domingo, diciembre 07, 2025

Cuba. Video: ¿Cómo murió realmente Antonio Maceo? Lo que dice Valeriano Weyler, el ex Capìtán General de Cuba, en su libro "Mi Mando en Cuba¨ . Félix J. Fojo: . Una vieja polémica cubana

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

En  la  España del siglo XIX, la figura de Valeriano Weyler es la de ser un individuo liberal dentro del marco  de la política interna española de ese tiempo; muy diferente es como  lo ha valorado gran parte de  la historiografía cubana del siglo siglo  XX y lo que va del siglo XXI.

Valeriano Weyler antes de ser nombrado Capitán General, ya había  estado en Cuba décadas antes; tal es así, que consta que Weyler le otorgó en Cuba a Máximo Gómez Báez algunos recursos por sus  méritos en la lucha a favor de España en la isla de Santo Domingo; por esos méritos es que para algunos dominicanos,  la figura de Máximo Gómez  es vista de manera   muy diferente a como se valora en casi toda la historiografía cubana.

En el libro Memorias de la Guerra, del General Enrique Loynaz del Castillo, se muestra que Máximo Gómez  envió,  en tres  momentos diferentes,  tres contingentes para intentar  romper el aislamiento  en que había quedado  Antonio Maceo  en Vueltaabajo con la trocha de Mariel a Majana. 

He leido que  la estrategia de la llamada  Reconcentración había sido ideada por el Capitán General Arsenio Martínez Campos, y que Weyler al llegar a Cuba sólo fue el que la implementó.  En casi toda la historiografía  cubana se habla mucho   del gran número de muertes por hambre de civiles, que causó la  Reconcentración, pero no se dice que el Generalísimo Máximo Gómez emitió una orden o circula prohibiendo  la entrada de alimentos y todo tipo de  comercio  a todas las poblaciones ocupadas por fuerzas afines a mantener a Cuba sujeta a la Metrópoli española, las cuales eran casi todas las país, por no decir todas: Al final de este post en mi artículo  No sólo fue Valeriano Weyler: dos ¨Circulares¨ del  General en Jefe Máximo Gómez Báez  que provocaron la muerte por hambruna de miles de habitantes  de Cuba,  aporto en detalles sobre esas órdenes o circulares  del Generalísimo Máximo Gómez Báez,  así como de su personalidad, de la cual habló Weyler en el siguiente  video:

El Tesoro del Presidente

Diciembre 6. 2025

¿Cómo murió realmente Antonio Maceo? Lo que dice Weyler en su libro "Mi Mando en Cuba

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DE LOS AECHIVOS DEL BLOG BARACUTEY CUBANO


Una vieja polémica cubana

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Máximo Zertucha, el médico personal y amigo de Antonio Maceo, y lo que realmente ocurrió en el combate que le costó la vida al General
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Por Félix J. Fojo
Miami
14/11/2016

La objetividad en la evaluación y análisis de los acontecimientos de la historia no es el fuerte de los cubanos. Por supuesto que hay honrosas excepciones, pero lamentablemente, y es mi opinión, no hacen más que confirmar la regla.

Las razones de esta falta de objetividad son muchas: nuestra idiosincrasia, la falta de sistematicidad y orden en los estudios históricos y sociológicos, la extraordinaria mediocridad de esos mismos estudios en los últimos sesenta años, el desdén por la información actualizada, la creencia que con lecturas —o carencias de— superficiales y mal digeridas basta para conformar una opinión razonable, el infantilismo congénito de nuestra crítica histórica, el insensato temor a herir a las figuras consagradas, la ausencia de una cultura verdaderamente democrática, los eternos partidismos, esa doble moral que se ha convertido ya, lamentablemente, en una marca de la identidad del cubano, y un sinfín de avatares que piden a gritos un estudio pormenorizado, tanto sociológico como psicológico.

Pero hoy no vamos a entrar en ese terreno oscuro y minado, quizás lo intentemos algún día, simplemente vamos a recordar, repasándola brevemente, una polémica, una de tantas, casi olvidada de nuestra práctica cívica y nuestra historiografía.

Veamos.

La historia oficial —más o menos, pues no todas las versiones coinciden— nos cuenta que en la tarde del 7 de diciembre de 1896 una avanzada del ejército español, la denominada guerrilla del Peral, vanguardia de la columna al mando del comandante Francisco Cirujeda y Cirujeda (1853-1920), sorprendió el campamento del general Antonio Maceo y Grajales (1845-1896), ubicado, circunstancialmente, en terrenos de la finca Purísima Concepción (conocida también como Montiel), barrio de San Pedro, a unos pocos kilómetros al sudoeste de Punta Brava, provincia de La Habana.

La acción, aunque pone al descubierto un fallo táctico mambí de gran magnitud —el resultado fue verdaderamente catastrófico para las armas cubanas—, no hubiera tenido trascendencia sino hubiera sido, sin saberlo el ejército español, que se encontraba allí el lugarteniente general del ejército cubano en armas. Este objetivo de ocasión, casualmente en eso se convirtió Maceo, no solo era el segundo jefe del ejército mambí, sino, muy probablemente, la única reserva militar y moral que podía sostener vivo y pujante el separatismo contra España, dado que el general Máximo Gómez, el Generalísimo en propiedad, nacido en la República Dominicana, se encontraba en una situación sumamente frágil, desde el punto de vista político, con su propio Gobierno, al extremo de haber amenazado en más de una ocasión a los civiles (y algunos militares que se le oponían) con renunciar a su cargo e irse a alistar, como un soldado más, en las filas del propio Antonio Maceo.

Esta disputa entre Gómez y el gobierno civil de la “República en Armas”, y algunas otras desavenencias, intrigas y conatos de rebelión que preocupaban sobremanera al general Maceo, eran la causa directa de su regreso al este de la Isla, una travesía complicada y riesgosísima —el absurdo combate de San Pedro así lo demostró—, y, en última instancia, el evento que lo llevó a la muerte. Aunque siendo justos, Maceo era de esos individuos que arriesgaban empecinadamente su vida todo el tiempo, hecho demostrado en sus 28 heridas de guerra, aunque existen discrepancias en el cálculo.

Lo cierto es que el general Maceo, en lugar de preservarse —la misión que lo llevaba hacia Las Villas, como ya dijimos, era vital para los insurrectos— y retirarse ordenadamente con su escasa y pobremente municionada tropa, maniobra que podía haber ejecutado fácilmente, decide contraatacar a la guerrilla española, enzarzándose así en una pelea confusa e inútil que muy poca gloria podía depararle y que, por el contrario, le ocasionaría la derrota y algo infinitamente peor, la muerte.

En sus últimos momentos, cuentan las crónicas, el general Maceo se encuentra montado en su caballo y frente a una cerca de alambres y un matorral, bajo el fuego graneado de decenas de combatientes enemigos apostados a cierta distancia detrás de una cerca de piedra, e, inverosímilmente, casi completamente solo. Le acompañan el brigadier José Miró Argenter (1852-1925, Sitges, Barcelona), el médico del Estado Mayor, y a los efectos médico personal del general Maceo, Máximo Zertucha Ojeda (1855-1905, natural de Melena del Sur) y, quizás, aunque las versiones no suelen coincidir, el comandante Alfredo Jústiz (herido en el tiroteo y muerto al día siguiente), y unos pocos hombres de tropa, dedicados básicamente a abrir un portillo en la cerca metálica y no a proteger al General.

La escolta habitual del General, unos cien morenos orientales de fidelidad suicida, había quedado del otro lado de la trocha que los españoles construyeron y fortificaron desde el puerto de Mariel a la playita de Majana. ¿Explica esto la escandalosa soledad de Maceo en aquel potrero batido por las sucesivas descargas de la fusilería hispana? Si pensamos como militares de academia, la respuesta es no, pero esto era bastante común entre los mambises, baste recordar el irracional y caótico episodio de la muerte de José Martí en Dos Ríos, o la muerte —suicidio muy probablemente— en abandono y soledad del denominado Padre de la Patria, Carlos Manuel de Céspedes.

El caso es que estos dos hombres, Miró Argenter y Zertucha, los únicos que estaban lo suficientemente cerca para escucharlo, coinciden en que las últimas palabras del General fueron: “¡Esto va bien!”, dirigidas al brigadier Miró. Pero tan bien iba el combate, que inmediatamente después de pronunciar esta frase, una bala de fusil máuser le destroza la mandíbula inferior y le secciona el paquete vascular (arteria carótida y vena yugular) derecho del cuello, matándolo fulminantemente. Otras balas, además de esta, le pegaron a Maceo, por lo menos una en el abdomen, pero la cantidad exacta es, como casi todo aquí, motivo de discusión. Los dos oficiales que le acompañan, primero, tratan de reanimarlo, según cuentan ellos mismos —no parece haber habido otros testigos—, e, incluso, otra vez, según ellos, de reinstalarlo en la montura, algo dificilísimo tratándose de un cadáver de más de 200 libras de peso, exponiéndose obviamente a un fuego feroz y, por lo visto, muy certero. Como no logran sus propósitos —eran realmente imposibles— en un tiempo indeterminado, huyen abandonando el cadáver.

Según Miró Argenter, el médico Zertucha se “retiró” primero, pero, según este, fue aquel quien abandonó el campo inmediatamente después de caer Maceo.

Algún tiempo después (no sabemos exactamente cuánto tiempo, quizás unos minutos o algo más de una hora), el joven hijo de Máximo Gómez, Francisco Gómez Toro (1876-1896), que se encontraba de baja en la comandancia del campamento debido a heridas recibidas días antes, acude al lugar de los hechos, en un gesto gallardo que lo enaltece, y muere también a manos del enemigo. Un enemigo que desconoce completamente a quiénes han matado. Y lo desconoce porque rematan a machetazos a Francisco Gómez (Panchito para sus allegados), roban algunas pertenencias de los cadáveres —no todas, porque Maceo portaba algunos documentos en el bolsillo de su guerrera que son recuperados por los cubanos, o por lo menos eso cuenta después el médico Zertucha y lo aceptará a regañadientes Miró— y abandonan los cuerpos, unos despojos que pasan la noche sobre el campo, y que los propios cubanos, sus compañeros de armas, ya habían abandonado a su suerte antes.

Señalemos, antes de continuar, que la investigadora cubana Lídice Duany Destrade ha contabilizado, en un artículo publicado recientemente, 47 versiones diferentes alrededor de estos eventos, y es posible, apuntamos nosotros, que existan, o existieran en su momento, algunas más. Razón por la que somos tan reticentes en dar por seguros los asertos y declaraciones de los participantes.

Quiénes recuperan, en qué momento y de qué forma son rescatados los cuerpos del general Maceo y del joven Gómez son, desde los primeros días, motivos de muy serias discrepancias entre los cubanos implicados, y por qué no decirlo, de enconadas y amargas discusiones que durarán hasta los primeros lustros de la república.

Diremos que ese rescate se ha atribuido, probablemente con razón y es la versión que cuenta con la mayoría de citas, al coronel Juan Delgado González, jefe del regimiento Santiago de las Vegas, y a un grupo de soldados, alrededor de dieciocho o diecinueve, provenientes de diferentes grupos rebeldes. Pero también se ha dicho que fue el capitán (o teniente coronel) José Miguel Hernández Falcón, oficial de la tropa del teniente coronel Isidro Acea, e, incluso, varias publicaciones mencionan —sin ofrecer ninguna prueba— al teniente coronel Aranguren, como el oficial que lleva a cabo la acción.

