lunes, julio 14, 2025

RECORDANDO DOS MASACRES CASTRISTAS Y LOS FUSILADOS DE LA CAUSA 1/ 89 O CAUSA OCHOA / LA GUARDIa

DE LOS ARCHIVOS DEL BLOG BARACUTEY CUBANO: 


 Víctimas mortales de la masacre del remolcador ¨13 de Marzo¨



 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

El remolcador ¨13 de Marzo¨ había recibido recientemente una reparación capital  y  el piloto de  dicha embarcación  en ese trágico suceso  era Fidencio Ramel Prieto, militante del Partido Comunista de Cuba, de 51 años, estatura media, jefe de operaciones del Puerto de La Habana y autoridad suficiente para moverse con absoluta libertad por todas las instalaciones de la bahía de La Habana, el cual tenía total conocimiento del excelente estado técnico de dicha embarcación en la cual él y las demás personas escaparían de la dictadura Castrista. PESE A LAS 37 VÍCTIMAS MORTALES ESTE HECHO NUNCA SE LLEVÓ A JUICIO ni los cuerpos de las víctimas mortales que fueron rescatados del mar fueron entregados a sus familiares ..

Discúlpenme por haber cometido en el título de este post  el error gramatical de utilizar la palabra ¨del¨ en lugar de la palabra ¨sobre¨, aunque quizás los ¨combatientes¨ de las patrulleras Griffin de las fuerzas guardafronteras de Cuba filmaron algo. Esas patrulleras estuvieron todo el tiempo viendo la masacre sin hacer nada salvo cuando un barco mercante griego o chipriota apareció relativamente cerca de las aguas donde se estaba efectuando la danza macabra de los otros remolcadores navegando en círculos para que las olas ahogaran a las personas que estaban vivas en la superficie tratando de salvarse...


 Fidencio Ramel Prieto Hernández
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Víctimas del Barco Remolcador "13 de marzo" vs. Cuba, Caso 11.436, Informe No. 47/96, Inter-Am. C.H.R., OEA/Ser.L/V/II.95 Doc. 7 rev. en 127 (1997). 81.

(Fragmento)

En el caso sub-lite todos los testigos coinciden en manifestar que al salir del puerto de La Habana --en el Remolcador 13 de Marzo-- en la madrugada del 13 de julio de 1994, fueron perseguidos y atacados por cuatro barcos de bandera cubana. Según los sobrevivientes, dichas embarcaciones, equipadas con tanques, les lanzaron agua a presión a todas las personas que se encontraban en la cubierta, siendo además, embestidos a babor y estribor. Dichas embestidas causaron el hundimiento del barco remolcador "13 de Marzo", con un saldo de 41 personas muertas.

82. Las pruebas demuestran claramente que el hundimiento del barco remolcador "13 de Marzo" no fue un accidente sino un hecho premeditado e intencional. En efecto, Jorge Hernández, sobreviviente de los hechos ocurridos el 13 de julio de 1994, manifiesta que "Al salir del morro el barco Nº 2 los embiste" y en "mar adentro comienzan a ser embestidos por los barcos Nº 2, 3 y 5". Que "el remolcador donde ellos se encontraban recibió golpes a babor y estribor" y "que los atacaban con chorros de agua". "Después de la última embestida, se hunde la embarcación debido a que había destrozado la popa". Finalmente, "los remolcadores no los auxilian" sino que, "les decían que fueran nadando hacia los guardacostas". Por su parte, Arquímedes Lebrigio manifiesta que "cuando zarpó la barca, él se encontraba en la zona baja del mismo y pudo constatar que no hacía agua por ninguna parte" y "cuando subió a cubierta observó que eran embestidos por la proa y popa". María Victoria García Suarez señala que "en eso vemos que vienen dos remolcadores de bombero atrás de nosotros", "se pegan a los lados y entonces empiezan a tirarnos agua". "Entonces seguimos y les decíamos que no nos hicieran daño, que llevábamos niños allí y les enseñamos los niños y ellos seguían tirando agua". "Después vimos dos más [barcos] como a siete millas y se pusieron uno por cada lado: uno al frente, otro por detrás y uno de cada lado" y "entonces, los cuatro empezaron a tirarnos agua y uno de los buques agarró a chocarnos...". Finalmente manifiesta la testigo que "estaban los cuatro remolcadores --los que nos estaban hundiendo-- y nosotros les dijimos que nos salvaran, que nos subieran, que habían niños, y lo que hacían era reírse...".

83. Por último, Jeanette Hernández Gutierrez manifiesta que "Cuando nosotros vamos saliendo de la Bahía vemos dos remolcadores apagados, en la boca de la Bahía. Ellos nos dejaron salir, pero después empiezan los chorros de las mangueras de agua, eran constantes, los chorros no nos los quitaban sabiendo que iban niños". "Cuando estábamos a siete millas, nosotros vemos que ellos aceleran y se nos ponen al lado" y "empiezan a darnos bandazos", "nosotros levantamos los niños y ellos los ven y empezamos a gritarles que por favor...no hagan eso y ellos no hacen caso...". "Ellos en ningún momento nos dijeron con el altavoz que paráramos ni nada". Jeanette continúa señalando que "se nos pone un remolcador por detrás, el más grande (...) se nos sube en popa y nos parte la mitad del barco...". "Cuando sucede esto...el barco queda a la deriva porque el patrón, que se llamaba Fidencio Ramel, lo tumban con los chorros de presión de agua, lo tumban al mar". "Ellos nos hundieron de la siguiente forma: el remolcador que nos parte la popa se pone por delante y se sube en proa y la parte". Y finalmente manifestó que "estos remolcadores se echan para atrás, desaparecen de allí por unos metros, pero no nos tiran ni salvavidas --nada-- no nos brindan ningún tipo de ayuda".

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Masacre del Remolcador 13 de Marzo



Desgarrador testimonio de hombre que perdió 14 familiares en el remolcador 13 de Marzo



"VOCES DE CUBA" PROGRAMA 8 - HUNDIMIENTO DEL REMOLCADOR 13 DE MARZO

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Tomado de https://www.cubanet.org/


Las muertes del 13 de julio

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Los gobernantes de la isla aspiran a que las nuevas generaciones de cubanos olviden el fusilamiento del general Ochoa y el hundimiento del remolcador 13 de marzo
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Por Orlando Freire Santana
13 de julio, 2019

LA HABANA, Cuba. – Este 13 de julio arribamos a los aniversarios cerrados de dos hechos sobre los cuales la historiografía castrista, autoproclamada defensora de la memoria histórica de la nación, ha preferido guardar silencio.

En 1989, hace ahora 30 años, fueron fusilados cuatro militares acusados de estar vinculados con el narcotráfico internacional y de realizar otras actividades ilícitas: el general Arnaldo Ochoa, el coronel Antonio de la Guardia, el mayor Amado Padrón y el capitán Jorge Martínez.

Una amplia cobertura mediática, con destaque para la televisión y la radio nacionales, siguió todo el proceso judicial de los inculpados. Un proceso en el que sobresalió -y hasta asombró a muchos- el encausamiento del general Ochoa, un hombre que pocos años antes había 
recibido el título de Héroe de la República de Cuba debido a sus exitosas misiones en África, además de la confianza que la cúpula del poder siempre había depositado en él.

(Las 37 víctimas mortales de la masacre Castrista  mediante el hundimiento del remolcador ¨13 de Marzo¨  el 13 de julio de 1994)

Parecido a lo sucedido en la Unión Soviética en los años 30, cuando José Stalin se deshizo de varios de sus cercanos colaboradores, lo primero era ensuciar la imagen del héroe de antaño para que la opinión pública se convenciera de sus “crímenes” contra el pueblo o la Revolución. En ese contexto, un selecto grupo de generales se reunió para degradar a Ochoa. Una ocasión en la que se pudo apreciar la envidia que muchos de sus antiguos camaradas sentían hacia él, entre ellos Senén Casas Regueiro, el primero en sugerir la pena de muerte para el brillante jefe militar.

A la postre, el cubano de a pie quedó con la duda de si realmente los acusados habían cometido las infracciones que se les imputaban, o si se trató de una hábil jugada de las autoridades, porque los gobernantes, como decimos en buen cubano, “lograron matar dos pájaros de un tiro”. Por una parte se ofreció la imagen de un gobierno que nada tenía que ver con el narcotráfico, el cual había sido obra de algunos militares aislados. Y por otro lado, la aparatosa cobertura mediática de este proceso judicial pretendió desviar la atención del público cubano acerca de lo que estaba ocurriendo en Europa oriental, donde, por esos días, el denominado “socialismo real” se caía a pedazos. Apenas cuatro meses después de estos fusilamientos se derrumbaba el Muro de Berlín, ignominioso símbolo 
de un sistema político como el que padecían los cubanos.

(Foto donde aparecen tres de los fusilados en la Causa 1/89; de izquierda a derecha: Mayor Amado Padrón Trujillo. Coronel Antonio ¨Tony¨de la Guardia Font, le sigue una persona que no fue fusilada y el fusilado Capitán (de la reserva) Jorge Martínez)

Quiso el azar que otro 13 de julio, cinco años más tarde, sobrevinieran otras muertes, esta vez más horrendas e injustificables. Alrededor de cuarenta personas, entre ellas varios niños, resultaron ahogados muy cerca de las costas cubanas cuando embarcaciones gubernamentales hundieron  el Remolcador 13 de Marzo, en el que esas personas intentaban huir de la terrible crisis económica que afrontaba el país.

En más de una ocasión la maquinaria del poder ha pretendido desmarcarse de semejante crimen y presentarlo solo como una acción de los que conducían las embarcaciones oficialistas. Sin embargo, la crueldad del castrismo ha quedado confirmada cuando no permiten que los familiares de las 
víctimas depositen flores en las aguas del litoral habanero cada 13 de julio.

(General de División Arnaldo Ochoa Sánchez, fusilado en la Causa 1/89)

Los gobernantes aspiran a que las nuevas generaciones de cubanos, esas que no vivieron aquellas jornadas, nunca sepan de tales asesinatos. Por eso, por ejemplo, no mencionan que la Ley Helms-Burton -y tanto que hablan de ella- fue la respuesta a la masacre cometida por la aviación cubana de cuatro jóvenes de la organización Hermanos al Rescate.

Pero, más tarde o más temprano, la verdad se abrirá paso. Entonces los libros de Historia con los que estudien los niños y jóvenes de nuestro país se referirán a todas esas muertes. 

