jueves, noviembre 27, 2025

Primer ¨Día de dar Gracias en Cuba¨: 26 de noviembre de 1898. Julio M. Shiling: Dios, EEUU y un Día de Acción de Gracias

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

En Cuba  republicana no era tradición celebrar el Día de Acción de Gracias,  pues lo tradicional era celebrar la cena familiar de  Nochebuena  en casa  y `posteriormente para muchas personas (pero no para otras muchas) ir a la Misa del Gallo.

En la segunda  imagen se  ve al gran Theodore Roosevelt INDICÁNDOLE al Tío Sam (que representa al pueblo estadounidense (al igual que Liborio representa al pueblo cubano)  que sea generoso (GENEROUS) con Cuba, la menor de edad, mediante  la reciprocidad (RECIPROCITY) para que Cuba sea próspera (PROSPERITY). 


Theodore  Roosevelt y su tropa de los Rough Riders (sobrenombre del 1st United States Volunteer Cavalry) uno   de los tres regimientos  que se   enviaron en  1898    a combatir en la Guerra Hispano Cubano Norteamericana. La foto es recien concluida la batalla de la Loma de San Juan, cerca de la ciudad de Santiago de Cuba.


Breves palabras que aportan gran luz sobre las relaciones entre EEUU y la anterior República de Cuba, que fueron pronunciadas en 1913 por ese arquetipo de integridad que fue Manuel Sanguily, quien fuera Coronel del Ejército Libertador, Senador de la República y Ministro de Estado [Relaciones Exteriores] del gobierno de José Miguel Gómez, en un memorable discurso en el teatro Politeama (habían dos teatros Politeama encima de de la Manzana de Gómez, los cuales  desaparecieron al agregarle dos pisos al mencionado edificio que hoy es el hotel  Kampiski) ante el cuerpo diplomático acreditado en Cuba:

“Mantendrá el Gobierno las relaciones más cordiales en el orden diplomático y de los negocios, con las naciones amigas entre nosotros dignamente representadas, y sobre todo cultivará los grandes y vitales intereses que en franca y afectuosa correspondencia nos ligan a los Estados Unidos, no ya solo en consideración a las ventajas que deriva de ellos nuestra economía, sino por los incomparables servicios que el pueblo y el Gobierno americano han prestado a la causa de la justicia, de la civilización y de nuestra nacional soberanía.

Y no os sorprenda esta sincera manifestación de quien siempre ha vivido inquieto y receloso en el temor de los grandes y los fuertes. Dos veces -una, por la ceguedad de nuestra vieja y orgullosa Metrópoli; otra por enconos fratricidas-, vinieron aquí los americanos traídos por su fortuna o llamados por nuestras discordias, y siempre se retiraron de nuestro territorio, haciéndonos el doble beneficio de construir dos veces la república, y dejándonos en el corazón atribulado, desengaños y escarmientos; más en ambas ocasiones, motivos superiores de admiración y de gratitud por esa magnánima conducta que jamás en la historia habían observado los pueblos fuertes y triunfantes con los débiles, conturbados y decaídos”.

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Dios, EEUU y un Día de Acción de Gracias.

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Es una fecha nacional sacrosanta que reúne patriotismo y devoción divina y define, mejor que ningún otra, los valores inherentes de los EE.UU.

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Por Julio M. Shiling

Noviembre 25, 2020 

Los EE.UU. no son una teocracia. No obstante, la presencia de Dios y el entendimiento de que existe un orden transcendental superior que está conectado con la existencia temporal en la tierra, ha sido parte del tejido nacional estadounidense. Los acontecimientos más relevantes en su historia han estado conectados con una fundamentación relacional con la Divina Providencia. Cuando cada cuarto jueves del mes de noviembre se celebra en EE.UU. el “Día de Acción de Gracias”, probablemente la celebración nacional más autóctona del país.

Podemos citar 3 instantes primordiales en la historia estadounidense que moldearon a esta gran nación. Estas fueron: la llegada de los colonizadores, quiénes eran y a qué vinieron (1607, 1620); la Guerra de Independencia (1775-1783) y la nación nueva; y la Guerra Civil (1861-1865). Estos acontecimientos dictaminaron el armazón moral y filosófico de EE.UU. En cada momento, Dios, el cristianismo y el orden moral que de ahí partió mantuvo una presencia constante.

Los colonizadores

El Acto de la Uniformidad (1559) reglamentó en Inglaterra el ejercicio del culto religioso. La Iglesia de Inglaterra (Iglesia anglicana), con dicho acto, exigía la primacía en el ejercicio de la fe. En otras palabras, la libertad religiosa claudicó y se formalizó la persecución a diferentes denominaciones del cristianismo. Esto llevó a que los miembros de la Iglesia Separatista (puritanos) salieron como exiliados religiosos hacía Holanda en 1607. Los puritanos, parte de la teología calvinista, después de tener choques culturales en Holanda por el ámbito liberal del país, decidieron lanzarse al “Nuevo Mundo” en 1620. De manera particular, fueron hacia Nueva Inglaterra (hoy en Massachusetts) y llegaron el 11 de noviembre (1620). En el curso del viaje, redactaron el “Pacto del Mayflower” (nombre del barco). Este convenio, pese a no constituirse como una declaración de independencia, formuló las normas para un modelo de autogobierno civil.

Los puritanos eran refugiados religiosos. La persecución del culto de religión los llevó a abandonar su país natal. No vinieron buscando oro, ni oportunidades económicas. Querían ejercitar la fe sin intromisión estatal. Este es un punto de apreciación fundamental para entender la idiosincrasia mayoritaria de los colonizadores anglosajonas que irían brotando a través de la nación por nacer. En el otoño siguiente los peregrinos celebraron el primer Día de Acción de Gracias, una celebración que duró tres días.

Lo cierto es que 13 años antes, en Virginia se había establecido el primer asentamiento de Inglaterra. En este caso, en Jamestown, los colonizadores eran feligreses anglicanos. A pesar de las diferencias generadas por la política oficial en la madre patria, los puritanos y los anglicanos se respetaron y no se ejercitó en el nuevo territorio, la monopolización de una secta sobre la otra. Lo que sí se manifestó fue un sentido unísono en cuanto a la idea de soberanía popular, dentro de un esquema de autogobierno pidiendo siempre el favor del Todopoderoso y manteniendo la tolerancia religiosa. La Primera Carta de Virginia (1606), documento que precedió el Pacto del Mayflower (1620) seguía la más línea de priorizar la intelección de la primacía del orden transcendental, incluso sobre el de la monarquía.

Las subsiguientes colonias que se fueron poblando veían a colonos de diferentes sectas cristianas. Las “Órdenes Fundamentales de Connecticut” (1639) y los “Artículos de la Confederación de Nueva Inglaterra”(1643), fueron otros ejemplos de cómo quedó establecido, como primer derecho, la libertad de culto concebido como un derecho natural. Tomando en cuenta la diversidad entre las denominaciones que abrazaban los colonos a través del nuevo territorio, existía una insistencia de separar el Estado de la iglesia y que esto sería saludable. La idea de separar el Estado de la religión, hay que estar claro, era para proteger a la religión de la manipulación política. No era por un frenesí de secularismo.