Dos puntos son irrefutables en esta funesta historia tan cargada de contradicciones y cabos sueltos. La primera es que los dos cuerpos son ciertamente recuperados —con lucha o sin ella, no estamos seguros de eso—, transportados con extremo sigilo hasta una finca relativamente cercana (El Cacahual) y luego, enterrados en una tumba anónima hasta el final de la guerra y su posterior traslado a un monumento funerario adecuado. La segunda es que ninguno de los generales que acompañaban a Antonio Maceo en su expedición hacia el este de la Isla o los de las divisiones habaneras que debían protegerle, participan activamente en esa recuperación. La conclusión, estamos tentados de decir que la vergonzosa conclusión, es que el cadáver del lugarteniente general Antonio Maceo no cae en manos del enemigo por un milagro, un milagro de desinformación, porque de haber tenido los españoles alguna certeza de a quién acababan de matar, se hubieran hecho con el cuerpo desde el primer momento. Y lo afirmamos tan tajantemente, porque los soldados españoles tuvieron esos cadáveres en sus manos —de hecho, asesinaron junto al cuerpo de Maceo al indefenso joven Gómez— por un tiempo tan largo como el de una noche.

Pero ¿qué tiene que ver en todo esto el médico Máximo Zertucha, salvo como testigo presencial y profesional que escribe y firma —a mano, por supuesto— los certificados de defunción (sin necropsia, solo con una somera revisión externa y algún comentario pertinente) de Maceo y Gómez Toro? Pues el doctor Zertucha se convierte en el centro de la polémica porque dos días después de los hechos que acabamos de narrar, o sea, el día nueve de diciembre por la noche, abandona las filas mambisas, se presenta a los españoles, específicamente a la tropa del coronel Tort, y sin ningún otro trámite —no hay pruebas de lo contrario— se acoge al indulto y regresa a su pueblo, Melena del Sur, y a su familia.

Un hombre de segunda fila se convierte así en el blanco de todas las miradas y en el receptor de todas las injurias, y de paso, en el chivo expiatorio de todos los errores, omisiones, negligencias e, incluso, actos de evidente cobardía que rodearon aquella malhadada acción militar.

Profundicemos ligeramente en el asunto.

Muchos cubanos de la época, y, por supuesto, muchos mambises, vieron en la muerte de Antonio Maceo el final de la insurgencia. El propio general Valeriano Weyler, gobernador militar de la isla de Cuba en ese momento, lo vio inicialmente así.

Y el médico Máximo Zertucha, que parece haber sentido por Maceo una afinidad cercana a la de un hijo (el propio Zertucha lo expresó muchas veces), lo que no era nada extraño en quienes conocieron de cerca al lugarteniente, y que, por razones que nunca fueron aclaradas, no valoraba igual a otros oficiales cubanos —su enemistad manifiesta, y viceversa, con los generales Miró Argenter y Pedro Díaz era, por lo visto, conocida por muchos combatientes, sobre todo los oficiales superiores—, y que, además, vio con sus propios ojos morir a Maceo, parece haber sentido el impacto más que nadie, o, para decirlo de otra manera, su psiquis no estuvo a la altura de semejante reto y se derrumbó.

Aunque la deserción es un delito de guerra, punible incluso con la muerte, lo que señalamos en el párrafo anterior puede servir de atenuante, máxime, si aceptamos que el general Maceo, a despecho de las envidias y mojigangas cuarteleras, mantuvo a Zertucha a su lado hasta el fin (y Maceo no era para nada tonto); si aceptamos también que Zertucha parece haber intentado auxiliar al moribundo Maceo cuando ya el general Miró Argenter, alegando una herida que no pudo probar luego que existiera, salió a escape de la escena; y si encima de todo, nos enteramos de que Zertucha, alrededor de un año después, volvió a unirse a las filas mambisas, a las que solicitó un consejo de guerra que se llevó a efecto y donde fue “perdonado”.

Y un detalle más.

En los dos días largos en que Zertucha permaneció junto con su tropa, inmediatamente después de la caída de Antonio Maceo, dos días que tienen que haber sido oscuros para los mambises, nadie acusó a Zertucha, pero sí tiene que haber sido muy obvio para los presentes, el culposo y desmoralizador sentimiento que casi todos, comenzando por los generales, abandonaron al lugarteniente general, un sentimiento que expresó el propio Zertucha al Generalísimo Máximo Gómez en el lugar de los hechos, ya después de la guerra (1899) al espetarle, sumamente nervioso y alterado, según los muchos testigos presenciales (narrado por Urbano Gómez Toro, hijo del Generalísimo): “…¡el abandono de los cuerpos del general Maceo y de su hijo fue un acto de cobardía, de pánico, que nos acometió, y yo pensé que muerto el General, sería víctima de mis envidiosos compañeros…!”. Entonces, el Generalísimo, un hombre de genio recto y pocas palabras, detuvo a Zertucha con un gesto de la mano derecha y dijo: “Está bien, no se hable más del asunto”.

Y no se habló más del asunto, allí y ese día, porque el tema siguió dando vueltas y vueltas hasta los años cincuenta del siglo XX, muy lejos ya en el tiempo del incidente y con cada vez menos testigos presenciales vivos.

Como un comentario que creemos justo apuntar sobre ese encuentro cara a cara entre el denostado Zertucha y el Generalísimo Gómez, pensamos al igual que pensó Urbano, el hijo de Gómez[1], que de haber creído Máximo Gómez que Zertucha era un traidor a Maceo, y por ende a su propio hijo, no le hubiera permitido, de ninguna manera, que estuviera presente en aquel acto tan triste y luctuoso.

La revisión exhaustiva de esta vieja polémica nos llevaría decenas y decenas de cuartillas. Se escribieron artículos y cartas, atacando y defendiendo a Zertucha, en periódicos de Cuba y del extranjero (Estados Unidos, República Dominicana, Centroamérica), se rompieron amistades, algunos llegaron, incluso, a las manos. En fin, lo que hoy puede parecernos un asunto de época, se convirtió en un problema político de cierta envergadura en los primeros años de la república.

Pero lo cierto es, ya no queremos extendernos más en pruebas y contrapruebas, bretes y contrabretes —para hablar en cubano—, que nunca se llegó a una conclusión diáfana y coherente sobre tan espinoso asunto.

Cuando los defensores de Zertucha —entre ellos el propio Zertucha que escribió cartas públicas y artículos de prensa, e, incluso, un diario del que solo se publicó algunos fragmentos muy confusos en el año 1958— comenzaron a extender sus réplicas hacia ángulos definitivamente oscuros del evento, las aguas amenazaron con salirse de cauce, pero, en definitiva, como tantos temas en la historia cubana, todo quedó en la amenaza de que ”algún día se conocería la verdad”.

El doctor Máximo Zertucha murió en su pueblo, Melena del Sur, a causa de un tumor maligno, en el año 1905. Máximo Gómez murió, a causa de una septicemia, el mismo año. Miró Argenter les sobrevivió veinte años y escribió un libro, Crónicas de la Guerra, considerado un clásico de la historiografía militar cubana, donde narra, desde su perspectiva, estos trágicos eventos. Cirujeda, ya general (retirado) y elevado a la nobleza como Marqués de Punta Brava (algo que nos parece de una ridiculez espantosa), murió en España en 1920. El empresario periodístico William Randolph Hearst, que utilizó a Zertucha (sin conocerlo ni tener mucha información sobre él) como el “demonio blanco” que asesinó “al mulato Maceo”, como una manera de vender periódicos, vivió hasta 1951. El mayor general mambí José María Rodríguez y Rodríguez “Mayía”, defensor a ultranza de la inocencia de Zertucha en la muerte de Maceo, murió de tuberculosis pulmonar en 1903. El general pinareño Pedro Antonio Díaz Molina, cuyos aparentes celos con Zertucha por la cercanía a Maceo (así lo cuentan el propio Zertucha y el coronel Manuel Piedra Martel), lo llevaron a maltratarlo de palabra en alguna que otra ocasión, murió en 1924. El general Valeriano Weyler y Nicolau, Duque de Rubí y Marqués de Tenerife, murió en Madrid en 1930. El coronel Piedra Martel murió en La Habana en 1954. El coronel Juan Delgado González, el hombre que probablemente rescató los cadáveres de Antonio Maceo y el joven Gómez, murió —lo mataron, en realidad, junto a dos de sus hermanos y varios familiares más en las calles de su pueblo— a los treinta años de edad, en 1898 y, como no podía ser menos, hay dos versiones muy diferentes de su alevosa muerte, pero esa es otra historia.

¿Fue Zertucha un cobarde? ¿Fue un valiente al que dejaron solo y luego vilipendiaron porque había visto demasiado? ¿Debió haber sido fusilado por desertor? ¿Estuvo bien que lo perdonaran? ¿Hizo bien el Generalísimo Máximo Gómez al impedir que Zertucha siguiera hablando de sus cuitas en público? ¿Por qué generales como José Miró Argenter y Pedro Díaz repudiaron tan decididamente a Zertucha? ¿Por qué generales como Mayía Rodríguez y coroneles como Piedra Martel defendieron tan decididamente a Máximo Zertucha? La lista de preguntas podría ser extensa, pero nuestro interés era solo recordar —siempre algo se aprende, aunque ese algo queda a la elección del lector— una vieja polémica que brotó de uno de los acontecimientos históricos, quizás, más trascendentes de nuestra rica y, en realidad, poco estudiada historia.

Cerremos este artículo con las palabras del doctor Benigno Souza Rodríguez, biógrafo del Generalísimo Máximo Gómez e historiador de las guerras cubanas por la independencia:

“…como homenaje a la justicia y público mentís a tantas cosas como se dijeron del doctor Zertucha después de la muerte del Lugarteniente. Todavía la historia de Cuba no está para verdades. Zertucha, quien adoraba a Maceo, del cual fue amigo antes de la guerra, se incorporó a esta y a su lado estaba cuando cayó Maceo. A su inmenso dolor se unió el maltrato que recibiera de un Mayor General a raíz del suceso. El coronel Piedra Martel, un testigo de aquellas miserias, puede dar fe de lo que digo. Al morir Maceo, Zertucha pensó como otros y dijo: ¡Se acabó la guerra!”[2].

¿Está ya para verdades la historia de Cuba? Preguntamos nosotros.

