sábado, junio 01, 2024

Luis Cino Álvarez desde Cuba: Los cubanos nos quedamos con las ganas de una Perestroika

 Tomado de https://www.cubanet.org/

Los cubanos nos quedamos con las ganas de una Perestroika

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Uno de los pocos cambios que hubo fue que el Partido Comunista se declarara el encargado de “salvar la patria, la revolución y el socialismo”.

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Por Luis Cino Álvarez

29 de, 2024

LA HABANA, Cuba.- En la segunda mitad de la década de 1980 se hicieron sentir en Cuba los vientos de la Perestroika que, impulsada por Mijaíl Gorbachov,  soplaban fuertes en la Unión Soviética y hacían temblar los cimientos del llamado “socialismo real”.

Dada la dependencia de Moscú, parecía inevitable que los cambios llegaran a Cuba, haciendo que el sistema se reformara.

Donde primero se sintieron estos aires esperanzadores de renovación fue en el arte y la cultura. Muchos creadores creyeron atisbar una salida para tomar nuevos rumbos y dejar de debatirse entre los estrechos e imprecisos márgenes del dentro o fuera de la revolución.

En 1986, en el Instituto Superior de Arte (ISA), el Departamento de Filosofía Marxista-Leninista fue sustituido por el Departamento de Filosofía y Estética, y se abandonó el programa de Estética hasta entonces vigente, que era el mismo que se impartía en la Unión Soviética.

Creadores y estudiantes de arte leían a Foucault, Humberto Eco, Morawski, Bajtin, y otros para ponerse al día con lo que pasaba en el mundo en el campo intelectual. En la difusión de esos textos, difíciles de conseguir en Cuba, jugó un importante papel la revista Criterio que dirigía Desiderio Navarro.  

Artistas y creadores empezaron a familiarizarse con los estudios culturales, la teoría del arte, la teoría poscolonial, el deconstruccionismo y, sobre todo, el posmodernismo, que hizo recurrentes la apropiación, el pastiche, la parodia y la revisión y desacralización de los grandes metarelatos históricos.

Este ambiente produjo una efervescencia cultural que renovaría el arte cubano y que no pocas veces resultó irreverente y alcanzó tintes contestatarios, sobre todo en las artes visuales.  

El preludio fue, en 1981, la muestra Volumen I, de artistas como Flavio Garciandía, José Bedia, Rogelio López Marín (Gory), Tomás Sánchez y Leandro Soto, entre otros. Pero en la segunda mitad de los 80, Hexágonos, Arte Calle, 4×4, el Proyecto Castillo de la Fuerza y la exposición “El objeto esculturado”, articularon un nuevo discurso que, usando profusamente símbolos y metáforas visuales, reinterpretaba la realidad y las construcciones ideológicas, a la vez que pretendía cierta autonomía de las regulaciones y directrices del aparato burocrático de la cultura oficial, al ganarse el apoyo del Centro de Desarrollo de las Artes Visuales, el ISA, la Fototeca y las galerías  23 y 12 y L.

Los artistas implicados en esos proyectos, además de teóricos y críticos como Rafael Rojas, Gerardo Mosquera, Rufo Caballero, Iván de la Nuez y Antonio Eligio (Tonel), intentando conceptualizar, con su destreza para debatir, terminaron exasperando al régimen, que cada vez se mostraba más aprensivo y amenazado con todo lo que estaba ocurriendo en Europa Oriental.

Recordemos que Carlos Aldana, el por entonces jefe del Departamento Ideológico del Comité Central del Partido Comunista y otros altos funcionarios del régimen, no ocultaban su preocupación y disgusto por lo que llamaban “tendencia a la crítica”.

sa “tendencia”, además de en las artes visuales, se sentía en películas como Papeles secundarios, la novela de Jesús Díaz Las iniciales de la tierra, en las canciones de Carlos Varela, Polito Ibáñez y Frank Delgado y en los poemas de María Elena Cruz Varela, Raúl Rivero y Manuel Díaz Martínez, que ya iban en curso de colisión con el régimen.

El 19 de abril de 1986, moviéndose a contracorriente de la Perestroika, Fidel Castro había anunciado el inicio del llamado “Proceso de Rectificación de errores y tendencias negativas”, y proclamado que “ahora sí vamos a construir el socialismo”, haciendo que hasta los más convencidos de los castristas se preguntaran qué coño se había estado haciendo hasta ese momento.

No demoraron los cierres de exposiciones y proyectos, prohibiciones, destituciones y represalias. El clímax ocurrió en 1988, cuando una turba paramilitar agredió a golpes a los poetas que participaban en una tertulia literaria presidida por Carilda Oliver en la librería El Ateneo, en Matanzas.

Se inició un éxodo de artistas y creadores, que en parte fue propiciado por el régimen, no solo para deshacerse de los que le resultaban incómodos, sino también para internacionalizar el arte cubano y sacarle dividendos a mediano y largo plazo, como han demostrado las Bienales de La Habana que se celebran desde 1984.

A pesar de la represión contra los grupos de activistas de derechos humanos a los que Fidel Castro calificaba despectivamente como “grupúsculos”, y de la prohibición de Sputnik y Novedades de Moscú en diciembre de 1989, el llamamiento al IV Congreso del Partido Comunista, a inicios de 1990, generó expectativas e hizo a muchos pensar que al fin vendrían las reformas.  

El Gobierno convocó a discutir en asambleas obreras el llamado al IV Congreso. Las reuniones se suspendieron en abril y volvieron a ser convocadas en junio. Un comunicado del Buró Político, publicado en el periódico Granma, dejó sentado que el partido único, la economía de planificación socialista y el liderazgo de Fidel Castro no estaban entre los asuntos a debate. ¡Ay de quien se atreviera a pronunciarse en las reuniones por algo que oliera a pluripartidismo y economía de mercado!

En el IV Congreso, celebrado en octubre de 1991 en Santiago de Cuba, donde en vez de la lectura del informe central, hubo un extenso discurso de Fidel Castro, se impuso el inmovilismo continuista. Los únicos cambios que hubo fueron la aprobación de algunos trabajos por cuenta propia, las elecciones directas de los diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular y que el Partido Comunista añadiera el rótulo “martiano” a lo de marxista-leninista y se declarara el encargado de “salvar la patria, la revolución y el socialismo”.

Así, no hubo Perestroika, y los cubanos que la esperábamos nos quedamos con las ganas. 

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lunes, enero 15, 2024

Algunos apuntes para columbrar el desarrollo de la Ingeniería Civil y de la Arquitectura que muy probablemente hubiera tenido Cuba de no haber existido la involución Castro-comunista

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

El proyecto de La Habana del Este ya estaba terminado y aprobado antes del triunfo de la Revolución en 1959; mi tío Ramón Cardoso, arquitecto que trabajaba en la compañía Jaime Canavés, ubicada frente al Parque Zoológico de La Habana en la calle 26 de Nuevo Vedado,  trabajó en ese gigantesco proyecto.  La compañía de Jaime Canavés fue la que tuvo que ver con el diseño y la construcción del Hotel Capri.

Reparto HABANA DEL ESTE (1959-1961) 



La consigna de Fidel Castro : ¨Revolución es construir¨acabó  con el avanzado  estilo arquitectónico y el gran desarrollo de la Ingeniería Civil que existía en Cuba  en ese momento.


1) EL ACUEDUCTO DE ALBEAR
2) SIFÓN – BAJO LA BAHÍA – DEL ALCANTARILLADO DE LA HABANA
3) LA CARRETERA CENTRAL DE CUBA
4) EDIFICIO FOCSA
5) TÚNEL DEL PUERTO DE LA HABANA
6) PUENTE BACUNAYAGUA
7) VIADUCTO DE LA FAROLA  
 
De  ellas 6 se  construyeron antes de 1959 y el viaducto de La Farola  ya había sido proyectado y comenzado a construirse antes de 1959:

En https://www.facebook.com/ leemos:

Construcción y reconstrucción de carreteras en la provincia de Oriente.

El Diario de la Marina ya desde el lejano 31 de enero de 1954, hizo un reportaje sobre las construcciones de las carreteras que comunicaron a Baracoa con el resto del país. Un año después la revista Bohemia el 23 de octubre de 1955 realizó otro reportaje más abarcador sobre las obras sociales del gobierno del presidente Fulgencio Batista.

El reportaje abarcó hasta la carretera de mi pueblo Media Luna, comunicándolo con el resto de los pueblos de la región manzanillera, además la de Guantánamo a Santiago de Cuba, el tramo de Río Frío a La Maya; la carretera de Guantánamo a Caimanera; la carretera de Sagua de Tánamo a Cayo Mambí; las obras en la Estación Naval; la carretera de Campechuela a Niquero; la carretera Felicidad – Yateras – Guantánamo – Glorieta - Base Naval – Boquerón; la carretera Banes – Samá – playa Bani; la carretera Ciudamar al balneario La Estrella; la carretera de Guantánamo a Baracoa, la Vía Azul; el muelle de Puerto Padre; la carretera de Puerto Padre a Victoria de las Tunas; el conducto del Mogote de Guilbert; la construcción del acueducto de Manzanillo; la construcción del acueducto de Banes; la construcción del acueducto de Antilla; la construcción del acueducto de Victoria de las Tunas; las obras de alcantarillado, el drenaje y pavimentación de Holguín; la construcción de la carretera Puerto Padre, Chaparra, Aguas Claras; la construcción de la carretera Gibara – Fray Benito – Santa Lucía; la carretera turística de Santiago de Cuba a El Morro y la terminación de la carretera de Santiago a la playa Siboney, entre otras más planeadas para el desarrollo de la provincia de Oriente.

