lunes, diciembre 02, 2024

Cuando en Cuba empresarios capitalistas ofertaban productos de excelente calidad a bajos precios y regalaban casas y otros premios

Cuba no huele nada bien

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'El consumo anual per cápita de jabón en Cuba no llega ni al 25% de lo necesario. Y desodorante se produce tan poquito, que ya el Gobierno no informa nada de ello.'

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(Además de buen precio y excelente calidad,  muchos de esos productos de aseo  regalaban significativas sumas de dinero (en el texto de la imagen se lee: $5000, $1000, $500), numerosos artículos, casas recién construidas, etc., para incrementar sus ventas dada la gran competencia que existía de esos productos. Imágenes y comentarios añadidos por el bloguista de Baracutey Cubano)

Por Roberto Álvarez Quiñones

Miami 29 Nov 2023 

¿Tiene algún "amigo de Cuba" (de la dictadura) al lado de su casa una montaña de basura nauseabunda durante semanas o meses?

¿Olían bien las axilas de la gente común en los tiempos de Gengis Khan o de las cruzadas cristianas a Jerusalén?

Respuestas: 1) Ningún izquierdoso latinoamericano o europeo tiene un basurero gigante nauseabundo de vecino; y 2) No, la gente común no olía bien hace 800 o 1.000 años.

Como los alabarderos del castrismo no tienen que taparse la nariz al caminar por las calles en que viven, "que viva la revolución cubana". Que sean los cubanos los que se la tapen para no desmayarse con el vaho hediondo de los basureros callejeros, focos de enfermedades en un país prácticamente sin medicamentos. La crisis de higiene es de tal magnitud que los ciudadanos tampoco huelen bien.

¿Culpables de los basureros sin recoger?

El diario oficialista Tribuna de La Habana entrevistó recientemente a la gobernadora de La Habana, Yanet Hernández, quien culpó de los apestosos basureros al "elevado número de habitantes y población flotante, las 73 instalaciones hospitalarias, las 557 grandes industrias, los 87.991 trabajadores por cuenta propia, y las 3.592 MIPYMES".

Imaginémonos que la alcaldesa de París (ciudad con igual número de habitantes que La Habana), Anne Hidalgo, alegase que hay allí mucha gente, industrias, hospitales, tiendas, centros turísticos, y que solo a la Torre Eiffel van 25.000 personas diariamente, lo cual explica la existencia de basureros pestilentes hasta en el Arco del Triunfo.

Yanet Hernández dijo que de los 440 camiones con que cuenta La Habana para la recogida de basura solo funcionan 174, y que "el coeficiente de disponibilidad técnica está al 40% por falta de neumáticos, baterías, llantas". O sea, hay en operación estable 69 camiones para recoger la basura que generan 2,1 millones de personas.

Y cité a la capital francesa porque antes del castrismo en películas de Hollywood y en revistas se mencionaba a La Habana como "el París de América Latina". Me consta, lo he visto en filmes de los años 40 y 50. En una de ellas el actor Glenn Ford lo repite dos veces.

También lo afirmaba el parisino más famoso de entonces, Christian Dior, quien en 1952 estableció en la tienda El Encanto (que visitó personalmente) una de las dos únicas filiales suyas fuera de Francia. O sea, en esos años solo en París, Nueva York y La Habana, se podían adquirir los últimos modelos del famoso diseñador. Toda la ropa comprada en dicha filial habanera tenía bordada la frase: "Christian Dior exclusivo en Cuba, El Encanto, La Habana".

Pero sigamos con La Habana pestilente de 2023. Según el rollizo premier Manuel Marrero, la pestilencia en las calles es culpa de la gente, no de las autoridades públicas. "La responsabilidad de la higienización de la ciudad es de todos", dijo hace poco. Otros burócratas también culpan a los habaneros porque generan 23.814 metros cúbicos de residuos sólidos diarios.

¿Cuántos miles de metros cúbicos de basura se genera en Viena, Bucarest, Houston, o Quito, con igual cantidad de habitantes que La Habana? ¿Hay allí basureros inmundos en las calles?

Sin artículos de higiene personal

Pasemos ahora a la higiene personal. En tiempos de las Cruzadas y de Temujin (nombre de Gengis Khan), la gente común no podía oler bien. No se conocía el desodorante, jabón de baño, champú, agua de colonia. No había cómo cepillarse los dientes con cremas dentales desinfectantes, ni afeitarse con cremas refrescantes. No había detergentes para lavar platos, limpiar mesones y tabernas. No papel higiénico, ni lociones aromáticas al alcance que no quien no fuese muy rico.

