viernes, julio 25, 2025

Emilio Morales: Ni los rusos la salvan: la industria turística de Cuba va en picada; los que van a la Isla salen decepcionados y sus denuncias se viralizan en redes sociales.

 

Ni los rusos la salvan: la industria turística de Cuba va en picada

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El plan de atraer a miles de turistas rusos ha fracasado, los que van a la Isla salen decepcionados y sus denuncias se viralizan en redes sociales.

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Por Emilio Morales

Miami 25 Jul 2025

Los resultados alcanzados por la industria turística cubana en el primer semestre del 2025 han sido catastróficos. La industria se ha desplomado un 61,67% en comparación con el 2019, año previo a la pandemia.

Este resultado, junto al quiebre de la matriz energética, son dos de los fracasos más grandes que ha tenido el Gobierno de continuidad de Miguel Díaz-Canel. El desplome acelerado que han tenido sus principales mercados emisores ha puesto a la Habana al borde el colapso.  La caída del mercado canadiense (41,.03%) —principal mercado emisor de turistas a Cuba—, el declive del segmento de cubanos residentes en el exterior (60,56%) y el desplome de los cinco principales emisores europeos (Alemania (77,96%); Francia (79,83%); España (67,08%); Italia (78,61%) y Reino Unido (90,68%), muestran cuan profunda es esta debacle.

Aeropuertos a oscuras y en mal estado, con baños sin agua, sin papel sanitario, con una higiene deficiente, sin aire acondicionado y con un pésimo servicio al cliente y una escasa oferta comercial, ciudades en ruinas, hoteles casi sin turistas y con un pésimo servicio, son la imagen que hoy muestra una industria donde se han hecho las principales inversiones del país en los últimos diez años, por encima de otros sectores estratégicos que necesitaban una inyección de capital para su revitalización.

Lo que fuera definido como la locomotora de la economía se ha convertido en el fracaso más grande que ha tenido la revolución después del de la Zafra de los Diez Millones de la industria azucarera en 1970, que catapultó al célebre comandante en jefe como un pésimo estratega económico.

Con el resto de las industrias prácticamente destruidas y el desplome del turismo, el país prácticamente se ha quedado sin ingresos. El declive que ha tenido la industria en la etapa post pandemia, junto a otros desaciertos económicos, ha llevado al país al borde de la quiebra total. Las estrategias puestas en marcha para revitalizar la industria turística han sido un fracaso. El propio Gobierno reconoce las fallas internas del sistema, que ha generado el embotellamiento de los llamados encadenamientos productivos asociados a la industria, los cuales sufren las deudas impagas, los mecanismos de conciliación fallidos y una política de precios que no estimula el sector productivo que tiene en el limbo financiero a más de 55 formas de vinculación con el turismo por la falta de pagos y la propia incertidumbre financiera.

La ola prometida de turistas rusos es una fantasía

El turismo ruso es una novela de ficción, se ha desplomado un 15% en comparación con 2019. El plan de atraer miles de turistas rusos ha fracasado, los que viajan a la Isla no repiten y se van decepcionados. Las decepciones de los turistas rusos se viralizan en las redes sociales. Algunos se quejan de que se sienten como billeteras andantes, pues sienten la sensación de que todo el mundo le quiera sacar plata, desde las mucamas del hotel, los taxistas y los vendedores que se encuentran en la calle.

La estrategia de priorizar el turismo ruso a costa de apoyar a Rusia en su genocida invasión a Ucrania le está pasando factura a la economía del país. Los planes de inversiones rusas se han quedado en el limbo como alguna vez se quedaron las inversiones chinas en hoteles y en campos de golf. Toda una novela de ficción que todavía espera por su puesta en escena.

Los estrategas que apostaron por esta estrategia no contaron con la dinámica de los mercados ni con el bolsillo de los propios rusos. Un viaje de ida y vuelta le cuesta a un turista ruso alrededor de 900 dólares si es comprado con anticipación. Sin embargo, si el turista ruso decide viajar a otros destinos más codiciados por ellos y más atractivos, los costos de boletos aéreos son mucho más económicos. Por ejemplo, si viajan a Estambul el costo es de 130 dólares ida y vuelta. Si viajan a Dubái el costo es aproximadamente de 270 dólares.  Si viajan a El Cairo el costo del pasaje ronda los 400 dólares.  

Las aerolíneas de bajo costo rusas no vuelan a Cuba, mientras que la caída del tráfico turístico significa que los vuelos que se dirigen a la Isla suelen estar medio vacíos y, por consiguiente, las aerolíneas se ven obligadas a subir los precios para evitar pérdidas.

Declive de los ingresos

La industria turística cubana ha tenido un profundo declive de sus ingresos en los últimos seis años. No solo las sanciones han tenido impacto en la industria. Otros factores externos e internos han sido demoledores también. La pandemia y la mala planificación de las inversiones en el sector han sido factores de peso importantes en esta debacle. Además, hay que sumar el deterioro en la oferta, la caída de la calidad de los servicios, la salida del país de miles de empleados calificados y de decenas de agencias de viajes y turoperadores, así como una disminución considerable de líneas aéreas internacionales volando al país. Los datos estadísticos de arribo de turistas al país así lo demuestran. Al cierre de 2019 el país recibió 4.276.478 turistas, mientras que en 2024 la cifra de arribos alcanzó 2.203.182 turistas, para un declive del 48,5%.

Por otra parte, la crisis multisistémica que vive el país ha contribuido a dañar la imagen de Cuba como destino turístico. Los apagones de más de 20 horas diarias, el deterioro físico de las viviendas y las calles, la falta de transporte, las dificultades en el abasto de agua, la crisis sanitaria que se observa por la acumulación de basura en las calles de las ciudades, el deterioro de los servicios de salud, el aumento de la delincuencia y la inseguridad en las calles han hecho que decenas de turoperadores hayan borrado a Cuba como destino turístico en su cartera de ofertas a los turistas.  

Como resultado del impacto de estos factores la industria turística cubana presenta un bajo índice de ocupación hotelera del 25%. La que fuera bautizada como la locomotora de la economía cubana presenta un brutal estancamiento que nos hace recordar el descalabro que ha tenido la industria azucarera cubana, ya hoy prácticamente inexistente. Todo apunta que la industria del ocio en la Isla va por el mismo camino. Los ingresos han caído considerablemente en los últimos seis años. De 3.185 millones de dólares en 2019 han caído a 1.068 millones en 2024, lo cual representa un declive de un 66,45%.

Las estadísticas oficiales cubanas muestran que los principales mercados emisores de turistas a Cuba han caído estrepitosamente. Su declive ha mantenido una tendencia creciente y sostenida, lo cual augura años muy difíciles para la industria turística cubana. Salir del empantanamiento en el que se encuentra en la etapa post pandemia va a ser muy difícil en las actuales condiciones.

