viernes, septiembre 11, 2026

Videos. 11 de septiembre de 2001. Una fecha que cambió al mundo. XXV aniversario de los ataques terroristas a los Estados Unidos de América el 9/11

 Radio Televisión Martí

Septiembre 9, 2022

11 de septiembre de 2001. Una fecha que cambió al mundo



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Tomado de https://patriademarti.com/


La yihad inconclusa: el 11-S, veinticinco años después

Por Julio M. Shiling

Septiembre  10, 2026

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Este 11 de septiembre se cumple el vigésimo quinto aniversario de un ataque bárbaro contra Estados Unidos y Occidente en general. Casi tres mil inocentes fueron asesinados en un espectáculo de muerte masiva meticulosamente planeado. Los aviones comerciales se convirtieron en misiles. Las torres de oficinas, en tumbas. Las imágenes permanecen grabadas a fuego en la memoria colectiva: las bolas de fuego, el acero derrumbándose, los saltos desesperados al vacío. No fue simplemente un crimen. Fue una declaración.


Esa declaración no fue emitida por un grupo aleatorio de fanáticos criminales que actuaban en el vacío. Los hombres que pilotaron aquellos aviones estaban llevando a cabo, a un nivel más espectacular y público, los dictados de larga data de una ideología llamada islam. Recurriendo a la guerra ideológica sancionada por el Corán conocida como yihad —una campaña continua de conquista que ha persistido, de una forma u otra, desde el siglo VII—, los islamistas han tratado de reordenar el mundo de acuerdo con sus textos «sagrados». Las brigadas de Al Qaeda que llevaron a cabo los atentados de 2001, al igual que Hamás, los talibanes, el Estado Islámico, diversos aspirantes al califato chií y una multitud de otras organizaciones fundamentalistas musulmanas, comparten un denominador común que las convoca a la guerra contra Occidente: la civilización judeocristiana que, por imperfecta que sea, sigue defendiendo la conciencia individual, el gobierno limitado y la separación de lo sagrado del poder coercitivo del Estado. Esa amenaza no ha desaparecido. Está siempre presente.


La historia proporciona el contexto necesario. En el plazo de un siglo tras la muerte de Mahoma en el año 632, las conquistas islámicas habían transformado violentamente la geografía política y religiosa del mundo cristiano. A través de sucesivas campañas militares, los ejércitos musulmanes arrasaron territorios predominantemente cristianos en Siria, Palestina, Egipto, el norte de África y gran parte de la Península Ibérica. Sometieron al dominio islámico tierras que habían sido cristianas durante siglos y que albergaban algunas de las iglesias, patriarcados, centros teológicos y comunidades más antiguas del cristianismo. A principios del siglo VIII, una enorme parte —cercana a las dos terceras partes— de los principales territorios cristianos que rodeaban el Mediterráneo y se extendían hasta el Oriente Próximo había sido conquistada y ocupada por las potencias islámicas. La rapidez y la magnitud de esta expansión no tenían precedentes: en poco más de un siglo, la espada del islam había separado vastas regiones del mundo cristiano y las había sometido a la dominación política musulmana.


Esta tendencia no terminó en el siglo VIII. Simplemente cambió de táctica cuando la supremacía militar directa dejó de ser posible. Hoy en día, no todas las metodologías de conquista son abiertamente violentas. Algunas se basan en instrumentos más sutiles: el peso demográfico, el activismo jurídico y la negativa sistemática a asimilarse. La inmigración musulmana a gran escala hacia los países occidentales ha funcionado con demasiada frecuencia no tanto como una invitación a unirse a un orden liberal ya existente, sino como un proyecto deliberado para transformar ese orden —sus leyes, sus tradiciones, sus modelos políticos y su autocomprensión cultural—. Se forman sociedades paralelas. Se multiplican las exigencias de adaptaciones a la sharía. La libertad de expresión se ve progresivamente limitada por el miedo a ofender o a la violencia. El largo proyecto histórico continúa por otros medios.


A este peligro se suma la alianza contemporánea entre el islamismo y el marxismo occidental. Ambos rechazan la democracia liberal, el pluralismo y las libertades civiles básicas, considerándolos ilusiones burguesas u obstáculos para la victoria final de los «justos». Uno aporta la energía escatológica del absolutismo pseudorreligioso; el otro, el lenguaje de la opresión sistémica y las tácticas de captura institucional. Juntos forman un frente unido contra la sociedad abierta. Las universidades, los medios de comunicación y sectores de la clase política se han mostrado notablemente susceptibles a esta alianza, tratando cualquier debate franco sobre la doctrina islámica o la continuidad yihadista como una prueba de intolerancia, en lugar de como un ejercicio elemental de autoprotección.


Veinticinco años después de la caída de las torres, Occidente sigue teniendo dificultades para definir con precisión la amenaza. Las conmemoraciones oficiales prefieren el lenguaje anodino del «extremismo» o el «odio», como si el problema fuera un trastorno psicológico sin raíz concreta en lugar de un sistema ideológico coherente con textos «sagrados», precedentes históricos e instituciones vivas. El resultado es una confusión estratégica. La política oscila entre campañas militares que debilitan redes específicas y medidas internas que amplían el espacio demográfico y cultural en el que esas redes reclutan y operan. Al enemigo se le bombardea en el extranjero y, al mismo tiempo, se le da cabida en casa.


