martes, abril 13, 2021

¿Qué poder le queda a la elite mafiosa en Cuba?. Juan Antonio Blanco: De los tres pilares del poder del régimen castrista queda uno solo en pie y ha empezado a quebrarse.

 
Tomado de https://diariodecuba.com/

¿Qué poder le queda a la elite mafiosa en Cuba?

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De los tres pilares del poder del régimen castrista queda uno solo en pie y ha empezado a quebrarse.

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Por Juan Antonio Blanco

Miami

12 Abril 2021

La elite de poder en Cuba, a las puertas del VIII Congreso del PCC, atraviesa una etapa de desafíos existenciales, inseguridades y miedos nada usuales. Enfrenta una crisis generalizada provocada por la transición de clase burocrática comunista hacia una clase mafiosa moderna, que no debe confundirse con una clase capitalista moderna.

La mentalidad y hábitos totalitarios les impidieron entender que la mejor oportunidad para materializar ese plan se la había ofrecido el "deshielo" del presidente Obama. Menospreciaron  el colchón de legitimidad y finanzas que esa Administración les confirió de forma generosa y unilateral. "El imperialismo ha sido derrotado", proclamaron entonces de forma tan arrogante como prematura.

Como dice el reciente informe especial Cuba y EEUU: la relación bilateral, publicado en febrero por el Havana Consulting Group:

"Los octogenarios en el poder mostraron que no estaban preparados para el cambio. Tan pronto levantó el vuelo de regreso a los EEUU el Air Force One con Obama después de su histórica visita a la Habana, el régimen congeló las reformas, arremetió en la prensa contra la política de Obama hacia Cuba, lanzó un nuevo hostigamiento económico y policial a los cuentapropistas, puso fin a la aprobación de nuevas cooperativas no agropecuarias, comenzó a demonizar en la prensa a los emprendedores, reforzó la represión contra los opositores y disidentes, e inició los ataques sónicos a los diplomáticos norteamericanos y canadienses. De manera abrupta, después de reabiertas las embajadas, el régimen dio comienzo a un acelerado retroceso en el proceso de mejoramiento de las relaciones entre ambos gobiernos. Tampoco honró sus compromisos con los acreedores que generosamente habían cancelado y reestructurado sus deudas".

Del "deshielo" al caos

Raúl Castro mantuvo el país en la dinámica de confrontación geopolítica con EEUU y expandió el control intervencionista en Venezuela y la actividad subversiva regional. El cierre económico interno, el impago de la deuda y la renuencia a una reforma económica estructural genuina gestaron un estado de inviabilidad económica y financiera peor que la que precedió al deshielo, cuya bonanza no podía durar sin una apertura real. En su lugar, Raúl Castro optó por acelerar el uso de GAESA para privatizar progresivamente los sectores rentables de la economía en beneficio de una cúpula mafiosa centrada en su familia.

En el afán de atraer capital extranjero a sus negocios —sin permitir al sector privado crecer para crear fuentes de empleo y asegurar la producción de alimentos—, dio pasos hacia el llamado Reordenamiento. Ese salto al vacío ha creado el caos actual al intentar la unificación monetaria y el retiro de subsidios a empresas estatales en medio de una letal pandemia, la descapitalización de la economía y la caída brutal de las principales fuentes de divisas (brigadas médicas en el extranjero, remesas y turismo).

La elite de poder se perfila cada vez más claramente como una mafia anticubana. Solo le importan sus negocios. Se ha desentendido del tradicional pacto social impuesto por los estados comunistas: garantizar trabajo y servicios públicos a cambio de docilidad política. La pobreza y la desigualdad hoy se disparan junto a la inflación y el colapso de la infraestructura habitacional, centros de trabajo, hospitales y escuelas. La canasta básica y las medicinas más elementales son difíciles de adquirir sin tener divisas, y a veces ni siquiera teniéndolas.

La "tormenta perfecta" ya no es una predicción

La soberbia, ineptitud y estupidez de la mafia anticubana han creado la tormenta perfecta en su contra.

El poder del Estado comunista se apoya en tres pilares: la ideología (asegurada por el monopolio de la información y el adoctrinamiento perpetuo), la dependencia económica y social del ciudadano hacia las instituciones estatales (cimentada por el "pacto social" impuesto por el comunismo) y el miedo (aportado por el despiadado aparato represivo).

De esos tres pilares solo queda el tercero y ha comenzado a quebrarse.

Internet y los viajes al exterior pusieron fin a la burbuja informativa. El Estado ya no provee salarios que tengan poder adquisitivo real, tampoco una canasta básica subsidiada, viviendas, educación y salud adecuadas, ni servicios públicos decentes.

