domingo, julio 31, 2022

CUBA: SOBRE LA AMNISTÍA GENERAL DE 1955 PARA TODOS LOS PRESOS POLÍTICOS QUE CONLLEVÓ A LA AMNISTÍA DE FIDEL CASTRO Y DE TODOS LOS ENCARCELADOS QUE ATACARON EL CUARTEL MONCADA EL 26 DE JULIO DE 1953

 

 Nota del Bloguista  de Baracutey Cubano

Todas las imágenes  fueron tomadas de diferentes revistas Bohemia  de la época; observen como Fidel Castro al salir de la  cómoda  cárcel  (en que disfrutaba de privilegios) hasta que salió de Cuba, habló  DE PARTICIPAR  EN LA OPOSICIÓN POLÍTICA  PACÍFICA......

Fidel y Raúl Castro, el resto de los ¨moncadistas¨y los contados presos políticos que habían en el país fueron liberados por una amnistía general el Día de las Madres del año 1955 pese a que los asaltantes al Cuartel Moncada  habían matado a casi una veintena de militares con premeditación, nocturnidad, usando uniformes similares al de los militares  que fueron atacados. Esa amnistía general no fue producto de  las presiones populares para que liberaran a los presos políticos, pues tales presiones NUNCA EXISTIERON  en cuánto a manifestaciones populares masivas, pese a que la  historia oficialista lo afirme. El país estaba en calma, Batista había llamado a elecciones y había triunfado favorecido por el retraimiento de los aspirantes del resto de los partidos políticos  que se dieron cuenta que el pueblo cubano  necesitaba  ¨un hombre fuerte¨  que lo encaminara  por el camino de la paz y la gobernabilidad como lo había hecho ya  Batista entre 1934 y 1940  desde detras del poder y de 1940 a 1944 como Presidente constitucionalmente elegido que posteriormente había dejado la Presidencia a su opositor político el Dr. Ramón Grau San Martín cuando fue elegido en 1944; miembros del Partido Ortodoxo habían exagerado las máculas de los gobiernos auténticos de Grau y del Dr. Carlos Prío Socarrás  en cuanto a pandillismo y corrupción y el pueblo cubano quería paz y orden. 

Los gobiernos de la República de Cuba anteriores a 1959 se caracterizaron por ser gobiernos donde la clemencia y la generosidad estuvieron frecuentemente  presentes; tal es así que sumaron 118 las amnistías que se otorgaron desde el 20 de mayo de 1902 (fecha de la fundación de la República de Cuba) hasta el 8 de mayo de 1955. La Amnistía General para todos los presos políticos, en la que se incluyeron a todos los asaltantes al Cuartel Moncada el 26 de julio de 1953 y demás presos políticos pues fue de carácter general fue la número 118. En  el artículo  118 Amnistías en medio siglo de Cuba Republicana  de la autoría de René Ruiz, publicado en la revista Bohemia del 8 de mayo de 1955 se aborda la clemencia y generosidad de esos gobiernos y se muestra la siguiente estadística:

En este post del blog Baracutey Cubano añado una captura de pantalla del antes mencionado artículo de René Ruiz.


Sobre  esa amnistía de 1953  diré que el Presidente electo Fulgencio  Batista (electo en las elecciones multipartidista del 1 de noviembre de 1954) quería  empezar su  gobierno constitucional sin presos políticos y le sugirió al Congreso que estudiara la posibilidad de otorgar una Amnistía General para los presos políticos. El Congreso, electo por el voto popular en esas elecciones, estaba conformado  en su gran mayoría por partidarios  de Batista, pues el Partido Ortodoxo no quiso participar (se fue al llamado retraimiento) en esas elecciones y el Partido Auténtico, encabezado por el Dr. Ramón Grau San Martín, estaba en las boletas  pero al irse Ramón Grau al retraimiento dos días antes de las elecciones, muchos auténticos y simpatizantes de ese partido no fueron a votar,  no obstante los auténticos eligieron a 18 senadores y  16 concejales. Según algunas personas el Congreso votó casi unánimemente a favor de la Amnistía General salvo las excepciones de Rafael Díaz - Balart en la Cámara Baja y la de  Santiago Rey Pernas  en la Cámara Alta o Senado; otras personas dicen que no hubo excepciones pues en el libro del Congreso concerniente a esas fechas no aparece ningún discurso de Rafael Díaz -Balart Gutiérrez  en contra. Esa Amnistía General de todos los presos políticos  se dio, como se diría hoy en día en el lenguaje castro-comunista, en saludo al Día de las Madres.


En el siguiente video Manuel Márquz - Sterling (eminente historiador cubano y Profesor Emérito de una universidad norteamericana recientemente fallecido y cuyo padre fue un adversario político de Batista ) afirma que con las elecciones del 1 de noviembre de 1954  Batista restituía la Constitución de 1940. 


