lunes, junio 29, 2026

Sobre Cuba el historiador y relevante analista político Juan Antonio Blanco: Autonomistas vs. independentistas: ¿regresa el debate?

Autonomistas vs. independentistas: ¿regresa el debate?

*******

'Algunos reformistas actuales confían en que la liberalización económica pueda producirse sin una transformación sustancial del sistema político en Cuba'.

*******

Por Juan Antonio Blanco

Miami

24  de junio, 2029

Mientras Cuba atraviesa la peor crisis económica de su historia, crece el debate sobre cuál debe ser el camino hacia la recuperación nacional. Para algunos, la prioridad consiste en reformar el modelo económico: ampliar los espacios para la empresa privada, liberalizar mercados, atraer inversiones y reducir el peso del Estado sobre la actividad productiva. Para otros, ninguna reforma económica podrá desplegar plenamente sus beneficios mientras permanezcan intactas las estructuras políticas que concentran el poder y limitan la capacidad de los ciudadanos para influir sobre las decisiones fundamentales del país.

Aunque las circunstancias son diferentes, este debate recuerda una de las grandes discusiones de la historia cubana. La historia no se repite exactamente, pero con frecuencia rima.

La lección de 1897

A finales del siglo XIX, los cubanos se dividían entre dos grandes corrientes políticas. Por un lado, estaban los autonomistas, quienes aspiraban a obtener mayores libertades económicas y políticas dentro de la soberanía española. Por otro, los independentistas, convencidos de que ninguna reforma sería suficiente mientras la soberanía última permaneciera en Madrid.

La Carta Autonómica, promulgada el 25 de noviembre de 1897, constituyó el mayor paquete de reformas jamás concedido por España a Cuba. Otorgó Parlamento propio, amplias facultades administrativas, mayor control presupuestario y una participación significativa en los asuntos económicos de la Isla. Sin embargo, la soberanía continuó residiendo en España. La defensa, la política exterior y la autoridad suprema permanecieron fuera del alcance de los cubanos.

Para los autonomistas, aquello representaba un avance histórico. Sin duda lo era. Para los independentistas, era insuficiente después de tantos años de lucha y sacrificios. Su argumento era sencillo: mientras el poder último permaneciera en manos de otro centro de decisión que no fuese el pueblo soberano de Cuba, cualquier concesión podía ser limitada, modificada o revertida.

El nuevo reformismo

Más de un siglo después, el debate cubano ante la actual crisis humanitaria —igual o peor que la de 1898— presenta ciertas similitudes.

Hoy existen quienes consideran que la solución a la crisis nacional pasa fundamentalmente por reformas económicas. Su aspiración es ampliar los espacios para la iniciativa privada, reconocer plenamente la pequeña y mediana empresa, liberalizar mercados, atraer inversiones y reducir la intervención estatal en la economía. En esencia, buscan en primera instancia un cambio del modelo económico que pudiera ser tolerado por el poder de la oligarquía y su Estado mafioso.

Sin embargo, otros sostienen que esas reformas nunca podrán alcanzar su potencial mientras subsista el sistema político actual. Según esta visión, el problema no es únicamente económico, sino esencialmente político e institucional. La ausencia de pluralismo político, la inexistencia de contrapesos al poder, la falta de independencia judicial y la concentración de todas las decisiones fundamentales en una sola estructura partidista constituyen obstáculos insalvables para cualquier transformación económica profunda. A ello se suma el peso económico de GAESA —verdadera "fuerza superior" de la sociedad cubana actual— que controla el 70% de los recursos y el 95% de las transacciones en moneda convertible.

La economía necesita instituciones políticas y jurídicas

La experiencia internacional ha demostrado que la prosperidad sostenible no suele descansar únicamente sobre mercados más libres, sino también sobre instituciones capaces de proteger derechos, garantizar reglas estables y limitar el poder arbitrario.

