domingo, febrero 19, 2023

Michel Suárez: Exigen divulgación de todo el original del caso Padilla; director del filme dice que "va a salir, pero no va ahora" (VIDEO)


Tomado de https://www.radiotelevisionmarti.com/

Exigen divulgación de todo el original del caso Padilla; director del filme dice que "va a salir, pero no va ahora" (VIDEO)

Por Michel Suárez

Febrero 17, 2023

Artistas e intelectuales cubanos pidieron al cineasta Pavel Giroud la publicación del material original del “mea culpa” del poeta Heberto Padilla, grabado por la Seguridad del Estado en 1971 y utilizado como base del documental “El caso Padilla”.

La polémica ha subido de tono en redes sociales entre quienes exigen el acceso inmediato a la famosa autoinculpación y los que piden respetar el ciclo de festivales y exhibiciones de la película.

“Que no se haya expuesto este material, suscita muchas dudas. Muchos intelectuales, reprimidos durante mucho tiempo, han pedido que se exhiba. Aquí vemos el mismo ciclo de falta de transparencia, sobre algo que debe ser del derecho público”, opinó el artista plástico Hamlet Lavastida.

“El caso Padilla” indaga en el proceso represivo del castrismo contra el poeta en 1971. Ha sido exhibido en los festivales de cine de San Sebastián, Barcelona, Miami, Santiago de Compostela y Telluride.

“Desde el minuto cero, siempre dije que la película iba a salir a la luz, que el material original lo iba a poder ver todo el mundo. Eso nunca ha sido cuestión de debate. Va a salir, pero no va ahora, sino próximamente. Este es un debate que no tiene sentido”, respondió Pavel Giroud a Radio Televisión Martí.

En las redes, la polémica continúa

Según Carlos Alejandro Rodríguez Halley, creador digital y sobrino del fallecido general Luis Alberto Rodríguez López-Callejas, a Pavel Giroud “se le juzga por tener un privilegio exclusivísimo al tener acceso y derechos a imágenes que nos pertenecen a todos”.

“Esos archivos han estado secuestrados por los mismos que ahora le han dado acceso Pavel, y eso tiene ventajas para él, pero también tiene consecuencias (…) Nadie necesita al héroe Pavel para que traduzca nada. Menos para que lucre traficando con el patrimonio que se les niega a cineastas jóvenes”, cuestionó Rodríguez Halley en Facebook.

Para el escritor y periodista Carlos Manuel Álvarez, “se trata de un extraño caso, dicho por el mismo autor, donde vemos primero la secuela de la obra de arte, y donde todo el mundo sabe que la obra de arte sigue escondida, que no es la obra de arte, es la vida”.

Mientras, el escritor Orlando Luis Pardo Lazo dice que Giroud debe hacer “pública de una vez la pataleta de Heberto Padilla”, porque “pertenece a todos y cada uno de los cubanos que quedamos”.

“Aquella hora única de la Revolución Cubana cogida in fraganti, no necesitaba de montaje magistral, ni de créditos creativos, ni de musiquita contextual, ni de presupuesto para hacer ‘cine en serio’ con el desastre colectivo de un testimonio individual”, dijo Pardo Lazo en la misma red social.



En defensa del cineasta se manifestaron otras voces

Roberto Viña Martínez, profesor del Instituto Superior de Arte, afirmó que “el documento y la imagen tienen un valor incuestionable”.

“Aun cuando el material de Giroud está editado y no tiene, en su casi hora y veinte de duración, la totalidad del metraje captado por las cámaras, es suficiente lo que muestra para entender a cabalidad lo sucedido en aquella reunión”, apreció Viña.

Por su parte, el periodista y narrador Leopoldo Luis García reparó en que “los cubanos no estamos contentos, no nos conformamos con el metraje” propuesto por el director. Sin embargo, en su opinión, el original está “mejor en el closet climatizado de Pavel que en las polvorientas gavetas del ICAIC”.

