Es un blog diario digital conformado con los artículos, opiniones, ensayos, etc. del Catedrático universitario Lic. Pedro Pablo Arencibia Cardoso sobre diferentes temáticas de la problemática cubana, actual e histórica, así como por noticias y artículos de otros autores que se consideran de gran interés para profundizar en la realidad cubana.
viernes, enero 20, 2023
Video de Cuba: Por primera vez en 20 años condenado a cadena perpetua, por el secuestro de la lanchita de Regla ¨Baragua¨, narra su versión de los hechos y el engaño de Fidel Castro. Emigrar al patíbulo: Un testimonio de las últimas horas del último fusilado del castrismo.
En Alain Paparazzi cubano: Condenado a cadena perpetua por el secuestro de una de las Lanchita de Regla narra su versión de los hechos y el engaño de Fidel Castro Ruz y del Ministro del Interior Abelardo Colomé Ibarra.
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Emigrar al patíbulo
Un testimonio de las últimas horas de Lorenzo Enrique Copello, el último fusilado del castrismo.
Por Ricardo González Alfonso, La Habana
Convivir en un calabozo con un condenado a muerte es intrincarse en el laberinto de una vida ajena, que comienza a pertenecernos, a dolernos.
Lorenzo Enrique Copello, fusilado el 11 de abril de 2003.
Cuando abrieron la puerta de la celda tapiada y vi por primera vez a Lorenzo Enrique Copello Castillo, no imaginé que lo fusilarían en una semana, tras uno de esos juicios sumarísimos de la primavera de 2003. Lorenzo era un negro de treinta y tantos años, de buen aspecto, que caminaba cojo por la golpiza que le propinaron cuando lo arrestaron en el Puerto del Mariel, al oeste de La Habana. Los zapatos negros y sin cordones tenían marcas de salitre, y sus ojos reflejaban la extenuación de los náufragos, de esos que aún huelen a mar. Nos saludó con una sonrisa doble: la de sus labios y la de sus ojos. Se acostó, y al instante dormía con la inmovilidad de los difuntos.
Mis compañeros de celda —el chino, un joven acusado de vender drogas, y un muchacho condenado por asesinato e involucrado en un tráfico de emigrantes— nos sentimos desilusionados. Nos sabíamos de memoria nuestras respectivas historias o leyendas y esperábamos del recién llegado una de estreno. En los calabozos de Villa Marista, sede nacional de la Seguridad del Estado, no hay espacio para caminar; y la única opción, entre interrogatorio e interrogatorio, es conversar sobre cualquier tema, para no pensar.
Por la mañana, descubrimos que Lorenzo era un criollazo. Nos relató, como quien cuenta una película, que a medianoche abordó con varios amigos y amigas la lancha Baraguá, una de esas que cruzan con pasajeros la bahía habanera. El grupo de piratas debutantes llevaba oculto en sus mochilas recipientes con combustible; y, además, contaban con un arsenal de desconsuelo: un revólver y un cuchillo. Lorenzo apoyaba su narración con mímica teatral. "Llegué hasta la cabina y disparé dos veces. Una contra la proa y otra al mar. Entonces grité: '¡Esto se jodió, nos vamos pa' Miami!'".
Al principio todo resultó a pedir de sueños. Entre los pasajeros habían dos extranjeras —magníficas piezas de cambio— acompañadas por un par de Rastafaris. En total, tenían una treintena de rehenes. La Bahía de La Habana quedaba atrás, y la embarcación se adentraba en el anchísimo Estrecho de la Florida. Lorenzo cerró los ojos para disfrutar mejor de sus palabras. "Oigan, ya nos veíamos en las costas de Cayo Hueso enseñando unos carteles que habíamos hecho con frases contra el comunismo, para que los americanos nos dieran asilo político". Lorenzo sonrió, como un chiquillo que recuerda una travesura. Al abrir los ojos, despertó de su aventura onírica. Su expresión se transformó en la de un adulto en peligro.
( Ricardo González Alfonso, autor del testimonio )
Nos contó, siempre auxiliándose con su gestualidad criolla, cómo el mar —un mar histérico— cambió de humor repentinamente. Imaginé las olas como cascadas continuas, la lancha a la deriva, a merced de ascensos y descensos bruscos y constantes. Vi en el rostro del negro el terror que sintieron aquellos cachorros de mar —secuestradores y rehenes— al saber que en esa situación de espanto se había agotado el combustible, incluido el de reserva.
Un guardacostas cubano se aproximó. A través de un megáfono uno de los guardafronteras los conminó a entregarse. "Pero nosotros, de eso nada. Respondí a gritos que teníamos a dos extranjeras. Que nos dieran combustible o la cosa iba a terminar mal".
Llegaron a un acuerdo. El guardacostas remolcaría a la Baraguá hasta el Puerto del Mariel. Allí le proporcionarían lo necesario para llegar a Estados Unidos, a cambio de que no lastimaran a los rehenes.
Lorenzo intentó esgrimir una sonrisa de consuelo, pero, errático, emitió un suspiro triste. "Era una trampa. Muy cerca del muelle, un hombre rana del Ministerio del Interior le hizo una seña a las extranjeras para que se lanzaran al agua. Una de ellas se tiró. Traté de impedir que la otra hiciera lo mismo, pero un pasajero —después supe que era un militar vestido de civil— me empujó, caí al mar y perdí el arma. Varios hombres ranas me atraparon. En el agua comenzaron a golpearme. Continuaron en el muelle. Mis compañeros también estaban dominados".
"La cosa fue grande. Vino hasta Fidel. Nos dijo que si nos hubiéramos ido, dentro de unos años hubiéramos querido regresar".
Lorenzo movió la cabeza seguro de su negativa. "¡Qué va! Yo hubiera hecho como mi padre, que se pasó la mitad de la vida preso; pero en el 80, cuando lo del Mariel, se fue a Estados Unidos, se cambió el nombre, estudió y se hizo ingeniero. Sí, yo iba a hacer lo mismo. Después reclamaría a Muñe, mi mujer actual; y a Rorro, mi hija, que es del primer matrimonio".
Muñe —apócope de muñeca— vendía pizzas en su casa. Lorenzo la describía como una Venus de Milo, pero con brazos, cálida y cándida. Al hablar de Muñe la expresión del negro se asemejaba a la de un amante primerizo.
Pero ella, como Rorro, desconocía que Lorenzo vivía dos existencias paralelas, y que con esa doble vida recorría su laberinto personal. Él era una moneda que giraba por el aire a cara o cruz, a mal o bien.
Lorenzo trabajaba días alternos como custodio de una policlínica del municipio de Centro Habana. Allí su actitud era ejemplar, nos aseguró. Mas sus días libres eran libertinos. Se dedicaba al proxenetismo y a la estafa. Esta la ejercía a veces a través de juegos de azar; otras, como "guía" de turistas inexpertos.
"Una vez —nos relató entusiasmado— viajé a Pinar del Río con un francés. ÁQué vida! El lo pagaba todo: un apartamento que alquiló, bebida de la buena y a las mejores jineteras. Allá conoció a una temba y se quedó con ella. No sé qué le vio. El francés era un buen hombre. Yo siempre me porté bien con él. Aunque era muy confiado, jamás me aproveché de eso". Nos miró con picardía y añadió: "¡Pero a otros…!".
En una ocasión Lorenzo me dijo: "Ricardo, qué lástima que te dio por la política. Con tu pinta y facilidad de palabras, serías un estafador de primera".
También nos hablaba de Rorro. Una linda adolescente que sabía valerse por sí misma. "Es como yo, pero honrada". El sobrenombre surgió cuando era una bebé, pues la madre y Lorenzo le cantaban para dormirla: "A rorro mi niña, a rorro mi amor". La muchacha estudiaba la enseñanza media en Miramar, un reparto de la antigua —y actual— clase alta. "Papi, allá los autos son cómicos, la gente se viste cómico, las casas son cómicas. En fin, Miramar es una comedia".
El día que a Lorenzo le entregaron la petición fiscal, le dijo al guardia que servía la comida: "Échame más, ¡qué soy un pena de muerte!". Y se rió. Pero un rato después nos miró serio y comentó en voz baja, casi consigo: "quién lo hubiera dicho, ¡yo deseando una sanción de 30 años!".