Pues bien, hoy, en pleno siglo XXI, con un calor insoportable y ventiladores y aires acondicionados paralizados por los apagones, los cubanos tienen esas carencias del Medioevo profundo. Hay escasez insólita, o falta total de desodorante, jabón, champú, perfumes, agua de colonia, talco. Y de detergentes, desinfectantes, frazadas, escobas, trapeadores, ni para los hospitales.

(Los jabones premiados contenían dentro de la pastilla de jabón un ¨gallo tapao¨ que al  irse gastando la pastilla  es que se conocía su existencia;  de ahí la figura del gallo en el anuncio)

Según especialistas, el consumo anual per cápita mundial de jabón de baño oscila entre 3,9 y 4,8 libras. Los fabricados en Cuba por el "consolidado" Suchel pesan 4,4 onzas. Pero en 2022 produjo apenas 5,700 toneladas de jabón de baño, o sea 12,5 millones de libras. Por tanto, el consumo anual per cápita de jabón en Cuba no llega ni al 25% de lo necesario. Y desodorante se produce tan poquito que ya el Gobierno no informa nada de ello.

En tanto, Suchel Camacho, empresa mixta castrista con el catalán Manuel Camacho, vende en las shopping y en la tienda online Habanabell a precios en divisas inflados, pero apenas produjo 2.000 tubos de desodorante en ocho meses.

Por fuentes de EEUU se supo que Cuba en 2022 importó del "imperio" 2,4 millones de dólares en pastillas de jabón, 803.000 dólares en desodorantes, 360.000 en champú y 330.000 en jabón líquido y  detergentes. Pero, claro, para el sector turístico, las shoppings, y la oligarquía dictatorial. Que le pregunten a Mariela Castro o a Liz Cuesta qué jabones, desodorante y champú ellas usan.

Lo concreto es que en las 12.669 bodegas del país "dan" por la libreta un jabón de lavar y uno o dos jabones de baño para cada núcleo familiar, según la cantidad de personas. Y un tubo de pasta dental ¡cada dos meses!, cuando lo hay.

Hace unos días, Yosvany Pupo, viceministro primero de Comercio Interior, anunció con gran bombo que para "fines de año se venderá un jabón por consumidor".  Al otro día, una mujer llamada Virgen López escribió en las redes sociales: "Es muy bueno que el Gobierno tape la boca y dé con piedras en los dientes a los que tergiversan los esfuerzos que hace el país para salir adelante poco a poco. Fueron muy alentadoras las informaciones de la Mesa Redonda de ayer 16 de nov. Gracias".

Eso confirma dos cosas: el daño antropológico causado a muchos por la propaganda castrista, y la ventaja de una tiranía que se eterniza en el poder, pues quienes hoy tienen menos de 73 años de edad no conocieron, o no recuerdan todo lo que destruyó el castrismo.

Cuba era una potencia latinoamericana en productos de aseo

Hasta 1959, último año de capitalismo, Cuba era una potencia de América Latina en la fabricación de productos para el aseo, limpieza, e higiene, y específicamente el mayor productor de detergentes del subcontinente.  No había que importar nada, salvo algunas exclusividades que nunca faltan en todo mercado normal.

Grandes fábricas nacionales se encargaban de producir todo lo necesario: Crusellas, Sabatés (fundadas en el siglo XIX) y los Laboratorios Gravi (1925), entre ellas.

Crusellas, con 800 trabajadores, asociada a la estadounidense Colgate-Palmolive, creó la empresa Detergentes Cubanos SA, en la barriada de El Cerro. Fabricaba los detergentes FAB y Rápido; los jabones Candado, Palmolive y Hiel de Vaca; la pasta dental Colgate; el limpiador Ajax; Kolonia 1800 y Myrka; agua de tocador Rhum Quinquina (para el cabello); agua de violetas Lavanda; champú Halo Colgate, así como desodorantes, brillantina, polvos y talcos.

Sabatés, asociada con Procter & Gamble, producía los detergentes Tide, Ace y Lavasol, los jabones Camay, Heno de Pravia, Oso, Tornillo, Llave, Elsa; así como Glostora (para el cabello)

Laboratorios Gravi S.A, con su fábrica en Jovellanos, Matanzas, producía la pasta dental Gravi, el jabón de lavar Rina, el jabón de tocador Suave, y otras 14 líneas de producción.

