miércoles, abril 01, 2026

Video en el que el Buró Federal de Investigaciones (FBI) reveló como durante décadas la dictadura castro comunista de Cuba recluta espías en los Estados Unidos

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano 

Archivo Cuba en  mayo de 2024 presentó el  artículo  La academia estadounidense terreno fértil para el espionaje cubano, de la autoría de María C. Werlaum. En ese artículo  se brindan  informaciones y estimaciones de varios exoficiales de la Inteligencia castrista que desertaron en diferentes momentos.
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El Buró Federal de Investigaciones reveló como durante décadas el régimen de La Habana recluta espías en los Estados Unidos y el peligro que representa la dictadura para la seguridad nacional.

Daniel Benitez News

31 de marzo, 2026

Cuba: un peligro para la seguridad de USA, el FBI revela cómo dictadura recluta espías y su labor


FBI – Federal Bureau of Investigation

31 march, 2026

Your FBI: Counterintelligence - Cuba: The Neighborhood Spy

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DE LOS ARCHIVOS DEL BLOG BARACUTEY CUBANO


HISTORIAS DE ESPIAS  EN LA VIDA DEL EXILIO

Por Pablo Alfonso
El Nuevo Herald
Florida
E.U.
Infosearch:
José F. Sánchez
Jefe de Buró
E.U.
Dept. de Investigaciones
La Nueva Cuba
Abril 2, 2006

Cuando Cucú Bringuier Rodríguez supo que había estado conviviendo en su apartamento de Miami con un espía castrista se pegó un tiro en la cabeza. A sus 79 años eso era mucho más de lo que su condición de ex preso político y su estado emocional podían soportar.

El suceso conmocionó en su momento al exilio cubano de Miami. Ocurrió en el verano de 1998. El cuerpo de Bringuier fue encontrado en la cama de su apartamento y un hilillo de sangre corría desde el sitio en la barbilla donde se disparó.

Esa es la explicación oficial. Ruth Montaner, entonces una activista de derechos humanos, recuerda que Bringuier le comentó durante un almuerzo en el Restaurante Versailles: ``¡He estado viviendo con un espía!''.

Días después la llamó de nuevo porque, según dijo, ''tenía algo urgente que decirle''. Nunca llegaron a verse y ella siempre dudó de la versión oficial.

''Mi opinión no es que se suicidó sino que lo suicidaron'', aseguró Montaner.

La trágica historia de Bringuier forma parte de una cadena de sucesos relacionados con el espionaje castrista en Miami. En el último cuarto de siglo esas historias de espías -- autoproclamados y arrepentidos, descubiertos o destapados por la propia dictadura castrista --, han acaparado la atención de los medios locales de prensa, enrarecido el ambiente de los grupos de exiliados políticos y alimentado comentarios y rumores de todo tipo en los peñas de exiliados cubanos, que se dan cita en los más conocidos restaurantes y cafeterías de la ciudad.

Este recuento, sustentado en los archivos periodísticos, intenta servir de contexto a los más recientes episodios del espionaje castrista en el exilio:

• El encausamiento de Santiago Alvarez y Osvaldo Mitat, arrestados por un presunto contrabando y posesión de armas, supuestamente denunciado a las autoridades por un colaborador de ambos y que algunos sospechan es un agente de la inteligencia cubana.

• El arresto de dos profesores de la Universidad Internacional de la Florida, los esposos Carlos Alvarez y Elsa Prieto, acusados de ser presuntos espías.

• Y el más publicitado caso de los integrantes de la llamada Red Avispa, juzgados bajo cargos de espiar en favor del gobierno cubano, cinco de los cuales esperan una revisión de su caso.

Lo cierto es que la comunidad exiliada ha estado siempre en la mira de la Dirección General de Inteligencia (DGI) del Ministerio del Interior.

''Normalmente el Departamento 14 de la Contrainteligencia mantenía constantemente 400 agentes de
 ellos infiltrados en el exilio de Miami'', afirmó Juan Antonio Coqui Rodríguez Menier, ex mayor de la inteligencia cubana.

(Juan Antonio Coqui Rodríguez Menier)

En enero de 1987, Rodríguez, su mujer -- ex secretaria personal de José Abrahantes, entonces ministro del Interior en Cuba -- y sus cuatro hijos, cruzaron la frontera entre Hungría y Austria a bordo de un vehículo con matricula diplomática y se pusieron en manos de la embajada de Estados Unidos en Viena.

''El hecho de que estos agentes cubanos fueran atendidos por la Contrainteligencia y no por la Inteligencia como debía ser, se debía a que Fidel considera el exilio cubano como territorio cubano'', aseguró Rodríguez.

Durante los últimos 25 años, la inteligencia cubana infiltrada en el exilio ha mantenido casi inalterable el mismo patrón de conducta.

• Utilizar los medios de comunicación para dividir a los exiliados en torno a temas políticos controversiales.

• Sembrar la desconfianza entre los grupos políticos.

• Promover acciones de los exiliados que desacrediten su agenda política.

• Informar al Buró Federal de Investigaciones (FBI) de las actividades de grupos de exiliados, para implicar a las autoridades estadounidenses en su persecución.

• Alentar la emigración ilegal de cubanos a Estados Unidos como válvula de escape a los problemas internos del régimen y, a su vez, apuntalar su agenda política exterior contra las leyes migratorias norteamericanas que favorecen a los cubanos.

• Recabar información personal de todo tipo sobre exiliados cubanos que se han destacado en cualquier área.


El matrimonio de espías

La tragedia de Bringuier comenzó el 9 de julio de 1993 con la llegada a Miami Beach de Iván Luis, entonces de 48 años, y su esposa, María Elena Reyes. Arribaron a la playa en una embarcación con otros 25 refugiados. Contaron una historia muy común. Varios días en el mar, desembarco en Bahamas, y dinero enviado por familiares en Miami para contratar a un contrabandista que los trajera a la Florida.

Cinco años más tarde Luis ya se había relacionado con la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), el Ex-Club, el Centro Cubano de Investigaciones Militares y la Unión de Oficiales y Soldados Libres, un grupo encabezado por el ex coronel de la Fuerza Aérea cubana, Alvaro Prendes, ya fallecido.

Fue el reportero del Canal 23, Rafael Orizondo, quien primero identificó a Luis como espía. Para entonces el hombre ya había desaparecido de su trabajo como chofer de una compañía de servicios médicos. Atrás dejaba una cuenta de teléfonos de $5,000 y la certeza de que había obtenido valiosa información de cuentas bancarias de prominentes exiliados y organizaciones.

En Cuba fue identificado como un teniente coronel de la Contrainteligencia y su esposa como capitana del Ministerio del Interior.

El reverendo Espinosa

Desde su templo en Hialeah, el reverendo Manuel Espinosa fue unos de los primeros en promover el diálogo con Castro y con su encendida prédica motivaba a su congregación pentecostal para que orara por el fin del embargo estadounidense a Cuba.

Fue miembro de la junta ejecutiva del Comité de los 75, el grupo que llevó adelante la negociación con el régimen castrista en 1978 que condujo a la liberación de casi 3,000 presos políticos y sentó las bases para las visitas familiares a Cuba de los exiliados residentes en Estados Unidos. En 1980, cambió inesperadamente su posición y, en una serie de conferencias de prensa que recibieron amplia publicidad, acusó a algunos de sus promotores de ser agentes de Cuba.
(Manuel Espinosa)

Espinosa explicó sus actividades, revelando que había actuado bajo las órdenes de la DGI y del coronel Méndez Cominches. Calificó el diálogo como un vehículo de penetración de la inteligencia de Cuba. Mencionó nombres, pero sus alegaciones no condujeron a ningún arresto.

''Eran ordenes de Castro'', aseguró. ``Se me dijo que penetrase a la comunidad, que sobornase a políticos, que publicase periodiquitos''.

Se convirtió en consultor de seguridad, investigador privado y comentarista radial. Su programa En Voz Alta se escuchó diariamente por la WQBA, dos veces al día y seis días a la semana, desde 1981 hasta el 30 de octubre de 1983.

El 26 de febrero de 1983 Espinosa fue blanco de un fallido atentado. La policía halló un paquete que contenía varios detonadores y fulminantes debajo de una de las ruedas traseras de su Lincoln Continental rojo modelo 1976. Dos libras de explosivo plástico C-4 se encontraron bajo el asiento del chofer.

En 1987 el juez de distrito federal Thomas Scott sentenció por estos hechos a Jorge Alberto Kairuz y a Francisco de la Paz. Ambos se declararon culpables. Kairuz fue condenado a tres años de prisión, y de la Paz, entonces detenido por cargos no relacionados, recibió una sentencia suspendida a tres años y cinco años de libertad bajo palabra.

Espinosa falleció el 5 de agosto de 1987 de un ataque al corazón a los 48 años.

El padre del Mariel

Napoleón Vilaboa es más recordado entre los exiliados cubanos como El Padre del Mariel que como colaborador del gobierno cubano.

A raíz del ingreso de miles de cubanos en la Embajada de Perú en La Habana, en 1980, Vilaboa exhortó en Miami a los exiliados para ir a recoger a sus familiares. Partió para la isla a bordo de una nave pesquera de 41 pies llamada Ochún, al frente de una pequeña flotilla. Así se inició el puente marítimo Mariel-Cayo Hueso.

Vilaboa desapareció de Miami, pero en 1989 regresó para darle la razón a sus críticos: había actuado siguiendo las instrucciones del régimen cubano.
(José Napoleón Vilaboa)

Durante una amplia entrevista concedida entonces a The Miami Herald, Vilaboa reveló que sus tratos con el gobierno de Castro comenzaron en 1968, cuando lo reclutó el polémico reverendo Manuel Espinosa. Su misión, dijo, era promover relaciones entre la comunidad de exiliados y el gobierno cubano.

