miércoles, febrero 11, 2026

Cuba: Respuestas a ¿Por qué el Presidente Fulgencio Batista se fue de Cuba el 1 de enero de 1959? Relatos de sus ultimas horas en Cuba que demuestran que no huyó

Palabras del Presidente Fulgencio Batista que aparecen en el último número de la revista Bohemia correspondiente  al mes de noviembre de 1955. En este blog pueden leer los números de la revista  Bohemia haciendo click en la imagen de BOHEMIA SIN CENSURA, que aparece en la sección lateral derecha de este blog Baracutey Cubano..




El Tesoro del Presidente
24 de abril, 2024

Las 3 veces que Fulgencio Batista salvó a Castro”


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Nota del Bloguista del blog  Baracutey Cubano 

Fragmento tomado de lo escrito  por mí en el post  de mi blog cuya URL es  http://baracuteycubano.blogspot.com

Esos resultados económicos se obtuvieron pese a la inestabilidad política que presentó el país y a las medidas económicas norteamericanas que afectaron a la economía cubana: solamente la aprobación norteamericana  en 1956 de reducir del 96% hasta el 29% la participación cubana en el mercado azucarero norteamericano dieron a Cuba pérdidas de 240 millones de dólares  según las páginas 14 y 15 del libro  El último año  de aquella república de Ramiro J. Abreu al dejar de exportar a Estados Unidos 1 156 902 toneladas métricas de azúcar según  se lee en la página 52  del libro La Economía Cubana en los años 50, del  entonces economista oficialista  Ismael Zuaznábar. Ramiro J.  Abreu, fue  ex oficial del Ministerio del Interior de la tiranía de los Castro y, en el momento de publicarse ese libro en Cuba (con prólogo del entonces  miembro del Buró Político del PCC  Carlos Rafael Rodríguez) era  funcionario del Departamento América, un departamento de Inteligencia y Subverción del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, que recibió inicialmente el nombre de Liberación y que tuvo como jefe a Manuel Piñeiro Losada, conocido como ¨Barba Roja,



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 ErnestoMiami

10 de febrero, 2026

Cuba: 1959 | Ep. 02 – ¿Por qué cayó Batista? La verdad que escribió en el exilio



ErnestoMiami
Febrero 25, 2026

Cuba: 1959 | Ep. 03 — Cuando Cuba perdió todo en una noche.




Una madrugada sin tiros, sin discursos, sin tanques. Así cayó el poder en Cuba. El primero de enero de 1959, mientras el país celebraba el fin de año, Fulgencio Batista abordaba un avión desde el Campamento Militar de Columbia, dejando tras de sí un vacío de poder sin precedentes. Este episodio narra minuto a minuto la salida del régimen, la desesperación por mantener una apariencia de legalidad y el momento exacto en que Fidel Castro comprendió que la verdadera batalla sería por la narrativa del poder.
En este tercer capítulo de la serie "Cuba: 1959", nos sumergimos en los pasillos de Columbia, en las decisiones de última hora, en la figura del general Cantillo y en la operación política que intentó frenar lo inevitable: la Revolución.
Suscríbete para más episodios que reconstruyen los momentos decisivos de la historia cubana.
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En el siguiente  video  se narra de otra manera la partida de Cuba de Fulgencio Batista 

El Tesoro del Presidente

Junio 28, 2025

Se fue Fulgencio Batista: Últimas Horas en Cuba



La noche del 31 de diciembre de 1958 en La Habana no fue una escena de película. No hubo brindis bajo las luces de un cabaret, ni discursos altivos, ni despedidas teatrales. El presidente no brindó en un cabaret a las doce de la noche, no levantó la copa y ni dijo “con ustedes me fue bien, pero sin ustedes me irá mejor, tengo un avión esperándome en Columbia”..Fulgencio Batista no pronunció frases memorables. Su partida fue otra: silenciosa, contenida, casi furtiva. Porque más allá del poder, estaban en juego vidas. La suya, la de su familia, la de quienes lo siguieron hasta el final. Esta es la historia de una huida, y de un último vuelo.

@eltesorodelpresidenteHistoria

Video relacionado con algunos aspectos de la personalidad de Fulgencio Batista:

Fulgencio Batista vida privada

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Señalamientos  pocos conocidos que dejé como comentario en el video 

Cuba: 1959 | Ep. 01 – El colapso de Batista y el vacío de poder

1) Desmontando la falacia que el gobierno norteamericano fue el que entronizó a Fidel Castro Ruz en Cuba al presuntamente decir que los EE.UU. no reconocerían a otro gobierno que no fuera el que bajara de la Sierra Maestra: 

http://baracuteycubano.blogspot.com/

2) Carta poco conocida que el teniente coronel José J. Martínez Suárez (ayudante del general Eulogio Cantillo) dirigió al señor Rubén Fulgencio Batista y Godínez, acerca de los hechos que rodearon la entrevista que el 28 de diciembre de 1958 sostuvieron Fidel y Cantillo . El historiador y ensayista Rafael Rojas  presenta algunas  deficiencias  como consecuencia de su formacion como historiador  en la Cuba castrista.

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DE LOS ARCHIVOS DEL BLOG BARACUTEY CUBANO

 Fragmento del post Desmontando la falacia que el gobierno norteamericano fue el que entronizó  a Fidel Castro Ruz en Cuba 


Por Pedro Pablo Arencibia

25 de agosto de 2025

En algunas ocasiones he oido a personas con cierto nivel de conocimiento, desde el punto de vista histórico, repetir la falacia que el gobierno norteamericano fue el que (tras la salida del poder del Presidente Fulgencio Batista) impuso la figura de  Fidel Castro Ruz al supuestamente decir  que  los EE.UU.  no reconocerían a otro  gobierno  que no fuera el que bajara de la Sierra Maestra. Demostraré en este escrito que esa afirmación es una falacia. Apunto que la  palabra falacia tiene por sínónimos: engaño, fraude, falsedad, mentira, calumnia, embuste,

Primeramente  debemos tener en cuenta que el gobierno de los EE.UU. lo  conforman tres poderes o tres ramas: el Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo y el Poder Judicial, los cuales son independientes uno de los otros   y se contrapesan unos con otros.  En segundo lugar debemos  tener en cuenta otras  características particulares  como es, por ejemplo, que  el Poder Ejecutivo tiene  nivel  jerárquico como son: Presidente, Vicepresidente, Secretarios (Ministros en otros países) ; en otro nivel los Subsecretarios, un  tercer nivel conformado  por los jefes de Divisiones. etc..  A esos funcionarios dentro de la estructura oficial del Poder Ejecutivo hay que agregarles los llamados Consejeros. Un ejemplo de lo anterior  aplicado a la  falacia que nos ocupa es:

Más alto nivel. Presidente  Dwight D. Eisenhower

Secretario de Estado, que en otros países sería el Ministro  de Relaciones Exteriores: John F. Dulles

Subsecretario de Estado para Asuntos Latinoamericanos: Roy R. Rubottom Jr. 

Director de la División del Caribe y México:  William Wieland (Guillermo Arturo Montenegro Wieland)

Consejero Presidencial: Milton S. Eisenhower , académico y hermano menor del Presidente 

 Sobre las relaciones del gobierno de Estados Unidos y el gobierno de Batista es muy tmportante conocer lo siguiente:; El Dr. Néstor Carbonell Cortina en su libro Why Cuba Matters. New Threats in America Backyard (páginas 61 a 75) se lee sobre reuniones y un   documento donde se demuestra que el Presidente Eisenhower  SÓLO  se enteró   de la fuerza de la influencia comunista  en el movimiento de Fidel Castro   OCHO (8) días antes del llamado triunfo de la Revolución y que había ordenado SUSPENDER el embargo de armas al gobierno de Batista y buscar y apoyar a  un líder que no  fuera batisiano, comunista  o vinculado a Fidel Castro.  Al final de este artículo muestro el Memorando de Discusión en la 392.ª Reunión del Consejo de Seguridad Nacional, Washington, 23 de diciembre de 19581. Wieland y Rubottom, funcionarios respectivamente de sexto y cuarto nivel del Departamento de Estado, fueron los que ayudaron a entronizar a Fidel Castro en Cuba, ya que  mediante Milton Eisenhower tenían ascendencia  en la  Casa Blanca, pues el Secretario de Estado John Foster Dulles (hermano de Allan Dulles Director de la CIA) estaba gravemente enfermo y había delegado en los funcionarios  del cuarto piso  del edificio del Departamento de Estado los asuntos relativos a la situación en Cuba

En este video a partir del instante 1:51:00  y sobre todo a partir de: 1:53:16 hasta 2:00:15 habla el Dr. Carbonell Cortina  de ese documento que aparece en uno de sus libros.

II Encuentro Inyernacional con el Libro Cubano Exiliado  (Juan Clark  In Memoriam)

er Rojas Lavernia: Fidel Castro y el  Comunismo Internacional

El artículo  completo puede leerse completo haciendo click AQUÍ.

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Fulgencio Batista  entre   desmoralizaciones, deserciones y  traiciones a su persona  dentro del Ejército de la República de Cuba en diciembre de 1958

Por Pedro Pablo Arencibia
30 de diciembre de 2023

El embargo de armas de EE.UU., el recorte de EE.UU. a la cuota azucarera de Cuba  al gobierno de Fulgencio Batista  y la desmoralización (debida a la corrupción en ciertos  altos mandos militares) son sólo tres de los factores que influyeron  para decidir la guerra entre  los cuerpos armados del gobierno y la insurrección armada y terrorista en su contra. Otros factores, por sólo dar dos factores más,  fueron:  la oposición  de parte del empresariado nacional y de la oposición política pacífica  que tuvieron la  ceguedad de no  percatarse del peligro que se cernía sobre ellas. 

(Titular del diario o periódico Revolución, del 7 de enero de 1959.  Esa abolición ha permanecido hasta  nuestros días. El único partido político que está legalizado en Cuba es el Partido Comunista de Cuba.)

Deseo señalar que el embargo de armas contribuyó a que  se desmoralizara,  aún más, parte de los integrantes de  los cuerpos armados, pues de manera palmaria mostraba que ¨los EE.UU¨. no apoyaban al gobierno de Batista. Esa desmoralización  estaba mucho más presente en el ejército que en ka Policía Nacional; a  mandos de  la Marina de Guerra  no le simpatizaba Batista por razones clasistas.

