lunes, abril 14, 2025

Muere el Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, fuerte crítico del régimen cubano

 
Mario Vargas Llosa  en su cumpleaños 89 acompañado de sus hijos ... Foto X /Álvaro  Vargas L.
Luis Dener
14 de abril, 2025

Murió el maestro Vargas Llosa!!! 🙏 Muy fuerte sus palabras sobre Fidel y Cuba. Así lo recuerdo



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Muere el Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, fuerte crítico del régimen cubano

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Tenía 89 años y deja una reconocida obra que le valió galardones como el Cervantes y el Príncipe de Asturias.

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DDC

14 abril, 2025

El escritor peruano y premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa falleció este domingo 13 de abril en Lima, a la edad de 89 años, informó su hijo Álvaro Vargas Llosa en un comunicado publicado en sus redes sociales.

Su partida entristecerá a sus parientes, a sus amigos y a sus lectores alrededor del mundo, pero esperamos que encuentren consuelo, como nosotros, en el hecho de que gozó de una vida larga, múltiple y fructífera", señaló el pronunciamiento familiar.

Las exequias y el sepelio tendrán un carácter privado, de acuerdo con la declaración, que no precisó las causas de la muerte.

"Procederemos en las próximas horas y días de acuerdo con sus instrucciones. No tendrá lugar ninguna ceremonia pública. Nuestra madre, nuestros hijos y nosotros mismos confiamos en tener el espacio y la privacidad para despedirlo en familia y en compañía de amigos cercanos", dijo Álvaro Vargas Llosa.

Jorge Mario Pedro Vargas Llosa nació en Arequipa, Perú, el 28 de marzo de 1936 y pasó su infancia en Bolivia, donde su abuelo materno era cónsul. Allí estudió en el colegio La Salle de Cochabamba y posteriormente en el colegio de los Salesianos en Piura, Perú.

Por decisión paterna, fue inscrito en el colegio militar Leoncio Prado de Lima, experiencia que más tarde reflejó en su primera novela La ciudad y los perros (1963). Finalizó la secundaria en el colegio San Miguel de Piura.

En 1953 ingresó a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, en Lima, donde estudió Letras y Derecho. Obtuvo el título en Filosofía y Letras y, en 1959, viajó a España con una beca para estudios de posgrado en la Universidad Complutense de Madrid. Se doctoró con una tesis sobre Gabriel García Márquez.

En 1960 se trasladó a París, donde trabajó como periodista y concluyó su primera novela. En 1965 se casó con Patricia Llosa, con quien tuvo tres hijos: Álvaro (1966), Gonzalo (1967) y Morgana (1974). Se separaron en 2016.

Fue autor de numerosas novelas como Lituma en los Andes (1993), La fiesta del Chivo (2000), El paraíso en la otra esquina (2003), Travesuras de la niña mala (2006), El sueño del Celta (2010) y Le dedico mi silencio (2023). Publicó también ensayos como La tentación de lo imposible (2004), Rumbo a la libertad (2005), El viaje a la ficción (2008) y Sables y utopía (2009).

Obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 2010 "por su cartografía de las estructuras del poder y sus imágenes mordaces de la resistencia individual, la rebelión y la derrota" y en reconocimiento a toda su trayectoria como novelista, ensayista y figura pública.

Entre otros reconocimientos, recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Letras (1986), el Premio Planeta (1993) y el Premio Cervantes (1994). En 2011 fue nombrado marqués de Vargas Llosa por el rey Juan Carlos I de España.

En el ámbito académico, fue elegido miembro de la Academia Francesa en 2021. Desde 2013 se convoca el Premio de Novela Mario Vargas Llosa, y en 2016 se celebraron actividades conmemorativas por su cumpleaños 80 a través de una cátedra que lleva su nombre.

Fue también candidato a la presidencia del Perú en las elecciones de 1990. En 1993 obtuvo la nacionalidad española.

Participó en debates políticos tanto en Perú como en España donde resultó muy crítico con las dictaduras latinoamericanas.

