Es un blog diario digital conformado con los artículos, opiniones, ensayos, etc. del Catedrático universitario Lic. Pedro Pablo Arencibia Cardoso sobre diferentes temáticas de la problemática cubana, actual e histórica, así como por noticias y artículos de otros autores que se consideran de gran interés para profundizar en la realidad cubana.
sábado, noviembre 08, 2025
Laritza Camacho en Cuba al ¨Presidente¨ Miguel Díaz Canel Bermúdez: ¨... el presidente confundió viviendas con habitaciones de hotel? ¿Por qué nadie lo sacó de su error?¨
Laritza Camacho y Miguel Mario Díaz Canel Bermúdez
Por Laritza Camacho
Noviembre 7, 2025
En el 2018, el presidente de Cuba Miguel Mario Díaz Canel Bermúdez, hablaba muy seriamente de construir 1,7 viviendas por municipio y eso le dió una cuenta de 50 000 viviendas anuales...
En el 2018, teníamos el mismo bloqueo ( el mismo que para unos es, para otros no y siempre es el culpable) y ese bloqueo ya estaba recrudecido, como se viene diciendo en todo discurso oficial hace más de una década ya.
Pregunto ¿de dónde sacaron la posibilidad de construir aquellas viviendas? ¿Estaban las condiciones creadas? ¿Se planificó bien el presupuesto? ¿Se contaba para ello con el fin del bloqueo? ¿Estaban jugando con nosotros, ganando tiempo o simplemente mintiendo por el puro placer de mentir?
¿Han hecho así todos los planes? ¿Ponen así todos los precios? ¿Quieren que así sigamos creyendo?
¿Acaso el error de aquel análisis estuvo en que el presidente confundió viviendas con habitaciones de hotel? ¿Por qué nadie lo sacó de su error?
¿Hay alguien sancionado o preso por tamaño disparate?
Y lo más importante ¿Cuántas casas hemos logrado construir desde el 2018 hasta la fecha?¿Están al menos los planos?
Quisiera alguna estadística confiable, desglosada, teniendo en cuenta COVID y hasta emigración masiva de cubanos, por favor ( no dudo que estos factores hayan interferido un poco con el plan, de existir este)
Pido algo más...la misma estadística aplicada a la construcción de hoteles.
¿Estoy pidiendo mucho? ¿Alguien más quisiera tener esos datos?
¿Cuánto vale construir una vivienda que no se caiga antes de inaugurada y que no se le salgan las cabillas con el primer aguacero?
¿Cuántas viviendas se pueden construir en Oriente con los 70 millones de dólares que van a donar a los damnificados?
No subestimen al pueblo y expliquen eso, que nos interesa mucho. Si podemos entender las tablitas de la UNE, algo parecido del Ministerio de la construcción, resultará una bagatela para nosotros...Ah, no olviden planificar la adecuada recogida de basura alrededor de esas viviendas del futuro, por favor...miren que con la basura al cuello no hay quien viva ni en casa nueva.
Luego de 1959, el régimen de Fidel Castro acabó con la publicidad al nacionalizar todas las empresas privadas.
********
Por Jorge Luis González Suárez
Enero 12, 2025
LA HABANA, Cuba. – Los cubanos de más edad aún recuerdan con agrado aquellos comerciales del ayer de la radio y la TV que informaban sobre la utilidad y calidad de los productos. Algunas de las personas que anunciaban los productos llegaron con el tiempo a ser artistas de renombre.
Agencias como la Publicitaria Siboney, entre otras, preparaban guiones con frases, jingles* e imágenes, con el objetivo de incentivar, de forma atractiva, la compra de artículos y productos.
Las empresas de detergentes y jabones tenían el primer lugar promocional. Locutores contratados por esas firmas comerciales, como Bellita Borges, Asunción del Peso, Yolanda Pujol, Dinorah del Real y la inolvidable Consuelito Vidal, se encargaron de las presentaciones.
La compañía líder, Crusellas, representante de la firma estadounidense Colgate Peet Palmolive, usaba el lema para su detergente: “Ropa limpia, blanca, fragante, solo con FAB, superremojante”.
Anunciaban también el jabón de lavar, blanco o amarillo, Candado, y el de baño Palmolive, este presentado con el jingle “Palmolive, Palmolive, el jabón embellecedor, ahora trae nuevos perfumes, cada perfume Palmolive es un primor”.
El otro producto destacado era la pasta dental Colgate, la más famosa en el mundo.
Su principal rival, Sabatés S.A., del consorcio estadounidense Procter and Gamble, tenía su detergente con el eslogan: “ACE, hace de todo”. Su anunciador principal era el versátil animador Germán Pinelli, en un programa de televisión cuya parte estelar era “El palo ensebado”, donde había que escalar un madero liso engrasado para bajar la bandera con el nombre ACE, colocada en la punta. Conductor y público en el estudio coreaban la palabra “sube” y el nombre del concursante para estimularlo. Quien lograra la hazaña, obtenía fabulosos regalos.