Tengo el criterio que salvo ¨los casquitos¨, los cuales fueron entrenados a ¨todo vapor ¨, el Ejército estaba bastante bien preparado militarmente pero el grado de desmoralización era alto debido a la corrupción de altos jefes militares tanto de la cúpula como de los mandos medios. Tropas como las del Teniente Coronel Ángel Sánchez Mosquera y las del oficial  chino cubano Abon Li,  que no veían a sus jefes caer en la corrupción eran tropas que tenían una alta moral combativa. Ejemplos de esa corrupción desmoralizante eran no reportar los caidos en combate para quedarse con los salarios de los muertos; vender medicinas y balas a las mismas fuerzas rebeldes, etc.. He leido, aunque no verificado, que las tropas del Batallón 11 del Coronel Ángel Sánchez Mosquera (quién había sido herido en la columna vertebral en el segundo combate de Santo Domingo, y trasladado a La Habana)  reforzaron a las de Abón Li en Yaguajay y fue contra esas fuerzas conjuntas contra las que el Comandante Camilo Cienfuegos y su tropa combatieron en la toma del Cuartel de Yaguajay donde se derrochó coraje y valor por ambas partes contendientes.  Otra fuente afirma que las tropas  que había comandado Sánchez Mosquera no participaron en la batalla de Yaguajay.

Dos relevantes ejemplos de la corrupción y desmoralización de parte del Ejército fueron: 1)  la ¨venta¨ del Tren Blindado (el cual llevaba tropas ingenieras para  reparar vías férreas destruidas;  no eran tropas de combate)  al Directorio Revolucionario  o al M-26-7 por parte  del Coronel  Florentino Rosell  a cambio de 20 000 dólares  a cobrar en Miami en la cuenta que  estaba  a nombre de Haydeé Santamaría   y 2) el permitir el paso de tropas rebeldes por la provincia de Camaguey supuestamente a cambio de  fuertes sumas de dinero a ciertos  jefes militares de la provincia y a la labor del Partido Socialista Popular o PSP (nombre que tenía en esa época el partido comunista en Cuba),  lo cual estaba planificado para que sucediera en otras provincias con la llamada operación ¨Caja de Tabaco¨ que consistía en trasladar  tropas del Ejército Rebelde  desde la provincia de Las Villas hasta la provincia de Pinar del Río; esa operación había sido coordinada con Fidel Castro por los operativos de la inteligencia del PSP Osvaldo Sánchez y ¨el compañero José¨, cuyo verdadero nombre  era  Wilfredo Velázquez.

En el siguiente video Juan Juan Almeida conversa con el excapitan guerrillero cubano Roger Redondo, quien fuera jefe de la inteligencia en el II Frente Nacional del Escambray durante la guerra contra el gobierno del Presidente Fulgencio Batista. A partir del minuto 42:00   se habla de la ¨venta¨ (por parte de Coronel Florentino Rosell Leyva) del  Tren Blindado  (que llevaba solamente tropas ingenieras para reparar las líneas férreas; no eran tropas de combate)  así como la intención de  ¨venta¨  de la ciudad  de Santa Clara  por parte del Coronel  Alberto del Río Chaviano, jefe militar de la provincia de Las Villas y del Regimiento destacado en esa ciudad, el cual estaba emparentado con Francisco Tabernilla Dolz, Jefe del Estado Mayor del Ejército. Hago la observación que en la mal llamada batalla de Santa Clara  sólo hubo  cuatro muertos, incluyendo a Roberto Rodríguez ¨El Vaquerito¨, jefe del pelotón suicida de la tropa del Che Guevara, pues  sólo se combatió en la estación de policía del cual era jefe el Coronel Cornelio Rojas (de abuelo y padre mambí;  y él  un antiguo luchador antimachadista partidario del Partido Auténtico, partido  rival y opositor a Fulgencio Batista)  y en un pequeño cuartel de la Guardia Rural, pues el Regimiento comandado por Río Chaviano no combatió pese a tener tanques de guerra, buen armamento, etc.

Juan Juan AL MEDIO
Nov 28, 2018

Juan Juan Almeida entrevista a Roger Redondo


Coronel Cornelio Rojas _ Fusilado en Santa Clara 


La penetración comunista en parte del Departamento de Estado de los EE.UU. , y más concretamente en el Buró del Caribe,   perseguían beneficiar a Fidel Castro con el embargo de armas a Batista,  el drástico recorte de la cuota azucarera  de Cuba en el mercado de EE.UU.  y las consecuencias que esas medidas  tendrían en algunos   sectores  civiles y militares del pueblo cubano que hasta ese momento habían apoyado a Batista y que veían que ¨los americanos¨ ya no apoyaban a Batista;  veamos:

 Salvador Díaz Versón

El periodista Salvador Díaz Versón quién había ocupado un alto cargo policial (Jefe de la Inteligencia militar) en el gobierno del Dr. Carlos Prío Socarrás tenía en su poder los expedientes de la Liga Anticomunista donde  estaban depositados muchos años de  investigación  sobre los comunistas en Cuba y fuera de Cuba. El expediente A-943 correspondía a Fidel Castro Ruz y en él se reflejaba que Fidel  Castro había comenzado a trabajar para la Unión Soviética  en 1943 y que en su reclutamiento y entrenamiento había desempeñado un importante  papel un diplomático supuestamente llamado Gomer Bashirov, En el expediente también habían fotos y documentos que evidenciaban su conexión con Moscú. Después del triunfo de la Revolución y concretamente tan cercano como el 23 de enero de 1959  se requisaron los archivos que estaban, si mal no recuerdo haber leido, en la casa de Salvador Díaz Versón en Cojimar. Una carta de Fidel Castro dirigida  a Abelardo Adán en Praga que fue interceptada por Salvador Díaz Versón decía: ¨ Nuestro amigo me dijo que me mantiene reservado para mayores esfuerzos  y que no debo quemarme  viajando ahora. Ellos tienen  un plan  en el cual yo seré  el eje que  se implementara muypronto. Es posible  que entonces volvamos a vernos sin temor al imperialismo yanqui¨.  La información de casi todo lo que está en este párrafo están en las páginas 777 y 778 del excelente libro (aunque no coincido en algunas interpretaciones que aparecen en él)  titulado La Verdadera República de Cuba , del Dr.Andrés Cao Mendiguren.

Otros factores  que provocaron el recorte de la cuota azucarera y el embargo de armas fueron producto del lobbysmo  en los EE.UU.en contra  del gobierno de Fulgencio Batista por este haber tomado medidas a favor del desarrollo de la economía en Cuba que afectaban a intereses norteamericanos, medidas que fueron tomadas por  el comunista  infiltrado ¨del Cuarto Piso¨  para encubrir  el objetivo del comunismo internacional  que era  imponer  en Cuba a Fidel Castro. Algunas  de las medidas de Batista que afectaron intereses norteamericanos fueron:
  • El desarrollo de planes arroceros en Cuba, pues afectaba a los intereses de los arroceros norteamericanos de la cuenca del Mississippi. Cuba llegó a exportar arroz. El Paln de Alonso de Rojas, Pinar del Río, fue uno de ellos.
  •  La decisión de construir un molino de harina en Santiago de Cuba que le quitaba el monopolio al molino ubicado de La Habana, que era de propiedad norteamericana.
  •  El desarrollo en Cuba de la industria de aceites vegetales, pues afectaba a los exportadores norteamericanos de manteca o grasa de cerdo, la cual no era consumida por los norteamericanos.
  • Ventajaseconómicas  a una planta de Niquel, de la cual Batista era uno de sus accionistas, que perjudicaba a la otra planta que existía en el país, la cual era norteamericana.
  • Cuando se fue a renovar el parque de ferrocarriles, que estaban nacionalizados, las locomotoras se las compraron a los alemanes en lugar de comprárselas a la norteamericana  General Motors,
  • El papel de la prensa cubana se compraba a Estados Unidos, lo cual  fue afectado cuando  Cuba  instaló  varias papeleras que usaban bagazo de caña como materia prima.
  • Se iba a llevar a cabo una revisión de las tarifas proteccionistas que perjudicaría a los Estados Unidos.
  • Planes para producir materias en Cuba que hasta el momento eran compradas fundamentalmente a los Estados Unidos; uno de esos materiales  era  el cemento.   Dos marcas de cemento que recuerdo eran  Santa Teresa y El Morro.
  •  Una compañía norteamericana cuyo presidente era hermano del entonces Presidente de los Estados Unidos Dwight Einsehower hizo gestiones para que  la obra del túnel de la bahía de  La Habanase la adjudicaran a su compañía, pero Batista se opuso a esas gestiones y la puso en licitación para que el proyecto mejor y más barato  fuera el escogido. Una  compañía francesa se ganó la obra.
 El túnel de La Habana se enmarcaba dentro de un vasto plan de construcciones para desarrollar la infraestructura turística en el país. Muchas eran las construcciones que se habían construido y se estaba construyendo en el país con ese fin. Algunas de ellas fueron la Vía Blanca, incluyendo el puente de Bacunayagua,  y las carreteras del circuito norte de La Habana, Pinar del Río y Matanzas y otra por el sur del país que conectaba a Trinidad, Cienfuegos, etc.,. A estas obras se sumaban la construcción de fábricas de todos tipo para abastecer al país y a la creciente industria turística Estas obras se hicieron durante el régimen de Fulgencio Batista entre 1952 y 1958. El país estaba pasando de un país monoproductor y monoexportador a un país pluriproductor y pluriexportador donde la industria no azucarera había ya desplazado a la industria azucarera. El turismo había ya desplazado a la industria azucarera como la primera fuente de ingreso del país pese a estar el país en medio de cierta inestabilidad política por la lucha armada contra el régimen de Fulgencio Batista. El país estaba en transición a una economía de comercio y servicios.

Ya  durante   el gobierno del Presidente Gerardo Machado y Morales  se llevaron a cabo  sanciones norteamericanas  contra el gobierno de  Machado por este llevar a cabo  una política para desarrollar la industria nacional en Cuba. La Ley Arancelaria de 1927  emitida por el gobierno de Machado afectaba a muchos  intereses norteamericanos, los cuales   usando a sus lobbystas  promovieron sanciones del gobierno de los EE.UU. contra el gobierno de Gerardo Machado en el marco de la Gran Depresión de 1929 que tuvo un alcance mundial y de la cual solamente se salió por el desarrollo de la industria  de armamentos  durante la II Guerra Mundial.