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 Manuel de Beunza rompió  el silencio  hace unos años y habló de las conexiones de Fidel y Raúl Castro con el narcotráfico (a partir del minuto 29). Manuel de Beunza falleció en el año 2013


 
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Tony de la Guardia

Por Nicolás Águila
8 de mayo de 2016
El coronel Antonio de la Guardia cultivaba orquídeas. Se enternecía con la música clásica. Se extasiaba con las puestas de sol vistas desde el monte Barreto. Era lo que se dice un ser sensible. Digo, a menos que solo fuera un snob (como me sospecho) al estilo de Efigenio Ameijeiras cuando le dio por ser escritor y posar como intelectual del bayuseo verdeolivo

El gemelo de Patricio tendía su corazoncito, pero nunca dejó de ser un típico Miramar playboy, en la cuerda frívola de su cúmbila Norberto Fuentes. Su hobby era la pintura primitivista. Se había aficionado a la estética naif durante su estancia en los islotes del lago Solentiname, ese nido de guerrilleros donde el cura-poeta Ernesto Cardenal oficiaba de brujo cultural del sandinismo. Hasta que, ya en el poder, la primera dama le dio una patada, lo quitó de ministro de Cultura para ponerse ella y le confiscó los terrenos de su propiedad en una de las islas a fin de construir un hotel para los suyos. Fue entonces que el exministro, exsacerdote y ¿expoeta? comprendió que la poesía exteriorista no era compatible con eso que los cursis llaman 'la mística sandinista'. En fin, que le pisaron el callo y abrió los ojos como un gato escaldado. Pero esa es otra historia para una próxima ocasión. Así que volvamos al jimagua de las tropas especiales del Minint.

El mellizo que no sobrevivió exhibía, a pesar de su diletantismo, un largo currículum de hombre de acción y tipo duro. Cuentan que fue el primero en llegar a Managua y entrar en el palacio de gobierno al frente de los sandinistas (que en realidad eran mercenarios cubanos); aseguran también que le encomendaron la misión de dinamitar la sede de la ONU en Nueva York cuando la Crisis de los Misiles, caso de que Cuba hubiera sido atacada; y que, además de pasearse en Miami como Antonio por su casa, fue quien planeó y coordinó el asesinato de Aldo Vera en Puerto Rico.

Claro que yo no puedo dar fe de ninguna de esas historias que se contaban como parte de la leyenda construida en torno al personaje, aunque tampoco las pongo en duda. De la Guardia era un hitman, un sicario o un asesino profesional, como se prefiera decir. Era un tipo audaz y temerario. O eso se creía hasta que el capo di tutti capi decidió sacrificarlo como un peón prescindible bajo la ridícula acusación de narcotráfico. El Rambo del castrismo se derrumbó entre lágrimas y suspiros como una magdalena, fustigado por el fiscal Juan Escalona, el implacable Vishinski castrista que, según reportan, hoy por hoy languidece en el plan piyama.

De nada valió la petición de clemencia del papa o la intercesión de García Márquez (que en su casa de protocolo de El Laguito tenía colgado un cuadro naif del coronel caído en desgracia). Ni tampoco surtió efecto la seria advertencia del presidente nigeriano de que matar a un ibeyi o jimagua, según la mitología yoruba, traía veinte años de desgracia y salación.

Fidel Castro condenó a 30 años de cárcel al otro de los gemelos, el general Patricio de la Guardia, pero mandó al paredón a Tony sin la menor compasión hacia quien era considerado como un hijo político suyo. Como decía un viejo amigo al que le gustaba modificar las citas célebres: el monstruo de Birán se jama hasta a sus propios chamas.
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TESTIMONIO DEL EX CORONEL FILIBERTO CASTIÑEIRAS SOBRE LA DETENCIÓN DE ANTONIO Y PATRICIO DE LA GUARDIA FONT 


Por Filiberto Castiñeiras
Ex coronel del Ministerio del Interior de Cuba
Publicado en La Tercera
Fuente: Llamado 32 - Secretos Cuba

Quien fuera el ayudante del segundo hombre del Ministerio del Interior cubano a fines de los años 80, cuenta por primera vez detalles del día en que fueron detenidos los gemelos Antonio y Patricio de la Guardia, oficialmente, por un caso de narcotráfico, hace ya 20 años. La Causa Número 1, como fue conocido ese proceso, terminó con cuatro altos oficiales en el paredón, el 13 de julio de 1989, entre ellos el general Arnaldo Ochoa y el coronel Antonio de la Guardia, algunos de ellos acusados de estar involucrados en negociaciones con el jefe del cartel de Medellín, Pablo Escobar. Sin embargo, no hay una sola versión para explicar estos hechos. Algunas de esas sostienen que la cúpula del gobierno cubano había autorizado esas tratativas con el capo, y que las ejecuciones fueron una forma de salvar la cara cuando esas operaciones fueron descubiertas por EE.UU. Otros sostienen que se trató de una purga interna, en los años en que sonaba muy fuerte la música de la Perestroika.

Como de costumbre, yo había hecho un receso en el trabajo para hacer un poco de ejercicios, bañarme y comer algo. Eran las 7 de la noche cuando recibí una llamada del oficial de guardia para que regresara de inmediato a las oficinas del Ministerio del Interior (MININT), en la Plaza de la Revolución. Era el 12 de junio de 1989. El general José Abrantes, ministro del Interior se encontraba en México cumpliendo una encomienda de Fidel. El general Pascual Marínez Gil, a cargo en ese momento del MININT, y del cual yo era su ayudante, ya estaba en su oficina. Dijo: “Llama al general Orlandito”, el ayudante de Abrantes. De inmediato lo localizo y, en cuanto entra al despacho, Pascual nos dice: “Acabo de regresar del MINFAR”. En el despacho de Raúl Castro se había creado, dirigido por Fidel, un puesto de mando en sesión permanente para analizar y tomar decisiones sobre la situación que se ha venido presentando con informaciones salidas a la luz sobre narcotráfico y las acciones que preveían tomar el gobierno norteamericano.

“Se va a coger presos a Tony y Patricio”, nos dijo con voz lacónica y la adrenalina a flor de piel. Orlandito y yo nos miramos con estupor. Al devolverle la mirada, Pascual continuó: “Ya se localizo a Tony que estaba en su casa y se le dijo que viniera para esta oficina. Los compañeros de Villa Marista (el órgano de investigaciones de la Seguridad del Estado) que van a realizar la detención también están en camino hacia aquí”. Según el chequeo de vigilancia que se le había puesto a Patricio, este se encontraba en casa del teniente coronel Michael Montañés, Maico, ambos con sus esposas. Celebraban con una comida lo que al día siguiente sería el cumpleaños de Patricio. Y el de Tony.

El problema estaba en que no había como decirle a Patricio que viniera a la oficina de Pascual, pues el teléfono de la casa de Maico se hallaba roto. Nadie más debía saber de esta detención. Ni siquiera el resto del alto mando del MININT conocía lo que se estaba manejando en esos momentos. “Felo, ve a buscarlo tú”, me dijo el general. “Ve con mi chofer y dile a Patricio que venga, que quiero hablar con él”.

Momentos después llegaba Tony, y el oficial de guardia lo anunciaba: “Aquí esta el coronel Tony de la Guardia”. “Que pase”, fue la respuesta. Me dirigí a abrir la puesta del despacho y aproveché para salir. Me encontré de frente, caminando hacia mí, a Tony de la Guardia. Su cara traía la expresión de la angustia y la incertidumbre que por días venía arrastrando. “Dime Charles”, le dije, como siempre lo saludaba. “¿El tigre está?”, me preguntó, refiriéndose al general Pascual. “Sí, en el despacho”. Salí al pasillo sin darme cuenta que sería la última vez que vería a Tony. Sé que lo bajaron hasta el sótano en el ascensor que utiliza el ministro y el alto mando del MININT hasta el sótano, donde están los parqueos de estos dirigentes.

Durante el trayecto hasta la casa de Maico, llevaba mi cabeza cargada. Habían detenido a Tony y ahora yo iba a llevar por el mismo camino a quien había sido mi hermano por 20 años. De quien había aprendido muchísimo en el arte militar, en la preparación física y había, además, corrido innumerables riesgos durante las operaciones de Tropas Especiales.

Llegue a la casa de Maico y abrió la puerta su esposa. “Buenas noches, ¿Patricio está por aquí?”, dije. Ya venía caminando hacia la entrada el inconfundible Maico, un gordito, rubio, siempre risueño, bueno y servicial. Increíblemente ágil, intrépido y corajudo. Especialista excepcional de buceo. Maico, nacido en Jacksonville, Estados Unidos, podía correr cualquier riesgo con la misma sonrisa que te contaba un chiste. Sólo tenías que darle la misión, y la creatividad y la audacia iban por él.

“Adelante, coronel”, me saludó Maico. Patricio que me había visto desde la terraza donde estaba. Se había incorporado y venía hacia mí con sus jeans azules y una camisa de cuadros, con las mangas recogidas.

“Patri, necesito que vengas conmigo. Pascual quiere hablar contigo”. “Ah, está bien”, dijo Patricio. Se viró hacia su esposa, María Isabel, que venía acercándose a nosotros, y le dijo: “Voy con Felo a ver a Pascual, que quiere verme”. Salimos y tomamos el auto que, con el chofer del general, nos esperaba. Los nueve kilómetros que separaban la casa de Maico de la sede del Ministerio del Interior me parecieron interminables. Nunca he recordado de qué bobería hablamos en el trayecto. Patricio llevaba retratadas en su cara, como Tony, la incertidumbre y esa sensación que te aprieta el estómago presintiendo que algo va a pasar. Quizás Patricio haya percibido algo similar en la mía.

Eran casi las 10 de la noche cuando subimos por el mismo ascensor en el que, una hora antes, habían bajado a su hermano gemelo. Entramos a mi oficina y avisé al general: “Aquí esta Patricio”. “Dile que pase”, fue la respuesta. Patricio y yo nos miramos. Le indiqué la puerta sin pronunciar palabra. No quise entrar al despacho. No tenía tampoco idea de lo que vendría después. Esperé en la oficina del oficial de guardia. “Dile a Felo que venga”, se escuchó al rato por el intercomunicador. Cuando abrí la puerta del despacho, ya Patricio no estaba.

Meses después volví a ver a Patricio, en la prisión de Guanajay. El salía a trabajar en un pequeño patio frente a donde yo limpiaba mi celda. Al vernos, él, asombrado, hizo un gesto como preguntando: "¿Y tú qué haces tu aquí?". Yo le devolví la misma expresión. No hubo palabras. No hubo más gestos. Nos miramos. Sonreímos. Como siempre.