Los inversionistas buscan seguridad jurídica. Los emprendedores necesitan protección de la propiedad privada. Los ciudadanos requieren mecanismos para fiscalizar a quienes gobiernan. Ninguno de esos elementos depende exclusivamente de medidas económicas.

La analogía histórica resulta entonces evidente. Así como los autonomistas de finales del siglo XIX aspiraban a mayores libertades dentro de un marco político que permanecía esencialmente intacto, algunos reformistas actuales confían en que la liberalización económica pueda producirse sin una transformación sustancial del sistema político. Y así como los independentistas consideraban que la soberanía era la cuestión fundamental, muchos opositores contemporáneos creen que la clave reside en quién ejerce realmente el poder y bajo qué límites institucionales. 

En el siglo XIX la Carta Autonómica fue jugada en el último momento por España para evitar la intervención de EEUU —usada incluso por el papa León XIII para mediar con Washington y evitarla—, mientras que hoy el "reformismo autonómico" persigue un objetivo similar. Para colmo de ironías se dice que el presidente Donald Trump es un admirador del presidente William McKinley.  

La cuestión del poder

La diferencia, por supuesto, es que hoy no se debate la soberanía frente a una potencia colonial extranjera. El debate gira alrededor de la soberanía efectiva de los ciudadanos frente a un sistema político que concentra el poder en un único partido y carece de mecanismos competitivos para la alternancia, la soberanía ciudadana, esa que hoy el poder despótico de GAESA niega.

La pregunta de fondo sigue siendo la misma que dividió a los cubanos hace más de un siglo: ¿es posible alcanzar una transformación económica profunda sin modificar previamente la estructura política que determina las reglas del juego?

La historia de 1897 ofrece una advertencia. Las reformas pueden aliviar tensiones y abrir oportunidades. Sin embargo, cuando el problema según lo percibe una parte significativa de la sociedad es la concentración del poder mismo, las reformas económicas terminan siendo vistas como insuficientes.

Quizás esa sea la principal lección que nos deja el viejo debate entre autonomistas e independentistas: los modelos económicos importan, pero detrás de cada modelo económico siempre existe una pregunta política fundamental: ¿quién decide, bajo qué límites y en nombre de quién?

La soberanía del siglo XXI

La comparación entre autonomistas e independentistas no es ni puede ser perfecta, porque las circunstancias históricas son siempre distintas. Sin embargo, sí existe una semejanza fundamental: ambos debates giran alrededor de una misma pregunta: ¿Basta con reformar la administración y la economía, o es necesario transformar también la estructura política donde reside el poder?

Los autonomistas cubanos del siglo XIX creían que era posible alcanzar prosperidad, libertades y desarrollo dentro del marco político existente. Los independentistas respondían que mientras la soberanía permaneciera en manos ajenas, cualquier avance sería limitado, condicionado y potencialmente reversible. La historia terminó dándoles la razón a quienes consideraban que el problema fundamental era político antes que administrativo.

En la Cuba actual, el debate reaparece bajo nuevas formas. Unos apuestan por reformas económicas graduales dentro del sistema vigente. Otros sostienen que ningún cambio económico podrá consolidarse mientras persistan el monopolio político, la ausencia de contrapesos institucionales y la concentración del poder en un único partido, institución (GAESA) o grupo oligárquico. Para estos últimos, el verdadero problema no es quién administra la economía (por lo que Miguel Díaz-Canel aparece como un ser descartable e intrascendente), sino quién tiene la facultad exclusiva de decidir las reglas del juego.

Estos nuevos autonomistas-reformistas suponen que la ciudadanía no tiene fuerzas para imponerse al poder y que sería inmoral que acudiera a un actor externo para forjar una alianza con la cual derrotarlo (como tuvieron que hacer al final nuestros independentistas del siglo XIX). También están convencidos de que la nación —que dicen querer preservar frente a la posibilidad de una intervención extranjera— olvidará sus aspiraciones de libertad cuando, apremiada por el hambre, vea un camino más corto para salir de la crisis.