Los atentados de 2001 no fueron una aberración. Fueron una incursión especialmente exitosa en una guerra más larga. La ideología que animó a los diecinueve secuestradores sigue inspirando a sucesivas generaciones de militantes, desde los asesinos de Charlie Hebdo hasta los autores de la masacre del 7 de octubre, pasando por los innumerables complots frustrados o consumados en toda Europa y América del Norte. La variante de «poder blando» del mismo proyecto avanza a través de los patrones migratorios, las tasas de natalidad y la silenciosa reescritura de las normas sociales bajo la bandera de la diversidad. Ambos frentes son importantes. Ambos son expresiones de la misma afirmación subyacente: que el orden político y moral de Occidente es ilegítimo y, en última instancia, debe ceder.


Un balance honesto en este aniversario requiere algo más que un duelo ritual. Requiere la recuperación de la memoria histórica y la voluntad de hablar con claridad sobre las fuentes doctrinales del conflicto. La yihad no es una metáfora. Es un programa. Los territorios perdidos en los siglos VII y VIII no se recuperaron con ilusiones ni con llamamientos a la humanidad compartida. Se perdieron por la espada y se mantuvieron por la espada. El Occidente moderno conserva ventajas que los mundos bizantino y visigodo no poseían: superioridad tecnológica, resiliencia institucional y una tradición de pensamiento crítico que sigue vigente. Esas ventajas no sirven de nada si la voluntad de defenderlas se ve erosionada por el sentimentalismo o por el miedo a que nos tachen de algo o a ofender.


Por lo tanto, el 11 de septiembre debería recordarse no como un capítulo cerrado de tragedia, sino como un recordatorio permanente. La yihad emprendida por aquellos autores hace veinticinco años sigue en marcha. Los métodos evolucionan. El objetivo final, no. Una civilización que se niega a reconocer un desafío existencial acabará dejando de ser una civilización. La claridad es el primer requisito para la supervivencia. En este aniversario, esa claridad sigue sin llegar.


© Patria de Martí. Todos los derechos reservados.

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 Tomado de https://www.los7dias.com


¡Prohibido Olvidar… “Entender” o Perdonar!


Por David J. Hall
09/10/2019

Fue  uno de esos eventos que laceran y marcan la conciencia individual y colectiva como con un hierro candente: profundo, doloroso, indeleble. Para los de mi generación, como el día en que asesinaron a Kennedy, a John Lennon, o el día en que estalló el Challenger; para siempre en la memoria. Recordamos donde estábamos, que estábamos haciendo.

Ese martes, como de costumbre, había llegado a la oficina alrededor de las 7:30 am. Era una mañana fresca, soleada, con los primeros tintes de ese no sé qué especial que presagia el otoño, mi época del año favorita. Washington DC se movía ya a paso rápido, en medio del “rush hour” matinal, y en los corredores del Capitolio y edificios aledaños iban y venían, también de prisa, legisladores, empleados, becarios que hacía sólo unos días habían regresado a la capital para una nueva sesión del Congreso tras el descanso de verano.

Estaba leyendo las noticias más importantes que afectarían mi trabajo ese día, cuando en la parte superior de la pantalla de mi computadora apareció un cintillo que informaba que un avión había chocado con una de las torres gemelas del World Trade Center en New York. Pensé que el piloto de alguna pequeña avioneta había quizá sufrido un infarto, pues en una mañana tan clara y brillante era imposible otra explicación. Pocos minutos después, otro cintillo me sacó de mi error de forma dramática: un avión de pasajeros había chocado con una de las torres.

Tragedia en vivo

Me levanté como empujado por un resorte y me fui al salón de conferencias, donde algunos de mis compañeros de oficina se apilaban ya frente al monitor de TV con expresiones de incredulidad. Las palabras “terrorismo” y el nombre de Bin Laden surgieron de inmediato, aunque los noticieros que seguían la tragedia en vivo aún no habían confirmado las peores sospechas.

Nos encontrábamos todavía mirando consternados el fuego ocasionado por el impacto en la primera torre, cuando de una esquina de la pantalla vimos aparecer el segundo avión y hacer impacto contra la otra torre. Si había alguna duda, el choque del segundo avión confirmo la naturaleza terrorista del desastre. Nos quedamos allí, casi paralizados, observando con una mezcla de horror, rabia e impotencia ese ataque despiadado contra el país y contra miles de inocentes.

Mientras mirábamos atónitos y comenzábamos ya a hacer planes para evacuar la ciudad, escuchamos la explosión y sentimos el estremecimiento del ataque contra el Pentágono, a sólo unas cuatro millas de nuestra oficina. Vimos, horrorizados, victimas del desespero lanzarse al vacío desde alturas de más de 80 pisos, poco antes de ver desplomarse ambas torres, gente corriendo despavorida por las calles del área financiera de Manhattan, y una nube parecida a la de una explosión nuclear envolver la ciudad en humo, polvo, muerte y destrucción. Más tarde, en las noticias, nos enteramos del avión que cayó en Pennsylvania y comenzaron a filtrarse los rumores del increíble acto de valentía de un grupo de pasajeros del vuelo 93 de United que con su acción impidieron un ataque similar contra la Casa Blanca.

Fue otro “día de infamia”, que vio el vil asesinato de casi 3000 inocentes. Infamia que se vio multiplicada por las exuberantes demostraciones de júbilo en muchas capitales árabes y el silencio ensordecedor del mundo árabe/musulmán en general. Pero vio también actos de heroísmo y sacrificio sin paralelo por parte de policías, bomberos, cuerpos de primera respuesta y ciudadanos de a pie que desinteresadamente desafiaron el peligro y arriesgaron sus vidas para tratar de salvar a otros.