Los números son irrebatibles. Canadá como país emisor de turistas hacia Cuba decreció un 23,14% en 2024 en comparación con 2019. En los primeros seis meses de 2025 el declive del mercado canadiense ya alcanza un 41,02% en comparación con igual periodo de 2019. Esto significa un aumento de 18,05% en comparación con 2024. Esto sin duda es un aceleramiento del declive del principal mercado emisor de turistas a Cuba.

El segundo mercado emisor de turistas a Cuba, los cubanos residentes en el exterior, es el segmento de mercado que más dinero deja en las arcas del sector. Este segmento declinó 52,82% en 2024 en comparación con 2019. En los primeros seis meses de 2025 el declive ha sido de 60,55% en comparación con igual periodo de 2019, esto significa un aumento del declive en 7.73%. Este resultado muestra que la tendencia al declive no se ha detenido, sino que se ha incrementado.  

El segmento de los cinco principales emisores europeos (Alemania, Francia, Italia, España y Reino Unido) decreció un 66,30% en 2024 en comparación con 2019. En los primeros seis meses del 2025 el declive alcanzó un 77,45%, en comparación con igual periodo de 2019. Esto representa un aumento del declive en 11,15%. Este resultado muestra que la tendencia al declive sigue aumentando.

Los resultados de los primeros seis meses del año muestran claramente que la industria turística cubana está viviendo el peor momento de su historia. El profundo declive de sus tres principales segmentos de mercado emisores (Canadá, 41,02%; cubanos residentes en el exterior, 60,55%; y los cinco principales mercados europeos, 79,66%) reflejan la decadencia de la industria en la Isla y auguran un gran problema financiero para el país para los próximos años, pues no se avizora una recuperación de la industria en el corto plazo, sino todo lo contrario. 

Conclusiones

El desplome de la industria turística parece seguir los pasos del camino al fracaso que ha tenido la industria azucarera. La fuerte crisis interna por la que atraviesa el país, y la mala gestión de la industria son lastres muy pesados que han deteriorado fuertemente la imagen de Cuba como destino turístico. Ninguna turoperadora de respeto va a promover un destino que es un verdadero infierno. Nadie va a pagar miles de dólares fruto de un sacrificado ahorro para ir a tirarlos a un país donde nada funciona y, lejos de ir a buscar un rato apacible junto a sus familiares para desconectar de la rutina diaria, dirigirse al encuentro de las experiencias más sórdidas y caras que haya podido imaginar jamás.

Las malas experiencias de turistas canadienses, rusos y de otras nacionalidades, incluso de los propios cubanoamericanos cuando visitan la Isla se han hecho virales en las redes sociales. Igualmente, el deterioro interno del país ya no es atractivo ni para los inversionistas. Así es muy difícil competir y tener éxito en esta industria. Sobre todo, cuando en otros destinos de la región los turistas pueden encontrar ofertas muchos mejores que la que ofrece el mercado turístico cubano, con una calidad de servicio muy superior y una mejor relación calidad-precio.

El mal manejo de la industria y de la economía cubana en general han hecho que el mercado turístico cubano se haya convertido en la Cenicienta del Caribe. Pasarán muchos años para que el destino turístico Cuba vuelva a convertirse en un destino atractivo. Como van las cosas, llegar a los dos millones de turistas este año parece una meta inalcanzable, una cifra que generaría muy pocos ingresos. Para un Gobierno cuya sobrevivencia política pende de un frágil hilo que puede romperse en cualquier momento, el descalabro de la industria turística cubana es una muy mala noticia. 

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jueves, abril 11, 2024

El estancamiento de la industria turística cubana. Emilio Morales: Los competidores del turismo rn el Caribe rompen récords mientras Cuba se estanca pues en Cuba el turismo ruso no cubre el desplome del turismo europeo


La industria turística cubana, empantanada en la continuidad

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Los pobres resultados alcanzados por la industria turística cubana en los primeros tres meses del año auguran otro año de estancamiento en el sector, que lo mantiene a la zaga en la región del Caribe.

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Por Emilio Morales

Miami

10  de abril  2024 

Los pobres resultados alcanzados por la industria turística cubana en los primeros tres meses del año auguran otro año de estancamiento en el sector que lo mantiene a la zaga en la región del Caribe. La llegada de 808.678 turistas al cierre de marzo es un 45% menor que la alcanzada en 2019, año previo a la pandemia, cuando visitaron el país 1.470.196 viajeros.

De mantenerse esta tendencia será muy difícil que lleguen a los tres millones de turistas en 2024, lo cual significa que por tercer año consecutivo volverán a incumplir los planes trasados por el Gobierno. La industria turística cubana se enfrenta a la peor crisis de su historia. La mediocridad manifiesta de las autoridades cubanas en el manejo de la crisis multisistémica que presenta el país ha puesto en crisis al sector que se le ha dedicado la mayor suma de inversión en los últimos 15 años.

Esta situación ha generado una drástica reducción de vuelos al país por parte de varias líneas aéreas de Europa, así como el cierre de operaciones por parte de otras de EEUU, debido a una disminución considerable de la demanda producto, de los problemas estructurales de la infraestructura hotelera del país, el mal servicio y las escasas opciones existentes en el mercado para satisfacer el ocio y el entretenimiento de los visitantes, lo cual hace que las operaciones sean incosteables.

En este sentido, a la estampida de líneas aéreas que se han marchado de Cuba en los últimos meses hay que sumar la más reciente, ejecutada por el operador alemán Touristik Union International (TUI), gigante del turismo europeo. Dicha compañía ha suspendido sus vuelos de Amsterdam a Varadero a partir del próximo mes de mayo por escasez de clientes. Hay que señalar que este es el único servicio aéreo que actualmente une a Cuba con Países Bajos.

En términos económicos la industria turística cubana, que se supone es la locomotora de la economía cubana, presenta unos indicadores que dejan mucho que desear. El gasto per cápita por turista no llega a los 500 dólares. La ocupación hotelera apenas alcanza un 15%. Miles de trabajadores con experiencia que trabajaban en la industria turística se han marchado del país. Actualmente tres de cada cuatro habitaciones de hotel permanecen vacías en la Isla.

Esta realidad contrasta con la terquedad del Gobierno de seguir invirtiendo desproporcionadamente los escasos ingresos del país en una industria que no levanta cabeza. Hay que recordar que, a pesar de los pobres resultados, el régimen cubano ha invertido más de 24.000 millones de dólares en los últimos 15 años, abandonando a su suerte otros sectores de la economía como la matriz energética, la agricultura, la industria azucarera, la infraestructura de servicios de salud y la producción de medicamentos. Esto sucede en medio de una profunda crisis energética que ha traído de vuelta los maratónicos apagones de más de 16 horas, una crisis alimentaria que ha generado que miles de familias cubanas tengan solo una comida al día, y una crisis en los servicios de salud, donde la escasez de medicamentos en farmacias y hospitales es crónica.