Existían además los jabones de baño Camay y el de lavar Oso.
Gravi, una firma más pequeña, tenía dentro de su producción la pasta dental homónima. Una breve canción la anunciaba: “La pasta Gravi, de rico sabor, evita las caries y limpia mejor”. El otro producto importante de Gravi era el jabón Rina, cuya promoción, para dar idea de su rendimiento, era: “Rina, Rina es duro de verdad”. Ambas presentaciones corrían a cargo de Consuelito Vidal.
La firma de lácteos Nela, vendedora de leche condensada y queso crema, tenía el jingle: “Leche condensada Nela siempre, siempre siempre pura, pura, que sabrosita, que sabrosita, yo quiero Nela; Nela, ¿te gusta?”. El jingle del polvo para batidos y helados “Nelado” decía: “Ahora con Nelado usted puede preparar batidos, frozen y helados. Qué rico es Nelado y qué fácil, fácil de preparar”.
Los principales competidores de Nela fueron los helados Guarina y el queso crema Guarina Hot Pack, y los helados Hatuey, que vendían también la leche condensada La Lechera y leche natural de vaca. Todas tenían sus respectivas cancioncitas.
La más popular de las cervezas era Hatuey (nada que ver con el helado del mismo nombre). Tenía como jingle promocional: “La gran cerveza de Cuba, deme a mí cerveza Hatuey”. El locutor Manolo Ortega era su presentador exclusivo, acompañado por la modelo y actriz Odalys Fuentes.
Existían también, y eran muy consumidas, la cerveza Cristal, “clara, ligera, sabrosa”, y la Polar, con un oso blanco en la etiqueta.
Hubo rones muy solicitados, como el famoso Bacardí, el Matusalén, que se promocionaba con la frase “Hoy alegre, mañana bien”; y el ron Pinilla, con la frase “Sabrosón”.
Entre los coñacs de más aceptación estaban Tres Cepas, Terry Malla Dorada y Fundador, con el lema “Para calidad Domecq”.
La amplia oferta de refrescos tenía como número uno a Coca Cola, con mayor fama mundial. Su anuncio era simple: “Tome Coca Cola, la pausa que refresca”.
Pepsi Cola era muy solicitada. Estaban también Ironbeer, “El refresco de los que saben beber”, y otros más como Jupiña, Cawy, Naranja Canada Dry y Royal Crown Cola.
Enumerar la gran cantidad de mercadería, comercios, industrias y empresas publicitadas en este corto espacio es imposible.
Había anuncios de tiendas como El Encanto, Fin de Siglo, Los Precios Fijos, Ultra, y La Época. Restaurantes y bares como El Floridita, La Bodeguita del medio, 1830, Sloppy Joe, y El Castillo de Jagua.
Podemos agregar a esta lista, cafeterías, cines, teatros e incontables negocios más que también se anunciaban, y cientos de comercios pequeños, con divulgación reducida por carecer de presupuesto.
Una idea de la magnitud que alcanzó la promoción comercial nos la puede dar el libro Las Empresas en Cuba. 1958, de Guillermo Jiménez Soler, publicado por la Editorial de Ciencias Sociales en 2004, que registra 1.384 grandes empresas y unas 7.000 menores. Y todas poseían sus anuncios.
Luego de 1959, el régimen de Fidel Castro acabó con la publicidad al nacionalizar todas las empresas privadas. La promoción comercial fue sustituida por una insoportable y machacona propaganda política adoctrinadora.
* jingle: Pieza de música compuesta para acompañar los anuncios de publicidad y que se caracteriza por ser de corta duración y fácil de recordar.
'El consumo anual per cápita de jabón en Cuba no llega ni al 25% de lo necesario. Y desodorante se produce tan poquito, que ya el Gobierno no informa nada de ello.'
*******
(Además de buen precio y excelente calidad, muchos de esos productos de aseo regalaban significativas sumas de dinero (en el texto de la imagen se lee: $5000, $1000, $500), numerosos artículos, casas recién construidas, etc., para incrementar sus ventas dada la gran competencia que existía de esos productos. Imágenes y comentarios añadidos por el bloguista de Baracutey Cubano)
Por Roberto Álvarez Quiñones
Miami 29 Nov 2023
¿Tiene algún "amigo de Cuba" (de la dictadura) al lado de su casa una montaña de basura nauseabunda durante semanas o meses?
¿Olían bien las axilas de la gente común en los tiempos de Gengis Khan o de las cruzadas cristianas a Jerusalén?
Respuestas: 1) Ningún izquierdoso latinoamericano o europeo tiene un basurero gigante nauseabundo de vecino; y 2) No, la gente común no olía bien hace 800 o 1.000 años.