 La Guerra de Independencia estadounidense

Los descendientes de los colonizadores originales, pese de haber venido desde diferentes trasfondos denominacionales cristianos, brotaban todos del mismo árbol del cristianismo con un aferramiento profundo a la idea de que la libertad no era una dádiva convencional, sino un obsequio divino y que el arquetipo político ideal era de un gobierno limitado con una ciudadanía piadosa. Los primeros brotes de separatismo eran movimientos que clamaban derechos negados por las autoridades en Inglaterra y que dichos atropellos infligían en sus derechos como hombres libres. En otras palabras, se estaba violando la Ley Natural.

La Declaración de Independencia (“Declaración”) (1776), firmemente anclada en la noción de los derechos preminentes otorgados, no por gobiernos sino por Dios, articuló elocuentemente el derecho de rebelión. Dicha Declaración, curiosamente, fue redactada más de un año posterior al inicio de la contienda bélica. Gran Bretaña inmediatamente lanzó una ofensiva brutal tratando de sofocar lo que entendía era una mera sublevación. Todavía no se había secado la tinta de la Declaración cuando los británicos tomaron control de Nueva York. Un año después, Filadelfia, la capital de la nación incipiente, también lo estaba. El general Washington y el Ejército Continental (el nombre de los FF.AA. independentistas) habían sufrido derrotas terribles.

Los pronunciamientos y las cartas de Washington atestiguan la de un hombre aferrado a la fe, mientras contemplaba el derrumbe de su ejército. Todo cambió en Saratoga, un lugar 189 millas al norte de la ciudad de Nueva York. Comenzando el 19 de septiembre y concluyendo casi un mes después, en la “Batalla de Saratoga” las fuerzas estadounidenses lograron una victoria impresionante capturando más de 5,800 soldados británicos. Esta victoria del general Horatio Gates, alteró favorablemente el curso de la guerra a favor del Ejército Continental. Francia, a raíz de esta conquista por los independentistas, decidió entrar en el conflicto del lado de EE.UU.

A raíz de este triunfo, el Congreso Continental, -una especie de gobierno en armas-, proclamó el 18 de diciembre de 1777, como resultado de este gran acontecimiento que reformuló el giro de la guerra por esa batalla insigne, un día para dar acción de gracias por lo ocurrido. Dicha institución representativa de la nación estadounidense, sostuvo esta proclamación anual de manera continua hasta 1784. Al consumarse favorablemente la Guerra de la Independencia, el ya presidente Washington, oficialmente proclamó el 3 de octubre de 1789 un día de oración nacional y de dar gracias al Ser Supremo en forma colectiva como nación.

 El presidente Washington proclamó, en 1795, una segunda celebración de un Día de Acción de Gracias. En esta ocasión, lo hizo en gratitud por la resolución de lo que fue el primer reto al gobierno federal, una insurrección local llamada la “Rebelión del Whisky”.  Presidentes sucesivos como John Adams y James Madison (ambos miembros del Partido Federalista) siguieron la tradición de hacer fiestas nacionales ese día. Algunos presidentes anti federalistas, hay que destacar, se opusieron. Sin embargo, ya para mediados del siglo XIX más de 16 estados, ejerciendo su propia autoridad territorial, celebraban esta fecha en el mes de noviembre.

La Guerra Civil

Lincoln, nuevamente, desde el primer año de la Guerra Civil puso en práctica la costumbre de establecer un día nacional para rendirle agradecimiento a Dios. (Flickr)

La Guerra Civil estadounidense (o la Guerra entre los Estados) fue el acontecimiento más dramático de los EE.UU. Problemas irresueltos desde la fundación del país, como fue la cuestión de la esclavitud, era una mancha moral, nacional y una inconsistencia con la premisa de los derechos naturales y el enaltecimiento de la libertad como enfoque principal contenido en la propia Declaración.

Estos problemas, hay que insistir, no escaparon la mente de Washington, Adams, Hamilton, Jefferson y otros próceres. La fragilidad de preservar la cohesión nacional en una república recién estrenada y que estaba compuesta por trece colonias autónomas, resultó un reto difícil para solucionar en ese momento. Le tocaría a Abraham Lincoln esa intrincada tarea.

Para Lincoln, la fe en Dios y el apego a una cimentación bíblica, lo llevó a elevar el tema de la esclavitud y su desconexión con los principios fundacionales del país, a una cruzada intransigente de no claudicar y de pagar cualquier precio con tal de abolirla, de alinear a la nación con los ideales patrios y de preservar la unión. La sucesión de los estados del Sur, la proclamación de la Confederación (gobierno de los estados del Sur) y el ataque a una fortaleza federal formalizó la contienda sangrienta. Lincoln, desde el principio de la guerra, celebró un día nacional para darle gracias a Dios y nunca lo dejó de hacer.

En la fase inicial de la guerra, los sureños demostraron saber pelear mejor. Los ejércitos del Norte, comandados por generales ineptos como el general George B. McClellan, le dificultaron seriamente la tarea presidencial a Lincoln. Después de que el “Gran Emancipador” limpió casa y reconstituyó el mando militar colocando a estrellas como George G. Meade, William Tecumseh Sherman y Ulysses S. Grant en puestos militares claves, el curso de la guerra cambio a favor del Norte. Hubo un enfrentamiento sanguinarios en Pensilvania, que alteraron el curso de la guerra decisivamente para los federales como la “Batalla de Gettysburg” (1863).

Lincoln, nuevamente, desde el primer año de la Guerra Civil puso en práctica la costumbre de establecer un día nacional para rendirle agradecimiento a Dios. En 1863, 4 meses después de la victoria decisiva en Gettysburg, Lincoln convirtió el Día de Acción de Gracias en una fecha nacional para celebrarse en el último jueves del mes de noviembre. Posteriormente, esta celebración quedó marcada en el calendario marcado para siempre, enmendándose en 1941, para ajustarla al cuarto jueves de noviembre.

El Día de Acción de Gracias encapsula una celebración ligada, directamente, a la fundación de la nación, a las guerras para alcanzar la libertad, la independencia, rescatar sus valores inherentes y salvar la república. De igual forma, es una ocasión que se estableció para que todo un pueblo tome conciencia de la importancia del papel de Dios en nuestras vidas y de expresar esa gratitud colectivamente, como nación bendecida.

No es una ocasión para encontrar ofertas al día siguiente en las tiendas, o tomar en cuenta otras consideraciones seculares que desvirtúan la esencia de la celebración. Es una fecha nacional sacrosanta que reúne patriotismo y devoción divina y define, mejor que ningún otra, los valores inherentes de los EE.UU.

Haciendo referencia a la virtud que es la gratitud, Marco Tulio Cicerón dijo, “… esta virtud no sólo es la más grande de las virtudes, sino también la madre de todas las demás.”. El Día de Acción de Gracias se inició y se estableció en EE.UU. para darle gracias a Dios Todopoderoso, sin excusas, sin timidez, y de forma pública como una sociedad virtuosa y libre.