Terroristas islamistas

Fueron 19 terroristas islamistas de origen árabe los que perpetraron el salvaje crimen, organizados por un sicópata movido por el odio religioso y antiamericano, Osama Bin Laden, y una interpretación atroz de una religión/ideología que promueve la dominación religiosa mundial y premia con 70 vírgenes y el paraíso a los “mártires” -léase terroristas- del Islam.

Al cabo de 18 años del ataque terrorista más devastador contra Estados Unidos en muestro propio suelo, hay toda una generación para quienes las torres gemelas son sólo una foto de New York “hace años”, y el ataque “una historia que cuentan los padre y abuelos”. Peor aún, hay, incluso entre nosotros, aquí en Estados Unidos, gente, profesionales, periodistas, políticos, maestros, que escondidos tras un velo de falsa “amplitud de mente” y falso pacifismo, promueven la necesidad de “entender” a los que nos atacaron, de ser tolerantes con los que asesinaron a 3000 inocentes y no han cesado de buscar nuestra destrucción como país y como sociedad, porque “la violencia engendra violencia y la intolerancia engendra intolerancia” y “la confrontación permanente no es la respuesta”.

Lo ofensivamente curioso de todos estos “pacifistas” es que en realidad culpan a la víctima y piden tolerancia y no violencia para los victimarios, para los terroristas, para los intolerantes y violentos que trajeron muerte y devastación a nuestro suelo.

¡No, y mil veces no! Con los terroristas no se puede contemporizar, y sus crímenes no deben ni pueden quedar impunes. La verdad no se debe ni puede ocultar, ni pintar con una brocha de corrección política. Terroristas árabes islamistas perpetraron el más vil y mortífero ataque terrorista en la historia de Estados Unidos, y 18 años después no cejan en su empeño de destruirnos. No hay nada que “entender”. En todo caso, lo que tenemos que entender perfectamente es que los terroristas quieren nuestra destrucción, y la única alternativa es destruirlos a ellos primero. “Entender” y perdonar es hacernos cómplices de su horrendo crimen, y la sangre de 3000 víctimas, el sufrimiento de sus familiares, el padecimiento de cientos de policías y bomberos que aún padecen enfermedades relacionadas con las actividades de rescate debe ser acicate suficiente para no dejarnos caer en esa trampa.

En la Zona Cero

Estuve en la Zona Cero sólo dos semanas después del ataque. Aunque las obras de recogida de escombros ya habían mejorado considerablemente la situación en esa parte de la ciudad, el espectáculo era aún dantesco: una capa de polvo y ceniza de más de dos pulgadas cubría aún un área de más de dos cuadras alrededor de donde habían estado las torres. Un olor acre, desagradable, olor a muerte, lo impregnaba todo, y en las paredes de los edificios cercanos que sobrevivieron la catástrofe, miles de fotos de los muertos y desaparecidos, testimonio del horror y alguna fútil esperanza.

Cada año viajo al menos una vez a New York. Indefectiblemente me dirijo al memorial 911, un impresionante y bello recordatorio que, lamentablemente para muchos es sólo un lindo lugar turístico. Pero para mí, y afortunadamente muchos todavía, es un santuario, un altar a la memoria de nuestros muertos y un monumento al espíritu de la nación americana.

¡No. Prohibido olvidar … “entender” o perdonar!

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Tomado de https://www.youtube.com/

Published on Sep 12, 2012

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Atentados sufridos en EE.UU :

Atentado de la maratón de Boston (Checheno)

Ataque bioterrorista rajnishe de 1984 (India)

Atentado del World Trade Center de 1993 (Yihadismo)

Atentados terroristas a las embajadas estadounidenses en 1998 (Al-Qaeda)

Vuelo 253 de Northwest Airlines (Al-Qaeda)

Atentados a EE.UU fuera de su territorio :

1979, 4 de noviembre:La Crisis de los rehenes en Irán

1983, 18 de abril:El atentado contra la embajada de Estados Unidos en el Líbano (Yihad)

2000 , 12 de octubre , Atentado contra el USS Cole (Al.-Qaeda)

2010, 1 de mayo: Atentado fallido de Times Square de 2010

2015, 3 de mayo (ISIS)

(Otros atentados Al-Qaeda) :

*Indonesia-Bali

*Yakarta - Embajada Australia

*Arabia Saudita (2003)

*Casablanca

* UK Londres- 7 de julio

*Madrid 11-M

*Marruecos

*Argel (2007)

*Arabia Saudita (2003)

*Casablanca

* UK Londres- 7 de julio

*Madrid 11-M

*Marruecos

*Argel (2007)

Los atentados del 11 de septiembre de 2001 11-S ; 9/11 en el mundo fueron una serie de atentados terroristas suicidas cometidos aquel día en los Estados Unidos por miembros de la red yihadista Al Qaeda mediante el secuestro de aviones de línea para ser impactados contra varios objetivos y que causaron la muerte a cerca de 3.000 personas y heridas a otras 6.000, así como la destrucción del entorno del World Trade Center en Nueva York y graves daños en el Pentágono, en el Estado de Virginia.

