jueves, febrero 06, 2025

Luis Zúñiga Reyes: La criminalidad de los régimenes comunistas. En Cuba, el régimen comunista ha usado los abusos psiquiátricos contra opositores políticos desde la década de 1960.


La criminalidad de los régimenes comunistas

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En Cuba, el régimen comunista ha usado los abusos psiquiátricos contra opositores políticos desde la década de 1960

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Por Luis Zúñiga Reyes

Febrero 4, 2025

MIAMI.-Un impresionante artículo, publicado por la BBC de Londres, se refiere a una forma de represión que usa el régimen comunista en China para doblegar a sus opositores y, paralelamente, para causar terror a la población: los abusos psiquiátricos.

Esa pieza periodista tiene como base una investigación que realizó la BBC con ciudadanos chinos que han denunciado que, debido a sus protestas u opiniones adversas al régimen comunista, han sido enviados forzadamente a hospitales psiquiátricos y obligados a tomar medicamentos psicotrópicos o han sido sometidos a descargas eléctricas en el cerebro (electroshocks).

En la investigación destacan varios casos: El de Zhang Junjie, de 17 años, un estudiante que protestó contra el gobierno en las afueras de la universidad. Pocos días después la policía lo llevó a un hospital donde lo amarraron a la cama y lo obligaron a tomar drogas antipsicóticas. Posteriormente le aplicaron electroshocks.

Junjie le relató a la BBC que la droga que le obligaron a tomar era Aripiprazole, usada para tratar la esquizofrenia y los desórdenes bipolares.

Otro caso en la investigación es el activista Jie Lijian que fue arrestado por participar en una protesta donde los trabajadores de una fábrica demandaban mejor salario. Lo interrogaron durante tres días y lo llevaron a un hospital psiquiátrico. Lijian dijo que lo obligaron a tomar medicamentos antipsicóticos y cuando rechazó tomarlos porque le atrofiaban el pensamiento, lo golpearon y le aplicaron electroshocks.

Lijien describió los electroshocks como causantes de un dolor atroz desde la cabeza hasta los pies. Sentía que su cuerpo no era el suyo. Relató que se desmayaba varias veces y sentía como que iba a morir. Lo mantuvieron en ese hospital 52 días.

La Asociación de Doctores en Medicina de China dice que el protocolo (procedimiento) para aplicar electroshocks a pacientes psiquiátricos se debe realizar bajo anestesia general. Los investigadores de la BBC encontraron que ese protocolo no se aplica a los opositores políticos. El registro hospitalario de esos pacientes políticos los identifica como “creadores de problemas”.

Los periodistas de la BBC se comunicaron con un grupo de periodistas independientes en China dedicados a documentar casos de abusos psiquiátricos contra disidentes y el grupo les reveló que, entre 2013 y 2017, ellos encontraron 200 casos de personas internadas a la fuerza en esos hospitales y sometidos a abusos psiquiátricos. El líder del grupo fue arrestado y condenado a prisión en 2017.

La importancia de esta investigación y reportaje periodístico es que trae a la luz pública, documentadamente, una faceta más de la malvada represión que realizan los regímenes comunistas contra quienes se les oponen, aunque sea de forma pacífica.

Un patrón que se repite

Este tipo de crimen, en realidad una tortura que deja secuelas permanentes ha sido usado en todos los países donde han existido regímenes comunistas. En la extinta Unión Soviética lo denunció el destacado escritor y disidente Vladimir Bukovski que pasó doce años en las cárceles, Gulaq y hospitales psiquiátricos de su país. También lo han documentado numerosas instituciones profesionales y víctimas de esos abusos.