[1] Carta personal al Dr. LeRoy Gálvez, Revista de la Biblioteca Nacional, octubre-diciembre de 1958.
[2] Diario de la Marina, 26 de enero de 1945.
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No sólo fue Valeriano Weyler: dos ¨Circulares¨ del  General en Jefe Máximo Gómez Báez  que provocaron la muerte por hambruna de miles de habitantes  de Cuba

Por Pedro Pablo Arencibia 

 8 de diciembre, 2023

Lo que me ha motivado a escribir este artículo es que hoy en el programa Cita con la Historia (o un nombre algo parecido) que conduce el Dr. Gustavo León en la estación radial La Nueva Poderosa,  el conductor expresó que yo era  controversial y calificó de especulaciones mis planteamientos históricos. Yo intenté decirle que lo que yo había dicho está avalado con sus fuentes en mi libro de Historia de Cuba titulado La Historia de Cuba que te ocultaron y otros temas, pero  Fredy (¿Fredi?) Corea (¿Korea?) no  dejó pasar esas palabras a la audiencia radial, diciéndome que habían  muchas llamadas en espera, algo cuestionable pues faltando 20 ó 25 minutos  para terminar el programa, se habían agotado las llamadas y tuvo que llamar dos veces la atención para que los oyentes participaran con sus llamadas telefónicas.

Yo soy una persona que abordo la Historia de Cuba dejando, lo más posible,  a un lado  mis simpatías políticas, ideológicas o hechos de mi vida personal o de mis  familiares vivos o muertos; también intento estar al tanto de las investigaciones  históricas más recientes para no quedarme anclado en la Historia de Cuba que se escribió en los primeros 60 años de la República de Cuba.

(Pedro Pablo Arencibia es fotografiado a finales de los años 80s, o principios de los 90s, buscando y comprando libros en una librería de ¨libros viejos¨ en Pinar del Río para acompañar un artículo del periodista Pedro Juan Gutiérrez cuando trabajaba en el periódico Guerrillero)

Un tema tabú, al igual que el análisis del incendio de Bayamo, es la prohibición en una  circular de Máximo Gómez de no permitir la entrada de alimentos a todos los pueblos ocupados por las fuerzas españolas, que eran prácticamente todos los del país. En mi libro, a partir de la página 174, aparece íntegra el Acta del Consejo de la República en Armas presidido por el Mayor General Bartolomé Masó, donde al final de la guerra se echa abajo, para determinados casos muy particulares, esa orden o circular para que los alimentos llegaran a la población.  En este artículo la volveré a publicar.

Se ha hablado y escrito mucho sobre la genocida  Reconcentración, ideada por Martinez Campos e implementada por Valeriano Weyler,  pero no se escribe o habla de las circulares del 1 de julio de 1895  y del 6 de noviembre de 1895 del General en Jefe  Máximo Gómez donde ¨... se prohibía  terminantemente, la introducción á  poblado enemigo, de toda clase de artículo  que constituya  comercio, y se previene el  castigo que alcanzará á los que las infringiesen...¨ . Esas circulares fueron anteriores a la llegada de Valeriano Weyler a Cuba como Capitán General, pues anteriormente ya había prestado sus servicios militares en Cuba a favor de la Metrópoli. Señalo enfáticamente  que casi la totalidad de los pueblos, puertos y ciudades de Cuba  estaban  en poder de las fuerzas militares  de la Metrópoli española y de cubanos que le servían.  

A continuación muestro capturas de pantalla de las páginas 185, 42 y 43 del libro Mi diario de la guerra desde Baire hasta la  intervención americana, de la autoría de. Bernabé Boza,  General jefe del  Estado Mayor del General Máximo Gómez, libro publicado en La  Habana en  el año 1900. Esas capturas de pantalla fueron tomadas de una biblioteca digital de reconocido prestigio. 

A caballo el entonces Teniente Coronel Bernabé Boza cuando era el Jefe de la Escolta de Máximo Gómez, posteriormente pasó a Jefe del Estado Mayor.





En el presente artículo, como ya expresé, presento la copia fiel e íntegra del Acta del Consejo de Gobierno del primero de septiembre de 1898, acta que corresponde a la sesión donde se tomó el acuerdo, terminada la Guerra Hispano Cubana Norteamericana,  de decretar AMNISTÍA  GENERAL para  los delitos cometidos durante la guerra de independencia. Joaquín Llaverías Martínez, historiador de número de la Academia de Historia de Cuba y uno de los compiladores de las Actas del Consejo de Gobierno de la República  de Cuba en Armas,  expresó lo siguiente antes de  mostrar el contenido  del Acta del Consejo de Gobierno del primero de septiembre de 1898

« Y para terminar con algo sobresaliente, vamos a transcribir un bellísimo documento, que prueba hasta la saciedad el espíritu generoso y de transigencia de aquellos hombres que durante cuatro años lucharon contra una nación poderosa y un ejército aguerrido y valiente para obtener el derecho sagrado de ciudadanos libres». 


(personal de la Fuerza Aérea de la República de Cuba  a los que le repitieron el mismo juicio, pero con otro tribunal de militares del Ejército Rebelde que eran más dóciles a los mandatos de Fidel Castro)

Nada que ver con lo que ocurrió a partir del 1 de enero de 1959 con el supuesto triunfo revolucionario, donde la vendetta estaba, para colmo, disfrazada de justicia con parodias de juicios donde no existían realmente las garantías procesales y las sentencias estaban previamente dictadas; si alguien duda: recordemos que en el juicio a los aviadores, mecánicos, etc. de la Fuerza Aérea de la República de Cuba fueron encontrados no culpables y Fidel Castro, cometiendo una aberración jurídica,  mandó a repetir el juicio con otro tribunal (esta vez presidido por el Comandante Manuel Piñeiro Losada, conocido por ¨Barbarroja¨). El Comandante Félix Pena que había formado parte del tribunal en el primer juicio  supuestamente se suicidó.

La búsqueda de hallar esa acta fue lo que me motivó  ir desde Pinar del Río hasta la Biblioteca Nacional en la ciudad de La Habana para buscar el volumen de las Actas del Consejo  de Gobierno de la República en Armas que la contenía y cuyo volumen no estaba en la Biblioteca Provincial de Pinar del Río. Esa acta está  contenida en mi artículo Un ejemplo de generosidad, transigencia y magnanimidad mambisa, el cual fue publicado en el número 40 de la revista Vitral (noviembre-diciembre del año 2000)  cuando yo aún residía en Cuba y era un asiduo colaborador de Vitral,  revista del hoy extinto Centro de Formación Cívica y Religiosa de la Diócesis de Pinar del Río,  fundado y dirigido por Dagoberto Valdés Hernández y del cual era Rector Monseñor José Siro González Bacallao, entonces Obispo de la Diócesis de Pinar del Río.  La lectura  de esa acta  me  dió una gran sorpresa al leer que el mencionado Consejo tenía que dar permiso para hacer llegar  alimentos a  la población de Puerto Príncipe (la ciudad de Camagüey) y dejar entrar y salir de las poblaciones a los llamados  pacíficos, que eran aquellas personas que en la guerra  no pertenecían ni  actuaban a favor   de  ninguna de las partes contendientes.

Esa  Acta del Consejo de Gobierno de la República de Cuba en Armas (Presidido por Bartolomé Masó) fue tomada de:

Llaverías, J. (1931). Actas de las asambleas de representantes y del Consejo de Gobierno durante la Guerra de Independencia Volumen 4. La Habana: El siglo XX, pp. 128-132,  Joaquín Llaverías Martínez (1875-1956) fue  académico de número de la Academia de la Historia de Cuba, El gran historiador Emeterio Santovenia fue otro de los autores de la recopilación y edición de esas actas.

Acta del Consejo de Gobierno

En La Viuda – Camagüey - a primero de Septiembre de mil ochocientos noventa y ocho, reunido el Consejo de Gobierno bajo la presidencia del Presidente de la República Mayor General Bartolomé Masó y Márquez, con asistencia de los señores Dr. Domingo Méndez Capote, Vice Presidente y encargado interinamente del despacho de la cartera de Guerra; Ernesto Fonts y Sterling, Secretario de Hacienda; Nicolás Alberdi, Sub-Secretario del Exterior en el desempeño de esa cartera por ausencia del Secretario en propiedad, y de mí, Secretario nombrado al efecto por enfermedad del Sr. José Clemente Vivanco, que lo es en propiedad, se declaró abierta la sesión, dándose lectura al acta de la anterior, que fue aprobada.

Da cuenta el Secretario de la Guerra con un expediente de indulto, iniciado a favor de los Sres. Enrique Lezcano, José Vázquez, Julio Muñoz, Froylán Toledo, Teodoro Castillo, Clemente Martínez y Benito Pérez, condenados a la pena de muerte en Consejo de Guerra en que fueron juzgados como traidores. El Consejo de Gobierno oído los informes del Auditor de la primera Brigada, segunda División, del 3er. Cuerpo, fuerzas en la que se celebró el Consejo; el del Jefe que las manda, y el emitido en consulta por el Auditor agregado a las órdenes directas del Consejo de Gobierno; vista la petición de los interesados; acordó que ofreciéndosele preciosísima ocasión de ejecutar con oportunidad nunca evaluada y en obsequio de los altos fines de la Revolución, la más augusta de las prerrogativas con que la Sociedad inviste al poder público, acuerda conceder el indulto que solicitan los reos.

Da cuenta el Secretario de la Guerra de una carta suscrita por el General Lope Recio manifestando en ella la necesidad de acudir en socorro de las familias que residen en Puerto Príncipe y pidiendo al Consejo permita3 la introducción y venta de carne en dicho pueblo. El Consejo atendiendo a las razones de gran peso expuestas en dicha carta acordó autorizar a la comisión de Hacendados que en ella se refiere para que pueda introducir ganado en Pto. Ppe. para el consumo de las familias pobres, no pudiendo vender la carne a un precio superior a cinco centavos la libra, debiendo depositar el importe de la venta en poder de la persona de respetabilidad que designe el General Recio, y se aplicará lo que se recaude al fin benéfico que oportunamente se acuerde. Asimismo acuerda el Consejo se pida a dicho General los nombres de los Hacendados a que se refiere para la dicha constancia.

El Consejo, evacuando la consulta que en su comunicación número 465 del libro 5o hace el General Jefe del tercer Cuerpo, Lope Recio, acuerda: conceder autorización a los dueños de fincas rústicas residentes en Pto. Ppe. para que pasen a sus propiedades a trabajar en la reconstrucción de las mismas. Que se permita a los pacíficos la entrada y salida en las poblaciones, y que se permita asimismo que los dueños, arrendatarios, poseedores o encargados de las fincas situadas en las zonas de los pueblos se establezcan en ellas.

Se da lectura a la petición que hace el Sr. José A. Hernández para poder vender la madera de su propiedad existente en la finca "Jiquimal" de su propiedad, en la zona de Ciego de Ávila. El Consejo acuerda autorizarlo para ello y que así se comunique al Jefe del Tercer Cuerpo, al Territorial para su conocimiento y efectos.

Se da lectura a la solicitud que hace la Compañía Eléctrica de alumbrado de Puerto Príncipe, pidiendo se le permita al C. Juan Silva el corte y arrastre de maderas para leña de la finca "El Jucaral" que necesita dicha Compañía para tener alumbrada la población de Puerto Príncipe. El Consejo acuerda conceder dicha autorización y que se comunique también a los Jefes Territorial y del 3er. Cuerpo.

Se presentan dos instancias suscritas por A. G. Fouceda y Mario de Zayas, pidiendo pase para el extranjero. Se acuerda concedérselos al primero en el bote al servicio de este Consejo y al segundo por vía de Pto. Príncipe, siendo los gastos por cuenta de los solicitantes.