“¿Que la filmación es patrimonio del pueblo cubano? Oh sí, también los archivos de Villa Marista. Y si alguien se los roba, no va a postearlos en Facebook. Pies en tierra, please”, solicitó.

Ricardo Acosta, ex editor del Instituto Cubano de Cine (ICAIC), criticó la “necesidad tóxica que tenemos los cubanos de matar al mensajero” y reclamó detener “las descalificaciones” contra Giroud.

“El alegato mea culpa de Padilla es algo que pertenece a la memoria colectiva de nuestro larga noche de abuso y violencia política. Pero también deberíamos de saber respetar que un director de cine se tome el trabajo, el reto, las horas, la pasión, el respeto, por esa parte dolorosa de nuestra historia (…) y construya un filme”, escribió Acosta.

Aparte de la autoinculpación de Padilla, en el filme aparecen testimonios de Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa, Jean-Paul Sartre, Jorge Edwards y Fidel Castro, entre otros.

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FUERA DE JUEGO
Heberto Padilla

¡Al poeta, despídanlo!
Ese no tiene aquí nada que hacer.
No entra en el juego.
No se entusiasma.
No pone en claro su mensaje.
No repara siquiera en los milagros.
Se pasa el día entero cavilando.
Encuentra siempre algo que objetar.

¡A ese tipo, despídanlo!
Echen a un lado al aguafiestas,
a ese malhumorado
del verano,
con gafas negras
bajo el sol que nace.
Siempre
le sedujeron las andanzas
y las bellas catástrofes
del tiempo sin Historia.
Es
incluso
anticuado.
Sólo le gusta el viejo Amstrong.

Tararea, a lo sumo,
una canción de Pete Seeger.
Canta,
entre dientes,
La Guantanamera.
Pero no hay
quien lo haga abrir la boca,
pero no hay
quien lo haga sonreír
cada vez que comienza el espectáculo
y brincan
los payasos por la escena;
cuando las cacatúas
confunden el amor con el terror
y está crujiendo el escenario
y truenan los metales
y los cueros
y todo el mundo salta,
se inclina,
retrocede,
sonríe,
abre la boca
“pues sí,
claro que sí,
por supuesto que sí...”
y bailan todos bien,
bailan bonito,
como les piden que sea el baile.
¡A ese tipo, despídanlo!
Ese no tiene aquí nada que hacer.
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"POÉTICA"
Heberto Padilla

Di la verdad.
Di, al menos, tu verdad.
Y después
deja que cualquier cosa ocurra:
que te rompan la página querida,
que te tumben a pedradas la puerta,
que la gente
se amontone delante de tu cuerpo
como si fueras
un prodigio o un muerto.

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Nota del Bloguista de Baracutey Cubano

Hace años oí,  o leí,  que en los primeros años después del triunfo de la Robolución Heberto Padilla fue informante del G-2 o Seguridad del Estado de la tiranía Castrista; me parece recordar que algunos miembros del semanario  Lunes de Revolución  sospechaban de él. De ser cierto eso, una manera más que tenía la Seguridad del Estado de  presionar sicológicamente a Padilla para que se autocriticara tan humillantemente  era amenazarlo con mostrar los informes o denuncias que él había escrito sobre muchas de sus amistades...

No se la razón por la cual  esa noche estábamos reunidos muchos alumnos de la carrera  en el edificio de la Universidad de La Habana donde estudiábamos.  Recuerdo que había un ambiente raro y  murmullos en los que participaban algunos de nuestros profesores franceses,  los cuales todos eran de izquierda y habían ido a Cuba creyendo  que en Cuba se estaba verdaderamente llevando a cabo la utopía socialista;  Quizás por verme despistado  se me acercó Cristy, que no estudiaba la carrera,  la cual era, o había sido, pareja  de mi amigo el cantautor Carlos Gómez y me pone al tanto de lo que estaba pasando en la UNEAC. Ese día empezó a desmoronarse el  Comité de Enlace Franco-Cubano (Liaison Committee) que tuvo en total una duración de 5 años ya que los franceses, y su valiosa ayuda,  se fueron callada y discretamente de Cuba ya que habían  chocado con  la realidad cubana; sólo quedaron las relaciones interpersonales.

