miércoles, febrero 11, 2026

Cuba: Respuestas a ¿Por qué el Presidente Fulgencio Batista se fue de Cuba el 1 de enero de 1959? Relatos de sus ultimas horas en Cuba que demuestran que no huyó

Palabras del Presidente Fulgencio Batista que aparecen en el último número de la revista Bohemia correspondiente  al mes de noviembre de 1955. En este blog pueden leer los números de la revista  Bohemia haciendo click en la imagen de BOHEMIA SIN CENSURA, que aparece en la sección lateral derecha de este blog Baracutey Cubano..




El Tesoro del Presidente
24 de abril, 2024

Las 3 veces que Fulgencio Batista salvó a Castro”


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Nota del Bloguista del blog  Baracutey Cubano 

Fragmento tomado de lo escrito  por mí en el post  de mi blog cuya URL es  http://baracuteycubano.blogspot.com

Esos resultados económicos se obtuvieron pese a la inestabilidad política que presentó el país y a las medidas económicas norteamericanas que afectaron a la economía cubana: solamente la aprobación norteamericana  en 1956 de reducir del 96% hasta el 29% la participación cubana en el mercado azucarero norteamericano dieron a Cuba pérdidas de 240 millones de dólares  según las páginas 14 y 15 del libro  El último año  de aquella república de Ramiro J. Abreu al dejar de exportar a Estados Unidos 1 156 902 toneladas métricas de azúcar según  se lee en la página 52  del libro La Economía Cubana en los años 50, del  entonces economista oficialista  Ismael Zuaznábar. Ramiro J.  Abreu, fue  ex oficial del Ministerio del Interior de la tiranía de los Castro y, en el momento de publicarse ese libro en Cuba (con prólogo del entonces  miembro del Buró Político del PCC  Carlos Rafael Rodríguez) era  funcionario del Departamento América, un departamento de Inteligencia y Subverción del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, que recibió inicialmente el nombre de Liberación y que tuvo como jefe a Manuel Piñeiro Losada, conocido como ¨Barba Roja,



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 ErnestoMiami

10 de febrero, 2026

Cuba: 1959 | Ep. 02 – ¿Por qué cayó Batista? La verdad que escribió en el exilio



ErnestoMiami
Febrero 25, 2026

Cuba: 1959 | Ep. 03 — Cuando Cuba perdió todo en una noche.




Una madrugada sin tiros, sin discursos, sin tanques. Así cayó el poder en Cuba. El primero de enero de 1959, mientras el país celebraba el fin de año, Fulgencio Batista abordaba un avión desde el Campamento Militar de Columbia, dejando tras de sí un vacío de poder sin precedentes. Este episodio narra minuto a minuto la salida del régimen, la desesperación por mantener una apariencia de legalidad y el momento exacto en que Fidel Castro comprendió que la verdadera batalla sería por la narrativa del poder.
En este tercer capítulo de la serie "Cuba: 1959", nos sumergimos en los pasillos de Columbia, en las decisiones de última hora, en la figura del general Cantillo y en la operación política que intentó frenar lo inevitable: la Revolución.
Suscríbete para más episodios que reconstruyen los momentos decisivos de la historia cubana.
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En el siguiente  video  se narra de otra manera la partida de Cuba de Fulgencio Batista 

El Tesoro del Presidente

Junio 28, 2025

Se fue Fulgencio Batista: Últimas Horas en Cuba



La noche del 31 de diciembre de 1958 en La Habana no fue una escena de película. No hubo brindis bajo las luces de un cabaret, ni discursos altivos, ni despedidas teatrales. El presidente no brindó en un cabaret a las doce de la noche, no levantó la copa y ni dijo “con ustedes me fue bien, pero sin ustedes me irá mejor, tengo un avión esperándome en Columbia”..Fulgencio Batista no pronunció frases memorables. Su partida fue otra: silenciosa, contenida, casi furtiva. Porque más allá del poder, estaban en juego vidas. La suya, la de su familia, la de quienes lo siguieron hasta el final. Esta es la historia de una huida, y de un último vuelo.

@eltesorodelpresidenteHistoria

Video relacionado con algunos aspectos de la personalidad de Fulgencio Batista:

Fulgencio Batista vida privada

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Señalamientos  pocos conocidos que dejé como comentario en el video 

Cuba: 1959 | Ep. 01 – El colapso de Batista y el vacío de poder

1) Desmontando la falacia que el gobierno norteamericano fue el que entronizó a Fidel Castro Ruz en Cuba al presuntamente decir que los EE.UU. no reconocerían a otro gobierno que no fuera el que bajara de la Sierra Maestra: 

http://baracuteycubano.blogspot.com/

2) Carta poco conocida que el teniente coronel José J. Martínez Suárez (ayudante del general Eulogio Cantillo) dirigió al señor Rubén Fulgencio Batista y Godínez, acerca de los hechos que rodearon la entrevista que el 28 de diciembre de 1958 sostuvieron Fidel y Cantillo . El historiador y ensayista Rafael Rojas  presenta algunas  deficiencias  como consecuencia de su formacion como historiador  en la Cuba castrista.

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DE LOS ARCHIVOS DEL BLOG BARACUTEY CUBANO

 Fragmento del post Desmontando la falacia que el gobierno norteamericano fue el que entronizó  a Fidel Castro Ruz en Cuba 


Por Pedro Pablo Arencibia

25 de agosto de 2025

En algunas ocasiones he oido a personas con cierto nivel de conocimiento, desde el punto de vista histórico, repetir la falacia que el gobierno norteamericano fue el que (tras la salida del poder del Presidente Fulgencio Batista) impuso la figura de  Fidel Castro Ruz al supuestamente decir  que  los EE.UU.  no reconocerían a otro  gobierno  que no fuera el que bajara de la Sierra Maestra. Demostraré en este escrito que esa afirmación es una falacia. Apunto que la  palabra falacia tiene por sínónimos: engaño, fraude, falsedad, mentira, calumnia, embuste,

Primeramente  debemos tener en cuenta que el gobierno de los EE.UU. lo  conforman tres poderes o tres ramas: el Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo y el Poder Judicial, los cuales son independientes uno de los otros   y se contrapesan unos con otros.  En segundo lugar debemos  tener en cuenta otras  características particulares  como es, por ejemplo, que  el Poder Ejecutivo tiene  nivel  jerárquico como son: Presidente, Vicepresidente, Secretarios (Ministros en otros países) ; en otro nivel los Subsecretarios, un  tercer nivel conformado  por los jefes de Divisiones. etc..  A esos funcionarios dentro de la estructura oficial del Poder Ejecutivo hay que agregarles los llamados Consejeros. Un ejemplo de lo anterior  aplicado a la  falacia que nos ocupa es:

Más alto nivel. Presidente  Dwight D. Eisenhower

Secretario de Estado, que en otros países sería el Ministro  de Relaciones Exteriores: John F. Dulles

Subsecretario de Estado para Asuntos Latinoamericanos: Roy R. Rubottom Jr. 

Director de la División del Caribe y México:  William Wieland (Guillermo Arturo Montenegro Wieland)

Consejero Presidencial: Milton S. Eisenhower , académico y hermano menor del Presidente 

 Sobre las relaciones del gobierno de Estados Unidos y el gobierno de Batista es muy tmportante conocer lo siguiente:; El Dr. Néstor Carbonell Cortina en su libro Why Cuba Matters. New Threats in America Backyard (páginas 61 a 75) se lee sobre reuniones y un   documento donde se demuestra que el Presidente Eisenhower  SÓLO  se enteró   de la fuerza de la influencia comunista  en el movimiento de Fidel Castro   OCHO (8) días antes del llamado triunfo de la Revolución y que había ordenado SUSPENDER el embargo de armas al gobierno de Batista y buscar y apoyar a  un líder que no  fuera batisiano, comunista  o vinculado a Fidel Castro.  Al final de este artículo muestro el Memorando de Discusión en la 392.ª Reunión del Consejo de Seguridad Nacional, Washington, 23 de diciembre de 19581. Wieland y Rubottom, funcionarios respectivamente de sexto y cuarto nivel del Departamento de Estado, fueron los que ayudaron a entronizar a Fidel Castro en Cuba, ya que  mediante Milton Eisenhower tenían ascendencia  en la  Casa Blanca, pues el Secretario de Estado John Foster Dulles (hermano de Allan Dulles Director de la CIA) estaba gravemente enfermo y había delegado en los funcionarios  del cuarto piso  del edificio del Departamento de Estado los asuntos relativos a la situación en Cuba

En este video a partir del instante 1:51:00  y sobre todo a partir de: 1:53:16 hasta 2:00:15 habla el Dr. Carbonell Cortina  de ese documento que aparece en uno de sus libros.

II Encuentro Inyernacional con el Libro Cubano Exiliado  (Juan Clark  In Memoriam)

er Rojas Lavernia: Fidel Castro y el  Comunismo Internacional

El artículo  completo puede leerse completo haciendo click AQUÍ.

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Fulgencio Batista  entre   desmoralizaciones, deserciones y  traiciones a su persona  dentro del Ejército de la República de Cuba en diciembre de 1958

Por Pedro Pablo Arencibia
30 de diciembre de 2023

El embargo de armas de EE.UU., el recorte de EE.UU. a la cuota azucarera de Cuba  al gobierno de Fulgencio Batista  y la desmoralización (debida a la corrupción en ciertos  altos mandos militares) son sólo tres de los factores que influyeron  para decidir la guerra entre  los cuerpos armados del gobierno y la insurrección armada y terrorista en su contra. Otros factores, por sólo dar dos factores más,  fueron:  la oposición  de parte del empresariado nacional y de la oposición política pacífica  que tuvieron la  ceguedad de no  percatarse del peligro que se cernía sobre ellas. 