'Espinosa concertó tres reuniones con Ricardo Alarcón, el enviado cubano a Naciones Unidas. Discutieron la idea de Vilaboa para crear una apertura, relata, y se le nombró capitán del servicio de espionaje cubano, el DGI. En dos `ceremonias' posteriores, en La Habana, se le ascendió primero a comandante y después a teniente coronel'', según afirmó Vilaboa en la entrevista.

Vilaboa vivió oculto en Costa Rica hasta que regresó a Miami, donde aún vive. Asegura que toda su actividad anterior estuvo encaminada a penetrar las filas del régimen cubano.

El jefe militar de Alfa 66

Francisco Avila Azcuy llegó a Miami el 11 de noviembre de 1979. Había estado preso en Cuba desde 1987, tras ser capturado cuando intentaba infiltrarse en la isla.

''En una ocasión que salí de permiso de la prisión en 1976 hice contacto con alguien en La Habana. Ese alguien me hizo saber que era de interés que si los órganos de la Seguridad del Estado trataban de captarme -- como lo habían hecho con otros -- que me dejara captar, ya que la mejor manera de luchar contra el gobierno era desde dentro. Así pasó y asi nació Adán. Llegué a Estados Unidos como el agente Adán de la Seguridad del Estado cubana'', declaró Avila al Herald, cuando en 1992 reveló sus actividades.

Instalador de losas en Miami, Avila fue contactado en Miami por la Seguridad cubana y según él mismo ha revelado de inmediato comenzó a pasarle información al FBI. Se convirtió en doble agente, al mismo tiempo que ocupaba la jefatura militar de Alfa 66. En esa función mantuvo al FBI al tanto de las instrucciones que recibía de Cuba, así como de las actividades subversivas que planificaba Alfa 66.

''Los agentes de Castro aquí instigaban acciones de manera que él pudiera después calificarlos de terroristas'', declaró.

Según afirmó Avila, sus jefes en la inteligencia le entregaron a finales de la década del 80 y principios de los 90, dinero en efectivo para financiar tres ataques de exiliados, ''tiroteos desde el mar, frente a las costas cubanas'', y en una ocasión le dieron $12,000 para que comprara una embarcación que luego le ofreció a Alfa 66.

''El régimen cubano trabaja muy bien en eso de los ataques contra él mismo'', dijo a la prensa.


Espía de TV-Martí

José Rafael Fernández Brenes, un desconocido empleado de la televisión cubana desertó de la isla en 1988 durante un viaje al extranjero. Poco tiempo después fue subcontratado como productor en el proyecto de TV Martí, primero en Washington y más tarde en Miami.

Fernández Brenes regresó a Cuba el 12 de junio de 1991, donde fue presentado a bombo y platillo por los medios de prensa del régimen como el agente Orión, quien durante tres años estuvo infiltrado en TV Marti.

Durante su entrevista en la televisión cubana, Fernández Brenes, entonces de 52 años, dijo ser un veterano agente de la contrainteligencia cubana para la cual trabajaba desde hacia 15 años.

Según afirmó, su misión era penetrar TV Martí y brindar información que posibilitara a las autoridades cubanas interferir esa señal televisiva, desde que salió al aire por primera vez a principios de 1990.

''TV Martí nació interferida porque desde Washington manteníamos informado al gobierno cubano sobre los detalles del proyecto'', dijo Fernández Brenes.

Juan Pablo Roque

La historia de Juan Pablo Roque ha sido quizás la más publicitada de todos los espías castristas que han operado en Miami.

Roque está vinculado a la llamada Red Avispa y ha sido encausado por el asesinato de cuatro pilotos de Hermanos al Rescate, que volaban en dos avionetas derribadas en aguas internacionales por cazas cubanos el 24 de febrebro de 1996.

Piloto cubano de un Mig, que nadó hacia la Base Naval de Guantánamo en 1992, y a quien se le dio asilo político en Estados Unidos, Roque se infiltró en la organización Hermanos al Rescate donde voló en varias misiones de rescate de balseros.

También frecuentó varios grupos exiliados, entre ellos la Fundación Nacional Cubano Americana, que le publicó un libro sobre su supuesta historia.

Contrajo matrimonio y se estableció en Kendall, desarrollando una vida familiar aparentemente normal.

Un día antes del derribo de las avionetas desapareció de Miami Reapareció en La Habana asegurando que había sido un informante del FBI y acusó al grupo de Hermanos al Rescate de conspirar para realizar ''actividades terroristas'' contra Cuba. Informes de prensa aseguran que el FBI admitió haberle pagado a Roque casi $7,000 por mantenerlo informado sobre las actividades de Hermanos al Rescate.

Respondiendo a una pregunta sobre este tema, el ex oficial de la inteligencia Rodríguez Menier, dijo que ``los oficiales cubanos algunas veces le orientaban a sus agentes en Miami, o en cualquier otro lugar, tanto si eran cubanos como extranjeros, hacer contacto con el FBI y otros servicios especiales, tanto americanos como de otras naciones, por distintas razones, como desinformarlos, obtener una información, etc''.

''Por otra parte, muchos agentes cubanos le daban información al FBI y a otros servicios especiales esperando recompensa, pero sin decirle que eran agentes cubanos'', afirmó.
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RCR Clips
2015 ó 2016
Juan Antonio Rodriguez Menier ¨Coqui¨  im Gespräch


A Cuba Noticias

DENUNCIA AL AGENTE CASTRISTA JUAN ANTONIO RODRÍGUEZ MENIER!


Cuba Auténtica

El Ministro del MININT José Abrantes ayudó a Juan Antonio Rodríguez  Menier a desertar.



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America Noticias USA
2013 ó 2014

Régimen cubano busca infiltrar espías en EE.UU. - América TeVé


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El hombre que acabó con red cubana de espionaje

 Levy, quien trabajó para Castro, reveló al FBI la existencia de la Red Avispa

Por  Wilfredo Cancio Isla
sep 13 2013 00:07

Edgerton Ivor Levy se ha refugiado en el trabajo, el amor a la familia y el disfrute de las bondades simples de la vida. El hombre que fue pieza clave para el desmantelamiento de la mayor red de espionaje cubano en Estados Unidos en cinco décadas, prefiere estar alejado del acontecer público y trabaja en silencio para dejar testimonio escrito de su experiencia como agente de inteligencia enviado por La Habana.

Por estos días acaba de concluir un libro que narra sus vivencias desde que fue captado y preparado por los servicios de inteligencia castrista para venir a Miami con la máscara de un desertor que huye con su familia. Acompañado por su esposa y el hijo de ambos, de 4 años, Levy llegó a Cayo Hueso el 24 de junio de 1993, en un simulacro de salida ilegal desde la base de Tropas Especiales en Jaimanitas, al oeste de La Habana. “Cuando el FBI decidió acabar con la actividad de la red, tenía una gran incertidumbre en cuanto a cómo iba a ser interpretada nuestra participación en estos hechos”, comentó Levy, de 64 años, en entrevista con DIARIO LAS AMÉRICAS. “De ahí que en enero de 1999 opté por comenzar a escribir y dejar aclarado por qué me encontré envuelto en estos acontecimientos”.

La misión encomendada a Levy y su esposa, entrenados como los agentes Ariel y Laura, de la Dirección de Inteligencia (DI) cubana, era a largo plazo. Habían recibido entrenamiento técnico y preparación sicológica para asentarse en el área de Miami, sobrevivir por su propia cuenta y emprender las tareas de penetración en la comunidad exiliada. Pero el matrimonio, ambos profesores de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana, decidió asumir la encomienda como una oportunidad única para escapar de la isla. Y tras el arribo a Estados Unidos, buscó de inmediato comunicarse con el FBI para revelar los verdaderos propósitos de su aparente fuga fantástica a Miami. De manera que las autoridades estadounidenses tuvieron conocimiento del caso desde que Levy entró en contacto con el jefe de la Red Avispa, Gerardo Hernández, a mediados de 1994.

Diez de sus integrantes fueron arrestados en la madrugada del 12 de septiembre de 1998, mientras al menos seis escaparon a Cuba. La red estaba integrada por al menos 27 miembros, entre agentes y oficiales ilegales. Con posterioridad, otros dos agentes fueron arrestados y dos más terminaron deportados a la isla. Cinco de ellos fueron condenados a largas sentencias de prisión en el 2001. Levy sostiene que el responsable por el desmantelamiento, arresto y encausamiento de los miembros de la red no es otro que Fidel Castro. “Al ordenar Fidel Castro el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate [en 1996], involucró a miembros de la Red Avispa en ese crimen y el FBI se vio obligado a tratar el caso como una actividad criminal… Eso explica la obsesión de Fidel Castro con este caso y sus promesas de que volverán”.

Cuba despliega actualmente una intensa campaña propagandística para la liberación de los cuatro agentes que permanecen encarcelados en Estados Unidos, presentándolos como héroes y luchadores antiterroristas. Pero Levy tiene otra versión sobre lo que constituyó un complejo andamiaje de penetración en el sur de la Florida. “El verdadero objetivo del espionaje cubano en Estados Unidos es el trabajo de penetración e influencia en las esferas de Gobierno, militar, académica, medios de prensa y organizaciones sociales”, manifestó Levy. “Los casos de Ana Belén Montes, la espía sembrada por Cuba en el Pentágono, y el matrimonio de Kendall y Gwendolyn Myers, que por 30 años pasaron secretos del Departamento de Estado a La Habana, prueban del empeño del régimen en vulnerar la seguridad nacional estadounidense”.