Jorge Ferrer

Feb 17, 2023

El 27 de abril de 1971, el poeta cubano Heberto Padilla intervino ante un grupo de miembros de la Unión de artistas y escritores de Cuba (UNEAC) para confesar sus "actividades contrarrevoilucionarias". Su detención y esta confesión motivaron el llamado "Caso Padilla", que marcó el distanciamiento de la Revolución cubana de muchos intelectuales de izquierda que la habían apoyado hasta entonces

Video  COMPLETO de la autoinculpacion de Heberto Padilla

Primera Parte


Segunda Parte


Tercera Parte


Cuarta Cuarte




Heberto Padilla y su entonces esposa Belkys Cuza Malé, la cual también sufrió represalias


Heberto Padilla, el poeta revolucionario  salvadoreño Roque Dalton (asesinado por revolucionarios de izquierda) y el también ya fallecido Guillermo Rodríguez Rivera que además de profesor y escritor era un ¨equilibrista¨


Heberto Padilla y Norberto Fuentes 

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Tomado de https://zoepost.com/

Otra sombra sobre Padilla


Por Luis de la Paz.

28/04/2021

En un principio me pareció buena idea conmemorar el 50 aniversario de la autocrítica de Heberto Padilla después de pasar un mes en las celdas de la Seguridad del Estado, con una lectura de su presentación, pero creo que ha sido un error. El performance no transmite el abatimiento de un hombre que tuvo que claudicar para poder salir de la prisión, tampoco infiere terror, mucho menos dignidad. Tiene el aire preciso requerido por los regímenes comunistas con la intención de convencer, de intimidar a los demás y Padilla aceptó lo impuesto y lo superó con creces con sus palabras que pudieron haber sido más parcas y breves.

Heberto Padilla nunca superó el Caso Padilla y ese arrastre lo tuvo hasta su muerte. La expresión de Padilla en la Librería Universal durante la presentación del libro conmemorativo por los 30 años de “Fuera del juego”, era más de terror, más de vergüenza, que la que tuvo durante su autocrítica. Si el más allá realmente existe, Padilla debe sentirse humillado por el espectáculo (su espectáculo), que hoy se ha transmitido por internet.

Foto: Lectura de «Fuera del juego» en Viernes de Tertulia por el 50 aniversario del poemario en el 2018.

Luis de la Paz es poeta y novelista. Presidente del PEN Club cubano en el exilio.

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Hamlet Lavastida

Diciembre 22, 2020

Fragmento de  la "intervención especial" del poeta cubano Heberto Padilla en la UNEAC,  27 de abril de 1971. El material completo  fue grabado y editado por el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC).

Heberto Padilla en la UNEAC, 27 de abril de 1971.


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viernes, septiembre 23, 2022

Documental “El caso Padilla” dirigido por Pavel Giroud sobre el poeta Heberto Padilla quien fue obligado en 1971 a entonar una “sentida autocrítica” y denunciar a otros en una asamblea de la UNEAC que el público podrá ver por primera vez, ya que solo habían salido a la luz algunos fragmentos del video

 Pavel Giroud

Sep 1, 2022

EL CASO PADILLA (TRAILER EN ESPAÑOL)


Stefanno Placencia

2021

Caso Padilla: Medio siglo de controversias

Hace 50 años, la autocrítica que, en Cuba, se hizo Heberto Padilla dividió a la intelectualidad de Latinoamérica y de Europa que militaba en la izquierda. Así, a una parte del mundo por primera vez le importó lo que le sucedía a un poeta.

