lunes, julio 14, 2025

RECORDANDO DOS MASACRES CASTRISTAS Y LOS FUSILADOS DE LA CAUSA 1/ 89 O CAUSA OCHOA / LA GUARDIa

DE LOS ARCHIVOS DEL BLOG BARACUTEY CUBANO: 


 Víctimas mortales de la masacre del remolcador ¨13 de Marzo¨



 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

El remolcador ¨13 de Marzo¨ había recibido recientemente una reparación capital  y  el piloto de  dicha embarcación  en ese trágico suceso  era Fidencio Ramel Prieto, militante del Partido Comunista de Cuba, de 51 años, estatura media, jefe de operaciones del Puerto de La Habana y autoridad suficiente para moverse con absoluta libertad por todas las instalaciones de la bahía de La Habana, el cual tenía total conocimiento del excelente estado técnico de dicha embarcación en la cual él y las demás personas escaparían de la dictadura Castrista. PESE A LAS 37 VÍCTIMAS MORTALES ESTE HECHO NUNCA SE LLEVÓ A JUICIO ni los cuerpos de las víctimas mortales que fueron rescatados del mar fueron entregados a sus familiares ..

Discúlpenme por haber cometido en el título de este post  el error gramatical de utilizar la palabra ¨del¨ en lugar de la palabra ¨sobre¨, aunque quizás los ¨combatientes¨ de las patrulleras Griffin de las fuerzas guardafronteras de Cuba filmaron algo. Esas patrulleras estuvieron todo el tiempo viendo la masacre sin hacer nada salvo cuando un barco mercante griego o chipriota apareció relativamente cerca de las aguas donde se estaba efectuando la danza macabra de los otros remolcadores navegando en círculos para que las olas ahogaran a las personas que estaban vivas en la superficie tratando de salvarse...


 Fidencio Ramel Prieto Hernández
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Víctimas del Barco Remolcador "13 de marzo" vs. Cuba, Caso 11.436, Informe No. 47/96, Inter-Am. C.H.R., OEA/Ser.L/V/II.95 Doc. 7 rev. en 127 (1997). 81.

(Fragmento)

En el caso sub-lite todos los testigos coinciden en manifestar que al salir del puerto de La Habana --en el Remolcador 13 de Marzo-- en la madrugada del 13 de julio de 1994, fueron perseguidos y atacados por cuatro barcos de bandera cubana. Según los sobrevivientes, dichas embarcaciones, equipadas con tanques, les lanzaron agua a presión a todas las personas que se encontraban en la cubierta, siendo además, embestidos a babor y estribor. Dichas embestidas causaron el hundimiento del barco remolcador "13 de Marzo", con un saldo de 41 personas muertas.

82. Las pruebas demuestran claramente que el hundimiento del barco remolcador "13 de Marzo" no fue un accidente sino un hecho premeditado e intencional. En efecto, Jorge Hernández, sobreviviente de los hechos ocurridos el 13 de julio de 1994, manifiesta que "Al salir del morro el barco Nº 2 los embiste" y en "mar adentro comienzan a ser embestidos por los barcos Nº 2, 3 y 5". Que "el remolcador donde ellos se encontraban recibió golpes a babor y estribor" y "que los atacaban con chorros de agua". "Después de la última embestida, se hunde la embarcación debido a que había destrozado la popa". Finalmente, "los remolcadores no los auxilian" sino que, "les decían que fueran nadando hacia los guardacostas". Por su parte, Arquímedes Lebrigio manifiesta que "cuando zarpó la barca, él se encontraba en la zona baja del mismo y pudo constatar que no hacía agua por ninguna parte" y "cuando subió a cubierta observó que eran embestidos por la proa y popa". María Victoria García Suarez señala que "en eso vemos que vienen dos remolcadores de bombero atrás de nosotros", "se pegan a los lados y entonces empiezan a tirarnos agua". "Entonces seguimos y les decíamos que no nos hicieran daño, que llevábamos niños allí y les enseñamos los niños y ellos seguían tirando agua". "Después vimos dos más [barcos] como a siete millas y se pusieron uno por cada lado: uno al frente, otro por detrás y uno de cada lado" y "entonces, los cuatro empezaron a tirarnos agua y uno de los buques agarró a chocarnos...". Finalmente manifiesta la testigo que "estaban los cuatro remolcadores --los que nos estaban hundiendo-- y nosotros les dijimos que nos salvaran, que nos subieran, que habían niños, y lo que hacían era reírse...".

83. Por último, Jeanette Hernández Gutierrez manifiesta que "Cuando nosotros vamos saliendo de la Bahía vemos dos remolcadores apagados, en la boca de la Bahía. Ellos nos dejaron salir, pero después empiezan los chorros de las mangueras de agua, eran constantes, los chorros no nos los quitaban sabiendo que iban niños". "Cuando estábamos a siete millas, nosotros vemos que ellos aceleran y se nos ponen al lado" y "empiezan a darnos bandazos", "nosotros levantamos los niños y ellos los ven y empezamos a gritarles que por favor...no hagan eso y ellos no hacen caso...". "Ellos en ningún momento nos dijeron con el altavoz que paráramos ni nada". Jeanette continúa señalando que "se nos pone un remolcador por detrás, el más grande (...) se nos sube en popa y nos parte la mitad del barco...". "Cuando sucede esto...el barco queda a la deriva porque el patrón, que se llamaba Fidencio Ramel, lo tumban con los chorros de presión de agua, lo tumban al mar". "Ellos nos hundieron de la siguiente forma: el remolcador que nos parte la popa se pone por delante y se sube en proa y la parte". Y finalmente manifestó que "estos remolcadores se echan para atrás, desaparecen de allí por unos metros, pero no nos tiran ni salvavidas --nada-- no nos brindan ningún tipo de ayuda".

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Masacre del Remolcador 13 de Marzo



Desgarrador testimonio de hombre que perdió 14 familiares en el remolcador 13 de Marzo



"VOCES DE CUBA" PROGRAMA 8 - HUNDIMIENTO DEL REMOLCADOR 13 DE MARZO

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Tomado de https://www.cubanet.org/


Las muertes del 13 de julio

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Los gobernantes de la isla aspiran a que las nuevas generaciones de cubanos olviden el fusilamiento del general Ochoa y el hundimiento del remolcador 13 de marzo
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Por Orlando Freire Santana
13 de julio, 2019

LA HABANA, Cuba. – Este 13 de julio arribamos a los aniversarios cerrados de dos hechos sobre los cuales la historiografía castrista, autoproclamada defensora de la memoria histórica de la nación, ha preferido guardar silencio.

En 1989, hace ahora 30 años, fueron fusilados cuatro militares acusados de estar vinculados con el narcotráfico internacional y de realizar otras actividades ilícitas: el general Arnaldo Ochoa, el coronel Antonio de la Guardia, el mayor Amado Padrón y el capitán Jorge Martínez.

Una amplia cobertura mediática, con destaque para la televisión y la radio nacionales, siguió todo el proceso judicial de los inculpados. Un proceso en el que sobresalió -y hasta asombró a muchos- el encausamiento del general Ochoa, un hombre que pocos años antes había 
recibido el título de Héroe de la República de Cuba debido a sus exitosas misiones en África, además de la confianza que la cúpula del poder siempre había depositado en él.

(Las 37 víctimas mortales de la masacre Castrista  mediante el hundimiento del remolcador ¨13 de Marzo¨  el 13 de julio de 1994)

Parecido a lo sucedido en la Unión Soviética en los años 30, cuando José Stalin se deshizo de varios de sus cercanos colaboradores, lo primero era ensuciar la imagen del héroe de antaño para que la opinión pública se convenciera de sus “crímenes” contra el pueblo o la Revolución. En ese contexto, un selecto grupo de generales se reunió para degradar a Ochoa. Una ocasión en la que se pudo apreciar la envidia que muchos de sus antiguos camaradas sentían hacia él, entre ellos Senén Casas Regueiro, el primero en sugerir la pena de muerte para el brillante jefe militar.

A la postre, el cubano de a pie quedó con la duda de si realmente los acusados habían cometido las infracciones que se les imputaban, o si se trató de una hábil jugada de las autoridades, porque los gobernantes, como decimos en buen cubano, “lograron matar dos pájaros de un tiro”. Por una parte se ofreció la imagen de un gobierno que nada tenía que ver con el narcotráfico, el cual había sido obra de algunos militares aislados. Y por otro lado, la aparatosa cobertura mediática de este proceso judicial pretendió desviar la atención del público cubano acerca de lo que estaba ocurriendo en Europa oriental, donde, por esos días, el denominado “socialismo real” se caía a pedazos. Apenas cuatro meses después de estos fusilamientos se derrumbaba el Muro de Berlín, ignominioso símbolo 
de un sistema político como el que padecían los cubanos.

(Foto donde aparecen tres de los fusilados en la Causa 1/89; de izquierda a derecha: Mayor Amado Padrón Trujillo. Coronel Antonio ¨Tony¨de la Guardia Font, le sigue una persona que no fue fusilada y el fusilado Capitán (de la reserva) Jorge Martínez)

Quiso el azar que otro 13 de julio, cinco años más tarde, sobrevinieran otras muertes, esta vez más horrendas e injustificables. Alrededor de cuarenta personas, entre ellas varios niños, resultaron ahogados muy cerca de las costas cubanas cuando embarcaciones gubernamentales hundieron  el Remolcador 13 de Marzo, en el que esas personas intentaban huir de la terrible crisis económica que afrontaba el país.