Según el exagente, desde que inició sus actividades en el sur de la Florida, la Red Avispa dirigió sus principales esfuerzos a penetrar el Comando Sur, mediante la “Operación Surco”, que fue una prioridad planteada por el general de brigada Eduardo Delgado Rodríguez, jefe de la Dirección de Inteligencia, aún antes de que el Comando Sur se trasladara para Miami en 1997. A mediados de 1996, el matrimonio de los agentes Joseph Santos y Amarylis Silveiro -que se declararon culpables y cooperaron con las autoridades estadounidenses- comenzó la realización de un levantamiento operativo del área donde se alzarían las edificaciones del Comando Sur.

Ambos agentes habían sido originalmente preparados para trabajar contra la Estación Aeronaval de Roosevelt Roads, en Puerto Rico, antes de recibir instrucciones de reubicarse en Miami. “Las órdenes y la supervisión correspondían al oficial Hugo Soto”, recordó Levy. Soto, que escapó a Cuba a raíz del desmontaje de la red de espionaje, aparece en los documentos desclasificados por la fiscalía con los alias de Ricardo Villarreal, Horacio y Roco. Levy y Soto se conocían de Cuba y se reencontraron en Miami. Soto había cumplido una misión anterior en México, donde fundó una agencia de turismo con el apoyo monetario de la familia de su esposa mexicana. “La agencia de turismo le permitió trasladarse por América Central para mover armamentos y explosivos”, señaló Levy. “Él me confesó que estuvo vinculado al atentado contra [Luis] Posada Carriles en Guatemala en 1990, pues trasladó las armas y se las entregó a quienes realizaron la acción”.

Una vez establecido en Estados Unidos, Levy tenía la orientación de asistir a una reunión el primer y tercer domingos de cada mes en las afueras de una tienda K-Mart en North Miami. Debía ir con un libro bajo el brazo y vestido con una gorra, pulóver blanco, jeans y tenis, y repetir la visita horas después. Cuando ya estaba dudando de que lo contactarían, en mayo de 1994 se produjo su primer encuentro con Gerardo Hernández, quien lo abordó con la contraseña acordada en Cuba. “Yo dejé en Cuba unos yugos que eran un recuerdo de mi padre y él tenía que entregármelos aquí preguntándome si había perdido algo”, relató. Levy mantuvo relaciones con los oficiales ilegales Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Fernando González, Hugo Soto y alias Remigio Luna. No conoció personalmente a ningún agente de la red, aunque supo de la actividad que realizaban algunos de ellos.

En 1997, el oficial Ramón Labañino -quien cumple una condena de 30 años- asumió la supervisión del trabajo de Levy. Labañino, un especialista en la penetración de objetivos militares, fue asignado para dirigir la infiltración en el Comando Sur. Entre 1993 y finales de 1996, se mantuvo operando contra la base de la fuerza aérea de Mac Dill, en Tampa, donde se controla y dirige el tráfico aéreo militar de Estados Unidos hacia y desde el Caribe, Centro y Suramérica. “Labañino era un tipo de comportamiento violento y un virulento defensor del régimen. Tuvimos discusiones bien serias en más de una oportunidad y nos amenazaba constantemente con enviarnos de vuelta a Cuba si no teníamos resultados operativos”, explicó Levy.

Levy fue instruido por Labañino para penetrar el círculo cercano de los congresistas cubanoamericanos Ileana Ros-Lehtinen y Lincoln Díaz-Balart, con la tarea de obtener “resultados inmediatos”. “La idea era tratar de llegar a conocer cosas que podían ser utilizadas en contra de los congresistas, como elementos de su vida personal, para desprestigiarlos y socavar la importancia de su labor en la comunidad”, explicó. Al preguntársele si estaría a favor de la liberación de los cuatro agentes que aún siguen presos, respondió: “Cuando me decidí a cruzar el Estrecho de la Florida, arriesgando la vida de mi esposa y la de mi hijo menor, sabía a lo que me atenía. Cuando decidí no prestarme a realizar actividades ilegales en este país, estaba seguro que de haberlo hecho habría consecuencias. Estamos hablando de personas que no fueron obligadas a hacer lo que ellos determinaron hacer y por lo tanto, deben atenerse a sus decisiones”, opinó.

Confesó que el peor trauma que le tocó vivir en estos años fue “el sentimiento de inseguridad de lo que podría acontecer y los riesgos a que ha estado sometida mi familia”. “Es algo que ha prevalecido siempre”, afirmó Levy. “El estrés a que estuvo sometida mi familia fue desgarrador”. La pareja dejó detrás a hijos tres hijos, una hembra y dos varones, de matrimonios anteriores. “Afortunadamente, hoy día todos están con nosotros”, manifestó con evidente satisfacción. “Ya tenemos cinco nietos, nacidos en este país de libertad”. ¿Cómo te gustaría que te recuerde la historia? “Como alguien que quiso poner al descubierto las verdaderas intenciones de Fidel Castro hacia Estados Unidos, en detrimento del pueblo cubano”. ¿Y te imaginas en algún momento regresando a Cuba? “Realmente no, pero voy a sentir una inmensa alegría el día que vea renacer una Cuba democrática”.

Miembros de la red que cooperaron con Estados Unidos

Alejandro Alonso:
Agente Franklyn y 0-5, Residente en Miami. Misión: Infiltrarse en bases militares y organizaciones de exiliados como el Movimiento Democracia. Sentenciado a siete años.


Esposos Linda y Nilo Rodríguez:
Alias Los Juniors, agentes Judith y Manolo. Residentes en Miami. Misión: espiar la Base Aérea de Homestead y la Base de la 82 División de Infantería Aerotransportada en Fort Bragg, Carolina del Norte. Sentenciados a siete años cada uno.


Esposos Joseph y Amarylis Santos:
Agentes Julia y Mario. Residentes en Miami. Misión: penetrar las redes de computación del Comando Sur. Sentenciados a cuatro años (Joseph) y tres años y seis meses (Amarylis).


Esposos George y Marisol Gari:
Agentes Luis y Margot. Residentes en Florida. Misión: observación de la Base Aérea de MacDill (Tampa) e interceptación de correspondencia de cubanoamericanos fichados por la inteligencia cubana, valiéndose de que Marisol era empleada del Servicio Postal en el Aeropuerto de Miami. Sentenciados a siete años (George) y tres años y seis meses (Marisol).


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Selección  de revelaciones  de Ed Levy  (el agente Ariel para la Inteligencia castrista) donde se  muestra el peligro que era la Red Avispa de espionaje  para la Seguridad de los Estados Unidos de América-

 Ed Levy escribió  el libro  Nadie me lo contó: La verdadera historia de la red avispa y el espionaje cubano en Estados Unidos, donde testimonia su papel  como doble agente, ya que fue él, el que  se acercó al FBI  para darle a conocer  su misión como el espía Ariel  integrante de una red de espionaje de la Inteligencia de los Castro. .

 

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Comparecencias televisivas de Ed Levy

Primera 


Segunda 


Tercera

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 HISTORIA CLAVE DE LA GUERRA DE INTELIGENCIA: ¿Quién fue Florentino Aspillaga?


Por Mario Vallejo
Periodista
31 de marzo, 2026

Hablar de Florentino Aspillaga Lombard es hablar de una de las deserciones más incómodas y reveladoras en la historia de los servicios secretos durante la Guerra Fría en el Caribe.

De agente del régimen a desertor clave


(Florentino Azpillaga Lombard y el también desertor de la DGI  castrista  Capitán Enrique García) 

Florentino Aspillaga Lombard fue un oficial de la inteligencia cubana que trabajó durante años en el aparato de espionaje del régimen de Fidel Castro. Su especialidad estaba en el área de intercepción de comunicaciones y operaciones electrónicas, un campo estratégico en plena confrontación entre Cuba y Estados Unidos.

Durante su tiempo en el servicio, tuvo acceso directo a operaciones sensibles vinculadas al seguimiento de actividades de la CIA contra Cuba.

La revelación que sacudió a Washington

En 1987, Aspillaga tomó una decisión que cambiaría su vida y generaría un terremoto silencioso en el mundo de la inteligencia: desertó y huyó a Estados Unidos.
Allí, bajo protección, entregó información que dejó en evidencia uno de los mayores fracasos de la CIA en Cuba:

Según su testim onio, muchos —incluso la mayoría— de los supuestos agentes que la CIA creía tener infiltrados dentro del régimen cubano en realidad eran agentes dobles, controlados por la inteligencia de La Habana.

En otras palabras: la red de espionaje estadounidense en Cuba estaba profundamente comprometida… y el régimen lo sabía.

Una guerra de inteligencia que Cuba supo jugar

Las revelaciones de Aspillaga confirmaron algo que durante años fue sospecha:
la inteligencia cubana, heredera de estructuras influenciadas por la KGB, había logrado infiltrar, manipular y desinformar a su principal adversario.

Esto permitió al régimen:
   •   Identificar y neutralizar opositores
   •   Desmontar operaciones encubiertas
   •   Alimentar información falsa a EE.UU.
   •   Mantener control total sobre su seguridad interna

 El golpe a la credibilidad de la CIA

El testimonio de Aspillaga fue considerado uno de los más dañinos para la imagen de la CIA en América Latina.

No se trataba solo de espionaje fallido, sino de algo peor: una falsa percepción de control dentro de un sistema donde, en realidad, Washington estaba siendo observado y manipulado.

(Florentino Azpillaga y  ¨El chino¨ Tang)

Durante años, muchos detalles permanecieron clasificados, pero su caso sigue siendo citado como ejemplo de contrainteligencia efectiva por parte de Cuba.