Y que no venga nadie a decir que no estaban al alcance del "pueblo trabajador". Con el peso cubano entonces a 1x1 con el dólar, una pastilla de jabón cubano Camay, Hiel de Vaca, o cualquier otro con perfume exquisito y calidad internacional, costaba 20 centavos. Eso equivalía al 0,14% del sueldo promedio de un obrero industrial de 130 pesos-dólares en 1958 (o 1.326 dólares de hoy), el octavo más alto del mundo entonces, según la OIT. Asimismo, equivalí al 0,3% del salario promedio de un obrero agrícola, entonces de 65 dólares mensuales.

Hoy un jabón "socialista", más pequeño y con mala calidad cuesta en el mercado negro entre 4% o el 6,8% (150-200 pesos) de un salario promedio de 3.500 pesos (28,40 dólares). Y eso, cuando "aparece".

Moraleja: En el otrora París latinoamericano y potencia fabricante de productos de aseo, hoy ni la ciudad, ni sus ciudadanos (y de todo el país) pueden oler bien. ¡Gracias, Fidel y Raúl!. 

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Comerciales en la Televisión Cubana antes de 1959




RECUERDOS DE CUBA- Comerciales de la TV cubana antes del 1959 y principio del 1960


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“Christian Dior en El Encanto”...

Por Francisco Valiente
10 de enero 2022


Christian Dior, quizás el más famoso modista de todos los tiempos, tenía solo dos salones de moda suyos fuera de París, uno en Nueva York, y el otro en La Habana.

En 1952 llegaron a obtener la exclusiva de comercialización de la famosa marca Christian Dior en Norteamérica. A pesar del temor que sentía por los vuelos de avión, en el año 1956, el modisto Christian Dior voló a La Habana para visitar la famosa tienda y comprobar cómo se exhibían susexclusivos modelos 
 
Muchas quinceañeras de la época lucían hermosos trajes de Christian Dior...

Lo curioso era que se trataba de la capital de un país pequeño, lo cual expresaba el empuje económico y socio-cultural  de Cuba en aquellos tiempos...

¡Qué próspero era nuestro país!...


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Tomados de la Bohemia correspondiente a la tercera semana del mes de junio de 1958






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jueves, noviembre 30, 2023

Roberto Álvarez Quiñones: Cuba no huele nada bien. 'El consumo anual per cápita de jabón en Cuba no llega ni al 25% de lo necesario.

 Tomado de https://diariodecuba.com

Cuba no huele nada bien

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'El consumo anual per cápita de jabón en Cuba no llega ni al 25% de lo necesario. Y desodorante se produce tan poquito, que ya el Gobierno no informa nada de ello.'

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(Además de buen precio y excelente calidad,  muchos de esos productos de aseo  regalaban significativas sumas de dinero (en el texto de la imagen se lee: $5000, $1000, $500), numerosos artículos, casas recién construidas, etc., para incrementar sus ventas dada la gran competencia que existía de esos productos. Imágenes y comentarios añadidos por el bloguista de Baracutey Cubano)

Por Roberto Álvarez Quiñones

Miami 29 Nov 2023 

¿Tiene algún "amigo de Cuba" (de la dictadura) al lado de su casa una montaña de basura nauseabunda durante semanas o meses?

¿Olían bien las axilas de la gente común en los tiempos de Gengis Khan o de las cruzadas cristianas a Jerusalén?

Respuestas: 1) Ningún izquierdoso latinoamericano o europeo tiene un basurero gigante nauseabundo de vecino; y 2) No, la gente común no olía bien hace 800 o 1.000 años.

Como los alabarderos del castrismo no tienen que taparse la nariz al caminar por las calles en que viven, "que viva la revolución cubana". Que sean los cubanos los que se la tapen para no desmayarse con el vaho hediondo de los basureros callejeros, focos de enfermedades en un país prácticamente sin medicamentos. La crisis de higiene es de tal magnitud que los ciudadanos tampoco huelen bien.

¿Culpables de los basureros sin recoger?

El diario oficialista Tribuna de La Habana entrevistó recientemente a la gobernadora de La Habana, Yanet Hernández, quien culpó de los apestosos basureros al "elevado número de habitantes y población flotante, las 73 instalaciones hospitalarias, las 557 grandes industrias, los 87.991 trabajadores por cuenta propia, y las 3.592 MIPYMES".