En más de una ocasión la maquinaria del poder ha pretendido desmarcarse de semejante crimen y presentarlo solo como una acción de los que conducían las embarcaciones oficialistas. Sin embargo, la crueldad del castrismo ha quedado confirmada cuando no permiten que los familiares de las 
víctimas depositen flores en las aguas del litoral habanero cada 13 de julio.

(General de División Arnaldo Ochoa Sánchez, fusilado en la Causa 1/89)

Los gobernantes aspiran a que las nuevas generaciones de cubanos, esas que no vivieron aquellas jornadas, nunca sepan de tales asesinatos. Por eso, por ejemplo, no mencionan que la Ley Helms-Burton -y tanto que hablan de ella- fue la respuesta a la masacre cometida por la aviación cubana de cuatro jóvenes de la organización Hermanos al Rescate.

Pero, más tarde o más temprano, la verdad se abrirá paso. Entonces los libros de Historia con los que estudien los niños y jóvenes de nuestro país se referirán a todas esas muertes. 

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 Manuel de Beunza rompió  el silencio  hace unos años y habló de las conexiones de Fidel y Raúl Castro con el narcotráfico (a partir del minuto 29). Manuel de Beunza falleció en el año 2013


 
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Tony de la Guardia

Por Nicolás Águila
8 de mayo de 2016
El coronel Antonio de la Guardia cultivaba orquídeas. Se enternecía con la música clásica. Se extasiaba con las puestas de sol vistas desde el monte Barreto. Era lo que se dice un ser sensible. Digo, a menos que solo fuera un snob (como me sospecho) al estilo de Efigenio Ameijeiras cuando le dio por ser escritor y posar como intelectual del bayuseo verdeolivo

El gemelo de Patricio tendía su corazoncito, pero nunca dejó de ser un típico Miramar playboy, en la cuerda frívola de su cúmbila Norberto Fuentes. Su hobby era la pintura primitivista. Se había aficionado a la estética naif durante su estancia en los islotes del lago Solentiname, ese nido de guerrilleros donde el cura-poeta Ernesto Cardenal oficiaba de brujo cultural del sandinismo. Hasta que, ya en el poder, la primera dama le dio una patada, lo quitó de ministro de Cultura para ponerse ella y le confiscó los terrenos de su propiedad en una de las islas a fin de construir un hotel para los suyos. Fue entonces que el exministro, exsacerdote y ¿expoeta? comprendió que la poesía exteriorista no era compatible con eso que los cursis llaman 'la mística sandinista'. En fin, que le pisaron el callo y abrió los ojos como un gato escaldado. Pero esa es otra historia para una próxima ocasión. Así que volvamos al jimagua de las tropas especiales del Minint.

El mellizo que no sobrevivió exhibía, a pesar de su diletantismo, un largo currículum de hombre de acción y tipo duro. Cuentan que fue el primero en llegar a Managua y entrar en el palacio de gobierno al frente de los sandinistas (que en realidad eran mercenarios cubanos); aseguran también que le encomendaron la misión de dinamitar la sede de la ONU en Nueva York cuando la Crisis de los Misiles, caso de que Cuba hubiera sido atacada; y que, además de pasearse en Miami como Antonio por su casa, fue quien planeó y coordinó el asesinato de Aldo Vera en Puerto Rico.

Claro que yo no puedo dar fe de ninguna de esas historias que se contaban como parte de la leyenda construida en torno al personaje, aunque tampoco las pongo en duda. De la Guardia era un hitman, un sicario o un asesino profesional, como se prefiera decir. Era un tipo audaz y temerario. O eso se creía hasta que el capo di tutti capi decidió sacrificarlo como un peón prescindible bajo la ridícula acusación de narcotráfico. El Rambo del castrismo se derrumbó entre lágrimas y suspiros como una magdalena, fustigado por el fiscal Juan Escalona, el implacable Vishinski castrista que, según reportan, hoy por hoy languidece en el plan piyama.

De nada valió la petición de clemencia del papa o la intercesión de García Márquez (que en su casa de protocolo de El Laguito tenía colgado un cuadro naif del coronel caído en desgracia). Ni tampoco surtió efecto la seria advertencia del presidente nigeriano de que matar a un ibeyi o jimagua, según la mitología yoruba, traía veinte años de desgracia y salación.

Fidel Castro condenó a 30 años de cárcel al otro de los gemelos, el general Patricio de la Guardia, pero mandó al paredón a Tony sin la menor compasión hacia quien era considerado como un hijo político suyo. Como decía un viejo amigo al que le gustaba modificar las citas célebres: el monstruo de Birán se jama hasta a sus propios chamas.
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TESTIMONIO DEL EX CORONEL FILIBERTO CASTIÑEIRAS SOBRE LA DETENCIÓN DE ANTONIO Y PATRICIO DE LA GUARDIA FONT 


Por Filiberto Castiñeiras
Ex coronel del Ministerio del Interior de Cuba
Publicado en La Tercera
Fuente: Llamado 32 - Secretos Cuba

Quien fuera el ayudante del segundo hombre del Ministerio del Interior cubano a fines de los años 80, cuenta por primera vez detalles del día en que fueron detenidos los gemelos Antonio y Patricio de la Guardia, oficialmente, por un caso de narcotráfico, hace ya 20 años. La Causa Número 1, como fue conocido ese proceso, terminó con cuatro altos oficiales en el paredón, el 13 de julio de 1989, entre ellos el general Arnaldo Ochoa y el coronel Antonio de la Guardia, algunos de ellos acusados de estar involucrados en negociaciones con el jefe del cartel de Medellín, Pablo Escobar. Sin embargo, no hay una sola versión para explicar estos hechos. Algunas de esas sostienen que la cúpula del gobierno cubano había autorizado esas tratativas con el capo, y que las ejecuciones fueron una forma de salvar la cara cuando esas operaciones fueron descubiertas por EE.UU. Otros sostienen que se trató de una purga interna, en los años en que sonaba muy fuerte la música de la Perestroika.

Como de costumbre, yo había hecho un receso en el trabajo para hacer un poco de ejercicios, bañarme y comer algo. Eran las 7 de la noche cuando recibí una llamada del oficial de guardia para que regresara de inmediato a las oficinas del Ministerio del Interior (MININT), en la Plaza de la Revolución. Era el 12 de junio de 1989. El general José Abrantes, ministro del Interior se encontraba en México cumpliendo una encomienda de Fidel. El general Pascual Marínez Gil, a cargo en ese momento del MININT, y del cual yo era su ayudante, ya estaba en su oficina. Dijo: “Llama al general Orlandito”, el ayudante de Abrantes. De inmediato lo localizo y, en cuanto entra al despacho, Pascual nos dice: “Acabo de regresar del MINFAR”. En el despacho de Raúl Castro se había creado, dirigido por Fidel, un puesto de mando en sesión permanente para analizar y tomar decisiones sobre la situación que se ha venido presentando con informaciones salidas a la luz sobre narcotráfico y las acciones que preveían tomar el gobierno norteamericano.

“Se va a coger presos a Tony y Patricio”, nos dijo con voz lacónica y la adrenalina a flor de piel. Orlandito y yo nos miramos con estupor. Al devolverle la mirada, Pascual continuó: “Ya se localizo a Tony que estaba en su casa y se le dijo que viniera para esta oficina. Los compañeros de Villa Marista (el órgano de investigaciones de la Seguridad del Estado) que van a realizar la detención también están en camino hacia aquí”. Según el chequeo de vigilancia que se le había puesto a Patricio, este se encontraba en casa del teniente coronel Michael Montañés, Maico, ambos con sus esposas. Celebraban con una comida lo que al día siguiente sería el cumpleaños de Patricio. Y el de Tony.

El problema estaba en que no había como decirle a Patricio que viniera a la oficina de Pascual, pues el teléfono de la casa de Maico se hallaba roto. Nadie más debía saber de esta detención. Ni siquiera el resto del alto mando del MININT conocía lo que se estaba manejando en esos momentos. “Felo, ve a buscarlo tú”, me dijo el general. “Ve con mi chofer y dile a Patricio que venga, que quiero hablar con él”.

Momentos después llegaba Tony, y el oficial de guardia lo anunciaba: “Aquí esta el coronel Tony de la Guardia”. “Que pase”, fue la respuesta. Me dirigí a abrir la puesta del despacho y aproveché para salir. Me encontré de frente, caminando hacia mí, a Tony de la Guardia. Su cara traía la expresión de la angustia y la incertidumbre que por días venía arrastrando. “Dime Charles”, le dije, como siempre lo saludaba. “¿El tigre está?”, me preguntó, refiriéndose al general Pascual. “Sí, en el despacho”. Salí al pasillo sin darme cuenta que sería la última vez que vería a Tony. Sé que lo bajaron hasta el sótano en el ascensor que utiliza el ministro y el alto mando del MININT hasta el sótano, donde están los parqueos de estos dirigentes.

Durante el trayecto hasta la casa de Maico, llevaba mi cabeza cargada. Habían detenido a Tony y ahora yo iba a llevar por el mismo camino a quien había sido mi hermano por 20 años. De quien había aprendido muchísimo en el arte militar, en la preparación física y había, además, corrido innumerables riesgos durante las operaciones de Tropas Especiales.