Los atentados fueron cometidos por 19 miembros de la red yihadista Al-Qaida, divididos en cuatro grupos de secuestradores, cada uno de ellos con un terrorista piloto que se encargaría de pilotar el avión una vez ya reducida la tripulación de la cabina. Los aviones de los vuelos 11 de American Airlines y 175 de United Airlines fueron los primeros en ser secuestrados, siendo ambos estrellados contra las dos torres gemelas del World Trade Center, el primero contra la torre Norte y el segundo poco después contra la Sur, provocando que ambos rascacielos se derrumbaran en las dos horas siguientes.El tercer avión secuestrado pertenecía al vuelo 77 de American Airlines y fue empleado para ser impactado contra una de las fachadas del Pentágono, en Virginia. El cuarto avión, perteneciente al vuelo 93 de United Airlines, no alcanzó ningún objetivo al resultar estrellado en campo abierto, cerca de Shanksville, en Pensilvania, tras perder el control en cabina como consecuencia del enfrentamiento de los pasajeros y tripulantes con el comando terrorista.

Los atentados causaron más de 6.000 heridos, la muerte de 2.973 personas y la desaparición de otras 24,4 resultando muertos igualmente los 19 terroristas. Los atentados, que fueron condenados inmediatamente como horrendos ataques terroristas por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, se caracterizaron por el empleo de aviones comerciales como armamento, provocando una reacción de temor generalizado en todo el mundo y particularmente en los países occidentales, que alteró desde entonces las políticas internacionales de seguridad aérea.

ATAQUES TERRORISTAS A EE.UU. - 11 SEPTIEMBRE 2001

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CRONOLOGÍA DE LOS ATAQUES TERRORISTAS EL 11 DE SEPTIEMBRE DE 2001



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miércoles, septiembre 11, 2024

El XXIII aniversarios de los ataques del terrorismo islámico del 9/11 en los EE.UU. Video: ATAQUES TERRORISTAS A EE.UU. - 11 SEPTIEMBRE 2001

  


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Tomado de https://zoepost.com/

Veinte aniversario de los ataques del 9/11

Por Frank de Varona.

11/09/2021

(FRAGMENTO)

Arabia Saudita participó en el ataque del 9/11

Paul Sperry escribió un artículo llamado “Inside the Saudi 9/11 Cover-up” ((Encubrimiento del 9/11 Saudí) que fue publicado por el New York Post el 15 de diciembre de 2013. Sperry explicó que fue parte de la familia real de ese país traidor. Nuestro gobierno participó en el encubrimiento del ataque.

Ni el presidente George W. Bush ni el presidente Barack Obama ni el presidente Donald Trump ni el presidente Joe Biden le han permitido al pueblo ver las 28 páginas clasificada de las 800-páginas del reporte 9/11. El nombre del reporte es “Joint Inquiry into Intelligence Community Activities Before and After the Terrorists Attacks of September 11, 2001”. Miembros del Congreso que participaron en las investigaciones ya han revelado la participación del Reino Saudí.

 ¿Quiénes fueron los que ayudaron a los terroristas que atacaron a Estados Unidos en el 9/11?

Zacarias Moussaoui, un exmiembro convicto de al-Qaeda acusó a tres miembros de la familia real Saudí. Moussaoui dijo que actuó como mensajero de los jefes finales de Al-Qaeda, -entre los que se encontraba Osama Bin Laden- y una lista de donantes del grupo. “El jeque Osama quería mantener un registro del dinero que nos daban de quienes nos escuchaban o los que contribuían a la yihad”, dijo Moussaoui, nativo francés, que se declaró culpable de los cargos de terrorismo que se le imputaban en 2005.

Moussaoui dijo que el príncipe Turki al-Faisal, ex jefe de Inteligencia, el príncipe Bandar Bin Sultan, exembajador en los Estados Unidos, y el príncipe Alwaleed bin Talal conocido multimillonario inversor, aparecieron en las listas de donantes de al-Qaeda, así como muchas de las figuras religiosas más importantes de Arabia Saudí.

El Rey Salman bin Abdul Aziz al Saud de Saudi Arabia financió a al-Qaeda y el exsenador Bob Graham dijo que existió una conexión directa de algunos de los terroristas del 9/11 con el Reino Saudí.  Es muy triste que Khalid Shaikh Mohammed, quien planeó el atentado del 9/11, no ha sido juzgado y condenado a muerte junto con los otros terroristas que se encuentran en la base naval de Guantánamo.  Aún peor, los cinco peores generales y ministros Talibanes que ayudaron a los terroristas de al-Qaida a los ataques del 9/11 fueron cambiados por un soldado estadounidense que desertó en Afganistán por orden del presidente Barack Obama. Ahora cuatro de ellos gobiernan en Afganistán.

El expresidente Barack Obama es un musulmán oculto y ha dicho en las Naciones Unidas que «el mundo no será de aquéllos que blasfeman al profeta Mahoma.» Al mismo tiempo que nunca ha denunciado los abusos de la ley Shariah en los países musulmanes, donde en algunos como Paquistán, blasfemar a Mahoma es pena de muerte y el adulterio se castiga con una muerte a pedradas. Hoy en día cristianos están siendo asesinados y hasta crucificados por el mundo. En la última década más de un millón de cristianos han sido brutalmente asesinados en el Medio Oriente. Este genocidio no ha sido denunciado por Obama ni por la prensa establecida. ¡Esta conspiración de silencio debe de terminar!