Los meses que siguieron fueron un torbellino, en el que se desarticuló y desmembró completamente lo que hasta ese momento había sido el Ministerio del Interior. Mientras el coronel Antonio de la Guardia fue fusilado, el general Patricio de la Guardia fue condenado a 30 años de prisión. El que era ministro del Interior, José Abrantes, recibió una sentencia de 20 años en la Causa Número 2 y murió en la cárcel en enero de 1991. Pascual Martínez Gil recibió una condena de 12 años de cárcel. Filiberto Castiñeiras, Felo, fue condenado a dos años de prisión durante aquellos procesos. Salió clandestinamente de Cuba en 1993 y desde entonces vive en Estados
Unidos.

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Ileana de la Guardia: “Ochoa decía que Fidel estaba loco”

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. Once años atrás, el 13 de junio de 1989, un terremoto político sacudía al régimen cubano. La crisis la resolvió Fidel Castro con los fusilamientos del general Arnaldo Ochoa, y del coronel Antonio (“Tony”) de la Guardia, entre otros
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Eduardo Marenco
Enviado especial
13 de julio del 2001
eduardo.marenco@laprensa.com.ni
Primera Entrega
MIAMI.- El 13 de julio es la fecha en que Ileana de la Guardia recuerda una herida abierta en su vida. Ese día de 1989, su padre, Antonio de la Guardia, Coronel del Ministerio del Interior de Cuba, fue fusilado luego de ser condenado a pena de muerte por el delito de “tráfico de drogas” y “traición a la patria”, sentencia dictada por un Tribunal Militar Especial cubano.

( Ileana de la Guardia, el día de su boda junto a su padre, Antonio o “Tony”, en La Habana. )

Poco después, la sentencia fue ratificada por el Consejo de Estado de la isla caribeña, bajo el control absoluto de Fidel Castro, quien lo presidía. Desde aquel entonces, para Ileana de la Guardia, el 13 de julio tiene un sabor amargo.

El fusilamiento de su padre, Tony de la Guardia, estuvo acompañado del de su subordinado Amado Padrón; así como del fusilamiento del general Arnaldo Ochoa, héroe nacional de la República de Cuba, y del de su ayudante de campo, capitán Jorge Martínez.

El tío de Ileana, el general Patricio de la Guardia --hermano gemelo de “Tony”-- fue condenado en el mismo juicio a treinta años de prisión, los que purga actualmente.

Estos fusilamientos marcan un antes y un después en la historia de Cuba y en la vida de Ileana de la Guardia, quien desde entonces se dedica a denunciar las injusticias del régimen de Fidel Castro. Después de un año y medio de prohibición de salir de Cuba y de persecución interna, logró viajar a México con su esposo Jorge Massetti, un ex agente de los servicios cubanos de inteligencia.

Así inició un itinerario entre México, España y Francia en los últimos diez años.

Hoy, Ileana de la Guardia vive con su esposo e hijo en Miami, donde conversó con LA PRENSA sobre las interioridades y repercusiones del fusilamiento de su padre, entrevista que presentamos a partir de hoy en dos entregas.

— Ileana, ¿qué significó para su familia que se abriera un proceso contra su padre, Tony de la Guardia? ¿Qué repercusiones tuvo para ustedes?

“Lo primero que quisiera decir, es que se trató de un proceso sin las garantías legales, sin asesoría legal, donde sus abogados eran de oficio y miembros del Ministerio del Interior, eran oficiales de la Inteligencia y la Contrainteligencia. Donde, además, se aplicó un Tribunal Especial Militar cuando Cuba no estaba en ningún frente militar, tendrían que haber sido procesados por un Tribunal Nacional Supremo, ya que después que pasan al Tribunal Militar donde les quitan los grados, dejan de ser militares, por lo que debían ser procesados como civiles.

Cuando soy testigo de este proceso contra mi padre, tomo conciencia de la represión fuerte que hay en Cuba, que en Cuba sí se violan los Derechos Humanos, puesto que es eso lo que estoy viendo. Te digo esto porque antes del proceso, no es que el hecho de que yo estuviera en la nomenclatura, porque formaba parte de familias que estaban cerca del poder, no me diera cuenta de nada, no es eso tampoco.

( Tony de la Guardia, le sigue el general de division Pascual Martinez Gil, jefe de la DGOE y vice Ministro del MININT, en la extrema derecha el Coronel Chomon , o Chomoncito )

“Sin embargo, la represión no era una cosa de la que yo estuviera consciente antes del proceso contra mi padre, puesto que en Cuba la situación respecto a la información, tú te imaginas cómo puede funcionar: hay un sistema totalitario donde la prensa no tiene acceso y no habla en lo absoluto de lo que le pasa a los disidentes, y cada vez que en la universidad había un rumor de represalias contra alguien, siempre existía el contra rumor”.

— ¿Cómo estallan los acontecimientos? ¿Cómo se enteran usted y su familia del enjuiciamiento de su padre?

“No fue algo tan sorpresivo, pero no nos imaginábamos que sería algo tan violento. Sabíamos que podría ocurrir algo en relación con mi padre, mi tío y Arnaldo Ochoa, porque Patricio estaba en Angola y lo llamaron con urgencia. A mi papá le han dicho que deje el puesto dos semanas antes, él era entonces jefe del Departamento de Inteligencia MC, lo cual no quiere decir Moneda Convertible, sino siglas de Comunicación Militar.

“Era un Departamento creado alrededor de 1984 para la búsqueda de dólares, por medio de operaciones dentro de lo ilegal, a mi manera de ver, porque tenían que ver con toda la violación del embargo, pues se trataba de llevar equipos de tecnología desde EE.UU. por medio de lancheros de Miami. A ellos, Cuba les había autorizado que pudieran parar en aguas territoriales cubanas para abastecerse logísticamente. Ese era el acuerdo con los lancheros y ellos estaban traficando drogas.

“En lo que es Ochoa y Patricio de la Guardia, no tienen que ver con MC, porque su puesto es dirigir las tropas cubanas en Angola, ellos están completamente desvinculados (de MC). Cuando empieza a surgir esta situación en torno a ellos, es como un grupo grande que no está muy claro de qué es lo que harán como militares. Ya a estas alturas ha habido fricciones entre Ochoa, Raúl y Fidel Castro. Y Patricio ha tenido también algunos problemas con ellos”.

— ¿Qué tipo de fricciones?

“Yo diría político-ideológicas, porque en 1988 se está buscando que Cuba firme los acuerdos de paz en Angola, y Fidel Castro no los quiere firmar, y una de las razones por las cuales Patricio de la Guardia es mal recibido por Fidel Castro en las reuniones, es porque Patricio ha preparado un informe donde a través de la información de la inteligencia cubana en Angola, se describe que el Ejército cubano está siendo visto como un ejército de intervención, no como un ejército internacionalista, y que los angolanos quieren que se retiren desde hace tiempo, puesto que el problema interno trata de contradicciones tribales internas.

“Además, Patricio señala que el número de muertos de jóvenes cubanos es muy grande, que la cantidad de dinero que se gasta sigue siendo muy grande, entre otras cosas. Yo estuve con Patricio antes que se reuniera con Fidel Castro a presentar ese informe, y nos dice a mí y a mi esposo que era su obligación decirle la verdad a Fidel Castro aunque no le gustara.

“Días antes del juicio, Ochoa también llegó a decir delante nuestro que Fidel Castro estaba loco, y que había que hacer algo. Ochoa también discutió con Raúl Castro por la guerra de Angola, de modo que había una situación de tensión y sabíamos que algo podía pasar. La casa nuestra en Miramar había sido registrada y la puerta había sido dejada abierta para que nos enteráramos.

“A ellos (Patricio y Antonio de la Guardia) los detienen el 12 de junio de 1989 por la noche, un día antes de su cumpleaños. Ellos cumplían 51 años el 13 de junio, y los llaman para felicitarlos. Los detienen en las oficinas del Ministerio del Interior. Sus casas las viraron al revés.

“Al final nos dijeron que estaban en Villa Marista, la unidad de investigación y detención de la Policía Política. Ese 13 de junio por la noche fuimos y nos dijeron que no estaban detenidos, sino retenidos, nos dijeron que no buscáramos abogados, que no hiciéramos nada, durante aproximadamente quince días. Estábamos incomunicados. Nos dijeron que no viéramos a activistas de Derechos Humanos, porque les podía pasar lo peor”.

— ¿Qué ocurre cuando usted logra ver a su padre ya detenido? ¿En qué estado se encuentra? ¿Ha sido torturado?

“Yo lo encuentro físicamente muy mal: los ojos hinchados y rojos, las venas resaltadas, la aorta parpadeándole en el cuello. A él le aplicaron un sistema de tortura psicológica, utilizado en las cárceles soviéticas. Su nombre es desorientación circadiana. No te dejan dormir, te cambian los horarios, los animales están regidos por el día y la noche, y cuando te rompen ese ritmo al no dejarte dormir y cambiarte los horarios de alimentación, dejas de segregar melatonina y otras hormonas que te ayudan a dormir y te permiten razonar tranquilamente.

“Cuando no tienes esto, se te rompe el equilibrio psicológico completamente. Te pueden entrar estados depresivos impresionantes, no puedes leer, ésa fue la tortura que le aplicaron. Lo mantuvieron en celdas con luz encendida permanentemente, sin ventanas, con un aire acondicionado a altas temperaturas, y sin nada para abrigarse. Cuando iba a dormir, le cerraban y abrían las puertas de metal, la persona perdía completamente la orientación en el tiempo, no lo dejaban dormir, fue un desastre.

“Este tipo de tortura ayuda a los torturadores cuando quieren confesiones y que la persona acepte cosas que no ha hecho y entre en depresión. Eso se aplicó en la época de Stalin y se lo aplicaron a mi padre en los quince días que fue mantenido detenido.

“Luego de quince días incomunicado, nos permiten visitarlo. En la casa donde se ha preparado la visita había una cámara enfrente nuestro, que filmaba todo lo que sucedía para saber qué me estaba diciendo. No tuvo comunicación con nadie, solamente con los interrogadores de Villa Marista. Él no sabía lo que le iba a pasar. No le habían dicho nada. Esa misma noche me llamó un oficial del MININT, Ramiro, quien me dice que al día siguiente tendríamos que asistir al juicio de mi papá en la Sala Universal de las FAR. Pero en ese momento mi padre ni siquiera había podido ver a un abogado.

“Cuando le nombran un abogado de oficio, el abogado de mi padre me dijo personalmente que para él era una ofensa, una vergüenza defender a mi padre, y que no había tenido tiempo ni de leer su expediente. Igual le dijo el abogado de mi tío Patricio a su familia. Y el juicio empezaba en ese momento”.

— ¿Qué características tuvo el juicio?

“Fue completamente inquisidor. No los dejaron extenderse en la respuesta de ninguna pregunta, más de dos minutos. Durante los días que dura el proceso --una semana--, uno de los acusados, Ruiz Poo, en un momento empieza a llorar y a decir que las acciones estaban autorizadas por las más altas instancias, y empieza a decir nombres y ahí suspenden el juicio. Llaman a un médico y ese día el juicio no sigue.