Llegue a la casa de Maico y abrió la puerta su esposa. “Buenas noches, ¿Patricio está por aquí?”, dije. Ya venía caminando hacia la entrada el inconfundible Maico, un gordito, rubio, siempre risueño, bueno y servicial. Increíblemente ágil, intrépido y corajudo. Especialista excepcional de buceo. Maico, nacido en Jacksonville, Estados Unidos, podía correr cualquier riesgo con la misma sonrisa que te contaba un chiste. Sólo tenías que darle la misión, y la creatividad y la audacia iban por él.

“Adelante, coronel”, me saludó Maico. Patricio que me había visto desde la terraza donde estaba. Se había incorporado y venía hacia mí con sus jeans azules y una camisa de cuadros, con las mangas recogidas.

“Patri, necesito que vengas conmigo. Pascual quiere hablar contigo”. “Ah, está bien”, dijo Patricio. Se viró hacia su esposa, María Isabel, que venía acercándose a nosotros, y le dijo: “Voy con Felo a ver a Pascual, que quiere verme”. Salimos y tomamos el auto que, con el chofer del general, nos esperaba. Los nueve kilómetros que separaban la casa de Maico de la sede del Ministerio del Interior me parecieron interminables. Nunca he recordado de qué bobería hablamos en el trayecto. Patricio llevaba retratadas en su cara, como Tony, la incertidumbre y esa sensación que te aprieta el estómago presintiendo que algo va a pasar. Quizás Patricio haya percibido algo similar en la mía.

Eran casi las 10 de la noche cuando subimos por el mismo ascensor en el que, una hora antes, habían bajado a su hermano gemelo. Entramos a mi oficina y avisé al general: “Aquí esta Patricio”. “Dile que pase”, fue la respuesta. Patricio y yo nos miramos. Le indiqué la puerta sin pronunciar palabra. No quise entrar al despacho. No tenía tampoco idea de lo que vendría después. Esperé en la oficina del oficial de guardia. “Dile a Felo que venga”, se escuchó al rato por el intercomunicador. Cuando abrí la puerta del despacho, ya Patricio no estaba.

Meses después volví a ver a Patricio, en la prisión de Guanajay. El salía a trabajar en un pequeño patio frente a donde yo limpiaba mi celda. Al vernos, él, asombrado, hizo un gesto como preguntando: "¿Y tú qué haces tu aquí?". Yo le devolví la misma expresión. No hubo palabras. No hubo más gestos. Nos miramos. Sonreímos. Como siempre.

Los meses que siguieron fueron un torbellino, en el que se desarticuló y desmembró completamente lo que hasta ese momento había sido el Ministerio del Interior. Mientras el coronel Antonio de la Guardia fue fusilado, el general Patricio de la Guardia fue condenado a 30 años de prisión. El que era ministro del Interior, José Abrantes, recibió una sentencia de 20 años en la Causa Número 2 y murió en la cárcel en enero de 1991. Pascual Martínez Gil recibió una condena de 12 años de cárcel. Filiberto Castiñeiras, Felo, fue condenado a dos años de prisión durante aquellos procesos. Salió clandestinamente de Cuba en 1993 y desde entonces vive en Estados
Unidos.

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Ileana de la Guardia: “Ochoa decía que Fidel estaba loco”

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. Once años atrás, el 13 de junio de 1989, un terremoto político sacudía al régimen cubano. La crisis la resolvió Fidel Castro con los fusilamientos del general Arnaldo Ochoa, y del coronel Antonio (“Tony”) de la Guardia, entre otros
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Eduardo Marenco
Enviado especial
13 de julio del 2001
eduardo.marenco@laprensa.com.ni
Primera Entrega
MIAMI.- El 13 de julio es la fecha en que Ileana de la Guardia recuerda una herida abierta en su vida. Ese día de 1989, su padre, Antonio de la Guardia, Coronel del Ministerio del Interior de Cuba, fue fusilado luego de ser condenado a pena de muerte por el delito de “tráfico de drogas” y “traición a la patria”, sentencia dictada por un Tribunal Militar Especial cubano.

( Ileana de la Guardia, el día de su boda junto a su padre, Antonio o “Tony”, en La Habana. )

Poco después, la sentencia fue ratificada por el Consejo de Estado de la isla caribeña, bajo el control absoluto de Fidel Castro, quien lo presidía. Desde aquel entonces, para Ileana de la Guardia, el 13 de julio tiene un sabor amargo.

El fusilamiento de su padre, Tony de la Guardia, estuvo acompañado del de su subordinado Amado Padrón; así como del fusilamiento del general Arnaldo Ochoa, héroe nacional de la República de Cuba, y del de su ayudante de campo, capitán Jorge Martínez.

El tío de Ileana, el general Patricio de la Guardia --hermano gemelo de “Tony”-- fue condenado en el mismo juicio a treinta años de prisión, los que purga actualmente.

Estos fusilamientos marcan un antes y un después en la historia de Cuba y en la vida de Ileana de la Guardia, quien desde entonces se dedica a denunciar las injusticias del régimen de Fidel Castro. Después de un año y medio de prohibición de salir de Cuba y de persecución interna, logró viajar a México con su esposo Jorge Massetti, un ex agente de los servicios cubanos de inteligencia.

Así inició un itinerario entre México, España y Francia en los últimos diez años.

Hoy, Ileana de la Guardia vive con su esposo e hijo en Miami, donde conversó con LA PRENSA sobre las interioridades y repercusiones del fusilamiento de su padre, entrevista que presentamos a partir de hoy en dos entregas.

— Ileana, ¿qué significó para su familia que se abriera un proceso contra su padre, Tony de la Guardia? ¿Qué repercusiones tuvo para ustedes?

“Lo primero que quisiera decir, es que se trató de un proceso sin las garantías legales, sin asesoría legal, donde sus abogados eran de oficio y miembros del Ministerio del Interior, eran oficiales de la Inteligencia y la Contrainteligencia. Donde, además, se aplicó un Tribunal Especial Militar cuando Cuba no estaba en ningún frente militar, tendrían que haber sido procesados por un Tribunal Nacional Supremo, ya que después que pasan al Tribunal Militar donde les quitan los grados, dejan de ser militares, por lo que debían ser procesados como civiles.

Cuando soy testigo de este proceso contra mi padre, tomo conciencia de la represión fuerte que hay en Cuba, que en Cuba sí se violan los Derechos Humanos, puesto que es eso lo que estoy viendo. Te digo esto porque antes del proceso, no es que el hecho de que yo estuviera en la nomenclatura, porque formaba parte de familias que estaban cerca del poder, no me diera cuenta de nada, no es eso tampoco.

( Tony de la Guardia, le sigue el general de division Pascual Martinez Gil, jefe de la DGOE y vice Ministro del MININT, en la extrema derecha el Coronel Chomon , o Chomoncito )

“Sin embargo, la represión no era una cosa de la que yo estuviera consciente antes del proceso contra mi padre, puesto que en Cuba la situación respecto a la información, tú te imaginas cómo puede funcionar: hay un sistema totalitario donde la prensa no tiene acceso y no habla en lo absoluto de lo que le pasa a los disidentes, y cada vez que en la universidad había un rumor de represalias contra alguien, siempre existía el contra rumor”.

— ¿Cómo estallan los acontecimientos? ¿Cómo se enteran usted y su familia del enjuiciamiento de su padre?

“No fue algo tan sorpresivo, pero no nos imaginábamos que sería algo tan violento. Sabíamos que podría ocurrir algo en relación con mi padre, mi tío y Arnaldo Ochoa, porque Patricio estaba en Angola y lo llamaron con urgencia. A mi papá le han dicho que deje el puesto dos semanas antes, él era entonces jefe del Departamento de Inteligencia MC, lo cual no quiere decir Moneda Convertible, sino siglas de Comunicación Militar.

“Era un Departamento creado alrededor de 1984 para la búsqueda de dólares, por medio de operaciones dentro de lo ilegal, a mi manera de ver, porque tenían que ver con toda la violación del embargo, pues se trataba de llevar equipos de tecnología desde EE.UU. por medio de lancheros de Miami. A ellos, Cuba les había autorizado que pudieran parar en aguas territoriales cubanas para abastecerse logísticamente. Ese era el acuerdo con los lancheros y ellos estaban traficando drogas.

“En lo que es Ochoa y Patricio de la Guardia, no tienen que ver con MC, porque su puesto es dirigir las tropas cubanas en Angola, ellos están completamente desvinculados (de MC). Cuando empieza a surgir esta situación en torno a ellos, es como un grupo grande que no está muy claro de qué es lo que harán como militares. Ya a estas alturas ha habido fricciones entre Ochoa, Raúl y Fidel Castro. Y Patricio ha tenido también algunos problemas con ellos”.

— ¿Qué tipo de fricciones?

Yo diría político-ideológicas, porque en 1988 se está buscando que Cuba firme los acuerdos de paz en Angola, y Fidel Castro no los quiere firmar, y una de las razones por las cuales Patricio de la Guardia es mal recibido por Fidel Castro en las reuniones, es porque Patricio ha preparado un informe donde a través de la información de la inteligencia cubana en Angola, se describe que el Ejército cubano está siendo visto como un ejército de intervención, no como un ejército internacionalista, y que los angolanos quieren que se retiren desde hace tiempo, puesto que el problema interno trata de contradicciones tribales internas.

