sábado, enero 18, 2025

El abasto de agua potable a La Habana, el suicidio de un Alcalde por no cumplir una promesa electoral y el Presidente que le dio a La Habana de entonces toda el agua que necesitaba


La fuente seca de Supervielle

Por José Gabriel Quintas

31 julio 2016

En mis andanzas por La Habana Vieja suelo pasar por el parquecito ubicado en la calle Monserrate, en las inmediaciones del famoso Edificio Bacardí. Este espacio posee un busto de Manuel Fernández Supervielle, y a sus pies una pequeña fuente, siempre vacía.

Se me antoja que esa fuente permanentemente seca es una ironía del destino hacia el hombre petrificado en el breve monumento, cuya muerte tuvo mucho que ver con el líquido vital. ¿Quién fue este personaje, hoy preterido?

Supervielle (1894-1947) fue un político, jurista y profesor universitario que luego de militar en diversas agrupaciones se afilió al Partido Auténtico. Fue nombrado por el Presidente Ramón Grau San Martín como Ministro de Hacienda (1944-1946) y en junio de 1946 aspiró a la segunda posición de la República, la Alcaldía de La Habana. Venció, en reñida lid, a dos pesos pesados de la política criolla, Raúl García Menocal, alcalde saliente e hijo del ex mandatario Mario García Menocal, y a Carlos Miguel de Céspedes, flamante Ministro de Obras Públicas durante el gobierno de Gerardo Machado; en la contienda obtuvo alrededor del 55 % del favor popular.

(Manuel Fernández Supervielle)

Afirma la Enciclopedia Ecured, nada generosa para calificar a personalidades de aquella etapa, que Supervielle, como ministro de Grau, ejerció una cartera “que dirigió con eficiencia y honradez”, y sobre su actuación en la Alcaldía habanera agrega que este cargo “también desempeñó con rectitud.” (sic)

Su tragedia fue que prometió que resolvería el agudo problema del abasto de agua a la capital, promesa que no pudo cumplir a pesar de sus esfuerzos, y contrito y avergonzado por faltar a su palabra, se suicidó en su despacho el 4 de mayo de 1947, cuando no había llegado aún al primer año de gobierno edilicio. Eduardo Chibás, quien apoyó a Supervielle en sus aspiraciones políticas, le declaró al periodista Guido García Inclán: “Prefirió morir para no defraudar a su pueblo.” Y añadía: “Cuánta vergüenza debe de haber en un hombre que se mata así.”

Si se hace un balance de los gobiernos auténticos (1944-1952), salta a la vista que la corrupción y el pésimo manejo de los fondos gubernamentales fue una nota dominante, por lo que Supervielle fue una rara avis en ese concierto de políticos corruptos. Recuérdese, sin más, a José Manuel Alemán, Ministro de Educación de Grau, quien se convirtió en millonario a expensas del erario público.

Supervielle, como luego el propio Eduardo Chibás, eligió la muerte antes de caer en el descrédito y la ignominia. Fue una solución radical, sin duda alguna. Al pasar revista a nuestra historia se hallan no escasos miembros de la denominada “clase política”, o servidores públicos si se prefiere, que han alimentado la ilusión de sus compatriotas con falaces promesas.

Los griegos de la Antigüedad eran mucho más sabios. Instauraron el ostracismo, medida que se atribuye a Clístenes, y que consistía en que los ciudadanos, en asamblea plenaria, decidían condenar al destierro por diez años a los que hubiesen transgredido la ley. Esta sanción debía ser extendida a los que engañan a sus ciudadanos con promesas que todos conocen, que a la postre, jamás cumplirán.

Por algo el Apóstol José Martí, en Nuestra América, acuñó esta sentencia para todas las épocas y circunstancias: “Los pueblos han de tener una picota para quien les azuza a odios inútiles; y otra para quien no les dice a tiempo la verdad”.

El gesto de Supervielle es una lección perenne de que son preferibles acciones drásticas, como acortar la propia vida, antes de no merecer al aprecio y el consentimiento sincero del pueblo. Pero, lamentablemente, allí en el parquecito de Monserrate, la fuente sigue seca.

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Fotos y comentarios del número de la revista Bohemia correspondiente al  4 de agosto de 1946

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Por fín tiene la Habana toda el agua que necesita  p.60

Rodolfo Rodríguez Zaldivar

Bohemia octubre 16 de 1955










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Fotos de la inauguración de una Escuela Primaria Pública (es decir: GRATUITA)  de un barrio clase media baja en 1956; en algunas de esas fotos  se leen carteles de agradecimiento por la creación de  la escuela y  del  acueducto.








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La Cuba de Ayer. . Película Documental .Cubana

( En  el minuto 14 comienzan a hablar   del abastecimiento del  agua)

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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

El  Acueducto de Albear, o Acueducto de Palatino,  es una de las 7 maravillas de la Ingeniería Civil en Cuba; pero dado  el progreso que experimentó la República de Cuba nacida el 20 de mayo de 1902  y, en particular,la ciudad de La Habana, ciudad capital de dicha república, hizo que el acueducto y la  ciudad  necesitara nuevas fuentes  y redes de abastecimiento de agua potable.

La Alcaldía de la ciudad de La Habana era la segunda posición política más importante de la República de Cuba; en el proyecto de  la  Plaza Cívica José Martí,  hecho realidad en los años 50s del pasado siglo, el edificio de la Alcaldía de La Habana es el que se robó el MINFAR después del 1 de enero de 1959.

Hubo políticos que en sus promesas de campañas  estuvo  darle  el agua necesaria a la ciudad de La Habana,  pero dicha promesa no fue cumplida. por una causa o por otras. Uno de esos políticos que prometió y no pudo cumplir dicha promesa fue Manuel Fernández Supervielle; hay fuentes que dicen que no cumplió esa promesa porque el Presidente  Ramón Grau San Martín, que era de su mismo partido político, después de incitarlo a que aspirara a ser Alcalde de la ciudad de La Habana,  no le dio, después de Supervielle  ser elegido,  los recursos necesarios para poder cumplir esa promesa de campaña. Según una fuente, Grau San Martín temía que Supervielle se convirtiera en  un fuerte rival político  dentro  de su partido en  futuras contiendas para llegar a  la Presidencia de la República.

Ante el hecho de  no poder cumplir esa promesa, el honesto Manuel Fernández  Supervielle se suicidó.