La "pacificación" de la población, suponen, no será tan amarga a los ciudadanos de a pie si se logra a cambio de nuevas alianzas entre los déspotas cubanos con inversionistas extranjeros. Aunque estos sean alérgicos a la democracia y a los derechos de los trabajadores, nuestros oligarcas apuestan a que una población desesperada y sumisa aceptará cualquier cosa siempre que a corto plazo se creen nuevas fuentes de trabajo y se arregle la crisis de la infraestructura de los servicios públicos. Al igual que nuestros autonomistas del siglo XIX, menosprecian al pueblo cubano y sus aspiraciones libertarias. Quizás esa lectura tenga su raíz en un marxismo economicista y dogmático mal aprendido.    

Las experiencias internacionales demuestran que la prosperidad duradera no depende únicamente de mercados más abiertos, sino también de instituciones que protejan derechos, garanticen seguridad jurídica, permitan la fiscalización ciudadana y limiten el poder arbitrario. Sin esos elementos, las reformas económicas suelen quedar a merced de decisiones políticas que pueden modificarlas o revertirlas en cualquier momento.

Por eso, la discusión esencial no es entre estatismo y mercado. La cuestión de fondo es si los ciudadanos poseen mecanismos efectivos para controlar a quienes gobiernan y para decidir pacíficamente el rumbo de su nación. En otras palabras, si la soberanía reside realmente en el pueblo o en una elite que ejerce el poder sin competencia ni rendición de cuentas.

Tal vez la lección vigente que nos deja el enfrentamiento entre autonomistas e independentistas sea precisamente esa: ningún modelo económico puede sustituir indefinidamente la necesidad de instituciones libres. Porque, al final, detrás de toda prosperidad sostenible existe siempre una condición previa: que el poder responda a los ciudadanos y no los ciudadanos al poder.

************

HIGH BEAM / LUZ LARGA

Junio 23, 2026

Los cambios fraude en Cuba. Juan Antonio Blanco


America Noticias USA

🚨EXCLUSIVA: "EL CANGREJO” UNA VIDA LLENA DE ADICCIONES Y PROBLEMAS MENTALES.





Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , ,


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...

miércoles, junio 24, 2026

Dimas Castellanos: Las reformas de Díaz-Canel: la autonomía municipal sin libertades ciudadanas

Las reformas de Díaz-Canel: la autonomía municipal sin libertades ciudadanas

********

Devolver a los municipios la autonomía que le fue arrebatada y desmontar el sistema totalitario devenido mafioso-capitalista son pasos imprescindibles para salir de la crisis.

********

Por Dimas Castellanos

Lleida

22 de junio de 2026

Después de supeditar los  derechos y libertades a la construcción del socialismo, convertir a los ciudadanos en masa, arruinar la economía con planes voluntaristas, sostenerse con subvenciones extranjeras y préstamos capitalistas que no se honraron, concentrar las mayores riquezas y fuentes de divisas del país por un conglomerado militar sin ninguna supervisión, provocar el éxodo de millones de cubanos, declarar irreversible un modelo que no emergió de las urnas y culpar a otros del fracaso, el presidente y secretario del único partido permitido en Cuba anuncia un paquete de medidas para "reanimar" una economía en estado de coma.

El fracaso está garantizado de antemano por una sencilla razón: para sostenerse en el poder, el Partido-Estado-Gobierno insiste en "cambiar", sin tener en cuenta las causas del desastre, sin reconocer su responsabilidad y sin pedir perdón al pueblo cubano. Para demostrar la culpabilidad del régimen basta limitarse un solo aspecto: a la autonomía municipal.

Según el presidente cubano, a partir de ahora —sin explicar por qué no antes—  los municipios tendrán todas las posibilidades de decidir cuáles son sus empresas, cuáles son sus actores económicos, de importar y exportar sin depender de planes centrales, de gestionar ingresos en divisas y la inversión extranjera directa con intereses propios, etc. Es decir, todo o parte de lo que se prohibió durante 67 años.

