lunes, diciembre 02, 2024

Cuando en Cuba empresarios capitalistas ofertaban productos de excelente calidad a bajos precios y regalaban casas y otros premios

Cuba no huele nada bien

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'El consumo anual per cápita de jabón en Cuba no llega ni al 25% de lo necesario. Y desodorante se produce tan poquito, que ya el Gobierno no informa nada de ello.'

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(Además de buen precio y excelente calidad,  muchos de esos productos de aseo  regalaban significativas sumas de dinero (en el texto de la imagen se lee: $5000, $1000, $500), numerosos artículos, casas recién construidas, etc., para incrementar sus ventas dada la gran competencia que existía de esos productos. Imágenes y comentarios añadidos por el bloguista de Baracutey Cubano)

Por Roberto Álvarez Quiñones

Miami 29 Nov 2023 

¿Tiene algún "amigo de Cuba" (de la dictadura) al lado de su casa una montaña de basura nauseabunda durante semanas o meses?

¿Olían bien las axilas de la gente común en los tiempos de Gengis Khan o de las cruzadas cristianas a Jerusalén?

Respuestas: 1) Ningún izquierdoso latinoamericano o europeo tiene un basurero gigante nauseabundo de vecino; y 2) No, la gente común no olía bien hace 800 o 1.000 años.

Como los alabarderos del castrismo no tienen que taparse la nariz al caminar por las calles en que viven, "que viva la revolución cubana". Que sean los cubanos los que se la tapen para no desmayarse con el vaho hediondo de los basureros callejeros, focos de enfermedades en un país prácticamente sin medicamentos. La crisis de higiene es de tal magnitud que los ciudadanos tampoco huelen bien.

¿Culpables de los basureros sin recoger?

El diario oficialista Tribuna de La Habana entrevistó recientemente a la gobernadora de La Habana, Yanet Hernández, quien culpó de los apestosos basureros al "elevado número de habitantes y población flotante, las 73 instalaciones hospitalarias, las 557 grandes industrias, los 87.991 trabajadores por cuenta propia, y las 3.592 MIPYMES".

Imaginémonos que la alcaldesa de París (ciudad con igual número de habitantes que La Habana), Anne Hidalgo, alegase que hay allí mucha gente, industrias, hospitales, tiendas, centros turísticos, y que solo a la Torre Eiffel van 25.000 personas diariamente, lo cual explica la existencia de basureros pestilentes hasta en el Arco del Triunfo.

Yanet Hernández dijo que de los 440 camiones con que cuenta La Habana para la recogida de basura solo funcionan 174, y que "el coeficiente de disponibilidad técnica está al 40% por falta de neumáticos, baterías, llantas". O sea, hay en operación estable 69 camiones para recoger la basura que generan 2,1 millones de personas.

Y cité a la capital francesa porque antes del castrismo en películas de Hollywood y en revistas se mencionaba a La Habana como "el París de América Latina". Me consta, lo he visto en filmes de los años 40 y 50. En una de ellas el actor Glenn Ford lo repite dos veces.

También lo afirmaba el parisino más famoso de entonces, Christian Dior, quien en 1952 estableció en la tienda El Encanto (que visitó personalmente) una de las dos únicas filiales suyas fuera de Francia. O sea, en esos años solo en París, Nueva York y La Habana, se podían adquirir los últimos modelos del famoso diseñador. Toda la ropa comprada en dicha filial habanera tenía bordada la frase: "Christian Dior exclusivo en Cuba, El Encanto, La Habana".

Pero sigamos con La Habana pestilente de 2023. Según el rollizo premier Manuel Marrero, la pestilencia en las calles es culpa de la gente, no de las autoridades públicas. "La responsabilidad de la higienización de la ciudad es de todos", dijo hace poco. Otros burócratas también culpan a los habaneros porque generan 23.814 metros cúbicos de residuos sólidos diarios.

¿Cuántos miles de metros cúbicos de basura se genera en Viena, Bucarest, Houston, o Quito, con igual cantidad de habitantes que La Habana? ¿Hay allí basureros inmundos en las calles?

Sin artículos de higiene personal

Pasemos ahora a la higiene personal. En tiempos de las Cruzadas y de Temujin (nombre de Gengis Khan), la gente común no podía oler bien. No se conocía el desodorante, jabón de baño, champú, agua de colonia. No había cómo cepillarse los dientes con cremas dentales desinfectantes, ni afeitarse con cremas refrescantes. No había detergentes para lavar platos, limpiar mesones y tabernas. No papel higiénico, ni lociones aromáticas al alcance que no quien no fuese muy rico.

Pues bien, hoy, en pleno siglo XXI, con un calor insoportable y ventiladores y aires acondicionados paralizados por los apagones, los cubanos tienen esas carencias del Medioevo profundo. Hay escasez insólita, o falta total de desodorante, jabón, champú, perfumes, agua de colonia, talco. Y de detergentes, desinfectantes, frazadas, escobas, trapeadores, ni para los hospitales.

(Los jabones premiados contenían dentro de la pastilla de jabón un ¨gallo tapao¨ que al  irse gastando la pastilla  es que se conocía su existencia;  de ahí la figura del gallo en el anuncio)

Según especialistas, el consumo anual per cápita mundial de jabón de baño oscila entre 3,9 y 4,8 libras. Los fabricados en Cuba por el "consolidado" Suchel pesan 4,4 onzas. Pero en 2022 produjo apenas 5,700 toneladas de jabón de baño, o sea 12,5 millones de libras. Por tanto, el consumo anual per cápita de jabón en Cuba no llega ni al 25% de lo necesario. Y desodorante se produce tan poquito que ya el Gobierno no informa nada de ello.

En tanto, Suchel Camacho, empresa mixta castrista con el catalán Manuel Camacho, vende en las shopping y en la tienda online Habanabell a precios en divisas inflados, pero apenas produjo 2.000 tubos de desodorante en ocho meses.