(Titular del diario o periódico Revolución, del 7 de enero de 1959.  Esa abolición ha permanecido hasta  nuestros días. El único partido político que está legalizado en Cuba es el Partido Comunista de Cuba.)

Deseo señalar que el embargo de armas contribuyó a que  se desmoralizara,  aún más, parte de los integrantes de  los cuerpos armados, pues de manera palmaria mostraba que ¨los EE.UU¨. no apoyaban al gobierno de Batista. Esa desmoralización  estaba mucho más presente en el ejército que en ka Policía Nacional; a  mandos de  la Marina de Guerra  no le simpatizaba Batista por razones clasistas.

Tengo el criterio que salvo ¨los casquitos¨, los cuales fueron entrenados a ¨todo vapor ¨, el Ejército estaba bastante bien preparado militarmente pero el grado de desmoralización era alto debido a la corrupción de altos jefes militares tanto de la cúpula como de los mandos medios. Tropas como las del Teniente Coronel Ángel Sánchez Mosquera y las del oficial  chino cubano Abon Li,  que no veían a sus jefes caer en la corrupción eran tropas que tenían una alta moral combativa. Ejemplos de esa corrupción desmoralizante eran no reportar los caidos en combate para quedarse con los salarios de los muertos; vender medicinas y balas a las mismas fuerzas rebeldes, etc.. He leido, aunque no verificado, que las tropas del Batallón 11 del Coronel Ángel Sánchez Mosquera (quién había sido herido en la columna vertebral en el segundo combate de Santo Domingo, y trasladado a La Habana)  reforzaron a las de Abón Li en Yaguajay y fue contra esas fuerzas conjuntas contra las que el Comandante Camilo Cienfuegos y su tropa combatieron en la toma del Cuartel de Yaguajay donde se derrochó coraje y valor por ambas partes contendientes.  Otra fuente afirma que las tropas  que había comandado Sánchez Mosquera no participaron en la batalla de Yaguajay.

Dos relevantes ejemplos de la corrupción y desmoralización de parte del Ejército fueron: 1)  la ¨venta¨ del Tren Blindado (el cual llevaba tropas ingenieras para  reparar vías férreas destruidas;  no eran tropas de combate)  al Directorio Revolucionario  o al M-26-7 por parte  del Coronel  Florentino Rosell  a cambio de 20 000 dólares  a cobrar en Miami en la cuenta que  estaba  a nombre de Haydeé Santamaría   y 2) el permitir el paso de tropas rebeldes por la provincia de Camaguey supuestamente a cambio de  fuertes sumas de dinero a ciertos  jefes militares de la provincia y a la labor del Partido Socialista Popular o PSP (nombre que tenía en esa época el partido comunista en Cuba),  lo cual estaba planificado para que sucediera en otras provincias con la llamada operación ¨Caja de Tabaco¨ que consistía en trasladar  tropas del Ejército Rebelde  desde la provincia de Las Villas hasta la provincia de Pinar del Río; esa operación había sido coordinada con Fidel Castro por los operativos de la inteligencia del PSP Osvaldo Sánchez y ¨el compañero José¨, cuyo verdadero nombre  era  Wilfredo Velázquez.

En el siguiente video Juan Juan Almeida conversa con el excapitan guerrillero cubano Roger Redondo, quien fuera jefe de la inteligencia en el II Frente Nacional del Escambray durante la guerra contra el gobierno del Presidente Fulgencio Batista. A partir del minuto 42:00   se habla de la ¨venta¨ (por parte de Coronel Florentino Rosell Leyva) del  Tren Blindado  (que llevaba solamente tropas ingenieras para reparar las líneas férreas; no eran tropas de combate)  así como la intención de  ¨venta¨  de la ciudad  de Santa Clara  por parte del Coronel  Alberto del Río Chaviano, jefe militar de la provincia de Las Villas y del Regimiento destacado en esa ciudad, el cual estaba emparentado con Francisco Tabernilla Dolz, Jefe del Estado Mayor del Ejército. Hago la observación que en la mal llamada batalla de Santa Clara  sólo hubo  cuatro muertos, incluyendo a Roberto Rodríguez ¨El Vaquerito¨, jefe del pelotón suicida de la tropa del Che Guevara, pues  sólo se combatió en la estación de policía del cual era jefe el Coronel Cornelio Rojas (de abuelo y padre mambí;  y él  un antiguo luchador antimachadista partidario del Partido Auténtico, partido  rival y opositor a Fulgencio Batista)  y en un pequeño cuartel de la Guardia Rural, pues el Regimiento comandado por Río Chaviano no combatió pese a tener tanques de guerra, buen armamento, etc.

Juan Juan AL MEDIO
Nov 28, 2018

Juan Juan Almeida entrevista a Roger Redondo


Coronel Cornelio Rojas _ Fusilado en Santa Clara 


La penetración comunista en parte del Departamento de Estado de los EE.UU. , y más concretamente en el Buró del Caribe,   perseguían beneficiar a Fidel Castro con el embargo de armas a Batista,  el drástico recorte de la cuota azucarera  de Cuba en el mercado de EE.UU.  y las consecuencias que esas medidas  tendrían en algunos   sectores  civiles y militares del pueblo cubano que hasta ese momento habían apoyado a Batista y que veían que ¨los americanos¨ ya no apoyaban a Batista;  veamos:

 Salvador Díaz Versón

El periodista Salvador Díaz Versón quién había ocupado un alto cargo policial (Jefe de la Inteligencia militar) en el gobierno del Dr. Carlos Prío Socarrás tenía en su poder los expedientes de la Liga Anticomunista donde  estaban depositados muchos años de  investigación  sobre los comunistas en Cuba y fuera de Cuba. El expediente A-943 correspondía a Fidel Castro Ruz y en él se reflejaba que Fidel  Castro había comenzado a trabajar para la Unión Soviética  en 1943 y que en su reclutamiento y entrenamiento había desempeñado un importante  papel un diplomático supuestamente llamado Gomer Bashirov, En el expediente también habían fotos y documentos que evidenciaban su conexión con Moscú. Después del triunfo de la Revolución y concretamente tan cercano como el 23 de enero de 1959  se requisaron los archivos que estaban, si mal no recuerdo haber leido, en la casa de Salvador Díaz Versón en Cojimar. Una carta de Fidel Castro dirigida  a Abelardo Adán en Praga que fue interceptada por Salvador Díaz Versón decía: ¨ Nuestro amigo me dijo que me mantiene reservado para mayores esfuerzos  y que no debo quemarme  viajando ahora. Ellos tienen  un plan  en el cual yo seré  el eje que  se implementara muypronto. Es posible  que entonces volvamos a vernos sin temor al imperialismo yanqui¨.  La información de casi todo lo que está en este párrafo están en las páginas 777 y 778 del excelente libro (aunque no coincido en algunas interpretaciones que aparecen en él)  titulado La Verdadera República de Cuba , del Dr.Andrés Cao Mendiguren.

Otros factores  que provocaron el recorte de la cuota azucarera y el embargo de armas fueron producto del lobbysmo  en los EE.UU.en contra  del gobierno de Fulgencio Batista por este haber tomado medidas a favor del desarrollo de la economía en Cuba que afectaban a intereses norteamericanos, medidas que fueron tomadas por  el comunista  infiltrado ¨del Cuarto Piso¨  para encubrir  el objetivo del comunismo internacional  que era  imponer  en Cuba a Fidel Castro. Algunas  de las medidas de Batista que afectaron intereses norteamericanos fueron:
  • El desarrollo de planes arroceros en Cuba, pues afectaba a los intereses de los arroceros norteamericanos de la cuenca del Mississippi. Cuba llegó a exportar arroz. El Paln de Alonso de Rojas, Pinar del Río, fue uno de ellos.
  •  La decisión de construir un molino de harina en Santiago de Cuba que le quitaba el monopolio al molino ubicado de La Habana, que era de propiedad norteamericana.
  •  El desarrollo en Cuba de la industria de aceites vegetales, pues afectaba a los exportadores norteamericanos de manteca o grasa de cerdo, la cual no era consumida por los norteamericanos.
  • Ventajaseconómicas  a una planta de Niquel, de la cual Batista era uno de sus accionistas, que perjudicaba a la otra planta que existía en el país, la cual era norteamericana.
  • Cuando se fue a renovar el parque de ferrocarriles, que estaban nacionalizados, las locomotoras se las compraron a los alemanes en lugar de comprárselas a la norteamericana  General Motors,
  • El papel de la prensa cubana se compraba a Estados Unidos, lo cual  fue afectado cuando  Cuba  instaló  varias papeleras que usaban bagazo de caña como materia prima.
  • Se iba a llevar a cabo una revisión de las tarifas proteccionistas que perjudicaría a los Estados Unidos.
  • Planes para producir materias en Cuba que hasta el momento eran compradas fundamentalmente a los Estados Unidos; uno de esos materiales  era  el cemento.   Dos marcas de cemento que recuerdo eran  Santa Teresa y El Morro.
  •  Una compañía norteamericana cuyo presidente era hermano del entonces Presidente de los Estados Unidos Dwight Einsehower hizo gestiones para que  la obra del túnel de la bahía de  La Habanase la adjudicaran a su compañía, pero Batista se opuso a esas gestiones y la puso en licitación para que el proyecto mejor y más barato  fuera el escogido. Una  compañía francesa se ganó la obra.
 El túnel de La Habana se enmarcaba dentro de un vasto plan de construcciones para desarrollar la infraestructura turística en el país. Muchas eran las construcciones que se habían construido y se estaba construyendo en el país con ese fin. Algunas de ellas fueron la Vía Blanca, incluyendo el puente de Bacunayagua,  y las carreteras del circuito norte de La Habana, Pinar del Río y Matanzas y otra por el sur del país que conectaba a Trinidad, Cienfuegos, etc.,. A estas obras se sumaban la construcción de fábricas de todos tipo para abastecer al país y a la creciente industria turística Estas obras se hicieron durante el régimen de Fulgencio Batista entre 1952 y 1958. El país estaba pasando de un país monoproductor y monoexportador a un país pluriproductor y pluriexportador donde la industria no azucarera había ya desplazado a la industria azucarera. El turismo había ya desplazado a la industria azucarera como la primera fuente de ingreso del país pese a estar el país en medio de cierta inestabilidad política por la lucha armada contra el régimen de Fulgencio Batista. El país estaba en transición a una economía de comercio y servicios.