En el texto El Imperio de la Ley en Cuba de la Comisión Internacional de Juristas, Ginebra, escrito en 1962 se lee:

«La ley constitucional de 1952 disponía en su Art. 256, de acuerdo con la modificación que se le hiciera por Decreto Ley No. 1133, del 30 de octubre de 1953 (G.O. 6 noviembre de 1953, Edic. Extr. No. 90) que la Constitución de 1940 sería restablecida a partir de la fecha en que tomara posesión del mando el presidente electo. Las elecciones presidenciales se celebraron el día 3 de noviembre de 1954, resultando electo Fulgencio Batista...Automáticamente, en virtud de la citada cláusula de tránsito constitucional, comenzó a regir nuevamente la Constitución de 1940». (ICJ, 1962, p. 92)). Andrés Domingo y Morales del Castillo había sustituido a Batista como mandatario para que Batista participara en las elecciones de noviembre de 1954.

En el artículo del Dr. Alberto Luzárraga (abogado y banquero cubano-americano) titulado El Tribunal Constitucional y su organización: una propuesta de reforma, se lee lo siguiente sobre la compatibilidad de los Estatutos Constitucionales de Batista o  ley constitucional de 1952 con la Constitución de 1940:

«Aunque sin duda hubo buenas sentencias, aparentemente el tema constitucional no cobró suficiente importancia en la conciencia popular ni en el Tribunal en sí. Este efecto se palpó a raíz del 10 de Marzo cuando por una votación de 10 contra 5 el Tribunal de Garantías (por sentencia #127 de 17 de Agosto de 1953) desestimó el recurso interpuesto por 25 ciudadanos contra los Estatutos Constitucionales promulgados por Batista; sin que esta decisión conllevase el mismo grado de censura popular que el golpe del 10 de Marzo y sin que se resintiese el funcionamiento del tribunal que siguió operando como si no hubiese faltado a su razón esencial de ser.

Es justo sin embargo reconocer que el voto de la minoría declaró que la Ley Constitucional de 4 de Abril de 1952 “es inconstitucional y no podrá aplicarse en ningún caso ni forma, debiendo ser derogada....por quebrantar los principios de soberanía popular innatos en el pueblo cubano....violar el contenido total de la Constitución de 1940 que no ha sido derogada, su articulado, su esencia, sus principios y razón de ser, y en suma por no provenir de órgano legitimado para hacerlo». (Luzárraga, 2014, p. 3)

Hago la observación de que los miembros de ese tribunal no estaban supeditados a Batista ni habían sido nombrados por Batista para ejercer esa responsabilidad; en general la rama Judicial fue independiente durante los gobiernos de Fulgencio Batista. Sería interesante conocer los argumentos de los que votaron a favor de desestimar el recurso. Tampoco he conocido de que Batista haya tomado represalias contra los 5 magistrados que votaron en contra de sus Estatutos.

 En estos 63 años de  dictadura totalitaria los tiranos Castro, sus cómplices y continuadores   NUNCA han dado una amnistía general pues desde el 1 de enero de 1959 el odio y el resentimiento se disfrazaron de justicia en dolorosas y sangrientas parodias de ¨juicios¨ donde las sentencias prácticamente ya están dadas y, en ocasiones, hasta los ataúdes estaban presentes en las salas donde se estaban efectuando los ¨juicios¨. 

Para conocer un estudio comparativo de los presos y prisiones entre el régimen de Fulgencio Batista y la tiranía de los hermanos Castro pueden leer mi artículo  BREVE ESTUDIO COMPARATIVO DE LAS MUERTES, PRISIONES Y PRESOS DURANTE LAS DICTADURAS DE FULGENCIO BATISTA Y DE FIDEL Y RAÚLCASTRO, en el número 42, página 100,  de la Revista Hispano Cubana la cual pueden leer haciendo click AQUÍ.

Nota aclaratoria sobre la definición de Amnistía 

La amnistía es la eliminación de la responsabilidad penal de un delito. Esta acción jurídica suele ser desarrollada por el Poder Legislativo y afectar a diversas personas que, anteriormente, habían sido consideradas culpables de una violación de la ley.

ALa amnistía es la eliminación de la responsabilidad penal de un delito. Esta acción jurídica suele ser desarrollada por el Poder Legislativo y afectar a diversas personas que, anteriormente, habían sido consideradas culpables de una violación de la ley.

Es importante distinguir entre la amnistía y el indulto. El indulto también es un recurso que extingue la responsabilidad penal, pero el autor del delito sigue siendo considerado como culpable. Es decir, el indulto sólo perdona el cumplimiento de la pena.

La amnistía, en cambio, se aplica sobre el propio delito (se perdona el delito, no la pena). Esto significa que la amnistía logra la extinción de la responsabilidad civil o penal y borra los antecedentes. La amnistía también puede generar consecuencias retroactivas.
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sábado, octubre 24, 2020

José Rafael Lantigua: Dominicanos en la independencia de Cuba

 
Tomado de https://www.diariolibre.com

Dominicanos en la independencia de Cuba

Máximo Gómez y parte de su familia en 1904

Por José Rafael Lantigua

República Dominicana

23/10/2020, 12:00 AM

Siempre hubo dominicanos en Cuba y cubanos en Santo Domingo. Ambas islas se han nutrido de la presencia de sus connacionales en los dos espacios de la antillanía mayor, y desde allá, o desde aquí, en diferentes ángulos, resultaron visibles y ejemplares los aportes de unos y de otros.