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(Entrevista  de Eulogio Cantillo con Fidel Castro   en diciembre de 1958 en un central Oriente, cerca de Palma Soriano; están también presentes: José Quevedo, Raul Castro, el Coronel José M. Rego Rubido, jefe del Regimiento de Santiago de Cuba, Fidel Castro  y Vilma Espín) 

Carta del Sr. José J. Martínez Suárez (Teniente Coronel y  ayudante del General Eulogio Cantillo en diciembre de 1958) al Sr. Fulgencio Rubén Batista donde se aclara que el General Eulogio Cantillo no traicionó al Presidente  Batista con su entrevista con Fidel Castro Ruz  a finales de diciembre de 1958.

General Eulogio Cantillo Porras
Junio 29, 1995.
Estimado amigo:

Leyendo en estos días algunos libros que cuentan los hechos de la caída del gobierno que presidiera su padre, encuentro que se confunden los acontecimientos y las fechas. Como fui testigo de un hecho de gran trascendencia, he querido darle este testimonio como contribución a la verdad histórica, me refiero a la entrevista, el 28 de Diciembre de 1958, entre el General Eulogio Cantillo y Fidel Castro.

En el mes de Agosto, el General Cantillo recibió una carta del cabecilla rebelde, a través del padre Guzmán, en la que le proponía una entrevista. Esta propuesta fue informada al Estado Mayor y el Presidente Batista. Se le pidió al General Cantillo que fuera a Varadero, donde se runió con el Presidente, ya que se trataba de la posibilidad de una solución nacional. Aunque el Gral. Batista veía con escepticismo esta gestión, le sugirió al Gral. Cantillo que enviara a otro oficial.

Fue designado el Teniente Coronel Fernando Neugart, el cual tuvo varias conversaciones con Fidel Castro sin resultados positivos, por lo que el Gral. Cantillo suspendió esas gestiones.

Ya en el mes de Diciembre la situación en Oriente había empeorado considerablemente. Al acudir a La Habana el 22 de ese mes e informar al Gral. Francisco Tabernilla Dolz, Jefe de Estado Mayor Conjunto, de esta realidad, este le preguntó al Gral. Cantillo si él tenía algún contacto para concertar una cita con el Jefe rebelde, recordando este al Padre Guzmán. El Gral. Tabernilla le ordenó que regresara a Santiago de Cuba a la mayor brevedad. El Gral. Cantillo cumplió la orden pensando que tenía la aprobación del Presidente de la República.

El día 25 de Diciembre regresa nuevamente a La Habana el Gral. Cantillo y recibe la orden del Gral. Tabernilla Dolz de entrevistarse con Fidel Castro para que lo tanteara. Mientras tanto el Gral. Cantillo había solicitado una audiencia con el Presidente a través de su Jefe de Despacho, el Gral. “Silito” Tabernilla Palmero. Al no recibir noticias de este general y como la situación en Oriente apremiaba, tuvo que marcharse.

Antes de irse, sin embargo, me dijo que le extrañaba mucho que el Presidente no lo llamara y lo orientara al respecto, preguntándome si yo podía hacer algún contacto para ver al Presidente y le informara de la orden recibida.

(Fidel Castro y el General Eulogio Cantillo durante la entrevista)

(...)

Siguiendo mi relato, el día 27 de Diciembre, se trasladó el Gral. Cantillo para Santiago de Cuba. Siguiendo yo sus instrucciones, decidí visitar al Dr. Antonio Lamas, casado con una sobrina del Presidente, a quien le informé, sin más detalles, de la urgencia que tenía de ver al Gral. Batista, fuera de los conductos reglamentarios. Fue entonces que hicimos contacto con usted para que gestionara esta cita. Usted se comunicó con su padre el cual le dijo que nos recibiría esa noche. Yo le insistí en que no podíamos esperar tanto por la urgencia del caso. Usted habló nuevamente con su padre y nos comunicó que me esperaba a las tres de la tarde en Palacio. Usted se reunió conmigo en el Restaurant El Carmelo de la Calle Calzada y de allí partimos juntos. Recuerdo que usted trataba de saber lo que estaba sucediendo pero yo no le dije nada, tan solo que recordara a Brutus, uno de los asesinos de Julio César, al cual este quería como a su propio hijo.

Cuando llegamos a la ante sala del despacho de su padre, usted entró para notificarle mi presencia y luego regresó para acompañarme, dejándonos solos.

Al preguntarme cuál era la urgencia de mi visita, le informé que el Gral. Cantillo me había pedido que hiciera gestiones para verlo, y le contara sobre la orden que había recibido del Jefe de Estado Mayor Conjunto, extrañado de no haber recibido ninguna orientación de su parte.

El Presidente se paró y me dijo: “?Usted está seguro de lo que está diciendo?”, y yo le contesté: “Estoy cumpliendo con lo ordenado por el Gral. Cantillo.” Hablamos más de dos horas, durante las cuales pude percibir que el Presidente no estaba siendo bien informado, pues ignoraba la deserción del Coronel Florentino Rosell (mientras cambiábamos impresiones, le llegó el informe de este acontecimiento). Al concluir, me dijo que haría pasar a través del Jefe del Ejército, Gral. Rodríguez-Avila, un mensaje por la micro-onda al Gral. Cantillo para que dejara sin efecto la entrevista ordenada. Tembién me dijo que pondría un avión a las seis de la mañana para que me trasladara a Santiago de Cuba e informara al Gral. Cantillo que desistiera de la misión. Recuerdo que al salir de Palacio nuevamente trató usted de averiguar lo que pasaba pero yo guardé silencio.

A las 2: 00 a.m. del día 28, recibí una llamada telefónica del Cmt. Dole, ayudante del Gral. Tabernilla Dolz para que me personara en el Estado Mayor. Lo llamé a usted nuevamente para que le preguntara a su padre si debía acudir a la cita, contestándome, a través de usted que cumpliera la orden. Me presenté al Gral. Tabernilla Dolz, me apartó para que nadie nos escuchara y me preguntó: “?Tú sabes algo de la orden que se le dio al Gral. Cantillo?”. Le contesté que algo había oído. “Hay un avión para usted mañana para que lo traslade a Santiago de Cuba y le diga al Gral. Cantillo que le dé largo a la orden que se le dio.”

A las 6: 00 a.m. estaba en el Aeropuerto Militar de Columbia pero no pude salir hasta las 10: 00 a.m., ya que me dijeron que el avión se estaba reparando. No llegamos a Santiago hasta la 1: 00 p.m. y en el mismo aeropuerto pregunté por el Gral. Cantillo. Se me contestó que volara en helicóptero, solo con su piloto, el Capt. Izquierdo. Al regresar y verme, se paró y abrió los brazos sorprendido por mi presencia. Le informé de mi conversación con el Presidente y de la contra-orden del Gral. Tabernilla Dolz. Me contestó “Too late Martínez, too late. Acabo de tener la entrevista ya que no había recibido ninguna contra-orden. Mañana regresaré a la capital e informaré al Presidente.”

Esa noche regresé a La Habana en un avión comercial. Al otro día, 29 de Diciembre, me comuniqué con usted para informarle que el Gral. Cantillo regresaría ese día por la tarde, para que se lo dijera a su padre. Al poco rato, me telefoneó usted para decirme que el Presidente le había indicado que esperara al Gral. Cantillo en el Aeropuerto de Columbia para llevarlo directamente a Kuquine. El Gral. Cantillo llegó a las 2: 00 p.m., esperándolo varios altos oficiales; pero, siguiendo las órdenes de su padre, marchamos a verlo. Usted iba delante en su automóvil y nosotros lo seguimos.

El Gral. Cantillo entró solo al despacho del Presidente, pero luego me contó la conversación. El Presidente le había preguntado por qué no había ido a verlo antes de cumplir la orden dada por el Gral. Tabernilla Dolz. El Gral. Cantillo le explicó que el Jefe de Estado Mayor Conjunto le había ordenado que se marchara rápidamente. Cumplió la orden porque pensó que el Presidente estaba informado, lo cual no era cierto según pudo constatar.

También me contó que cuando le iba a relatar los detalles de la entrevista, el Presidente lo paró diciéndole: “No me cuentes nada, ya es demasiado tarde.”

Espero que esta carta ayude a esclarecer la verdad histórica y, con tal propósito le autorizo que haga uso de la misma en la forma que estime conveniente.

Afectuosamente,

Tte. Col. José J. Martínez Suárez.
Ayudante del Gral. Cantillo.
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Las dos traiciones del general Cantillo

Por Rafael Rojas

El 23 de diciembre de 1958, mientras caían, una a una, las ciudades villareñas en poder de los rebeldes (Fomento, Placetas, Cabaiguán, Remedios, Sancti Spíritus), Fidel Castro recibió en su comandancia, entonces ubicada en Maffo, una comunicación de los coordinadores habaneros del 26 de Julio. En ella le decían que durante una reunión con Florentino Rosell Leyva, jefe del Cuerpo de Ingenieros y responsable de la operación del tren blindado, éste había asegurado que los generales Eulogio Cantillo y Alberto Río Chaviano, así como el coronel Leopoldo Pérez Coujil, estaban dispuestos a unir sus fuerzas con los rebeldes a cambio de la formación de una junta cívico-militar, encabezada por Ramón Barquín y Manuel Urrutia.

Castro, como es sabido, rechazó la oferta y comunicó a Rosell que aceptaba una entrevista personal con Cantillo. El ejército se desplomaba, pero 15,000 hombres bien armados eran un peligro o una ganancia para los revolucionarios. Los contactos con Cantillo se habían iniciado meses atrás, cuando los rebeldes le habían propuesto un canje entre el teniente coronel Nelson Carrasco Artiles, preso en la Sierra, y el comandante Enrique Borbonet, recluido en Isla de Pinos. Para los rebeldes, una cosa era negociar con Cantillo, quien era visto como un militar honorable, y otra pactar con Río Chaviano y Pérez Coujil, que les habían causado muchas bajas.

Aunque entonces Castro aparentaba moderación --en su famosa proclama navideña Ganar la guerra y ganar la paz, había llamado a los ''cubanos de todos los credos, clases e ideologías'' a un triunfo que traería ''mejores negocios a los industriales y comerciantes'' y que ``por el procedimiento democrático del voto encauzará la república por el camino del progreso, la paz y la democracia''-- las noticias que llegaban de La Habana lo inquietaban. Los mismos coordinadores del 26 informaban sobre un posible golpe de Estado de Tabernilla o de una ejecución de Batista a manos de grupos auténticos, cercanos a Aureliano Sánchez Arango y Justo Carrillo.