Ya  durante   el gobierno del Presidente Gerardo Machado y Morales  se llevaron a cabo  sanciones norteamericanas  contra el gobierno de  Machado por este llevar a cabo  una política para desarrollar la industria nacional en Cuba. La Ley Arancelaria de 1927  emitida por el gobierno de Machado afectaba a muchos  intereses norteamericanos, los cuales   usando a sus lobbystas  promovieron sanciones del gobierno de los EE.UU. contra el gobierno de Gerardo Machado en el marco de la Gran Depresión de 1929 que tuvo un alcance mundial y de la cual solamente se salió por el desarrollo de la industria  de armamentos  durante la II Guerra Mundial.

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(Entrevista  de Eulogio Cantillo con Fidel Castro   en diciembre de 1958 en un central Oriente, cerca de Palma Soriano; están también presentes: José Quevedo, Raul Castro, el Coronel José M. Rego Rubido, jefe del Regimiento de Santiago de Cuba, Fidel Castro  y Vilma Espín) 

Carta del Sr. José J. Martínez Suárez (Teniente Coronel y  ayudante del General Eulogio Cantillo en diciembre de 1958) al Sr. Fulgencio Rubén Batista donde se aclara que el General Eulogio Cantillo no traicionó al Presidente  Batista con su entrevista con Fidel Castro Ruz  a finales de diciembre de 1958.

General Eulogio Cantillo Porras
Junio 29, 1995.
Estimado amigo:

Leyendo en estos días algunos libros que cuentan los hechos de la caída del gobierno que presidiera su padre, encuentro que se confunden los acontecimientos y las fechas. Como fui testigo de un hecho de gran trascendencia, he querido darle este testimonio como contribución a la verdad histórica, me refiero a la entrevista, el 28 de Diciembre de 1958, entre el General Eulogio Cantillo y Fidel Castro.

En el mes de Agosto, el General Cantillo recibió una carta del cabecilla rebelde, a través del padre Guzmán, en la que le proponía una entrevista. Esta propuesta fue informada al Estado Mayor y el Presidente Batista. Se le pidió al General Cantillo que fuera a Varadero, donde se runió con el Presidente, ya que se trataba de la posibilidad de una solución nacional. Aunque el Gral. Batista veía con escepticismo esta gestión, le sugirió al Gral. Cantillo que enviara a otro oficial.

Fue designado el Teniente Coronel Fernando Neugart, el cual tuvo varias conversaciones con Fidel Castro sin resultados positivos, por lo que el Gral. Cantillo suspendió esas gestiones.

Ya en el mes de Diciembre la situación en Oriente había empeorado considerablemente. Al acudir a La Habana el 22 de ese mes e informar al Gral. Francisco Tabernilla Dolz, Jefe de Estado Mayor Conjunto, de esta realidad, este le preguntó al Gral. Cantillo si él tenía algún contacto para concertar una cita con el Jefe rebelde, recordando este al Padre Guzmán. El Gral. Tabernilla le ordenó que regresara a Santiago de Cuba a la mayor brevedad. El Gral. Cantillo cumplió la orden pensando que tenía la aprobación del Presidente de la República.

El día 25 de Diciembre regresa nuevamente a La Habana el Gral. Cantillo y recibe la orden del Gral. Tabernilla Dolz de entrevistarse con Fidel Castro para que lo tanteara. Mientras tanto el Gral. Cantillo había solicitado una audiencia con el Presidente a través de su Jefe de Despacho, el Gral. “Silito” Tabernilla Palmero. Al no recibir noticias de este general y como la situación en Oriente apremiaba, tuvo que marcharse.

Antes de irse, sin embargo, me dijo que le extrañaba mucho que el Presidente no lo llamara y lo orientara al respecto, preguntándome si yo podía hacer algún contacto para ver al Presidente y le informara de la orden recibida.

(Fidel Castro y el General Eulogio Cantillo durante la entrevista)

(...)

Siguiendo mi relato, el día 27 de Diciembre, se trasladó el Gral. Cantillo para Santiago de Cuba. Siguiendo yo sus instrucciones, decidí visitar al Dr. Antonio Lamas, casado con una sobrina del Presidente, a quien le informé, sin más detalles, de la urgencia que tenía de ver al Gral. Batista, fuera de los conductos reglamentarios. Fue entonces que hicimos contacto con usted para que gestionara esta cita. Usted se comunicó con su padre el cual le dijo que nos recibiría esa noche. Yo le insistí en que no podíamos esperar tanto por la urgencia del caso. Usted habló nuevamente con su padre y nos comunicó que me esperaba a las tres de la tarde en Palacio. Usted se reunió conmigo en el Restaurant El Carmelo de la Calle Calzada y de allí partimos juntos. Recuerdo que usted trataba de saber lo que estaba sucediendo pero yo no le dije nada, tan solo que recordara a Brutus, uno de los asesinos de Julio César, al cual este quería como a su propio hijo.

Cuando llegamos a la ante sala del despacho de su padre, usted entró para notificarle mi presencia y luego regresó para acompañarme, dejándonos solos.

Al preguntarme cuál era la urgencia de mi visita, le informé que el Gral. Cantillo me había pedido que hiciera gestiones para verlo, y le contara sobre la orden que había recibido del Jefe de Estado Mayor Conjunto, extrañado de no haber recibido ninguna orientación de su parte.

El Presidente se paró y me dijo: “?Usted está seguro de lo que está diciendo?”, y yo le contesté: “Estoy cumpliendo con lo ordenado por el Gral. Cantillo.” Hablamos más de dos horas, durante las cuales pude percibir que el Presidente no estaba siendo bien informado, pues ignoraba la deserción del Coronel Florentino Rosell (mientras cambiábamos impresiones, le llegó el informe de este acontecimiento). Al concluir, me dijo que haría pasar a través del Jefe del Ejército, Gral. Rodríguez-Avila, un mensaje por la micro-onda al Gral. Cantillo para que dejara sin efecto la entrevista ordenada. Tembién me dijo que pondría un avión a las seis de la mañana para que me trasladara a Santiago de Cuba e informara al Gral. Cantillo que desistiera de la misión. Recuerdo que al salir de Palacio nuevamente trató usted de averiguar lo que pasaba pero yo guardé silencio.

A las 2: 00 a.m. del día 28, recibí una llamada telefónica del Cmt. Dole, ayudante del Gral. Tabernilla Dolz para que me personara en el Estado Mayor. Lo llamé a usted nuevamente para que le preguntara a su padre si debía acudir a la cita, contestándome, a través de usted que cumpliera la orden. Me presenté al Gral. Tabernilla Dolz, me apartó para que nadie nos escuchara y me preguntó: “?Tú sabes algo de la orden que se le dio al Gral. Cantillo?”. Le contesté que algo había oído. “Hay un avión para usted mañana para que lo traslade a Santiago de Cuba y le diga al Gral. Cantillo que le dé largo a la orden que se le dio.”

A las 6: 00 a.m. estaba en el Aeropuerto Militar de Columbia pero no pude salir hasta las 10: 00 a.m., ya que me dijeron que el avión se estaba reparando. No llegamos a Santiago hasta la 1: 00 p.m. y en el mismo aeropuerto pregunté por el Gral. Cantillo. Se me contestó que volara en helicóptero, solo con su piloto, el Capt. Izquierdo. Al regresar y verme, se paró y abrió los brazos sorprendido por mi presencia. Le informé de mi conversación con el Presidente y de la contra-orden del Gral. Tabernilla Dolz. Me contestó “Too late Martínez, too late. Acabo de tener la entrevista ya que no había recibido ninguna contra-orden. Mañana regresaré a la capital e informaré al Presidente.”

Esa noche regresé a La Habana en un avión comercial. Al otro día, 29 de Diciembre, me comuniqué con usted para informarle que el Gral. Cantillo regresaría ese día por la tarde, para que se lo dijera a su padre. Al poco rato, me telefoneó usted para decirme que el Presidente le había indicado que esperara al Gral. Cantillo en el Aeropuerto de Columbia para llevarlo directamente a Kuquine. El Gral. Cantillo llegó a las 2: 00 p.m., esperándolo varios altos oficiales; pero, siguiendo las órdenes de su padre, marchamos a verlo. Usted iba delante en su automóvil y nosotros lo seguimos.

El Gral. Cantillo entró solo al despacho del Presidente, pero luego me contó la conversación. El Presidente le había preguntado por qué no había ido a verlo antes de cumplir la orden dada por el Gral. Tabernilla Dolz. El Gral. Cantillo le explicó que el Jefe de Estado Mayor Conjunto le había ordenado que se marchara rápidamente. Cumplió la orden porque pensó que el Presidente estaba informado, lo cual no era cierto según pudo constatar.

También me contó que cuando le iba a relatar los detalles de la entrevista, el Presidente lo paró diciéndole: “No me cuentes nada, ya es demasiado tarde.”