#MarioVargasLlosa #FidelCastro #GabrielGarcíaMárquez

50 años del caso Padilla, la más apasionada polémica intelectual de Latinoamérica

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Tomado de https://www.infobae.com

“El caso Padilla”, una película sobre el poeta cubano que desafió al régimen de Fidel Castro

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El film dirigido por Pavel Giroud revela imágenes inéditas del escarmiento que sufrió este escritor y catedrático acusado de “contrarrevolucionario”, obligado en 1971 a entonar una “sentida autocrítica”, luego exiliado en Estados Unidos donde murió en el año 2000

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Por Marina Estévez Torreblanca

20 de Septiembre de 2022

https://cdn.jwplayer.com/previews/ABQsjbbD

El poeta Heberto Padilla fue obligado en 1971 a entonar una “sentida autocrítica” ante el gremio de escritores cubanos y acusó de contrarrevolucionarios a algunos presentes, entre ellos su esposa, en una angustiosa sesión filmada que se muestra por primera vez en el documental El caso Padilla. “Lo defino como un espectáculo terrible, un escarmiento”, dice Pavel Giroud, cubano afincado en Madrid y director de la película presentada este domingo en el Festival de San Sebastián, que consigue enganchar al espectador con el montaje de una grabación inédita que llegó a sus manos hace unos años, y cuyo origen no quiere desvelar.

Las imágenes de la autoinculpación por su falta de compromiso del autor de Fuera de juego con la política del gobierno cubano están intercaladas con testimonios de Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa, Jean-Paul Sartre, Jorge Edwards, Guillermo Cabrera Infante, Carlos Fuentes y Fidel Castro, entre otros. “Desestructuré la cronología para que la película evolucionara con personajes dramáticos”, explica Giroud, que compite en la sección Horizontes Latinos del Festival. Asegura que ha buscado “exponer un hecho y que el espectador saque sus propias conclusiones”, además de indagar en las causas y consecuencias de aquel evento, en el que usaron a Padilla para “dar un escarmiento”, según su tesis.

¿Ironizaba el poeta cuando aseguraba que durante su detención había comprendido por fin que sus versos y sus conversaciones habían sido excesivamente pesimistas para la revolución? ¿O era el miedo la única fuerza impulsora de su ‘mea culpa’? El director mostró algunas de estas imágenes inéditas a Vargas Llosa. “Me dijo que no es lo mismo leerlo que verlo (hasta ahora solo había testimonios escritos) y que ahora entiende a Padilla cuando decía que ese día estaba mandando un mensaje”

Movilización de intelectuales

La reclusión del poeta, que llegó a ocupar cargos de responsabilidad cultural en los primeros años de la revolución, había movilizado a grandes intelectuales y artistas a comienzos de los años 70, entre ellos a Sartre, Simone de Beauvoir, Marguerite Duras, Susan Sontag, Vargas Llosa y Julio Cortázar, que intercedieron ante Fidel Castro para lograr su libertad. Pero un sudoroso y expresivo Padilla renegó también de la defensa de estas figuras en aquella larga, densa y cargada sesión, en la que le observaban serios y disgustados autores como Reinaldo Arenas, César López y Norberto Fuentes.

Para el director, que lleva ocho años en España, el efecto de esta histriónica asunción de responsabilidades, que incluyó la intervención de otros escritores que decían haber comprendido que debían trabajar con más ahínco por la revolución, fue el contrario del que buscaba el régimen. Esta era la opinión también de García Márquez, quien afirmó que no sabía si Padilla había hecho daño a la revolución, pero sí que su autocrítica lo había hecho. El director está convencido de que los que intervinieron, incluida su mujer, la artista Belkis Cuza Malé, habían preparado previamente su discurso con el poeta.

Pero aunque Padilla acabara dando la vuelta de algún modo a la censura, para una persona de su talla intelectual debió ser “muy duro” verse sometido a esa situación, remarca Giroud. “A partir de ese momento no encontró su espacio”. Acabó separado de su esposa y exiliado en EE.UU. en el año 1980. “Vargas Llosa lo encontró años después en la Universidad de Princetown y le vio muy apartado. Las derechas que al principio le aplaudieron pronto le darían de lado. Alguien de su posición no encontró un espacio en este universo sociopolítico”, explica Giroud.

