jueves, junio 10, 2021

Manuel C. Díaz: El Hotel Habana Hilton y la desaparición de sus obras de arte -Una historia poco conocida-

 Tomado de https://zoepost.com/

El Hotel Habana Hilton y la desaparición de sus obras de arte -Una historia poco conocida- 

El Hotel Habana Hilton después de 1959 y antes que la Robolución le quitara el nombre


Por Manuel C. Díaz.

09/06/202

A finales de la década de los años cincuenta, a pesar de la difícil situación política del país, la industria hotelera cubana estaba en pleno desarrollo. Había pocos turistas, es cierto; pero se construían hoteles a la espera de ellos.

En abril de 1957, el Hotel Capri abrió sus puertas; en diciembre lo hizo el Riviera y el 19 de marzo de 1958 se inauguró el Hotel Habana Hilton, que sería el más grande de todos.

Un año antes yo había comenzado a trabajar como mensajero en las oficinas que la Hilton Hotels International había abierto en La Habana para ultimar los detalles de la apertura. Una de mis tareas consistía en servir de enlace entre los arquitectos de la firma estadounidense Welton Becket y los de la cubana Arroyo y Menéndez, que habían sido los encargados del proyecto desde sus inicios.

En realidad, lo único que yo hacía era recoger los planos más recientes del hotel de manos de los ingenieros y llevárselos a los ejecutivos de la Hilton International. Lo de “enlace” no era más que un rimbombante eufemismo laboral de la época.

Corrían los últimos meses de 1957 y ya el Habana Hilton se alzaba majestuoso en las alturas de La Rampa. Los vecinos de esa parte del Vedado y los que trabajaban en sus alrededores lo habían visto levantarse, poco a poco, desde sus cimientos. Todos sabían que estaba casi terminado, pero nadie sabía cuándo se inauguraría. Creo que todos supieron que la fecha estaba cerca cuando una mañana, para asombro de los que caminaban por la calle L, comenzaron a adosar la cerámica de su fachada principal.

Yo también me asombré ese día al llegar al hotel. Recuerdo que vi los andamios ya levantados y a los obreros cementando la pared de izquierda a derecha para después ir fijando en ella, en el mismo orden en que venían empacados, grandes paños cuadrados de vidriosas teselas color azul cielo sobre las cuales, entre una variada gama de tonalidades celestes, podían verse ondulados trazos en blanco y negro.

Era como armar un rompecabezas. Con cada pieza colocada surgían nuevas y estilizadas figuras geométricas: rectángulos, rombos, triángulos, líneas y curvas; muchas semejaban frutas; otras parecían abanicos abiertos entre los marcos de vitrales antiguos.

Tres semanas después, cuando ya casi toda la pared estaba cubierta por la cerámica, uno de los albañiles, que no acertaba a comprender aquel acertijo pictórico, le preguntó al que dirigía los trabajos: «Pero ¿qué cosa es esto?» La respuesta fue: «Es un mural de Amelia Peláez».  Supuso que eso contestaba la pregunta y siguió revisando unos planos.

Desde luego, no la contestaba. La mayoría de los que allí trabajábamos no sabíamos quién era Amelia Peláez. Mucho menos que el gigantesco mural (medía setenta metros de largo por diez de alto) se titulase Frutas cubanas.

Lo supimos, claro, después. El hotel estaba a punto de ser inaugurado y numerosos toques finales eran de carácter artístico: fuentes, esculturas, pinturas y murales. Para muchos de nosotros, aquel primer contacto con el arte nos abrió las puertas de un mundo desconocido. Por ejemplo, en el segundo piso, en una de las paredes del Antilles Bar (una generación de cubanos lo conoció más tarde como «las cañitas del Habana Libre»), descubrimos asombrados la belleza de unas terracotas de Portocarrero que, en concordancia con la decoración del lugar, habían sido bautizadas acertadamente como Historia de las Antillas por el propio artista. En ese mismo piso pudimos admirar, aunque no entendiésemos sus caprichosas figuras, un inmenso óleo de Lam que colgaba en la entrada del casino.

En el centro del lobby, emergiendo de una fuente y rodeada de plantas tropicales, una escultura metálica de Rita Longa llamada La Clepsidra dominaba todo el espacio. Otro mural de cerámica adornaba la esquina donde convergían las calles 23 y M, frente al edificio de la CMQ por un lado y a la funeraria Caballero por el otro. Era de Cundo Bermúdez y sobre un mar de esmeralda, encapsulados en burbujas, flotaban extraños peces de color ocre.