Imaginémonos que la alcaldesa de París (ciudad con igual número de habitantes que La Habana), Anne Hidalgo, alegase que hay allí mucha gente, industrias, hospitales, tiendas, centros turísticos, y que solo a la Torre Eiffel van 25.000 personas diariamente, lo cual explica la existencia de basureros pestilentes hasta en el Arco del Triunfo.

Yanet Hernández dijo que de los 440 camiones con que cuenta La Habana para la recogida de basura solo funcionan 174, y que "el coeficiente de disponibilidad técnica está al 40% por falta de neumáticos, baterías, llantas". O sea, hay en operación estable 69 camiones para recoger la basura que generan 2,1 millones de personas.

Y cité a la capital francesa porque antes del castrismo en películas de Hollywood y en revistas se mencionaba a La Habana como "el París de América Latina". Me consta, lo he visto en filmes de los años 40 y 50. En una de ellas el actor Glenn Ford lo repite dos veces.

También lo afirmaba el parisino más famoso de entonces, Christian Dior, quien en 1952 estableció en la tienda El Encanto (que visitó personalmente) una de las dos únicas filiales suyas fuera de Francia. O sea, en esos años solo en París, Nueva York y La Habana, se podían adquirir los últimos modelos del famoso diseñador. Toda la ropa comprada en dicha filial habanera tenía bordada la frase: "Christian Dior exclusivo en Cuba, El Encanto, La Habana".

Pero sigamos con La Habana pestilente de 2023. Según el rollizo premier Manuel Marrero, la pestilencia en las calles es culpa de la gente, no de las autoridades públicas. "La responsabilidad de la higienización de la ciudad es de todos", dijo hace poco. Otros burócratas también culpan a los habaneros porque generan 23.814 metros cúbicos de residuos sólidos diarios.

¿Cuántos miles de metros cúbicos de basura se genera en Viena, Bucarest, Houston, o Quito, con igual cantidad de habitantes que La Habana? ¿Hay allí basureros inmundos en las calles?

Sin artículos de higiene personal

Pasemos ahora a la higiene personal. En tiempos de las Cruzadas y de Temujin (nombre de Gengis Khan), la gente común no podía oler bien. No se conocía el desodorante, jabón de baño, champú, agua de colonia. No había cómo cepillarse los dientes con cremas dentales desinfectantes, ni afeitarse con cremas refrescantes. No había detergentes para lavar platos, limpiar mesones y tabernas. No papel higiénico, ni lociones aromáticas al alcance que no quien no fuese muy rico.

Pues bien, hoy, en pleno siglo XXI, con un calor insoportable y ventiladores y aires acondicionados paralizados por los apagones, los cubanos tienen esas carencias del Medioevo profundo. Hay escasez insólita, o falta total de desodorante, jabón, champú, perfumes, agua de colonia, talco. Y de detergentes, desinfectantes, frazadas, escobas, trapeadores, ni para los hospitales.

(Los jabones premiados contenían dentro de la pastilla de jabón un ¨gallo tapao¨ que al  irse gastando la pastilla  es que se conocía su existencia;  de ahí la figura del gallo en el anuncio)

Según especialistas, el consumo anual per cápita mundial de jabón de baño oscila entre 3,9 y 4,8 libras. Los fabricados en Cuba por el "consolidado" Suchel pesan 4,4 onzas. Pero en 2022 produjo apenas 5,700 toneladas de jabón de baño, o sea 12,5 millones de libras. Por tanto, el consumo anual per cápita de jabón en Cuba no llega ni al 25% de lo necesario. Y desodorante se produce tan poquito que ya el Gobierno no informa nada de ello.

En tanto, Suchel Camacho, empresa mixta castrista con el catalán Manuel Camacho, vende en las shopping y en la tienda online Habanabell a precios en divisas inflados, pero apenas produjo 2.000 tubos de desodorante en ocho meses.

Por fuentes de EEUU se supo que Cuba en 2022 importó del "imperio" 2,4 millones de dólares en pastillas de jabón, 803.000 dólares en desodorantes, 360.000 en champú y 330.000 en jabón líquido y  detergentes. Pero, claro, para el sector turístico, las shoppings, y la oligarquía dictatorial. Que le pregunten a Mariela Castro o a Liz Cuesta qué jabones, desodorante y champú ellas usan.

Lo concreto es que en las 12.669 bodegas del país "dan" por la libreta un jabón de lavar y uno o dos jabones de baño para cada núcleo familiar, según la cantidad de personas. Y un tubo de pasta dental ¡cada dos meses!, cuando lo hay.

