miércoles, junio 24, 2026

Dimas Castellanos: Las reformas de Díaz-Canel: la autonomía municipal sin libertades ciudadanas

Las reformas de Díaz-Canel: la autonomía municipal sin libertades ciudadanas

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Devolver a los municipios la autonomía que le fue arrebatada y desmontar el sistema totalitario devenido mafioso-capitalista son pasos imprescindibles para salir de la crisis.

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Por Dimas Castellanos

Lleida

22 de junio de 2026

Después de supeditar los  derechos y libertades a la construcción del socialismo, convertir a los ciudadanos en masa, arruinar la economía con planes voluntaristas, sostenerse con subvenciones extranjeras y préstamos capitalistas que no se honraron, concentrar las mayores riquezas y fuentes de divisas del país por un conglomerado militar sin ninguna supervisión, provocar el éxodo de millones de cubanos, declarar irreversible un modelo que no emergió de las urnas y culpar a otros del fracaso, el presidente y secretario del único partido permitido en Cuba anuncia un paquete de medidas para "reanimar" una economía en estado de coma.

El fracaso está garantizado de antemano por una sencilla razón: para sostenerse en el poder, el Partido-Estado-Gobierno insiste en "cambiar", sin tener en cuenta las causas del desastre, sin reconocer su responsabilidad y sin pedir perdón al pueblo cubano. Para demostrar la culpabilidad del régimen basta limitarse un solo aspecto: a la autonomía municipal.

Según el presidente cubano, a partir de ahora —sin explicar por qué no antes—  los municipios tendrán todas las posibilidades de decidir cuáles son sus empresas, cuáles son sus actores económicos, de importar y exportar sin depender de planes centrales, de gestionar ingresos en divisas y la inversión extranjera directa con intereses propios, etc. Es decir, todo o parte de lo que se prohibió durante 67 años.

Una mirada retrospectiva

De las Ordenanzas de Alonso Cáceres en 1574 (primer reglamento sobre la estructura político-administrativa de Cuba) hasta la Ley de Municipios en 1878 que dividió a la Isla en seis provincias: Pinar del Río, La Habana, Matanzas, Santa Clara, Puerto Príncipe y Santiago de Cuba, y definió al municipio como una "asociación legal de todas las personas que residían en un término territorial, representadas por un Ayuntamiento", pero subordinados al gobernador general, como único autorizado para transmitir las disposiciones del Gobierno que los municipios debían cumplir.

En la República, la Constitución de 1901 dio un paso hacia delante. Estableció que los ayuntamientos estarían integrados por un alcalde y varios concejales elegidos por sufragio de primer grado. La Ley Orgánica de los Municipios de 1908 otorgó personalidad jurídica con autonomía municipal para gestionar los intereses de la localidad. La Constitución de 1940 definió al municipio como "sociedad local organizada políticamente por autorización del Poder Legislativo […], sobre una base de capacidad económica para satisfacer los gastos del gobierno propio, y con personalidad jurídica a todos los efectos legales".

Para garantizar lo establecido, esta Ley refrendó que "Ningún gobernante local podrá ser suspendido ni destituido por el presidente de la República, por el gobernador de la provincia, ni por ninguna otra autoridad gubernativa", y que "Ninguna ley podrá recabar para el Estado, las provincias u otros organismos o instituciones toda o parte de las cantidades que recauden los municipios por concepto de contribuciones, impuestos y demás medios de obtención de los ingresos municipales".

La autonomía municipal y la Revolución

Después de 17 años de inconstitucionalidad, periodo en el cual la economía y la sociedad fueron estatizadas y las libertades suprimidas, la Constitución de 1976 —copiada de la Unión Soviética— definió al municipio como "sociedad local, con personalidad jurídica propia a todos los efectos legales organizada políticamente por la ley", pero sin las garantías que otorgó la Constitución de 1940, lo cual representó un retroceso.

La Constitución de 2019 limitó la autonomía municipal a la elección o designación de sus autoridades, a la facultad para decidir sobre la utilización de los recursos del correspondiente territorio y dictar acuerdos y disposiciones necesarias para el ejercicio de sus facultades. Y la Ley 139 de Organización y Funcionamiento del Consejo de la Administración Municipal (diciembre de 2020), estableció que: "las disposiciones de los órganos estatales superiores son obligatorias para los inferiores" y que "el Consejo de la Administración Municipal cumple las orientaciones del gobernador y del Consejo Provincial".