Por fuentes de EEUU se supo que Cuba en 2022 importó del "imperio" 2,4 millones de dólares en pastillas de jabón, 803.000 dólares en desodorantes, 360.000 en champú y 330.000 en jabón líquido y  detergentes. Pero, claro, para el sector turístico, las shoppings, y la oligarquía dictatorial. Que le pregunten a Mariela Castro o a Liz Cuesta qué jabones, desodorante y champú ellas usan.

Lo concreto es que en las 12.669 bodegas del país "dan" por la libreta un jabón de lavar y uno o dos jabones de baño para cada núcleo familiar, según la cantidad de personas. Y un tubo de pasta dental ¡cada dos meses!, cuando lo hay.

Hace unos días, Yosvany Pupo, viceministro primero de Comercio Interior, anunció con gran bombo que para "fines de año se venderá un jabón por consumidor".  Al otro día, una mujer llamada Virgen López escribió en las redes sociales: "Es muy bueno que el Gobierno tape la boca y dé con piedras en los dientes a los que tergiversan los esfuerzos que hace el país para salir adelante poco a poco. Fueron muy alentadoras las informaciones de la Mesa Redonda de ayer 16 de nov. Gracias".

Eso confirma dos cosas: el daño antropológico causado a muchos por la propaganda castrista, y la ventaja de una tiranía que se eterniza en el poder, pues quienes hoy tienen menos de 73 años de edad no conocieron, o no recuerdan todo lo que destruyó el castrismo.

Cuba era una potencia latinoamericana en productos de aseo

Hasta 1959, último año de capitalismo, Cuba era una potencia de América Latina en la fabricación de productos para el aseo, limpieza, e higiene, y específicamente el mayor productor de detergentes del subcontinente.  No había que importar nada, salvo algunas exclusividades que nunca faltan en todo mercado normal.

Grandes fábricas nacionales se encargaban de producir todo lo necesario: Crusellas, Sabatés (fundadas en el siglo XIX) y los Laboratorios Gravi (1925), entre ellas.

Crusellas, con 800 trabajadores, asociada a la estadounidense Colgate-Palmolive, creó la empresa Detergentes Cubanos SA, en la barriada de El Cerro. Fabricaba los detergentes FAB y Rápido; los jabones Candado, Palmolive y Hiel de Vaca; la pasta dental Colgate; el limpiador Ajax; Kolonia 1800 y Myrka; agua de tocador Rhum Quinquina (para el cabello); agua de violetas Lavanda; champú Halo Colgate, así como desodorantes, brillantina, polvos y talcos.

Sabatés, asociada con Procter & Gamble, producía los detergentes Tide, Ace y Lavasol, los jabones Camay, Heno de Pravia, Oso, Tornillo, Llave, Elsa; así como Glostora (para el cabello)

Laboratorios Gravi S.A, con su fábrica en Jovellanos, Matanzas, producía la pasta dental Gravi, el jabón de lavar Rina, el jabón de tocador Suave, y otras 14 líneas de producción.

Y que no venga nadie a decir que no estaban al alcance del "pueblo trabajador". Con el peso cubano entonces a 1x1 con el dólar, una pastilla de jabón cubano Camay, Hiel de Vaca, o cualquier otro con perfume exquisito y calidad internacional, costaba 20 centavos. Eso equivalía al 0,14% del sueldo promedio de un obrero industrial de 130 pesos-dólares en 1958 (o 1.326 dólares de hoy), el octavo más alto del mundo entonces, según la OIT. Asimismo, equivalí al 0,3% del salario promedio de un obrero agrícola, entonces de 65 dólares mensuales.

Hoy un jabón "socialista", más pequeño y con mala calidad cuesta en el mercado negro entre 4% o el 6,8% (150-200 pesos) de un salario promedio de 3.500 pesos (28,40 dólares). Y eso, cuando "aparece".

Moraleja: En el otrora París latinoamericano y potencia fabricante de productos de aseo, hoy ni la ciudad, ni sus ciudadanos (y de todo el país) pueden oler bien. ¡Gracias, Fidel y Raúl!. 

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Comerciales en la Televisión Cubana antes de 1959




RECUERDOS DE CUBA- Comerciales de la TV cubana antes del 1959 y principio del 1960


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“Christian Dior en El Encanto”...

Por Francisco Valiente
10 de enero 2022


Christian Dior, quizás el más famoso modista de todos los tiempos, tenía solo dos salones de moda suyos fuera de París, uno en Nueva York, y el otro en La Habana.

En 1952 llegaron a obtener la exclusiva de comercialización de la famosa marca Christian Dior en Norteamérica. A pesar del temor que sentía por los vuelos de avión, en el año 1956, el modisto Christian Dior voló a La Habana para visitar la famosa tienda y comprobar cómo se exhibían susexclusivos modelos 
 
Muchas quinceañeras de la época lucían hermosos trajes de Christian Dior...

Lo curioso era que se trataba de la capital de un país pequeño, lo cual expresaba el empuje económico y socio-cultural  de Cuba en aquellos tiempos...

¡Qué próspero era nuestro país!...


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Tomados de la Bohemia correspondiente a la tercera semana del mes de junio de 1958






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jueves, noviembre 30, 2023

Roberto Álvarez Quiñones: Cuba no huele nada bien. 'El consumo anual per cápita de jabón en Cuba no llega ni al 25% de lo necesario.

 Tomado de https://diariodecuba.com

Cuba no huele nada bien

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'El consumo anual per cápita de jabón en Cuba no llega ni al 25% de lo necesario. Y desodorante se produce tan poquito, que ya el Gobierno no informa nada de ello.'

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(Además de buen precio y excelente calidad,  muchos de esos productos de aseo  regalaban significativas sumas de dinero (en el texto de la imagen se lee: $5000, $1000, $500), numerosos artículos, casas recién construidas, etc., para incrementar sus ventas dada la gran competencia que existía de esos productos. Imágenes y comentarios añadidos por el bloguista de Baracutey Cubano)

Por Roberto Álvarez Quiñones

Miami 29 Nov 2023 

¿Tiene algún "amigo de Cuba" (de la dictadura) al lado de su casa una montaña de basura nauseabunda durante semanas o meses?

¿Olían bien las axilas de la gente común en los tiempos de Gengis Khan o de las cruzadas cristianas a Jerusalén?