Breve, pero elocuentísima es la reseña. El vasto y trascendental programa constructivo del gobierno, se está desenvolviendo intensamente a todo lo largo y a todo lo ancho de la Isla. Pero bajo la administración del presidente Batista, con la dinámica cooperación del ministro Arroyo Márquez, no solo oye por doquier la sinfonía metálica de los más modernos instrumentos de trabajo fecundo y creador, sino que el fruto de hierro, piedra y cemento que se ofrece en beneficio de la colectividad, ha madurado plenamente.

El Ministerio de Obras Públicas (MOP) planifica, construye, conserva… Un slogan que nos habla de PAZ, DE TRABAJO Y DE PROGRESO.

Fuente.

1. Revista Bohemia. Año 47. No. 43. La Habana, 23 de octubre de 1955

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De los archivos del blog Baracutey Cubano

Nota del Bloguista  de Baracutey Cubano

La Trump Tower  ha salido   en estos días en los titulares a raíz de la elección de Donald J. Trump como el Presidente 45  de los Estados Unidos de América por ser la Trump Tower la actual residencia de Donald Trump. Sobre la Trump Tower y el exilio cubano trata esta nota.

En  Wikipedia  y en la página  Trump Tower (New York City)  se afirma que el diseñador de la Trump Tower, ubicada en la 5ta. Avenida y la  56th Street de New York,  fue el arquitecto Donald Clark Scutt (Octubre 17, 1934 – Marzo 14, 2010) y  se añade  en la página  Donald Clark Scutt  que la
Trump Tower está entre sus trabajos más conocidos y que fue desarrollada, que no quiere decir construid(fue construida por HRH Construction) por  una firma de  Donald J. Trump; en esta última página se afirma que Scutt estableció su propia firma , Der Scutt Architect, en 1981 La Trump Tower se empezó a construir en 1979.

(Trump Tower)
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Sin embargo, es en el artículo Profile in Construction: Structural engineer, Ysrael Seinuk, is Mr New York,  publicado el 28 de enero  de 2004 en la revista especializada Real Estate Weekly, donde se vincula  la firma del exiliado cubano e ingeniero estructural, de ascendencia israelí, Ysrael Seinuk   con la  Trump Tower y otros famosos rascacielos y edificios altos de New York que motivaron  que recibiera el nombre de Mr. New York y  que  Donald J. Trump  afirmara  expresara que ¨Ysrael Seinuk y su equipo son lo mejor en el negocio¨:

Ysrael Abraham Seinuk (December 21, 1931 – September 14, 2010)[1] was an engineer who designed the structure for many landmark skyscrapers in New York and around the world. He also taught structural engineering at New York's Cooper Union and was ranked by Time magazine as one of the 25 "Most Influential Hispanics in America."

Seinuk worked on structures including New York's Lipstick Building, the New York Mercantile Exchange, the 48-story Condé Nast Building, the 45-story Bear Stearns Building, and the Arthur Ashe Stadium.[2] He also worked on the Chapultepec Tower in Mexico City and the O-14 tower in Dubai.[1] Seinuk worked on a number of skyscrapers for Donald Trump, including the 70-story Trump World Tower, Trump International Hotel and Tower, and the 58-story Trump Tower on Fifth Avenue. Trump said of Seinuk, "Ysrael Seinuk and his staff are the best in the business."[2]

(Donald Trump, su esposa y su hijo en la Trump Tower. Foto de archivo)

Desconozco si Donald Clark Scutt formaba parte del equipo o staff de la compañía de Ysrael Seinuk.


A continuación fragmentos tomados del post publicado en el año 2010 en este blog a raíz de su muerte..

"Mi trabajo -dice Seinuk- siempre ha estado relacionado con ampliar el horizonte". "Llegue a un pais que me ha dado la bienvenida", dice. "Hago un esfuerzo por devolverle la cortesia".

En 1969 comenzó su carrera académica como profesor de la Escuela de Arquitectura Irwin S. Chanin, de Nueva York, donde fue Decano Interino de Arquitectura. A su muerte dirigía el Departamento Estructural de la escuela.

En 1977 creó su propia compañía, (http://www.yaseinuk.com/index.cfm) que lleva su nombre:  Ysrael A. Seinuk.

Recibió más de 60 premios de excelencia por su contribución profesional; en el 2005 fue nombrado por la revista Time como uno de 25 hispanos más influyentes de Estados Unidos. Fue el único ingeniero de Estados Unidos invitado por la Institución de Ingenieros Estructurales de Gran Bretaña a participar en la publicación de estándares para el diseño de rascacielos en la Unión Europea después del 11 de septiembre del 2001.

 Cuando abandonó su país natal dejó atrás un proyecto de dos edificios de 50 pisos, uno sostenido en cuatro columnas, técnica que llamó “mega estructura”. Nunca regresó a la isla. En la entrevista de 2005 declaró: “Asumiendo que las cosas volvieran a un ritmo normal, democrático, yo iría a Cuba aunque sea a hacer una chocita...”.

Conocí de la obra de Ysrael Seinuk por unos programas de TV Martí que vi en Cuba en videos.

Ysrael Seinuk y su obra son ejemplos de lo avanzada que estaba Cuba en ingeniería y arquitectura en los años 50s. (la época de oro de la arquitectura y de la ingeniería civil en Cuba) y lo que hubiera sido Cuba de no haberse interpuesto en su desarrollo la debacle Castro-comunista.

Recuerdo anécdotas de Ysrael Seinuk como aquella que le pasó cuando ya en los EE.UU. y estar en un seminario sobre la entonces novedosa técnica del hormigón postensado y ver la foto que mostraba el conferencista relativa a un extraordinario puente sobre un río de EE.UU., construido con esa técnica, Seinuk, con el interés de remarcar aún más lo extraordinario de esa técnica, señaló que en Cuba se había construido un puente mucho mayor. El auditorio tomó sus palabras con cierta sorna y burla hasta que Seinuk mostró la fotografía del puente sobre el rio Cuyaguateje en Pinar del Río y vieron que efectivamente la ¨luz¨ de las vigas era mucho mayor que la del puente de la foto.

Otra anécdota que recuerdo es cuando en otra ocasión Ysrael Seinuk habló de las potencialidades de un nuevo tipo de hormigón, sus cualidades y las posibilidades de construir con él ¨agujas¨ y en general, edificios altos. Seinuk al hablar de la altura que podían alcanzar edificios construidos solamente con ese tipo de hormigón armado, tampoco lo creyeron hasta que mostró las fotos del Edificio Focsa, en su época el edificio más alto en el mundo construido sólo con hormigón armado.

Ysrael Seinuk en 2009

Pueden leer y VER FOTOS DE ALGUNAS DE SUS OBRAS  más haciendo click AQUÍ.

Finalmente:

Video de la última conferencia del gran arquitecto y urbanista  Nicolás Quintana en la que habla, en los  primeros minutos, de su amigo, entonces recien fallecido,  Ysrael Seinuk.

"Sentir y Hacer/ La Habana de los años 40 y 50/
La destrucción/ El umbral del futuro"
17 de febrero de 2011

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Seinuk, el cubano que hacía rascacielos

Por Café Fuerte
19 de septiembre de 2010

El ingeniero que diseñó las torres Trump, el Lápiz Labial de Philip Johnson y el Centro Time Warner, el cubano judío Ysrael A. Seinuk, falleció en Nueva York tras forjar una carrera de fundación para los grandes proyectos constructivos modernos.

Seinuk fue una autoridad mundial en la construcción de rascacielos y edificios de acero. Con su muerte desaparece un maestro de generaciones de ingenieros y un empresario exitoso, con una visión de futuro.

Seinuk falleció la semana pasada, a los 78 años. Sus restos fueron trasladados a Israel a pedido suyo.

“Ha sido una muerte inesperada de un gran amigo y de un cubano de gran estatura. Ysrael fue un ser excepcional, un verdadero genio, y personalmente lo considero el ingeniero estructural más importante del mundo”, dijo a CaféFuerte el arquitecto Nicolás Quintana, uno de los artífices del movimiento arquitectónico moderno en Cuba.

Desde joven, Seinuk  sintió predilección por la física y las matemáticas, y antes de ingresar a la universidad en Cuba impartió clases de esas materias a los estudiantes de bachillerato. Se graduó de ingeniero civil en La Universidad de La Habana en 1954 y se exilió en 1960 en Estados Unidos, adonde llegó con apenas unos pocos dólares en el bolsillo.

