aniversario» se escapaba, Rizo tomó el mando del enorme «23 de Mayo» y le ordenó que interceptara y hundiera el barco de río, mucho más pequeño. La tripulación del «23 de Mayo» llevaron a cabo las órdenes de hundir el barco, embistiéndolo por el medio. Buscando su seguridad, Sergio había llevado a todas las mujeres y niños a la bodega para que estuvieran fuera del alcance de las balas. Aunque el primer golpe no hizo mucho daño al barco, las mujeres y los niños, ahora atrapados abajo, empezaron a gritar histéricamente. Segundos más tarde, el «23 de Mayo» embistió por segunda vez al barco y casi lo partió en dos. Al empezar a llenarse de agua el «XX Aniversario», Sergio le dijo a Roberto, el amigo de dieciséis años: «Perdóname, Papito» y fue a la cabina. Entre los frenéticos gritos de las mujeres y los niños de la bodega, Sergio sacó la pistola y le gritó a Roberto: «Los comunistas no me cogerán vivo nunca». Dirigió la pistola a la sien y se mató.

Roberto Calveiro aún recuerda que las aguas se enrojecieron alrededor de los cuerpos de los hombres, mujeres y niños balaceados. También fue testigo del ahogamiento de los que sobrevivieron la matanza inicial pero que no pudieron soportar la fuerza del mar y se hundieron sin volver a salir más. El propio Calveiro saltó al agua y empezó a nadar, pero cuando los patrulleros lo vieron le empezaron a disparar. Más tarde, cuando fue recogido en el mar por el cabello y golpeado en un patrullero, los guardafronteras que le dispararon le confesaron: «Chico, no sé cómo pudiste sobrevivir con todas las balas que te disparé». Cuando llegaron al fin a la costa, los guardias le dijeron a Roberto que se echara a correr. Roberto se negó, sabiendo bien que le dispararían. Aunque había salvado la vida, le esperaban muchas otras experiencias al muchacho de 16 años en los próximos doce años, que pasó en una cárcel cubana.

El régimen rescató sólo 11 de los cadáveres de los casi cuatro docenas de hombres, mujeres y niños masacrados ese día. El gobierno no le dio ninguna explicación a las familias de los desaparecidos, solo que habían muerto en el mar durante el «secuestro» de un barco. El gobierno no permitió entierros comunes. Antes de permitir a los diez sobrevivientes que regresaran a casa, les ordenaron no hablar con nadie sobre el incidente y no reunirse en grupos en que hubiera más de dos de ellos presentes. Durante los próximos dos años, tuvieron agentes del gobierno estacionados para monitorear sus actividades, mientras intentaban sobornar a los familiares de las víctimas, así como a los sobrevivientes, dándoles televisores, refrigeradores y otros equipos usualmente reservados para altos funcionarios del gobierno. "

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Castillo o Torreón de Cojimar

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano sobre los casos de Cojimar y de Regla:


Los crímenes de Cojimar los conocí casi inmediatamente de primera mano por el relato que hizo Bárbara Manzini, y que fue transmitido por la emisora "La Voz del CID; años después, lo oí personalmente por boca de Bárbara Manzini,  quién presenció ese crimen. Esa fue la primera vez que "Las Avispas Negras" (determinadas fuerzas élites del régimen cubano) salieron públicamente a reprimir a la población cubana. Recuerdo que Raúl Castro Ruz explicó por televisión en esos días, que dado el ambiente de tensión en el país, muchachitos jóvenes del SMO se pusieron nerviosos cuando vieron la lancha y comenzaron a disparar. En la Isla sabemos que lo que estaba "de moda", y continúa estando, en los veranos cubanos son la salidas ilegales de personas pacíficas que lo que quieren, es irse de ese país. Loamis González Manzini hijo de Bárbara, de 16 años, fue uno de los asesinados. Su padre, entonces militar de la tiranía, no había permitido que Bárbara, se lo llevara para EE.UU. . Bárbara hizo que el padre vistiera el cadáver de su hijo asesinado.

