miércoles, noviembre 16, 2022

Roberto Álvarez Quiñones: Hoy los versos del poema ¨TENGO¨ del comunista Nicolás Guillén son 'contrarrevolucionarios', 'propaganda enemiga'. Si algún cubano los recitase hoy en público sería llevado a golpes y empujones para Villa Marista.



Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

No se debe olvidar que en Cuba también habían sociedades exclusivas para negros y mulatos ,  así como para asiáticos.

Es muy divulgado que en la primera visita a Cuba  de Josephine Baker y de Nat ¨King¨Cole (en dos momentos diferentes)  no los dejaron alojarse en el Hotel Nacional de Cuba; les aclaro que el Hotel Nacvional de Cuba era de propiedad norteamericana y el racismo en el Sur de Estados Unidos era lo usual. En la segunda visita de Nat ¨King¨Cole a Cuba ya  se había resuelto esa situación. Deseo señalar que Nat ¨King¨ Cole estuvo 4 veces en Cuba  y hasta pensó en comprarse casa en Cuba, pero al llegar la  dictadura Castrista .... Su long play en español donde aparece con chaqueta y sombrero a cuadritos  se  grabó en La Habana. 

Fragmento del artículo: El Casino Deportivo de La Habana.

Corrían los primeros años de la década del 30 del siglo XX cuando el multimillonario Alfredo Hornedo se acababa de enterar de que le habían negado la entrada al Habana Yacht Club. Hornedo era mulato, y el Habana Yacht Club no permitía entrada a negros y mulatos. Muy molesto, se dio a la tarea de construir no sólo uno, sino dos Casino Deportivo, uno en el Cerro (Casino Deportivo de Invierno) y otro en Miramar (Casino Deportivo de Verano).

Es así como en 1935 se inaugura el club Casino Deportivo de La Habana, construido por el senador Alfredo Hornedo Suárez en terrenos de su propiedad en el Cerro, considerado el más significativo de la localidad en aquel momento, y una de las mejores instalaciones de su tipo en el país. Sirvió de sede a eventos profesionales hasta que a inicios de la década de 1950 sus actividades se trasladaron a las playas de Miramar, donde construye el Casino Deportivo como club de vacaciones de verano.

En este último Casino Deportivo, se daban cita las clases medias y altas durante los 50s, y es aquí donde algunos de sus socios comienzan a practicar el famoso «paso Casino», un baile de salón caracterizado por estimular la creatividad a partir de la libertad de movimientos, donde los participantes forman ruedas (círculos de baile) en las que se representan figuras de baile al unísono mientras intercambian las parejas en forma dinámicas y creativa. De allí esta forma de bailar se diseminó hacia otros clubes diciendo “bailemos en rueda casino”, hasta tener alcance nacional e internacional.

(Hoy pàra  disfrute exclusivo de miembros del Ministerio del Interior) 

El Senador Alfredo Hornedo era propietario de: el “Mercado Unico” o “Plaza de Los Cuatro Caminos”,  del “Mercado de Carlos III”-, del club y del reparto “Casino Deportivo de La Habana”, del “Teatro Blanquita” (hoy Teatro Karl Marx), (El mayor del mundo según la propaganda de su época), del “Hotel Rosita de Hornedo” y ¨Río Mar¨ y los periódico “El País” y “Excelsior” y de otras edificaciones.

(Edificio Rosita de Hornedo y al lado el  Río Mar, hoy casi en ruinas)

Video donde se ve al Senador y Constituyente Alfredo Hornedo  frente al busto de Blanquita en la inauguración del Teatro Blanquita


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 Tomado de https://diariodecuba.com/

'Tengo, vamos a ver', que en mi Cuba sufro un apartheid

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Hoy los versos del comunista Guillén son 'contrarrevolucionarios', 'propaganda enemiga'. Si algún cubano los recitase hoy en público sería llevado a golpes y empujones para Villa Marista.

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Por Roberto Álvarez  Quiñones

Miami

13 noviembre 2022

"Cuando me miro y toco/ yo, Juan sin Nada no más ayer,/ y hoy Juan con todo,/ (…) me veo y toco/ y me pregunto cómo ha podido ser/ Tengo, vamos a ver,/ que siendo un negro/ nadie me puede detener/ a la puerta de un dancing o de un bar/  O bien en la carpeta de un hotel/ gritarme que no hay pieza.// Tengo que como tengo la tierra tengo el mar/ no country/ no jailáif/ no tenis y no yacht/ sino de playa en playa y ola en ola/ gigante azul abierto, democrático"

Con estas melifluas y jubilosas estrofas cantó Nicolás Guillén a la dizque maravilla que significaba la "revolución" para los cubanos luego de expropiar a los "explotadores burgueses".

Fue en 1964, cuando el romanticismo populista nublaba las entendederas de los hipnotizados por el encantador de serpientes Fidel Castro y creían en el "futuro luminoso" que él dibujaba en sus discursos, gracias al disfrute de los bienes arrebatados a los "burgueses" y de todo lo construido por el capitalismo en Cuba durante 57 años y que la convirtieron en uno de los tres países (con Argentina y Uruguay) con más alto nivel de vida en Latinoamérica, y con un ingreso per cápita que duplicaba al de España.

"Estamos llenos, no quedan capacidades", mentira dolarizada

Leamos entonces ahora este párrafo una crónicas reciente enviada por un periodista independientes en la Isla:

"'Estamos a tope', 'estamos llenos', 'esperamos una delegación muy grande (…) no quedan capacidades'. Falso, son puros pretextos para impedir que los cubanos entren en los hoteles de La Habana si no cuentan con moneda extranjera, en su propio país."