Como los alabarderos del castrismo no tienen que taparse la nariz al caminar por las calles en que viven, "que viva la revolución cubana". Que sean los cubanos los que se la tapen para no desmayarse con el vaho hediondo de los basureros callejeros, focos de enfermedades en un país prácticamente sin medicamentos. La crisis de higiene es de tal magnitud que los ciudadanos tampoco huelen bien.
¿Culpables de los basureros sin recoger?
El diario oficialista Tribuna de La Habana entrevistó recientemente a la gobernadora de La Habana, Yanet Hernández, quien culpó de los apestosos basureros al "elevado número de habitantes y población flotante, las 73 instalaciones hospitalarias, las 557 grandes industrias, los 87.991 trabajadores por cuenta propia, y las 3.592 MIPYMES".
Imaginémonos que la alcaldesa de París (ciudad con igual número de habitantes que La Habana), Anne Hidalgo, alegase que hay allí mucha gente, industrias, hospitales, tiendas, centros turísticos, y que solo a la Torre Eiffel van 25.000 personas diariamente, lo cual explica la existencia de basureros pestilentes hasta en el Arco del Triunfo.
Yanet Hernández dijo que de los 440 camiones con que cuenta La Habana para la recogida de basura solo funcionan 174, y que "el coeficiente de disponibilidad técnica está al 40% por falta de neumáticos, baterías, llantas". O sea, hay en operación estable 69 camiones para recoger la basura que generan 2,1 millones de personas.
Y cité a la capital francesa porque antes del castrismo en películas de Hollywood y en revistas se mencionaba a La Habana como "el París de América Latina". Me consta, lo he visto en filmes de los años 40 y 50. En una de ellas el actor Glenn Ford lo repite dos veces.
También lo afirmaba el parisino más famoso de entonces, Christian Dior, quien en 1952 estableció en la tienda El Encanto (que visitó personalmente) una de las dos únicas filiales suyas fuera de Francia. O sea, en esos años solo en París, Nueva York y La Habana, se podían adquirir los últimos modelos del famoso diseñador. Toda la ropa comprada en dicha filial habanera tenía bordada la frase: "Christian Dior exclusivo en Cuba, El Encanto, La Habana".
Pero sigamos con La Habana pestilente de 2023. Según el rollizo premier Manuel Marrero, la pestilencia en las calles es culpa de la gente, no de las autoridades públicas. "La responsabilidad de la higienización de la ciudad es de todos", dijo hace poco. Otros burócratas también culpan a los habaneros porque generan 23.814 metros cúbicos de residuos sólidos diarios.
¿Cuántos miles de metros cúbicos de basura se genera en Viena, Bucarest, Houston, o Quito, con igual cantidad de habitantes que La Habana? ¿Hay allí basureros inmundos en las calles?
Sin artículos de higiene personal
Pasemos ahora a la higiene personal. En tiempos de las Cruzadas y de Temujin (nombre de Gengis Khan), la gente común no podía oler bien. No se conocía el desodorante, jabón de baño, champú, agua de colonia. No había cómo cepillarse los dientes con cremas dentales desinfectantes, ni afeitarse con cremas refrescantes. No había detergentes para lavar platos, limpiar mesones y tabernas. No papel higiénico, ni lociones aromáticas al alcance que no quien no fuese muy rico.
Pues bien, hoy, en pleno siglo XXI, con un calor insoportable y ventiladores y aires acondicionados paralizados por los apagones, los cubanos tienen esas carencias del Medioevo profundo. Hay escasez insólita, o falta total de desodorante, jabón, champú, perfumes, agua de colonia, talco. Y de detergentes, desinfectantes, frazadas, escobas, trapeadores, ni para los hospitales.
(Los jabones premiados contenían dentro de la pastilla de jabón un ¨gallo tapao¨ que al irse gastando la pastilla es que se conocía su existencia; de ahí la figura del gallo en el anuncio)
Según especialistas, el consumo anual per cápita mundial de jabón de baño oscila entre 3,9 y 4,8 libras. Los fabricados en Cuba por el "consolidado" Suchel pesan 4,4 onzas. Pero en 2022 produjo apenas 5,700 toneladas de jabón de baño, o sea 12,5 millones de libras. Por tanto, el consumo anual per cápita de jabón en Cuba no llega ni al 25% de lo necesario. Y desodorante se produce tan poquito que ya el Gobierno no informa nada de ello.
En tanto, Suchel Camacho, empresa mixta castrista con el catalán Manuel Camacho, vende en las shopping y en la tienda online Habanabell a precios en divisas inflados, pero apenas produjo 2.000 tubos de desodorante en ocho meses.