Si se concibe el "poder" como una relación de dominación en la que una parte tiene la capacidad de persuadir u obligar a la otra a actuar según sus intereses, entonces ¿qué poder le queda a la elite mafiosa anticubana? El miedo. Pero ¿cuánto miedo puede tener a la represión una población llevada al extremo existencial de una hambruna? Las protestas, cada vez más numerosas y masivas, parecen indicar que se agota.

¿Retornarán al uso masivo del terror?  

El doble filo del Artículo 4 de la Constitución

La invocación reiterada del Artículo 4 de la Constitución parece reflejar cierta melancolía por el paredón, las masacres y las sentencias a cadenas perpetuas como solución al problema. Si las multas y detenciones ya no paralizan las protestas ciudadanas, ¿puede esta mafia privilegiada —que no aporta empleos ni servicios, que ha perdido el control de la información y carece de legitimidad histórica o legal— ordenar una masacre sin que sea su último acto en el ejercicio del poder?

El Artículo 4 del texto constitucional dice:

La traición a la patria es el más grave de los crímenes, quien la comete está sujeto a las más severas sanciones. El sistema socialista que refrenda esta Constitución, es irrevocable.

Los ciudadanos tienen el derecho de combatir por todos los medios, incluyendo la lucha armada, cuando no fuera posible otro recurso, contra cualquiera que intente derribar el orden político, social y económico establecido por esta Constitución.

El Artículo 4 se refería al orden "socialista" que esa constitución consagra y pretende hacer "irrevocable". Nada loable, cierto. Sin embargo, la construcción del nuevo Estado mafioso no estaba contemplada ni consagrada en la Constitución. A la luz del Artículo 4 de esa constitución, los traidores son los miembros de la mafia anticubana que impulsan esa transición hacia un Estado criminal. Es a ellos a quienes resulta legítimo "combatir por todos los medios".

Desde hace décadas la disidencia cubana se ha adherido a métodos no violentos. Pero no es difícil pronosticar cuál sería la reacción —no solo de la oposición, sino de una parte de la población e incluso de sectores de la burocracia estatal y de las instituciones armadas— si la mafia anticubana en el poder decreta una nueva era de terror al amparo del Artículo 4. Las medidas de seguridad de sus privilegiados barrios serán insuficientes.


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martes, febrero 02, 2021

Francisco Almagro Domínguez: Desde el círculo infantil hasta la Universidad: la educación en Cuba parece salida de un 'laboratorio anticubano'.



 Tomado de https://diariodecuba.com/

¿Por quién 'doblan' los cubanos?

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Desde el círculo infantil hasta la Universidad: la educación en Cuba parece salida de un 'laboratorio anticubano'.

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Por Francisco Almagro Domínguez

Miami

02 febrero,  2021

No es la primera vez que un funcionario o un amanuense oficial menciona la existencia de laboratorios de guerra psicológica contra Cuba —contra el país todo, no contra el régimen—. Tras los sucesos en el Ministerio de Cultura y el manotazo "alpidiano", ha vuelto aparecer la frase en boca de un exministro y consejero cultural, con todas las implicaciones éticas y legales que eso tiene. Según el funcionario, quienes escriben contra el régimen siguen un guion elaborado en laboratorios de ideas yanquis.

Un laboratorio es un lugar, físico o intangible, donde se inventan cosas. Los laboratorios contratan personas calificadas para crear objetos, dar ideas novedosas, originales. En este caso, debemos imaginar un grupo de gringos que no saben una papa de lo que pasa en verdad en Cuba, entregar a unos dóciles escribientes insulares el plan de tópicos para dañar algo tan límpido, feliz y productivo como la Cuba de los últimos 60 años. Este escribidor sí cree que esos laboratorios anticubanos existen. Pero no están al norte, sino en la Isla.

Los primeros son los círculos infantiles, en los cuales mi generación dio sus primeros pasos. Cada círculo lleva el nombre de un mártir o un héroe, poco importa si puso una bomba o es un terrorista extranjero. Y los niños pequeños, parece increíble, los recuerdan para toda la vida. De ser una ayuda efectiva para las madres trabajadoras, los círculos devinieron madrazas donde junto a la imagen del gato Félix y el ratón Miguel —Elpidio Valdés no había nacido—, ya estaban los cuadros del Máximo Líder, y los murales alegóricos a la epopeya liberadora.

Las escuelas primarias siempre han sido excelentes laboratorios anticubanos. El lema de "Pioneros por el Comunismo seremos como el Che" es como una pledge of alligance —juramento de lealtad— norteamericana. Un sacerdote amigo se preguntaba por qué no decir mejor "Pioneros por Cuba, seremos como José Martí". Otro colega tuvo la curiosidad de revisar un texto de primer o segundo grado, o sea, con lo que los niños cubanos aprenden a leer. La imagen del Máximo Líder o alegorías al proceso aparecían casi 20 veces contra cinco o seis referentes a Martí.