Desde hace mucho, pero muchos años, en Cuba no se producen ataques de lanchas contra instalaciones militares del régimen y otros objetivos, como los que sucedieron en "Boca de Samá", Cayo Palo Quemado y Bolondrón en el que murieron y fueron heridos civiles. Los ataques e infiltración de las lanchas V-20 y otro tipos de embarcaciones que abundaron en la década de los sesentas, fueron disminuyendo hasta casi desaparecer en la primera mitad de los setentas producto del cambio de la estrategía de lucha contra el régimen cubano por parte del gobierno norteamericano ( como fue el desmantelamiento de la Estación CIA J.M. Waves, dada la prioridad que el gobierno de Lyndon Baines Johnson le dio a Vietnam sobre Cuba ) y la tesis de "La Lucha Por los Caminos del Mundo" llevada a cabo en esos años por las organizaciones cubanas más beligerantes contra el Gobierno Cubano. La Tesis Doctoral de José Luis Méndez, uno de los acádémicos del Centro de Estudios Históricos de la Seguridad del Estado, cuyo contenido fue básicamente expuesto en la Mesas Redondas por la Televisión Cubana, así lo demuestra numericamente.Es muy importante puntualizar que desde marzo-abril de 1959, el gobierno de Fidel Castro con sus invasiones a Panamá, Nicaragua, República Dominicana y Haití en el mismo año 1959, inició una desestabilización en el continente americano que se extendió rapidamente a otros continentes como Africa y Asia. Por otra parte, casi inmediatamente después del triunfo de 1959, Cuba pasó a ser un factor muy activo en la Guerra Fría . Hubo una relación simbiótica: Los soviéticos utilizaron al régimen de Fidel Castro como factor importante en parte de su estrategia de expansión del comunismo y Fidel Castro los usó a ellos en su estrategia personal motivada y dominada por su ego.

Los crímenes y las manifestaciones de protestas en la localidad de Regla, las oí por Radio Martí en boca de la madre del asesinado Luis Quevedo, y los hechos, narrados por Norberto Fuentes, coinciden con los expuestos por la desconsolada madre a la prensa independiente y a la prensa extranjera en esos trágicos días; también coinciden con lo que me comentó a los pocos días, una persona residente en Regla.

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Tomado de http://www.sigloxxi.org/
Justify Full
Por Norberto Fuentes

Aportes al gencidio


CASOS DE COJIMAR Y REGLA


CASO COJIMAR

El 1 de julio de 1993, un ciudadano americano y un residente cubano-americano recibieron disparos de las autoridades cubanas cuando intentaban recoger familiares y traerlos a los Estados Unidos. También mataron a tiros a tres cubanos cuando nadaban hacia el barco que esperaba. Rick Hoddinott y Hugo Portilla, que había escapado en una balsa en 1992, pensaba que no tenía otra opción sino regresar a buscar a su esposa, Lourdes, y a su hija de cuatro años, Monica. La embarcación, de 32 pies, fue vista fácilmente por los cubanos que esperaban en la costa. Hoddinott testificó más tarde que «lo próximo que vi fueron unas cuarenta personas que nadaban hacia el barco».

Entre los nadadores estaban el esposo y el hijo de Barbara Manzini. Barbara, una ciudadana americana que estaba de visita con sus familiares en Cuba, se quedó en tierra y vio desarrollarse los acontecimientos. El simple rescate de dos personas se haría caótico. No pasaría mucho tiempo antes de que atrajera la atención de los guardacostas cubanos estacionados a sólo tresciendas yardas. Hoddinott recuerda haber visto seis o siete guardias en la playa y luego a un barco del gobierno cubano. Los oficiales cubanos, que dijeron después que el barco encallado no estaba «cooperando con la demanda de detenerse», abrieron fuego de repente, aunque el esposo de Barbara Manzini, Rigoberto Hernández, gritaba desde el barco: «¡No disparen! ¡No disparen! El barco no se puede mover -está varado». Hoddinott fue alcanzado dos veces en la rodilla y una vez en el pie por las balas de los guardias que ahora disparaban desde la playa y desde el barco del gobierno. Varios cubanos que nadaban hacia el barco de rescate, indefensos y vulnerables, recibieron también disparos. Hoddinott recuerda haber escuchado los gritos de los niños y haber visto aguas ensangrentadas batir los blancos paneles del barco. Cuando terminaron las ráfagas del guardia, diez nadadores cubanos estaban seriamente heridos y tres de ellos, todos jóvenes, muertos.