Por otra parte, en la Gaceta Oficial del pasado 4 de noviembre se hizo oficial un decreto del Consejo de Ministros que convirtió a los cayos del norte de Ciego de Ávila en "territorio de preferente uso turístico (…) para desarrollar la actividad turística (internacional) vinculada a la vocación de sol, playa, náutica y naturaleza". Y solo se permitirán en esas zonas “viviendas asociadas al desarrollo de golf e inmobiliaria (…) viviendas dirigidas al alojamiento de especialistas extranjeros, vinculados a la actividad turística".

O sea, el terreno cubano queda vedado para los cubanos. Y agrega la Gaceta Oficial que tampoco los cubanos tienen acceso a "las actividades de buceo, náuticas y servicios de guías". Obviamente solo están disponibles para turistas foráneos

¿Es ese el mismo país de playas y hoteles abiertos al pueblo trabajador mencionado por Guillén? Sí. ¿Qué ocurrió? Que aquella revolución siempre fue una farsa, una gran mentira que quedó encueros cuando lo acumulado por el capitalismo durante décadas se acabó, o se fue deteriorando y destruyendo, y luego con el puntillazo al morir el "paganini" soviético que la mantenía, y entrar en crisis económica su relevo venezolano.

La Habana antes del castrismo era probablemente la ciudad con más clubes y balnearios con playas y ofertas de solaz veraniego en toda América Latina. Al asaltar el poder los hermanos Castro y el Che Guevara todos fueron estatizados y convertidos en Círculos Sociales Obreros (CSO) "para el disfrute del pueblo trabajador".

El Havana Yacht Club (desde 1886) se transformó en el CSO Julio Antonio Mella; La Concha (1929), en el Braulio Coroneaux; el Club Naútico (1937), en el Felix Elmuza; el Casino Español en  el José Ramón Rodríguez; el Circulo Militar y Naval, en  el Gerardo Abreu Fontán; Hijas de Galicia, en el José Luis Tassende; el Miramar Yacht Club, en el Patricio Lumumba y luego  Casa Central de las FAR; el Vedado Tennis, en el José Antonio Echeverría; y el Casino Deportivo en el Cristino Naranjo.

En el Este estaba en Cojímar el Club de Pescadores, y había balnearios en Guanabo, Tarará, El Mégano, Santa María del Mar (Club de Contadores, Club Bancario y Club Médico), Boca Ciega, Marbella, Playa Veneciana, y Brisas del Mar.

Mientras existieron los inventarios confiscados a los capitalistas y sobre todo a la fortísima clase media cubana (marcaba la vanguardia en el empuje económico), y se mantuvieron usables los edificios, muebles y equipos, pudieron ser frecuentados por los cubanos de a pie. Pero paulatinamente, a golpe de comunismo, se convirtieron en cuchitriles destartalados e insalubres los CSO "para el disfrute de los trabajadores".

Apartheid y club privado "revolucionario" para extranjeros ricos

Y en julio de 2018 la agencia castrista Prensa Latina informó sin mucho disimulo que los CSO pasarían a manos de firmas extranjeras para ofrecer un "producto de lujo a los turistas". En efecto, la dictadura está implantando un apartheid tropical con áreas exclusivas para extranjeros, discriminatorias de los cubanos en su propio país.

La palabra apartheid en lengua afrikáans significa separación, y fue aplicada a un sistema de leyes impuesto por los descendientes de los colonos europeos en Sudáfrica para mantener sus privilegios frente a la población autóctona. El apartheid estuvo vigente desde 1948 hasta 1992. Entre otras aberrantes restricciones, los ciudadanos negros no podían bañarse en las mismas playas que los blancos, y tampoco podían hospedarse en los mismos hoteles.

Pues bien, una reciente investigación de periodistas independientes en la Isla con trabajadores de los hoteles Nacional, Capri, Manzana Kempinski, Grand Aston, Paseo del Prado y Grand Packard, mostró que sus gerencias rechazan a los cubanos. No aceptan pesos cubanos (salvo alguna excepción por amistad o soborno). Alegan que el Gobierno los obliga a comprar con divisas los insumos a los proveedores estatales y privados.

En tanto, el antiguo Havana Biltmore Yacht and Country Club (1928), uno de los mayores y mejores club de su tipo en Latinoamérica, ha sido convertido en el Club Havana, un club privado para extranjeros (magnates, periodistas y diplomáticos), o millonarios de GAESA. Para ser miembros hay que pagar 1.500 dólares mensuales, y el salario promedio en Cuba es de unos 30 dólares mensuales. El exclusivo club cuenta con instalaciones hípicas, campo de golf, guardería infantil, club náutico, canchas de tenis, gimnasio, salón de masajes, varios restaurantes y cafeterías, un centro de negocios, piscina y playa privada.

En fin, todo esto expresa el gran embuste que fue y es la Constitución de 2019 cocinada personalmente por Raúl Castro, que de jure prohíbe cualquier tipo de discriminación de los ciudadanos cubanos, y de facto la practica, con lo cual se enriquece más la mafia gobernante.

Además, el apartheid castrista no es nuevo. Cuba lo padece desde que la dictadura fue destetada de su nodriza soviética y Fidel Castro, luego de aclarar que el turismo era un "mal necesario", negó el acceso de los cubanos a los hoteles para evitar la contaminación ideológica, y esos hoteles fueron destinados a los extranjeros.