Una mirada retrospectiva

De las Ordenanzas de Alonso Cáceres en 1574 (primer reglamento sobre la estructura político-administrativa de Cuba) hasta la Ley de Municipios en 1878 que dividió a la Isla en seis provincias: Pinar del Río, La Habana, Matanzas, Santa Clara, Puerto Príncipe y Santiago de Cuba, y definió al municipio como una "asociación legal de todas las personas que residían en un término territorial, representadas por un Ayuntamiento", pero subordinados al gobernador general, como único autorizado para transmitir las disposiciones del Gobierno que los municipios debían cumplir.

En la República, la Constitución de 1901 dio un paso hacia delante. Estableció que los ayuntamientos estarían integrados por un alcalde y varios concejales elegidos por sufragio de primer grado. La Ley Orgánica de los Municipios de 1908 otorgó personalidad jurídica con autonomía municipal para gestionar los intereses de la localidad. La Constitución de 1940 definió al municipio como "sociedad local organizada políticamente por autorización del Poder Legislativo […], sobre una base de capacidad económica para satisfacer los gastos del gobierno propio, y con personalidad jurídica a todos los efectos legales".

Para garantizar lo establecido, esta Ley refrendó que "Ningún gobernante local podrá ser suspendido ni destituido por el presidente de la República, por el gobernador de la provincia, ni por ninguna otra autoridad gubernativa", y que "Ninguna ley podrá recabar para el Estado, las provincias u otros organismos o instituciones toda o parte de las cantidades que recauden los municipios por concepto de contribuciones, impuestos y demás medios de obtención de los ingresos municipales".

La autonomía municipal y la Revolución

Después de 17 años de inconstitucionalidad, periodo en el cual la economía y la sociedad fueron estatizadas y las libertades suprimidas, la Constitución de 1976 —copiada de la Unión Soviética— definió al municipio como "sociedad local, con personalidad jurídica propia a todos los efectos legales organizada políticamente por la ley", pero sin las garantías que otorgó la Constitución de 1940, lo cual representó un retroceso.

La Constitución de 2019 limitó la autonomía municipal a la elección o designación de sus autoridades, a la facultad para decidir sobre la utilización de los recursos del correspondiente territorio y dictar acuerdos y disposiciones necesarias para el ejercicio de sus facultades. Y la Ley 139 de Organización y Funcionamiento del Consejo de la Administración Municipal (diciembre de 2020), estableció que: "las disposiciones de los órganos estatales superiores son obligatorias para los inferiores" y que "el Consejo de la Administración Municipal cumple las orientaciones del gobernador y del Consejo Provincial".

Como resultado de ese proceso involutivo, los municipios, que en 1878 estaban subordinados al gobernador general y en 1908 adquirieron personalidad jurídica con autonomía municipal para gestionar los intereses de la localidad, con la Revolución fueron subordinados nuevamente. Ahora al poder totalitario, lo cual explica su actual incapacidad e ineficiencia. Por tanto, cualquier medida que no parta de reconocer la causa del retroceso sufrido y la responsabilidad gubernamental en el mismo, lo único que hará es conservar el poder y empeorar la insostenible situación actual.

El "intento" de mejorar la situación del país, evadiendo la contradicción entre autonomía de palabra y totalitarismo de hecho, ha fracasado una y otra vez. Las pruebas más recientes están en la cantidad de planes incumplidos y en el fracaso de las visitas a todos los municipios del país encabezadas por el propio presidente y el primer ministro.

La única salida a tan profunda crisis estructural tiene que pasar ahora, no solo por devolver a los municipios la autonomía que le fue arrebatada, sino por desmontar el sistema totalitario devenido mafioso-capitalista y recuperar las libertades y derechos conculcados a los cubanos.