( Playa de Cojímar )

El más joven de las tres víctimas era Loamis González Manzini, de 16 años. Su madre Barbara, cuyo padre murió en 1961 también cuando intentaba escapar de la isla, fue arrestada después por protestar por la muerte de su hijo. Fue encarcelada como una supuesta «organizadora» de la fuga. Los guardias dispararon también contra el esposo de Barbara durante el desastre.

Una segunda víctima, Mario Horta Jr., tenía sólo 19 años. Su padre, que vive en Miami, ha dicho: «Nunca pensé que perdería a mi hijo a manos del mismo régimen criminal que mató a mi padre. Mi padre fue ejecutado por el gobierno por 'actividades contrarrevolucionarias'. Sólo quería un poco de justicia y libertad, igual que mi hijo».

La tercera víctima, Alfredo Evelio Marin, murió a los 26 años. En ese momento su madre, sin sospechar nada, estaba visitando familiares en Miami.

El tiroteo fue tan intenso que despertó a todo Cojímar. Varias casas cercanas a la playa recibieron disparos. Cientos de personas se reunieron en la playa y observaron la masacre. Cuando llegó la policía, el pueblo ya estaba indignado con lo que había visto. «Algunos empezaron a tirarle piedras a los carros de la policía y a gritar consignas contra el gobierno, y otros tiraban botellas», testificó Barbara Manzini. El régimen de Castro respondió enviando tres camiones llenos de tropas del Ministerio del Interior especialmente entrenadas alrededor de medianoche.

Hoddinott describe lo que vio después que ayudó a una muchacha y a su madre en tierra: «Cuando llegué al fin a tierra, había cientos de manifestantes, quizás mil, que gritaban y me aplaudían como si yo fuera un héroe». Como Hoddinott estaba perdiendo mucha sangre, dos mujeres lo pusieron en un taxi y lo enviaron a un doctor, donde fue localizado después por las autoridades cubanas y trasladado a un hospital. Aunque en el hospital comía arroz y frijoles, pescado y carne diariamente, enseguida se dio cuenta de que otros pacientes no eran tratados igual: «Creo que estaban tratando de impresionarme, para que cuando regresara (a EU), parecieran buena gente», dijo Hoddinott.


CASO DE REGLA

En la noche del 13 de octubre de 1993, Luis Quevedo Remolina, de 23 años, y siete amigos, lanzaron su rudimentaria balsa al mar. A las 7:00 p.m., los ocho jóvenes se subieron a un camión y se dirigieron a la costa. En algún sitio de la carretera entre Bacuranao y Tarará, los guardias vieron el camión y le dispararon. Mientras el camión se detenía, los jóvenes saltaron y corrieron en todas direcciones. Los guardias capturaron enseguida a todos menos a uno, que siguió eludiéndolos hasta que fue atrapado entre ellos y el océano. Luis Quevedo Remolina, gritó «No disparen» y se rindió. Los guardias no dispararon. En cambio, comenzaron a golpear a Luis Quevedo repetidamente con la culata de los rifles. Cuando se cansaron de golpearlo, su víctima estaba cubierta de sangre y apenas agarrado a la vida. El resto también fue golpeado y luego llevado a Villa Marista. Luis Quevedo fue llevado a un hospital donde murió. Su familia, después de buscar frenéticamente en las estaciones de policía, hospitales y morgues, fue informada al fin de su muerte 15 horas después. El gobierno cubano le dijo primero a Esther Remolina que su hijo había muerto instantáneamente, al recibir un disparo cuando intentaba escapar. Cuando fue a vestirlo para el funeral, sin embargo, se desmayó: no había disparos, sino contusiones y huesos partidos.

En un conmovedor testimonio grabado por el activista pro derechos humanos Ladislao Velázquez (que fue arrestado poco después), la madre de Luis describió las condiciones del cuerpo de su hijo: «Le aplastaron los testículos. Le rompieron la mandíbula, le rompieron toda la boca. Lo golpearon con las ametralladoras en el estómago. Dijeron después que había muerto de un disparo pero cuando fuimos a vestirlo en la funeraria vimos que no tenía ninguna herida de bala. Lo despedazaron. Son asesinos. Son fascistas. Son criminales.»