“Aparece al otro día completamente calmado, a reconocer todo. Todo el tiempo el juicio fue una autoacusación. Ninguno de los abogados defensores cumplió su función porque no hay uno solo que de verdad defendiera a los acusados.

“Finalmente se dan las condenas y el fiscal pide pena de muerte para más de cuatro personas. Pero después Fidel Castro en el Consejo de Estado deja las siguientes penas de muerte: a Arnaldo Ochoa, a Amado Padrón, a mi padre y a Jorge Martínez. Entre el momento de la condena y la ratificación por parte del Consejo de Estado pasaron dos días”.

— ¿Qué significado tiene hoy para usted el 13 de julio?

“Sigue significando una fecha muy triste, desde el punto de vista personal. Desde el punto de vista colectivo, en mi visión como cubana que ha vivido una situación tan difícil, es una fecha donde hay la toma de conciencia de qué cosa era en el fondo la revolución cubana, que simplemente es un régimen al servicio de un dictador, y que en última instancia me hace sentir que tengo un compromiso para que la situación en Cuba cambie. Es una fecha bien triste.

DENUNCIA ANTE LA CIHD

- Para Ileana de la Guardia, el juicio contra su padre, Antonio de la Guardia y contra su tío, Patricio de la Guardia, fue completamente “arbitrario”, por lo cual, introdujo una denuncia ante la Comisión de Derechos Humanos de la Organización de Estados Americanos (OEA), la cual en 1995 recomendó al gobierno de Cuba que “tome las medidas necesarias para remediar esta situación --detención de Patricio de la Guardia-- conforme a los principios de la Declaración de Derechos del Hombre y los del Pacto Internacional de los derechos civiles y políticos”.

http://www.laprensa.com.ni/archivo/2001/julio/14/politica/politica-20010714-01.html
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Segunda Parte

Tomado de http://www.laprensa.com.ni
Entrevista

Ileana de la Guardia: “El fusilamienLto de mi padre es un shock terrible”

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Ileana de la Guardia no tiene dudas. En los fusilamientos de su padre, Antonio de la Guardia, y del General Arnaldo Ochoa, hay un claro mensaje por parte de Fidel Castro. Este es: “Aplastar cualquier expresión de rebeldía o de disidencia ideológica”, sobre todo si viene del sector de las fuerzas armadas
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Eduardo Marenco
Enviado Especial
eduardo.marenco@laprensa.com.ni

MIAMI. Ileana de la Guardia recuerda con exactitud de reloj suizo el itinerario militar de su padre, el Coronel Antonio de la Guardia, del Ministerio del Interior de Cuba (Minint). Como una manera de rescatar su memoria, se dedicó a investigar las múltiples operaciones de inteligencia en las que participó, obedeciendo las órdenes de Fidel Castro.

Su hoja conspirativa es sorprendente. Entre otras misiones, “Tony” de la Guardia se encargaría de depositar en Suiza, la suma de 60 millones de dólares que obtuvieron los Montoneros, de Argentina, en 1975, producto del pago del rescate por el secuestro de los hermanos Born.

Posteriormente, en plena guerra civil, sacó del Líbano un valioso tesoro compuesto de joyas y piezas de oro, que estaba en manos de los palestinos, vía Siria, hasta su destino final en Checoslovaquia.

Luego, Antonio de la Guardia combatió en la guerrilla sandinista del Frente Sur, en julio de 1979, asegurando a la vez la logística que llegaba vía La Habana.

En esta segunda y última entrega, Ileana de la Guardia detalla más interioridades del juicio, las verdaderas intenciones de Fidel Castro y la decepción que sufrieron en lo personal, por parte del escritor colombiano Gabriel García Márquez (Gabo).

— Ileana, se dice que los reos estaban narcotizados durante el juicio, ¿Les consta algo de esto?

“Quien veía el estado físico en que estaba mi padre la noche anterior al inicio del juicio, y no sabía los métodos de tortura psicológica que le habían aplicado, cuando lo veían podían pensar que estaba completamente drogado, debido a la situación de extremo cansancio en la que se encontraba.

“Tenía perdida la mirada y hubo momentos en que se ponía a llorar en el juicio. Hay que tener encuenta el método demantenerlo quince días encerrado y durante el proceso mismo, todos estuvieron igualmente incomunicados.

( Ileana de la Guardia posa junto a dos cuadros pintados por su padre, Tony de la Guardia. LA PRENSA/E. MARENCO.)

“Nosotros estábamos en el ala derecha del salón, en la esquina de cada fila había oficiales vestidos de civil, mujeres, que cada vez que un familiar se ponía a llorar, ellas asistían para calmarlos”.

— ¿Cómo fue el momento en que se producen las sentencias de pena de muerte?

“Fue un momento muy fuerte, porque todos los familiares tenían la visión de que los procesados serían encarcelados, pero lo que no estaba en nuestra perspectiva era lo de los fusilamientos, eso nadie lo imaginaba, nos cogió de sorpresa y fue un shock terrible. Muchas de las mujeres de los condenados le gritaron cantidad de cosas al fiscal, salimos del salón, fue terrible. En la mayoría de las personas se produjo un temor de acercarse a nuestra familia”.

— ¿Ustedes trataron de gestionar que revocaran la pena de muerte?

“Nosotros tratamos de hacer lo máximo a nivel de relaciones que podían influir sobre Fidel Castro. Mi abuela escribió una carta al Papa y éste respondió pidiendo clemencia. No funcionó. Nosotros fuimos a ver a Gabriel García Márquez a la casa número 35 de protocolo donde vivía. Le pedimos que hiciera algo”.

— ¿Qué respondió García Márquez?

“García Márquez nos dijo que no nos preocupáramos, que no viéramos a derechos humanos, ni a los medios de prensa, ya que sería peor para ellos, que confiáramos en las gestiones personales de él, que él hablaría con Fidel Castro para convencerlo, que esos fusilamientos no los querían ni los amigos ni los enemigos, que él antes de su viaje hablaría con él. El se fue de viaje, vino el Consejo de Estado y Fidel ratificó las condenas.

“Cuando García Márquez va a España dice que los fusilamientos son un problema entre militares y que no tiene por qué meterse y se lamenta por Fidel, que ha estado muy preocupado por ese problema. En ningún momento tuvo una oposición crítica hacia los fusilamientos, sino que trató de justificarlos”.

— ¿Por qué cree que son sentenciados a pena de muerte en lugar de ser encarcelados?

“Yo creo que Fidel Castro no acepta que hayan personas que estén con posiciones divergentes a las de él. Y aceptará menos esta situación al tratarse de miembros cercanos a él y de miembros del Ejército con honores, porque lo considera una traición personal a su figura. Es decir, que el héroe de la República, General de Ejército (Arnaldo Ochoa), cuestione el sistema sociopolítico de Cuba, cuestione a Fidel Castro y en alguna ocasión haya dicho que está loco, para él es inaceptable.

“A Fidel Castro, en su última intervención, se le ve mucha furia, a pesar de que a Ochoa lo va a fusilar y de que tiene a su víctima bajo sus garras. A pesar de que en cualquier momento Ochoa desaparecerá físicamente, Fidel Castro pasa una hora descalificándolo como militar, está furioso y fuera de sí, hasta se contradice en fechas. Con los jimagua (gemelos), con Patricio y Tony, tiene una actitud igual, dijo hasta que no los conocía.

Fue tan irregular el proceso desde el punto de vista legal, que los fiscales y los jueces fueron anónimos, nombrados por él. El grupo de trabajo de la OEA declaró arbitraria la detención de los procesados que están vivos actualmente, y en consecuencia, solicitó al gobierno de Cuba, que tome las medidas necesarias para remediar esta situación conforme a los principios de la Declaración de Derechos del Hombre”.

— ¿Cree usted que Fidel Castro temía a un golpe de Estado en aquel momento o temía a los liderazgos de Ochoa y Tony de la Guardia?

“Yo creo que Fidel Castro trata siempre de prevenir cualquier situación política que se vaya de su control. De lo único que tengo evidencias es que había una inconformidad política muy grande dentro de la esfera de poder. La cantidad de militares que además de Ochoa, Patricio y Tony pensaban en una transición política en Cuba; no puedo decirlo exactamente, pero creo que era grande, y eso le debió afectar a Fidel Castro.

“Y desde el punto de vista de dirigentes civiles tampoco sé si había más, pero Fidel Castro demuestra que tiene un miedo enorme de perder el poder y la medida para erradicar y dar lecciones a su alrededor es el fusilamiento, eso para mí es muy evidente”.

— ¿En qué estado se encuentra hoy su tío Patricio de la Guardia?

“El se encuentra recluido en una unidad militar de la inteligencia del Ministerio del Interior, sabemos que está solo, el fin de semana lo llevan a estar con su mamá, en casa de mis abuelos. La situación es muy difícil porque todo el tiempo le están diciendo que si él está preso es por culpa mía, porque he hablado a los medios, lo cual sabemos no es así.

“Es una medida para culparme a mí por el hecho de que yo he denunciado las irregularidades del proceso. A estas alturas piensan que todavía pueden callarme. Lo tienen con mucha tensión porque para todo le dicen que seguirá preso. El sabe, conoce el sistema y está en manos de un hombre que tiene todo el poder para decidir lo que quiera en torno a él, es un rehén sin leyes a su favor”.

— ¿Cómo era la relación de los hermanos de la Guardia y Ochoa con Fidel Castro?

“La relación de Ochoa con Fidel Castro es diferente a la de Patricio y Tony. Ochoa era miembro de las Fuerzas Armadas y Patricio y Tony eran miembros del Ministerio del Interior. Ochoa conoce a Raúl y Fidel desde la Sierra Maestra y había una confianza muy grande desde hace mucho tiempo entre ellos.

“Ochoa pensó que podía confiar en ellos y tener la suficiente amistad para decir lo que pensaba. Por eso nunca creyó que lo iban a fusilar.

“Por otra parte, Fidel Castro había depositado su confianza en mi padre para operaciones sensibles. Todo esto les hizo pensar que Fidel no los iba a fusilar, la ingenuidad los lleva a cometer los errores de hablar, no previeron lo que les podía pasar”.

— ¿Usted cree que Fidel Castro nunca estuvo enterado de estas operaciones de narcotráfico?

“MC, el departamento que dirigía mi papá, no es la única institución que ha estado vinculada al narcotráfico. Cómo decirte, el narcotráfico en Cuba, la relación de las altas esferas con el narcotráfico, viene de mucho antes que mi padre tuviera que ver con MC.