Los competidores del Caribe rompen récords mientras Cuba se estanca

En contraste con esta realidad, es notable el salto que han dado los competidores que tiene la Isla en la región del Caribe, quienes en la etapa postpandemia han roto récords de arribo de turistas en comparación con la etapa prepandemia. Estos resultados no son casuales y denotan la acertada estrategia que han tenido estos competidores en el manejo de sus respectivas industrias turísticas, los aciertos que han tenido en la definición y la diversidad de ofertas de sus respectivos productos turísticos, los cuales están en constante renovación ofreciendo siempre nuevas y atractivas experiencias a los clientes en un amplio espectro de posibilidades que van desde el ámbito cultural, comercial, hasta el entretenimiento, experiencias culinarias y hasta servicios de salud.

A esto hay que sumar el manejo acertado que han tenido en la planificación y la ejecución de las inversiones y la libertad empresarial que existe en la comercialización de estas industrias en estos mercados, donde no existe la centralización del Gobierno, ni monopolio estatal y en donde el sector privado y el emprendimiento constituyen el motor laboral que garantiza el éxito de la industria. Estos pilares contrastan con el inmovilismo y las erradas estrategias implementadas por las autoridades de la Isla.

La industria turística dominicana y la del estado de Quintana Roo en México son dos ejemplos que visualizan esta realidad de manejo exitoso de la industria versus el manejo deficiente de la industria, como lo han hecho las autoridades cubanas.

En dos años de postpandemia Cuba ha tenido un fuerte declive de 48,50% en la cantidad de turistas que ha visitado el país.  Esto significa que en 2023 visitaron la Isla 2.295.301 turistas menos que en 2019, año previo a la pandemia. En contraposición, la República Dominicana fue visitada en 2023 por 10.306.517 turistas, para un crecimiento del 59,88%, lo cual representó la llegada de 3.860.481 turistas más que en 2019, cuando recibieron 6.446.036 turistas. Con Quintana Roo (México) ocurre otro tanto: los balnearios de la Rivera Maya, Cancún y la isla de Cozumel recibieron 21.000.046 turistas en 2023, lo cual representó un crecimiento del 25,74% en comparación con 2019, cuando recibieron la vista de 16.700.000 turistas. El aumento fue de 4.300.046 turistas. 

Si analizamos los datos del segundo año post pandemia podemos verificar cuan fuerte es la dinámica de crecimiento de los mercados de la República Dominicana y Quintana Roo en comparación con el débil crecimiento que ha tenido el mercado cubano. La República Dominicana creció en el segundo año postpandemia (2023) en 1.830.001 turistas en comparación con el primer año (2022). En Quintana Roo el incremento fue de 1.200.046 turistas. En el mercado cubano el incremento fue de 822.892 viajeros.

El estancamiento de la industria turística cubana

Los resultados alcanzados por la industria turística cubana en 2023 (2.436.979) son comparables a los obtenidos hace 15 años, cuando en 2009 registró la llegada de 2.429.809 turistas.  

Es exactamente en ese periodo que abarca desde el 2009 hasta el 2023 que el régimen cubano ha invertido 24.000 millones de dólares en la construcción de nuevos hoteles. Sin embargo, a pesar de las inversiones, la industria turística cubana presenta serios problemas estructurales y está siendo afectada por diversos factores que la hacen menos atractiva que la de los competidores de la región del Caribe.

Entre los factores internos de mayor incidencia podemos mencionar la escasez de alimentos, medicamentos y la espiral inflacionaria en la que ha caído la economía del país y ha puesto a vivir a más del 80% de la población en la pobreza, generando un creciente aumento del crimen en las calles. Esto ha traído como consecuencia que varios de los principales países emisores de turistas a Cuba hayan generado alertas de viaje a sus ciudadanos sobre la falta de alimentos y medicamentos, así como la inseguridad ciudadana, el aumento de la criminalidad y lo asaltos en las calles de la isla

Por otra parte, hay que agregar el mal servicio que se oferta en los hoteles, así como la mala calidad de la comida y el mal estado de las instalaciones hoteleras. La mala higiene en las instalaciones, expresada en las constantes quejas de los turistas refiriéndose a la suciedad y la presencia de cucarachas en las habitaciones. A esto hay que sumar la gran ola migratoria que ha sacudido al país y que ha representado la reunificación de decenas de miles de familias. En este sentido, el exilio ha priorizado el sacar del país a sus familiares por encima de invertir en viajes para visitar sus familiares en la isla.

En 2023 visitaron el país 358.480 cubanos residente en el exterior, lo cual representó un 42,55% menos que la cifra alcanzada en 2019, año previo a la pandemia. Esto representó la llegada de 265.495 viajeros menos.

En el primer trimestre de 2024 esta tendencia al declive ha aumentado. La cantidad de cubanos residentes en el exterior que visitaron la Isla fue de 75.382, lo cual representa un 46,51% menos que en igual periodo de 2019, cuando recibieron 140.938 viajeros.

En otras palabras, este declive ha crecido 3,96 puntos porcentuales, lo cual confirma la prioridad del exilio cubano de invertir en sacar a su familia de Cuba en vez de programar viajes a la Isla para visitarlos. Esta realidad constituye un duro golpe a la economía cubana, pues el segmento de cubanos residentes en el exterior es el segmento turístico que mayores ingresos per cápita genera a la industria turística cubana. La crisis multisistémica que atraviesa el país, el aumento de la represión y la falta de oportunidades para los cubanos son factores que también asfixian el proceso de recuperación de la industria turística cubana.

A esto hay que sumar los problemas de los apagones que sufren las ciudades cubanas y las dificultades con el abasto de agua. También se pueden mencionar la falta de higiene en las calles, donde se puede observar la acumulación de grandes cantidades de basura, con todas las consecuencias que esto genera: mal olor, afectación del medio ambiente y ser un foco para el brote de enfermedades y roedores.

Desde el punto de vista estructural hay que agregar la falta de una diversificada oferta extra-hotelera que sea atractiva para los turistas. Sobre todo, dirigidas al área de entretenimiento. Los turistas se quejan mucho de la falta de opciones. En Cuba no hay parques de agua, ni parques temáticos de atracciones, solo algunos delfinarios y centros de buceo. La vida nocturna en la Isla está prácticamente muerta.

Otros de los grandes problemas que presenta la industria turística cubana es la centralización estatal, marginando la participación del sector privado. Una diferencia notable en comparación con el resto de los países competidores de la región, donde el emprendimiento ciudadano es uno de los componentes principales del tejido comercial turístico.  