Esto empieza por la liberación de los encarcelados por razones políticas, la celebración de elecciones libres, la restauración del papel de la propiedad privada y el renacimiento del ciudadano.

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , ,


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...

jueves, julio 10, 2025

Dimas Castellanos sobre la historia de las huelgas en Cuba: Desde la primera huelga, de tabaqueros en 1865, hasta la supresión de este derecho por el régimen revolucionario

Tomado de https://diariodecuba.com/

Las huelgas, una fuerza antidictatorial desaparecida del escenario cubano

*******

Desde la primera huelga, de tabaqueros en 1865, hasta la supresión de este derecho por el régimen revolucionario: la historia de las huelgas en Cuba.

*******

Por Dimas Castellanos

La Habana

09 julio 2025 

La huelga es una forma de protesta. Las más conocidas son las sindicales por el mejoramiento de las condiciones de vida de los trabajadores. Debutaron con la introducción del salario como forma de pago a finales del siglo XVIII y principios del XIX, y han evolucionado hasta la lucha por objetivos políticos.

En Cuba comenzaron en 1865 por la industria del tabaco y se extendieron con la entrada en vigor de la Ley General de Asociaciones de 1888. Una de sus primeras manifestaciones en la Isla estuvo relacionada con la "masacre de Haymarket" (Chicago, 1886), cuando en una manifestación obrera por la disminución de la jornada laboral, una bomba causó la muerte de un policía e hirió a otros. En el juicio fueron condenados ocho obreros, de ellos cinco a la pena de muerte. Por ello la II Internacional Socialista declaró al 1 de mayo como Día Internacional de los Trabajadores. En 1890, cuando la fecha se celebró por vez primera en el mundo, trabajadores cubanos desfilaron reclamando la jornada laboral de ocho horas y aumentos de salarios.

Con los derechos y libertades refrendados en la Constitución de 1901,  el movimiento huelguístico adquirió mayor fuerza, con libertades de expresión, reunión, movimiento y derecho de dirigir peticiones a las autoridades, entre otras. Desde la Huelga de los Aprendices en La Habana en 1902 hasta la de los centrales azucareros de la zona de Niquero, en Oriente, ocurrieron decenas de paros laborales, con los cuales se fortaleció el sindicalismo,  se celebraron los congresos obreros de  1912 (Cruces, provincia de Las Villas) y 1914 (La Habana, y se obtuvieron resultados: el 24 de febrero, el 20 de mayo, el 10 de octubre y el 7 de diciembre se declararon no laborables, y el Primero de Mayo y el 25 de diciembre como días festivos; se aprobó la jornada de ocho horas para los mecánicos, operarios y jornaleros empleados del Estado; y se logró la prohibición del pago de salarios en vales o fichas que obligaban a comprar en determinados establecimientos.

Durante la Primera Guerra Mundial, debido al descenso de los precios del azúcar y a las dificultades para su exportación, los bancos cubanos quebraron, disminuyeron los salarios y aumentó el costo de la vida, lo cual originó un periodo de huelgas que fortalecieron al sindicalismo y condujeron a la fundación de la Central Obrera de La Habana en 1920 y a la Confederación Nacional Obrera de Cuba en 1925.

En 1929, con la crisis mundial conocida como Gran Depresión, cayeron los precios del tabaco y del azúcar. Más de 100.000 trabajadores abandonaron sus labores por 24 horas, el Gobierno prohibió los sindicatos, y estos ripostaron con la huelga del 30 marzo de 1930, en la que 25 ingenios y más de 1.000 colonias de caña, el transporte urbano y  otros sectores del país, detuvieron sus labores. En agosto de 1933 el paro se convirtió en la huelga general. Gerardo Machado, quien había asegurado que ninguna huelga duraría más de 24 horas, tuvo que abandonar el poder.