Su vida en el exilio

Tras su deserción, Aspillaga vivió en Estados Unidos bajo protección, alejado del foco público. Como muchos desertores de alto nivel, su vida estuvo marcada por el silencio, la vigilancia y el riesgo constante.

A pesar de la relevancia de sus revelaciones, nunca fue una figura mediática. Su papel fue más profundo que visible: el de quien revela un sistema desde dentro.

Su muerte y legado

Florentino Aspillaga Lombard falleció en el exilio (en Estados Unidos), dejando detrás un legado incómodo pero crucial:

   •   Demostró el alcance real del aparato de inteligencia cubano
   •   Expuso fallas estructurales en operaciones de la CIA
   •   Confirmó que la guerra entre Cuba y EE.UU. no solo se libraba en política… sino en las sombras

 Conclusión

El caso Aspillaga no es solo una historia del pasado. Es una advertencia:
En inteligencia, lo más peligroso no es no tener información… sino creer que la tienes cuando en realidad te la están fabricando.

Y en ese juego, durante años, Cuba no fue el objetivo.

Fue el jugador.

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Napoleón Bravo (BRAVO24)
2024 pero quizás 2020
Habla Enrique García  un  ex oficial cubano formado en la KGB y su trabajo en el G2 y la CIA en nuestros países


2020
Confesiones sobre Venezuela y Cuba de un G2 cubano y colaborador de  la CIA



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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano:

 Ernesto Borges quien fuera detenido en 1998, fue excarcelado en el año 2025  después de 27 años de prisión; aún se encuentra en Cuba.



 En el programa televisivo  Cuba y su Historia correspondiente al 24 de abril de 2016.   el conductor José A. Albertini entrevista a Raúl  Borges Alvarez  ex oficial de la Contrainteligencia  que es padre del ex oficial de la Seguridad del Estado  Ernesto Borges (graduado de la KGB soviética con Diploma Rojo o Summa Cum Lauden) quien  está preso en Cuba desde hace 19 años  por intentar entregar  a diplomáticos  de EE.UU. una lista de ¨ espías carnadas¨ que irían a infiltrarse en los EE.UU. 

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martes, febrero 24, 2026

Videos: 30 años después: el audio que podría incriminar a Raúl Castro. La Operacion " Escorpion" . y la conexion de la Red Avispa con el derribo de las avionetas

 Telemundo 51 Miami

23 de febrero, 2026


30 años después: el audio que podría incriminar a Raúl Castro


PERO HOY:  ¿DÓNDE ESTÁN LOS MIGS CUBANOS QUE DERRIBARON  COBARDEMENTE AVIONETAS CIVILES DESARMADAS?

AmericaTeVe Miami
Febrero 6, 2026

ALERTA EN CUBA: EEUU ejecuta vuelos de espionaje con aviones y drones





Telemundo 51 Miami
Febrero 6, 2026

¿Qué se sabe de los aviones “espías” que están volando cerca de Cuba




 La DIFERENCIA  radica  en  que  Donald Trump  no es Bill Clinton  y  ¨CADA CUAL SABE DEL PALO QUE SE RASCA¨

Associated Press
He aqquí la respuesta:

Raúl Castro y Bill Clinton se encuentran en New York en el 2015


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DE LOS ARCHIVOS DEL BLOG BARACUTEY CUBANO

Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Raul Castro admite que dio la orden a  generales para derribar a las avionetas civiles de Hermanos al Rescate, las cuales fueron derribadas en aguas internacionales el 24 de febrero de 1996. En la operación ESCORPIÓN la Dirección General de Inteligencia (DGI) le ordenó a Gerardo Hernández, Jefe de la red Avispa de espionaje  de los Castro que les dijera a los integrantes de esa red que estaban infiltrados en la organización humanitaria Hermanos al Rescate que no volaran en esos días. Los hermanos pilotos Pérez Pérez fueron los asesinos. El avión mig que los derribó fue pintado con dos marcas  de pintura para mostrar que derribaron a esas dos avionetas. Los pilotos asesinos hermanos Pérez Pérez  actuaron contra avionetas civiles desarmadas  sin que ningún avión de guerra norteamericano los disuadieran de no cometer ese crimen atroz contra ciudadanos norteamericanos indefenso. No olvidemos cuando oigamos esta grabación  a Raúl Castro que en la operación Turquino, dirigida por Rafael del Pino y ordenada por  los Castro, aviones migs de combate volaron y rompieron la barrera del sonido de manera prepotente y amenazante  encima de la capital de República Dominicana (rompiendo cristales  con su estruendo) por este país haber detenido a varios ¿pescadores? que supuestamente pescaban sin permiso en aguas de dicho país;  sembraron el terror  en dicha capital, mientras que  las avionetas de Hermanos al Rescate volaron solamente una vez encima de la capital cubana para lanzar  octavillas diciendo que somos un sólo pueblo.

Audio donde  el tirano actual en funciones Raul Castro admite que dio la orden a  generales para erribar a las avionetas civiles de Hermanos al Rescate

  


Audio del derribo de aviones de "Hermanos al Rescate" 24/02/1996




El derribo de las  avionetas civiles y desarmadas de la organizacion humanitaria  Hermanos al Rescate, que se ocupaba de ayudar a rescatar a balseros en el Golfo de Mexico,  fue una acción militar ordenada por  la tirania de los Castro  y ejecutada por la DAAFAR del Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias el 24 de febrero de 1996.  

Un ejercicio de entrenamiento  de los pilotos de guerra, es mediante tres aviones de combate  obligar a aterrizar a aviones desarmados, al situarse uno por encima (que va constantemente bajando) y los otros dos por los flancos del avion que se desea aterrizar. Hago la observacion de que un avion supersonico de combate al pasar cerca de una avioneta a gran velocidad  la hace estremecerse como cuando en una carretera  una rastra pasa  a gran velocidad por al lado de una bicicleta. Por los espias Rene Gonzalez y Juan Pablo Roque, la dictadura totalitaria Castrista sabia de que esas avionetas estaban desarmadas. Los Castro habian ordenado derribar esas avionetas, despues de que en una ocasion una avioneta lanzo  octavillas o volantes que decian que los cubanos somos hermanos.



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Capitulo IV de la serie de TV Marti titulada
 En Silencio ha tenido que ser: La Respuesta
(De no ver el video  aquí, hacer click AQUÍ )


La Operacion " Escorpion" . y la conexion de la Red Avispa con el derribo de las dos avionetas desarmadas y civiles de Hermanos al Rescate.


 


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viernes, enero 26, 2024

La plataforma de streaming Netflix llega a un acuerdo con el exiliado cubano José Basulto en su demanda contra el film 'La Red Avispa'. Ed Levy y las verdaderas misiones de la Red Avispa en contra de la seguridad de los EE.UU.

Netflix llega a un acuerdo con el exiliado cubano José Basulto en su demanda contra 'La Red Avispa'

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La demanda acusa a la plataforma de hacer concesiones al régimen de Cuba, que habría interferido en la versión de los hechos que cuenta el filme.

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DDC

Madrid

25 enero 2024

La plataforma de streaming Netflix aceptó llegar a un acuerdo judicial en la demanda por difamación que le hiciera el exiliado cubano José Basulto, creador de la organización Hermanos al Rescate, a raíz del estreno de La Red Avispa, película sobre los cinco espías del régimen cubano en EEUU detenidos y condenados a largas penas de prisión en ese país en 2001. Ello, cuando en febrero iba a comenzar un juicio con jurado sobre el caso.

Según el medio de la industria del espectáculo The Hollywood Reporter, los abogados de Basulto y Netflix notificaron a la corte un acuerdo para resolver la demanda, según un aviso presentado el miércoles. No obstante, los términos del acuerdo no fueron revelados hasta el momento.

La demanda acusaba a Netflix de hacer concesiones al régimen de Cuba, que habría interferido con la realización de la película para garantizar una versión favorable de los hechos a cambio de ofrecer la Isla como locación. En ello, la acusación menciona los requisitos que las autoridades cubanas ponen a los proyectos cinematográficos y que exigen que estos no sean "perjudiciales para la imagen del país y el pueblo de Cuba".

Según el reporte, Netflix habría aceptado de la demanda lo lesivo de "la descripción de Basulto como un títere de Estados Unidos y traidor a Cuba; la romantización de los crímenes cometidos por el régimen de Fidel Castro; y la imagen favorable" de los cinco espías.

"La película es un intento obvio de reescribir y blanquear la historia a favor del régimen comunista cubano y es objetivamente inexacta", enfatiza la denuncia. "La película retrata a los cinco cubanos como héroes valientes que simplemente defendían su patria. En realidad, los cinco cubanos eran una red de espionaje que producía inteligencia procesable que permitía al Gobierno cubano cometer ejecuciones extrajudiciales", subraya.

Asimismo, Basulto cuestionó que la película represente a Hermanos al Rescate como una organización terrorista para justificar la existencia de la célula de espionaje de La Habana en EEUU, al igual que el derribo de dos aviones del grupo en 1996.

Asimismo, la demanda indica que los hallazgos en el caso de los espías y otros procedimientos legales fueron ignorados deliberadamente por la película.

También la denuncia asegura que las declaraciones difamatorias específicas incluyen que la película dice que el personaje de Basulto fue "entrenado por Estados Unidos como terrorista" y llama a Hermanos al Rescate una "organización militante".

Basulto había presentado, con su demanda, la solicitud de una orden judicial que prohibiera a Netflix exhibir la película o una orden judicial para obligar a  la plataforma a editar ciertas escenas y eliminar cualquier referencia a que la película se basara en hechos reales. 

El realizador Olivier Assayas, director de La Red Avispa, fue nombrado inicialmente en la denuncia, aunque posteriormente su nombre fue excluido durante el actual mes, porque no se le notificó una queja.

