martes, enero 16, 2024

Dagoberto Valdés Hernández: Cuba 65 años después. Después del 11 de julio (11J) ya es insostenible afirmar que los discrepantes del régimen son unos «grupúsculos pagados por el Imperio»

 
Tomado de https://alfayomega.es/cuba-65-anos-despues/

Cuba 65 años después

Por Dagoberto Valdés Hernández

Director del Centro de Estudios Convivencia (CEC-Cuba)

11 de Enero de 2024

Cuba ha vivido durante más de 60 años en un régimen totalitario que surgió de la revolución armada que tomó el poder el 1 de enero de 1959, hace ahora 65 años. La nación cubana vive hoy en medio de una profunda crisis sistémica que afecta a todos los campos y dimensiones de la vida del ciudadano y de la sociedad. A diferencia del tradicional inmovilismo, la situación de Cuba cambió, sustancial y significativamente, durante el año 2021; muy especialmente después de los acontecimientos del 11 y 12 de julio de 2021 cuando, por primera vez en décadas, ocurrió la mayor explosión social general a lo largo de todo el territorio de la isla. A consecuencia de estas protestas fueron sancionados, y hoy guardan prisión, más de 1.000 presos políticos.

Después del 11 de julio (11J) ya es insostenible afirmar que los discrepantes del régimen son unos «grupúsculos pagados por el Imperio». Los que se oponen a él ya venían siendo los 2,43 millones de cubanos que en el referéndum constitucional del 2018 votaron en contra, se abstuvieron o anularon la papeleta. A eso se suman las decenas de miles que se manifestaron el 11J clamando «patria y vida». El acceso limitado a internet y a las redes sociales, junto al 11J, han cambiado la percepción política dentro y fuera de Cuba.

El grado de pobreza, hambre, falta de medicamentos, transporte, agua y energía, junto a la desintegración moral, la violación de los derechos humanos y la falta de libertades, además del incremento de la violencia a todos los niveles, son las realidades sociales más significativas en Cuba hoy. A la ineficiencia constitutiva del modelo socialista centralizado que ha provocado una falta de liquidez sin solución actual, se han sumado el decrecimiento de la productividad y la disminución de dos fuentes principales de divisas: la contratación de profesionales cubanos en el extranjero y el turismo. Venezuela, Rusia, China y el resto de los acreedores y posibles mercados del mundo desconfían de Cuba porque no ha cumplido sus compromisos y deudas internacionales. Aunque el régimen habla del bloqueo de Estados Unidos existe, sobre todo, un bloqueo interno a la iniciativa privada y al emprendedor por la prohibición de acumular propiedades y capital. Las más importantes mipymes —micro, pequeñas y medianas empresas— están en manos de personas afines al régimen y controladas por este. La Tarea Ordenamiento, la reforma económica y del sistema de cambio monetario comenzada en 2021 para que las tiendas funcionen con moneda libremente convertible —divisas extranjeras—, ha sido un fracaso. Ha provocado una inflación galopante, una carestía de la vida y un aumento de la pobreza. La lucha por la supervivencia cotidiana anula los proyectos de vida personal, familiar o social. Esto, unido a la crisis económica estructural y a la decadencia política, han provocado un nuevo y enorme éxodo masivo.

Tres han sido las etapas de la vida de los creyentes en Cuba durante estos 65 años: una primera etapa martirial con cristianos fusilados, encarcelados y expulsados del país. Otra etapa de testimonio callado, supervivencia y Estado ateo. Hoy somos un Estado laico, pero la libertad religiosa está reducida a la participación en el culto, mientras se reprimen la expresión pública y la aplicación sociopolítica de la doctrina social de la Iglesia, especialmente por parte de los fieles laicos.

Para salir de esta crisis estructural, moral y espiritual, Cuba está llamada a una transición ordenada, pacífica y ágil. Tres son los principales obstáculos para esa transición. Primero, el daño antropológico que infligen los regímenes totalitarios y que entorpece los procesos de personalización y socialización del ciudadano. Para su sanación es necesario un proyecto de humanismo renovado personalista, comunitario y trascendente. Segundo, el analfabetismo ético y cívico, resultado de la excesiva ideologización y propaganda en los medios de comunicación y las escuelas. Para superar este obstáculo es necesario un proyecto de educación ética, cívica y religiosa que promueva valores y alimente la virtud. Tercero, la desarticulación de la sociedad civil, que provoca indefensión del ciudadano, el control directo del Estado, el miedo y la soledad moral.

