martes, octubre 27, 2020

Cuba. Primer pase carcelario en 22 años para el preso político cubano Ernesto Borges, 'Pensé que no vería a mi padre con vida', dice el exoficial de la contrainteligencia cubana condenado a 30 años por 'tentativa de espionaje'.

 Ernesto Borges, preso político cubano, en funeral de su madre


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Tomado de https://diariodecuba.com

Primer pase carcelario en 22 años para el preso político cubano Ernesto Borges

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'Pensé que no vería a mi padre con vida', dice a DIARIO DE CUBA el exoficial de la contrainteligencia cubana condenado a 30 años por 'tentativa de espionaje'.

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DDC

La Habana

27 octubre, 2020

El preso político y exoficial de la contrainteligencia cubana Ernesto Borges Pérez ha recibido su primer pase carcelario para estar con su familia luego de 22 años en prisión de manera ininterrumpida producto de una condena de 30 años por "tentativa de espionaje".

"Deseo agradecer a todas aquellas personas y medios que han batallado por mi libertad y porque pueda ver a mi padre antes de morir, pensé que eso no podría ser posible, espero obtener mi libertad total más temprano que tarde", señaló Borges Pérez a DIARIO DE CUBA.

(Ernesto Borges cuando fue conducido por un breve tiempo  al funeral de su madre) 

Desde el 11 de septiembre el prisionero había sido trasladado para régimen de mínima severidad en la cárcel habanera del Combinado del Este. Al conseguir esta condición de manera inmediata solicitó a las autoridades carcelarias la libertad condicional, pero le fue negada.  

"Desde 2017 tengo cataratas producto de las largas estancias en celdas oscuras, me he negado a operarme en el hospital de la prisión por razones de seguridad, mi objetivo fundamental ahora es lograr mi libertad para poder recuperar mi visión en una operación quirúrgica fuera del país", dijo Borges, quien prácticamente se está quedando ciego.

Borges Pérez, exanalista de la contrainteligencia cubana, fue condenado a 30 años de prisión por un Tribunal Militar en 1998 por el supuesto delito de "tentativa de espionaje" debido a que tenía la intención de entregarle a un funcionario diplomático estadounidense la documentación de 26 espías cubanos que se iban a infiltrar en EEUU y otros países miembros de la OTAN.

Inicialmente la Fiscalía Militar pedía la pena capital para Ernesto Borges Pérez.

El prisionero asegura que durante su larga estancia tras las rejas la Seguridad del Estado ha intentado reclutarlo en más de 12 ocasiones a cambio de beneficios carcelarios y su libertad, pero Borges Pérez ha rechazado todas esas ofertas.  

Según las leyes militares cubanas y por su condición de primario, Borges Pérez solo debía cumplir un tercio de su sanción, lo cual le hubiera permitido estar hace ya más de una década en libertad.

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 Aechivo: En el programa Cuba y su Historia   el conductor José A. Albertini entrevista a Raúl  Borges Alvarez  ex oficial de la Contrainteligencia  que es padre del ex oficial de la Seguridad del Estado  Ernesto Borges (graduado de la KGB soviética con Diploma Rojo o Summa Cum Lauden) quien  está preso en Cuba desde hace 19 años  por intentar entregar  a diplomáticos  de EE.UU. una lista de ¨ espías carnadas¨ que irían a infiltrarse en los EE.UU. (24-04-2016)


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Tomado de http://www.diariodecuba.com

Ernesto Borges, un 'caso' de Raúl Castro

Por Waldo Fernández Cuenca
La Habana
1 de Septiembre de 2017

Ernesto Borges Pérez, de 51 años, no es un preso político cualquiera. Este excapitán de la Contrainteligencia del régimen ha cumplido 19 años cárcel de una condena de 30 por "tentativa de espionaje".

Su padre, Raúl Borges Álvarez, presidente del Partido por la Unidad Democrática Cristiana de Cuba y miembro del Comité Coordinador del Foro por los Derechos y Libertades, encabeza junto a las Damas de Blanco la lucha por su liberación.

Cuenta que cuando el cardenal Jaime Ortega Alamino intercedió en 2010 por su hijo ante Raúl Castro, el general respondió que los exmilitares presos "eran un caso de él".

Esta es la historia de Ernesto Borges Pérez, contada a DIARIO DE CUBA por su padre.

¿Cómo se decepcionó tu hijo del régimen siendo un oficial de la Contrainteligencia?