Las instrucciones que Castro dio a Guevara el 26 de diciembre, de ''avanzar sólo con las fuerzas del 26'', reflejan el temor a un triunfo compartido con militares del régimen o con otras corrientes revolucionarias. Allí ordenaba al Che que Camilo marchara sobre La Habana y tomara Columbia para ''evitar que las armas se las repartan entre todos los grupos'' y ''para no caer en el mal que motivó precisamente el envío tuyo y de Camilo a Las Villas'' --léase, las guerrillas del Directorio y los Auténticos en el Escambray. Con Camilo rumbo a La Habana, Guevara tomando Santa Clara y los frentes orientales ocupando Guantánamo y Santiago, aquella amenaza podría disiparse.

(En la foto al Presidente Fulgencio Batista lo acompañan: el General Francisco Tabernilla, su hijo el General Silito Tabernilla, el Almirante Rodríguez Calderón, el político Anselmo Alliegro y el General Eulogio Cantillo, entre otros)

Dos días después, el 28 de diciembre, Fidel se reunió con Eulogio Cantillo y el coronel José M. Rego Rubido, jefe del Regimiento de Santiago, en el Central Oriente, de Palma Soriano. Aunque había ordenado a Cienfuegos que se adelantara, Castro acuerda con el general que las tropas rebeldes y del ejército, unidas, ocuparán Oriente, Camagüey y Las Villas y avanzarán hacia La Habana, concediendo a Cantillo la ventaja de tomar Columbia. Tras la deserción de Rosell, Batista pensó que el pacto con los rebeldes había sido descartado por su Estado Mayor y, a juzgar por la vehemencia con que narra el episodio en Respuesta (1960), desconocía que Cantillo tenía autorización de Tabernilla para pactar con Castro.

El primer ataque de las fuerzas conjuntas sería a Santiago de Cuba, programado para el 31 de diciembre, por lo que Cantillo le propuso a Castro una suspensión de operaciones de dos días para viajar a La Habana. Batista recibió a Cantillo en la biblioteca de Kuquine, le reprochó la decisión de entrevistarse con Castro, aunque fuera una orden de su jefe, y le pidió que volviera a Oriente y tratara de impedir la toma de Santiago. El general se comunicó con Castro, le dijo que todo marchaba según lo acordado, pero dilató la coordinación de las fuerzas. De regreso a La Habana, Cantillo informó a Batista que era imposible evitar la ocupación rebelde de Santiago.

Según Castro y la historiografía castrista, Cantillo traicionó a los rebeldes, a pesar de que aquel acuerdo fue el origen de la valiosa colaboración del coronel José M. Rego Rubido --quien llegaría a ser, brevemente, el primer jefe del Estado Mayor del gobierno revolucionario-- en la toma de Santiago. Según Batista y la historiografía batistiana, Cantillo fue también un traidor, a pesar de que tras la renuncia del 31 de diciembre lo dejaron a él como cabeza militar de una junta civilmente presidida por el magistrado Carlos M. Piedra. Fue Cantillo quien liberó a los presos y entregó Columbia a Ramón Barquín, Enrique Borbonet y el líder del 26 de Julio habanero, Aldo Vera.

Cantillo, Rego Rubido y tantos otros oficiales del ejército que se pusieron a las órdenes de los revolucionarios y contribuyeron al triunfo de la revolución fueron borrados de la historia oficial cubana. El nombre de Eulogio Cantillo aparece, en los escritos históricos, casi siempre asociado a la palabra traición: Batista llega a hablar en su libro de ''orden traidora'', ''pacto de la derrota'', ''entrevista culpable''. Pero, en la práctica, lo único que trató de hacer aquel general fue salvar a un ejército políticamente derrotado de una humillación mayor. Fue su destino quedar atrapado entre las lealtades a dos caudillos, el que se iba y el que llegaba.

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Otro ejemplo de las traiciones y conspiraciones  contra Batista dentro del Ejército Constitucional de la República de Cuba es el siguiente: el Mayor General Martín Díaz Tamayo  etaba conspirando con miembros del Movimiento 26 de Julio para apresar a Batista. Eso aparece  en el libro de memorias  de Díaz Tamayo.


General Martín Díaz Tamayo

FOREIGN RELATIONS OF THE UNITED STATES, 1958–1960, CUBA, VOLUME VI
182. Special National Intelligence Estimate1
SNIE 85/1–58
Washington, December 16, 1958.

2. On 27 November considerable numbers of Cuban army officers were arrested for complicity in a military conspiracy against the government or for cowardice in refusing to continue the fight against the Castro rebellion. The respected General Martin Diaz Tamayo was retired for suspected involvement in this plot, and has recently been arrested. General Eulogio Cantillo Porras is still in command of the Santiago military district, but is under suspicion and close surveillance, as are several other senior officers. It is likely that there was in fact such a conspiracy to depose the regime and establish a military junta. Although it has been checked, it is symptomatic of the existence of dissatisfaction and disaffection within the armed forces. The possibly intended appointment of General Francisco Tabernilla to replace General Diaz Tamayo would have a further demoralizing effect upon the Cuban Army.
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TENIENDO EN CUENTA  QUE (DESDE LA SEGUNDA MITAD DE LOS AÑOS CUARENTA DEL PASADO SIGLO XX)   DETRÁS DE FIDEL CASTRO ESTABAN LA  INTELIGENCIA  Y  LA EXPERIENCIA DEL COMUNSMO INTERNACIONAL,   MOSTREMOS LAS DIFERENTES POSICIONES  DE  FULGENCIO BATISTA RESPECTO AL COMUNISMO SEGÚN  LAS CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS DE CADA MOMENTO.

Nota de Pedro Pablo Arencibia,  Bloguista de Baracutey Cubano

Primeramente copiaré unas   palabras de un libro de Batista (escribió 6 ó 7 libros) en que  habla sobre esa alianza con los comunistas; después expondré mis puntos de vistas para profundizar sobre esa alianza que se produjo en el marco de la II Guerra Mundial cuando EE.UU. era aliado de la Unión Soviética de Stalin contra la Alemania de Hitler; señalo que después del 10 de marzo de 1952, una de las primeras medidas de Batista  fue muy diferente a las que había tenido a partir de 1938 con respecto al  partido comunista pese a  que los líderes comunistas Blas Roca, Lázaro Peña y Salvador García Agüero fueron en la madrugada del 10 de marzo de 1952  al Campamento Militar de Columbia para mostrarle su  apoyo a Fulgencio Batista. Roberto Simeón en su artículo Cuba. El golpe de estado del 10 de marzo de 1952 y el inicio de un nuevo proceso escribe: .

¨...  El partido comunista envió una comisión al campamento militar de Columbia para entrevistarse con el Gral. Batista, integrada entre otros por Blas Roca, Salvador García Agüero y Lázaro Peña al objeto de ofrecer la colaboración del Partido al gobierno golpista. La gestión fue de inmediato neutralizada por el Embajador Norteamericano que le comunicó al general que todo acuerdo tendría por consecuencia el no reconocimiento de su gobierno por Estados Unidos. No obstante el nuevo régimen, estableció un concordato de tolerancia. Los sindicatos en su gran mayoría se plegaron en pocas horas al nuevo gobierno. La Iglesia en la voz del Cardenal Arteaga felicito a Batista por el exitoso asalto.¨

Veamos como Batista explica esa alianza con los comunistas para las elecciones de 1940 (*):

 “Andando el tiempo, complicaciones internacionales permitirían al comunismo actuar a la luz pública bajo el emblema del Partido Socialista Popular. La Segunda Guerra Mundial obligó a potencias democráticas de la jerarquía de los Estados Unidos y bajo la dirección de un demócrata de las calidades de Franklin D. Roosevelt a asociarse con la URSS para salvar al mundo de lo que entonces se llamara "el peligro totalitario". Como Cuba, tradicionalmente aliada a los Estados Unidos, fuera una de las primeras repúblicas del Nuevo Mundo en tomar bando a su lado después de los sucesos de Pearl Harbor ¿a quién podrá sorprender que entre los partidos que apoyaran a nuestro gobierno figurara el Socialista Popular? ¿Podría pensarse que por el hecho de haber paleado juntas las armas de Stalin y de Roosevelt, éste fuera reo siquiera de la menor sospecha de filo-comunismo?”.

(Sentados: Fulgencio  Batista y Blas Roca) 

“A nosotros se nos censurará, con las más insidiosas intenciones, haber aceptado la colaboración del Partido Socialista Popular en 1939, pero se olvidará que, al adoptar la suprema decisión de llevar al país a la guerra al lado de Norteamérica, invitamos a los partidos políticos a integrar un gobierno nacional, donde todas las tendencias estuvieran representadas. Si en aquella ocasión en que acudían unidas a los campos de batalla las banderas de las barras y las estrellas y de la hoz y el martillo se hacía un alto en las contiendas ideológicas para concentrar los esfuerzos en la batalla contra el eje Roma – Berlín - Tokio, ¿qué otra cosa podía hacer nuestro gobierno que responder a un deber patriótico, a un llamado de la democracia mundial en grave trance, como harían a su turno casi todas las hermanas repúblicas del Nuevo Mundo?”

“A esta posición nuestra en relación con el comunismo, siguió la que adoptamos a partir de marzo de 1952. Si política es hacer en bien del pueblo lo que en cada momento debe hacerse, en cada una de las tres posiciones nuestras 1933, 1939 y 1952 "hicimos lo que la salud de la patria demandaba”.

Fuente.:(*) Fulgencio Batista en su libro Piedras y Leyes. Ediciones Botas. México. 1961. Págs. 54, 55 y 56.

(Composición fotográfica  donde se muestra un fragmento de la primera página del periódico Hoy, diario oficial del Partido Socialista Popular, del miércoles 23 de noviembre de 1938)

(Composición fotográfica  donde se muestra un fragmento de la primera página del periódico Hoy, diario oficial del Partido Socialista Popular, del sábado 26 de noviembre de 1938)


(Fragmento de un diario o periódico quizás del miércoles 5 de febrero de 1941, pues no he podido descifrar bien la fecha)

A las anteriores  palabras escritas por Fulgencio Batista añadiré:

1) Para esas elecciones  Batista también hizo coalición con el Partido Liberal; también con el partido de Mario García Menocal (que fue quizás el único partido político de corte conservador que hubo  en Cuba) y con otros pequeños partidos políticos. Hago la observación que el partido de Menocal  alcanzó 17 delegados  en las elecciones de 1939 para conformar  la Asamblea Constituyente de 1939;  resultado que fue sólo de un delegado menos que el Partido Auténtico, el cual alcanzó 18 constituyentes. Los comunistas sólo habían alcanzado 6 ó  7 delegados para la Constituyente.