 

Acueducto de Albear

La fuente de agua conocida como La Cuenca Sur fue con la cual se  solucionaron los problemas  del abastecimiento de agua para la ciudad de La Habana.  Ahora bien: para que el agua de la fuente llegue a su destino es necesario el mantenimiento de la red de  bombas, ductos, etc. para minimizar las averias y los salideros o fugas  de agua. En la ciudad de La Habana  durante muchas décadas, después de 1959,  a esa red no se le ha dado el mantenimiento necesario; de ahí sus roturas.

Las obras de la red de abasto de agua de la  Cuenca Sur para llevar agua a la ciudad de La Habana se hicieron con rl dinero y el esfuerzo del pueblo cubano.

 En estos días la ya retardada inauguración del rescacielos conocido como La Torre K  en el Vedado,  ha provocado que por las Avenidas  de Vento y de Rancho Boyeros se lleven a cabo trabajos  para llevarle agua a dicho rascacielo:


elTOQUE

Los MILITARES se burlan de los CUBANOS: la Torre K de La Habana




DW Español
(de Alemania)
La inauguración de un hotel cinco estrellas está generando malestar entre muchos cubanos




Periódico Trabajadore
2017
Un equipo de Trabajadores visitó esta mañana la obra, ubicada en un punto cercano al poblado de La Salud, en el municipio de Quivicán, en la provincia de Mayabeque, por donde transita el kilómetro seis de los 36 kilómetros de que consta esa conductora, cuya línea central la componen tubos de centro acero de 78 pulgadas.


Reparaciones en avería de Cuenca Sur

Parte 1




Parte 2



National Institute of 
2021
Avería en Cuenca Sur en la madrugada del jueves 13 de mayo que causa afectaciones en el suministro del agua a 6 municipios capitalinos: Plaza de la Revolución, Cerro, 10 de Octubre, Centro Habana, Habana Vieja y Boyeros. 

Actualización sobre obras para reparar cuenca sur en la capital de Cuba



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Observen como  los artículos de la revista Bohemua relacionados con el abastecimiento de agua a la población,  van disminuyendo a partir  de determinada fecha ...encontrarla se lo dejo de tarea. :-)

Agua potable, regadio e hidroeléctricas

Herminio Portell Vilá

Bohemia junio 17 de 1951

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Miles de familias se encuentran sin agua, transporte, luz ni teléfonos a solo veinte  minutos de la capital 

Mario G. del Cueto  p.65

Bohemia febrero 24 de 1952

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Santiago ciudad sin agua

Herminio Portell Vilá p. 51

Bohemia abril 20 de 1952

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Vastas zonas de la provincia habanera  se quedan sin agua 

Rodolfo Rodríguez Zaldivar p. 78

Bohemia Junio 22 de 1952

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El agua, problema nacional de Cuba  p. 48

Jesús Masdeu

Bohemia agosto 17 de 1952 

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Agua y millones  p. 37

Herminio Portell Vilá 

Bohemia noviembre 15 de 1953 

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El Fórum del agua de la AWWA. Agua para la Habana: ¿De Ariguanabo, o de la cuenca sur?

Oscar Pino Santos  p.32 

Bohemia diciembre 13 de 1953

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Castellanos dio más de cuarenta millones de galones de agua a La Habana p.65

José Díaz Garrido

Bohemia septiembre 5 de 1954

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El problema del agua p.38

Herminio Portell Vilá

Bohemia marzo 27 de 1955

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Reportando riquezas: Aguas que dan vida y aguas que matan  p.48

Nivio López Pellón

Bohemia agosto 21 de 1955

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El eterno conflicto del agua habanera

Oscar Bofill   p.62

Bohemia septiembre 9 de 1956

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Por fín tiene la Habana toda el agua que necesita  p.60

Rodolfo Rodríguez Zaldivar

Bohemia octubre 16 de 1955

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Cosas de Cuba: en Omajá no hay agua ni luz ni médicos p.36

Luis Rolando Cabrera

Bohemia septiembre 23 de 1956

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Reportando riquezas: ¿Dará el mar el agua que le falta a la tierra? p. 28

Nivio López Pellón 

Bohemia enero 13 de 1957 

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martes, junio 08, 2021

Carlos Carballido: Las Divas en Guerra y el alimento simplista del perfecto idiota cubano

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano 

Si bien es cierto que ¨... podemos ver un deterioro casi extremo de la moral de un sin número de personajes que han utilizado la causa  de la libertad como fuente bien de enriquecimiento, protagonismo público  o como manera fatua de erigirse líderes de una comunidad exiliada.¨  Deseo plantear que ese ha sido  un fenómeno que no ha nacido hoy ni ayer; es de 6 décadas y de muchos millones de dólares y de esperanzas estafadas. Pero tampoco olvidemos que también en estos 62 años han existido personalidades que  han sido verdaderos, honestos y sacrificados líderes en la lucha contra la dictadura castro-comunista,  que no han perseguido enriquecerse materialmente  ni buscar  fatuo protagonismo; verdaderos líderes que por servir a la liberación y democratización de Cuba  han perdido oportunidades  de enriquecerse honradamente   si se hubieran dedicado a otras actividades y desempeños; algunos han perddo sus vidas o pasado largos años en las ergástulas castristas.  Esos líderes han existido dentro y fuera de Cuba.

Respecto concretamente a la actividad desarrollada por muchos de los influencers  mencionados en este artículo (y a otros no mencionados) es  justo decir que no todo ha sido negativo,  pues, por ejemplos,  han mostrado, sobre todo a los cubanos residentes en el archipiélago cubano:

  • Qué  el Exilio no estaba muerto,  pues lo sacaron  del marasmo en que se encontraba.
  • La natural existencia de pluralidad de opiniones y la complejidad de un mundo cuando existe libertad y democracia para expresarse.
  • Que una figura pública  está expuesta tanto a las alabanzas como  a las críticas  hayan sido  merecidas o no.
  • Que en política,  al igual que en la cocina:  el que no esté dispuesto a correr el riesgo de  quemarse que  no se meta a cocinero. 