A mi hijo lo mandan a estudiar a la escuela de la KGB en la extinta Unión Soviética en la época de la Perestroika. Allí se gradúa con Diploma de Oro en solo cuatro años de los cinco previstos. Él conoció de primera mano cómo vivían los altos oficiales de ese órgano de inteligencia y la corrupción tan grande que existía entre la oficialidad soviética. Por eso simpatizó con el proceso de cambio que estaba llevando a cabo Mijaíl Gorbachov.

(Raúl Borges Álvarez, padre del preso político Ernesto Borges Pérez. (W. FERNÁNDEZ CUENCA))

Cuando regresó a Cuba en 1989 estaba muy decepcionado del socialismo. Los años siguientes los pasó con una angustia tremenda. Apenas un año antes de intentar hacerle llegar información a la CIA me dijo que estaba muy decepcionado del Ministerio del Interior y que deseaba pedir la baja.

¿En qué consistió el delito que cometió Ernesto Borges?

Él era primer analista del Departamento 1 de Contraespionaje y Juegos Operativos de la Direccion Nacional de Contrainteligencia del Ministerio del Interior (MININT). Este departamento se encargaba de atender las sedes diplomáticas en Cuba y priorizaban a la entonces Sección de Intereses de los Estados Unidos. Él trabajaba sobre los agentes de la CIA que desde allí operaban.

Ernesto sustrajo documentos donde estaban los nombres de 26 espías que el Gobierno cubano tenía en fase preparatoria para posteriormente introducirlos en Estados Unidos y países de la OTAN. Esa información trató de hacerla llegar a un funcionario de inteligencia norteamericano. El trabajo operativo de la Contrainteligencia cubana evitó que Ernesto pudiera entregar esa información
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Fue detenido el 17 de julio de 1998 y acusado de tentativa de espionaje. La Fiscalía militar le solicitó pena de muerte, que fue conmutada por 30 años de cárcel.

¿Cómo son las condiciones de la prisión en que ha estado preso todos estos años?


A Ernesto lo llevaron para una celda de aislamiento de dos por tres metros, semioscura, semitapiada y sin ventilación, en la prisión de máxima seguridad de Guanajay. Allí permaneció los primeros diez años en condiciones crueles y degradantes, violatorias de la Convención de Ginebra sobre el trato a los prisioneros políticos.

La posta más cercana estaba a 40 metros y estaba muy limitado para pedir auxilio ante una situación de enfermedad. La oscuridad de la celda le afectó la vista, la pésima alimentación le aumentó los problemas gástricos y, la falta de oxígeno, el asma crónica. Esa última patología le ha producido enfisemas pulmonares que ponen en riesgo su vida.

Ernesto padece de 12 enfermedades y nueve de ellas son crónicas debido a las infrahumanas condiciones carcelarias.

En 2011 lo trasladaron para el Combinado del Este, en La Habana, también en condiciones de máxima seguridad. Lo pusieron a convivir con más de 200 presos comunes de alta peligrosidad.

Mi hijo ha realizado varias huelgas de hambre que han puesto en riesgo su vida, entre ellas una para pedir la liberación del excontratista norteamericano Alan Gross y otra por la excarcelación de los prisioneros de la Primavera Negra.

En 2012 hizo una huelga durante 25 días exigiendo su libertad, que ya le pertenecía [según las leyes militares cubanas que, por su delito, permiten la excarcelación pasados los diez años de condena]. En vísperas de la visita del papa Benedicto XVI, Jaime Ortega lo visitó y le pidió que abandonara la protesta. Le prometió volver a discutir con el general Raúl Castro su liberación. Ernesto accedió y el cardenal nunca dio respuesta.

Hace alrededor de dos meses, la Comisión Ministerial (del MININT) le hizo una nueva evaluación y la Direccion del Edificio 2, donde se encuentra en el Combinado del Este, aprobó pasarlo a un régimen de mínima severidad, quedando pendiente su ratificación por el nivel superior.

Ernesto Borges es el único prisionero político en Cuba que solo puede hablar con sus familiares por teléfono si hay un alto oficial del MININT presente, con la amenaza de que si habla de cuestiones políticas le arrebatan el teléfono de la mano.

En los años que Ernesto Borges lleva en prisión se han producido varias liberaciones de presos político, pero su hijo sigue en la cárcel. ¿Cree que saldrá en libertad pronto?

Creo que su libertad está cerca porque aparte de haber cumplido ya [el período estipulado por las leyes militares cubanas] y con las enfermedades crónicas que padece no hay razón para que continúe en prisión.

