miércoles, abril 01, 2026

Video en el que el Buró Federal de Investigaciones (FBI) reveló como durante décadas la dictadura castro comunista de Cuba recluta espías en los Estados Unidos

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano 

Archivo Cuba en  mayo de 2024 presentó el  artículo  La academia estadounidense terreno fértil para el espionaje cubano, de la autoría de María C. Werlaum. En ese artículo  se brindan  informaciones y estimaciones de varios exoficiales de la Inteligencia castrista que desertaron en diferentes momentos.
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El Buró Federal de Investigaciones reveló como durante décadas el régimen de La Habana recluta espías en los Estados Unidos y el peligro que representa la dictadura para la seguridad nacional.

Daniel Benitez News

31 de marzo, 2026

Cuba: un peligro para la seguridad de USA, el FBI revela cómo dictadura recluta espías y su labor


FBI – Federal Bureau of Investigation

31 march, 2026

Your FBI: Counterintelligence - Cuba: The Neighborhood Spy

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DE LOS ARCHIVOS DEL BLOG BARACUTEY CUBANO


HISTORIAS DE ESPIAS  EN LA VIDA DEL EXILIO

Por Pablo Alfonso
El Nuevo Herald
Florida
E.U.
Infosearch:
José F. Sánchez
Jefe de Buró
E.U.
Dept. de Investigaciones
La Nueva Cuba
Abril 2, 2006

Cuando Cucú Bringuier Rodríguez supo que había estado conviviendo en su apartamento de Miami con un espía castrista se pegó un tiro en la cabeza. A sus 79 años eso era mucho más de lo que su condición de ex preso político y su estado emocional podían soportar.

El suceso conmocionó en su momento al exilio cubano de Miami. Ocurrió en el verano de 1998. El cuerpo de Bringuier fue encontrado en la cama de su apartamento y un hilillo de sangre corría desde el sitio en la barbilla donde se disparó.

Esa es la explicación oficial. Ruth Montaner, entonces una activista de derechos humanos, recuerda que Bringuier le comentó durante un almuerzo en el Restaurante Versailles: ``¡He estado viviendo con un espía!''.

Días después la llamó de nuevo porque, según dijo, ''tenía algo urgente que decirle''. Nunca llegaron a verse y ella siempre dudó de la versión oficial.

''Mi opinión no es que se suicidó sino que lo suicidaron'', aseguró Montaner.

La trágica historia de Bringuier forma parte de una cadena de sucesos relacionados con el espionaje castrista en Miami. En el último cuarto de siglo esas historias de espías -- autoproclamados y arrepentidos, descubiertos o destapados por la propia dictadura castrista --, han acaparado la atención de los medios locales de prensa, enrarecido el ambiente de los grupos de exiliados políticos y alimentado comentarios y rumores de todo tipo en los peñas de exiliados cubanos, que se dan cita en los más conocidos restaurantes y cafeterías de la ciudad.

Este recuento, sustentado en los archivos periodísticos, intenta servir de contexto a los más recientes episodios del espionaje castrista en el exilio:

• El encausamiento de Santiago Alvarez y Osvaldo Mitat, arrestados por un presunto contrabando y posesión de armas, supuestamente denunciado a las autoridades por un colaborador de ambos y que algunos sospechan es un agente de la inteligencia cubana.

• El arresto de dos profesores de la Universidad Internacional de la Florida, los esposos Carlos Alvarez y Elsa Prieto, acusados de ser presuntos espías.

• Y el más publicitado caso de los integrantes de la llamada Red Avispa, juzgados bajo cargos de espiar en favor del gobierno cubano, cinco de los cuales esperan una revisión de su caso.

Lo cierto es que la comunidad exiliada ha estado siempre en la mira de la Dirección General de Inteligencia (DGI) del Ministerio del Interior.

''Normalmente el Departamento 14 de la Contrainteligencia mantenía constantemente 400 agentes de
 ellos infiltrados en el exilio de Miami'', afirmó Juan Antonio Coqui Rodríguez Menier, ex mayor de la inteligencia cubana.

(Juan Antonio Coqui Rodríguez Menier)

En enero de 1987, Rodríguez, su mujer -- ex secretaria personal de José Abrahantes, entonces ministro del Interior en Cuba -- y sus cuatro hijos, cruzaron la frontera entre Hungría y Austria a bordo de un vehículo con matricula diplomática y se pusieron en manos de la embajada de Estados Unidos en Viena.

''El hecho de que estos agentes cubanos fueran atendidos por la Contrainteligencia y no por la Inteligencia como debía ser, se debía a que Fidel considera el exilio cubano como territorio cubano'', aseguró Rodríguez.

Durante los últimos 25 años, la inteligencia cubana infiltrada en el exilio ha mantenido casi inalterable el mismo patrón de conducta.

• Utilizar los medios de comunicación para dividir a los exiliados en torno a temas políticos controversiales.

• Sembrar la desconfianza entre los grupos políticos.

• Promover acciones de los exiliados que desacrediten su agenda política.

• Informar al Buró Federal de Investigaciones (FBI) de las actividades de grupos de exiliados, para implicar a las autoridades estadounidenses en su persecución.

• Alentar la emigración ilegal de cubanos a Estados Unidos como válvula de escape a los problemas internos del régimen y, a su vez, apuntalar su agenda política exterior contra las leyes migratorias norteamericanas que favorecen a los cubanos.

• Recabar información personal de todo tipo sobre exiliados cubanos que se han destacado en cualquier área.


El matrimonio de espías

La tragedia de Bringuier comenzó el 9 de julio de 1993 con la llegada a Miami Beach de Iván Luis, entonces de 48 años, y su esposa, María Elena Reyes. Arribaron a la playa en una embarcación con otros 25 refugiados. Contaron una historia muy común. Varios días en el mar, desembarco en Bahamas, y dinero enviado por familiares en Miami para contratar a un contrabandista que los trajera a la Florida.

Cinco años más tarde Luis ya se había relacionado con la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), el Ex-Club, el Centro Cubano de Investigaciones Militares y la Unión de Oficiales y Soldados Libres, un grupo encabezado por el ex coronel de la Fuerza Aérea cubana, Alvaro Prendes, ya fallecido.

Fue el reportero del Canal 23, Rafael Orizondo, quien primero identificó a Luis como espía. Para entonces el hombre ya había desaparecido de su trabajo como chofer de una compañía de servicios médicos. Atrás dejaba una cuenta de teléfonos de $5,000 y la certeza de que había obtenido valiosa información de cuentas bancarias de prominentes exiliados y organizaciones.

En Cuba fue identificado como un teniente coronel de la Contrainteligencia y su esposa como capitana del Ministerio del Interior.

El reverendo Espinosa

Desde su templo en Hialeah, el reverendo Manuel Espinosa fue unos de los primeros en promover el diálogo con Castro y con su encendida prédica motivaba a su congregación pentecostal para que orara por el fin del embargo estadounidense a Cuba.

Fue miembro de la junta ejecutiva del Comité de los 75, el grupo que llevó adelante la negociación con el régimen castrista en 1978 que condujo a la liberación de casi 3,000 presos políticos y sentó las bases para las visitas familiares a Cuba de los exiliados residentes en Estados Unidos. En 1980, cambió inesperadamente su posición y, en una serie de conferencias de prensa que recibieron amplia publicidad, acusó a algunos de sus promotores de ser agentes de Cuba.
(Manuel Espinosa)

Espinosa explicó sus actividades, revelando que había actuado bajo las órdenes de la DGI y del coronel Méndez Cominches. Calificó el diálogo como un vehículo de penetración de la inteligencia de Cuba. Mencionó nombres, pero sus alegaciones no condujeron a ningún arresto.

''Eran ordenes de Castro'', aseguró. ``Se me dijo que penetrase a la comunidad, que sobornase a políticos, que publicase periodiquitos''.

Se convirtió en consultor de seguridad, investigador privado y comentarista radial. Su programa En Voz Alta se escuchó diariamente por la WQBA, dos veces al día y seis días a la semana, desde 1981 hasta el 30 de octubre de 1983.

El 26 de febrero de 1983 Espinosa fue blanco de un fallido atentado. La policía halló un paquete que contenía varios detonadores y fulminantes debajo de una de las ruedas traseras de su Lincoln Continental rojo modelo 1976. Dos libras de explosivo plástico C-4 se encontraron bajo el asiento del chofer.

En 1987 el juez de distrito federal Thomas Scott sentenció por estos hechos a Jorge Alberto Kairuz y a Francisco de la Paz. Ambos se declararon culpables. Kairuz fue condenado a tres años de prisión, y de la Paz, entonces detenido por cargos no relacionados, recibió una sentencia suspendida a tres años y cinco años de libertad bajo palabra.

Espinosa falleció el 5 de agosto de 1987 de un ataque al corazón a los 48 años.

El padre del Mariel

Napoleón Vilaboa es más recordado entre los exiliados cubanos como El Padre del Mariel que como colaborador del gobierno cubano.

A raíz del ingreso de miles de cubanos en la Embajada de Perú en La Habana, en 1980, Vilaboa exhortó en Miami a los exiliados para ir a recoger a sus familiares. Partió para la isla a bordo de una nave pesquera de 41 pies llamada Ochún, al frente de una pequeña flotilla. Así se inició el puente marítimo Mariel-Cayo Hueso.

Vilaboa desapareció de Miami, pero en 1989 regresó para darle la razón a sus críticos: había actuado siguiendo las instrucciones del régimen cubano.
(José Napoleón Vilaboa)

Durante una amplia entrevista concedida entonces a The Miami Herald, Vilaboa reveló que sus tratos con el gobierno de Castro comenzaron en 1968, cuando lo reclutó el polémico reverendo Manuel Espinosa. Su misión, dijo, era promover relaciones entre la comunidad de exiliados y el gobierno cubano.

'Espinosa concertó tres reuniones con Ricardo Alarcón, el enviado cubano a Naciones Unidas. Discutieron la idea de Vilaboa para crear una apertura, relata, y se le nombró capitán del servicio de espionaje cubano, el DGI. En dos `ceremonias' posteriores, en La Habana, se le ascendió primero a comandante y después a teniente coronel'', según afirmó Vilaboa en la entrevista.

Vilaboa vivió oculto en Costa Rica hasta que regresó a Miami, donde aún vive. Asegura que toda su actividad anterior estuvo encaminada a penetrar las filas del régimen cubano.

El jefe militar de Alfa 66

Francisco Avila Azcuy llegó a Miami el 11 de noviembre de 1979. Había estado preso en Cuba desde 1987, tras ser capturado cuando intentaba infiltrarse en la isla.

''En una ocasión que salí de permiso de la prisión en 1976 hice contacto con alguien en La Habana. Ese alguien me hizo saber que era de interés que si los órganos de la Seguridad del Estado trataban de captarme -- como lo habían hecho con otros -- que me dejara captar, ya que la mejor manera de luchar contra el gobierno era desde dentro. Así pasó y asi nació Adán. Llegué a Estados Unidos como el agente Adán de la Seguridad del Estado cubana'', declaró Avila al Herald, cuando en 1992 reveló sus actividades.

Instalador de losas en Miami, Avila fue contactado en Miami por la Seguridad cubana y según él mismo ha revelado de inmediato comenzó a pasarle información al FBI. Se convirtió en doble agente, al mismo tiempo que ocupaba la jefatura militar de Alfa 66. En esa función mantuvo al FBI al tanto de las instrucciones que recibía de Cuba, así como de las actividades subversivas que planificaba Alfa 66.

''Los agentes de Castro aquí instigaban acciones de manera que él pudiera después calificarlos de terroristas'', declaró.