En Cuba, el régimen comunista ha usado los abusos psiquiátricos contra opositores políticos desde la década de 1960. El Dr. Carmelo Mesa Lago publicó, en 1991, una investigación sobre esos abusos: “The Politics of Psychiatry in Revolutionary Cuba” donde documentó por nombre decenas de casos. El Directorio Democrático Cubano también publicó un estudio sobre esos abusos en el 2008.Cuban cuisine recipes

Uno de los casos más horribles de abuso psiquiátrico por causas políticas en  Cuba es el de Eugenio de Sosa Chabau, un abogado, exdirector de un importante periódico cubano y amigo personal de John F. Kennedy desde que fueron compañeros de habitación en una universidad de Estados Unidos en su adolescencia. Eugenio fue internado en 1967 en la sala Carbó Serbiá del hospital psiquiátrico de La Habana, conocido como “Mazorra”, y sometido a innumerables electroshocks. Unas veces se los aplicaban en la cabeza y otras en los testículos. Su testimonio sobre esos abusos es desgarrante por la descripción de los horribles dolores que sufrió. Perdía el conocimiento constantemente y a continuación le lanzaban cubos de agua para que se despertara y entonces continuar con los electroshocks. Eugenio pasó 5 meses bajo esos abusos.

Otro caso indignante es el de Roberto Bahamonte Basot, un ingeniero que presentó su candidatura a la Asamblea del Poder Popular en Cuba (los disidentes políticos no pueden aspirar a ninguna posición en Cuba). Bahamonte pasó 40 días en Mazorra sometido a electroshocks y drogas psicotrópicas.

Leandro Hidalgo Pupo es un joven que estaba como fanático en el coliseo de la Ciudad Deportiva de La Habana donde se celebraba un campeonato mundial de boxeo amateur y tuvo la osadía de gritar ¡Abajo el comunismo! A Leandro lo llevaron a Mazorra y fue sometido también a esos monstruosos abusos.

El 1ro de mayo de 2018, Daniel Llorente, un taxista, se mezcló con un desfile del Día de los Trabajadores y levantando una bandera de Estados Unidos gritó: “Libertad para Todos”. La policía lo arrestó y golpeó violentamente. Llorente no era ningún disidente. Simplemente consideraba que Estados Unidos es el mayor defensor de los derechos humanos y por eso alzó esa bandera. Fue internado en Mazorra durante casi un año y abusado psiquiátricamente.

El abuso de poder en los regímenes comunistas es de tal magnitud que identifica a los que se le oponen como pacientes de “enajenación mental”.

Esta conducta criminal de los regímenes comunistas es necesario que la conozcan los pueblos inocentes que votan por comunistas en países democráticos para llevarlos al poder. Un criterio sorprendentemente generalizado entre las masas populares es “no me interesa la política”. Sin embargo, la política es la que rige la forma y calidad de vida que tendrán los ciudadanos en sus países.

Uno de los sistemas políticos que más tragedia le ha ocasionado al ser humano en la era moderna es el sistema comunista (en realidad, socialista o “socialismo real” como prefieren identificarlo los comunistas para no ser confundidos con los socialdemócratas que también se autocalifican de socialistas).

El sistema comunista se instauró por primera vez en Rusia en 1917 y su “política” resultó en la muerte de más de 21 millones de personas. Los campesinos y empresarios rusos que se opusieron a las confiscaciones de sus propiedades fueron ejecutados como lo fueron también los ciudadanos que rechazaron la eliminación de sus derechos y libertades fundamentales.

La historia de la Rusia comunista se repitió después en numerosos países con pérdidas de vidas proporcionales a su número de habitantes: China, 82 millones; Corea del Norte, 4.6 millones; Vietnam, 3.8 millones; Cambodia, 2.4 millones; Afganistán, 1.5 millones; Yugoslavia, 1.1 millones; y así sucesivamente hasta un total que el Libro Negro del Comunismo totaliza hasta el 2017 en unos 100 millones de víctimas.

La maldad intrínseca en la política del sistema comunista prioriza la eliminación física de quienes se les oponen confrontacionalmente. Pero al resto de los opositores les reservan otros métodos como: la expulsión de sus empleos o de sus escuelas, la marginalización social con acoso policial permanente, el encarcelamiento o el exilio forzoso.

La expulsión del empleo y la marginalización social condenan a esos opositores de conciencia a tener que vivir una vida de pobreza (más severa que la usual bajo ese sistema), pero los que son encarcelados tienen que vivir los horrores de las prisiones comunistas: golpizas frecuentes, insalubridad e insectos de todo tipo, hambre permanente, poca o ninguna atención médica y largos períodos aislamiento.