Cuando José Martí recorría el territorio dominicano, en las tres ocasiones en que viajó a nuestros predios, siempre encontró en su trayecto a coterráneos suyos a los cuales organizaba en grupos de apoyo para su proyecto independentista. Los encontró en Santo Domingo, Santiago, La Vega, Cotuí, Dajabón, Montecristi, y con algunos de ellos incluso llegó al Santo Cerro cuando decidió visitar el santuario de la Virgen de las Mercedes. Pero, por igual, el país dominicano estuvo representado en las principales gestas por la independencia de Cuba del dominio español, un proceso que produjo varias conjuras fallidas, hasta que Carlos Manuel de Céspedes desde el ingenio La Demajagua, de su propiedad, liberó a sus esclavos, produjo el Grito de Yara el 10 de octubre de 1868 y dio inicio a la Guerra de los Diez Años. La República Dominicana tenía ya 24 años de haber sido fundada. El apóstol del proceso liderado por Céspedes, padre de la patria cubana, fue el sacerdote Félix Varela que, por años, pregonó la igualdad humana, en un tiempo donde los negros eran víctimas de la explotación y la supremacía blanca era notoria. El padre Varela es considerado el fundador de la nacionalidad cubana. Este aspecto de la primera proclamación de independencia de Cuba es muy particular. En La Demajagua se produce el levantamiento armado contra los españoles y se da a conocer el manifiesto de los revolucionarios, pero es en Manzanillo donde se firma este manifiesto y hacia donde marchan los insurrectos, de tal modo que el primer himno cubano lleva su nombre. Y Yara es la ciudad donde se produce el primer encuentro entre los revolucionarios y las tropas españolas, donde estas últimas vencen a los primeros que tenían una escasa, casi nula, formación militar. En España pues se difunde el nombre de Yara como el lugar donde se lleva a cabo la sublevación, desconociendo que había ocurrido en La Demajagua, la hacienda azucarera de Céspedes. De este modo pasó a la historia como el Grito de Yara, hoy un municipio de la provincia Granma en el oriente cubano. Como dato tal vez desconocido para muchos, y que también incumbe a la patria dominicana, anotemos que se cree que fue en Yara donde los españoles quemaron vivo al cacique Hatuey en 1512, cuando huyó de Quisqueya a Cuba huyendo de la crueldad de los ibéricos. Tanto aquí como en Cuba, Hatuey se enfrentó a los españoles y esa presencia del cacique quisqueyano en la isla cubana es recordada en Yara con un monumento a su memoria.

Es en esta guerra de independencia donde por primera vez aparece la figura de Máximo Gómez, quien se incorpora a la lucha seis días después de iniciada la misma. Pero, igualmente tomarían parte en la acción guerrera Modesto Díaz Álvarez, a quien los españoles llamarían “El Jabalí de la Sierra”. Fue éste quien comparó por primera vez a Máximo Gómez con Napoleón Bonaparte, que Juan Bosch consagró en un libro titulado El Napoleón de las Guerrillas (1976). Además, estuvieron en ese proceso revolucionario cubano Luis Gerónimo Marcano Álvarez, quien junto a su hermano Félix comandó a un grupo de 300 hombres en la toma de Bayamo y venció a una columna española en las lomas de El Cobre. Otro participante en esa gesta cubana, aunque poco se conoce de esa otra faceta de su vida, es el santiaguero Manuel de Jesús Peña y Reinoso quien llegó a ser secretario de Céspedes y de Máximo Gómez y alcanzó el grado de general. Nativo de Arenoso, Santiago, regresó posteriormente a su ciudad nativa donde fundó el Ateneo Amantes de la Luz, y dirigió importantes centros educativos en Montecristi, Puerto Plata, Santiago y Santo Domingo. Peña y Reinoso volvió a Cuba donde murió en 1915.

En el siguiente proceso liberador de Cuba, que encabeza José Martí y Máximo Gómez (“la guerra necesaria”), hermanados en el propósito luego que ambos firmaran el histórico Manifiesto de Montecristi, viajará con ambos hacia Cuba, venciendo numerosos obstáculos, Marcos del Rosario Mendoza, un “bravo dominicano negro” que combatió en todos los frentes de la guerra, a quien Martí en su Diario lo menciona: “Marcos, el dominicano. ¡Hasta sus huellas!”. Y Gómez anota en su diario de él lo siguiente: “Es compañero inseparable y hombre en toda la extensión de la palabra; es el tipo verdadero de la pureza, la lealtad y el valor probados”. Se agrega a este grupo de dominicanos que lucharon junto a Martí y Gómez, el vegano Lorenzo Despradel (Muley), quien tuvo sangre heroica pues se destacó además combatiendo la dictadura de Lilís, la primera intervención norteamericana en 1916 y la dictadura de Machado en Cuba. Fue secretario de campaña de Gómez. Otro dominicano insigne, cuyo padre había luchado en la Guerra de los Diez Años llevando expedicionarios a Cuba en medio de los combates, fue el puertoplateño Enrique Loynaz del Castillo. Estuvo siempre a las órdenes de Martí y fue secretario de Antonio Maceo. Se afirma que intervino en más de 60 combates. Es el padre de la gran poeta cubana Dulce María Loynaz, quien por esa razón es mitad dominicana, y fue padrino de la boda de Juan Bosch con doña Carmen Quidiello, teniendo como madrina a la escritora española María Zambrano, entonces exiliada en La Habana.