Tras concluir un seminario acerca de la crisis política y social en América Latina en diciembre de 2019, Vargas Llosa declaró que en cualquier momento el pueblo cubano daría una sorpresa, como hizo en julio de 2021 con las históricas protestas en ciudades y pueblos de toda la Isla.

Aunque el país "sufre hace 60 años una dictadura terrible que parece haber destruido las raíces [a favor de la libertad, a favor de la democracia]; yo creo que no, yo creo que esas raíces están allí", dijo durante una entrevista concedida a Radio Televisión Martí.

"Tenemos conciencia clara de que hay una mayoría de las poblaciones, sobre todo en Nicaragua y en Venezuela, que están en contra, que quieren una democratización del sistema. En Cuba, pues no se sabe exactamente qué es lo que ocurre, da la impresión de que la represión ha sido tan fuerte que el país está en un compás de espera".

Vargas Llosa también aseguró que nunca tuvo dudas sobre la influencia o vinculación del Gobierno cubano en las protestas sociales que sacudieron a América Latina en 2019, especialmente en las de Ecuador y Colombia.

A raíz de la muerte del periodista y escritor cubano Carlos Alberto Montaner, en septiembre de 2023, Vargas Llosa le dedicó un texto en el diario español El País donde opinó que "nadie luchó por la libertad de Cuba" como Montaner.

Sobre sus planes para la Isla una vez derrocado el régimen, Vargas Llosa recordó que Montaner, como vicepresidente de la Internacional Liberal, había preparado el camino para que Cuba se democratizara y pudiera reinsertarse en la comunidad internacional lo más rápida y exitosamente posible.

"¿Habrá quien lo suceda en esa convicción que él mantenía contra viento y marea? —se preguntó el Nobel de Literatura—. Es posible. He conocido a muchos cubanos, están repartidos por el mundo entero, y yo también quiero a Cuba como Carlos Alberto lo hacía. Pero creo que él ni un solo minuto de su vida dejó de pensar en su patria, Isla por la que suspiraba y se enardecía. Jamás lo veía tan enérgico, y lo conocí hace casi 50 años, como cuando algunas voces, entristecidas, le decían: no hay esperanzas para Cuba. Nada podía indignarlo más, y en sus artículos, defendía siempre una Cuba liberal, porque se había convertido a esa doctrina que le parecía más juiciosa que las otras, y más justa, porque estaba basada en esa libertad que tanto amaba".

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El Heraldo de México

14 de abril, 2025

¿Quién fue Mario Vargas Llosa? Muere a los 89 años el premio Nobel de literatura peruano


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 DE LOS ARCHIVOS DEL BLOG  BARACUTEY CUBANO 

(publicado en el blog el 9 de mayo de 2008) 

Vargas Llosa: 'La historia no absolverá a Castro' y lo recordará como 'un caudillo más'

'Cuba es hoy un país más pobre, donde hay desigualdades inmensas, entre la vida de la nomenclatura, los turistas y del cubano promedio', dijo el escritor.

AFP/ Nueva York. La historia no absolverá a Fidel Castro y éste quedará como un caudillo de los que "han hecho tanto daño" a América latina, opinó este martes en entrevista con la AFP el escritor peruano Mario Vargas Llosa, quien también calificó como "insensatez" una eventual secesión en Bolivia.

"Las ilusiones despertadas por la revolución cubana no se han realizado en absoluto", declaró Vargas Llosa en Nuev
a York. "Cuba es hoy un país más pobre, un país donde hay desigualdades inmensas, entre lo que es la vida de la nomenclatura, los turistas y la vida del cubano promedio".

"Creo que la historia no lo absolverá, que mostrará que Fidel Castro fue la continuación de la larga tradición de caudillos que ha hecho tanto daño a América latina", agregó.

Según el autor de La Fiesta del Chivo, "Cuba era un país que al asumir Fidel Castro (en 1959) tenía la cuarta economía más sólida del continente. Había grandes desigualdades económicas, pero había la posibilidad de que eso cambiara y evolucionara hacia formas democráticas".