Respuestas: 1) Ningún izquierdoso latinoamericano o europeo tiene un basurero gigante nauseabundo de vecino; y 2) No, la gente común no olía bien hace 800 o 1.000 años.

Como los alabarderos del castrismo no tienen que taparse la nariz al caminar por las calles en que viven, "que viva la revolución cubana". Que sean los cubanos los que se la tapen para no desmayarse con el vaho hediondo de los basureros callejeros, focos de enfermedades en un país prácticamente sin medicamentos. La crisis de higiene es de tal magnitud que los ciudadanos tampoco huelen bien.

¿Culpables de los basureros sin recoger?

El diario oficialista Tribuna de La Habana entrevistó recientemente a la gobernadora de La Habana, Yanet Hernández, quien culpó de los apestosos basureros al "elevado número de habitantes y población flotante, las 73 instalaciones hospitalarias, las 557 grandes industrias, los 87.991 trabajadores por cuenta propia, y las 3.592 MIPYMES".

Imaginémonos que la alcaldesa de París (ciudad con igual número de habitantes que La Habana), Anne Hidalgo, alegase que hay allí mucha gente, industrias, hospitales, tiendas, centros turísticos, y que solo a la Torre Eiffel van 25.000 personas diariamente, lo cual explica la existencia de basureros pestilentes hasta en el Arco del Triunfo.

Yanet Hernández dijo que de los 440 camiones con que cuenta La Habana para la recogida de basura solo funcionan 174, y que "el coeficiente de disponibilidad técnica está al 40% por falta de neumáticos, baterías, llantas". O sea, hay en operación estable 69 camiones para recoger la basura que generan 2,1 millones de personas.

Y cité a la capital francesa porque antes del castrismo en películas de Hollywood y en revistas se mencionaba a La Habana como "el París de América Latina". Me consta, lo he visto en filmes de los años 40 y 50. En una de ellas el actor Glenn Ford lo repite dos veces.

También lo afirmaba el parisino más famoso de entonces, Christian Dior, quien en 1952 estableció en la tienda El Encanto (que visitó personalmente) una de las dos únicas filiales suyas fuera de Francia. O sea, en esos años solo en París, Nueva York y La Habana, se podían adquirir los últimos modelos del famoso diseñador. Toda la ropa comprada en dicha filial habanera tenía bordada la frase: "Christian Dior exclusivo en Cuba, El Encanto, La Habana".

Pero sigamos con La Habana pestilente de 2023. Según el rollizo premier Manuel Marrero, la pestilencia en las calles es culpa de la gente, no de las autoridades públicas. "La responsabilidad de la higienización de la ciudad es de todos", dijo hace poco. Otros burócratas también culpan a los habaneros porque generan 23.814 metros cúbicos de residuos sólidos diarios.

¿Cuántos miles de metros cúbicos de basura se genera en Viena, Bucarest, Houston, o Quito, con igual cantidad de habitantes que La Habana? ¿Hay allí basureros inmundos en las calles?

Sin artículos de higiene personal

Pasemos ahora a la higiene personal. En tiempos de las Cruzadas y de Temujin (nombre de Gengis Khan), la gente común no podía oler bien. No se conocía el desodorante, jabón de baño, champú, agua de colonia. No había cómo cepillarse los dientes con cremas dentales desinfectantes, ni afeitarse con cremas refrescantes. No había detergentes para lavar platos, limpiar mesones y tabernas. No papel higiénico, ni lociones aromáticas al alcance que no quien no fuese muy rico.

Pues bien, hoy, en pleno siglo XXI, con un calor insoportable y ventiladores y aires acondicionados paralizados por los apagones, los cubanos tienen esas carencias del Medioevo profundo. Hay escasez insólita, o falta total de desodorante, jabón, champú, perfumes, agua de colonia, talco. Y de detergentes, desinfectantes, frazadas, escobas, trapeadores, ni para los hospitales.

(Los jabones premiados contenían dentro de la pastilla de jabón un ¨gallo tapao¨ que al  irse gastando la pastilla  es que se conocía su existencia;  de ahí la figura del gallo en el anuncio)

Según especialistas, el consumo anual per cápita mundial de jabón de baño oscila entre 3,9 y 4,8 libras. Los fabricados en Cuba por el "consolidado" Suchel pesan 4,4 onzas. Pero en 2022 produjo apenas 5,700 toneladas de jabón de baño, o sea 12,5 millones de libras. Por tanto, el consumo anual per cápita de jabón en Cuba no llega ni al 25% de lo necesario. Y desodorante se produce tan poquito que ya el Gobierno no informa nada de ello.

En tanto, Suchel Camacho, empresa mixta castrista con el catalán Manuel Camacho, vende en las shopping y en la tienda online Habanabell a precios en divisas inflados, pero apenas produjo 2.000 tubos de desodorante en ocho meses.

Por fuentes de EEUU se supo que Cuba en 2022 importó del "imperio" 2,4 millones de dólares en pastillas de jabón, 803.000 dólares en desodorantes, 360.000 en champú y 330.000 en jabón líquido y  detergentes. Pero, claro, para el sector turístico, las shoppings, y la oligarquía dictatorial. Que le pregunten a Mariela Castro o a Liz Cuesta qué jabones, desodorante y champú ellas usan.

Lo concreto es que en las 12.669 bodegas del país "dan" por la libreta un jabón de lavar y uno o dos jabones de baño para cada núcleo familiar, según la cantidad de personas. Y un tubo de pasta dental ¡cada dos meses!, cuando lo hay.

Hace unos días, Yosvany Pupo, viceministro primero de Comercio Interior, anunció con gran bombo que para "fines de año se venderá un jabón por consumidor".  Al otro día, una mujer llamada Virgen López escribió en las redes sociales: "Es muy bueno que el Gobierno tape la boca y dé con piedras en los dientes a los que tergiversan los esfuerzos que hace el país para salir adelante poco a poco. Fueron muy alentadoras las informaciones de la Mesa Redonda de ayer 16 de nov. Gracias".

