domingo, enero 21, 2024

Roberto Álvarez Quiñones: La rara escasez de petróleo con tanqueros llegando a Cuba. Surge la sospecha de que la escasez de combustible en realidad no sea tan grave como la pinta el Gobierno, que querría captar más dinero de la población

 
Tomado de https://diariodecuba.com

La rara escasez de petróleo con tanqueros llegando a Cuba

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'Surge la sospecha de que la escasez de combustible en realidad no sea tan grave como la pinta el Gobierno, que querría captar más dinero de la población para tratar de reducir el exorbitante déficit fiscal de 2024.'

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Por Roberto Álvarez Quiñones

Miami

19 enero2024 

En un país con economía de mercado reexportar petróleo crudo que ha sido importado no tiene sentido, hay que pedir un precio más alto del que se pagó al importarlo y nadie es bobo en el comercio internacional.

Pero si el crudo importado se procesa en refinerías y es convertido en gasolina y fuel oil, ya con ese valor agregado sí se puede reexportar y obtener cierta ganancia.

Claro, si en un país importador neto de crudo hay un sistema democrático y padece una grave crisis de combustible que afecta a toda la nación es muy difícil que se pueda reexportar combustible. Los medios de prensa, los partidos políticos y la opinión pública armarían tal escándalo nacional que paralizarían ese irracional comercio, o causarían la renuncia del jefe del Gobierno, o del Gobierno en pleno.

He ahí una ventaja nefasta del totalitarismo, sea fascista, comunista o una hibridación de ambos como el castrismo: no hay libertad de prensa, democracia, ni partidos de oposición, y quien critica públicamente al Gobierno va a la cárcel.

Al grano, todo parece indicar que el régimen de Raúl Castro está reexportando top secret parte del petróleo que recibe del extranjero, básicamente el obsequiado por el procastrista presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, y el tirano Nicolás Maduro. No hay forma independiente de probarlo, documentarlo, pero sobran los indicios de que está ocurriendo.

Obviamente el petróleo regalado es idóneo para reexportar. Según Jorge Piñón, investigador principal del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, quien hace unos días reveló que México en 2023 entregó 5,5 millones de barriles de petróleo a Cuba, por valor de casi 400 millones de dólares, que La Habana no pagó al contado.

"Es un trueque (léase regalado), es a cambio de los médicos o enfermeras que están trabajando en México", explicó el experto. A propósito, Piñón destacó que Rusia en 2023 apenas envió petróleo a Cuba. El Moscú del zar Vladimir I no regala nada a nadie.

Subida exorbitante de los precios del transporte anida otra sospecha

En tanto, lo que ha hecho el régimen es subir los precios de todos los combustibles. Desde el próximo 1 de febrero el precio del litro de gasolina regular subirá de 25 pesos a 132 pesos. O sea, el galón costará 498 pesos, un aumento del 529%. Y el galón de gasolina especial de 113 pesos pasará a 589 pesos. Llenar un tanque de diez galones de gasolina regular (muy mala) costará 4.980 pesos, mucho más que un salario promedio (unos 3.900 pesos) y 2,4 veces más que un salario mínimo mensual (2.100 pesos).

En equivalencia, imaginemos que un cubano en Miami con salario mínimo de 1.906,66 mensuales tuviese que pagar 4.574,40 dólares para llenar el tanque de su carro.

También se aumenta el precio del transporte. Hasta un 400% los pasajes de autobuses, un 600% en los ferrocarriles y un 468% los boletos de avión. Por ejemplo, el pasaje de La Habana a Guantánamo subió de 1.140 a 4.300 pesos. Y a Holguín superará los 4.000 pesos, más que un salario promedio. Un taxista privado en La Habana, Rodolfo, dijo a BBC News que una recogida en el aeropuerto capitalino hasta ahora costaba unos 20 dólares, y en febrero puede que cueste 100 dólares. Además, se incrementan las tarifas del servicio eléctrico y del gas licuado.

Y surge aquí la sospecha de que la escasez de combustible en realidad no sea tan grave como la pinta el Gobierno, que querría captar más dinero de la población para tratar de reducir el exorbitante déficit fiscal de 2024, que ya se anunció será de un 18,5% del Producto Interno Bruto (PIB).

No encaja la crisis con tantos buques petroleros llegando a la Isla

Lo concreto es que no encaja tan aguda crisis con tantos buques tanqueros atracando en puertos cubanos. Son muchos los indicios de que el régimen está reexportando petróleo, o sus derivados.