Según afirmó Avila, sus jefes en la inteligencia le entregaron a finales de la década del 80 y principios de los 90, dinero en efectivo para financiar tres ataques de exiliados, ''tiroteos desde el mar, frente a las costas cubanas'', y en una ocasión le dieron $12,000 para que comprara una embarcación que luego le ofreció a Alfa 66.

''El régimen cubano trabaja muy bien en eso de los ataques contra él mismo'', dijo a la prensa.


Espía de TV-Martí

José Rafael Fernández Brenes, un desconocido empleado de la televisión cubana desertó de la isla en 1988 durante un viaje al extranjero. Poco tiempo después fue subcontratado como productor en el proyecto de TV Martí, primero en Washington y más tarde en Miami.

Fernández Brenes regresó a Cuba el 12 de junio de 1991, donde fue presentado a bombo y platillo por los medios de prensa del régimen como el agente Orión, quien durante tres años estuvo infiltrado en TV Marti.

Durante su entrevista en la televisión cubana, Fernández Brenes, entonces de 52 años, dijo ser un veterano agente de la contrainteligencia cubana para la cual trabajaba desde hacia 15 años.

Según afirmó, su misión era penetrar TV Martí y brindar información que posibilitara a las autoridades cubanas interferir esa señal televisiva, desde que salió al aire por primera vez a principios de 1990.

''TV Martí nació interferida porque desde Washington manteníamos informado al gobierno cubano sobre los detalles del proyecto'', dijo Fernández Brenes.

Juan Pablo Roque

La historia de Juan Pablo Roque ha sido quizás la más publicitada de todos los espías castristas que han operado en Miami.

Roque está vinculado a la llamada Red Avispa y ha sido encausado por el asesinato de cuatro pilotos de Hermanos al Rescate, que volaban en dos avionetas derribadas en aguas internacionales por cazas cubanos el 24 de febrebro de 1996.

Piloto cubano de un Mig, que nadó hacia la Base Naval de Guantánamo en 1992, y a quien se le dio asilo político en Estados Unidos, Roque se infiltró en la organización Hermanos al Rescate donde voló en varias misiones de rescate de balseros.

También frecuentó varios grupos exiliados, entre ellos la Fundación Nacional Cubano Americana, que le publicó un libro sobre su supuesta historia.

Contrajo matrimonio y se estableció en Kendall, desarrollando una vida familiar aparentemente normal.

Un día antes del derribo de las avionetas desapareció de Miami Reapareció en La Habana asegurando que había sido un informante del FBI y acusó al grupo de Hermanos al Rescate de conspirar para realizar ''actividades terroristas'' contra Cuba. Informes de prensa aseguran que el FBI admitió haberle pagado a Roque casi $7,000 por mantenerlo informado sobre las actividades de Hermanos al Rescate.

Respondiendo a una pregunta sobre este tema, el ex oficial de la inteligencia Rodríguez Menier, dijo que ``los oficiales cubanos algunas veces le orientaban a sus agentes en Miami, o en cualquier otro lugar, tanto si eran cubanos como extranjeros, hacer contacto con el FBI y otros servicios especiales, tanto americanos como de otras naciones, por distintas razones, como desinformarlos, obtener una información, etc''.

''Por otra parte, muchos agentes cubanos le daban información al FBI y a otros servicios especiales esperando recompensa, pero sin decirle que eran agentes cubanos'', afirmó.
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RCR Clips
2015 ó 2016
Juan Antonio Rodriguez Menier ¨Coqui¨  im Gespräch


A Cuba Noticias

DENUNCIA AL AGENTE CASTRISTA JUAN ANTONIO RODRÍGUEZ MENIER!


Cuba Auténtica

El Ministro del MININT José Abrantes ayudó a Juan Antonio Rodríguez  Menier a desertar.



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America Noticias USA
2013 ó 2014

Régimen cubano busca infiltrar espías en EE.UU. - América TeVé


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El hombre que acabó con red cubana de espionaje

 Levy, quien trabajó para Castro, reveló al FBI la existencia de la Red Avispa

Por  Wilfredo Cancio Isla
sep 13 2013 00:07

Edgerton Ivor Levy se ha refugiado en el trabajo, el amor a la familia y el disfrute de las bondades simples de la vida. El hombre que fue pieza clave para el desmantelamiento de la mayor red de espionaje cubano en Estados Unidos en cinco décadas, prefiere estar alejado del acontecer público y trabaja en silencio para dejar testimonio escrito de su experiencia como agente de inteligencia enviado por La Habana.

Por estos días acaba de concluir un libro que narra sus vivencias desde que fue captado y preparado por los servicios de inteligencia castrista para venir a Miami con la máscara de un desertor que huye con su familia. Acompañado por su esposa y el hijo de ambos, de 4 años, Levy llegó a Cayo Hueso el 24 de junio de 1993, en un simulacro de salida ilegal desde la base de Tropas Especiales en Jaimanitas, al oeste de La Habana. “Cuando el FBI decidió acabar con la actividad de la red, tenía una gran incertidumbre en cuanto a cómo iba a ser interpretada nuestra participación en estos hechos”, comentó Levy, de 64 años, en entrevista con DIARIO LAS AMÉRICAS. “De ahí que en enero de 1999 opté por comenzar a escribir y dejar aclarado por qué me encontré envuelto en estos acontecimientos”.

La misión encomendada a Levy y su esposa, entrenados como los agentes Ariel y Laura, de la Dirección de Inteligencia (DI) cubana, era a largo plazo. Habían recibido entrenamiento técnico y preparación sicológica para asentarse en el área de Miami, sobrevivir por su propia cuenta y emprender las tareas de penetración en la comunidad exiliada. Pero el matrimonio, ambos profesores de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana, decidió asumir la encomienda como una oportunidad única para escapar de la isla. Y tras el arribo a Estados Unidos, buscó de inmediato comunicarse con el FBI para revelar los verdaderos propósitos de su aparente fuga fantástica a Miami. De manera que las autoridades estadounidenses tuvieron conocimiento del caso desde que Levy entró en contacto con el jefe de la Red Avispa, Gerardo Hernández, a mediados de 1994.

Diez de sus integrantes fueron arrestados en la madrugada del 12 de septiembre de 1998, mientras al menos seis escaparon a Cuba. La red estaba integrada por al menos 27 miembros, entre agentes y oficiales ilegales. Con posterioridad, otros dos agentes fueron arrestados y dos más terminaron deportados a la isla. Cinco de ellos fueron condenados a largas sentencias de prisión en el 2001. Levy sostiene que el responsable por el desmantelamiento, arresto y encausamiento de los miembros de la red no es otro que Fidel Castro. “Al ordenar Fidel Castro el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate [en 1996], involucró a miembros de la Red Avispa en ese crimen y el FBI se vio obligado a tratar el caso como una actividad criminal… Eso explica la obsesión de Fidel Castro con este caso y sus promesas de que volverán”.

Cuba despliega actualmente una intensa campaña propagandística para la liberación de los cuatro agentes que permanecen encarcelados en Estados Unidos, presentándolos como héroes y luchadores antiterroristas. Pero Levy tiene otra versión sobre lo que constituyó un complejo andamiaje de penetración en el sur de la Florida. “El verdadero objetivo del espionaje cubano en Estados Unidos es el trabajo de penetración e influencia en las esferas de Gobierno, militar, académica, medios de prensa y organizaciones sociales”, manifestó Levy. “Los casos de Ana Belén Montes, la espía sembrada por Cuba en el Pentágono, y el matrimonio de Kendall y Gwendolyn Myers, que por 30 años pasaron secretos del Departamento de Estado a La Habana, prueban del empeño del régimen en vulnerar la seguridad nacional estadounidense”.

Según el exagente, desde que inició sus actividades en el sur de la Florida, la Red Avispa dirigió sus principales esfuerzos a penetrar el Comando Sur, mediante la “Operación Surco”, que fue una prioridad planteada por el general de brigada Eduardo Delgado Rodríguez, jefe de la Dirección de Inteligencia, aún antes de que el Comando Sur se trasladara para Miami en 1997. A mediados de 1996, el matrimonio de los agentes Joseph Santos y Amarylis Silveiro -que se declararon culpables y cooperaron con las autoridades estadounidenses- comenzó la realización de un levantamiento operativo del área donde se alzarían las edificaciones del Comando Sur.

Ambos agentes habían sido originalmente preparados para trabajar contra la Estación Aeronaval de Roosevelt Roads, en Puerto Rico, antes de recibir instrucciones de reubicarse en Miami. “Las órdenes y la supervisión correspondían al oficial Hugo Soto”, recordó Levy. Soto, que escapó a Cuba a raíz del desmontaje de la red de espionaje, aparece en los documentos desclasificados por la fiscalía con los alias de Ricardo Villarreal, Horacio y Roco. Levy y Soto se conocían de Cuba y se reencontraron en Miami. Soto había cumplido una misión anterior en México, donde fundó una agencia de turismo con el apoyo monetario de la familia de su esposa mexicana. “La agencia de turismo le permitió trasladarse por América Central para mover armamentos y explosivos”, señaló Levy. “Él me confesó que estuvo vinculado al atentado contra [Luis] Posada Carriles en Guatemala en 1990, pues trasladó las armas y se las entregó a quienes realizaron la acción”.

Una vez establecido en Estados Unidos, Levy tenía la orientación de asistir a una reunión el primer y tercer domingos de cada mes en las afueras de una tienda K-Mart en North Miami. Debía ir con un libro bajo el brazo y vestido con una gorra, pulóver blanco, jeans y tenis, y repetir la visita horas después. Cuando ya estaba dudando de que lo contactarían, en mayo de 1994 se produjo su primer encuentro con Gerardo Hernández, quien lo abordó con la contraseña acordada en Cuba. “Yo dejé en Cuba unos yugos que eran un recuerdo de mi padre y él tenía que entregármelos aquí preguntándome si había perdido algo”, relató. Levy mantuvo relaciones con los oficiales ilegales Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Fernando González, Hugo Soto y alias Remigio Luna. No conoció personalmente a ningún agente de la red, aunque supo de la actividad que realizaban algunos de ellos.

En 1997, el oficial Ramón Labañino -quien cumple una condena de 30 años- asumió la supervisión del trabajo de Levy. Labañino, un especialista en la penetración de objetivos militares, fue asignado para dirigir la infiltración en el Comando Sur. Entre 1993 y finales de 1996, se mantuvo operando contra la base de la fuerza aérea de Mac Dill, en Tampa, donde se controla y dirige el tráfico aéreo militar de Estados Unidos hacia y desde el Caribe, Centro y Suramérica. “Labañino era un tipo de comportamiento violento y un virulento defensor del régimen. Tuvimos discusiones bien serias en más de una oportunidad y nos amenazaba constantemente con enviarnos de vuelta a Cuba si no teníamos resultados operativos”, explicó Levy.

Levy fue instruido por Labañino para penetrar el círculo cercano de los congresistas cubanoamericanos Ileana Ros-Lehtinen y Lincoln Díaz-Balart, con la tarea de obtener “resultados inmediatos”. “La idea era tratar de llegar a conocer cosas que podían ser utilizadas en contra de los congresistas, como elementos de su vida personal, para desprestigiarlos y socavar la importancia de su labor en la comunidad”, explicó. Al preguntársele si estaría a favor de la liberación de los cuatro agentes que aún siguen presos, respondió: “Cuando me decidí a cruzar el Estrecho de la Florida, arriesgando la vida de mi esposa y la de mi hijo menor, sabía a lo que me atenía. Cuando decidí no prestarme a realizar actividades ilegales en este país, estaba seguro que de haberlo hecho habría consecuencias. Estamos hablando de personas que no fueron obligadas a hacer lo que ellos determinaron hacer y por lo tanto, deben atenerse a sus decisiones”, opinó.