Hace unos días, Yosvany Pupo, viceministro primero de Comercio Interior, anunció con gran bombo que para "fines de año se venderá un jabón por consumidor".  Al otro día, una mujer llamada Virgen López escribió en las redes sociales: "Es muy bueno que el Gobierno tape la boca y dé con piedras en los dientes a los que tergiversan los esfuerzos que hace el país para salir adelante poco a poco. Fueron muy alentadoras las informaciones de la Mesa Redonda de ayer 16 de nov. Gracias".

Eso confirma dos cosas: el daño antropológico causado a muchos por la propaganda castrista, y la ventaja de una tiranía que se eterniza en el poder, pues quienes hoy tienen menos de 73 años de edad no conocieron, o no recuerdan todo lo que destruyó el castrismo.

Cuba era una potencia latinoamericana en productos de aseo

Hasta 1959, último año de capitalismo, Cuba era una potencia de América Latina en la fabricación de productos para el aseo, limpieza, e higiene, y específicamente el mayor productor de detergentes del subcontinente.  No había que importar nada, salvo algunas exclusividades que nunca faltan en todo mercado normal.

Grandes fábricas nacionales se encargaban de producir todo lo necesario: Crusellas, Sabatés (fundadas en el siglo XIX) y los Laboratorios Gravi (1925), entre ellas.

Crusellas, con 800 trabajadores, asociada a la estadounidense Colgate-Palmolive, creó la empresa Detergentes Cubanos SA, en la barriada de El Cerro. Fabricaba los detergentes FAB y Rápido; los jabones Candado, Palmolive y Hiel de Vaca; la pasta dental Colgate; el limpiador Ajax; Kolonia 1800 y Myrka; agua de tocador Rhum Quinquina (para el cabello); agua de violetas Lavanda; champú Halo Colgate, así como desodorantes, brillantina, polvos y talcos.

Sabatés, asociada con Procter & Gamble, producía los detergentes Tide, Ace y Lavasol, los jabones Camay, Heno de Pravia, Oso, Tornillo, Llave, Elsa; así como Glostora (para el cabello)

Laboratorios Gravi S.A, con su fábrica en Jovellanos, Matanzas, producía la pasta dental Gravi, el jabón de lavar Rina, el jabón de tocador Suave, y otras 14 líneas de producción.

Y que no venga nadie a decir que no estaban al alcance del "pueblo trabajador". Con el peso cubano entonces a 1x1 con el dólar, una pastilla de jabón cubano Camay, Hiel de Vaca, o cualquier otro con perfume exquisito y calidad internacional, costaba 20 centavos. Eso equivalía al 0,14% del sueldo promedio de un obrero industrial de 130 pesos-dólares en 1958 (o 1.326 dólares de hoy), el octavo más alto del mundo entonces, según la OIT. Asimismo, equivalí al 0,3% del salario promedio de un obrero agrícola, entonces de 65 dólares mensuales.

Hoy un jabón "socialista", más pequeño y con mala calidad cuesta en el mercado negro entre 4% o el 6,8% (150-200 pesos) de un salario promedio de 3.500 pesos (28,40 dólares). Y eso, cuando "aparece".

Moraleja: En el otrora París latinoamericano y potencia fabricante de productos de aseo, hoy ni la ciudad, ni sus ciudadanos (y de todo el país) pueden oler bien. ¡Gracias, Fidel y Raúl!. 

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Comerciales en la Televisión Cubana antes de 1959




RECUERDOS DE CUBA- Comerciales de la TV cubana antes del 1959 y principio del 1960


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“Christian Dior en El Encanto”...

Por Francisco Valiente
10 de enero 2022


Christian Dior, quizás el más famoso modista de todos los tiempos, tenía solo dos salones de moda suyos fuera de París, uno en Nueva York, y el otro en La Habana.

En 1952 llegaron a obtener la exclusiva de comercialización de la famosa marca Christian Dior en Norteamérica. A pesar del temor que sentía por los vuelos de avión, en el año 1956, el modisto Christian Dior voló a La Habana para visitar la famosa tienda y comprobar cómo se exhibían susexclusivos modelos 
 
Muchas quinceañeras de la época lucían hermosos trajes de Christian Dior...

Lo curioso era que se trataba de la capital de un país pequeño, lo cual expresaba el empuje económico y socio-cultural  de Cuba en aquellos tiempos...