Claro está, con excepción de los oficiales de alto rango de las FAR y el MININT y sus familiares, que podían disfrutar y continúan disfrutando de esos hoteles y de cabañas en las playas, con moneda nacional y hasta gratuitamente. La zona de Arenas Blancas, de las cercanías de la Casa de los Cosmonautas, y otras de Varadero, eran coto exclusivo de militares y sus familias, y altos jerarcas del régimen.

Hay también ya hoteles y playas de hecho solo para extranjeros funcionando, o a punto de hacerlo, en Varadero, Cayo Guillermo, Cayo Coco, Playa Larga, los cayos Antón Chico, Antón Grande, Romano y Paredón Grande. Y en otras áreas de magníficas playas y otras atracciones turísticas en Holguín, Soroa, La Habana Vieja y Centro Habana.

Conclusión:  a 58 años de distancia, hoy los versos del comunista Guillén son "contrarrevolucionarios", "propaganda enemiga". Si algún cubano los recitase hoy en público sería llevado a golpes y empujones para Villa Marista. Sobre todo, si llega al final sarcástico que ahora tiene el poema: "Tengo, vamos a ver, tengo lo que tenía que tener".

Porque a la luz de los hechos hoy se traduce así: "Tengo lo que no tenía que tener y me impusieron a la fuerza".

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Poema ¨TENGO¨ en la voz del comunista Nicolás Guillén 



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omado de https://www.facebook.com

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Por Bárbara Travieso
Miami

10 de julio, 2022

 Según leí hoy en un tweet del rey del meme Díaz-Canel , hoy se cumplen 120 años del nacimiento de Nicolás Guillen y quise hacerle un homenaje con mi versión de su poema Tengo que siempre me pareció el colmo del cinismo de la dictadura. Aquí les va:



Cuando me veo y toco

yo, Bárbara sin nada no más ayer,

y hoy con todo,

vuelvo los ojos, miro,

me veo y toco

y me pregunto cómo ha podido ser.


Tengo, vamos a ver,

tengo el gusto de andar por USA, y que se me respeten los derechos que me violaron ayer en mi país,

mirando bien de cerca lo que antes

no tuve ni podía tener.

Agua potable puedo decir, Electricidad puedo decir,

comida puedo decir,

Libertad decir,

ya míos para siempre porque para quitármelos me tienen que matar, porque la libertad es adictiva e infinita como el mar.


Tengo, vamos a ver,

tengo el gusto de ir

yo, campesino, obrero, gente simple,

tengo el gusto de ir

(es un ejemplo)

a un banco y hablar con el administrador,

en inglés o en español,

y decirle señor, como requiere la buena educación, que compañeros son los bueyes, cómo se dice en el argot.


Tengo, vamos a ver,

que siendo cubana 

nadie me puede detener

a la puerta de un dancing o de un bar.

ni tampoco en la carpeta de un hotel, ni detenerme caminando a la orilla Del Mar como me pasó en Varadero donde me rastrillaron un fusil por estar en “zona de extranjeros” siendo yo de allá. 

Aquí me arriendo una pieza colosal, o una sencilla según lo que me quiera yo gastar, según mi presupuesto y mi necesidad, en cualquier hotel sin que nadie se atreva a preguntar. 


Tengo, vamos a ver,

que no hay guardia rural ni policía que 

que me agarre y me encierre en un cuartel,

ni me arranque y me arroje

al medio del camino real porque aquí se respetan mis derechos ciudadanos y mi dignidad.

Tengo que como tengo la tierra tengo el mar, el country, el high life, el 

tennis, el yacht, la playa, y las olas del 

gigante azul abierto, aquí si democrático, en fin, el mar que tuve que cruzar para conocer lo que es vivir en libertad. 


Tengo, vamos a ver,

que ya pude leer los libros que en Cuba me podían señalar,

tengo que ya aprendí a escribir sin miedo a que me vengan a arrestar

y pensar libremente sin que nadie me quiera coaccionar ni nadie me amenace con que me tengo que callar,

Tengo que aqui puedo votar y reírme del presidente sin que nadie me pueda decir ná.

Tengo que aquí logré estudiar lo que quise sin que nadie se atreviera a cuestionar mi inclinación política ni mi modo de pensar.


Aquí tengo donde trabajar

y ganar un salario digno que me da para vivir como persona, y nadie me dice

lo que me tengo que comer, ni si puedo o no vacacionar, ni cuánta carne ni arroz puedo yo comprar.

Tengo que he logrado viajar a conocer países y culturas allende el mar, y como trabajadora me he podido dar los gustos que en Cuba no soñé tener porque son solo privilegio de los Castros y su círculo del mal.


Tengo, vamos a ver, una casa a mi nombre donde me puedo guarecer, un carro decente que puedo manejar y unas calles seguras por donde transitar.

Tengo, qué para tener lo que tenía que tener, mi patria esclava atrás yo tuve que dejar.

Por eso es que ahora si tengo lo tenía que tener, la libertad y la vida que en Cuba me quisieron robar.

Todo esto que tengo y que ya nadie me va a poder quitar es lo que quiero que tengan mis hermanos en mi isla sin libertad, secuestrada por hombres de mala voluntad.


Cubanos, para que tengas lo que tienes que tener, te toca a ti quererte liberar y romper las cadenas con que te dejaste maniatar. 

No hay ejército en el mundo que pueda detener a un pueblo que quiere despertar.

Cubano, solo tú te puedes defender, sólo en ti está la libertad para que tengas lo que te de la gana de tener.


Bárbara Travieso Julio 10, 2022

#NoMasDictadura #SOSCuba

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Los Clubes de las Playas de Marianao



Cuban beaches, Playa de Marianao, Havana Cuba 1930



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sábado, noviembre 12, 2022

Esteban Fernández: ¿DE QUÉ PARTE DE CUBA ES USTED?