“Además, Patricio señala que el número de muertos de jóvenes cubanos es muy grande, que la cantidad de dinero que se gasta sigue siendo muy grande, entre otras cosas. Yo estuve con Patricio antes que se reuniera con Fidel Castro a presentar ese informe, y nos dice a mí y a mi esposo que era su obligación decirle la verdad a Fidel Castro aunque no le gustara.

“Días antes del juicio, Ochoa también llegó a decir delante nuestro que Fidel Castro estaba loco, y que había que hacer algo. Ochoa también discutió con Raúl Castro por la guerra de Angola, de modo que había una situación de tensión y sabíamos que algo podía pasar. La casa nuestra en Miramar había sido registrada y la puerta había sido dejada abierta para que nos enteráramos.

“A ellos (Patricio y Antonio de la Guardia) los detienen el 12 de junio de 1989 por la noche, un día antes de su cumpleaños. Ellos cumplían 51 años el 13 de junio, y los llaman para felicitarlos. Los detienen en las oficinas del Ministerio del Interior. Sus casas las viraron al revés.

“Al final nos dijeron que estaban en Villa Marista, la unidad de investigación y detención de la Policía Política. Ese 13 de junio por la noche fuimos y nos dijeron que no estaban detenidos, sino retenidos, nos dijeron que no buscáramos abogados, que no hiciéramos nada, durante aproximadamente quince días. Estábamos incomunicados. Nos dijeron que no viéramos a activistas de Derechos Humanos, porque les podía pasar lo peor”.

— ¿Qué ocurre cuando usted logra ver a su padre ya detenido? ¿En qué estado se encuentra? ¿Ha sido torturado?

“Yo lo encuentro físicamente muy mal: los ojos hinchados y rojos, las venas resaltadas, la aorta parpadeándole en el cuello. A él le aplicaron un sistema de tortura psicológica, utilizado en las cárceles soviéticas. Su nombre es desorientación circadiana. No te dejan dormir, te cambian los horarios, los animales están regidos por el día y la noche, y cuando te rompen ese ritmo al no dejarte dormir y cambiarte los horarios de alimentación, dejas de segregar melatonina y otras hormonas que te ayudan a dormir y te permiten razonar tranquilamente.

“Cuando no tienes esto, se te rompe el equilibrio psicológico completamente. Te pueden entrar estados depresivos impresionantes, no puedes leer, ésa fue la tortura que le aplicaron. Lo mantuvieron en celdas con luz encendida permanentemente, sin ventanas, con un aire acondicionado a altas temperaturas, y sin nada para abrigarse. Cuando iba a dormir, le cerraban y abrían las puertas de metal, la persona perdía completamente la orientación en el tiempo, no lo dejaban dormir, fue un desastre.

“Este tipo de tortura ayuda a los torturadores cuando quieren confesiones y que la persona acepte cosas que no ha hecho y entre en depresión. Eso se aplicó en la época de Stalin y se lo aplicaron a mi padre en los quince días que fue mantenido detenido.

“Luego de quince días incomunicado, nos permiten visitarlo. En la casa donde se ha preparado la visita había una cámara enfrente nuestro, que filmaba todo lo que sucedía para saber qué me estaba diciendo. No tuvo comunicación con nadie, solamente con los interrogadores de Villa Marista. Él no sabía lo que le iba a pasar. No le habían dicho nada. Esa misma noche me llamó un oficial del MININT, Ramiro, quien me dice que al día siguiente tendríamos que asistir al juicio de mi papá en la Sala Universal de las FAR. Pero en ese momento mi padre ni siquiera había podido ver a un abogado.

“Cuando le nombran un abogado de oficio, el abogado de mi padre me dijo personalmente que para él era una ofensa, una vergüenza defender a mi padre, y que no había tenido tiempo ni de leer su expediente. Igual le dijo el abogado de mi tío Patricio a su familia. Y el juicio empezaba en ese momento”.

— ¿Qué características tuvo el juicio?

“Fue completamente inquisidor. No los dejaron extenderse en la respuesta de ninguna pregunta, más de dos minutos. Durante los días que dura el proceso --una semana--, uno de los acusados, Ruiz Poo, en un momento empieza a llorar y a decir que las acciones estaban autorizadas por las más altas instancias, y empieza a decir nombres y ahí suspenden el juicio. Llaman a un médico y ese día el juicio no sigue.

“Aparece al otro día completamente calmado, a reconocer todo. Todo el tiempo el juicio fue una autoacusación. Ninguno de los abogados defensores cumplió su función porque no hay uno solo que de verdad defendiera a los acusados.

“Finalmente se dan las condenas y el fiscal pide pena de muerte para más de cuatro personas. Pero después Fidel Castro en el Consejo de Estado deja las siguientes penas de muerte: a Arnaldo Ochoa, a Amado Padrón, a mi padre y a Jorge Martínez. Entre el momento de la condena y la ratificación por parte del Consejo de Estado pasaron dos días”.

— ¿Qué significado tiene hoy para usted el 13 de julio?

“Sigue significando una fecha muy triste, desde el punto de vista personal. Desde el punto de vista colectivo, en mi visión como cubana que ha vivido una situación tan difícil, es una fecha donde hay la toma de conciencia de qué cosa era en el fondo la revolución cubana, que simplemente es un régimen al servicio de un dictador, y que en última instancia me hace sentir que tengo un compromiso para que la situación en Cuba cambie. Es una fecha bien triste.

DENUNCIA ANTE LA CIHD

- Para Ileana de la Guardia, el juicio contra su padre, Antonio de la Guardia y contra su tío, Patricio de la Guardia, fue completamente “arbitrario”, por lo cual, introdujo una denuncia ante la Comisión de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos (OEA), la cual en 1995 recomendó al gobierno de Cuba que “tome las medidas necesarias para remediar esta situación --detención de Patricio de la Guardia-- conforme a los principios de la Declaración de Derechos del Hombre y los del Pacto Internacional de los derechos civiles y políticos”.

http://www.laprensa.com.ni/archivo/2001/julio/14/politica/politica-20010714-01.html
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Segunda Parte

Tomado de http://www.laprensa.com.ni
Entrevista

Ileana de la Guardia: “El fusilamienLto de mi padre es un shock terrible”

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Ileana de la Guardia no tiene dudas. En los fusilamientos de su padre, Antonio de la Guardia, y del General Arnaldo Ochoa, hay un claro mensaje por parte de Fidel Castro. Este es: “Aplastar cualquier expresión de rebeldía o de disidencia ideológica”, sobre todo si viene del sector de las fuerzas armadas
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Eduardo Marenco
Enviado Especial
eduardo.marenco@laprensa.com.ni

MIAMI. Ileana de la Guardia recuerda con exactitud de reloj suizo el itinerario militar de su padre, el Coronel Antonio de la Guardia, del Ministerio del Interior de Cuba (Minint). Como una manera de rescatar su memoria, se dedicó a investigar las múltiples operaciones de inteligencia en las que participó, obedeciendo las órdenes de Fidel Castro.

Su hoja conspirativa es sorprendente. Entre otras misiones, “Tony” de la Guardia se encargaría de depositar en Suiza, la suma de 60 millones de dólares que obtuvieron los Montoneros, de Argentina, en 1975, producto del pago del rescate por el secuestro de los hermanos Born.

Posteriormente, en plena guerra civil, sacó del Líbano un valioso tesoro compuesto de joyas y piezas de oro, que estaba en manos de los palestinos, vía Siria, hasta su destino final en Checoslovaquia.

Luego, Antonio de la Guardia combatió en la guerrilla sandinista del Frente Sur, en julio de 1979, asegurando a la vez la logística que llegaba vía La Habana.

En esta segunda y última entrega, Ileana de la Guardia detalla más interioridades del juicio, las verdaderas intenciones de Fidel Castro y la decepción que sufrieron en lo personal, por parte del escritor colombiano Gabriel García Márquez (Gabo).

— Ileana, se dice que los reos estaban narcotizados durante el juicio, ¿Les consta algo de esto?

“Quien veía el estado físico en que estaba mi padre la noche anterior al inicio del juicio, y no sabía los métodos de tortura psicológica que le habían aplicado, cuando lo veían podían pensar que estaba completamente drogado, debido a la situación de extremo cansancio en la que se encontraba.

“Tenía perdida la mirada y hubo momentos en que se ponía a llorar en el juicio. Hay que tener encuenta el método demantenerlo quince días encerrado y durante el proceso mismo, todos estuvieron igualmente incomunicados.

( Ileana de la Guardia posa junto a dos cuadros pintados por su padre, Tony de la Guardia. LA PRENSA/E. MARENCO.)

“Nosotros estábamos en el ala derecha del salón, en la esquina de cada fila había oficiales vestidos de civil, mujeres, que cada vez que un familiar se ponía a llorar, ellas asistían para calmarlos”.

— ¿Cómo fue el momento en que se producen las sentencias de pena de muerte?

“Fue un momento muy fuerte, porque todos los familiares tenían la visión de que los procesados serían encarcelados, pero lo que no estaba en nuestra perspectiva era lo de los fusilamientos, eso nadie lo imaginaba, nos cogió de sorpresa y fue un shock terrible. Muchas de las mujeres de los condenados le gritaron cantidad de cosas al fiscal, salimos del salón, fue terrible. En la mayoría de las personas se produjo un temor de acercarse a nuestra familia”.