 Reconstruir el tejido de la sociedad civil es un proyecto esencial como escuela de ciudadanía y democracia. Previendo el futuro, el Centro de Estudios Convivencia, primer think tank independiente dentro del país y que construye consensos con la diáspora cubana, viene desarrollando un itinerario de pensamiento para Cuba cuyas visiones y propuestas son signos de que en esta isla del Caribe existe talento, trabajo sistemático, demandas de cambio y prospección estratégica que alimentan la esperanza de que el pueblo cubano, con sus raíces cristianas, no ha perdido su esencia ni la capacidad para labrarse su futuro en libertad, justicia y paz.

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jueves, septiembre 07, 2023

Roberto Álvarez Quiñones: La crisis de vivienda en Cuba es sistémica y la peor de América

 
Tomado de https://diariodecuba.com/

La crisis de vivienda en Cuba es sistémica y la peor de América

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La ONEI, que siempre manipula las estadísticas, informa de un déficit de 862.000 viviendas en el país.

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Por Roberto Álvarez Quiñones

Miami

06 Sep 2023

Unos 10.000 años antes de nuestra era, al descubrir la agricultura, los humanos dejaron de ser nómadas, se asentaron en lugares fijos e inventaron las viviendas sólidas permanentes: un techo con cuatro paredes firmes. Hoy, en el año 23 del tercer milenio, millones de cubanos no tienen una vivienda digna, propia o rentada. Están hundidos en la peor crisis habitacional de todo Occidente, si se excluye a Haití.

Así brota de las estadísticas del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), la CEPAL, y el Consejo Económico y Social de la ONU (ECOSOC). Y por contraste, pues de Cuba no informan nada.

Por ejemplo, según el BID en las 242 ciudades de América Latina y el Caribe con dos millones o menos de habitantes hay un déficit habitacional de un 6% como promedio. Pues bien, en La Habana no baja de un 20%.

Y ese porcentaje habanero seguramente es mayor, ya que se basa en un déficit de 216.000 viviendas reportado por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI), que siempre manipula las estadísticas para "no dañar la imagen de la revolución", frase que acuñó el "Che" Guevara a principios de 1960, cuando con ese fin ordenó inflar el muy bajo crecimiento del PIB en 1959.

El otrora "París de América Latina" se cae a pedazos

Pero incluso asumiendo como veraz esa cifra oficial, y con tres personas por vivienda que estima como promedio la ONEI, hay en la capital cubana no menos de 600.000 personas sin una vivienda adecuada, propia, o rentada. Viven agregadas en casas de familiares, en albergues estatales colectivos de mala muerte, en casas en mal estado, muy precarias, apuntaladas a punto de derrumbarse, o han improvisado chozas en barrios marginales insalubres tipo "llega y pon", con peores condiciones de higiene que en los tiempos de Atila.

A nivel nacional, la ONEI dice que el déficit de viviendas es de 862.000 inmuebles, pero fuentes independientes afirman que no baja de 1,2 millones. Tomando nuevamente el déficit oficial y con tres personas por vivienda, hay en Cuba unos 2,58 millones de cubanos sin vivienda aceptable, ni propia, ni rentada.

La Habana hoy se cae a pedazos, y no lo digo en sentido metafórico. El propio Gobierno admite que en la capital se derrumban unas 1.000 viviendas cada año. Han muerto horriblemente aplastados muchos adultos y niños. Hay escombros y basureros inmundos por todas partes, aguas albañales, calles con zanjas y enormes baches pestilentes.

Qué contraste con el de esa misma urbe antes de 1959, cuando era una de las más bellas y seductoras del mundo. Asiduos visitantes hollywoodenses tan célebres como Marlon Brando, Gary Cooper, Rita Hayworth, Fred Astaire, Walt Disney, o Ava Gardner, la llamaban el "París de América Latina".

Los malos indicadores internacionales en Cuba son peores

El BID en otro informe revela el déficit cualitativo habitacional en Latinoamérica y el Caribe: viviendas carentes de electricidad, 4%; de saneamiento, 15%; de agua potable corriente, 9%; construidas con materiales deficientes,12%; techo deficiente, 3%; piso de tierra, 6%; paredes deficientes, 2%; hacinamiento, 6%; y carentes de la infraestructura necesaria.

Y el ECOSOC informa que en América Latina el 9% de la población carece de servicio de agua potable, el 15% vive en barrios insalubres, el 6% vive hacinados, el 4% sin electricidad, y el 5% "con paredes y techos pobres".

Según el censo de 2012, en Cuba había 3.785.196 viviendas en total, y el 35% de ellas necesitaban reparaciones, incluso capitales. Solo el 74,4% de ellas tenían servicio de agua potable de acueducto, el 41% tenía alcantarillados para eliminar las aguas albañales, el 38,3% lo hacía en fosas y del 21,7% restante el censo no dice nada. Y solo el 50,4% de los hogares tenía servicio de recogida de basura a domicilio en camiones y el otro 49,6% resto lo echaba en contenedores públicos o en vertederos callejeros nauseabundos.