Otra demanda contra Netflix por La Red Avispa fue interpuesta en 2020, también por difamación, por la exiliada cubana Ana Margarita Martínez, quien reclamó que su reputación quedaba "dañada" en la película por incluir "falsamente" un personaje sobre su vida, interpretado por la actriz Ana de Armas.

La querella, presentada en un tribunal federal, y que además de a Netflix y al realizador Assayas demanda a la empresa Orange Studios S.A., alega que Martínez fue falsamente retratada con un "estilo de vida lujoso pagado con dinero de la droga y actividades terroristas".

El documento alega que en realidad Martínez era una madre trabajadora que mantenía económicamente a su marido, el exespía cubano en Miami Juan Pablo Roque, quien presuntamente le ocultó sus funciones y vínculo con una red de espionaje castrista y luego se marchó a Cuba en secreto.

La Red Avispa, con guion de Assayas y basada en el libro Los últimos soldados de la Guerra Fría, de Fernando Morais, suscitó las protestas del exilio cubano desde que comenzó el rodaje en Cuba en 2019. El aparato de propaganda del régimen cubano se enfrascó en defenderla. El diario oficial Granma calificó como "delirios" las críticas del exilio cubano.

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Los espías de la Red Avispa capturados salvo Juan Pablo Roque (de izquierda a derecha el penúltimo de la fila inferior)  que había salido de EE.UU.  con una misión para ¨justificar¨ el derribode las avionetas civiles desarmadas de la organización humanitaria Hrtmanos al Rescate.


Ex agente cubano: La película sobre la Red Avispa es una colección de mentiras


Por Wilfredo Cancio Isla
5 de noviembre 2019

Edgerton Ivor Levy es el héroe olvidado en la historia del desmontaje de la mayor red de espionaje cubano en Estados Unidos por las últimas seis décadas.

Levy y su esposa Ivette Bermello, profesores de Historia de la Universidad de La Habana y entrenados como los agentes Ariel y Laura por la Dirección de Inteligencia (DI) de Cuba, fueron piezas clave para el desmantelamiento y arresto de los miembros de la Red Avispa en 1998. Desde su llegada a Estados Unidos, tras protagonizar un simulacro de salida ilegal con el apoyo de la base de Tropas Especiales de Jaimanitas, al oeste de La Habana, la pareja se puso en contacto con las autoridades del FBI para confesar su encomienda como agentes enviados por el gobierno cubano.

De manera que todo el despliegue, movimientos y contactos de los más de 20 agentes y oficiales de la red estuvieron monitoreados por el FBI desde la arrancada de sus acciones operativas en territorio estadounidense.

Sin embargo, esa evidencia fundamental ha quedado sepultada hasta ahora por la historia contada sobre la Red Avispa y por la desaforada campaña internacional que desplegó el régimen cubano a favor de los llamados "Cinco Héroes Prisioneros del Imperio", la etiqueta con que la propaganda castrista reclamó la liberación de los espías condenados a largas sentencias a prisión en el 2001.

Veintiún años después, el rumbo de los acontecimientos no podía ser más desconcertante para Levy. Los cinco sentenciados en el caso están de vuelta en Cuba, condecorados y catapultados como patriotas. Tres de ellos fueron liberados sin cumplir sus condenas por la administración de Barack Obama como parte del proceso de normalización de relaciones con el régimen de Raúl Castro, el 17 de diciembre de 2014. Una acción que el ex agente no vacila en calificar de "un acto antiamericano".

Pero el más reciente aldabonazo de la distorsión propagandística lo ha marcado la película Wasp Network, dirigida por el laureado realizador francés Olivier Assayas y con estrellas como Penélope Cruz, Gael García, Edgar Ramírez y Ana de Armas en los papeles protagónicos. El filme, basado en el libro Los últimos soldados de la Guerra Fría (2012), del periodista brasileño Fernando Morais, se acaba de presentar con amplia resonancia publicitaria en los festivales de Venecia, Toronto y Nueva York, y pronto escalará a los circuitos comerciales internacionales.

"Una farsa, una escandalosa farsa con alfombra roja", dice Levy en entrevista exclusiva con CiberCuba.

El lanzamiento de Wasp Network y de otro filme en proceso en Canadá sobre la Red Avispa, con la anuencia del gobierno cubano, le ha motivado a concluir su libro Nadie me lo contó, un relato testimonial sobre la Red Avispa y el espionaje cubano en Estados Unidos que se publicará próximamente.

Fallos al descubierto

¿A qué atribuye que tanto el discurso oficial del régimen cubano sobre los cinco espías como los libros, los abogados defensores, los supuestos expertos sobre el tema, han obviado o se hacen de la vista gorda respecto al decisivo papel que usted tuvo en el caso?

Creo que tiene que ver con el hecho de que la captura de la Red Avispa demostró demasiados fallos en el sistema de inteligencia del régimen cubano, lo que era resultado también del desmantelamiento del MININT que se produjo tras los casos de Arnaldo Ochoa y José Abrantes en 1989. Los altos jefes y personal de las FAR irrumpieron en el MININT y a los antiguos jerarcas de la DI eso no les hacía ninguna gracia. Los mismos intentos fallidos de nuestra salida ilegal por mar evidenciaron la descoordinación que había entre el equipo de preparación, las Tropas Especiales y las Tropas Guardafronteras.

¿No será porque Fidel Castro se vanagloriaba de haber entregado información confidencial a una delegación del FBI que invitó a La Habana en junio de 1998, cuando en realidad el FBI sabía de antemano de esos informes?

Eso también pesa para la historia oficial que Cuba quiere dejar establecida para el futuro. Es parte de las fallas del MININT que quedaron al descubierto. Fidel Castro mandó una carta con Gabriel García Márquez a Bill Clinton para alertarlo de las supuestas actividades terroristas de los exiliados que había detectado su red. Todo eso estaba ya en manos del FBI. Lo más lamentable es que el gobierno cubano haya impuesto una versión diferente para proteger el papelazo de Fidel Castro, y mucho peor que los medios internacionales, los periodistas y los cineastas se la hayan comprado sin un mínimo cuestionamiento.

¿Ha visto la película de Olivier Assayas sobre la Red Avispa?

No, pero he visto el circo que se ha armado durante las presentaciones. Conozco el libro en el que se basó y con eso me basta. Una película salida de ese libro no puede ser otra cosa que una colección de mentiras.

El libro de las omisiones

Es sencillamente ridículo. El libro de Morais fue hecho con el visto bueno de la Seguridad cubana, auspiciado y autorizado por el gobierno cubano. No lo digo yo, lo cuenta el autor al final del texto, donde agradece a varios colaboradores en Miami, por cierto, algunos de ellos insertados en los medios periodísticos locales. ¿Puede esperarse acaso alguna veracidad cuando se parte de las versiones manipuladas de los hechos? Lo curioso es que han entregado esas producciones cinematográficas a realizadores extranjeros, porque así las mentiras pueden cobrar alguna atención internacional en bocas ajenas, para que el mentiroso habitual que es Cuba no sea el emisor directo. Una burla. ¿Qué trabajo de investigación pudo hacer Morais con la información que Cuba le autorizó a usar?

¿Cuál es su principal cuestionamiento a la investigación de Morais?

Morais no hizo más que recolectar la información pertinente para complacer el relato oficial del gobierno cubano. Él dice haber tenido acceso a todo la documentación del caso, de la mano de sus ayudantes aquí en Miami. No se explica entonces la omisión de las evidencias del expediente de la fiscalía con mensajes entre los oficiales ilegales y la dirección de la DI, en las cuales queda al descubierto que las prioridades de la red eran obtener información del Comando Sur, penetrar bases militares en la Florida, identificar lugares vulnerables para introducir armamento en territorio de Estados Unidos, organizar sabotajes para prender fuego a hangares de avionetas y otras actividades nocivas a la seguridad nacional de Estados Unidos. El cuento de que la red vino a neutralizar a los exiliados cubanos es imposible de digerir cuando se leen esos documentos.

Tal pareciera que esos documentos pasaron al olvido...

Sí. Es triste que incluso mucha gente honesta se haya tragado el cuento del papel protector de la red. Creo que la lectura de estos documentos es una asignatura pendiente para el propio pueblo cubano, que es víctima de la tergiversación y la censura sobre este caso.

Cuando se publica la primera edición del libro de Morais, en 2012, hacía dos años que su caso era ya público en los medios de Miami. ¿Cómo es posible que una investigación pretendidamente exhaustiva pueda permitirse una omisión tan chapucera?

Es lo que yo me pregunto también y es una interrogante que la prensa internacional debería pasarle a Morais. Estamos hablando de un periodista investigador de larga trayectoria y no creo que sus "asesores" en Miami estuvieran al margen de mi existencia. La página 90 de la edición cubana es como para que el libro se nos caiga de las manos. Allí se dicen cosas como que un "espeso e impenetrable secreto" permanece sobre cómo fue descubierta la red, que en el Departamento de Seguridad del Estado le juraron que "no disponen de ningún dato para ayudar a desentrañar el misterio", que no hay indicios de que hubiera "un traidor entre ellos", y que "se puede afirmar con seguridad que la organización operó sin ser descubierta por las autoridades norteamericanas"... Me cuesta trabajo creer que fue una ingenuidad del autor.

El agente invisible

Pero no solo es la película de Assayas, sino que está en camino otro filme a partir del libro La verdadera historia de los Cinco cubanos (2013), del canadiense Stephen Kimber, con participación de las productoras Pictou Twist Pictures y Picture Plant, de Nueva Escocia, y Conquering Lion Pictures, de Toronto, en colaboración con el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC). ¿Lo contactaron en algún momento para esos libros o acaso para los guiones cinematográficos?