Confesó que el peor trauma que le tocó vivir en estos años fue “el sentimiento de inseguridad de lo que podría acontecer y los riesgos a que ha estado sometida mi familia”. “Es algo que ha prevalecido siempre”, afirmó Levy. “El estrés a que estuvo sometida mi familia fue desgarrador”. La pareja dejó detrás a hijos tres hijos, una hembra y dos varones, de matrimonios anteriores. “Afortunadamente, hoy día todos están con nosotros”, manifestó con evidente satisfacción. “Ya tenemos cinco nietos, nacidos en este país de libertad”. ¿Cómo te gustaría que te recuerde la historia? “Como alguien que quiso poner al descubierto las verdaderas intenciones de Fidel Castro hacia Estados Unidos, en detrimento del pueblo cubano”. ¿Y te imaginas en algún momento regresando a Cuba? “Realmente no, pero voy a sentir una inmensa alegría el día que vea renacer una Cuba democrática”.

Miembros de la red que cooperaron con Estados Unidos

Alejandro Alonso:
Agente Franklyn y 0-5, Residente en Miami. Misión: Infiltrarse en bases militares y organizaciones de exiliados como el Movimiento Democracia. Sentenciado a siete años.


Esposos Linda y Nilo Rodríguez:
Alias Los Juniors, agentes Judith y Manolo. Residentes en Miami. Misión: espiar la Base Aérea de Homestead y la Base de la 82 División de Infantería Aerotransportada en Fort Bragg, Carolina del Norte. Sentenciados a siete años cada uno.


Esposos Joseph y Amarylis Santos:
Agentes Julia y Mario. Residentes en Miami. Misión: penetrar las redes de computación del Comando Sur. Sentenciados a cuatro años (Joseph) y tres años y seis meses (Amarylis).


Esposos George y Marisol Gari:
Agentes Luis y Margot. Residentes en Florida. Misión: observación de la Base Aérea de MacDill (Tampa) e interceptación de correspondencia de cubanoamericanos fichados por la inteligencia cubana, valiéndose de que Marisol era empleada del Servicio Postal en el Aeropuerto de Miami. Sentenciados a siete años (George) y tres años y seis meses (Marisol).


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Selección  de revelaciones  de Ed Levy  (el agente Ariel para la Inteligencia castrista) donde se  muestra el peligro que era la Red Avispa de espionaje  para la Seguridad de los Estados Unidos de América-

 Ed Levy escribió  el libro  Nadie me lo contó: La verdadera historia de la red avispa y el espionaje cubano en Estados Unidos, donde testimonia su papel  como doble agente, ya que fue él, el que  se acercó al FBI  para darle a conocer  su misión como el espía Ariel  integrante de una red de espionaje de la Inteligencia de los Castro. .

 

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Comparecencias televisivas de Ed Levy

Primera 


Segunda 


Tercera

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 HISTORIA CLAVE DE LA GUERRA DE INTELIGENCIA: ¿Quién fue Florentino Aspillaga?


Por Mario Vallejo
Periodista
31 de marzo, 2026

Hablar de Florentino Aspillaga Lombard es hablar de una de las deserciones más incómodas y reveladoras en la historia de los servicios secretos durante la Guerra Fría en el Caribe.

De agente del régimen a desertor clave


(Florentino Azpillaga Lombard y el también desertor de la DGI  castrista  Capitán Enrique García) 

Florentino Aspillaga Lombard fue un oficial de la inteligencia cubana que trabajó durante años en el aparato de espionaje del régimen de Fidel Castro. Su especialidad estaba en el área de intercepción de comunicaciones y operaciones electrónicas, un campo estratégico en plena confrontación entre Cuba y Estados Unidos.

Durante su tiempo en el servicio, tuvo acceso directo a operaciones sensibles vinculadas al seguimiento de actividades de la CIA contra Cuba.

La revelación que sacudió a Washington

En 1987, Aspillaga tomó una decisión que cambiaría su vida y generaría un terremoto silencioso en el mundo de la inteligencia: desertó y huyó a Estados Unidos.
Allí, bajo protección, entregó información que dejó en evidencia uno de los mayores fracasos de la CIA en Cuba:

Según su testim onio, muchos —incluso la mayoría— de los supuestos agentes que la CIA creía tener infiltrados dentro del régimen cubano en realidad eran agentes dobles, controlados por la inteligencia de La Habana.

En otras palabras: la red de espionaje estadounidense en Cuba estaba profundamente comprometida… y el régimen lo sabía.

Una guerra de inteligencia que Cuba supo jugar

Las revelaciones de Aspillaga confirmaron algo que durante años fue sospecha:
la inteligencia cubana, heredera de estructuras influenciadas por la KGB, había logrado infiltrar, manipular y desinformar a su principal adversario.

Esto permitió al régimen:
   •   Identificar y neutralizar opositores
   •   Desmontar operaciones encubiertas
   •   Alimentar información falsa a EE.UU.
   •   Mantener control total sobre su seguridad interna

 El golpe a la credibilidad de la CIA

El testimonio de Aspillaga fue considerado uno de los más dañinos para la imagen de la CIA en América Latina.

No se trataba solo de espionaje fallido, sino de algo peor: una falsa percepción de control dentro de un sistema donde, en realidad, Washington estaba siendo observado y manipulado.

(Florentino Azpillaga y  ¨El chino¨ Tang)

Durante años, muchos detalles permanecieron clasificados, pero su caso sigue siendo citado como ejemplo de contrainteligencia efectiva por parte de Cuba.

Su vida en el exilio

Tras su deserción, Aspillaga vivió en Estados Unidos bajo protección, alejado del foco público. Como muchos desertores de alto nivel, su vida estuvo marcada por el silencio, la vigilancia y el riesgo constante.

A pesar de la relevancia de sus revelaciones, nunca fue una figura mediática. Su papel fue más profundo que visible: el de quien revela un sistema desde dentro.

Su muerte y legado

Florentino Aspillaga Lombard falleció en el exilio (en Estados Unidos), dejando detrás un legado incómodo pero crucial:

   •   Demostró el alcance real del aparato de inteligencia cubano
   •   Expuso fallas estructurales en operaciones de la CIA
   •   Confirmó que la guerra entre Cuba y EE.UU. no solo se libraba en política… sino en las sombras

 Conclusión

El caso Aspillaga no es solo una historia del pasado. Es una advertencia:
En inteligencia, lo más peligroso no es no tener información… sino creer que la tienes cuando en realidad te la están fabricando.

Y en ese juego, durante años, Cuba no fue el objetivo.

Fue el jugador.

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Napoleón Bravo (BRAVO24)
2024 pero quizás 2020
Habla Enrique García  un  ex oficial cubano formado en la KGB y su trabajo en el G2 y la CIA en nuestros países


2020
Confesiones sobre Venezuela y Cuba de un G2 cubano y colaborador de  la CIA



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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano:

 Ernesto Borges quien fuera detenido en 1998, fue excarcelado en el año 2025  después de 27 años de prisión; aún se encuentra en Cuba.



 En el programa televisivo  Cuba y su Historia correspondiente al 24 de abril de 2016.   el conductor José A. Albertini entrevista a Raúl  Borges Alvarez  ex oficial de la Contrainteligencia  que es padre del ex oficial de la Seguridad del Estado  Ernesto Borges (graduado de la KGB soviética con Diploma Rojo o Summa Cum Lauden) quien  está preso en Cuba desde hace 19 años  por intentar entregar  a diplomáticos  de EE.UU. una lista de ¨ espías carnadas¨ que irían a infiltrarse en los EE.UU. 

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sábado, septiembre 28, 2024

Video: Cuba y su desmedida influencia internacional. Informe de Archivo Cuba revela revela red de ESPIONAJE CUBANO en universidades de EE.UU

Wenceslao Cruz

27 de septiembre, 2024

Cuba y su desmedida influencia internacional


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Tomado de https://adncuba.com/

INFORME REVELA EXTENSA RED DE ESPIONAJE CUBANO EN UNIVERSIDADES DE EE.UU.

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Agentes del espionaje cubano estarían dentro de la academia de Estados Unidos, según reveló un informe de Archivo Cuba.

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Por ADNCUBA

08/15/2024 

Agentes del espionaje cubano estarían dentro de la academia de Estados Unidos, según reveló un informe de Archivo Cuba.

El documento destaca cómo el régimen cubano ha desarrollado una red de espionaje en EE.UU., con un enfoque particular en la academia, con el fin de que sus agentes obtengan información e influyan en diferentes esferas de la sociedad estadounidense.

El informe menciona casos específicos de individuos reclutados por Cuba mientras eran estudiantes universitarios en Estados Unidos, como Walter Kendall Myers, Ana Belén Montes, y Marta Rita Velázquez, quienes fueron captados durante su tiempo en la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados (SAIS) de la Universidad Johns Hopkins. Estos individuos, al igual que Víctor Manuel Rocha, fueron influenciados por la política radical de la época universitaria, lo que facilitó su reclutamiento por la inteligencia cubana.

La Dirección de Inteligencia (DI) del Ministerio de Interior cubano penetra en selectas universidades de Estados Unidos, incluidas instituciones de la Ivy League como Yale y Georgetown, así como universidades con una gran diáspora cubana como la Universidad de Miami. Según el informe, la DI acumula expedientes de cada universidad con información sobre profesores, contactos, relaciones, y miles de estudiantes que eventualmente podrían ocupar posiciones de poder en el Gobierno.

Cuba también utiliza sus embajadas y misiones diplomáticas como centros de operaciones de inteligencia, aprovechando su amplia presencia diplomática para reclutar agentes en instituciones académicas y otros sectores. La misión cubana en la ONU en Nueva York, por ejemplo, tiene un número desproporcionadamente alto de diplomáticos, muchos de los cuales son en realidad oficiales de inteligencia.

Además del reclutamiento directo, la DI cubana también se apoya en una extensa red de solidaridad internacional y asociaciones de amistad, que incluyen a 1649 organizaciones en 150 países y 109 Grupos Parlamentarios de Amistad en cinco continentes. Estas organizaciones, según el informe, son utilizadas para influir en la política exterior y promover los intereses del régimen cubano.

Espionaje cubano en cifras

El último caso que evidencia la red de espionaje cubana es el del exdiplomático estadounidense Victor Manuel Rocha, condenado a 15 años de prisión por actuar como agente clandestino de Cuba.

Los exoficiales de la DI), Enrique García, José Cohen y Orlando Brito, que desertaron en diferentes momentos, advierten que Rocha es solo la punta del iceberg. Según su testimonio, Cuba cuenta con un elevado número de agentes en diversos países, representando una amenaza seria y persistente para la seguridad de Estados Unidos y otras democracias.

El informe de Archivo Cuba, basado en datos proporcionados por desertores cubanos, detalla que unos 362 oficiales de inteligencia cubanos están dedicados exclusivamente a operaciones en Estados Unidos. Estos oficiales manejan aproximadamente 4657 relaciones de inteligencia, de las cuales alrededor del 60% (2506) corresponden a agentes que suministran información de manera clandestina. El restante 40% (1370) son relaciones "de confianza" o "vínculos útiles" manejados públicamente por oficiales de inteligencia con fachadas de diplomáticos, periodistas, académicos, empresarios y otros.