Lorenzo regresó del juicio muy optimista. "Mi abogado dijo que cómo se iba a pedir sangre, si no se derramó una gota de sangre". Y repetía a cada rato estas palabras, con el fervor que un moribundo invoca a Dios. También nos comentó: "Ustedes no me van a creer, pero sentí más miedo cuando en el juicio vi el vídeo de la lancha subiendo y bajando en aquel mar furioso, que cuando yo estaba allí mismito, jugándome la vida".
Esa noche nos llevaron a una oficina. A los cuatro por separado. Cuando llegó mi turno, un capitán me explicó que aunque a Lorenzo le pedían la pena de muerte, eso no significaba que lo fusilarían. "Pero —puntualizó el oficial— algunos condenados a la pena capital se desesperan y se suicidan por gusto, pues la sanción no es ratificada por el Tribunal Supremo o por el Consejo de Estado".
Con este argumento solicitó mi cooperación para impedir —dado el caso— que Lorenzo atentara contra su vida. Accedí. Después me enteré que a mis otros dos compañeros de celda le pidieron lo mismo. Nunca supe que le dijeron a Lorenzo.
Desde entonces la ventanilla de la puerta tapiada la mantuvieron abierta; y afuera, un policía permaneció de guardia.
Al otro día por la tarde vinieron a buscar a Lorenzo. Regresó muy contento. "La Seguridad del Estado trajo en un auto a Rorro, a la mamá de ella y a mi madre. Me dijeron que el director del policlínico le iba a escribir al Consejo de Estado hablándole de mi buena actitud laboral". Al rato vinieron de nuevo por él.
Ya a solas , el Chino, el otro muchacho y yo comentamos que esa visita era la despedida final. La policía política —y la otra— no acostumbra a traer a nuestros familiares para que nos visiten. Estábamos equivocados. No era la última despedida, sino la penúltima.
Lorenzo retornó feliz. Dos oficiales fueron a buscar a Muñe y había tenido una visita con ella. A discreción, mis compañeros de celda y yo nos miramos consternados. Comprendimos que Lorenzo sería ejecutado próximamente. Aquella tarde la comida fue diferente a la habitual: medio pollo, arroz con moros, ensalada, vianda, postre y refresco. Lorenzo sospechó. "¿Medio pollo para cada uno?". El guardián lo tranquilizó argumentando que habían traído tantos pollos que no cabían en las neveras, y a todos los detenidos les estaban sirviendo la misma ración. Lorenzo le creyó —o simuló creerle—: era su última cena.
Horas después, Lorenzo sintió un dolor en el pecho. Avisé al guardia. Se lo llevaron inmediatamente a la posta médica. Regresó al rato. Nos aseguró que se sentía mejor después que lo inyectaron. Estaba soñoliento. Obviamente lo drogaron. Transcurridos unos minutos, dormía otra vez con la inmovilidad de los difuntos. Recordé la noche que lo conocí. Apenas —y a penas— había pasado una semana.
Sería medianoche cuando abrieron la puerta. En el pasillo vi a seis guardias. Uno entró y despertó a Lorenzo. Se levantó aturdido. Se calzó con torpeza sus zapatos sin cordones. Me miró como preguntándome: "¿Qué ocurre?". Se lo expliqué con una mirada. Le di una palmada en el hombro, y lo vi partir a la muerte.
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DECLARACIÓN DE RAMONA COPELLO, MADRE DE FUSILADO:
Nota del Bloguista de Baracutey Cubano
Lorenzo, Bárbaro y Jorge Luis. No hirieron a nadie ni sus intenciones iban mas allá de las amenazas. Una turista francesa secuestrada narró como cuando la tenía uno de los secuestradores fuertemente agarrada con un arma blanca cerca de su cuello y el secuestrador le gritaba a las autoridades castristas que si no traían combustible para la lancha, la mataba, le hablaba bajito al oido y le decía; ¨No te preocupes que no te va a pasar nada ¨. Posteriormente, después de ser detenidos los secuestradores, la turista le pidió a Fidel Castro que no los mataran y le contó lo que le decía el secuestrador en su oidos. De nada valió para que el Zeus caribeño indicara que la pena era el fusilamiento; los tribunales en menos de una semana los juzgaron, sentenciaron y un pelotón los fusiló.
A continuación una entrevista de hace años en que el tirano Fidel Castro explicaba las razones de esos tres fusilamientos; posteriormente mostramos la falsedad de sus mentirosas palabras con el hecho ocurido muy poco tiempo después, aproximadamente un mes, ya que los ejecutores del secuestro de la lancha de GEOCUBA no fueron sentenciados a más de 10 años por acuerdo entre los EE.UU. y Cuba, lo cual muestra, una vez más, que. al menos, desde la década de los años 70 hay vías de comunicación entre el gobierno de EE.UU. y la tiranía Castrista para evitar una grave crisis que podría conducir a una confrontación armada entre Estados Unidos y Cuba.
Por Miguel Bonasso
Un relato inédito sobre la batalla de Playa Girón
Desde La Habana
( Fragmento )
El enviado de Página/12 no quiso recurrir al truco socorrido de mechar las narraciones más extensas (como la de Playa Girón, ver nota aparte) incluyendo preguntas artificiales que hubieran falseado la vocación didáctica, el ritmo y la respiración del entrevistado. Acaso pensando que tuvo el privilegio de reportearlo -tras muchos años de buscar esa entrevista- en un momento crucial de la historia: tal vez la crisis más peligrosa a la que se ha enfrentado Cuba en sus cuarenta y cuatro años de revolución.
-La primera pregunta es obvia: imagino que usted evaluó que habría un generalizado repudio con el tema de los tres fusilamientos recientes...
-Sí, fue perfectamente evaluado. Es algo demasiado serio como para adoptar decisiones a la ligera. De hecho habíamos establecido una moratoria que duraba ya casi tres años. Fue verdaderamente doloroso para los miembros del Consejo de Estado tener que romper esa moratoria. Esto no se hace sino por causas absolutamente justificadas, puesto que conocíamos el precio de la medida, ya que hoy día -y no les quito razón a los que se oponen a ella- el número de los que piensan de esa forma crece y crececada vez más, de lo cual realmente me alegro, puesto que compartimos, y por razones profundas, el aborrecimiento a la pena capital.
-¿Cuáles fueron entonces esas causas?
-Puedo resumírtelo en tres palabras: cuestión de vida o muerte. Me preguntarás por qué. Sencillamente la mafia terrorista de Miami, en combinación con la extrema derecha de Estados Unidos, se proponían, y aún se proponen, crear una grave crisis que podría conducir a una confrontación armada entre Estados Unidos y Cuba. No es que esto nos ponga nerviosos o nos quite el sueño. Es algo demostrado, durante 44 años, que nosotros sabemos enfrentarnos a cualquier peligro. No es inútil recordar que en 1961 libramos, entre los días 17 y 19 de abril, una dura batalla frente a una expedición mercenaria que desembarcó por Girón, y detrás de esa invasión estaba la escuadra norteamericana con un portaaviones, naves de guerra, buques de desembarco y las tropas pertinentes para intervenir inmediatamente después de que el gobierno creado por ellos pudiera aterrizar en un aeropuerto recién construido, en una de las zonas más pobres del país, precisamente en un punto que se ha hecho después famoso: Playa Girón. Claro, nosotros hicimos todos los cálculos correspondientes y se luchó durante 68 horas consecutivas, sin un minuto de receso, hasta el último punto de resistencia enemiga: Playa Girón cayó en nuestro poder. No pudo aterrizar el gobierno que tenían en Miami.
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(A continuación un anexo del Bloguista de Baracutey Cubano que desmiente las palabras del tirano de que haya existido el peligro de una grave crisis que hubiera conducido a una guerra :
A solamente un mes y pico de estos esos hechos, otras personas secuestraron una lancha de GEOCUBA por la antigua provincia de Camaguey para también irse del país; en la lancha habían pasajeros. Un guardacosta nortemericano interceptó en alta mar a dicha lancha y detuvieron a los secuestradores. El régimen cubano, dando una muestra evidente de lo que es la Justicia en Cuba, dijo que si los devolvían a Cuba, no los iban a fusilar y que la pena máxima que iban a recibir era de 10 años de prisión. O sea, el mismo delito y las mismas condiciones y situaciones pero las penas fueron totalmente diferentes pese a que el Código Penal era el mismo, pero observemos:¿ Qué papel desempeñan los tribunales en Cuba ?, que antes de celebrase el juicio ya se sabían las penas que iban a tener en ambos casos los enjuiciados. Desde los años posteriores a la Crisis de Octubre siempre han exisitido conversaciones entre militares castristas y norteamericanos, así como entre los diferentes gobiernos de EE.UU y la tiranía Castrista, luego desde hace varias décadas han existidos los canales para evitar cualquier confrontación supuestamente manipulada por los antiCastristas de Miami... Fidel miente y miente descaradamente
El Abogado de tres Cubanos fusilados en 2003 da detalles sobre el juicio sumario en Cuba
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(A continuación un anexo del Bloguista de Baracutey Cubano que desmiente las palabras del tirano de que haya existido el peligro de una grave crisis que hubiera conducido a una guerra :
Arrestan a 15 cubanos que escaparon en lancha de la isla
******** La Guardia Costera de Miami siguió a la embarcación durante más de un día antes de abordarla ayer miércoles en aguas internacionales en el estrecho de Florida. ********
MIAMI.— Quince cubanos permanecen detenidos este jueves por la Guardia Costera tras ser sacados de una embarcación de 12 metros de eslora que partió de Cuba el martes.