No. Como para Cuba no existo, para los repetidores de la versión oficial, tampoco. Eso es una práctica común del régimen. No me extraña en lo absoluto. El libro de Kimber es una carnada del mismo saco. Kimber fue un ferviente admirador de los Cinco y se dejó encandilar por la historia que le contaron después de una visita a La Habana. Vino a Miami, estuvo en Washington y recibió el visto bueno para entrevistar a los espías en prisión. Se convirtió en activista pidiendo que los liberaran. René González, uno de los espías condenados, se carteaba con él y declaró que el libro era alentador para la causa de ellos. No hace falta poner una palabra más para reconocer por dónde van los tiros. He leído que tienen ya $7 millones de dólares para comenzar los rodajes, así que el segundo episodio de esta farsa con alfombra roja está en camino.

¿Cree que su libro logre descorrer el velo de distorsión que encubre la verdad sobre la Red Avispa?

No tengo muchas esperanzas, porque la maquinaria propagandística de Cuba es poderosa. Pero tenía la necesidad de contar la verdadera historia de este proceso para sentirme bien conmigo mismo y dejar un testimonio para el futuro. Es lo que se piensa a los 71 años. Ojalá haya algún emprendedor que se anime a realizar la película del desagravio.

Repasemos los hitos de esta historia incompleta. ¿Cómo recuerda el momento en que el FBI decide desmantelar la red el 12 de septiembre de 1998?

Tengo aún frescos esos recuerdos. Esa mañana recibimos una llamada de los oficiales del FBI que estaban a cargo del caso para que Ivette y yo nos presentáramos a las 9 a.m. en el parque Amelia Earhart, en Hialeah, para recibir una información importante. La noticia nos dejó atónitos. Diez de los integrantes de la red habían sido arrestados en un operativo especial durante esa madrugada. Nunca pensé que iban a desmantelar la red. El criterio es que siempre vale más tener controlado a un agente en la calle que apresarlo, pues se pierde una fuente confiable de información al alcance de la mano. Lo importante en materia de inteligencia es que el enemigo no sepa lo que tú sabes.

Una acción antiamericana

¿Cómo asimiló usted la decisión de la administración Obama de liberar a los espías Gerardo Hernández, Ramón Labañino y Antonio Guerrero en 2014? ¿Se imaginó alguna vez un desenlace semejante?

No me sorprendió del todo, porque hacía rato que estaban sonando las piedras en el río. Fue evidente la ofensiva en las páginas de The New York Times y otras publicaciones para preparar el terreno ante la opinión pública. Nada de eso era gratuito y se veía venir algo. Pero cuando me enteré por las noticias, sentí una profunda frustración que se tornó en decepción.

¿Cuáles son sus reproches contra este canje negociado por la administración Obama para lograr la excarcelación del contratista Alan Gross?

Durante todo el proceso que estuvimos trabajando conjuntamente con el FBI, hubo momentos personales de mucha tensión e incertidumbre. No sabíamos que iba a ser de nuestras vidas, si nos acogíamos al plan de testigos protegidos, si declarábamos en el juicio de los cinco acusados… Pensé que nuestra integridad pudiera estar en peligro si los soltaban, pero siempre tuvimos el respaldo de los agentes del FBI que nos tranquilizaban y nos decían que no nos preocupáramos, que este era un país de leyes y no debíamos temer. Cuando supe de que los tres estaban en Cuba, y que se llegó al extremo de organizar una operación secreta para que la esposa de Gerardo Hernández saliera embarazada, un individuo que estuvo vinculado al asesinato de cuatro pilotos de Hermanos al Rescate, pues no podía tener menos que un gran resentimiento contra el presidente Obama, que no me gustó nunca y después de esto, mucho menos. La frustración del 17-D fue enorme, porque lo percibí como un acto antiamericano.

(Mensajes desclasificados por el FBI como evidencias en el caso de la Red Avispa. En estas páginas la jefatura de la DI orienta a los espías prender fuego a un hangar de Hermanos al Rescate en Opa-Locka y hacerlo aparecer como una autoagresión de la organización.) 

Además de la decepción, ¿tiene algún temor desde entonces?)

A estas alturas ya he dejado de sentir temor, pero no le he quitado el pie a la preocupación. A partir de ese día he tomado precauciones adicionales. No estoy desprevenido. Solo hay que ver los noticieros locales para comprender lo fácil que aquí en Estados Unidos, diariamente, un auto se desvía y mata a un transeúnte o una bala perdida termina con una vida. La mano de Cuba es larga y un atentado puede enmascararse de diversas formas. Y no vivo en una campana de cristal. El régimen cubano no suele olvidar a sus enemigos. El daño que puedan hacernos en el futuro no es una opción a descartar.

Pero usted se ha decidido a contarlo todo en su libro. Aunque ha pasado tiempo, el tema ha vuelto a cobrar actualidad. ¿Cree que pueda sufrir represalias?

Justamente, la escritura de este libro es una necesidad de contar mi verdad en primera persona, pero no paso por alto que resulta un exorcismo temerario. Lo único que trato de decir es que si después de su publicación nos sucede algo, a mí o a mi esposa, podemos seguir tras el rastro de las causas. Una de las cosas que aprendí por boca de los propios oficiales y preparadores de la Inteligencia cubana es que en este giro las casualidades no existen. Ellos insistían mucho en eso durante el proceso de entrenamiento que recibimos allá.

Espías bajo control

Desde la perspectiva del trabajo de contrainteligencia que generó su cooperación con el gobierno de EEUU, ¿qué considera lo más significativo de la labor que ustedes cumplieron?

Nunca en la historia del diferendo entre Cuba y Estados Unidos se había podido capturar a un oficial ilegal en territorio norteamericano, es decir, oficiales de inteligencia con identidad falsa, usurpando nombres de personas nacidas y fallecidas en este país. En esta ocasión se capturaron tres. Pero además, con la información que suministramos mi esposa y yo, no solo se pudo mantener bajo control y desarticular la Red Avispa, sino identificar y neutralizar a muchos agentes o colaboradores que entraron en contacto con ellos desde 1994. Observa nada más la lista de personas investigadas, detenidas y encausadas por vínculos ilegales con Cuba hasta comienzos de la década del 2000. Los miembros de la jefatura de la Red Avispa viajaban constantemente a Nueva York para reunirse con oficiales legales y llevar documentación con destino a la DI, que se enviaba a través de la Oficina de Cuba en Naciones Unidas. Es obvio que Estados Unidos no tiene capacidad para seguirles la pista a todos los funcionarios cubanos que trabajan en territorio norteamericano, pero si un oficial ilegal se reúne con ellos ya es razón para ponerlo en el radar de vigilancia.

¿Cuáles pudieron ser casos derivados de su contribución?

Por ejemplo, el caso de Mariano Faget, alto funcionario de Inmigración en Miami. Faget se reunió con un funcionario cubano que anteriormente se había reunido con un miembro de la Red Avispa. Y así se le hizo el seguimiento al oficial legal que vino hasta Miami. En esa cadena de asociaciones figuran también los casos de los profesores de FIU, Carlos Álvarez y Elsa Prieto, del ex subsecretario de Defensa y académico Alberto Coll, y posiblemente del matrimonio Walter Kendall y Gwendolyn Myers, que fueron capturados tras espiar para Cuba por 30 años. Un número sin precedentes de personas fueron encausadas o expulsadas por actividades de espionaje en esa etapa. Desconozco si el control del FBI sobre actividades de inteligencia relacionadas con Cuba ha mermado después de la desarticulación de la red, pero obviamente hay menos acciones judiciales e información pública sobre el tema.

Usted estableció contacto con el FBI antes de conectarse con Gerardo Hernández, el jefe de la red, a su llegada a EEUU. ¿Cómo se produjo esa determinación?

Fue a principios de diciembre de 1993. Yo trabajaba en el control de los parqueos en el Four Ambassador, en el área de Brickell. El FBI iba con frecuencia allí para monitorear quién entraba y salía de ese lugar, donde confluía gente metida en delitos graves de armas y drogas. Había establecido una relación de trabajo con la gente del FBI que venía a pedir los récords de entrada y salida, y aproveché una de esas visitas para decirles que yo tenía información de Cuba que podía interesarles. Tuvimos una primera reunión en un Denny’s de Hialeah y luego empezó todo el proceso de polígrafo, información biográfica, entrevistas, durante meses. Desde diciembre de ese año yo debía hacer el contacto con la red según lo planificado en Cuba, y estuve yendo dos veces al mes al lugar acordado y no sucedía nada. Ya estaba casi apenado con la gente del FBI, cuando finalmente sucedió el encuentro con Gerardo, en mayo de 1994.

Para su rápida integración a la vida en Estados Unidos usted tenía a favor el dominio pleno del inglés. ¿Dónde lo aprendió?

Mi padre era nacido en Jamaica y mi madre profesora de Inglés. Desde niño hablé inglés en mi casa. Tenía dos tíos pastores bautistas, que vivían en Estados Unidos. En 1958 vine con mis padres de vacaciones a este país, y en 1960 visité al tío que vivía en New Orleans y luego fuimos por carretera hasta el estado de Illinois para participar en un campamento religioso de verano.

La vida de los otros

¿Qué actividades ustedes hicieron por orientación del jefe de la red?

No hicimos realmente casi nada. El trabajo era penetrar organizaciones del exilio y me asignaron a los congresistas cubanoamericanos, a buscar información sobre sus actividades y su vida personal que pudiera ser usada contra ellos. La red tenía como prioridad penetrar instituciones del gobierno federal, instalaciones militares, el correo, oficinas de los legisladores, departamentos de policías, los gobiernos locales, los comisionados... Por los pocos resultados, primero Hugo Soto, que escapó luego a Cuba, y Labañino nos presionaron y amenazaron con retornarnos a Cuba.