Es ahí donde encontraremos siempre la verdadera excepcionalidad de esta nación. Cualquier desviación de o reto a esta base fundacional, es una agresión hacia la república. En estos días de tanta oscuridad, demos gracias a Dios y roguemos para que nos de la fuerza para enfrentar los desafíos de este momento, igual que hicieron Washington y Lincoln en sus tiempos ¡Qué así sea!

El American © 2020

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Tomado  de http://www.ellugareno.com/

Presencia hispana en los Estados Unidos: Quinto Centenario 

(Fragmento publicado 10 de mayo de 2013 en el blog El Lugareño)

Por Frank de Varona *

Menéndez (Pedro Menéndez de Avilés)  zarpó de Cádiz el 28 de junio de 1565 con una flota de 19 naves y más de 1000 hombres, entre ellos cuatro sacerdotes. El capellán de la flota era Francisco López de Mendoza Grajales. El 8 de septiembre de 1565 el Adelantado desembarcó con mucha pompa y ceremonia en la aldea que los indios llamaban Seloy en La Florida y se acercó a una cruz que le presentó el padre Francisco López de Mendoza Grajales y la besó. El capellán había bajado a tierra el día antes. Se cantó el himno Te Deum Laudamus (de gracias a Dios) y se celebró la Santa Misa. Allí se fundó la primera ciudad europea permanente en los Estados Unidos, la cual recibió el nombre de San Agustín. Los indios timuacanos del área imitaron lo que vieron y junto con los españoles intercambiaron comidas. Éste fue el primer Día de Acción de Gracias celebrado en esta nación, más de medio siglo antes del celebrado por los peregrinos ingleses en Plymouth, Massachussets. En San Agustín se creó la primera parroquia católica en lo que es hoy los Estados Unidos y la llamaron Nombre de Dios, el mismo nombre con que se conoce en la actualidad. Fray Alonso de Escobedo, el sacerdote asignado a la misión de Nombre de Dios escribió el primer poema épico que llamó, La Florida, describiendo sus experiencias en el Nuevo Mundo.

Menéndez marchó desde San Agustín bajo una severa tormenta hacia el norte y sorpresivamente capturó el fuerte de Carolina. Después marchó hacia el sur y derrotó a otro grupo de franceses. Menéndez pasó a cuchillo a los franceses hugonotes o protestantes que rehusaron convertirse al catolicismo. Por esto ha sido muy criticado, pero historiadores objetivos han escrito que Menéndez no tenía suficiente comida para estos prisioneros ni suficientes soldados para custodiarlos. Fue necesario para sobrevivir la matanza que ocurrió.

Menéndez fundó ciudades y fuertes y estableció las primeras misiones jesuitas en los estados actuales de La Florida, Georgia, las Carolinas y una en Virginia. Gobernó La Florida y Cuba durante 10 años y protegió todos los asentamientos españoles en el mar Caribe construyendo fuertes y murallas para su defensa contras piratas, corsarios y bucaneros.

En febrero de 1566 Pedro Menéndez de Avilés llegó frente al área actual de Miami. Para su sorpresa el adelantado vio una canoa donde venía una persona media desnuda con un crucifijo. No era un indio, sino un español, que había naufragado hacía 17 años. Se llamaba Escalante d´Fontanela y había nacido en Colombia. Cuando tenía 13 años se hundió su barco y vivió entre los indios Tequestas que tenían una aldea en la parte sur de la desembocadura del río Miami a la bahía de Vizcaya (Biscayne). Recientemente se encontró esta aldea cuando se iba a construir un gran edificio frente al mar. Fontanela sirvió a Menéndez de guía y de intérprete y posteriormente publicó sus memorias en 1575 describiendo su vida con los indios del área de Miami y sus visitas a los cayos de la Florida y a otras áreas.

Al año siguiente Menéndez fundó una misión en el área actual de Miami que se llamó Tequesta, como los indios de este lugar. Un hermano jesuita, Francisco Villarreal, trató sin éxito de evangelizar a los indios. El principal problema fue los soldados que lo acompañaron comenzaron a molestar a las indias tequestas. Después que un soldado mató a un indio, los tequestas se rebelaron y mataron a cuatro soldados. La misión fue abandonada. En el área de Charlotte Bay, en un cayo que actualmente se llama Mound Key, Menéndez estableció otra misión que llamó San Antonio a cargo del padre jesuita Juan Rogel, que era el superior del hermano Villarreal. Esta misión entre los indios calusas tampoco tuvo éxito y fue abandonada.

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* Frank de Varona is an educator, historian, journalist, and internationally known expert on politics, economics, foreign affairs and national security issues. He was born in Cuba and, at the age of 17, he participated on the Bay of Pigs invasion in an effort to eradicate communism in Cuba. After spending two years in prison, he returned to the United States, where he earned three college degrees. He is married and has a daughter and a grandson.





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viernes, diciembre 20, 2024

Celebración de la Navidad en el mes de diciembre: un ejemplo de Evangelización de la cultura. ORIGEN Y SIGNIFICADO DE LA NAVIDAD

 Nota del Bloguista de Baracutey Cubano 

Este artículo fue publicado en el número 22 de la revista Vitral, correspondiente a los meses de noviembre y diciembre de 1997 en la sección de Opinión. La escritura de este artículo fue motivada por las preguntas que muchas personas me hacían con respecto al día del nacimiento de Nuestro Salvador, Cristo Jesús. En este blog, puede consultarse el artículo "La ciencia histórica y la persona de Jesús " en el que hago una exposición sobre la historicidad de la persona de Jesús de Nazareth.

Los cristianos desde hace  dos milenios estamos haciendo lo que hoy llamamos Evangelización de la cultura; Dado que  las apariciones  de  Jesús resucutado  que aparecen en el Nuevo Testamento  fueron en los días  Domingo,  muy tempranamente a ese día los primeros cristianos le llamaron al día Domingo :  ¨el Día del Señor¨, con lo cual se le daba una importancia mayoe que el que los judíos le daban al  Sábado los judios que seguían la Ley de Moisés,  y sustituían así al  dios  que le asignaban los romanos al Domingo. La acción  de cambiarle el significado de ciertos actos o festividades de una cultura  por otros   significados relativos   a otra  cultura,  no es nada nuevo pues, por ejemplo, el antiguo pueblo de Israel tomó ciertas   festividades religiosas paganas  del pueblo  de la tierra llamada  Canaán  y les cambiaron sus nombres y significados vinculándolos a su religión; de esa judaización de la cultura cananea  surgieron  La fiesta de los Panes Ázimos, la Fiesta de los Tabernáculos y  la Fiesta de la Primera Gavilla. 

Finalmente. Para los cristianos al ser Jesucristo verdadero Dios y verdadero hombre (al ser la Segunda Persona de la Trinidad que se humilló encarnándose como ser humano) tenemos que: 

1) Como verdadero hombre nació y vivió en un tiempo y lugar determinados.