Había obras de arte en todos los rincones del Hilton, pero ninguna como el gigantesco mural de la fachada principal. Ahí estuvo, para asombro de los habaneros que pasaban frente al hotel, hasta el día en que una de sus esquinas, la que estaba sobre una sección de la piscina, fue desprendida de la pared por el viento de cuaresma y cayó sobre Zita Coalla, una conocida bailarina de Tropicana que tomaba el sol junto a su novio. Ambos quedaron casi sepultados bajo los pedazos de cemento seco y sangrando por las cortaduras de los filosos cristales de la cerámica. Los dos murieron más tarde en el hospital Calixto García. Era el Viernes Santo del año 1960.

Ese accidente selló el destino del hermoso mural de Amelia Peláez pues, por el peligro que representaba, fue enseguida removido y sustituido por una capa de pintura azul. Dos meses después, el Habana Hilton Hotel fue nacionalizado. La historia ya la conocemos. Al poco tiempo, una a una, las otras obras de arte fueron desapareciendo: el óleo de Lam fue descolgado de la pared del casino y jamás lo volvimos a ver; el mural de Cundo, junto con sus burbujas y peces ocres, fue desmontado por secciones y terminó siendo olvidado para siempre. La escultura de Rita Longa también desapareció. Igual que el nombre del hotel que, desde aquel día, pasó a llamarse Habana Libre.

En el letrero lumínico del último piso sustituyeron la palabra Hilton por Libre, pero el resplandor de las letras, por alguna misteriosa razón, era diferente. En las noches, el neón azul de la palabra Habana brillaba en la altura. A su lado, la palabra Libre palidecía.

Manuel C. Díaz es escritor y crítico literario.

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Muy breve entrevista a Cundo Bermúdez


#hotelhabanahilton #hiltonhotels #habanalibre

Habana Hilton Construction 1958


Pepe Forte: La Historia del Hotel Habana Hilton | Hotel Habana Libre






Agosto 10, 2020

Los Murales del Habana Hilton

El Hotel Habana Hilton fue inaugurado el 19 de marzo de 1958. Ubicado en la céntrica zona de La Rampa, constituyó el edificio más alto de la urbe, y devino en uno de los hoteles más representativos de la capital. En su fachada frontal había un mural gigante de cerámica, de Amelia Peláez(Las Frutas Cubanas), y en su fachada lateral, otro mural de Cundo Bermudez, abarcando la pared desde el restaurante El Polinesio por la calle 23 hasta la calle M.

Como parte de la ambientación de su interior, se podía apreciar el mural de René Portocarrero, titulado “Historia de las Antillas”, ubicado en el Bar Cafetería "Las Cañitas".

También la ambientación interior reunió obras de otros relevantes artistas: Rita Longa, Mariano Rodríguez, Servando Cabrera, Alfredo Sosabravo, Wilfredo Lam, entre otros.

Nota: Los pie de fotos  fueron añadidos por el Bloguista de Baracutey Cubano

MURAL DE CUNDO BERMÚDEZ  DESMONTADO  DESDE HACE DÉCADAS

Fotograma del film Memonrias del Subdesarrollo, el cual es de 1968, en que aparece  el mural de Cundo Bermúdez. El Salón de Mayo fue en Cuba en 1967


Observen el logo del Habana Hilton: Dos H fundidas con las tres  fortalezas en el centro


Tomado de https://m.facebook.com/



Tomado de https://www.nostalgiacuba.com/

FRUTAS CUBANAS. El gigantesco mural en la fachada principal del Hotel

(fragmento) 

El gigantesco mural en la fachada principal del Hotel Habana Hilton hoy Habana Libre fue diseñado como casi todos conocemos por la afamada pintora Amelia Peláez siendo notable por la representación de varios elementos relacionados con las ideas que rodean su identidad, desarrollada a lo largo de su carrera.

El tema del mural hace referencia a una naturaleza muerta, argumento recurrente en el trabajo de Pelaez a lo largo de su vida, con una variedad de frutas autóctonas de Cuba y con el manejo de las diferentes tonalidades que se pueden lograr con el color azul.

El mural original estaba compuesto por 6,700,000 azulejos individuales (pequeñas piezas cuadradas de vidrio coloreado) en una superficie de 69 metros de largo por 10 metros de alto.

La artista se limitó a una paleta de colores limitada, que incluía selecciones de blanco, negro, gris y nueve tonos de azul y fue confeccionado en Murano, Italia.

A partir de su instalación, el mural estuvo presente para disfrute de los habaneros que pasaban frente al hotel, hasta el día en que una de sus esquinas, la que estaba sobre una sección de la piscina, fue desprendida de la pared por el viento de cuaresma y cayó sobre Zita Coalla, una conocida bailarina de Tropicana que tomaba el sol junto a su novio. Ambos quedaron casi sepultados bajo los pedazos de cemento seco y filosos cristales de la cerámica. Los dos fallecieron más tarde en el hospital. Era el Viernes Santo del año 1960.