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viernes, febrero 14, 2020

Roberto Álvarez Quiñones: En Cuba la cuestión del aseo personal es digna de la Edad Media. '¿Es posible imaginarse a un ministro cubano en 1958 anunciarle a la gente que durante tres meses no se podrá enjabonar, ni lavarse la boca con pasta dental?'



En Cuba la cuestión del aseo personal es digna de la Edad Media

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'¿Es posible imaginarse a un ministro cubano en 1958 anunciarle a la gente que durante tres meses no se podrá enjabonar, ni lavarse la boca con pasta dental?'
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Por Roberto Álvarez Quiñones
Los Ángeles
12 febrero, 2020 2020


¿Cómo olían las axilas de la gente común trabajadora en los tiempos del Cid Campeador? Seguramente no a rosas. No existía  el desodorante, ni jabones de baño perfumados a la venta en las esquinas. No había cómo cepillarse los dientes con agradables dentríficos desinfectantes, ni detergentes para fregar platos y  limpiar los mesones y tabernas. No se conocía el papel higiénico, ni la crema de afeitar refrescante, agua de colonia o lociones aromáticas.

En Cuba 1.000 años después, en pleno siglo XXI, ocurre lo mismo. Recientemente la ministra de Comercio Interior, Betsy Díaz, anunció que hasta abril no habrá productos de aseo personal a la venta, porque la "tensa situación financiera" obliga a destinar las escasas divisas a importar alimentos y combustibles. Luego se informó que la espera no será hasta abril, sino hasta marzo. Total, es casi lo mismo.

En pocas palabras, a los cubanos de a pie en la Isla la dictadura los está arrastrando hacia atrás en el tiempo, a vivir en la Edad Media profunda, época que no vivieron como pueblo (no existía, salvo los aborígenes), pero que recibieron en el siglo XX como regalo de los hermanos Castro (siempre aclaro lo de cubanos de a pie, porque la nomenklatura  dictatorial  no carece de nada, gracias a la explotación a la que somete precisamente a esos cubanos nada privilegiados).

Desde enero la escasez de todo se ha disparado: faltan de manera intermitente o fija el gas para cocinar, la harina, el pan, la carne de puerco, pollos, huevos, pescado, puré de tomate, sal, aceite vegetal, leche, frutas, café, y hasta de arroz; así como medicamentos, gasolina, transporte, vivienda. Todo ello de la mano del hedor ambiental y el peligro de epidemias que emanan de los basureros nauseabundos en las calles.

Pero ahora se agrega algo insólito, puede que también las propias personas  lleven mal olor encima si no adquieren  en el mercado negro productos de aseo, si logran conseguirlo  y a precios prohibitivos, pues la ley de la oferta y la demanda no hace excepciones.

Y es probable que en marzo o abril Betsy se aparezca ante los medios y diga que no alcanzaron las divisas  para importar productos de aseo y que será en agosto que se "normalizará" la situación.

Por supuesto, la ministra afirmó que "el financiamiento tiene que destinarse a sortear las adversidades del crudo bloqueo".  O sea, la culpa del mal olor y la falta de higiene también la tiene Washington.

Cuando casi todos los productos de aseo se producían en Cuba

Lo que la funcionaria no dijo es que antes de 1959 y de que los Castro comenzaran la guerra contra EEUU al confiscar propiedades estadounidenses por valor de 1.800 millones de dólares, en Cuba se producía la inmensa mayoría de los productos de aseo, limpieza e higiene que se consumían. No había que importarlos. Tres grandes fábricas habaneras, Crusellas, Sabatés (fundadas en el siglo XIX) y los Laboratorios Gravi, se encargaban en buena medida de ello, junto con otras plantas.

Crusellas (800 trabajadores) estaba asociada con la compañía estadounidense Colgate-Palmolive, y Sabatés con Procter & Gamble. Crusellas producía en la Isla los jabones Candado, Palmolive e Hiel de Vaca, la pasta dental Colgate; el limpiador Ajax;  Kolonia 1800 y Myrka; agua de tocador Rhum Quinquina (para el cabello); agua de violetas Lavanda; champú Halo Colgate, así como desodorantes, brillantina, polvos y talcos.

Existían además en el mercado cubano los detergentes FAB, Tide, Ace y Lavasol, los jabones Rina, Camay, Heno de Pravia, Suave, Oso, Tornillo, Llave, Elsa; Glostora (para el cabello), la pasta dental Gravi, y  otros productos de alta calidad elaborados en Cuba.