2) Cómo Dios, que es espíritu, no está sujeto al tiempo ni al espacio; lo cual no debe  asombrarnos, pues  tengamos en cuenta que hasta en este mundo material ni el tiempo ni el espacio son absolutos, lo cual ya se ha verificado en nuestros tiempos,  aunque   había sido inferido  teóricamente de una de las dos Leyes de la Relatividad de Albert Einstein.

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ORIGEN Y SIGNIFICADO DE LA NAVIDAD

Por Pedro Pablo Arencibia Cardoso

En los textos bíblicos y concretamente en aquellos que conforman el Nuevo Testamento (NT) no aparece de manera explícita la fecha del nacimiento de Jesucristo. Las alusiones más cercanas a dicho momento son las que aparecen en el Evangelio según San Lucas:

" Aconteció en aquellos días, que se promulgó un edicto de parte de Augusto César, que todo el mundo fuese empadronado. Este primer censo se hizo siendo Cirenio gobernador de Siria. E iban todos para ser empadronados, cada uno a su ciudad. Y José subió de Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad de David, que se llama Belén, por cuanto era de la casa y familia de David; para ser empadronado con María su mujer, desposada con él, la cual estaba encinta. Y aconteció que cuando ellos allí, se cumplieron los días de su alumbramiento. Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales, y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el mesón."

Lucas 2, 1-7

y la siguiente alusión indirecta:

"En el año decimoquinto del imperio de Tiberio César, siendo gobernador de Judea Poncio Pilato, y Herodes tetrarca de Galilea, y su hermano Felipe tetrarca de Iturea y de la provincia de Traconite, y Lisanias tetrarca de Abilinea, y siendo sumos sacerdotes Anás y Caifás, vino palabra de Dios a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto. Y él fue por toda la región contigua al Jordán, predicando el bautismo del arrepentimiento para perdón de pecados,"

Lucas 3, 1-3

si la leemos conjuntamente con Lucas 3,21:

"Aconteció que cuando todo el pueblo se bautizaba, también Jesús fue bautizado; y orando, el cielo se abrió,"

En un marco más amplio que el nuevo testamentario como lo es la Tradición Apostólica, la cual está contenida en los libros del NT pero también en los escritos de los grandes escritores cristianos de los primeros siglos, tampoco se encuentra la respuesta sobre la fecha exacta del nacimiento de Cristo. No obstante, los primeros versículos citados sirven para afirmar que Cristo nació aproximadamente 6 años antes que el año en que al principio se calculó su nacimiento, o sea, existe un error aproximado de 6 años en la manera en la que se han fechado tradicionalmente los diferentes hechos históricos de la humanidad con el convenio "después de Cristo" o "después de nuestra era", pues Jesús había nacido antes. Los cómputos se hicieron en el Siglo VI de nuestra era por el Monje Dionisio y la razón de ese error fue el carecer de la suficiente información para situar la fecha del nacimiento de Jesús correctamente. Pese al conocimiento que se tiene actualmente de ese error, se mantienen los fechados calculados con anterioridad por el trabajo y la confusión que podrían traer sus correcciones.

¿ POR QUÉ EL 25 DE DICIEMBRE ?

Para conocer el por qué los cristianos celebramos el nacimiento de Jesús el 25 de Diciembre, debemos remontarnos a la Roma del siglo IV d.C., en la cual desde el siglo anterior había aparecido el culto al dios Sol o dios Solar. El nacimiento del dios Solar era celebrado un día equivalente a nuestro actual 25 de Diciembre, pues en aquellos tiempos se usaba un calendario diferente al actual. Esa fecha fue escogida por el hecho de que ese día, el sol surgía triunfante de la noche más larga del año (según los cálculos de esa época), o sea del supuesto equinoccio de invierno para el hemisferio norte pues dicho equinoccio realmente ocurre el 21 ó 22 de Diciembre. A principios del siglo IV, el emperador romano Constantino el Grande había promulgado el Edicto de Milán en favor de los cristianos y decretado festivo el primer día de la semana o domingo, día del Sol para los paganos pero también, desde hacía dos siglos, día del Señor para los cristianos según se puede leer en los escritos de san Ignacio de Antioquía (muerto en el año 107 d.C.). El domingo es el día de la semana en el que Cristo resucitó y en el que posteriormente realizó varias de sus apariciones ante los apóstoles lo cual aparece intencionalmente destacado en el Nuevo Testamento, señalando con ello la importancia de ese día.

La coincidencia del día de la semana consagrado para el dios Sol y el día del Señor, así como el hecho que se identifica a Cristo como el sol de justicia del que se profetisa en Malaquías 4,2:

"Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis, y saltaréis como becerros de la manada."

y la Luz del mundo de que se habla en Juan 8,12:

"Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida."

llevó pocos años después a identificar el día del nacimiento del dios Sol con el día del nacimiento histórico de Jesucristo.

Pero la Navidad no sólo celebra el nacimiento histórico de Jesús, también celebra la encarnación de Dios hecho hombre llamado el Misterio de la Encarnación que fue anunciado por Isaías.

"Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Enmanuel."

Isaías 7,14

"Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz."

Isaías 9, 6

Como consecuencia de la expansión que tuvo el cristianismo en esa época, ya en el siglo V d.C. la celebración de la Navidad se había extendido grandemente por el mundo conocido de esos tiempos.

¿ PAGANISMO O EVANGELIZACIÓN ?

El origen pagano de la celebración de la Navidad el 25 de diciembre, ha sido tomado por pocas y bien determinadas personas para calificar de paganismo la celebración de la Navidad ese día. Esas personas probablemente desconocen que las más importantes fiestas del pueblo de Israel como son: La Pascua (la fiesta más importante del calendario judío), la Fiesta de la Primera Gavilla y la Fiesta de los Panes Ácimos y muchas otras costumbres judías, como es por ejemplo el considerar que el día comienza por la tarde y se extiende hasta la tarde siguiente, tienen su origen pagano en los pueblos entre los cuales nació y se desarrolló el pueblo de Israel así como por sus relaciones con los pueblos vecinos. El pueblo de Israel le dio un carácter totalmente nuevo a esas fiestas y costumbres, despojándolas de los elementos paganos que ellas poseían. Por nuestra parte, los cristianos hemos estado llevando a cabo desde muy temprano en la historia, una actividad que recibe hoy el nombre de Evangelización de la Cultura. La celebración de la Navidad el 25 de Diciembre y la adopción de un símbolo de origen pagano como es el árbol navideño, el cual procede de los pueblos nórdicos, son vivos ejemplos de esa actividad en las cuales los componentes religiosos paganos fueron totalmente eliminados y en su lugar hemos situado elementos de indiscutible carácter cristiano.

Los cristianos con cada Navidad celebramos el nacimiento del tierno y entrañable niño Dios y Padre eterno que vino a mostrar el camino para hacer realidad los anhelos de justicia, fraternidad, libertad y paz de toda la humanidad. La celebración de la Navidad es necesaria, bella e importante, pero aún más importante que celebrar ese bello acontecimiento, es ayudar a que ese niño nazca dentro de nosotros en esta muchas veces oscura gruta que llamamos corazón, y que después, crezca sano y hermoso acompañándonos en nuestro peregrinar. Cualquier momento es bueno para ese alumbramiento, pero La Navidad de este año sería sin duda un marco maravilloso para que dentro de muchos de nosotros se haga realidad ese acontecimiento.