“El gobierno cubano ha estado vinculado a las operaciones de narcotráfico desde mucho antes, según algunas denuncias. Fidel Castro usó las operaciones de narcotráfico para quitárselos de arriba y así eliminó otras acusaciones endosándoselas a estos individuos, lo cual es beneficio doble para Fidel Castro. Yo no he parado de denunciar esta situación”.

— ¿Usted presenció el fusilamiento de su padre?

“No. Fue en una unidad militar de Baracoa, los familiares lo único que recibimos fue un telegrama diciendo que Antonio de la Guardia había sido ejecutado y ponían a la persona sin profesión, status civil desconocido, como para que quedara en los registros de la historia que esta persona no fue ni militar ni nadie. Es increíble”.

MISIONES DE "TONY"

El recorrido militar, conspirativo, de Antonio “Tony” de la Guardia inicia en 1964, cuando se organiza en Cuba el primer grupo de operaciones especiales que se entrenará en Pinar del Río.

( Tropas Especiales, Dirección General de Operaciones Especiales DGOE: Veliz, Gonzalez Diaz, Alejandro Ronda y Tony de la Guardia en la U/M 2070 de Jaimanitas. Entre ellos hay General en activo, Véliz,; General Retirado, Ronda; Coronel fusilado, Tony )

Este grupo dio origen a las Tropas Especiales del Ministerio del Interior cubano, que comenzaría a dar entrenamiento a grupos de guerrilleros latinoamericanos. Ahí se establecen los primeros lazos de Antonio de la Guardia con guerrilleros centroamericanos y sudamericanos.

A inicios de 1970, Antonio de la Guardia es uno de los asesores cubanos que se encarga de organizar un servicio especial para la protección del presidente de Chile, Salvador Allende, cuando la Unidad Popular gana las elecciones.

En junio de 1975, Antonio de la Guardia se encarga de llevar personalmente a cuentas cifradas y secretas en Suiza, un total de 60 millones de dólares, producto del pago del rescate por el secuestro de los hermanos argentinos Jorge y Juan Born, por parte de los Montoneros argentinos.

“Fidel Castro depositó toda la confianza en mi padre, para que se encargara de depositar el dinero en Suiza”, dice Ileana de la Guardia.

El dinero producto del secuestro había sido llevado a Cuba, pero Fidel Castro prohíbe entregar el dinero a los Montoneros, mientras no se conviertan en un grupo monolítico guerrillero.

Una de las personas que acompaña a Tony de la Guardia, según su hija, es Max Marambio, “un chileno que maneja las cuentas personales de Fidel probablemente hasta la actualidad”.

Conocido como el “Guatón” (barrigón en jerga chilena) es el primero en ser nombrado jefe de la Corporación Cimex, donde después trabajaría Antonio de la Guardia.

- Al otro lado del mundo

Posteriormente sería enviado al Líbano en plena guerra civil, donde hay varios grupos de liberación palestinos que organizan robos, asaltos a bancos, que necesitan sacar de allí joyas preciosas. La Habana se aliará con el Frente para la Liberación de Palestina, liderada por Georges Habache.

“Todas las piezas de oro, de museo, piedras preciosas, son sacadas por mi padre de Líbano vía Siria, donde Fidel Castro ha instalado fuerzas blindadas de las fuerzas armadas cubanas. Este tesoro es trasladado después a Cuba por medios diplomáticos. El destino final del tesoro será Checoslovaquia. Fidel Castro le pide a mi padre que realice esta operación”, recuerda Ileana de la Guardia.

- Nexo con sandinistas

En 1977 se encarga de infiltrar y luego de sacar ilegalmente a un ex agente de la CIA, Eugenio Rolando Martínez, conocido como “Musculito”.

Posteriormente llevó a cabo también operaciones ilegales comerciales para Fidel Castro, de espionaje y como mensajero de Fidel Castro, durante una ronda de conversaciones con funcionarios de la administración Carter, para “humanizar” el embargo contra Cuba.

En julio de 1979 participó en el apoyo logístico a la guerrilla sandinista del Frente Sur, vía Costa Rica. Posteriormente, al triunfo de la revolución sandinista, asesoró a la conformación de la Seguridad del Estado, que estuvo a cargo de Lenín Cerna y Tomás Borge.

Fue fusilado el 13 de julio de 1989, once años atrás, víctima de un juicio arbitrario e inquisidor. .
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martes, enero 16, 2024

Carlos Lehder, excapo del cartel de Medellin, habla sobre la relación de Raúl Castro y el narcotráfico y publica el libro Vida y Muerte del Cartel de Medellín

AmericaTeVe Miami

15 de enero, 2024

Raúl Castro y el narcotráfico: excapo revela detalles de los negocios del Cartel de Medellín en Cuba



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Tomado de https://www.semana.com/

Carlos Lehder habla, por primera vez, de la traición de Pablo Escobar que lo llevó a enfrentar una condena en EE. UU. por narcotráfico.

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Tres décadas después, a Carlos Lehder no le cabe duda de que Pablo Escobar, a quien le dio el apelativo de Caín, fue quien lo entregó a las autoridades en uno de sus intentos de venganza y redención.

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Redacción Nación

13 de enero de 2024

Mientras estaba detenido en Estados Unidos, Lehder fue visitado por el padre Rafael García Herreros, quien en la foto de la derecha aparece con la hija del capo. | Foto: Patricia Rincón Mauter

Incrédulo por el cambio de su suerte, en febrero de 1987 Carlos Lehder se vio en una celda de cuatro metros cuadrados en una cárcel de máxima seguridad de Marion, Estados Unidos. Irónicamente, y como si se tratara de una broma del destino, la pesadilla del narcotraficante empezó con lo que consideró una excelente noticia: la Corte Suprema había declarado inexequible el decreto que permitía la extradición porque el documento no tenía la firma del presidente Julio César Turbay.

Lehder se había confiado de la decisión judicial y bajó la guardia, pese a que era uno de los hombres más buscados del país. La Navidad de 1986 la pasó en compañía de su gran amigo, el narcotraficante Rafael Cardona, “navegando por el río Magdalena, pescando bagres, montando a caballo” a cuenta de la “tranquilidad” que les había dado el fallo.

Con la llegada del nuevo año, el narcotraficante tenía planes para quedarse una temporada en Medellín junto con su novia, Lulú, y sus sicarios de confianza. Por su cabeza solamente rondaba la idea de descansar: “Pronto guardaríamos los fusiles, ametralladoras y granadas, y solamente portaríamos pistolas”. La extradición ya no existía.

Sus planes se acabaron con una llamada. Pinina, uno de los más sanguinarios sicarios de Pablo Escobar, quien en más de una oportunidad le había dado consejos para hacerles el quite a operativos judiciales e incluso a la muerte, le lanzó la siguiente advertencia: “Llave, piérdase que la policía le va a caer en dos horas”.

Carlos Lehder cree que Pablo Escobar fue quien lo entregó a las autoridades.

“Cuando fui a responder, oí que colgaba. De inmediato empacamos todo lo importante, subimos a los dos jeeps y nos fuimos para la casa de Rionegro. Me pregunté cómo Pinina sabría ese nuevo número telefónico mío. Si ya no me podían extraditar, ¿por qué me seguía persiguiendo la Policía? Llamé por teléfono a mi pareja y le dije que pospusiera su viaje”. Así, le surgieron las dudas a Lehder.

Pocos minutos después, dos camiones cabinados de la Policía Nacional y dos jeeps llegaron hasta la finca. Los planes elaborados de fuga y el diseño de rutas de escape habían quedado en el pasado, “estábamos atrapados”.

Por esto tomó la decisión de entregarse, confiado en que pasaría los siguientes días o años en una cárcel colombiana. Nada más alejado de la realidad. En minutos pasó de Guarne, a Rionegro, a Bogotá, hasta la base militar de Guantánamo, en Cuba; luego a Tampa, Florida, en Estados Unidos, su destino final.

“Durante el vuelo logré estar relativamente calmado porque mis sentidos aún se negaban a dar credibilidad al hecho de haber sido secuestrado en mi patria por agentes de otro país, con toda la complicidad del alto gobierno”. Ya en suelo norteamericano fue recluido, con grilletes y cadenas, en un calabozo de una “prisión sin nombre, como único detenido”.

No comprendía lo que estaba ocurriendo y en su mente aparecían fugazmente algunas reflexiones pesimistas con algunos visos de optimismo, las cuales se irían repitiendo a lo largo de su detención: “Esta no era una pesadilla transitoria, eran las consecuencias de haber fallado en mi obligación de escabullirme del enemigo. Mi profesión de narco había terminado bruscamente. Pero en medio de todo, había una cosa positiva: por lo menos, la policía no me había matado”.

Tres décadas después de escuchar la lectura de sus pecados en un amplio indictment, el cargo más grave era una acusación ajena. Además de ser señalado de liderar el envío de toneladas de cocaína a Estados Unidos, utilizando Norman, su cayo en Bahamas, le dijeron que “su máximo nivel de custodia se debe a que poseemos información que indica que usted ha amenazado con matar jueces de Estados Unidos, algo que había dicho Escobar, jamás lo afirmé yo”, dice en el libro.

En medio de su secuestro-extradición, como califica su traslado a Estados Unidos, recibió una noticia que lo destrozó: su padre había fallecido por un cáncer. “Su pérdida acongojó y llenó de dolor mi cuerpo y mi alma. Sentí, ahora sí, que me encontraba en otro mundo, aislado en un planeta oscuro. Solo quienes han vivido algo así saben la profunda desolación”.

La traición

Mientras esperaba su juicio, Lehder se reunió con su abogado para analizar las pruebas que tenía la Fiscalía. Por error, o eso cree, se “traspapeló” un documento que tenía todos los sellos de información oficial secreta y que, en medio de tachones con un marcador negro grueso, contenía una información que confirmaría sus más oscuras sospechas.

“Entre los cientos de papeles que la Fiscalía les iba entregando a mis abogados antes del inicio de mi juicio, se traspapeló un documento por equivocación; de esa manera, mi abogado se enteró de una información oficial secreta. Aunque en el documento sí se veían varias líneas del texto tachadas con tinta de marcador negro, se alcanzaba a revelar que Pablo Escobar era la persona que había entregado a Carlos Lehder a la Policía de Medellín”. Esa fue una contundente revelación.

Siete meses después de un juicio por el que desfilaron varios de sus antiguos socios y enemigos que declararon en su contra, la estocada la dio la entonces carismática primera dama Nancy Reagan, quien utilizó el juicio para fortalecer su campaña en contra del uso de las drogas.