Por fuentes de EEUU se supo que Cuba en 2022 importó del "imperio" 2,4 millones de dólares en pastillas de jabón, 803.000 dólares en desodorantes, 360.000 en champú y 330.000 en jabón líquido y detergentes. Pero, claro, para el sector turístico, las shoppings, y la oligarquía dictatorial. Que le pregunten a Mariela Castro o a Liz Cuesta qué jabones, desodorante y champú ellas usan.
Lo concreto es que en las 12.669 bodegas del país "dan" por la libreta un jabón de lavar y uno o dos jabones de baño para cada núcleo familiar, según la cantidad de personas. Y un tubo de pasta dental ¡cada dos meses!, cuando lo hay.
Hace unos días, Yosvany Pupo, viceministro primero de Comercio Interior, anunció con gran bombo que para "fines de año se venderá un jabón por consumidor". Al otro día, una mujer llamada Virgen López escribió en las redes sociales: "Es muy bueno que el Gobierno tape la boca y dé con piedras en los dientes a los que tergiversan los esfuerzos que hace el país para salir adelante poco a poco. Fueron muy alentadoras las informaciones de la Mesa Redonda de ayer 16 de nov. Gracias".
Eso confirma dos cosas: el daño antropológico causado a muchos por la propaganda castrista, y la ventaja de una tiranía que se eterniza en el poder, pues quienes hoy tienen menos de 73 años de edad no conocieron, o no recuerdan todo lo que destruyó el castrismo.
Cuba era una potencia latinoamericana en productos de aseo
Hasta 1959, último año de capitalismo, Cuba era una potencia de América Latina en la fabricación de productos para el aseo, limpieza, e higiene, y específicamente el mayor productor de detergentes del subcontinente. No había que importar nada, salvo algunas exclusividades que nunca faltan en todo mercado normal.
Grandes fábricas nacionales se encargaban de producir todo lo necesario: Crusellas, Sabatés (fundadas en el siglo XIX) y los Laboratorios Gravi (1925), entre ellas.
Crusellas, con 800 trabajadores, asociada a la estadounidense Colgate-Palmolive, creó la empresa Detergentes Cubanos SA, en la barriada de El Cerro. Fabricaba los detergentes FAB y Rápido; los jabones Candado, Palmolive y Hiel de Vaca; la pasta dental Colgate; el limpiador Ajax; Kolonia 1800 y Myrka; agua de tocador Rhum Quinquina (para el cabello); agua de violetas Lavanda; champú Halo Colgate, así como desodorantes, brillantina, polvos y talcos.
Sabatés, asociada con Procter & Gamble, producía los detergentes Tide, Ace y Lavasol, los jabones Camay, Heno de Pravia, Oso, Tornillo, Llave, Elsa; así como Glostora (para el cabello)
Laboratorios Gravi S.A, con su fábrica en Jovellanos, Matanzas, producía la pasta dental Gravi, el jabón de lavar Rina, el jabón de tocador Suave, y otras 14 líneas de producción.
Y que no venga nadie a decir que no estaban al alcance del "pueblo trabajador". Con el peso cubano entonces a 1x1 con el dólar, una pastilla de jabón cubano Camay, Hiel de Vaca, o cualquier otro con perfume exquisito y calidad internacional, costaba 20 centavos. Eso equivalía al 0,14% del sueldo promedio de un obrero industrial de 130 pesos-dólares en 1958 (o 1.326 dólares de hoy), el octavo más alto del mundo entonces, según la OIT. Asimismo, equivalí al 0,3% del salario promedio de un obrero agrícola, entonces de 65 dólares mensuales.
Hoy un jabón "socialista", más pequeño y con mala calidad cuesta en el mercado negro entre 4% o el 6,8% (150-200 pesos) de un salario promedio de 3.500 pesos (28,40 dólares). Y eso, cuando "aparece".
Moraleja: En el otrora París latinoamericano y potencia fabricante de productos de aseo, hoy ni la ciudad, ni sus ciudadanos (y de todo el país) pueden oler bien. ¡Gracias, Fidel y Raúl!.
***************
*********
Comerciales en la Televisión Cubana antes de 1959
RECUERDOS DE CUBA- Comerciales de la TV cubana antes del 1959 y principio del 1960
Christian Dior, quizás el más famoso modista de todos los tiempos, tenía solo dos salones de moda suyos fuera de París, uno en Nueva York, y el otro en La Habana.
En 1952 llegaron a obtener la exclusiva de comercialización de la famosa marca Christian Dior en Norteamérica. A pesar del temor que sentía por los vuelos de avión, en el año 1956, el modisto Christian Dior voló a La Habana para visitar la famosa tienda y comprobar cómo se exhibían susexclusivos modelos
Muchas quinceañeras de la época lucían hermosos trajes de Christian Dior...
Lo curioso era que se trataba de la capital de un país pequeño, lo cual expresaba el empuje económico y socio-cultural de Cuba en aquellos tiempos...