Es justo decir que la canción Patria y Vida  y los otros temas que le han seguido,  han contribuido a que tanto en el Exilio como en Cuba  se canten aún más esos temas que cuando  se cantaba  en los años 90s la canción Nuestro Dia Ya Viene Llegando, de Willy Chirino.  La nuevas generaciones  de estos tiempos de postmodernidad  requieren para motivarlos y buscar su atención vías, métodos, formas y contenidos un tanto diferentes a los tradicionales; sólo  les pido a los influencers  que no prostituyan la causa cubana aprovechándose de las esperanzas  y el dolor del pueblo cubano y que  recuerden  las palabras martianas  ¨La Patria es ara y no pedestal¨.

Hay personas  que piensan que lo importante y  fundamental es  acabar con  el régimen de oprobios en que está  Cuba desde enero de  1959 y que para ello,  es necesario  dejar  a un lado hasta después de la caida del castro comunismo  los debates y encontronazos verbales entre los diferentes personajes y las diferentes  posiciones. Eso me hace recordar una consigna de la lucha contra Batista: ¨Qué se vaya ¨el negro¨ aunque venga el Caos !!. El resultado  fue que el Caos hace 62 años que se entronizó pese a que siempre hubo algunos pocos que alertaron como es, por ejemplo,  este profético  artículo de la revista Bohemia del 18 de diciembre de 1955, comenzado en la página 107,  el cual se puede leer haciendo click en la imagen de Bohemia Sin Censura que está en la sección  derecha de este blog Baracutey Cubano, hacer click en el año 1955, hacer click en el mes de diciembre  y, finalmente,  hacer click en el número del 18 de diciembre. esperar a que se cargue ese número de la revista   e ir a la página 107 dándole a la ruedita del mouse o ratón o moviendo hacia abajo  la barra vertical de la derecha. Señalo que  Fidel Castro  había llegado  a México  desde Cuba en julio de 1955 y que el autor del artículo no es Batistiano, es Grausista; es decir: simpatizante del ex Presidente Ramón Grau San Martí, un fuerte rival político de Fulgencio Batista...


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Otra manera de leer  el artículo: 
Para leer  cada uno de los segmentos  del artículo:   hacer un click  para agrandar la imagen y doble click para reducir la imagen.

   
   
 
 
 
 
   
 
 
 

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Tomado de https://zoepost.com/

Las Divas en Guerra y el alimento simplista del perfecto idiota cubano

Fotomontaje de Kiko Sao.

Por Carlos Carballido. *

07/06/2021

 

En ‘Indagación del Choteo’, Jorge Mañach se preguntaba al analizar la psicología del cubano  ¿Qué método nos permitiría penetrar con alguna certidumbre en una vivencia psíquica y social tan evasiva, tan multiforme y tan poco concreta…? El choteo es, pues, una actitud erigida en hábito, y esta habitualidad es su característica más importante.

Ha pasado casi un siglo y esa tipificación, digamos mental, del cubano ha sufrido la peor de las metamorfosis: La idiotez extrema más allá de no tomarse las cosas en serio o la de reírse de sus propias desgracias.

Con el auge de las redes sociales y el cambio paradigmático de la importancia de la cultura y la preparación política como premisas que identificaban a los líderes de opinión, en el tema Cuba hoy solo podemos ver un deterioro casi extremo de la moral de un sin número de personajes que han utilizado la causa  de la libertad como fuente bien de enriquecimiento, protagonismo público  o como manera fatua de erigirse líderes de una comunidad exiliada.

El resultado es patético y de un reduccionismo atroz hacia la unificación de objetivos políticos en la arena internacional que pudieran sacar a la Tiranía que gobierna Cuba. Al final de cada «performance» mediático,  sustentado en el manido y pedestre recurso de la guerrita en las redes sociales , todo se reduce a que no importa si es un brete, una canción patriótica, un barco de latas que desaparece, un parón, una caravana de carros en el caos vial que es Miami o un «tira tira» entre influencers. Lo que importa es el atesoramiento de likes en las diferentes redes sociales que permiten el financiamiento de patrocinadores y seguidores, aún si viven en efficiencies dónde los espacios limitados permite ver desde la cama cuánto café ha colado la cafetera. La idiotez del follower pasa entonces de una calificación humana para una nacionalidad, a una fuente de ingresos de estas Divas de la internet que por estos días están en discrepancias unas y otras .

Estos líderes mediáticos, con una apoyatura de prensa inusual (todas pagadas por Grants o Fundaciones socialistas como Open Society y Rockefeller) están haciéndole el peor daño al cubano de afuera y de adentro porque  reducen casi a cero cualquier actitud crítica en toma de conciencia para identificar y erradicar de cuajo el cáncer que nos afecta por más de 62 años: La dictadura castrocomunista.

La nueva generación de idiotas  cubanos, expandida diariamente como metástasis, es aquella que está creyendo que su autopercepción adquirida de estos fenómenos mediáticos  es la realidad circundante y la verdad absoluta que nos debe mover como nación. En paralelismo, está legión ama el victimismo como arquetipo social y desprecian a todo aquel que por su capacidad cultural, intelectual o de sentido común  pueda erigirse como un líder de opinión para conseguir cambios sociales y políticos como los que se necesitan en Cuba.

Está horda de idiotas cubanos ya no siguen ideas. Siguen a faranduleros de las redes, personajes creados (o simples comodines improvisados) para moldear estados de opinión y movilizaciones que obedecen más a un espectáculo circense que a una manifestación política seria donde la palabra, el discurso hábil y la oratoria sean los que anclen y solidifiquen una madurez que como exilio hemos perdido.

Todo idiota cubano moderno piensa que lo que diga Otaola, Cabo Malanga, perdón, Eliécer Ávila, Rosa María Payá, Chucho del Chucho, Liu Santiesteban, Ana Olema, Tania Brugueras o Luis Manuel Otero Alcántara y aquí me quedo por lo interminable de la lista, es la verdad absoluta e incluso los aceptan como voces de mando por las cuales deben esperar en cada vídeo directo en las redes sociales de esa farándula.

El idiota cubano ya no se informa ni con libros, ni con estudios ni mucho menos con búsquedas inteligentes en la internet sino a través de estás «Divas en Guerra»  baratas las cuales indican qué hacer, qué atacar o a quién martirizar en las redes sociales para asesinarles la credibilidad. Tan extrema es la idiotez que asumen que así hacen Revolución, que así hacen patria y que al final ellos son ese ejército salvador pero de ¿Qué?. El resultado es que ese tipo de ¿Revolución? es lo que impide que la libertad se consigna precisamente por ese cambio o renovación del pensamiento político que hasta el sol de hoy ha sido la única manera de eliminar un sistema obsoleto por otro más próspero y libre.