Además de estas relaciones, el informe sugiere que Cuba podría tener más de 500 "ilegales" en Estados Unidos. Estos "ilegales" son oficiales de inteligencia altamente entrenados que operan a largo plazo bajo identidades falsas o robadas, de otras nacionalidades. 

En América Latina y el Caribe, se estima que 125 oficiales de la DI manejan al menos 1,625 relaciones de inteligencia.

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miércoles, septiembre 04, 2024

Una historia con menos fábula y más veracidad sobre la participación del joven Castro Ruz en el pandillismo político en Cuba y en El Bogotazo


 DE LOS ARCHIVOS DEL BLOG BARACUTEY CUBANO 

Tomado de


Los gángsteres ponen las balas


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En la tercera parte de la biografía de Castro*, titulada Pistola y Complots (p99-160) veremos como aquel gentil y conservador caballerito, formado por los Jesuitas, se nos vuelve un chico de armas tomar, y de paso un objetivo a captar por los núcleos comunistas que operaban en la Universidad de La Habana.

Rl joven Fidel Castro Ruz posando de  ¨tipo duro¨, junto a otros estudiantes de la Universidad de La Habana,   cuando los sucesos de la campana del ingenio ¨La Demajagua¨. Fotos y comentarios añadidos por el bloguista de Baracutey Cubano)

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Por Carlos Manuel Estefanía (1)

En el capítulo 9 de su libro, Claudia Furati cuenta con todo el detalle que una biografía consentida puede permitirse, el activismo político de Fidel Castro durante su etapa estudiantil. Se rompe el tabú, entre los biógrafos oficiales, de los vínculos juveniles del Comandante con los grupos gangsteriles que asolaban la Universidad de La Habana. Pandillas conformadas con los remanentes de lo que un día fueron grupos de acción contra Machado o Batista, así como el reducto final de los combatientes cubanos que participaron como voluntarios en la guerra civil española o en la segunda guerra mundial.

En 1946 se inicia Fidel Castro en esa micro política y trampolín para la gran Política que era la que se ejercía por entonces en Universidad de La Habana. Según la escritora brasilera, los candidatos que se destacaban en las elecciones se convertían en blanco del presidente de la FEU Manolo Castro, cuyo grupo Movimiento Social
Revolucionario (MSR) contaba entre sus miembros al internacionalista Rolando Masferrer, estaba conectado con el jefe de la policía secreta del gobierno, Mario Salabarría, y controlaba de paso la rectoría y la policía universitaria.

(Rolando Masferrer Rojas poco antes de ser asesinado en Miami, presuntamente por la tiranía de Fidel Castro según personas como José Parda Llada; nota del Blogguista)

A principios de 1947 Fidel comienza a hacer proselitismo entre los estudiantes para que apoyaran a otra banda, la que controlaba Emilio Tro, llamada Unión Insurreccional Revolucionaria (UIR). El 24 de marzo se crea un conflicto entorno a la presidencia de la FEU en la Facultad de Derecho, que deviene en una especie de dualidad de presidentes, de un lado Federico Marín con respaldo de la mayoría y destituido temporalmente por no asumir sus compromisos de combatir al gobierno y del otro Fidel Castro que automáticamente asumía el cargo. En ese contexto, cuenta la escritora, Salabarría aborda a Fidel Castro y le exige que renunciara o lo desaparecería. Este es el argumento que utiliza Furati para justificar el acercamiento (por no decir la incorporación) de Castro a uno de los grupos gangsteriles:

“Si regresaba a la universidad armado y solo, en el caso de que no le mataran policías o miembros de las bandas, ofrecería un pretexto para que le encarcelaran, pues por portar armas constituía un delito. Resolvió dejarse guiar por su instintiva razón práctica y vislumbró la forma de volver al juego: aceptar la propuesta de Emilio Tro y apoyar a la UIR.”

Fidel Castro le pide a la UIR una Browning de 15 balas y un automóvil Buick, la marca de la organización como prueba del pacto con ella. Protegido por los hombres de Tro, Castro volvió a entrar en la Universidad. Cuando Emilio Tro es nombrado jefe de la Policía, Fidel asistirá a la ceremonia (p107).

Castro rodeado de los "gatillos alegres" de la UIR

El quince de septiembre de mil novecientos cuarenta y siete, agentes de la policía de Salabarría asesinan a tiros a Emilio Tro y otros miembros de la UIR, en el barrio de Orfila en Marianao. El caso, conocido como la mantaza de Orfila termina con un saldo de seis muertos y numerosos heridos. El hecho fue cubierno por Radio Reloj . Entonces se escuchó:

RADIO RELOJ REPORTANDO, RADIO RELOJ REPORTANDO: En el tiroteo que se está produciendo en estos momentos en el Reparto Orfila, en Marianao, acaban de perecer el Comandante Emilio Tro y la señora Aurora Soler, esposa del también Comandante Antonio Morín Dopico. La batalla de Orfila, filmada además por un periodista, desató el escándalo y una secuencia de venganzas entre las dos bandas (p111). Fidel era uno de los blancos de esta vendetta. Además de esto Masferrer le acusaba de haber desertado de la expedición organizada a Cayo confites con el fin de liberar a Santo Domingo de la dictadura trujillista. Fidel partirá hacia Oriente y allí estará hasta que las autoridades declararon cerradas las investigaciones sobre el caso de Confites.

El 22 de febrero de 1948 es asesinado Manolo Castro, quien para ese entonces había dejado la Universidad. Salabarría y Masferrer acusarán a Fidel Castro por la muerte del expresidente del la FEU. En la biografía consentida se afirma que Castro se encontraba a la hora del asesinato en el Café del Dorado, mientras que el crimen ocurrió en las puertas del cine Resumen.

Junto a Castro, se aparecían como sospechosos el comunista Manolo Corrales, así como los miembros de la UIR Justo Fuentes y Pedro Mirassou. Dos días después, Castro y los dos últimos se presentaron voluntariamente en la policía, allí expusieron sus respectivas coartadas. Dice la Furati que la prueba de parafina dio que su biografiado no había disparado en esos días. Fidel Castro, trata de evadir la guerra entre las bandas y concertó una cita con el líder estudiantil Alfredo Guevara, en casa de su media hermana María Lidia. Guevara le a Castro recomienda salir de la circulación. Esto se realizaría con la ayuda económica de Mario García Inchaustegui Castro encontrará un escondite produciéndose así el vinculo definitivo entre este y Guevara.

Castro, donde los comunistas pusieron el ojo

Guevara era miembro “autónomo” de una célula comunista dirigida por Leonel Soto que operaba en la Universidad. El futuro director del ICAIC por recomendación de sus compañeros y de su hermano le había le había echado el ojo a Castro desde 1946. Quería saber si el antiguo alumno de los jesuitas, se convertiría en un aliado o un obstáculo en el proyecto que tenían los estalinistas de controlar la FEU. En este proceso Guevara logró convertirse en Presidente de la Facultad de Filosofía y Leonel en su Secretario.

En junio de 1947 Guevara y Castro se aliarán en la promoción de una reestructuración de la FEU, a cuya secretaría ambos aspiraban. El grupo de Fidel Castro y de Alfredo Guevara hará frente común para impedir el triunfo de los estudiantes apoyados por Salabarría, y lograrán que se coloque de presidente a un neutral Enrique Ovares de quien hablamos en la primera parte de este trabajo. Ovares quien había sido secretario de la FEU bajo el mandato de Manolo Castro, también jefe de la delegación de estudiantes cubanos invitados a la primera reunión de la Unión Internacional de estudiantes (UIE) celebrada en agosto del año anterior en Praga. En las elecciones de Julio Alfredo Guevara, ganara la secretaría de la Organización, tiene en su favor 114 votos contra los 19 de Castro. De este modo Alfredo Guevara se convertirá en una especie de Richelieu de la FEU (p108)

A finales de ese mismo año Castro volverá a coligarse con los criptocomunistas de la universidad en la tarea de para desprestigiar al gobierno del Partido Revolucionario Auténtico. Resulta que los veteranos se negaban a entregar al presidente Grau la campana del ingenio La de Majagua, donde Carlos Manuel de Céspedes había iniciado la primera guerra de independencia. A Fidel se le ocurre traer la campana a la capital realizar con ella un acto en la escalinata universitaria y desde allí convocar al derrocamiento del gobierno democráticamente constituido. A quien primero buscó para tan loco proyecto fue a Alfredo Guevara, al que le expuso la idea de que los estudiantes trajeran la campana y la hicieran sonar instigando al pueblo a tomar el palacio presidencial. En un ejercicio de simplismo sin igual Castro estaba seguro de que ante la algarada a Grau solo le cabría dimitir.

Fidel Castro viajará en busca de la campana acompañado con el líder comunista Lionel Soto, para los gastos de viaje contaron con el financiamiento de Isidro Hernández, un rico resentido con Grau. Los dos estudiantes regresaron a la capital con la campana y una delegación de veteranos. La reliquia histórica fue colocada en la rectoría y se convocó a una asamblea para decidir que se haría con esta En ella se presentaron los pistoleros de Masferrer y Salabarría (los dos presos por la matanza de Orfila) e intimidaron a los presentes para que no usaran la campana contra el presidente.

Castró vuelve a La Habana con la Campana

La campana debería permanecer 24 horas en la rectoría. El criptocomunista de Alfredo Guevara fue encargado de obtener las armas necesarias para la custodia nocturna. Se organizó una guardia estudiantil que no sirvió de nada. Pues la campana fuera robada por el pistolero Eufemio Rodríguez -quien pronto morirá como parte de la respuesta por el asesinato de Tro-aprovechándose de que la policía de la Universidad que había expulsado a los estudiantes que custodiaban el objeto, ya que no se permitía gente armada en la Universidad. La campana fue depositada en casa del militante auténtico Tony Santiago, vinculado a Salabarría y de allí trasladada al Palacio Presidencial.

¿Los comunistas tras el Bogotazo?

En Marzo del 1948 desembarcan en La Habana los emisarios del General Juan Domingo Perón de quien ya nos había hablado Franqui en su Diario de La Revolución Cubana. Furiati aclara que Perón estaba en la búsqueda de aliados para reivindicar la soberanía sobre las islas Malvinas ocupadas por Inglaterra, demanda que trataría 
de exponer en la IX Conferencia de Cancilleres de la Organización de los Estados Americanos a celebrarse el 10 de Abril en Bogotá.

(Fidel Castro, Enrique Ovares y Alfredo Guevara en el Bogotazo)

La comisión peronista se alojaba en el hotel Nacional, la brasileña nos da los nombres de quienes la conformaban Iglesias Mónica y Antonio Caffiero. La escritora confirma también lo relatado por Franqui, cuando dice que Fidel Castro se pone en contacto con los argentinos y le propone la creación de un congreso paralelo de estudiantes en Bogotá.

Pronto Diego Molinary, el embajador argentino, le confirmará a Fidel que el general Perón aceptaba correr con los gastos de la Reunión. Por la autora brasilera conocemos quienes participan en este proyecto, que será el primer caso consumado (el anterior fue la frustrada invasión a Santo Domingo) de ingerencia de Fidel Castro en América Continental:

“Para Fidel, se presentaba un buen motivo para ausentarse del país hasta que se enfriara la persecución; viajaría a Venezuela y Panamá en Misión de la FEU, con Cobertura financiera y diplomática de Argentina. Se aceptó incluso su solicitud de llevar al compañero Rafael del Pino, lo que le brindará más seguridad. También se formaron otras comisiones: Chino Esquivel y Aramís Taboada irían a Guatemala, El Salvador y México; Pablo Acosta y Carlos Moreno, a Honduras, Nicaragua y Costa Rica; Enrique Ovares y Alfredo Guevara, los dirigentes marxismos de la FEU se encontrarían con Fidel."(p 122)

El día 19 de marzo, cuando Fidel Castro se disponía a partir, es detenido en el aeropuerto acusados de ser un fugitivo de la justicia. Llevado ante el instructor del sumario por el asesinato de Manolo Castro, Fidel alega que estaba designado por la FEU para participar en un congreso por lo cual no incumplía las condiciones de su libertad condicional. Aquella policía tan “represiva” se limitará a retenerle el pasaporte y otras pertenencias a Castro por un día. Luego lo dejaron salir del país.