Quienes tienen más edad recuerdan los comerciales en la TV, la radio y la prensa. Además, Cuba estaba a la cabeza de Latinoamérica en técnicas publicitarias. Yo me acuerdo de frases  como "Ponga el Oso a trabajar", "Rina es duro, duro de verdad", "Jabón Camay,  embellece desde la primera pastilla"; la "sonrisa Colgate", "Jabón Candado, con pirey, fuerza blanca"; "El nuevo Ajax, limpiador perfumado";  "Lavasol  da blancura de sol", "Ace hace de todo", y muchas otras, con su musiquita y todo.

¿Es posible imaginarse a un ministro cubano en 1958 anunciarle a la gente que durante tres meses no se podrá enjabonar, ni lavarse la boca con pasta dental?

Y que no me vengan a decir los defensores del régimen que aquellos productos de aseo no estaban al alcance del "pueblo trabajador". Difícilmente podía encontrarse en Cuba a un empleado u obrero industrial —recordemos que el salario promedio era de 130 dólares en 1958, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT)—  con mal olor corporal o en la boca por no poder comprarse un jabón o un tubo de pasta dental.

Mercancías con valor agregado que aumentaban el PIB

Lo más importante es que si bien eran producidos en asociación con compañías estadounidenses, se elaboraban en Cuba. Eran productos cubanos y daban empleo a miles de cubanos que con su consumo familiar hacían crecer la economía nacional. Se importaba la materia prima, pero el valor agregado al producto ya terminado iba al Producto Interno Bruto (PIB).

Por eso la balanza comercial de Cuba antes del comunismo siempre registraba superávit. Las exportaciones superaban a las importaciones. Qué contraste tan brutal: en la Isla desde hace seis décadas, con excepción de un superávit casi simbólico de 10 millones de dólares en 1974, en los otros 59 años transcurridos desde la sovietización de la economía (13 de octubre de 1960) la balanza comercial ha registrado un  déficit tras otro, sin parar.

Esos continuados déficits (algunos astronómicos) conformaron una deuda externa sumamente elevada para el pequeño tamaño de la economía cubana.  Baste decir que en los años 80 el monto de la deuda cubana, de 51.000 millones de dólares, equivalía al 85% del PIB,  proporcionalmente la mayor deuda de Latinoamérica según el FMI.

Con la URSS  y demás países socialistas la deuda superó los 40.000 millones de dólares, y con el Club de París llegó a 11.100 millones, de los cuales perdonó a los Castro 8.500 millones en 2015.  Rusia en 2014 condonó  a La Habana el 90% de los 35.000 millones de dólares que le debía. Putin, consciente de que nunca lo cobraría todo redujo el adeudo a 3.500 millones. Inútil intento, tampoco los va a cobrar.

Paladares que están cerrando sus puertas

En cuanto a la falta de higiene en Cuba, esta no solo impide el aseo de los cubanos como requiere vivir en el siglo XXI y no en el XI cuando las hazañas del legendario don Rodrigo Díaz de Vivar, sino que impacta fuerte al sector privado.

Desde toda la Isla se reporta que muchos "paladares" están cerrando porque no tienen detergente para fregar los platos, ni productos para limpiar el local, y las moscas  los han invadido. El colmo es que en Morón (Ciego de Avila)  la cuentapropista Dairis González fue multada con 3.000 pesos  (143 dólares) por no tener detergente para limpiar su carro de granizados.
O sea, corriendo ya el año 62 de la "revolución" los cubanos comen cada vez peor y menos, hay más escasez de todo incluso en las "shopping", el país produce  menos alimentos, bienes de consumo fundamentales, combustibles y materias primas, no hay dinero para importarlos, y ahora tampoco pueden asearse adecuadamente.

Y todo va a seguir agravándose. Venezuela no puede aumentar sus subsidios ni la entrega de petróleo gratis a la Isla. Y el cash proveniente de EEUU (remesas, paquetes y visitas) no será suficiente para mantener a flote una economía que es incapaz de sustentarse a sí misma.

En resumen, el castrismo está obligando a los cubanos en el tercer milenio a conocer en directo cómo se vivía a principios del segundo, 500 años antes de que Colón mostrase que la Tierra no es plana.
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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

En la tabla No. 23 se puede observar  como los porcientos de las importaciones de  los Bienes  de consumo  No Duraderos  van disminuyendo entre 1912 y 1957, lo cual se explica  por el incremento  en los porcientos de las importaciones  de Materias primas y envases;  sobre todo a partir del año 1927 en que el Presidente Gerardo Machado y Morales  introdujo una  nueva Ley  Arancelaria que   de manera significativa impulsó la creación y desarrollo de  industrias nacionales; en particular  aquellas industrias relativas al aseo personal y de  la higiene en general.