Esta tipificación moderna del exilio cubano es tan o más dañina que la propia dictadura o sus acólitos porque con esas actitudes lo único que impiden es el avance hacia una conciencia más o menos homogénea para derrocar al castrismo de una vez por todas. Al final siguen siendo cajas de resonancia , conscientes o no para que una tiranía siga perdurando como lo hace y desviando la atención hacia  flancos inservibles para evitar aquellos que sí podrían ser efectivos.

La ecuación causa y efecto en el cubano de las dos orillas es lamentable porque la  falta de propósito de vida hacia la profundización, preparación cultural y política  y la  seriedad que amerita la libertad de Cuba es hoy tan distante como la de una galaxia fuera de la Vía Láctea.

Está idiotez del cubano moderno en dar crédito a lo virtual de redes sociales e influencers que puede llegar incluso a creer que un personaje que compra un Rancho o vende productos campestres NO aptos para el consumo humano sea el recurso para liberar a Cuba de su Tiranía es lo que nos aleja a todos del foco. Es lo que también  nos hace caer en el ridículo de que un Cabo Malanga, con limitaciones de lenguaje y expresión,  pueda ser presidente de la nación cubana, que un timador español como Ignacio Giménez haya hecho fortuna con sus 42 mil seguidores que creyeron en las supuestas pruebas legales que despojaría al desgobierno de La Habana el pasado 4 de Junio de las finanzas  que lo sostienen. O que, más recientemente, una hija de esbirros que apenas puede tener creatividad en performances culturales proponga que el diálogo con la dictadura sea la solución y que por tal motivo hablará en un escenario internacional en representación de los cubanos.

Cualquier persona con capacidad de análisis y sentido común sabría que ninguno de estos caminos y opciones mediáticas conducen a generar cambios políticos en la isla sino que son distractores muy efectivos que «chotean» al exilio y a la Oposición real a través de una desmesurada cortina de silencio y descrédito para sugerir diálogos con la Dictadura, suplicarles derechos o sencillamente compartir un pedazo del pastel político en ese país caribeño. Es, en un final, una amañada articulación hegemónica de múltiples causas que convergen en una narrativa que se arroga el derecho de ser las nuevas voces del exilio.

En todo lo descrito hay una asombrosa similitud con la agenda de la nueva  Izquierda Internacional que siempre trabaja en sobredimensionar sus intenciones sin prestar mucha atención a los resultados porque sobre esta factura se basa su propio marketing. Y este es un factor que está generando está Guerra de Divas. El Parón de Otalola jamás ocurrió. El Barco de Cuba Decide  recolectó lateríos y aún no se sabe si llegó a La Habana. Patria y Vida y la hemorragia paroxística de temas que sucedieron en las batallas mediáticas no le han hecho ni cosquillas al régimen. Un huelguista de hambre que fue torturado por el régimen con aire acondicionado y una suculenta bandeja de comida . El supuesto abogado español Ignacio Giménez se desapareció de las redes. Y así podemos citar miles de iniciativas que parecen sacados del esquema de la nueva Izquierda de hacer ruido entretenido sin importar el resultado porque es la mejor manera de desenfocar cualquier intento real y objetivo de cambio sociopolítico.

De tal modo cabalga el nuevo cubano aunque ya peine canas. Así, hacía un más de lo mismo pero sobre todo hacia esos 62 mil milenios que ya la Tiranía se encargó de pronosticar.

* Carlos Carballido es periodista y Vicedirector de ZoePost.

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LA VERDAD SOBRE IGNACIO GIMENEZ. SU FINAL ES DE TELENOVELA.


UniVista TV

Junio 7, 2021

HUMOR: ¨Ignacio Giménez¨  aparece con pruebas en #ElShowDeCarlucho


Para los más jóvenes:


Tomado de http://www.librosdelcrepusculo.net/
viernes, 28 de noviembre de 2014
Todos los muertos (la otra mitad de la foto)
Rafael Rojas

La foto del post anterior, que con frecuencia se atribuye al fotógrafo cubano Osvaldo Salas, pudo haber sido una de las varias tomas de la misma marcha del Consejo de Ministros del gobierno revolucionario, que hizo otro fotógrafo, Venancio Díaz, el 5 de marzo de 1960, al día siguiente de la explosión del carguero francés La Coubre, en el puerto de La Habana. Fue ese un día de fotos, ya que en otro momento, mientras Fidel Castro hablaba desde un balcón, Alberto Korda captó la imagen del Che Guevara que ha dado la vuelta al mundo en 54 años.
En esa foto aparecen, de izquierda a derecha, en primera o en segunda fila, Fidel Castro, Primer Ministro, Raúl Roa, Ministro de Relaciones, Osvaldo Dorticós, Presidente, Che Guevara, Presidente del Banco Nacional, Regino Boti, Ministro de Economía, Augusto Martínez Sánchez, Ministro del Trabajo, Antonio Núñez Jiménez, Director Ejecutivo del INRA, el comandante del Segundo Frente del Escambray, William Morgan, detrás, el Presidente del Banco de Comercio Exterior, Alberto Mora, y, por último, el también comandante del Segundo Frente, Eloy Gutiérrez Menoyo.
Morgan y otro comandante del Escambray, Jesús Carreras, serían arrestados pocos meses después, acusados de traición y fusilados en La Cabaña, en marzo de 1961, más o menos por los mismos días en que fue fusilado, también en La Cabaña, otro comandante y ministro del primer gobierno revolucionario, Humberto Sorí Marín. Gutiérrez Menoyo se exiliaría brevemente y desembarcaría por Baracoa a fines de 1964. Semanas después era capturado y condenado a veinte años de cárcel. Martínez Sánchez, como decíamos, intentaría suicidarse en 1964, siendo eliminado de la vida pública desde entonces y Albero Mora se quitó la vida en 1972. Lo mismo haría el presidente Dorticós diez años después.