2) Después  de Fulgencio Batista  ser elegido Presidente en las elecciones  generales de 1940, invitó a todos los  partidos políticos a conformar un gobierno de unidad nacional; el único partido político que no quiso  participar de ese gobierno fue el Partido Auténtico (no es su nombre oficial pues su nombre oficial era Partido Revolucionario Cubano, el cual en su programa se lee que era un partido Nacionalista, Antimperialista y SOCIALISTA)  que lo lidereaba Ramón Grau San Martín; no obstante,   hubo miembros del Partido Auténtico que, a modo personal, formaron parte de ese gobierno de unidad nacional como fue, por ejemplo: Rubén de León, un destacado miembro del Partido Auténtico. En ese gobierno de Batista habían antiguos enemigos de Fulgencio Batista además del partido comunista, pues recordemos el levantamiento que preparaba el partido comunista, junto a otras fuerzas, en marzo de 1935,  pero dado  que  el 7mo Congreso de la stalinista  III Internacional Comunista había aprobado  la estrategia de los Frentes Populares (estrategia que autorizaba que los comunistas de los países hicieran coalición con partidos que pudieran alcanzar el Poder. En España el Frente Popular  llegó al Poder mediante un fraude electoral al apropiarse de, al menos, 50 escaños que realmente pertenecían a la derecha, fraude o pucherazo electoral que se conoció de manera indiscutible al hallarse  en el año 2008. en una caja fuerte, del Banco Crédit Lyonnais, perteneciente a Niceto Alcalá-Zamora y Torres, entonces Presidente de la Segunda República Española, las actas originales de las elecciones españolas de 1936) se aliaron a Batista.  Aclaro que Carlos Rafael Rodríguez y  Juan Marinello no fueron ministros sin cartera al mismo tiempo. Otros antiguos enemigos de Batista que también conformaron ese gobierno fueron los miembros del ABC: Carlos Saladrigas Zayas (tío del Carlos Saladrigas del  dialoguero MIami Consulting Group) quien fue su Primer Ministro en ese primer gobierno de Batista  y Joaquín Martínez Sáenz,  el cual llegó a ser un elemento fundamental en la política económica  de Batista en los  dos períodos de  Presidente constitucional al llegar a ser Martínez Sáenz  Director del Banco Nacional de Cuba pese a que años antes Martínez Sáenz  había llegado a retar a duelo a Batista. Señalo que en noviembre de 1933  el ABC llevó a cabo un gran levantamiento en La Habana ya qie  se tomaron todas las estaciones de policía y dos cuarteles: el cuartel de San Ambrosio y el cuartel de Dragones;  se atacó, por parte del Coronel Blas Hernández, el Palacio Presidencial donde estaba Ramón Grau San Martín. Las fuerzas del Ejército, dirigido por Fulgencio Batista, y de la Marina de Guerra, dirigida por Antonio Guiteras Holmes (al ser el Secretario de Guerra y Marina)  sofocaron el levantamiento que amenazó hasta con  bombardear o ametrallar con aviones al Palacio Presidencial.

Jorge Luis González Suárez, autor del artículo La alianza de los comunistas con Fulgencio Batista, parece desconocer la cuota que debían pagar los militantes comunistas a su partido y los negocios que el partido tenía como eran  fondas, restaurants, etc.  y habían comunistas que tenían hasta un central azucarero como era el caso de Juan Marinello, el cual lo había heredado de su padre, un inmigrante que había llegado a Cuba.

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jueves, julio 18, 2024

Luis Cino Álvarez desde Cuba sobre los supuestos dos golpes de Estado de Fidel Castro contra el ¨presidente¨Manuel Urrutia Lleó nombrado presidente provisional en El Pacto de Caracas firmado el 20 de julio de 1958

 Tomado de https://www.cubanet.org/

Los dos golpes de Estado de Fidel Castro contra el presidente Urrutia

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Hace 65 años, el 17 de julio de 1959, al forzar a Manuel Urrutia a renunciar a la presidencia, Fidel Castro escenificó el primer golpe de Estado televisado de la historia.

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Manuel Urrutia firma y Fidel Castro  observa


Por Luis Cino Álvarez

17 de julio, 2024

LA HABANA, Cuba.- Hace 65 años, el 17 de julio de 1959, al forzar a Manuel Urrutia a renunciar a la presidencia, Fidel Castro escenificó el primer golpe de Estado televisado de la historia.  

Unos meses antes, el 16 de febrero, Fidel Castro había dado otro golpe de estado a Urrutia, al asumir el cargo de primer ministro en sustitución de José Miró Cardona, que renunció por estar en desacuerdo con la instauración de la pena de muerte.

El cargo de primer ministro le confirió a Fidel Castro facultades de Jefe de Estado, por encima del presidente. 

Hasta ese momento, Castro había dicho que no quería integrar el Gobierno, sino fiscalizarlo en su condición de “jefe de la revolución”, sin estar obligado a participar en actos oficiales.

La condición que impuso Fidel Castro para aceptar el cargo de premier fue seguir vistiendo el uniforme verde olivo y que le permitieran tener el control directo de la política general. Para ello, hubo que modificar el artículo 146 de la Ley Fundamental con la que el nuevo régimen sustituyó a la Constitución de 1940, en vez de restaurarla “en un plazo no mayor de 18 meses”, como había prometido Castro durante la insurrección. 

El artículo 146 establecía: “Corresponderá al primer ministro dirigir la política general del Gobierno, despachar con el presidente de la República los asuntos administrativos, y acompañado de los ministros, los propios de los respectivos departamentos”.

En el discurso durante la toma de posesión como primer ministro, Castro negó tener ambiciones personales. Dijo: “Estaré aquí mientras cuente con la confianza del presidente de la República y mientras cuente con las facultades necesarias para asumir la responsabilidad de la tarea que se me ha impuesto. Estaré aquí mientras la máxima autoridad de la República —que es el presidente— lo estime pertinente o mi conciencia me diga que no soy útil. Está de más reafirmar mi respeto por la jerarquía, mi ausencia de ambiciones personales, mi lealtad a los principios, mi firme y profunda convicción democrática”.  

Fidel Castro argumentó que como sería responsable de la política del Gobierno, necesitaría “unos poderes lo suficientemente amplios que le permitieran actuar con eficacia”.

A las reuniones semanales del Gobierno, Fidel, acompañado de Celia Sánchez, solía llegar con horas de retraso, y a veces posponía la discusión de los asuntos porque había pasado la noche trabajando y necesitaba dormir.

Urrutia ya no pudo presidir los consejos de ministros y solo conservó un poder de veto nominal sobre los decretos.

El 17 de julio de 1959, Urrutia despertó con la noticia de la renuncia de Fidel Castro. El periódico Revolución, órgano del M-26-7, anunciaba en primera plana, con letras negras de cinco y media pulgadas, que Fidel renunciaba al cargo de primer ministro y que, en unas horas, en comparecencia televisiva, explicaría los motivos de su dimisión.

Esa noche, ante las cámaras de la CMQ, Fidel Castro dijo que le era imposible seguir ejerciendo el cargo debido a las denuncias de Urrutia sobre infiltración comunista en el Gobierno.

Castro, que había negado reiteradamente que fuera comunista, dijo: “Estar promoviendo el fantasma del comunismo, sin razón ni justificación alguna, es estar promoviendo la agresión extranjera contra nuestro país”.

Derrochando perfidia e histrionismo, soltó la siguiente parrafada: “Quiero que el pueblo razone y me diga si en mi condición de primer ministro, sin renunciar, yo podía venir a hacer esta declaración aquí. Quiero que el pueblo me diga, honradamente, si creía que fuese el procedimiento correcto, después que todo esto se está tramando, después de las angustias que ha estado viviendo el país, de las campañas de calumnias, presentar una acusación que trajese como consecuencia la destitución del señor presidente, y que me presentasen a mí ante el mundo entero como un caudillo clásico quitando y poniendo presidentes de la República; que me diga si tenía otro procedimiento sino el procedimiento de renunciar para poder expresar al pueblo estos hechos”.

Fidel Castro sabía que teniendo de parte suya un abrumador apoyo popular y el mando de todas las fuerzas militares, a Urrutia, a quien acusaba de “traición a la patria”, no le quedaría otra alternativa que renunciar.  Y, efectivamente, antes de que terminara la larga comparecencia televisiva de Castro, se anunció la renuncia de Urrutia que, hostigado por las turbas, pidió asilo político en la embajada de Venezuela.

Horas después, el Consejo de Ministros anunció que el nuevo presidente sería el abogado Osvaldo Dorticós Torrado.

Aunque Dorticós no aceptó la renuncia de Fidel Castro y el Consejo de Ministros le suplicó que se mantuviera al frente del Gobierno, el Comandante se hizo de rogar durante nueve días en los que, entre otras cosas, participó en un juego de pelota entre los equipos del Ejército Rebelde y de la Policía Militar y dirigió un simulacro de batalla naval en el Malecón que consistió en el hundimiento de dos destartaladas embarcaciones y en el que poco faltó para que un avión cayera al mar.  

No fue hasta el 26 de julio de 1959, durante una multitudinaria concentración en la Plaza de la Revolución, que Fidel Castro aceptó seguir al frente del Gobierno para, según dijo, “obedecer la voluntad popular”.

Dorticós fue una figura decorativa hasta 1976, cuando Fidel Castro pasó a ocupar la presidencia de los Consejos de Estado y de Ministros. Con la salud quebrantada, muy deprimido, se suicidó en 1983.

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Tomado de https://diariodecuba.com/

Aciertos y desaciertos: Manuel Urrutia

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'No fue electo por el pueblo, sino designado y subordinado a los revolucionarios que tomaron el poder. Las medidas implementadas durante su mandato sentaron las bases del totalitarismo.'

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(Ernesto Guevara, Manuel Urrutia y Camilo Cienfuegos. Todas las fotos y con sus comentarios  fueron añadidos por el Bloguista de Baracutey Cubano)

Por Dimas Castellanos

La Habana

21 Febrero 2021

Manuel Urrutia Lleó (Yaguajay, 1901- Nueva York, 1981). Magistrado de la Audiencia de Santiago de Cuba. Emitió un voto absolutorio en la Causa 67 de 1956, a favor de los participantes en la expedición del yate Granma y el alzamiento del 30 de noviembre en Santiago de Cuba. Propuesto por el Movimiento 26 de Julio (M-26-7) para presidente provisional de la República, cargo al que juró en la noche del 1 de enero de 1959. Se opuso al rumbo totalitario que tomó la Revolución. Renunció en julio de 1959, salió al exilio en abril de 1963 y participó en actividades contrarias al totalitarismo cubano. Escribió libros y fue profesor de Español. Falleció en julio de 1981 en el Hospital Saint John de Nueva York.