El turismo ruso no cubre el desplome del turismo europeo

Uno de los errores estratégicos más graves cometido por el régimen cubano ha sido el apoyo a Rusia en la guerra a Ucrania. Esta apuesta ha borrado prácticamente el turismo europeo de la Isla. La llegada de viajeros de los principales cinco emisores de turistas de Europa a Cuba (Italia, Francia, Alemania, España e Inglaterra) han tenido un profundo declive en los últimos tres años. Si comparamos el primer trimestre de 2019 con el de 2024 vamos a constatar un declive de 67,45%. De 260.266 turistas recibidos en el primer trimestre de 2019 pasó a ser de 84.713 en igual periodo de 2024. Esto significa que han viajado 175.553 turistas menos de estos mercados.

La apuesta al turismo ruso ha sido un fracaso. Aunque la llegada de turistas rusos ha experimentado un crecimiento del 41,66%, la cantidad de turistas rusos llegados al país (66.887) no compensa la caída del turismo de los principales cinco mercados emisores europeos a Cuba. 

Aun con esta realidad, las autoridades cubanas en vez de trazar estrategias para tratar de recuperar el tradicional turismo europeo se empeñan en impulsar el turismo ruso. En este sentido, como parte de la política de apoyo a Rusia en su invasión militar a Ucrania, las autoridades cubanas están tratando de obtener a cambio inversiones rusas en el sector turístico cubano. Algo que carece de sentido cuando tienen una planta hotelera que solo está siendo ocupada en un 15%.

Según el ministro cubano de Turismo, Juan Carlos García Granda, las autoridades cubanas han estado negociando por dos años inversiones rusas en la infraestructura turística cubana. La intención es atraer capitales de inversionistas rusos al turismo cubano, en particular para la construcción de complejos hoteleros, instalaciones de red de varias categorías, con estacionamiento de yates y otros proyectos. Sin embargo, los oligarcas rusos hasta el momento no han abierto la billetera.

Conclusiones

El declive de la industria turística cubana es un hecho. El modelo de continuidad implementado por el sucesor Miguel Díaz-Canel ha hecho retroceder la industria del ocio en Cuba por más de 15 años. Las malas estrategias implementadas por el Gobierno han arruinado a la industria que se supone era la locomotora económica del país, en la cual han invertido más de 24.000 millones de dólares en los últimos 15 años y hoy apenas presenta un 15% de ocupación.

Los magros resultados alcanzados en los últimos tres años muestran un profundo declive de varios de los principales segmentos turísticos: el turismo europeo y los cubanos residentes en el exterior, que han caído 67,45% y 46,51% respectivamente. A lo que se suma la caída del turismo norteamericano en 74,29% debido a las sanciones que fueron derivadas de los ataques sónicos a los diplomáticos norteamericanos y que pusieron fin al deshielo entre Cuba y EEUU y que no ha podido recuperarse a pesar de la reanudación de los vuelos comerciales de EEUU a Cuba por parte de la Administración Biden. La crisis multisistémica que presenta el país, el deterioro social, la estampida migratoria, el aumento de la represión, la escasez de alimentos y medicamentos, el alto costo de la vida debido a la espiral inflacionaria, el alto nivel de pobreza que se percibe (88% de la población), han hecho caer estrepitosamente el atractivo turístico que años atrás tenía el país.

Las malas estrategias gubernamentales en el manejo de las inversiones hoteleras, en la distribución de las inversiones en los sectores estratégicos de la economía cubana, más los errores en el manejo de la política de restructuración económica interna y externa, y el desastroso manejo de la política exterior han sido factores claves que han impactado negativamente en el desempeño de la industria turística cubana. Estos hechos hoy se reflejan en la abrumadora superioridad que presentan los mercados competidores en la región del Caribe, que imponen récords de arribo de turistas y de ingresos mientras en Cuba ocurre todo lo contrario.

Esta involución de la industria turística cubana es el resultado de la involución del propio régimen cubano y su incapacidad de remodelarse al menos económicamente. La principal industria del país, el sector donde más se ha invertido en los últimos 15 años, hoy es una industria en decadencia, un espejo fiel de lo que es el régimen cubano.

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viernes, junio 09, 2023

Emilio Morales: ¿Cómo Cuba se convirtió en un mercado turístico poco atractivo? Las cifras del estancamiento de la industria turística cubana

 
Tomado de https://diariodecuba.com/

¿Cómo Cuba se convirtió en un mercado turístico poco atractivo?

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Las cifras del estancamiento de la industria turística cubana explican el declive del sector, una de las principales fuentes de dólares del Gobierno.

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Por Emilio Morales

Miami

08 junio, 2023

Aunque el Gobierno de Cuba presume del incremento de la llegada de turistas en lo que va de 2023, lo cierto es que al cierre de mayo último los arribos sumaban 1.143.937 viajeros, un 49.97% inferior a igual periodo de 2019, año previo a la pandemia, cuando 2.286.564 veraneantes visitaron la Isla. La diferencia supone 1.142.627 turistas menos.

Este pobre resultado es el reflejo del fracaso de las mediocres y desacertadas estrategias que ha implementado el Ministerio del Turismo (MINTUR) en la etapa de recuperación post Covid-19. 

En estos primeros cinco meses de 2023, Canadá se ha consolidado como el principal mercado emisor, con 544.773 turistas. Sin embargo, esta cifra es 20,19% menor que la alcanzada en igual período de 2019. El declive ha sido de 130.349 turistas.

(Arribo de turistas a Cuba, enero-mayo de 2023, comparado con 2019. Fuente: Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI))

La segunda fuente emisora de veraneantes es el turismo comunitario de los cubanos residentes en el exterior, con un total de 145.223 viajeros. Esta cifra fue 40,61% inferior a la alcanzada en igual período de 2019, cuando 244.529 emigrados cubanos viajaron a la Isla. La diferencia es de 99.306 viajeros.

La tercera fuente son los turistas norteamericanos, los cuales computaron 67.616 viajeros, un 79,84% inferior a igual periodo de 2019.

Entre estos tres emisores, sumaron 757.602 viajeros, un 40% inferior a los de hace cuatro años, cuando la cifra era de 1.262.882 turistas. La diferencia es de 504.880 personas.

Por otra parte, el turismo europeo hacia Cuba está estancado y no se visualiza una tendencia de que vaya a tener alguna mejora en los próximos meses. El mercado alemán apenas aportó 34.231 turistas (menos 64,06% que en 2019, cuando supuso 95.255 turistas, para una diferencia de 61.024 viajeros); Francia cerró en mayo con 29.201 turistas (71,61% menos, tras sumar 102.859 viajeros hace cuatro años).

Con el mercado inglés ocurre algo similar: apenas viajaron a la Isla en los primeros cinco meses del año un total de 25.178 turistas, 66,84% inferior a igual periodo de 2019, lo que significa 50.745 menos. El mercado italiano también está estancado, pues solo 23.176 veraneantes de esa nación han llegado a la Isla, una disminución de 65,45%, 43.913 viajeros menos que hace cuatro años, cuando sumó 67.089 turistas.