La noticia se regó rápidamente por el pueblo natal de Luis Quevedo, Regla. Cuando se supieron los detalles, la intranquilidad pública se convirtió enseguida en indignación, aunque la prensa gubernamental ....ni si quiera informó la versión gubernamental del caso. Mientras tanto, no se le permitía a amigos y familiares de los siete jóvenes detenidos en Villa Marista que los visitaran. Uno de ellos, Luis Abel Rodríguez Aguilera, estaba herido de gravedad por haber sido golpeado repetidamente con la culata de una ametralladora en la cabeza. Para evitar que su madre viera las heridas, los guardias de seguridad le dijeron que su hijo no quería recibir visitas.

En la tarde del 15 de octubre, unos 300 dolientes caminaban detrás del carruaje que llevaba el cuerpo de Luis Quevedo. Muchos más se unieron espontáneamente al atravesar el pueblo el cortejo. De repente se encontraron que la policía había puesto barricadas en la calle principal para desviar a la creciente multitud. Gritos pidiendo justicia y el fin de la dictadura de Castro empezaron a llenar las calles de Regla. «Asesinos, comunistas», gritaba la multitud. Lo que había empezado como una solemne marcha fúnebre se había convertido en toda una protesta pública contra la represión.

El chofer del carro fúnebre se negó a pasar por la estación de policía. Los dolientes, sin embargo, estaban decididos a expresar su dolor. Eide Regosa Pérez rompió las ventanillas traseras del carro (por lo cual fue condenado a un año en prisión). Abrieron la puerta y sacaron el ataúd. Los dolientes corrieron, queriendo todos cargar la caja, y el ataúd fue levantado. La multitud lo colocó frente a la estación de policía. Los gritos de «Abajo Fidel! ¡Abajo la dictadura!» se hacían más fuertes mientras la policía amenazaba a los manifestantes: «Sigan, sigan, cuando esto se termine los vamos a golpear a todos». Más tarde cumplieron sus amenazas y muchos fueron heridos y llevados a clínicas.

En el cementerio, una multitud que esperaba se unió al cortejo fúnebre. Aunque la policía, que llegó alrededor del mediodía, trató de dispersar la multitud con amenazas y diciendo que no se permitiría ningún entierro ese día, la gente se negó a abandonar el lugar. A las 2:00 p.m. la policía llamó a las Brigadas de Respuesta Rápida y le dio instrucciones para que dispersaran por la fuerza a la multitud. Identificados con pañuelos amarrados en el brazo, empezaron a atacar a los manifestantes con palos y cadenas. Uno de los golpeados y arrestados fue Daniel Santana Quevedo, hermano del muerto.

Daniel, cuya herida en la cara necesitó después quince puntos, fue llevado al Departamento Técnico de Investigaciones. También llevaron a ese lugar a los hermanos Héctor y Eduardo Quevedo y a los hermanos Eduardo y Manuel Paz Quevedo, todos familiares del muerto. Aproximadamente unos 30 cubanos fueron arrestados en conexión con los acontecimientos de ese día.

El siguiente testimonio de la madre de Luis Quevedo REmolina, Esther, ilustra cómo la familia seguía siendo perseguida casi diez meses después del asesinato de su hijo. Esther habla de su encuentro con Jorge Rojas, periodista del gobierno, que intentó obligarla a decir que las acciones del gobierno estaban justificadas. Accedió a hablar porque Rojas le garantizó que la entrevista aparecería en la televisión cubana.

Ante las cámaras y micrófonos, Rojas me preguntó qué pensaba de la muerte de mi hijo. Le respondí que no era lo que yo pensaba, sino que lo que había ocurrido realmente, era que mi hijo había sido asesinado. Le expliqué cómo abrí el ataúd, revisé a mi hijo, le saqué el algodón de la boca y vi sus dientes rotos, sus pómulos rotos. Lo vi brutalmente golpeado. Entonces el periodista dijo que Luis había muerte de una herida de bala. ¿Qué bala? Yo no vi ninguna bala, y aunque eso fuera cierto, es un asesinato, porque las balas no caen del cielo. Yo vi los golpes y deformaciones que tenía mi hijo.