En 1969 comenzó su carrera académica como profesor de la Escuela de Arquitectura Irwin S. Chanin, de Nueva York, donde fue Decano Interino de Arquitectura. A su muerte dirigía el Departamento Estructural de la escuela.

En 1977 creó su propia compañía, que lleva su nombre.

Recibió más de 60 premios de excelencia por su contribución profesional; en el 2005 fue nombrado por la revista Time como uno de 25 hispanos más influyentes de Estados Unidos. Fue el único ingeniero de Estados Unidos invitado por la Institución de Ingenieros Estructurales de Gran Bretaña a participar en la publicación de estándares para el diseño de rascacielos en la Unión Europea después del 11 de septiembre del 2001.

Entre sus obras conocidas están 4 Times Square, el Museum of the Jewish Heritage, la remodelación de la famosa Estación Central de Nueva York y la Torre O-14 en Dubai.

En los últimos años su compañía desarrolló varios proyectos en Miami, como el Performing Arts Center.

Una de las innovaciones introducidas por Seinuk en sus obras fue el uso de hormigón en rascacielos en Estados Unidos, un método de construcción que se empleó en Cuba desde la década del 40, y que se aplicó en edificios como el Focsa.

“Cuando yo llegué a los Estados Unidos en 1960 -estoy hablando de casi dos décadas después- todavía no se usaba en Nueva York ese tipo de hormigones. Se consideraba que un edificio de hormigón de 16 pisos ya era alto”, recordó en una entrevista en el 2005.

Cuando abandonó su país natal dejó atrás un proyecto de dos edificios de 50 pisos, uno sostenido en cuatro columnas, técnica que llamó “mega estructura”.

Nunca regresó a la isla. En la entrevista de 2005 declaró: “Asumiendo que las cosas volvieran a un ritmo normal, democrático, yo iría a Cuba aunque sea a hacer una chocita”.
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Comentario de Angel Riguero condiscípulo de Ysrael Seinuk  en la Escuela Primaria en el Edison; comentario dejado en:
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Tomado de http://otrolunes.com

Arte y arquitectura: un divorcio a la cubana

Por Baltasar Santiago Martín Garrote
Mayo de 2016


 Noval House

El movimiento moderno llegó a Cuba con cerca de diez años de retraso, pero ya desde el inicio de la década de los cincuenta la expresión se impuso e invadió toda la creación arquitectónica del país.

El edificio del Colegio de Arquitectos de Cuba fue uno de los primeros de este estilo que se construyó en La Habana, inaugurado en 1947. Sus autores, los arquitectos Fernando de Zárraga y Mario Esquiroz, habían obtenido el primer premio en un concurso convocado en 1945 por la mencionada institución.

En el hotel Havana Riviera, inaugurado el 10 de diciembre de 1950 —cuya expresión arquitectónica de vanguardia todavía supera a la del flamante Cohiba de los noventa—, se emplazaron varias esculturas de Florencio Gelabert en su fuente frontal, lo que evidencia que, a pesar de haber sido un proyecto de arquitectos norteamericanos, estos quisieron incluir obras de artistas plásticos cubanos en su decoración y ambientación, como sucedería posteriormente en el Havana Hilton. El Focsa (1956), del arquitecto Ernesto Gómez Sampera, fue el edificio con tímpanos de hormigón armado más alto de su época, así como el Someillán fue uno de los más esbeltos.

Antonio Quintana se luce con su Retiro Odontológico (1956), y con su Retiro Médico (1959), ambos Medalla de Oro en Arquitectura por esos años.

El voladizo en forma de ocho estilizado o de alas de libélula de la entrada del edificio de 23 y N, expresa a la perfección la deseada simbiosis lograda entre la ingeniería estructural, la arquitectura y el arte, así como el mural cerámico de Wifredo Lam de su vestíbulo y el de Mariano Rodríguez al fresco en el del Retiro Odontológico son una excelente muestra de la presencia del arte en la arquitectura de estos años.

Otro elevado exponente de la etapa es el edificio del antiguo Tribunal de Cuentas (1954), Medalla de Oro de Arquitectura de ese año, del arquitecto Aquiles Capablanca. Se emplazó un mural cerámico de Amelia Peláez en una de sus fachadas laterales, y la escultura denominada Integridad, del escultor Domingo Ravenet, en su jardín frontal.


En el edificio del Museo Nacional de Bellas Artes (1954), Alfonso Rodríguez Pichardo incorpora numerosas esculturas y murales, que junto a una expresión arquitectónica impecable muestran un fiel testimonio de la grandeza de esta época para la arquitectura nacional. A la entrada, el grupo escultórico de Rita Longa Los Elementos (aire, luz y agua); en el balcón superior, la obra de Mateo Rodríguez Bécquer, inspirada en instrumentos afrocubanos. Por la calle Monserrate, a la izquierda, la escultura La perspectiva, bronce directo de Manuel Lozano, y a la derecha, otro grupo escultórico de José Sicre, el mismo del Monumento a José Martí de la antigua Plaza Cívica.

En el vestíbulo nos recibe un mosaico, hecho a la manera bizantina, con esmaltes y oro, que representa las artes clásicas y las contemporáneas, del pintor Enrique Carabia.

La propia Plaza Cívica, conocida desde 1959 como Plaza de la Revolución, de la que además del mencionado monumento a Martí forman parte otros importantes y bellos edificios como el antiguo Tribunal de Cuentas, la Biblioteca Nacional y el Ministerio de Comunicaciones, fue objeto de una gran controversia por la construcción del monumento en sí, que dio de lado al proyecto original premiado en el concurso celebrado en 1942, para basarse en un proyecto mixto que tomó la torre con planta en forma de estrella del segundo lugar, combinándola con la estatua de Martí del proyecto ganador del primer lugar.

A luz de hoy, viendo los planos y maquetas de los proyectos mencionados, se agradece la decisión tomada por el gobierno de Batista, que aunque dictatorial y represivo, no destruyó el patrimonio arquitectónico ni construyó adefesios sin arte ni arquitectura como el «revolucionario». En el proyecto ganador, similar al monumento a Lincoln en Washington, la hilera de columnas frontales recordaba los barrotes de una prisión.

En el Hotel Havana Hilton, inaugurado en 1958, se situó un enorme mural de Amelia Peláez, titulado Frutas Cubanas —en su fachada baja por la calle L—, que tuvo que ser retirado al poco tiempo porque los paños de cerámica comenzaron a desprenderse. A finales de los noventa se volvió a colocar una réplica de él.

En el bar Las Cañitas, en la segunda planta del hotel, se colocaron varios murales de René Portocarrero, también de cerámica. Éstos corrieron mejor suerte, sin ningún deterioro hasta hoy.

En 1959, el régimen de Fidel Castro encuentra un patrimonio artísticoarquitectónico altamente calificado, motivo de asombro para los llamados “hermanos del campo socialista”, especialmente para los soviéticos, que no podían concebir que la islita “azotada por el imperialismo yanqui” tuviera semejantes edificios, avenidas y túneles, con una variedad y riqueza en su expresión de la que carecían las zonas moscovitas de los cuarenta y los cincuenta.

La Habana del Este, en proyecto desde antes del 1 de enero de 1959, se erige como ejemplo, no superado en el país, de nuevo conjunto habitacional. Sus arquitectos, Roberto Carrazana, Rolando Estévez, Mario González y otros, incorporaron paños de cerámica con sencillos diseños geométricos en los antepechos de las ventanas de todos los edificios bajos, que se han conservado muy bien hasta el presente.

Los repartos del Instituto Nacional de Ahorro y Vivienda (INAV), conocidos popularmente como repartos Pastorita, construidos en esos primeros años en casi todas las ciudades del país, también se caracterizaron por sus casas unifamiliares bien diseñadas y con muy buena terminación.

Junto con la introducción del yogurt y de la pizza a escala masiva en el país, se refuerzan y renuevan los conceptos del diseño gráfico, plástico y arquitectónico —que ya gozaban de muy buena salud antes de Fidel Castro—, y surge una red nacional de Cremerías, Pizzerías, FrutiCubas y MarInits que, a pesar de su efímera permanencia, fueron un hito en la vida social y cultural de la nación, junto a los afiches del ICAIC y las instalaciones creadas para las llamadas “playas populares” y otros centros turísticos, como el de Soroa, el Mégano, el Salado, Bacuranao, Arroyo Bermejo y el Parque de las 8000 taquillas en Varadero, donde proliferaron las bóvedas y los paraboloides hiperbólicos en sus cubiertas.

Se construye la Facultad de Medicina de la Universidad de Oriente, en Santiago de Cuba, del arquitecto Rodrigo Tascón, con cubiertas similares, solución que se repite en numerosas instalaciones deportivas de nueva creación conocidas como CVD, poniendo un acento plástico audaz en su estructura.