— ¿Ustedes trataron de gestionar que revocaran la pena de muerte?

“Nosotros tratamos de hacer lo máximo a nivel de relaciones que podían influir sobre Fidel Castro. Mi abuela escribió una carta al Papa y éste respondió pidiendo clemencia. No funcionó. Nosotros fuimos a ver a Gabriel García Márquez a la casa número 35 de protocolo donde vivía. Le pedimos que hiciera algo”.

— ¿Qué respondió García Márquez?

“García Márquez nos dijo que no nos preocupáramos, que no viéramos a derechos humanos, ni a los medios de prensa, ya que sería peor para ellos, que confiáramos en las gestiones personales de él, que él hablaría con Fidel Castro para convencerlo, que esos fusilamientos no los querían ni los amigos ni los enemigos, que él antes de su viaje hablaría con él. El se fue de viaje, vino el Consejo de Estado y Fidel ratificó las condenas.

“Cuando García Márquez va a España dice que los fusilamientos son un problema entre militares y que no tiene por qué meterse y se lamenta por Fidel, que ha estado muy preocupado por ese problema. En ningún momento tuvo una oposición crítica hacia los fusilamientos, sino que trató de justificarlos”.

— ¿Por qué cree que son sentenciados a pena de muerte en lugar de ser encarcelados?

“Yo creo que Fidel Castro no acepta que hayan personas que estén con posiciones divergentes a las de él. Y aceptará menos esta situación al tratarse de miembros cercanos a él y de miembros del Ejército con honores, porque lo considera una traición personal a su figura. Es decir, que el héroe de la República, General de Ejército (Arnaldo Ochoa), cuestione el sistema sociopolítico de Cuba, cuestione a Fidel Castro y en alguna ocasión haya dicho que está loco, para él es inaceptable.

“A Fidel Castro, en su última intervención, se le ve mucha furia, a pesar de que a Ochoa lo va a fusilar y de que tiene a su víctima bajo sus garras. A pesar de que en cualquier momento Ochoa desaparecerá físicamente, Fidel Castro pasa una hora descalificándolo como militar, está furioso y fuera de sí, hasta se contradice en fechas. Con los jimagua (gemelos), con Patricio y Tony, tiene una actitud igual, dijo hasta que no los conocía.

Fue tan irregular el proceso desde el punto de vista legal, que los fiscales y los jueces fueron anónimos, nombrados por él. El grupo de trabajo de la OEA declaró arbitraria la detención de los procesados que están vivos actualmente, y en consecuencia, solicitó al gobierno de Cuba, que tome las medidas necesarias para remediar esta situación conforme a los principios de la Declaración de Derechos del Hombre”.

— ¿Cree usted que Fidel Castro temía a un golpe de Estado en aquel momento o temía a los liderazgos de Ochoa y Tony de la Guardia?

“Yo creo que Fidel Castro trata siempre de prevenir cualquier situación política que se vaya de su control. De lo único que tengo evidencias es que había una inconformidad política muy grande dentro de la esfera de poder. La cantidad de militares que además de Ochoa, Patricio y Tony pensaban en una transición política en Cuba; no puedo decirlo exactamente, pero creo que era grande, y eso le debió afectar a Fidel Castro.

“Y desde el punto de vista de dirigentes civiles tampoco sé si había más, pero Fidel Castro demuestra que tiene un miedo enorme de perder el poder y la medida para erradicar y dar lecciones a su alrededor es el fusilamiento, eso para mí es muy evidente”.

— ¿En qué estado se encuentra hoy su tío Patricio de la Guardia?

“El se encuentra recluido en una unidad militar de la inteligencia del Ministerio del Interior, sabemos que está solo, el fin de semana lo llevan a estar con su mamá, en casa de mis abuelos. La situación es muy difícil porque todo el tiempo le están diciendo que si él está preso es por culpa mía, porque he hablado a los medios, lo cual sabemos no es así.

“Es una medida para culparme a mí por el hecho de que yo he denunciado las irregularidades del proceso. A estas alturas piensan que todavía pueden callarme. Lo tienen con mucha tensión porque para todo le dicen que seguirá preso. El sabe, conoce el sistema y está en manos de un hombre que tiene todo el poder para decidir lo que quiera en torno a él, es un rehén sin leyes a su favor”.

— ¿Cómo era la relación de los hermanos de la Guardia y Ochoa con Fidel Castro?

“La relación de Ochoa con Fidel Castro es diferente a la de Patricio y Tony. Ochoa era miembro de las Fuerzas Armadas y Patricio y Tony eran miembros del Ministerio del Interior. Ochoa conoce a Raúl y Fidel desde la Sierra Maestra y había una confianza muy grande desde hace mucho tiempo entre ellos.

“Ochoa pensó que podía confiar en ellos y tener la suficiente amistad para decir lo que pensaba. Por eso nunca creyó que lo iban a fusilar.

“Por otra parte, Fidel Castro había depositado su confianza en mi padre para operaciones sensibles. Todo esto les hizo pensar que Fidel no los iba a fusilar, la ingenuidad los lleva a cometer los errores de hablar, no previeron lo que les podía pasar”.

— ¿Usted cree que Fidel Castro nunca estuvo enterado de estas operaciones de narcotráfico?

“MC, el departamento que dirigía mi papá, no es la única institución que ha estado vinculada al narcotráfico. Cómo decirte, el narcotráfico en Cuba, la relación de las altas esferas con el narcotráfico, viene de mucho antes que mi padre tuviera que ver con MC.

“El gobierno cubano ha estado vinculado a las operaciones de narcotráfico desde mucho antes, según algunas denuncias. Fidel Castro usó las operaciones de narcotráfico para quitárselos de arriba y así eliminó otras acusaciones endosándoselas a estos individuos, lo cual es beneficio doble para Fidel Castro. Yo no he parado de denunciar esta situación”.

— ¿Usted presenció el fusilamiento de su padre?

“No. Fue en una unidad militar de Baracoa, los familiares lo único que recibimos fue un telegrama diciendo que Antonio de la Guardia había sido ejecutado y ponían a la persona sin profesión, status civil desconocido, como para que quedara en los registros de la historia que esta persona no fue ni militar ni nadie. Es increíble”.

MISIONES DE "TONY"

El recorrido militar, conspirativo, de Antonio “Tony” de la Guardia inicia en 1964, cuando se organiza en Cuba el primer grupo de operaciones especiales que se entrenará en Pinar del Río.

( Tropas Especiales, Dirección General de Operaciones Especiales DGOE: Veliz, Gonzalez Diaz, Alejandro Ronda y Tony de la Guardia en la U/M 2070 de Jaimanitas. Entre ellos hay General en activo, Véliz,; General Retirado, Ronda; Coronel fusilado, Tony )

Este grupo dio origen a las Tropas Especiales del Ministerio del Interior cubano, que comenzaría a dar entrenamiento a grupos de guerrilleros latinoamericanos. Ahí se establecen los primeros lazos de Antonio de la Guardia con guerrilleros centroamericanos y sudamericanos.

A inicios de 1970, Antonio de la Guardia es uno de los asesores cubanos que se encarga de organizar un servicio especial para la protección del presidente de Chile, Salvador Allende, cuando la Unidad Popular gana las elecciones.

En junio de 1975, Antonio de la Guardia se encarga de llevar personalmente a cuentas cifradas y secretas en Suiza, un total de 60 millones de dólares, producto del pago del rescate por el secuestro de los hermanos argentinos Jorge y Juan Born, por parte de los Montoneros argentinos.

“Fidel Castro depositó toda la confianza en mi padre, para que se encargara de depositar el dinero en Suiza”, dice Ileana de la Guardia.

El dinero producto del secuestro había sido llevado a Cuba, pero Fidel Castro prohíbe entregar el dinero a los Montoneros, mientras no se conviertan en un grupo monolítico guerrillero.

Una de las personas que acompaña a Tony de la Guardia, según su hija, es Max Marambio, “un chileno que maneja las cuentas personales de Fidel probablemente hasta la actualidad”.

Conocido como el “Guatón” (barrigón en jerga chilena) es el primero en ser nombrado jefe de la Corporación Cimex, donde después trabajaría Antonio de la Guardia.

- Al otro lado del mundo

Posteriormente sería enviado al Líbano en plena guerra civil, donde hay varios grupos de liberación palestinos que organizan robos, asaltos a bancos, que necesitan sacar de allí joyas preciosas. La Habana se aliará con el Frente para la Liberación de Palestina, liderada por Georges Habache.

“Todas las piezas de oro, de museo, piedras preciosas, son sacadas por mi padre de Líbano vía Siria, donde Fidel Castro ha instalado fuerzas blindadas de las fuerzas armadas cubanas. Este tesoro es trasladado después a Cuba por medios diplomáticos. El destino final del tesoro será Checoslovaquia. Fidel Castro le pide a mi padre que realice esta operación”, recuerda Ileana de la Guardia.

- Nexo con sandinistas

En 1977 se encarga de infiltrar y luego de sacar ilegalmente a un ex agente de la CIA, Eugenio Rolando Martínez, conocido como “Musculito”.

Posteriormente llevó a cabo también operaciones ilegales comerciales para Fidel Castro, de espionaje y como mensajero de Fidel Castro, durante una ronda de conversaciones con funcionarios de la administración Carter, para “humanizar” el embargo contra Cuba.