Eso confirma dos cosas: el daño antropológico causado a muchos por la propaganda castrista, y la ventaja de una tiranía que se eterniza en el poder, pues quienes hoy tienen menos de 73 años de edad no conocieron, o no recuerdan todo lo que destruyó el castrismo.

Cuba era una potencia latinoamericana en productos de aseo

Hasta 1959, último año de capitalismo, Cuba era una potencia de América Latina en la fabricación de productos para el aseo, limpieza, e higiene, y específicamente el mayor productor de detergentes del subcontinente.  No había que importar nada, salvo algunas exclusividades que nunca faltan en todo mercado normal.

Grandes fábricas nacionales se encargaban de producir todo lo necesario: Crusellas, Sabatés (fundadas en el siglo XIX) y los Laboratorios Gravi (1925), entre ellas.

Crusellas, con 800 trabajadores, asociada a la estadounidense Colgate-Palmolive, creó la empresa Detergentes Cubanos SA, en la barriada de El Cerro. Fabricaba los detergentes FAB y Rápido; los jabones Candado, Palmolive y Hiel de Vaca; la pasta dental Colgate; el limpiador Ajax; Kolonia 1800 y Myrka; agua de tocador Rhum Quinquina (para el cabello); agua de violetas Lavanda; champú Halo Colgate, así como desodorantes, brillantina, polvos y talcos.

Sabatés, asociada con Procter & Gamble, producía los detergentes Tide, Ace y Lavasol, los jabones Camay, Heno de Pravia, Oso, Tornillo, Llave, Elsa; así como Glostora (para el cabello)

Laboratorios Gravi S.A, con su fábrica en Jovellanos, Matanzas, producía la pasta dental Gravi, el jabón de lavar Rina, el jabón de tocador Suave, y otras 14 líneas de producción.

Y que no venga nadie a decir que no estaban al alcance del "pueblo trabajador". Con el peso cubano entonces a 1x1 con el dólar, una pastilla de jabón cubano Camay, Hiel de Vaca, o cualquier otro con perfume exquisito y calidad internacional, costaba 20 centavos. Eso equivalía al 0,14% del sueldo promedio de un obrero industrial de 130 pesos-dólares en 1958 (o 1.326 dólares de hoy), el octavo más alto del mundo entonces, según la OIT. Asimismo, equivalí al 0,3% del salario promedio de un obrero agrícola, entonces de 65 dólares mensuales.

Hoy un jabón "socialista", más pequeño y con mala calidad cuesta en el mercado negro entre 4% o el 6,8% (150-200 pesos) de un salario promedio de 3.500 pesos (28,40 dólares). Y eso, cuando "aparece".

Moraleja: En el otrora París latinoamericano y potencia fabricante de productos de aseo, hoy ni la ciudad, ni sus ciudadanos (y de todo el país) pueden oler bien. ¡Gracias, Fidel y Raúl!. 

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Comerciales en la Televisión Cubana antes de 1959




RECUERDOS DE CUBA- Comerciales de la TV cubana antes del 1959 y principio del 1960


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“Christian Dior en El Encanto”...

Por Francisco Valiente
10 de enero 2022


Christian Dior, quizás el más famoso modista de todos los tiempos, tenía solo dos salones de moda suyos fuera de París, uno en Nueva York, y el otro en La Habana.

En 1952 llegaron a obtener la exclusiva de comercialización de la famosa marca Christian Dior en Norteamérica. A pesar del temor que sentía por los vuelos de avión, en el año 1956, el modisto Christian Dior voló a La Habana para visitar la famosa tienda y comprobar cómo se exhibían susexclusivos modelos 
 
Muchas quinceañeras de la época lucían hermosos trajes de Christian Dior...

Lo curioso era que se trataba de la capital de un país pequeño, lo cual expresaba el empuje económico y socio-cultural  de Cuba en aquellos tiempos...

¡Qué próspero era nuestro país!...


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viernes, junio 19, 2020

Roberto Álvarez Quiñones: La falta de agua en Cuba, otro 'logro de la Revolución'




La falta de agua en Cuba, otro 'logro de la Revolución'

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Hoy el 15% de la población urbana de la Isla no recibe agua de un acueducto.
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Por Roberto  Álvarez Quiñones
Los Ángeles
19 Junio 2020

Debiera ser una vergüenza para quienes todavía hablan de la "revolución cubana" que hoy el 15% de la población urbana de la Isla no reciba agua de un acueducto. Y vale insistir, no son personas que viven en el campo, sino en las ciudades, incluyendo la capital del país.

En pleno siglo XXI esos 1,2 millones de citadinos tienen que salir a buscar el agua en cubos como hacían los aldeanos en la Edad Media. Y 520.000 de ellos la cargan trabajosamente a una distancia superior a 200 metros de su domicilio, según un estudio especializado.  

Parece una exageración, pero no lo es. Con la Zanja Real construida en 1592 por el ingeniero militar italiano Bautista Antonelli los habaneros  tenían un suministro de agua más estable y menos estresante que el de hoy. El complejo sistema hidráulico recorría 13 kilómetros para llevar agua desde el río Almendares a la ciudad amurallada, con ramales por el camino que suministraban agua a caseríos, hospitales y molinos.  

Con aquel acueducto en el siglo XVI los vecinos de San Cristóbal de La Habana se colocaron entre los primeros pobladores urbanos del Nuevo Mundo que tuvieron agua potable. La Zanja Real operó hasta 1835, cuando se inauguró el Acueducto Fernando VII, aunque siguió suministrando agua hasta el siglo XX a algunos distritos de La Habana extramuros.

"Obra maestra de la ingeniería"

Ya en 1878 tuvo La Habana un acueducto moderno de nivel mundial, cuyo proyecto ingenieril ganó nada menos que la Medalla de Oro en la Exposición Universal de París, que lo consideró una "obra maestra de la ingeniería", y consagró internacionalmente a su diseñador y ejecutor, el ingeniero cubano Francisco de Albear.  

La premiada obra podía entregar hasta 302.000 metros cúbicos de agua por día, el triple de los 102.000 metros cúbicos que según las normas vigentes entonces necesitaban los 200.000 habitantes que tenía La Habana entonces.