El contexto de su nombramiento

A propuesta de Frank País, Fidel Castro se reunió en la Sierra Maestra con Raúl Chibás, presidente del Partido del Pueblo Cubano Ortodoxo (PPCO) y Felipe Pazos, expresidente del Banco Nacional de Cuba, para tratar la situación política nacional y la conformación de un Gobierno provisional. La reunión duró dos días y al concluir, el 12 de junio de 1957, se suscribió el "Manifiesto al Pueblo de Cuba". Según Luis M. Buch, Pazos dejó entrever su aspiración a ser el presidente provisional de la República, pero Fidel, "después de los primeros tanteos, consideró muy difícil vencer sus escrúpulos personales ante el temor de que en ese caso interpretasen su viaje a la Sierra como movido por un interés personal..."; razón por la cual no fue propuesto para esa responsabilidad (Gobierno Revolucionario cubano: génesis y primeros pasos, La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 1999).

(En la Sierra Maestra de 1957 el político Raúl Chibás, el economista  Felipe Pazos y el futuro tirano  Fidel Castro. Detrás el Dr. Julio Martínez Páez, eminente doctor en medicina  especializado en cirugía ortopédica, quién poseía el grado de Comandante. el Dr. Julio Martínez Páez, de exquisito trato,  dirigió durante muchos años el Hospital Ortopédico Fructuoso Rodríguez  ubicado en Avenida de los Presidente, Calle G, de El Vedado frente al monumento al Presidente José Miguel Gómez (hospital originalmente construido por el gobierno de Fulgencio Batista  para tratar la tuberculosis; un hermano suyo falleció como consecuencia de esa enfermedad)  que  cuando algunas personas  del régimen intentaban ningunearlo por su inclinación y afición hacia el ballet o por otro motivo  se  vestía de verde olivo con los grados de Comandante ganados por méritos propios en la Sierra Maestra  sin tener que adularle a nadie... )

Chibás y Pazos viajaron a EEUU en octubre de 1957. Allí suscribieron, con las asociaciones cívicas cubanas en el exilio, incluyendo a dos representantes del M-26-7, el "Acuerdo de la Junta de Liberación de Cuba" (Pacto de Miami), en el que se declaraba "la aspiración a la conformación de un Gobierno constitucional, legal y democrático, en el que el pueblo de Cuba pueda expresar sus aspiraciones". Para ese Gobierno se propuso a Felipe Pazos como presidente provisional.

En diciembre de 1957, en respuesta al Pacto de Miami, Fidel planteó que "lo importante no era la unidad en sí, sino la base sobre la cual se sustentaba la misma". Cinco meses después, en mayo de 1958, en la reunión de Altos de Mompié —en la que Fidel fue nombrado comandante en jefe de todas las fuerzas revolucionarias—, Urrutia fue ratificado como candidato presidencial por el M-26-7. Luego, en julio de 1958, en Venezuela se creó el Frente Cívico Revolucionario (Pacto de Caracas), donde el M-26-7 logró que se aprobara a Manuel Urrutia, en lugar de Felipe Pazos, que había sido propuesto por el Pacto de Miami. Finalmente, el 1 de enero de 1959, en Santiago de Cuba, Urrutia prestó juramento y habló al pueblo en funciones de presidente de la República.

(Al centro Manuel Urrutia Lleó presidiendo el juicio de los implicados en el levantamiento del 30 de noviembre de 1956 en Santiago de Cuba y de los expedicionarios sobrevivientes  del yate Granma. Urrutia. Posteriormente, estando Batista en el Poder,  Urrutia  partió voluntariamente al exilio y nunca se le dejó de enviar su salario como magistrado dada la independencia  que tenía el Poder Judicial  respecto al Poder Ejecutivo encabezado por el ¨dictador¨ Fulgencio Batista que permitía publicar todo lo que se había censurado de publicar en los breves  períodos de censura  que hubo durante su gobierno ante determinados hechos violentos)

El Gabinete y las primeras disposiciones

El 2 de enero de 1959, declinando una responsabilidad que constitucionalmente le correspondía por su condición de presidente, Urrutia designó a Fidel Castro comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, y por recomendación de Fidel, al coronel Rego Rubido como jefe del Estado Mayor del Ejército.

Al día siguiente comenzó a integrar su Gabinete, con figuras procedentes de los movimientos cívicos y revolucionarios. Entre los primeros, Ángel Fernández, en Justicia; Julio Martínez Páez, en Salubridad; Humberto Sorí Marín, en Agricultura; Luis Orlando Rodríguez, Gobernación; Manuel Ray Rivero, Obras Públicas; Rufo López Fresquet, en Hacienda; Elena Mederos, en Bienestar Social; Roberto Agramonte, ministro de Estado; y José Miró Cardona, primer ministro, este último propuesto por Fidel por considerarlo "como un bálsamo para la burguesía".

Entre los segundos, Luis M. Buch, ministro de la Presidencia y secretario del Consejo de Ministros; Faustino Pérez, ministro de Recuperación de Bienes Malversados; Armando Hart, en Educación; Raúl Cepero Bonilla, en Comercio; Manuel Fernández García, en Trabajo; Enrique Oltuski, en Comunicaciones; Augusto Martínez Sánchez en Defensa; Regino Boti, encargado del Consejo Nacional de Economía; Julio Camacho Aguilera, en la Corporación Nacional de Transporte; y Osvaldo Dorticós, encargado de la Ponencia y Estudio de las Leyes Revolucionarias.

Las leyes dictadas

El 7 de febrero se sustituyó la Constitución de 1940, la cual —según Fidel Castro en el juicio por el asalto al cuartel Moncada— debía ser restablecida como “la verdadera y suprema ley del Estado, en tanto el pueblo decidiese modificarla o cambiarla”. Sin embargo, en lugar de restablecerse plenamente fue sustituida por unos estatutos constitucionales conocidos como Ley Fundamental del Estado Cubano.

El Congreso fue disuelto y los mandatos de gobernantes, alcaldes y concejales extinguidos. Las figuras del Gobierno anterior fueron cesanteadas, y las organizaciones e instituciones y organizaciones disueltas. Se implementó un programa para cerrar todos los prostíbulos, casinos y loterías. Se intervino la Cuban Telephone Company. Entre otras leyes dictadas, la de mayor impacto fue la Reforma Agraria, de mayo de 1959, cuyo antecedente estaba en la Ley 3 de la Sierra Maestra, la cual había concedido a los colonos, arrendatarios, aparceros o precaristas, la propiedad de hasta dos caballerías, previa indemnización a la parte afectada. El autor de esta Ley de la Sierra Maestra, Humberto Sorí Marín, había asegurado que "dentro de los cánones precisos de la Constitución de 1940, no habría una sola confiscación".

Fidel, al presentar al Gabinete el nuevo proyecto de Ley —elaborado por Antonio Núñez Jiménez—, aceptó que fuera examinado por una comisión presidida por Sorí Marín, pero las enmiendas realizadas no se tomaron en cuenta. Finalmente, la Ley se firmó el 17 de mayo de 1959 en el Pico Turquino, con tal prisa que ese mismo día, en el avión que los conducía, Fidel, leyendo y releyendo el texto, añadió el tema de las cooperativas. Mediante un decreto presidencial que acompañó a la Ley se creó el Instituto Nacional de Reforma Agraria con Fidel como director ejecutivo, lo que generó una dualidad de poderes: el real, en manos de Fidel, y el nominal, depositado en Urrutia.

Al poner en práctica la Ley, se aconsejó a los jefes agrarios que cuando se dispusieran a intervenir una finca, "la Ley debe llegar después de la intervención y agregó que a la hora de decidir cuántas caballerías le dejan a un latifundista, puede que tengan el criterio de dejarle 100 como marca la Ley, si están bien cultivadas, pero mejor dejarle 50."

Los conflictos

Resultado de la heterogeneidad de las diversas fuerzas políticas que participaron en la lucha insurreccional, surgieron fuertes contradicciones. Una de ellas fue la ocupación militar por el Directorio Revolucionario, el 1 de enero de 1959, del Palacio Presidencial, la Universidad de La Habana, la base aérea de San Antonio de los Baños y el Capitolio Nacional. El Che, que ya estaba en La Habana, viajó a Camagüey el día 5 de enero para informárselo a Fidel. El conflicto se pudo negociar, y el día 6 de enero el Directorio entregó el Palacio a Camilo Cienfuegos y Machado Ventura, quienes asumieron la dirección del edificio.

Según Luis M. Buch, José Miró Cardona tenía contradicciones con Urrutia, por esa razón varios ministros provenientes del M-26-7 le plantearon a Fidel que ocupara el premierato. Para aceptarlo, Fidel puso como condición: “tener el control directo de la política general, sin menoscabo de las facultades que, conforme a la Ley Fundamental, le correspondían al presidente de la República”.

 El 13 de febrero de 1959 el Consejo de Ministros procedió a analizar la exigencia de Fidel y se acordó cambiar la redacción del artículo 146 de la Ley Fundamental, quedando así: “Corresponderá al primer ministro dirigir la política general del Gobierno, despachar con el presidente de la República los asuntos administrativos, y acompañado de los ministros, los propios de los respectivos departamentos”. Al respecto Buch comenta que no es lo mismo "representar" que "dirigir". En virtud de este cambio, el jefe de la Fuerzas de Tierra, Mar y Aire y primer ministro se convirtió, en jefe político del Gobierno. Miró Cardona presentó la renuncia y Fidel, al ocupar el cargo, anunció un programa de gobierno que "lograría para el pueblo un nivel de vida superior al de cualquier otra nación" y, en  paralelo a las primeras medidas de beneficio popular, se concentró la propiedad en manos del Estado y se desmontó la sociedad civil existente.

El 21 de enero de 1959, el primer ministro afirmó: "ni me inmiscuyo, ni me inmiscuiré en los problemas de la Presidencia de la República". Sin embargo, el 6 de febrero, en un discurso público, hizo señalamientos críticos al Gobierno. Urrutia, que lo escuchó por la radio, se presentó al Consejo de Ministros y dijo: "Yo creo que cuando Fidel está hablando del Gobierno se está refiriendo a mí", a lo que Enrique Oltuski respondió: "A mí me parece que no es contra usted, sino contra el Gobierno en general".