El General Enrique Loynaz y del Castillo al finalizar la Guerra de Independencia de Cuba (1895-1898) con su Estado Mayor )fotos y comentarios añadidos por el Bloguista de Baracutey Cubano)

Enrique Loynaz y del Castillo con su hija Dulce María Loynaz

La presencia dominicana en la independencia cubana se manifiesta de otras maneras. Antonio Maceo, el otro gran héroe del proceso revolucionario, conocido como el “Titán de Bronce”, y su hermano José, combatiente de la guerra dirigida por Máximo Gómez, eran hijos de Mariana Grajales, dominicana por los dos costados (su madre Teresa Cuello y su padre José Grajales). Antonio Maceo muere en combate y su principal lugarteniente era Panchito Gómez Toro, hijo de Máximo Gómez, de apenas 20 años de edad, quien al conocer que su jefe en la guerra había sido herido intentó salvarlo, muriendo él también. Y, entre los hombres clave en la vida de Martí, está Federico Henríquez y Carvajal, su entrañable amigo y a quien el apóstol llamara “hermano”. Es a Federico a quien Martí le entrega lo que ha sido considerado como su testamento político, memorable carta escrita “en el pórtico de un gran deber”, donde Martí unifica la cubanía con la dominicanidad (“Esto es aquello y va con aquello”).

Hay otro detalle poco reconocido. El nombre mambí tiene su origen dominicano, como lo aprueban los escritores cubanos Regino Botti y Nancy Morejón, entre otros. Los españoles llamaron mambises a los dominicanos que lucharon en la guerra de la Restauración, como los norteamericanos calificaron de gavilleros a los que se enfrentaron a sus tropas, términos peyorativos que significaban bandidos o maleantes. Del mismo modo volvieron a llamar los españoles a los cubanos en la Guerra de los Diez Años. Mambí terminó siendo símbolo de patriota. Al reutilizarse en Cuba el término, los españoles recordaban las cargas al machete de los dominicanos, en el que se había destacado Eutimio Mambi, un negro que desertó de las filas españolas para pelear en la guerra de la Restauración dominicana.

(Mario Rivadulla)

Mario Rivadulla, a sus 90 años de edad, ha dado a la luz del lector que ha de valorar toda esta gran historia dominico-cubana, un libro que ofrece las semblanzas del apóstol y del héroe, que recoge esta presencia dominicana, incluso las de hombres de otras nacionalidades que estuvieron en la campaña liberadora de Cuba –con reseñas y fotografías incluidas- y reconstruye todo ese gran tejido humano, ético, patriótico y político que dio origen a la independencia de la isla hermana, bajo las ideas y el apostolado de José Martí y con la estrategia y la fiereza en el campo de batalla de Máximo Gómez. El banilejo instalado en Montecristi, desde donde partió su gran historia, no sólo fue el héroe de la lucha martiana, sino que, como afirma Rivadulla, “sin la decisiva presencia dominicana en las primeras y bisoñas filas rebeldes, es probable que la Guerra de los Diez Años hubiese abortado en sus mismos comienzos”. El libro de Rivadulla se convierte en un homenaje –desde su pluma precisa, formal y de hermosos matices- de un cubano que arribó a Santo Domingo hace justamente medio siglo y que aquí plantó raíces, terminando por ser un dominicano más, con un amplio sentido de contribución efectiva al desarrollo de las ideas en nuestro país. “Esto es aquello y va con aquello”.


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lunes, diciembre 19, 2016

FIDEL CASTRO, El mito y la realidad cubana. FIDEL CASTRO, El mito y la realidad cubana


 Estados Unidos y Cuba, futuro de la relación con Donald Trump  según el opositor Antonio Rodiles




Rafael Alcides: Ep4 - Erase una vez en Biran


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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Sobre Mario Rivadulla pueden leer en MARIO RIVADULLA Y LA GENERACIÓN DEL CENTENARIO del escritor Carlos Alberto Montaner; he aquí un fragmento de dicho artículo

¨Comienzo por recordar brevemente la trayectoria vital de Mario. En Cuba, con poco más de veinte años, fue líder de la Juventud Ortodoxa y comentarista destacado de la Cadena Oriental de Radio, columnista de los diarios La Calle y Diario Nacional y colaborador frecuente de la revista Bohemia, distinción muy importante en la Cuba de los años cincuenta. Lograr esos éxitos en aquella Cuba, cuando no se procedía de una familia prominente, créanme que no era nada fácil. En ese primer momento de su vida, ninguna persona que conociera a Mario Rivadulla podía dudar de que tenía por delante un futuro político excepcional. ¨

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Tomado de http://www.elblogdemontaner.com