Luego de 142 años, la maravilla del ingeniero Albear sigue suministrando unos 144.000 metros cúbicos a buena parte de la capital cubana, pero hay ahora dos grandes  problemas:

1) La Habana hace tiempo tiene más de dos millones de habitantes;

2) El Gobierno castrista no ha sido capaz de ampliar en serio las fuentes de abasto de agua, no ha mejorado las ya existentes, y no da el mantenimiento adecuado, por lo cual las redes de suministro están en estado deplorable.

No es la sequía, sino el desastre socialista

(Foto añadida por el Bloguista de Baracutey Cubano)

Tan ruinosas están las redes que Granma publicó en 2011 que el 70% del agua que se bombeaba hacia La Habana se estaba perdiendo por los salideros, las roturas o la desaparición de tuberías, ya destruidas. O sea, no es la sequía la principal causa de la falta de agua, al menos en la capital, como dice el régimen, sino el desastre socialista.

Datos oficiales revelan que en La Habana siguen sin ser reparadas unas 2.000 roturas y grandes salideros (dos tercios de los reportados) y se pierden millones de metros cúbicos del agua procedente de las fuentes de abasto (acuíferos): Ariguanabo, Vento, Cuenca Sur y Jaruco-Aguacate.

Una de las últimas grandes averías ocurrió recientemente en la conductora Cuenca Sur y ha llevado la crisis de agua a zonas donde no faltaba, como  el Malecón, el Cementerio de Colón, el Nuevo Vedado, El Carmelo, La Rampa y El Príncipe. Eso afecta a hospitales y policlínicos, como el Calixto García, el Fructuoso Rodríguez, el Fajardo y otros.

En el Calixto García, un enorme hospital, además de la peligrosa falta de higiene en general, la falta de agua impide que los 11 laboratorios de esa instalación realicen los análisis ordenados. Fallan  las pipas que le suministran el agua. El pabellón de Geriatría está hasta un mes sin recibir una pipa.

Millones de familias cubanas tienen que esperar a que llegue una pipa al barrio, o que de casualidad  pase un "vendedor de agua" particular. Y las pipas demoran hasta dos semanas en llegar. La viceprimera ministra del Gobierno, Inés María Chapman, admitió recientemente que hay lugares del país donde el ciclo de entrega de agua supera los 13 días. Además, muchas veces llegan a las 12 de la noche, o más tarde.

Y todo ha empeorado por las sequías. A propósito, en Cuba casi nadie sabe que las agravó personalmente Fidel Castro al ordenar la deforestación de 250.000 hectáreas en los años 60 para supuestamente sembrar arroz y también pangola y caña. Cientos de buldóceres y otros equipos pesados arrasaron con todo sin dejar ningún sostén de vegetación que evitara el deslave de la capa vegetal cuando llovía. La erosión resultante de los suelos secó arroyos y ríos pequeños, y vastos terrenos fértiles se convirtieron en áridos.

El director del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, Antonio Rodríguez, informó en marzo que la mitad del territorio nacional  tenía déficit en sus embalses y que en 163 municipios (de 168 en total) ha llovido por debajo de la media histórica. Pero no dijo nada del extraordinario volumen de agua que se pierde debido al estado calamitoso de las conductoras y redes de abasto, gracias al socialismo.

La falta de agua agrava el azote del Covid-19

Con el Covid-19 el problema el asunto adquiere matices dramáticos. El Gobierno insiste en que se deben extremar las medidas higiénicas para no contagiarse, pero ese mismo gobierno es responsable de que millones de personas no tengan agua mediante un servicio normal estable y seguro, ni tampoco jabón, detergente, desinfectantes.

El castrismo impide la cuarentena al obligar a los cubanos a hacer colas diariamente para poder comer, y encima los expone a contagiarse por falta de agua y jabón.

"Me dicen que hay que lavarse las manos con agua y jabón abundantes, mantener limpia la meseta de la cocina, lavar bien todos los alimentos y la ropa en cuanto regresamos de la calle (…) el agua entra cada cuatro días. Tenemos un tanque y varios cubos para guardar agua, pero el agua no me alcanza para tanto tiempo", dijo a la agencia IPS Cuba la ingeniera Mariela Gómez, residente en La Habana Vieja.

Es tan acuciante la crisis del agua que genera protestas públicas. En febrero en La Habana Vieja vecinos cerraron las calles Zulueta y Corrales en protesta por la falta de agua, y se enfrentaron a la policía. En marzo, también en La Habana Vieja, salieron decenas de vecinos a protestar  porque hacía 18 días que no iba ninguna pipa. Y a fines de  abril en otro barrio habanero, Luyanó, vecinos lanzaron su ropa sucia a la calle en protesta por la falta de agua desde hacía una semana.

El panorama es parecido en casi toda la Isla. En Cárdenas la situación es crítica pese a que en 2016 Arabia Saudita concedió 29 millones de dólares para construir allí redes de abasto de agua. La Dama de Blanco Leticia Ramos asegura que allí se sigue entregando el agua con una pipa cada siete días. "Las tuberías están totalmente destruidas (…). hay una sola pipa de agua para abastecer Cárdenas entera", explicó.

En Santa Clara, el opositor Guillermo del Sol denunció que allí suministran el agua con pipas porque se detectó que el agua del acueducto se ha contaminado con aguas negras albañales.

El desastre en el suministro de agua, particularmente en La Habana, es tal  que cuando ya no haya dictadura habrá que romper casi todas las calles para remplazar las tuberías desechas y construir nuevas conductoras, y alcantarillados. La otrora bellísima capital cubana (hasta 1959) parecerá una urbe bombardeada  con gran ensañamiento.

Lo mismo ocurrirá en todas las ciudades importantes. Ello costará miles de millones de dólares que el nuevo Gobierno deberá conseguir. Será ese un legítimo legado de la "obra de la revolución".
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En el documental La Cuba del ayer-02 de 10 se aborda los avances en la distribución del agua en la Cuba republicana


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Pero aquí no falta el agua:

Así es la vista desde el Iberostar Grand Packard en La Habana



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sábado, marzo 07, 2020

Cuba: el virus de la sospecha. Andrés Reynaldo: Como ya ocurrió con el dengue y el sida, ocultados cuanto se pudo por el régimen, habría que sospechar de que no haya reporte de coronavirus en Cuba.