O sea, hace 11 años ya todos los parámetros habitacionales en Cuba eran peores que los publicados por el BID y el ECOSOC. Y hoy la situación es mucho peor.

En la otrora fabulosa Habana hay actualmente decenas de barrios marginales insalubres, y cito algunos: Los Pocitos (28,102 habitantes), El Hueco, Los Sitios (32.700 habitantes), Cocosolo (31.484 habitantes), El Fanguito (dos kilómetros cuadrados), Los Mangos, La Timba, La Jata, Palo Cagao,  Atarés, La Güinera, El Palenque, La Escalera, Indaya, Cambute, La Isla del Polvo, Alturas del Diezmero, El Tropical, Ruta 11, El Canal, El Plátano, Las Cañas, Núñez, El Casino, La Yuca, La Ceiba, Los Bloques, Jesús María, La Corea, La Cuevita, La Loma del Burro, y muchos otros.

Ah, y no importa que en los últimos años han emigrado más de 450.000 cubanos, y ha bajado algo el porcentaje de personas sin vivienda, pues el pésimo estado de las viviendas es el mismo, o peor.

En Cuba falta de vivienda es sistémica, obra de la "revolución"

Expertos y organizaciones especializadas explican que la falta de viviendas adecuadas en un país es consecuencia de la pobreza. Cierto, no es culpa de los estados, pues en el mundo normal la construcción o renta de viviendas corre a cargo del sector privado.

El Estado-nación normal edifica algunas viviendas de bajo costo para familias pobres, y se encarga de la infraestructura vial, parques, avenidas, acueductos, limpieza de calles y ocasionalmente de la recogida de basura. Y punto.

Pero Cuba es un país furiosamente anormal. En vez de un Estado-nación hay un Partido Comunista-Estado que monopoliza la construcción de viviendas y la producción de materiales de construcción; y la abrumadora mayoría de la población es muy pobre, asfixiada por el sistema totalitario.

El Gobierno castrista, ahora ya quebrado financieramente, construye muy pocas viviendas. En 2022 se erigieron 20.131 viviendas de 48.143 planificadas. En 2023 el plan es de 25.134 viviendas, de ellas 12.770 a construir por las propias familias que las van a habitar. Pero no se llegará ni a la tercera parte de lo previsto.

Para colmo, la mafia gobernante con los pocos materiales de construcción que genera se dedica básicamente a edificar hoteles, pese a que el turismo declina ostensiblemente. Eso refuerza la sospecha de que es para lavar dinero sucio. Eso sí, construye apartamentos para militares y esbirros del MININT, o remodela y amplía mansiones del patriciado dictatorial, como se hizo recientemente con el bunker de la infanta (princesa) Mariela Castro.

La crisis habitacional va de la mano de la extrema pobreza

En cuanto a la pobreza, la CEPAL muestra que los países con mayor índice de pobreza, luego de Haití, son Honduras (20%), Nicaragua (18,3%), Guatemala (15,8%) y Colombia (15,4%).

No aparece Cuba, donde la pobreza es sistémica pues la genera el propio Partido Comunista-Estado y la padece no menos del 95% de la población, incluyendo, créase o no, más de un 80% de ciudadanos sumidos en la pobreza extrema, según los parámetros de la ONU y del Banco Mundial.  

Por ejemplo, el salario cubano promedio es de 3.828 pesos (31,12 dólares) mensuales, y el salario mínimo, 2.100 pesos (17,07 dólares). Y un médico gana algo más de 5.000 pesos mensuales, un científico investigador titular 5.560 pesos (45,20 dólares al cambio oficial de 123 pesos por dólar, a la venta).

Ninguno de esos sueldos alcanza el mínimo de 2,15 dólares diarios que la ONU establece ahora para medir la pobreza extrema. Con 2,15 diarios, cinco días a la semana, se percibe un salario mensual de 46,58 dólares, que supera en 15,42 dólares el sueldo promedio en Cuba, y en 1,38 dólares el de un científico titular. Y el costo de la canasta básica mensual no baja de 14.000 pesos, es decir, 113,82 dólares.

Eso significa que la abrumadora mayoría de los cubanos vive en la extrema pobreza y explica la gravedad de la crisis de vivienda. Pero este tema lo abordaré en otro artículo, pues se adentra en el terreno resbaladizo de pobres y ricos en el socialismo, y en las aberraciones agravantes que proliferan en el castrismo.

En fin, la dramática crisis habitacional cubana es sistémica, una obra legítima de la "revolución", y agravada in extremis por el divorcio ya definitivo, abierto y descarado de la mafia millonaria que usurpa el poder del pueblo cubano.

Y continuará empeorando, sin solución real posible, mientras esa plaga devastadora siga a cargo, impidiendo que tantos cubanos tengan un techo y cuatro paredes propios como los sumerios en la antigua Mesopotamia.

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