'El consumo anual per cápita de jabón en Cuba no llega ni al 25% de lo necesario. Y desodorante se produce tan poquito, que ya el Gobierno no informa nada de ello.'
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(Además de buen precio y excelente calidad, muchos de esos productos de aseo regalaban significativas sumas de dinero (en el texto de la imagen se lee: $5000, $1000, $500), numerosos artículos, casas recién construidas, etc., para incrementar sus ventas dada la gran competencia que existía de esos productos. Imágenes y comentarios añadidos por el bloguista de Baracutey Cubano)
Por Roberto Álvarez Quiñones
Miami 29 Nov 2023
¿Tiene algún "amigo de Cuba" (de la dictadura) al lado de su casa una montaña de basura nauseabunda durante semanas o meses?
¿Olían bien las axilas de la gente común en los tiempos de Gengis Khan o de las cruzadas cristianas a Jerusalén?
Respuestas: 1) Ningún izquierdoso latinoamericano o europeo tiene un basurero gigante nauseabundo de vecino; y 2) No, la gente común no olía bien hace 800 o 1.000 años.
Como los alabarderos del castrismo no tienen que taparse la nariz al caminar por las calles en que viven, "que viva la revolución cubana". Que sean los cubanos los que se la tapen para no desmayarse con el vaho hediondo de los basureros callejeros, focos de enfermedades en un país prácticamente sin medicamentos. La crisis de higiene es de tal magnitud que los ciudadanos tampoco huelen bien.
¿Culpables de los basureros sin recoger?
El diario oficialista Tribuna de La Habana entrevistó recientemente a la gobernadora de La Habana, Yanet Hernández, quien culpó de los apestosos basureros al "elevado número de habitantes y población flotante, las 73 instalaciones hospitalarias, las 557 grandes industrias, los 87.991 trabajadores por cuenta propia, y las 3.592 MIPYMES".
Imaginémonos que la alcaldesa de París (ciudad con igual número de habitantes que La Habana), Anne Hidalgo, alegase que hay allí mucha gente, industrias, hospitales, tiendas, centros turísticos, y que solo a la Torre Eiffel van 25.000 personas diariamente, lo cual explica la existencia de basureros pestilentes hasta en el Arco del Triunfo.
Yanet Hernández dijo que de los 440 camiones con que cuenta La Habana para la recogida de basura solo funcionan 174, y que "el coeficiente de disponibilidad técnica está al 40% por falta de neumáticos, baterías, llantas". O sea, hay en operación estable 69 camiones para recoger la basura que generan 2,1 millones de personas.
Y cité a la capital francesa porque antes del castrismo en películas de Hollywood y en revistas se mencionaba a La Habana como "el París de América Latina". Me consta, lo he visto en filmes de los años 40 y 50. En una de ellas el actor Glenn Ford lo repite dos veces.
También lo afirmaba el parisino más famoso de entonces, Christian Dior, quien en 1952 estableció en la tienda El Encanto (que visitó personalmente) una de las dos únicas filiales suyas fuera de Francia. O sea, en esos años solo en París, Nueva York y La Habana, se podían adquirir los últimos modelos del famoso diseñador. Toda la ropa comprada en dicha filial habanera tenía bordada la frase: "Christian Dior exclusivo en Cuba, El Encanto, La Habana".
Pero sigamos con La Habana pestilente de 2023. Según el rollizo premier Manuel Marrero, la pestilencia en las calles es culpa de la gente, no de las autoridades públicas. "La responsabilidad de la higienización de la ciudad es de todos", dijo hace poco. Otros burócratas también culpan a los habaneros porque generan 23.814 metros cúbicos de residuos sólidos diarios.
¿Cuántos miles de metros cúbicos de basura se genera en Viena, Bucarest, Houston, o Quito, con igual cantidad de habitantes que La Habana? ¿Hay allí basureros inmundos en las calles?
Sin artículos de higiene personal
Pasemos ahora a la higiene personal. En tiempos de las Cruzadas y de Temujin (nombre de Gengis Khan), la gente común no podía oler bien. No se conocía el desodorante, jabón de baño, champú, agua de colonia. No había cómo cepillarse los dientes con cremas dentales desinfectantes, ni afeitarse con cremas refrescantes. No había detergentes para lavar platos, limpiar mesones y tabernas. No papel higiénico, ni lociones aromáticas al alcance que no quien no fuese muy rico.
Pues bien, hoy, en pleno siglo XXI, con un calor insoportable y ventiladores y aires acondicionados paralizados por los apagones, los cubanos tienen esas carencias del Medioevo profundo. Hay escasez insólita, o falta total de desodorante, jabón, champú, perfumes, agua de colonia, talco. Y de detergentes, desinfectantes, frazadas, escobas, trapeadores, ni para los hospitales.