¿ DE QUÉ PARTE DE CUBA USTED?


Por Esteban Fernández 

11 de noviembre 2022

Nosotros cuando conocemos a otro cubano todavía no hemos terminado de estrechar su mano y ya le preguntamos: "Oye ¿y de qué parte de Cuba eres tú?"

Esa pregunta tiene como objetivo, una sola cosa: poseer con el recién conocido, además de ser cubanos los dos, algo más en común. Entonces el cubano nos responde: "Chico, yo soy nacido y criado en San José de las Lajas"...

Inmediatamente, como un resorte, nuestra computadora mental cubana busca en forma acelerada el nombre de algún conocido en ese pueblo. Antes de cinco segundos le preguntamos: "Compadre, ¿tú conociste allí a Gonzalito ?"

“¿Gonzalo García Pedroso, el de la Lotería? Claro que si , todo el mundo conocía a Gonzalito , yo soy primo hermano de la muchacha que limpiaba su casa”…

Vamos por primera vez al médico cubano y antes de explicarle nuestras dolencias le decimos: "Doctor y ¿de qué parte de Cuba es usted?". El galeno se sonríe y dice: "Soy nacido en Cabaiguán, pero me crié en Marianao"... 

Y entonces contento le decimos: “Oh wow La ciudad que progresa ¿Doctor, por casualidad conoció allí a mi prima Carmita la que era taquillera del cine?"... Con sorpresa y alegría el facultativo se levanta de su asiento y dice: "No me digas que tú conoces a Carmita, muchacho si Carmita fue novia mía, fue en realidad el primer amor de mi vida ¿tú sabes por donde anda Carmita?"

A mi me parece que nosotros estamos en el medio de un desierto y de pronto vemos que viene un hombre montado en un camello, desesperado buscando un oasis, cuatro días sin tomar agua, y lo escuchamos decir "¡Ñooo que calor hace aquí!"

Ya por el “coño” nos damos cuenta que es cubano y sin brindarle agua le preguntamos: "Mi socio ¿de qué parte de Cuba es usted?"... 

Entonces, con la lengua afuera, completamente deshidratado, el compatriota nos responde: "Yo soy de Santiago de Las Vegas", y todavía sin darle nuestra cantimplora le preguntamos: "¿Tú conociste allí al abogado José Ramón Sanchez?” 

Y el cubano, olvidando completamente su sed, se tira del camello y alegre dice: "¿Qué si yo conocí a Sánchez ? por favor si José Ramón fue el que nos casó a CACHITA y a mi en el año 60, y hablando de todo un poco ¿de qué parte de Cuba eres tú?"

Todavía sin darle agua, en realidad el agua ya ha pasado a un segundo plano, le decimos: "Mi socio, yo soy de Luyanó, nacido y criado en la calle Juan Alonso"... El sediento dice: "No me digas eso mi hermano, ¿tú por casualidad oíste hablar de Avelino Fonseca el Concejal?"

"Claro que sí, chico, y siempre en las elecciones voté por Fonseca ¿tú conocíste a su hijo Oscar y a su nieto Nelson? son una familia muy chévere, mira agarra mi termo y tómate un café cubano “La Llave”... "¡Muchacho, que alegría me estás dando, si Fonseca era muy buen amigo mío!"

 Se dan un abrazo y en eso ¡se caen los dos desmayados en la arena! A los 10 minutos se escucha un grito de :"¡Contra, asere, por lo menos brindame una Materva bien fría!”

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lunes, mayo 23, 2022

Jorge Luis González Suárez desde Cuba: De Lydia Cabrera han borrado hasta el lugar donde vivió. Carta de Gastón Baquero a Lydia Cabrera

 
Nota del Bloguista de Baracutey Cubano para mostrar que cuando se es patriota  la Patria se lleva, al decir de José Martí, a cuesta; y que nos acompaña hasta el final de  nuestros días en este peregrinar hacia la Casa del Padre.

Tomado de https://digitalcommons.usf.edu/c

Para llegar a Lydia Cabrera

Conversación con Isabel Castellanos: las ceremonias del adios entre Lydia Cabrera y María Teresa de Rojas

Por Madeline Cámara 

3-30-2015

(Fragmento)

 Cámara: ¿Entonces fue corto ese periodo de la enfermedad final?

 Castellanos: Fue corto, yo diría que una semana, fue muy corto su sufrimiento. Yo estaba la noche en que ella murió en FIU, tenía una clase pero la había visto mal, yo había llamado a sus amistades más allegadas y les había dicho: Yo creo que esto es el final. Ella estuvo lúcida hasta el último momento, les dije: si ustedes quieren ver a Lydia, creo que ustedes tienen que venir y verla y efectivamente, mi tía me llamó antes de empezar mi clase, ella me dijo: Ven, no des la clase, ven para acá. Yo había llamado a Merceditas Muriedas, su secretaria; ella está aquí en Miami, va a cumplir 90 años en estos días, en mayo. Ella vino y vino Raquel La Villa. Raquel se fue a su casa a traerle una almohada y Lidia murió en el tránsito de ella irse, vino también Pepe de Armas. Esa noche ella se fue como apagando poquito a poco y dejando de hablar. Muy tranquila muy serena, nada de angustia al contrario con una sonrisa, muy tranquila

Muy serenita que estaba Lidia y, de momento me dijo... La Habana.

 Cámara: ¿Qué dijo?