Las Escuelas Nacionales de Arte de Cubanacán (1961), “arte de exquisitez espacial”, según el arquitecto, crítico y pintor Hugo Consuegra —fallecido en el exilio—, generaron una fuerte polémica en el país «al devenir en símbolos fuertemente atacados o endiosados más allá de toda medida. De cómo esta polémica se defina, dependerá en gran medida el rumbo y el futuro de la arquitectura cubana, tal es su importancia histórica para nosotros” (Consuegra: 1965).


 
 (Escuela de Artes Plásticas y Diseño)

Las Escuelas de Plástica y Danza son del arquitecto Ricardo Porro, hoy residente en París (nota del bloguista de Baracutey Cubano: Porro falleció el 25 de diciembre de 2014); las de Música y Ballet de Vittorio Garatti, y las de Artes Dramáticas de Roberto Gottardi, ambos italianos.

(Ricardo Porro)

Tal como lo auguró Consuegra, las Escuelas Nacionales de Arte han devenido en símbolo de lo que en un momento histórico grandilocuente y espectacular pudo lograrse en Cuba, y de cómo aquellos otros arquitectos que las criticaron, formados en los postulados de una arquitectura más directa y menos expresiva, fueron presa fácil de la tipificación y del acomodamiento que empobreció la arquitectura nacional al iniciarse la década de los setenta, siguiendo los postulados foráneos y grises del Realismo Socialista.

En 1963, en el marco de la celebración del Congreso Mundial de Arquitectos en La Habana, se produce un hito en el terreno del diseño plástico.

Entre las obras que se realizaron con vistas a dicho evento, se rehicieron las aceras de la zona capitalina conocida como La Rampa, insertando en los paños de terrazo gris mosaicos de este mismo material con diseños de Wifredo Lam, Amelia Peláez, Mariano Rodríguez, René Portocarrero y de otras figuras relevantes de la plástica nacional.

En 1966 se inaugura la heladería Coppelia, del arquitecto Mario Girona, probablemente el edificio más bello e importante construido en el período, con una estructura sin precedentes en el país y la presencia de vitrales de colores de diseño contemporáneo en sus canchas interiores y en el remate de su cúpula.

En 1967 Cuba participa en la Exposición Mundial de Montreal, Canadá, con un sencillo pero audaz pabellón, diseñado por los arquitectos Sergio Baroni, Hugo de Acosta y Vittorio Garatti.

En 1968 tuvo lugar la llamada “Ofensiva Revolucionaria”, la cual eliminó totalmente la propiedad privada en los servicios, punto fundamental en el proceso de sovietización de la economía, que luego repercutiría también en la arquitectura.

En 1970 la nación se involucra por entero en la “Zafra de los Diez Millones”, paralizándose casi por completo las actividades constructivas, y en 1971, con el Primer Congreso Nacional de Educación y Cultura, se sientan las bases para el desarrollo del Plan de las Escuelas en el Campo, que trajo como consecuencia la creación de un sistema prefabricado cerrado, conocido como Sistema Girón —de la arquitecta Josefina Rebellón, entre otros—, y la consagración en el país de los proyectos típicos.

Con la creación del Movimiento de Microbrigadas a finales de 1970, para la construcción de edificios multifamiliares con mano de obra no calificada procedente de los distintos centros de trabajo, se adopta un esquema constructivo que luego devendría en boomerang, al ser criticado incluso por el mismo Castro en 1987, cuando se refirió a la fealdad que se legaría a las futuras generaciones con esos edificios que parecían más bien cajones.

El DESA, que fungía como Ministerio de la Construcción en los años setenta, emplaza a la Facultad de Arquitectura de la Ciudad Universitaria José Antonio Echeverría para que “pusieran los pies sobre la tierra y asumieran mejor su destino final como técnicos a pie de obra, como constructores, y no como diseñadores de espacios”.

Como anécdota ilustrativa de esta etapa, el arquitecto argentino Roberto Segre, el más importante crítico –léase apologista– del sector en Cuba, fue enviado a pie de obra, siendo profesor de dicha facultad, para supervisar técnicamente la construcción del edificio de 17 plantas proyectado por Antonio Quintana y Alberto Rodríguez para Malecón y F en 1967. Esta obra utilizó por primera vez los moldes deslizantes en el país, logrando una gran dignidad arquitectónica.

Si bien es cierto que la masividad obligó en cierto modo a la tipificación, la centralización absoluta de la actividad de proyecto en las empresas nacionales de la capital y la desaparición de la arquitectura de autor para dar paso a la arquitectura “de equipo” (“Un camello es un caballo diseñado por un equipo”, diría el destacado arquitecto cubano Fernando Salinas, fallecido en 1992) condujeron a la arquitectura nacional hacia el callejón sin salida de la tecnocracia, apartándola del camino del arte.

Los arquitectos se convirtieron entonces en armadores de rompecabezas prefabricados y en esclavos de normas de diseño venidas de los entonces países socialistas, comenzando así casi dos décadas de completa sovietización y mediocridad.

En 1972, un equipo de buenos arquitectos presidido por el mencionado Antonio Quintana —convertido ya en el arquitecto oficial del régimen—, se consagra y se salva para la posteridad con el proyecto del Parque Lenin, donde, según palabras del propio Quintana, “la arquitectura no predomina sobre el paisaje, tiene que someterse e integrarse a él”, y “el elemento principal de la composición es el paisaje, el árbol” (Quintana: 1978).



Es en el restaurante Las Ruinas, del arquitecto Joaquín Galván, donde arte, historia y diseño se entrelazan, dando como fruto el más elevado ejemplo de que hasta con el prefabricado pueden lograrse hermosos resultados.

Galván emplea un sistema prefabricado exclusivo y las piedras de las cercas construidas por los esclavos en la época colonial, explotando, además, el contraste entre las ruinas de una casa de más de 150 años de antigüedad y un prefabricado industrial de formas muy racionales. Vitrales de René Portocarrero, lámparas de cristal emplomado al estilo art noveau, y rejas y muebles de caoba complementan y realzan esta obra excepcional, muy bien acompañada por el resto de las edificaciones del Parque, donde se logra una unidad en la que “se repite siempre la misma sinfonía” (Quintana: 1978).

El Acuario, con planta en forma de caracol, es de la arquitecta Telma Azcanio; el restaurante La Faralla, de Juan Tosca y Zelma Soto; El Galápago de Oro, de Mario Girona; el Anfiteatro, de Hugo de Acosta-Calheiros, Mercedes Álvarez y Fernando Pérez; y el Estadio de Rodeo, de los arquitectos Rita María Grau, Sara Blumenkranz y Andrés Garrudo.

En 1976, Fernando Salinas logra, en su proyecto para la Embajada de Cuba en México, una adecuada simbiosis entre arte y arquitectura, empleando también elementos prefabricados. El mural en acrílico transparente del pintor Mariano Rodríguez y la composición Aguas Territoriales, del pintor Luis Martínez Pedro, representan la culminación de un lenguaje plástico en la arquitectura que debió haber sido siempre regla y no excepción en esta década.

Cerrando el capítulo de las excepciones, se yergue el Palacio de las Convenciones (1976), de Quintana, con el que el autor ratifica su clase de arquitecto integral.

Si bien esta última década se caracterizó por la monotonía, la repetición y el esquematismo, en principio estudios de color innovadores y audaces salvaron en alguna medida la honra de ciertos arquitectos que, como Heriberto Duvergel, contribuyeron a llenar las escuelas de color y de diseño.

¿Por qué después de la década de los sesenta la arquitectura cubana se divorcia del arte?
  • La arquitectura de autor cede el paso a la arquitectura de equipo, con la consiguiente pérdida de individualidad del creador, cuyo trabajo deja de reconocerse al inaugurarse una obra. La responsabilidad se diluye.
  •  Se abre paso una absoluta centralización del trabajo de proyecto arquitectónico en el país, en empresas nacionales rectoras radicadas en la capital.
  •  Se imponen normas de proyecto rígidas, y, además, foráneas.
  •  Predomina la tipificación.
  •  Se instituye un uso no racional de la técnica del prefabricado.
  •  Los presupuestos para las edificaciones no contemplan un acápite para la inclusión de obras de artes plásticas en el proyecto, ni tampoco el pago de las ambientaciones (decoraciones), por lo que no existe un marco financiero garantizado para ello.
  • Se carece de un marco jurídico apropiado para la creación de equipos interdisciplinarios en las empresas de proyectos, dejándose esto a la iniciativa personal o a las exigencias del Estado en el caso de una obra muy cuidada.
  • Se echa en falta una crítica arquitectónica seria, sistemática y especializada.
Paradójicamente, las artes plásticas alcanzan un auge extraordinario, pero no logran hacerse públicas, pues las galerías continúan siendo para las elites por vocación y las ambientaciones del Fondo Cubano de Bienes Culturales, a pesar de la preocupación y sensibilidad de Nisia Agüero —su titular durante muchos años hasta 1990—, no llegan a los barrios populares, que debieron haber sido el verdadero caballete y marco de ese arte.