La tabla anterior fue  tomada del libro del comunista y castrista Oscar Pino Santos:

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T V Libertad
Published on Oct 16, 2018
Hambre y pobreza en Cuba: Hoy vs Cuba republicana. Un análisis sobre el hambre, pobreza y necesidades en la Cuba comunista en comparación con Cuba republicana y su rendimiento agricola, alimentario e industrial por Julio M. Shiling, Director de Patria de Martí con Lucy García y Maité Luna, periodista y conductora del programa Levántate Cuba de Televisión/Radio Martí

Hambre y pobreza en Cuba: Hoy vs Cuba republicana



CAPITULO II
El Dr. Jorge Salazar Carrillo, profesor titular de economía de la  Florida International   University (FIU) sobre el  gran desarrollo económico de Cuba en el siglo XX antes de Castro



CAPITULO III
El Dr. Jorge Salazar Carrillo, profesor titular de economía de FIU sobre la  destrucción total de la economía de Cuba, 1959 - 2014

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Nota del bloguista de Baracutey Cubano

Según el economista y comunista Oscar Pino Santos en su  librito La penetración del Imperialismo norteamericano en la economía cubana, escrito en 1957, el 25 % de los alimentos que consumían los cubanos, siendo Cuba un país agrícola,  eran importados. Lo que no dice ese economista comunista que murió en el 2005 trabajando en el Consejo de Estado es que esa importación se debía en gran parte no por  ineficiencia económica del país, como ocurre desde hace 53 años,  sino por distintas razones; veamos algunas: 
1) Resultaba mucho más barato comprar, por ejemplo,  el arroz en los EE.UU., en los Estados de la cuenca del Mississipi, que cultivarlos en Cuba; con otros cultivos sucedía lo mismo. Era más barato comprar en EE.UU. la manteca de cerdo, la cual apenas se consume en los EE.UU.pero que era entonces de consumo tradicional en Cuba, que producirla en Cuba o producir aceites vegetales.
2)  En Cuba se intentó  por los años 20s y 30s cultivar trigo, sobre todo en las provincias centrales, pero no dió resultado, luego la harina de trigo, fundamental para hacer panes, galletas, confitería, etc., se tenía que comprar en el exterior cubano  y así otros productos que eran de consumo tradicional del cubano. 
3) Finalmente, los cubanos  estábamos acostumbrados a consumir bacalao de Noruega, tasajo uruguayo (en Cuba estaba prohibida la matanza de ganado caballar),  al igual que la mantequilla holandesa, quesos franceses y suizos, turrones, jamones y vinos  españoles, peras, manzanas, melocotones, albaricoques enlatados de EE.UU., calamares y sardinas españolas, etc. .En resumen:  Los cubanos éramos un poco sibaritas  dentro del alcanze que tenían nuestros bolsillos y nos gustaba darle gusto al paladar, aunque los alimentos y bebidas fueran exóticos. 

En el mencionado librito y en el  Cuadro No. 20 se muestra el consumo doméstico, producción nacional e importaciones de los principales productos alimenticios en el período 1954-1956 donde se observa que la cantidad y el valor (en porcientos) del consumo doméstico de producción nacional fueron el 81% y el 71% respectivamente, mientras que la cantidad y el valor del consumo doméstico de importación fueron 19% y 29% respectivamente. En ese cuadro, cuya relación de alimentos bien serviría como ejemplo objetivo de cual era la canasta básica del cubano promedio de aquellos tiempos, muestra datos interesantísimos como el hecho de que el 98% de la cantidad y el 92% del valor de los productos lácteos consumidos por la población cubana era de producción nacional. 
 
Por cierto, Oscar Pino Santos pese a la gran ineficiencia  económica que él ayudo a crear después del 1 de enero de 1959, no tengo conocimiento de  que hubiera escrito o dicho públicamente críticas a la ineficiencia endémica y sistémica del período revolucionario. Quizás por eso, poco antes de morir, se le otorgó el Premio Anual  correspondiente a las Ciencias Sociales. Aclaro que en Cuba antes de que muriera Oscar Pino Santos, yo entregué a la revista Vitral de la Diócesis de Pinar del Río, un artículo donde tocaba estos temas relacionados con Pino Santos y su librito La penetración del Imperialismo norteamericano en la economía cubana. No se publicó ¿?.

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