Como resultado de ese proceso involutivo, los municipios, que en 1878 estaban subordinados al gobernador general y en 1908 adquirieron personalidad jurídica con autonomía municipal para gestionar los intereses de la localidad, con la Revolución fueron subordinados nuevamente. Ahora al poder totalitario, lo cual explica su actual incapacidad e ineficiencia. Por tanto, cualquier medida que no parta de reconocer la causa del retroceso sufrido y la responsabilidad gubernamental en el mismo, lo único que hará es conservar el poder y empeorar la insostenible situación actual.

El "intento" de mejorar la situación del país, evadiendo la contradicción entre autonomía de palabra y totalitarismo de hecho, ha fracasado una y otra vez. Las pruebas más recientes están en la cantidad de planes incumplidos y en el fracaso de las visitas a todos los municipios del país encabezadas por el propio presidente y el primer ministro.

La única salida a tan profunda crisis estructural tiene que pasar ahora, no solo por devolver a los municipios la autonomía que le fue arrebatada, sino por desmontar el sistema totalitario devenido mafioso-capitalista y recuperar las libertades y derechos conculcados a los cubanos.

Esto empieza por la liberación de los encarcelados por razones políticas, la celebración de elecciones libres, la restauración del papel de la propiedad privada y el renacimiento del ciudadano.

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miércoles, enero 18, 2023

Dimas Castellanos desde Cuba: La crisis migratoria: nuevo escenario en ausencia del ciudadano. la caldera que explotó parcialmente el 11J comienza a tomar presión nuevamente dentro de Cuba.

 Tomado de https://diariodecuba.com/

La crisis migratoria: nuevo escenario en ausencia del ciudadano

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En este nuevo escenario, la caldera que explotó parcialmente el 11J comienza a tomar presión nuevamente dentro de Cuba.

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Por Dimas Castellanos

La Habana

16 Ene 2023

El número de cubanos que están emigrando —causado por la mayor crisis de nuestra historia y estimulado por la autorización del Gobierno de Nicaragua de permitir la  entrada a los que desearan viajar a su país sin visa— generó el crecimiento exponencial del éxodo que condujo a los acuerdos migratorios de fines del pasado año entre Cuba y EEUU.

En el año fiscal de octubre de 2021 a septiembre de 2022, un promedio de 600 cubanos ingresaron diariamente a EEUU. Al mes siguiente, octubre de 2003, el número sobrepasó los 900 diarios y en noviembre ya fueron casi 1.200 al día. Suponiendo que esta última cifra se mantuviera constante, aproximadamente en un año otro medio millón de cubanos abandonaría la Isla, con las múltiples consecuencias negativas que ese éxodo generaría para Cuba.

La crisis migratoria

La migración es un reacomodo geográfico que ocurre cuando y donde las condiciones naturales o sociales de un lugar impiden a sus habitantes satisfacer sus necesidades y/o la de garantizar la conservación de sus vidas. En el caso de Cuba, la prolongada duración de esas condiciones, constituye la causa principal de la estampida prolongada y sostenida durante 64 años.

Durante la etapa colonial y durante la República, Cuba se caracterizó por ser un país de inmigrantes. La prueba está en que en 1959, a pesar de las buenas relaciones, de la cercanía geográfica y de las oportunidades, los cubanos en EEUU no llegaban a 125.000. Fue a partir de 1959 que la dirección de la corriente migratoria se invirtió.

Los intentos del Gobierno cubano por detener el éxodo mediante la Ley 989 de 1959, que dispuso la expropiación de los muebles, inmuebles y cualquier otra clase de valor a quienes abandonaban el territorio nacional; y mediante la implantación del permiso de salida en 1961, fracasaron, por lo cual, el 28 de septiembre de 1965, en el discurso por el quinto aniversario de los Comités de Defensa de la Revolución, Fidel Castro tomó la iniciativa para "demostrar" que la causa era exógena: "Y puesto que esto es así, nosotros incluso estamos dispuestos a habilitar un puertecito en algún lugar (…) Podríamos habilitar, digamos —por ejemplo—, el puerto de Camarioca, en Matanzas, que es uno de los puntos más próximos, para que todo el que tenga algún pariente le damos permiso para venir en el barco, sea quien sea. (…) quiénes son los que tienen la culpa, repito, de que alguien se ahogue tratando de llegar al "paraíso" yanki. (…) Ahora los imperialistas tienen la palabra; vamos a ver qué hacen o qué dicen".

Ese discurso acusatorio, con otras palabras, se repitió en 1980 y 1994: o se toman medidas o no obstaculizaremos a aquellos que vienen a buscar a sus familiares.

Por Camarioca y por los vuelos fletados por EEUU entre 1965 y 1973 se fueron 260.000 cubanos. Por el puerto de Mariel en 1980 salieron otros 125.000. En 1994 se sumaron otros 33.000. Y por la última estampida que comenzó por Nicaragua, ya pasan de los 300.000.