Finalmente, el mercado español ha acumulado 29.451 viajeros en los primeros cinco meses del año, 41,84% menos que en 2019, cuando sumó 50.639 turistas; la diferencia es de 21.188 viajeros.

En los primeros cinco meses de 2019, la industria turística cubana acumuló 1.412.830.918 dólares en ingresos brutos, mientras que al cierre de mayo de 2023 los ingresos acumulados fueron de 568.536.689 dólares. La disminución es del 59,75%, con 844.294.229 dólares menos.

El ingreso promedio por turista en 2019 fue de 617.88 dólares, mientras que en 2023 ha sido hasta ahora de 497 dólares, una diferencia de 120.88 dólares por turista. Este indicador muestra que el turismo que viaja a Cuba es de un segmento de muy bajo poder adquisitivo.

La diáspora cubana, segundo mercado emisor

De todos los segmentos de turistas que viajan a Cuba, el que mayor ingreso deja es el de los cubanoamericanos. Mas del 90% del negocio de la renta de autos es absorbida por este segmento. De igual manera, más del 60% de los emigrados que visitan la Isla se hospedan en hoteles en los polos turísticos y una mayoría invita a sus familias residentes en la Isla a pasar unas vacaciones con ellos haciéndose cargo del pago.

En los primeros cinco meses de 2023, 145.223 cubanos residentes en el exterior visitaron la Isla, de ellos 130.514 lo hicieron desde EEUU, el 89,87% del total. Sin embargo, en igual período de 2019, lo hicieron 218.408 visitantes, por lo que la cifra declinó un 40,24%. La diferencia es de 87.894 cubanoamericanos menos. Solo el declive en este segmento ha significado una pérdida de alrededor de 100 millones de dólares.

(Arribo de cubanos residentes en el exterior y norteamericanos, periodo enero-mayo 2023, comparado con 2019. Fuente: Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI))

Hay varias causas que explican este drástico declive. Primero, la profundización de la crisis multisistémica que atraviesa el país, donde en la práctica ni con dólares se pueden conseguir alimentos para vivir. Segundo, la situación de represión, apagones, falta de transporte, escasez de combustible y medicamentos, las pocas opciones de recreación y el mal servicio. Nada de eso atrae el deseo de viajar a vacacionar a la Isla.

De hecho, muchos cubanoamericanos prefieren ir a la República Dominicana y pagarle el pasaje y la estancia a sus familiares que viven en Cuba para poder estar junto a ellos.

Finalmente, la migración masiva de cubanos a los EEUU ha hecho que se reunifiquen muchas familias, lo cual ha eliminado la necesidad de viajar a la Isla.

Cuba se ha convertido en un mercado turístico poco atractivo

La realidad muestra que la industria turística cubana se encuentra atascada en las mismas dificultades que ha tenido en los últimos tres años y que la han llevado a convertirse en la cenicienta del mercado turístico del Caribe. 

Hay que recordar que la crisis multisistémica por la que atraviesa el país se ha profundizado, lo cual dificulta atraer al turismo internacional. La escasez de alimentos, la falta de transporte, los apagones y el aumento vertiginoso de la inflación se han convertido en un lastre que ahuyenta a los turistas. A esto hay que agregar el colapso del sistema de salud cubano, la mala higiene en las calles, el deterioro de los hospitales, la aguda escasez de medicamentos y la falta de personal médico, lo que hace de la Isla un mercado inseguro desde el punto de vista de la salud.

Otro elemento que ha comenzado a convertirse en una amenaza para los turistas es el incremento de la violencia en las calles, el aumento de los robos y los asaltos, que en no pocos casos ha terminado con el asesinato de las víctimas. Cuba ha dejado de ser un lugar seguro para los propios cubanos, por lo que es de imaginar cómo es para los turistas.

Hace unas semanas se reportó la muerte de un turista alemán y hace solo días la de un médico cubano, asesinado en un asalto para quitarle una moto. Incluso el arzobispo de Santiago de Cuba, Dionisio García Ibáñez, llamó a recuperar la seguridad perdida en el país, después que la vivienda de los padres de un sacerdote de su diócesis fuera asaltada por tres ladrones y sus inquilinos sufrieran heridas.

La mala calidad de los servicios en los hoteles es otro elemento que no ayuda a la recuperación de la industria. La falta de insumos y alimentos es una constante. Esa situación genera frecuentes quejas por parte de los clientes, que se hacen virales en las redes sociales, generando una mala imagen de Cuba como destino turístico.

Como parte de este caótico escenario, también podemos mencionar el impacto de la guerra de Rusia contra Ucrania en el mercado turístico, lo cual ha afectado la emisión de turistas a la Isla desde los mercados europeos. Asimismo, el apoyo del Gobierno cubano a Moscú en su genocida invasión tiene un peso muy importante.  

Esta posición política ha generado una fuerte repulsa en Europa hacia el régimen de La Habana, pues ha impactado en la imagen de Cuba como país que apoya el terrorismo de Estado y las guerras genocidas. Los números analizados al comienzo de este artículo así lo reflejan: el declive de los tradicionales cinco principales emisores de turismo europeo a Cuba (Francia, Alemania, Italia, Inglaterra y España) ha sido del 63,94%. La cifra total de veraneantes desde esos países hasta mayo de 2023 fue 141.237, unos 250.528 menos que en igual periodo de 2019, cuando sumaron 391.765.

Por último, la mala planificación de los recursos financieros es otro factor que ha golpeado a la industria turística cubana. Hay que recordar que el régimen, a través de GAESA, destinó un multimillonario capital para invertir en la construcción de decenas de hoteles nuevos, en un momento en que la ocupación hotelera estaba por debajo del 15%, y no destinó los recursos necesarios para garantizar una estancia satisfactoria y placentera de los turistas que visitan el país.

Tampoco invirtió en otros sectores de la economía que hubiesen ayudado a crear un ambiente favorable para la atracción turística, como por ejemplo en la matriz energética, que hubiera permitido evitar los apagones y el malestar social que esto genera; el abastecimiento de alimentos en los mercados y medicinas en las farmacias; el arreglo de las calles y la limpieza en las ciudades, para evitar brotes de enfermedades, etc. 

Mantener esas desmedidas inversiones en un momento en que la pandemia golpeaba con fuerza a la población cubana ha sido corroborado por los datos publicados por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información. En este sentido, en 2020 el régimen cubano invirtió en hoteles 4.138,8 millones de dólares (el 45% del total de las inversiones realizadas en el país). En la Salud Pública, apenas 84,5 millones.