Propone el Sub-Secretario del Exterior al Sr. José Eliseo Cartaya para el grado de Capitán del Ejército Libertador, con antigüedad de enero del año próximo pasado por los méritos y servicios que viene prestando desde hace tiempo y poseer además nombramiento de oficial expedido por el Delegado Plenipotenciario. El Consejo acuerda se le expida dicho diploma con la antigüedad que se señala.

Se da lectura a la siguiente instancia: " Ldo. Jesús Sotolongo y Lynch al Consejo de Gobierno con el debido respeto pide: se le conceda autorización para comenzar los trabajos preparatorios de la zafra y las faenas agrícolas a ésta aparejadas, en las fincas "Pilar", "Mercedes" y "San Gerónimo" situadas en la provincia de la Habana, propiedad del que suscribe y sus hermanos Vidal y Tomás. Siendo también necesario para los trabajos que se han de emprender ganados caballar, mular, vacuno y de cerda ha de concedérsele también que todos los que en adelante se adquiera a justo título sean respetados por las autoridades civiles y militares de la República, así como también los cercados que se hagan necesarios para el cuidado de las labranzas". El Consejo acuerda acceder a lo que se pide y que se den las órdenes oportunas a los Jefes de aquella provincia para su conocimiento y efectos.

Se da lectura a la siguiente comunicación: "Al Consejo de Gobierno.- Considerando y creyendo firmemente que el patriotismo y las reglas del Derecho Internacional que han de hacerse efectivos en estos momentos en que se ha resuelto el problema de la independencia de Cuba, nos obliga a retirarnos inmediatamente del Poder para facilitar el cumplimiento de los fines que han de realizarse, y no siendo éste el criterio que aprueba, acepta o cree más conveniente el Consejo de Gobierno, sírvase Vd. aceptar la renuncia inmediata e irrevocable del cargo de Secretario del Interior que hasta aquí he venido desempeñando. De Vd. con la mayor consideración.- P. y L. Agosto 25 de 1898- Manuel R. Silva.

Manifiesta el Vice Presidente que con posterioridad a esa fecha recibió una carta del Sr. Silva en la que trata con más extensión las causas que le mueven a presentar su renuncia; se da lectura a dicha carta y se acuerda consignar el final de ella que copiado literalmente dice: "A mi juicio nosotros debemos lanzar un manifiesto renunciando a nuestros poderes y suspendiendo la convocatoria4 por no poder efectuarse y así cumplimos mejor. Si este juicio no se acepta yo exijo que mi renuncia lo sea, pues me creo con derecho para defender y conservar mis convicciones y no volveré a incorporarme al Gobierno como miembro del mismo". El Consejo después de deliberar extensamente sobre el asunto, teniendo en cuenta que las manifestaciones y criterio del Sr. Silva son completamente distintos de los que sustenta el Consejo de Gobierno principalmente en lo que se refiere a la renuncia de los poderes que le han sido conferidos por el pueblo, y creyendo necesaria la permanencia en sus puestos en los momentos en que se espera el resultado de esa convocatoria que hoy más que nunca cree necesaria el Consejo, acuerda, aceptar a dicho Secretario del Interior la renuncia que presenta, haciendo constar que ve con sentimiento la resolución por él tomada.

El Consejo de Gobierno: considerando que suspendidas las hostilidades no deben mantenerse vigentes disposiciones que coarten la libertad de los encargados de pactar la paz, cuando está ya reconocida por España y los Estados Unidos la independencia de Cuba y que en tales circunstancias es inútil privar al ejército español de noticias y prácticos que a veces hasta será un deber facilitarle para que pueda realizar la evacuación del territorio convenida con los Estados Unidos. Considerando que terminada la guerra deben cesar las pasiones y odios desarrollados durante la lucha, realizando de este modo la unión de todos los cubanos bajo nuestra bandera, que es símbolo de libertad y no de venganzas ni rencores. Considerando que en estos momentos los Jefes del Ejército deben extremar su celo para que no quede sin castigo ningún atentado contra la seguridad personal y que con ocasión del contacto entre nuestras fuerzas y las personas que han estado al servicio de España, no se ejerciten venganzas privadas en las que el crimen de uno mancha el prestigio de todos.

Acuerda el Consejo: Primero, suspender en sus efectos hasta nueva orden el párrafo segundo en su último extremo y los párrafos nueve, diez, trece, catorce y quince del artículo cuarenta y ocho de la Ley Penal. Segundo, conceder amnistía a los culpables de cualquiera de los delitos definidos en el artículo cuarenta y ocho de la misma Ley. Tercero, que se circulen al Ejército y autoridades de la República estas resoluciones haciéndoles notar los males que podrían sobrevenir de no observar una conducta de olvido y de perdón.

Se da lectura a la exposición que dirige el Presidente de la República de Cuba al de los Estados Unidos Mr. William McKinley y que queda para constancia asentada en el libro segundo de salida al folio doscientos noventa y cuatro con el número doscientos cincuenta y Libro 2o correspondiente a la Secretaría del Exterior. El Consejo acuerda aprobar en todas sus partes dicha exposición y que por nuestro Representante en el extranjero sea entregado dicho documento5.

Se da lectura y se aprueba la publicación de dos alocuciones dirigidas la primera al "Ejército Libertador" y la segunda "A los habitantes de territorios cubanos no ocupados aún por las fuerzas del Ejército Libertador", acordando sean certificados un ejemplar impreso de cada una de ellas por el Secretario que suscribe y archivadas para constancia.

El Consejo acuerda nombrar comisionados especiales para los siguientes Cuerpos de la división militar de la República comprendiendo las ciudades y los pueblos radicados en los mismos ya estén bajo nuestra directa autoridad ya los ocupen España o la América del Norte; para las poblaciones y territorios del Primero y Segundo Cuerpo, el Comandante de Estado Mayor Manuel Despaigne; para los del Tercer Cuerpo al Director Jefe de Sanidad Militar General de Brigada Dr. Eugenio Sánchez Agramonte; para los de la primera División del Quinto Cuerpo, Matanzas, al Teniente Coronel del Cuerpo Jurídico Lcdo. Octavio Giberga y Galí; para los de la Segunda División del Quinto Cuerpo, Habana, al Auditor General, Jefe del Cuerpo Jurídico General de Brigada, Fernando Freyre de Andrade, dándoles la siguiente credencial con las facultades que se expresan: ‘El Consejo de Gobierno en sesión celebrada el día de hoy, acordó nombrar a Vd. comisionado especial al objeto de que, con el carácter oficial de representante del Gobierno, y por éste debidamente instruido y facultado, se constituya personalmente y acompañado de los auxiliares que designe en el mencionado territorio, disponga y realice libremente por sí o por medio de sus auxiliares las medidas y actos de propaganda y organización política que juzgue conducentes a armonizar la opinión y el sentimiento de los habitantes con las mantenidas por el cuerpo revolucionario y la entidad que los dirige, al intento de favorecer en toda la extensión del país el desarrollo de un movimiento uniforme y encaminado al fin único de asegurar para la entera población de Cuba el ejercicio de la soberanía y el disfrute de la libertad dentro de un régimen sinceramente democrático y expansivo; funde Comités, Clubs y agrupaciones civiles de cualquier otra especie tendientes a la determinación y desenvolvimiento del propósito indicado; elija y nombre representantes, agentes y cualquier otros funcionarios civiles que juzgue necesarios para cooperar al propio fin; comunique con los ya nombrados y con las fuerzas militares residentes en dicho territorio e instruya a todos del pensamiento y tendencia del Gobierno, inspirándoles la línea de conducta que deben observar en relación con la situación y momentos políticos presentes y con el probable progreso y dirección de los acontecimientos; y en suma, acuerde y practique cuantas diligencias y gestiones sean a su juicio de oportunidad y de eficacia para ganar a nuestra causa el espíritu del pueblo cubano, en cuanto disintiere encauzar las distintas corrientes de nuestra sociedad hacia un solo rumbo, marcado por la estrella de nuestro pabellón, y organizar las diferentes fuerzas colectivas dentro del mismo todo, como medio el más adecuado y tal vez exclusivo para el logro de los ideales de paz, justicia y libertad que dieron nacimiento a la Revolución y han inspirado invariablemente todas sus determinaciones. Por tanto, las autoridades y funcionarios civiles y militares de la República prestarán inmediatamente al Comisionado o a cualquiera de sus auxiliares, con absoluta preferencia a cualquiera otra atención o servicio de su cargo, los auxilios de cualquier género que reclamen de los mismos, poniendo a su disposición las fuerzas y recursos que solicitaren. Y para que sirva de credencial al interesado y de requerimiento a quien se exhiba se expide la presente firmada por el Presidente de la República’.

Da cuenta el Secretario del Exterior con las cuentas que para su examen e informe le fueron entregadas correspondientes a los meses de Junio y Julio, que fueron presentadas por el Secretario del ramo. Fueron aprobadas y quedando copia duplicada en Secretaría del Consejo.

Y no habiendo otro asunto de que tratar se dió por terminada la sesión.- Bart. Masó.- Domingo Méndez Capote.- Ernesto Fonts Sterling.- Dr. N. Alberdi.

Sobre  la persona de Máximo Gómez

Máximo Gómez, con grandes méritos militares,  tenía un carácter veleidoso según leí en un libro allá en Cuba, lo cual era ejemplificado con su trato voluble respecto a los ¨pacíficos¨ . Para mí es muy sugnificativo que Máximo Gómez dió la orden de ahorcar a todo el que llevara a un campamento mambí un mensaje para firmar la Paz del Zanjón y al que la firmara y, sin embargo, él después se acogió a la Paz del Zanjón. 

Hay un pasaje de Máximo Gómez donde él golpea salvajemente al infeliz negro ¿Edua? que le servía de ordenanza por algo que ya no recuerdo, En el diario de José Martí que han titulado De Cabo Haitiano a Dos Ríos, Martí escribe que a él llega un coronel del Ejército Libertador sumamente enojado porque Máximo Gómez lo había humillado y le dice a Martí que él está peleando para que no hubieran humillaciones en Cuba.

 Antonio Maceo pidió el grado de Lugarteniente General para no estar subordinado a Máximo Gómez, pues aunque en el Exilio en Centroamérica habían sido compañeros de correrías de mujeres (aparece narrado en uno de los tres volúmenes que escribió el historiador José Luciano Franco sobre Antonio Maceo) , sabía del carácter del ¨chino viejo¨. Dado que no había esa subordinación es que Antonio Maceo pudo, tras el fuerte  desencuentro con José Martí en  la reunión de La Mejorana,  tratar a Gómez y a Martí  de manera inadecuada, de la cual Máximo Gómez dejó constancia en su diario:

  “(…) nos condujo a las afueras de su campamento, en donde pernoctamos solos y desamparados, apenas escoltados por 20 hombres bisoños y mal armados”.