Otra foto de aquella marcha, de Venancio Díaz, tomada desde un ángulo más hacia el centro y la derecha, muestra al dirigente sindical David Salvador, con camisa a cuadros, de los brazos del comandante Luis Crespo y Fidel Castro. Detrás, entre Castro y Salvador, Osmani Cienfuegos, que había sustituido a Manuel Ray como Ministro de Obras Públicas, por haberse opuesto Ray al encarcelamiento de Huber Matos. Quien aparece vestido de miliciano, entre Crespo y Salvador probablemente sea Luis M. Buch, Secretario de la Presidencia y del Consejo de Ministros.
La foto de Díaz está incluida en el reciente libro Cuba in Revolution (2013) de la Arpad A. Busson Foundation. La imagen más difundida es la que reproducíamos en el post anterior, en la que la hilera arranca, de izquierda a derecha con Fidel Castro y termina, por lo general, con Núñez Jiménez, para evitar a Morgan, Mora y Gutiérrez Menoyo. Pero entre todos esos muertos, tal vez, el más borrado haya sido David Salvador, precisamente por ir del brazo de Castro. Salvador era entonces Secretario General de la Confederación de Trabajadores de Cuba, elegido, en el X congreso de esa asociación, en noviembre de 1959, a pesar de la oposición de los comunistas.
Apenas dos meses después de la foto, en mayo de 1960, Salvador renunció a su cargo, bajo la presión comunista, en perfecta coordinación con el Ministro del Trabajo, Martínez Sánchez, quien, junto con Lazaro Peña, unificará todo el movimiento sindical bajo la nueva Central de Trabajadores de Cuba. Poco después, Salvador se involucra con la organización opositora "30 de Noviembre", es arrestado en La Cabaña y condenado a 30 años de prisión. Salvador murió, exiliado en Estados Unidos, en 2007. En la enciclopedia oficial Ecured aparece definido como "traidor" y "contrarrevolucionario", a pesar de su papel fundamental en la política obrera del Movimiento 26 de Julio, entre 1957 y 1960. 

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lunes, febrero 24, 2020

Tania Díaz Castro desde Cuba: Dictadura castrista: Culpables fuimos todos. . Pedro Pablo Arencibia Cardoso: Muchos culpables pero: ¨unos tienen la culpita y otros tienen la culpona¨


Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Hago notar que en  la Guerra de Independencia de 1895 hubo aproximadamente 11 000 muertos del Ejército Libertador y ya en 1901 sus nombres y apellidos, ordenados alfabéticamente con sus grados militares y otros datos, estaban publicados; esta labor fue dirigida por el Mayor General Carlos Roloff. El Castrismo EN ESTOS 60 AÑOS NUNCA ha publicado la lista de los mártires de la Revolución en la lucha contra Batista para que no se le descubran las mentiras. Para ver un estudio comparativo entre los regímens de Batista y Fidel Castro desde el punto represivo pueden leer mi artículo BREVE ESTUDIO COMPARATIVO DE LAS MUERTES, PRISIONES Y PRESOS DURANTE LAS DICTADURAS DE FULGENCIO BATISTA Y DE FIDEL Y RAÚLCASTRO, publicado en el número 42. página 100 y siguientes, de la Revista Hispano Cubana, publicación de la Fundación Hispano Cubana

He leido que la cifra de los 20 000 muertos fue dicha primeramente por el Ex Presidente Ramón Grau San Martín. No obstante, en Bohemia en los primeros días de enero apareció este artículo:


Cifras más cercanas a la verdad son las obtenidas y publicada por Archivo Cuba o CubaArchive:


Oí decir  en los años 90 del pasado siglo XX que en el entonces Instituto de Historia de la Revolución Cubana (cuando su director era Jorge Enrique Mendoza)   se  había llevado a cabo una  investigación para conocer el total de los llamado mártires de la Revolución cuando el gobierno de Batista, pero que el resultado de dicha investigación no  fue autorizado para ser   publicado,  pues echaba abajo el MITO de los supuestos  20 000 mártires  achacados al régimen de Fulgencio Batista. Las cifras realmente  obtenidos por dicho instituto fueron  aproximadamente similares a las que también  ha obtenido  Archivo Cuba  años después.

La correlación entre entre la lucha contra el gobierno de Batista y la consecuente represión por parte  de elementos de ese gobierno y de simpatizantes de ese gobierno se muestra  en los siguientes gráficos:



Comentario de respuesta  del periodista  español, ya fallecido, Enrique Meneses a un comentario dejado en su blog: 

Salva, hace años que nos conocemos y sabes que distingo muy bien entre una huelga de hambre y la eutanasia. Yo estoy por la libertad del enfermo terminal a la hora de despedirse de una vida sin solución médica. Lo de Orlando Zapata es una pasada porque el Estado cubano debería haber impedido esa muerte como en España impedimos la de De Juana Chaos. El suicidio está prohibido en casi todas las constituciones así es que es obligación de las autoridades impedirlo.

Hablas de Batista sin tener más referencia que lo que dicen los castristas, la mayoría de los cuales no vivían entonces. Yo estuve 11 meses en la isla (mayo 1957-marzo 1958) de los que 4 en Sierra Maestra así es que veía como se vivía en Oriente y en La Habana. El pueblo no pasaba hambre, te lo puedo asegurar. La represión empezó con el desembarco de Castro en el Granma en Niquero.
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Dictadura castrista: Culpables fuimos todos

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Tuvo razón Miguel Ángel Quevedo, propietario y director de la antigua revista Bohemia, cuando responsabilizó a varios sectores de la sociedad del triunfo de Fidel y Raúl Castro
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Por Tania Díaz Castro
23 de febrero, 2020

LA HABANA, Cuba. – Tuvo razón Miguel Ángel Quevedo, propietario y director de la antigua revista Bohemia, cuando escribió en su carta previa al suicidio, que culpables fueron todos para que triunfara la dictadura comunista de Fidel y Raúl Castro.

La Revista Bohemia fue fundada en 1909. Casi de inmediato se convirtió en la más popular de Cuba y posiblemente de América Latina. Sus colaboradores, los principales escritores que llenaban sus páginas, fueron, entre otros, Jorge Mañach, René Méndez Capote, Gustavo Robreño y  Fernando Ortiz.

Se destacó esta revista por formar parte de casi todos los cambios políticos que se presentaban en la isla antes de 1959 y tenía como lema “la Revista que siempre dice la verdad”.