(Inversiones en Cuba por actividad económica, 2020. Fuente: Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI))

Lo anterior provocó una alta frustración en la población, que estaba bajo el sufrimiento de otras carencias. Por ello, la situación dio lugar a la ira ciudadana que desencadenó las protestas del 11 de julio de 2021. Estas inusitadas inversiones, que no se justificaban, fortalecieron las sospechas de que GAESA estaba llevando a cabo un sofisticado negocio de lavado de capital. 

El régimen apuesta por el turismo ruso

Una de las medidas que ha tomado el régimen cubano para tratar de apuntalar la industria turística es alinearse con los rusos. Para ello, en los recientes acuerdos que se han firmado con empresas de ese país presumiblemente se han acordado vuelos desde Rusia hacia ocho aeropuertos cubanos, así como desde Cuba hacia cuatro ciudades de la nación euroasiática.

También se proyecta crear un polo turístico netamente para atender el mercado ruso. Se contempla la construcción de un hotel con capital ruso en Varadero, así como conceder contratos de administración hotelera a empresas rusas para el manejo de su mercado. Resulta extraña la petición de crear un polo solo para veraneantes rusos: parece que el Kremlin no quiere que sus turistas su "contaminen ideológicamente" con los visitantes occidentales.

El turismo ruso en los primeros cinco meses del año aportó 55.413 veraneantes, 19,86% menos que en igual periodo de 2019, cuando sumaron 69.143 visitantes. El declive supuso 13.730 turistas menos. No obstante, de los principales mercados emisores europeos, el ruso ha sido uno de los que ha aportado los mejores números en los últimos dos años dentro de la debacle de la industria turística cubana. Ahora mismo es el mercado europeo que más turistas aporta a la Isla.

Sin embargo, las quejas de los visitantes rusos inundan las redes sociales, con comentarios acerca de la mala calidad de la comida de los hoteles cubanos y la falta de confort. Los veraneantes de ese país se han quejado de que las habitaciones de los hoteles no cumplen con los requisitos y estándares de la industria hotelera, están sucias y no cambian las toallas, las camas individuales son diminutas, hay mosquitos y no se observan medios para combatirlos.

Otra de las quejas es sobre la calidad de la comida y la demora en el servicio. También algunos afirman que la Isla no es un lugar para regresar, pues no hay nada que hacer en las ciudades, existen muy pocos locales que visitar y son de dudosa calidad.

Superar este problema será uno de los desafíos más importantes que tendrán que enfrentar los turoperadores rusos si quieren llevar turistas en masa a la Isla. 

Conclusiones

Los pobres resultados alcanzados por la industria turística cubana reflejan que será imposible cumplir la meta de 3.5 millones de turistas que se ha trazado el MINTUR para 2023. Quizás puedan llegar a los 2.5 millones que planificaron para 2022 y que no pudieron lograr en ese entonces.

La realidad muestra que remontar la industria turística hasta los números que reportaba antes de la pandemia será una tarea muy difícil en las actuales circunstancias. La crisis multisistémica que presenta el país constituye un verdadero lastre que impide el despegue de la industria del ocio. 

El Gobierno no tiene los recursos financieros, ni la voluntad política para estructurar los cambios que se necesitan en la economía para salir de este callejón sin salida en el que se encuentra atrapado.

Todo indica que, de mantenerse las actuales condiciones de crisis, las estadísticas de arribo de turistas a la Isla se mantendrán en los próximos dos o tres años con los números que se reportaban hace más de década y media. Hoy la principal industria del país apenas logra generar poco menos de 500 dólares por cada turista que llega. La ocupación hotelera es de apenas un 15%. 

Las condiciones de vida en el país se han depauperado tanto que la industria ha perdido miles de trabajadores con experiencia, que han decido emigrar para busca de un futuro mejor para ellos y sus familias. Mientras tanto, los principales mercados de la región continúan tomando ventaja y consolidando su liderazgo como destinos turísticos con excelentes ofertas y servicios. 

El segmento de cubanoamericanos, que es el que más dinero deja, no se ha recuperado y está marcando una tendencia a seguir declinando, pues a la crisis y lo poco atractivo que se hace visitar la Isla hay que sumar la reunificación familiar de muchos emigrados, a raíz de la avalancha migratoria, que ha hecho mermar el volumen de viajes a la Isla por parte de la diáspora.

Tampoco se puede desconocer el hecho de que muchos cubanos han preferido invertir para sacar a sus familiares de la Isla o sencillamente prefieren pasar las vacaciones con ellos en terceros países, como por ejemplo en República Dominicana, antes de tener que viajar a Cuba.

Sin duda alguna, remontar esta montaña de dificultades es una misión imposible para el mediocre equipo de Gobierno que preside Miguel Díaz Canel, que ni con la ayuda relámpago de los rusos podrá sacar la industria turística a flote, a menos que el país realmente haga cambios estructurales profundos y de un giro de 180 grados, sobre todo en su modelo económico.

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martes, mayo 09, 2023

Roberto Álvarez Quiñones: ¿Cuántos turistas recibiría Cuba sin 'revolución' y 'continuidad'? República Dominicana recibe cinco veces más turistas que Cuba.

 
Tomado de https://diariodecuba.com/

¿Cuántos turistas recibiría Cuba sin 'revolución' y 'continuidad'?

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Cae el número de turistas canadienses y rusos, los cubanos cada vez viajan menos a su país y, mientras tanto, República Dominicana recibe cinco veces más turistas que Cuba.

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Por Roberto Álvarez Quiñones

Miami

09 mayo 2023

En un esfuerzo por levantar el alicaído flujo de turistas a la Isla, una vez más tuvo lugar en La Habana la Feria Internacional de Turismo (FITCUBA 2023) en la que participaron 1.620 extranjeros de 41 países.

Tuvo lugar en el complejo turístico El Morro-La Cabaña. Participaron 73 turoperadores internacionales, 51 cadenas hoteleras y 50 aerolíneas. Paralelamente se realizó en Cayo Santa María (Villa Clara) la macroconvención anual DIT Gestión, con 400 agentes de viajes de España y Portugal.  

En un tono optimista bien cocinado, los jerarcas del régimen afirmaron que el turismo se está recuperando, y que en poco tiempo se logrará llegar a los cinco millones de visitantes.

El ministro de Turismo, Juan Carlos García, dijo que "la industria turística cubana ha demostrado un gran potencial y ha sido capaz de mantener su competitividad en el mercado internacional a pesar de los desafíos que enfrenta", de los cuales el primer ministro, Manuel Marrero, precisó que el peor de todos es el "bloqueo de EEUU" (el país que más turistas envía a Cuba luego de Canadá).

Sin tiranía totalitaria millones de estadounidenses irían a Cuba

¿Que EEUU puede enviar millones de visitantes a Cuba? Claro que sí. El embargo comercial y financiero de EEUU es contra el Estado que hambrea a los cubanos y convirtió la Isla en una colosal prisión como no se la imaginó ni George Orwell en su novela fabulada Animal Farm (Rebelión en la granja).