Cuba: el virus de la sospecha

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Como ya ocurrió con el dengue y el sida, ocultados cuanto se pudo por el régimen, habría que sospechar de que no haya reporte de coronavirus en Cuba.
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Una calle en Madrid. EFE

Por Andrés Reynaldo
Miami
07 marzo,  2020

Dirán que uno se aprovecha para sembrar la duda. Lo admito. La duda es lo menos que uno puede sembrar en el camino del castrismo. Pero que en ese país de aguas pútridas, mercados nauseabundos y mosqueados quirófanos no se haya reportado oficialmente un solo caso de coronavirus, ofrece pie a la sospecha.

Dado que el comportamiento previo es el mejor dato para pronosticar el comportamiento futuro, apuesto a que harán lo posible para escurrir el bulto. Hasta que aparezca en Miami el primer caso de intercambio viral y reconciliación bacteriológica. O hasta que sea imposible de ocultar como ocurrió con el dengue y el sida.

Aparte de un sistema de salud en ruinas, Cuba tiene todas las papeletas para el contagio del exterior: regulares contactos con China, afluencia de turistas europeos, entre ellos buen número de italianos, y la falta de una adecuada estructura de detección en puertos y aeropuertos. Podemos seguir agregando.

En principio, está la cultura totalitaria. Para el castrismo, toda crisis es fundamentalmente política. La admisión de error o accidente es síntoma de debilidad, pérdida de prestigio. Son detalles que afectan las bases del régimen: imagen externa y control interno. Supimos de Chernóbil cuando las vacas suecas comenzaron a dar leche radioactiva. Ahora, los chinos han tardado dos meses para disparar las alarmas. En Irán, nadie dijo este virus es mío si no es porque ministros y vicepresidentes empiezan a caer en cámara. El ministro de Salud iraní sudando la fiebre mientras anuncia que todo está bajo control señala la punta de un insondable iceberg. Putin admite a regañadientes 13 casos a este cierre y lo demás es fake news. Vietnam, 16 casos, completamente recobrados. Y Kim Jong Un envía sus condolencias a los… surcoreanos.

Un brote de coronavirus en Cuba equivale a una catástrofe humanitaria de proporciones regionales. El 20% de la población tiene más de 60 años; el segmento con mayor riesgo de contagio y muerte. A las habituales condiciones insalubres se suma la escasez de medicinas, tanto en lo tocante a la prevención como al tratamiento. Partamos de lo más elemental: la imposibilidad de encontrar jabón para lavarse las manos. Otros factores son la deficiente disponibilidad de camas, equipos y personal médico, así como el hacinamiento en viviendas y transportes públicos. Asilos, cárceles y unidades militares, donde se comparten comedores, baños y dormitorios, elevan la transmisión en exponentes masivos.

A diferencia de Italia y China, por ejemplo, en Cuba el factor generacional agrava la logística, una vez que entre las personas del segmento más afectado se encuentra el mayor número de especialistas para brindar socorro. Estadísticas italianas y surcoreanas revelan un incremento de contagio por encima de la media entre médicos, socorristas, personal de limpieza y (gratas noticias para los pillos) militares y agentes del orden.

Luego, el impacto económico. Al primer caso de coronavirus procedente de la Isla, cabe esperar la drástica diminución, si no el cese, de los viajes familiares desde EEUU. Para no pensar en los turistas de otras partes del mundo. No es necesario sacar muchas cuentas. Además de lo que deje de ingresar en la caja nacional por concepto de pasajes, trámites y gastos de los visitantes, se afecta considerablemente la gestión interior de la paquetería y las remesas.

Ayer viernes, el Consejo de Ministros celebró la primera reunión regional para enfrentar el coronavirus. En vez de La Habana o Santiago, las áreas más pobladas, comenzaron por la región central. A inicios de semana, el asunto fue tratado de manera remota. El jueves 5 de marzo, la página de internet de Granma mostraba muy abajito una nota de la agencia china Xinhua, de menos de 300 palabras y fechada dos días antes, con recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud. Un susurro, diría Silvio.

Coincidentemente, los venezolanos han estado protestando por el envío de enormes cargamentos médicos a Cuba. Rumor o realidad, fuentes de la oposición insular acusan una estampida de personajes e hijos y nietos de la nomenclatura. Si hay que coger el virus, que sea en el Norte brutal y revuelto, en la decadente Europa. ¿Ya llegó Gente de Zona a Miami?

Nadie le desea otra desgracia a los cubanos de la Isla. Sería un merecido milagro: Cuba, territorio libre de coronavirus. Pero yo, lo dudo.

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viernes, febrero 14, 2020

Roberto Álvarez Quiñones: En Cuba la cuestión del aseo personal es digna de la Edad Media. '¿Es posible imaginarse a un ministro cubano en 1958 anunciarle a la gente que durante tres meses no se podrá enjabonar, ni lavarse la boca con pasta dental?'



En Cuba la cuestión del aseo personal es digna de la Edad Media

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'¿Es posible imaginarse a un ministro cubano en 1958 anunciarle a la gente que durante tres meses no se podrá enjabonar, ni lavarse la boca con pasta dental?'
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Por Roberto Álvarez Quiñones
Los Ángeles
12 febrero, 2020 2020


¿Cómo olían las axilas de la gente común trabajadora en los tiempos del Cid Campeador? Seguramente no a rosas. No existía  el desodorante, ni jabones de baño perfumados a la venta en las esquinas. No había cómo cepillarse los dientes con agradables dentríficos desinfectantes, ni detergentes para fregar platos y  limpiar los mesones y tabernas. No se conocía el papel higiénico, ni la crema de afeitar refrescante, agua de colonia o lociones aromáticas.