Ese accidente selló el destino del mural de Amelia pues, por el peligro que representaba, fue enseguida removido y sustituido por una capa de pintura azul. Dos meses después, el Havana Hilton Hotel fue intervenido.

Según lo que pude encontrar no fué hasta 1997 que se comenzó una reparacion del hotel y se colocó una réplica del mural en la fachada en cooperación con Mexico.

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viernes, mayo 07, 2021

Video de Pepe Forte con la verdadera historia del hotel Habana Hilton. Los Murales del Habana Hilton y el borrado mural de Cundo Bermúdez por haberse ido de Cuba

Muy breve entrevista a Cundo Bermúdez


#hotelhabanahilton #hiltonhotels #habanalibre

Habana Hilton Construction 1958


Pepe Forte: La Historia del Hotel Habana Hilton | Hotel Habana Libre

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Anita con Swing

Agosto 3, 2020

#cuba #anitaconswing #habana

ASÍ es el HOTEL HABANA LIBRE ACTUALMENTE 🤯 ( DURANTE EL COVID 🦠😷 ) - Anita con Swing

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Tomado de https://www.nostalgiacuba.com/

Agosto 10, 2020

Los Murales del Habana Hilton

El Hotel Habana Hilton fue inaugurado el 19 de marzo de 1958. Ubicado en la céntrica zona de La Rampa, constituyó el edificio más alto de la urbe, y devino en uno de los hoteles más representativos de la capital. En su fachada frontal había un mural gigante de cerámica, de Amelia Peláez(Las Frutas Cubanas), y en su fachada lateral, otro mural de Cundo Bermudez, abarcando la pared desde el restaurante El Polinesio por la calle 23 hasta la calle M.

Como parte de la ambientación de su interior, se podía apreciar el mural de René Portocarrero, titulado “Historia de las Antillas”, ubicado en el Bar Cafetería "Las Cañitas".

También la ambientación interior reunió obras de otros relevantes artistas: Rita Longa, Mariano Rodríguez, Servando Cabrera, Alfredo Sosabravo, Wilfredo Lam, entre otros.

Nota: Los pie de fotos  fueron añadidos por el Bloguista de Baracutey Cubano

MURAL DE CUNDO BERMÚDEZ  BORRADO DESDE HACE DÉCADAS

Fotograma del film Memonrias del Subdesarrollo, el cual es de 1968, en que aparece  el mural de Cundo Bermúdez. El Salón de Mayo fue en Cuba en 1967


Observen el logo del Habana Hilton: Dos H fundidas con las tres  fortalezas en el centro

El Hotel Habana Hilton después de 1959 y antes que la Robolución le quitara el nombre


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Tomado de https://m.facebook.com/

Tomado de https://www.nostalgiacuba.com/

FRUTAS CUBANAS. El gigantesco mural en la fachada principal del Hotel

(fragmento) 

El gigantesco mural en la fachada principal del Hotel Habana Hilton hoy Habana Libre fue diseñado como casi todos conocemos por la afamada pintora Amelia Peláez siendo notable por la representación de varios elementos relacionados con las ideas que rodean su identidad, desarrollada a lo largo de su carrera.

El tema del mural hace referencia a una naturaleza muerta, argumento recurrente en el trabajo de Pelaez a lo largo de su vida, con una variedad de frutas autóctonas de Cuba y con el manejo de las diferentes tonalidades que se pueden lograr con el color azul.

El mural original estaba compuesto por 6,700,000 azulejos individuales (pequeñas piezas cuadradas de vidrio coloreado) en una superficie de 69 metros de largo por 10 metros de alto.

La artista se limitó a una paleta de colores limitada, que incluía selecciones de blanco, negro, gris y nueve tonos de azul y fue confeccionado en Murano, Italia.

A partir de su instalación, el mural estuvo presente para disfrute de los habaneros que pasaban frente al hotel, hasta el día en que una de sus esquinas, la que estaba sobre una sección de la piscina, fue desprendida de la pared por el viento de cuaresma y cayó sobre Zita Coalla, una conocida bailarina de Tropicana que tomaba el sol junto a su novio. Ambos quedaron casi sepultados bajo los pedazos de cemento seco y filosos cristales de la cerámica. Los dos fallecieron más tarde en el hospital. Era el Viernes Santo del año 1960.

Ese accidente selló el destino del mural de Amelia pues, por el peligro que representaba, fue enseguida removido y sustituido por una capa de pintura azul. Dos meses después, el Havana Hilton Hotel fue intervenido.