El embargo no es contra Cuba ni contra el pueblo. Si en la Isla hubiese un Estado de derecho y economía de mercado, la industria turística sería privada y no habría Ley Helms-Burton. En buen criollo: "muerto el perro, se acabó la rabia".

Para que los 1.661 extranjeros asistentes a FITCUBA dejasen de escuchar los melosos cantos de sirena de la mafia de GAESA, y pusiesen los pies en la tierra lo mejor habría sido lanzar en el evento esta "contrarrevolucionaria" pregunta: ¿Cuántos turistas podrían vacacionar en Cuba si no hubiese "revolución" comunista ni "continuidad"?

Pero antes de aventurarme a esbozar cómo creo que podría ser el turismo en una Cuba libre echemos un vistazo a la realidad de hoy.

El turismo en la Isla está estancado y marcha cuesta abajo. Acogotado por la crisis multisistémica del castrismo-socialismo, el turismo ya dio todo lo que podía dar mientras la dictadura de Venezuela financiaba al castrismo y casi medio millón de cubanos viajaban a la Isla.

Eso se acabó. El turismo en Cuba ahora cabalga a capella y no podrá ya crecer hasta que sea propiedad privada. Es vergonzoso que de cada dólar que deja el turismo estatizado en la isla 65 centavos regresan al extranjero en importaciones para el propio sector turístico.

República Dominicana recibe cinco veces más turistas que Cuba

No fue hasta el pasado 2 de mayo que la Isla recibió su primer millón de turistas, de los 3,5 millones esperados en el año. Y no cabe aquí concluir matemáticamente que si en cuatro meses llegó un millón de visitantes en los ocho meses restantes llegarán otros dos millones y se llegará a tres millones, un 85% de lo previsto, que no está mal.

Nada de eso. Históricamente en Cuba el primer trimestre concentra el 33% de todos los visitantes del año entero. Es la temporada alta (invierno en el hemisferio norte). Entre abril y noviembre (temporada baja) será sumamente difícil, por no decir imposible, recibir los 2.747.592 visitantes que faltan para alcanzar la meta, o llegar al consuelo de los tres millones de visitantes. Los canadienses son líderes en el turismo cubano y su afluencia cae sustancialmente durante el verano y principios del otoño.

En el primer trimestre de 2023 llegaron a Cuba 752.459 visitantes, de ellos más de la mitad canadienses. Ese total trimestral de 2023 fue menos de la mitad que los 1,46 millones del primer trimestre de 2019.

Mientras tanto, República Dominicana en esos tres meses recibió a 2.076.171 turistas, casi el triple que Cuba. Y superó los 1.876.144 de extranjeros que vacacionaron el primer trimestre de 2022. En todo el año 2022 el competidor dominicano recibió 8,47 millones de turistas que dejaron 8.406 millones de dólares en el país. Cada uno gastó 992 dólares. La tasa de ocupación hotelera fue de 65,8%, muy superior al 48,2% de 2019. Eso sí es recuperación turística.

Cuba, en cambio, según las estadísticas oficiales en 2022 recibió 1,6 millones de visitantes, cinco veces menos que el vecino dominicano, y esos turistas dejaron en la Isla 800 millones de dólares. Cada uno gastó apenas 495 dólares en Cuba, un 21% menos que en 2019. La tasa de ocupación hotelera fue del 15,6%, frente al 48,2% de 2019. Ah, antes de los Castro solo La Habana recibía seis veces más turistas que toda República Dominicana.

Cada vez menos cubanos van a la Isla

Otro dato clave. En el primer trimestre de 2023 los 387.071 turistas canadienses ocuparon el primer lugar. Eso es normal, salvo un detallito. Esta vez los canadienses casi quintuplicaron el total de 83.670 cubanos emigrados que viajaron a la Isla en esos tres meses. Y los cubanos siempre han representado la mitad, o un poco menos, del total de canadienses. Nunca la quinta parte.

O sea, hasta los cubanos están viajando menos a Cuba. Y no solo porque la inflación les ha encarecido los viajes de vacaciones, o porque la crisis en Cuba ha empeorado la baja calidad de los servicios, sino porque muchos de los familiares que eran visitados han emigrado últimamente. Casi 400.000 en solo un año. Ahora hay menos cubanos a visitar.


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martes, enero 18, 2022

Emilio Morales: La industria turística cubana, ante la mayor debacle de su historia

 



Tomado de https://diariodecuba.com

La industria turística cubana, ante la mayor debacle de su historia

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Una comparación con la exitosa República Dominicana y un análisis de las causas de la actual crisis del sector turístico en Cuba evidencian uno de los mayores fracasos del Gobierno de Miguel Díaz-Canel.

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Por Emilio Morales

Miami

17 Ene 2022

De todas las industrias cubanas, la turística ha sido la que más inversiones ha recibido en los últimos 20 años (17.614 millones de dólares solamente en el período 2015-2020). Al mismo tiempo, dicha industria está inmersa en el peor fracaso de su historia. La prueba inobjetable de esta debacle es la cifra de visitantes arribados al país entre enero y noviembre de 2021: apenas 254.922.

República Dominicana, por su parte, cerró 2021 con 4.9 millones de visitantes (Ver Figura 1), un contraste que dice mucho de lo bien que el Gobierno de ese país manejó la pandemia y la recuperación de su industria turística, en comparación con el desastre ejecutado por las autoridades cubanas.

Figura 1. Comparación del arribo de turistas a Cuba y a República Dominicana, 2021.

La estrategia del régimen cubano de despreciar la adquisición de vacunas aprobadas por la ONU y apostar por las propias, ha terminado costando más de 2.500 millones de dólares a la industria turística nacional, además de otros 10.000 millones por el parón de la paupérrima economía y las nefastas consecuencias de la pandemia y de la caótica Tarea Ordenamiento.

Estos resultados evidencian que, para la industria turística del país, la próxima será una década perdida. Volver a alcanzar las estadísticas de arribo de visitantes lograda en 2018, de 4.7 millones, podría tomar unos ocho años. Así y todo, mucho tendría que cambiar en el manejo de la industria del ocio y en la concepción de cómo se descentraliza y se reestructura el turismo en el país. En el Caribe, el turismo es manejado en su mayor parte por empresas privadas, mientras que en Cuba es manejado por el Gobierno y por GAESA, la empresa de la elite militar.

Más allá, las inversiones turísticas en el Caribe son fuertes y están bien fundamentadas. Se corresponden con la dinámica del mercado. Su crecimiento se justifica con el de la demanda. De ahí el éxito de Republica Dominicana, Cancún, Rivera Maya y Bahamas, por solo citar a los competidores más fuertes de Cuba en la región. En esos países, las inversiones provienen de manos privadas. Una parte considerable de los inversionistas ven cómo su capital crece de forma segura año tras año, de mano de cadenas hoteleras que crecen vertiginosamente gracias a altos índices de ocupación, a una competencia basada en los precios y a la calidad de sus servicios, así como al confort que generan y que hace que los huéspedes regresen y recomienden estos destinos.