En Siria cristianos que hablan arameo, el idioma de Jesucristo, los han matado los yihadistas de al-Qaida. Terroristas queman antiguas iglesias cristianas del siglo I y II después de Cristo y violan y secuestran mujeres cristianas. Por muchos países cristianos han sido asesinados rezando en iglesias como ocurrió recientemente en Sri Lanka. En Francia más de 800 iglesias católicas han sido quemadas incluyendo Notre Dame o han sufrido daños de vandalismo.

El importante papel de Irán en los ataques del 9/11

Mort Klein and Liz Berney escribieron un artículo titulado “El papel de Irán en los atentados del 11-S no puede ser ignorado” que fue publicado en el sitio web Libertad USA.com el 15 de septiembre de 2015. Klein y Berney explicaron que es una ironía escalofriante que el 11 de septiembre recordamos la muerte de unos 3,000 inocentes y justo al mismo tiempo, el presidente Obama y una minoría de su partido en el Congreso lograron aprobar un acuerdo que le entregaron a Irán $1.8 billones y facilitará las armas nucleares al mismo régimen iraní. Por suerte el presidente Donald Trump se retiró del terrible acuerdo de Obama con Irán.

Este perverso y sanguinario régimen iraní que unidos a Arabia Saudita planearon y facilitaron el horror perpetrado en nuestro territorio el 11 de septiembre de 2001. Klein y Berney escribieron que el papel decisivo de Irán en los atentados del 11-S fue expuesto detalladamente en las conclusiones del Tribunal del Distrito en el caso Havlish vs. Bin Laden y otros, una demanda presentada por las víctimas del 11-S contra al-Qaeda, la República Islámica de Irán, Hezbolá y diversas entidades iraníes o respaldadas por Irán.

La abrumadora evidencia de la complicidad iraní incluía el testimonio de expertos, además de diversos documentos condenatorios, como un memorando de mayo de 2001 en nombre del líder supremo iraní, el ayatolá Ali Khamenei en el que se discutían informaciones sobre el entonces próximo atentado de al-Qaeda.

Klein y Berney explicaron lo siguiente: “Irán comenzó a planear el 11-S ya a mediados de los 80. En esa época los líderes iraníes crearon una fuerza terrorista compuesta por miembros de élite de la Guardia Revolucionaria y del servicio secreto para planear ataques contra Estados Unidos. La fuerza terrorista iraní diseñó el plan para estrellar aviones Boeing de pasajeros contra el World Trade Center, el Pentágono y la Casa Blanca, además de otros planes para atentar contra la red eléctrica estadounidense y para atacar el país con bombas sucias. Irán tituló a esos planes “Shaitan dar Atash”, que en farsi quiere decir “Satán en llamas” o “Satán en el infierno”. Según el régimen iraní, Estados Unidos es el Gran Satán.”

Klein y Berney señalaron que al-Qaeda se unió a Irán para planear el 11-S al menos una década después de que la fuerza terrorista diseñara el plan. En 1993 los líderes de al-Qaida, Osama bin Laden y Aymán al Zawahiri, se reunieron con el cerebro terrorista iraní, Imad Mugniyah, y oficiales de la Guardia Revolucionaria en Jartum, Sudán para establecer una alianza entre Irán, Hezbolá y al-Qaeda de cooperación y apoyo mutuo en actividades terroristas.

Esta diabólica alianza tripartita colaboró para perpetrar una serie de atentados contra Estados Unidos durante los años 90, entre ellos los cometidos contra las torres Khobar en Arabia Saudí, las embajadas estadounidenses en Kenya y Tanzania y el destroyer U.S.S. Cole en Yemen. Entre otras cosas, Irán compró un simulador de vuelo de un Boeing 757-767 para entrenar a los terroristas del 11-S.

Klein y Berney subrayaron que Irán y su milicia terrorista, Hezbolá, también prepararon el viaje de los terroristas, les proporcionaron visados y pasaportes y los acompañaron en vuelos. Asimismo, organizaron campamentos de entrenamiento para terroristas de al- Qaeda, que incluían unas instalaciones aparte para los miembros saudíes de la organización.

Además, tras el 11-S Irán ayudó a las familias de los líderes operativos de al-Qaeda, incluidos los hijos de Bin Laden, a huir de Afganistán. Irán les dio refugio en el país, que al-Qaida empleó entonces como base de operaciones para dirigir atentados contra las tropas estadounidenses en Irak. Cientos de norteamericanos murieron en esos atentados.

Klein y Berney escribieron que el tribunal del caso Havlish, basándose en una declaración de prensa del Departamento del Tesoro estadounidense de 28 de julio de 2011, la Administración Obama llegó a la conclusión de que Irán había ayudado materialmente a al-Qaeda facilitando el transporte de dinero y terroristas.

Conclusión

Ya es hora de que se denuncié que Irán y a Arabia Saudita fueron los responsables del peor acto de guerra contra los Estados Unidos desde la Segunda Guerra Mundial. Ningún presidente de Estados Unidos ha permitido dar a conocer un informe secreto que explica que miembros de la familia real de Arabia Saudita estuvieron implicados en el ataque del 9/11. Tampoco han revelado la participación de Irán en los ataques. Ya es hora de que se haga justicia y que se diga la verdad de lo que ocurrió. ¡Justicia demorada es justicia negada!

Por último, todos tenemos que luchar contra el comunismo con la ayuda de Dios Nuestro Señor en Estados Unidos implantado por el gobierno de Biden y contra sus aliados los islamitas radicales que quieren destruir nuestra República constitucional.