"Ahora va a evolucionar hacia eso, pero va a costar un enorme esfuerzo porque la faz de una cultura democrática la erradicaron con cincuenta años de dictadura", señaló.

"Sin embargo, creo que se viene la transformación de Cuba. Con la muerte de Fidel va a haber un cambio psicológico que va a acelerar de alguna manera unas reformas que comienzan a aparecer tímidamente, con Raúl Castro y su equipo, que se dan cuenta de que si Cuba quiere sobrevivir, tiene que evolucionar", añadió.

El escritor de 72 años dijo esperar "una evolución pacífica que desemboque en una democracia" en la Isla. "Los cubanos ya han sufrido bastante y no hay ninguna otra alternativa para un país que se quiere modernizar y desarrollar".

Al referirse a la evolución política general de América latina, Vargas Llosa dijo no ser "tan pesimista como algunos que creen que debido a la influencia populista del presidente de Venezuela, Hugo Chávez, toda la región va a girar otra vez hacia el populismo y las formas colectivistas y estatistas".

"Mi impresión es que eso es una exageración, creo que hay muchos países que resisten esos cantos de sirena de Chávez", como Perú, México y Colombia.

"Por otra parte, en América Latina hay un fenómeno que es muy interesante y nuevo, que es el de una izquierda que juega la carta democrática y que juega la economía de mercado: comenzó en Chile, luego ha seguido con Brasil, con Uruguay, y eso para mí le da un futuro a la democracia".

"En el pasado —dijo— cuando la izquierda desconfiaba tanto de la democracia, porque creía en la revolución, eso no existía. Hoy la cultura democrática tiene una solidez que puede permitirle resistir la influencia de Chávez, que es muy grande sobre todo por los petrodólares, que utiliza como un instrumento, a ratos de coerción y a ratos de soborno".

Vargas Llosa citó el caso "muy dramático" de Bolivia. "Es un país que está partido en dos, un país al que la política de Evo Morales ha tenido como objeto hacer que la otra mitad del país la resista, y eso crea unas tensiones absolutamente terribles, que ojalá no terminen con la democracia".

"Hay que esperar que se produzca de alguna manera un 'modus vivendi' entre esas dos mitades, porque desde luego la secesión sería una insensatez, que sólo traería perjuicios a Bolivia", dijo.

Por otra parte, advirtió el escritor, "si se convierte en un régimen autoritario y represivo, la situación boliviana puede tener efectos muy, muy negativos para el resto de Sudamérica".

Vargas Llosa recibió el martes en Nueva York la distinción de comendador de la Orden de las Artes y las Letras de Francia, de manos de la consejera cultural de la embajada de ese país en Estados Unidos, Kareen Rispal, en una ceremonia realizada en la residencia del embajador de París ante la ONU, Jean-Maurice Ripert.

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miércoles, julio 25, 2018

Miguel Sales Figueroa: El programa del Moncada o la revolución inconclusa (I)


El programa del Moncada o la revolución inconclusa (I)

Por Miguel Sales
Málaga
24 de Julio de 2018


El anuncio de una reforma constitucional http://www.diariodecuba.com/cuba/1532286842_40819.html en Cuba ha suscitado una febrilidad general en las filas de los disidentes que aspiran a ejercer la oposición leal dentro del sistema castrista. Menudean así los llamamientos a renovar los valores de un presunto "socialismo democrático" o a rescatar los "principios revolucionarios", como medio de rectificar el rumbo histórico que supuestamente el país habría extraviado a partir de 1959.

El razonamiento que sustenta estas posturas es que, si la revolución cubana fracasó en todos los ámbitos menos en la conservación del poder mediante la represión, no fue porque estaba basada en ideologías erróneas, sino porque los preceptos socialistas no se aplicaron con la pureza suficiente o porque Fidel Castro traicionó el ideario con el que había llevado a la lucha armada a sus seguidores.