Pero tenía que colaborar con el “joven alocado” de Fidel Castro, como lo llamó el poeta Nicolás Guillén luego del asalto al Cuartel Moncada, disparando tiros desde lo alto de las lomas orientales contra los soldados de Fulgencio Batista, con el fin de derrocar una dictadura militar, para que Bohemia comenzara a dejar de decir la verdad.

Así lo dejó dicho Quevedo en su trágica carta de despedida: “Los periodistas llenaban mi mesa de artículos demoledores, arremetiendo contra todos los gobernantes… No importaba quien fuera el presidente ni las cosas buenas que estuviesen realizando a favor de Cuba. El mismo pueblo que los elegía, pedía a gritos sus cabezas… El pueblo también fue culpable”.

En otro párrafo señaló: “Fidel no era más que el resultado del estallido de la demagogia y de la insensatez. Todos contribuimos a crearlo… todos fuimos culpables de que llegara al poder”.

La carta de Miguel Angel Quevedo, donde reconoce abiertamente su culpa y la de su principal colaborador, Enrique de la Osa, es uno de los documentos históricos de Cuba que más merece un análisis profundo para entender lo que ha ocurrido en Cuba durante más de sesenta años de dictadura castrista.

Es cierto que el pueblo, inexperto en cuestiones de democracia, recién salido de la tutela española e incapaz de mirar profundo hacia un futuro de plena libertad, se equivocó, junto a un puñado de periodistas fanáticos en política, en que Fidel Castro no era precisamente el hombre que necesitaba Cuba.

Fidel poseía una trayectoria nada provechosa: su participación en el Bogotazo Comunista de Colombia, el asesinato de Manolo Castro -un líder muy querido de aquella época-, su conducta gansteril en la Universidad de La Habana, su autoría en el Asalto al Cuartel Moncada y, sobre todo, su guerra aún sin analizar en todos los detalles, donde más funcionaron las cámaras fotográficas que los tiros al aire. Si lo dudan, analicen los miles de fotos que se hicieron los rebeldes -sobre todo Fidel y su hermano- publicadas a lo largo de estos años.

En esta carta también se aclara que fue Enrique de la Osa, el periodista que nombró Fidel como sustituto de Quevedo cuando este marchó al exilio el 18 de julio de 1960, quien inventó la cifra de los 20 mil muertos de Batista. Una cifra ridícula y absurda, repetida a lo largo del castrismo, no sólo en trabajos “periodísticos”, sino hasta en los discursos de los Castro.

En agosto de 2018, Iroel Sánchez, portavoz del régimen, escribió: “Batista asesinó a 20 000 cubanos en siete años, una proporción de la población de Cuba mayor que la de los norteamericanos que murieron en las dos grandes guerras mundiales…”

¿Estaría ebrio Iroel cuando escribió eso?

Fui testigo, a partir de 1997, cuando comencé a trabajar en Bohemia, de cómo Enriquito -así lo llamábamos-, ebrio casi siempre, comentaba entre triste y apenado aquella cifra que él había inventado y que mucho nos cuidamos de no repetir. Hasta el mismo Fidel, quien conocía muy bien esa historia, se cuidaba algo en repetirla.

La carta de Quevedo, jamás se ha publicado en la prensa cubana, propiedad del Ejército raulista. Ni siquiera en Bohemia salió una nota sobre el suicidio de Quevedo, ocurrido el 12 de agosto de 1969.

Pero es cierto lo que plantea Quevedo: Culpable no fue él solamente. Señaló, como algo muy cierto, que ¨…fueron culpables los millonarios que llenaron de dinero a Fidel, de los bandidos que se ocupaban más del contrabando y del robo que de las acciones de la guerra, de los curas con sotanas que mandaban a los jóvenes a la Sierra Maestra…, culpable fue Estados Unidos que incautó las armas destinadas a Batista en su lucha contra los guerrilleros; culpables los políticos que cerraron las puertas a todos los cambios electoralistas¨, que en 1959 no se hicieran elecciones libres.

Y termina su carta diciendo: “Ojalá mi muerte sea fecunda… para que la prensa sea un faro de orientación…, porque, cuando un pueblo olvida sus virtudes, lleva en sus propios vicios un tirano”.

“Adiós. Este es mi último adiós”.

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Muchos culpables pero:  ¨unos tienen la culpita y otros tienen la culpona¨

Por Pedro Pablo Arencibia Cardoso


Agustín Tamargo militó en la izquierda y no supo  distinguir  entre ¨el mal menor¨  y ¨el mal mayor¨ al  preferir  en la lucha contra Batista  a Fidel Castro antes que el régimen de Batista que ya estaba ¨des salida¨ pues Batista  había prometido irse de Cuba después de  la entrega del poder al electo  Rivero Aguero, el cual para algunos políticos, era un buen político para encabezar  la transición a la plena democracia. Tengo entendido que Agustín Tamargo escribió en la revista Bohemia, revista que contribuyó grandemente al arribo al poder de la  peor y más larga   dictadura que ha padecido Cuba:  la tiranía Castrista. Agustín Tamargo, quizás por haber escrito en  esa Bohemia de Miguel Ángel Quevedo negaba la autenticidad de la supuesta carta de Miguel Ángel Quevedo antes de suicidarse, pero nunca lo oí negar que el contenido de esa carta fuera verdad. Agustín Tamargo también tuvo parte de responsabilidad del arribo del Castrismo al Poder y en la consecuente tragedia cubana..

Un poco de agricultura y de conga chambelonera.

A los cubanos no nos encanta inculparnos de lo sucedido en nuestra nación; realmente la inmensa mayoría de los cubanos que hemos pasado en estos últimos 60 años por nuestra niñez, juventud, madurez, vejez, o hasta por la muerte, somos culpables de que el Castrismo haya nacido, echado raíces y crecido en nuestra Patria. Unos permitimos que se sembrara esa semilla o que hubiera tierra fértil para que germinara; otros no aplastamos a tiempo ese aparente insignificante arbusto en crecimiento, esperando que otros se ocuparan de hacerlo, ya que considerábamos que eso era tarea de otros y que quizás hasta nuestros vecinos más cercanos no permitirían que creciera de tal manera que con sus raíces y sombra los afectara; otros, le echamos abonos, agua y le limpiamos los alrededores de supuestas ¨malas yerbas¨ para que creciera frondosamente y diera los abundantes y dulcísimos frutos anunciados, cuando realmente esas yerbas estaban haciendo una tarea tal, que de haberlas dejado crecer hubieran ¨ahogado¨ a ese arbusto que se ha convertido en un viejo y espinoso árbol que nunca dió los frutos prometidos pese a la abundancia de abonos e injertos recibidos durante décadas; esas yerbas nunca más han aparecido. 