Pero un instrumento de destrucción contra los opositores de conciencia, que no es muy conocido, es el internamiento en hospitales psiquiátricos donde son sometidos a procedimientos que usan contra los desequilibrados mentales, pero que, aplicados a personas sanas, ocasionan trastornos que muchas veces son irreparables.

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sábado, septiembre 18, 2021

Julio M. Shiling sobre el levantamiento en Cuba el 11-J: El racismo y lo económico no fueron las causas del levantamiento cubano. El factor racial es circunstancial y solo puede sostenerse a través de la lente de la locura de la Teoría Crítica de la Raza



 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Alejandro de la Fuente historiador y profesor de Estudios Africanos y Afroamericanos de la Universidad de Harvard,




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Tomado de https://elamerican.com/

El racismo y lo económico no fueron las causas del levantamiento cubano

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El factor racial es circunstancial y solo puede sostenerse a través de la lente de la locura de la Teoría Crítica de la Raza

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Por Julio M. Shiling

09.16.21

[Read in English]

BBC News publicó recientemente, el 20 de agosto, un artículo sobre el levantamiento cubano del 11 de julio. La pieza se centraba en la opinión del historiador y profesor de Estudios Africanos y Afroamericanos de la Universidad de Harvard, Alejandro de la Fuente, sobre Cuba y los posibles desencadenantes de las citadas protestas populares en toda la Isla. La relevancia de este trabajo radica estrictamente en su argumento y en por qué debe ser revisado y cuestionado. El racismo y la economía no fueron las causas de las masivas manifestaciones. 

El artículo titulado “Protestas en Cuba: ‘Los que protestaron el 11 de julio fueron los perdedores del capitalismo de Estado y entre ellos están los afrocubanos'”, presenta un punto de vista representativo de otros trabajos y opiniones que busca señalarnos una realidad alternativa cuando se trata de las razones generales de la rebelión cívica que se produjo en toda Cuba el 11 de julio. Intencionalmente o no, el artículo de la BBC News aporta una perspectiva que soslaya el claro propósito de las demandas del pueblo cubano. Los que están familiarizados con el trabajo de de la Fuente, conocen bien su comprensión monotemática y unidimensional de las relaciones raciales en Cuba.  

Una nación para todos: Raza, desigualdad y política en la Cuba del siglo XX, el libro más notable de, de la Fuente, es una obra monumental. Las notas copiosas de enorme valor histórico que incluye este libro son intelectualmente enriquecedoras. Por ello, de la Fuente es digno de elogio. Esta obra es un punto de referencia para la investigación sobre la Cuba republicana (1902-1958) y la ocupación americana del país (1898-1902) tras la Guerra Cubana-Hispano-Americana (1898). El volumen, cuantitativa y cualitativamente hablando, de citas y notas, de nuevo, es de lo más impresionante.    

La debilidad de, de la Fuente, no radica en su capacidad de investigación ni en su modo de redacción para argumentar su posición. El eslabón más débil del trabajo del profesor de Harvard, son las conclusiones que extrae de toda la investigación académica exquisita. Hay una premisa subyacente en la lectura que hace de la Fuente de los hechos relacionados con los negros cubanos y las relaciones raciales históricas en Cuba. Uno de los elementos defectuosos que prevalece en la Teoría Crítica de la Raza (TCR) y que propugnan los marxistas americanos, se encuentra en su racionalización. Aunque de la Fuente no es un castrocomunista, lleva la noción de las disparidades económicas y de otro tipo entre los negros y los blancos cubanos a un ámbito particular de pensamiento, y llega a sus conclusiones basándose en estos factores, omitiendo otras variables seminales que socavan su premisa.

Respondiendo a por qué creía que la desigualdad racial era fundamental para explicar las protestas, de la Fuente declaró para BBC News: “Porque los que salieron a protestar el 11 de julio son los perdedores del nuevo capitalismo de Estado que se ha desarrollado en Cuba en los últimos 30 años”. En efecto, lo que el historiador y prolífico escritor de origen cubano está diciendo es que las modificaciones económicas en Cuba tras el colapso del comunismo soviético, discriminaron a los negros cubanos y, en consecuencia, éstos protestaron masivamente para expresar su descontento. Para que quede claro, las “reformas” que siguieron a la desaparición de la URSS (y sus subsidios), antes de la llegada de Hugo Chávez al poder (1991-1999), consistieron en ampliaciones en numerosos proyectos de políticas. 