Su madre, Santa Ivonne Pérez Díaz, se encuentra en muy grave estado de salud y quisiera disfrutar a su hijo aunque sea unos días en libertad. Considero que con el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, es lógico valorar que mantenerlo en prisión sería demasiado ensañamiento, no justificable.

¿Cómo está Ernesto Borges hoy?

Su estado anímico es muy bueno. Desde su celda ha seguido la realidad cubana todo el tiempo y ha sido miembro de honor de la dirección de varios partidos de la oposición, entre ellos el que dirijo. Su activismo político desde la cárcel y en condiciones muy difíciles no ha cesado. Por eso la campaña por su libertad y la de los más de 100 presos políticos no cesará hasta que todos estén fuera de la cárcel.

Creo que el hecho de que Ernesto Borges sea un preso emblemático, conocido y querido por la oposición en Cuba y en el exilio, se debe a que ha mantenido una posición inclaudicable contra el régimen durante los años en prisión.

También que es un destacado laico católico que ha mantenido estrechos vínculos con la Nunciatura Apostólica del Vaticano en Cuba y ha recibido dos cartas de acompañamiento espiritual de Benedicto XVI. Han sido de mucha importancia las relaciones con los exrepresentantes de la Santa Sede Luizzi Bonansi, actual embajador del Vaticano en Canadá, y Angelo Becciu, subsecretario de Estado del Vaticano.

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domingo, julio 19, 2020

Cuba, Ex capitán de la Contrainteligencia y Preso político Ernesto Borges: veintidós años en el calvario de las prisiones cubanas




Ernesto Borges: veintidós años en el calvario de las prisiones cubanas

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Veintidós años en celdas semioscuras, semitapiadas y con poca ventilación ha sido el castigo del preso político por oponerse al régimen totalitario cubano
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Camila Acosta
17 de julio, 2020 


LA HABANA, Cuba. – Veintidós años de prisión política en celdas semioscuras, semitapiadas y con poca ventilación, ha sido el castigo a Ernesto Borges Pérez por oponerse al sistema totalitario cubano.

Tras permanecer más de dos décadas recluido, su salud avanza en su deterioro, se encuentra débil físicamente y hoy pudiera quedarse ciego. En 2017 fue diagnosticado con cataratas y una hernia inguinal; ambos padecimientos requieren de un proceso quirúrgico que, primero le negaron, y luego Ernesto rechazó por el riesgo de muerte.

Ernesto ha sido el escarmiento para todos aquellos militares cubanos que pudieran mínimamente disentir del régimen. Su caso demuestra un ensañamiento y la macabra pretensión de asesinarlo lentamente.

“Traidor, pero uno que no ha claudicado”

Hacia inicios de la década de los 90´, la Cuba comunista había quedado prácticamente aislada internacionalmente e iniciaba su llamado Período Especial, caracterizado fundamentalmente por la paralización de la economía y una crisis total del sistema y de la sociedad.

Ante este contexto, la permanencia en el poder de los hermanos Castro debía sostenerse en el aumento de la represión, el miedo, el chantaje y la desinformación.

Entre los años 80 y 90, varios oficiales de la inteligencia cubana, decepcionados y hartos del sistema, habían desertado, revelando información sustancial al gobierno norteamericano. El caso del General Arnaldo Ochoa Sánchez y otros tres militares fusilados por “alta traición” fueron ejemplarizantes para todos los cubanos. Pero, a su vez, representaron un duro golpe para la confianza o identificación de los oficiales con el gobierno. Nadie se podría salvar, todos estaban expuestos, algo habría que hacer.

El mismo año del fusilamiento de Ochoa (1989), Ernesto Borges Pérez se gradúa con título de oro en Ciencias Jurídicas en la Escuela Superior de la Contrainteligencia Soviética del KGB, en Moscú. Fue entonces que comenzó a cuestionarse la viabilidad o justeza del modelo marxista-leninista, de partido único.

/Ernesto Borges)

En 1998, Borges Pérez era un destacado joven Capitán de la Dirección de Contrainteligencia (Departamento 1 de Contraespionaje) del Ministerio del Interior (MININT). Se desempeñaba en la especialidad de “juegos operativos”; algunas de sus funciones eran seleccionar, preparar y tratar de situar en el campo visual de la inteligencia norteamericana a agentes cubanos, funcionarios civiles del Estado, con residencia en Cuba, y que por razones de trabajo viajaban temporalmente al exterior. Es decir, los usaban como “carnadas” para lograr que fuesen reclutados por los servicios de inteligencia norteamericanos y así conocer sus intereses o propósitos.