Es decir, el éxodo comenzó antes de las administraciones de Donald Trump y de Joe Biden; antes del restablecimiento de las relaciones durante la Administración Obama; antes de las medidas "reformistas" implementadas por Raúl Castro en 2008; antes de la Ley de Ajuste de 1966; e incluso antes de la ruptura de las relaciones diplomáticas en 1961. La suposición no ofrece dudas: las medidas estadounidenses pueden haber sido un incentivo, pero la causa es interna.

El nuevo escenario

Con los recientes acuerdos migratorios, basados en el Título 42 —implementado por la Administración Trump en marzo de 2020 para limitar la llegada de venezolanos—, EEUU aceptará hasta 30.000 migrantes mensuales de Cuba, Nicaragua y Haití. Los que intenten llegar de manera irregular serán expulsados o devueltos a México, país que ha aceptado la devolución de hasta 30.000 personas al mes.

De tal forma, de ahora en adelante, los cubanos están obligados a contar con un patrocinador que demuestre poseer capacidad económica y no tener antecedentes penales, para recibir un permiso de permanencia en EEUU por dos años y recibir un permiso para trabajar durante ese periodo. Queda por ver si después de ese tiempo los cubanos podrán acogerse a la Ley de Ajuste Cubano, vigente desde 1966, para permanecer en EEUU.

El sábado 7 de enero de 2023 fueron devueltos los primeros migrantes a Piedras Negras (México) y el 9 de enero se repatriaron por el puerto de Cabañas, municipio Mariel, 187 balseros cubanos que fueron interceptados entre el 1 y el 4 de enero de 2023. Lo que anuncia la suerte de los que intentan huir de de Cuba.

Entre las disímiles consecuencias, destaca la inauguración de un nuevo escenario: la caldera que explotó parcialmente el 11 de julio comienza a tomar presión nuevamente.

El cumplimiento por la parte norteamericana de las 20.000 visas anuales, sumados aproximadamente a otros 100.000 que pudieran salir por la vía de los patrocinadores,  no cubre, ni aproximadamente, la cifra de los que están dispuestos a marcharse. Como todo indica que no será posible promover una quinta oleada masiva, la situación se tornará explosiva en un futuro próximo, a menos que se implementen, con urgencia, los cambios internos que la realidad cubana viene demandando hace mucho tiempo.

El ciudadano

El término política, derivado de polis, con el que los antiguos griegos designaban a la ciudad, es un ámbito de toma de decisiones, relacionado con las actividades públicas, para la solución de problemas; mientras con el concepto de ciudadano se designa al sujeto de derechos y deberes refrendados en las leyes para participar en los destinos de su nación.

En Cuba una parte considerable de sus habitantes, agobiados por la sobrevivencia y por el desconocimiento del papel de la política en los fenómenos sociales y en sus vidas, se desentendieron de ella y han facilitado que las decisiones que los afectan permanecieran bajo el control monopólico del Partido-Estado-Gobierno. Esa conducta constituye un obstáculo para que los cambios, inminentes e inexorables, conduzcan a transformaciones positivas en ausencia del ciudadano. Se pone al día, más que nunca,  la necesidad de priorizar la formación cívica, que no es una asignatura nueva en Cuba.

El padre Félix Varela comprendió que el civismo constituía una premisa para alcanzar la independencia y en consecuencia eligió la educación como camino para la liberación, por eso decía: "se impone, primero, empezar a pensar". José de la Luz y Caballero arribó a la conclusión de que "antes de la revolución y la independencia, la educación". Y Enrique José Varona se quejaba de que la República había entrado en crisis "porque gran número de ciudadanos han creído que podían desentenderse de los asuntos públicos". Decepcionado por los resultados obtenidos en su labor como político se dedicó, como Varela y Luz, a la pedagogía para formar ciudadanos.

Resumiendo

El éxodo incontrolado ha sido empleado hasta ahora para aliviar la presión de la caldera al interior del país, para culpar a EEUU de la inviabilidad del totalitarismo, y para conservar el poder sin cambiar. Si embargo, con los recientes acuerdos migratorios cambian las reglas del juego y se inaugura un nuevo escenario, que de un lado resulta insostenible para el poder y de otro representa un reto para los cubanos.

El reto y la responsabilidad de los que deseamos y/o actuamos por una Cuba mejor, consiste en ocupar y hacer uso de la cuota política que nos corresponde. Es decir actuar como ciudadanos,  o en cambio continuar siendo súbditos de la elite que encabeza el Partido-Estado-Gobierno y continuar intentado huir del país

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