 Máximo Gómez tuvo serios problemas con el Consejo de Gobierno Presidido por el Mayor General Bartolomé Masó; ya en tiempos de paz ocurre el error de Máximo Gómez  al  estar de acuerdo  con el dinero (3 millones de dólares)  que  Porter le propuso para la paga del Ejército Libertador (no confundir con el dinero para el licenciamiento del Ejército Libertador, licenciamiento pedido por Manuel Sanguily, Juan Gualberto Gómez y otros patriotas en una importante reunión); entopeciendo así  la  estrategia política y financiera  de la Asamblea del Cerro y de la Comisión creada para negociar ese asunto con el gobierno de los Estados Unidos. Ese asunto lo abordo con muchos detalles  en mi libro:


Veamos como el comandante de la división Cuba, el  General americano John R. Brooke recibió el país el 1º  de enero de 1899.

“Muchedumbres hambrientas pululaban por todas partes y  cubrían con harapos de luto por la muerte de deudos más  o menos próximos cuerpos extenuados hasta lo  inverosímil, o a veces, hasta lo inverosímil también  abultados por la hidrohemia. Aquellas pobres gentes,  sin auxilio alguno, habían agotado sus recursos y  echado mano de toda clase de alimentos. Los más  inmundos y repugnantes animales se devoraron con  deleite y se buscaron con empeño frenético. Las raíces,  los troncos y las hierbas se utilizaron también”.

“Las mujeres y los niños famélicos buscaban en los  pesebres de las fuerzas de caballería acampadas en las calles y entre la tierra polvorienta los granos desechados, para comerlos crudos, y las semillas y  cortezas de las frutas se recogían también como  preciosos hallazgos. Con frecuencia llevábanse a  pedazos, y a pesar de los esfuerzos de la policía para  impedirlo, los restos de animales muertos de  enfermedades contagiosas” (2).

Fuente del anterior fragmento:.

2.- Cuba los primeros años de independencia. Dr. Rafael  Martínez Ortiz. Primera parte. Tercera edición. 1920.  Pág. 19

Para profundizar  respecto a la Reconcentración de Weyler  sería muy interesante leer el libro Guerra y genocidio en Cuba, 1895-1898,  de John Lawrence Tone; el cual está publicado en los idiomas Inglés y Español.





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lunes, marzo 10, 2025

Esteban Fernández Roig: EL 10 DE MARZO EN MI CASA.. . Pedro Pablo Arencibia Cardoso: ¿Fue Fulgencio Batista realmente un dictador? (Fragmento)


Nota de Pedro Pablo Arencibia,  Bloguista de Baracutey Cubano

Mucha más información  que la que aparece en el fragmento que acompaña, en este post,  al artículo EL 10 DE MARZO EN MI CASA. de mi amigo Esteban Fernández Roig Jr., se puede leer  en mi artículo ¿Fue  Fulgencio Batista realmente  un dictador? Cuba. Presidente electo Fulgencio Batista: ¨ Estamos pensando si hacemos daño al pueblo en no ser dictadores¨ .

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Tomado de https://www.facebook.com/

EL 10 DE MARZO EN MI CASA.

Por Esteban Fernández Roig

10 de marzo de 1952

A principios de 1952 yo era un niñito, mi padre me había dicho varias veces que: “Cualquiera de los dos candidatos que salga electo será un gran presidente”.

Carlos Hevia y Roberto Agramonte eran unos hombres extremadamente educados sin conocérseles una sola mancha en sus vidas”…

Por lo tanto, en mi casa -radicalmente “Auténtica”- cayó como un bombazo la noticia del Golpe de Estado dado esa madrugada por Fulgencio Batista.

Mi padre lucía más bravo con Carlos Prío que con Batista… Lo escuché diciéndole a su gran amigo el concejal Eugenito Domínguez Guerra: “Si el presidente hubiera sido Miguelito Suárez Fernández o Tony Varona jamás se hubieran dejado dar este madrugonazo”…

Esa semana aprendí una gran lección: Todos los guatacas que inundaban mi casa mañana, tarde y noche POR CUATRO AÑOS desaparecieron por completo.

Inocentemente, una semana más tarde, le pregunté a mi padre: “Viejo, ¿dónde están los guajiros que nos traían guineos, pollos vivos, cajas de huevos, frutas, botellas de vino y hasta turrones?”

Amargamente mi padre se sonrió y me dijo: “Oh, Estebita, no te preocupes, deben estar en estos momento en la casa del nuevo alcalde del PAU Rafaelito Morales Febles rindiéndoles pleitesías”…

Mi madre se puso enojadísima cuando la mañana del 15 de marzo de 1952 salió al portal y vio que habían tirado huevos a la casa y en el piso tirado hecho añicos estaba el enorme pasquín con la foto de su sobrino que decía “¡Viva Jaime Quintero, Alcalde!” que por años había adornado la fachada de mi hogar y mi padre se había negado a quitar.

Es decir, que siendo un imberbe me molestó el estúpido golpe de estado, nunca simpaticé con Batista, sin embargo, jamás los batistianos me exigieron ser batistiano, el país siguió progresando, y considero que lo que vino después convirtió a Fulgencio en un “niño de teta” comparado con el monstruo asesino que nos cayó encima.

Y 71 años después, sigo muy molesto con el golpe de estado, pero hoy considero que Batista - acto seguido del Moncada- debió SER MUCHO MAS FUERTE y haber fusilado a Raúl, a Fidel, a Ramiro, a Almeida, y 30 años de cárcel al resto de los atacantes al Moncada.

Y jamás debió amnistiarlos. He dicho

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Tomado de https://baracuteycubano.blogspot.com/

 ¿Fue  Fulgencio Batista realmente  un dictador? Cuba. Presidente electo Fulgencio Batista: ¨ Estamos pensando si hacemos daño al pueblo en no ser dictadores¨

(FRAGMENTO)  

Por Pedro Pablo Arencibia Cardoso 

5 de marzo, 2025

Para otorgarle a Fulgencio Batista  el calificativo  de  dictador  debemos tener en cuenta   cómo alcanzó el poder y como   ejerció ese poder en su mandato, pues  una persona puede haber sido  elegida democráticamente y posteriormente en su gestión de gobierno comportarse como un dictador; el caso de Hugo Chávez en Venezuela al ser elegido de manera legítima y democrática en 1998  posteriormente en el ejercicio del poder se convirtió en dictador.

0) El pueblo cubano en general no festejó ni bailó por el Golpe del 10 de Marzo de 1952, pero tampoco se opuso ni creyó que había que llorar por haberse llevado a cabo ese golpe de estado anticonstitucional que abriría a mediano plazo las puertas a lo peor de nuestra historia republicana: el Castrismo, aunque puntualizo que dicho golpe (que realmente fueron DOS en esa madrugada del 10 de marzo de 1952) no fue la causa del Castrismo; fue sólo el motivo. Entre las causas del Castrismo  está   el irrespeto a las instituciones democráticas  y  la exaltación de la violencia como el camino para  reclamar derechos,  o supuestos derechos,   y la única vía heroica para solucionar los problemas.

Diario o periódico Alerta del 5 de marzo de 1952. Después  Fidel Castro se robaría todo un país

Es conocido,  por los que hemos  profndizado un poco en la historia,  que tres  profesores ortodoxos no militares de la  Escuela Superior de Guerra,  miembros relevantes del Partido Ortodoxo:  Roberto Agramonte, Herminio Portell Vilá y Rafael García Bárcena habían conspirado con algunos militares (entre ellos el capitán García Tuñón) para darle un golpe de Estado al Presidente Carlos Prío Socarrás  con el conocimiento de Eduardo R. Chibás, el cual  se apartó de esos planes,  al igual que los tres profesores antes mencionados, al  Chibás creer posteriormente que podía alcanzar la Presidencia en las próximas elecciones de 1952 pero los militares de esa conspiración, en especial García Tuñón,   siguieron conspirando en la búsqueda de un líder político y civil que la encabezara hasta que lograron convencer a  Fulgencio Batista que a última hora se decidió ante el ultimátun de los militares que aunque él, Batista, no  se sumara al  golpe ellos lo darían. Existe también  la opinión que el Presidente Carlos Prío Socarrás  se dejó dar el ¨golpe de Estado¨ para que los ortodoxos no ganaran las cercanas elecciones. Una de las personas que tienen esa opinión  es el líder del Partido Ortodoxo de Cuba, el Doctor Luis Conte Agüero. En una entrevista dada al  destacado historiador  Dr. Antonio R. de la Cova  el 26 de agosto de 1988 se lee, en la página 9 de la transcripción,  lo siguiente teniendo en cuenta que lo que está en letras negritas lo dice el Dr. De la Cova y lo que no está en letras negritas lo dice el Dr Conte Agüero .:


Yo lo que le estaba comentando antes de Prío no era que Prío de ninguna manera hubiera conspirado con Batista o tomaba a Batista en consideración para un golpe, si no que Prío, con oficiales militares afines a él...
“Es decir, que Batista se le hubiera anticipado.”
Es correcto.
“Le hubieran dado un golpe de mano, como se dice.”
Exacto.
“Batista trató de justificarse diciendo que Prío iba a dar un golpe de estado con un grupo militar. Yo no tengo informaciones al respecto. Mi criterio es que lo que hizo Prío fue dejarse dar el golpe de estado de Batista.”

Roberto Torrecilla, quien fuera un amigo cercano al hijo mayor del primer matrimonio de  Fulgencio Batista, le expresó en un correo electrónico a una relevante escritora cubana:  ¨...Escogieron todos ellos a Batista que rechazó encabezarlo a pesar que Carlos Prío le mandó un mensaje con el Dr. Juan J. Remos que él estaba listo para entregar su mandato a los militares por haber perdido autoridad y por la infiltración comunista dentro del Partido Ortodoxo...

En el sitio oficialista castrista Fidel, soldado de las ideas,  en el artículo La madrugada en que comenzaron a asesinar a 20 000 cubanos, de la autoría de Delfín Xiqués Cutiño, y publicado el    09/03/2024, se lee:

¨A todas estas, al presidente Carlos Prío Socarrás le habían llegado confidencias e informes de los trajines conspirativos que señalaban a Batista como autor intelectual para realizar un golpe de Estado. No sería el primero, ya lo había dado el 4 de septiembre de 1933. El vicepresidente Alonso Pujol se lo dijo, y el Jefe del Servicio de Inteligencia Militar se lo informó, pero no les hizo caso


En otro orden de cosas: el  historiador Newton Briones Montoto, en su libro General regreso, escribe  lo siguiente sobre  el segundo golpe ¨manu militari¨o ¨cuartelazo¨ que se da esa madrugada del 10 de marzo de 1952 pero ahora contra el Capitán Jorge García Tuñón,  que había sido el organizador ejecutivo  del golpe contra el Presidente Carlos Prío: «A partir de ese momento, Batista es el que controla el golpe. Fue una maniobra muy bien realizada y con mucho sentido, porque lo que había comenzado como un golpe de unos militares insatisfechos con un jefe civil, Batista lo convirtió en un golpe de Batista. Y a partir de ese momento empezó a decidirlo todo». 

Puntualizo que Newton Briones Montoto, fue oficial del los Órganos de la Seguridad del Estado durante 28 años y fue retirado después de la causa 1/89 o ¨Causa Ochoa-La Guardia. 