(Los jabones premiados contenían dentro de la pastilla de jabón un ¨gallo tapao¨ que al irse gastando la pastilla es que se conocía su existencia; de ahí la figura del gallo en el anuncio)
Según especialistas, el consumo anual per cápita mundial de jabón de baño oscila entre 3,9 y 4,8 libras. Los fabricados en Cuba por el "consolidado" Suchel pesan 4,4 onzas. Pero en 2022 produjo apenas 5,700 toneladas de jabón de baño, o sea 12,5 millones de libras. Por tanto, el consumo anual per cápita de jabón en Cuba no llega ni al 25% de lo necesario. Y desodorante se produce tan poquito que ya el Gobierno no informa nada de ello.
En tanto, Suchel Camacho, empresa mixta castrista con el catalán Manuel Camacho, vende en las shopping y en la tienda online Habanabell a precios en divisas inflados, pero apenas produjo 2.000 tubos de desodorante en ocho meses.
Por fuentes de EEUU se supo que Cuba en 2022 importó del "imperio" 2,4 millones de dólares en pastillas de jabón, 803.000 dólares en desodorantes, 360.000 en champú y 330.000 en jabón líquido y detergentes. Pero, claro, para el sector turístico, las shoppings, y la oligarquía dictatorial. Que le pregunten a Mariela Castro o a Liz Cuesta qué jabones, desodorante y champú ellas usan.
Lo concreto es que en las 12.669 bodegas del país "dan" por la libreta un jabón de lavar y uno o dos jabones de baño para cada núcleo familiar, según la cantidad de personas. Y un tubo de pasta dental ¡cada dos meses!, cuando lo hay.
Hace unos días, Yosvany Pupo, viceministro primero de Comercio Interior, anunció con gran bombo que para "fines de año se venderá un jabón por consumidor". Al otro día, una mujer llamada Virgen López escribió en las redes sociales: "Es muy bueno que el Gobierno tape la boca y dé con piedras en los dientes a los que tergiversan los esfuerzos que hace el país para salir adelante poco a poco. Fueron muy alentadoras las informaciones de la Mesa Redonda de ayer 16 de nov. Gracias".
Eso confirma dos cosas: el daño antropológico causado a muchos por la propaganda castrista, y la ventaja de una tiranía que se eterniza en el poder, pues quienes hoy tienen menos de 73 años de edad no conocieron, o no recuerdan todo lo que destruyó el castrismo.
Cuba era una potencia latinoamericana en productos de aseo
Hasta 1959, último año de capitalismo, Cuba era una potencia de América Latina en la fabricación de productos para el aseo, limpieza, e higiene, y específicamente el mayor productor de detergentes del subcontinente. No había que importar nada, salvo algunas exclusividades que nunca faltan en todo mercado normal.
Grandes fábricas nacionales se encargaban de producir todo lo necesario: Crusellas, Sabatés (fundadas en el siglo XIX) y los Laboratorios Gravi (1925), entre ellas.
Crusellas, con 800 trabajadores, asociada a la estadounidense Colgate-Palmolive, creó la empresa Detergentes Cubanos SA, en la barriada de El Cerro. Fabricaba los detergentes FAB y Rápido; los jabones Candado, Palmolive y Hiel de Vaca; la pasta dental Colgate; el limpiador Ajax; Kolonia 1800 y Myrka; agua de tocador Rhum Quinquina (para el cabello); agua de violetas Lavanda; champú Halo Colgate, así como desodorantes, brillantina, polvos y talcos.
Sabatés, asociada con Procter & Gamble, producía los detergentes Tide, Ace y Lavasol, los jabones Camay, Heno de Pravia, Oso, Tornillo, Llave, Elsa; así como Glostora (para el cabello)
Laboratorios Gravi S.A, con su fábrica en Jovellanos, Matanzas, producía la pasta dental Gravi, el jabón de lavar Rina, el jabón de tocador Suave, y otras 14 líneas de producción.
Y que no venga nadie a decir que no estaban al alcance del "pueblo trabajador". Con el peso cubano entonces a 1x1 con el dólar, una pastilla de jabón cubano Camay, Hiel de Vaca, o cualquier otro con perfume exquisito y calidad internacional, costaba 20 centavos. Eso equivalía al 0,14% del sueldo promedio de un obrero industrial de 130 pesos-dólares en 1958 (o 1.326 dólares de hoy), el octavo más alto del mundo entonces, según la OIT. Asimismo, equivalí al 0,3% del salario promedio de un obrero agrícola, entonces de 65 dólares mensuales.
Hoy un jabón "socialista", más pequeño y con mala calidad cuesta en el mercado negro entre 4% o el 6,8% (150-200 pesos) de un salario promedio de 3.500 pesos (28,40 dólares). Y eso, cuando "aparece".
Moraleja: En el otrora París latinoamericano y potencia fabricante de productos de aseo, hoy ni la ciudad, ni sus ciudadanos (y de todo el país) pueden oler bien. ¡Gracias, Fidel y Raúl!.