Según lo que pude encontrar no fué hasta 1997 que se comenzó una reparacion del hotel y se colocó una réplica del mural en la fachada en cooperación con Mexico.

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El artista plástico de raza negra sin identificar en el pie de foto es Nicasio Aguirre, relevante artista plástico en cierto tipo de grabado. Aguirre fue identificado por Zoé Valdés ya que fueron vecinos en Mercaderes No, 2  y su profesor mayor en las Artes Plásticas junto a  Godínez. Nicasio Aguirre  fue profesor de Artes Plásticas en la Secundaria Básica  Pabñp de la Torriente Brau cuando es el curso 1961-1962 estaba localizada muy cerca de la antigua Casa de Socorros en la localidad de Mantilla en la Calzada de Managua; posteriormente en ese local se ubicó la Secundaria Básica Manuel Sanguily.

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Murió el pintor Cundo Bermúdez


Redacción CE | 30/10/2008


El pintor y escultor cubano Cundo Bermúdez murió este jueves a las 08:25 de la mañana en Miami, a los 94 años de edad, confirmó a CUBAENCUENTRO.com su representante y amigo, Conrado Basulto.

Bermúdez,
considerado el último maestro cubano de la Vanguardia, nació en La Habana el 3 de septiembre de 1914.

En 1930 matriculó en Academia de San Alejandro, donde estudió pintura. También cursó Derecho Diplomático y Ciencias Sociales en la Universidad de La Habana. Posteriormente, viajó a México para estudiar en la Academia de San Carlos.

De acuerdo con la biografía publicada en el sitio en internet del artista (www.cundobermudez.net), Bermúdez tomó parte en el auge experimentado por el arte cubano en la primera mitad del siglo pasado, principalmente en las décadas de los años treinta y cuarenta.

En 1938 tuvo una destacada participación en la "Exposición nacional de pintura y escultura", auspiciada por Dirección de Cultura del Ministerio de Educación.

(Cundo Bermúdez. (Foto: Delio Regueral))

Tres años más tarde vendió su primer cuadro durante la Exposición de Arte Cubano Contemporáneo, del Lyceum de La Habana, institución que también acogió su primera exhibición individual.

"Cundo Bermúdez representa audacia en las artes plásticas. Él sabe cómo construir de una manera sincronizada. Con tonos y primeros planos situados en profundidad pictórica, en contraposición, él construye y organiza, a veces de manera casi milagrosa. Yo creo que este artista ha tenido gran importancia en la gama cromática de la pintura moderna cubana", dijo sobre él el pintor mexicano David Alfaro Siqueiros, en 1943.

En 1944 se inauguró la Exposición de Pintura Cubana en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA) y con ella la carrera artística internacional de Bermúdez.

Su obra es "humorísticamente arcaica, pero vigorosa y original con sus armonías de color metálico", dijo el director del museo, Alfred H. Barr.

En la actualidad, dos cuadros del pintor, El balcón y La barbería, son parte de la colección permanente del Museo de Arte Moderno de Nueva York.

A partir de la segunda mitad de la década de los cuarenta, Bermúdez expuso en Kansas City, San Francisco, los Palacios de Bellas Artes de México y Buenos Aires, Connecticut y Haití.

Luego, sus obras llegaron al Museo de Arte Moderno de París, y a Munich. En 1952 estuvo presente en la XXVI Bienal de Venecia, junto a Mario Carreño, Víctor Manuel, Luis Martínez Pedro, José Mijares, Felipe Orlando, Amelia Peláez, René Portocarrero y otros.

Junto a un grupo de artistas se negó a participar en la II Bienal Hispanoamericana, organizada por el gobierno español de Francisco Franco y financiada por el dictador Fulgencio Batista. Posteriormente, conspiró contra Batista al lado de destacadas figuras como Sergio González (El Curita)

En 1956, ganó el primer premio en la "Exposición Internacional de Arte del Caribe" del Museo de Arte de Houston, Texas. Ese mismo año, el Lyceum presentó la muestra Un Itinerario por la Pintura de Cundo Bermúdez.

Según su página web, tras la llegada al poder de Fidel Castro, en 1959, participó en gestiones para la liberación de prisioneros políticos.

A finales de los sesenta logró abandonar Cuba rumbo a Estados Unidos. Poco después se estableció en Puerto Rico y en 1996 fijó definitivamente su residencia en Miami.

En 1983 inauguró un mural de cerámica en la sede de la OEA, en Washington D.C, y en 1994 la casa de subastas Sothby's lo honró con un homenaje por sus 80 años de edad.

© cubaencuentro
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Puede ver algunas de las obras de Cundo Bermúdez haciendo click  AQUÏ :

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