Espero que esta carta ayude a esclarecer la verdad histórica y, con tal propósito le autorizo que haga uso de la misma en la forma que estime conveniente.

Afectuosamente,

Tte. Col. José J. Martínez Suárez.
Ayudante del Gral. Cantillo.
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Las dos traiciones del general Cantillo

Por Rafael Rojas

El 23 de diciembre de 1958, mientras caían, una a una, las ciudades villareñas en poder de los rebeldes (Fomento, Placetas, Cabaiguán, Remedios, Sancti Spíritus), Fidel Castro recibió en su comandancia, entonces ubicada en Maffo, una comunicación de los coordinadores habaneros del 26 de Julio. En ella le decían que durante una reunión con Florentino Rosell Leyva, jefe del Cuerpo de Ingenieros y responsable de la operación del tren blindado, éste había asegurado que los generales Eulogio Cantillo y Alberto Río Chaviano, así como el coronel Leopoldo Pérez Coujil, estaban dispuestos a unir sus fuerzas con los rebeldes a cambio de la formación de una junta cívico-militar, encabezada por Ramón Barquín y Manuel Urrutia.

Castro, como es sabido, rechazó la oferta y comunicó a Rosell que aceptaba una entrevista personal con Cantillo. El ejército se desplomaba, pero 15,000 hombres bien armados eran un peligro o una ganancia para los revolucionarios. Los contactos con Cantillo se habían iniciado meses atrás, cuando los rebeldes le habían propuesto un canje entre el teniente coronel Nelson Carrasco Artiles, preso en la Sierra, y el comandante Enrique Borbonet, recluido en Isla de Pinos. Para los rebeldes, una cosa era negociar con Cantillo, quien era visto como un militar honorable, y otra pactar con Río Chaviano y Pérez Coujil, que les habían causado muchas bajas.

Aunque entonces Castro aparentaba moderación --en su famosa proclama navideña Ganar la guerra y ganar la paz, había llamado a los ''cubanos de todos los credos, clases e ideologías'' a un triunfo que traería ''mejores negocios a los industriales y comerciantes'' y que ``por el procedimiento democrático del voto encauzará la república por el camino del progreso, la paz y la democracia''-- las noticias que llegaban de La Habana lo inquietaban. Los mismos coordinadores del 26 informaban sobre un posible golpe de Estado de Tabernilla o de una ejecución de Batista a manos de grupos auténticos, cercanos a Aureliano Sánchez Arango y Justo Carrillo.

Las instrucciones que Castro dio a Guevara el 26 de diciembre, de ''avanzar sólo con las fuerzas del 26'', reflejan el temor a un triunfo compartido con militares del régimen o con otras corrientes revolucionarias. Allí ordenaba al Che que Camilo marchara sobre La Habana y tomara Columbia para ''evitar que las armas se las repartan entre todos los grupos'' y ''para no caer en el mal que motivó precisamente el envío tuyo y de Camilo a Las Villas'' --léase, las guerrillas del Directorio y los Auténticos en el Escambray. Con Camilo rumbo a La Habana, Guevara tomando Santa Clara y los frentes orientales ocupando Guantánamo y Santiago, aquella amenaza podría disiparse.

(En la foto al Presidente Fulgencio Batista lo acompañan: el General Francisco Tabernilla, su hijo el General Silito Tabernilla, el Almirante Rodríguez Calderón, el político Anselmo Alliegro y el General Eulogio Cantillo, entre otros)

Dos días después, el 28 de diciembre, Fidel se reunió con Eulogio Cantillo y el coronel José M. Rego Rubido, jefe del Regimiento de Santiago, en el Central Oriente, de Palma Soriano. Aunque había ordenado a Cienfuegos que se adelantara, Castro acuerda con el general que las tropas rebeldes y del ejército, unidas, ocuparán Oriente, Camagüey y Las Villas y avanzarán hacia La Habana, concediendo a Cantillo la ventaja de tomar Columbia. Tras la deserción de Rosell, Batista pensó que el pacto con los rebeldes había sido descartado por su Estado Mayor y, a juzgar por la vehemencia con que narra el episodio en Respuesta (1960), desconocía que Cantillo tenía autorización de Tabernilla para pactar con Castro.

El primer ataque de las fuerzas conjuntas sería a Santiago de Cuba, programado para el 31 de diciembre, por lo que Cantillo le propuso a Castro una suspensión de operaciones de dos días para viajar a La Habana. Batista recibió a Cantillo en la biblioteca de Kuquine, le reprochó la decisión de entrevistarse con Castro, aunque fuera una orden de su jefe, y le pidió que volviera a Oriente y tratara de impedir la toma de Santiago. El general se comunicó con Castro, le dijo que todo marchaba según lo acordado, pero dilató la coordinación de las fuerzas. De regreso a La Habana, Cantillo informó a Batista que era imposible evitar la ocupación rebelde de Santiago.

Según Castro y la historiografía castrista, Cantillo traicionó a los rebeldes, a pesar de que aquel acuerdo fue el origen de la valiosa colaboración del coronel José M. Rego Rubido --quien llegaría a ser, brevemente, el primer jefe del Estado Mayor del gobierno revolucionario-- en la toma de Santiago. Según Batista y la historiografía batistiana, Cantillo fue también un traidor, a pesar de que tras la renuncia del 31 de diciembre lo dejaron a él como cabeza militar de una junta civilmente presidida por el magistrado Carlos M. Piedra. Fue Cantillo quien liberó a los presos y entregó Columbia a Ramón Barquín, Enrique Borbonet y el líder del 26 de Julio habanero, Aldo Vera.

Cantillo, Rego Rubido y tantos otros oficiales del ejército que se pusieron a las órdenes de los revolucionarios y contribuyeron al triunfo de la revolución fueron borrados de la historia oficial cubana. El nombre de Eulogio Cantillo aparece, en los escritos históricos, casi siempre asociado a la palabra traición: Batista llega a hablar en su libro de ''orden traidora'', ''pacto de la derrota'', ''entrevista culpable''. Pero, en la práctica, lo único que trató de hacer aquel general fue salvar a un ejército políticamente derrotado de una humillación mayor. Fue su destino quedar atrapado entre las lealtades a dos caudillos, el que se iba y el que llegaba.

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Otro ejemplo de las traiciones y conspiraciones  contra Batista dentro del Ejército Constitucional de la República de Cuba es el siguiente: el Mayor General Martín Díaz Tamayo  etaba conspirando con miembros del Movimiento 26 de Julio para apresar a Batista. Eso aparece  en el libro de memorias  de Díaz Tamayo.


General Martín Díaz Tamayo

FOREIGN RELATIONS OF THE UNITED STATES, 1958–1960, CUBA, VOLUME VI
182. Special National Intelligence Estimate1
SNIE 85/1–58
Washington, December 16, 1958.

2. On 27 November considerable numbers of Cuban army officers were arrested for complicity in a military conspiracy against the government or for cowardice in refusing to continue the fight against the Castro rebellion. The respected General Martin Diaz Tamayo was retired for suspected involvement in this plot, and has recently been arrested. General Eulogio Cantillo Porras is still in command of the Santiago military district, but is under suspicion and close surveillance, as are several other senior officers. It is likely that there was in fact such a conspiracy to depose the regime and establish a military junta. Although it has been checked, it is symptomatic of the existence of dissatisfaction and disaffection within the armed forces. The possibly intended appointment of General Francisco Tabernilla to replace General Diaz Tamayo would have a further demoralizing effect upon the Cuban Army.
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TENIENDO EN CUENTA  QUE (DESDE LA SEGUNDA MITAD DE LOS AÑOS CUARENTA DEL PASADO SIGLO XX)   DETRÁS DE FIDEL CASTRO ESTABAN LA  INTELIGENCIA  Y  LA EXPERIENCIA DEL COMUNSMO INTERNACIONAL,   MOSTREMOS LAS DIFERENTES POSICIONES  DE  FULGENCIO BATISTA RESPECTO AL COMUNISMO SEGÚN  LAS CIRCUNSTANCIAS HISTÓRICAS DE CADA MOMENTO.

Nota de Pedro Pablo Arencibia,  Bloguista de Baracutey Cubano

Primeramente copiaré unas   palabras de un libro de Batista (escribió 6 ó 7 libros) en que  habla sobre esa alianza con los comunistas; después expondré mis puntos de vistas para profundizar sobre esa alianza que se produjo en el marco de la II Guerra Mundial cuando EE.UU. era aliado de la Unión Soviética de Stalin contra la Alemania de Hitler; señalo que después del 10 de marzo de 1952, una de las primeras medidas de Batista  fue muy diferente a las que había tenido a partir de 1938 con respecto al  partido comunista pese a  que los líderes comunistas Blas Roca, Lázaro Peña y Salvador García Agüero fueron en la madrugada del 10 de marzo de 1952  al Campamento Militar de Columbia para mostrarle su  apoyo a Fulgencio Batista. Roberto Simeón en su artículo Cuba. El golpe de estado del 10 de marzo de 1952 y el inicio de un nuevo proceso escribe: .