Salvo en la afirmación de que Castro si logró encontrarse con Rómulo Gallegos, la descripción de la Furati sobre el periplo de Castro hasta Colombia, coincide, en términos generales con la de Franqui, lo mismo ocurre con sus agitadas y controvertidas actividades de Castro durante el Bogotazo. Aunque la brasilera aporta detalles que vale la pena destacar. Por ejemplo; el tono fuertemente izquierdista con el que Fidel Castro se presenta en una reunión con representantes de la Unión Sindical Obrera Colombiana: “se parecía al que solían emplear los provocadores” (p124). Otro detalle interesante es la declaración que hace el día 8 el Secretario de Estado norteamericano George Marshall, jefe de la delegación de su país, acerca de que una conspiración internacional comunista amenazaba a América. Aún más interesante es la que hace el Ministro Colombiano, quien “ lanzó acusaciones a estudiantes cubanos del paso por el país, en especial el joven Fidel Castro, vinculándolos con la penetración comunista”(p125)

Tal y como nos lo cuenta Carlos Franqui, tras el asesinato el día 9 de Gaitán (en el libro de Franqui se escribe Gaitán), Fidel Castro se verá envuelto en una serie de peripecias. Tras de retorno de estas al Hotel Claridge Fidel Castro y Rafael del Pino se enterarán que eran buscados por las autoridades del país:

“El gobierno Colombiano había decretado la detención de los cubanos y divulgado la versión de que el Bogotazo había sido fruto de una conspiración de comunistas y extranjeros. La policía colombiana alegaría que ` Fidel Castro Ruz y Rafael del Pino fueron los principales dirigentes de los saqueos de iglesias y residencias durante los acontecimientos...Ambos habían dejado de presentarse al embajador cubano y así contribuyeron a interrumpir la conferencia de la OEA, en unión con otros comunistas...
Cuando los detectives comparecieron el en el hotel se apoderaron de correspondencia remitida desde La habana al referido lugar, pudiéndose comprobar, por su texto, que pertenecían al Partido Comunista de Cuba que daba instrucciones a seguir...` Las agencias internacionales de noticias confirmaban que el movimiento revolucionario desatado en Colombia había sido estimulado por comunistas después del asesinato del izquierditas Gaitán" (pp128-129).

Furati nos cuenta que fue el argentino iglesias el que, bajo la queja del lío en que le habían metido, ayuda a escapar a los cubanos de la persecución, lo hace en un auto diplomático dentro del cual Ovares, Guevara y Castro lograron llegar a la embajada cubana. El Ministro argentino había conseguido que el coche de su embajada recogiera y llevara a los cubanos a su representación”. La delegación estudiantil regresará como ya había dicho Franqui en una aeronave que transportaba toros a La Habana, Furati cita a Guevara, según el cual “Llovía a cántaros. Veníamos en un avión, echados en el suelo...y él hablaba de que iba a concentrarse en terminar su curso libre de marxismo” (p129) Dejaban atrás aquel Bogotazo tras el cual Colombia no volvió nunca a ser la misma. Valorando el hecho a la luz de los años, Plinio Apuleyo Mendoza, escribe:

“El país que habíamos conocido sucumbió para siempre aquel viernes enardecido [9 de abril de 1948], húmedo de sangre y envuelto en ráfagas de lluvia y humaredas de incendio. Ardían tranvías y edificios públicos. Muchedumbres enloquecidas y armadas de machetes recorrían las calles. En la noche y al día siguiente la revuelta popular fue sofocada de una manera brutal. Cuatro mil muertos quedaron en las calles de Bogotá. Sólo delante de mi casa conté dieciocho cadáveres. A partir de entonces, la violencia fue protagonista central de nuestra vida política” . (Colombia de Ayer a Hoy, en la revista Encuentro de La Cultura Cubana, Invierno de 2005-2006, pp. 57-70)

La Universidad continúa. Entre balas y los comunistas

Castro en su etapa universitaria

Volvamos de la mano de la Furati a La Habana. El cuatro de julio Fidel Castro es nuevamente acusado del asesinato del policía Universitario Oscar Fernández Carral. Desde el parlamento Rolando Masferrer, recién elegido diputado le responsabiliza de tres atentados en uno de ellos con la muerte de un policía. Dos días después el propio Castro sale ileso de un atentado contra su persona. Pronto recibiría una orden de prisión, acusado de participar en un atentado de la UIR contra Masferrer. El tiroteo había tenido lugar en las escaleras del Capitolio, arrojando el saldo de un muerto y tres heridos. Pero Castro consigue que un juez anule la orden.

Frente a las acusaciones de gangsterismo Castro recibe el respaldo de la FEU y la Juventud Ortodoxa. Dentro de la última y en oposición a la dirección del partido, actúa Max Lesnick, quien intentaba establecer contactos con los jóvenes estalinistas. Lesnick hará gran amistad con Castro, quien formalmente apostaba por la autonomía de los ortodoxos con respecto a los comunistas. Más al parecer, por lo que cuenta la misma Furati, ya Fidel se había “auto reclutado” para el estalinismo cubano:

“La persistente persecución de que era objeto en esa época se debía a su creciente colaboración con comunistas en el ámbito de la FEU. A este respecto, Fidel comentaría con tono irónico: `No, no me reclutaron ellos...Me recluté yo solo...´”(p132)

Lo cierto es que la antigua estrella de los jesuitas, ahora se encontraba a menudo, dentro y fuera de la universidad con los comunistas, con la presencia, en ocasiones de Flavio Bravo, presidente nacional de la Juventud Socialista [Estalinista] y bajo la observación de Carlos Rafael Rodríguez miembro del Buró Político del Partido. Cuando Max Lesnick entra en la Universidad encuentra afinidad inmediata con Guevara a quien se le ocurre la creación de Comités colaterales a la dirección de la FEU con distintos fines tales como los de combatir a las empresas norteamericanas o al gangsterismo. Esto último, precisamente cuando el recién electo Carlos Prío intentaba concertar un pacto entre los grupos a fin de que las bandas se desactivaran incorporando sus miembros al aparato policial. Alfredo Guevara propone como miembro de este Comité antigangsteril a Fidel Castro, pese a la objeción de quienes le asociaban con los mismos pistoleros. De todos modos fue a Castro a quien le tocó la misión de denunciar la lista de los grupos financiados por el gobierno. Lo hizo en un acto celebrado el 30 de septiembre, durante la conmemoración de la muerte del mártir estudiantil antimachadista Rafael Trejo. Allí Fidel Castro acusó a los diferentes grupos de recibir salarios por servicios falsamente ubicados en el gobierno. Nuevamente se desata el escándalo, y es a Max Lesnick quien se responsabiliza con proteger al “Guajiro”, como le decían sus allegados a Castro. Lesnick se lo llevó para su casa donde estrecha aún mas sus los vínculos de estos dos ortodoxos proclives (aunque uno menos públicamente que el otro) a la colaboración con los comunistas.


En julio del 1949 Fidel asiste con regularidad a un seminario de estudios marxistas [¿estalinistas?] organizado por el PSP. En septiembre llega a La Habana Raúl Castro para vivir con su hermano y estudiar en la Universidad, donde se vincula con los amigos comunistas de Fidel, Alfredo Guevara y Leonel Soto, pronto ingresará el menor de los Castro en la Juventud del Partido Socialista Popular.

A partir del famoso acto de denuncia toma cuerpo en la Universidad de La Habana el llamado Comité 30 de septiembre, una especie de organización paralela presidida por Baudilio Castellanos (Billito) amigo intimo de Fidel Castro. Este Comité llegó a convertirse en una fuerza política capaz de movilizar a 60000 personas. Dicha estructura pronto será denunciada como comunista y gangsteril por Ovares y seis presidentes de facultades. Pero no lograron impugnarla por la oposición de otros 7 presidentes de facultades. Al final será la propia FEU la que sea acusada , según Furati, de partidaria de la izquierda [¿o de los comunistas?] La Federación Estudiantil termina disuelta en noviembre por un decreto del Consejo Universitario. A finales de Abril se concentrarán unos doscientos estudiantes de la enseñanza media frente a las oficinas de la FEU, destrozando la sede. El comunista Leonel Soto será acusado de agredir a la policía universitaria, en su defensa saldrá Castro, quien le dirá al Rector Inclán “Si expulsan a Lionel Soto, tendrán que hacer lo mismo conmigo” p 139.

Ya para entonces el Gabinete Nacional de Identificación había abierto un expediente policial sobre las actividades de Fidel Castro, remitido al Buró de Investigaciones, que será solicitado por el Cónsul colombiano, en Cuba Lácidez Moreno, con motivo de la participación de los dirigentes estudiantiles cubanos en el Bogotazo (P139). Un expediente que hoy se encuentra en los archivos personales de Castro, que la Furati parece haber consultado y del cual no dice ni “pío”.

Dejemos pues el libro de Claudia Furati. Fidel Castro, La Historia Me Absolverá y volvamos al tema de Fidel, los comunistas y Colombia desde otra fuente mucho menos comprometida, por no decir totalmente adversa al actual gobernante de Cuba. Se trata de Salvador Díaz-Versón. Investigador de las actividades comunistas en nuestra isla, fundador en mayo el 14 de 1925 de la liga Anti-Comunista de Cuba, inaugurada en la universidad de La Habana. En 1934 Díaz-Versón se convirtió en jefe del policía nacional cubana. Durante la Segunda Guerra Mundial, fungió de Secretario del comité para la defensa de la democracia creada formalmente en 1940. A partir de 1948 hasta el golpe de estado del 10 de marzo de 1952, Díaz-Versón sirvió como jefe en Cuba de la inteligencia militar, bajo el gobierno del Dr. Carlos Prío Socarras. Díaz-Versón es también autor de numerosos libros, entre ellos One Man one Battle (1980). Veremos que nos cuenta el investigador sobre los agentes de reclutados en Cuba, a principio de los años cuarentas, por el funcionario soviético Gunner W. Bashirov; una lista de famosos entre los que se encuentra el nombre de Fidel Castro Ruz **.

*Claudia Furiati, "Fidel Castro, La historia me absolverá" (Plaza y Janés, Barcelona 2003)

**Salvador Díaz-Versón, One Man, One Battle, World Wide Publishing Company. INC, New York.1980, p112

(1) Director de Cubanuestra . www.cubanuestra.nu
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Tomado de http://eichikawa.com

El «primer tirito» de Castro en la UH

septiembre 17, 2010

Por Arnaldo M. Fernández
septiembre 17, 2010

El ex analista de la CIA y actual investigador del Instituto de Estudios Cubanos y Cubano-Americanos (Universidad de Miami) Brian Latell acaba de empacar la re-aparición de Castro el Viejo en la Universidad de La Habana (UH) con la iniciación de Castro el Joven como pandillero. Latell reporta que «dos testigos presenciales» acreditan «sin discusión» cómo Castro intentó asesinar a sangre fía a Leonel Gómez, quien habría declarado su intención de empinarse en la micropolítica de la UH y perfilado así como adversario de Castro. Latell no puede dejar de citarse a sí mismo y saca de su libro Después de Fidel (2008) que «Gómez estaba afiliado a una banda mafiosa rival» y Castro se habría apostado «detrás de un muro de piedra», a la salida del estadio aniversario, para disparar alevosamente contra Gómez, quien sobrevivió a «heridas graves».