* Frank de Varona es un profesor, historiador, periodista y un experto en política, economía, política internacional y seguridad nacional.  Nació en Camagüey, Cuba. A la edad de 17 años participó  en la invasión de Bahía de Cochinos en un esfuerzo para erradicar el comunismo en Cuba. Después de regresar a los Estados Unidos donde recibió tres títulos universitarios y fue profesor en las escuelas públicas de Miami-Dade, director de tres colegios, director de región, superintendente de dos regiones, superintendente asociado del Buró de Educación y deputy superindent de las Escuelas Públicas del condado de Miami-Dade. Trabajó 36 años en las Escuelas Públicas del condado. También fue profesor asociado de estudios sociales  en la Escuela de Educación en la Universidad Internacional de la Florida por siete años.  El profesor de Varona ha escrito 27 libros y cientos de artículos en periódicos y magazines.

Frank de Varona es Director de Bear Witness Central en el área de Miami-Dade. Ex Expedicionario de Bahía de Cochinos.

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Published on Sep 12, 2012

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Atentados sufridos en EE.UU :

Atentado de la maratón de Boston (Checheno)
Ataque bioterrorista rajnishe de 1984 (India)
Atentado del World Trade Center de 1993 (Yihadismo)
Atentados terroristas a las embajadas estadounidenses en 1998 (Al-Qaeda)
Vuelo 253 de Northwest Airlines (Al-Qaeda)

Atentados a EE.UU fuera de su territorio :

1979, 4 de noviembre:La Crisis de los rehenes en Irán
1983, 18 de abril:El atentado contra la embajada de Estados Unidos en el Líbano (Yihad)
2000 , 12 de octubre , Atentado contra el USS Cole (Al.-Qaeda)
2010, 1 de mayo: Atentado fallido de Times Square de 2010
2015, 3 de mayo (ISIS)

(Otros atentados Al-Qaeda) :

*Indonesia-Bali
*Yakarta - Embajada Australia
*Arabia Saudita (2003)
*Casablanca
* UK Londres- 7 de julio
*Madrid 11-M
*Marruecos
*Argel (2007)

Los atentados del 11 de septiembre de 2001 11-S ; 9/11 en el mundo fueron una serie de atentados terroristas suicidas cometidos aquel día en los Estados Unidos por miembros de la red yihadista Al Qaeda mediante el secuestro de aviones de línea para ser impactados contra varios objetivos y que causaron la muerte a cerca de 3.000 personas y heridas a otras 6.000, así como la destrucción del entorno del World Trade Center en Nueva York y graves daños en el Pentágono, en el Estado de Virginia.

Los atentados fueron cometidos por 19 miembros de la red yihadista Al-Qaida, divididos en cuatro grupos de secuestradores, cada uno de ellos con un terrorista piloto que se encargaría de pilotar el avión una vez ya reducida la tripulación de la cabina. Los aviones de los vuelos 11 de American Airlines y 175 de United Airlines fueron los primeros en ser secuestrados, siendo ambos estrellados contra las dos torres gemelas del World Trade Center, el primero contra la torre Norte y el segundo poco después contra la Sur, provocando que ambos rascacielos se derrumbaran en las dos horas siguientes.El tercer avión secuestrado pertenecía al vuelo 77 de American Airlines y fue empleado para ser impactado contra una de las fachadas del Pentágono, en Virginia. El cuarto avión, perteneciente al vuelo 93 de United Airlines, no alcanzó ningún objetivo al resultar estrellado en campo abierto, cerca de Shanksville, en Pensilvania, tras perder el control en cabina como consecuencia del enfrentamiento de los pasajeros y tripulantes con el comando terrorista.

Los atentados causaron más de 6.000 heridos, la muerte de 2.973 personas y la desaparición de otras 24,4 resultando muertos igualmente los 19 terroristas. Los atentados, que fueron condenados inmediatamente como horrendos ataques terroristas por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, se caracterizaron por el empleo de aviones comerciales como armamento, provocando una reacción de temor generalizado en todo el mundo y particularmente en los países occidentales, que alteró desde entonces las políticas internacionales de seguridad aérea.

ATAQUES TERRORISTAS A EE.UU. - 11 SEPTIEMBRE 2001

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jueves, noviembre 23, 2023

Un abortado plan terrorista de Fidel Castro de 1962 para darle verdaderamente un ¨Viernes Negro¨ a Nueva York

 Un plan terrorista de Fidel Castro que verdaderamente le daría un ¨Viernes Negro¨ a Nueva York





Por Pedro Pablo Arencibia Cardoso 
Pasemos ahora a un ejemplo del terrorismo Castrista después de su toma del Poder en enero de 1959

Es conocido que Fidel Castro en 1962 sugirió a la URSS dar el primer golpe nuclear. Fidel Castro, sin sonrojarse, ha dicho posteriormente que eso había sido un error de traducción del Embajador soviético. Las personas que se sonrojan son aquellas que tienen vergüenza o les queda un poco de ella, pero los que no la tienen... En la guerra nuclear que hubiera desatado ese primer golpe nuclear hubieran muerto muchos millones de personas inocentes, luego son falsas las palabras de Fidel Castro cuando afirma en la antes mencionada reflexión sobre la muerte de Osama Bin Laden: ¨… en cambio, opuestos por principios a todo acto terrorista que condujera a la muerte de personas inocentes…¨ Como detalle curioso, poco conocido, diré que en los años 80s del pasado siglo XX los Castro trataron nuevamente de tener armas nucleares según plantea Vasili Mitrokhin archivero durante 30 años de la KGB que desertó a Gran Bretaña.