¿Qué papel jugó Héctor Pesquera, por entonces jefe del FBI en Miami, en el caso de la Red Avispa?

Si Pesquera no hubiera estado al frente del FBI en Miami la historia de la Red Avispa fuera otra. Él mismo ha revelado que había una oposición muy fuerte desde los niveles de Washington a encausar a los agentes cubanos. Pesquera jugó un papel de liderazgo de primer orden buscando hacer justicia. Estuvo al tanto de nosotros, se preocupó por nuestra seguridad, por las condiciones nuestras, los problemas personales y familiares que nos traía nuestra decisión. Pesquera se involucró de lleno en este caso y demostró ser un individuo humano, justo y sensible. Hay cosas que tendremos que agradecerle a él y a mucha gente en el FBI, en especial a los agentes Carmen y Raúl, hasta el final de nuestras vidas. Lamentamos mucho la salida de Pesquera de la jefatura del FBI de Miami.

¿Cuál fue el punto de giro en la labor de cooperación de ustedes con el FBI?

El derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996 . Después de ese momento nos cambiaron los agentes del FBI que nos atendían y comenzaron a escuchar más atentamente lo que teníamos que contar.

(Mensajes desclasificados por el FBI como evidencias en el caso de la Red Avispa. En estas páginas la jefatura de la DI orienta a los espías prender fuego a un hangar de Hermanos al Rescate en Opa-Locka y hacerlo aparecer como una autoagresión de la organización.)

¿Qué pasó con ustedes luego de la captura o estampida de los miembros de la red? ¿Trató la Inteligencia cubana de contactarlos?

Sí, tuvimos varios contactos por vía telefónica que, por supuesto, eran de conocimiento del FBI. La DI nos instaba a abandonar Estados Unidos vía México, donde habría gente esperándonos para facilitarnos el retorno a Cuba. Nuestra estrategia fue darle larga al asunto argumentando que estábamos bajo vigilancia. Hasta que finalmente se esfumó esa comunicación.

La hora más difícil

¿Qué momento fue el más difícil durante todo el proceso judicial de los Cinco?

Cuando se nos planteó la posibilidad de que fuéramos como testigos al juicio. No queríamos exponernos, pues habíamos decidido no aceptar el programa de Protección de Testigos (Witness Protection). Teníamos información de cómo era la vida de los testigos protegidos, habíamos leído y visto filmes sobre eso, y no nos parecía la mejor opción para nosotros y nuestra familia. Hoy no nos arrepentimos de la decisión que tomamos. Agradezco al FBI la consideración que tuvo con nosotros y, especialmente, la deferencia que tuvo Pesquera hacia nuestra petición.

¿Cree usted que la red cometió errores derivados de la jefatura de la DI?

Sin dudas. En nuestro caso particular, los errores fueron enormes desde la etapa de preparación y creo que el desenlace de la red se debe a esas pifias. Por ejemplo, yo conocía a Hugo Soto desde el preuniversitario de la Víbora, en La Habana. Su madre fue profesora mía en la Secundaria Básica. Después ambos habíamos sido colegas de trabajo en el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP). Ivette conocía a la madre de Gerardo Hernández, que a la vez conocía al hermano de Ivette. En labores de inteligencia eso no puede suceder, y menos si vienes a otro país a operar. Y el jefe de nuestra preparación confió demasiado en nosotros. Fueron fallas garrafales.

¿Considera que la forma en que operaba la red aquí también fue deficiente?

Obviamente. Muchos de ellos se creían que estaban en Cuba. No hacían contrachequeo, no se revisaban adecuadamente los lugares, estaban muy confiados. Todo evidenció un trabajo malísimo.

De los miembros de la red, ¿cómo recuerdas a los que tuvieron contactos con ustedes?

A Hugo Soto me unía una vieja relación de juventud y eso ayudó a una mejor relación de trabajo, aunque Ivette tuvo varios encontronazos con él. Hugo Soto me contó muchas cosas que quizás no debía como las armas que transportó desde México para el atentado a Luis Posada Carriles en Guatemala, en 1990. Él me pidió incluso acompañarle al rastreo de Jorge Mas Canosa, quien visitaba una casa en un islote de los Cayos frecuentemente. De Gerardo Hernández, a quien nunca nos imaginamos como jefe de la red, debo decir que fue una persona cordial y comprensiva con nosotros. Fue muy desagradable saber que estuvo involucrado en los preparativos para el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate. El más peligroso de todos nos parecía Labañino, que era un déspota, un tipo violento, arrogante, y estuvo encargado de la penetración del Comando Sur, además de que se mantuvo operando contra la base de la fuerza aérea de Mac Dill, en Tampa, donde se controla el tráfico aéreo militar de Estados Unidos hacia y desde Centro, Suramérica y el Caribe.

Advertencia: Evitar Hialeah

¿Dónde se realizaban los contactos entre ellos y ustedes?

El primer contacto mío fue con Gerardo en un K-Mart de North Miami. Luego nos reuníamos por separado en diferentes lugares como Bayside, una pizzería en Miami Beach, en la Biblioteca de Miami Dade, en Coconut Grove.

¿Algún lugar que no se recomendaba nunca?

Hialeah. El temor a Hialeah era que encontráramos por allí a alguien que nos conociera de Cuba y pudiera identificarnos. Había una especie de alergia con Hialeah.

De las más de 3 000 páginas de mensajes de la red y otros documentos que permanecen clasificados, ¿qué información sensible es la que se protege aún?

No mucho más de lo que ya se conoce, tal vez puedan comprometer a alguna gente. Debe haber muchas páginas que son con referencia al trabajo de Ivette y mío.

¿Usaban ustedes seudónimos para el trabajo con el FBI, diferentes a los de Ariel y Laura que tenían para la inteligencia cubana?

Sí, pero prefiero no revelarlos.

Una gran ironía

¿Le gustaría hacer una película con su testimonio y su libro?

No estaba en mis planes, pero es una ventana que dejo abierta.

¿Qué le provoca este epílogo de los espías cubanos convertidos en directores de centros académicos y tres de ellos investidos como diputados de la Asamblea Nacional?

Realmente, trato de evitar esas noticias. Prefiero no saber nada. Pero es una gran ironía. Porque todos siguen en las mismas funciones para las que fueron preparados. Gerardo es el vicerrector del Instituto Superior de Relaciones Internacionales (ISRI), que es un lugar donde estudian y captan a futuros oficiales de inteligencia. Fernando González preside el ICAP, que es un organismo pantalla de la inteligencia cubana. Labañino es vicepresidente de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba, habla en eventos añorando los tiempos de la Unión Soviética e insistiendo en el papel del Partido Comunista y contra la propiedad privada. Cuba sigue manejándolos como sus peones.

¿Siente que todo lo que usted hizo fue en vano?

Es frustrante después del sacrificio que representó para nosotros. Pero siento que hice un servicio a la seguridad nacional de Estados Unidos y al futuro de Cuba.

ANEXO: Relación de los miembros identificados de la Red Avispa

LOS CINCO ESPÍAS CONDENADOS
  1. Gerardo Hernández Nordelo. Oficial ilegal y jefe de La Red Avispa. Alias Manuel Viramontes, Giro, Giraldo, Daniel Cabrera. Graduado del Instituto de Relaciones Internacionales (ISRI) de La Habana. Residió en North Miami Beach. Condenado a dos cadenas perpetuas más 15 meses. Liberado por orden presidencial el 17 de diciembre de 2014. Actualmente es vicerrector del ISRI y diputado a la Asamblea Nacional.
  2. Fernando González Llort. Oficial ilegal y sustituto de la jefatura de la red. Alias Rubén Campa, Vicky, Camilo, Oscar. Graduado del ISRI. Residió en Hollywood, Florida. Condenado a 19 años, sentencia reducida a 17 años y nueve meses. Liberado el 27 de febrero de 2014. Actualmente es presidente del ICAP y diputado a la Asamblea Nacional.
  3. Ramón Labañino Salazar. Oficial ilegal. Graduado de Economía. Alias Luis Medina, Allan, Johnny, Oso. Graduado de Economía. Residió en Hollywood, Florida. Condenado a cadena perpetua más 18 años, sentencia reducida a 30 años. Liberado por orden presidencial el 17 de diciembre de 2014. Actualmente es vicepresidente de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba y diputado a la Asamblea Nacional.
  4. René González Schwerert. Agente. Alias Castor, Iselin. Piloto e instructor de vuelo. Residía en Kendall, Miami-Dade. Condenado a 15 años. Liberado el 7 de octubre de 2011 con tres años de probatoria. Renunció a su ciudadanía estadounidense y se quedó a vivir en Cuba en 2013. Actualmente es vicepresidente de la Sociedad Cultural “José Martí”.
  5. Antonio Guerrero Rodríguez. Agente. Alias Lorient, Rolando González Díaz. Graduado de Ingeniería en Construcción de Aeródromos en la Unión Soviética y experto en explosivos. Residía en Big Pine Key, Florida. Condenado a cadena perpetua más 10 años, sentencia reducida a 21 años y 10 meses. Liberado por orden presidencial el 17 de diciembre de 2014. Actualmente es vicepresidente de la Organización Superior de Dirección Empresarial de Diseño e Ingeniería de la Construcción.