Y esto no es ninguna sorpresa. El castrismo reexporta petróleo desde hace más de 40 años. La "Madre Patria" comunista regalaba a los Castro unos 13 millones de toneladas anuales de petróleo. Esa era la cuota de Cuba en el CAME. Pero Cuba solo consumía diez millones de toneladas, así que Moscú vendía en el mercado capitalista los tres millones de toneladas sobrantes y enviaba a La Habana las divisas obtenidas, que en los años 80 oscilaban en torno a los 500 millones de dólares anuales (más que una zafra), según me dijo off the record el entonces presidente de JUCEPLAN (ministro de Economía), Humberto Pérez.

Pero aquel era petróleo "virtual", que no llegaba físicamente a Cuba. Era otra forma que tenía la URSS de mantener a flote su gran portaaviones isleño en las narices de EEUU.

Se estima (el régimen no lo informa) que hoy Cuba consume unos 125.000 barriles diarios de petróleo. O sea, en este mes de enero el consumo nacional normal debiera ser de 3,87 millones de barriles.

Son muchos los reportes de sitios web encargados de seguimiento de buques tanqueros y de otras fuentes confiables que dan detalles, con los nombres de los barcos petroleros y los puertos de origen, que están arribando a Cuba.

El profesor Piñón hace unos días reveló que en la primera mitad de enero Cuba recibió unos 815.000 barriles enviados desde México, y otros 1,6 millones desde Venezuela. O sea, la Isla recibió gratuitamente de esos dos países 2,41 millones de barriles de combustible.

Agréguese a eso el tanquero Pluto, que zarpó de Amberes, Bélgica, el 1 de enero, con unos 250.000 barriles; y el Chemical Contender, desde el puerto español de Ceuta, África del Norte, con 95.000 barriles.

Todo eso suma 2,75 millones de barriles ya recibidos, o a punto de recibirse en la Isla. Pero a todo eso hay que añadir los 32.000 barriles diarios de petróleo pesado que actualmente produce Cuba, o sea, 992.000 barriles en el mes que, aunque con mucho azufre, con cierto procesamiento logra cubrir aproximadamente la mitad del consumo total de las termoeléctricas cubanas, según fuentes oficiales.

En resumen, en enero parece que Cuba va a disponer de 3,74 millones de barriles de petróleo y gasolina, cantidad que solo deja un déficit aritmético de 130.000 barriles.

No hay forma creíble de justificar por qué tanta escasez

Por lo demás, se podría entender que el régimen no tiene suficiente dinero en cash para importar todo el crudo y la gasolina que necesita cada mes del año, pero al final sí recibe constantemente millones de barriles de Venezuela y México. Si se suma el petróleo que Cuba sí paga a otros proveedores, por pura matemática la escasez no debe alcanzar la asombrosa dimensión que aduce la dictadura.

Y si las refinerías ya no son capaces de procesar todo el petróleo crudo recibido, que lo admitan de una vez. Y si dichas refinerías están a tope y se exporta gasolina y fuel oil para captar divisas, que lo digan también. Que asuman su totalitarismo sin más mentiras.

Lo más indignante es que si hay reexportación de combustible no es para obtener divisas e importar alimentos, medicinas o insumos para producir en la agricultura y la industria. En Cuba el Estado socialista castrista ya no existe. Con Raúl "El Cruel" y GAESA sucumbió el contrato social mínimo que se supone debe regir en el socialismo: dar palos y zanahorias. Ahora se dan palos y ninguna zanahoria. Para los cubanos en la Isla hoy impera la consigna de "sálvese quien pueda".

El régimen quizás podría cubrir con la reexportación de combustible algunos huecos financieros, o gastos estatales de vida o muerte para la sobrevivencia de la dictadura. Pero sin duda buena parte de esas divisas es "desviada" para sostener la dolce vita de la oligarquía dictatorial, perfeccionar la colosal maquinaria represiva, y aumentar cuentas bancarias secretas personales allende los mares.

Al menos este articulista tiene pocas dudas de que GAESA está reexportando combustible. Y si no es así, pues que los bien comidos y bien transportados y alumbrados Díaz-Canel y Manuel Marrero expliquen cómo encaja la asombrosa escasez de combustible con la llegada a puertos cubanos de tantos buques petroleros.

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martes, enero 18, 2022

Emilio Morales: La industria turística cubana, ante la mayor debacle de su historia

 



Tomado de https://diariodecuba.com

La industria turística cubana, ante la mayor debacle de su historia

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Una comparación con la exitosa República Dominicana y un análisis de las causas de la actual crisis del sector turístico en Cuba evidencian uno de los mayores fracasos del Gobierno de Miguel Díaz-Canel.