Doce jurados lo encontraron culpable de todos los cargos y el juez federal de Jacksonville fijó dos sentencias lapidarias: “Me encontraron culpable de conspiración para introducir cocaína en Estados Unidos, cargo que derivó en una sentencia de 135 años de prisión, así como también de dirigir ‘una empresa criminal continua’, lo que condujo a una sentencia de cadena perpetua. El juez ordenó además que se confiscara mi isla Norman, en las Bahamas, y golpeó en su gran mesa con el mazo justiciero de madera, martillazo final que representa la cosa juzgada”.

Carlos Lehder fumaba marihuana, pero no consumía coca. El exnarcotraficante les tenía miedo a sus efectos porque él los vivió con una de sus novias. | Foto: patricia rinón

“Ciertamente, yo sí era ciento por ciento culpable de todos los cargos y de traficar con muchísimas toneladas de cocaína más”. Mientras fortalecía su cuerpo y mente en el estricto sistema penitenciario de Estados Unidos, al cual temía y admiraba, Lehder se enteró, en diciembre de 1989, de la captura del presidente de Panamá, el general Manuel Antonio Noriega, en un gigantesco operativo ejecutado por 20.000 soldados estadounidenses.

El presidente, al que calificaban como dictador, tenía un caso pendiente en Miami por conspiración para el tráfico de cocaína con el auspicio del cartel de Medellín. Lehder, quien le envió una misiva a Noriega para aconsejarlo, decidió colaborar con la justicia declarando en su contra, cobijándose en la regla 35 que fijaba una rebaja de pena.

“Cooperando con el gobierno en el juicio de Estados Unidos vs. Manuel Antonio Noriega, tomé nota de los principales puntos, mientras el abogado me explicaba los beneficios de una petición bajo esa figura para la reducción de una sentencia federal por cooperación con el gobierno”. En buena medida, por eso Lehder está hoy libre en Alemania.

La decisión no fue fácil y contó con la bendición del sacerdote Rafael García Herreros, el mismo que había convencido a Escobar de entregarse a las autoridades. Lehder quería que el padre le garantizara que Escobar no iba a tomar represalias en contra de su familia, ya sabía de lo que era capaz.

La respuesta fue clara. “Dígale a Carlos que yo ya arreglé aquí mis problemas con el Gobierno, y que él proceda y haga lo que tenga que hacer para lograr su libertad. Dígale que esté tranquilo, que yo no le molestaré a su familia, y que le deseo suerte”, ese fue el mensaje de tranquilidad.

El padre García Herreros visitó a Lehder en Estados Unidos y así lo cuenta en su libro. “Me senté y me cogió las manos. Poco hablamos, pero el contacto fue suficiente para sentir paz y renovación espiritual (...). Seguí su guía y confesé mis pecados ante él, alivianando la mente y el corazón al cumplir con este milenario rito católico”.

Con su declaración, Lehder logró que le quitaran las dos cadenas perpetuas y que la sentencia se condensara en 55 años de prisión, de los cuales cumplió 33 con mejores condiciones, que no se asimilaban al infierno de sus primeros días.

Hoy, al dar una mirada al pasado, recuerda la frase que llegó de la nada en su celda, la que le permitió sobrevivir “a suplicio sin angustias emocionales” y con la que cierra su libro: “Persevera, supera tu cautiverio; persevera, humilde”.

“Ya tuve varios hijos, ya sembré cientos de árboles, solo me faltaba escribir un libro. Hace una treintena de años, el fundador y jefe del cartel de Medellín exterminó a sus integrantes. El Caín asesino, Pablo Escobar, también cayó hace 30 años, el 2 de diciembre de 1993, fulminado por las balas de un comando de la Policía en el tejado de una casa en Medellín”, reseña Lehder en el libro editado por Penguin Random House,  que ya está en las librerías.

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Video.El testimonio de Manuel de Beunza, ex oficial de la Inteligencia Castrista, cantribuyó a que la publicación norteamericana Forbes estimara la riqueza del ex dictador cubano Fidel Castro en unos 900 millones de dólares. También de Beunza reveló la relación de los Castro con el narcotráfico mediante testimonio personal. Manuel de Beunza (quien desertó el 14 de junio de 1987 falleció en el 2013)  estuvo 20 años en el  sistema estadounidense de protección de testigos  pues sabía que sobre él había una condena a muerte; su testimonio público (en 2010)  sólo lo hizo 3 años antes de fallecer; quizás  conociendo  que tenía algún tipo de enfermedad. Antes de eso no estaba haciendo vida pública alguna.

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Manuel de Beunza rompe el silencio y habla de la fortuna de Fidel Castro.  Beunza también revela la relación de los Castro con el narcotráfico mediante testimonio personal 

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Nota del bloguista de Baracutey Cubano

Les recomiendo que lean ( está en idioma  Inglés)  la transcripción  del programa Cuba Cocaine, donde aparecen las entrevistas a diferentes narcotráficos, en particular los familiares de Ruíz Po, el entonces joven que estalló en llanto en el juicio de la Causa 1/89 o Causa Ochoa-La Guardia en 1989, que dijo, con otras palabras,  que el pensaba que el Comandante  ( Fidel Castro) estaba al tanto y al frente  de todo y que como en el baloncesto anotaría el tanto decisivo. En el siguiente video aparece Ruiz Po en el juicio diciendo lo anterior. Dicen que desde hace años está de cantante en los centros nocturnos de La Habana.


El único hijo reconocido de Pablo Escobar  en una entrevista a una televisora de Miami, a una pregunta del moderador o entrevistador sobre lo que había declarado Popeye de que él, el hijo de Pablo Escobar, había matado a una persona, contestó de que Popeye  no estaba diciendo la verdad, y que Popeye tampoco había sido tan importante en el cartel y que no había sido el jefe de los sicarios dal mando de su padre.

Popeye próximamente saldrá de la prisión, después de haber cumplido su condena.

Por otra parte: en una entrevista al opositor cubano anticastrista Guillermo Fariñas de esa misma televisora de  Miami, el ex oficial de las Tropas Especiales de las Fuerzas Armadas Revoluciarias,  expresó que en una ocasión, cuando el estaba de custodio en una de las vallas de gallos de lidia o de pelea de Guillermo García en la localidad de Managua, La Habana, Cuba, él vió a Pablo Escobar; Fariñas no quiso abundar sobre ese punto,  pese al asombro del moderador Oscar Haza y su interés por saber más; esquinó el asunto y quizás se haya dado cuenta que había dicho algo que no debió haber dicho. Una hermana de Pablo Escobar en una entrevista radial que aparece en Internet, y que fue publicada en este blog, habla de  su visita a Cuba, junto con su hermano Pablo Escobar Gaviria.
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Tomado de http://www.martinoticias.com

Pablo Escobar, el patrón del mal,y su ruta cubana de las drogas

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Los cubanos confirman asombrados la conexión cubana en el narcotráfico, en un serial colombiano que es un éxito en la bolsa negra de videodiscos.
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Por Rolando Cartaya
 martinoticias.com
septiembre 27, 2012


(Una embarcación de las Tropas Guardafronteras (TGF) cubanas patrulla las costas del municipio de Baracoa, Guantánamo.)

En los últimos años la televisión cubana ha hecho algunos esfuerzos por ofrecer una programación más atractiva, incrementando sobre todo el contenido de materiales extranjeros, y en especial estadounidenses, un lote que se ve sistemáticamente limitado por la obligada filtración a través de rigurosos tamices ideológicos.

No obstante, los televidentes de la isla han podido disfrutar en la pantalla chica de algunas series norteamericanas de alta calidad como “CSI” y “Los Sopranos”, además de los habituales  culebrones brasileños. Sin embargo, hoy en día muchos cubanos podrían decir de la TV nacional: “¿Quién la necesita?”

​​​​Esta semana un colaborador del portal alternativo Havana Times ofreció un ejemplo de como la popularización de las nuevas tecnologías y soportes informáticos ha posibilitado, en manos de cubanos emprendedores, que muchos en la isla se hayan independizado del "Gran Hermano" y estén casi tan actualizados, al menos en materia de entretenimiento e información, como sus parientes de Miami.

Alfredo Fernández reportó en su crónica para Havana Times que la serie colombiana “Pablo Escobar: El Patrón del Mal”, se ha convertido en el fenómeno audiovisual que estremece la isla.

Mi esposa y yo todavía la estamos viendo en Miami, y realmente tiene una factura impecable (los libretos colombianos son tan buenos que el emporio mexicano Televisa constantemente compra los derechos y produce versiones de sus telenovelas para el público azteca  y los latinos en Estados Unidos. Así “Betty la fea” se convirtió en “La fea más bella”, y “Pedro el Escamoso”, en “Juan Querendón”).

(El anuncio de la serie en Telemundo.)

La de Fernández no es la primera alusión al éxito del serial sobre el famoso capo de las drogas en la isla.  A mediados de agosto el bloguero y periodista independiente Iván García ya anunciaba que la teleserie colombiana estaba arrasando en el mercado negro habanero.

Y aunque tampoco es el primer material sobre el tema en la bolsa negra habanera de los videodiscos (antes circularon “Las Muñecas de la Mafia” y “El Cartel de los Sapos”) tanto García como Fernández subrayan lo que hace singular a este serial en Cuba: en algunos capítulos, se revela lo que ha sido por años en Cuba un secreto a voces: las relaciones de negocios de Pablo Escobar y el Cartel de Medellín con el gobierno de Fidel Castro y sus altos jefes militares.

Cabe destacar que, aparte de la limitada ficción de las situaciones, y los nombres cambiados de algunos personajes (Carlos Lehder, por ejemplo es identificado como Marcos Herbert; la presentadora de televisión --y presunta amante de Escobar-- Virginia Vallejo, es Regina Parejo) la serie transpira un rigor histórico que denota una acusiosa investigación de los hechos y los testimonios de los implicados.

Por ejemplo, un episodio reciente en el que Marino, uno de los hombres de Escobar, se enamora de una ex amante del capo y es obligado por éste a asesinarla, corresponde a un hecho real narrado por el jefe de sicarios de Escobar, John Jairo Velázquez, alias “Popeye”, a la periodista de Univisión Ilia Calderón.

Desde La Habana, Fernández refiere que una cubana que no se pierde un capítulo de la serie, dijo estar espantada de la facilidad con que uno de los lugartenientes de Escobar entraba la droga a Cuba, para luego trasladarla a EE.UU. La señora también hizo un comentario clave: “Ahora, que estoy viendo la serie de Pablo Escobar, me convenzo más de que [el General Arnaldo] Ochoa fue un conejillo de indias”.