Junto con un conato de secuestro el lunes, en el cual murieron tres hombres que intentaban huir a Estados Unidos, ambos incidentes fueron la primera captura de importancia de una embarcación de Cuba desde la ejecución, el 11 de abril, de tres hombres condenados por capturar un transbordador en la bahía de La Habana.
La Guardia Costera siguió a la embarcación durante más de un día antes de abordarla el miércoles en aguas internacionales en el estrecho de Florida, dijo la vocera de la institución, Danielle DeMarino.
La embarcación es propiedad de GeoCuba, un organismo gubernamental isleño de exploración y cartografía.
El gobierno cubano dijo que su guardia costera persiguió a la lancha el martes hasta las aguas territoriales de Bahamas. El gobierno de Bahamas dijo que la embarcación retornó a aguas internacionales el miércoles.
DeMarino dijo que los cubanos serán interrogados el jueves por las autoridades del Servicio de Inmigración y Naturalización.
Mientras tanto, un adolescente que sobrevivió a un intento de secuestro el lunes de una embarcación pesquera en el oeste de Cuba aportó nuevos detalles sobre el incidente, en el que murieron tres hombres que intentaron huir a Estados Unidos.
Las autoridades cubanas culparon de ambos incidentes a la estadounidense Ley de Ajuste Cubano, que otorga a los inmigrantes cubanos un trato especial una vez que llegan a tierra firme de Estados Unidos. Según las autoridades comunistas, esa ley fomenta que los cubanos arriesguen sus vidas en huidas ilegales en alta mar.
En el último incidente, Cuba envió aviones de guerra y lanchas patrulleras en persecución de la nave Geocuba, pero desistió porque "no es política del gobierno de Cuba atacar naves secuestradas con gente a bordo en alta mar", dijo el ministerio.
El teniente de la Guardia Costera Tony Russell contradijo la versión de que la nave había sido secuestrada. "Consideramos que se trata de una nave cubana robada usada como vehículo en un viaje ilegal de migración", agregó.
En el incidente anterior, tres hombres que intentaban huir a Estados Unidos hirieron de un disparo a un adolescente y luego se mataron entre ellos cuando la policía se acercaba a la embarcación en un muelle al oeste de Cuba.
Marquier Montán Contreras, de 17 años, dijo que él, su madre y su hermano acordaron hacer de rehenes para ayudar a los hombres a engañar a un vigilante y apoderarse de la embarcación. Las autoridades cubanas indicaron que los asaltantes no pudieron prender los motores y según Montán la nave nunca abandonó el muelle.
Tras indicar que "esto se ha terminado", uno de los hombres disparó contra su hermano y otro intentó matarlo, pero la pistola se encasquilló, indicó Montán, y agregó que los tres se mataron unos a otros a tiros y que él huyó con su madre y el hermano herido.
La policía dijo que investiga el caso. Montán habló brevemente con los periodistas en el hospital cubano donde su hermano de 10 años es atendido, aunque sus heridas no son graves.
Video. Madre de una de las víctimas de Bahía Honda desmiente versión oficial y que no mientan más, ni aprovechen el deceso de su hijo para inculparlo de actos que no cometió
Madre de una de las víctimas de Bahía Honda desmiente versión oficial
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La señora le pide que no mientan más, ni aprovechen el deceso de su hijo para inculparlo de actos que no cometió
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CUBANET
3 diciembre, 2022
CDMX, México-. La madre de Yerandy García Meizoso, una de las siete víctimas del hundimiento de la lancha en Bahía Honda ha pedido al gobierno cubano que no mienta más sobre los acontecimientos.
En un video publicado por el periodista Mario Pentón, la madre de la víctima responde al programa especial transmitido hace tres días por la televisión cubana. La señora le pide que no mientan más, ni aprovechen el deceso de su hijo para inculparlo de actos que no cometió. Además explica algunas de las contradicciones de la versión oficial.
En el espacio televiso, conducido por Humberto López, las autoridades dieron una versión no solo inverosímil de los hechos, sino también que discrepa de los primeros testimonios de los sobrevivientes. Estos habían acusado a los guardafronteras de embestir a propósito la lancha y partirla.
Por su parte, los órganos de propaganda sostuvieron que el hundimiento de la lancha, en la que 26 ciudadanos cubanos intentaban salir del país rumbo a Estados Unidos, no fue resultado de una acción agresiva.
El material, de una hora de duración, incluyó testimonios de cuatro sobrevivientes del naufragio, quienes apoyaron la versión oficial y la confesión del lanchero detenido. Este último, incluso, le pidió disculpas al Ministerio del Interior.
Desmentida la versión oficial
Cubanet comparte la transcripción del testimonio de la madre de Yerandy García.
“Yo soy Yini Meizoso la mamá de Yerandy García, el asesinado por las Tropas Guardafronteras, que dijeron una sarta de mentiras porque en el canal del puerto hay tremenda profundidad. De ese puerto es donde salen los barcos grandes para desmantelarlos allí. Ahí hay tremenda profundidad”.
“Lo que pasó fue que primero le rompieron los motores de la lancha y después le dieron por el lado. Lo que ellos no quieren ver la verdad o no quieren que uno diga la verdad”.
“Yo pido que analicen eso y que vayan allí y vean qué profundidad hay. En ningún momento esa lancha salió del lugar. Esa lancha, cuando le rompieron los motores, no se pudo mover de allí y ellos (Guardafronteras) le fueron pal lado. Les dieron por el lado”.
“Ellos tenían la luz apagada, la griffi tenía la luz apagada y esa lancha sí tenía iluminación. Sí tenía iluminación”.
“Yo necesito que sigan investigando para que vean que eso es mentira y que Yerandy nunca en la vida buscó gente para grupo, pa´hacer grupo ninguno pa’irse porque tocó la casualidad que esa mañana estaba en mi casa y que se iba temprano cuando su casa cuando le avisaron que iba a entrar una lancha”.
“En ningún momento él era guía de grupo ni nada de eso. ¿Tú sabes por qué lo dicen? Porque ese hijo mío ahora está muerto. Porque si él estuviera vivo, le partía la nuca a cualquiera que dijera eso de él”.
“Yo necesito que sigan investigando y que no digan más mentiras, que sean realistas. Si es de verdad que tienen vergüenza que sean realistas y que sigan investigando”, exigió.
El régimen de Cuba acusó a Yerandi García Meizoso de ser “organizador interno y guía de costa”.
Madre cubana denuncia el asesinato en Bahía Honda
#alainpaparazzicubano #video #cuba
Lanchero de Bahía Honda‼ La Historia que No Te Cuenta el Menticiero‼ Alain Paparazzi Cubano
Desmiente a Humberto Lopez y version preparada sobre asesinato de cubanos de lancha en Bahia Honda.
29 de octubre 2022. Video de Mario J. Pentón. Tres desaparecidos y cinco personas murieron tras el hundimiento de una lancha de Miami por el impacto de una lancha guardafronteras Castrista cerca del poblado de Bahía Honda
Mueren cuatro adultos y una menor tras hundimiento de una embarcación por parte de guardafronteras de Cuba
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La embarcación procedente de Miami intentaba sacar de la isla a más de 20 cubanos, según medios oficiales
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Redacción de CiberCuba
29/10/2022
Cinco personas, entre ellas una menor de edad, murieron tras el hundimiento de una embarcación proveniente de Miami por el impacto de una lancha guardafronteras cubana en el poblado de Bahía Honda, Artemisa ubicado en la costa norte occidental de Cuba.