FIDEL CASTRO, El mito y la realidad cubana

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Mario Rivadulla fue un buen amigo de Fidel Castro joven. Cuando el Comandante llevó a Cuba hacia el comunismo, Rivadulla se le enfrentó y pago con varios años de cárcel. Es un comunicador muy activo y eficaz en República Dominicana, país que ha convertido en su segunda patria.
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Por Mario Rivadulla
República Dominicana
18 December 2016

Ha muerto Fidel Castro, el hombre leyenda, el gobernante latinoamericano de mayor relevancia y más controversial durante la segunda mitad del pasado siglo y primer quinquenio del presente  hasta que sus serios quebrantos de salud le obligaron a depositar las riendas del gobierno en manos de su hermano Raúl a quien ya había designado como su sucesor desde el año 1959 en que llegó al poder,  así como al retiro del escenario internacional como figura en activo dejando un vacío que bajo su cobija  trató de llenar el extinto Hugo Chávez.

En Fidel Castro se cumplió a cabalidad el postulado de Ortega y Gasset de que “el hombre es el y su circunstancia”. Poseedor de una personalidad avasallante, hambriento de trascendencia y poder, inteligente y audaz, en su destino concurrieron una serie de circunstancias internas y externas   que tuvo la habilidad de interpretar y aprovechar al máximo para el logro de sus ambiciones.

Ellas fueron desbordando las limitadas fronteras insulares que marcó el inicio de su gesta y  ensanchando el horizonte de una presencia de cada vez  mayor peso  e influencia en el plano internacional, cuyo alcance superó con mucho cuanto  hubiera podido imaginar en sus más tempranos y febriles sueños de grandeza.

(Fidel Castro buscando protagonismo en la Universidad de La Habana mediante la campana del ingenio La Denajagua del patriota Carlos Manuel de Céspedes con la que llamó a la guerra de independencia el 10 de octubre de 1868)

 Así, por espacio de tres décadas, desde los años sesenta hasta los ochenta, hizo girar gran parte del acontecer histórico alrededor de su figura y llegó a intervenir en diversos eventos estelares que alcanzó su punto culminante cuando llegó al extremo de poner en grave riesgo la paz mundial, con la instalación de misiles en Cuba “capaces de reducir a escombros varias de las principales ciudades del los Estados Unidos”, como llegó a amenazar, intentando desatar un  conflicto nuclear entre las dos grandes potencias que polarizaron el predominio del planeta durante el tenso período de la“guerra fría”.  Una situación que puso a difícil prueba la sensatez de los jefes de estado de ambas potencias.

La permanente pugna que mantuvo con los Estados Unidos le generó profundas simpatías, sobre todo a este lado del continente,  principalmente en países que en algún momento de su devenir vieron su orgullo patriótico lastimado por la presencia de tropas interventoras norteamericanas;sufrieron la explotación de voraces compañías estadounidenses, como la famosa UnitedFruit; resintieron la complicidad y el maridaje de la Casa Blanca con sanguinarios dictadores domésticos o las humillantes exigencias de prepotentes y poco diplomáticos embajadores que interpretaron a cabalidad el insolente papel del “americano feo”.

Para el acumulado sedimento del subyacente y persistente sentimiento de animadversión hacia los yanquis, su postura, vino a recrear en el imaginario de muchos, el episodio bíblico del desigual combate del adolescente David y su honda contra el gigantesco y poderoso Goliat,  confiriéndole un aura mítica que le hizo ver como  un auténtico cruzadoal rescate de la dignidad ofendida de los pueblos del tercer mundo,vengador de los agravios generados durante tantos años.

En el proceso, con su inspiración y ayuda,   se  produjeron varios intentos de crear en países latinoamericanos “muchos VietNam”, tratando de copiar al pie de la letra el irrepetible episodio de la Sierra Maestra, obviando el indispensable componente del fuerte apoyo popular.  El ilusorio y fallido intento cobró el precio de sucesivos fracasos y numerosas vidas hasta  culminar con la errática aventura de Ernesto Guevara en Bolivia, que marcó el punto final a la equivocada estrategia foquista.

(Prisionero en el Vivac de Santiago de Cuba después de huir del Cuartel Moncada y rendirse a la tropa del Teniente Pedro Sarría   bajo el manto protector del Obispo Pérez Serantes)

El brillo de su intervención en el plano internacional, sirvió para arropar la penosa y mucho menos glamorosa realidad de su accionar como gobernante de Cuba.  En su proyecto no faltaron atractivas promesas de prosperidad, las más de las veces tan ilusorias como fallidas.  Entre éstas, la de que el pueblo cubano iba a alcanzar “un nivel de vida superior al de los Estados Unidos” (textual) o las del gran potencial de riqueza que ofrecían “las condiciones del clima y la tierra de Cuba superiores a los de Europa” lo que   “usando la técnica y la ciencia difícilmente pudiera haber un país en el mundo que compita con nosotros en producción agrícola” (citas textuales).