¨...  El partido comunista envió una comisión al campamento militar de Columbia para entrevistarse con el Gral. Batista, integrada entre otros por Blas Roca, Salvador García Agüero y Lázaro Peña al objeto de ofrecer la colaboración del Partido al gobierno golpista. La gestión fue de inmediato neutralizada por el Embajador Norteamericano que le comunicó al general que todo acuerdo tendría por consecuencia el no reconocimiento de su gobierno por Estados Unidos. No obstante el nuevo régimen, estableció un concordato de tolerancia. Los sindicatos en su gran mayoría se plegaron en pocas horas al nuevo gobierno. La Iglesia en la voz del Cardenal Arteaga felicito a Batista por el exitoso asalto.¨

Veamos como Batista explica esa alianza con los comunistas para las elecciones de 1940 (*):

 “Andando el tiempo, complicaciones internacionales permitirían al comunismo actuar a la luz pública bajo el emblema del Partido Socialista Popular. La Segunda Guerra Mundial obligó a potencias democráticas de la jerarquía de los Estados Unidos y bajo la dirección de un demócrata de las calidades de Franklin D. Roosevelt a asociarse con la URSS para salvar al mundo de lo que entonces se llamara "el peligro totalitario". Como Cuba, tradicionalmente aliada a los Estados Unidos, fuera una de las primeras repúblicas del Nuevo Mundo en tomar bando a su lado después de los sucesos de Pearl Harbor ¿a quién podrá sorprender que entre los partidos que apoyaran a nuestro gobierno figurara el Socialista Popular? ¿Podría pensarse que por el hecho de haber paleado juntas las armas de Stalin y de Roosevelt, éste fuera reo siquiera de la menor sospecha de filo-comunismo?”.

(Sentados: Fulgencio  Batista y Blas Roca) 

“A nosotros se nos censurará, con las más insidiosas intenciones, haber aceptado la colaboración del Partido Socialista Popular en 1939, pero se olvidará que, al adoptar la suprema decisión de llevar al país a la guerra al lado de Norteamérica, invitamos a los partidos políticos a integrar un gobierno nacional, donde todas las tendencias estuvieran representadas. Si en aquella ocasión en que acudían unidas a los campos de batalla las banderas de las barras y las estrellas y de la hoz y el martillo se hacía un alto en las contiendas ideológicas para concentrar los esfuerzos en la batalla contra el eje Roma – Berlín - Tokio, ¿qué otra cosa podía hacer nuestro gobierno que responder a un deber patriótico, a un llamado de la democracia mundial en grave trance, como harían a su turno casi todas las hermanas repúblicas del Nuevo Mundo?”

“A esta posición nuestra en relación con el comunismo, siguió la que adoptamos a partir de marzo de 1952. Si política es hacer en bien del pueblo lo que en cada momento debe hacerse, en cada una de las tres posiciones nuestras 1933, 1939 y 1952 "hicimos lo que la salud de la patria demandaba”.

Fuente.:(*) Fulgencio Batista en su libro Piedras y Leyes. Ediciones Botas. México. 1961. Págs. 54, 55 y 56.

(Composición fotográfica  donde se muestra un fragmento de la primera página del periódico Hoy, diario oficial del Partido Socialista Popular, del miércoles 23 de noviembre de 1938)

(Composición fotográfica  donde se muestra un fragmento de la primera página del periódico Hoy, diario oficial del Partido Socialista Popular, del sábado 26 de noviembre de 1938)


(Fragmento de un diario o periódico quizás del miércoles 5 de febrero de 1941, pues no he podido descifrar bien la fecha)

A las anteriores  palabras escritas por Fulgencio Batista añadiré:

1) Para esas elecciones  Batista también hizo coalición con el Partido Liberal; también con el partido de Mario García Menocal (que fue quizás el único partido político de corte conservador que hubo  en Cuba) y con otros pequeños partidos políticos. Hago la observación que el partido de Menocal  alcanzó 17 delegados  en las elecciones de 1939 para conformar  la Asamblea Constituyente de 1939;  resultado que fue sólo de un delegado menos que el Partido Auténtico, el cual alcanzó 18 constituyentes. Los comunistas sólo habían alcanzado 6 ó  7 delegados para la Constituyente.

2) Después  de Fulgencio Batista  ser elegido Presidente en las elecciones  generales de 1940, invitó a todos los  partidos políticos a conformar un gobierno de unidad nacional; el único partido político que no quiso  participar de ese gobierno fue el Partido Auténtico (no es su nombre oficial pues su nombre oficial era Partido Revolucionario Cubano, el cual en su programa se lee que era un partido Nacionalista, Antimperialista y SOCIALISTA)  que lo lidereaba Ramón Grau San Martín; no obstante,   hubo miembros del Partido Auténtico que, a modo personal, formaron parte de ese gobierno de unidad nacional como fue, por ejemplo: Rubén de León, un destacado miembro del Partido Auténtico. En ese gobierno de Batista habían antiguos enemigos de Fulgencio Batista además del partido comunista, pues recordemos el levantamiento que preparaba el partido comunista, junto a otras fuerzas, en marzo de 1935,  pero dado  que  el 7mo Congreso de la stalinista  III Internacional Comunista había aprobado  la estrategia de los Frentes Populares (estrategia que autorizaba que los comunistas de los países hicieran coalición con partidos que pudieran alcanzar el Poder. En España el Frente Popular  llegó al Poder mediante un fraude electoral al apropiarse de, al menos, 50 escaños que realmente pertenecían a la derecha, fraude o pucherazo electoral que se conoció de manera indiscutible al hallarse  en el año 2008. en una caja fuerte, del Banco Crédit Lyonnais, perteneciente a Niceto Alcalá-Zamora y Torres, entonces Presidente de la Segunda República Española, las actas originales de las elecciones españolas de 1936) se aliaron a Batista.  Aclaro que Carlos Rafael Rodríguez y  Juan Marinello no fueron ministros sin cartera al mismo tiempo. Otros antiguos enemigos de Batista que también conformaron ese gobierno fueron los miembros del ABC: Carlos Saladrigas Zayas (tío del Carlos Saladrigas del  dialoguero MIami Consulting Group) quien fue su Primer Ministro en ese primer gobierno de Batista  y Joaquín Martínez Sáenz,  el cual llegó a ser un elemento fundamental en la política económica  de Batista en los  dos períodos de  Presidente constitucional al llegar a ser Martínez Sáenz  Director del Banco Nacional de Cuba pese a que años antes Martínez Sáenz  había llegado a retar a duelo a Batista. Señalo que en noviembre de 1933  el ABC llevó a cabo un gran levantamiento en La Habana ya qie  se tomaron todas las estaciones de policía y dos cuarteles: el cuartel de San Ambrosio y el cuartel de Dragones;  se atacó, por parte del Coronel Blas Hernández, el Palacio Presidencial donde estaba Ramón Grau San Martín. Las fuerzas del Ejército, dirigido por Fulgencio Batista, y de la Marina de Guerra, dirigida por Antonio Guiteras Holmes (al ser el Secretario de Guerra y Marina)  sofocaron el levantamiento que amenazó hasta con  bombardear o ametrallar con aviones al Palacio Presidencial.

Jorge Luis González Suárez, autor del artículo La alianza de los comunistas con Fulgencio Batista, parece desconocer la cuota que debían pagar los militantes comunistas a su partido y los negocios que el partido tenía como eran  fondas, restaurants, etc.  y habían comunistas que tenían hasta un central azucarero como era el caso de Juan Marinello, el cual lo había heredado de su padre, un inmigrante que había llegado a Cuba.

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lunes, agosto 15, 2022

Cuba. 12 de agosto de 1933: ida, que no fuga ni huida, del Presidente constitucional Gerardo Machado y Morales

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano


La crisis económica que sufrió Cuba en parte de la presidencia  del Presidente Gerardo Machado y Morales (1925-1933),  fue  consecuencia de la Crisis Mundial del 1929 que afectó durante años al mundo. La situación económica de Cuba en el período machadista  pero antes de esas crisis mundial puede inferirse de la canción del Trio Matamoros titulada La Mujer de Antonio. La política económica de Machado de  desarrollar la industria nacional  y llevar a cabo la Reforma Arancelaria de 1927 afectaron intereses norteamericanos que usando el lobbysmo que existe en el Congreso Norteamericano  afectaron la gestión gubernamental del Presidente Machado.  Esa situación se repetiría con el gobierno de Fulgencio Batista en el período presidencial de 1955-1958.


Multitud festejando la salida  de Cuba del Presidente Gerardo Machado y Morales; muchos de ellos muy probablemente habían participado anteriormente en actos multitudinarios a favor de Machado con la consigna: ¨Con Machado hasta el Polo¨, pero no eran los únicos:  en su mayoría, la prensa en los primeros años del gobierno de Machado lo adulaba descaradamente y se rendía a sus pies...

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Cuba.  12 de agosto de 1933:  ida, que no fuga ni huida, del Presidente constitucional Gerardo Machado y Morales 

Por Pedro Pablo Arencibia
12 de agosto de 2019


Recuerdo que en Cuba vi por la TV castrista, la única existente desde hace  60 años, un documental histórico sobre la República de Cuba antes de 1959 (¡Viva la República! (1972)) que al hablar de la oposición del pueblo cubano a la dictadura de Gerardo Machado mostraron las imágenes de gigantescas manifestaciones populares que según las palabras del narrador, eran de oposición a Machado. Me llamó mucho la atención esas imagénes y con mi viejo video VHS, las pasé cuadro a cuadro para leer un cartel que aparecía un tanto lejano en la multitudinaria manisfestación; el cartel decia: ¡CON MACHADO HASTA EL POLO!,  que era una de las consignas más populares.  Ante ese respaldo abrumador a Machado, el oportunismo de políticos de los otros partidos políticos  llevó a la creación del Cooperativismo,  el cual no fue creado  por Machado, pues de no aliarse con Machado  no obtendrían votaciones significativas en las  elecciones  .  El  famoso Trio Matamoros  en su canción La Mujer de Antonio    habla de cierta manera, del existente respaldo popular que tuvo Machado  en determinado momento: 



Malalegua  tu no sigas 
hablando mal de Machado 
que te ha puesto alli un mercado
que te llena la barriga

El novelista, ensayista, guionista y director de cine Jesús Díaz Rodíguez (1941-2002), uno de los guionistas del  antes mencionado documental, cambió posteriormente su percepción sobre la República de Cuba anterior al 1 de enero de 1959 hasta el punto que siendo fundador y Director de la Revista Encuentro de la Cultura Cubana,  dedicaría el número 24 de esa revista para homenajear la República  que él  tanto vilipendió  en otra etapa de su vida.  