El autor de El justo tiempo humano, Las rosas audaces y Provocaciones murió en Alabama (EE.UU.) en 2000, por un ataque al corazón, a los 68 años, apartado y solo, lejos del hombre vital y carismático que había llegado a ser. “Medio siglo después, esa misma falta de libertad de expresión se ha multiplicado por diez en Cuba. El que no quiera ver lo que está ocurriendo, es que no quiere”, dice Giroud, muy crítico con la posición de “silencio administrativo” de algunos partidos en España y Europa ante el gobierno de la isla. “La izquierda ya no defiende a Cuba, solo mira hacia otro lado, nos desconcierta mucho”, confiesa.

Fuente: EFE

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NOTICINE Cine Iberoamericano

Sep 21, 2022

Jon Apaolaza, de NOTICINE.com, entrevista al director cubano Pavel Giroud por el estreno en el Festival de San Sebastián de su película documental "El caso Padilla".


"EL CASO PADILLA": Entrevista con Pavel Giroud por el estreno en San Sebastián 2022



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Tomado de https://www.cubaencuentro.com

«El Caso Padilla», Giroud y una entrevista en San Sebastián

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“Creo que una de las cosas que propone la película es: ¿Qué harías tú en su situación? Yo creo que haría exactamente lo mismo que Padilla”, admite Giroud

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Pavel Giroud

Agencias

Madrid

22/09/2022

Cuba, 1971. El poeta Heberto Padilla debe retractarse públicamente de sus críticas a la Revolución. Una historia que resuena hoy, cuando la disidencia sigue siendo perseguida, señala el cineasta cubano Pavel Giroud, quien presentó “El Caso Padilla” en el Festival de San Sebastián, informa la AFP.

El documental de Giroud, proyectado este domingo en la sección Horizontes Latinos del certamen en la ciudad del norte de España, se articula en torno a imágenes inéditas de la autocrítica de Padilla, un discurso en el que renegó de sus “errores” frente al gremio de escritores cubanos.

El autor de Fuera del juego acababa de ser liberado tras la acusación de actividades subversivas, un encarcelamiento que llevó a intelectuales como Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa y Julio Cortázar a empezar a cuestionar la ausencia de libertades en la Revolución cubana.

En un tono cada vez más exaltado, Padilla asume en sus palabras que es un contrarrevolucionario, afirma que los agentes de la seguridad del Estado son más inteligentes que él y termina acusando de complicidad a varios de los presentes, entre ellos su esposa.

Un impactante testimonio en blanco y negro que el público podrá ver por primera vez, ya que hasta la fecha solo habían salido a la luz algunos fragmentos del video, dice Giroud en entrevista con AFP.

El cineasta declinó explicar, por seguridad, cómo obtuvo el material. “Lo que llegó a mis manos fue una copia en una cinta de video, no el negativo original (…) El destino quiso que llegara a mis manos, porque también fue accidental, no fue buscado por mí, aunque ya yo tenía interés hacía mucho tiempo en el Caso Padilla”, señala.

La película de Giroud deja que sean largos pasajes de la autocrítica los que hablen por sí solos, complementados apenas con imágenes y entrevistas de archivo de la época para ofrecer contexto.

El director de 49 años explica que el objetivo es generar en el espectador “la misma duda” que tuvo él: ¿Estaba Padilla siendo sincero o era su discurso realmente un mensaje velado y una fina crítica?

“Creo que una de las cosas que propone la película es: ¿Qué harías tú en su situación? Yo creo que haría exactamente lo mismo que Padilla”, admite Giroud, quien se radicó en España hace ocho años porque en Cuba “ya había tocado techo a nivel profesional”.