Entonces, Rojas dijo que si yo no cooperaba, mi otro hijo, Daniel Santana Quevedo, que ahora está encarcelado en el Combinado del Este, sería condenado a más años de prisión. Y que si yo decía otra cosa, Daniel recibiría una sentencia menor. Yo respondí que no importaba si la sentencia era de seis meses o de por vida, era injusta porque Daniel era culpable sólo de protestar por la muerte de suhermano. Nunca pasaron mi testimonio por televisión. Esa no era la verdad tras la cual estaban». Daniel, el hermano de Luis Quevedo, fue sometido a abusos físicos por lo menos en tres ocasiones. Durante la manifestación, agentes de Seguridad del Estados vestidos de civil lo golpearon hasta dejarlo inconciente con bolas de hierro metidas en el puño. Mientras era arrestado por «desafío», la policía cubana golpeó a Daniel de nuevo, pero esta vez en su propio hogar, en presencia de sus hijos, entre ellos su hija de siete años. Fue entonces trasladado al Combinado del Este, donde los guardias intentaron obligarlo a gritar «Viva Fidel». Cuando se negó, Daniel fue golpeado brutalmente hasta que perdió el conocimiento. La represión está lejos de haber terminado: los Quevedo están bajo vigilancia constante, los activistas que han luchado por informar al mundo lo que ocurrió esa noche de octubre en que fue asesinado el joven Luis han sido silenciados sistemáticamente por la policía política de Cuba.

Aquí en Cuba, se violan los derechos humanos. Yo misma estoy pasando algo inenarrable. Soy una muerta en vida. Asesinaron a mi hijo, un pelotón de fusilamiento asesinó a mi hermano en 1974, y tienen en prisión a mi hijo Daniel por protestar por el asesinato de su hermano. Quiero que el mundo entero escuche mi ruego. Quiero justicia para mi hijo Daniel que está encarcelado injustamente. Quiero que todo el mundo sepa que donde quiera que vaya, seguiré diciendo que ellos asesinaron a mi Luis. Y pido justicia, no sólo para mi hijo Daniel, sino para todos los jóvenes de Cuba.
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BARLOVENTO: The Massacre of Cuban-Chinese


by Agustín Blázquez and Jaums Sutton

Barlovento is a marina development that flourished before 1959 near Jaimanita Beach northwest of Havana.

When Castro was in need of U.S. dollars to prop-up his regime he converted that area into “Hemingway Marina” which became popular among rich and famous foreigners, including yachting Americans, all of whom find dubious amusements and business deals while spending the coveted U.S. dollars, to this day, oblivious that the blood of innocent civilians taint the waters.

This is the area where U.S. fugitive Robert Vesco lived in luxury on his stolen U.S. dollars until he fell out of favor with Castro (perhaps because he ran out of dollars). He was put in jail under the pretext of some shady pharmaceutical deals with a visiting relative of the late president Richard Nixon who worked for one the powerful pharmaceutical companies in the U.S.

But today, Armando Lago, a Ph. D. in Economics from Harvard University, continues working on his book “CUBA: The Human Cost of Social Revolutions. The Black Book of Cuban Communism,” documenting the deaths caused by Castro’s regime from 1959 to the present. According to Dr. Lago’s ongoing research, the total currently ranges between 90,827 and 102,722 deaths (much higher than the 3,000 attributed to Chile’s Augusto Pinochet).

Every one of the deaths Castro has caused deserves to be documented and presented to the world for its review. But, unfortunately, very few are known to the American public because of the bias and censorship of the U.S. media and academia.

One of the individual incidents has been known only to the Cuban exile community and due to the lack of documentation seemed to be at risk of becoming mere folklore. Dr. Alberto Fibla in his 1996 book in Spanish “Barbarie” (Barbarism) describes this incident on page 36 for the first time. Dr. Fibla, was in prison in Cuba from 1962 to 1988 for opposing Castro’s tyranny.