 Castellanos: La Habana, muy bajito. La Habana, y yo le dije ¿qué cosa Lydia? La Habana. Le dije: ¿Usted está en La Habana? Y me dijo, sí, eso es lo último que dijo, ya de ahí duró un ratico y simplemente dejó de existir. Fue una cosa muy tranquila, muy serena. No sufrió absolutamente nada. Luego vinieron de la funeraria, ella había pedido que la cremaran.

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Dulce María  Loynaz habla  sobre La Habana:

"El que no la vio, no podra nunca imaginar lo que era La Habana en aquel momento: una pequeña Viena, un Paris en miniatura, un extracto de Buenos Aires, sin la sosera ni tanta calle ancha y descolorida.
Porque La Habana era todo eso, color, esplendor, refinamiento..."
"El Vedado era una esencia, un espiritu, un ser fundido en nuestro ser, que cuando lo perdimos. no fue sin sentir que ya dejabamos de ser un poco nosotros mismos, y aun prescindiendo de estas finuras de la sensibilidad... Como olvidar aquel trasunto de marmoles y jardines, de arboles umbrosos y verjas de hierro calado en filigranas! Y luego aquel olor a albahaca y a romero que era su olor y nunca mas he vuelto a percibir.
Mientras escribo me doy cuenta de que estoy escribiendo en el vacio. Como hacer creer a los que vendrian luego que aquel Vedado era un lujo que podia permitirse una ciudad y con la ciudad un pequeño pais donde no existian exodos en masa, ni asaltos a embajadas, ni gente perseguida ni persiguidores,,,!"
"Ya no existe El Vedado, como no existe Pompeya ni Palmira. Como no existe Macchu Picchu. Pero estas al menos debieron su destruccion al rodar de los siglos o a las tremendas fuerzas de la Naturaleza, aun imponentes y grandiosas en su potencia de aniquilamiento. La misma Cartago fue arrasada por los hombres que peleaban su guerra, extranjeros en ella.
En cambio, nuestro Vedado fue enterrado vivo por la estulticia y la avaricia de hombres nacidos bajo su mismo cielo."
 -PARRAFOS TOMADOS DEL LIBRO FE DE VIDA DE DULCE MARIA LOYNAZ.
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Tomado de https://www.cubanet.org

De Lydia Cabrera han borrado hasta el lugar donde vivió

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La Quinta San José fue arrasada hasta los cimientos en 1962, pocos meses después de que Lydia Cabrera se exiliara, para edificar allí el Centro Deportivo “Jesús Menéndez”

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Por Jorge Luis González Suárez

20 mayo, 2022

LA HABANA, Cuba. — El 20 de mayo es una fecha con doble significación para Cuba: el surgimiento de la República en 1902 y, tres años antes, en 1899, el nacimiento de una figura trascendental de la antropología y la etnología cubana, Lydia Cabrera.

Por los mismos motivos políticos que la República es denostada por el castrismo, Lydia Cabrera es prácticamente ignorada.

Ser hija de un prestigioso abogado y autor de varios libros, Raimundo Cabrera, y cuñada del famoso intelectual Fernando Ortiz, tuvo mucho que ver en el camino escogido por Lydia.

Gran conocedora de las prácticas religiosas, los rituales y los mitos afrocubanos, de los más de quince libros que escribió, los más importantes son Cuentos negros de Cuba (1936) y El Monte (1954), que es considerado la Biblia de las religiones afrocubanas.

La obra de Lydia Cabrera, pese a su importancia para la cultura nacional, fue proscrita luego de que partiera al exilio en 1961.

Al castrismo, furibundamente ateo en sus primeras décadas, no le importaba el estudio de las religiones afrocubanas, que consideraban “un atrasado rezago del pasado”.

Durante varias décadas El Monte no volvió a ser publicado en Cuba. No fue hasta finales de la década de 1980 que se reeditó por la Editorial Letras Cubanas, sin permiso ni pago de derecho de autor. El Monte se vende ahora en 350 pesos, el equivalente a 12,50 dólares.

Lydia Cabrera murió en Miami el 19 de septiembre de 1991.

Para la cultura oficial es casi como si no hubiese existido la más importante estudiosa de los cultos sincréticos y las tradiciones afrocubanas. En un intento por borrarla y hacer que sea olvidada, destruyeron hasta su casa, la Quinta San José, ubicada en la avenida 51 entre 92 y 94, en la barriada de Pogolotti, Marianao, donde escribió El Monte y otros de sus libros.

El área de la estancia, una de las construcciones más bellas de la zona, abarcaba unos 100 metros de frente por casi 250 metros de fondo y estaba rodeada por una alta verja.

El propietario de la quinta era el padre de María Teresa de Rojas (Titina), quien fuera la compañera sentimental de Lydia Cabrera.

La Quinta San José fue arrasada hasta los cimientos en 1962, pocos meses después de que Lydia Cabrera se exiliara, para edificar allí el Centro Deportivo “Jesús Menéndez”. Solo quedaron en pie las altas palmas que rodeaban el lugar.

Hoy, las áreas para la práctica del béisbol, el fútbol y la cancha de baloncesto están bastante deterioradas. Hay una piscina que no funciona desde hace muchos años, pues la bomba de agua del llenado está rota. Además, sería imposible usar tanta agua para la piscina, pues dejaría a los habitantes de la zona sin el preciado líquido.

El edificio de dos plantas, que cuenta con salones para la enseñanza de la danza, ensayos de grupos musicales, un pequeño teatro y una cafetería, fue reparado en parte, pues el deterioro sufrido por la falta de mantenimiento, acabó con la cristalería y la carpintería.