La embarcación transportaba 23 personas y se volcó tras el impacto de la lancha guardafrontera. Como resultado, murieron un hombre, tres mujeres y una niña.
La colisión se produjo al norte de Bahía Honda, Artemisa. La lancha procedente del sur de Florida "violó el mar territorial de Cuba en una operación de tráfico de personas", indicó la tarde de este sábado una nota informativa en la televisión cubana.
Las autoridades cubanas culparon a Estados Unidos por "la política hostil y cruel" y la vigencia de la Ley de Ajuste Cubano , que "estimula las salidas ilegales desde Cuba".
Solo en el mes de octubre, la Guardia Costera ha interceptado a más de 1000 cubanos intentando cruzar el estrecho de Florida, según datos oficiales.
La escasez de alimentos y medicinas, el incremento de la represión política, el encarecimiento de la vida y la falta de libertad para cambiar la realidad que viven, no le deja a los cubanos más alternativa que la migración.
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Canal Caribe
29/10/2022
Nota informativa del Ministerio del Interior en Cuba
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PERO ....
AmericaTeVeCanal41
2016
Víctimas mortales en el horrendo hundimientp del remolcador 13 de Marzo
Desgarrador testimonio de hombre que perdió 14 familiares en el remolcador 13 de Marzo, el 13 de julio de 1994
"VOCES DE CUBA" - TESTIMONIOS DEL HUNDIMIENTO DEL REMOLCADOR 13 DE MARZO
Entre las flagrantes atrocidades cometidas por el régimen castrista en su larga historia de abusos, se destacan dos incidentes –la Masacre del Río Canímar y la del Remolcador 13 de marzo, ambas ocurridas en el mes de julio. Estos sucesos no dejan duda sobre el profundo desprecio del liderazgo cubano por la vida humana y su cruel trasgresión al derecho de los ciudadanos cubanos a salir de su país.
El 6 de julio de 1980 tres jóvenes se apoderaron de una recién inaugurada embarcación de excursiones, el “XX Aniversario,” que navegaba a lo largo del pintoresco Rio Canímar, desembocando en la bahía de Matanzas. Los sorprendidos pasajeros gritaron de alegría cuando supieron que se dirigían a los Estados Unidos, pero el guardia de seguridad se resistió, disparándole a los jóvenes. Estos lo hirieron con pistolas llevadas a bordo, obtenidas en su servicio militar obligatorio. Preocupados por el estado del herido, lo enviaron a tierra junto a un pasajero que rehusaba partir.
Alertadas las autoridades, ordenaron una persecución. Lanchas de alta velocidad de la Marina cubana alcanzaron la nave y dispararon a mansalva contra los pasajeros. Al no poderla hundir, pronto apareció un avión de la Fuerza Aérea, que también abrió fuego sobre el “XX Aniversario.” Finalmente, un barco especializado en trabajos industriales pesados entró en escena, embistiendo la sólida nave hasta que se hundió. La mayoría de los heridos y que habían logrado escapar sanos hasta el momento se ahogó. Aunque el barco tenía capacidad para 100 pasajeros, sólo sobrevivieron diez personas. El número preciso de víctimas quedó en secreto, pero se cuentan al menos 56 conocidas, incluyendo niños de 3, 9, 11, y 17 años. No se les entregaron los cadáveres recuperados a sus familiares y se prohibió la realización de funerales comunitarios. El gobierno cubano declaró que había sido un accidente y amenazó a los sobrevivientes con prisión para exigir su silencio, manteniéndolos bajo vigilancia por años.
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Archivo Cuba have un llamado a los gobiernos mundiales, a las organizaciones internacionales, y a todas las personas de buena voluntad a que hagan al gobierno cubano responsible de sus crímenes y a que exijan que se respeten los derechos fundamentales de los cubanos a la vida, a la seguridad y a la libertad de salir de su país por voluntad propia.
LA MASACRE DEL RÍO CANIMAR, PROVINCIA DE MATANZAS, CUBA
6 DE JULIO DE 1980
El Domingo 6 de Julio de 1980, establecido como el Día del Niño, un sinnúmero de personas mayores de edad, y algunos llevando a menores de edad, abordaron en el Centro de Recreo Caminar la embarcación adaptada para excursión "XX Aniversario".
El barco comenzó a navegar lentamente por las aguas y cuando llevaban un corto tiempo en la travesía, los hermanos y miembros del Servicio Militar Obligatorio: Sergio Águila Yanes de 19 años de edad, con el arma de fuego que portaba, y Silvio Águila de 18 años de edad, conminaron al capitán de la embarcación y a los dos tripulantes (custodios, y uno tenia un arma), que el "yate" pusiera rumbo a los EE.UU. En esta decisión de escapar de Cuba, también los acompañaba Roberto Calveiro de 15 años de edad. Otro joven que estaba en el plan a última hora decidió no participar en el escape. (Debido al hermetismo que siempre ha adoptado el régimen comunista cuando algo no le conviene, se desconoce si otros ocupantes excursionistas estaban en el plan).
Cuando el Capitán bajo esa premisa giró la nave, y puso proa hacía el norte, el custodio armado a un descuido de Sergio debido a la confusión que se había formado entre los excursionistas, sacó su pistola y Sergio le disparó hiriéndolo (versión: "un miliciano que participó en los hechos, comentó que el custodio se había lanzado al agua y llegó nadando a la orilla" otros ciudadanos afirmaron "que el custodio fue muerto por el disparo que le impacto en el pecho", y en las versiones también se exponen: "que el custodio fue herido y puesto en una lancha de pescadores que estaba cerca, o en un bote pequeño que llevaba remolcando el barco excursionista").
Pero bien, aunque es lamentable si el custodio fue herido y murió, lo trascendental de este caso del Río Canimar, es la masacre que perpetuó el régimen en su arrogancia criminal, y por supuesto, basado también que sus asesinatos a niños, mujeres, y ancianos eran impune, no tenían ninguna repercusión adversa en el ámbito internacional, aunque si en el plano nacional, pues continuaban manteniendo el terror implantado en la población.
Los hechos según Radio Martí.
De acuerdo a una investigación de Radio Martí que fue trasmitida en un programa de más de media hora el jueves 5 septiembre de 1985 y titulado "La Matanza del Río Canimar", y la cual fue basada en entrevistas a unas 20 personas residentes en Cuba, y de las cuales varias fueron pasadas en el programa sin decir sus nombres por razones obvias, reseñamos lo siguiente:
Que el 6 de julio de 1980 cuando los sucesos del llamado éxodo marítimo del Mariel, una embarcación de recreo llevando entre 70 y 100 pasajeros de paseo por el Río Canimar, fue tomada por unos tres o cuatro jóvenes militares armados que a punta de pistola amenazaron al capitán del barco para que pusiera rumbo a los Estados Unidos, y en ese momento un miembro de la Seguridad del Estado que iba en el barco sacó su pistola y fue muerto por los secuestradores.
Al entrar el barco turista en la Bahía de Matanzas, y los guardafronteras percatarse de lo que sucedía, mandaron una patrulla marítima, la cual le hizo varios disparos de advertencia, pero la nave no se detuvo. Pasado unos minutos otra lancha de los guardafronteras apareció en la escena y un avión, y como la embarcación turística seguía su curso norte, las patrullas del régimen comenzaron a dispararle directamente. Aunque la andanada de balas era intensa por parte de los guardafronteras, el XX Aniversario no se detenía, y fue en ese momento que se apareció una draga y envistió al barco turístico provocando su hundimiento, y por consiguiente la perdida de vidas de un indeterminado número de personas.
En las entrevistas realizadas por R. Martí, algunos dijeron que ese día habían mucha movilización de militares en Matanzas, y que las funerarias velaban a un inusual número de cadáveres. Este programa lo repitió varias veces Radio Martí dando más detalles de la masacre..