¡Feliz Navidad !

Bibliografía:

La Biblia (Latinoamérica),Edición Pastoral, Editorial Verbo Divino, Navarra, España, 1972

Biblia de América, Editorial La Casa de la Biblia, coeditan Atenas, PPC, Sígueme, Verbo Divino, Madrid, España, 1994

La Santa Biblia. Antiguo y Nuevo Testamento (Reina-Valera), Sociedades Bíblicas Unidas, Corea, 1989.

Diccionario de Pastoral

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EL MES EN QUE JESUCRISTO NACIÓ REVELADO - La Verdadera Historia del Nacimiento de Jesús en la Biblia

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Tomado de  http://www.uv.mx/

EL ORIGEN DE LOS NACIMIENTOS

Texto de José Herrera Alcázar.

La palabra Navidad es una abreviatura de Natividad proveniente de la voz latina nativitas, que significa nacimiento. Es por ello que se aplica este nombre a la fiesta cristiana del 25 de diciembre, en que se celebra el nacimiento del Niño Jesús. Esta celebración se remonta a los primeros años de la iglesia cristiana, cuando el Papa Telésforo la instituyó en el siglo II. En esa época se celebraron las primeras ceremonias religiosas, en las que la iglesia utilizó el género teatral para persuadir a la gente sobre las bondades de su religión.

Durante la Edad Media en España, se representaba la Natividad en una ceremonia nocturna en la que un grupo de niños vestidos de ángeles cantaban en honor del Niño Jesús y otros ataviados como pastores hacían los coros, después de lo cual se abrían las cortinas que cubrían el pesebre y se mostraban al Niño y a la Virgen, dando paso a la celebración de la misa. También en España a finales del siglo XV, fue representado un auto sacramental del poeta Jorge Manrique llamado Renacimiento de Nuestro Señor Jesucristo, que es una escenificación de la Navidad.

El Nacimiento es la representación plástica de la Natividad de Jesús. En los Evangelios Canónicos se narra con sobriedad la adoración al Niño Jesús por los pastores y por los Reyes Magos, en cambio en los llamados Evangelios Apócrifos se relata con mayor detalle el mismo episodio, motivo por el cual estos últimos fueron los más consultados por los artistas en busca de inspiración para crear sus obras.

Por el siglo VII la escena de la Natividad adquiere la importancia para ser utilizado en los cultos. Algunas crónicas afirman que el pesebre más antiguo que se conserva, aunque sólo en parte, está en la basílica romana de Santa María la Mayor. Este adoratorio guarda la misma estructura de la cueva de Belén. Pero fue San Francisco de Asís, nacido en 1182 en Asís, Italia, quien después de conseguir una autorización del Papa Honorio III., instaló el primer Nacimiento en la ermita de Greccio, en 1223. El religioso celebró el nacimiento de Jesús, colocando un altar frente a la ermita con una escenografía mínima; colocó luminarias por el monte y repartió hachas encendidas entre los frailes y los campesinos que lo acompañaban, lo que atrajo a muchos habitantes de la ciudad de Greccio. Él cantó el Evangelio invitando a todos a participar en el nacimiento del redentor y los campesinos reprodujeron el histórico acontecimiento. Tiempo después, sobre el pesebre de Greccio se erigió una iglesia en conmemoración de San Francisco.

El poeta tabasqueño Carlos Pellicer describió la representación del Nacimiento de la siguiente manera: “Y en una gruta, bajo el cielo de Navidad, arregló el pesebre, colocó el buey y el asno; sobre el pesebre, puso el ara en la cual un sacerdote operó el ritual de la misma, cuyo valor histórico, plásticamente hablando, no tiene par”.

La idea del Nacimiento se consolidó como tradición en el arte de toda Italia, siendo durante el Trescientos (siglo XIV), que se multiplicó la escena de la Natividad, habiéndose afianzado su popularidad en la segunda mitad del Cuatrocientos (siglo XV). En la Catedral de Volterra, un Nacimiento de grandes figuras era ya común. En Toscana el número de Nacimientos monumentales fue muy grande y es posible que desde ahí se propagaran al reino de Nápoles, en donde el Rey Carlos III fundó talleres de cerámica destacando el de Capodimonte, en donde se dice que el propio Rey aconsejaba y dirigía a los artesanos. En este taller encargó figuras para su pesebre, que instaló en una habitación del Palacio Real, lo que dio inicio a una de las más conocidas tradiciones navideñas. El Nacimiento fue todo un acontecimiento, lo visitaban ricos y pobres, nobles y plebeyos, con un poco de fervor religioso, por gusto o por curiosidad. Luego los Nacimientos invadieron las mansiones napolitanas, con figuras fastuosas, vestidas de seda y adornadas con pedrería inclusive con oro y plata. Y finalmente llegaron con más sencillez pero quizás con mayor autenticidad, hasta los modestos estratos sociales.

Se cuenta que el mismo Rey Carlos III promovió la difusión de los Nacimientos en la Península Ibérica. Al viajar de Italia a España llevó consigo el gusto por la representación sagrada y pronto encargó a varios artistas valencianos un Nacimiento para su hijo, el futuro Rey Carlos IV, que causó gran asombro entre la nobleza peninsular, repitiéndose la historia de Nápoles. Así proliferó la producción de Nacimientos, algunos de los cuales todavía se conservan en Museos españoles.

Por otro lado la llegada de los franciscanos a España durante el s. XIII, permitió también la difusión de los Nacimientos por toda la Península. En Alemania, a mediados del mismo siglo, se instaló por primera vez un Nacimiento en el monasterio de Füssen, considerado como el más parecido a los actuales en su diseño. Otros Nacimientos de gran influencia que todavía se conservan son los elaborados en el s. XVII con la corriente barroca que le imprimió un estilo de gran fuerza humana, que va más allá del solo objetivo religioso. Para el s. XVIII, el barroco se constituyó como el antecedente del romanticismo, dotando así a los Nacimientos de grandes escenas con estructuras escenográficas y con figuras preciosistas. En Portugal se elaboraban grandes Nacimientos con figuras de yeso y ojos de vidrio, desarrollándose una reconocida escuela sobre el tema. También destaca la labor de los artesanos españoles, que realizaron preciosos Nacimientos con pequeñas figuras, como las de Salzillo en Murcia y las de Amadeu en Barcelona.