(Fidel Castro PRESO en el Presidio Modelo de Isla de Pinos durante una visita; a su lado su hijo Fidelito. Fotos y comentarios añadidos por el bloguista de Baracutey Cubano)

Gracias a ello, Cuba iba a producir más leche y quesos que Holanda, más carne que Nueva Zelanda o Argentina, más arroz que China (desecando la Ciénaga de Zapata), más café que Brasil, más plátano que toda Centroamérica, más naranjas que la Florida y mejores pastas que Italia y helados Coppelia más sabrosos que los Howard Johnson (en esto no se equivocó, salvo que el costo de sola porción representaba el sacrificio adicional de una cola de varias horas).
(Salida del Presidio Modelo mediante una amnistía del gobierno presidido por Fulgencio Batista; al lado de Fidel Juan Almeida y Mario Chénes de Armas quien cumpliría posteriormente 30 años en las cárceles Castristas. En Cuba recotan la foto  o borran la imagen de Chanes de Aramas )

El estruendoso descalabro de la famosa zafra de los diez millones de toneladas de azúcar que paralizó todo el aparato productivo de Cuba, provocando la primera ola de escasez de artículos de primera necesidad,  para entonces sin la abusada excusa del embargo comercial que aún no se había decretado, marcó el primero de una serie de casi demenciales e ilusorios proyectos en un entorno de acólitos cada vez más sumiso y complaciente, donde el temor a contradecir o arrojar la más mínima duda sobre la viabilidad de los mismos, podía significar la caída en desgracia del impugnador, que de las alturas del exclusivo círculo de poder podía ser condenado al abismo del más abyecto ostracismo.  Oportuno resaltar que en una inusual admisión pública de errores, el propio Fidel llegó a confesar públicamente que “el costo del aprendizaje de la revolución había sido superior al de la corrupción de todos los gobiernos anteriores juntos”. Era  bastante decir.

(En el Exilio cubano de New York recaudando dinero para la expedición en el yate Granma)

Todos estas desvaríos convirtieron el modelo en un proyecto fallido casi de principio a fin y superan con mucho los logros  atribuidos al régimen fidelista y que en todos los aspectos estuvieron condicionados al componente de una ideología tan extraña a la cultura y la mentalidad de los cubanos como la del idioma de la nación que la prohijó, colapsada al cabo de setenta años, fruto de sus propios fracasos y contradicciones internas.  Pero donde en todos los casos y por encima del componente doctrinario prevaleció el juramento de ciega obediencia y el desaforado culto a la personalidad del líder máximo, elemento siempre indispensable en este tipo de sistemas.

(En México en casa de María Antonia junto a otros futuros expedicionarios del Granma)

Es importante recordar el país que era Cuba y encontró Castro al bajar de la Sierra Maestra.  No era precisamente una sociedad sumida en las miserias del tercer mundo,  a la cual la revolución vino a salvar de la marginalidad y el atraso colocándola en el camino del progreso en educación, salud y desarrollo general como posteriormente ha querido pintar la propaganda del régimen y de quienes en el exterior le sirven de bocinas de resonancia, o por carencia de suficientes elementos de información exaltan el modelo castrista.

(En la Sierra Maestra)

Para 1958 Cuba era una sociedad en dinámico y permanente progreso, a despecho de una democracia fallida debido a la corrupción pública, que en 1951, a solo ochenta días de unas elecciones donde figuraba el propio Fidel como candidato a una curul congresual,  dio pie y fue sustituida por una dictadura que le sumó el agregado de un régimen de represión y muerte.  No obstante los antes señalados elementos adversos,  es importante recalcar que el país, apenas poco más de 111 mil kilómetros cuadrados y seis millones de habitantes,  figuraba entre las tres naciones más avanzadas de la América y con un excelente posicionamiento en el mundo en todos los índices de desarrollo: financiero (el peso se cotizaba a valor superior que el dólar), económico, social,  cultural, tecnológico, salud, calidad de vida de sus habitantes y una educación de reconocida excelencia, certificada por la UNESCO como el único país del continente la totalidad de cuyos maestros disponía de título normalista o universitario, prestada en forma  masiva, gratuita, laica y despolitizada.

(Después del triunfo de la Revolución  o Insurrección de las fuerzas que combatían al régimen de Fulgencio Batista y de la cual él se apropió traicionando  el Pacto de Caracas de 1958)

Y detalle importante: los sindicatos agrupaban más de dos millones de afiliados, los trabajadores disfrutaban de libertad para contratar directamente sus servicios, estaba consagrado el derecho a huelga así como la inamovilidad sindical y en el área del comercio ya regía la jornada inglesa (cuatro días de trabajo a la semana), en los tres meses de verano, entre otras muchas conquistas de que hoy carecen.

Este aparente contrasentido de alto nivel de desarrollo y dinámico progreso en el marco de una dictadura represiva y corrupta,  encontraba su explicación en el hecho  de  contar con una sociedad creativa, emprendedora, vigorosa y no contaminada con los desmanes  oficiales, sino por el contrario altamente crítica de los mismos. No es por gusto que en 1960 el periódico “Revolución” (quizás ya para entonces rebautizado como “Gramma”) divulgaba unas declaraciones de Ernesto Guevara admitiendo que“Cuba era el país del Continente que ofrecía menos condiciones para la instauración de un régimen marxista.”