En sentido general, Cuba ha carecido, durante todos estos años, de una crítica experta, sobre todo en arquitectura, ya que en Segre el panfleto ha lastrado la eficacia de sus libros y escritos, donde se cantan loas a una arquitectura que hoy él mismo critica, y a la que no supo emplazar cuando comenzaba a deformarse y apartarse del arte.

A raíz de las críticas del propio Fidel Castro en 1987 —un contrasentido total por su protagonismo nefasto en esa misma anti-arquitectura socialista—, y con la revitalización del Movimiento de Microbrigadas, comienza una fiebre de proyectos atípicos en el país, que alcanza su expresión más alta en la Villa Panamericana (1991), conjunto que no llega a igualar, sin embargo, al de La Habana del Este de 1959.

Los factores históricos que han entorpecido y lastrado la buena ejecución y la calidad de estos proyectos arquitectónicos típicos y atípicos han sido los siguientes:
  • Maratones constructivos para inaugurar las obras en fechas prefijadas por la cúpula del poder, sin consultar los cronogramas de ejecución.
  • Mecanismo inversionista poco exigente, al predominar las motivaciones políticas por encima de las económicas y las funcionales.
  • Baja calificación de los constructores, por proceder de centros de trabajo que no tienen relación con la actividad constructiva.
  • Pobre presencia de las artes plásticas ya desde el proyecto, motivada por la falta de un mecanismo jurídico-financiero que la sustente, y por la deficiente educación estética teórica de la mayoría de los arquitectos graduados por el régimen.
El arquitecto formado en estos ya más de cincuenta años de proceso (im-) productivo socialista ha carecido de una adecuada educación estética-teórica desde la primaria hasta la universidad; sufre la influencia enajenada del medio objetivo material que lo rodea, signada por una negación política del pasado y por una negación estética del presente, sin dialéctica posible que la mejore; trabaja en un colectivo laboral donde la creatividad ha sido frustrada por decisiones desde arriba, y no posee suficientes conocimientos sobre el estado del arte en general. Tampoco se relaciona con los artistas plásticos ni con otros creadores afines.

Solo un buen arquitecto, con una adecuada educación estética, puede hacer una verdadera arquitectura, y en el medio cubano los mejores que pueden mencionarse se formaron antes del 59, o de forma autodidacta los más jóvenes, como es el caso del destacado arquitecto santiaguero José Antonio Choy, graduado en 1974 en el Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría, de Marianao.

Choy logra con su hotel Santiago, inaugurado en 1991 en esa ciudad oriental, un exquisito ejemplo de arquitectura de interiores, con una fuerte presencia de las artes plásticas nacionales que le dan carácter antológico, si bien esto sigue siendo excepción y no regla, al igual que en los hoteles construidos en Varadero y otros polos turísticos.

Entretanto, el ciudadano común, ese que no tiene acceso al dólar, ve degradarse el patrimonio arquitectónico en que vive y trabaja sin poder entender cómo se siguen construyendo hoteles en cayos remotos, cuando en los existentes los índices de ocupación siguen siendo bajos y las ciudades y pueblos de toda la Isla se deterioran impunemente.
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martes, agosto 22, 2023

Alejandro Ríos sobre Pedro Luis Ferrer en Cuba entre el arte y la chapucería represiva

 Tomado de https://www.cubanet.org/

Pedro Luis Ferrer: entre el arte y la chapucería represiva

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Cuando ya los cineastas pasan al olvido de siempre, hace apenas unas horas a la policía política castrista se le abrió un nuevo frente cultural antagónico con la llegada a La Habana del cantautor Pedro Luis Ferrer

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Por Alejandro Ríos

21 de agosto, 2023 

MIAMI, Estados Unidos. – La Seguridad del Estado, al menos la que “atiende” el universo intelectual y artístico en Cuba, parece estar trastabillando, lo cual no resultaría del todo raro dada la debacle en que se dirime el país.

Ese organismo represivo siempre tiene un plan y no es de confiar cuando parece que afloja los “cepos”. Suele ser triquiñuela para los incautos.

Recientemente, como es de todos conocidos, el régimen hizo zafra entre los cineastas independientes, con quienes nunca ha mantenido buenas relaciones.

El documental de Juan Pin sobre Fito Páez en La Habana fue presentado en televisión en copia de trabajo y sin la autorización de sus dueños y productores. 

Hay en la película dos momentos que el castrismo considera una intromisión del cantante en sus asuntos nacionales y una manipulación por parte del director. Debido a singular circunstancia Páez pone en duda la muerte de Camilo como accidente, según la versión oficial, al mismo tiempo que se incorpora al grupo de creadores opuestos al fusilamiento “ejemplarizante” de tres jóvenes negros, en el 2003, después que estos intentaran secuestrar una nave para abandonar el país.

Sitios oficiales en línea que se dedican a esos menesteres publicaron comentarios para desacreditar duramente a Juan Pin, director de cine que no suele quedarse callado ante las injusticias.

Por otra parte, el incidente sirvió para cambiar al presidente del Instituto del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), a la vez que se engatusaba, de nuevo con falsas promesas, a creadores de ese mismo gremio, quienes piden el cese de tantos atropellos.

Cuando ya los cineastas pasan al olvido de siempre, hace apenas unas horas a la policía política castrista se le abrió un nuevo frente cultural antagónico con la llegada del cantautor Pedro Luis Ferrer, quien arribó guitarra en mano a La Habana para reclamar su escenario natural, hecho que no suele ocurrir con la frecuencia deseada por los cubanos de a pie que veneran a sus buenos y tradicionales artistas, casi siempre con residencia fuera del país.

Paradójicamente, Ferrer retorna a la Isla luego de una significativa temporada en Miami, donde se presentó en exitosos conciertos y disfrutó del estreno del documental El trueno y el viento, sobre su vida y obra, dirigido por Jorge Soliño, en el Festival de Cine de Miami, del Miami Dade College.

(Pedro Luis Ferrer y Jorge Soliño)

Tanto en el mencionado documental como en otras entrevistas ofrecidas en la capital del exilio cubano, Ferrer no fue parco ni eufemístico a la hora de manifestar la necesidad de libertad y el cese de la represión que reclama su país.

La filmografía de Soliño dedicada a otros músicos soslayados por la dictadura tampoco se anda con miramientos a la hora de identificar el mal por su nombre.

No obstante haber sido ninguneado y castigado, desde hace años, por representantes del régimen que cumplen designios de sus líderes partidistas, Pedro Luis Ferrer siempre se ha tomado la libertad de decir que vive en Cuba y, hasta ahora, nadie lo ha desmentido.

Es de suponer que la Seguridad del Estado supo de su arribo a La Habana y rápidamente ha tratado de aplicarle la trastada con la que quisieron frustrar el último concierto de Pablo Milanés en la Isla, vendiendo pocas entradas y llenando butacas con invitados y otros apapipios del régimen.

Ferrer sin embargo no se ha dejado embaucar. Lo arrinconaron en una sala pequeña, que para él es legendaria en su carrera, y no lo anuncian en la prensa oficialista, a lo cual ya está habituado.  

Sus seguidores ya saben del concierto gracias a los medios sociales, y el cantante ha prometido otra presentación si la primera no cumple su cometido. 

La vocación que anima estas presentaciones fue explicada por Ferrer en un post reciente aparecido en Facebook: 

“Este concierto en Bellas Artes se realiza en un contexto donde el pueblo de a pie padece grandes penurias y vicisitudes; y donde la libertad de expresión es un asunto encaminado traumática y dramáticamente. 

“Por tal motivo, el propósito de amor que me anima es estimular en el fuero de las autoridades isleñas el carril de libertad económica y espiritual que el pueblo y la nación necesitan para la prosperidad; y que la cárcel deje de ser un recurso lastimoso de contención política, que solo sirve para intensificar el desencuentro. 

“Necesitamos mucho amor para que en Cuba prevalezca el arte sobre la chapucería”.

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domingo, julio 10, 2022

Las visitaciones de Fina García Marruz. Carlos Olivares Baró a raíz del fallecimiento de la galordonada con el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2011)


Tomado de https://www.cubaencuentro.com/

Las visitaciones de Fina García Marruz

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Noventa y nueve años enarbolando un vuelo por los enigmas de la vida

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Por Carlos Olivares Baró

Ciudad de México

08/07/2022

Fina García Marruz (La Habana, Cuba, 28 de abril de 1923-27 de junio de 2022), integrante del Grupo de Orígenes, murió a los 99 años, en la tarde-noche —19:15 horas— del pasado lunes 27 de junio mientras “un rumor, un fiel instante” ensordecía de pronto su mirada. La poesía cubana está de luto. “Y me contemplo ciega y extasiada / a la mágica luz interrogante / de un sonido que es otro y que es el mismo”, suscribió la coetánea de Lezama Lima, Cintio Vitier, Gastón Baquero, Eliseo Diego y Ángel Gaztelu: escritores de enorme relevancia dentro de la literatura cubana del siglo XX.