En julio de 1979 participó en el apoyo logístico a la guerrilla sandinista del Frente Sur, vía Costa Rica. Posteriormente, al triunfo de la revolución sandinista, asesoró a la conformación de la Seguridad del Estado, que estuvo a cargo de Lenín Cerna y Tomás Borge.

Fue fusilado el 13 de julio de 1989, once años atrás, víctima de un juicio arbitrario e inquisidor. .
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sábado, abril 05, 2025

Video y artículos sobre La masacre del rio Canímar el 6 de julio de 1980. El barco XX Aniversario, el barco que Fidel Castro ordenó hundir durante el éxodo del Mariel

 ErnestoMiami

5 de abril, 2025

El barco que Fidel Castro ordenó hundir durante el éxodo del Mariel. La masacre del rio Canímar


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 DE LOS ARCHIVOS DEL BLOG BARACUTEY CUBANO

. Publicado en Baracutey Cubano en julio del 2009 -



6 de julio del 2007, Summit, New Jersey.


Entre las flagrantes atrocidades cometidas por el régimen castrista en su larga historia de abusos, se destacan dos incidentes –la Masacre del Río Canímar y la del Remolcador 13 de marzo, ambas ocurridas en el mes de julio. Estos sucesos no dejan duda sobre el profundo desprecio del liderazgo cubano por la vida humana y su cruel trasgresión al derecho de los ciudadanos cubanos a salir de su país.

El 6 de julio de 1980 tres jóvenes se apoderaron de una recién inaugurada embarcación de excursiones, el “XX Aniversario,” que navegaba a lo largo del pintoresco Rio Canímar, desembocando en la bahía de Matanzas. Los sorprendidos pasajeros gritaron de alegría cuando supieron que se dirigían a los Estados Unidos, pero el guardia de seguridad se resistió, disparándole a los jóvenes. Estos lo hirieron con pistolas llevadas a bordo, obtenidas en su servicio militar obligatorio. Preocupados por el estado del herido, lo enviaron a tierra junto a un pasajero que rehusaba partir.

Alertadas las autoridades, ordenaron una persecución. Lanchas de alta velocidad de la Marina cubana alcanzaron la nave y dispararon a mansalva contra los pasajeros. Al no poderla hundir, pronto apareció un avión de la Fuerza Aérea, que también abrió fuego sobre el “XX Aniversario.” Finalmente, un barco especializado en trabajos industriales pesados entró en escena, embistiendo la sólida nave hasta que se hundió. La mayoría de los heridos y que habían logrado escapar sanos hasta el momento se ahogó. Aunque el barco tenía capacidad para 100 pasajeros, sólo sobrevivieron diez personas. El número preciso de víctimas quedó en secreto, pero se cuentan al menos 56 conocidas, incluyendo niños de 3, 9, 11, y 17 años. No se les entregaron los cadáveres recuperados a sus familiares y se prohibió la realización de funerales comunitarios. El gobierno cubano declaró que había sido un accidente y amenazó a los sobrevivientes con prisión para exigir su silencio, manteniéndolos bajo vigilancia por años.

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Archivo Cuba have un llamado a los gobiernos mundiales, a las organizaciones internacionales, y a todas las personas de buena voluntad a que hagan al gobierno cubano responsible de sus crímenes y a que exijan que se respeten los derechos fundamentales de los cubanos a la vida, a la seguridad y a la libertad de salir de su país por voluntad propia.

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LA MASACRE DEL RÍO CANIMAR, PROVINCIA DE MATANZAS, CUBA

6 DE JULIO DE 1980

El Domingo 6 de Julio de 1980, establecido como el Día del Niño, un sinnúmero de personas mayores de edad, y algunos llevando a menores de edad, abordaron en el Centro de Recreo Caminar la embarcación adaptada para excursión "XX Aniversario".

El barco comenzó a navegar lentamente por las aguas y cuando llevaban un corto tiempo en la travesía, los hermanos y miembros del Servicio Militar Obligatorio: Sergio Águila Yanes de 19 años de edad, con el arma de fuego que portaba, y Silvio Águila de 18 años de edad, conminaron al capitán de la embarcación y a los dos tripulantes (custodios, y uno tenia un arma), que el "yate" pusiera rumbo a los EE.UU. En esta decisión de escapar de Cuba, también los acompañaba Roberto Calveiro de 15 años de edad. Otro joven que estaba en el plan a última hora decidió no participar en el escape. (Debido al hermetismo que siempre ha adoptado el régimen comunista cuando algo no le conviene, se desconoce si otros ocupantes excursionistas estaban en el plan).

Cuando el Capitán bajo esa premisa giró la nave, y puso proa hacía el norte, el custodio armado a un descuido de Sergio debido a la confusión que se había formado entre los excursionistas, sacó su pistola y Sergio le disparó hiriéndolo (versión: "un miliciano que participó en los hechos, comentó que el custodio se había lanzado al agua y llegó nadando a la orilla" otros ciudadanos afirmaron "que el custodio fue muerto por el disparo que le impacto en el pecho", y en las versiones también se exponen: "que el custodio fue herido y puesto en una lancha de pescadores que estaba cerca, o en un bote pequeño que llevaba remolcando el barco excursionista").


Pero bien, aunque es lamentable si el custodio fue herido y murió, lo trascendental de este caso del Río Canimar, es la masacre que perpetuó el régimen en su arrogancia criminal, y por supuesto, basado también que sus asesinatos a niños, mujeres, y ancianos eran impune, no tenían ninguna repercusión adversa en el ámbito internacional, aunque si en el plano nacional, pues continuaban manteniendo el terror implantado en la población.

Los hechos según Radio Martí.

De acuerdo a una investigación de Radio Martí que fue trasmitida en un programa de más de media hora el jueves 5 septiembre de 1985 y titulado "La Matanza del Río Canimar", y la cual fue basada en entrevistas a unas 20 personas residentes en Cuba, y de las cuales varias fueron pasadas en el programa sin decir sus nombres por razones obvias, reseñamos lo siguiente:

Que el 6 de julio de 1980 cuando los sucesos del llamado éxodo marítimo del Mariel, una embarcación de recreo llevando entre 70 y 100 pasajeros de paseo por el Río Canimar, fue tomada por unos tres o cuatro jóvenes militares armados que a punta de pistola amenazaron al capitán del barco para que pusiera rumbo a los Estados Unidos, y en ese momento un miembro de la Seguridad del Estado que iba en el barco sacó su pistola y fue muerto por los secuestradores.

Al entrar el barco turista en la Bahía de Matanzas, y los guardafronteras percatarse de lo que sucedía, mandaron una patrulla marítima, la cual le hizo varios disparos de advertencia, pero la nave no se detuvo. Pasado unos minutos otra lancha de los guardafronteras apareció en la escena y un avión, y como la embarcación turística seguía su curso norte, las patrullas del régimen comenzaron a dispararle directamente. Aunque la andanada de balas era intensa por parte de los guardafronteras, el XX Aniversario no se detenía, y fue en ese momento que se apareció una draga y envistió al barco turístico provocando su hundimiento, y por consiguiente la perdida de vidas de un indeterminado número de personas.

En las entrevistas realizadas por R. Martí, algunos dijeron que ese día habían mucha movilización de militares en Matanzas, y que las funerarias velaban a un inusual número de cadáveres. Este programa lo repitió varias veces Radio Martí dando más detalles de la masacre..

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Algunos de los masacrados: Sergio Águila Yanes; Mirta de Armas Naranjo; Onelia Quintana; Delio Gómez González; Marisol Martines Aragonés (menor); Osmany Rosales Valdés (menor); Juan Domínguez Alfonso; Vicente Fleitas Cabrera; Lilián González López (menor); Marisel San Juan Aragonés (menor); José San Juan;

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El 11 de septiembre de ese año 1985. el periodista Tomás Regalado que en ese tiempo trabajaba para el periódico en español del Miami Herald, saca un articulo titulado "Más para Radio Martí", de donde tomamos los siguientes párrafos:

(Tomás Regalado, hoy comisionado y aspirante a Alcalde de la ciudad de Miami )

...... para este propósito iniciar esta breve cronología, no en el litoral de Matanzas, sino en el teatro Atenas de la capital de la provincia. En horas de la mañana del 6 de julio de 1980, se iniciaba en el teatro Atenas la Asamblea de Renovación y Ratificación de Mandatos del Partido Comunista en la provincia de Matanzas; presidía la misma Julián Rizo Álvarez, entonces primer secretario del Partido en la provincia de Matanzas, y junto a él entre otros se encontraba el mayor Romelio Pérez León, jefe del Ministerio del Interior en la ciudad de Matanzas. Alguien se acerca a Julián Rizo y le dice algo, y éste airadamente toma el micrófono y grita: "Compañeros, queda suspendida esta actividad por motivos de una emergencia. Acto seguido, Rizo, Pérez León y mas de una veintena de funcionarios y ayudantes abordaron sus autos y se dirigieron a la ribera del río Canimar, casi en su desembocadura en la Bahía de Matanzas. Allí, en la posta de los guardafronteras, aun tirado sobre una pequeña chalupa, se encontraba el cadáver de un agente del Ministerio del Interior con un balazo en el pecho, y junto a el, sollozando, el capitán del barco de turismo del Canimar, quien contó lo que había ocurrido: Que minutos después de haber iniciado el viaje de turismo río arriba, cuatro personas, tres jóvenes reclutas del servicio militar y un sargento de tercera que habían logrado entrar como pasajeros en el barco ocultando cada uno una pistola Makarov y dos AKM-- habían asumido el control de la embarcación, un barco de ferro-cemento construido en los astilleros de Cárdenas y que había sido modificado, incluso mediante la colocación de asientos en el techo. El custodio extrajo un M-52 para hacer frente a los jóvenes, y estos le dieron muerte. Mas tarde le dieron permiso al capitán para que llevara el cadáver a la orilla en una pequeña chalupa que tenia el barco. Ya en esos momentos, el barco conducido por uno de los jóvenes, se dirigía hacia la bahía. Julián Rizo, dirigiéndose al mayor Pérez León, le grita: "De ahí no pueden irse", señalando hacia lo que se conoce como el bolso de la Bahía de Matanzas. En esos momentos una lancha que patrullaba el río San Juan llegó a toda maquina al lugar y minutos después una avioneta de fumigación agrícola hace dos pases sobre el barco, disparando contra la embarcación. La lancha patrullera hace también disparos y cae muerto uno de los jóvenes que habían asumido el control de la nave.