Pero el ejemplo del carácter terrorista del Castrismo posterior al triunfo revolucionario que deseo detallar en este artículo no es ese precisamente; es un ejemplo menos conocido: concretamente es el plan terrorista de Fidel Castro y de Ernesto ¨Che¨ Guevara para ser llevado a cabo en noviembre de 1962 y que hubiera ocasionado miles y miles de muertes y hubiera destruido parte de Nueva York de no haber sido descubierto y frustrado por el Buró Federal de Investigaciones de los Estados Unidos. 

(Parada de la tienda Macy´s de 1962)

La noticia fue cubierta en el diario New York Times del 18 de noviembre de 1962 pero hoy se conocen más detalles de ese horrendo plan que había ya pasado de la fase de planificación. Los escritores Humberto Fontova y Servando González han investigado sobre dicho plan que muy probablemente hubiera tenido una cifra más alta de muertes que la cantidad del luctuoso 9/11, ya que los atentados se iban a llevar a cabo en múltiples lugares, entre ellos las tres tiendas más grande del mundo en ese entonces, y en una fecha donde se alcanzan las cifras máximas de venta del año por los bajísimos premios que se ofertan en el llamado ¨Viernes Negro ¨, que siempre es el día posterior al Día de Acción de Gracia o ¨Thanksgiving Day¨ y el Día de la Parada de la tienda Macy's correspondiente al año 1962. Los detalles de dicho plan que aparecen en este artículo son del artículo Castro and Che's foiled (and forgotten) 9 /11 de Humberto Fontova y del libro The Nuclear Deception: Khruschev and the Cuban Missile Crisis, de Servando González. El artículo de Humberto Fontova puede leerse en idioma español, gracias a la traducción de Ernesto Hernández Busto, en:

El 3 de octubre de 1962 llegó a Nueva York Roberto Santiesteban Casanova, un hombre de confianza de los Castro, que era experto en técnicas terroristas que se había graduado en una escuela secreta de terrorismo ubicada no lejos de la ciudad de La Habana; Santiesteban llegaba con fachada de attaché para ocupar un cargo menor en la Misión Diplomática de Cuba en Naciones Unidas. Santiesteban tan pronto llegó a Nueva York se entrevistó con parte del equipo con el que llevaría a cabo el siniestro plan terrorista; algunos de los integrantes con los que se reunió fueron los también attachés Castristas José Gómez Abad y su esposa lsa Monero Maldonado, así como un cubano dueño de una joyería llamado José García Orellana.

Según los resultados de búsqueda que he hecho en Internet en sitios oficialistas Castristas y sitios afines, José Gómez Abad (hijo del guerrillero comunista español José Gómez Galloso, ¨López¨, quien fue muerto mediante garrote vil en España el 6 de noviembre de 1948 por sus acciones guerrilleras) nació en La Habana en 1941 y con 19 años de edad se integró a los Órganos de la Seguridad del Estado de Cuba a los cuales perteneció durante tres décadas. En http://www.kaosenlared.net/ leemos: 


¨En el transcurso de 30 años, hasta su jubilación, trabajando en la Dirección General de Inteligencia (DGI) del Ministerio del Interior de Cuba, ocupó diferentes cargos y responsabilidades entre ellas el de Jefe de Sección, Ayudante Ejecutivo del Viceministro Primero y Jefe de la DGI.¨

(José Gómez Abad poco antes de morir; foto tomada durante un viaje que hizo a España)
.Luego inferimos sin equivocarnos de que José Gómez Abad era miembro de la Seguridad Cubana cuando fue detenido en Nueva York por participar en el mencionado plan terrorista.

El plan terrorista Castrista consistía en colocar doce dispositivos incendiarios y 500 kilogramos del explosivo TNT en las tiendas Macy's, Gimbels y Bloomingdales, y en la Estación Central de Ferrocarriles de Manhattan. En la página 154 del mencionado libro de Servando González se añaden otros objetivos: la Estatua de la Libertad, la Terminal de ómnibus de la calle 42 y refinerías en la ribera oeste del Hudson, en Nueva Jersey. Las explosiones debían efectuarse durante el ¨Viernes Negro¨ del año 1962.

El plan incluía muchas personas y ese fue su ¨ talón de Aquiles¨ por el cual el FBI pudo conocer de dicho plan y neutralizarlo. El FBI estimaba que hasta 30 personas podrían formar parte del complot, pero Roberto Santiesteban Casanova, José Gómez Abad y su esposa Elsa Monero Maldonado, una ex guerrillera de la lucha contra el régimen de Fulgencio Batista que había pertenecido al III Frente Oriental ¨Mario Muñoz Monroy¨ eran los tres más importantes. Otros complotados – según Humberto Fontova-eran miembros del capítulo en Nueva York del Comité "Fair Game for Cuba" o ¨Trato Justo para Cuba¨; organización que se haría muy famosa después que al ser detenido Lee Harvey Oswald por el asesinato del Presidente John F. Kennedy se les ocuparon algunos volantes de esa organización.

El 17 de noviembre de 1962 Santiesteban fue capturado después de correr intentando escapar mientras masticaba y se tragaba algunos papeles; en el suelo intentó sacar su pistola cuando era sometido por los agentes del FBI. José y Elsa fueron arrestados sin resistencia al salir de su apartamento. 