En julio Fidel "renunció" al premierato. Al día siguiente acusó a Urrutia de obstaculizar la aprobación de leyes revolucionarias en el programa televisivo Ante la prensa, donde dijo: "La razón de la renuncia es una razón de orden interno (…) obedece a la imposibilidad por mi parte de continuar ejerciendo el cargo en las actuales circunstancias, dadas las dificultades con el señor presidente de la República". Ante la presión, Urrutia presentó la renuncia y en su lugar se designó a Osvaldo Dorticós Torrado. El 26 de julio, en el sexto aniversario del asalto al Cuartel Moncada, Fidel reasumió el cargo con plena autoridad para juzgar, legislar y gobernar.

A manera de conclusión

La gran lección de nuestra historia política, magnificada durante el Gobierno de Urrutia, es la importancia vital de la soberanía popular: el pueblo tiene que participar activamente, elegir libremente y exigir a los elegidos: algo imposible en un sistema totalitario.

Urrutia no fue electo por el pueblo, sino designado y subordinado a los revolucionarios que tomaron el poder. Aunque no fuera su voluntad, las medidas implementadas durante su mandato sentaron las bases del totalitarismo. Su acierto, infructuoso, se limitó a intentar frenarlo. El hecho fue que la Constitución de 1940, por la que se había derramado tanta sangre, fue sustituida de forma definitiva. Su restitución había identificado a los que se opusieron al golpe de Estado de 1952. Con ella se justificaron las acciones armadas como el asalto al cuartel Moncada, el desembarco del Granma y la lucha guerrillera. Y el propio Urrutia, en su condición de magistrado, se basó en ella para emitir el voto absolutorio a favor de los acusados por esos hechos.

La sustitución de la Carta Magna de 1940 por la Ley Fundamental del Estado Cubano sentó las bases del poder político, económico, cultural y social que se institucionalizó en 1976 y perdura hasta hoy. Ese fue su gran desacierto, que por su impacto negativo, arroja sombras sobre cualquier acierto de su Gobierno.

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Fidel Castro on Face the Nation in 1959

(En el minuto 13 Fidel Castro promete elecciones en 18 meses, ni más, ni menosm  pues necesita reorganizar el país)


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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Manuel Urrutia Lleó había sido nombrado en 1958 por el Pacto de Caracas, pacto acordado por la mayoría de las organizaciones antibatistianas, como el Presidente provisional que gobernaría por breve tiempo hasta que se llamara a elecciones después de la victoria revolucionaria.

Fidel Castro se había opuesto, después de que sus delegados lo había aceptado, al Pacto de Miami porque no lo nombraba como el jefe militar de ese pacto de lucha antibatistiana.El posterior Pacto de Caracas sí lo nombraba, entre otros acuerdos, en ese cargo, al igual que el retorno a la Constitución de 1940 ( que nunca se cumplió), el llamado a elecciones en un breve espacio de tiempo ( también incumplido después del triunfo, pues Fidel lanzaría la consigna: ¨ ¿Elecciones para qué ? ¨) y  de Urrutia como Presidente Presidencial, se desembarazaría aproximadamente en menos de 7 meses. 

 En febrero de 1959   el Dr. Antonio ¨Tony¨de Varona durante una comparecencia televisiva  exigió que Fidel Castro cumpliera con  el Pacto de Caracas y convocara a elecciones a la mayor brevedad posible según estipulaba el pacto firmado;  petición  que reiteró el 12 de junio de 1959 por otro canal de televisión y expresó:  "No creo que la revolución deba estar en el poder sin el mandato del pueblo más del tiempo necesario… y el que se oponga, es que tiene mentalidad fascista, nazista o comunista.". Fidel a esa petición del cumplimiento del Pacto de Caracas   que no sólo le hizo  Tony Varona respondió con su cínico ¿Elecciones para qué?. Sólo a mediados de los años 70 del pasado siglo  fue que llamó a lecciones cuando todos los resortes del poder y de su mantenimiento estaban en sus manos para hcer una ilegítimas elecciones de partido político  único usando todos los recursos del Estado para que él y toda su camarilla  fueran ¨elegidos¨  mediante una ley electoral hecha a la medida por ellas para  mantenerse en el poder.

Fidel Castro no quería poder sino TODO EL PODER Y DE MANERA VITALICIA  y ser el jefe militar de las organizaciones firmantes del Pacto de Caracas lo ponía en ese camino utilizando además de usar:  el miedo mediante  el terror revolucionario, la demagogia, el adoctrinamiento, el populismo, el convertir al Estado revolucionario en  el patrón de más del 90% de los trabajadores del país, disponer  a su voluntad de la riqueza del país construida por otros, silenciando  y apoderándose de todos los medios de comunicación  masiva prohibiendo la libertad de prensa, impresión y, en general, de la libertad de expresión,etc.
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Tomado de https://www.cubanet.org/

El Pacto de Caracas: una traición más de Fidel Castro

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Ya en el poder, el máximo líder incumplió los acuerdos que había firmado con las restantes fuerzas que se opusieron a Batista
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Por Orlando Freire Santana
20 de julio, 2018


LA HABANA, Cuba.- A las nuevas generaciones de cubanos no se les enseña que el Movimiento 26 de Julio (M-26-7), que lideraba Fidel Castro, era tan solo una de las agrupaciones que se lanzó a la lucha contra el gobierno de Fulgencio Batista hacia la segunda mitad de los años cincuenta. Por tal motivo hubo varios pactos y concertaciones con vistas a organizar ese enfrentamiento.

El Pacto de Caracas, rubricado en la capital venezolana el 20 de julio de 1958, hace ahora 60 años, fue uno de esos encuentros que sostuvieron las fuerzas que se oponían al batistato. Firmaron el Pacto 11 partidos y organizaciones políticas, entre ellos el M-26-7, el Partido Auténtico, el Partido Ortodoxo, el Directorio Revolucionario y la Federación Estudiantil Universitaria (FEU). Por el M-26-7 firmó el Pacto, en nombre de Fidel Castro, el señor Luis Buch Rodríguez, en ese momento responsable de Relaciones Públicas de ese movimiento rebelde, y posteriormente secretario del Consejo de Ministros en el primer gabinete de la revolución.

(Manifestación en Caracas pro Fidel Castro. 1958(

Tras reconocerse que ya la insurrección armada era el medio más eficaz para derrocar a Batista, y que debía de haber castigo para los culpables de crímenes contra la población cubana, los firmantes del Pacto coincidieron en que “una vez salido Batista del poder, había que conducir al país a su normalidad mediante un breve gobierno provisional, encauzándolo  por el procedimiento constitucional del pueblo cubano”.

Una de las pocas agrupaciones que no fue convocada a la cita de Caracas fue el Partido Socialista Popular, el de los comunistas cubanos. No es difícil imaginar que el motivo de la exclusión haya sido la desconfianza  que esa fuerza política despertaba en todos aquellos que anhelaban un futuro democrático para la nación cubana.

Pero los comunistas, voluntariosos como siempre y prestos a colarse por cualquier hendija, se adhirieron de inmediato al Pacto de Caracas, y enviaron a la Sierra Maestra a Carlos Rafael Rodríguez, uno de sus más conspicuos militantes. Este señor, una especie de Fouché cubano, se convertía en activo luchador antibatistiano después de haber sido ministro de Batista en los años 40.

Del Pacto de Caracas emergió el denominado Frente Cívico Revolucionario, cuyo coordinador resultó ser José Miró Cardona, el cual ocuparía el cargo de primer ministro en aquel gabinete revolucionario integrado a partir del 1ro de enero de 1959. Además, se ratificó que Manuel Urrutia Lleó sería el nuevo presidente de la República.

Lo que ocurrió después de la huida de Batista es bien conocido. Fidel Castro decidió deshacerse de todos los que alertaban acerca del peligro comunista que se cernía sobre la joven revolución. En ese contexto, Miró Cardona fue sustituido por el propio Castro en febrero de 1959, mientras que Urrutia fue obligado a renunciar en julio de ese propio año. La querella entre Castro y Urrutia se zanjó de una manera que marcó pautas en cómo sería el tratamiento mediático en lo adelante: Castro pudo dirigirse al pueblo por radio y televisión para esgrimir sus puntos de vista; a Urrutia, en cambio, no le llevaron al Palacio Presidencial las cámaras de televisión, tal y como él lo había solicitado.


Con respecto a uno de los acuerdos principales emanados del Pacto de Caracas, Fidel Castro se las arregló para que su gobierno ni fuera breve ni se encauzara por los procedimientos constitucionales que habían acompañado el devenir cubano.



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 Tomado de http://www.autentico.org/oa09042.php

PACTO DE CARACAS
20 de Julio 1958


Desde el golpe artero del 10 de marzo, que rompió el proceso democrático de la nación, el pueblo de Cuba se ha enfrentado con heroísmo y decisión a las fuerzas de la tiranía. Todas las formas de lucha se han utilizado en estos seis cruentos años y todos los sectores de la vida cubana se han opuesto con patriotismo a la dictadura de Fulgencio Batista. El pueblo de Cuba ha demostrado que su amor por la libertad es inquebrantable, derramando a raudales la sangre de sus mejores hijos, en su afán de ser libre.

Desde los días lejanos de las manifestaciones estudiantiles, en que cayeron los primeros mártires de esta lucha, hasta recientes combates, como el de Santo Domingo en la Sierra Maestra, en que la tiranía sufrió la más aplastante de sus derrotas, al dejar en el campo de batalla un reguero de muertos, prisioneros y heridos y gran cantidad de armas y parque, mucha sangre se ha derramado y múltiples esfuerzos se han realizado en aras de la libertad de la patria esclavizada. Huelgas obreras, tres grandes conspiraciones militares, valientes protestas de todas las instituciones cívicas del país se han unido a heroicas acciones de Santiago, Matanzas, La Habana, Cienfuegos y Sagua la Grande. En las ciudades, el sabotaje, el atentado y múltiples formas de lucha revolucionaria han probado el espíritu indomable de una generación fiel a las estrofas inmortales del himno bayamés de que «morir por la patria es vivir».