 En Cuba se oculta que los que realmente ¨tumbó¨ a Machado fue una crisis económica mundial que afectó a Cuba y que los militares no quisieron esperar más para dejar de apoyar a Machado. Orestes Ferrara afirma que Machado desde hacía ya un tiempo deseaba dejar la Presidencia, pero que no encontraba a nadie capacitado que pudiera frenar el caos que se iba a desencadenar si él se iba del poder.  Machado, creyendo que el Partido Comunista tenía ascendencia para controlar la huelga (que no fue convocada ni iniciada  por los comunistas aunque sí  aprovechada)  intentó terminarla mediante  un pacto con el Partido Comunista lidereado por Rubén Martínez Villena  (los comunistas cubanos, las pocas veces que hablan de ese pacto, le llaman ¨el error de agosto¨ del cual  Blas Roca  Calderio también fue responsable por ser de la cúpula dirigente de dicho partido a cambio de ciertos reconocimientos al partido comunista en Cuba,  pero  los militares de manera espontánea (no hubo una dirección  clara ya que los oficiales intermedios  no tuvieron un liderazgo)  se opusieron  a seguir apoyando a Machado; esa oposición empezó primero en la fortaleza de La Cabaña, posteriormente al Castillo de la Fuerza y después al Campamento de Columbia (La Verdadera República de Cuba, Manuel Cao Mendiguren, página 53).  Veamos lo anterior con más detalles:

Está claro que la naturaleza de los fenómenos sociales son casi siempre multifactoriales, pero  esos factores conforman diferentes componentes entre las cuales se hayan las llamadas componentes principales. En el caso de la situación nacional e internacional durante el segundo período de mandato de Machado,  la primera componente principal es en la que se incluyen los factores económicos, entre los que se destaca la crisis económica mundial y  los muy bajos precios del azúcar y sus consecuencias: pobreza en el gobierno y en la población, el no pago de salarios a los empleados públicos, mientras el gobierno  pagaba una  deuda externa  con intereses que provocaban que el gobierno  cayera en nuevos empréstitos a pagar,  etc.. La segunda componente, de esas componentes principales,  es la que incluye factores de carácter ¨social¨ entre los que se encuentra la labor de zapa del anarcosindicalismo y el comunismo internacional  en estudiantes y obreros  manipulables, ignorantes  e inexpertos que   provocaban huelgas  y más dificultades a la gestión del gobierno; los comunistas y anarcosindicalistas se guiaban en la práctica  por el refrán: ¨a río revuelto, ganancia de pescadores¨ siguiendo orientaciones y lineamientos teóricos de otras lejanas latitudes.

 Otros elementos, pero no todos, de esa segunda componente principal  son la represión, los asesinatos  y la censura  machadista y la violencia de las escopetas recortadas, las ¨ametralladoras¨ y la dinamita  de los luchadores  y terroristas antimachadistas. El Ejército, como parte del pueblo cubano, estaba presente  dentro de toda esta situación nacional.

No obstante, es falso lo que se dice que Rubén Martínez Villena organizó la huelga general para derrocar a Machado.   En el libro La Verdadera República de Cuba del Dr. Andrés Cao Mendiguren se lee:

¨Ya terminando el mes de julio, los obreros del transporte de La Habana fueron a una huelga.  Enrique Izquierdo, el sustituto del Alcalde, ya que no había Alcalde, sino un jefe de distrito central, había impuesto un gravamen extra a los dueños de transporte. Estos no lo aceptaron, y los obreros fueron a la huelga.  Este incidente provocó  escalonadamente, sin que nadie lo hubiera organizado ni dirigido,  una huelga general revolucionaria, a la cual se fueron sumando progresivamente todos los gremios,  estuvieran sindicalizados o no lo estuvieran, y llegó a paralizarse completamente la nación, pese a los esfuerzos de las fuerzas policiales.
El 5 de agosto se corrió la especie de que Machado había renunciado. El pueblo se lanzó a las calles y fue ametrallado a mansalva en los alrededores de Palacio. Nunca pudo saberse de quién procedía la radio pirata que dio la noticia ni qué fines buscaba.  Ante la grave situación  que lo rodeaba, Machado trató  desesperadamente  de detener la huelga y creyó que los comunistas eran capaces de hacerlo. Recibió  a una delegación en el Palacio dirigida por Martínez Villena y formada por  Jorge Vivó y Joaquín Ordoqui, con los cuales  hizo un pacto: reconocería al Partido Comunista legalmente , promulgaría un decreto ley  para la jornada de 8 horas y les daría otra serie de facilidades de organización obrera a los comunistas, con tal de que ellos detuvieran la huelga.
Los comunistas aceptaron, pero no podían parar la huelga porque primero, ni la habían organizado, y segundo, ni tenían preponderancia  en general sobre  el sector obrero cubano, sino sobre algunos pequeños sindicatos, que no representaban  ni con mucho la  mayoría de la situación. La Huelga continuó y la cosa se siguió poniendo en malas condiciones.¨ (páginas 369-370).

Se narra que cuando el Presidente Machado fue a pedir ayuda a los militares, un alto oficial le aconsejó que reuniera a su familia y partiera del  país.

Deseo señalar que Rubén Martínez Villena (hijo de Luciano Rogelio Martínez Echemendía 1876-1954, Profesor de Metodología Pedagógica en la Escuela de Educación y de Filosofía y Letras, de la Universidad de La Habana y que en 1935 sería Secretario de Educación y Secretario de Estado (interino)) descaradamente le llamó ¨asno con garras¨a Machado,  mientras adoraba a Iosef Stalin  principal responsable de la muerte de  MILLONES de personas rusas, ucranianas, etc.  pese  haber  estado en la Unión Soviética  en su intento de curarse de la tuberculosis que lo llevó a  la muerte. Rubén Martínez Villena  le vió las garras a Machado pero permaneció ciego ante las masacres y persecuciones stalinistas. Por cierto, Villena por su terquedad y sectarismo destruyó al movimiento Minorista en Cuba y eso en la historia que se estudia en Cuba apenas se dice.  Es interesante conocer que  la casa donde se escondió Martínez Villena,  en determinado momento  de la persecución Machadista,  fue la casa  de José M. Irrisari quien llegaría a ser uno de los miembros de la Pentarquía y que fue la persona que le consiguió, a través del importante e influyente Ministro machadista Carlos Miguel de Céspedes,  el permiso para salir  de su refugio y viajar a la Unión Soviética  para tratar su enfermedad.  

Sumner Welles trató de ayudar  a darle una salida lo menos traumática  a la situación en Cuba pues los EE.UU. , como en el 1906, no querían intervenir en Cuba pero deseaban su estabilidad.  Según la entonces Constitución vigente  le correspondía al Secretario de Estado sustituir al Presidente de la República cuando este faltara por una  licencia de vacaciones, etc., pero en esos días Ferrara todavía estaba en Europa y cuando regresó ya era muy tarde; además, el  traspaso también llevaba su tiempo para poder aplicarlo. Para darle solución a esa situación hubo que nombrar primero Secretario de Estado  al  entonces jefe del Ejército (General Alberto Herrera Franchi) y posteriormente Presidente (para ello hubo que cambiar las normas establecidas como fue, por ejemplo, el tiempo necesario para hacer el  nombramiento)  y este traspasó el poder inmediatamente a Carlos Manuel de Céspedes y Quesada, quien era una persona  que conocía muy bien la situación cubana, pues había ocupado varios altos cargos en diferentes gobiernos de la  joven República de Cuba. El hijo, del segundo matrimonio de Carlos Manuel de Céspedes y del Castillo (Padre de la Patria cubana) se había unido a la lucha  y peleado en combate  por la independencia de Cuba,  arribando en  una expedición desde EEUU donde se había criado cuando fue llevado por su madre debido a  la Guerra de los Diez Años y el relevante papel protagónico que tuvo en ella su padre. Estas maniobras se llevaron  a cabo con la aprobación de Gerardo Machado, hasta entonces Presidente elegido constitucional y democráticamente, y la de otros políticos presentes en una residencia cercana  al entonces Hospital Reina Mercedes,  que es donde hoy está ubicada la Heladería Coppelia.

Carlos Manuel de Céspedes era el individuo ideal para un gobierno de transición, pues no tenía ambiciones de poder, era honesto, capaz, conciliador, etc., pero la prensa (la misma que había adulado intensamente a Machado)  lo  tildaba, injustamente,  como una persona  débil pues querian ver resultados de  la noche a la mañana; por otra parte, el revolucionarismo, solamente experto en formar revueltas,  poner bombas y hacer atentados, querian en el poder a un hombre fuerte que les diera cuotas de poder en la estructura política del país.

Sobre el carácter  espontáneo (en el sentido de no haber sido previamente programado o fijado y sin un liderazgo claro) del golpe militar que depuso al Presidente Gerardo Machado y Morales  leemos lo siguiente en el antes mencionado libro:

¨... Pero ya el 12 de Agosto de 1933 ocurrió la deposición de Machado. Fijémonos bien en el siguiente detalle: Machado fue depuesto por un golpe militar que comenzó en la Fortaleza de La Cabaña, se extendió al Castillo de la Fuerza y después al Campamento de Columbia. Un golpe militar que a todas luces  fue espontáneo porque no tuvo una dirección clara ya que los oficiales intermedios  del Ejército, que eran los que estaban más descontentos, no tuvieron un líder que se hiciera cargo de la situación. Simplemente la situación era tan insostenible que depusieron a Machado.