(De izquierda a derecha: Fidel Castro, Enrique Ovares, Alfredo "Chino" Esquivel, Gustavo Ortiz Faez, con la campana de La Demajagua a su arribo a La Habana, Nov. 7, 1947. Gustavo Ortiz Faez fue uno de los que  mató en el mismo hecho criminal a Manolo Castro y a Carlos Puchol Samper;  también   fueron heridos José Miró Rojas y José Ignacio Valdés Rodríguez. Fotos y comentarios añadidos por el Bloguista de Baracutey Cubano)

El finado Rafael Díaz-Balart atestiguó (mayo 3, 1960) ante el Senado de los EE. UU. que Castro había baleado a Gómez en 1947. Tras acotar que Castro lo había convidado, pero I refused, because I am a Christian, Díaz-Balart señaló que el atentado traía su causa de percibir Castro a Gómez como serio obstáculo, por ser este último amigo personal del presidente Grau San Martín. Díaz-Balart precisó (marzo 9, 1988) que Leonel Gómez era miembro de la Unión Insurreccional Revolucionaria (UIR), es decir: la misma pandilla en que militaría Castro bajo el mando de Emilio Tro. A Castro lo embullaron «El Gallego» Vázquez y Antonetti, del Movimiento Socialista Revolucionario (MSR), y cuando Gómez salió del estadio universitario, los tres «lo estaban esperando arriba del muro de la calle Ronda». Uno de los jefes del MSR, Mario Salabarría, confirma que Castro «fue uno de los que le tiró a Leonel Gómez», pero el jurista Ramiro Arango asegura que «fue en un billar que había en un pasaje que iba del Instituto de La Habana al teatro Payret». El líder estudiantil Enrique Ovares puntualiza la fecha del atentado (diciembre 8, 1946), agrega a un tal Isaac Araña como cuarto participante y subraya que Gómez salió ileso: el herido, en una pierna, fue Fernando «La Vaquita» Freyre de Andrade. De ahí que «el primer tirito que dispara Fidel» en la UH se tirara a relajo: «Le fueron a tirar al toro y le dieron a la vaquita».

-Foto: Aquí empieza la calle Ronda, hacia la izquierda © Joseph Scherschel – Time Inc.

-Nota del Bloguista de Baracutey Cubano : Este episodio biográfico de Castro se aclara gracias a investigaciones del Dr. Antonio Rafael de la Cova. Mario Salabarría  no era jefe ni miembro del MSR; Julio,un hermano suyo sí lo era.
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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Gustavo León, Doctor en Medicina  y conocedor de la Historia política de Cuba, ha afirmado en  sus programas radiales de Cita con la Historia Y/0 en las directas de Carlos Calvo,  que Mario Salabarría le había dicho en el Exilio del Sur de la Florida que  en esa época Fidel Castro era informante  suyo para que le dijera lo que sucedía en la UIR  de Emilio Tró. En el libro de Rafael Díaz-Bakart Gutiérrez titulado Cuba: Intrahistoria. Una lucha sin tregua, que él fue el que introdujo a Fidel Castro  en esas pandillas; he leido, en otra fuente, que fue Mario Salabarría el que le sugirió a Fidel Castro  que entrara en la UIR dado que Leonel Gómez también pertenecía a la UIR y así se quitaba de encima a Leonel  Gómez que deseaba vengarse por Fidel Castro haberle disparado, aunque había herido  a otro que lo acompañaba.
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Entrevista a Mario Salabarría

Tomado de http://www.latinamericanstudies.org

Entrevista de Antonio Rafael de la Cova con Mario Salabarría Aguiar,el el  3056 S.W. 17 St., Miami, Fla. 33145, el 7 de diciembre de 1983.

A Fidel Castro lo conocí estando el en la universidad. Yo estaba en la policía. Desde que él llegó, los elementos más afines a él eran los que iban a la universidad no para estudiar, sino para perturbar. Sus amigos allí eran del mismo temperamento y de la misma proyección. Yo era comandante jefe del Servicio de Investigaciones Extraordinarias de la Policía Nacional. Yo me dedicaba exclusivamente a la represión política, la persecución del delito político.

Yo voy en el automóvil mío cuando empiezan a circular por la radio un automóvil tripulado por dos individuos que eran elementos peligrosos y que se tomaran precauciones al momento de detenerlo. Estoy en ese momento en la esquina de F y 23 en El Vedado esperando la luz verde. Cruza un automóvil que viene de la calle E y sube por la calle J hacia la universidad, cuando el chofer me dice: “Comandante, ahí va el automóvil que acaban de circular por radio.” Cuando nos acercamos me dice, “el que va manejando el carro es Fidel Castro.” Cuando paso por la universidad para doblar atrás del carro, veo unos policías en la cadena que cerraba el paso a los automóviles y le pregunté a un policía amigo que había sucedido. “Fidel Castro ha hecho unos disparos en una asamblea en la Escuela de Derecho”, me dijo. Eso fue en mayo o junio de 1947 [abril 27, 1947]. Lo seguimos hasta que paró en una casa en la calle Mazón, que es donde él vivía, y me bajé con un arma en la mano y le dije, “Párate ahí”. El se paró, y entonces iba manejando Aramis Taboada, lo registré y a él le ocupé una pistola 45 y Aramis Taboada un revólver 38. Todavía estoy esperando el juicio ese, no me han citado a mí.

Estos casos no iban a juicio porque había un individuo en el Tribunal de Urgencia, de apellido De la Ville, quien por veinte pesos le sacaba determinadas piezas a las armas para hacerlas inservibles. Entonces el abogado defensor pedía un perital para determinar si el arma era usable. Cuando el peritaje era negativo, que el arma no podía disparar, sobre seguían el juicio.

Detuve a Fidel y resultó que vivía en una casa de huéspedes de una familia de apellido Lamar, registré la habitación donde él vivía, y no encontré nada allí. Me lo llevé arrestado para el departamento mío, levanté el acta, y lo remití al Tribunal de Urgencia sujeto a la pistola que le ocupé, y a su vez di cuenta al Juzgado de Instrucción de la Cuarta del hecho que había cometido en la universidad. Así fue como yo personalmente lo conocí a él. Su actuación en la universidad la conocía porque como Manolo Castro era presidente de la FEU, conocía que estaba allí con un elemento gangsteril. Inclusive, me dijo un individuo que él (Fidel) había estado detenido en la Oncena estación del Cerro porque él había tratado de secuestrar al doctor Coro, que era decano en la Facultad de Odontología y que estando detenido en la oncena estación, llegó un individuo que era comandante de la policía, Ignacio Mendieta que era amigo de él, y habló con el doctor Coro y los dos marineros que lo habían arrestado, porque los marineros iban en una guagua y ven en la máquina que resultó del doctor Coro, una trifulca entre dos individuos, se bajan de la guagua, lo detienen y se lo llevan preso a la oncena. Mendieta, que era amigo de él, arregló el problema.

Se habla y se dice de la participación de Fidel en la muerte de Manolo Castro, pero yo no puedo asegurarte nada. Lo único cierto que hay, que el individuo que le tiró a Manolo Castro. Gustavo Ortiz Faez, que en este momento tiene un alto cargo en la DISIP venezolana, que lo detuvieron a una cuadra de allí, cuando estaba preso en la tercera estación, la primera persona que llego allí a interesarse por el preso fue Fidel Castro. La muerte de Manolo fue a las doce de la noche. Eso se comentó entre la policía. Ortiz Faez era ahijado de Paulina Grau (aclaración del bloguista de Baracutey Cubano: se refiere a Paulina Alsina, ex cuñada  del entonces Presidente Ramón Grau San Martín que era la viuda de Francisco Grau San Martín, unico hermano que tuvo el Presidente Grau), porque los Faez son de Matanzas y Paulina era de Matanzas.

Recorte de diarios de la época y de la revista Bohemia añadidos a la entrevista  por el Bloguista de Baracutey Cubano:


(Paulina Alsina Fernández  era viuda de Francisco Grau San Martín (falleció el 30 de noviembre de 1930) único  hermano de Ramón Grau San Martín; Paulina y Francisco tuvieron cuatro hijos: Paulina,  María Leopoldina (Polita), Francisco (Pancho) y  Ramón (Mongo); además  adoptaron a María Dolores Sánchez. Mucho más en mi artículo  Algunos señalamientos relativos a la presidencia del Dr. Ramón Grau San Martín como presidente elegido constitucionalmente.  Aclaro que  el Dr. Ramón Grau San Martín no era homosexual; era más bien mujeriego pero como dice el dicho cubano:  ¨las mataba callando¨ aunque la escritora, y comunista,  Reneé Méndez Capote escribió una supuesta anécdota con Grau que es muy ilustrativa cuando ella muy joven y agraciada estaba sentada en una tribuna y detrás estaba sentado  Ramón Grau San Martín... Comentario añadido por el bloguista de Baracutey Cubano) 

Yo sabía de la existencia del MSR y aquello de Cayo Confites, en lo que yo cooperaba pero en otro plano, no como militante. Yo no era miembro del MSR. Mucha gente piensa que como Rolando Masferrer era amigo mío, y Manolo Castro era amigo mío, que fueron los que organizaron eso, pues pensaron que yo estaba en eso, pero yo estaba en la policía, porque eso me involucraba en otras cosas que no eran factible. Rolando y Manolo fueron los organizadores del MSR. Eufemio Fernández no estaba en el MSR, aunque estuvo en lo de Cayo Confites y tuvo un incidente bastante violento con Fidel allí. Cuando yo salí en libertad en 1979 por la causa contra el gobierno de Fidel Castro, hubo una Conferencia de los No-Alineados en La Habana y hubieron dos o tres dominicanos, y uno de ellos dijo que Fidel lo había nombrado ayudante de él. Dicen que Eufemio le dio una galleta a Fidel, pero no me consta, y aquello culminó con el fusilamiento de Eufemio [en La Cabaña, abril 19, 1961]. Cuando Fidel tuvo en la universidad la Campana de la Demajagua, que se la prestaron los veteranos de Manzanillo, Eufemio y un grupo se la robaron de la universidad. Cuando Fidel fue a buscar la campana al día siguiente para formar el escándalo, se encontró que no había campana, y aquello fue una cosa terrible. Eso fue en el 1947. No se donde la escondieron porque cuando eso ya yo estoy preso. Se la entregaron al general Loynaz del Castillo, que estaba en ese momento de presidente de los veteranos.

No te puedo decir si Fidel militó o trató de entrar en el MSR porque yo estaba en la policía. Que yo sepa, no estuvo en el MSR. Fidel funcionó dentro de esos del UIR [Unión Insurreccional Revolucionaria], como este muchacho [Rafael] Díaz-Balart también estaba con ese grupo. Díaz-Balart no era de la UIR, pero como era el cuñado. . . Orlando Bosch era de la UIR, muy amigo de Fidel, y hablaba mucho por radio con Fidel. Orlando fue presidente de la Escuela de Medicina.