Ni una tarja que recuerde que allí estuvo la casa de Lydia Cabrera

Hasta hace unos años, cuando llevaban turistas extranjeros a visitar el centro deportivo, les informaban de las actividades allí desarrolladas con niños y ancianos, pero sin decirles quien fue su antigua residente ni la trascendencia que tiene su obra para la cultura nacional.

Según el historiador Fernando Inclán Lavastida, Marianao se fundó en los alrededores de este lugar, en un punto que tuvo el mismo nombre de la estancia. Es posible que la Quinta San José sea el núcleo originario del territorio, y por tanto su valor patrimonial está multiplicado. Además, muy cerca de allí se halla el paraje en el cual el científico Carlos Juan Finlay hiciera las investigaciones que dieron por resultado el descubrimiento del mosquito Aedes Aegypti como trasmisor de la fiebre amarilla.

Estuve internado durante más de cinco años en el Hogar San Rafael, dirigido por la Orden Hermanos de San Juan de Dios, y me consta que la mayoría de los habitantes de la zona desconocen la historia de la Quinta San José y  quien fue Lydia Cabrera, excepto los practicantes de los cultos religiosos de origen africano que viven en la barriada

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ICONOGRAFÍA DE LYDIA CABRERA





Lydia Cabrera y Wilfredo Lam

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Tomado de http://www.penultimosdias.com




Una carta de Gastón Baquero a Lydia Cabrera

Querida, querida Lidia:

La gente que habla swahili, gente de toda cortesía, abre su saludo diciendo: ¿jambo? ¿abari gani? que es la versión elegante de nuestro decir montuno y criollo ¿quíubo, qué pasa en el timbeque? Jambo, y quíubo, y holaquetál, te digo. Y como siempre, te escribo Lidia con i, porque en español eso es pelea, lucha, batalla. La y no le pega nada a una criolla rellolla. Con la i de Martí hay bautizo suficiente.

Florencio me dice que va a dedicarte un número de su admirable periódico de arte y patria, dos cosas que siempre están vivas y con ímpetu de carga al machete, de mambisería, en Florencio. Y como a él es inútil decirle no, porque hace mucho rebanó del diccionario esa palabra, como quien se saca la nigua del dedo gordo con una agujita de hacer canebá, yo acepto con gozo el participar de alguna manera en este “asaltico” que en el día de tu santo Florencio y muchos más quieren darte. Me arrebato y entro en la trulla guajira de tu alabanza, con sombrero de guano, con zapatos de baqueta, con filipina cruda, ¡y con bandurria! para cantarte el punto guajiro como una diana por el veinte de mayo, y por tu veinte de mayo.

No me gusta la palabra “homenaje” porque casi siempre rima con paliza y con uno de esos discursos que llaman algunos cubiches “arranque tribunicio”. ¡Solavaya! Decir “vamos a darle un homenaje a Fulanito”, o algo peor, vamos a darle un “homenajito” (en mi pueblo había una maestra linda y achocolatada como un cucurucho de Baracoa, que decía homenajecito y resoponcito), es como amenazar a un niño con leerle un artículo de E. R. de L. [se refiere a Emilio Roig de Leuchsenring] en Carteles, tortura prohibida expresamente en las partidas de Alfonsito el Sabichoso.

¡Los homenajes con discurso! ¿Te acuerdas de aquel amigo, bajito, melenudo, que parecía un león con cólico nefrítico nada más trepar a la tribuna, y perdía la noción del tiempo (no sin advertir modestamente al comenzar “voy a ser breve, muy breve”), y se arrojaba en la borrachera de las palabras, y traca, traca, traca, y fuácata, fuácata, fuácata, dejaba a los comensales hechos una cutarita, despeluzados como malatobos espoloneados por gallitos-giro de Manila rociados con sangre de cotunta?

No quiero imitar esto, ni aun por escrito que puede dejarse cuando uno quiera, porque sumarse a un homenaje por letra impresa no puede ser tampoco una ocasión para sacar el pavo real que llevamos dentro a pavonearse bajo el sol. Lo que quiero decirte, Lidia con i, es que me parece muy bien que gracias esta vez a Florencio podamos dejar regrabado en letras el sentimiento de gratitud hacia ti, que junto con el de cariño, tenemos muchos de los criollos que para ser completamente tales vivimos hoy como vivieron los mejores cubanos del siglo pasado, sin patria, pero sin amo.

Por muchas que sean las repeticiones escritas de estos sentimientos guajiros, criollos de raíz, ganados por Lidia en las almas de los cubanos-cubanos, siempre serán pocas en comparación con lo que te debemos. Lo escrito queda, y puede ser perenne, hasta donde cabe aspirar a perennidad para las acciones humanas. Lo que escribamos de ti, lo escribimos e imprimimos de la cubanía perfecta. (Iba a decir, no de ti, sino sobre ti, pero me avisé a tiempo de que escribir o imprimir sobre ti sería como anunciarte que vamos a hacerte un tatuaje, ¡y a no ser que se tratase de una palma real pintada por Botticelli, no veo cuál otro tatuaje sería propio de ti!). Por mucho que digamos en alabanza de quien como tú dedicó y dedica su vida a enseñarnos a identificar y a amar las raíces, no devolvemos ni la milésima parte de lo que nos tienes dado.