La huelga de los empleados de la Secretaría de Comunicaciones en 1934, con unos 6.000 participantes respaldados por otros sectores, alcanzó los objetivos reclamados. En marzo de 1935, durante el Gobierno de Carlos Mendieta, una protesta de maestros devino paro general y se transformó en levantamiento popular. El Gobierno declaró el "estado de sitio", y unas 200 personas resultaron muertas o heridas. La fuerza adquirida por el movimiento huelguístico fue de tal magnitud, que los gobiernos dictaron el Decreto 276 de enero de 1934 y la legislación laboral cubana más avanzada hasta el día de hoy: el Decreto 798 de abril de 1938. En enero de 1939 se fundó la Confederación de Trabajadores de Cuba (CTC), la segunda central sindical más grande de la región, con medio millón de afiliados.

La Constitución de 1940 refrendó en su articulado las victorias obreras:  salario mínimo según el nivel de vida y las peculiaridades de cada región; descanso retribuido de un mes por 11 meses de trabajo; derecho de sindicación; jornada máxima de ocho horas y semana de 44 horas con pago de 48; derecho a huelga; licencia de maternidad de seis semanas antes y después del parto, y derecho de las embarazadas de no hacer esfuerzos físicos desde tres meses antes del parto; construcción de viviendas baratas para los obreros, entre otras medidas.

Con la cláusula de garantía —conocida como diferencial azucarero— los trabajadores de ese sector obtuvieron un salario extra del 13,42%. En esta década muchas demandas obreras se convertían en leyes y cada Primero de Mayo una manifestación presentaba la lista de nuevas demandas al presidente de la República. El Retiro de Plantas Eléctricas construyó el moderno edificio de Carlos III en La Habana y lo arrendó a la Compañía de Electricidad, el Retiro Gastronómico edificó el Habana-Hilton, y el de Artes Gráficas construyó el Reparto Gráfico.

En 1952, ante el golpe militar del 10 de marzo de Fulgencio Batista, el entonces secretario general de la CTC, Eusebio Mujal, emitió la orden de huelga general. Horas después, en una entrevista con el ministro de Trabajo, aceptó la oferta del Gobierno: conservar los derechos adquiridos por los trabajadores, respetar en sus cargos a los dirigentes sindicales y mantener el status quo de la CTC, lo cual explica por qué los trabajadores no actuaron contra el golpe.

Y llegó la Revolución

Las huelgas y el sindicalismo devinieron peligro para la estabilidad de cualquier gobierno. Eso explica tanto lo ocurrido con la propuesta a Mujal en 1952, como la atención que le prestó el Ejército Rebelde antes y después de la toma del poder: creó el Frente Obrero Nacional Unido, celebró una Conferencia Nacional de Trabajadores Azucareros, y utilizó la huelga del 1 de enero al 5 de enero de 1959 para crear una falsa ilusión acerca de la participación obrera en el triunfo revolucionario; ilusión que 17 días después se desvaneció cuando la CTC fue intervenida y rebautizada como CTC-R (Revolucionaria).  

En el X Congreso de la CTC (noviembre de 1960), Fidel Castro —violando lo establecido por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) acerca de la independencia sindical— tomó parte en el evento y solicitó un voto de confianza para la candidatura de David Salvador Manso, procedente del Ejército Rebelde. Al ser interrumpido varias veces durante el uso de la palabra, Fidel dijo sentirse contrariado al ver que la clase obrera se negaba a sí misma la oportunidad de defender y guiar la revolución. Ante su llamado a la unidad, que significaba la inclusión de los comunistas, 25 de las 33 federaciones de industrias determinaron separarse de la CTC-R, y el 9 de diciembre, bajo el lema "¡Ni Washington ni Moscú!", desfilaron  en protesta por las calles de La Habana.

La pérdida de identidad del sindicalismo se puso de manifiesto cuando David Salvador expresó que los trabajadores no habían ido al Congreso a plantear demandas económicas sino a apoyar a la revolución. Ante la pregunta de Emilio Máspero, observador presente del Movimiento Social Cristiano, acerca de cuál era entonces el proyecto de los trabajadores, Manso le respondió: "Lo que diga el Comandante".