(Fidel Castro disfrutando de una parte de  ¨las mieles del poder¨)

Fue esa sociedad la misma que mostró su repudio al régimen dictatorial. La que prohijó y llevó a cabo la resistencia civil en las ciudades.  La misma que alimentó con armas, municiones, medicinas, alimentos y voluntarios los frentes de lucha: la Sierra Maestra y el II Frente del Escambray, abierto por Eloy Gutiérrez Menoyo (quien posteriormente sufriría una larga y extremadamente dura prisión por espacio de 22 años), que operaba con independencia de Castro, lo que obligó al ejército batistiano a dispersar sus fuerzas y alivió la presión militar sobre las fuerzas de este. Fue esa sociedad, cada vez más militante y comprometida en la oposición a la dictadura, la que en definitiva le allanó el camino para su llegada al poder. Y fuecontando con ese mismo respaldo que se entregó a la revolución de manera abrumadora en los inicios del proceso, que Fideltuvo la oportunidad de haber instaurado un régimen democrático que sirviera de ejemplo y referente al resto del continente y mantenido el país en la ruta del significativo progreso por la que ya transitaba.

(Fidel Castro, cuando se sentía Zeus Tronante,  en el Consejo de Estado decidiendo sobre ¨vidas y haciendas ¨)

Mas aún, hubiera podido fácilmente superar el escollo de la no reelección para con el más pleno apoyo popular, lograr que se modificase la Constitución de 1940, cuyo restablecimiento figuraba en el programa original del 26 de julio, permitiéndole gobernar más de un período,  con mucha mayor facilidad y menos obstáculos de los que en el tiempo, consiguió Hugo Chávez en Venezuela y lo han seguido practicando varios de sus más fervientes imitadores, como Daniel Ortega, en Nicaragua; Rafael Correa, en Ecuador y Evo Morales, en Bolivia.

No resignado, sin embargo, a un papel protagónico tan limitado en alcance y tiempo, prefirió establecer una dictadura hereditaria sin precedentes en la accidentada historia de Latinoamérica, calcada en el autoritario, esclavista y errado modelo soviético,convirtiendo a Cuba en un peón de la “guerra fría” y llevando a  miles de cubanos a servir de carne de cañón en las ajenas contiendas africanas donde muchos perdieron la vida, como pago de contrapartida a la ayuda de la Unión Soviética.

Hoy, la isla continúa figurando entre las naciones más empobrecidas de la regióncon una economía colapsada,  fruto de un sistema reiteradamente fracasado, que sigue arrastrando desde hace más de medio siglo y al cabo de dos generaciones de relevo,  precarias condiciones de vida para sus habitantes carentes de todo horizonte de mejoría, aprisionados en el asfixiante cerco de un férreo estado policial, en que  están privados del ejercicio de las libertades civiles, derechos humanos y laborales más elementales e impedidos de poder ejercer el soberano de decidir libremente el destino de la nación y su propio destino.

Un proyecto fallido, desde el principio y de principio a fin,  levantado sobre absurdos planes fantasiosos e irrealizables.Un pueblo al que le han secuestrado el derecho elemental a la información; al debate de las ideas; donde disentir es motivo de acoso, marginación y prisión.  Sin prensa libre ni acceso a los medios de comunicación, con todos los aspectos de su existencia condicionados a las normas de un gobierno autoritario, que maneja la vida de los ciudadanos desde que están en el vientre materno hasta que mueren y aún más allá.Siempre inseguro.  Atemorizado.  Sometido a permanente y opresiva vigilancia. Con la espada de Damocles de la sospecha, la delación y la represión continuamente pendiendo sobre las cabezas de sus ciudadanos.  Una sociedad apresada, reprimida y obligada a la simulación como recurso de sobrevivencia.

Con una agricultura ineficiente que obliga a importar más del setenta y cinco por ciento de los alimentos racionados que recibe la población –¡paradójicamente y a pesar del cacareado embargo, suplidos en gran parte por los agricultores del odiado enemigo imperialista¡–, una economía subyugada a la ya hoy disminuida ayuda venezolana y, ¡paradójico también¡, alimentada en buena medida por las remesas que envían  a sus familiares que quedaron en la isla, los antiguamente despreciables “gusanos”,  que por obra y gracia de la necesidad imperiosa de divisas del régimen es identificada ahora con la mucho más amable denominación de “comunidad cubana en el exterior”; donde los obreros (de nuevo paradoja en el “paraíso de los trabajadores”) no tienen oportunidad de contratar sus conocimientos y destrezas directamente con los empleadores; carecen del histórico derecho al reclamo y la huelga reciben salarios insuficientes de apenas el equivalente de 25 o 30 dólares; donde profesionales y técnicos pugnan por un empleo de chofer o camarero de turismo con la posibilidad de aliviar sus condiciones de vida con los dólares de las propinas y graduadas universitarias para poder sobrevivir tienen que convertirse en jineteras dedicadas a satisfacer los apetitos sexuales de los visitantes extranjeros;  de médicos, profesores y técnicos alquilados a otros países en negociaciones masivas de estado a estado, donde el gobierno percibe  el monto global de los salarios contratados de los que apenas desembolsa una mínima parte al personal envuelto en esta indecorosa negociación que semeja una forma moderna de esclavitud.