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Por Emilio Morales

Miami

17 Ene 2022

De todas las industrias cubanas, la turística ha sido la que más inversiones ha recibido en los últimos 20 años (17.614 millones de dólares solamente en el período 2015-2020). Al mismo tiempo, dicha industria está inmersa en el peor fracaso de su historia. La prueba inobjetable de esta debacle es la cifra de visitantes arribados al país entre enero y noviembre de 2021: apenas 254.922.

República Dominicana, por su parte, cerró 2021 con 4.9 millones de visitantes (Ver Figura 1), un contraste que dice mucho de lo bien que el Gobierno de ese país manejó la pandemia y la recuperación de su industria turística, en comparación con el desastre ejecutado por las autoridades cubanas.

Figura 1. Comparación del arribo de turistas a Cuba y a República Dominicana, 2021.

La estrategia del régimen cubano de despreciar la adquisición de vacunas aprobadas por la ONU y apostar por las propias, ha terminado costando más de 2.500 millones de dólares a la industria turística nacional, además de otros 10.000 millones por el parón de la paupérrima economía y las nefastas consecuencias de la pandemia y de la caótica Tarea Ordenamiento.

Estos resultados evidencian que, para la industria turística del país, la próxima será una década perdida. Volver a alcanzar las estadísticas de arribo de visitantes lograda en 2018, de 4.7 millones, podría tomar unos ocho años. Así y todo, mucho tendría que cambiar en el manejo de la industria del ocio y en la concepción de cómo se descentraliza y se reestructura el turismo en el país. En el Caribe, el turismo es manejado en su mayor parte por empresas privadas, mientras que en Cuba es manejado por el Gobierno y por GAESA, la empresa de la elite militar.

Más allá, las inversiones turísticas en el Caribe son fuertes y están bien fundamentadas. Se corresponden con la dinámica del mercado. Su crecimiento se justifica con el de la demanda. De ahí el éxito de Republica Dominicana, Cancún, Rivera Maya y Bahamas, por solo citar a los competidores más fuertes de Cuba en la región. En esos países, las inversiones provienen de manos privadas. Una parte considerable de los inversionistas ven cómo su capital crece de forma segura año tras año, de mano de cadenas hoteleras que crecen vertiginosamente gracias a altos índices de ocupación, a una competencia basada en los precios y a la calidad de sus servicios, así como al confort que generan y que hace que los huéspedes regresen y recomienden estos destinos.

Las inversiones turísticas en Cuba, en cambio, han respondido siempre a los intereses monopólicos de la elite militar, controlada por la familia Castro. Al mando en los últimos años, el general Luis Alberto Rodríguez López-Calleja ha escondido un sofisticado negocio de lavado de capital a partir de las remesas de emigrados y otras oscuras fuentes de financiamiento, para hacer crecer la red de hoteles de Gaviota S.A, empresa que maneja como propia, si es que no lo es. Las inversiones realizadas en los últimos cinco años no se justifican por los resultados alcanzados en el arribo de turistas, ni por los bajos índices de ocupación habitacional. Responden a intereses que ya hemos tratado en artículos publicados, y en otros que detallaremos próximamente.

El sector privado: la clave del éxito del turismo en la República Dominicana

La rápida recuperación del turismo en República Dominicana en tiempos de pandemia se ha debido a la eficaz estrategia adoptada por el Gobierno y a la pujanza y la fuerza del sector privado. La clave está en que, mientras el Estado regula, el sector privado ejecuta y opera las inversiones y las operaciones. Basta decir que en noviembre de 2021, los empleados formales dominicanos del sector turístico alcanzaron la cifra de 164.000, distribuidos en 6.882 empresas privadas de todo tipo (hoteles, centros de entretenimiento, marinas, restaurantes, agencias de viaje, empresas de transporte, etc.).

En República Dominicana, el sector privado participa libremente en todas las actividades comerciales hoteleras y extra-hoteleras, lo cual incluye venta de boletos aéreos, hospedaje, renta de autos, comercio minorista (tiendas, centros de entretenimiento, restaurantes…) y la organización de excursiones por todo el país. Los ciudadanos dominicanos encuentran en el turismo una fuente de empleo y de generación de riquezas en todas sus dimensiones. La libre competencia convierte el mercado en competitivo: cada empresa trata de ofrecer el mejor servicio y los mejores precios para llevarse al cliente.