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Algunos de los masacrados: Sergio Águila Yanes; Mirta de Armas Naranjo; Onelia Quintana; Delio Gómez González; Marisol Martines Aragonés (menor); Osmany Rosales Valdés (menor); Juan Domínguez Alfonso; Vicente Fleitas Cabrera; Lilián González López (menor); Marisel San Juan Aragonés (menor); José San Juan;
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El 11 de septiembre de ese año 1985. el periodista Tomás Regalado que en ese tiempo trabajaba para el periódico en español del Miami Herald, saca un articulo titulado "Más para Radio Martí", de donde tomamos los siguientes párrafos:
(Tomás Regalado, hoy comisionado y aspirante a Alcalde de la ciudad de Miami )
...... para este propósito iniciar esta breve cronología, no en el litoral de Matanzas, sino en el teatro Atenas de la capital de la provincia. En horas de la mañana del 6 de julio de 1980, se iniciaba en el teatro Atenas la Asamblea de Renovación y Ratificación de Mandatos del Partido Comunista en la provincia de Matanzas; presidía la misma Julián Rizo Álvarez, entonces primer secretario del Partido en la provincia de Matanzas, y junto a él entre otros se encontraba el mayor Romelio Pérez León, jefe del Ministerio del Interior en la ciudad de Matanzas. Alguien se acerca a Julián Rizo y le dice algo, y éste airadamente toma el micrófono y grita: "Compañeros, queda suspendida esta actividad por motivos de una emergencia. Acto seguido, Rizo, Pérez León y mas de una veintena de funcionarios y ayudantes abordaron sus autos y se dirigieron a la ribera del río Canimar, casi en su desembocadura en la Bahía de Matanzas. Allí, en la posta de los guardafronteras, aun tirado sobre una pequeña chalupa, se encontraba el cadáver de un agente del Ministerio del Interior con un balazo en el pecho, y junto a el, sollozando, el capitán del barco de turismo del Canimar, quien contó lo que había ocurrido: Que minutos después de haber iniciado el viaje de turismo río arriba, cuatro personas, tres jóvenes reclutas del servicio militar y un sargento de tercera que habían logrado entrar como pasajeros en el barco ocultando cada uno una pistola Makarov y dos AKM-- habían asumido el control de la embarcación, un barco de ferro-cemento construido en los astilleros de Cárdenas y que había sido modificado, incluso mediante la colocación de asientos en el techo. El custodio extrajo un M-52 para hacer frente a los jóvenes, y estos le dieron muerte. Mas tarde le dieron permiso al capitán para que llevara el cadáver a la orilla en una pequeña chalupa que tenia el barco. Ya en esos momentos, el barco conducido por uno de los jóvenes, se dirigía hacia la bahía. Julián Rizo, dirigiéndose al mayor Pérez León, le grita: "De ahí no pueden irse", señalando hacia lo que se conoce como el bolso de la Bahía de Matanzas. En esos momentos una lancha que patrullaba el río San Juan llegó a toda maquina al lugar y minutos después una avioneta de fumigación agrícola hace dos pases sobre el barco, disparando contra la embarcación. La lancha patrullera hace también disparos y cae muerto uno de los jóvenes que habían asumido el control de la nave.
Llegan otras dos lanchas y hacen un cerco a la nave secuestrada que ya ha parado sus motores; los jóvenes ordenan que las mujeres y niños bajen a los camarotes. Rizo, histérico, repetía que no podían "salir de la bolsa de la bahía", y mirando una draga o arenera en el muelle, ordena que varios tiradores la aborden y "le partan para arriba al barco". Y así fue. La pesada draga golpea al barco, pero nada ocurre; el segundo golpe, sin embargo, fue fatal, el barco se parte en dos y se hunde en segundos; las lanchas patrulleras rescatan a ocho de los pasajeros y a los tres jóvenes, 11 sobrevivientes en total, se recogen unos 10 cadáveres; el resto quedo atrapado en los camarotes.
Al siguiente día, oculta en una pagina interior del periódico matancero Girón, se publica una nota de tres líneas donde se informa que se frustró un intento de salida ilegal del país; y nada mas.
Nota de CS: En el relato del capitán hay algunas incongruencias, como que los disparos hechos desde la avioneta o la lancha patrullera que llegaron primero a la escena, mataron a uno de los asaltantes.
Pero como expresamos con anterioridad, lo trascendental de este caso es la masacre que efectuó el régimen comunista contra niños y mujeres que eran en su mayoría los ocupantes del barco.
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Luego de estas trasmisiones de Radio Martí, y los artículos que aparecieron en los periódicos El Miami Herald, el San Francisco Chronicle, el Philadelphia Inquirer y otros medios de prensa en Estados Unidos, de Europa y Latinoamérica, fueron saliendo en forma esporádica más datos de la masacre del Canimar y que cubanos en el exilio daban a conocer.
Julián Rizo Álvarez quien era el secretario del Partido Comunista de Matanzas, y dio en la escena del crimen la orden del ametrallamiento (por supuesto previa confirmación con la jerarquía de la Habana), lo nombraron a los escasos cinco meses de los hechos, a la Secretaria del Partido Comunista a nivel nacional en el II Congreso del PCC (Diciembre 1980). Después en el III Congreso del PCC, por sus "meritos" dentro de la tiranía, a Rizo lo nombran miembro alterno en el Politburó, y en el IV Congreso del PCC continuó en el Politburó (octubre 1991).
Sobre el suicidio de Sergio Águila Yanes es más que cuestionable, pues en casos como este el régimen utilizando sus sofisticados medios para aplicar el terror psicológico, obliga a testigos declarar lo que desean aunque el testigo logre salir tiempo después al exilio; no obstante al transcurrir el tiempo, los años del testigo fuera de Cuba, puede que narre la verdad de lo ocurrido.. Un caso que refleja más o menos este terror psicológico, es el hecho ocurrido el 14 de julio 2003 en La Coloma, Pinar del Río, donde cuatro jóvenes procuraron apoderarse de una lancha para escapar de Cuba, y tres según las declaraciones a la prensa de Marquiel Montana de 17 años, sus compañeros se suicidaron. Ver en estas Historias individuales el video con voz y datos: Caso La Coloma.
El 6 de julio de 1980, el barco de río «XX Aniversario» salió del centro turístico Canímar Abajo, situado en las márgenes del río Canímar, en Matanzas, con más de 60 pasajeros. Sergio Aguila Yanes, de 19 años, sargento en el ejército cubano, reclutó a su hermano menor Silvio y a sus amigos Roberto y Humberto, y juntos habían planeado la fuga. Cuando el barco se alejó de los muelles, sacaron sus armas e intentaron tomar por sorpresa a los guardias. No pudieron y cuando uno de los guardias sacó la pistola, Sergio disparó primero y lo hirió. Pronto el barco estuvo bajo control de los muchachos, que ordenaron a su capitán que se desviara hacia hacia los Estados Unidos.
( El autor y Fidel Castro; foto posteada por el blogguista )
El informe del tiroteo no tardó en llegar a Julián Rizo Alvarez, primer secretario del Partido en Matanzas, que inmediatamente convirtió un restaurante local en puesto de mando con teléfonos directos a la oficina central del Partido y a Fidel Castro, que le dio órdenes explícitas de que no se podía permitir que el barco se escapara. Fidel Castro subrayó a Rizo Alvarez «que pase lo que pase». Rizo despachó enseguida varias lanchas torpederas para que detuvieran el «XX Aniversario». Los barcos de guerra, más pequeños y más rápidos, se acercaron al barco e insistieron en que pararan y regresaran a Cuba. Los muchachos decidieron no obedecer las demandas del gobierno y siguieron hacia el norte. Después de que le notificaron por radio que las torpederas no podrían detener al «XX Aniversario», Rizo tomó una decisión. «Las órdenes fueron no permitir que el barco saliera de Cuba, aunque eso significara hundirlo». Como si supieran lo que iba a ocurrir, algunos de los pasajeros levantaron a sus hijos rogando a los barcos del gobierno que no dispararan. Rizo dio la orden de disparar y comenzó la masacre de los hombres, mujeres y niños que estaban a bordo del «XX Aniversario».
A pesar de que había dos barcos completamente armados atacando al «XX Aniversario» y a sus pasajeros, Rizo despachó otro patrullero más fuertemente armado y a un avión que empezó a circular encima. Los pilotos del avión empezaron el ataque justo antes de que el barco de río saliera de las aguas cubanas. Después que el avión hizo dos pases mortales, el barco estaba aún milagrosamente a flote, aunque sólo capaz de navegar en círculo. Para entonces, casi la mitad de sus sesenta pasajeros estaban ya muertos o heridos. Cuando se dio cuenta de las repercusiones internacionales que habría si el «XX Aniversario» se escapaba, Rizo tomó el mando del enorme «23 de Mayo» y le ordenó que interceptara y hundiera el barco de río, mucho más pequeño. La tripulación del «23 de Mayo» llevaron a cabo las órdenes de hundir el barco, embistiéndolo por el medio. Buscando su seguridad, Sergio había llevado a todas las mujeres y niños a la bodega para que estuvieran fuera del alcance de las balas. Aunque el primer golpe no hizo mucho daño al barco, las mujeres y los niños, ahora atrapados abajo, empezaron a gritar histéricamente. Segundos más tarde, el «23 de Mayo» embistió por segunda vez al barco y casi lo partió en dos. Al empezar a llenarse de agua el «XX Aniversario», Sergio le dijo a Roberto, el amigo de dieciséis años: «Perdóname, Papito» y fue a la cabina. Entre los frenéticos gritos de las mujeres y los niños de la bodega, Sergio sacó la pistola y le gritó a Roberto: «Los comunistas no me cogerán vivo nunca». Dirigió la pistola a la sien y se mató.