En la conspiración en la que participaba de manera relevante el Capitán Jorge García Tuñón  había un solo civil: Nicolás Pérez Hernández, conocido por¨Colacho¨ Pérez; Batista después de tomar el mando conformó un Consejo Consultivo de 80 personalidades civiles en sustitución del   disuelto Congreso de la República. Hago  notar que  Jorge García Tuñón era antibatistiano, ya que su padre fue uno de los  oficiales afectados por la revuelta de los Sargentos del 4 de septiembre de 1933, pero Batista era un elemento esencial para que el intento de ¨cuartelazo¨ triunfara.

El mismo Jorge García Tuñón en una entrevista que concedió a la revista Réplica, de Miami, en marzo de 1972:

«Dimos el golpe por la madrugada. Batista quedó confinado en una oficina del edificio del Regimiento. El mando en Columbia lo teníamos los militares. Pero en casos como estos, por mucho que se haga, siempre hay presente alguna desorganización. Batista logró enviar a un capitán a distintas postas para que ordenara a sus jefes que permitieran la entrada de civiles al campamento. Cuando vinimos a ver miles de ellos estaban por toda la base militar dando vivas a Batista, confraternizando con los soldados y hasta bailando congas… El mando se nos fue de las manos.

«Lo que se nos ocurrió en el momento fue transmitir una orden por los amplificadores para que los soldados se presentaran ante los jefes de compañías a fin de que inscribieran sus nombres para los ascensos que se estaban estudiando. Cinco minutos después todos estaban en sus respectivas compañías y dimos órdenes a los jefes que las formaran para restablecer el mando… Mientras tanto, Batista había salido de la oficina donde lo teníamos y al frente de la muchedumbre de civiles que se había infiltrado en el campamento recorría las postas y compañías donde era aplaudido por los soldados, pues estaba dando la sensación de que el golpe era obra suya y que él era el jefe… Este fue el segundo golpe del 10 de marzo, dirigido contra los que habíamos conspirado con él».

 
En el artículo Cuba: El golpe de estado del 10 de marzo de 1952, Pedro Simeón escribe:

¨ La Universidad se convirtió en tribuna y centro de fermento insurreccional. Las asociaciones de banqueros, colonos, hacendados y otras entidades económicas o sociales ofrecieron respaldo al gobierno de facto. Los dirigentes políticos, unos se hicieron cómplices del asalto, algunos esperaron semanas para comprometerse, y muchos otros hicieron el papel de leales oposicionistas, prestándose a farsas electorales. Los partidos políticos no tuvieron ni la menor capacidad para erguirse con dignidad. Algunos activistas se pusieron bajo la protección de personeros del gobierno de facto y por suerte para su personal destino, estuvieron a punto de ingresar en un Consejo Consultivo creado por nombramiento. La presión de amigos lo impidió, lo que les permitió participar en la lucha insurreccional que se avecinaba de forma protagónica. El partido comunista envió una comisión al campamento militar de Columbia para entrevistarse con el Gral. Batista, integrada entre otros por Blas Roca, Salvador García Agüero y Lázaro Peña al objeto de ofrecer la colaboración del Partido al gobierno golpista. La gestión fue de inmediato neutralizada por el Embajador Norteamericano que le comunicó al general que todo acuerdo tendría por consecuencia el no reconocimiento de su gobierno por Estados Unidos. No obstante el nuevo régimen, estableció un concordato de tolerancia. Los sindicatos en su gran mayoría se plegaron en pocas horas al nuevo gobierno. La Iglesia en la voz del 
Cardenal Arteaga felicito a Batista por el exitoso asalto.

Los grandes partidos auténticos y ortodoxos se fraccionaron dedicando sus energías mayores a 
la lucha por el liderazgo, más que al enfrentamiento a la dictadura que surgía.¨ 

UNA PERSONA MUY CONOCIDA POR EL PUEBLO CUBANO  QUE BAILÓ Y FESTEJÓ  POR EL GOLPE DEL 10 DE MARZO DE FUE EL ACTUAL DICTADOR RAUL CASTRO, PUES FUE JUNTO A WALDO DÍAZ BALART A FESTEJARLO EN UN LOCAL DEL PARTIDO BATISTIANO YA QUE  EN ESE MOMENTO LOS COMUNISTAS  SE LLEVABAN MUY BIEN CON BATISTA Y RAUL CASTRO ESTABA EN CAPTACIÓN POR LA JUVENTUD  COMUNISTA. FIDEL CASTRO CUANDO SE ENTERÓ DEL GOLPE ESTUVO PREOCUPADO. SU ENTONCES CUÑADO RAFAEL DÍAZ BALART LO NARRA ASÍ:
 
¨Algunos meses después, el 10 de marzo de 1952, en horas de la madrugada me personé en la casa en que vivían Castro y mi hermana, junto a mis hermanos Frank y Waldo, Raul Castro y mi abuela paterna. Desperté a Fidel y le di la noticia. Su reacción fue de resignación y algo de disgusto por no haber captado esa posibilidad en la entrevista que junto a mí tuvo con Batista, en la que, como ya he relatado, intentó convencer al ex-presidente de que promoviera un Golpe de Estado. Pero seguidamente le dije que no era eso lo más importante para él, sino que había sido nombrado jefe de la policía el teniente Rafael Salas Cañizares, y que aunque Batista había dado órdenes estrictas de que no se produjera represión alguna, yo creía que él, Castro, debía saberlo. El hombre palideció  y me pidió que lo llevara para la casa  de una hermana suya, Lidia, con el fin de esconderse por un tiempo hasta que la situación se clarificara. Así lo hice, acompañado del hermano de mi mujer, Juan Caballero Brunet, y de Eduardo Borrel Navarro.¨ (Rafael Díaz-Balart, Cuba: Intrahistoria. Una lucha sin tregua, página 52)

Es bueno puntualizar que  más de una conspiración se estaba llevando a cabo para dar un golpe de Estado y que en ninguna Batista estaba entre los complotados.

I) ANTES de ser elegifo en elecciones multipartidistas el 1 de noviembre de 1954  Batista disolvió el Confreso y  creó (después de los DOS golpes de la madrugada del 10 de marzo de 1952)  un Consejo Consultivo de  80 personalidades  civiles y estableció  unos Estatutos Constitucionales que NO iban en contra de la Constitución de 1940 según determinó el Tribunal de Garantías Constitucionales en votación de 10 contra 5 ; además  prometió  elecciones nultipartidista para 1953, las cuales no se llevaron a cabo por el asalto al Cuartel Moncada; asalto que evidentemente iba contra Batista, pero TAMBIÉN  en contra  del pacto que se estaba fraguando  en la ciudad de Montreal, Canadá, por los partidos políticos cubanos contrarios al status quo nacido  el 10 de marzo de 1952   . Veamos con más detalles lo  correspondiente 

En el artículo del Dr. Alberto Luzárraga (abogado y banquero cubano-americano) titulado El Tribunal Constitucional y su organización: una propuesta de reforma, se lee lo siguiente sobre la compatibilidad de los Estatutos Constitucionales de Batista o  ley constitucional de 1952 con la Constitución de 1940:

«Aunque sin duda hubo buenas sentencias, aparentemente el tema constitucional no cobró suficiente importancia en la conciencia popular ni en el Tribunal en sí. Este efecto se palpó a raíz del 10 de Marzo cuando por una votación de 10 contra 5 el Tribunal de Garantías (por sentencia #127 de 17 de Agosto de 1953) desestimó el recurso interpuesto por 25 ciudadanos contra los Estatutos Constitucionales promulgados por Batista; sin que esta decisión conllevase el mismo grado de censura popular que el golpe del 10 de Marzo y sin que se resintiese el funcionamiento del tribunal que siguió operando como si no hubiese faltado a su razón esencial de ser.

Es justo sin embargo reconocer que el voto de la minoría declaró que la Ley Constitucional de 4 de Abril de 1952 “es inconstitucional y no podrá aplicarse en ningún caso ni forma, debiendo ser derogada....por quebrantar los principios de soberanía popular innatos en el pueblo cubano....violar el contenido total de la Constitución de 1940 que no ha sido derogada, su articulado, su esencia, sus principios y razón de ser, y en suma por no provenir de órgano legitimado para hacerlo». (Luzárraga, 2014, p. 3)

Hago la observación de que los miembros de ese tribunal no estaban supeditados a Batista ni habían sido nombrados por Batista para ejercer esa responsabilidad; en general la rama Judicial fue independiente durante los gobiernos de Fulgencio Batista. Sería interesante conocer los argumentos de los que votaron a favor de desestimar el recurso. Tampoco he conocido de que Batista haya tomado represalias contra los 5 magistrados que votaron en contra de sus Estatutos.

II) Después de los dos golpes de la madrugada del 10 de marzo de 1952 personas cercanas a Batista le aconsejaron que esperara a que la oposición política le pidiera llamar a elecciones; otras personas también cercanas le aconsejaron que llamara a elecciones para demostrar su espíritu democrático. Batista  se fue por esta última y expresó que se llevarían a cabo elecciones en el año 1953, las cuales  no se llevaron a cabo por el asalto a los cuarteles Moncada, en la ciudad de Santiago de Cuba y  al   Carlos Manuel de Céspedes, en la ciudad de Bayamo  en la madrugada del 26 de julio de 1953. Las elecciones finalmente se llevaro a cabo  el 1 de noviembre de 1954; según la fuente o source Nohlen  los resultados fuerolos siguientes  pero antes deseo exponer  lo que expresó el relevante historiador  cubano  Manuel Márquez-Sterling y Domínguez (quien fuera hijo de Carlos Márquez-Sterling Guiral,  un político opositor a Fulgencio Batista que había presidido  la Asamblea  Constituyente que dió como resultado la Constitución de 1940)  en su libro Cuba 1952-1959: The True Story of Castro's Rise to Power en sus  páginas 56-57. ISBN 978-0-615-31856-11954:

A lo largo de 1954 hubo algunos intentos de sabotaje al proceso electoral[cita requerida], incluyendo un complot organizado por el expresidente Carlos Prío Socarrás y su exministro de Educación Aureliano Sánchez Arango[cita requerida]. Durante la campaña electoral, Ramón Grau mostraba una importante intención de votos, pero no la suficiente para triunfar.2

Los abstencionistas, que en general apoyaban a Prio, los Ortodoxos y los Comunistas boicoteaban los actos de Grau, irrumpiendo en los mismos con consignas revolucionarias. Los actos de Batista, por el  contrario, se desarrollaban sin disturbios.2

Fulgencio Batista y Zaldiva   por  la Coalición  Progresista Nacional  conformada por 4 partidos:  87.03 %

Ramón Grau San Martín por el Partido Auténtico: 12.97 %

Recordemos que con el cuartelazo o golpe manu militari del 10 de marzo de 1952,  el Congreso, compuesto por las dos Cámaras,  había sido disuelto y  reemplazado ¨a dedo¨ por un Consejo Corporativo de 80  personalidades  civiles de diferentes sectores de la sociedad xubana. 