La costumbre de colocar Nacimientos se extendió a partir del Renacimiento hacia otros países europeos. Por lo que respecta al continente americano, es lógico entender que con la evangelización llegaron a estas tierras las recreaciones del acto de fe navideño en diversos materiales. Las religiosas franciscanas elaboraban bellísimos Nacimientos, especialmente con Niños Jesús de cera, hermosas piezas escultóricas que permanecían en exhibición durante un año. Los artesanos mexicanos asimilaron rápidamente las técnicas artísticas traídas de Europa, de manera que las maderas estofadas y policromadas fueron comunes en los Nacimientos mexicanos de la Colonia. Al paso del tiempo, las figuras se hacían con ropa más elaborada, que procedía de conventos y casas particulares. Las caras, pies y manos eran generalmente de cera o barro, luego el Nacimiento se modificó hasta llegar a ser una abigarrada mezcla de estilos y motivos en los que aparece el portal rodeado de magueyes, guajolotes, pastores y tipos populares del México romántico del siglo XIX: el carbonero, el cazador, la tamalera, etc., hechos de barro, cera, madera, de fibras vegetales, hojalata, trapo y de todo material que corresponde a las ramas artesanales del país.

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Bibliografía

* Cantú Romandía, Claudia. “La Natividad”, en Nacimientos Mexicanos, Fundación Cultural SERFIN, México, 1994.

* Mompradé L., Electra y Gutiérrez, Tonatiúh, “Tradiciones Navideñas de México”, en La Cultura Popular en México, Suplemento de Mensual del diario Novedades, México, Diciembre de 1974.

* Novo, Salvador. “La Navidad en el México de Antaño” en Nacimiento, Villancico y Pastorela, Artes de México, México 1965.

* Reynoso, Louisa. "Nacimientos Artesanales Mexicanos", en Nacimientos Mexicanos, Fundación Cultural SERFIN, México, 1994.

Texto de José Herrera Alcázar.

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Villancicos tradicionales españoles (



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jueves, noviembre 23, 2023

El Primer ¨Día de dar Gracias en Cuba¨ fue el 26 de noviembre de 1898. Julio M. Shiling: Dios, EEUU y un Día de Acción de Gracias.

 
Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

En Cuba  republicana no era tradición celebrar el Día de Acción de Gracias,  pues lo tradicional era celebrar la cena familiar de  Nochebuena  en casa  y `posteriormente para muchas personas (pero no para otras muchas) ir a la Misa del Gallo.

En la segunda  imagen se  ve al gran Theodore Roosevelt INDICÁNDOLE al Tío Sam (que representa al pueblo estadounidense (al igual que Liborio representa al pueblo cubano)  que sea generoso (GENEROUS) con Cuba, la menor de edad, mediante  la reciprocidad (RECIPROCITY) para que Cuba sea próspera (PROSPERITY). 


Theodore  Roosevelt y su tropa de los Rough Riders (sobrenombre del 1st United States Volunteer Cavalry) uno   de los tres regimientos  que se   enviaron en  1898    a combatir en la Guerra Hispano Cubano Norteamericana. La foto es recien concluida la batalla de la Loma de San Juan, cerca de la ciudad de Santiago de Cuba.


Breves palabras que aportan gran luz sobre las relaciones entre EEUU y la anterior República de Cuba, que fueron pronunciadas en 1913 por ese arquetipo de integridad que fue Manuel Sanguily, quien fuera Coronel del Ejército Libertador, Senador de la República y Ministro de Estado [Relaciones Exteriores] del gobierno de José Miguel Gómez, en un memorable discurso en el teatro Politeama (habían dos teatros Politeama encima de de la Manzana de Gómez, los cuales  desaparecieron al agregarle dos pisos al mencionado edificio que hoy es el hotel  Kampiski) ante el cuerpo diplomático acreditado en Cuba:

“Mantendrá el Gobierno las relaciones más cordiales en el orden diplomático y de los negocios, con las naciones amigas entre nosotros dignamente representadas, y sobre todo cultivará los grandes y vitales intereses que en franca y afectuosa correspondencia nos ligan a los Estados Unidos, no ya solo en consideración a las ventajas que deriva de ellos nuestra economía, sino por los incomparables servicios que el pueblo y el Gobierno americano han prestado a la causa de la justicia, de la civilización y de nuestra nacional soberanía.

Y no os sorprenda esta sincera manifestación de quien siempre ha vivido inquieto y receloso en el temor de los grandes y los fuertes. Dos veces -una, por la ceguedad de nuestra vieja y orgullosa Metrópoli; otra por enconos fratricidas-, vinieron aquí los americanos traídos por su fortuna o llamados por nuestras discordias, y siempre se retiraron de nuestro territorio, haciéndonos el doble beneficio de construir dos veces la república, y dejándonos en el corazón atribulado, desengaños y escarmientos; más en ambas ocasiones, motivos superiores de admiración y de gratitud por esa magnánima conducta que jamás en la historia habían observado los pueblos fuertes y triunfantes con los débiles, conturbados y decaídos”.

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Dios, EEUU y un Día de Acción de Gracias.

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Es una fecha nacional sacrosanta que reúne patriotismo y devoción divina y define, mejor que ningún otra, los valores inherentes de los EE.UU.

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Por Julio M. Shiling

Noviembre 25, 2020 

Los EE.UU. no son una teocracia. No obstante, la presencia de Dios y el entendimiento de que existe un orden transcendental superior que está conectado con la existencia temporal en la tierra, ha sido parte del tejido nacional estadounidense. Los acontecimientos más relevantes en su historia han estado conectados con una fundamentación relacional con la Divina Providencia. Cuando cada cuarto jueves del mes de noviembre se celebra en EE.UU. el “Día de Acción de Gracias”, probablemente la celebración nacional más autóctona del país.

Podemos citar 3 instantes primordiales en la historia estadounidense que moldearon a esta gran nación. Estas fueron: la llegada de los colonizadores, quiénes eran y a qué vinieron (1607, 1620); la Guerra de Independencia (1775-1783) y la nación nueva; y la Guerra Civil (1861-1865). Estos acontecimientos dictaminaron el armazón moral y filosófico de EE.UU. En cada momento, Dios, el cristianismo y el orden moral que de ahí partió mantuvo una presencia constante.

Los colonizadores

El Acto de la Uniformidad (1559) reglamentó en Inglaterra el ejercicio del culto religioso. La Iglesia de Inglaterra (Iglesia anglicana), con dicho acto, exigía la primacía en el ejercicio de la fe. En otras palabras, la libertad religiosa claudicó y se formalizó la persecución a diferentes denominaciones del cristianismo. Esto llevó a que los miembros de la Iglesia Separatista (puritanos) salieron como exiliados religiosos hacía Holanda en 1607. Los puritanos, parte de la teología calvinista, después de tener choques culturales en Holanda por el ámbito liberal del país, decidieron lanzarse al “Nuevo Mundo” en 1620. De manera particular, fueron hacia Nueva Inglaterra (hoy en Massachusetts) y llegaron el 11 de noviembre (1620). En el curso del viaje, redactaron el “Pacto del Mayflower” (nombre del barco). Este convenio, pese a no constituirse como una declaración de independencia, formuló las normas para un modelo de autogobierno civil.

Los puritanos eran refugiados religiosos. La persecución del culto de religión los llevó a abandonar su país natal. No vinieron buscando oro, ni oportunidades económicas. Querían ejercitar la fe sin intromisión estatal. Este es un punto de apreciación fundamental para entender la idiosincrasia mayoritaria de los colonizadores anglosajonas que irían brotando a través de la nación por nacer. En el otoño siguiente los peregrinos celebraron el primer Día de Acción de Gracias, una celebración que duró tres días.