Su cargo le permitió acceder a informaciones secretas del gobierno. Decidido a hacer algo contra la dictadura, su impunidad, y a favor de la libertad de Cuba, Ernesto reunió un listado de veintiséis espías cubanos listos para entrar en territorio norteamericano.

Sin embargo, el 17 de julio de 1998, cuando pretendía entregar la información a funcionarios de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en La Habana, fue arrestado.

“Mi determinación y los errores garrafales que cometí en el intento tenían que ver con una profunda decepción personal, con una indignación que me hizo incapaz de poder seguir simulando que creía en el Estado cubano, el PCC (Partido Comunista de Cuba) y sus líderes”, expuso Borges Pérez el 19 de octubre de 2019 en documento de apelación dirigido al presidente de la Sala Militar del Tribunal Supremo Popular de la República de Cuba.

Fue acusado de “espionaje”, un crimen considerado de alta traición. El 14 de enero de 1999 un tribunal militar lo condenó a 30 años de privación de libertad, luego de haberle conmutado la pena de muerte. Ernesto tenía 32 años de edad.

Según las leyes militares cubanas, Borges debía cumplir una tercera parte de la condena, o sea, 10 años. En 2012, cuando ya estaba pasado más de cuatro años en la sanción, y ante la negativa del gobierno a liberarlo, Ernesto inició una huelga de hambre que sólo abandonó cuando el Cardenal Jaime Ortega le comunicó que intercedería por él ante Raúl Castro. Se desconoce si Ortega cumplió su palabra y, en caso de hacerlo, evidentemente fue en vano.

Su hija apenas tenía cuatro años de edad cuando Ernesto es llevado a prisión, en 1998. Seis años más tarde pasa a residir en Canadá. En 2016, cuando por primera vez en doce años viaja a Cuba, le niegan la visita a la cárcel o siquiera una conversación telefónica con su padre.

No fue hasta el 14 de febrero de 2020, cuando toda la familia Borges estaba en la funeraria velando a Santa Ivonne Pérez, madre de Ernesto, que este pudo hablar por teléfono con su hija. Ese día Ernesto fue conducido, encadenado, hasta el féretro de su madre; ni siquiera pudo abrazarla o besarla por última vez, tampoco a su padre y hermano.

Dos días más tarde, el oficial Marcos de la SE visitó a Ernesto en la prisión; le advirtió que de allí no saldría hasta cumplir la condena completa: 30 años.

Para Ernesto, estas atrocidades obedecen al hecho de que él nunca ha claudicado o pactado, ni siquiera ante las decenas de ofrecimientos de colaboración con la SE a cambio de su libertad.

“Cuando en la Seguridad del Estado se habla de Ernesto Borges ellos pueden decir que soy un traidor, pero un traidor que no ha claudicado, que se mantiene firme en sus ideas, en sus posiciones, y yo creo que eso es lo que ha hecho, sobre todo, que tanto la dirección del país como la jefatura del Ministerio (del Interior) se hayan ensañado conmigo”.

El canje

La excesiva condena de Ernesto Borges, por espionaje en grado de tentativa, contrasta ostensiblemente con el caso de los cinco espías cubanos encarcelados en Estados Unidos, quienes sí cometieron el delito e incluso estuvieron involucrados en hechos de sangre. El gobierno cubano los llamó y condecoró como héroes.

En 2011 y 2014, respectivamente, René González y Fernando González fueron liberados. Los otros tres espías (Gerardo Hernández Nordelo, Ramón Labañino y Antonio Guerrero) el 17 de diciembre de 2014 fueron intercambiados, entre el gobierno de Barack Obama y el de Raúl Castro, por Rolando Sarraf Trujillo, excapitán de la inteligencia cubana.

Sarraf Trujillo había sido arrestado en abril de 1995 y sancionado a 25 años de privación de libertad por el delito de “espionaje”, consumado. Le había entregado a la CIA siete disquetes con información secreta.

Tres espías por uno; la oportunidad de liberar a Ernesto no fue de interés de Obama.

Ninguno de los cinco espías fue golpeado, torturado físicamente o asesinado en prisión. Todos regresaron a Cuba antes de cumplir sus condenas y con buen estado de salud.

Prolongación de la agonía

Ernesto ha apelado en varias ocasiones ante los tribunales cubanos por su libertad. Según el sistema penitenciario, ha cumplido 24 años y cuatro meses, por lo que le quedarían 5 años y 8 meses. Es decir, se ha excedido 14 años de lo que debió permanecer en prisión, de acuerdo con las leyes militares cubanas.