Ante este hecho el Presidente Machado se reunió en Palacio con Sumner Welles, algunos oficiales del Ejército y con el General Herrera  que era su Secretario de la Guerra  para analizar cual  podía ser  la línea de acción. La ¨neo¨ Constitución  que operaba en Cuba  desde la prórroga  y las modificaciones en 1927, había eliminado el cargo de Vicepresidente, luego Machado no tenía sustituto inmediato. Se podía pensar en que Machado firmara su renuncia,  pero la Constitución vigente  establecía que se deberían  esperar seis meses para que  su Secretario de Estado lo sustituyera, y ese sería un período demasiado largo para un país  en plena efervescencia política. Se podía pensar  en que Machado  pidiera seis meses de licencia, pero entonces la sustitución sólo podría realizarse en el período de un mes, y el pueblo  no se sentiría satisfecho de que Machado  no fuera depuesto de una vez y por todas. Si se pensaba en una licencia, que era lo más rápido, el sustituto reglamentario debía ser el Secretario de Estado que era Orestes Ferrara, pero este se encontraba en Londres realizando una misión diplomática. Podía también pensarse en que Machado  moviera al General Herrera de la Secretaría de Guerra a la Secretaría de Estado, pero en cualquiera de ambos casos  considerados el sustituto  tendría que esperar un mes antes de tomar posesión y el país no estaba en condiciones  de sentirse sin gobierno.  Además a Herrera había  que descartarlo  porque los militares lo consideraban un traidor a la causa del Ejército.  Se querían hacer todos los esfuerzos posibles  para mantener los hechos dentro de un formato civilista  y al  que no se le pudiera discutir su legitimidad, pero ¿ quién sería  pues el que podría  cubrir aquel vacio de poder? Y fue precisamente el General Herrera  a quien  se escogio para  la obra de prestidigitación  de Sumner Welles ¿Por qué decimos esto?

General Alberto Herrera, cuando joven,  y Carlos Manuel de Céspedes y Quesada

Aquello  no parecía tener solución pero Sumner Welles sí creyó que la tenía. Con un pequeño resto del Congreso  que fue llamado a Palacio para convalidar unos últimos Decretos del Presidente Machado, se dictó un Decreto Presidencial que anulaba aquella parte de la Constitución  que hablaba de los seis meses de espera para una sustitución  en el caso de una renuncia presidencial. Con otro Decreto se anulaba la parte de la Constitución que para el caso de una licencia  presidencial establecía el requisito de un mes  de espera para la sustitución por el Secretario de Estado. Con otro Decreto se nombró  como nuevo Secretario de Estado  al General Herrera, lo que era una facultad del todavía Presidente Machado, y que ante la renuncia  de éste  y por los Decretos dictados y convalidados, ya pasaba automáticamente a convertirse en el nuevo Presidente. Una vez que Herrera ocupaba el nuevo cargo en propiedad pudo pedirle la renuncia a todos los demás Secretarios. El siguiente paso también lo dió Herrera al nombrar a Carlos Manuel de Céspedes como su Secretario de Estado. Y entonces sólo faltó la renuncia de Herrera  para que se cumpliese el objetivo final  de sustituir  a Machado por Carlos Manuel de Céspedes.¨ (páginas 53.55)

(Gerardo Machado y su familia)

Todos los trámites anteriores ocurrieron gracias a que  los militares  sublevados (el día 11 de agosto se sublevó La Cabaña y  marcharon hasta el Castillo de la Fuerza) se detuvieron en el Castillo de la Fuerza, pues el objetivo de los militares sublevados no era  luchar contra Machado  sino presionar para que renunciara; por otra parte,  Machado había ido al Campamento Militar de Columbia y la respuesta del jefe de ese campamento, el Coronel Rogerio del Castillo le había expresado: ¨General, póngase a buen recaudo y salve su vida y la de su familia¨. Machado regresó, hizo los trámites  antes narrados,  y posteriormente con sus familiares y algunos de sus más cercanos seguidores se fue del país. El escritor  Roberto Luque Escalona en su libro Los niños y el tigre  escribe  que Machado antes de irse almorzó, durmió la siesta y posteriormente se fue  vía aérea a Nassau. Gerardo Machado y Morales  tendría garras y dientes, no por gusto llegó a ser el general más joven del Ejército Libertador (terminó la guerra con el grado de Coronel pero posteriormente fue ascendido a General)  pero no era ni asno ni cobarde.

Más adelante en  la misma página 55 del libro del Dr. Cao  se lee:

¨... Pero el Ejército no estuvo de acuerdo y no apoyó a Céspedes, además de estar disgregado, disperso, carente de líderes y sin voluntad de actuar. Mientras tanto las fuerzas revolucionarias, que no fueron las que depusieron a Machado, siguieron en su rutina de violencia durante el breve  tiempo que duraría  la Presidencia de Carlos Manuel de Céspedes. Y puede decirse sin temor a mentir, que durante ese tiempo el país estuvo en total anarquía  y carente de gobierno

Una persona  que posteriormente durante esa década de los años 30  ayudó a encausar al país hacia la normalidad fue el sargento convertido en Coronel Fulgencio Batista y Zaldivar; grado militar  no otorgado por sí mismo, sino por el miembro de la Pentarquía Sergio Carbó, y con la aprobación de otros miembros de la Pentarquía,  cuando ese colectivo  de cinco personas presidía la República de Cuba. El nombramiento de Carbó  a Batista fue motivado porque Sumner Welles en correspondencia a sus superiores  hablaba ¨de un sargento llamado Batista¨ y Batista se iba a entrevistar con Sumner Welles. Es poco conocido que Fulgencio Batista y Zaldivar   fue miembro clandestino del ABC Radical cuando Machado. En esa década y parte de la siguiente Batista era ideológicamente de ¨centro izquierda¨, que tampoco quiere decir que era  comunista.

(Sucesión de Presidentes y gobiernos no elegidos en elecciones en 1933: General Alberto Herrera Bianchi convertido en un ´santiamén¨ Secretario de Estado para poder ser nombrado Presidente, Presidencia que le traspasó inmediatanamente a Carlos Manuel de Céspedes y Quesada, el cual fue depuesto por militares y estudiantes, le sucedió la Pentarquía (José M. Irrisari, Porfirio Franca, Guillermo Portela, Ramon Grau San Martín, y Sergio Carbó; a Batista, que en la foto sin recortar está al lado de Carbó, se le invitó a pertenecer a la Pentarquía pero el declinó esa invitación)  y Ramón Grau San Martín, quién ocupó alegadamente  el cargo de Presidente porque los restantes miembros de la pentarquía fueron renunciando y Grau argumentó que cómo el Directorio Estudiantil no se había retirado de  la junta  de organizaciones de la revolución  que conformaron a la Pentarquía el se quedaba al frente del Gobierno. A los aproximadamente  126 días de su ¨gobierno de los 100 días¨  el Directorio Estudiantil se autodisolvió  en una reunión en la Universidad de La Habana y Grau, ante esa situación, tuvo que dejar  la Presidencia  de un gobierno que no fue constitucional (Grau rehusó jurar con la Constitución de 1901 por ella tener la Enmienda Platt) ni elegido democraticamente en elecciones  por el pueblo cubano. Es importante conocer que en su  gobierno constitucional y democraticamente elegido de 1940-1944, Grau no tenía en cuenta a las dos Cámaras del Congreso cubano para  gobernar ni aún cuando en el Congreso  su partido tuvo la mayoría dos años después de comenzado su mandato. En ese período firmó más de 17 000  dictámenes personales. Durante la Presidencia de Carlos Prío Socarrás (1948-1952)  que era también del Partido Auténtico y al que Grau había ayudado a ser Presidente (lo que trajo el disgusto de Eduardo R, Chibás y la creación del Partido Ortodoxo),   Grau tuvo sus desavenencias con Prío y fundó otro partido político; es  poco conocido que en un momento de la década de los años 30 del siglo XX Grau  fue separado del Partido Auténtico al que posteriormente se reintegró. Grau, en 1958 y pese a su edad, no le dio paso a otra figura de su partido político para aspirar a la Presidencia de Cuba  ya que ¨padeció¨ de mesianismo,   esa enfermedad de la que adolecen tantos políticos. No se conoce que personalmente  Grau haya robado, aunque en su gobierno  estuvieron presente la corrupción y el pandillismo político) 

Hago notar  estas dos siguientes observaciones para que el lector reflexione y saque conclusiones sobre la  impronta que dejó ¨el Machadato¨ en la población cubana de aquellos tiempos: 
  •  Que pese a Orestes Ferrara haber estado muy vinculado al gobierno de Gerardo Machado,   el fue elegido por el pueblo cubano para ser uno de los delegados a la constituyente que le daría a Cuba la  muy relevante Constitución de 1940. 
  • Que el Partido Liberal,   que fue el que  llevó a  Gerardo Machado  a la Presidencia de la República en 1925,  ocupó el segundo lugar (empatado con el partido político liderado por el ex Presidente Mario García Menocal) en el número (17) de delegados a la  Constituyente de 1939 de la cual surgió la Constitución de 1940., el cual fue sólo superado por el Partido Revolucionario  Cubano (Auténtico)  que alcanzó 18 delegados.
Dos libros de memorias:  Ocho Años de Lucha  y Orestes Ferrara. Una mirada sobre tres siglos que nos dicen respectivamente  los puntos de vista de Gerardo Machado y Morales y  de Orestes Ferrara  sobre diferentes períodos de la historia política de Cuba. Libros escritos por  Gerardo Machado y Orestes Ferrara.