Llegan otras dos lanchas y hacen un cerco a la nave secuestrada que ya ha parado sus motores; los jóvenes ordenan que las mujeres y niños bajen a los camarotes. Rizo, histérico, repetía que no podían "salir de la bolsa de la bahía", y mirando una draga o arenera en el muelle, ordena que varios tiradores la aborden y "le partan para arriba al barco". Y así fue. La pesada draga golpea al barco, pero nada ocurre; el segundo golpe, sin embargo, fue fatal, el barco se parte en dos y se hunde en segundos; las lanchas patrulleras rescatan a ocho de los pasajeros y a los tres jóvenes, 11 sobrevivientes en total, se recogen unos 10 cadáveres; el resto quedo atrapado en los camarotes.
Al siguiente día, oculta en una pagina interior del periódico matancero Girón, se publica una nota de tres líneas donde se informa que se frustró un intento de salida ilegal del país; y nada mas.

Nota de CS: En el relato del capitán hay algunas incongruencias, como que los disparos hechos desde la avioneta o la lancha patrullera que llegaron primero a la escena, mataron a uno de los asaltantes.

Pero como expresamos con anterioridad, lo trascendental de este caso es la masacre que efectuó el régimen comunista contra niños y mujeres que eran en su mayoría los ocupantes del barco.

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Luego de estas trasmisiones de Radio Martí, y los artículos que aparecieron en los periódicos El Miami Herald, el San Francisco Chronicle, el Philadelphia Inquirer y otros medios de prensa en Estados Unidos, de Europa y Latinoamérica, fueron saliendo en forma esporádica más datos de la masacre del Canimar y que cubanos en el exilio daban a conocer.

Julián Rizo Álvarez quien era el secretario del Partido Comunista de Matanzas, y dio en la escena del crimen la orden del ametrallamiento (por supuesto previa confirmación con la jerarquía de la Habana), lo nombraron a los escasos cinco meses de los hechos, a la Secretaria del Partido Comunista a nivel nacional en el II Congreso del PCC (Diciembre 1980). Después en el III Congreso del PCC, por sus "meritos" dentro de la tiranía, a Rizo lo nombran miembro alterno en el Politburó, y en el IV Congreso del PCC continuó en el Politburó (octubre 1991).

Sobre el suicidio de Sergio Águila Yanes es más que cuestionable, pues en casos como este el régimen utilizando sus sofisticados medios para aplicar el terror psicológico, obliga a testigos declarar lo que desean aunque el testigo logre salir tiempo después al exilio; no obstante al transcurrir el tiempo, los años del testigo fuera de Cuba, puede que narre la verdad de lo ocurrido.. Un caso que refleja más o menos este terror psicológico, es el hecho ocurrido el 14 de julio 2003 en La Coloma, Pinar del Río, donde cuatro jóvenes procuraron apoderarse de una lancha para escapar de Cuba, y tres según las declaraciones a la prensa de Marquiel Montana de 17 años, sus compañeros se suicidaron. Ver en estas Historias individuales el video con voz y datos: Caso La Coloma.

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APORTES AL GENOCIDIO

Por Norberto Fuentes

El 6 de julio de 1980, el barco de río «XX Aniversario» salió del centro turístico Canímar Abajo, situado en las márgenes del río Canímar, en Matanzas, con más de 60 pasajeros. Sergio Aguila Yanes, de 19 años, sargento en el ejército cubano, reclutó a su hermano menor Silvio y a sus amigos Roberto y Humberto, y juntos habían planeado la fuga. Cuando el barco se alejó de los muelles, sacaron sus armas e intentaron tomar por sorpresa a los guardias. No pudieron y cuando uno de los guardias sacó la pistola, Sergio disparó primero y lo hirió. Pronto el barco estuvo bajo control de los muchachos, que ordenaron a su capitán que se desviara hacia hacia los Estados Unidos.

( El autor y Fidel Castro; foto posteada por el blogguista )

El informe del tiroteo no tardó en llegar a Julián Rizo Alvarez, primer secretario del Partido en Matanzas, que inmediatamente convirtió un restaurante local en puesto de mando con teléfonos directos a la oficina central del Partido y a Fidel Castro, que le dio órdenes explícitas de que no se podía permitir que el barco se escapara. Fidel Castro subrayó a Rizo Alvarez «que pase lo que pase». Rizo despachó enseguida varias lanchas torpederas para que detuvieran el «XX Aniversario». Los barcos de guerra, más pequeños y más rápidos, se acercaron al barco e insistieron en que pararan y regresaran a Cuba. Los muchachos decidieron no obedecer las demandas del gobierno y siguieron hacia el norte. Después de que le notificaron por radio que las torpederas no podrían detener al «XX Aniversario», Rizo tomó una decisión. «Las órdenes fueron no permitir que el barco saliera de Cuba, aunque eso significara hundirlo». Como si supieran lo que iba a ocurrir, algunos de los pasajeros levantaron a sus hijos rogando a los barcos del gobierno que no dispararan. Rizo dio la orden de disparar y comenzó la masacre de los hombres, mujeres y niños que estaban a bordo del «XX Aniversario».

A pesar de que había dos barcos completamente armados atacando al «XX Aniversario» y a sus pasajeros, Rizo despachó otro patrullero más fuertemente armado y a un avión que empezó a circular encima. Los pilotos del avión empezaron el ataque justo antes de que el barco de río saliera de las aguas cubanas. Después que el avión hizo dos pases mortales, el barco estaba aún milagrosamente a flote, aunque sólo capaz de navegar en círculo. Para entonces, casi la mitad de sus sesenta pasajeros estaban ya muertos o heridos. Cuando se dio cuenta de las repercusiones internacionales que habría si el «XX Aniversario» se escapaba, Rizo tomó el mando del enorme «23 de Mayo» y le ordenó que interceptara y hundiera el barco de río, mucho más pequeño. La tripulación del «23 de Mayo» llevaron a cabo las órdenes de hundir el barco, embistiéndolo por el medio. Buscando su seguridad, Sergio había llevado a todas las mujeres y niños a la bodega para que estuvieran fuera del alcance de las balas. Aunque el primer golpe no hizo mucho daño al barco, las mujeres y los niños, ahora atrapados abajo, empezaron a gritar histéricamente. Segundos más tarde, el «23 de Mayo» embistió por segunda vez al barco y casi lo partió en dos. Al empezar a llenarse de agua el «XX Aniversario», Sergio le dijo a Roberto, el amigo de dieciséis años: «Perdóname, Papito» y fue a la cabina. Entre los frenéticos gritos de las mujeres y los niños de la bodega, Sergio sacó la pistola y le gritó a Roberto: «Los comunistas no me cogerán vivo nunca». Dirigió la pistola a la sien y se mató.

Roberto Calveiro aún recuerda que las aguas se enrojecieron alrededor de los cuerpos de los hombres, mujeres y niños balaceados. También fue testigo del ahogamiento de los que sobrevivieron la matanza inicial pero que no pudieron soportar la fuerza del mar y se hundieron sin volver a salir más. El propio Calveiro saltó al agua y empezó a nadar, pero cuando los patrulleros lo vieron le empezaron a disparar. Más tarde, cuando fue recogido en el mar por el cabello y golpeado en un patrullero, los guardafronteras que le dispararon le confesaron: «Chico, no sé cómo pudiste sobrevivir con todas las balas que te disparé». Cuando llegaron al fin a la costa, los guardias le dijeron a Roberto que se echara a correr. Roberto se negó, sabiendo bien que le dispararían. Aunque había salvado la vida, le esperaban muchas otras experiencias al muchacho de 16 años en los próximos doce años, que pasó en una cárcel cubana.

El régimen rescató sólo 11 de los cadáveres de los casi cuatro docenas de hombres, mujeres y niños masacrados ese día. El gobierno no le dio ninguna explicación a las familias de los desaparecidos, solo que habían muerto en el mar durante el «secuestro» de un barco. El gobierno no permitió entierros comunes. Antes de permitir a los diez sobrevivientes que regresaran a casa, les ordenaron no hablar con nadie sobre el incidente y no reunirse en grupos en que hubiera más de dos de ellos presentes. Durante los próximos dos años, tuvieron agentes del gobierno estacionados para monitorear sus actividades, mientras intentaban sobornar a los familiares de las víctimas, así como a los sobrevivientes, dándoles televisores, refrigeradores y otros equipos usualmente reservados para altos funcionarios del gobierno. "

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 LA MASACRE DEL RÍO CANÍMAR.