El proceso insurreccional se ha extendido a todo el país. En las regiones montañosas de Cuba se han abierto nuevos frentes de batalla, y en las llanuras, guerrillas y columnas hostigan constantemente al enemigo. Actualmente, en la Sierra Maestra, miles y miles de soldados, en la más grande ofensiva intentaba por Batista, se estrellan contra el coraje de los combatientes revolucionarios que defienden palmo a palmo, hasta la última gota de sangre, los territorios libres de Cuba. En la zona de Oriente, librando grandes combates fuerzas de la Columna numero seis Frank País dominan la tercera parte de la provincia. En las llanuras de Oriente, la columna número dos se bate desde Manzanillo hasta la región camagüeyana de Nuevitas. En las villas, el frente del núcleos auténticos y del 26 de Julio. En Cienfuegos y Yaguajay, guerrillas revolucionarias luchan y se mueven intensamente. Pequeñas guerrillas operan en Matanzas y en Pinar del Río. En cada rincón de Cuba, una lucha a muerte se libra entre la libertad y la tiranía, mientras en el extranjero numerosos exilados y emigrados se esfuerzan por liberar a la patria oprimida.

Conscientes de que la coordinación de los esfuerzos humanos, de los recursos bélicos, de las fuerzas cívicas, de los sectores políticos y revolucionarios de todos los núcleos oposicionistas, civiles, militares, obreros, estudiantes, profesionales, económicos y populares, pueden derrocar a la Dictadura en un esfuerzo supremo, los firmantes de este documento unimos nuestro aporte, al adoptar un acuerdo en favor de un gran frente cívico revolucionario de lucha, de todos los sectores, para que codo con codo, aportando cada uno su patriotismo y sus esfuerzos, unidos arrojemos del poder a la Dictadura criminal de Fulgencio Batista y devolvamos a Cuba la paz ansiada y el encauzamiento democrático que conduzcan a nuestro pueblo al desarrollo de su libertad, de su riqueza y de su progreso. Todos estamos de acuerdo en la necesidad de unirnos, y el pueblo así lo demanda.

Tres puntos son los pilares de esta unión de las fuerzas oposicionistas cubanas:

Primero: Estrategia común de lucha para derrocar la tiranía mediante la insurrección armada, reforzando en un plazo mínimo todos los frentes de combate, armando a los miles de cubanos que están dispuestos a combatir por la libertad. Movilización popular de todas las fuerzas obreras, cívicas, profesionales, económicas, para culminar el esfuerzo cívico en una gran huelga general, y el bélico en una acción armada conjuntamente con todo el país. De este empeño común, Cuba surgirá libre y se evitará nueva y dolorosa efusión de sangre de las mejores reservas de la patria La victoria será posible siempre, pero más tardía, de no coordinarse las actividades de las fuerzas oposicionistas.

Segundo: Conducir al país, a la caída del tirano mediante un breve gobierno provisional, a su normalidad, encauzándola por el procedimiento constitucional democrático.

Tercero: Programa mínimo de gobierno que garantice el castigo de los culpables, los derechos de los trabajadores, el orden, la paz, la libertad, el cumplimiento de los compromisos internacionales y el progreso económico, social e institucional del pueblo cubano.

Al pedirle al Gobierno de los Estados Unidos que cese toda ayuda bélica y de cualquier orden al dictador, reafirmamos nuestra postura de defensa de la soberanía nacional y la tradición civilista y republicana de Cuba.

A los militares decimos que ha llegado el instante de que nieguen su apoyo a la tiranía; que confiamos en ellos, que sabemos que hay hombres dignos en las fuerzas armadas y que si en el pasado centenares de oficiales, clases y soldados han pagado con la vida, la prisión, el destierro o el retiro su amor a la libertad y su oposición a la tiranía, muchos quedan en esa actitud. Esta no es una guerra contra los institutos armados de la República, sino contra Batista, único obstáculo a la paz, que desean, anhelan y necesitan todos los cubanos, civiles y militares. A los obreros, a los estudiantes, a los profesionales, a los comerciantes e industriales, como a los colonos, hacendados y campesinos, a los cubanos de todas las religiones, ideologías o razas, pedimos que se unan a este esfuerzo libertador, que derrocará a la infame tiranía que durante años ha regado con sangre el suelo de la patria, segando sus mejores reservas humanas, arruinando su economía, perturbando hasta sus cimientos todas las instituciones cubanas, al interrumpir el proceso democrático y constitucional del país, al que ha conducido a esta cruenta guerra civil que finalizará con el triunfo de la revolución por el esfuerzo unido de todos. Ha llegado la hora de que la inteligencia, el patriotismo, el valor y el civismo de sus hombres y mujeres salve a la patria oprimida con la decisión de todos los que sentimos muy en lo hondo el destino histórico de nuestra nación, su derecho a ser libre y a constituir en la comunidad democrática, como forma esencial de la vida, el porvenir hermoso a que tiene derecho por su Historia y por las inmensas posibilidades que le dan sus riquezas naturales y la capacidad indudable de sus hijos. Exhortamos a todas las fuerzas revolucionarias, cívicas y políticas del país a que suscriban esta declaración de unidad, y posteriormente, tan pronto las circunstancias lo permitan, celebraremos una reunión de delegados de todos los sectores, sin exclusión alguna, para discutir y aprobar las bases de la Unidad.

Territorio Libre de Cuba,
Caracas, Venezuela

Fidel Castro, Movimiento 26 de Julio; Carlos Prío Socarrás, Organización Auténtica; E. Rodríguez Loeche, Directorio Revolucionario; David Salvador, Orlando Blanco, Pascasio Lineras, Lauro Blanco, José M. Aguilera, Ángel Cofiño, Unidad Obrera; Manuel A. de Varona, Partido Cubano Revolucionario (A); Lincoln Rodón, Partido Demócrata; José Puente y Omar Fernández, Federación de Estudiantes de la Universidad; capitán Gabino Rodríguez Villaverde, ex oficial del ejército; Justo Carrillo Hernández, Grupo Montecristi; Angel María Santos Buch, Movimiento de Resistencia Cívica, y doctor José Miró Cardona, coordinador secretario general.
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Otra Nota del  Bloguista de Baracutey Cubano

Fidel Castro firma en el Pacto de Caracas  por el Movimiento 26 de Julio porque ya había descabezado y apropiado de la ¨vertiente de ¨el llano¨  del Movimiento 26 de Julio mediante el llamado a la Huelga General, que se llevó a cabo el 9 de abril de 1957, la  traición a dicha huelga al apoyarla tibiamente y  el ¨golpe de Estado^ a la vertiente de  ¨el llano¨ de dicho movimento en la reunión de Altos de Mompié; veamos: 

En la reunión de Altos de Mompié  toma el mando  total del Movimiento 26 de Julio, al apoderarse de la vertiente de ¨el llano¨,  la cual era independiente de la vertiente de  ¨la montaña¨ de ese movimiento que era la comandada por Fidel Castro; no  de otras organizaciones o movimientos que se oponían al gobierno de Batista.  Ramos Latour fue sancionado por un tribunal creado por Fidel Castro en la reunión de Los Altos de Mompié tras el fracaso de la Huelga del 9 de Abril; primeramente Fidel la alentó y después la apoyó tibiamente. El fracaso llevó al descabezamiento del Movimiento 26 de Julio en su vertiente del Llano, o sea, urbana, algo que benefició grandemente a Fidel, que situó a personal de su confianza en lo puestos al frente del M-26-7 en cada provincia.  veamos el caso del sucesor de Frank País: René Ramos Latour ¨Daniel¨, el cual le había dicho a Fidel Castro en una reunión anterior para tratar la organización y ejecución  de la huelga que no habían armas para la Huelga del 9 de abril a lo que Faustino Pérez, expedicionario del Granma, le respondió que  vendrían armas en una expedición (la susodicha expedición fue la de ¨El Corojo¨, la cual fracasó); finalmente  Fidel Castro expresó  su opinión de hacer la huelga pese a lo expresado por Ramos Latour.  Señalo que en el movimiento obrero había poco respaldo antibatistiano por la labor de Eusebio Mujal que se había pasado pocos  años antes  al lado de Batista. El LLano fue la vertiente del M-26-7 que llevó el mayor peso  durante casi toda la lucha insurreccional en contra del gobierno de Batista y la que tuvo que enfrentarse al cuerpo con mayor espíritu combativo: La Policía Nacional.

El anticomunista René Ramos Latour era el Comandante en Jefe del M-26-7 del Llano, posteriormente ascendería a la Sierra Maestra solamente con el grado de Capitán, subordinado a personas con menos méritos combativos que él, y sería enviado a combatir continuamente a las posiciones más peligrisas  hasta que cayó en combate. Esta reunión fue en mayo, a finales de julio murió René Ramos Latour. Si mal no recuerdo, en el tribunal que valoró y sancionó a Daniel, y a otros, estaba el Che Guevara con el cual había tenido desavenencias.

Enzo Infante, hombre de confianza de Fidel, da en
esta versión de esa reunión:

¨ A René Ramos Latour se le imputaba no solo la falta de visión que le llevó a compartir los criterios sobre la posibilidad de realizar acciones efectivas con las milicias del Llano, sino la concepción de aquellas como tropas paralelas a las de la Sierra, sin entrenamiento ni moral de combate y sin pasar por el riguroso proceso de selección de la guerrilla. Se le criticó el sistema de grados militares otorgados por él como comandante en jefe de las milicias, según el reglamento de estas implantado sin la consulta y aprobación del mando del Ejército de la Sierra. Fidel expresó que para ser comandante, un combatiente tenía que haber estado un año en campaña y no podía aceptarse la asignación de grados sin el correspondiente aval. Asimismo, señaló la falta de coordinación y subordinación de las milicias con las fuerzas guerrilleras que operaban en zonas del III Frente al mando del comandante Juan Almeida, de quien se expresó en términos muy elogiosos, comparándolo con Antonio Maceo, situación esta que creaba una dualidad de mando inaceptable e inconveniente a la dirección de las operaciones militares.

Se refirió, además, a la creación de una columna guerrillera sin consulta y consentimiento del mando del Ejército Revolucionario, la que recientemente había efectuado el ataque y toma del cuartel de Ramón de las Yaguas, con la ocupación de más de 70 armas, dirigida por el comandante Belarmino Castilla Mas (Aníbal), cuyos grados otorgados por Daniel reconoció, pero ratificó que no podían otorgarse estos grados sin la aprobación de la Comandancia de la Sierra. Hizo referencia a la distribución del armamento que se obtenía y señaló los equipos ocupados por el enemigo para la apertura de un segundo frente, lo que generó una fuerte discusión con Daniel sobre este punto.

Todas estas cuestiones abordadas en un clima tenso, demostraban la existencia de discrepancias en la Dirección Nacional, entre los elementos del Llano y los de la Sierra y la necesidad de tomar medidas para superarlas. ¨
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