En el XI Congreso (noviembre de 1961), la CTC renunció oficialmente a las conquistas alcanzadas durante décadas de luchas. Y para el XII Congreso (agosto de 1966), en el que yo participé como delegado por Santiago de Cuba, no quedaban vestigios de la autonomía sindical.

Dos, entre otras muchas pruebas de la subordinación sindical al Partido-Estado-Gobierno, son:

  1. En septiembre de 2010, ante las medidas dictadas por el Gobierno para desinflar las plantillas laborales, la CTC planteó: "Nuestro Estado no puede ni debe continuar manteniendo empresas, entidades productivas, de servicios y presupuestadas con plantillas infladas, y pérdidas que lastran la economía"
  2. En mayo de 2013, el Pleno 93 del Consejo Nacional de la CTC designó al primer secretario del PCC en la provincia Artemisa, Ulises Guilarte de Nacimiento, para presidir la Comisión Organizadora del XX Congreso y ocupar su dirección.

Conclusiones

El sindicalismo cubano transitó desde demandas económicas hasta devenir fuerza política con el derribo del Gobierno de Gerardo Machado. Durante el Gobierno de Carlos Mendieta la huelga se convirtió en levantamiento popular. La promesa de sostener las conquistas obreras después del golpe de Estado de 1952 neutralizó al sindicalismo. Y con la intervención de la CTC en enero de 1959, el sindicalismo fue desnaturalizado. Esos acontecimientos a lo largo de más de siglo y medio explican el contradictorio hecho de que en Cuba existe una asociación de trabajadores, pero no hay verdaderos sindicatos, y por tanto, las huelgas están ausentes.

*************

Noticias Cuba

8 de julio,2025

Ulises Guilarte fue tromado de la CTC ¿Qué significa eso? ¿Quién es Osnay Miguel Colina?



Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , ,


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...

sábado, abril 27, 2019

VIDEO: España elecciones Abril 28 2019. Discurso de Santiago Abascal en el cierre de campaña en la Plaza Colón de Madrid


Periodista progre ¨fue por lana y salió trasquilado¨: Vox Ismael pladur


************

VOX España
Published on Apr 26, 2019

Discurso de Santiago Abascal en el cierre de campaña en Colón





**************
VOX
España
PARTICIPA
Programa electoral
Durante el multitudinario acto de VOX en Vistalegre el pasado 7 de octubre, se presentaron las 100 medidas urgentes de VOX para España, atendiendo a los problemas que más preocupan a los españoles: la unidad de España, la destrucción de clase media, los elevados impuestos, la seguridad de nuestras fronteras y el recorte de las libertades.

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , ,


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...

viernes, abril 26, 2019

VIDEO DEL DISCURSO | Santiago Abascal en Burgos: el 28A nos jugamos España y la libertad


VOX
España
PARTICIPA
Programa electoral

Durante el multitudinario acto de VOX en Vistalegre el pasado 7 de octubre, se presentaron las 100 medidas urgentes de VOX para España, atendiendo a los problemas que más preocupan a los españoles: la unidad de España, la destrucción de clase media, los elevados impuestos, la seguridad de nuestras fronteras y el recorte de las libertades.


DISCURSO | Santiago Abascal en Burgos: el 28A nos jugamos España y la libertad



**********

Discurso de Santiago Abascal en el histórico acto de Sevilla #28A


*********

LibertadDigital
Published on Apr 25, 2019
El líder de Vox, Santiago Abascal, ha estado en esRadio donde ha hablado de la marcha de la campaña electoral y del éxito de asistencia mitin tras mitin.

Entrevista a Santiago Abascal: "Vox va a reventar las encuestas como en Andalucía"


Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , ,


Para seguir leyendo hacer click aqui­ ...