“La poeta Fina García Marruz decidió volar a otra dimensión, quizás no muy distante de la que ella ya habitaba como la gran poeta que fue, con su mirada única, lúcida, sorprendente desde su singularidad. Hoy, a nosotros, nos dejó también la Mamá que nos hacía flanes y pulpetas los domingos, que jugaba a los escondidos con los bisnietos y que nos sorprendía con alguna reflexión inesperada que sólo podía salir de su insólita forma de ver y de transitar por la vida”, escribió en Facebook, su hijo, el pianista y compositor José María Vitier.

La Revista Orígenes (1944-1954), aventura tutelada por José Lezama Lima, tuvo varias etapas de gestación en atracaderos literarios diversos. “Alentar con celo todo lo que sea capaz de crear la sensibilidad nacional”, era el principio rector de unos artistas que reivindicarían nuevas dimensiones de la realidad de la Cuba republicana en manifestación de un espíritu como espacio propicio para el cultivo del acto poético.

(Integrante del Grupo Orígenes. Detrás y casi al centro reconozco a Gastón Baquero, quién también publicó en la revista Orígenes pero que fue condenado al ostracismo por el Castrismo pues se fue poco después  del triunfo de la Revolución.  Gastón Baquero era del interior del país (guajiro),  pobre, mulato y homosexual y llego a ser Jefe de Redacción del Diario de la Marina, del cual se dice que era el diario o periódico más conservador de Cuba ¿Eso  no va en contra de lo que dice  la propaganda  Castrista respecto a lo que fue la República de Cuba antes de  la Robailusión Castrista? . Comentario del Bloguista de Baracutey Cubano)

El XX Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2011) fue otorgado a Fina García Marruz, poeta prudente —refugiada en el “vago delirio de la tarde” habanera—, miembro fundamental del grupo capitaneado por el autor de Paradiso. Poetas, músicos, pintores y narradores en un apremiante diálogo espiritual: “rasguño en la piedra”, al decir del propio Lezama.

El tiempo y los regresos. Los silencios. Los parques. Latidos y visitaciones. Luces en brasas: la siesta cubre inmensa, mínima y total a Fina García Marruz. Corretean los muchachos en los acantilados y Fina sonríe en los labios del pez que cauteloso huye del anzuelo y la mascada. / El tiempo se detiene de sus encadenados volteos y Fina deshoja un clavel en la tranquera de la noche. / “Y cuando el tiempo torna impuro un rostro, / una vida que amamos en su hora” se trenza por mordedura salina o adolescencia derramada: Fina ha sido dueña de todos los delirios de la Isla.

De izquierda a derecha: Fina García-Marruz, Eliseo Diego, Bella García-Marruz, Collazo (linotipista), Cintio Vitier, el padre Ángel Gaztelu, Lorenzo García Vega, Alfredo Lozano, José Lezama Lima, Julián Orbón, Mariano Rodríguez y Octavio Smith, en Bauta, en las cercanías de La Habana, celebrando el Premio Nacional de Literatura 1952 otorgado a Lorenzo García Vega por su novela "Espirales del cuje". Tomado de https://www.ecured.cu

Fina ha tocado el rostro murmurante de todas las lloviznas de la Isla. / Fina ha visitado todos los parques de la Ciudad. / Fina enaltece las estancias. / Fina repasa la danza perpetua de la ternura. / Fina conoce de memoria los puntos cardinales de La Habana. / Fina rubrica los muros. / Fina escribe baladas que hablan de pájaros melancólicos y cocuyos del monte. / La palabra llegó a sus ojos misteriosa y ella la hizo huésped en las alforzas de su falda. / A Fina le “encanta ver cuando la tarde cae / arder en breve fuego” las turbias miserias del deseo.

Hemos visto cómo “una niña descalza llena su jarro junto a la pila de una fuente pequeña”: 99 años enarbolando un vuelo por los enigmas de la vida. “No me hable de mí que hartazgo tanto / no soporta mi poca luz vencida”, advertía sigilosa Fina, en soledad de tiempo ido, retornando a la casa de la infancia.

Aquí tengo en mis manos Antología poética (FCE, 2002): selección de versos de Jorge Luis Arcos tomada de los poemarios de la ferviente lectora de José Martí, Santa Teresa de Jesús, Juan Ramón Jiménez, Miguel de Unamuno, Antonio Machado y César Vallejo. De Las miradas perdidas (1951) con escalas por Visitaciones (1970), Habana del Centro(1997) y Verso amigo (2000) hasta Oda para Anacreonte y otros poemas (2001).

Lo cubano, el catolicismo, el tiempo, lo cotidiano, las ciudades, los parques otoñales, los murmullos de sugerentes vergeles, la memoria y la familia: elementos presentes en la obra poética de García Marruz glosados en las rutas de un ímpetu sutil imbuido de improntas confidenciales. Fervoroso imaginario entretejido con la experiencia personal: sumario lírico en que los hechos se muestran desde una cordial transparencia que deriva “en algunos de los poemas de más apasionada belleza que se hayan compuestos en lengua española” (Eliseo Diego).

“Ay Cuba, Cuba, esa musiquita ahora, de las entrañas, que conozco como un secreto que fuera mío, y no tuyo / Cuba, Cuba, desvarío suave / jazmín de noche / ay no será nunca madre nuestra sino hija, Cuba, Cuba loca mía”: Fina García Marruz.

© cubaencuentro.com

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SOBRE LOS FIRMANTES CÓMPLICES DE LA OLA REPRESIVA DE LA PRIMAVERA NEGRA Y LOS FUSILAMIENTOS DE ABRIL DEL 2003 EN CUBA

Mensaje desde La Habana para amigos que están lejos


En los últimos días, hemos visto con sorpresa y dolor que al pie de manifiestos calumniosos contra Cuba se han mezclado consabidas firmas de la maquinaria de propaganda anticubana con los nombres entrañables de algunos amigos.

Al propio tiempo, se han difundido declaraciones de otros, no menos entrañables para Cuba y los cubanos, que creemos nacidas de la distancia, la desinformación y los traumas de experiencias socialistas fallidas.
Lamentablemente, y aunque esa no era la intención de estos amigos, son textos que están siendo utilizados en la gran campaña que pretende aislarnos y preparar el terreno para una agresión militar de los Estados Unidos contra Cuba.

Nuestro pequeño país está hoy más amenazado que nunca antes por la superpotencia que pretende imponer una dictadura fascista a escala planetaria. Para defenderse, Cuba se ha visto obligada a tomar medidas enérgicas que naturalmente no deseaba. No se le debe juzgar por esas medidas arrancándolas de su contexto.

Resulta elocuente que la única manifestación en el mundo que apoyó el reciente genocidio haya tenido lugar en Miami, bajo la consigna "Iraq ahora, Cuba después", a lo que se suman amenazas explícitas de miembros de la cúpula fascista gobernante en los Estados Unidos.

Son momentos de nuevas pruebas para la Revolución Cubana y para la humanidad toda, y no basta combatir las agresiones cuando son inminentes o están ya en marcha.

Hoy, 19 de abril de 2003, a 42 años de la derrota en Playa Girón de la invasión mercenaria, no nos estamos dirigiendo a los que han hecho del tema de Cuba un negocio o una obsesión, sino a amigos que de buena fe puedan estar confundidos y que tantas veces nos han brindado su solidaridad.

Alicia Alonso
Miguel Barnet
Leo Brouwer
Octavio Cortázar
Abelardo Estorino
Roberto Fabelo
Pablo Armando Fernández
Roberto Fernández Retamar
Julio García Espinosa
Fina García Marruz
Harold Gramatges
Alfredo Guevara
Eusebio Leal
José Loyola
Carlos Martí
Nancy Morejón
Senel Paz
Amaury Pérez
Graziella Pogolotti
César Portillo de la Luz
Omara Portuondo
Raquel Revuelta
Silvio Rodríguez
Humberto Solás
Marta Valdés
Chucho Valdés
Cintio Vitier

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Tomado de http://www.jornada.unam.mx

En La Habana, el 19 de abril , GERARDO ARREOLA CORRESPONSAL de La Jornada, en un artículo suyo dió esa misma lista inicial:

Firman Alicia Alonso, Miguel Barnet, Leo Brouwer, Octavio Cortázar, Abelardo Estorino, Roberto Fabelo, Pablo Armando Fernández, Roberto Fernández Retamar, Julio García Espinosa, Fina García Marruz, Harold Gramatges, Alfredo Guevara, Eusebio Leal, José Loyola, Carlos Martí, Nancy Morejón, Senel Paz, Amaury Pérez, Graziella Pogolotti, César Portillo de la Luz, Omara Portuondo, Raquel Revuelta, Silvio Rodríguez, Humberto Solás, Marta Valdés, Chucho Valdés y Cintio Vitier.

POSTERIORMENTE SE SUMARON MÁS FIRMAS DE CUBANOS
ALGUNOS DE LOS QUE SE SUMARON FUERON



Tomado de http://www.ain.cu

Una guerra sería otro holocausto Héctor Quintero, dramaturgo
Hay que defender a Cuba por el valor de sus resultados, por el excepcional ejemplo que su proyecto social ha significado en el panorama latinoamericano a lo largo de medio siglo.