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Comerciales en la Televisión Cubana antes de 1959
RECUERDOS DE CUBA- Comerciales de la TV cubana antes del 1959 y principio del 1960
Christian Dior, quizás el más famoso modista de todos los tiempos, tenía solo dos salones de moda suyos fuera de París, uno en Nueva York, y el otro en La Habana.
En 1952 llegaron a obtener la exclusiva de comercialización de la famosa marca Christian Dior en Norteamérica. A pesar del temor que sentía por los vuelos de avión, en el año 1956, el modisto Christian Dior voló a La Habana para visitar la famosa tienda y comprobar cómo se exhibían susexclusivos modelos
Muchas quinceañeras de la época lucían hermosos trajes de Christian Dior...
Lo curioso era que se trataba de la capital de un país pequeño, lo cual expresaba el empuje económico y socio-cultural de Cuba en aquellos tiempos...
¡Qué próspero era nuestro país!...
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Tomados de la Bohemia correspondiente a la tercera semana del mes de junio de 1958
El conflicto político y social es producto de una sociedad estratificada, decía Carlos Marx, afirmando que la resolución de los conflictos sociopolíticos, esto es, la creación de un consenso verdadero, sólo era posible en la sociedad comunista.
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Por Alberto Méndez Castelló
27 de marzo, 2024
PUERTO PADRE, Cuba.- “La prensa al servicio del régimen, como los soldados del Estado totalitario que son los periodistas oficiales, dice que las protestas populares originadas por falta de comida, de electricidad y en suma por falta de libertad, en el Oriente cubano, en la jurisdicción del Ejército Oriental, son obra del `imperialismo yanqui´. ¡Pobres miopes! Una granada está por estallarle en las manos o una mina está por detonar bajo sus pies”, afirmamos en Cuba: poca harina y mucha pólvora, artículo recién publicado en este sitio.
Y puesto que según dice el refrán “el que mucho abarca poco aprieta”, en aquel texto no entramos en detalles, rigurosamente históricos, de carácter esencialmente sociológicos para contrastar nuestra afirmación sobre la miopía supina del régimen, esa, la de pretender culpar al “imperialismo yanqui” de todas las miserias económicas y morales de los cubanos, como sí haremos ahora, y comencemos por este ejemplo, sólo un ejemplo, de mal recuerdo, sí, de memoria histórica de quienes son tildados como “odiadores” por los voceros castrocomunistas.
Y obsérvese que por ser sólo un ejemplo, no diremos de fusilamientos, encarcelamientos, persecuciones ni “actos de repudio” contra “gusanos”, “escorias” y “contrarrevolucionarios. Sólo mencionaremos una pequeñísima parte de La Historia de Cuba contada por sus casas, esas, donde hoy como antes, residen mujeres prósperas, que no tienen necesidad de vender la “leche de sus hijos”, y son mujeres “educadas y correctas” y no alborotadoras, porque no tienen necesidad de protestar como sí hicieron otras madres cubanas este 17 y 18 de marzo y antes hicieron las del 11J.
Las casas
Vean, sí, si pueden, y sé que sí podrán, miren detrás de estas palabras. En otro tiempo, no tan lejano, allá por los años 60 y hasta principios de los 80 del pasado siglo, la gente se iba de Cuba y tras de sí dejaban, o más apropiado es decir que eran despojados de muy buenas casas, que, inmediatamente, eran tomadas y selladas por los castrocomunistas, cuando sus dueños aún permanecían en el portal, o, en un puerto, en Camarioca, o en Mariel, o en un aeropuerto, aguardando para salir del país sólo con lo puesto, pues, por “ley” todos los bienes muebles también eran expropiados junto con el inmueble.
Solía ocurrir entonces que luego, al pasar frente a una de esas viviendas desposeídas a sus legítimos dueños, cerradas con sellos oficiales y todavía no “asignadas”, los cubanos se preguntaban: “¿Qué irán a poner ahí?” O… “¿A qué dirigente le darán esa casa?”
Las interrogantes de los cubanos, no importa si en Santa Marta, en Varadero, en Santiago de Cuba o en Bayamo, eran congruentes con un axioma de dos posibles soluciones: La vivienda del cubano emigrado, tachado como “gusano”, que muy bien podía ser una mansión, era “asignada” a un ministerio u otra entidad gubernamental para uso de oficinas, o “casa de visita”, o era “congelada” para otros usos, o, sencillamente, era otorgada cual generosa dádiva a un dirigente comunista y a su familia, que luego podían hacerse de ella como “propietarios”, si el inmueble no era “medio básico” de una institución, o si esa dependencia del Estado enajenaba el bien a favor del dirigente encumbrado.