Las modificaciones de la política estatal postsoviética en Cuba de la década de 1990 incluyen (1) permitir a los inversores extranjeros participar en asociaciones mixtas con el régimen de Castro; (2) ampliar las operaciones de las empresas estatales gestionadas por los militares; (3) ampliar el turismo con fines monetarios y propagandísticos; (4) ampliar la práctica neo-esclavista de arrendar personal cubano en los campos de la medicina, el deporte y otros a gobiernos extranjeros que pagan por ello; (5) fomentar un éxodo a Estados Unidos con la intención de desarrollar un orden económico dependiente del exilio cubano y de la diáspora; (6) acomodar los esquemas de remesas desde el extranjero; (7) permitir actividades económicas del sector no estatal a pequeña escala y limitadas selectivamente; (8) priorizar los intentos de reproche para negociar un acuerdo con Estados Unidos en sus términos dictatoriales; y (7) orquestar un nuevo modelo político socialista no democrático, con una metodología reformulada para alcanzar el poder político, con el propósito de expandir el socialismo en el continente americano (Foro de Sao Paulo 1990).

La variante del “socialismo con características cubanas” (descrita anteriormente), que fue la respuesta a la pérdida de las subvenciones soviéticas en la década de 1990, se reestructuró a mediados de la década del 2000, y ha continuado como un flujo constante de, a la vez, reversiones y coqueteos con campañas para atraer capital extranjero. La expropiación gigantesca de la riqueza venezolana y la profundización en el narcotráfico, no ha significado que la Cuba comunista vuelva a su orden económico anterior a los años ’90. Si bien las estadísticas sugieren que a los cubanos negros, en general, les ha ido menos favorablemente en términos económicos que a los blancos en los últimos 30 años, no explica el panorama completo, y mucho menos hace válidas las afirmaciones más amplias hechas por de la Fuente. 

La cuestión del color de la piel para entender las “disparidades” es una variable sintomática, no causal. En el artículo citado de BBC News, de la Fuente afirma que, según el censo de 2012 (el último realizado), los no blancos constituyen el 36 % de la población. Si el 64 % de la población no es negra, claramente, los blancos son mayoría. El hecho de que la mayoría de los cubanos que han salido de la Isla sean blancos y puedan enviar remesas, puede explicar mejor el factor piel. Sin embargo, esto se queda corto con respecto a la verdad total.

Los dispositivos electrónicos móviles nos han permitido ser testigos de la evidencia. Las multitudes que salieron heroicamente a las calles ese domingo (11 de julio) en más de 50 localidades de toda Cuba eran de todos los colores de piel. Además, todas las reclamaciones expresadas por las multitudes que protestaban no estaban relacionadas con consideraciones económicas o raciales. No había consignas del tipo “Black Lives Matter” en ninguna parte.

Los regímenes totalitarios discriminan basándose en la idoneidad ideológica, la servidumbre al régimen y la conexión con la élite. La propuesta de que el racismo y la “injusticia” económica impulsaron las manifestaciones populares masivas es absurda. Es reduccionista en el mejor de los casos y evidencia una incomprensión colosal de la mecánica del régimen comunista cubano y su configuración sistémica.

El factor racial es circunstancial y solo puede sostenerse a través de la lente de la locura de la TCR. José Martí acertó cuando dijo: “No hay odio de razas, porque no hay razas” (“Nuestra América” 1891). En lo que insistió el héroe nacional de Cuba fue en que la identidad nacional cubana, servía para fundir todas las razas en una ciudadanía cubana compartida. Fiel a la creencia de Martí, el pueblo cubano del 11 de julio, en sus legítimos llamamientos a la libertad y al fin del comunismo, habló como uno solo. Son “cubanos”, no blancos ni negros.

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#alainpaparazzicubano #cuba

ALAIN PAPARAZZI CUBANO

12 de julio 2021

PROTESTA EN CUBA ❗ SIGUEN EN LAS CALLES UN DIA MAS ❗ ALAIN PAPARAZZI CUBANO ❗



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