Una guerra sería otro holocausto, una renuncia a la esperanza, una gigantesca cámara de gas donde desapareceríamos todos los protagonistas de un suceso histórico predestinado a no acallarse, ni morir, ni desaparecer nunca por su ostensible trascendencia en favor de la vida.

En Cuba no hay niños mendigos Juan Padrón, cineasta y creador del personaje Elpidio Valdés
De visita en un país latinoamericano, hablando sobre cine de animación en Cuba, explicaba que cuando los Pioneros celebraban sus Congresos en la Isla, nos exigían hacer más películas animadas. Del público saltó una señora preguntándome si los niños mendigos o abandonados en las ciudades de Cuba también tenían voz en los congresos. Le dije que nuestro país, aunque no era rico, era socialista; y que no conocíamos de niños mendigos y abandonados hacía mucho tiempo. La ovación del público al oír eso, es una de las miles de razones que tengo en la vida para defender la Revolución.


Sería un crimen detener un sueño Carlos Alberto Cremata Malberti, director del grupo de Teatro Infantil La Colmenita
Es crucial defender a Cuba y a su Revolución, en primerísimo lugar, por lo que significamos como ejemplo de dignidad y de verdad para el mundo entero.

Lo que sucedió en la Comisión de Derechos Humanos de Ginebra, hace unos días, demostró una vez más que prácticamente es solo Cuba la que puede decir y denunciar lo que la mayoría de los países, casi siempre por razones económicas, no pueden.

Como ciudadano de mi país considero que sería un crimen extraordinario intentar detener un sueño que todos los días se convierte en realidad.

Lo que sucede aquí es tan hermoso a nivel social, tan hermoso en cuanto a todo lo que puede hacerse por el ser humano, que sería horrible aplastarlo o detenerlo con la guerra y sus secuelas de muerte o la desaparición de seres queridos. Siempre será imperdonable pretender acabar con los sueños.

Cuba es nuestra obra ante el resto del mundo Profesor Gustavo Kourí, científico
Nosotros los cubanos defendemos a nuestra Patria y a nuestra Revolución porque es nuestra obra ante el resto del mundo y, muy particularmente, nuestros hermanos de América Latina deben hacerlo porque es la única alternativa real que tienen de que algún día pueda existir un mundo mejor como se planteó en Porto Alegre. La Revolución cubana ha demostrado su solidaridad con las poblaciones pobres de América Latina en condiciones bien difíciles de epidemias y otros desastres naturales. A Cuba la quieren destruir los nuevos nazis porque es un mal ejemplo para otros países de la región y el mundo.

Una guerra contra Cuba significaría una expresión más del fascismo del más poderoso imperio que espero que sea impedida por el pueblo norteamericano.

Además, significaría la guerra de todo el pueblo contra los atacantes y cumpliríamos lo que dijo nuestro general Antonio Maceo: el que intente apoderarse de Cuba recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre si no perece en la batalla.

Auténtica soberanía y plena dignidad Miguel Barnet, escritor, vicepresidente de la UNEAC y presidente de la Fundación Fernando Ortiz
Defender a Cuba es defender una nueva concepción de la nación con una auténtica soberanía y plena dignidad. La obra de la Revolución es incuestionable y sus objetivos han respondido a las necesidades básicas y esenciales del pueblo cubano.

Una agresión a Cuba representaría la destrucción de todos los logros alcanzados y un acto de genocidio mayor. Sería, además, el aniquilamiento de la identidad nacional y los sueños y esperanzas de un pueblo abnegado, honesto y solidario.


Una guerra contra la verdad Israel Rojas Fiel, cantautor y director del grupo Buena Fe
A pesar de que han pretendido atarnos las manos en lo económico, hemos sido capaces de edificar, con mucho humanismo, una obra que me parece es envidiable por cualquier otro pueblo, y donde el principal logro somos nosotros mismos, soy yo, eres tú.

Esta Revolución no es del todo nuestra: se la hemos pedido prestada a nuestros hijos, como nuestros padres nos la pidieron prestada a nosotros. Esta Revolución se la pedí prestada a mi hijo para que, cuando la tenga consigo, sea un hombre libre, pleno. Quiero decirle a mi hijo: este es mi país, te lo regalo, es un país mejor, una Cuba mejor que a su vez tú sabrás mejorar.

Hemos sido capaces de construir una sociedad muy humana, muy justa, muy coherente, muy solidaria con el prójimo, y pienso que esa es nuestra riqueza mayor, la que no puede computarse en una bolsa de valores, la que no se cotizará jamás.

La mejor manera de solidarizarse con la Revolución es tratar de comprenderla con buena fe, con buena intención, mirándola amorosamente, no con ingenuidades, pero sí con amor, con la intención de ver siempre el lado más positivo y de comprender las cosas desde sus esencias más puras.

En estos momentos una guerra contra Cuba sería una guerra contra la verdad. Sería catastrófico para el mundo que rompería su equilibrio. Sería el ataque contra una visión diferente que el mundo tanto necesita.

Amor con amor se paga Pablo Odén Marichal, rector de la parroquia episcopal de Fieles a Jesús, Matanzas, Cuba.

Para preservar lo lindo que hemos conseguido Eslinda Núñez, actriz
Es momento de unirnos. El mundo se halla ante una grave crisis, en una situación incontrolable, no se sabe qué pueda pasar. Por eso tenemos que defendernos con todos los recursos que tengamos a nuestro alcance.

Tanto Cuba como el mundo deben saber acerca de la posibilidad real de que se desate una guerra contra nuestro país. Es una posibilidad que puede estar a la vuelta de la esquina. Ciertamente hemos estado amenazados durante tantos años que estamos curados de espanto. Pero sería algo tan descabellado y absurdo que el mundo no podría admitir. La opinión pública debe saber que esta amenaza real es consecuencia de la política de Estados Unidos que quiere convertirse en gendarme mundial. Pienso que el mundo nos apoye para preservar todo lo lindo que hemos conseguido.

No tendremos otra opción que defendernos Jesús Orta Ruiz (Indio Naborí), poeta
Defendemos nuestra nacionalidad y nuestra cultura Luis Herrera Martínez, científico
Cuba, un país pequeño y asediado, sostiene una política opuesta a la fascista de la potencia mundial que constituye los Estados Unidos. Defendemos nuestra nacionalidad y nuestra cultura.

Sería la expresión máxima del salvajismo de la superpotencia hegemónica que trata de imponer toda forma de dominio, sería la expresión de hasta dónde la humanidad no tiene control de ese enemigo tan poderoso. Para luchar nos hemos venido preparando, cada cubano se convertiría en un bastión para defender sus intereses.

La Ciencia es una obra de la Revolución José Rubiera, científico
Hace muchos años que defendemos nuestra Revolución y seguiremos haciéndolo. Un hecho tan grave como una guerra contra Cuba lo único que añade es la acción bélica, porque hace muchos años que somos agredidos. La seguiremos defendiendo porque en Cuba antes de la Revolución no había ciencia. La ciencia es una de sus obras, reconocidas por el mundo. Comenzó a surgir en los años 60 cuando el líder de la Revolución, el Comandante en Jefe Fidel Castro, con una gran visión de futuro expresó que el futuro será de hombres de ciencias. Y esa gran obra empezó a levantarse, aun con dificultades económica y el bloqueo de Estados Unidos, hasta hoy en que contamos con científicos de talla mundial en varios campos. Sin la Revolución no habría ciencia en Cuba y su desarrollo ha sido esencial por los aportes que realiza a la Sociedad. Y por eso hay que defenderla con todo.

El más hermoso proyecto de la historia americana Eduardo Heras, escritor
A Cuba y a su Revolución, que es su más alta expresión cultural y humana, hay que defenderla porque en ello nos va nuestra propia existencia como nación, porque en un momento como este, posiblemente uno de los más peligrosos para la Humanidad progresista, en el que las fuerzas neofascistas se han desatado en una escalada brutal y suprema sin precedente histórico, ponen en riesgo el más hermoso, justo y digno proyecto de la historia americana.

Hemos sobrevivido a más de 40 años de agresiones de todo tipo por la unidad, el heroísmo y la abnegación del pueblo cubano, y nuevamente en esta hora de peligro vamos a poner de manifiesto lo que somos capaces de hacer: Cuba y la obra ejemplar de la Revolución nos necesitan y aquí estaremos.

Los hombres, las piedras y las palmas Delio Carreras Cuevas, profesor de la Universidad de La Habana
Defiendo a mi país, ante todo, por pertenencia. Mi espíritu altamente universitario y el hecho prestigioso de haber nacido en Cuba me hacen recordar una estrofa del himno universitario: “Tenemos tierra, tenemos Patria”.

El no defender a Cuba nos convertiría, a cualquiera de nosotros, en hijos desnaturalizados del país y de la Patria; en seres abominables y, además, reprochables; del pasado, del presente y de un futuro que, necesariamente —como advirtió Julio Antonio Mella—, tiene que ser mejor.