No oíamos a aquellos que nos aconsejaban, por anteriormente haber dormido bajo sus ramas, que no dejáramos crecer a ese árbol, pues en otras lejanas tierras ya había aparecido ese tipo de árbol y había acabado con los demás árboles, sembradios y con la fertilidad de la tierra; les respondíamos ingenua, ignorante o testaduramente que este árbol no era como aquellos a los que se parecía, hasta que un día, cada quien a su tiempo, nos dimos cuenta por su tronco, raíces, espinas y míseros y agrios frutos que era de la misma especie que aquellos, pero ya en ese momento el árbol había alcanzado un tamaño y una fortaleza tal, que otros decidimos (cómo y cuándo pudimos) mudarnos por un tiempo, tiempo que aún hoy no ha concluido, para campos, barrios y ciudades  más cercanas mientras tratábamos de encontrar sustancias defoliadoras para secarlo, pero la cantidad que conseguiamos de esas sustancias era muy poca, de mala calidad y hasta tan mal aplicadas que hasta el árbol se fortalecía con ellas. Finalmente llegó el momento en que nos negaron la posibilidad de adquirir y utilizar esas sustancias. Como sucede con las circunstancias y eventos muy largos en en el tiempo, muchos nos cansamos de seguir tratando de acabar con el árbol y nos dedicamos a otros menesteres tratando de olvidarnos de ese maldito árbol y hasta de la finca  en que nació. Solamente unos pocos porfiados seguimos insistiendo denunciar la maldad de ese árbol y la necesidad de arrancar de raíz al carcomido árbol que aún así, sigue arruinando la tierra en que un día lo dejamos crecer y esparciendo su mala semilla por otras tierras.

Como en la conga ¨La Chambelona¨: ¨unos tienen la culpita y otros tienen la culpona¨, pero ahora es el momento de arrancar e incinerar al árbol ¿ tarde? ¡ es cierto!, pero en las tareas de erradicar lo dañino, es mejor tarde que nunca, pero teniendo en cuenta lo que dijo nuestro José Martí: ¨En pueblos, sólo edifican los que perdonan y aman. Se ha de amar al adversario mismo a quien se está derribando en tierra. Los odiadores debieran ser declarados traidores a la república. El odio no construye¨ (Tomo 14, 496) . Perdonar y amar no exime de reparar las faltas y de hacer Justicia; hasta en el sacramento cristiano de la Reconciliación eso se cumple. De no ser así, entonces los Castro habrán ganado aunque ya hace rato se hayan ¨ido del parque¨(1).

(1) Para los no cubanos o los que no son entendidos en la jerga cubana actual: ¨irse del parque ¨ significa morirse.

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LOS TRÁNSFUGAS

Por Agustín Tamargo


Los tránsfugas que hasta ayer medraron con el sacrificio ajeno son una mala ralea. No huyen de la tiranía sino del hambre. Mientras hubo comida y gasolina, mientras hubo becas y viajecitos, mientras hubo puestos de privilegio en que medrar, no se fueron. Se van ahora como buenos camaleones que son, dejando atrás el viejo pellejo fidelista. ¡Caras de cemento! Los tránsfugas son una superchería, un asco.

Ver a los esbirros intelectuales y políticos del fidelismo arrodillarse, ante el exilio, ver como repiten dientes afueras los mismos ataques a la dictadura, que hasta ayer ellos calificaban de “infamias“, no puede provocar más que eso, puro asco. Si tuvieran pudor por lo menos se callarían. Afirman que puesto que todo el pueblo se equivocó y hay que perdonarlo, el mal que ellos hicieron debe ser también perdonado, por que ellos forman parte de ese pueblo. Culpa de todos, culpa de nadie. Pero esa patraña no pasará. Ellos siguieron allí, al lado del felón. Ellos le aplaudieron las fechorías. Ellos disfrutaron de los periódicos robados y de los puestos diplomáticos, ellos obtuvieron medallas por disparar contra el pueblo en Bahía de Cochinos y en el Escambray, ellos mataron africanos por órdenes de Castro y bajo la bandera rusa.

¿Se les puede respetar ahora, cuando se arrastran y llegan hasta a elogiar la dictadura de Batista? ¿Se les puede considerar en el mismo nivel de aquellos que prefirieron la cárcel, la muerte o el destierro antes que la ignominia de la complicidad? Yo creo sinceramente que no.

“Somos un solo pueblo”, dicen en Miami. ¿Un solo pueblo ahora, cuando hasta ayer nos llamaban “la gusanera”? Hay que perdonar y olvidar, repiten ahora. ¿Perdonar y olvidar a los que causaron tanto daño y nunca se han arrepentido de él? Docenas de libros hay, millares de hojas de periódicos hay, donde muchos de estos que están hoy aquí, nos cubrieron de oprobio ayer por negarnos a hacer lo que ellos hacían, que era doblar el espinazo. Muchos de los que ahora se entreveran con nosotros fueron los que esgrimieron el hacha, o azuzaron al que la esgrimía. Recuerdo particularmente al periódico “Revolución”, biblia de la mediocridad, agujero del resintimiento.

En 1959 ese periódico se consagró de manera sistemática a destruir cuanta reputación limpia había en Cuba. Fueron los hombres de “Revolución” quienes se dedicaron a la degollina de todo el que nos los había tomado en cuenta, de todo el que les hacía sombra. Se quieren abrigar con el olvido. Pero hay muchos que viven, que todavías no han olvidado. Son los testigos, las víctimas de aquella época de cacería, cuya pieza mayor era una cabeza independiente.

Hace más de 30 años escribí en la Bohemia Libre de Nueva York, un artículo titulado “Los Descarados” en que describía a esta fauna que conocí y que padecí. Muchas grandes figuras intelectuales de Cuba morirán antes de que volvamos. Lo que no morirá  nunca es la náusea que produce ver cara a cara a estos cambiacasacas. La misma que nos produce una rata muerta en la habitación.