A poca distancia de las playas de Varadero, el 6 de julio de 1980, tres jóvenes secuestraron una embarcación con capacidad para casi 100 pasajeros, el "XX Aniversario", que hacía excursiones en ese río.

Los hermanos Silvio y Sergio Águila Yanes, de 18 y 19 años, junto con Ramón Cabeiro, de 15 años, se apoderaron del barco con la intención de huir de Cuba rumbo a los Estados Unidos. Sergio, que cumplía el servicio militar obligatorio, había sustraído armas de fuego para la operación.

Al apoderarse de la embarcación, los jóvenes gritaron "A Miami" en medio de los gritos de aprobación por parte de muchos de los sorprendidos pasajeros. Uno de los guardias de seguridad resistió, disparando contra los jóvenes. Quedó herido cuando éstos devolvieron el fuego. Preocupados
 por su estado, los jóvenes lo colocaron en un botecito para que regresara a tierra junto con otro pasajero que tampoco quería irse. El "XX Aniversario" se dirigió hacia el mar mientras los otros dos llegaban a tierra y alertaban a las autoridades.

Julián Rizo Álvarez, secretario del partido comunista de la provincia de Matanzas, se hizo cargo de la persecución. Según cuenta en su libro "Los Hijos del Enemigo" el escritor Norberto Fuentes, excolaborador de Fidel Castro, Rizo convirtió un restaurante local en puesto de mando con teléfonos directos a la oficina central del Partido y a Fidel Castro, que le dió órdenes explícitas de que no se podía permitir que el barco se escapara “bajo ninguna circunstancia”. Despachó dos lanchas rápidas de la patrulla de la Marina con órdenes de evitar la fuga y hundir la embarcación si fuera necesario. Las lanchas patrulleras abrieron fuego contra el "XX Aniversario" y los jóvenes respondieron. Como resultaba difícil hundir la embarcación, que estaba hecha de fibra de cemento, las patrullas se retiraron. En cubierta quedaron varios pasajeros muertos y heridos. Entonces, un avión de la Fuerza Aérea sobrevoló la nave. Algunos padres cargaron en alto a sus hijos con la esperanza de evitar un ataque, pero éste regresó y abrió fuego, hiriendo y matando a más personas.

Apareció entonces un enorme barco, de uso industrial, que embistió el "XX Aniversario". Poco antes de llegar a las aguas internacionales, los agresores lograron hundirlo y continuaron disparando contra los sobrevivientes que habían caído al mar, repleto de tiburones atraídos por la sangre. Silvio Águila Yanes se tiró al agua para ayudar a los sobrevivientes que se estaban ahogando. Según las informaciones recopiladas, sólo llegaron a tierra diez sobrevivientes.

Hay dudas sobre la suerte que corrió Sergio Águila. Según Norberto Fuentes, se suicidó después de gritar: "Los comunistas no me cogerán vivo nunca". Sin embargo, otras fuentes aseguran que la tripulación de las lanchas de la Marina lo sacó del agua, posiblemente con vida aún. Silvio Águila y Ramón Cabeiro recibieron una sentencia de 30 años de cárcel. Cumplieron una larga condena en la cárcel habanera Combinado del Este, donde testigos informaron que se les sometió a tortura con drogas psicotrópicas. Con el tiempo ambos fueron puestos en libertad y viven ahora en el exilio. Otros tres jóvenes que sabían del plan o ayudaron a planificar la fuga recibieron sentencias de dos a tres años de cárcel. Además, a los cinco jóvenes se les confiscó todos sus bienes.

La dictadura cubana alega que el hundimiento fué un "accidente" que ocurrió cuando la embarcación chocó con el barco más grande debido a la fuerza del oleaje. No se sabe si se recuperaron cadáveres, ya que ninguno fué devuelto a los familiares.

Murieron 56 personas, pero nunca hubo una declaración oficial sobre el número de víctimas. Entre los niños asesinados se encuentran Lilián González López, de 3 años, Marisol Martínez Aragonés, de 17, Osmanly Rosales Valdés, de 9, y Marisel San Juan Aragonés, de 11.

A los sobrevivientes se les ordenó guardar silencio y se les prohibió reunirse, bajo amenaza de someterlos a juicio como cómplices del secuestro. Por años, los agentes de la seguridad del estado vigilaron sus actividades, mientras se les ofrecían televisores y otros electrodomésticos generalmente reservados para altos funcionarios del gobierno.

ASESINOS !!!
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Lista parcial de las victimas:
( tomado del sitio: http://www.lanuevacuba.com/canimar.html )

Juan J. Dominguez Alfonso
Vicente Fleitas Cabrera
Onelia Quintana Cremales
Delio B. Gomez Gonzalez
Mirta de Armas Naranjo
Osmani Rosales Valdes
Marisel San Juan Aragones
Marisol Martinez Aragones
Jose R. San Juan Luis
Sergio Aguila Yanes
Luis Espinosa Elias
Lilian de la C. Gonzalez Lopez

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Por Lionel Rodriguez de la Torre

(CM)La embarcación turística "XX Aniversario", de dos pisos y construida de ferrocemento, salió desde el muelle bajo el puente de la Vía Blanca para su recorrido por el rió Canimar en Matanzas, Cuba, con unos 50 pasajeros, muchos de ellos niños que, con sus padres y familiares, festejaban el fin de las clases.

La nave, custodiada por un miliciano, navegaba por entre los bosques que siglos antes habitaban indios al mando del cacique "Caneymar". Sobre una colina, un sencillo monumento recuerda el sitio de un encuentro a tiros en que murieron el líder nacionalista Antonio Guiteras y uno de los soldados que le perseguían. El final , de la ruta, conocida como "la estrechura", lo marca un frondoso e improvisado parquecito donde subieron al barco dos miembros del Servicio Militar Obligatorio (SMO), los hermanos Sergio y Silvio Aguila Yanes, de 19 y 18 años de edad respectivamente, quienes portaban sendas "jabas" o bolsas dentro de las cuales ocultaban fusiles automáticos sovieticos AKM a los que habían quitado las culatas para hacerlos mas cortos, dos bayonetas, once cargadores de bala, una brújula y cuatro luces de bengala. Aparentemente contaban con el apoyo de tres pasajeros, dos hombres y una mujer.

El buque inició su retorno y los dos jóvenes precipitaron la acción que habían planeado, sacaron de las bolsas sus AKM y conminaron al timonel a salir a la bahía y poner proa al mar, rumbo a Estados Unidos. El miliciano resistió y recibió un balazo mortal en el pecho. Los ingenuos asaltantes permitieron que el guardia fuese llevado a la orilla en un bote auxiliar de la nave y eso sirvió para dar la alarma prematura a los milicianos del muelle que pidieron refuerzos y comenzaron a disparar. En ese momento el Partido Comunista de Matanzas celebraba una reunión de la que participaban su Secretario General, Julian Rizo Alvarez y el Jefe del Ministerio del Interior, Mayor Romelio Perez León quienes al ser informados fueron a la desembocadura del rió y aun sabiendo que la nava llevaba una carga inocente de muchos escolares, ordenaron a sus esbirros "Hagan todo lo necesario para que no puedan salir de la bahía".

Lanchas patrulleras y un pequeño avión se unieron a la cacería agregando sus disparos a los que se hacían desde tierra, ante los azorados ojos de bañistas y transeúntes. Rizo ordenó que una nave dragonera de casco de acero que por allí trabajaba fuera lanzada contra la endeble ferrocemento.Dentro de la "XX Aniversario" todo era pánico, los padres trataban de proteger a sus hijos que lloraban, algunos viajeros querían que la fuga se consumara, otros clamaban por piedad, varios se lanzaron al mar o intentaban bajar al fondo del buque que finalmente fue embestido y partido en dos por la arenera.

-Cuantos murieron?Tal vez se sepa cuando Cuba sea libre. Un acta oficial (copia de la cual pude ver) cita como muertos a: Sergio Aguila Yanes (uno de los secuestradores), Mirta de Armas Naranjo, Onelia Quintana, Delio Gomez Gonzalez, Juan Dominguez Alfonso, Vicente Fleitas Cabrera, José San Juan y su hija Marisel San Juan, de 11 años de edad, Osmani Rosales, de 9 años; Marisol Martinez ,17;Lilian Gonzalez Lopez, de solo tres años. Los testigos hablan de muchos desaparecidos y once supervivientes.

Los cadáveres recuperados fueron entregados a sus familiares con ordenes severas de "velorio discreto" en las únicas dos funerarias de la ciudad y entierro rápido. El féretro con el miliciano muerto, por el contrario, fue paseado por la ciudad como "un héroe". El libelo local solo habló del "combatiente" y no se refirió a la matanza. Un parte oficial daba cuenta del arresto " de los secuestradores", que fueron acusados de "piratería" y otros cargos. La sentencia si fue ampliamente divulgada. Fueron condenados los jovencitos Silvio Aguila Llanes y Roberto Calbeiro León a 30 años de prisión, Humberto Martinez Rosabal a 15, Rey Angel Lorenzo a tres y Mercedes de la Caridad Cervera Llanes a dos años. Mercedes logró después llegar a Florida.

Fonte: PenhadeCuba
penhadecuba@googlegroups.com
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