La diversidad de ofertas para el entretenimiento en República Dominicana es diversa. Las excursiones incluyen paseos a caballo, visitas a la isla Saoma, a fincas, ríos, cuevas, plantaciones de tabaco, cacao, café, etc.

Cuando al cierre de octubre Cuba registraba la llegada de apenas 203.806 visitantes acumulados desde el mes de enero, República Dominicana reportaba que el 89% de sus habitaciones se hallaban operativas, y el país ya sobrepasaba la cifra de cuatro millones de turistas extranjeros acumulados en el año.

En octubre de 2021, de las habitaciones hoteleras operativas, el 73% estaban ocupadas, llegando al 78% de ocupación los fines de semana. El 86% de los huéspedes eran de origen extranjero. Este nivel de ocupación hotelera era similar a los niveles de ocupación de los años previos a la pandemia. Como muestra de esta probada recuperación y de la vuelta a la normalidad, en noviembre se aprobaron cuatro nuevos proyectos turísticos con inversiones estimadas de 91 millones de dólares, concentrados en las provincias de La Altagracia, La Romana y Samaná.

Cuba: la otra cara de la moneda

A diferencia de Republica Dominicana, en Cuba la mayoría de las operaciones comerciales relacionadas con el turismo son controladas por el Estado. Con la excepción del alquiler en casas particulares y los servicios de restaurantes privados conocidos coloquialmente como "paladares", todo lo demás —centros recreativos, marinas, excursiones— es de control estatal. El sector privado no tiene oportunidades de participación en estas modalidades. En las pocas en las que actúa, encuentra fuertes regulaciones, altos impuestos, y el límite de tener licencia para una única actividad. Por tanto, la oportunidad de expandir sus operaciones con recursos propios es nula. De igual manera, los cuentapropistas cubanos no tienen oportunidad de asociarse con inversores extranjeros, ni siquiera a través de una MIPYME, en las modalidades recientemente aprobadas por el Gobierno para permitir el sector privado.

En un país en el que los recursos financieros escasean, producto de la ineficiencia y la obsolescencia del sistema, el Gobierno es incapaz de crear las condiciones necesarias para que los propios ciudadanos puedan participar en operaciones comerciales turísticas, privándolos de sus derechos para generar riquezas. El Gobierno tampoco crea oportunidades de negocios que podrían generar decenas de miles de empleos, por lo que no solo deja de contribuir al bienestar económico de miles de familias, sino al desarrollo económico general del propio país.

Por otro lado, la imagen de país que el Gobierno está dando ahora mismo dista mucho de la que los competidores de la región ofrecen al turismo internacional. Cuba proyecta la imagen de un pueblo esclavo, triste, destrozado en su infraestructura. La pobreza y la represión causada por el régimen opacan la belleza de los paisajes y las playas del país. Los cubanos que trabajan en el sector del turismo en las compañías del Estado —ya sea en hoteles administrados por empresas extranjeras o no— perciben bajos salarios, por lo que tienen que robar cuanto insumo puedan para hacer rentable su jornada de ocho horas. Los salarios en dólares que supuestamente debería pagar el empleador extranjero a los trabajadores van a parar a las arcas de GAESA, mientras los trabajadores reciben sus salarios en pesos (CUP) devaluados, con los que no pueden comprar los alimentos y productos que necesitan en las tiendas dolarizadas, también controladas por GAESA.

Los pocos turistas que llegan a la Isla son de mala paga, y apenas dejan propinas, pues ya vienen con sus paquetes "todo incluido". Muchos se quejan por el servicio que reciben. La mezcla de marketing que ha diseñado GAESA para atender el mercado turístico no funciona. La fuerza laboral tiene la moral baja y la autoestima por el suelo, su prioridad es tratar de sobrevivir en un país esclavo. Esa masa no siente el negocio como propio, no es feliz y no disfruta su salario, pues el fruto de su sacrificio no va a parar a sus manos, sino a manos de quienes los explotan. Esto explica la apatía, la angustia y la tristeza que los turistas perciben cuando tratan con empleados cubanos. Por eso no repiten ni recomiendan la Isla como destino turístico.

Esta es la razón por la cual la belleza de Cuba desaparece ante la ignominia de quien explota y cercena los derechos de la población. La hospitalidad espontánea y alegre que siempre caracterizó al cubano se ha diluido en el tiempo.

¿De qué vale entonces hacer millonarias inversiones en hoteles en los que muy pocos se hospedan? Solo basta con echar un vistazo a las estadísticas para comprender cómo la emisión de turistas a la Isla por parte de los principales mercados se ha reducido prácticamente a la nada.


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