 (De izquierda a derecha: Fidel Castro, Enrique Ovares, Chino Esquivel, Gustavo Ernesto Ortiz  Faez y otros. Gustavo Ernesto Ortiz Faez fue uno de los que  mató en el mismo hecho criminal a Manolo Castro y a  Carlos Puchol Samper;  también   fueron heridos José Miró Rojas y José Ignacio Valdés Rodríguez. Foto, video y comentario del bloguista de Baracutey Cubano)

Yo no sé por qué motivo un grupo de estudiantes del Instituto fue a la universidad en plan de agresión. Entonces Fidel, que estaba en sus inicios en la universidad, fue uno de los que le tiró a Leonel Gómez. No se cual fue el motivo, pero se que él le disparó a Leonel Gómez. Me luce que el aún no estaba definido dentro de la corriente aquella que había dentro de la universidad, porque la agresión a Leonel Gómez significaba la agresión a un grupito de bonchistas del Instituto de La Habana.

A mi me dijo este señor amigo de él, que lo que lo había hecho variar en relación conmigo, y con los que él consideraba amigos míos, fue cuando yo detuve a su hermano Pedro Emilio [Castro Argota], que trabajaba en Comunicaciones, y le ocupé once mil y pico de pesos en giros postales y cheques que se hurtaban allí. El trabajaba en la selección de la correspondencia. Esos eran valores sin certificar que mandaban la gente del interior y ese trabajo de selección lo hacía un grupo de empleados que usaban una luz para ver si había cheques adentro de las cartas. Me acuerdo que fue una causa bastante difícil, que tampoco nunca me citaron a juicio porque hubo que levantar ochenta y pico de actas a cada uno de los perjudicados que mandaron cheques.

Mario Muñoz tuvo un altercado en la granja de Siboney antes de ir al Moncada. Le dijo a Fidel que iba a mandar a la gente a la muerte, que el plan era un desastre. Eso me lo dijo Orlando Castro [García], que estuvo preso conmigo.

Yo no creo que Fidel haya ido a matar a [Oscar] Fernández Caral, por la sencilla razón de que Caral lo conocía a él. Era muy riesgoso jugarse la carta de que Caral iba a quedar muerto y no iba a hablar de él, mas que la muerte de Caral fue en pleno día, en la puerta de su casa. Además, ese barrio de Infanta hacia la universidad es un barrio de estudiantes, donde Fidel era conocido. No comparto esa opinión al hacer esa deducción. Lo lógico es que si lo ve venir, se quite de la puerta, porque sabe que es enemigo. No creo que Fidel sea tan valiente para ir a arriesgarse de esa forma donde es tan fácil detectarlo. Caral era sargento de la policía en la universidad y siempre estuvo al lado de Manolo Castro. Caral era un individuo en la universidad muy definido frente a todos ellos. El hermano de él [Adolfo A. Fernández Caral] es médico y está aquí, y el hermano dice que él esta seguro que fue Fidel Castro quien lo mató. El es médico urólogo de la Clínica “La Gran Familia” en Flagler, entre 27 y 26. Como motivo de ese hecho detuvieron a un individuo que era portero de un cine, el Astral o el Infanta, que salió retratado en el periódico, y efectivamente, el tipo se parecía mucho a Fidel.

El viaje de Fidel Castro a Bogotá fue una cosa muy especial. El aspira a presidente de la FEU, y quien sale electo es Enrique Ovares. Como ellos le tenían cierto respeto a Fidel, ellos tramitan a Fidel y lo incluyen en la delegación de la FEU que va a Colombia. Hay quien dice que fue porque conocía lo del Bogotazo, todo eso es mentira, su viaje fue de acomodamiento. El lo que si estaba armado. Pero Fidel se cuidaba de Rolando Masferrer porque ya había sucedido la muerte de Manolo Castro y él estaba preocupado con ese problema, y tenía miedo que le fueran a hacer algo.

El atentado a Rolando Masferrer fue en el capitolio, se que le tiraron en su casa, pero el que recuerdo fue en el capitolio. A la salida de una reunión, por la puerta que daba a la calle Industria, lo fueron a agredir, lo que pasa es que Rolando se dió cuenta porque la máquina estaba situada en la calle y esa era una entrada de luna. Ellos situaron un billetero en la misma puerta de la salida del capitolio donde las máquinas entraban a recoger las personas. El billetero estaba bajo techo y la máquina afuera. Rolando ve el billetero, quien entonces le pregona un número, “número tal, que se juega mañana”, y Rolando se da cuenta que no había sorteo al día siguiente, y con la misma, sacó la pistola, le tiró al billetero y lo mató. Entonces se dió cuenta que no era un billetero, sino un individuo que estaba avisando su salida del capitolio. Rolando hizo un disparo al bombillo, porque ya estaba oscureciendo, y ahí se formo el tiroteo. Ese atentado se lo oí yo contar a Rafael del Pino personalmente, quien fue el que dirigió el atentado. La mujer que estaba ligado a todos ellos está aquí, se llama Eva Gutiérrez.

Ese atentado fue siendo Prío presidente, porque había una reunión de un grupo de representantes que Prío los había dejado fuera de las responsabilidades del gobierno, y ese grupo que hicieron le decían el Grupo de Cangrejera, porque uno de ellos vivía en el barrio Cangrejera en Marianao. Según le oí a Rafael del Pino, ellos estaban situados en un garage en Industria y Dragones. El individuo que les aviso cuando se terminó la reunión y que ya iban a salir fue un representante de ese grupo, Guillermo Ara, que murió aquí. Cuando Ara le avisa a del Pino, los carros avanzan hacia el capitolio, y cuando Rolando sale, ellos van entrando en la luna, que es cuando el billetero pregona el número, Rolando lo mata y dispara al bombillo del portal del capitolio. Los carros no llegaron a entrar, empezaron a tirar desde afuera, a una distancia de quince metros. Yo se lo oí contar a Rafael del Pino en La Cabaña a un grupo de personas, porque yo dormía cerca de él. Yo estoy seguro que del Pino se ahorcó, porque estaba muy perturbado. Yo lo vi en Guanajay hacer dos o tres veces un simulacro de suicidio. En una ocasión amarró una soga y se la puso al cuello, levanto una silla sobre unos cajones y dijo que nadie se le acercara o si no se ahorcaba. Primero él empezó con una obsesión que quería hablar con Fidel, y se lo decía a todos los presos en Guanajay. Nosotros no teníamos acceso a donde él estaba, que era en la enfermería, pero si conocíamos los detalles por los presos que trabajaban allí y vieron aquello. Entonces lo llevaron a Seguridad de Estado y cuando llegó me dijo a mí que había hablado con Fidel y estaba muy esperanzado, y empezó a hacerse la idea que había resuelto su problema. Mi impresión personal es que él no habló con Fidel, sino con Abrahantes por lo que pude captar. El estuvo muy esperanzado hasta que nos llevaron a Melena, donde dos veces se encaramó en el alambrado, pero ya los guardias tenían órdenes de no tirarle y lo capturaban. El estaba loco. Una noche se tomó un veneno y lo llevaron hasta Güines para hacerle un lavado de estómago. El nunca supo que los americanos estaban planeando soltar a los presos. El tenía una locura violenta. De pronto se quitaba la ropa, y él tenía un problema en la vejiga, y andaba con un depósito para su orine, y se safaba el pito y cogía la botella, que la gente le decía la “granada” de Rafael, y amenazaba con tirarla a quien se le acercara. El estaba muy mal. Cuando el accidente del avión, a él le dieron un balazo que lo dejaron muy mal.

Cuando pusieron en libertad a todos en 1961, me soltaron a mí el 30 de junio de 1961. Yo estaba operado de un cáncer en la pierna derecha, y estaba ingresado en el hospital Curie, donde me dieron la libertad. Después me detuvieron, acusado de atentar contra Fidel el 22 de junio de 1965. Tuve oportunidad de salir de Cuba, porque a ellos le interesaba mi casa, y no ofrecieron que nos fuéramos, pero yo no me quise ir. Cumplí un total de 28 años de presidio, sin contar un año que estuve preso contra Machado del 1931 al 1932. Tenía 17 años, y estaba conspirando contra Machado con el Directorio del Instituto de La Habana que nosotros fundamos en octubre de 1930.

A Rolando Masferrer lo conocí en 1936 cuando él pertenecía a Joven Cuba, y después se fue para la guerra en España. Cuando regresó lo vi en la universidad, y militaba en el partido comunista.

El bonche universitario lo formaban Juan González Andino, que está aquí, y otros. Mi hermano Julio estuvo en el MSR, y también en la Legión Revolucionaria de Cuba, donde yo estuve también, porque lo organizamos en 1934 con Manolo Castro, Antonio Acosta, René Moreno Guitart, que murió hace poco, Casimiro Menéndez, que lo mataron, y un grupo que surgimos del sector estudiantil, y casi siempre luchamos juntos en los otros procesos, contra [Fulgerncio] Batista.

Genovevo Pérez venía relacionado con [Rafael] Trujillo, y aprovecha el problema de Orfila para dar la sensación que nosotros teníamos una conspiración, de acuerdo con Cayo Confites, para derrocar el gobierno. El recibió, y Rolando lo dijo en la Cámara, un millón de dólares de Trujillo por desbaratar la expedición de Cayo Confites. Inclusive Rolando dio en una sesión de la Cámara el número de la cuenta y el banco donde el tenía su dinero depositado en Cuba. Cuando lo de Orfila, Genovevo estaba esa noche en Washington y regresó esa madrugada. Lo de Cayo Confites lo desbaratan al día siguiente o a los dos días, más o menos. Grau es el que da la orden de intervenir, porque él conoce todo el proceso de Orfila, porque Grau inclusive ha tenido en su poder la orden de detención que me dio el juez. Cuando ya es tarde, que el tiroteo es bastante grande, llama al jefe del ejército y le dice que vaya allí a intervenir. Grau no intervino previamente porque él sabía lo que había. Lo que pasa es que como el tiroteo dura tanto, como es natural, no puede permanecer al margen de la cosa, y llama al jefe del ejército para que vaya allí y ponga fin al tiroteo. Lo que da origen al problema de Orfila es la muerte de un capitán del ministerio de Salubridad, Rafael Ávila Ávila. Cuando lo matan, el jefe de la policía me va a ver y me dice que es un hecho que hay que investigar, que el presidente está interesado en eso, y le dije que si el Presidente lo ordena, iba a actuar en esa investigación. Voy a buscar los individuos que están detenidos como testigos presenciales y los interrogo y trabajo con las fotos que tengo, logro determinar quienes son los individuos que actuaron en ese hecho. Entonces llamo al jefe de la policía y le digo, “dile al presidente de la República que hay esto y esto, y los autores son fulano y mengano.” El jefe de la policía lo ve y Grau le dice “dile que proceda.”