En Cuba 1.000 años después, en pleno siglo XXI, ocurre lo mismo. Recientemente la ministra de Comercio Interior, Betsy Díaz, anunció que hasta abril no habrá productos de aseo personal a la venta, porque la "tensa situación financiera" obliga a destinar las escasas divisas a importar alimentos y combustibles. Luego se informó que la espera no será hasta abril, sino hasta marzo. Total, es casi lo mismo.

En pocas palabras, a los cubanos de a pie en la Isla la dictadura los está arrastrando hacia atrás en el tiempo, a vivir en la Edad Media profunda, época que no vivieron como pueblo (no existía, salvo los aborígenes), pero que recibieron en el siglo XX como regalo de los hermanos Castro (siempre aclaro lo de cubanos de a pie, porque la nomenklatura  dictatorial  no carece de nada, gracias a la explotación a la que somete precisamente a esos cubanos nada privilegiados).

Desde enero la escasez de todo se ha disparado: faltan de manera intermitente o fija el gas para cocinar, la harina, el pan, la carne de puerco, pollos, huevos, pescado, puré de tomate, sal, aceite vegetal, leche, frutas, café, y hasta de arroz; así como medicamentos, gasolina, transporte, vivienda. Todo ello de la mano del hedor ambiental y el peligro de epidemias que emanan de los basureros nauseabundos en las calles.

Pero ahora se agrega algo insólito, puede que también las propias personas  lleven mal olor encima si no adquieren  en el mercado negro productos de aseo, si logran conseguirlo  y a precios prohibitivos, pues la ley de la oferta y la demanda no hace excepciones.

Y es probable que en marzo o abril Betsy se aparezca ante los medios y diga que no alcanzaron las divisas  para importar productos de aseo y que será en agosto que se "normalizará" la situación.

Por supuesto, la ministra afirmó que "el financiamiento tiene que destinarse a sortear las adversidades del crudo bloqueo".  O sea, la culpa del mal olor y la falta de higiene también la tiene Washington.

Cuando casi todos los productos de aseo se producían en Cuba

Lo que la funcionaria no dijo es que antes de 1959 y de que los Castro comenzaran la guerra contra EEUU al confiscar propiedades estadounidenses por valor de 1.800 millones de dólares, en Cuba se producía la inmensa mayoría de los productos de aseo, limpieza e higiene que se consumían. No había que importarlos. Tres grandes fábricas habaneras, Crusellas, Sabatés (fundadas en el siglo XIX) y los Laboratorios Gravi, se encargaban en buena medida de ello, junto con otras plantas.

Crusellas (800 trabajadores) estaba asociada con la compañía estadounidense Colgate-Palmolive, y Sabatés con Procter & Gamble. Crusellas producía en la Isla los jabones Candado, Palmolive e Hiel de Vaca, la pasta dental Colgate; el limpiador Ajax;  Kolonia 1800 y Myrka; agua de tocador Rhum Quinquina (para el cabello); agua de violetas Lavanda; champú Halo Colgate, así como desodorantes, brillantina, polvos y talcos.

Existían además en el mercado cubano los detergentes FAB, Tide, Ace y Lavasol, los jabones Rina, Camay, Heno de Pravia, Suave, Oso, Tornillo, Llave, Elsa; Glostora (para el cabello), la pasta dental Gravi, y  otros productos de alta calidad elaborados en Cuba.

Quienes tienen más edad recuerdan los comerciales en la TV, la radio y la prensa. Además, Cuba estaba a la cabeza de Latinoamérica en técnicas publicitarias. Yo me acuerdo de frases  como "Ponga el Oso a trabajar", "Rina es duro, duro de verdad", "Jabón Camay,  embellece desde la primera pastilla"; la "sonrisa Colgate", "Jabón Candado, con pirey, fuerza blanca"; "El nuevo Ajax, limpiador perfumado";  "Lavasol  da blancura de sol", "Ace hace de todo", y muchas otras, con su musiquita y todo.

¿Es posible imaginarse a un ministro cubano en 1958 anunciarle a la gente que durante tres meses no se podrá enjabonar, ni lavarse la boca con pasta dental?

Y que no me vengan a decir los defensores del régimen que aquellos productos de aseo no estaban al alcance del "pueblo trabajador". Difícilmente podía encontrarse en Cuba a un empleado u obrero industrial —recordemos que el salario promedio era de 130 dólares en 1958, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT)—  con mal olor corporal o en la boca por no poder comprarse un jabón o un tubo de pasta dental.

Mercancías con valor agregado que aumentaban el PIB

Lo más importante es que si bien eran producidos en asociación con compañías estadounidenses, se elaboraban en Cuba. Eran productos cubanos y daban empleo a miles de cubanos que con su consumo familiar hacían crecer la economía nacional. Se importaba la materia prima, pero el valor agregado al producto ya terminado iba al Producto Interno Bruto (PIB).

Por eso la balanza comercial de Cuba antes del comunismo siempre registraba superávit. Las exportaciones superaban a las importaciones. Qué contraste tan brutal: en la Isla desde hace seis décadas, con excepción de un superávit casi simbólico de 10 millones de dólares en 1974, en los otros 59 años transcurridos desde la sovietización de la economía (13 de octubre de 1960) la balanza comercial ha registrado un  déficit tras otro, sin parar.

Esos continuados déficits (algunos astronómicos) conformaron una deuda externa sumamente elevada para el pequeño tamaño de la economía cubana.  Baste decir que en los años 80 el monto de la deuda cubana, de 51.000 millones de dólares, equivalía al 85% del PIB,  proporcionalmente la mayor deuda de Latinoamérica según el FMI.

Con la URSS  y demás países socialistas la deuda superó los 40.000 millones de dólares, y con el Club de París llegó a 11.100 millones, de los cuales perdonó a los Castro 8.500 millones en 2015.  Rusia en 2014 condonó  a La Habana el 90% de los 35.000 millones de dólares que le debía. Putin, consciente de que nunca lo cobraría todo redujo el adeudo a 3.500 millones. Inútil intento, tampoco los va a cobrar.

Paladares que están cerrando sus puertas

En cuanto a la falta de higiene en Cuba, esta no solo impide el aseo de los cubanos como requiere vivir en el siglo XXI y no en el XI cuando las hazañas del legendario don Rodrigo Díaz de Vivar, sino que impacta fuerte al sector privado.