Lo cierto es que 13 años antes, en Virginia se había establecido el primer asentamiento de Inglaterra. En este caso, en Jamestown, los colonizadores eran feligreses anglicanos. A pesar de las diferencias generadas por la política oficial en la madre patria, los puritanos y los anglicanos se respetaron y no se ejercitó en el nuevo territorio, la monopolización de una secta sobre la otra. Lo que sí se manifestó fue un sentido unísono en cuanto a la idea de soberanía popular, dentro de un esquema de autogobierno pidiendo siempre el favor del Todopoderoso y manteniendo la tolerancia religiosa. La Primera Carta de Virginia (1606), documento que precedió el Pacto del Mayflower (1620) seguía la más línea de priorizar la intelección de la primacía del orden transcendental, incluso sobre el de la monarquía.

Las subsiguientes colonias que se fueron poblando veían a colonos de diferentes sectas cristianas. Las “Órdenes Fundamentales de Connecticut” (1639) y los “Artículos de la Confederación de Nueva Inglaterra”(1643), fueron otros ejemplos de cómo quedó establecido, como primer derecho, la libertad de culto concebido como un derecho natural. Tomando en cuenta la diversidad entre las denominaciones que abrazaban los colonos a través del nuevo territorio, existía una insistencia de separar el Estado de la iglesia y que esto sería saludable. La idea de separar el Estado de la religión, hay que estar claro, era para proteger a la religión de la manipulación política. No era por un frenesí de secularismo.

 La Guerra de Independencia estadounidense

Los descendientes de los colonizadores originales, pese de haber venido desde diferentes trasfondos denominacionales cristianos, brotaban todos del mismo árbol del cristianismo con un aferramiento profundo a la idea de que la libertad no era una dádiva convencional, sino un obsequio divino y que el arquetipo político ideal era de un gobierno limitado con una ciudadanía piadosa. Los primeros brotes de separatismo eran movimientos que clamaban derechos negados por las autoridades en Inglaterra y que dichos atropellos infligían en sus derechos como hombres libres. En otras palabras, se estaba violando la Ley Natural.

La Declaración de Independencia (“Declaración”) (1776), firmemente anclada en la noción de los derechos preminentes otorgados, no por gobiernos sino por Dios, articuló elocuentemente el derecho de rebelión. Dicha Declaración, curiosamente, fue redactada más de un año posterior al inicio de la contienda bélica. Gran Bretaña inmediatamente lanzó una ofensiva brutal tratando de sofocar lo que entendía era una mera sublevación. Todavía no se había secado la tinta de la Declaración cuando los británicos tomaron control de Nueva York. Un año después, Filadelfia, la capital de la nación incipiente, también lo estaba. El general Washington y el Ejército Continental (el nombre de los FF.AA. independentistas) habían sufrido derrotas terribles.

Los pronunciamientos y las cartas de Washington atestiguan la de un hombre aferrado a la fe, mientras contemplaba el derrumbe de su ejército. Todo cambió en Saratoga, un lugar 189 millas al norte de la ciudad de Nueva York. Comenzando el 19 de septiembre y concluyendo casi un mes después, en la “Batalla de Saratoga” las fuerzas estadounidenses lograron una victoria impresionante capturando más de 5,800 soldados británicos. Esta victoria del general Horatio Gates, alteró favorablemente el curso de la guerra a favor del Ejército Continental. Francia, a raíz de esta conquista por los independentistas, decidió entrar en el conflicto del lado de EE.UU.

A raíz de este triunfo, el Congreso Continental, -una especie de gobierno en armas-, proclamó el 18 de diciembre de 1777, como resultado de este gran acontecimiento que reformuló el giro de la guerra por esa batalla insigne, un día para dar acción de gracias por lo ocurrido. Dicha institución representativa de la nación estadounidense, sostuvo esta proclamación anual de manera continua hasta 1784. Al consumarse favorablemente la Guerra de la Independencia, el ya presidente Washington, oficialmente proclamó el 3 de octubre de 1789 un día de oración nacional y de dar gracias al Ser Supremo en forma colectiva como nación.

 El presidente Washington proclamó, en 1795, una segunda celebración de un Día de Acción de Gracias. En esta ocasión, lo hizo en gratitud por la resolución de lo que fue el primer reto al gobierno federal, una insurrección local llamada la “Rebelión del Whisky”.  Presidentes sucesivos como John Adams y James Madison (ambos miembros del Partido Federalista) siguieron la tradición de hacer fiestas nacionales ese día. Algunos presidentes anti federalistas, hay que destacar, se opusieron. Sin embargo, ya para mediados del siglo XIX más de 16 estados, ejerciendo su propia autoridad territorial, celebraban esta fecha en el mes de noviembre.

La Guerra Civil

Lincoln, nuevamente, desde el primer año de la Guerra Civil puso en práctica la costumbre de establecer un día nacional para rendirle agradecimiento a Dios. (Flickr)

La Guerra Civil estadounidense (o la Guerra entre los Estados) fue el acontecimiento más dramático de los EE.UU. Problemas irresueltos desde la fundación del país, como fue la cuestión de la esclavitud, era una mancha moral, nacional y una inconsistencia con la premisa de los derechos naturales y el enaltecimiento de la libertad como enfoque principal contenido en la propia Declaración.

Estos problemas, hay que insistir, no escaparon la mente de Washington, Adams, Hamilton, Jefferson y otros próceres. La fragilidad de preservar la cohesión nacional en una república recién estrenada y que estaba compuesta por trece colonias autónomas, resultó un reto difícil para solucionar en ese momento. Le tocaría a Abraham Lincoln esa intrincada tarea.

Para Lincoln, la fe en Dios y el apego a una cimentación bíblica, lo llevó a elevar el tema de la esclavitud y su desconexión con los principios fundacionales del país, a una cruzada intransigente de no claudicar y de pagar cualquier precio con tal de abolirla, de alinear a la nación con los ideales patrios y de preservar la unión. La sucesión de los estados del Sur, la proclamación de la Confederación (gobierno de los estados del Sur) y el ataque a una fortaleza federal formalizó la contienda sangrienta. Lincoln, desde el principio de la guerra, celebró un día nacional para darle gracias a Dios y nunca lo dejó de hacer.

En la fase inicial de la guerra, los sureños demostraron saber pelear mejor. Los ejércitos del Norte, comandados por generales ineptos como el general George B. McClellan, le dificultaron seriamente la tarea presidencial a Lincoln. Después de que el “Gran Emancipador” limpió casa y reconstituyó el mando militar colocando a estrellas como George G. Meade, William Tecumseh Sherman y Ulysses S. Grant en puestos militares claves, el curso de la guerra cambio a favor del Norte. Hubo un enfrentamiento sanguinarios en Pensilvania, que alteraron el curso de la guerra decisivamente para los federales como la “Batalla de Gettysburg” (1863).