Por la mañana levanto las actuaciones y lo presento al juzgado, y el juez me da la orden de detención contra ellos. Entonces busco al jefe de la policía y le digo que le lleve el mandamiento judicial al presidente. Se lo lleva al presidente, quien le dice: “Dile a él que lo cumpla.” Lo que pasa es que cuando fui al juicio no me pude poner a estar diciendo que el presidente me mandó. La situación es grave, porque el jefe del ejército prácticamente ha dado un golpe de estado. El presidente está en ese momento en precaria. Aunque yo estoy preso, me doy cuenta de lo que está ocurriendo allí en el campamento de Columbia. Genovevo prácticamente dió un golpe de estado. Genovevo tuvo prisionero a Grau en Palacio aproximadamente como quince días, porque el jefe de la guardia era un coronel que le había puesto Genovevo. Eso fue cuando lo de Orfila y Cayo Confites. Eso nadie lo sabe, porque son cosas que nadie las ha comentado. Además, Grau tenía a veces pérdida de memoria, lo que muy poca gente sabe. Por ejemplo, él estaba leyendo un libro y cuando le daba eso marcaba el libro para no olvidarse. Grau estuvo como cuatro días con pérdida de memoria total. Usaron lo de Orfila como excusa para acabar con la expedición de Cayo Confites. Trujillo le dio un millón de dólares a Genovevo para que pusiera fin a Cayo Confites. Aunque el gobierno americano también presionó, lo que decidió la cosa fue el soborno. El gobierno americano respetaba a Grau. Orfila fue el 15 de septiembre, y a los tres o cuatro días desbarataron lo de Cayo Confites. Genovevo sabía que yo era un elemento vital en lo de Cayo Confites: resolví la estancia de los aviones que iban a bombardear Santo Domingo; resolví el problema del financiamiento con Alemán, y otras cosas. Aunque yo no figuraba en el grupo de dirigentes, pero las cosas que había que hacer, como hablar con el presidente o el jefe de la Marina de Guerra, lo hacía yo. Allí no podían llegar cinco o seis aviones sin que el presidente no lo conociera, y había que tenerlos en un aeropuerto con amplitud, como el del Mariel. Todo eso yo lo resolví.

Genovevo vivía preocupado con la cosa mía porque yo nunca fui elemento afín a él. Lo que veía en Cayo Confites eran enemigos de él. Genovevo está aquí en Miami. Carlos Prío lo retira porque lo agarra conspirando con Trujillo contra él. Genovevo manda a un coronel de la aviación a Santo Domingo, y el elemento revolucionario allá lo detecta y le avisa a Juan Bosch que un avión del ejército cubano ha llevado un coronel que ha ido a entrevistarse con Trujillo. Agarran al coronel, que era el jefe de la aviación, lo interrogan, y admite que fue. Carlos Prío se metió en Columbia a las dos de la mañana, rompió unas ventanas del estado mayor y se metió allí.

Grau no intervino en lo de Cayo Confites, porque ya prácticamente era un prisionero en Palacio. La guarnición de Palacio era puesta por Genovevo. Estuvo como cuatro días con pérdida de memoria total. Cuando salió de ese estado mental, mando a buscar a Genovevo, quien no fue. Entonces Grau mandó a buscar al general Gregorio Querejeta, que era el segundo del ejército, a quien ordena que se haga cargo de la jefatura del ejército. El negro Querejeta, que es muy inteligente, no le gusta la posición, que es un poco violenta, y le pregunta si lo autoriza para traerle a Genovevo Pérez Dámera ante él, y Querejeta se lo llevó. Allí Grau le dijo horrores a Genovevo. Ese proceso lo conozco por Alemán, que estuvo allí presente. Yo convencí a José Manuel Alemán para que financiara todo lo de Cayo Confites. Yo me imagino que Grau tiene que haber pensado que se produjera lo de Orfila, pero no hubo tal intención. La gente ha creado un ambiente en cuanto a que Grau provoco eso, y a sabiendas intervino en eso, pero no hay nada de eso. Grau estaba ajeno a eso. En primer lugar, él sabía que eso le podía traer un problema en definitiva, y en segundo lugar, que Grau no estaba en esa. Yo era probablemente el único oficial de la Policía que tenía acceso al presidente sin tener que pedir conducto reglamentario para hablar con él. Los ayudantes de él tenían órdenes que cuando yo llegara y solicitara entrevista con él, enseguida me la dieran. A veces yo llegaba y me encontraba al vicepresidente o una serie de Ministros esperando y le decía al ayudante “Necesito ver al Presidente”, y he pasado primero que ellos. Claro, él tenía interés en hablar conmigo porque yo tenía un departamento de información y él funcionaba con eso. Yo fundamentalmente me dedicaba a la represión política. Yo acusé al Ministro de Comercio de Cuba, en una operación con la Argentina de azúcar por cebo, con el presidente de los Hacendados y de los Colonos, y destituyeron al ministro. Durante la guerra se llamó el Servicio de Investigaciones de Actividades Enemigas y al terminar la guerra se reestructuró y se llamó Servicio de Investigaciones Extraordinarias de la Policía Nacional. Eufemio Fernández era capitán en jefe de la Oficina de Control de la Policía cuando existía el Servicio de Investigaciones de Actividades Enemigas, que investigaba el delito común y la cosa política.

Cuando Batista fue a inaugurar una planta eléctrica al presidio de Isla de Pinos, que no era tal inauguración, sino una planta que habían reparado, y cuando pasó por detrás del pabellón donde estaba Fidel, ellos empezaron a gritarle. Era el pabellón dos. Fidel estaba con todo el grupo, y después de eso es cuando lo aíslan y lo meten en una celda, con un preso común que era su cocinero. Era un negro con los pies muy anchos y le decían “patas de plancha.” Cuando ellos le gritan a Batista, el mayor del edificio, Salustiano González, que le dicen “Cebolla”, golpea a Fidel. Después lo condenaron a muerte y por poco lo fusilan. Cuando yo caí preso cuando Fidel, estuve preso en ese pabellón, y “Cebolla” era quien me llevaba la comida a la celda. El fue quien me lo dijo. Fidel le echó la culpa al capitán Juan M. Capote Fiallo, a quien fusiló. Capote fue quien dio la orden para que los presos comunes lo golpearan, porque invita al presidente, y allí le forman un escándalo. Yo estaba en La Cabaña cuando lo fusilaron.

Yo hable con Orlando Castro en presidio sobre lo del Moncada. El es un elemento serio. Hay otra gente que agranda las cosas, y agregan. Lo del robo de automóviles me lo dijo un preso común, José Sánchez Fernández, apodado “Veinte a Diez” que lo utilizaron para ese robo de autos que llevaron al Moncada. El me hablaba de [Raúl] Martínez Ararás. Sánchez cayó preso en uno de los robos de autos en Matanzas, y Fidel fue como abogado y se lo resolvió.

Fidel utilizó el grupo de la UIR como protección. Después ocurrieron cosas, pero ya yo estaba preso. A Rolando Masferrer le hicieron un atentado cuando vivía en 17, entre 12 y 10. El otro atentado que le hizo Rafael del Pino lo oí cuando él les hacía el relato a otros presos, aunque él no me vio.

Yo estaba en el Directorio del Instituto de La Habana cuando el 4 de septiembre de 1933, y nosotros cooperamos con los militares. Yo viví el proceso político de Cuba, no porque me lo contaron, sino porque estaba ahí. Si yo hubiera sido un individuo que escribe, me pasaría la vida escribiendo de las cosas que he visto. Muchos de los que las vieron conmigo están muertos.

Cuando cae Machado, los militares van a las estaciones de policía a supervisarlas. Muchos grupos del ejército estaban conspirando contra Machado, y nosotros conocimos a uno de esos grupos de sargentos que estaban conspirando. Nosotros sabíamos que se iba a dar el golpe, y éramos entre los primeros en estar allí. El verdadero hombre de Columbia era Pablo Rodríguez, presidente del Club de Alistados, lo que pasa que Batista era más inteligente, más hábil, y con don de mando. Me acuerdo cuando llegó Manuel Benítez, que cuando aquello los oficiales usaban polainas, el padre de Benítez era coronel jefe de Pinar del Río cuando Machado, y Benítez fue a Hollywood donde le dieron un papel de extra, sin ser artista. Cuando volvió a Cuba, el padre lo hizo segundo teniente sin haber pasado por academia. Ese es el Manuel Benítez que está aquí. Yo nací en 1914, así es que cuando aquello tenía 19 años. Empecé a luchar en 1930, cuando tenía 16 años. Me acuerdo que Benítez dijo: “Sargento, yo quiero ser uno igual que ustedes,” y se quitó las polainas que usaban los oficiales. El llegó allí sin mando ninguno. El fue quien mató a Mario Hernández en Pinar del Río, cuando éste comenzó a conspirar contra Batista.
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Fragmento del artículo El asesinato del profesor Ramiro Valdés Daussá tomado  de https://espaciolaical.net/articulo/5375/ donde se lee que Manolo Castro y del Campo y Mario Salabarría  asesinaron al profesor Raúl Fernández Fiallo por supuestamente estar implicado en el asesinato del profesor  Ramiro Valdés Daussá, quien estaba al frente de la Policía Universitaria. 

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A través de su historia, la Universidad de La Habana ha sufrido dos etapas de violencia gansteril de las que poco se ha escrito. La primera, de 1937 a 1944, por el surgimiento del llamado bonche estudiantil. La segunda, de 1944 a 1952, debido a las pugnas entre organizaciones pseudorrevolucionarias. Alumnos y profesores cayeron bajo las balas. Esos capítulos de la historia no deben ser olvidados. El presente trabajo contiene datos inéditos sobre aquellos sucesos.

» La muerte del profesor Fernández Fiallo

 Tras el atentado a Valdés Daussá la policía realizó un minucioso registro en el local de la Asociación Alma Máter, donde se ocuparon armas y objetos propios de actividades delictivas. Entre los documentos encontrados había un plano que detallaba el lugar del crimen. Los amigos de Ramiro hicieron su propia investigación. En su condición de Jefe de la Policía Universitaria, Meoqui entró en compañía de Salabarría al depósito donde estaba el auto usado por los bonchistas. Al inspeccionarlo vieron en las gomas una mancha de arcilla de color peculiar, poco común, idéntica a la que existe en los terrenos de la finca de Fernández Fiallo en Pinar del Río. El hallazgo reveló la complicidad de este profesor en el delito: el auto, robado, había sido escondido en su finca antes del atentado. Las sospechas se agravaron al estar Fiallo sujeto a investigaciones por sus vínculos con el bonche.

En horas del mediodía del 28 de noviembre de 1940 Fernández Fiallo abandonó el recinto universitario y caminó por la calle 27 de noviembre en dirección a la calle L. Lo acompañaban su coterráneo, Lomberto Díaz, quien más tarde, en el gobierno de Prío, fue ministro de Gobernación, y el Representante a la Cámara, el auténtico Félix Puentes. Cuando llegaron a la calle K Manolo Castro y Mario Salabarría, que los seguían a corta distancia, le dispararon. Al sentirse herido, Fiallo le pidió a Lomberto que lo sujetara, pero recibió otras descargas y cayó al pavimento. Sus agresores cruzaron la calle y se dirigieron al auto que los esperaba en K y 27 con Soto Carmenate al volante.12 El herido fue trasladado al hospital Calixto García, donde falleció pocas horas después.

En horas de la noche de aquel día, Mario Salabarría visitó a Lomberto en la casa de huéspedes donde se alojaba y le advirtió sobre el daño a su salud que le pudiera acarrear el hecho de identificar a los autores del atentado. Fue la viuda de Fernández Fiallo quien declaró ante el Juez Especial que su esposo había dicho que Manolo Castro quería matarlo. El magistrado libró una orden de detención contra este. El 3 de diciembre de 1940 Manolo Castro fue suspendido de empleo y sueldo como técnico de la Cátedra de Dibujo en la Escuela de Ingeniería y Arquitectura de la Universidad. Poco tiempo después la causa criminal fue sobreseída.

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Nota  En el largo artículo  Vindicación de Manolo Castro,   de  la autoría de Jorge Domingo Cuadriello,  publicado en la revista Espacio Laical  en su número 4 del año 2019, tal parece que se intenta justificar, explicar o exonerar a Manolo Castro de las acusaciones que aparecieron en el artículo El asesinato del profesor Ramiro Valdés Daussá; en particular,  del asesinato del  profesor Dr.  Raúl Fernández Fiallo.





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