 Los terroristas José y Elsa se acogieron a su inmunidad diplomática y pese a ellos haber reclutado a tres persona en los EE.UU. para ese plan, incluyendo entre ellos a una mujer norteamericana, fueron liberados; el caso de Santiesteban fue un poco más complicado pues no había en el momento de su detención aún presentado sus papeles diplomáticos. Roberto Santiesteban Casanova estuvo preso hasta que U Thant, el entonces Secretario General de la ONU, intervino para que se le diera la inmunidad diplomática, por lo cual fue liberado con 250 000 dólares de fianza y se le permitió salir de los EE.UU. sin ser llevado a la justicia. De Roberto Santiesteban Casanova se supo que estaba en República Dominicana durante la revuelta de abril de 1965 cooperando con el lado rebelde. Se comprobó de que era un miembro de la Dirección General de la Inteligencia Castrista y de su sistema de sabotaje.

El Procurador General de los EE.UU. expresó que ese plan estaba "aimed at the heart of the internal security of the United States of America.", o sea, "dirigido al corazón de la seguridad interna de los Estados Unidos de América."

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Global News
24 noviembre, 2023

Macy's Thanksgiving Day Parade 2023 | FULL


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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

En el libro  Foreign Consular Offices in the United States aparece  la tal Margarita Quintana como Miss Jacoba Margarita  Quintana  Quintana como Vice cónsul para Michigan, reconocida desde  el 16 de mayo de 1957; es decir:  cuando aún en Cuba  gobernaba Fulgencio Batista y Zaldivar.





Tomado de LAS GUERRAS SECRETAS DE FIDEL CASTRO: PROYECTO GUATEMALA 1959 Y 1960 y LA ESPIA DE DETROIT
ENERO 10, 2011

(fragmentp)


LA ESPIA DE DETROIT

En los primeros meses de 1959, el gobierno de Castro envió a Detroit, en un cambio de su consulado a la bella Margarita Quintana, de amplia experiencia diplomática. Además de cónsul, trabajaba para los servicios secretos de Castro,y se relacionó con el ingeniero norteamericano Robert Braun, especialista en el manejo de instrumentos electrónicos, dueño de un laboratorio que suministraba equipos especiales a la Comisión de Energía Atómica de los Estados Unidos.

En plena luna de miel, Margarita y Braun desaparecieron de los Estados Unidos y se domiciliaron en Cuba, dejando preparadas para su envió a La Habana, todas sus pertenencias que sumaban 25 cajas y paquetes. En mayo y junio de 1960, el equipaje fue llevado al consulado cubano en West Palm Beach para ser reembarcado hacia Cuba, como rezaba en las franquicias. Durante la carga, uno de los bultos llamó la atención de los oficiales aduaneros e intervino el FBI que retuvo el equipaje pese a las airadas protestas del cónsul y de la cancillería cubana.

Tras una larga batalla judicial con los representantes cubanos, el 9 de agosto de 1961 se obtuvo la orden legal para realizar la inspección (Era un pequeño laboratorio atómico! Se ocuparon métodos de identificación semejantes a los usados por los Estados Unidos para reconocer aviones en pleno vuelo, un sistema de control para bombarderos B-52, instrumentos para reconocimientos aéreos y planos de equipos clasificados. Más sorprendente fue el hallazgo de documentos que relacionaban a la pareja con el espía de secretos relacionados con la energía nuclear Klaus Fuchs, así como las pruebas de que Braun sostenía contactos regulares en Detroit con el agregado comercial soviético, a través de su esposa.

El rompecabezas fue armándose y en febrero de 1964, se conoció del emplazamiento de bases subterráneas en la provincia de Pinar del Río, supervisadas por el director del programa electrónico de Castro, nada menos que el ingeniero Braun, quien en cooperación con un equipo de ingenieros cubanos y soviéticos, donde figuraba Nicolás Yepylev, laboraba en la instalación de equipos electrónicos muy adelantados para una estación de rastreo de satélites en Cuba. La agencia de noticias francesa France Press, ofrecía la noticia de que Cuba se había convertido en una potencia electrónica equipada para vigilar toda la navegación marítima y aérea del Caribe y la costa oriental de los Estados Unidos.

Los designios de Castro de reclamar las islas del Cisne, localizadas a mitad de camino entre Cuba y Honduras, no fructificarían en el continente y sólo dejarían recelo, incluso entre los aliados castristas en ese país. Castro quería obtener las Islas del Cisne y también Puerto Cortés, en Honduras; este último, utilizado históricamente por negociantes y aventureros cubanos para contrabandear cargamentos de madera y más tarde, transformado por Castro en un paraje para infiltrar guerrilleros, agentes y alijos de armas, aprovechándose de los cargueros que navegaban por el golfo de Honduras hasta Belice.

El propio presidente hondureño, Villeda Morales, realizaría en enero de 1961 una locución angustiada ante las amenazas de Castro "yo confieso que somos incapaces de dominar la influencia castrista en Honduras por nuestros propios medios. No podemos derrotarla solos ni puede hacerlo ningún otro país centroamericano. Necesitamos un esfuerzo colectivo. Los países deben abandonar su actitud pasiva".

Ya para 1963, Castro está experimentando reveses en sus esfuerz­os por subvertir con guerrillas la América Latina, agravados por su sorda disputa con varios partidos comunistas. Sin penas ni glorias, comienzan a languidecer los grupos trotskis­tas peruanos de Hugo Blanco, los colombianos de Pedro Antonio Marín, las huestes brasileñas de Francisco Juliao y el MIR venezolano.
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