(Artículo de Agustín Tamargo, publicado en “El Nuevo Herald” el 7 de marzo de 1993 y en Nuevo Acción en la edición del jueves 18 de junio del 2009)
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Tomado de https://www.cubanet.org/

Carta póstuma de Miguel Angel Quevedo

Sr. Ernesto Montaner
Miami, Florida
12 de agosto de 1969.

Querido Ernesto:

Cuando recibas esta carta ya te habrás enterado por la radio de la noticia de mi muerte. Ya me habré suicidado ¡al fin! sin que nadie pudiera impedírmelo, como me lo impidieron tú y Agustín Alles el 21 de enero de 1965.

Sé que después de muerto llevarán sobre mi tumba montañas de inculpaciones. Que querrán presentarme como "el único culpable" de la desgracia de Cuba. Y no niego mis errores ni mi culpabilidad; lo que sí niego es que fuera "el único culpable".

Culpables fuimos todos, en mayor o menor grado de responsabilidad.

Culpables fuimos todos. Los periodistas que llenaban mi mesa de artículos demoledores, arremetiendo contra todos los gobernantes. Buscadores de aplausos que, por satisfacer el morbo infecundo y brutal de la multitud, por sentirse halagados por la aprobación de la plebe. Vestían el odioso uniforme que no se quitaban nunca.

No importa quien fuera el presidente. Ni las cosas buenas que estuviese realizando a favor de Cuba. Había que atacarlos, y había que destruirlos. El mismo pueblo que los elegía, pedía a gritos sus cabezas en la plaza pública.

(Miguel Ángel Quevedo y Fidel Castro Ruz en los primeros días de enero de 1959)

El pueblo también fue culpable. El pueblo que quería a Guiteras. El pueblo que quería a Chibás. El pueblo que aplaudía a Pardo Llada. El pueblo que compraba Bohemia, porque Bohemia era vocero de ese pueblo. El pueblo que acompañó a Fidel desde Oriente hasta el campamento de Columbia.

Fidel no es más que el resultado del estallido de la demagogia y de la insensatez. Todos contribuimos a crearlo. Y todos, por resentidos, por demagogos, por estúpidos o por malvados, somos culpables de que llegara al poder. Los periodistas que conociendo la hoja de Fidel, su participación en el Bogotazo Comunista, el asesinato de Manolo Castro y su conducta gansteril en la Universidad de la Habana, pedíamos una amnistía para él y sus cómplices en el asalto al Cuartel Moncada, cuando se encontraba en prisión.

Fue culpable el Congreso que aprobó la Ley de Amnistía. Los comentaristas de radio y televisión que la colmaron de elogios. Y la chusma que la aplaudió delirantemente en las graderías del Congreso de la República.

Bohemia no era más que un eco de la calle. Aquella calle contaminada por el odio que aplaudió a Bohemia cuando inventó "los veinte mil muertos". Invención diabólica del dipsómano Enriquito de la Osa, que sabía que Bohemia era un eco de la calle, pero que también la calle se hacía eco de lo que publicaba Bohemia.

Fueron culpables los millonarios que llenaron de dinero a Fidel para que derribara al régimen. Los miles de traidores que se vendieron al barbudo criminal. Y los que se ocuparon más del contrabando y del robo que de las acciones de la Sierra Maestra. Fueron culpables los curas de sotanas rojas que mandaban a los jóvenes para la Sierra a servir a Castro y sus guerrilleros. Y el clero, oficialmente, que respaldaba a la revolución comunista con aquellas pastorales encendidas, conminando al Gobierno a entregar el poder.

Fue culpable Estados Unidos de América, que incautó las armas destinadas a las fuerzas armadas de Cuba en su lucha contra los guerrilleros.

Y fue culpable el State Department, que respaldó la conjura internacional dirigida por los comunistas para adueñarse de Cuba.

Fueron culpables el Gobierno y su oposición, cuando el diálogo cívico, por no ceder y llegar a un acuerdo decoroso, pacífico y patriótico. Los infiltrados por Fidel en aquella gestión para sabotearla y hacerla fracasar como lo hicieron.

Fueron culpables los políticos abstencionistas, que cerraron las puertas a todos los cambios electoralistas. Y los periódicos que como Bohemia, le hicieron el juego a los abstencionistas, negándose a publicar nada relacionado con aquellas elecciones.

Todos fuimos culpables. Todos. Por acción u omisión. Viejos y jóvenes.Ricos y pobres. Blancos y negros. Honrados y ladrones. Virtuosos y pecadores. Claro, que nos faltaba por aprender la lección increíble y amarga: que los más "virtuosos" y los más "honrados" eran los pobres.

Muero asqueado. Solo. Proscrito. Desterrado. Y traicionado y abandonado por amigos a quienes brindé generosamente mi apoyo moral y económico en días muy difíciles. Como Rómulo Betancourt, Figueres, Muñoz Marín. Los titanes de esa "Izquierda Democrática" que tan poco tiene de "democrática" y tanto de "izquierda".

Todos deshumanizados y fríos me abandonaron en la caída. Cuando se convencieron de que yo era anticomunista, me demostraron que ellos eran antiquevedistas. Son los presuntos fundadores del Tercer Mundo. El mundo de Mao Tse Tung.

Ojalá mi muerte sea fecunda. Y obligue a la meditación. Para que los que pueden aprendan la lección. Y los periódicos y los periodistas no vuelvan a decir jamás lo que las turbas incultas y desenfrenadas quieran que ellos digan. Para que la prensa no sea más un eco de la calle, sino un faro de orientación para esa propia calle. Para que los millonarios no den más sus dineros a quienes después los despojan de todo. Para que los anunciantes no llenen de poderío con sus anuncios a publicaciones tendenciosas, sembradoras de odio y de infamia, capaces de destruir hasta la integridad física y moral de una nación, o de un destierro. Y para que el pueblo recapacite y repudie esos voceros de odio, cuyas frutas hemos visto que no podían ser más amargas.

Fuimos un pueblo cegado por el odio. Y todos éramos víctimas de esa ceguera.

Nuestros pecados pesaron más que nuestras virtudes. Nos olvidamos de Nuñez de Arce cuando dijo: Cuando un pueblo olvida sus virtudes, lleva en sus propios vicios su tirano.

Adiós. Éste es mi último adiós. Y dile a todos mis compatriotas que yo perdono con los brazos en cruz sobre mi pecho, para que me perdonen todo el mal que he hecho.

Miguel Ángel Quevedo 

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