But, in the course of his exhaustive research, Dr. Lago finally uncovered the documentation of that incident. It was thanks to former political prisoner Ela Castro. When about to be released from prison a fellow inmate gave her a copy of the court sentencing documents of the survivors for her to smuggle out. Ela Castro was then able to smuggle the document out of Cuba when she came to exile in the U.S.

As Dr. Lago worked on a chapter of his book that deals with the crimes perpetrated by Castro’s regime against unarmed civilians who attempt to escape Cuba in boats or makeshift rafts, he decided that now that the credentials are available the story should be told immediately, rather than wait for the release of his book. So he shared the details of the story with me, complete with the names of the victims.

So now, for the first time, the complete story.


On January 15, 1962, the Cuban Coast Guard, following Castro’s standing orders, massacred a group of 29 civilians whose terrible crime, so damaging to Castro’s revolution, was wanting to leave Cuba for the U.S. Among them were eight Cuban-Chinese from the town of Bauta and the neighborhood of Marianao, near that rich-man’s-paradise renamed “Hemingway Marina.”

On that winter night, the group went aboard the 31-foot rented boat “Pretexto” (Pretext) anchored at the marina.

But Castro’s Gestapo-type State Security (SS) was already very well prepared and because of its pervasive web of informants, knew of their plans well in advance and had time to organize a dramatic ambush, rather than peacefully apprehending the participants. Castro’s rule-by-fear depends on bloody spectacles as a deterrent lesson to repress others.

As the boat began to head out of the marina in Channel No. 1, the main deep-water channel, it was abruptly halted by a heavy steel chain that had been strung across the channel.

The refugees looked ahead and saw a Cuban Navy vessel anchored at the entrance of the channel that opened fire on them with 30-caliber machine guns. And from one side, more machine gun fire began, completing a multisided attack.

Since the “Pretexto” was unarmed, it was unable to defend itself.

The result of this cowardly and unjustified attack against 29 unarmed civilians was five dead, including three Cuban-Chinese.

According to the court documents Dr. Lago received, the 24 survivors of this crime were sentenced to 20 years in prison in the Judicial Docket (Causa) No. 60 of 1962 by the Revolutionary Tribunal of La Cabana Fortress. This episode came to be known in the Cuban-exile community as “The Chinese Massacre at Barlovento.”

The names of the five assassinated by Castro’s forces can now be given; they are: Amalia-Cora Corzo, Fernando Gil Garcia, both from the Marianao neighborhood and Cuban-Chinese Lee Suey Chuy, Guan Xi Lui and Yak Yim Pan, all from the town of Bauta.

In addition to Dr. Fibla’s book mention, the second source for Dr. Lago’s report is the Revolutionary Tribunal of the Revolutionary District of Havana; the Judge was Vicente Alvarez Crespo in Judicial Docket (Causa) No. 60 of 1962, July 4, 1962, pp 1-2.

This case at Barlovento Marina – now the bloody waters of the “Hemingway Marina” - was not the first or the last incident in the sad history. There are many more cases. Among the most infamous cases are at the Canimar River in the province of Matanzas on July 6, 1980 where 11 unarmed civilians died and the July 13, 1994 sinking of the "13 of March” tugboat outside the waters of the Bay of Havana in which 41 unharmed civilians (men and women) lost their lives along with 12 innocent children.

Dr. Lago, in his incoming book, will document these and other cases. Hopefully this book will not be ignored by the U.S. media and academia as they did with “THE BLACK BOOK OF COMMUNISM: Crimes Terror Repression” published in French in 1997 and translated to English by Harvard University Press (October, 1999). But it seems that while the Nazi crimes are still publicized to this day, the crimes of the communists are being systematically ignored.

It is very revealing indeed of the U.S. media and academia, but what can the purpose of their avoidance of the truth of Communism be? After Castro falls and Cuba hopefully becomes a free and democratic country, many of those guilty in this cover-up will have to answer.

The right to leave and return to any country is guaranteed by the United Nations Declaration of Human Rights. And Cuba is a signatory of this document. But, as usual, Castro’s signature means nothing since his regime has been systematically violating this right and so many others since 1959.



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