Lidia: hiciste muy bien en nacer un 20 de mayo. Eres lista prenatal. Naciste en el día del nacimiento de la República, y tú y yo sabemos a cuánta maravilla sabe la palabra República, la República. Lo que eso quiere decir para los cubanos con un poquitico de raíces criollas intactas, es difícil contarlo a los extraños. Ahora andan sueltos por ahí y por aquí, y por todas partes, algunos cubanitos comemierdas que dicen no sentir la patria, ni importarles nada su destrucción y su pena. Yo creo que adoptan esa pose, no por la cursilería de hacerse los europeos o los norteamericanos, sino porque les falta el valor de amar a Cuba, de querer a la patria, y estar lejos de ella. Para no sufrir, fingen no amar, no sentir nostalgia, ni echar de menos las raíces. Han hecho de la expatriación una despatriación, para que no les duela la diáspora, porque su egoísmo, su frivolidad y su hedonismo de quincallería les exige quitarse del corazón todo lo que pueda llevarlos al santo insomnio de Cuba.

Ahora que nos acercamos a la hora del bilan, del pasar balance, tú tienes que sentirte muy serena y contenta de tu fidelidad a la cubanía, a lo criollo rellollo. Habrá nacido contigo, dirás, para quitarle importancia a tu actitud y a tus aptitudes. Pero venga de donde venga, de volición o de destino, esa encarnación que hay en ti de lo criollo profundo, es cosa que fue, es y será una bendición para Cuba y para los cubanos.

El veinte de mayo nació una nueva manera —diseñada por Martí sobre la materia prima que venía borboteando entre las venas de la isla a lo largo de tres siglos— de ser entendida y cumplida la convivencia ideal de los cubanos. Las dificultades, las desobediencia a lo dictado por los Fundadores resumidos en el Fundador de la República, los incumplimientos y deslealtades con la patria, no dañan para nada al ser auténtico de la patria. Una de las características del bien es la resignación y la paciencia con que se espera que pasen los días del mal. La República, la Idea de la República del 20 de mayo, no ha muerto, ni puede morir.

Quienes, ciegos ante la historia y ante la verdad de esa República, han creído posible borrar las fechas, anular la manera martiana y pura de la convivencia, destruir todo el edificio de la República (dicen ellos que por tener grietas aquí y allá, goteras y defectos en la cumbrera exterior del tejado), no han podido hacer otra cosa que encadenar y retrotraer a Cuba a otra manera de colonia, cien veces más atroz que la anterior. No celebran el 20 de mayo, ni el 10 de octubre, ni el 24 de febrero, ni el 7 de diciembre, porque se han quedado sin raíces y sin libertad —¡el bien de los bienes, hasta para las bestias!— y pretenden que su patria está en Moscú, y que su Céspedes es Lenin, su Martí Fidel, y su Maceo el Ché. Decían “patria o muerte”, y la gente aplaudía; aplaudía hasta que descubrió que lo que querían decir estos cabritos era “patria muerta”. Decían traer la libertad, la paz y el bienestar para todos, y lo que trajeron fue la M del marxismo-leninismo, que en el vientre trae únicamente, y siembra en cuanto se apodera de un país, las cuatro emes terribles: muerte, miseria, maltratos y mierda. Y si al horror del marxismo-leninismo le agregas a Castrico y su morralla, ¡quiquiribú mandinga!

Frente a los que intentan borrar de la conciencia de los cubanos, hállense dentro o fuera de Cuba, y sea cual sea la edad de cada uno, la noción verdadera de patria, de la cubanía, de la criolledad (noción excluyente de la esclavitud y de la crueldad, los dos pilares del comunismo), frente a esos desdichados, ¿no tenemos que sentir multiplicada por mil la gratitud ante los que como tú aman a Cuba, y traen cada día un recuerdo, una lucecita más para que no se esfume la imagen, para que no se haga en nosotros la oscuridad de oscuridades que es no amar a una patria, no sentir una raíces, no recordar la enorme dicha de haber nacido en Cuba, la gloria de ser cubano.

Lidia, te dejo. No quiero darte la lata en vez de tocar la diana del 20 de mayo, el tararí de la alegría porque te tenemos, la diana por tu nacimiento, que era todo lo que quería decirte. Nosotros los tauros estamos orgullosos de que pertenezcas a la Casa Zodiacal que fue la cuna de Shakespeare, de Mahoma, de Ortega y Gasset, del Papa Woitila, y donde se nos coló Carlos Marx, que era el menos malo de los marxistas, y que se espantaría de ver lo que han hecho con él, como se espantarían Cristo y Martí, de lo que han hecho con el cristianismo y el martianismo muchos de sus presuntos seguidores.

He dicho más de una vez que las dos máximas desgracias históricas de la humanidad son las manos en que acabó por caer el cristianismo, y las manos en que cayó el socialismo. Los latinos teatralizaron y deformaron el cristianismo, por estatizarlo como los españoles, o por politizarlo y comercializarlo como los italianos; y los eslavos secuestraron el socialismo y lo monstruizaron en el molde tradicionalmente tiránico y esclavizador de aquella gente. Ni el latino concibe la humildad, ni el eslavo concibe la libertad, salvo rarísimas excepciones: San Francisco de Asís de un lado, Fedor Dostoievski de otro, y pocos, muy pocos más en ambas filas. ¡Un desastre que abarca veinte siglos de historia!

Perdóname por citarme a mí mismo, señal de que mi mala educación empeora por días. Estoy llegando, si no he llegado ya, a esa insoportable edad en que el hombre sólo habla de sí mismo, la edad del yo-yo-yo, que es también la de la vuelta al yoyo, pues por algo dijo Chateaubriand que un viejo es dos veces niño, y por algo dice un cuasi-poeta amigo tuyo llamado Gastonet que el viejo es un orinal donde mean los elefantes de los ángeles.