​​Hace unos años visitó Radio Martí la periodista colombiana Astrid Legarda, con motivo de la publicación de su revelador libro “El verdadero Pablo: sangre, traición y muerte”. El volumen es fruto de siete años de conversaciones entre la ex reportera de RCN y “Popeye”. Astrid aprovechaba para dialogar con él las visitas de la novia del sicario a la cárcel de máxima seguridad de Cómbita, en el Departamento de Boyacá. Antes del lanzamiento del libro, la revista Semana publicó dos adelantos. Uno de ellos se titula “Pablo Escobar y Cuba”.

¿Qué dice sobre el tema la "mano derecha" del capo de capos?

Refiere “Popeye” que Escobar –claramente definido en el programa como un simpatizante de la izquierda-- "se apoyaba para hacer llegar la droga a Estados Unidos en gobiernos no aliados, y enemigos, de Washington. La serie muestra el momento en que uno de los pilotos de Escobar toma subrepticiamente una foto, que luego entregó a la DEA, en la que aparecen el jefe del Cartel y militares sandinistas descargando droga de una avioneta en una pista de Managua.

(John Jairo Velásquez alias "Popeye")

Agrega el ex sicario que fue con la ayuda "de Jorge Avendaño, apodado el 'Cocodrilo', que el 'Patrón' llegó a Fidel Castro en Cuba. Éste lo conectó con su hermano Raúl y así se inició una operación de tráfico de cocaína". Y asegura que la relación entre Escobar y Fidel era “permanente y fluida,  por cartas y terceras personas”, y que se inició a través de comandantes de la guerrilla M-19

Asevera que el esquema de tráfico de drogas a través de Cuba lo habría coordinado el 'Cocodrilo' “en cabeza de Raúl Castro”. Durante dos años, la cocaína colombiana circuló, según Velázquez, por esta ruta cubana:

“Salía del puerto de Buenaventura por mar hacia las costas mexicanas, donde era recibida por los socios locales; allí era subida a aviones con matrícula mexicana y despachada rumbo a Cuba”. (…) Una vez en la isla “los militares cubanos, al mando del general Ochoa y el oficial Tony de la Guardia, bajo instrucciones directas de Raúl Castro, se hacían cargo de la mercancía, custodiándola para posteriormente embarcarla en lanchas rápidas, tanqueadas con gasolina por cuenta de los cubanos, con destino a Estados Unidos, entrando por Cayo Hueso”.
Los cubanos recibían 2000 dólares por cada kilo de droga transportada y 200 dólares por cada kilo custodiado ...

“Las lanchas iban y venían varias veces. (…). Ya en costas estadounidenses, la droga era recibida por el 'Mugre', quien con su gente la trasladaba a varias caletas (escondites), situadas en Kendall, Boca Ratón y el mismo Cayo Hueso. Estas caletas eran casas residenciales, en donde se perforaba el terreno y, en tubos de PVC, para que no se humedeciera la cocaína, se enterraba la droga, esperando a ser distribuida en pequeñas cantidades a los minoristas, para ser comercializada en todo Estados Unidos. Cada caleta tenía capacidad de almacenamiento de hasta 2.000 kilos”.

John Jairo Velásquez alias "Popeye", jefe militar del que fuera capo del cartel de Medellín, Pablo Escobar, involucró a Raúl Castro en el tráfico de drogas en la década de 1980. ​​Precisa “Popeye” que los cubanos recibían “2.000 dólares por cada kilo de droga transportada y 200 dólares por cada kilo custodiado”. “Pablo”, relata, “estaba feliz con esta ruta” que llenó las arcas del 'Patrón'. “Decía que era un placer hacer negocios con Raúl Castro, pues era un hombre serio y emprendedor”.

Los Castro también debían estar felices: en cada envío hacia Cuba por avión, “se cargaba un promedio de 10.000 a 12.000 kilos”. La cuenta en dólares por cada embarque no baja de seis ceros.

El jefe de sicarios de Escobar confirma en su testimonio la comprometedora participación de los ayudantes del general Arnaldo Ochoa y el coronel Tony de la Guardia:

“Durante este operativo y en varias oportunidades, los dos enlaces cubanos, el capitán Jorge Martínez Valdés y el oficial Amado Padrón viajaron a Medellín; los movíamos con documentos falsos y para no llamar la atención, por su acento, se los hacía pasar por costeños. Los viajes y la atención de éstos en Colombia estaban totalmente a cargo del 'Cocodrilo'”.

“Al comienzo de los negocios con los cubanos, los mexicanos se mostraron reacios a incluirlos, alegando que ellos querían cobrar mucho por participar. Pablo se impuso, pues de antaño, simpatizaba con la causa de la revolución y quería apoyar a Fidel”.

“Los dólares producto de la venta de esta droga en Estados Unidos, llegaban a manos llenas, camuflados en electrodomésticos, que ingresaban a Colombia ante la mirada complaciente de algunos funcionarios de la aduana, al servicio de Escobar. Desde allí, se repartía su participación a los socios mexicanos y cubanos”.

“La ruta cayó cuando se destapó todo el escándalo, al caer un gran cargamento decomisado por la DEA, proveniente de Cuba, y varios cubanos detenidos confesaron, delatando la operación”.


Hagamos un paréntesis. En febrero de 1991, dos años y medio después de la causa 1 de 1989 que condenó a muerte a Ochoa, De la Guardia y sus dos ayudantes, un prestigioso programa investigativo de la televisión pública estadounidense, Frontline, dedicó una edición a la participación de Cuba en el narcotráfico.

La presentación de Cuba and Cocaine señalaba que meses antes Fidel Castro se había jactado en La Habana de que difícilmente se podría encontrar en el mundo un país menos hospitalario para el tráfico de drogas que Cuba. A través de cintas de vigilancia de la DEA y entrevistas con ex funcionarios cubanos  y distribuidores de drogas, Frontline se proponía mostrar cómo Castro había utilizado el narcotráfico como arma política.

Recuerdo que pasé toda la mañana después de la transmisión del programa preparando algunos cortes para usarlos en los noticieros de Radio Martí. Me basé principalmente en las grabaciones tomadas por la DEA con cámara oculta a Rubén Ruiz, hijo de Reinaldo Ruiz, y las del interrogatorio a éste último. Padre e hijo eran contactos del Cartel de Medellín en Miami, y Rubén piloteaba avionetas hacia Cuba. Los dos eran familiares de Miguel Ruiz Poo, el miembro del hasta entonces secreto Departamento MC del MININT que perdió la compostura en el juicio Ochoa-La Guardia mientras “echaba pa’lante” a medio mundo.

En las grabaciones de la DEA, Rubén Ruiz alardeaba de su acceso a instalaciones militares en Cuba:

“Déjame decirte algo. No te miento. Yo he volado a lugares en Cuba a donde nadie ha volado. Te estoy hablando de pistas militares. Te estoy hablando de MIg-23 pintados de camuflaje”

También blasonaba de ser tratado en la isla a cuerpo de rey:

“Te sientas en una mesa que es como la mitad de esta oficina tuya, y te sirven unas piernas de puerco grandísimas, y unos bistecs enormes, y te ponen un tremendo caldero de arroz como para siete u ocho personas, ¿Okey? Allá nadie come así”.

Volvamos ahora con el testimonio de “Popeye”:

“La investigación lleva a la DEA hacia el cartel de Medellín y al gobierno cubano. El 'Cocodrilo' sale de Cuba rumbo a Colombia. La investigación llega hasta las más altas esferas del gobierno norteamericano. El tráfico es a gran escala y alegan que es imposible que los funcionarios de la isla no lo supieran. Esto pone al gobierno de Cuba en la mira de sus más encarnizados enemigos, los norteamericanos. Mucha cocaína quedó enterrada en suelo cubano”.

(El tribunal de honor militar que juzgó a Arnaldo Ochoa.)

“Fidel Castro no se queda con los brazos cruzados y ordena una farsa de investigación, para de esta forma protegerse él y de paso, a su hermano Raúl. En la isla, se anuncia con bombos y platillos a los medios de comunicación, que ‘la Revolución Cubana fue penetrada por el narcotráfico, en manos de unos apátridas y malos hijos, enquistados en el ejército revolucionario’. Se acusa al general Arnaldo Ochoa y 11 personas más; en tiempo récord, el general es fusilado con sus más cercanos colaboradores, creyendo que con esto tapaban el sol con un dedo”.
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“Ante la comunidad internacional, el gobierno cubano cree haber puesto una cortina de humo al escándalo. Sin embargo, frente a los norteamericanos, la cosa es a otro precio. Me cuenta Pablo Escobar que, en un computador de la CIA y en las oficinas del Pentágono, duerme el caso. Pero no ha muerto, simplemente lo tienen archivado con el sellito de ‘información clasificada’”.

Fernández, el  colaborador de Havana Times, cree que lo más importante de la circulación en la isla del serial “Pablo Escobar: El Patrón del Mal” es que ha regresado al país un viejo y difícil debate siempre sostenido  en voz baja: ¿Hasta dónde calaron las influencias de Pablo Escobar en el Gobierno cubano? Y concluye diciendo: “ En esta telenovela, al menos, se hace evidente que iban más allá del general Ochoa y sus cómplices”.

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Tomado de http://taniaquintero.blogspot.com


El Cártel de La Habana (IV)


Por Juan Benemelis

En el curso de la década de los 70 se dieron cita dos coyunturas importantes. La primera tendría que ver con el consumo de narcóticos, que vería una gran expansión en Estados Unidos primero con la marihuana y luego con la cocaína.

La otra coyuntura tenía que ver con el narcotráfico en sí. El Cartel de Medellín necesitaba de un punto intermedio cercano para operar hacia aguas norteamericanas. El Cartel de Medellín llegará a introducir unas 45 toneladas de cocaína en Estados Unidos, representando 25 billones de dólares, y alrededor de 10 toneladas en Europa.

En una intervención ante el Senado, en abril de 1983, James H. Michel, Secretario de Estado para Asuntos Interamericanos, expresó que existían pruebas de que en 1979, el buró político del Partido Comunista de Cuba había aprobado un plan para intervenir en el narcotráfico utilizando a Cuba como puente y base de apoyo para las redes de traficantes de Estados Unidos.

El suministro se organizó desde las fuentes de abastecimiento en América del Sur y el gobierno de La Habana necesitaba recursos en moneda convertible que estaría dispuesto a obtener de cualquier manera. La vinculación cubana con el narcotráfico era inevitable desde un principio, y además tenía que producirse de manera casi natural: primero, porque en las áreas de producción de Suramérica, los guerrilleros sostenidos por Cuba ocupaban el mismo espacio ilegal que los narcotraficantes.

La guerrilla necesitaba armas y dinero, mientras que el narcotráfico, siempre abundante en dinero, necesitaba protección armada y, sobre todo, acceso a las redes de organización clandestina de la guerrilla y su experiencia conspirativa. Además, una parte importante de todo el tráfico de drogas cayó en manos de exilados cubanos, sobre los cuales La Habana tenía abundante información para el chantaje. La parte del exilio que se vinculó al narcotráfico con Cuba también se sentía razonablemente segura de que no sería traicionada.