Desde toda la Isla se reporta que muchos "paladares" están cerrando porque no tienen detergente para fregar los platos, ni productos para limpiar el local, y las moscas  los han invadido. El colmo es que en Morón (Ciego de Avila)  la cuentapropista Dairis González fue multada con 3.000 pesos  (143 dólares) por no tener detergente para limpiar su carro de granizados.
O sea, corriendo ya el año 62 de la "revolución" los cubanos comen cada vez peor y menos, hay más escasez de todo incluso en las "shopping", el país produce  menos alimentos, bienes de consumo fundamentales, combustibles y materias primas, no hay dinero para importarlos, y ahora tampoco pueden asearse adecuadamente.

Y todo va a seguir agravándose. Venezuela no puede aumentar sus subsidios ni la entrega de petróleo gratis a la Isla. Y el cash proveniente de EEUU (remesas, paquetes y visitas) no será suficiente para mantener a flote una economía que es incapaz de sustentarse a sí misma.

En resumen, el castrismo está obligando a los cubanos en el tercer milenio a conocer en directo cómo se vivía a principios del segundo, 500 años antes de que Colón mostrase que la Tierra no es plana.
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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

En la tabla No. 23 se puede observar  como los porcientos de las importaciones de  los Bienes  de consumo  No Duraderos  van disminuyendo entre 1912 y 1957, lo cual se explica  por el incremento  en los porcientos de las importaciones  de Materias primas y envases;  sobre todo a partir del año 1927 en que el Presidente Gerardo Machado y Morales  introdujo una  nueva Ley  Arancelaria que   de manera significativa impulsó la creación y desarrollo de  industrias nacionales; en particular  aquellas industrias relativas al aseo personal y de  la higiene en general.


La tabla anterior fue  tomada del libro del comunista y castrista Oscar Pino Santos:

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T V Libertad
Published on Oct 16, 2018
Hambre y pobreza en Cuba: Hoy vs Cuba republicana. Un análisis sobre el hambre, pobreza y necesidades en la Cuba comunista en comparación con Cuba republicana y su rendimiento agricola, alimentario e industrial por Julio M. Shiling, Director de Patria de Martí con Lucy García y Maité Luna, periodista y conductora del programa Levántate Cuba de Televisión/Radio Martí

Hambre y pobreza en Cuba: Hoy vs Cuba republicana



CAPITULO II
El Dr. Jorge Salazar Carrillo, profesor titular de economía de la  Florida International   University (FIU) sobre el  gran desarrollo económico de Cuba en el siglo XX antes de Castro



CAPITULO III
El Dr. Jorge Salazar Carrillo, profesor titular de economía de FIU sobre la  destrucción total de la economía de Cuba, 1959 - 2014

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Nota del bloguista de Baracutey Cubano

Según el economista y comunista Oscar Pino Santos en su  librito La penetración del Imperialismo norteamericano en la economía cubana, escrito en 1957, el 25 % de los alimentos que consumían los cubanos, siendo Cuba un país agrícola,  eran importados. Lo que no dice ese economista comunista que murió en el 2005 trabajando en el Consejo de Estado es que esa importación se debía en gran parte no por  ineficiencia económica del país, como ocurre desde hace 53 años,  sino por distintas razones; veamos algunas: 
1) Resultaba mucho más barato comprar, por ejemplo,  el arroz en los EE.UU., en los Estados de la cuenca del Mississipi, que cultivarlos en Cuba; con otros cultivos sucedía lo mismo. Era más barato comprar en EE.UU. la manteca de cerdo, la cual apenas se consume en los EE.UU.pero que era entonces de consumo tradicional en Cuba, que producirla en Cuba o producir aceites vegetales.
2)  En Cuba se intentó  por los años 20s y 30s cultivar trigo, sobre todo en las provincias centrales, pero no dió resultado, luego la harina de trigo, fundamental para hacer panes, galletas, confitería, etc., se tenía que comprar en el exterior cubano  y así otros productos que eran de consumo tradicional del cubano. 
3) Finalmente, los cubanos  estábamos acostumbrados a consumir bacalao de Noruega, tasajo uruguayo (en Cuba estaba prohibida la matanza de ganado caballar),  al igual que la mantequilla holandesa, quesos franceses y suizos, turrones, jamones y vinos  españoles, peras, manzanas, melocotones, albaricoques enlatados de EE.UU., calamares y sardinas españolas, etc. .En resumen:  Los cubanos éramos un poco sibaritas  dentro del alcanze que tenían nuestros bolsillos y nos gustaba darle gusto al paladar, aunque los alimentos y bebidas fueran exóticos. 

En el mencionado librito y en el  Cuadro No. 20 se muestra el consumo doméstico, producción nacional e importaciones de los principales productos alimenticios en el período 1954-1956 donde se observa que la cantidad y el valor (en porcientos) del consumo doméstico de producción nacional fueron el 81% y el 71% respectivamente, mientras que la cantidad y el valor del consumo doméstico de importación fueron 19% y 29% respectivamente. En ese cuadro, cuya relación de alimentos bien serviría como ejemplo objetivo de cual era la canasta básica del cubano promedio de aquellos tiempos, muestra datos interesantísimos como el hecho de que el 98% de la cantidad y el 92% del valor de los productos lácteos consumidos por la población cubana era de producción nacional. 
 
Por cierto, Oscar Pino Santos pese a la gran ineficiencia  económica que él ayudo a crear después del 1 de enero de 1959, no tengo conocimiento de  que hubiera escrito o dicho públicamente críticas a la ineficiencia endémica y sistémica del período revolucionario. Quizás por eso, poco antes de morir, se le otorgó el Premio Anual  correspondiente a las Ciencias Sociales. Aclaro que en Cuba antes de que muriera Oscar Pino Santos, yo entregué a la revista Vitral de la Diócesis de Pinar del Río, un artículo donde tocaba estos temas relacionados con Pino Santos y su librito La penetración del Imperialismo norteamericano en la economía cubana. No se publicó ¿?.

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