SENADO O CÁMARA ALTA

CÁMARA DE REPRESENTANTES O CÁMARA BAJA 






En  esas dos  tablas podemos ver que tanto en la Cámara Baja como en la Cámara Alta  del Congreso de la República de Cuba esta presente la oposición política con 18 Senadores y 16 Representantes a la Cámara; representación que hubiera sido mayor en número si los abstencionistas, que en general apoyaban a Prio y los Ortodoxos hubieran participado en las elecciones y el  ex Presidente Grau San Martín   no se hubiera ido al retraimiento 2 días antes del día de las elecciones alegando que no existían las garantías  para unos comicios  justos e imparciales. Pero realmente  hay otra parte de  historia  que casi nunca se  narra: En el siguiente videotitulado Cuba y su historia - Presidencia de Carlos Prío Socarrás, el presidente cordial.Invitado Antonio Bechily, vemos que  a partir del minuto 9 se muestra un ejemplo de las diferencias que existían entre  el ex Presidente Ramón Grau San Martí y el entonces Presidente Carlos Prío Socarrás.:



Esas diferencias fueron tales que Ramón Grau San Martín  creó un nuevo partido político: el Partido de la Cubanidad. Ramón Grau San Martín  había sido, el 8 de febrero de 1934 , uno de los fundadores del Partido Revolucionario Cubano, llamado más breve y popularmente Partido Auténtico,  PRC(A), del cual fue expulsado (en la revista Bohemia  del 6 de febrero de 1949 en el artículo de Francisco ¨Paco¨ Ichaso titulado El Grausato  en el aventino, uno de los punto que se aborda, según el sumario que aparece  seguidamente después del título, es: ¿Se reeditará el episodio de la expulsión de Grau del autenticismo?), pero posteriormente retornó al mismo, llegando  con dicho partido a la Presidencia de la República de Cuba para el período 1944-1948,  al final del cual propuso como candidato de ese partido político para la Presidencia  a Carlos Prío Socarrás lo cual provocó que Eduardo R. Chibás Ribas (Agosto 26, 1907 – Agosto 16, 1951)  se separara,  junto con otros miembros,  del PRC(A) y fundara  el  Partido del Pueblo  Cubano (Ortodoxo) , llamado popularmente Partido Ortodoxo, pues Chibás Ribas pensó que sería  él  la persona que  Grau San Martín propondría. Carlos Prío salió electo como Presidente de Cuba pero Grau San Martín, que había gobernado más por decretos-leyes suyos  que con el Congreso independientemente que su partido estuviera en minoría o en mayoría en el Congreso (que era la rama facultada para crear leyes, ya que era la rama  legislativa del gobierno) quiso entrometerse en la gestión de gobernar de Prío Socarras.  Más información sobre  el  gobierno de Grau San Martín en el período 1944-1948 se encuentra en mi artículo Algunos señalamientos relativos a la presidencia del Dr. Ramón Grau San Martín como presidente elegido constitucionalmente que ejerció durante el período 1944-1948.

 En estás dos  viñetas, tomadas de la revista Bohemia,  se  caricaturiza el entrometimiento de  Grau San Martín  en la gestión de gobierno del Presidente Carlos Prío Socarrás.

Grau disfrazado al Presidente Prío: Oiga, Presidente : yo soy un auténtico de corazón. No deje que el PRC se divida...

!Pacte con  Grau. aunque tenga que darle  catorce ministerios !

"Je! !Je!


Pero lo que ¨le puso la tapa al pomo¨ fue que cuando se abrió la inscripción  para las elecciones  del 1 de noviembre de 1954, Grau  se insribió  como el  candidato del Partido Auténtico para  la Presidencia de la República pese a que él se había separado de dicho partido y fundado el Partido de la Cubanidad, lo cual no gustó a Carlos Prío Socarrás ni a Antonio ¨de Varona  ( ¨Tony¨ Varona)  que había sido el Presidente del Senado en el gobierno del Presidente  Prío que tenían pensado algo diferente  como partido político  ya fuera abstenerse de participar  o  participar  con otro candidato; de ahí que buena parte  de los miembros del Partido Auténtico  no aprobara que Grau San Martín fuera a esas elecciones  por el Partido Auténtico y hasta que algunos   de ellos boicotearan  los  mítines o  actos de campañas de Grau San Martín; años antes, en  la ya mencionada revista Bohemia del 6 de febrero de 1949,  se publicó un survey o encuest entre  Carlos Prío Socarrás y  Ramón Grau San Martín . 


El Partido Ortodoxo, el cual se había dividido internamente  en varias facciones  o grupos  después de la muerte de Eduardo Chibás, rechazó participar en esas elecciones.

 III) Después de ser elegido Presidente y tener  en el Congreso y Senado elegidos representada la Oposición política , alentó una AMNISTÑIA GENERAL (fue la amnistía número 118 de la República de Cuba)  en la que se liberaron a TODOS  los presos políticos, incluyendo a los llamados moncadistaslos cuales NO  no eran Prisioneros de Conciencia, pues habían atacado con armas a un cuartel mediante nocturinidad, alevosía, pues Batista quería gobernar sin presos políticos. Según valoraciones de  una comisión internacional de juristas y del historiador Manuel Márques-Sterling, con esas elecciones Batista.había restaurado la Constitución de 1940; veamos lo anterior con más detalles:  

Fidel y Raúl Castro, el resto de los ¨moncadistas¨y los contados presos políticos que habían en el país fueron liberados por una amnistía general el Día de las Madres del año 1955 pese a que los asaltantes al Cuartel Moncada  habían matado a casi una veintena de militares con premeditación, nocturnidad, usando uniformes similares al de los militares  que fueron atacados.

 Esa amnistía general no fue producto de  las presiones populares para que liberaran a los presos políticos, pues tales presiones NUNCA EXISTIERON  en cuánto a manifestaciones populares masivas, pese a que la  historia oficialista lo afirme. El país estaba en calma, Batista había llamado a elecciones y había triunfado favorecido por el retraimiento de los aspirantes del resto de los partidos políticos  que se dieron cuenta que el pueblo cubano  necesitaba  ¨un hombre fuerte¨  que lo encaminara  por el camino de la paz y la gobernabilidad como lo había hecho ya  Batista entre 1934 y 1940  desde detras del poder y de 1940 a 1944 como Presidente constitucionalmente elegido que posteriormente había dejado la Presidencia a su opositor político el Dr. Ramón Grau San Martín cuando fue elegido en 1944; miembros del Partido Ortodoxo habían exagerado las máculas de los gobiernos auténticos de Grau y del Dr. Carlos Prío Socarrás  en cuanto a pandillismo y corrupción y el pueblo cubano quería paz y orden. 


El llamado  ¨Asno con garras¨ por el comunista Rubén Martínez Villena (que no les vio las garras a José Stalin cuando viajó a la Unión Soviética) ha sido el Presidente de Cuba que más amnistías dió: 35.


Por cierto: Ese ¨asno¨ (Villena, como buen cubano,  probablemente le llamó burro a Machado al salir de la reunión con Machado; lo de asno fue una licencia literaria del comunista Pablo de la Torriente Brau)  accedió a que Rubén Martínez Villena, quien estaba  escondido  en la residencia del futuro pentarca José Miguel Irisarri y Gamio (1895–1968) le diera un salvoconducto para que  fuera  a la URSS  con el objetivo de atenderse la tuberculosus que padecía aunque seguramente  participaría  en tareas políticas . Ese salvo- conducto para Villena se lo pidió Irisarri a su amigo  el Dr. Carlos Miguel T. de Céspedes Ortiz ¨El Dinámico¨  quien era la mano derecha  de Machado para  las innumerables obras públicas de ese gobierno  que  ha sido el gobierno más constructivo que ha tenido  la República de Cuba después de los  gobiernos de Batista estando Batista en la Presidencia o detrás de la Presidencia.

Los gobiernos de la República de Cuba anteriores a 1959 se caracterizaron por ser gobiernos donde la clemencia y la generosidad estuvieron frecuentemente  presentes; tal es así que sumaron 118 las amnistías que se otorgaron desde el 20 de mayo de 1902 (fecha de la fundación de la República de Cuba) hasta el 8 de mayo de 1955La Amnistía General para todos los presos políticos, en la que se incluyeron a todos los asaltantes al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953 y demás presos políticos pues fue de carácter general; esa amnistía fue la número 118.

 En  el artículo  118 Amnistías en medio siglo de Cuba Republicana , de la autoría de René Ruiz, publicado en la revista Bohemia del 8 de mayo de 1955 se aborda la clemencia y generosidad de esos gobiernos  pues en dicho artículo se lee:


donde, además de la estadística ya mostrada de las amnistías otorgadas por los diferentes gobiernos, se muestra  la siguiente estadística:


En este post del blog Baracutey Cubano añado una captura de pantalla del antes mencionado artículo de René Ruiz.

Sobre  esa amnistía de 1953  diré que el Presidente electo Fulgencio  Batista (electo en las elecciones multipartidista del 1 de noviembre de 1954) quería  empezar su  gobierno constitucional sin presos políticos y le sugirió al Congreso que estudiara la posibilidad de otorgar una Amnistía General para los presos políticos. El Congreso, electo por el voto popular en esas elecciones, estaba conformado  en su gran mayoría por partidarios  de Batista, pues el Partido Ortodoxo no quiso participar (se fue al llamado retraimiento) en esas elecciones y el Partido Auténtico, encabezado por el Dr. Ramón Grau San Martín, estaba en las boletas  pero al irse Ramón Grau al retraimiento dos días antes de las elecciones, muchos auténticos y simpatizantes de ese partido no fueron a votar,  no obstante los auténticos eligieron a 18 senadores y  16 concejales. Según algunas personas el Congreso votó casi unánimemente a favor de la Amnistía General salvo las excepciones de Rafael Díaz - Balart en la Cámara Baja y la de  Santiago Rey Pernas  en la Cámara Alta o Senado; otras personas dicen que no hubo excepciones pues en el libro del Congreso concerniente a esas fechas no aparece ningún discurso de Rafael Díaz -Balart Gutiérrez  en contra. Esa Amnistía General de todos los presos políticos  se dio, como se diría hoy en día en el lenguaje castro-comunista, en saludo al Día de las Madres.

En el siguiente video Manuel Márquez - Sterling y Domínguez (1931-2022) (eminente historiador cubano y Profesor Emérito de una universidad norteamericana) cuyo padre fue un adversario político de Batista) afirma en este video que con las elecciones del 1 de noviembre de 1954  Batista restituía la Constitución de 1940. 


Por otra parte: En el texto El Imperio de la Ley en Cuba de la Comisión Internacional de Juristas, Ginebra, escrito en 1962 se lee:

«La ley constitucional de 1952 disponía en su Art. 256, de acuerdo con la modificación que se le hiciera por Decreto Ley No. 1133, del 30 de octubre de 1953 (G.O. 6 noviembre de 1953, Edic. Extr. No. 90) que la Constitución de 1940 sería restablecida a partir de la fecha en que tomara posesión del mando el presidente electo. Las elecciones presidenciales se celebraron el día 3 de noviembre de 1954, resultando electo Fulgencio Batista...Automáticamente, en virtud de la citada cláusula de tránsito constitucional, comenzó a regir nuevamente la Constitución de 1940». (ICJ, 1962, p. 92)). Andrés Domingo y Morales del Castillo había sustituido a Batista como mandatario para que Batista participara en las elecciones de noviembre de 1954.