Desde edades muy tempranas los niños cubanos deben saber que hay una Cuba de antes y otra después. La de antes es muy mala, y por lo tanto la buena, es esta, aunque las aulas, los pupitres y las pizarras no sirvan, y algunos maestros tengan por poco la edad de los alumnos. Allí, en los laboratorios de la primera enseñanza, se aprenden lemas y consignas, y se confunde la cultura con la ideología, como dijo Monseñor Pedro Meurice.

Las becas fueron, sin duda, el recinto de excelencia formativa anticubana. Se aprende a votar por el candidato que trae la Unión de Jóvenes Comunistas o la dirección de la escuela, algo que servirá en el futuro para ir a votar en las asambleas del Poder Popular. La votación es unánime pues ellos, los dirigentes, saben de antemano quien será el ganador. Si te atreves a ir en contra debes explicar las razones; si te abstienes, también. Como quiera que sea, estarás marcado en el rebaño.

Muy importante es aprender a robar, o mejor dicho, a "resolver". Si en la beca te robaban la corbata o el abrigo, tú "resolvías" otro. Casi siempre la víctima propiciatoria es un amigo, el de la litera de al lado. No mercy —no misericordia—. No se puede sobrevivir sin resolver. Desde el prescolar al sexto: siempre mintiendo. El jefe de brigada en la beca miente al jefe de lote, entre los dos engañan al jefe de producción, y este, al director, al municipio, y a la provincia. La mentira es la única manera de ser libre.

En las becas y sobre todo en los CDR (Comité de Defensa de la Revolución) desde muy joven asimilas la delación y la vigilancia como virtudes involucionarias. Eso se llama ser combativo. A mayor nivel de relación con el delatado —un padre, un hijo, un amigo—, mayor la recompensa, ser confiable, carecer de gandinga.

Los textos de Historia, que tanto preocupan a quienes creen que los laboratorios están en otra geografía, tienen una visión parcializada, lineal y sin fisuras de la historia reciente. Un pasado republicano deleznable no merece tantas cuartillas. Los periódicos, que deben informar son para formar. Los países enemigos tienen tormentas, plagas, desempleados y huelgas. Los amigos son felices, no carecen de nada. La radio no menciona a músicos, comediantes y actores que se fueron, o tienen una actitud crítica. Simplemente, no existen.

Llegados a la Universidad, que es otro laboratorio, se deben enfrentar circunstancias diferentes. Como la Universidad es de los revolucionarios, todos deben parecerlo. Hemos llegado a la etapa madura del Hombre Nuevo: la simulación. Es una clase que debe aprobarse con buenas notas pues de ello depende un trabajo decente. En este laboratorio es más importante lo que no se debe leer que lo que te dicen que leas. Pero siempre habrá un listillo desafiando el Índex Marxista: forrado con papel periódico hace circular el libro que debía estar en la hoguera revolucionaria.

El laboratorio-isla de hombres nuevos enseña que Cuba es una sola e indivisible: la de los comunistas. La Cuba que no piensa igual, no solo no tiene derecho a existir o al cambio, sino que es apátrida, es decir, no tiene patria ni madre que la parió.

Cualquier hijo de vecino se preguntaría: ¿por qué tantos huyen del paraíso para meterse en un lugar inhóspito, donde odian y no construyen? ¿Por qué esa contradicción de pagar con la moneda de quienes quieren adueñarse de la Isla? ¿Por qué hubo que desaprender inglés, aprender ruso, después aprender venezolano, otra vez inglés, y en cualquier momento, cantonés?

Un día, en un instante, el laboratorio amanecerá patas arriba, como el de Alexander Fleming, descubridor de la penicilina. Y en vez de volver las cosas a su lugar habitual, se les dejará así. Por pura curiosidad podrán las placas de cultivos debajo del microscopio. De pronto, el sujeto descubrirá que ha sido engañado, burlado, en cubano, trajinado. De ahí en adelante no habrá libro de Historia, ministro, órgano oficial que lo detenga en inventar cosas… para vivir fuera del laboratorio.

Cuando vuelvan a referirse a los laboratorios anticubanos no busquen en el Norte. Todo lo que se puede aprender de anticubanidad ha estado y estará en la Isla. Han sido excelentes maestros en paradojas de la mayéutica: han logrado lo contrario. Por lo tanto, no pregunten por quién tantos cubanos "doblan por tercera". Los cubanos doblan por ustedes.


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