Roberto Calveiro aún recuerda que las aguas se enrojecieron alrededor de los cuerpos de los hombres, mujeres y niños balaceados. También fue testigo del ahogamiento de los que sobrevivieron la matanza inicial pero que no pudieron soportar la fuerza del mar y se hundieron sin volver a salir más. El propio Calveiro saltó al agua y empezó a nadar, pero cuando los patrulleros lo vieron le empezaron a disparar. Más tarde, cuando fue recogido en el mar por el cabello y golpeado en un patrullero, los guardafronteras que le dispararon le confesaron: «Chico, no sé cómo pudiste sobrevivir con todas las balas que te disparé». Cuando llegaron al fin a la costa, los guardias le dijeron a Roberto que se echara a correr. Roberto se negó, sabiendo bien que le dispararían. Aunque había salvado la vida, le esperaban muchas otras experiencias al muchacho de 16 años en los próximos doce años, que pasó en una cárcel cubana.
El régimen rescató sólo 11 de los cadáveres de los casi cuatro docenas de hombres, mujeres y niños masacrados ese día. El gobierno no le dio ninguna explicación a las familias de los desaparecidos, solo que habían muerto en el mar durante el «secuestro» de un barco. El gobierno no permitió entierros comunes. Antes de permitir a los diez sobrevivientes que regresaran a casa, les ordenaron no hablar con nadie sobre el incidente y no reunirse en grupos en que hubiera más de dos de ellos presentes. Durante los próximos dos años, tuvieron agentes del gobierno estacionados para monitorear sus actividades, mientras intentaban sobornar a los familiares de las víctimas, así como a los sobrevivientes, dándoles televisores, refrigeradores y otros equipos usualmente reservados para altos funcionarios del gobierno. "
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Castillo o Torreón de Cojimar
Nota del Bloguista de Baracutey Cubano sobre los casos de Cojimar y de Regla:
Los crímenes de Cojimar los conocí casi inmediatamente de primera mano por el relato que hizo Bárbara Manzini, y que fue transmitido por la emisora "La Voz del CID; años después, lo oí personalmente por boca de Bárbara Manzini, quién presenció ese crimen. Esa fue la primera vez que "Las Avispas Negras" (determinadas fuerzas élites del régimen cubano) salieron públicamente a reprimir a la población cubana. Recuerdo que Raúl Castro Ruz explicó por televisión en esos días, que dado el ambiente de tensión en el país, muchachitos jóvenes del SMO se pusieron nerviosos cuando vieron la lancha y comenzaron a disparar. En la Isla sabemos que lo que estaba "de moda", y continúa estando, en los veranos cubanos son la salidas ilegales de personas pacíficas que lo que quieren, es irse de ese país.Loamis González Manzini hijo de Bárbara, de 16 años, fue uno de los asesinados. Su padre, entonces militar de la tiranía, no había permitido que Bárbara, se lo llevara para EE.UU. . Bárbara hizo que el padre vistiera el cadáver de su hijo asesinado.
Desde hace mucho, pero muchos años, en Cuba no se producen ataques de lanchas contra instalaciones militares del régimen y otros objetivos, como los que sucedieron en "Boca de Samá", Cayo Palo Quemado y Bolondrón en el que murieron y fueron heridos civiles. Los ataques e infiltración de las lanchas V-20 y otro tipos de embarcaciones que abundaron en la década de los sesentas, fueron disminuyendo hasta casi desaparecer en la primera mitad de los setentas producto del cambio de la estrategía de lucha contra el régimen cubano por parte del gobierno norteamericano ( como fue el desmantelamiento de la Estación CIA J.M. Waves, dada la prioridad que el gobierno de Lyndon Baines Johnson le dio a Vietnam sobre Cuba ) y la tesis de "La Lucha Por los Caminos del Mundo" llevada a cabo en esos años por las organizaciones cubanas más beligerantes contra el Gobierno Cubano. La Tesis Doctoral de José Luis Méndez, uno de los acádémicos del Centro de Estudios Históricos de la Seguridad del Estado, cuyo contenido fue básicamente expuesto en la Mesas Redondas por la Televisión Cubana, así lo demuestra numericamente.Es muy importante puntualizar que desde marzo-abril de 1959, el gobierno de Fidel Castro con sus invasiones a Panamá, Nicaragua, República Dominicana y Haití en el mismo año 1959, inició una desestabilización en el continente americano que se extendió rapidamente a otros continentes como Africa y Asia. Por otra parte, casi inmediatamente después del triunfo de 1959, Cuba pasó a ser un factor muy activo en la Guerra Fría . Hubo una relación simbiótica: Los soviéticos utilizaron al régimen de Fidel Castro como factor importante en parte de su estrategia de expansión del comunismo y Fidel Castro los usó a ellos en su estrategia personal motivada y dominada por su ego.
Los crímenes y las manifestaciones de protestas en la localidad de Regla, las oí por Radio Martí en boca de la madre del asesinado Luis Quevedo, y los hechos, narrados por Norberto Fuentes, coinciden con los expuestos por la desconsolada madre a la prensa independiente y a la prensa extranjera en esos trágicos días; también coinciden con lo que me comentó a los pocos días, una persona residente en Regla.
El 1 de julio de 1993, un ciudadano americano y un residente cubano-americano recibieron disparos de las autoridades cubanas cuando intentaban recoger familiares y traerlos a los Estados Unidos. También mataron a tiros a tres cubanos cuando nadaban hacia el barco que esperaba. Rick Hoddinott y Hugo Portilla, que había escapado en una balsa en 1992, pensaba que no tenía otra opción sino regresar a buscar a su esposa, Lourdes, y a su hija de cuatro años, Monica. La embarcación, de 32 pies, fue vista fácilmente por los cubanos que esperaban en la costa. Hoddinott testificó más tarde que «lo próximo que vi fueron unas cuarenta personas que nadaban hacia el barco».
Entre los nadadores estaban el esposo y el hijo de Barbara Manzini. Barbara, una ciudadana americana que estaba de visita con sus familiares en Cuba, se quedó en tierra y vio desarrollarse los acontecimientos. El simple rescate de dos personas se haría caótico. No pasaría mucho tiempo antes de que atrajera la atención de los guardacostas cubanos estacionados a sólo tresciendas yardas. Hoddinott recuerda haber visto seis o siete guardias en la playa y luego a un barco del gobierno cubano. Los oficiales cubanos, que dijeron después que el barco encallado no estaba «cooperando con la demanda de detenerse», abrieron fuego de repente, aunque el esposo de Barbara Manzini, Rigoberto Hernández, gritaba desde el barco: «¡No disparen! ¡No disparen! El barco no se puede mover -está varado». Hoddinott fue alcanzado dos veces en la rodilla y una vez en el pie por las balas de los guardias que ahora disparaban desde la playa y desde el barco del gobierno. Varios cubanos que nadaban hacia el barco de rescate, indefensos y vulnerables, recibieron también disparos. Hoddinott recuerda haber escuchado los gritos de los niños y haber visto aguas ensangrentadas batir los blancos paneles del barco. Cuando terminaron las ráfagas del guardia, diez nadadores cubanos estaban seriamente heridos y tres de ellos, todos jóvenes, muertos.
( Playa de Cojímar )
El más joven de las tres víctimas era Loamis González Manzini, de 16 años. Su madre Barbara, cuyo padre murió en 1961 también cuando intentaba escapar de la isla, fue arrestada después por protestar por la muerte de su hijo. Fue encarcelada como una supuesta «organizadora» de la fuga. Los guardias dispararon también contra el esposo de Barbara durante el desastre.