No defender a Cuba hoy es situarse del lado de las peores causas, de los más retrógrados. Es pensar que la estrella luminosa de nuestra bandera puede un día integrar el conjunto de estrellas del estandarte norteamericano. Es situarse del lado de la discriminación, el racismo, el elitismo y las lacras de un pasado que todos recordamos. Para mí, como profesor universitario, es terminar con el pensamiento de Varela, que justamente alegó en las Cartas a Elpidio que lo más noble y hermoso es educar a la juventud. Y la de Cuba es florida, saludable y vigorosa, no contaminada por los vicios del consumismo y la evasión.

Agredirnos, por otro lado, sería una puñalada artera y vil, escamoteadora de principios y preludio de una agresión continuada a otras naciones. Observar ese peligro con indiferencia es como dormir encima de un volcán y preguntar: “¿Cuándo me tocará a mí?”

Independientemente de que esté condenada al fracaso total, una agresión a la Isla haría pagar un alto precio al enemigo, porque desde los niños a los ancianos, las piedras y las palmas, se levantarían para gritar esa exclamación que desde hace más de cuatro décadas retumba en la garganta de los cubanos: “¡Patria o Muerte!”

Agredir a Cuba significaría la vuelta a la barbarie, la incivilización, la noche oscura de la prehistoria. Y conduciría, fatalmente, a una reacción en cadena por la que otros pueblos ocuparían las trincheras exhaustas y vacías. Para que nunca más volviese el horror del totalitarismo fascista, el holocausto y la muerte apocalíptica

“Nunca tiraremos la toalla” Alcides Sagarra, Héroe Nacional del Trabajo de la República de Cuba
Defender a Cuba entraña la defensa de la Revolución Cubana y de su obra en un mundo lleno de amenazas con el terrorismo de Estado implantado por los Estados Unidos y sus acólitos en primer lugar junto a otros factores que se ciernen sobre la humanidad como secuelas de un mundo unipolar… La defensa de nuestra Revolución significa enarbolar una esperanza pero implica una unidad de todos los pueblos en torno a ella. Alentados por el ejemplo de nuestros Cinco Héroes prisioneros del Imperio continuaremos al frente de múltiples batallas contra la injusticia y la voracidad imperialista, con palabras y sobre todo con hechos, con soluciones que pese al bloqueo, y siendo un país pobre y subdesarrollado, nos han llevado a encabezar frentes mundiales en la esfera de la salud, la educación, el deporte, la cultura, la ciencia. Y los pueblos del Tercer Mundo saben lo que significa defendernos, porque Cuba es una meta.

Una guerra contra Cuba podrá convertirse en un holocausto… No queremos la guerra, sino la paz,

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Les recomiendo que vean este documental sobre el Grupo Orígenes. Ahí verán someramente quién fue quién, y no verán, porque no se dice claramente, las verdaderas razones de la separación del grupo y final de la revista Orígenes. Resalta, lo cómicamente “lúdrico” de Prats Sariol, entre otras lindezas, la hijaputancia de Mariano, al que conocí personalmente, como al resto de los personas entrevistadas, que algunas fueron mis amigas y amigos, y hasta mentores, en el caso de Cintio y Fina. Por otro lado, al parecer, eso de hablar en actos públicos jugueteando con una pelota en la mano no lo inventó el caradura de Padura, viene del Pontificio Ponte, que llama, óiganlo bien, “compañeros de Orígenes” a los artistas y escritores que fundaron la revista y el grupo.


Zoé Valdés.

Orígenes (documental) 



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El Grupo ORÍGENES entre el ninguneo y la negación

Por Yoandy Cabrera
Febrero 8, 2015

Pío E. Serrano, al recordar los tiempos de Ediciones El Puente (1960-1965), declara que los poetas de “la Primera Promoción de la revolución [mayoritariamente nacida en los años 30], habían comenzado el asedio a Orígenes”  y que los más jóvenes errónemamente veían la generación de Orígenes fatigada, “olvidando los plurales discursos poéticos que los origenistas habían engendrado” (96).

Como evidencia de la equivocación de estos cincuenteros y jóvenes en los sesenta, en El siglo entero, Virgilio López Lemus reconoce que los logros poéticos más importantes del setenta en Cuba son los libros de Lezama, García Marruz y Eliseo Diego, “sin dudas las ganancias esenciales de la poesía cubana de ese año [1970], en medio de la fuerte tensión nacional de la zafra récord” (234), y a pesar de la estética coloquialista generalizada (por no decir en gran parte impuesta y politizada hasta extremos insospechados).

Por si fuera poco, es de conocimiento extendido el ninguneo que padecieron los origenistas también antes del triunfo de 1959, alejados y ajenos a los centros de poder cultural republicanos. Posturas semejantes pueden encontrarse en1946_verano autores de los ochenta, del grupo Diáspora(s) que, según Walfrido Dorta, “definirá su postura a partir de su posicionamiento ante la ideología origenista”, aunque aclara que “no tachan como un todo a Orígenes” (9). Y así hasta hoy, porque la necesidad de cuestionarlos para autodefinirse no ha acabado.

Sin embargo, el coloquialismo militante y oficialista de los sesenta y setenta (aunque no todo el coloquialismo fue de este tipo ni estuvo ajeno al tropologismo y al intimismo), ha pasado en general y no queda en el recuerdo precisamente como una ganancia. Y mientras un proyecto tan reciente como Diáspora(s) necesita ser rescatado, además de que su conocimiento en los predios culturales hispanoamericanos sigue siendo limitado, Orígenes (a pesar de sus más de 70 años de rodar) no necesita rescate, le basta con sus obras y el trabajo continuo de sus detractores. Aunque claro, dentro y fuera del grupo también ha tenido sus grandes exégetas así como sus mejores cuestionadores.

No es que esa generación de escritores y artistas sea incuestionable, al contrario, no lo es y en muchos aspectos. El problema (más bien el síntoma) está en la necesidad de nombrar a Orígenes después de más de siete décadas de su fundación para poder tener algún tipo de atención, para contar con un antagonista de peso. Pero esa estrategia nos la enseñó el propio grupo por medio de autores como Virgilio Piñera y Lorenzo García Vega.

Orígenes no sólo pretendió y difundió su cosmos teleológico, también mostró su caos fundador, su propia negación. En los Orígenes también fue el caos.

Orígenes, entonces, parece ser la eterna generación de la poesía cubana, si no la única del siglo XX y lo que va del XXI. Con frecuencia hasta hoy los que quieren imponerse lo hacen oponiéndose a los origenistas, comparándose con el grupo, y eso, más que denigrarlos, les da vida.

Porque hasta los muertos de Orígenes -principalmente los muertos de Orígenes- están más vivos que todos sus detractores.

Y ese es su triunfo.

Obras citadas:

    Dorta Sánchez, Walfrido. “Discursos postnacionales, políticas de (des)autorización y terror-ismo literario: la poesía no lírica de los escritores del grupo Diáspora(s)”. academia.edu. Web (8 feb. 2015).
    López Lemus, Virgilio. El siglo entero. El discurso poético de la nación cubana en el siglo XX (1898-2000). Santiago de Cuba: Editorial Oriente, 2008.
    Serrano, Pío E. “Presencia de José Mario”. Renacimiento, No. 51/54 (2006), pp. 94-99.
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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano:

Fotos donde aparecen algunos pintores que ilustraron la Revista Orígenes; en una de esas fotos las siglas JGS  se refiere a José Gómez Sicre quien  desempeñó una gran labor en la valoración del arte latinoamericano como se puede leer en  https://journals.openedition.org/ :

 Starting at the end of World War II and with the onset of the Cold War, the Organization of American States’ Visual Art Unit, under director José Gómez Sicre, advocated a specific model of Latin American art. Gómez Sicre’s relationship with Alfred Barr, the director of the New York Museum of Modern Art and, through it, his influence on the museum’s policies regarding Latin America art—that is, the decision to support a specific formula and what that formula should be—was pivotal. The model he championed centered on three aspects: internationalism, Western thought and anticommunism. That model entailed a harsh questioning of what were seen as local formulations at a distance from that central vision.

Más sobre José Gómez Sicre (parte de su huella artística en Cuba está en La Plaza Cívica, mal llamada Plaza de la Revolución) está  en: https://www.radiotelevisionmarti.com/

La acaudalada María Luisa Gómez-Mena fue la gran  mecenas de ese grupo de pintores modernistas de Cuba; aunque su labor como  benefactora de las artes no se limitó a la pintura ni tampoco a Cuba; un ejemplo de esto último es el film Subida al cielo, dirigida por el famoso director cinematográfico español Luis Buñuel donde actúa la bella actriz mexicana Lilia Prado; film galardonado, si mal no recuerdo haber leido, en un  Festival de Cannes de esa época. 


En la siguiente foto  se identifica como Roberto  Diago a una persona que en mi opinión  es demasiado alta de estatura para ser Diago; se me parece más a  Nicasio Aguirre un pintor y destacado grabadista cubano de tez negra que fue profesor de Artes Plásticas.


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