Haciendo caso omiso de lo ocurrido en el resto del mundo en las últimas décadas, algunos voceros de esta penúltima recuperación revolucionaria y socialista sostienen que el fracaso del castrismo se debe a que en la Isla nunca se ha aplicado el marxismo auténtico. El socialismo "verdadero" (autogestionario, democrático, kibutziano, ecologista o vegetariano) habría evitado el colapso de la economía y garantizado derechos y libertades vulnerados desde los inicios del régimen hasta el día de hoy. Como si esas hipotéticas modalidades de organización colectivista hubieran existido alguna vez fuera de las páginas de los teóricos calenturientos que las concibieron. Otros ensalzan las ideas nacionalistas y democráticas que —aseguran— contenía el "programa del Moncada" como panacea que la población cubana aprobaría mayoritariamente hoy, en caso de que se celebraran elecciones libres.

De lo que cabe deducir que, si el verdadero socialismo o el "programa del Moncada" se implantaran en el futuro, otro gallo cantaría, la patria podría salvarse y todos terminaríamos navegando en el mar de la felicidad (Hugo Chávez dixit) en vez de andar huyendo en balsa por la corriente del Golfo. El problema de esta ficción es que el socialismo real ya se aplicó en docenas de países de lenguas, tradiciones, culturas y niveles de desarrollo diferentes, con resultados análogos a los que ha dado en Cuba y Venezuela, y que "el programa del Moncada" nunca existió y sus "ideas nacionalistas y democráticas" son como las once mil vírgenes que acompañaron a Santa Úrsula al martirio, que tampoco existieron. Como en el caso de las doncellas que se negaron heroicamente a la concupiscencia de Atila y los hunos, se trata en principio de una confusión documental.

(Fidel Castro, detenido tras el asalto al cuartel Moncada.)

Lo primero, el fracaso de los sistemas socialistas, resulta suficientemente obvio como para no tener que glosarlo aquí. En cambio, lo segundo, el ideario de la revolución cubana a partir de 1953, sí merece un examen exhaustivo, porque es un tema en el que siempre han prevalecido la confusión y la ambigüedad.

El orden de las cosas

Los orígenes de la revolución cubana de mediados del siglo XX se sitúan —como es sabido— en el golpe de Estado triunfante que encabezó en marzo de 1952 el ex presidente Fulgencio Batista y el intento de golpe de Estado dirigido por Fidel Castro .

En relación con este último suceso, se suele fundir y confundir dos documentos, el Manifiesto del Moncada y el panfleto La Historia me absolverá (LHMA). Se da por supuesto que las ideas que figuran en LHMA —un texto muy posterior sobre cuya redacción final perduran dudas importantes— estaban explícitas antes del ataque simultáneo a los cuarteles de Bayamo y Santiago de Cuba el 26 de julio de 1953 y que fue el consenso sobre esas ideas uno de los factores que motivaron a los conjurados a pasar a la acción. Nada más erróneo.

Según han relatado los supervivientes de ambos asaltos, ni Fidel Castro ni ninguno de sus lugartenientes elaboró durante los meses que duró la conjura nada parecido a un documento fundacional, en el que se precisaran la ideología y los principios de la organización y los cometidos que se proponía. En el año y pico de preparativos que precedió a julio de 1953 hubo algunas charlas informales y sin duda un consenso sobre la necesidad de derrocar por la violencia al Gobierno de Batista y de restaurar la Constitución de 1940, pero poco más.

Cuando Castro decidió pasar a la acción y lanzar a su tropa contra las fortalezas orientales, congregó a los complotados en la granja Siboney en las afueras de Santiago. Con la excepción de Abel Santamaría, el propio Castro y un par de jefes más, antes de la noche del 25 de julio ninguno de los reunidos allí conocía el objetivo de la operación ni la estrategia que seguirían en la lucha, y muchísimo menos las medidas que aplicarían en caso de que triunfara el empeño golpista. Cuando Castro explicó lo que iban a intentar, el plan pareció tan evidentemente descabellado a muchos de los reunidos, que varios de ellos renunciaron a participar en el ataque e incluso algunos de los que decidieron seguir adelante, como Gustavo Arcos, lo hicieron tras manifestar su desacuerdo con el método empleado para llevarlos al matadero.