No es por gusto que a poco de heredar las riendas del poder, Raúl Castro sin el carisma del hermano mayor pero con una mente mucho más racional y organizada, pronunció aquella frase que sonó a grito angustioso “O Cuba cambia o se hunde”, que equivalía a una admisión  del fracaso del sistema y a partir de la cual intentó una serie de cautelosas reformas imperiosas en el plano económico que obligó a desandar todo el errático camino seguido hasta ese momento,  reviviendo y autorizando decenas de actividades privadas que desde 1967 habían sido “estatizadas” por Fidel, desde el modesto zapatero remendón del barrio hasta el plomero que de una vez resolvía la fuga de agua o arreglaba el sanitario en el hogar.  Un camino que, sin embargo, como todas las reformas en Cuba, marcha a paso de tortuga y siempre con el riesgo de dar marcha atrás si el régimen tuviera la menor  sospecha de  que pueda debilitar su estructura de poder.

De fuente confiable en números redondos el costo de establecer y mantener esa dictadura,   ofrece cifras estremecedoras: más de 15 mil fusilados o muertos en combate; el doble de esa cantidad tragados por las olas del Caribe en busca desesperada de libertad y la posibilidad de una mejor vida; 200 mil presos políticos y unos dos millones de exiliados políticos y emigrados en un país de apenas 11 millones de habitantes. Significativo que la gran mayoría de los que han abandonado Cuba en los últimos tres decenios,  son parte de las dos generaciones de relevo surgidas en Cuba y formadas bajo el régimen en el ilusorio y fracasado modelo del llamado “hombre nuevo”.

El balance del prolongado, debatido e intenso accionar de Fidel Castroen el mundo de los vivos quedará ahora a juicio de la historia, la misma que el afirmó lo absolvería pero que también lo condenará, dependiendo de quienes la cuenten o la escriban, se hayan beneficiado o la hayan sufrido. Lo ocurrido en la isla en todos estos años con su población sometida, incomunicada, aislada y silenciada se sabrá cuando la realidad quede al desnudo,  supeditado a que se cumpla el reclamo del Papa San Juan Pablo II de que en verdad y sin tapujos “Cuba se abra al mundo”.

En cuanto al futuro de la isla y los cubanos es una incógnita.   ¿Lucha por la sucesión, propia de este tipo de sistemas como que tuvo lugar, a partir de la muerte de Stalin, en la Unión Soviética, hasta su desplome definitivo?  De haber ocurrido la muerte de Fidel de manera inesperada,  en el ejercicio del  poder pudiera especularse en esa dirección.  Pero no es caso. Raúl recibió el bastón de mando hace ya una década.  De entonces acá ha llovido mucho.  Y durante ese tiempo, el ha ido afincándose cada vez más en el poder y tomando en su mano todos los hilos del mismo.

Figuras que se consideraban fichas en el tablero de Fidel han sido separadas de sus cargos y sustituidas por elementos afines a Raúl.  Hoy este parece contar con un fuerte respaldo del Comité Central del Partido.   Gente de su confianza ocupa los puestos de control del régimen, los mandos principales en el Ejército, el Ministerio del Interior y el eficiente G-2, en tanto la economía está en manos de militares que le son adeptos,  en algunos casos, con vínculos de parentesco.   Y con vistas al 2018, cuando vence su actual mandato y el adelantó que abandonará la presidencia, ya cobra fuerza el rumor de que el candidato con más posibilidades para sustituirlo es su hijo Alejandro, procreado con la desaparecida Vilma Espín.  Militar de alto rango y al parecer de línea dura que daría continuidad a la dictadura hereditaria.

(Caricatura de Lausán donde se muestra que las nuevas relaciones de Obama con la tiranía Castrista no ha traido  mejor vida o ¨empoderamiento¨al pueblo cubano sometido en Cuba mientras que ha beneficiado  a la tiranía)

¿Estará en disposición Raúl Castro de dar pasos encaminados a una transición democrática ahora que queda librado de la influencia de Fidel?

Aunque bajo otras modalidades, Cuba sigue siendo una dictadura.  El gobierno conservando en sus manos todos los resortes que la tipifican, mientras se sigue acosando y reprimiendo todo amago de disidencia.Personalmente ponemos en duda que en Cuba vayan a producirse cambios significativos, al menos en el modelo político, en el corto y hasta el medianoplazo. Más aún cuando la anunciada política que seguiría el gobierno de Donald Trump, diametralmente opuesta al proceso de deshielo progresivo llevado a cabo por Barak Obama, pudiera endurecer la postura del gobierno cubano, en vez de debilitarlo.

Ojalá estar equivocados pero a simple vista luce más probable que el camino que queda por transitar pudiera resultar todavía más largo de lo anhelado, dificultoso y complejo para que  Cuba deje ser un país aprisionado en el pasado y asome la oportunidad de una transición pacífica hacia un sistema progresivamente abierto, plural y contestatario  aun cuando al final estamos convencidos de que terminará por imponerse, porque a fin de cuentas no se puede mantener un país congelado en el tiempo y navegando de manera indefinida a contracorriente de la historia.

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