En la medida que la crisis financiera y económica se hacía más profunda, la dependencia de la Isla para con los recursos extraídos de Angola y del narcotráfico se amplió. Apurado por lograr una nueva fuente de recursos, Castro se fue involucrando cada vez más en el tráfico de drogas, como apuntara el general cubano exiliado Rafael del Pino.

Tradicionalmente los barcos usados en el narcotráfico colombiano tenían que atravesar el Paso de los Vientos, entre Cuba y Haití, lo que muchas veces les situaba en aguas territoriales cubanas, donde eran interceptados. Las pérdidas de los narcotraficantes se incrementaron con alarma.

Según el testimonio dado en 1982 por el narcotraficante colombiano de Miami Juan Lozano (alias Johnny Crump), es alrededor de 1975 que algunos de los más importantes narcotraficantes colombianos se entrevistaron en Bogotá con el embajador cubano Fernando Ravelo Renedo para negociar la devolución de los barcos y las tripulaciones.

El embajador cubano contestó con una contraoferta de La Habana: a cambio de 800 mil dólares por cada barco, Cuba estaba preparada no sólo para ignorar la actividad de los buques madres que se detectasen en sus aguas, sino que podía proveerles de servicios de reparación y gasolina en sus puertos, así como identificación y escolta cubana hasta las proximidades de los cayos de la Florida.

Así, los poderosos colombianos Alfonso Cotés y Alfonso García comenzaron sus negocios de tráfico a través de Cuba. Los agentes de inteligencia cubanos se pusieron en contacto con algunos potentados de la droga en Miami, como por ejemplo Johnny Crump y el conocido narcotraficante Jaime Guillot-Lara, quien con posterioridad sería empleado de los servicios secretos cubanos y se casaría con una hija de Raúl Castro.

Entre los cubanos exiliados en Estados Unidos implicados en el narcotráfico con Cuba estaban José Alvero Cruz y Osiris Santi. En noviembre de 1976, Alvero había viajado a España donde disponía de fondos bancarios, y allí obtuvo de la propia embajada cubana en Madrid un pasaporte cubano. En 1978, actuando como agente de Cuba, Alvero arregló el envío de 5,000 armas para las guerrillas sandinistas en Nicaragua. Por su parte, Osiris Santi era un narcotraficante cuyos barcos ya recibían protección en los puertos cubanos. Su lugarteniente, Orlando Torres, se entrevistaba constantemente en México con los funcionarios del régimen cubano destacados en Mérida.

El narcotraficante colombiano, Jaime Guillot-Lara -casado con la hija del ministro de defensa cubano Raúl Castro- será el contacto entre Cuba y el movimiento M-19. El 7 de noviembre de 1981, Guillot-Lara tiene que escapar a toda prisa de Colombia y se refugia en México, donde los agentes cubanos negocian su libertad con las autoridades mexicanas con el fin de evitar que se descubriera su conexión con La Habana. En 1982, Castro hablaba de Guillot-Lara como "un buen amigo".

La conexión cubana sería descubierta y probada más tarde. Los informes de la participación cubana en el tráfico de drogas saldrían por vez primera a la luz pública en 1982, cuando la Oficina Legal de los Estados Unidos en Miami nombró entre los acusados al jefe de la marina de guerra de Cuba, almirante Aldo Santamaría, y al ex embajador cubano en Colombia, Fernando Ravelo, en un caso que incluía 23 toneladas de marihuana.

El 15 de noviembre de 1982, los colombianos Guillot-Lara y Johnny Crump, y los cubanos Lázaro Visuña, Mario Estévez y David L. Pérez, brindaron a un tribunal en Miami amplias pruebas de las actividades de narcotráfico por parte de Cuba desde el año 1975, tráfico que tenía como uno de sus objetivos el envió de armas a la guerrilla colombiana del M-19.

Según la deposición de Johnny Crump, él y Guillot-Lara se dirigieron a La Habana en compañía del embajador Ravelo, donde éste y el embajador de Cuba en Venezuela, Norberto de la Osa, les confirmaron que el barco Viviana, dedicado al narcotráfico, obtendría salvoconducto todas las veces que atravesase las aguas jurisdiccionales cubanas.

Por la protección de este tránsito, Guillot-Lara pagaba 20 mil dólares por cada tonelada de marihuana a bordo. A su vez, el compromiso incluía el transporte de armas a las guerrillas del M-19 en Colombia. Según Guillot-Lara, a su retorno a Colombia inició los trámites para preparar otro barco para enviar a Cuba en 1980.

Conforme al testimonio de Johnny Crump, los funcionarios cubanos Ravelo y René Rodríguez Cruz -presidente del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP)-, le sugirieron la posibilidad de comprar y enviar armas para elementos anti-Pinochet en Chile a través de Panamá. Una semana después, un chileno de apellido Galván, le hacía entrega de un microfilm en un cigarrillo que contenía la lista de las armas, alimentos y municiones para 300 hombres.

Por otra parte, Johnny Crump cuenta cómo durante una campaña en la costa norte del Pacifico, las autoridades colombianas cercaron a un grupo guerrillero del M-19 comandados por Carmenea Cardona, muchos de los cuales figuraron en el secuestro de la embajada dominicana en Bogotá y que supuestamente debían haber estado refugiados en Cuba.

Entre los detenidos y testigos de la causa de Miami figuraba también Mario Estévez, un agente de la inteligencia cubano, infiltrado en los Estados Unidos en 1980. En su deposición ante el Gran Jurado, Estévez expresó que había sido infiltrado con el objetivo de activar el tráfico de drogas, comenzando por transacciones de marihuana hasta que fue arrestado el 29 de noviembre de 1981. Estévez testificó ante una comisión del senado de los Estados Unidos que había introducido en la Florida marihuana y gualudes desde Cuba, y de ahí trasladado a Nueva York.

Las declaraciones de Estévez resultaron desconcertantes: la alta cúpula de la dirigencia cubana había organizado una extensa red de narcotráfico desde América Latina hasta los puntos de distribución en ciudades norteamericanas, usando sus propios servicios secretos. Estévez identificó al alto oficial de inteligencia cubana, René Rodríguez Cruz y al vicealmirante Aldo Santamaría como las personas encargadas por Castro para canalizar este tráfico.

Estévez apuntó que desde los inicios de la década de los setenta se producía marihuana en la región cubana de Manzanillo para venderla en los Estados Unidos, operación que Castro venía madurando desde los días de la guerra de Vietnam. Estévez estimó en 200 millones de dólares anuales los ingresos cubanos sólo por concepto de la marihuana.

Durante el período de su actividad ilícita, Estévez logró el traslado de Cuba a Estados Unidos de alrededor de 270 kilogramos de cocaína, posteriormente vendida en Miami, Chicago, Ohio, Nueva Jersey, Nueva York y otras ciudades. El dinero acumulado lo llevaba a Cuba él personalmente. También informó que en un momento de su actividad, sus jefes en el gobierno cubano le recomendaron se trasladase a Bimini, en Las Bahamas, para conocer y entrenar a Frank Bonilla, otro agente proveniente de Cuba.

De regreso a Cuba, recalaron en la pequeña isla de Paredón Grande, donde hallaron el buque Viviana del colombiano Guillot-Lara con un cargamento de 8 millones de qualudes. El yate estaba escoltado por buques de guerra cubanos.

De acuerdo con la narración de Estévez, corroborada luego por otros narcotraficantes, estando en Paredón Grande concurrieron el jefe de la Marina de Cuba, almirante Santamaría, y el alto jefe de la inteligencia René Rodríguez, presidente del ICAP, organismo pantalla de la inteligencia cubana, con quienes sostuvo una extensa conversación sobre el narcotráfico. Explicó que cuando salió de Cuba a bordo del Viviana se acarreaba otro barco, el Lazy Lady, hasta la isla de Andros en Las Bahamas, donde se hizo el traspaso de los qualudes. Después fue ordenado a seguir hasta Cayo Güincho donde recogió 23,000 libras de marihuana procedente de Cuba.

El testimonio de Estévez implicó en el narcotráfico internacional a Santamaría, René Rodríguez, al embajador Ravelo, a Gonzalo Bassols Suárez, diplomático cubano en Colombia; a Teodobaldo Rico Rodríguez y Francisco Echemendía, funcionarios del Ministerio del Interior de Cuba.

Con posterioridad, René Rodríguez moría en La Habana, en circunstancias misteriosas, después del fusilamiento de los militares el general Ochoa, Tony de La Guardia, en 1989, y al deceso en prisión, en 1991, del general José Abrantes Fernández, exministro del Interior.

Coincidentemente, Estévez también fallecería en una prisión norteamericana. Los hilos de la trama que conducían hasta Fidel y Raúl Castro irían desapareciendo con el tiempo.

El ex secretario de Estado, Shultz, refiriéndose a los resultados del Gran Jurado de Miami, indicó que se "demostró la evidencia de la complicidad de Cuba en el tráfico de narcóticos en América Latina”. En marzo de 1983 fue confiscado en la Florida un velero con 750 libras de marihuana a bordo. Durante el registro del bote se halló un diario con la ruta seguida. Había zarpado de la Florida para Las Bahamas, siguió a Haití, luego a Cuba, después a Jamaica, retornó a Las Bahamas y finalmente llegó a la Florida de nuevo.

Poco después, el 20 de mayo de 1983, el presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan declaraba en Miami que existían fuertes pruebas de que funcionarios de Castro estaban involucrados en el tráfico de drogas desde Cuba. Un mes después, el administrador de la DEA, Francis Mullen ratificaba ante el senado estadounidense que el gobierno de Cuba estaba consciente de los movimientos de drogas a través de su territorio, y que facilitaban tales movimientos.

Del libro Las guerras secretas de Fidel Castro, de Juan F. Benemelis.
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Cuba and Cocaine


Para leer las transcripciones en idioma inglés de lo dicho por el narrador así como las otras personas que hablan en el documental pueden ir AQUÍ . Las personas que no dominen el idioma inglés, pueden usar la barra de Google Translate que hay en la sección derecha del blog Baracutey Cubano.
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Subido por UnionLiberalCubana
el 11/05/2010

Cinco años antes del fusilamiento del General Ochoa (1989), acusado de traficar con drogas, existían todas las pruebas de que el gobierno cubano estaba involucrado en este comercio ilícito. Este documental fue transmitido por la televisión de Estados Unidos en 1984. El General Ochoa fue sólo el chivo expiatorio para tratar de exculpar al gobierno de Fidel Castro


Cuba y el narcotráfico en 1984

Part. I



Part. II


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