Esa madrugada, poco antes del asalto, Castro leyó por primera vez algo parecido a un documento fundacional, la Proclama a la Nación, que luego se denominaría Manifiesto del Moncada. El texto lo había redactado tres días antes el periodista Raúl Gómez García, siguiendo las instrucciones del jefe del movimiento. Se trataba de un documento grandilocuente, lleno de moralina, adjetivos huecos, consignas y arengas patrióticas, con abundantes referencias a la "vergüenza", la "honradez", el "sacrificio" y la "democracia", que terminaba anunciando que en 1953 "nacería una república luz" [(sic].

El Manifiesto carece totalmente de contenido programático. En el texto se enumeran algunos principios muy generales, como la promesa de la Revolución de luchar por el bienestar y la prosperidad económica, y se proclama que el movimiento se fundamenta en "los ideales de Martí, contenidos en sus discursos, en las Bases del Partido Revolucionario Cubano, y en el Manifiesto de Montecristi; y hace suyos los Programas Revolucionarios de la Joven Cuba, ABC Radical y el Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo)". Pero en medio de ese inverosímil ajiaco ideológico no se anuncia ni una sola de las medidas concretas que los revolucionarios se proponían aplicar en caso de que el movimiento triunfara, excepto la ya citada restauración de la Constitución de 1940 (y aun esa, "ajustada a las circunstancias de la victoria", como el propio Castro aclaró posteriormente). Años después pudo verse que esa indefinición convenía perfectamente a los designios de Castro, quien no quería verse limitado por ningún programa o acuerdo que le obligara a tomar en cuenta otras ideas o posturas políticas, ni siquiera las de sus propios seguidores.

Tras el fracaso del asalto a los cuarteles de Bayamo y Santiago, y la represión posterior, que se saldaron con 90 muertos y varias decenas de heridos, Fidel Castro gozó de la protección del arzobispo de Santiago de Cuba, amigo de su padre, y fue encarcelado con todas las garantías procesales. Mientras esperaba el juicio redactó algunos apuntes que luego usó en su alegato de defensa. Según varios testigos presenciales, esa intervención duró menos de dos horas, extensión muy inferior a la que llevaría la lectura en voz alta de la versión final de LHMA. Luego, en el presidio modelo de Isla de Pinos, Castro modificó y amplió esas notas, y sacó de prisión un primer borrador, con instrucciones de que sus secuaces lo hicieran llegar a destacados intelectuales moderados, para que mejoraran el documento. Basta comparar la vacuidad y rimbombancia del Manifiesto de julio de 1953 con el contenido de LHMA —que sin ser una maravilla literaria está mucho mejor escrito— para comprobar que en la redacción del segundo texto intervinieron una o dos plumas de más calidad, quizá Jorge Mañach y Mario Llerena, aunque este punto nunca se ha aclarado del todo.

La primera edición de LHMA se fabricó en una imprenta de la calle Desagüe, en La Habana, en octubre de 1954, casi un año después del juicio y transcurridos 15 meses de los ataques. Según algunas fuentes, se tiraron varios miles de ejemplares, que el incipiente aparato castrista se encargó de distribuir. Uno de los grandes exégetas de Castro, el periodista estadounidense Herbert Matthews, afirmó posteriormente que el panfleto apenas tuvo repercusión y pronto desapareció de la circulación.

Es decir, que hasta finales de 1954 no existió un documento escrito en el cual se expusieran claramente las medidas que el Movimiento 26 de Julio se proponía aplicar en caso de alcanzar el poder. Esas medidas componen un programa populista en el que destacan dos rasgos que luego caracterizarían a la gestión del gobierno de los Castro: la ignorancia supina de la realidad económica del país y la formulación de promesas fabulosas, que de antemano se sabían irrealizables.

Todo lo anterior, por supuesto, se presentó a la opinión pública envuelto en la retórica revolucionaria que proclamaba la consecución de la democracia, el desarrollo económico y la justicia social como objetivos del movimiento, adornada con citas de José Martí y algunas vaguedades conceptuales de literatos nacionalistas precedentes.

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