(Los cinco espías cubanos junto a Fidel Castro y Dalia Soto del Valle)

MIEMBROS DE LA RED QUE COOPERARON CON EEUU
  1. Edgerton Ivor Levy. Agente. Alias Ariel. Profesor de Historia de Cuba de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana. Esposo de la agente Ivette Bermello. Residió en Miami. Asignado a la penetración de organizaciones del exilio y al seguimiento de los congresistas Ileana Ros-Lehtinen y Lincoln Diaz-Balart. Cooperó con el FBI desde su llegada a EEUU en 1993. No se acogió al programa de protección de testigos y permaneció con identidad propia (Hiden in the Open).
  2. Eva Ivette Bermello. Agente. Alias Laura. Profesora de Historia de Cuba de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana. Esposa del agente Edgerton Levy. El matrimonio era identificado como “Arlau”. Residió en Miami. Asignada a la penetración de organizaciones del exilio. Cooperó con el FBI desde su llegada a EEUU en 1993. No se acogió al programa de protección de testigos y permaneció con identidad propia (Hiden in the Open).
  3. Alejandro Alonso. Agente. Alias Franklyn. Residente en Miami. Asignado a la vigilancia de unidades militares y del Movimiento Democracia. Condenado a 7 años. Cooperó con el FBI al ser arrestado y se acogió al programa de testigos protegidos.
  4. Linda Hernández. Agente. Alias Judith. Esposa del agente Nilo Hernández Mederos. Asignada a contactar a ex empleados de la Marina de Guerra de EEUU con fines de reclutamiento y penetrar la organización Alpha 66. Espió la Base Aérea de Homestead y también envió miles de cartas anónimas contra figuras políticas en EEUU. Residente en Miami. Condenada a 7 años. Cooperó con el FBI al ser arrestada y se acogió al programa de testigos protegidos.
  5. Nilo Hernández Mederos. Agente. Alias Manolo, Nicolo. Esposo de la agente Linda Hernández. El matrimonio era identificado como “Los Juniors”. Asignado a penetrar la CAMACOL y Alpha 66. Residente en Miami, donde estableció una empresa de exportación y venta de computadoras y equipamiento médico. Condenado a 7 años. Cooperó con el FBI al ser arrestada y se acogió al programa de testigos protegidos.
  6. Joseph Santos Cecilia. Agente. Alias Mario. Esposo de la agente Amarilys Silverio García. Profesor de Ingeniería y Computación en la Universidad Central de Las Villas, en Santa Clara. Residente en Miami. Asignado a penetrar en Comando Sur, para lo cual laboró como empleado de una empresa de alimentos cercana al área militar en Doral. Condenado a 4 años. Cooperó con el FBI al ser arrestada y se acogió al programa de testigos protegidos.
  7. Amarilys Silverio García. Agente. Alias Julia, Margot. Esposa del agente Joseph Santos Cecilia. El matrimonio era identificado como “MaJu”. Profesora de Matemática y Computación en la Universidad Central de Las Villas. Residente en Miami. Asignada a la penetración del Comando Sur. Condenada a 3 años y medio. Cooperó con el FBI al ser arrestada y se acogió al programa de testigos protegidos.
  8. George Gari. Agente. Alias Luis. Esposo de la agente Marisol Gari. Entrenado como especialista en explosivos, armas, fotografía de micropunto, técnicas de vigilancia y comunicaciones. Residió en Miami y Orlando. Asignado a espiar la Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) y a infiltrar la base militar Mac Dill de la Fuerza Aérea de EEUU, en Tampa. Funcionó como mensajero entre Miami y Nueva York. Condenado a 7 años. Cooperó con el FBI al ser arrestado y se acogió al programa de testigos protegidos.
  9. Marisol Gari. Agente. Alias Margot. Esposa del agente George Gari. Empleada federal del Servicio Postal de EEUU. Residió en Miami y Orlando. Asignada a interceptar correspondencia de la FNCA. Condenada a 3 años y medio. Cooperó con el FBI al ser arrestada y se acogió al programa de testigos protegidos.
ESPÍAS QUE HUYERON O REGRESARON A CUBA
  1. Hugo Soto. Oficial ilegal. Alias Horacio, Roco, Ricardo Villarreal. Graduado de Historia. Oficial de la DI con numerosos servicios en el exterior. Encargado de supervisar la base aérea de Key West y seguir a Jorge Mas Canosa. Inició los planes de penetración del Comando Sur que luego prosiguió el oficial Labañino. Residió en Normandy Isle, Miami Beach. Regresó a Cuba en 1998.
  2. Alberto Manuel Ruiz. Oficial ilegal. Alias Albert, Manny, A-4. Oficial de la DI y jefe de la Red Avispa antes de la llegada de Gerardo Hernández a EEUU. Residió en Miami. Encargado de supervisar la penetración de la base aérea de Key West. Participó junto al agente Juan Pablo Roque en la elaboración del plan que terminó con el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate. Regresó a Cuba.
  3. Remigio Luna. Oficial ilegal. Alias Marcelino, Remi, El Abuelo. Oficial de alto rango en la DI. Residió en Miami. Asignado junto al oficial Horacio para designar fechas apropiadas y el plan de vuelo de las avionetas de Hermanos al Rescate, sin que la escuadrilla incluyera miembros de la red de espionaje. Regresó a Cuba.
  4. Juan Pablo Roque. Agente. Alias German. Teniente Coronel de las Fuerzas Armadas de Cuba y piloto de combate de aviones Migs, entrenado en la Unión Soviética. Residió en Miami. Esposo de la exiliada cubanoamericana Ana Margarita Martínez, a quien usó como parte de su plan de camuflaje. Sirvió al FBI como agente doble, pero sin informar sobre la Red Avispa. Asignado a penetrar y monitorear las actividades de Hermanos al Rescate. Escapó a Cuba el 23 de febrero de 1996, un día antes del derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate. A su regreso fue presentado por los medios oficiales como un decepcionado del exilio de Miami. Actualmente está desempleado.
  5. Daniel Rafuls Pineda. Agente. Alias José. Graduado de la Escuela Militar “Camilo Cienfuegos” y profesor de la Escuela Interarrmas “General Antonio Maceo”. Realizó estudios de Comunismo Científico en la Unión Soviética. Esposo de la agente Vivian Sabater. Residió en Miami. Asignado a penetrar medios académicos y círculos intelectuales. Trabajó como empleado del restaurante El Botín y participó en programas de Radio Martí. Escapó a Cuba en 1998. A su regreso, fue presentado como “héroe de la revolución”. Fungió como miembro de la Asamblea Provincial del Poder Popular en La Habana y como diputado a la Asamblea Nacional. Se doctoró en Ciencias Políticas y actualmente es profesor de Teoría Sociopolítica en la Universidad de La Habana.
  6. Vivian Sabater. Agente. Alias Tania. Profesora de Materialismo Dialéctico en la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana. Esposa del agente Daniel Rafuls. El matrimonio era identificado como “Los Pepe”. Residió en Miami, donde trabajó como maestra sustituta en Kinloch Park Elementary. Asignada a penetrar medios académicos y círculos intelectuales Escapó a Cuba en 1998. Fue presentada como “heroína de la revolución”. Se incorporó nuevamente a la docencia universitaria en la Universidad de La Habana.
  7. Sanyo o SY-95. Agente. No se identifica su nombre real en los documentos desclasificados. Se menciona su incorporación a la red en los informes de los oficiales legales. Presuntamente escapó a Cuba.

MIEMBROS DE LA RED QUE FUERON DEPORTADOS A CUBA
  1. Olga Salanueva Arango. Agente. Alias Ida. Graduada de Ingeniería Industrial. Esposa del agente René González. Residió en Kendall, Miami-Dade. Entrenada como operadora de radio para labores de espionaje. Deportada a Cuba en 2000.
  2. Juan Emilio Aboy. Agente. Alias Gabriel. Buzo profesional. Residió en Miami. Trabajó como buzo profesional en una base naval cerca de Arlington, Virginia, y en la planta nuclear de Turkey Point, en Homestead, Deportado a Cuba en 2005.
MIEMBRO DE LA RED QUE PERMANECIO EN CUBA
  1. Adriana Pérez O’Connor. Agente. Alias Bonsai. Graduada de Ingeniería Química. Esposa del oficial ilegal Gerardo Hernández Nordelo. Entrenada en comunicaciones, pero no llegó a viajar a EEUU. Fue diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular. Actualmente trabaja en el Centro de Investigaciones de la Industria Alimentaria. Alquila su casa original a través de la firma Airbnb.

OFICIALES LEGALES ENCARGADOS DE ATENDER A LA RED
  1. Eduardo Martínez Borbonet. Primer Secretario de la Misión de Cuba en Naciones Unidas (CMUN), en Nueva York. Expulsado por espionaje el 28 de diciembre de 1998. Entre 2011-2016 se desempeñó como embajador de Cuba en Nicaragua.
  2. Roberto Azanza Pérez. Tercer Secretario de la Misión de Cuba en Naciones Unidas. Expulsado por espionaje el 28 de diciembre de 1998.
  3. Gonzalo Fernández Garay. Consejero de la Misión de Cuba en Naciones Unidas. Expulsado por espionaje el 28 de diciembre de 1998.


Fuentes: Documentos desclasificados por el FBI, Fiscalía Federal del distrito Sur de Florida y artículos periodísticos relacionados con el proceso judicial de la Red Avispa.
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Ed Levy: La red Avispa en contra de la seguridad de los EE.UU.


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Hector Pesquera, máxima autoridad del FBI en el Sur de la Florida en aquel entonces, habla sobre la desarticulación de la Red Avispa de espionaje Castrista que operaba en los años 90s del pasado siglo XX en los EE:UU.

En silencio ha tenido que ser. La Respuesta
Parte I


Parte II


Parte III


Parte IV


Parte V


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