Aunque parece que el documental está “contando un hecho que ocurrió en el año 71, un error puntual de la Revolución, como mucha gente lo ha definido”, es una muestra de algo que ha seguido arrastrando el gobierno cubano desde entonces: la falta de libertades, señala Giroud.

“Yo viví autocríticas cuando estaba en el colegio, yo vi a niños autocriticarse por hablar mal de Fidel (Castro), o faltarle el respeto a un símbolo patrio”, recuerda.

“Ahora hay una práctica muy habitual” hacia los disidentes, dice Giroud. Los detienen y “les dan dos opciones: O una condena en la cárcel o el destierro. Son prácticas del siglo XIX”.

“Yo mismo ahora voy a Cuba después de hacer esta película y (…) me meten dos semanas en un calabozo (…) y luego me sientan en una silla frente a 50 personas y me dicen: ‘O haces una autocrítica o vas a la cárcel’”, agrega.

Giroud confía en que su película tengo eco en el Festival de San Sebastián, ya que la falta de libertad es “algo con lo que cualquiera puede identificarse, aunque le sea ajeno completamente” el caso puntual del poeta cubano.

En San Sebastián, el documental compite por el premio a mejor película latinoamericana frente a otros once largometrajes de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador y México.

El certamen entrega sus galardones en la gala de clausura el próximo sábado.

© cubaencuentro.com

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Tomado de https://www.cubanet.org/

Reinaldo y yo

Belkis Cuza Malé. Publicado el viernes, 2 de marzo de 2001 en El Nuevo Herald 

No recuerdo cuándo ni cómo lo vi por primera vez; estuvo siempre ahí, junto a ese buró próximo, o a la hora del café, en las tardes: el pelo ensortijado, la sonrisa burlona y dulce a un tiempo, con aquel sarcasmo tan suyo, donde sus víctimas propicias podrían muy bien ser aquel Desiderio, personajillo repetidor de manuales de filosofía del Kremlin, o el poeta Luis Marré, nuestro jefe, luego su acusador, según me dijo después.

Eran los tiempos de La Gaceta de Cuba, y éramos jóvenes; creíamos en la vida, en la literatura, en el arte. Siendo distintos, tan distintos, teníamos sin embargo en común muchas cosas, y nos unía sobre todo el que trabajásemos bajo el techo unificador de aquella redacción. Es decir, nos unía todo y nada. Cada uno vivía cómo podía --sobrevivía-- en medio de la sordidez reinante. Eran los tiempos en que Reinaldo Arenas almorzaba en la cafetería El Hurón Azul de la UNEAC (todavía recuerdo los platos de metal, grasientos, las chancletas de palo de Cecilia --la administradora del sitio--, las coladas de café, la llegada de los dulces sobre las tres de la tarde, el entra y sale de los jugadores de ajedrez (la Chapuza, como le decían). Y todo, en medio de la antigua mansión de Gelats. ¿Cómo podíamos trabajar en paz, me pregunto ahora, con el recuerdo de aquel banquero balanceándose, colgando allí, en la habitación que poco tiempo después sería el despacho de Nicolás Guillén? ¿No era aquél un mal presagio para la literatura cubana que saliera de la mansión de los Escritores y Artistas?

Durante diez años compartimos silencios, miradas, risas, órdenes, asambleas de productos eléctricos, trabajos voluntarios, correcciones de pruebas de galeras, reuniones de la redacción, chismes, sarcasmos, en fin, el ambiente de una publicación cultural en un país comunista, que vivía a saltos, que salía cuando podía --y éramos ocho--, donde todo estaba controlado, pautado y apuntalado por los dioses del Olimpo no celestial, pero sí terrenal e inquisidor.