Una segunda víctima, Mario Horta Jr., tenía sólo 19 años. Su padre, que vive en Miami, ha dicho: «Nunca pensé que perdería a mi hijo a manos del mismo régimen criminal que mató a mi padre. Mi padre fue ejecutado por el gobierno por 'actividades contrarrevolucionarias'. Sólo quería un poco de justicia y libertad, igual que mi hijo».
La tercera víctima, Alfredo Evelio Marin, murió a los 26 años. En ese momento su madre, sin sospechar nada, estaba visitando familiares en Miami.
El tiroteo fue tan intenso que despertó a todo Cojímar. Varias casas cercanas a la playa recibieron disparos. Cientos de personas se reunieron en la playa y observaron la masacre. Cuando llegó la policía, el pueblo ya estaba indignado con lo que había visto. «Algunos empezaron a tirarle piedras a los carros de la policía y a gritar consignas contra el gobierno, y otros tiraban botellas», testificó Barbara Manzini. El régimen de Castro respondió enviando tres camiones llenos de tropas del Ministerio del Interior especialmente entrenadas alrededor de medianoche.
Hoddinott describe lo que vio después que ayudó a una muchacha y a su madre en tierra: «Cuando llegué al fin a tierra, había cientos de manifestantes, quizás mil, que gritaban y me aplaudían como si yo fuera un héroe». Como Hoddinott estaba perdiendo mucha sangre, dos mujeres lo pusieron en un taxi y lo enviaron a un doctor, donde fue localizado después por las autoridades cubanas y trasladado a un hospital. Aunque en el hospital comía arroz y frijoles, pescado y carne diariamente, enseguida se dio cuenta de que otros pacientes no eran tratados igual: «Creo que estaban tratando de impresionarme, para que cuando regresara (a EU), parecieran buena gente», dijo Hoddinott.
CASO DE REGLA
En la noche del 13 de octubre de 1993, Luis Quevedo Remolina, de 23 años, y siete amigos, lanzaron su rudimentaria balsa al mar. A las 7:00 p.m., los ocho jóvenes se subieron a un camión y se dirigieron a la costa. En algún sitio de la carretera entre Bacuranao y Tarará, los guardias vieron el camión y le dispararon. Mientras el camión se detenía, los jóvenes saltaron y corrieron en todas direcciones. Los guardias capturaron enseguida a todos menos a uno, que siguió eludiéndolos hasta que fue atrapado entre ellos y el océano. Luis Quevedo Remolina, gritó «No disparen» y se rindió. Los guardias no dispararon. En cambio, comenzaron a golpear a Luis Quevedo repetidamente con la culata de los rifles. Cuando se cansaron de golpearlo, su víctima estaba cubierta de sangre y apenas agarrado a la vida. El resto también fue golpeado y luego llevado a Villa Marista. Luis Quevedo fue llevado a un hospital donde murió. Su familia, después de buscar frenéticamente en las estaciones de policía, hospitales y morgues, fue informada al fin de su muerte 15 horas después. El gobierno cubano le dijo primero a Esther Remolina que su hijo había muerto instantáneamente, al recibir un disparo cuando intentaba escapar. Cuando fue a vestirlo para el funeral, sin embargo, se desmayó: no había disparos, sino contusiones y huesos partidos.
En un conmovedor testimonio grabado por el activista pro derechos humanos Ladislao Velázquez (que fue arrestado poco después), la madre de Luis describió las condiciones del cuerpo de su hijo: «Le aplastaron los testículos. Le rompieron la mandíbula, le rompieron toda la boca. Lo golpearon con las ametralladoras en el estómago. Dijeron después que había muerto de un disparo pero cuando fuimos a vestirlo en la funeraria vimos que no tenía ninguna herida de bala. Lo despedazaron. Son asesinos. Son fascistas. Son criminales.»
La noticia se regó rápidamente por el pueblo natal de Luis Quevedo, Regla. Cuando se supieron los detalles, la intranquilidad pública se convirtió enseguida en indignación, aunque la prensa gubernamental ....ni si quiera informó la versión gubernamental del caso. Mientras tanto, no se le permitía a amigos y familiares de los siete jóvenes detenidos en Villa Marista que los visitaran. Uno de ellos, Luis Abel Rodríguez Aguilera, estaba herido de gravedad por haber sido golpeado repetidamente con la culata de una ametralladora en la cabeza. Para evitar que su madre viera las heridas, los guardias de seguridad le dijeron que su hijo no quería recibir visitas.
En la tarde del 15 de octubre, unos 300 dolientes caminaban detrás del carruaje que llevaba el cuerpo de Luis Quevedo. Muchos más se unieron espontáneamente al atravesar el pueblo el cortejo. De repente se encontraron que la policía había puesto barricadas en la calle principal para desviar a la creciente multitud. Gritos pidiendo justicia y el fin de la dictadura de Castro empezaron a llenar las calles de Regla. «Asesinos, comunistas», gritaba la multitud. Lo que había empezado como una solemne marcha fúnebre se había convertido en toda una protesta pública contra la represión.
El chofer del carro fúnebre se negó a pasar por la estación de policía. Los dolientes, sin embargo, estaban decididos a expresar su dolor. Eide Regosa Pérez rompió las ventanillas traseras del carro (por lo cual fue condenado a un año en prisión). Abrieron la puerta y sacaron el ataúd. Los dolientes corrieron, queriendo todos cargar la caja, y el ataúd fue levantado. La multitud lo colocó frente a la estación de policía. Los gritos de «Abajo Fidel! ¡Abajo la dictadura!» se hacían más fuertes mientras la policía amenazaba a los manifestantes: «Sigan, sigan, cuando esto se termine los vamos a golpear a todos». Más tarde cumplieron sus amenazas y muchos fueron heridos y llevados a clínicas.
En el cementerio, una multitud que esperaba se unió al cortejo fúnebre. Aunque la policía, que llegó alrededor del mediodía, trató de dispersar la multitud con amenazas y diciendo que no se permitiría ningún entierro ese día, la gente se negó a abandonar el lugar. A las 2:00 p.m. la policía llamó a las Brigadas de Respuesta Rápida y le dio instrucciones para que dispersaran por la fuerza a la multitud. Identificados con pañuelos amarrados en el brazo, empezaron a atacar a los manifestantes con palos y cadenas. Uno de los golpeados y arrestados fue Daniel Santana Quevedo, hermano del muerto.
Daniel, cuya herida en la cara necesitó después quince puntos, fue llevado al Departamento Técnico de Investigaciones. También llevaron a ese lugar a los hermanos Héctor y Eduardo Quevedo y a los hermanos Eduardo y Manuel Paz Quevedo, todos familiares del muerto. Aproximadamente unos 30 cubanos fueron arrestados en conexión con los acontecimientos de ese día.
El siguiente testimonio de la madre de Luis Quevedo REmolina, Esther, ilustra cómo la familia seguía siendo perseguida casi diez meses después del asesinato de su hijo. Esther habla de su encuentro con Jorge Rojas, periodista del gobierno, que intentó obligarla a decir que las acciones del gobierno estaban justificadas. Accedió a hablar porque Rojas le garantizó que la entrevista aparecería en la televisión cubana.
Ante las cámaras y micrófonos, Rojas me preguntó qué pensaba de la muerte de mi hijo. Le respondí que no era lo que yo pensaba, sino que lo que había ocurrido realmente, era que mi hijo había sido asesinado. Le expliqué cómo abrí el ataúd, revisé a mi hijo, le saqué el algodón de la boca y vi sus dientes rotos, sus pómulos rotos. Lo vi brutalmente golpeado. Entonces el periodista dijo que Luis había muerte de una herida de bala. ¿Qué bala? Yo no vi ninguna bala, y aunque eso fuera cierto, es un asesinato, porque las balas no caen del cielo. Yo vi los golpes y deformaciones que tenía mi hijo.
Entonces, Rojas dijo que si yo no cooperaba, mi otro hijo, Daniel Santana Quevedo, que ahora está encarcelado en el Combinado del Este, sería condenado a más años de prisión. Y que si yo decía otra cosa, Daniel recibiría una sentencia menor. Yo respondí que no importaba si la sentencia era de seis meses o de por vida, era injusta porque Daniel era culpable sólo de protestar por la muerte de suhermano. Nunca pasaron mi testimonio por televisión. Esa no era la verdad tras la cual estaban». Daniel, el hermano de Luis Quevedo, fue sometido a abusos físicos por lo menos en tres ocasiones. Durante la manifestación, agentes de Seguridad del Estados vestidos de civil lo golpearon hasta dejarlo inconciente con bolas de hierro metidas en el puño. Mientras era arrestado por «desafío», la policía cubana golpeó a Daniel de nuevo, pero esta vez en su propio hogar, en presencia de sus hijos, entre ellos su hija de siete años. Fue entonces trasladado al Combinado del Este, donde los guardias intentaron obligarlo a gritar «Viva Fidel». Cuando se negó, Daniel fue golpeado brutalmente hasta que perdió el conocimiento. La represión está lejos de haber terminado: los Quevedo están bajo vigilancia constante, los activistas que han luchado por informar al mundo lo que ocurrió esa noche de octubre en que fue asesinado el joven Luis han sido silenciados sistemáticamente por la policía política de Cuba.