Las inversiones turísticas en Cuba, en cambio, han respondido siempre a los intereses monopólicos de la elite militar, controlada por la familia Castro. Al mando en los últimos años, el general Luis Alberto Rodríguez López-Calleja ha escondido un sofisticado negocio de lavado de capital a partir de las remesas de emigrados y otras oscuras fuentes de financiamiento, para hacer crecer la red de hoteles de Gaviota S.A, empresa que maneja como propia, si es que no lo es. Las inversiones realizadas en los últimos cinco años no se justifican por los resultados alcanzados en el arribo de turistas, ni por los bajos índices de ocupación habitacional. Responden a intereses que ya hemos tratado en artículos publicados, y en otros que detallaremos próximamente.

El sector privado: la clave del éxito del turismo en la República Dominicana

La rápida recuperación del turismo en República Dominicana en tiempos de pandemia se ha debido a la eficaz estrategia adoptada por el Gobierno y a la pujanza y la fuerza del sector privado. La clave está en que, mientras el Estado regula, el sector privado ejecuta y opera las inversiones y las operaciones. Basta decir que en noviembre de 2021, los empleados formales dominicanos del sector turístico alcanzaron la cifra de 164.000, distribuidos en 6.882 empresas privadas de todo tipo (hoteles, centros de entretenimiento, marinas, restaurantes, agencias de viaje, empresas de transporte, etc.).

En República Dominicana, el sector privado participa libremente en todas las actividades comerciales hoteleras y extra-hoteleras, lo cual incluye venta de boletos aéreos, hospedaje, renta de autos, comercio minorista (tiendas, centros de entretenimiento, restaurantes…) y la organización de excursiones por todo el país. Los ciudadanos dominicanos encuentran en el turismo una fuente de empleo y de generación de riquezas en todas sus dimensiones. La libre competencia convierte el mercado en competitivo: cada empresa trata de ofrecer el mejor servicio y los mejores precios para llevarse al cliente.

La diversidad de ofertas para el entretenimiento en República Dominicana es diversa. Las excursiones incluyen paseos a caballo, visitas a la isla Saoma, a fincas, ríos, cuevas, plantaciones de tabaco, cacao, café, etc.

Cuando al cierre de octubre Cuba registraba la llegada de apenas 203.806 visitantes acumulados desde el mes de enero, República Dominicana reportaba que el 89% de sus habitaciones se hallaban operativas, y el país ya sobrepasaba la cifra de cuatro millones de turistas extranjeros acumulados en el año.

En octubre de 2021, de las habitaciones hoteleras operativas, el 73% estaban ocupadas, llegando al 78% de ocupación los fines de semana. El 86% de los huéspedes eran de origen extranjero. Este nivel de ocupación hotelera era similar a los niveles de ocupación de los años previos a la pandemia. Como muestra de esta probada recuperación y de la vuelta a la normalidad, en noviembre se aprobaron cuatro nuevos proyectos turísticos con inversiones estimadas de 91 millones de dólares, concentrados en las provincias de La Altagracia, La Romana y Samaná.

Cuba: la otra cara de la moneda

A diferencia de Republica Dominicana, en Cuba la mayoría de las operaciones comerciales relacionadas con el turismo son controladas por el Estado. Con la excepción del alquiler en casas particulares y los servicios de restaurantes privados conocidos coloquialmente como "paladares", todo lo demás —centros recreativos, marinas, excursiones— es de control estatal. El sector privado no tiene oportunidades de participación en estas modalidades. En las pocas en las que actúa, encuentra fuertes regulaciones, altos impuestos, y el límite de tener licencia para una única actividad. Por tanto, la oportunidad de expandir sus operaciones con recursos propios es nula. De igual manera, los cuentapropistas cubanos no tienen oportunidad de asociarse con inversores extranjeros, ni siquiera a través de una MIPYME, en las modalidades recientemente aprobadas por el Gobierno para permitir el sector privado.

En un país en el que los recursos financieros escasean, producto de la ineficiencia y la obsolescencia del sistema, el Gobierno es incapaz de crear las condiciones necesarias para que los propios ciudadanos puedan participar en operaciones comerciales turísticas, privándolos de sus derechos para generar riquezas. El Gobierno tampoco crea oportunidades de negocios que podrían generar decenas de miles de empleos, por lo que no solo deja de contribuir al bienestar económico de miles de familias, sino al desarrollo económico general del propio país.

Por otro lado, la imagen de país que el Gobierno está dando ahora mismo dista mucho de la que los competidores de la región ofrecen al turismo internacional. Cuba proyecta la imagen de un pueblo esclavo, triste, destrozado en su infraestructura. La pobreza y la represión causada por el régimen opacan la belleza de los paisajes y las playas del país. Los cubanos que trabajan en el sector del turismo en las compañías del Estado —ya sea en hoteles administrados por empresas extranjeras o no— perciben bajos salarios, por lo que tienen que robar cuanto insumo puedan para hacer rentable su jornada de ocho horas. Los salarios en dólares que supuestamente debería pagar el empleador extranjero a los trabajadores van a parar a las arcas de GAESA, mientras los trabajadores reciben sus salarios en pesos (CUP) devaluados, con los que no pueden comprar los alimentos y productos que necesitan en las tiendas dolarizadas, también controladas por GAESA.

Los pocos turistas que llegan a la Isla son de mala paga, y apenas dejan propinas, pues ya vienen con sus paquetes "todo incluido". Muchos se quejan por el servicio que reciben. La mezcla de marketing que ha diseñado GAESA para atender el mercado turístico no funciona. La fuerza laboral tiene la moral baja y la autoestima por el suelo, su prioridad es tratar de sobrevivir en un país esclavo. Esa masa no siente el negocio como propio, no es feliz y no disfruta su salario, pues el fruto de su sacrificio no va a parar a sus manos, sino a manos de quienes los explotan. Esto explica la apatía, la angustia y la tristeza que los turistas perciben cuando tratan con empleados cubanos. Por eso no repiten ni recomiendan la Isla como destino turístico.

Esta es la razón por la cual la belleza de Cuba desaparece ante la ignominia de quien explota y cercena los derechos de la población. La hospitalidad espontánea y alegre que siempre caracterizó al cubano se ha diluido en el tiempo.

¿De qué vale entonces hacer millonarias inversiones en hoteles en los que muy pocos se hospedan? Solo basta con echar un vistazo a las estadísticas para comprender cómo la emisión de turistas a la Isla por parte de los principales mercados se ha reducido prácticamente a la nada.


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