(Belkis Cuza Malé)

Un día de pronto todo cambió. Reinaldo Arenas, aquel joven escritor lleno de ardor por la literatura y el sexo, por los libros que leía a toda hora --no importaba si sentado o de pie--, con las manos goteando un para mí inexplicable sudor (que se secó para siempre cuando dejó la isla), había caído en desgracia, o peor, era buscado como un criminal bajo extrañas acusaciones. Fue así que se hizo el silencio, y llegaron los murmullos, las miradas que se cruzaban ariscas en los pasillos, y un nombre más que se borraba sin mayores explicaciones. Temerosa de que pudieran acusarlo de algo más, me llevé a casa todo lo que encontré en las gavetas de su buró. Hasta un trapo que utilizaba como pañuelo para secarse el incensante sudor de sus manos.

A la salida de la cárcel, flaco y demacrado, nos reunimos en casa a comer. Pertenecíamos ya a la misma camada de apestados, de abandonados a su suerte, de exiliados interiores, vigilados, presionados, expulsados de todos los sitios del paraíso, de todos los premios, de todos los gremios. Poco después me marché y al año, él.

En Washington nos vimos, y luego en Nueva York, y luego en la casa de Princeton. Ya era otro, venía a visitarnos y también a comprarme aquel shampoo de Shaklee que yo vendía entonces y que tanto le gustaba; venía a compartir conmigo una labor parecida --pero nunca igual-- a aquella de la redacción de La Gaceta de Cuba. Ahora yo había fundado Linden Lane Magazine, y él, a instancias mías, había accedido a ejercer un trabajo voluntario distinto, el de asistente de redacción. Conectaría la revista a los escritores desperdigados por el mundo neoyorquino o miamense.

Pedro Yanes, Heberto Padilla y Reinaldo Arenas)

Estuvimos en perfecta armonía hasta que surgió la discordia --como aquella manzana del Paraíso verdadero, sólo que el demonio se vestía ahora de Fidel Castro. En fin, hubo un gran escándalo que prefiero no recordar, insultos por ambas partes en público y en la prensa y rencores acumulados, que más bien parecían rencillas de niños peleando por un estúpido e inexistente juguete. ¿Qué fue? ¿Quizás su voluntarioso modo de expresar control, su misoginia? No quiero recordarlo.

Unos meses antes de morir, y cuando todavía su enfermedad era sólo otro rumor más, le pedí a Perla Rozenczaig que le hiciese una entrevista a Reinaldo para el número especial de literatura cubana que preparaba en Linden Lane Magazine. Sabía que por encima de cualquier consideración personal, Reinaldo Arenas merecía estar incluido en ese número. ¿Aceptaría, después de todos esos años de ruptura? Pasaron los días y las semanas, hasta que una tarde Perla me avisó que Reinaldo había accedido a darle un capítulo inédito de su novela. Estaba ya muy enfermo. Y para mí, ésta fue la prueba de que nos habíamos perdonado mutuamente.

Por irónico que parezca, la noche de su muerte alguien me llamó por teléfono para pedirme que avisara al Herald, y así lo hice. ¿Otra de las trastadas de Reinaldo? Quizás sí, porque le encantaba hacerse el sarcástico.

Anoche, al verlo vivo en la película, lloré por él, y estoy feliz, muy feliz, también por él. Su mayor enemigo, el tirano, hoy se muerde de rabia la cola, hoy sufre con el más humillante de los sufrimientos, porque al fin el arte y la literatura lo abofetean en pleno rostro, le devuelven el golpe. Y esta vez es para siempre, un golpe mortal, porque Javier Bardem-Reinaldo y el increíble Julian Schnabel le han dado el tiro de gracia a la censura de la llamada "izquierda''. Esta película extraordinaria parece recordarnos que la única revolución posible es la capacidad de sueño de cada uno de nosotros. Por primera vez arte y revolución son una misma cosa, una misma denuncia, un mismo amor. El Reinaldo de Antes que anochezca puede que sea un mito, una versión del original, pero les aseguro que este Reinaldo tiene más fuerza que cien Reinaldos vivos. Y eso lo sabe el tirano Fidel Castro, y ya tiembla de rabia, porque puede que el Reinaldo que él quiso destruir gane un Oscar. Dios lo permita.


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