Aquí en Cuba, se violan los derechos humanos. Yo misma estoy pasando algo inenarrable. Soy una muerta en vida. Asesinaron a mi hijo, un pelotón de fusilamiento asesinó a mi hermano en 1974, y tienen en prisión a mi hijo Daniel por protestar por el asesinato de su hermano. Quiero que el mundo entero escuche mi ruego. Quiero justicia para mi hijo Daniel que está encarcelado injustamente. Quiero que todo el mundo sepa que donde quiera que vaya, seguiré diciendo que ellos asesinaron a mi Luis. Y pido justicia, no sólo para mi hijo Daniel, sino para todos los jóvenes de Cuba.
Barlovento is a marina development that flourished before 1959 near Jaimanita Beach northwest of Havana.
When Castro was in need of U.S. dollars to prop-up his regime he converted that area into “Hemingway Marina” which became popular among rich and famous foreigners, including yachting Americans, all of whom find dubious amusements and business deals while spending the coveted U.S. dollars, to this day, oblivious that the blood of innocent civilians taint the waters.
This is the area where U.S. fugitive Robert Vesco lived in luxury on his stolen U.S. dollars until he fell out of favor with Castro (perhaps because he ran out of dollars). He was put in jail under the pretext of some shady pharmaceutical deals with a visiting relative of the late president Richard Nixon who worked for one the powerful pharmaceutical companies in the U.S.
But today, Armando Lago, a Ph. D. in Economics from Harvard University, continues working on his book “CUBA: The Human Cost of Social Revolutions. The Black Book of Cuban Communism,” documenting the deaths caused by Castro’s regime from 1959 to the present. According to Dr. Lago’s ongoing research, the total currently ranges between 90,827 and 102,722 deaths (much higher than the 3,000 attributed to Chile’s Augusto Pinochet).
Every one of the deaths Castro has caused deserves to be documented and presented to the world for its review. But, unfortunately, very few are known to the American public because of the bias and censorship of the U.S. media and academia.
One of the individual incidents has been known only to the Cuban exile community and due to the lack of documentation seemed to be at risk of becoming mere folklore. Dr. Alberto Fibla in his 1996 book in Spanish “Barbarie” (Barbarism) describes this incident on page 36 for the first time. Dr. Fibla, was in prison in Cuba from 1962 to 1988 for opposing Castro’s tyranny.
But, in the course of his exhaustive research, Dr. Lago finally uncovered the documentation of that incident. It was thanks to former political prisoner Ela Castro. When about to be released from prison a fellow inmate gave her a copy of the court sentencing documents of the survivors for her to smuggle out. Ela Castro was then able to smuggle the document out of Cuba when she came to exile in the U.S.
As Dr. Lago worked on a chapter of his book that deals with the crimes perpetrated by Castro’s regime against unarmed civilians who attempt to escape Cuba in boats or makeshift rafts, he decided that now that the credentials are available the story should be told immediately, rather than wait for the release of his book. So he shared the details of the story with me, complete with the names of the victims.
So now, for the first time, the complete story.
On January 15, 1962, the Cuban Coast Guard, following Castro’s standing orders, massacred a group of 29 civilians whose terrible crime, so damaging to Castro’s revolution, was wanting to leave Cuba for the U.S. Among them were eight Cuban-Chinese from the town of Bauta and the neighborhood of Marianao, near that rich-man’s-paradise renamed “Hemingway Marina.”
On that winter night, the group went aboard the 31-foot rented boat “Pretexto” (Pretext) anchored at the marina.
But Castro’s Gestapo-type State Security (SS) was already very well prepared and because of its pervasive web of informants, knew of their plans well in advance and had time to organize a dramatic ambush, rather than peacefully apprehending the participants. Castro’s rule-by-fear depends on bloody spectacles as a deterrent lesson to repress others.
As the boat began to head out of the marina in Channel No. 1, the main deep-water channel, it was abruptly halted by a heavy steel chain that had been strung across the channel.
The refugees looked ahead and saw a Cuban Navy vessel anchored at the entrance of the channel that opened fire on them with 30-caliber machine guns. And from one side, more machine gun fire began, completing a multisided attack.
Since the “Pretexto” was unarmed, it was unable to defend itself.
The result of this cowardly and unjustified attack against 29 unarmed civilians was five dead, including three Cuban-Chinese.
According to the court documents Dr. Lago received, the 24 survivors of this crime were sentenced to 20 years in prison in the Judicial Docket (Causa) No. 60 of 1962 by the Revolutionary Tribunal of La Cabana Fortress. This episode came to be known in the Cuban-exile community as “The Chinese Massacre at Barlovento.”
The names of the five assassinated by Castro’s forces can now be given; they are: Amalia-Cora Corzo, Fernando Gil Garcia, both from the Marianao neighborhood and Cuban-Chinese Lee Suey Chuy, Guan Xi Lui and Yak Yim Pan, all from the town of Bauta.
In addition to Dr. Fibla’s book mention, the second source for Dr. Lago’s report is the Revolutionary Tribunal of the Revolutionary District of Havana; the Judge was Vicente Alvarez Crespo in Judicial Docket (Causa) No. 60 of 1962, July 4, 1962, pp 1-2.
This case at Barlovento Marina – now the bloody waters of the “Hemingway Marina” - was not the first or the last incident in the sad history. There are many more cases. Among the most infamous cases are at the Canimar River in the province of Matanzas on July 6, 1980 where 11 unarmed civilians died and the July 13, 1994 sinking of the "13 of March” tugboat outside the waters of the Bay of Havana in which 41 unharmed civilians (men and women) lost their lives along with 12 innocent children.
Dr. Lago, in his incoming book, will document these and other cases. Hopefully this book will not be ignored by the U.S. media and academia as they did with “THE BLACK BOOK OF COMMUNISM: Crimes Terror Repression” published in French in 1997 and translated to English by Harvard University Press (October, 1999). But it seems that while the Nazi crimes are still publicized to this day, the crimes of the communists are being systematically ignored.
It is very revealing indeed of the U.S. media and academia, but what can the purpose of their avoidance of the truth of Communism be? After Castro falls and Cuba hopefully becomes a free and democratic country, many of those guilty in this cover-up will have to answer.
The right to leave and return to any country is guaranteed by the United Nations Declaration of Human Rights. And Cuba is a signatory of this document. But, as usual, Castro’s signature means nothing since his regime has been systematically violating this right and so many others since 1959.
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Libro de Pedro Pablo Arencibia: Paradigmas Psicopedagogicos y caminos de la Investigacion Matematica en la Ensenanza de la Matematica Universitaria y Media
OPINIÓN SOBRE EL LIBRO:
Lo he ojeado, aqui y alla; es conmovedor. humano. Tardare en leerlo de tapa a tapa. Comprendo que es holistico, lo que me parece admirable, meritorio, politica, experiencia humana, Matematicas, Ciencias, y tambien ¨very scholar. Una combinacion unica. Gracias. B.M.
“Marco Rubio a Donald Trump: Te diré lo que es un buen acuerdo: que Cuba sea libre
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Licenciado en Matemática Pura en la Universidad de La Habana (UH) y Catedrático universitario con 24 años de experiencia en la docencia universitaria cubana; posee la Categoría Docente Principal de Profesor Titular universitario. Fue expulsado el 29 de enero de 1997 del Instituto Superior Pedagógico de Pinar del Río ( universidad de perfil formativo o pedagógico) por motivos políticos. Activo colaborador desde su fundación de la revista VITRAL y del Centro Católico de Formación Cívica y Religiosa (CFCR) de la Diócesis de Pinar del Río. Colaboró en Cuba con las organizaciones opositoras: Todos Unidos, Asamblea para Promover la Sociedad Civil en Cuba y con el Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos (CUTC).
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COLABORADORES:
Paul Echániz