IV)  Hubo libertad de prensa  y en aquellos cortos períodos en los cuales hubo censura ( la cual estaba permitida por la Constitución de 1940)  después se podía publicar TODO lo que  se había  censurado:

Tomado de https://pdba.georgetown.edu/Constitutions/Cuba/cuba1940.html

Constitución de 1940

Título IV - Derechos fundamentales

Sección primera. De los derechos individuales

 Art. 33- Toda persona podrá, sin sujeción a censura previa, emitir libremente su pensamiento de palabra, por escrito o por cualquier otro medio gráfico u oral de expresión, utilizando para ello cualesquiera o todos los procedimientos de difusión disponibles.

Sólo podrá ser recogida la edición de libros, folletos, discos, películas, periódicos o publicaciones de cualquier índole cuando atente contra la honra de las personas, el orden social o la paz pública, previa resolución fundada de autoridad judicial competente y sin perjuicio de las responsabilidades que se deduzcan del hecho delictuoso cometido.

En los casos a que se refiere este artículo no se podrá ocupar ni impedir el uso y disfrute de los locales, equipos o instrumentos que utilice el órgano de publicidad de que se trate, salvo por responsabilidad civil.

 En las hemerotecas  de la época  se muestra esa libertad donde aparecen reportajes  en las cárceles incluyendo varias entrevistas a Fidel Castro, reportajes sobre la guerrilla en la Sierra Maestra, manifiestos  y artículos revolucionarios en contra del gobierno de Fulgencio Batista, incluyendo el artículo de Fidel Castro  desde México donde escribe   que en 1956 serían libres o mártires. En este sitio puede ver  los ejemplares de la revista Bohemia  para verificar lo anterior: https://dloc.com/title-sets/UF00029010 .

Dos capturas de pantalla del número de la revista Bohemia correspondiente al  9 de febrero de 1958


V) El PODER JUFICIAL fue siempre INDEPENDIENTE  del Poder Ejecutivo  y siempre  existió y aplicó  el Recurso de Habeas Corpus  que   decía que después de  tres días los cuerpos policiales tenían que presentar  al detenido ante las autoridades júrídicas civiles.  El Alcaide o director  de las diferentes cárceles y todo el que trabajaba  en ellas eran CIVILES, NO ERAN MILITARES. Un ejemplo  es el del magistrado Manuel Urrutia Lleó quien dio  su voto de absolución a los  levantados el 30 de noviembre en Santiago de Cuba y varios expedicionarios del yate Granma (los otros dos magistrados  fueron contrarios a la absolución de los detenidos, entre los que se encontraba Frank País. Después de eso Urrutia salió voluntariamente al Exilio en Estados Unidos  y siguió cobrando .su salario.

6) Sobre los muertos y asesinados por El periodista español Enrique Meneses, ya fallecido, en su blog escribió lo siguiente en un comentario   de  respuesta a un tal Salva:  

¨Hablas de Batista sin tener más referencia que lo que dicen los castristas, la mayoría de los cuales no vivían entonces. Yo estuve 11 meses en la isla (mayo 1957-marzo 1958) de los que 4 en Sierra Maestra así es que veía como se vivía en Oriente y en La Habana. El  pueblo no pasaba hambre, te lo puedo asegurar. La  represión empezó con el desembarco de Castro en el Granma en Niquero

Veamos  en las dos  gráficas  y en el video  la correlación  que hubo entre kas acciones violentas armadas  de las fuerzas en contra del gobierno de Fulgencio Batista  y la consecuente represión  por parte de  algunos individuos de los cuerpos armados  del gobierno,  sin olvidar   que  también algunos asesinos, ajenos al conflicto,  aprovecharon  la situación existente  para  venganzas  y  asesinatos de carácter personal,  los cuales quedaban encubiertos  e impunes como parte del conflicto entre el terrorismo revolucionario y la represión gubernamental; un ejemplo:  una persona debe una suma de dinero y no desea pagar; el usurero o ¨garrotero¨ lo manda a matar  y al cadáver le ponen encima del cadáver  un ¨niple ¨ u otro artefacto explosivo y el asesinato queda ante el pueblo como un asesinato del gobierno  y, por ejemplo,  para la policía  como   que otros policías lo asesinaron por la víctima  ser revolucionario. Claro :  la cantidad de esos casos  opino, sin base estadística alguna,  que no sea una cantidad significativa respecto al total de víctimas  mortales.

Ponencia de Richard Denis, Master en Estudios Latinoamericanos, y analista político independiente en el Panel La Justicia Transicional Perspectivas para Cuba, de La Undécima Conferencia de Estudios Cubanos y Cubanoamericanos, organizado por el Instituto de Investigaciones Cubanas (CRI, por sus siglas en inglés) de la Universidad Internacional de la Florida (FIU).  Las cifras son las que  se manejaban  en el año 2017  ó 2018.

La justicia transicional Los muertos de Batista: Mito y realidad por Richard Denis



 

 


En mi blog Baracutey Cubano en el post titulado:  ¨La Revolución cubana: una revolución terrorista desde sus orígenes. Roberto Álvarez Quiñones: Fidel Castro convirtió el terrorismo callejero del M-26-Julio en terrorismo de Estado. puedes ver lo que hacían esos terroristas revolucionario  que después de ser apresados y gracias  al recurso de  Habeas Corpus muchos  jueces por miedo y por chantajes  los liberaban  tras pagar una fianza y seguidamente pasaban al clandestinaje o se iban directamente  a lasguerrillas o  se iban del país sin pagar sus asesinatos, las mutilaciones   y demás delitos cometidos. El enlace para llegar   a ese post es:

En el año 2020 Archivo Cuba (Cuba Archive) publicó las siguientes cifras que están extremadamente lejos del mito revolucionario de los 20 000 mártires  de la supuesta  dictadura de Batista; las cifras no son definitivas. 



Enrique del Risco en su artículo sobre las cifras dadas por Archivo Cuba expresa: 

¨... 1.588 muertos del batistato caben 5,4 veces en las 8.611 víctimas del castrismo documentadas hasta la fecha por Archivo Cuba. Incluso si se objeta que son incomparables los siete años de dictadura batistiana con los 61 de castrismo, las estadísticas arrojan que, en los primeros siete años de Revolución, esta produjo más del doble de muertes totales (3.317) y de ejecuciones (2.139) que las de todo el batistato.¨

6) Fulgencio Batista   hizo  gestiones para que el Movimiento 26 de Julio  (M-26-7) participara como un partido político en las elecciones de  mediados de 1958, las cuales fueron  finalmente  se hicieron en noviembre de ese año; veamos  ese hecho del  que prácticamente no se habla  en Cuba ni fuera de ella: pero sí en el libro En el último año de aquella República, cuyo prólogo lo escribió el prominente comunista Carlos Rafael Rodríguez,  siendo rntonces miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba¨:

En el último año de aquella república

Coleccion Historia de Cuba

Historia de Cuba, ISSN 1996-0255

Author Ramiro J. Abreu

Publisher Editorial de Ciencias Sociales, 1984

Length 293 pages

 Ramiro J. Abreu (ex oficial del MININT y funcionario del Departamento América del Comité Central del Partido Comunista de Cuba en los años ochenta del pasado siglo XX, años en que fue publicado dicho libro en Cuba), Batista hizo ciertos cambios en su gabinete, compulsado por ciertas fuerzas políticas nacionales y extranjeras y hasta por el propio Nuncio, Monseñor Luigi Centoz, que conllevó a una nueva imagen de su régimen y a una posible solución no violenta a la situación política del país. Leemos en sus páginas 81 y 82:

¨… Ya, desde antes, permitió la reestructuración de los partidos políticos de ´oposición´, restableció ´la libertad de prensa ´ y las garantías constitucionales´, y el 10 de marzo dio el indulto a 40 personas. Con el mismo propósito, Batista se deshizo de su Premier, Jorge García Montes, y nombró en ese cargo a su Embajador en Estados Unidos, Emilio Núñez Portuondo, De esta forma, dio paso al llamado gabinete de la concordia, con el cual procuró tener una apariencia de Gobierno flexible con ribetes liberales …¨

En ese libro también se lee, en sus páginas 99 y 100, que Batista en marzo de 1958 le propuso al Movimiento 26 de Julio que participara como un partido político en las próximas elecciones junto a los otros partidos. Fidel Castro se negó alegando que esa proposición era una trampa de Batista. Los que hemos padecido la tiranía Castrista este medio siglo, sabemos que la verdadera razón de la negativa de Fidel Castro era que no quería Poder, sino todo el Poder; solamente dejó oficialmente el Poder, a regañadientes y poco a poco, cuando estaba al borde de la muerte, designando a su hermano y cómplice Raúl Castro como su sucesor.

En la Guerra de Independencia de 1895 hubo, según se lee en uno de los tres tomos de La Forja de una Nación,  aproximadamente 11 000 integrantes  del Ejército Libertador nurieron  en esa guerra que duró aproximadamente 3 años y medio;  ya en 1901 sus nombres y apellidos, ordenados alfabéticamente con sus grados militares y otros datos, estaban publicados; esta labor fue dirigida por el Mayor General Carlos Roloff. El Castrismo NUNCA ha publicado la lista de los mártires de la Revolución en la lucha contra el gobierno de  Batista para que no se le descubran la mentira de los 20 000 mártires. En los años 90s del pasado siglo XX oí decir que el Instituto de Historia de la Revolución Cubana había llevado a cabo años antes, la investigación sobre las víctimas del Batistato, pero Jorge Enrique Mendoza entonces Director de ese instituto (ex director de Radio Rebelde en la Sierra Maestra y durante muchos años Director de del diario Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba), no permitió que se diera a conocer públicamente los resultados de esa investigación. Al Castrismo no se le pueden creer las cifras sin pedirle más información ya que la mentira es para el Castrismo una política de Estado. Una de las innumerables mentiras históricas del Castrismo fue, por sólo dar un ejemplo,  que las cuatro bombas de 500 libras que fueron lanzadas sobre el poblado de Playa Girón durante el desembarco de la Brigada Expedicionaria de Asalto 2506 en abril de 1961, fueron lanzadas por la aviación Castrista y no por la aviación de la Brigada. Lo escribió el propio piloto  chileno (recibió la medalla de  Héroe de Playa Girón) que lanzó esas bombas por órdenes de Fidel Castro.


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Alejandro González Acosta 

Alejandro González Acosta, Dulce María Loynaz, Néstor Baguer y José Antonio Portuondo en una reunión de la Academia de la Lengua en Cuba

Tue, Mar 29, 2022  2:48 PM


From: 

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To:

Pedro P. Arencibia


¡Te felicito efusiva y cordialmente, querido amigo Petrus Paulus !

Te auguro que será un éxito porque en la forma que lo concebiste viene a ser como un "vademécum" de la historia cubana, listo y apropiado para la consulta puntual.

Podrías haberlo subtitulado también "Todo lo que usted quería preguntar sobre Cuba y (no lo dejaron o) no se atrevió", o "Cuban History for Dummies", píldoras contra la ignorancia.

Para responder a la "historia de la política" ahora brindas la "política de la historia", de forma benéfica y muy agradecible.

¡Saludo tu nuevo libro con una rama de laurel, trenzada con otra de palma real, para una corona de cubana victoria!

Albricias y muchos éxitos.

Alesso

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   La Historia de Cuba que te ocultaron y otros temas

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