La sociedad estratificada
Más o menos así, los dirigentes castrocomunistas “históricos” y los que son su “continuidad”, sus hijos y nietos y las esposas o amantes de ellos, son poseedores de hermosas mansiones, mientras los que protestaron en el Maleconazo, el 11J, el 17M y en las mil y una protestas callejeras acalladas por chivatos y policías, malviven en bajareques, en cuarterías desguazadas por los ciclones, muchos son afrodescendientes, no tienen quien les ponga un parole en Estados Unidos. No tienen nada: ¡Ni a Cristo en Semana Santa!
Óiganme, el conflicto político y social es producto de una sociedad estratificada, decía Carlos Marx, afirmando que la resolución de los conflictos sociopolíticos, esto es, la creación de un consenso verdadero, sólo era posible en la sociedad comunista, pues las instituciones sociales precomunistas existían sólo para apoyar la dominación de una clase sobre otra.
Ya de por sí irreal, la teoría de Marx sobre el consenso verdadero, en Cuba y a la luz de la cotidianidad cae por su propio peso, podrida, corrupta, por falta de aplicación en tanto la supuesta “dictadura del proletariado”, llamada a liberar de la dominación capitalista a las masas trabajadoras, en la práctica, se transformó en la dictadura de la burocracia comunista.
Las desigualdades en Cuba
Sociológicamente hablando, si la eficacia gubernamental se muestra instrumentalmente, a través de sus políticas públicas, la legitimidad de un sistema político es evaluativa, e implica que los grupos lo consideren legítimo o ilegítimo en la misma manera que sus valores concuerdan con los valores de esas plebes, entiéndase masas, conformadas por personas de muy distintos estratos sociales.
Pero la capacidad política y gubernamental del Estado, de los poderes del Estado para mantener en los gobernados la creencia de que los gobernantes comparten su misma identidad de valores no es infinita, sino extremadamente finita, y se muestra a través de hechos tangibles, palpables no sólo para unos pocos aplaudidores enajenados de su entorno, o para un grupo o grupos de élite premeditadamente aprovechados. Y así ocurre en Cuba.
Y este es el caso de Cuba porque contrario al discurso castrocomunista, el caso cubano es el de un país con desigualdades inhumanas, y, primero que todo y sobre todo porque son desigualdades políticas humillantes, que hacen del asalariado cada día más pobre, menos humano, mientras es la clase dirigente de un país con partido único, comunista, de economía centralizada, la que mantiene un nivel de vida de multimillonarios, como si viviera en una nación con economía de libre mercado.
Sin consenso en Cuba
Y quien envidia a una persona próspera en un país libre, pudiendo trabajar por su propia prosperidad, es una persona necesitada de tratamiento psiquiátrico. Pero quien en un Estado totalitario como lo es Cuba siente rencor contra la clase dirigente que pregona austeridad mientras vive en la opulencia, es un sujeto de derecho urgido de un acusador. Del acusador del Estado que por connivente, la nación toda carece.
Así no hay consenso en Cuba, ni lo habrá aunque así lo pretendan mostrar los dirigentes comunistas. Y no hay consenso ni puede haberlo mientras el discurso oficial diga una cosa y otra muestre el obrar de las instituciones gubernamentales, que no sólo deben representar a los ciudadanos, sino ser apropiadas para la sociedad toda.
Y es ese estado inapropiado de quienes en lugar de representar ordenan, malversan, cohechan, son despóticos y hacen del nepotismo una práctica diaria, quienes no pueden adaptarse a otro modo que no sea el de la usura, por ser ellos mismos ineptos para el trabajo honesto, es ese estado y no el “imperialismo yanqui” quien provocará un estallido social, o lo que es menos ruidoso pero funciona igual que un pistoletazo en la nuca, aunque con silenciador: un estado de parálisis generalizado que acabará con el castrocomunismo. Y no importa cuán totalitario sea el Estado, porque Cuba ya es sólo eso: un conflicto por estallar aunque el día de la explosión no escuchemos ni el ruido. ¡Ojalá!
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“Marco Rubio a Donald Trump: Te diré lo que es un buen acuerdo: que Cuba sea libre
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Licenciado en Matemática Pura en la Universidad de La Habana (UH) y Catedrático universitario con 24 años de experiencia en la docencia universitaria cubana; posee la Categoría Docente Principal de Profesor Titular universitario. Fue expulsado el 29 de enero de 1997 del Instituto Superior Pedagógico de Pinar del Río ( universidad de perfil formativo o pedagógico) por motivos políticos. Activo colaborador desde su fundación de la revista VITRAL y del Centro Católico de Formación Cívica y Religiosa (CFCR) de la Diócesis de Pinar del Río. Colaboró en Cuba con las organizaciones opositoras: Todos Unidos, Asamblea para Promover la Sociedad Civil en Cuba y con el Consejo Unitario de Trabajadores Cubanos (CUTC).
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COLABORADORES:
Paul Echániz