Lincoln, nuevamente, desde el primer año de la Guerra Civil puso en práctica la costumbre de establecer un día nacional para rendirle agradecimiento a Dios. En 1863, 4 meses después de la victoria decisiva en Gettysburg, Lincoln convirtió el Día de Acción de Gracias en una fecha nacional para celebrarse en el último jueves del mes de noviembre. Posteriormente, esta celebración quedó marcada en el calendario marcado para siempre, enmendándose en 1941, para ajustarla al cuarto jueves de noviembre.

El Día de Acción de Gracias encapsula una celebración ligada, directamente, a la fundación de la nación, a las guerras para alcanzar la libertad, la independencia, rescatar sus valores inherentes y salvar la república. De igual forma, es una ocasión que se estableció para que todo un pueblo tome conciencia de la importancia del papel de Dios en nuestras vidas y de expresar esa gratitud colectivamente, como nación bendecida.

No es una ocasión para encontrar ofertas al día siguiente en las tiendas, o tomar en cuenta otras consideraciones seculares que desvirtúan la esencia de la celebración. Es una fecha nacional sacrosanta que reúne patriotismo y devoción divina y define, mejor que ningún otra, los valores inherentes de los EE.UU.

Haciendo referencia a la virtud que es la gratitud, Marco Tulio Cicerón dijo, “… esta virtud no sólo es la más grande de las virtudes, sino también la madre de todas las demás.”. El Día de Acción de Gracias se inició y se estableció en EE.UU. para darle gracias a Dios Todopoderoso, sin excusas, sin timidez, y de forma pública como una sociedad virtuosa y libre.

Es ahí donde encontraremos siempre la verdadera excepcionalidad de esta nación. Cualquier desviación de o reto a esta base fundacional, es una agresión hacia la república. En estos días de tanta oscuridad, demos gracias a Dios y roguemos para que nos de la fuerza para enfrentar los desafíos de este momento, igual que hicieron Washington y Lincoln en sus tiempos ¡Qué así sea!

El American © 2020

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Tomado  de http://www.ellugareno.com/

Presencia hispana en los Estados Unidos: Quinto Centenario 

(Fragmento publicado 10 de mayo de 2013 en el blog El Lugareño)

Por Frank de Varona *

Menéndez (Pedro Menéndez de Avilés)  zarpó de Cádiz el 28 de junio de 1565 con una flota de 19 naves y más de 1000 hombres, entre ellos cuatro sacerdotes. El capellán de la flota era Francisco López de Mendoza Grajales. El 8 de septiembre de 1565 el Adelantado desembarcó con mucha pompa y ceremonia en la aldea que los indios llamaban Seloy en La Florida y se acercó a una cruz que le presentó el padre Francisco López de Mendoza Grajales y la besó. El capellán había bajado a tierra el día antes. Se cantó el himno Te Deum Laudamus (de gracias a Dios) y se celebró la Santa Misa. Allí se fundó la primera ciudad europea permanente en los Estados Unidos, la cual recibió el nombre de San Agustín. Los indios timuacanos del área imitaron lo que vieron y junto con los españoles intercambiaron comidas. Éste fue el primer Día de Acción de Gracias celebrado en esta nación, más de medio siglo antes del celebrado por los peregrinos ingleses en Plymouth, Massachussets. En San Agustín se creó la primera parroquia católica en lo que es hoy los Estados Unidos y la llamaron Nombre de Dios, el mismo nombre con que se conoce en la actualidad. Fray Alonso de Escobedo, el sacerdote asignado a la misión de Nombre de Dios escribió el primer poema épico que llamó, La Florida, describiendo sus experiencias en el Nuevo Mundo.

Menéndez marchó desde San Agustín bajo una severa tormenta hacia el norte y sorpresivamente capturó el fuerte de Carolina. Después marchó hacia el sur y derrotó a otro grupo de franceses. Menéndez pasó a cuchillo a los franceses hugonotes o protestantes que rehusaron convertirse al catolicismo. Por esto ha sido muy criticado, pero historiadores objetivos han escrito que Menéndez no tenía suficiente comida para estos prisioneros ni suficientes soldados para custodiarlos. Fue necesario para sobrevivir la matanza que ocurrió.

Menéndez fundó ciudades y fuertes y estableció las primeras misiones jesuitas en los estados actuales de La Florida, Georgia, las Carolinas y una en Virginia. Gobernó La Florida y Cuba durante 10 años y protegió todos los asentamientos españoles en el mar Caribe construyendo fuertes y murallas para su defensa contras piratas, corsarios y bucaneros.

En febrero de 1566 Pedro Menéndez de Avilés llegó frente al área actual de Miami. Para su sorpresa el adelantado vio una canoa donde venía una persona media desnuda con un crucifijo. No era un indio, sino un español, que había naufragado hacía 17 años. Se llamaba Escalante d´Fontanela y había nacido en Colombia. Cuando tenía 13 años se hundió su barco y vivió entre los indios Tequestas que tenían una aldea en la parte sur de la desembocadura del río Miami a la bahía de Vizcaya (Biscayne). Recientemente se encontró esta aldea cuando se iba a construir un gran edificio frente al mar. Fontanela sirvió a Menéndez de guía y de intérprete y posteriormente publicó sus memorias en 1575 describiendo su vida con los indios del área de Miami y sus visitas a los cayos de la Florida y a otras áreas.

Al año siguiente Menéndez fundó una misión en el área actual de Miami que se llamó Tequesta, como los indios de este lugar. Un hermano jesuita, Francisco Villarreal, trató sin éxito de evangelizar a los indios. El principal problema fue los soldados que lo acompañaron comenzaron a molestar a las indias tequestas. Después que un soldado mató a un indio, los tequestas se rebelaron y mataron a cuatro soldados. La misión fue abandonada. En el área de Charlotte Bay, en un cayo que actualmente se llama Mound Key, Menéndez estableció otra misión que llamó San Antonio a cargo del padre jesuita Juan Rogel, que era el superior del hermano Villarreal. Esta misión entre los indios calusas tampoco tuvo éxito y fue abandonada.

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* Frank de Varona is an educator, historian, journalist, and internationally known expert on politics, economics, foreign affairs and national security issues. He was born in Cuba and, at the age of 17, he participated on the Bay of Pigs invasion in an effort to eradicate communism in Cuba. After spending two years in prison, he returned to the United States, where he earned three college degrees. He is married and has a daughter and a grandson.

Mr. de Varona had a 36-year career in the Miami-Dade County Public Schools as a social studies teacher, principal, region superintendent, and associate superintendent of instruction. He also was an associate professor of social studies in the College of Education at Florida International Education for seven years. Currently, he is a part-time Adult Education Coordinator in the Miami-Dade County Public Schools.

He has written 20 books and many articles in newspapers and magazines. Among his books are Hispanics in U.S. History Volume 1 and Volume 2 (1989), Hispanic Presence in the United States (1993), Latino Literacy: The Complete Guide to Our Hispanic History and Culture (1996) and Presencia hispana en los Estados Unidos: Quinto Centenario (2013). Mr. de Varona is the only Hispanic in the nation who has written three books in Spanish about Barack Obama: ¿Obama o McCain? (2008), El verdadero Obama (2010) and ¿Obama o Romney? (2012).  




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