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De cómo comenzó a caer la noche en Cuba

Alberto Lamar Schweyer, autor de Cómo cayó el presidente Machado: una página oscura de la diplomacia norteamericana.

Por Armando de Armas
Marzo 12, 2020

El libro de Alberto Lamar Schweyer Cómo cayó el presidente Machado: una página oscura de la diplomacia norteamericana, publicado originalmente por Espasa-Calpe, en 1934, y reeditado por Exodus, en 2020, es un texto-testimonio fundamental para entender la historia de Cuba por al menos los últimos noventa años que, por si fuera poco, se lee de un tirón como si de un thriller político se tratase.

Contrariamente a lo que se nos ha asegurado por parte de la historiografía al uso en ambas orillas, y coincidiendo con Lydia Cabrera, Gastón Baquero y Orestes Ferrara, la Revolución del 33 es uno de los acontecimientos más funestos de la historia isleña, al punto que puede apuntarse que con la caída del general Gerardo Machado se desencadenan los problemas sin solución en la isla para recalar en las miasmas de 1959.

Así la Revolución del 33 es un antecedente directo de la revolución castrista. Suele oírse el lugar común, repetido hasta la saciedad, de que sin Batista no hay Castro. Pero lo cierto pareciera ser que sin el 33 no hay Batista; ni tampoco Castro. Hasta el 33 prevaleció la República de los hombres de la independencia, la soñada por Martí, Maceo, Gómez, Céspedes, Agramonte, Francisco Vicente Aguilera y tantos otros. Es el periodo en que Cuba empieza a sedimentar una élite -después que la élite nacional hubiese sido escabechinada durante treinta años de guerra contra España- y a erigir grandes obras arquitectónicas como el Capitolio Nacional y la Carretera Central.

Pero después del 33 empieza la República de los revolucionarios, sin apego a la ley y con la voluntad de gobernar a punta de metralleta. A partir de ese momento tenemos una República que se aleja de lo constitucional y apuesta decididamente por lo social; por una democracia social. La misma Constitución que se dieron los cubanos en 1940, tan cantada aún, es un ejemplo de cuán hondo habían calado en el imaginario nacional las reivindicaciones revolucionarias y sociales.

Es un periodo de mucha inestabilidad política, de mucha violencia, de grupos gansteriles dirimiendo las querellas revolucionarias a tiro limpio en las calles, de la inauguración del terrorismo en la isla, del terrorismo a gran escala como método de lucha válido para alcanzar el poder.

(Orestes Ferrara, primero  de izquierda a derecha en la foto y al centro el Presidente Gerardo Machado y Morales Fotos en el texto añadidas por el Bloguista de Baracutey Cubano)

En Cómo cayó el presidente Machado se lee: “Se mataba y se moría exactamente como entre los gánsteres de Chicago y con las mismas ametralladoras “Thompson”. Además, los jóvenes terroristas cubanos introdujeron un arma nueva y terrible: la escopeta de caza con el cañón recortado y cargada de balas de diversos tamaños. Con este equipo y con bombas de dinamita, por ellos mismos confeccionadas, se lanzaron a batir a Machado. No murió Machado, que estaba en Palacio o en su finca, pero, en cambio, murieron numerosas personas”.

(Presidente y general de la independencia de Cuba, Gerardo Machado.)

Y continúa el escritor: “Esto debió haber creado en la opinión pública un movimiento de repulsa hacia el sistema. Posiblemente, en el fondo de la conciencia ciudadana existió ese movimiento, pero nadie se atrevió a manifestarlo. Era extremadamente peligroso ir contra la opinión de aquella muchachada armada en guerra. Los estudiantes habían llegado a la conclusión de que su inexperiencia y su mocedad eran intangibles y que el error era sagrado por ser de ellos. Defendían a sangre y fuego sus teorías políticas y aunque muchos ignoraban quién fue Cromwell lo remedaban en su firmeza de criterio, si bien no en otras cualidades que él tuvo y de las que ellos carecían”.

Rubén Martínez Villena -poeta comunista admirador de Stalin- bautizó a Machado como el Asno con Garras, pero en La Habana, “un niño de cuatro años fue destrozado por una bomba cuando paseaba con su madre. Fue el día de Jueves Santo de 1933 y la bomba iba destinada al Dr. Orestes Ferrara, secretario de Estado. Ese mismo día de Jueves Santo hicieron explosión en La Habana, en el espacio de dos horas, más de treinta bombas. Algunas fueron puestas en las iglesias, y en la del Santo Ángel, junto al Palacio Presidencial, hizo explosión una de ellas”; nos cuenta Lamar Schweyer en su libro.

Estos grupos parecen estar convencidos de que la República no era la de Martí y de que ellos, por decreto histórico, eran los elegidos para cumplirle el sueño a Martí. Ellos sólo cumplían el mandato martiano.

Contaba Baquero que con la caída de Machado la Universidad de la Habana cae al punto de no recuperase nunca más, pues las cátedras no fueron ocupadas teniendo en cuenta el aval académico sino el aval revolucionario. De modo que la degradación de la enseñanza universitaria en Cuba no la empieza Castro sino los revolucionarios del 33, Castro es más bien un producto de esa degradación. En consecuencia, el hombre nuevo en Cuba es bastante viejo, no lo inventa Castro, Castro mismo es un espécimen de hombre nuevo.

En entrevista con la escritora Nedda G. de Anhalt para el libro Dile que pienso en ella, el poeta dice: “La Universidad de La Habana era una de las mejores de América. Se eclipsó con la caída de Machado (…) A Cuba se le rompió la columna vertebral con esa caída y nunca más pudo marchar el país”.

(Gerardo Machado en la Guerra de 1895)

Pero tan importante como el declive de la universidad a manos del revolucionarismo -al punto de que Castro no inventa aquella aberración de que la Universidad para los revolucionarios, pues ya desde 1933 las cátedras universitarias eran ocupadas en la isla no por los intelectualmente más dotados sino por los más revolucionarios- fue el declive del Ejército de la República que como consecuencia directa de la caída del general independentista se convirtió poco a poco en un Ejército de revolucionarios donde, como en el caso de Fulgencio Batista, se podía pasar de la noche a la mañana de sargento a coronel sin haber estado no ya en una academia militar sino sin ganar, o siquiera participar, en una batalla.

Asegura Lamar Schweyer en su libro que Machado garantizaba el orden en la isla a pesar del terrorismo desatado y que por la fuerza era inamovible: “Hacía falta algo más. ¿Qué podía hacerse? En revolución armada nadie osaba pensar. Machado estaba más fuerte que nunca. Tenía tras sí el ejército mejor organizado de Latinoamérica. Ese Ejército no se mezclaba en política”.

Y eso que hacía falta, según nos lo presenta el autor, no fue otro que el embajador estadounidense Benjamín Sumner Welles que, lejos de mediar como se ha dicho, no hizo otra cosa que socavar los intentos de Machado y su Gobierno por sostener el orden y una salida honorable de la crisis, aún a costa de abandonar el poder y dejarlo en manos del general Alberto Herrera –respetado entre los militares y los civiles-, y apostar por los chicos de las ametralladoras y las escopetas recortadas. Por cierto, situación que se repite con Batista en 1958 cuando el Departamento de Estado no acepta otra salida en Cuba que no fuese la de Castro y sus muchachos armados en la Sierra Maestra; por si las dudas ver el libro El Cuarto Piso, 1962, del embajador estadounidense Earl E. T. Smith.

Y de un Ejército y una Policía profesionales en la primera República, pasamos a un Ejército y a una Policía compuesta por revolucionarios en la segunda. De manera que lo que ocurre a finales de los cincuenta en Cuba no es más que una revuelta de revolucionarios que querían el poder contra revolucionarios ya establecidos en el poder. Batista mismo no es otra cosa que un revolucionario. Castro y sus guerrilleros jamás hubiesen vencido al Ejército profesional de la primera República, uno que había peleado y se había fogueado, formado en una guerra real, no en escaramuzas como las libradas en la Sierra Maestra comparables, si acaso, al asalto de un bar en Chicago en los tiempos de Al Capone. El folclor y el furor de los barbudos castristas no hubiesen aguantado un round a las letales tropas del general José Miguel Gómez; más prusiano que cubano en cuanto a su formación militar.

Con la Revolución del 33 se rompe el equilibrio entre el pensamiento de izquierdas y el de derechas, y viene a primar el de izquierdas; sin conciencia cabal de ello. Al punto que las lides electorales en la isla a partir de ese momento se dan entre la izquierda y la izquierda. El supuesto ogro de la derecha isleña, Fulgencio Batista y Záldivar, no sería más que un socialdemócrata radical. Ese desbalance, escoramiento ideológico a la izquierda, está entre los elementos que nos llevan directamente a la dictadura de Castro. No sería así descabellado afirmar que la Revolución del 33 culmina exitosamente en 1959 (a pesar del interregno de la Constitución de 1940 y los muy democráticos gobiernos auténticos de Grau y Prío). Es algo que sin dudas merece más estudios, pero por ahora el análisis desapasionado apunta a esa hipótesis. Castro recoge los frutos de lo que se había iniciado en el 33.

De la República nacionalista pasamos rápidamente a la República social, primero, y a la socialista después. De modo que Machado (1869-1939), como anticipo del destino de muchos cubanos debido a esa infausta fractura, descansa aún hoy en el Cementerio Norte de Woodlawn, en Miami. La lectura del libro de Alberto Lamar Schweyer -lúcido testigo de los acontecimientos que cuenta- sería imprescindible para comprender cómo es que comenzó a caer la noche en Cuba.
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