Te dejo al fin, que esto va pareciéndose a un discurso del caudaloso doctor Zayas. Yo aprendí a reconocerte el tesoro de la cubanía a raíz de lo que de ti pensaba y decía Lezama. Íbamos a verte a San José, a ti y a esa Dama Cubana pura que es Titina Rojas, como quien iba a una ceremonia de rebautizo bajo una ceiba. Cierto es que ni a él ni a mí nos faltó nunca el cordón umbilical bien ceñido a la tierra nuestra, pero de tiempo en tiempo sentíamos la necesidad de empaparnos más de lo cubano, como bajo un aguacero tremendo, de los que traen enterrado en los goterones de lluvia los frutos y la vida. Y fue Lezama quien nos confirmó la fiesta innumerable que es nacer donde nacimos.

Sé, Lidia, que no hace mucho bailaron un danzón Eugenio Florit y tú. Esa estampa criolla no me la perdí, porque yo vivo en el recuerdo, respiro por la memoria. Vi y reviví esa danza de ustedes, y me sentí muy feliz. Ya vendrán otros tiempos. Quizás no estaremos corpóreamente en ellos, ni tú, ni yo, ni ninguno de cuantos hoy estamos al lado tuyo duplicando el amor al 20 de mayo. Pero de algún modo sí estaremos allí, estaremos en los tiempos del otro renacimiento de Cuba, porque nunca hemos dejado de sentirnos extranjeros dondequiera hayamos vivido y vivamos fuera de Cuba. Albert Camus lo expresó a la perfección: Étranger, qui peut savoir ce que ce mot veut dire. Y el sol nuestro de cada día, el Martí de exilios infinitos, dijo: “Ya tarde a casa vuelvo [sic]: ¿Casa dije? no hay casa en tierra extraña!” [sic]. Somos extranjeros, a mucha honra, pero a mí en particular me duele que criollas como tú no puedan celebrar en Cuba el veinte de mayo de cada año y de todos los años, sea sobre o debajo de la tierra cubana, que es lo mismo.

Iba a despedirme con saludo africano-cubano, tomado, naturalmente, de un libro tuyo, pero recordé aquello que le dijo Nicolás Guillén a Stalin: “Capitán, a quien Changó proteja y a quien resguarde Ochún”, y luego de reírme abundantemente de esta comemierdería de Guillén, dí marcha atrás, por si acaso. Me despido sin más a la criolla, de ti, guajira profunda, capaz de hablar lo mismo con Rudyard Kipling que con Tata Cuñengue: ¡hasta pronto, hasta lueguito, hasta siempre, Lidia!

Un abrazo mío para Titina. Un recuerdo grande, de gratiud, para la buena gente que te quiere y te ayuda a seguir con la luz del alma encendida para iluminación de Cuba y de los cubanos. Pienso en Josefina Inclán, en Rosario Hiriart, en tantos nombres que, a la l no puedo poner aquí ahora. Tú eres algo tan especial, que has conseguido que hasta algunos mequetrefes del sub grupo Orígenes, que no respetan nada ni a nadie, se quiten ante ti el mugriento sombrero. Te pasa un poco lo que a Martí, que hasta los comunistas tienen que pretender apropiárselo. Tú eres demasiado buena. No te dejes entrevistar ni dar la lata por ninguna cagarruta con espejuelos, como esa que te entrevistó hace poco. Cuídate como un gallo fino, por dentro y por fuera. Huye de la gente con focú, de la que hay abundancia en Miami, capital del bembeteo, donde hay tantos que no pudiendo matar a Fidel de un bombazo quieren matarlo de un bembazo.

Te quiere, y pide bendiciones para ti a la luna, a la albahaca, a las nubes, a los montes, al mar, tu amigo, guajiro de Bijarú, de Remanganangua y de los Remates, de Bayatiquirí y de Baní, de Camagüey y de Camajuaní, del Cobre y de Jatibonico, tu amigo,

Gastón

PS: Para no iniciados, enumero algunas citas del original, no demasido precisas en un hombre de la edad del que escribió la carta. En primer lugar, la alusión al poema de Eliseo Diego, “El sitio en que tan bien se está”,

    Tendrá que ver
    cómo mi padre lo decía:
    la República.

dibuja el escenario de la amistad/enemistad entre Gastón y Eliseo que tiene varios episodios abundantemente comentados.

La cita martiana, de los Versos libres (“No música tenaz, me hables del cielo…”), reza en el original:

    Si del día penoso a casa vuelvo…
    ¿Casa dije? no hay casa en tierra ajena!…
    ¡Roto vuelvo en pedazos encendidos!
    Me recojo del suelo: alzo y amaso
    Los restos de mí mismo; ávido y triste,
    Como un estatuador un Cristo roto:

La cita de Nicolás Guillén (Stalin, Capitán,/ a quien Changó proteja y a quien resguarde Ochún”) procede de su poema “Una canción a Stalin”.

[Esta carta se publica por cortesía de Cuban Heritage Collection, University of Miami Libraries. El mecanuscrito digitalizado puede consultarse aquí  .]

PD: Es posible fechar esta carta en 1982, pues el homenaje a Lydia que se menciona aquí tuvo lugar en mayo de ese año, en “Noticias de arte. Gaceta de las artes visuales, escénicas, musicales y literarias”, cuyo director era Florencio García Cisneros. La portada anuncia la colaboración de Gastón, pero ésta no aparece incluida. A parecer, llegó demasiado tarde.

PD2: La foto de Florit y Lydia Cabrera bailando un danzón  .

PD3: La referencia a Rudyard Kipling no es arbitraria: en 1935 Lydia y Titina de Rojas se encontraron con el escritor inglés en el balneario de Marieband. Aquí   y aquí  fotos de ese encuentro.

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