Este 17 de julio cumple 22 años de cruel encarcelamiento. Durante la primera década de la condena, Ernesto estuvo en una celda de aislamiento, semioscura, semitapiada y sin ventilación, en el área especial de la prisión de máxima seguridad de Guanajay, en Artemisa. Desde 2011 se encuentra en el Combinado del Este, en La Habana, en una celda también oscura y con apenas ventilación, en donde le cortan la electricidad diariamente entre las 7 am y las 7 pm.

La Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (ACNUDH), en sus Reglas mínimas para el tratamiento de los reclusos (Primera parte), en su sección referida a los locales destinados a los reclusos (inciso 11), dispuso que en todo local donde los reclusos tengan que vivir o trabajar: a) Las ventanas tendrán que ser suficientemente grandes para que el recluso pueda leer y trabajar con luz natural; y deberán estar dispuestas de manera que pueda entrar aire fresco, haya o no ventilación artificial; b) La luz artificial tendrá que ser suficiente para que el recluso pueda leer y trabajar sin perjuicio de su vista.

Pero, debido a las precarias condiciones que tienen en las celdas, tanto Borges como varios de los condenados en la Unidad No. 2, Compañía 2343, Tercero Sur del Combinado del Este, sufren problemas visuales.

Esta situación la han denunciado en varias ocasiones ante las autoridades de la prisión, pero “el plan de ahorro que tienen ellos es más importante que la salud de nosotros”, asegura Borges Pérez.

Ante los constantes reclamos, en 2017 fue atendido por la doctora de la prisión, Elizabeth Rodríguez, quien inmediatamente alertó a las autoridades penitenciarias que, debido a su padecimiento, el reo no podía estar en celdas oscuras. Dos años más tarde, le propusieron operarlo en el sistema hospitalario de las prisiones. Pese al peligro de quedarse ciego, Ernesto rechazó la oferta pues entonces peligraría ‒aún más‒ su vida.

Su estancia en prisión ha sido una constante prolongación de la agonía. De no operarse a tiempo, la hernia inguinal pudiera provocarle complicaciones potencialmente mortales. En el caso de la catarata, si no se le realizara un tratamiento o intervención quirúrgica temprana, pudiera causarle ceguera permanente.

En un informe presentado el primero de julio de 2020, Prisoners Defenders (PD), organización con sede en España, destacó que Ernesto Borges es uno de los 134 presos de conciencia en Cuba.

“El maltrato que sufre necesita un enfoque humanitario urgente tanto por parte de la comunidad internacional como de las autoridades cubanas. Tiene los requisitos procesales necesarios para obtener de inmediato la libertad condicional”.

El sistema judicial cubano suprime derechos a los sancionados pero les otorga otros beneficios penitenciarios, como el hecho de que a Ernesto solo le tocara cumplir un tercio de su sanción (10 años); sin embargo, se los están negando desde hace más de 10 años, violando así, el régimen, sus propias normas.

El fin de las penas y medidas privativas de libertad son, en definitivas cuentas, proteger a la sociedad del crimen. ¿Qué peligro representa hoy Ernesto Borges para la sociedad cubana? ¿Qué peligro pudiera representar para el gobierno si ni siquiera posee secretos de Estado?

Mantenerlo cautivo es ya una cuestión de venganza, no de culpabilidad, supuesta justicia o siquiera defender una ideología.

Hace 16 años que Ernesto no ve a su hija. Recientemente perdió a su madre. Su padre está muy enfermo y añora poder verlo y abrazarlo en libertad. ¿Qué más quiere el régimen de él? ¿Qué más castigo o tortura se le puede infligir a un ser humano?

Cada día, cada minuto o segundo que Ernesto Borges continúe cautivo, es una vergüenza para los que ostentan el poder en Cuba.
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En el programa Cuba y su Historia   el conductor José A. Albertini entrevista a Raúl  Borges Alvarez  ex oficial de la Contrainteligencia  que es padre del ex oficial de la Seguridad del Estado  Ernesto Borges /(graduado de la KGB soviética con Diploma Rojo o Summa Cum Lauden) quien  está preso en Cuba desde hace 19 años  por intentar entregar  a diplomáticos  de EE.UU. una lista de ¨ espías carnadas¨ que irían a infiltrarse en los EE.UU. (24-04-2016)



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MARZO, 2020


Ernesto Borges, preso político cubano, en funeral de su madre


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